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[Ruta Libre]

El Faro Rojo: De amor a ganas de matar

Un reconocido chef de Saltillo, en un arranque de ira, dejó a su esposa sobre un charco de sangre y al borde de la muerte

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El Faro Rojo: De amor a ganas de matar
Ilustración: Zócalo | Alejandro Oyervides
Por: Rosendo Zavala

Saltillo, Coah.-
Ante la mirada aterrorizada de su pequeño, Arody apuñalaba sin piedad a la mujer que le había regalado los mejores años de su vida en un acto desesperado por lavar la afrenta de sentirse humillado sin motivo aparente.

Para él no existía un mañana, deseaba con vehemencia acabar de golpe con el matrimonio que desde dos años antes había formado con Tatiana, pero que por obra del destino se había diluido como el agua hirviendo: lento y trágicamente.

Y es que en uno de sus tantos arranques emocionales, el profesional de la cocina utilizó una de sus herramientas para perpetrar el ataque, del que lejos de concretar sus intenciones criminales, tan sólo logró convertirse en el tristemente célebre cocinero de la maldad.

UNA MAÑANA AGITADA

Perdida en el trajinar de las actividades familiares desde antes de que el sol saliera, Tatiana bajó del carro con su bebé y caminando presurosa llegó a la casa de su aún pareja. La relación no andaba bien, pero ya se habían puesto de acuerdo una noche antes para dejar al niño en casa de su esposo.

Respirando hondo, la joven madre se paró en el exterior del domicilio donde ya la esperaba el chef, mientras la frescura del incipiente otoño bañaba su rostro como presagiando la desgracia que comenzaba a rondarla sin que se diera cuenta.

Sumida en sus pensamientos, la administradora de empresas tocó la puerta mientras a su alrededor un silencio sepulcral adornaba las calles del sector Virreyes, donde habría de concretarse el ataque que aterrorizó a la sociedad minutos después.

Mientras el acceso se abría lentamente, Tatiana escuchó la voz de su expareja y confiada sintió que sería un encuentro cordial, en el que intercambiarían indicaciones y darían paso a la trivialidad cotidiana mientras ella trabajaba.

Pero estaba equivocada, porque sólo unas palabras bastaron para que el instructor de gastronomía desatara su furia contenida, cambiando los reclamos por golpes e invocando a la tragedia de manera inevitable.

BESTIAL ATAQUE

Y es que decidido a todo, Arody tomó un cuchillo que tenía al alcance y cegado por el odio se olvidó del entorno e ignoró que la mujer aún cargaba el fruto que ambos habían concebido con el amor que algún día se tuvieron.

Cerca de la puerta de la casa, el chef alcanzó a la mujer y con saña contenida levantó el brazo para asestarle un tajazo a la fémina, quien nada pudo hacer para defenderse, porque la maldad la había rebasado.

Sometiéndola con fuerza, el cocinero asestó más de 15 puñaladas al cuerpo de su dama, tomándolo como mapa del delito mientras la sangre brotaba, anunciando el fin de un fallido matrimonio.

En medio de la atroz embestida que el verdugo concretaba sin impedimentos, el bebé se convertía en una víctima más del ataque, presenciando las acciones que el desalmado sujeto perpetraba sin pensar en las consecuencias.

Turbado por la maldad, el hombre ya no pudo escuchar los pasos de quienes se convirtieron en potenciales testigos ni mucho menos de los vehículos que transitaban a lo lejos, advirtiendo con la peor de las indiferencias el trágico suceso.

MILAGROSO RESCATE

A punto de conseguir su objetivo, el profesional de la cuchara derribó a la señora buscando cristalizar su terrible obra, siendo detenido por un taxista que lo desarmó y sometió para después entregarlo a la Policía, mientras otras personas ayudaban a la fémina, quien yacía tirada en el charco de su propia sangre.

Aprovechando el momento, una vecina que llegó para auxiliar a Tatiana cargó al bebé y lo puso bajo su resguardo, mientras otros testigos del ataque pedían ayuda a los servicios de emergencias, comenzando una enorme movilización.

Ya con la situación controlada, el sonido de las sirenas se mezcló para aparecer en la escena y finiquitar la potencial desgracia que no pudo ser, cuando un despliegue de policías se coordinó con paramédicos de Bomberos para entrar en acción en el momento preciso.

Severamente lesionada y con la vida en suspenso, Tatiana fue subida a la ambulancia que la llevó a un hospital, donde quedó bajo estricta supervisión médica ante lo complicado de su deteriorado estado de salud por las 15 puñaladas que recibió en todo el cuerpo, mientras su agresor era enjuiciado y posteriormente liberado por autoridades penales tras cumplir con su condena.


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