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hace 3 meses
[Arte]

El horror de la guerra

Estrenada hace 20 años, se convirtió en una cinta emblemática de Steven Spielberg

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El horror de la guerra
Saltillo, Coahuila.- Cuando se habla de películas bélicas que lleven la acción y el horror del combate en primera línea se nombra a Rescatando al Soldado Ryan, que sigue siendo un referente de las vivencias en la Segunda Guerra Mundial hoy en día, igual que hace dos décadas.

No son las explosiones, ni el sonido de los disparos lo que vuelve real cada escena de esta película, sino la desesperación de cada personaje en pantalla y la incertidumbre de si llegaría al final de la película, de igual manera que los soldados aliados en suelo alemán, no sabían si llegarían a ver el amanecer de otro día. Repasemos algunos detalles de esta oda al sufrimiento militar, empezando por su dirección.

Como pocos directores, Steven Spielberg lleva el realismo al grado creíble de sentirte en el sitio del atroz momento. Si bien en Ready: Player One había un distanciamiento entre nuestra era y la distopía (pues ese era su propósito en esta cinta), el director más emblemático de Hollywood siempre propone el realismo que la pantalla pueda producir al público, en resumen, que el espectador se sienta partícipe del suceso en pantalla, eso queda mostrado en E.T, Parque Jurásico y, por supuesto, en Rescatando al Soldado Ryan, protagonizada por Tom Hanks.

Lo curioso del asunto, es que el propio Spielberg llegó a pensar que la gente se dormiría con este filme dada la manera en que el guion estaba construido. Robert Rodat, el guionista, quería narrar una historia similar a lo que sufrió la Compañía 506 y 101 de infantería paracaidista, tras un documental sobre la guerra de secesión americana, en este punto, también le ayudaría Stephen Ambrose, historiador que escribió un libro sobre dicho suceso.

Entre más leía lo que Stephen y Robert decían acerca de los sucesos históricos, más crecía el énfasis de Spielberg por el realismo, razón por la que decidiera añadir sonidos reales de armas de fuego de la época para los efectos.

Se realizaron pruebas en campos abiertos y cerrados para imitar lo más preciso posible el sonido tanto al aire libre como el eco, al choque de ciertos materiales e, incluso, al de la carne y el chasqueo de huesos, realizando tiros en geles de balística y carne de res comprada.

Quizás el mejor ejemplo de este trabajo de producción (pero no el único) es la escena del Día D, el desembarco en Normandía, un evento tan sangriento que requirieron 40 barriles de sangre falsa para enrojecer la playa. El equipo de grabación era lo bastante amplio que ocupaba un cuarto de la costa en total, y eso obstruía un poco el movimiento de los actores, por lo que decidieron filmar varias tomas de esa escena en la playa Ballinesker, Irlanda, cuyas características eran muy similares. Tal fue el realismo de esta escena que, durante su proyección en cines, muchos veteranos sufrieron un trastorno por estrés postraumático y abandonaron las salas, asegurando que revivieron cada instante en su memoria.

Pero no fue el sonido de las armas lo que movió sus recuerdos, sino los gritos de los soldados despedazados en la playa, lo realista de las formaciones y el cómo se notaba la desesperación y la presión entre los soldados a medida que las cámaras toman sus rostros.

Cabe mencionar que todos los actores, con excepción de Matt Damon y Jeremy Davies, recibieron 10 días de instrucción militar, cargar el arma, apuntar, disparar, moverse pecho tierra, ocultarse tras las rocas, etcétera.

La preparación y selección de cada uno debía marcar un tipo específico de emoción a imprimir.


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