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[Espectáculos]

El legado de un maestro

El actor se convirtió en una leyenda del cine

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El legado de un maestro
Saltillo, Coahuila.- El 20 de julio de 1973, una reacción alérgica al equagesic (combinación de meprobamato y aspirina) condujo a un edema cerebral a Bruce Lee, quien murió minutos después en el hospital Queen Elizabeth, Hong Kong, a las 19:30 horas.

Su muerte conmocionó al mundo tanto de la farándula como de las Artes Marciales, pues revolucionó en ambos ámbitos.

La estatua de Bruce Lee recibe cada año a centenares de visitantes que colocan velas y hacen plegarias para esta estrella del cine marcial. Cada homenaje es una representación de la admiración por El Maestro. Y mientras haya quien recuerde su leyenda, sus enseñanzas y el propósito de las mismas, él no habrá muerto del todo.

Todo comenzó…

Comencemos recordando que nació en Estados Unidos por una gira de la compañía de teatro en la que estaban sus padres, dándole la nacionalidad norteamericana, pero eventualmente regresarían a China. Con una carrera histriónica en su juventud, debido a su participación en 20 películas ya para los 18 años, su padre, Lee Hoi-Chen, le animó a incurrir en la actuación al tiempo de seguir sus estudios. Pero los barrios de Hong Kong estaban llenos de jóvenes en las calles en 1950 y los desafíos en terrenos baldíos o en callejones eran una costumbre donde Lee Jun-Fan (nombre real de Bruce) creció con el impacto de los nudillos que hacía rechinar las quijadas y patadas en los costados que producían el crujir de huesos aún desconocidos para ellos. Su padre decidió enseñarle Tai Chi como una forma de defensa personal de la misma manera que lo hizo regresar a Estados Unidos para evitar los conflictos que iban cada vez más en aumento. En Seattle, Lee trabajó en un restaurante para pagar sus estudios. Luego fundó una escuela de Kung Fu, con una enseñanza anterior de mano del maestro, Yip man, de la escuela Wing Chun, mientras atendía a clases de filosofía, artes dramáticas y sicología.

El camino por dominar la disciplina física, mental y espiritual cambiarían para siempre el estilo con el que veríamos las Artes Marciales en occidente, creando su propia escuela y estilo de pelea, tiempo después de una disputa por parte del barrio chino que lo condicionaba a no enseñar a los no chinos, en la cual Bruce dominó a su adversario.

Tras una exhibición de movimientos, atrajeron a varios caza talentos de Hollywood, quienes le propusieron algunos papeles en series de TV. El más famoso de estos fue el de Kato, compañero del Avispón Verde y que también apareciera en tres episodios de crossover en Batman (1960).

Tras varios papeles menores que no dejaban satisfecho a Bruce, debido a su falta de realismo en las escenas de acción, prefirió regresar a China para hacer filmes que prestaran mejor perspectiva a su enfoque. Cuando llega a Hong Kong, la gente lo saluda aún sin que Bruce les conozca, ya que la fama de su rostro ya era ampliamente conocida por las series que hizo en América.

Eventualmente vuelve a Occidente y, además de afilar su arte marcial hasta volverse la escuela que conocemos ahora como Jeet Kune Do, implementa su propia forma de hacer películas, aunque el propio Bruce no quería darle un nombre a su arte marcial, pues sería limitar el potencial de su enseñanza. Su filosofía del Arte Marcial es, en sus propias palabras, algo que “siempre debe fluir, adaptarse y moldearse según la circunstancia”. De ahí la razón por la que no quisiera darle un nombre.

Es en esta etapa, donde comienza su leyenda en el mundo del cine, tanto en América como en Asia, con películas como Marlowe en 1969 donde también es director de acción, The Wreking Crew, The Big Boss, Fist of Fury, película donde se explotó la superioridad del Kung Fu sobre las artes marciales japonesas del karate, el Judo y el Kendo (uso de la katana). Esto lo hizo como una manera de protesta ante la invasión del territorio de Manchuria por parte de los japoneses durante la guerra. El éxito logrado superó toda expectativa y logró recaudar 4 millones de dólares en su natal Hong Kong, batiendo un récord de taquilla establecido por su anterior película. Con esto, Bruce Lee se transformó en una consolidada estrella de películas de artes marciales.

Su muerte, envuelta en un misterio entre amenazas Yakuza, mafias chinas, deudas o rivalidades, dejaría un hueco de proyectos inconclusos que, si bien los más notorios pudieron concretarse gracias a sus amigos cercanos, el resto generaría una cantidad exorbitante de cintas donde alababan las formas marciales, algunas que fueron inspiradas en las del propio Bruce. A veces, rayando en lo ridículo, perdían el enfoque real que el Dragón trataba de mostrar en sus filmes; más allá de la riña donde se requieran los puños, es la mente y la relajación las que de verdad muestran la superioridad del arte de la lucha.


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