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hace 4 meses
[Saltillo]

El nacimiento de la nueva generación del periodismo

Zócalo Saltillo y Bárbara comparten más que la edad, pues ambos nacieron en el auge de la era tecnológica.

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El nacimiento de la nueva generación del periodismo
Foto: Zócalo | Josué Cepeda
Saltillo, Coahuila.- Hace 10 años se publicó la primera edición de este periódico y hace 10 años también nació Bárbara, una “nativa digital” de la generación Z que, como esta casa editorial, vio la luz entre la tecnología y un cambio de paradigmas.

Cuando Bárbara García Gaona nació, su futuro, el de una generación nueva, tendría grandes diferencias con el pasado; cuando Zócalo se presentó a los lectores también fue con la seguridad de que sería otro el periodismo que se le exigiría.

Con un ritmo más inmediato, apegado a las exigencias del internet y el fenómeno de las redes sociales, el periódico en 2008 no conoció las redacciones lentas formadas por pacientes lectores que esperan la salida del sol para ver publicada la información.

“Cuando nací ya había internet, YouTube y Facebook; no veo el periódico de papel, veo las fotos en internet”, dice sonriendo Bárbara, quien lee las noticias, pero siempre en la red.

Como el resto de su generación, los “nativos digitales” consultan todo por internet, tienen una vida ahí: entretenimiento, relaciones interpersonales, tareas académicas, curiosidades y también noticias.

“Lo que más me impactó es la noticia del incendio en Arteaga”, dice Bárbara, quien comparte que como sus compañeros vio las imágenes en su computadora y que le dio una gran tristeza.

“Me dio mucha tristeza ver la sierra quemada, pienso que va a pasar mucho tiempo para recuperarse, no sé qué vaya a pasar con el clima, hace mucho calor y pronto no habrá agua”, dice.

La generación de Bárbara tiene interés en temas como la ecología, que antes pasaba desapercibido, debido a que “en la escuela nos hablan del clima y nos enseñan a cuidar el planeta; lo que debemos hacer es no tirar más basura al agua”.

Desde que Zócalo Saltillo y Bárbara nacieron hay temas importantes que han abarcado la vida pública de la ciudad y del país: la inseguridad, la corrupción, la educación y, claro, la tecnología.

En esta década se vivieron momentos difíciles para la seguridad, se registraron escenas violentas que nunca antes se habían visto, pero los niños tratan de estar al margen del problema.

“De la inseguridad no sé nada, no veo esas noticias, no me gustan, veo mejor a los youtubers”, dice Bárbara, quien se declara fanática de todos los jugadores de videojuegos que transmiten sus partidas por dicha red social.

“Me gusta ver jugar videojuegos de supervivencia y construcción”, dice Bárbara emocionada antes de soltar la lista de sus youtubers favoritos, un interés generacional del que Zócalo también ha formado parte con la sección Junkies, dedicada a la tecnología y videojuegos.

Esta generación también cambió la calle por una realidad frente a la pantalla de equipos inteligentes. “Salimos a la calle poquito a jugar, casi no porque es peligroso”, dice Bárbara, quien ahora juega en su computadora o consola de videojuegos enlazada con amigos desde sus casas.

La inseguridad y los riesgos de estar en la calle, de los que en tantas páginas se ha escrito, les quitaron parte de su infancia presencial.



PROBLEMAS GENERACIONALES

Apenas tienen 10 años, cursan en promedio el cuarto o quinto año de primaria y les son familiares conceptos como el de la corrupción y la pobreza, de los que se han enterado por medio de la tecnología que dominan y en la que seleccionan qué ver y escuchar.

“La corrupción es cuando se roban el dinero”, dice Bárbara para definir el concepto, “a mí me provoca tristeza porque hay mucha gente que necesita dinero, sin casa y sin comida”.

La generación Z tiene la conciencia de lo que afecta a su sociedad, “yo pediría que no se roben el dinero, me gustaría que lo utilizaran para ayudar a la gente que necesita en el campo”.

NUEVO PERIODISMO

Para Bárbara, el periodismo es una práctica parecida a un deporte extremo, “debe ser muy divertido enterarte de todo e ir a muchos lugares: a mí me gustaría ser maestra y también aprender a ser periodista.

“Si yo fuera periodista, investigaría sobre la gente pobre y sobre los animales y la ecología, porque es muy importante; creo que los niños nos vamos a quedar sin agua en el futuro”, comenta Bárbara con una marcada preocupación.

La preocupación es compartida con un periódico joven y su generación, una que se dedica a investigarlo todo en internet, que se hace preguntas nuevas y que es receptiva y sensible ante los problemas de la agenda pública.

ZÓCALO SALTILLO, A 10 AÑOS

Hace 10 años, un día como hoy, 13 de junio de 2008, el periódico Zócalo llegó a Saltillo. Esto debió sentirse como aventarse de un avión a 10 mil metros de altura y, como quien va tras un sueño, suele llevar más ganas que efectivo para agarrar impulso. Con mucho empuje, don Francisco Juaristi Septién y su hijo, el contador Francisco Juaristi Santos, cofundaron Zócalo Saltillo.

Dos factores convinieron: por un lado, la excelente trayectoria y experiencia de don Paco Juaristi, quien inició su carrera como corresponsal del periódico El Porvenir y Excélsior y, al tiempo, cofundó el periódico Zócalo Piedras Negras, y por otro lado, lo que sólo me puedo imaginar como una incesante presión juvenil y entusiasta de su hijo, Pancho, por cuyas venas corría más sangre de periodista que de contador público, y tras un estudio de mercado, decidieron abocarse a construir el cuarto eslabón de la cadena Zócalo.

Hoy, Zócalo Saltillo cumple 10 años en nuestra ciudad y ha progresado de medio impreso a digital con estación de radio y pronto de televisión.

Escribió un analista de la comunicación: “Quien tiene la palabra, tiene el poder”, consecuentemente, viene la pregunta: ¿Quién tiene el poder, tiene la palabra?

En el México de hoy la comunicación se ha democratizado a través de la tecnología y las redes sociales, por lo que no todo aquel que tenga la palabra tiene el poder, ni el que tenga el poder tiene la palabra. Es más complejo, pues se trata de que la prensa, la radio y la televisión sean la voz de la opinión pública, de aquellos que acceden a ella a través de columnas, notas informativas y periodismo de investigación, al uso libre de la palabra, con el fin de concientizar, informar, culturizar a sus lectores y se trata de que el medio de comunicación tenga una voz auténtica, que comunique la verdad por el bien y por la justicia.

El pueblo finalmente es el que tiene el poder y en estos 10 años, a través del equipo de periodistas, fotógrafos, locutores, reporteros, camarógrafos, secretarias, jefes de departamentos, en fin, cada persona que labora en Zócalo realiza su trabajo en beneficio de la comunidad buscando una convivencia civil, de libertad y con la responsabilidad de la palabra.

Estos 10 años tuvieron sus bemoles marcados por la violencia del crimen organizado. Ellos no se dejaron amedrentar ni callar, ni cerraron sus puertas.

Un equipo liderado con la pasión y vocación periodística de don Paco Juaristi y el contador Pancho Juaristi, darán para muchas décadas más.

¡Enhorabuena!

SUEÑOS DE FAMILIA VUELTOS REALIDADES

Aurelio Domínguez tiene 20 años vendiendo revistas y dulces. Diez años ya de vender Zócalo Saltillo. Las revistas de su pequeño puesto, afuera del Hospital Universitario, huelen a papel viejo. Todas las publicaciones son de muchos años atrás.

Sin embargo, Zócalo Saltillo es lo único que se mueve todos los días. El periódico, a pesar de la intervención del internet, es lo que más le solicitan.

Tiene 52 años y es hijo de José Eulogio Domínguez Silva, quien se dedicaba, desde 1976, a la venta de revistas y periódicos en la misma zona. Sin embargo, hace 12 años José Eulogio dejó de trabajar por cuestiones de salud y heredó el oficio y el lugar a Aurelio.



“Mi papá nos sacó adelante manteniéndonos de la venta de periódico y revistas, pero por la edad ya no pudo”, comentó.

Desde entonces, Aurelio ha dedicado su vida a este negocio y desde hace 10 años, cuando llegó Zócalo a Saltillo, también comenzó a venderlo.

Este oficio lo ha mantenido a él y a su familia desde aquel entonces.


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