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[FILC 2018]

El poder que da la poesía brasileña

Minerva Reynosa comparte sus impresiones sobre la literatura del país invitado a la FILC

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El poder que da la poesía brasileña
La poeta ofreció una conferencia en la que trató la riqueza literaria de Brasil. Foto: Zócalo | Josué Cepeda
Saltillo, Coah.- Brasil tiene una lengua distinta a la del resto de Latinoamérica. Minerva Reynosa considera que esta singularidad incidió en la riqueza literaria del país invitado a la Feria Internacional del Libro Coahuila 2018.

“Me parece muy interesante cómo los brasileños, al tener una disparidad a nivel lingüístico, crearon una de las poéticas más poderosas, si se puede decir, una poética nacional”, considera la escritora regiomontana, quien el pasado sábado ofreció la conferencia Los Poetas Concretos, en la Sala Manuel Acuña.

Desarrollado a mitad del siglo pasado, este movimiento se nutrió no sólo de la tradición poética, también de la plástica, la publicidad, la música.

“En el caso de los poetas concretos, me parecen un grupo maravilloso porque desde su lugar, con intenciones bastante fidedignas, válidas y transparentes, comenzaron a crear su universo de tradición poética, pues no les estaban llegando estos productos culturales en su lengua. Claro ellos eran todos unos virtuosos, inteligentes e intelectuales. Como un ejercicio de humildad y de generosidad, comenzaron no sólo a escribir poesía, sino a traducirla, para que la gente conociera esa tradición que estaba siendo discriminada en el sentido de que no estaba en su lengua, en portugués”, refiere la autora de Mammut en entrevista con Zócalo.

Gracias que el portugués tiene otro ritmo, otra sonoridad, la poesía brasileña tiene tintes particulares, apunta Minerva, de tal suerte que generó otra generación tan importantísima de escritores que incluye a Paulo Leminski.

“Él se consideraba el poeta neoconcreto, como la parte divertida y psicodélica del concretismo. El concretismo brasileño es la última vanguardia material histórica y demás, pero fue una vanguardia sumamente compleja en el sentido de que fue teórica y tuvo una conexión muy fuerte con las artes visuales, la música y todo lo que generaba la publicidad de estos medios masivos.

“En Brasil la historia nacional va a la par con la historia del arte. Leminski fue muy cercano al tropicalismo, de hecho la canción La Vaca Loca, que interpreta Caetano Veloso, es de Leminski. Nutrirse de la música popular, eso también es Brasil y eso también es poesía”, agrega la ganadora del Premio de Poesía Carmen Alardín.

La regiomontanta señala que los neobarrocos tomaron la antorcha que habían encendido los concretos, en el sentido de pensar el lenguaje poético como una materia moldeable y dúctil.

“Eduardo Milán dice en su libro Resistir, editado por el Fondo de Cultura Económica, que está muy bien leer la tradición, entender los bloques y lo transitorio de lo que sucedió, los quiebres, pero también debemos apostar por una lectura diacrónica, que es lo que hacen los concretos, y fijarnos en la marginalidad, en la periferia. Está muy bien leer a Góngora, pero leamos a su par maldito, al conde de Villamediana, fijémonos en lo que está alrededor”.

Cambio de visión

Minerva considera que el siglo 20 cambió muchísimo la forma en que escuchamos, vemos y entendemos la poesía, y destaca esa labor de tejer redes que realizaron los concretos.

“Justamente los concretos hacen eso, aunque son preinternet, hacer las conexiones, lanzar su propia red y juntar líneas estéticas, teóricas, tradiciones; revisitar autores, artistas que no habían coincidido en el sentido artístico del término. Esa configuración tan amplia de construir un discurso, a partir de todo un universo sensible y de ponerle un orden o desorden, me parece maravilloso. Por ejemplo, está la posibilidad lingüística de Las Galaxias, de Haroldo de Campos, que es impresionante.

“En el caso de los concretos, como movimiento literario, estaban pensando en darle vida al lenguaje, así como pensaron los poetas del siglo de oro. Y lo cumplen, es maravillosa la manera en que tratan el portugués, se ve cómo el idioma brilla”.

Una de las particularidades del concreteismo es que es una vanguardia nacida en América Latina, que no llegó de Europa, y que tuvo un notable impacto fuera de Brasil. Además, señala la escritora, es un movimiento en el que son evidentes el amor a la poesía y la generosidad de sus intergrantes.

“Mi cuestión con los concretos es más bien emocional. Haroldo de Campos tiene este poema, Oda (Explícita), donde dice que ama la poesía. Los concretos eran tipos súper cultos, pero también generosos, ojalá que tuviésemos intelectuales vivos de ese nivel. Bueno, todavía esta vivo Augusto de Campos, debieron invitarlo a la feria”, dice entre risas.

“Creo que la poesía mexicana debería aprender ese gran ímpetu que tiene la poesía brasileña por escribir con víscera, con entraña. La poesía brasileña es muy dispar y eso es sano, ver cómo van cambiando las generaciones de los poetas, cómo escriben. En México hay una forma de escribir poesía y no te sales de ahí, y aunque te salgas ya no eres parte de eso, y en Brasil no”, concluye.




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