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El Tema de la Semana: Esclavitud en 2018

Veinticinco jornaleros originarios de Veracruz vivían en un Rancho de General Cepeda en condiciones infrahumanas

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El Tema de la Semana: Esclavitud en 2018
Saltillo, Coah.- Sin sueldo y en condiciones infrahumanas fue lo que encontraron 25 jornaleros que vinieron a Coahuila con la esperanza de mejorar la situación económica de sus familias.

Llegaron del sur, de poblaciones en donde la vida es dura y el trabajo es escaso. Vinieron porque aquí les ofrecieron una oportunidad para ganar dinero y enviar a casa, pero una vez aquí todo fue un engaño. Les dijeron que todo era legal y confiaron, pero lo que encontraron fue casi la esclavitud: trabajaban de sol a sol, comían apenas, dormían sobre tablas y a veces ni agua para beber les daban, por lo que tenían que recurrir a la de un pozo insalubre.

De 2015 a la fecha casi 500 jornaleros fue-ron rescatados por la Procuraduría General de la República de distintos ranchos agrícolas del sureste del estado. El caso más notorio ocurrió en 2015, en Ramos Arizpe, en dónde 307 trabajadores del campo, entre ellos 78 menores de edad, vivían en las peores condiciones. La empresa que los contrató y alojó en el ejido El Higo fue Prokarne.

Los 25 hombres –dos menores– son originarios de Tantoyuca, Veracruz. Les ofrecieron trabajo en un rancho propiedad de Marcelo Siller Cepeda, en donde se siembra tomatillo, chile habanero y chile serrano. Vivían en un cuarto de adobe con camas, ventanas y puertas de madera que poco protegían del frío de la noche y de intenso calor del día. No dormían sobre colchones, sino sobre tablas y unas cuantas colchas para no sentir tanto lo duro.

Les habían ofrecido 11 pesos por bote de producto recolectado, pero una vez aquí les dijeron que serían 25 pesos por costal, lo que equivale a 4 botes. Pasaron tres semanas y no vieron ni un peso ni de aquello que les habían prometido en un principio ni de aquello que al final terminaron casi obligándolos a aceptar. Ni un peso para enviar a sus familias.

Estos casos de esclavitud moderna no sólo se dan en Coahuila sino en todo el país. El más icónico es el que enfrentan cientos de jornaleros en San Quintín, en Baja California, que son “enganchados” por las grandes compañías agrícolas –algunas con sede en Estados Unidos– que les ofrecen vivir dignamente, dejando atrás la pobreza. Pero al igual que en Coahuila, la realidad una vez que llegan es otra.

Lo que sucede tanto aquí como en Baja California es una situación que intenta sacar ventaja de las necesidades. La pobreza, el analfabetismo y la falta de oportunidades dignas de trabajo siempre estarán del lado de la violación de los derechos humanos y laborales. Cada vez que un rancho agrícola sea descubierto contratando a jornaleros en condiciones de esclavitud es una oportunidad más para evidenciar que el Estado tiene mucho por hacer.



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