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El Tema de la Semana: Hipócrita indignación, las jaulas

Pareciera que Coahuila prefiere voltear los ojos a ‘injusticias’ de EU contra migrantes, cuando los abusos no le son ajenos

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El Tema de la Semana: Hipócrita indignación, las jaulas
Foto: Especial
Saltillo, Coah.- Además de perder el pie derecho y parte de la pierna en su tránsito por el país como inmigrantes ilegales, Sonia Elizabeth y Aura Maritza fueron dejadas sin alimentos y sin atención médica en la estación migratoria a la que las llevaron. Tras 80 días de detención, otro grupo de migrantes desconocía su situación administrativa y no les permitían realizar llamadas telefónicas gratuitas.

Los dormitorios de varones estaban infestados de insectos, el personal de migración se negó a fumigar y cambiar cobijas y colchonetas, el dinero que llevaban consigo al ser detenidos e incluso sus objetos personales se habían perdido misteriosamente; en dos meses, los baños nunca tuvieron agua, la comida era insuficiente y la incertidumbre sobraba.

Los guardias de Migración los amenazaban con retrasar aún más sus trámites si se quejaban. Entre noviembre y febrero, los meses más fríos del año, los migrantes debían sentarse en el suelo ante la falta de bancas, pues incluso les prohibían sacar las cobijas del dormitorio para sentarse.

Otro grupo de migrantes, entre ellos dos menores de edad, fue obligado a aplicarse la prueba del hisopo rectal frente a personal de Migración para descartar enfermedades gastrointestinales, una prueba que sólo debe realizar personal médico y que se aplica cuando hay síntomas de enfermedades como el cólera.

Pero eso no ocurrió en Estados Unidos, bajo el Gobierno de Trump o en las jaulas documentadas por las televisoras norteamericanas y replicadas en México, mismas que causaron indignación mediática y ardor en los dedos de tanto compartirlo en WhatsApp. Eso ocurrió en Saltillo, en la estación migratoria de la colonia Morelos, operada por el Instituto Nacional de Migración.

Son quejas documentadas a lo largo de una década por la Comisión Nacional de Derechos Humanos y que nos recuerda que aquí también tenemos jaulas.



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