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hace 2 meses
[Arte]

En aguas nuevas; retrospectiva de un oficio

Carmen Boullosa destaca la visión femenina en su obra y sus lecturas

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En aguas nuevas; retrospectiva de un oficio
Monterrey, NL.- “Decidí ser escritora desde mi adolescencia, a los 16 ya no tenía duda de que yo era o poeta o cuentista, sin conocer aún las responsabilidades del oficio, pero intuyendo sus riquezas”, comparte Carmen Boullosa en el prólogo del libro Pensar en Activo (UANL, 2019), que se presentó la noche del sábado en la Feria Universitaria del Libro UANLeer.

Coordinado por Assia Mohssine, el volumen es una suerte de homenaje por parte de 20 académicos de distintas universidades. Y aunque se siente halagada por este trabajo, Boullosa señala que ella no es una autora que regrese a su obra anterior.

“Confieso que el libro lo acabamos de recibir hace unos minutos. Confieso también que el proyecto es de Assia, no mío. Y confieso que no sigo con mucha atención lo que la gente dice sobre lo que publiqué antes porque siempre quiero beber agua fresca de un vaso nuevo”, plantea en entrevista con Zócalo

“Siempre estoy buscando de otro lugar. Me cuesta mucho trabajo voltear hacia atrás y hacer recapacitación de lo que escribí. Por otro lado estoy muy agradecida, es una cosa de respeto por los libros, por nuestra tradición de ver los libros escritores por mujeres y eso lo celebro mucho”, añade.

La autora de Cielos de la Tierra y La Otra Mano de Lepanto afirma que su escritura se ve afectada por sus obsesiones literarias y artísticas, pero también por el mundo en el que vivimos.

“Me gusta huir y nadar en aguas nuevas. Me cuesta mucho trabajo ver qué dicen de mí. (Pensar en Activo) no es el primer libro escrito sobre Boullosa, lo sabe muy bien Assia. Hay casi 100 tesis doctorales escritas sobre Boullosa, pero yo siento que estoy viendo hacia otro lugar y creo que eso no altera mi escritura, como sí sé que altera mi escritura otras cosas que me han marcado: mi tipo de lectura; el mundo que estamos viviendo que es uno en el borde, en el límite; la conciencia de lo que le hemos hecha a la tierra; la percepción de nuestra propia fragilidad como especie y nuestra capacidad de destrucción. Hay muchas cosas que han pasado que trato de irlas digiriendo, el mundo va muy rápido.
 
Relecturas

Desde la infancia Boullosa fue una lectora voraz y aunque esa pasión por los libros continúa, la escritora explica que su aproximación es ahora distinta, una mezcla de lentitud y gozo.

“De lectora adolescente mi manera de leer era de total credibilidad. Yo creía en todo. Mis padres eran católicos y me enseñaron que había que creer a pie juntillas lo que decía la Biblia. Es cierto que suena difícil creer en cosas que parecen imposibles, como que la gente viviera 800 años, pero yo leía  los libros de literatura y me emocionaba mucho, lloraba y me reía cuando leía. Ahora me rio más”, dice con una sonrisa.

“Con los años he aprendido a reírme mucho más cuando leo, con un ojo más crítico. No me rio del autor, me rio de grandezas, de cosas de los personajes, de tipos literarios. Ahora tengo la manía en los últimos años de leer sólo a autoras, y está el gozo de leerlas porque me rio de admiración también y siempre con una pluma al lado”.

Ya sea con un libro o un kindle, la escritora mexicana siempre tiene al lado una libreta de apuntes para leer, y releer, con mayor calma, tanto a los viejos autores consentidos como a las jóvenes escritoras.
 
Radicales

¿Ha cambiado tu proceso de escritura con estos discursos femeninos que escuchamos en el presente?, se le cuestiona a Carmen Boullosa.

“Es una cosa extraña porque he estado trabajando en los últimos meses con Magali Lara, la pintora, recuperando la memoria de los proyectos que hicimos juntas a partir del 79. Nos hemos enfocado en los 80 y los 90 y entonces éramos, sin decirlo, muy feministas. Un poco más que eso; éramos muy radicales”, explica la poeta.

“Al principio sólo trabajábamos con mujeres y si lo hacíamos con hombres los invitábamos a nuestro juego, no al de ellos. El caso de mi generación es muy peculiar porque muchos poetas eran mujeres, era una generación en la que decir poeta mujer era sinónimo de buena escritora. Estoy hablando de cuando comenzamos a publicar en el 78, 77, 79. Luego cambió, se revirtió este proceso”, rememora.

La escritora, que reparte su vida entre la Ciudad de México y Nueva York, considera que ahora “las jóvenes vienen muy alertas”.

“Por un lado me parece muy bien, lo único que me preocupa es que como el tinte del siglo 21 es la violencia y el resentimiento, eso empaña una visión, empaña un poder también. Es un momento muy complicado.

“Me encantan las jóvenes autoras. Tengo varias de la que soy devota, las sigo y veo con alegría esta idea de un enlace internacional de autoras en nuestra lengua, cosa que no podía ocurrir en mi generación. Eso me parece extraordinario y lo agradezco y lo festejo, pero me preocupa que en el medio ambiente está ese tinte de violencia que todo lo tiñe, hasta lo más amoroso. El actor de amar a alguien tiene un tinte de violencia”, concluye.
 
A leer

» Pensar en activo. Carmen Boullosa, entre Memoria e Imaginación

» Coordina Assia Mohssine

» UANL, 2019

» 475 páginas


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