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[Arte]

Ocho de cada diez, entre la violencia y el amor

La cinta de Sergio Umansky hace una reflexión sobre la pobre impartición de justicia en México.

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Ocho de cada diez, entre la violencia y el amor
Guadalajara.- En México, ocho de cada 10 asesinatos no se investigan. Con esta premisa en mente Sergio Umansky Brener dio forma a su reciente película, que se proyecta en el 33 Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) y que compite por el Premio Mezcal.

Ocho de Cada Diez muestra la historia de un Aurelio (Noé Hernández), cuyo único hijo es asesinado por desconocidos. Decidido a encontrar a los responsables, el hombre se enfrenta a un sistema judicial al que no le importa su caso, por lo que decide tomar la ley en sus manos. Cuando investiga el homicidio, se encuentra con Citlali (Daniela Schmidt), quien le mostrará que el amor existe, incluso en las situaciones más difíciles.

“El título hace referencia a los asesinatos que no se investigan en el país, lo que la película sigue es la historia de los otros dos que sí son investigados”, señaló el director.

A medida que avanza el filme se proyecta intermitentemente una serie de imágenes de asesinatos reales, tomadas de distintos medios de comunicación, como evidencia de que la violencia que se vive en México es más fuerte que la ficción.

“Hay 10 asesinatos en la película, seis son reales. Hacemos este ejercicio de mostrar estas imágenes cada 12 minutos para dar cuenta de la realidad que hay atrás de la ficción”, detalló Umansky.

“Esto es una ficción, pero la realidad en que vivimos es más oscura y fuerte”, añadió el actor Noé Hernández.

El productor, Ózcar Ramírez, apuntó que las escenas reales que se proyectan no son las peores que vieron, y que seleccionaron las menos sangrientas.

“El cine comercial trata de suavizar las cosas. Para mí era imposible hablar de la realidad sin mostrar las cosas que ahora están pasando”, agregó Ramírez.

Citlali se dedica a la prostitución, después de huir de un esposo violento que disfrutaba golpearla y quemarla. Sin una identidad, pues pierde todos sus documentos, sufre porque tiene que rescatar a su hija de las garras “del monstruo” que la mutiló durante años.

“Me tocó escuchar testimonios de mujeres desplazadas, privadas de un entorno seguro. Citlali es una mujer que no tiene identidad, para el sistema no existe, además carga heridas sicológicas y varias cicatrices en su cuerpo porque a un tipo le gustaba quemarla”, planteó Schmidt.

“Sin embargo, no estamos retratando la oscuridad de un personaje, sino la lucha para salir, para ir hacia la luz. A mí lo que me interesaba es que quedara impreso en la película que Citlali es una mujer que está luchando, que no está en el hoyo”, remarcó la actriz.

Hace dos años comenzó el trabajo para dar forma a Ocho de Cada Diez, hace cuatro meses terminó el rodaje y apenas el domingo se proyectó por primera vez en una sala de cine. Después de su paso por Guadalajara, el equipo buscará una premier internacional.

“La película es una historia de amor en un contexto desarticulado entre dos personajes que, en medio de la violencia, se encuentran. El mensaje que siento que tiene la película es que, en este momento tan oscuro, sí existe el amor”, concluyó el director.


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