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¡Eran 303!

Hace 108 años, La Perla de la Laguna fue escenario de un bestial baño de sangre

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¡Eran 303!
El baño de sangre arrojó un total de 303 personas asesinadas
Monclova, Coah.- Durante la Segunda Guerra Mundial, la Alemania nazi tomó la decisión de implementar la “solución final para la cuestión judía” en el verano de 1941; a lo largo y ancho de su territorio y países aliados, la población semita sin distinción fueron separados del resto en Guetos.

El odio que existía contra los hebreos surgió cuando comenzaron a ser culpados de acaparar los trabajos y riquezas que deberían ser, según la ideología nazi, de los alemanes legítimos, impulsando la supremacía racial, principalmente el tronco Ario.

Se les atribuía la derrota en la primera Guerra Mundial, entre muchas cosas pero este odio no era por cuestiones religiosas sino políticas y sociales.

Se crearon campos de concentración en los cuales hombres mujeres y niños eran tratados peor que animales: hicieron experimentos absurdos y terroríficos, con sus cabellos se fabricaron abrigos para las tropas alemanas. Uno de los más temibles centros fue el de Auschwitz en Polonia donde no solamente fueron exterminados judíos sino también gitanos, personas de capacidades diferentes, homosexuales, reos políticos y prisioneros de guerra. Cámaras de gas venenoso, torturas médicas, golpes, disparos, ahorcamientos y un sin número de horrores se utilizaron para eliminar lo que creían era la corrosión de la raza pura.

Cuando los aliados vencieron al temible EJE (Alemania, Japón e Italia) y sus naciones afines en 1945 descubrieron el terrorífico genocidio. El exterminio de millones de personas que actualmente se conoce como “Holocausto” nos sigue horrorizando.

Sin embargo, ¿qué pensaría usted si le dijera que 30 años antes de la locura antisemita, en México también surgió una feroz xenofobia?

Lamentablemente existió una página repugnante y poco conocida durante la Revolución Mexicana, aquella donde centenares de chinos fueron masacrados vergonzosamente en suelo coahuilense y esta es su triste historia.

‘PATRIÓTICO’ SENTIMIENTO RACIAL

Debido a condiciones sociales, políticos y bélicos a finales del siglo XIX muchos ciudadanos chinos emigraron a América. Se asentaron principalmente en Estados Unidos donde laboraban en la construcción y emprendían sus propios negocios. Sin embargo al ser numerosa su población, tan sólo en California, “El tío Sam” tomó medidas y comenzó a taponear la inmigración. El México porfiriano recibió con los brazos abiertos a los orientales que se establecieron en localidades norteñas entre ellas Torreón, en la región lagunera de Coahuila.

Eran emprendedores y visionarios pues en poco tiempo crearon negocios sólidos cuya prosperidad alcanzó las fibras sensibles de algunos de nuestros compatriotas surgiendo feroz el racismo. Al igual que años después sucedería en Alemania, los chinos en México fueron tachados de ocupar los trabajos y acaparar la riqueza que deberían ser para los nacionales surgiendo un sentimiento “Prorraza”

Unos de los más prominentes asiáticos en la laguna fueron los empresarios Kang Yu Wei, Lee Foonk Kee quienes fundaron una poderosa institución bancaria que tuvo influencia en los ferrocarriles y negocios de bienes raíces. Esta era administrada por el legendario Won Foon Chuck (naturalizado mexicano el 27 de febrero de 1892 y quien emigró a lo que hoy es Ciudad Frontera donde administró el Hotel Internacional).

Tras exiliarse a los Estados Unidos en 1904, el periodista Ricardo Flores Magón pugnó por el rechazo a la inmigración china. La justificaba bajo la excusa de que con ello se evitarían las agresiones que pudieran sufrir.

Lamentablemente simpatizantes de las ideas “magonistas” externaron públicamente su repudio a los asiáticos y cuando el 20 de noviembre de 1910 estalló la Revolución Mexicana encabezada por Francisco I. Madero se adhirieron al movimiento.

LA MATANZA DE 1911

Los maderistas se enfrentaron a las tropas federales del presidente Porfirio Díaz Mori y seis meses después Torreón no fue la excepción, ya habían caído Lerdo y Gómez Palacio Durango, defendidas por Emiliano Lojero. Los revolucionarios estaban al mando de José Agustín Castro y Emilio Madero; “El león de la laguna” Benjamín Argumedo y Sabino Flores iniciaron el ataque la mañana del 13 de mayo de 1911; no tardaron en sobreponerse con sus 5 mil hombres a los cerca de 700 federales. Pero, las fuentes que han estudiado un lamentable episodio en medio de la toma de la ciudad, mencionan que para la madrugada del 15 ya estaba la ciudad en poder rebelde.

Se argumentaban que los chinos ayudaron a los soldados federales disparando desde las azoteas de sus establecimientos por ello iniciaron un descarado saqueo de los negocios. Cabe mencionar que hubo rapiña en todos los comercios pero sólo con los orientales, los revolucionarios se ensañaron.

Mientras robaban acribillaban a sus propietarios. Hurtaron el dinero del banco chino, la muchedumbre se les echaba encima a los asiáticos y los despojaban de sus ropas y calzados pues corrió el rumor que ahí guardaban el dinero.

Balazos, machetazos y golpes fueron los medios para asesinar a los chinos. Enardecidos los rebeldes maderistas mataron a sangre fría hombres mujeres, ancianos y niños. Cuerpos descuartizados a hachazos estaban por doquier, las calles de la perla de la laguna estaban tapizadas de cadáveres. Desde las azoteas lanzaban miembros corporales y cabezas.

Hay una escena terrorífica que retrata en su tesis el licenciado en historia Marco Antonio Pérez Jiménez y es aquella en que: “La soldadezca victoriosa se solaza acuchillando, desnudando y destazando a los muertos y juega con brazos y piernas atados a las cabalgaduras”.

En su estudio presentado el 27 de enero de 2006 para la Universidad de las Américas Puebla refiere que Emilio Madero llegó por la tarde y ordenó parar la carnicería. También cita tres nombres de quienes ayudaron a salvar personas: José Cadena que protegió a unos trabajadores dentro de una lavandería, el revolucionario Leónides González que trató de proteger a cuatro personas y Cristino Hernández que llevaba agua, pan y cigarros a los sobrevivientes que hicieron prisioneros.

Algunos lograron esconderse o escapar. Pero la mayoría fueron masacrados. Ese baño de sangre registró la muerte de ¡trescientos tres chinos!

En carretas los cadáveres y los pedazos humanos fueron apilados para vaciarlos en fosas. Tras la revuelta que culminó con el destierro de Díaz, hubo protesta del gigante asiático por el aberrante caso y el presidente interino Francisco León de la Barra y Quijano ofreció tres millones de pesos, suma que aumentó durante el gobierno de Madero. El caso simplemente no fue mencionado a lo largo de los años. La historia vergonzosamente fue amordazada, se le dio carpetazo.

SE PIDIÓ PERDÓN EN 2007

Tras la decena trágica y el arribo al poder de Victoriano Huerta se recrudeció las represiones contra los chinos y japoneses. Campesinos de esta nacionalidad fueron despojados de sus tierras. Vergonzosamente se crearon guetos donde reunían a la población oriental en 1915 principalmente en Sonora donde llegaron a habitar entre 4 mil y 5 mil. Al año siguiente en el mismo Estado sus negocios fueron clausurados y se les acusaba de ser propagadores de enfermedades. Surgieron comités antichinos en la comarca lagunera de Coahuila. Luego de que seis mil fueron confinados en las Islas Marías, el 3 de noviembre de 1918, el diplomático chino Foog-Cheng- Kon llegó a la ciudad de México para dialogar con Venustiano Carranza. Uno de los principales puntos a tratar era que nuestro país reconociera la indemnización de las víctimas de la matanza de 1911 en Torreón.

Por decreto presidencial durante el gobierno de Álvaro Obregón en 1923 se estipulaban estas restricciones: Los chinos no podían vender comestibles, se les prohibía la entrada a restaurantes y a museos, se prohibían los matrimonios entre mexicanos y chinos, no podían salir de los barrios después de las 12:00 horas y no podían acceder a los puestos públicos.

La época de terror para los asiáticos en nuestro país acabó con la elección presidencial de Lázaro Cárdenas en 1934.

Durante los 23 años que duró la campaña antichina en México (1911-1934) fallecieron a causa del odio racial 9 mil 315 orientales, 303 de ellos en Coahuila. De verdad es increíble que actualmente nos enfurezcamos por el trato que otros países, principalmente Estados Unidos da a migrantes y siga causándonos terror las medidas de Adolfo Hitler. Hace 108 años caímos en esos errores que tanto condenamos y por mucho tiempo se mantuvo en silencio.

El 14 de junio de 2007, el pueblo torreonense representado por el alcalde José Ángel Pérez y en presencia del embajador de la República Popular China en México, Ying Hengming, se llevó a cabo un sincero acto de desagravio donde se pidió disculpas por la masacre y se develó una placa así como la estatua del Hortelano en el bosque Venustiano Carranza misma que debido al vandalismo tuvo que ser custodiada desde el 2012 por los Lee Soriano.

En solemne acto de disculpa el Alcalde dijo: “Manifiesto a nombre del pueblo de Torreón la disculpa protocolaria que el honor y la justicia exige y solicito al pueblo la acepte y unidos en abrazo fraterno, visionemos un futuro de progreso y bienestar entre nuestros pueblos.

Afortunadamente en estos días ya conocemos esta funesta página de lo contrario estaríamos condenados a repetirla.


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