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hace 2 meses
[FILC 2018]

Escritura terapéutica para aliviar el dolor

La poeta habla sobre episodios de violencia que están presentes en su obra

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Escritura terapéutica para aliviar el dolor
Saltillo, Coah.- La poesía puede doler como agujas en el cuerpo e Iveth Luna sabe hablar sobre eso. En su libro Comunidad Terapéutica, con el que ganó el Premio de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal y que se presentó la tarde de ayer en la Feria Internacional del Libro Coahuila 2018, la poeta explora la violencia y los problemas de la familia desde el encierro terapéutico, temas sobre los que habló con Zócalo.

Tu poemario es un viaje completo en la vida de una interna. Tu libro habla desde la violencia en sus distintas facetas. ¿Cómo llegaron las imágenes que terminaron convertidas en tus poemas? ¿por qué narrar la violencia con poesía?

Comunidad terapéutica es un libro de poemas que comencé a escribir desde hace 6 años, lo fui conformando con varios poemas que corregí y corregí y que luego se hicieron capítulos. Viví en un núcleo familiar muy tóxico y violento donde la mayor agresión era el ruido a través de los gritos y la música a todo volumen. Mi cuarto propio era transcribir canciones que me gustaban, así comencé a escribir mis propias letras, después intentos de poemas. Escribir poesía fue una manera de poner la violencia en otro lugar que no fuera sólo mi cabeza y mi cuerpo.

En Sala de Agudos tus poemas se acercan a una visión generalizada de la violencia social, principalmente contra las mujeres, ¿de dónde llegaron estos poemas?, ¿cómo ves la situación actual de la mujer y las voces poéticas que han estado hablando sobre ella?

Este capítulo retoma noticias de la nota roja que me pegaron muy fuerte, cuando mentalmente comencé a recopilar casos extremos de violencia que aparecían en las redes. Notas rojas personales y conocidas también. Quería hacer un libro con ese tema, pero la fórmula comenzó a aburrirme. De pronto hablar de violencia te llega a viciar. Creo que la situación actual, que viene desde hace siglos, está muy culera.

La diferencia es que ahora está más visible en las redes sociales, lo que hace que la podamos reconocer en nuestros círculos cercanos. Es cansado: puros mensajes que intentan contenernos y reprimirnos, al mismo tiempo que luchas contra todo eso. Creo que es importante visibilizar estos temas y abordarlos desde distintos ángulos. Me gusta mucho el trabajo de Dolores Dorantes, Sara Uribe, Yolanda Segura, Diana Garza Islas, Gabriela Torres Olivares, Sergio Loo, Óscar David López y Fernanda Melchor.

En la segunda parte Comunidad Terapéutica, los personajes que aparecían en los poemas narrativos de la primera parte se sustraen en una sola voz narradora que cuenta, desde su punto de vista, su transición en el hospital siquiátrico, ¿por qué dar este salto de punto de vista en tu libro?

Creo que es porque yo no escribí el libro a partir de un concepto, forma ni tono. Cada capítulo lo escribí en diferentes años y etapas de mi vida –ni siquiera sabía que iban a ser capítulos–. Junté todo lo que había escrito en estos años, de lo mejorcito, digo, lo trabajé, lo trabajaron otras personas. Al final le quise dar cierta cohesión a este conjunto de poemas, formé capítulos, puse títulos, epígrafes y así se terminó de escribir Comunidad
Terapéutica.

Por otra parte, en Terapia Individual, el título mismo exhibe ya una necesidad de explorar la voz narrativa de la primera persona, ¿para ti existe alguna catarsis en él?, ¿cuánto de ti hay en los poemas que conforman tu libro?, ¿crees que la poesía parte de una experiencia personal o puede deslindarse de esta para formar una obra aparte y distinta a la del autor?

Los títulos los puse al azar, ya que los poemas fueron escritos durante varias etapas de mi vida, pero para concursar debes darle una congruencia al libro, lo más viable son los títulos y hacer creer a los lectores que hay una relación. De todos modos, sí hay una congruencia, porque quien escribe los poemas es la misma persona. Son sus percepciones. No sé si la poesía parte de una experiencia personal, creo que cada quien escribe y hace lo que puede con sus herramientas (lenguaje, imágenes, ideas, deseos, contexto y clase social, etc.). Yo pude escribir Comunidad Terapéutica con lo que tenía y había aprendido.

Por otra parte, el tema de la violencia física es también un tema clave de la literatura mexicana. Desde tu punto de vista, ¿hay una evolución en el tratamiento de ésta?, ¿cómo ves las nuevas voces poéticas en torno a estos temas y también en el tema de la violencia contra la mujer?

Creo que el tema de la violencia física siempre ha estado ahí. Por ejemplo, los relatos brutales de Nellie Campobello sobre la Revolución (Mexicana). Creo que el tratamiento ahora se hace desde lo personal hacia lo colectivo, en la literatura mexicana de ahora se busca visibilizar esa violencia tan normalizada, la guerra está en casa, en nuestras propias personas, esa violencia que llevamos día a día con nuestras parejas, la familia, los amigos, el trabajo. Es muy fuerte y triste reconocerlo, pero los medios nos los dicen todo el tiempo: se calman las balaceras en algunos estados, pero las notas sobre violencia doméstica hacia niñas, madres, chavas, todos los días están ahí.

¿Crees que la literatura debe de mantener un compromiso social con respecto a esos temas?

No sé qué debe mantener la literatura. Creo que cada quien escribe a partir de su experiencia, de lo que puede hacer y lo que quiere hacer.


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