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Feminicidio de Rosita Alvírez, del corrido a la realidad

Las muertes de María y Alma sólo dan fe de que aún falta mucho por hacer en el estado contra las agresiones machistas

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Feminicidio de Rosita Alvírez, del corrido a la realidad
Foto: Zócalo | Staff / Archivo
Por: Luis Durón

¡Año de 1900 muy presente tengo yo,
en un barrio de Saltillo,
Rosita Alvírez murió,
Rosita Alvírez murió!


Es 2015, en una fábrica de Saltillo, María Córdova murió. Esa fue la noticia de aquella tarde de 29 de diciembre. Su exnovio la asesinó, ella lo habría desairado por violento, él sacó una pistola y le disparó, nada más tres tiros le dio.

Eran las 13:15 horas cuando tres disparos acabaron con la vida de la joven ingeniera. Salía de la empresa Mabe, ubicada en los límites de Saltillo con Ramos Arizpe, su exnovio, Julio César Cortés, la abordó en el estacionamiento. Discutieron. Luego el cuerpo de María yacía entre los vehículos estacionados afuera de la fábrica.

Uno de enero de 2016, la noticia del asesinato de María Córdova estaba aún fresca en la memoria de la sociedad saltillense y de la región cuando surgió otra tragedia similar. En un barrio al sur de Saltillo, Nuevo Teresitas, mataron a Alma Griselda Vázquez.

Fue su marido Gregorio Luna Rodríguez. Esta vez no fue con tres tiros, sino a golpes. Un golpe en la cabeza, propinado por Gregorio, certero. El arma, una piedra. Así murió Griselda. Su cuerpo fue encontrado en un callejón oscuro de la colonia Nuevo Teresitas.

A María y a Griselda las mataron por celos, por machismo, porque los hombres “las podían”. Así lo confiesan en sus declaraciones cuando los encerraron en la cárcel. Uno porque su ego fue sobajado tras el rechazo de su exnovia, el otro porque se le “pasó la mano” en los golpes, pero ambos creían que ellas les pertenecían.

Griselda era ama de casa. Dependía de Gregorio, quien aportaba el gasto para la casa, para sus hijas. María era una profesionista. Perfilada a triunfar en el campo de la ingeniería. Mujer Independiente, fue víctima de un hombre que no pudo soportar el rechazo.

Ignorada

La mamá de Rosita mujer de antes,
se encargaba en remendar los calcetines y el calzón del viejo,
que salió muy lumbre pa´ la ropa,
no sabía hacer más gracia más que estar sentao,
le decían el minero, tenía oro en la boca,
plata en las sienes y plomo en las patas.


Esa tarde de diciembre acabó una historia escrita desde meses antes. María fue novia de Julio César por tres años durante los cuales soportó celos y maltratos. Entonces María decidió alejarse pero fue hostigada y amenazada por el feminicida.

Días antes de su muerte la joven ingeniera denunció a través de su cuenta de Facebook que su exnovio hizo públicas unas fotografías donde se le humillaba.

Escribo este texto al público en general, para mostrar mi postura acerca de las publicaciones recientes de la persona Julio César (mi exnovio) acerca de mi persona. Realmente me siento indignada, esto es una situación comprometedora y lamentable, en un arranque de ira con un completo descontrol, mi exnovio tuvo el descaro y bajes de publicar fotografías comprometedoras de mi persona en diferentes páginas y grupos de redes sociales, es de poco hombres llevar tal acción no hay adjetivo calificativo para describir a mi exnovio por tal hecho, se le olvidó que nació de una mujer, su madre. El calor y remordimiento de su ira lo llevó a cometer acciones que no sólo trató de dañar mi reputación como persona, también fue efecto colateral a terceras personas, mi familia y mis amigos. La razón de sus publicaciones es muy sencilla, sólo porque no logró controlar sus sentimientos de enojo hacia mí. [Sic]

Además, María Córdova también denunció que Julio César la hostigaba y amenazaba de muerte. Emprendía persecuciones y la espiaba en los lugares que la joven frecuentaba.

"Mi exnovio es una persona agresiva y violenta, actualmente me está amenazando y me hostiga con miedo de muchas maneras, mensajes de texto, llamadas y pasando frente a mi domicilio. Hago público ante ustedes que el señor Julio César me está amenazando con golpearme, ya lo hizo una vez y está dispuesto a hacerlo otra vez."



Pero los mensajes fueron ignorados por las autoridades del Centro de Justicia y Empoderamiento para las Mujeres. A pesar de la insistencia de María ante las autoridades, estas fueron omisas e ignoraron el peligro que corría la joven.

Era martes, faltaban pocos días para que acabara el año. La ingeniera de Mabe estaba en su oficina a punto de salir a comer cuando recibió un mensaje de su exnovio. La estaba esperando afuera de la fábrica.

Para evitar que Julio César Sandoval provocara un escándalo en su lugar de trabajo, la joven salió. El feminicida ya estaba dispuesto a todo con tal de que su exnovia regresara. Hacía pocos minutos había publicado una foto en su Facebook con un mensaje subliminal, un pensamiento sicópata.

María y Julio discutieron una vez más, ella no quería regresar, pero él insistía. Durante la pelea, Julio César intentó abrazarla, ella lo rechazó. Esto fue el detonante para que Julio sacara una pistola calibre .9 milímetros. Nada más tres tiros le dio.

La bala entró por la nuca y salió por el ojo derecho. María estaba muerta. Julio César huía del sitio a bordo de su Mazda rojo. Las autoridades ahora sí llegaron al lugar y comenzaron a investigar. El grito de auxilio de María no fue escuchado hasta que ya estaba muerta.



Pasaron 23 días para que Julio César se entregara ante las autoridades por el crimen que cometió. Su caso fue judicializado bajo la causa penal 224/2015, ahí comenzó un proceso que se alargó por nueve meses.

En su declaración Julio César afirmó que la mató por celos. No pudo controlar el rechazo, se ofuscó cuando María no lo quiso abrazar. Sólo accionó la pistola. Ese fue todo su testimonio.

El juicio fue abreviado y el delito se reclasificó a homicidio doloso. Los jueces resolvieron dejar en 20 años la sentencia por homicidio calificado, sin derecho a la libertad bajo fianza, además de una multa consistente en el pago de lo equivalente a 100 días de salario mínimo.

A María también la olvidaron las autoridades después de su muerte. Tres años pasaron ya de dictarse la sentencia y el Ministerio Público aún no recibe la transcripción del juicio abreviado, no la tiene en sus archivos. Así lo confirmaron cuando se solicitó a través de transparencia acceso a la sentencia contra Julio César Cortés Sandoval.

‘Se lo merecía’

Su mamá se lo decía, Rosa esta noche no sales,
mamá no tengo la culpa que a mí me gusten los bailes.
Hipólito fue a la fiesta y a Rosa se dirigió
como era la más bonita Rosita lo desairó.


Esa noche del 31 de diciembre Alma Griselda y su pareja Gregorio convivieron con su familia. Ahí el ama de casa confesó a su madre que pretendía separarse. Éste se había vuelto celoso y agresivo, la víspera de Navidad la había golpeado al grado de ahorcarla.

Griselda enseñó a su mamá las marcas en su cuello. Eran las manos de Gregorio, quien motivado por el alcohol comenzó a golpearla un día sí y al otro también. Los celos eran el motivo, también la falta de liquidez económica. Cualquier pretexto era válido para que Gregorio desahogara su furia con su mujer.

La noche del 31 de diciembre fue la última vez que Griselda convivió con su familia. Un día después su cuerpo fue encontrado en un callejón oscuro y desolado, atrás de su domicilio en la colonia Nuevo Teresitas. Tenía la ropa desgarrada y un golpe en la cabeza.

Aún no acababa la primera noche de 2016 cuando Gregorio desató su furia contra su esposa. Se encontraban preparando maletas. Iban a viajar a León, Guanajuato.

Todo iba bien en la familia Luna Vázquez. La hija mayor de la pareja se encontraba fuera de casa, había pasado el día con la vecina, ese fue el enojo de Gregorio. Exigió a su esposa que fuera a buscarla.

Cuando Alma caminaba por el callejón que se encuentra detrás de su domicilio Gregorio la alcanzó. Ahí comenzó la discusión debido a una llamada que estaba realizando el ama de casa. Gregorio se enfureció.

La discusión fue observada y escuchada por varios vecinos de la pareja, quienes días más tarde estarían testificando ante un juez lo que habían visto o escuchado.



Gregorio comenzó a golpear a Alma para quitarle el celular. La cacheteó, luego la aventó al suelo. Indefensa, Alma soportó las patadas que le propinaba su cónyuge, el hombre al que ya no le tenía amor, sino miedo.

Gregorio tomó una piedra y la dejó caer contra la cabeza de su mujer. De esa manera terminó la vida de Griselda. Su cuerpo quedó en medio del callejón. Su ropa estaba desgarrada. Sus hijos habían quedado huérfanos.

El feminicida huyó. Después de matar a su mujer regresó a su casa, tomó a sus hijas de 4 y 5 años y las dejó con el vecino. Luego se escabulló de las autoridades.

Pasaron horas para que encontraran el cuerpo de Alma Griselda. Fue un vecino de ella el que la reconoció cuando iba al Oxxo. Observó a la mujer tirada y llamó a las autoridades.

Esa mañana los diarios daban cuenta de otra mujer asesinada en la colonia Los Buitres. Una ola de feminicidios azotaba Saltillo: primero María Córdova, luego Rosalinda, ahora Alma Griselda.



Las autoridades comenzaron la búsqueda del asesino de Griselda. Un golpe de suerte los llevó a su captura. Tres días después del feminicidio elementos de la Policía de Ramos Arizpe detuvieron a Gregorio en un camino de la colonia Parajes del Valle.

Gregorio caminaba en estado de ebriedad y ese fue el motivo de su detención. Cuando los policías investigaron a Gregorio se dieron cuenta de que era prófugo de la justicia por el asesinato de su mujer. Fue entregado a las autoridades ministeriales que investigaban el caso.

Gregorio fue vinculado a proceso por el delito de Feminicidio bajo la causa penal 002/2016; fue el segundo feminicidio cometido en ese año y el tercero en una semana.

Pasaron seis meses para que se realizara el juicio oral contra el feminicida. Ahí declararon ocho testigos, incluyéndolo a él. Sólo se limitó a decir “se me pasó la mano con mi mujer. La maté a golpes porque se lo merecía”. No había arrepentimiento en sus palabras.

Los jueces que presidieron el tribunal de juicio oral en contra de Gregorio Luna determinaron una sentencia de 27 años de cárcel. Esta vez el delito sí fue tipificado como Feminicidio, contrario al caso de María Córdova. También esta vez las autoridades ministeriales aseguraron tener el expediente completo del juicio y la sentencia dentro de sus archivos.

La realidad del corrido

Rosita no me desaires la gente lo va a notar
pues que digan lo que quieran contigo no he de bailar.
Echó mano a la cintura y una pistola sacó
y a la pobre de Rosita nomás tres tiros le dio.


La historia de Rosita Alvírez está separada por una brecha de más de 100 años de las historias de María Córdova y Griselda Vásquez. A pesar de las diferencias en su forma de vida, las tres mujeres fueron asesinadas porque sus parejas creían que ellas les pertenecían.

El machismo las mató. Una joven muy bonita, así la describe la canción, se dio “el lujo” de desairar a quien la pretendía y por eso la mataron. Una profesionista que intentó huir de la agresividad de su exnovio y este la asesinó por haberlo rechazado. Un ama de casa que quería terminar con la serie de maltratos por parte de su cónyuge y acabó sin vida en un callejón.

Son tres feminicidios cometidos en Saltillo. Uno narrado en un corrido y del que no existen registros históricos sobre su veracidad, pero fue arraigado por la cultura saltillense. Los otros dos están plasmados en expedientes judiciales en los que se hace la relatoría de la forma en que los hombres violentan a las mujeres.

En sociedades más modernas las mujeres gozan cada vez más de condiciones de justicia, igualdad y reivindicación, sin embargo, en otras, como la mexicana, día a día surgen historias como las de Rosita, María y Griselda, en las que miles de mujeres son asesinadas por lo que implica ser mujer, según los registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Las carpetas de investigación son abiertas, pero sólo 30% se concluyen y terminan con la detención del feminicida y su respectiva sentencia. Las restantes continúan archivadas en las oficinas de las procuradurías y fiscalías estatales.

En los últimos años, en Coahuila han surgido institutos municipales de la mujer, centros de justicia y hasta una Secretaría de la Mujer que fue convertida en Instituto por el Gobierno actual.

Pese a más personal y más recursos destinados para combatir la desigualdad en contra las mujeres, los niveles de violencia y los feminicidios no han disminuido en la última década en Coahuila. Tan sólo en los últimos tres años 275 mujeres fueron asesinadas en el estado, de esos casos sólo 50% fue consignado o judicializado, y de ellos tan sólo 50 están tipificados como feminicidio, el resto fueron reclasificados como homicidios simples dolosos u homicidios calificados.

La ley obliga a los fiscales a investigar cualquier asesinato de mujer con perspectiva de género, es decir, como feminicidios. En el transcurso de las investigaciones los delitos se minimizan y se reclasifican como en el caso de Julio César, argumentando que se trata de crímenes pasionales.

Entre las acciones generadas por el Gobierno del Estado para atender esta problemática se crearon los centros de justicia y empoderamiento de las mujeres, en los cuales se da atención integral a aquellas que son víctimas de violencia de género.

Hasta la fecha la dependencia ha recibido más de mil denuncias por violencia contra la mujer tan sólo en los primeros seis meses de este año, lo que denota que la problemática sigue creciendo en Coahuila.

En lo que respecta a feminicidios, la Fiscalía General del Estado cuenta con un una unidad especial para la investigación de este delito. El titular de dicha unidad, Liberto Hernández, aseguró que desde que se tipificó el delito de feminicidio en el Código Penal del Estado han abierto 65 carpetas de investigación, de las cuales menos de la mitad han derivado en una sentencia condenatoria.

Redes de apoyo

Grupos de activistas y familiares de víctimas han levantado la voz y exigieron al Gobierno del Estado que se declare la Alerta de Género, hecho que aún continúa en proceso y del cual no se tiene una fecha específica para la declaratoria.

La omisión de las autoridades respecto a este delito y la dilación en las investigaciones obligan a los familiares a buscar justicia de otras formas de obtenerla. Una joven coahuilense creó el grupo de Facebook Los Machos Nos Matan En Coahuila, con la intención de ubicar al asesino de su hermana.

La página se fue compartiendo en esta red social al grado de hacerse viral y ahora es nutrida por las historias de mujeres de todo México que fueron víctimas de feminicidio.

El 28 de enero de 2017, Serymar Soto Azúa fue atropellada por su prometido. Este hecho fue el final de una serie de agresiones que sufrió la joven por parte de su prometido, quien después de meses de golpearla la embistió con su vehículo y le ocasionó muerte cerebral. La joven murió en el hospital.

Jorge Alejandro huyó de la justicia. Fue así como comenzó el movimiento a través de las redes sociales para su localización. La hermana de la víctima subió la fotografía del homicida a un grupo de Facebook que creó.

Así pasaron seis meses hasta que el hombre fue localizado en Chihuahua, gracias a un mensaje que un ciudadano de aquella ciudad envió a la joven. La Fiscalía se adjudicó el hallazgo y la posterior detención del hombre que acabó con los sueños de Serymar.

La página se convirtió rápidamente en una plataforma de denuncia pública sobre feminicidios y violencia contra la mujer. Ahí se publican las historias de mujeres de todo el país e incluso se ha logrado conformar una red de activistas que pugnan porque las autoridades hagan su trabajo.

El corrido de Rosita se termina con Hipólito encerrado en la cárcel. Las historias de María y Griselda con sus asesinos purgando condenas en el Cereso de Saltillo.

Pero como ellas, miles de mujeres son violentadas cada día. De acuerdo con datos del organismo Causa en Común, cada hora cinco mujeres coahuilenses son golpeadas por sus parejas y este es un problema que parece no tener fin.

La música podrá acabar y la canción podrá pasar de moda, pero siempre habrá una nueva que relate la historia de alguna mujer que es víctima del machismo en México y en Coahuila.

Rosita ya está en el cielo dándole cuenta al creador
Hipólito está en la cárcel, dando su declaración.
¿Pues qué hiciste Hipólito? ¡La maté, la maté!


Lo que dice la ley

¿Qué se considera un asesinato por su condición de mujer?

ARTÍCULO 336 BIS 1. FEMINICIDIO.

Se aplicará prisión de 20 a 50 años y multa, al que prive de la vida a una mujer por razón de género. Se considera que existe razón de género cuando concurra cualquiera de las siguientes circunstancias:

I.- Presente signos de violencia sexual de cualquier tipo, previa o posterior a la privación de la vida de la víctima infligida por el sujeto activo;

II.- Se le haya infligido por el sujeto activo una o más lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes en zonas genitales o en cualquier otra, previa o posteriormente a la privación de la vida;

III.- Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia o discriminación por género en el ámbito familiar, laboral o escolar del sujeto activo contra la víctima;

IV.- Haya existido entre el sujeto activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza;

V.- El cuerpo sea expuesto, depositado o arrojado en un lugar público, en circunstancias que degraden o menosprecien a la víctima. Además de la sanción anterior, el sujeto activo perderá todos los derechos con relación a la víctima, incluidos los de carácter sucesorio.

En caso de que no se acredite el feminicidio, se aplicarán las reglas del homicidio.




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