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hace 8 años
[Futbol America

Focos rojos en la NFL

Roger Goodell, comisionado de la NFL, hizo una airada defensa de la práctica del futbol americano

Washington, DC.- Roger Goodell, comisionado de la NFL, hizo una airada defensa de la práctica del futbol americano denegando que la Liga no procure la seguridad de los jugadores y ex jugadores asociados.

Afirmó que este grupo está siempre al pendiente de los jugadores y de cumplir con las reglas de seguridad suficientes para proteger su integridad mientras están en el campo de juego, pero admitió que no estaría dispuesto a cambiar la estructura de los partidos sólo por los resultados de un controvertido estudio que afirma que existen efectos nocivos por la práctica de este deporte en ex jugadores.

Durante una audiencia en el Congreso, diversos legisladores estadounidenses cuestionaron al comisionado sobre la seguridad que brinda la Liga a sus jugadores y sobre las restricciones que sufren por atenderse con médicos independientes, forzándolos a regresar a jugar antes de que hayan sido dados de alta.

Entre los panelistas se encontraban legisladores demócratas y republicanos, así como médicos que han seguido diversos estudios que muestran el deterioro mental de los jugadores conforme pasa el tiempo y los golpes en la cabeza se acumulan.

Los legisladores pidieron información clínica sobre los chequeos a los jugadores lesionados y afirmaron que la seguridad de los mismos no es cuestionable.

Entre los testigos se encontraba la doctora Eleanor Perfetto, esposa del ex liniero Ralph Wenzel, que fue diagnosticado con demencia a los 66 años, y pidió a la Liga no dejar pasar desapercibida la conexión entre las contusiones que reciben en los juegos y la demencia. “La negación”, dijo, “es una falta de respeto a los jugadores y su sufrimiento”.

John Conyers Jr. congresista presidente del comité que discute sobre el tema, presionó a Goodell para aceptar que existe una conexión entre las contusiones cerebrales y la práctica de futbol americano a largo plazo, así como su influencia en el deterioro del cerebro. La NFL tradicionalmente no ha dado importancia a esta clase de estudios que considera alarmistas y ha solicitado que se hagan más investigaciones al respecto.

Cuestionado sobre la credibilidad que da a estos estudios, Goodell dijo que él no era un experto para poder determinar si tenían valor o no. Aseguró que enfrenta las críticas al respecto y que como Liga hacen los ajustes necesarios para cumplir con los estándares para hacer el juego lo más seguro posible, incluso desde antes de que se dieran a conocer estos resultados.

Goodell y DeMaurice Smith, ejecutivo de la Asociación de Jugadores de la NFL, se comprometieron con Conyers para entregar al comité todos los reportes médicos que tenían en su poder sobre los registros de la Liga y la Asociación.

En la discusión, la demócrata Maxine Waters, pidió al Congreso que se revocará la exención antimonopolio que protege a la NFL, se trata de un acuerdo que protege del escrutinio y regulación del Gobierno federal contra prácticas de monopolio en Estados Unidos, debido a las fallas para garantizar la adecuada seguridad de los jugadores en activo.

“Creo que es una organización de 8 billones de dólares que ha fallado en su compromiso y responsabilidad para con los jugadores”, dijo Waters, “todos sabemos que es un deporte muy riesgoso. Los jugadores se fracturan constantemente. La única pregunta es ¿seguiremos pagando por eso? Sé que ustedes desean conservar su negocio, pero creo que es responsabilidad del Congreso verificar si deben seguir con la exención antimonopolio o revocarla”.

Otros representantes hicieron notar que los médicos de los equipos trabajan para satisfacer las necesidades de los entrenadores sin tomar en cuenta el bienestar de los jugadores y cuestionaron las negativas de la NFL para tomar en cuenta los resultados de estudios que se han hecho al respecto.

Al mismo tiempo, miembros de la Comisión Judicial argumentaron que el Congreso no debería estar tratando temas deportivos, mientras que Conyers señaló que no se trataba sólo de cosas deportivas sino de la influencia que la Liga tiene sobre la práctica del deporte a nivel escolar: “Es un asunto de salud pública, de vida o muerte, puesto que estamos hablando del deporte más popular en Estados Unidos”.

Goodell aseguró que no estaba dispuesto a discutir el tema fuera de la parte que involucra la salud y seguridad de los jugadores. “una cosa nos queda clara: las consideraciones médicas están por encima de la competencia”, dijo, “estamos cambiando la cultura de nuestro deporte para que sea mejor. Nuestra meta es hacer que el juego sea tan seguro como sea posible para aquellos que eligen practicarlo y tratar a nuestros jugadores retirados con el respecto y la atención que se merecen”.

En su oportunidad, Smith, quien no habló directamente sobre el punto de vista de la NFL, aseguró que había pedido al comité una explicación por “denigrar, ignorar y suprimir” la investigación que asocia los daños cerebrales a largo plazo con la práctica de este deporte. Y declaró que los temas médicos no eran negociables en ningún aspecto.

También testificó David R. Weir, el investigador de la Universidad de Michigan que realizó el estudio sobre la salud de los ex jugadores. Dijo que la investigación no brindaba pruebas determinantes sobre la relación entre el futbol y la demencia, a pesar de que en los datos arrojados se encontraban en índices muy altos.

El doctor Robert Cantu, investigador de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, dijo que él creía que había evidencia suficiente y convincente para determinar una Asociación entre las conmociones cerebrales a largo plazo.

Por su parte, otra de las panelistas, Gay Culverhouse, presidenta de los Bucaneros de Tampa Bay, hizo una súplica “emocional” cuando intervino, pidiendo que los médicos de los equipos que se enfrentaban en un partido, se concentraran en la seguridad de los jugadores.

“Lo que este comité tiene que entender es que el doctor del equipo es contratado por el entrenador y pagado por la oficina, no es un defensor de los jugadores. Su papel es mantener a los jugadores en el campo.

“He visto a una pared de jugadores que rodean al médico mientras éste le inyecta en la rodilla luego de una lesión para que regrese al campo de inmediato. El médico funciona como cómplice del entrenador e incluso en ocasiones actúa como él. Si un jugador osa pedir un consejo médico independiente lo ven como un ‘pariah’ y eso es lo que tenemos que parar”, afirmó.

Durante el interrogatorio, el representante Steve Cohen, demócrata de Tenesí, presionó a Goodell para que respondiera sobre una reciente lesión del corredor Brian Westbrook, de las Águilas de Filadelfia, quien sufrió una conmoción cerebral, buscó atención de forma independiente y no encontró respuesta.

“Yo podría asegurar que los médicos no responden a las necesidades de los entrenadores”, dijo Goodell, “en muchos casos no trabajan para el equipo”.

El segundo panel de testigos incluyó a la doctora Perfetto y a Dick Benson, cuyo hijo Will murió de una conmoción cerebral en 2002 y quien a raíz de esto presionó para que se autorizara una Ley de Seguridad a Conmociones Cerebrales en el estado de Texas.

A él se unió Chris Nowinski, un jugador de Harvard, que instó a impartir enseñanza sobre la conciencia que se debe tener sobre el riesgo de conmociones cerebrales a nivel escolar. También sugirió la reducción de golpes en la práctica del futbol, ya que esto podría reducir significativamente las lesiones cerebrales.

Muchos doctores testificaron sobre las conexiones que ellos han encontrado entre los deportes y los golpes en la cabeza, así como la degeneración de la percepción cognitiva. La doctora Ann McKee, que ha estudiado los cerebros de los jugadores de futbol luego de su muerte, dijo que ella cree que la conexión es clara y pidió por cambios inmediatos al juego y a los tratamientos de la conmociones cerebrales.

Las exigencias vienen a raíz de los 2 mil jugadores en actividad y más de 10 mil retirados de la NFL y sus familias que han sufrido el impacto de todo tipo de lesiones. Sin embargo, son millones de jugadores universitarios, juveniles e infantiles que lo practican en Estados Unidos.

El comisionado de la NFL, Roger Goodell, dijo que la Liga brindará seguimiento médico gratuito a 56 jugadores que reportaron padecer demencia, mal de Alzheimer o problemas de pérdida de memoria en la encuesta reciente, la que dio lugar a la audiencia descrita.

Dijo que la NFL consultará a los jugadores para determinar si reciben fondos del Plan 88, que da hasta 88 mil dólares al año a ex jugadores que padecen Alzheimer, mal de Parkinson o demencia, cualquiera que sea la causa.

El estudio reciente, realizado por pedido de la NFL en la Universidad de Michigan, indica que la incidencia de Alzheimer y otros trastornos de la memoria sería mayor de lo normal en jugadores de futbol americano retirados.

Goodell reiteró que “las decisiones de volver a jugar las toman médicos, solamente médicos, no las toman los entrenadores. No las toman los jugadores ni sus compañeros de equipo”.

EL DATO

» Un estudio reciente, realizado por petición de la NFL en la Universidad de Michigan, indica que la incidencia de Alzheimer y otros trastornos de la memoria sería mayor de lo normal en jugadores de futbol americano retirados.

» El autor principal, David Weir, presente como testigo en la audiencia del miércoles, dijo que los resultados demuestran que el asunto merece ser estudiado con mayor profundidad, pero no demuestra que exista un vínculo entre el juego y los problemas mentales posteriores. Ésta es la conclusión que destacó la NFL cuando se difundió el estudio.


» Goodell sostuvo que en materia de lesiones de la cabeza, los factores médicos tienen prioridad sobre los competitivos, y la Liga tiene una línea telefónica gratuita para que los jugadores denuncien si piensan que los están presionando para volver a jugar antes de tiempo tras sufrir una conmoción u otra lesión.


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