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[Negocios]

Gorditas Medina, con ‘apetito’ por seguir creciendo

Negocio familiar de doña Elvira cuenta ya con dos sucursales y va por la tercera

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Gorditas Medina, con ‘apetito’ por seguir creciendo
Foto: Zócalo | Juan Villarreal
Saltillo, Coahuila.- Cuando Elvira perdió su empleo tras el cierre de una fábrica automotriz a finales de los 90, nunca se imaginó que Gorditas Medina, que arrancó en un estanquillo al norte de Saltillo, se convirtiera en una de las opciones favoritas para el almuerzo.

Ya han pasado 23 años desde que Elvira Medina Pérez inició este negocio, que sigue posicionándose entre los consumidores locales y visitantes de la ciudad, con el sueño de seguir creciendo con más sucursales.

El apoyo familiar ha sido fundamental para lograr el éxito, pues de estar en un pequeño estanquillo ahora son dos sucursales que son la fuente de empleo de unas 18 personas.

Elvira nunca había cocinado hasta que el destino la trajo a esta actividad. De la mano de su amiga entrañable y quien desde entonces sigue atendiendo a los clientes, María Concepción Argüello, y de su hermana María del Rosario, vio una oportunidad en el estanquillo en la colonia Virreyes.

“Yo trabajé durante 14 años en la fábrica como operaria, donde hacíamos arneses para los carros, subí a supervisora, pero se terminó el modelo que estábamos haciendo, cierra la fábrica y nos liquidan”, recuerda.

Pensó que en esa zona de la ciudad donde estaba también la fábrica de ropa El Crazy, los trabajadores serían sus clientes. Echó mano de sartenes, ingredientes frescos y de la sazón que de alguna forma su madre le transmitió seguramente por los genes para crear las recetas que hasta hoy siguen conquistando a los saltillenses.



En los primeros años cada gordita costaba 100 pesos de los de antes. Las había de picadillo, chuleta ahumada, cortadillo, bistec ranchero (que luego se cambió a chipotle porque así lo pidieron los clientes), de chicharrón y frijoles con queso. Ni siquiera tenían una mesa, una tabla sobre unos ladrillos fue suficiente por un buen tiempo y hasta sacaron la estufa de su casa.

“Me acuerdo que estaba el kilo de milanesa a 12 pesos… empezamos vendiendo de 50 gorditas, de ahí nos fuimos a las 100, 200, luego 300… nos quitaron de ahí y nos tuvimos que venir aquí enfrente a rentar, compramos una máquina porque ya son más de mil gorditas las que se venden a diario”, dice Elvira sobre la sucursal en Virreyes.

Aunque en sus inicios en la calle Filipinas ni siquiera pasaban los carros, en contra de todos los pronósticos, seguía creciendo.

Pese a que cuenta con colaboradores de muchos años, doña Elvira ha sufrido también el fenómeno de la rotación. “Lo más difícil es batallar con la gente que no dura en el trabajo”, señala.

Más al norte sobre el bulevar Venustiano Carranza se ubica desde hace dos años la segunda sucursal de Gorditas Medina, pero planean abrir otra sucursal al sur de la ciudad.



“Nos han propuesto que pongamos una sucursal en donde quiera, en Monterrey, en Zacatecas, en Torreón, en Cancún… Para mí es una satisfacción muy grande cuando llego aquí, doy vuelta y recordar que estábamos en un puesto y luego está lleno de carros, de gente, es lo máximo, amo mi trabajo porque nos ha dado mucho”, expresa.

La empresaria, que cocina los guisos desde temprano, destacó la importancia de utilizar productos de calidad, que junto con la atención a los clientes son la clave de todos los días.

“No hay que tener miedo, simplemente aventarse, echándole ganas para adelante… no tuve miedo ni tengo miedo”, menciona Elvira, quien recordó que hace unos cuatro años abrió una sucursal en Ramos Arizpe que no funcionó, pero no pierde la esperanza.


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