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Historia con sabor a vino

El periodista José Carlos Agundiz publica un libro en el que relata la vida de importantes personas del municipio vitivinícola

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Historia con sabor a vino
Saltillo, Coahuila.- “Para suerte mía, yo soy soy profeta en mi tierra”, así se declara José Carlos Agundiz Hernández, locutor y periodista, pero sobre todo parreño, como él mismo lo dice. Nacido en 1948 en el municipio de la uva y el vino, el coahuilense le ha escrito una carta de amor a su tierra y a su gente, a esas personas que vivieron del trabajo diario y sobre cuyos hombros recae el peso del auge de Parras de la Fuente.

Esa misiva de cariño tiene como título Parras y su Gente: Personas que Dejaron Huella, libro que se presentó ayer por la mañana en la Casa de la Cultura Nancy Cárdenas entre paisanos, amigos y familia del autor.

“Es un libro en el que no sólo hablé sobre la historia de Parras, sus tradiciones, y su paisaje, sino que hablé sobre lo que es más importante para una ciudad: la gente que la habita, los hombres y mujeres que dan vida a la tierra. Los nombres que aparecen en el libro son gente que hizo cosas por Parras”, apuntó Agundiz sobre el libro.

Para la posteridad

El periodista, trabajador de Radio Zócalo desde hace 22 años, menciona también que la meta final para escribir el libro fue robar al tiempo los nombres de esas personas, convertirlas en ideas que, plasmadas en palabras, queden para la posteridad.

“Las almas de ellos siguen en Parras y en espíritu sobreviven al tiempo”, expresó ante una sala que lució repleta.

Escrito en dos partes y definido por capítulos en los que se habla sobre la política del municipio, los deportes y la cultura, en el libro resuenan nombres como ecos en el tiempo: Nancy Cárdenas, dramaturga y poeta; Pedro Verástegui, político y escritor; y Roberto López Landero, locutor en Estados Unidos.

Estas historias personales se funden con los mitos y las leyendas que han tejido la historia de un pueblo que crece unido y, a la vez, separado como las ramas de los parrales que conforman una de sus más ricas fuentes de ingreso. Y es que en esta región de Coahuila se fundó en 1527 la primera vitivinícola de América Latina.

“Anduve mucho tiempo vagando por ciudades de todo el país: Saltillo, Piedras Negras, Monterrey, Puebla y Gudalajara. Esto es lo que creo que ha motivado mi amor por mi propia ciudad, por mi terruño y por su gente. El hecho de conocer la historia y las tradiciones de mi tierra es la pauta principal de mi libro, el cual no es un libro de historia sino de las pequeñas grandes historias de estas personas”, comentó.

Este recuerdo es de una emoción casi tangible para el escritor, una sensación de retornar a la cuna, pero además de llegar a los amigos.

“El alma ya cansada me hace volver. Tengo una ansia inexorable que me pide regresar siempre a Parras, sin importar el trabajo o las vicisitudes. Regreso a mi tierra porque, como todos, quiero permanecer en ella. Pero más que extrañar las cosas materiales de mi pueblo, el extrañamiento principal es a mis amigos, aquellos con los que conviví a lo largo de mi vida”, expresó emocionado.

Los más de 40 parreños cuyos recuerdos perduran en las páginas que escribió el periodista, son memorias vivas que han evitado el paso del tiempo en un pueblo que se niega a terminar, y que según Agundiz “se encuentra fuerte y avanzando hacia un futuro que ve más por su riqueza natural”.

Entre amigos

Parras y su Gente: Personas que Dejaron Huella fue muy bien recibido entre los amigos, familiares y el público que acudió a la Casa de la Cultura. En la presentación participaron los profesores Ramiro Peña Rodríguez y Elvia Morales García, amigos del autor.

“Este libro está integrado por historias de personas que hicieron crecer a Parras y que, a pesar de la distancia, José pudo ver y escribir. Sin importar que esté a casi 400 kilómetros de distancia, él sigue estando siempre aquí”, comentó Peña.

Para Elvia Morales, en cambio, los personajes que aparecen en el libro son entrañables, la mayor marca de la escritura de Agundiz. La profesora destacó además la cercanía que hay con los nombres que ahí aparecen, así como el recuerdo de quienes se fueron y una visión inmediata de los que siguen forjando la esencia del pueblo mágico.

“Nunca olvidaré que mi vida inició en este hermoso rincón de la provincia mexicana, tierra llena de historia y tradición, tierra misteriosa de fronteras impenetrables en sus noches de luna llena y tierra que sigue custodiada por sus centenarias y vetustas nogaleras, que tras el inexorable paso del tiempo han comenzado a agonizar. Tierra a la que regreso porque el regreso me obliga, y hoy que me siento cansado en mi cuerpo, ¿cómo pagar por lo que ahora soy? Con este libro en el que realzo tu historia, tu pasado y tu presente”, finalizó Agundiz.


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