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La FIFA al descubierto

El periodista Ken Besinger expone el caso completo de la investigación del FIFA Gate en su nuevo libro

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La FIFA al descubierto
Saltillo, Coahuila.- El Mundial, esa gran fiesta del balompié, termina hoy con un partido entre el equipo de Francia y el de la nación de Croacia. Millones de personas lo observarán desde los palcos, las butacas y desde sus televisores, aumentando cada vez más la ganancia en los bolsillos de los organizadores. A fin de cuentas el futbol es un negocio y este, al igual que todos, tiene su lado oscuro.

Precisamente de este tema es de lo que va Tarjeta Roja (Planeta, 2018), libro escrito por el periodista Ken Besinger, quien desde 2015 inició una investigación acerca del caso del FIFA Gate, el cual abriría una herida en uno de los eventos deportivos más grandes del mundo. Este trabajo ha quedado plasmado en una obra que se lee como un thriller de ficción con la particularidad de que lo que se cuenta es real.

“Todo comenzó porque en 2014, antes de que comenzará el mundial de Brasil, escribí un perfil del directivo estadunidense de futbol, Chuck Blazer. Pasé dos o tres meses investigando su vida y presentaba a esta figura. Tiempo después, en mayo de 2015, en Zúrich comenzaron los famosos arrestos de varios de los miembros de la FIFA. En pocos días se vio también como Blazer fue un colaborador importante del caso. Inmediatamente me convertí en la persona que mejor conocía a esta figura, y fue por eso que nació la idea de escarbar en un tema mucho más grande y complejo que lo que se veía a simple vista”, comentó Besinger en entrevista con Zócalo.

Investigaciones

El caso de corrupción que es el FIFA Gate estuvo dirigido desde las sombras durante 24 años. Tiempo en el que dirigentes de la Concafa como Jeffrey Webb y Jack Warner, el organismo representante de la FIFA en América del Norte, se enriquecieron de numerosas maneras con el deporte. En total, la suma del dinero fue 150 millones de dólares, según reveló la investigación que llevaron acabo las dirigencias estadunidenses del Departamento de Justicia de Estados Unidos, el Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) y la Agencia Tributaria.

“La investigación periodística fue difícil pero satisfactoria. Me encontré tocando puertas y hablando con personas que tenían contactos dentro de esas sedes, pero era gente asustada porque estaba debajo de la Fiscalía, así como el miedo a exponerse, es por eso que muchos de estos testimonios son anónimos. Fue un viaje muy largo encontrar a una persona que confiara en mí y que pudiera abrirse. Sobre todo porque es una red que conlleva a personas de una docena de países en donde sé que hay quienes, por una u otra razón, no terminaron bajo la lupa de la investigación, quizá porque había objetivos más importantes”, explicó el autor

Esta búsqueda lo llevó a conocer a Steve Berryman, el personaje principal de la investigación que llevó a la caída del emporio corrupto de la FIFA. Un contador y recaudador de impuestos que, después de evadir esos mismos impuestos durante 17 años, se encuentra con la noticia del caso. Berryman, quien pasó su infancia en Inglaterra se volvió aficionado del soccer, lo cual lo llevó a acercarse a las autoridades.

Menos visible

Para Besinger este destape fue como “un balde de agua fría para la FIFA”, porque a raíz de este, se ampliaron nuevos métodos de transparencia en la enorme cancha en la que juegan los dirigentes. Para el periodista, quien se asume como un espectador casual del futbol, deporte al cual tomó cariño debido a su estancia en Arentina y México, como aficionado a los Pumas, es un nuevo comienzo para la organización.

“Este caso de investigación impactó de manera enorme a cómo se organiza el futbol y sus eventos. Sobre todo porque han perdido dinero y credibilidad ante los espectadores. Esto significa menos visibilidad de uno de los eventos deportivos más enormes en la Tierra. Los patrocinadores a su vez, quieren que sus productos se vean y la pérdida de público se resume en una valiosa pérdida también para ellos.

“Ahora la FIFA ha buscado hacer un negocio menos chueco y más transparente, esa corrupción que ha herido al futbol se refleja aquí y ahora, en un Mundial que ha tenido el menor público desde sus inicios”, comentó.

La Concacaf, organizadora de los partidos en la región de América del Norte, del Sur y del Caribe es también la organizadora de muchos eventos en países como México. El cual si bien no tuvo un papel relevante sí tuvo un encuentro directo con el caso FIFA Gate.

Mientras tanto, Rusia la actual sede del Mundial, también se vio afectada de una manera positiva por la corrupción interna. Pues en 2010 cuando se manejaron los próximos países donde se llevaría a cabo el próximo evento, se barajearon candidatos como España, Portugal e incluso Inglaterra.

En ese momento, el actual mandatario eslavo Vladimir Putin, se desempeñaba como vicepresidente del país y según Besinger “necesitaba un evento visible para proyectar el poder de él y de Rusia. Putin pensaba que la idea es que ser la sede del Mundial es un logro presidenciable para él, lo cual haría que su figura y la de su país tuviera, nuevamente, los ojos sobre ellos”, concluyó el periodista de Buzzfeed.


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