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La historia de una generación

Laurence Debray explora el pasado de su familia marcado por las guerrillas que sacudieron América Latina

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La historia de una generación
Saltillo, Coah.- El filósofo francés Régis Debray y la antropóloga venezolana Elizabeth Burgos abrazaron la causa revolucionaria de Fidel Castro y el Che. No sólo participaron en estos movimientos, también estuvieron con Salvador Allende en Chile y con los sandinistas en Nicaragua. Su hija no supo de la intensa actividad política de sus padres hasta muchos años después. Aún hoy, sus progenitores no quieren conversar con ella sobre ese pasado.

Para responder las preguntas que sus padres evadían, Laurence Debray hurgó en archivos y testimonios para conocer su pasado, que también es el de toda una generación, y dio forma al libro Hija de Revolucionarios (Anagrama, 2018). A través de estas páginas la historiadora ofrece un relato íntimo sobre una época sacudida por los fervores revolucionarios, un tiempo en el que la vida -y la familia- se sacrificaba por sueños e ideales.

-Muchos dicen que Hija de Revolucionarios muestra la visión de los hijos de los hijos de 1968.

“Son 50 años los que han pasado, nuestra generación tiene el derecho a deconstruir los mitos y entender lo que pasó. En Francia los héroes de Mayo del 68 tienen un estatus, se toman muy en serio. Además con la llegada de Emmanuel Macron, que es un joven, a la presidencia, se removieron a los viejos que hicieron de Mayo del 68 un poder. Ahora podemos cuestionar de qué sirvió este movimiento, en qué medida fue importante, no para criticar sino para entender.

“Mi caso es particular porque mi padre estaba en la cárcel en mayo de 1968, en Bolivia. Él no participó en este movimiento, incluso Fidel Castro criticó el Mayo del 68 porque se veía como una revolución burguesa, no estructurada y que no servía de nada. Hay un pequeño desfase, cuando mi padre regresa a Francia él sí hizo de verdad la revolución, pasó por la cárcel y casi lo mataron. Sus compañeros hicieron manifestacions durante dos meses y ya en julio estaba en la playa de vacaciones”.

-¿Qué significó vivir esta infancia al lado de unos padres con pasado revolucionario?

“Yo nací cuando mi padre salió de la cárcel y mi caso es muy particular porque yo no sabía que era un héroe de la revolución. En realidad lo supe por casualidad, porque mis padres nunca me hablaron de su pasado de lucha armada, era su secreto.

“Por eso hice toda esta investigación y quise saber qué habían hecho antes de mi llegada”.

-¿Qué impresión te causó conocer el pasado de tus padres?, ¿cómo decidiste que éste era un material literario para trabajar?

“Como soy historiadora me metí a los archivos porque ellos no querían hablarme, eran muy evasivos sobre el tema. Primero, hice este trabajo para mí. Luego pensé que era un homenaje al compromiso político puro y que también esa época merecía un poco de atención. No sé cómo es en México, pero la política francesa puede que no tenga muy altos valores, entonces quería recordar un poco a la gente, y a mí también, que hubo una política que pudo ser violenta, maniqueísta, que tenía sus defectos, pero que tenía ideales.

“También empezó a surgir mi infancia, los problemas que tenía con mis padres. Ellos querían cambiar el mundo, pero no tenían tiempo para mí. Entonces fue un trayecto muy íntimo de reparación”.

-Al terminar el libro, ¿pudiste hablar con tus padres sobre su vida de revolucionarios?

“El libro es un testimonio, es algo muy íntimo que fluye naturalmente. Es un viaje al interior de mis padres, a pesar de que no pude contestar a todas mis incógnitas. En mi libro hago muchas preguntas que quedaron sin respuesta.

“Pensaba que con este libro mis padres y yo íbamos a poder dialogar, pero no. Es un periodo tan doloroso y complicado para ellos que el diálogo es imposible. También hay que decir que esto es un work in progress, porque en Francia saqué una nueva edición del libro con la información adicional que los lectores me enviaron sobre mis padres, mis abuelos, François Mitterrand, a quien menciono mucho en el libro. Para mí sigue mi curiosidad y continúo buscando claves de entendimiento”.

-En Hija de Revolucionarios cuentas tu historia, pero es un testimonio que muestra zonas del pasado reciente que estuvieron en la oscuridad.

“Es una historia global. El libro es muy íntimo, pero relato una historia de América Latina, del mundo entero porque los años 60 se vivieron entre las guerras de descolonización, la Guerra Fría, los golpes de estado en Latinoamérica, todo estaba muy revuelto. Lo que muestro no es la historia de un país sino de una generación”.

-¿Cuál es tu conexión con América Latina?

“Para mí América Latina polariza mi historia familiar. Mi madre es venezolana, mi padre llegó como un joven filósofo, muy brillante, a formar parte de la guerrilla en Venezuela. Luego ambos hicieron un tour en autobús por Latinoamérica, estuvieron en una cárcel de Perú, después fueron invitados a Cuba. Mi padre fue a Bolivia, donde también estuvo en la cárcel, más tarde se marchó a Chile con Salvador Allende. También estuvo con los sandinistas en Nicaragua. En fin, de verdad estuvo por todos lados.

“Es por eso que tengo una relación muy estrecha con América Latina, me encanta venir aquí porque refleja la historia de la familia”.


-Háblame sobre este idealismo político del siglo 20. A la vuelta de los años vemos que revoluciones como la cubana fracasaron en sus propósitos.

“Cuando dicen que ya no hay revoluciones pienso en la Revolución Bolivariana y ahí está el resultado. La realidad no miente. La consecuencia fue la destrucción de un país. Los ideales pueden ser peligrosos”.




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