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hace 7 meses
[Arte]

La verdadera Gala

Monika Zgustova escribe sobre la musa y esposa de Salvador Dalí

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La verdadera Gala
Saltillo, Coah.- El exilio es un tema que siempre ha seducido a la escritora Monika Zgustova. Ella misma lo vivió en carne propia cuando tuvo que dejar a los 16 años su natal Checolovaquia. La reconfiguración del planeta, tras las dos guerras mundiales del siglo pasado, dio paso a una gran movilidad de personas, muchas de ellas influyeron en el arte y la escritura contemporáneos.

Uno de los personajes clave de esta reconfiguración es Elena Ivánovna Diákonova, mejor conocida como Gala Dalí. De origen ruso, esta mujer inspiró a tres grandes artistas: Paul Éluard, Max Ernst y Salvador Dalí.

Zgustova se sintió atraída por Gala cuando visitó hace siete años el castillo de Púbol, donde la esposa del pintor español pasó sus últimos veranos. Los objetos que se conservan de la pareja, varios de ellos de origen ruso, hicieron que la escritora se preguntara quién fue esta mujer extranjera que sedujo a los artistas más notables de su época. Así dio forma a su reciente libro: La Intrusa. Relato Íntimo de Gala Dalí (Galaxia Gutemberg, 2018).

“Siempre escojo algo que me interesa mucho, alguien con quien hasta un cierto punto me puedo identificar proque me meto dentro del personaje”, explica la escritora en entrevista con Zócalo.

“La figura de Gala me llamó la atención cuando fui un día, acompañada de unos escritores rusos, al castillo de Púbol donde ella pasó los veranos durante los últimos 10 años de su vida. Me di cuenta que había muchísimos objetos rusos: libros, discos, un ícono de la Virgen Negra de Kazán. Nunca había pensado en ella como una persona que realmente conservaba sus raíces rusas.

“Indagué mucho en la relación de Gala con Rusia, incluso busqué cómo eran su familia, sus amistades. A partir de ello establecí este personaje porque estoy convencida de que nos formamos cuando somos niños y adolescentes. Gala pasó esa época en Rusia, así que busqué allí las claves de su personalidad adulta”, añade.

Traductora reconocida y autora de Vestidas para un Baile en la Nieve, Las Rosas de Stalin y Los Frutos Amargos del Jardín de las Delicias, Zgustova reconoce que la figura femenina protagoniza la mayoría de sus obras.

“En todos mis libros he escrito sobre mujeres. Es como mi manera de hacer feminismo”, dice entre risas.

La autora considera que para muchos Gala fue una intrusa, una extranjera. De ahí que rescatara la relación de la musa europea con un imperio ruso que estaba a punto de desmoronarse.

“Me interesó mucho la relación que ella tiene con su país cuando decide marcharse a París, incluso a sabiendas de que allí será una intrusa, como siempre lo fue en muchas situaciones. Gracias a que estaba enamorada de Paul Éluard, su primer marido, se marcha de Rusia y no vuelve hasta 10 años después.

“Ella se va justo antes de la Revolución y volvió después de ésta. Gala fue testigo del desastre que significó la Revolución Rusa, cómo transformó las vidas de las personas, afectándolas gravemente y por eso se volvió antirrevolucionaria y antirradical de izquierdas. Esto se lo inculcó más tarde a Dalí, que fue un artista de derecha en una España franquista y, hasta cierto punto, coqueteó con el régimen dictatorial”.

Arte, valor supremo

Monika Zgustova señala que Gala, desde muy temprana edad, estuvo expuesta a un ambiente artístico que fue determinante en su vida. Y aunque ahora tiene fama de “bruja”, Gala fue musa e inspiración de uno de los movimientos artísticos más importantes de la historia del arte.

“Ella frecuentaba la casa de los Tsvetáyeva, era amiga de Marina, quien más tarde se convertiría en una de las poetas más destacadas del siglo 20, y de su hermana Asia, también escritora. Gala pasaba las tardes después de la escuela en esta casa que era muy culta, donde la creación flotaba en el aire. Aunque también es verdad que el padre adoptivo de Gala leía libros enteros en voz alta. Ella se acostumbró a considerar la creación artística como el valor supremo de la vida de una persona”.

Fue en un sanatorio de Suiza, a donde acudió a curar su tuberculosis, donde la rusa conoció a un jovencísimo Paul Éluard. Según refiere la escritora, Gala fue quien impulsó al francés a escribir y a valorar sus poemas.

“Ella siempre vivió inmersa en la creación y rodeada de artistas. Cuando se introdujo en el grupo de los surrealistas, junto con Paul, fue muy valorada por varias razones: por el gusto infalible que tenía del arte y por su irracionalidad, cualidad que seducía mucho a los surrealistas.

“Gala buscaba las soluciones de su vida con base en su instinto, en su sexto sentido y también en el Tarot. Esto era muy caro para los surrealistas”, explica.

Además de la relación sentimental que tuvo con el artista alemán Marx Ernst, Gala fue muy amiga del pintor italiano Giorgio de Chirico “que la valoraba mucho como intelectual y con quien sostuvo largas charlas sobre el arte”.

Después Gala conocería al español Salvador Dalí, con quien se casó en 1932 por lo civil y de nuevo en 1958 por el rito católico.

“Dalí se fiaba totalmente del gusto de Gala, que era 10 años mayor que él. No sabemos qué hubiera pasado con Dalí sin Gala y lo mismo con Paul Éluard. Posiblemente Éluard no habría existido; Dalí seguramente sí, pero no se hubiera convertido en un personaje de fama mundial”, concluye.




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