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[Arte]

La violencia onírica

La puesta en escena tendrá dos nuevas fechas en la Sala Prisma

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La violencia onírica
Saltillo, Coahuila.- Para Gabriel Neaves el teatro es una actividad que hermana. Sin importar los extremos en los que se viva, la ficción siempre es la encargada de denunciar la cruda realidad, como la que se muestra en Jacinto y Nicolasa, obra de teatro que cuenta dos historias paralelas unidas por la violencia, la muerte y el misticisimo.

Estrenada durante 2017, este año la obra regresa gracias a la participación de Sala Prisma, recinto en el que se presentará el montaje el viernes 10 y sábado 11 de agosto.

“Jacinto y Nicolasa es una obra que trata temas escabrosos y difíciles, pero que son necesarios hablar: la trata de personas, el narcotráfico, y la falta de consciencia social con las culturas con las que compartimos el país, en este caso los rarámuri. También nos cuesta mucho hablar desde el misticismo de esta etnia. En Cuarta Columna Teatro, intentamos acercarnos lo más posible a ese mundo de tradiciones que los enmarcan”, comentó Gabriel Neaves director del montaje, en entrevista con Zócalo.

La Vida es Sueño

Neaves también explica que una de las maneras en las que el público se sentirá conectado con los personajes, pero sobre todo con el entorno real de las altas sierras de Chihuahua, en la que viven los tarahumaras, son los vestuarios originales y la música, acompasada por tambores que suelen ser usados por miembros de “los pies ligeros”. Estos instrumentos se consiguieron con el dueto musical Macahui, reconocida agrupación de música tradicional que se ha presentado a nivel internacional.

Para Neaves, la influencia mística de los rarámuri ha invadido por completo a la compañía al nivel de realizar rituales, pues lo que realmente subyace bajo la obra son los diálogos y los personajes.

“Son los sueños de un grupo de gente que vive en contacto con la naturaleza. Para los rarámuri los sueños son una especie de medio de comunicación”, comentó el teatrista sobre la puesta en escena que inauguró la pasada edición de la Muestra Estatal de Teatro.

Como decía el dramaturgo español Pedro Calderón de la Barca: “la vida es sueño y los sueños, sueños son”.

“La obra trata sobre cómo los personajes hablan a través de los sueños, y sobre cómo los espíritus invaden y se compenetran con ellos y nosotros a través de este mundo ajeno, pero cercano”, añadió.

Jacinto y Nicolasa parte de dos monólogos tejidos el uno con el otro. Uno que habla sobre la pérdida de un hijo a manos de la mafia en el caso de Nicolasa (Marina Moya Zertuche), y el asesinato y la culpa que pesan sobre las manos ensagrentadas de Jacinto (Eduardo Ramírez). Este montaje muestra además las situaciones que acercan a los seres humanos, sin importar su lugar de residencia.

“Algo que puede aprenderse de ellos, o que al menos resulta muy interesante, es cómo dejaron de lado a los ‘chabochis’, que somos nosotros, personas no indígenas, para seguir con su comunidad y encerrarse con sus tradiciones sin contaminación nuestra.

“Al conocerlos puedes observar cómo el narcotráfico y estas cosas tan cruentas, que nosotros tenemos tan cerquita, también les llegan a ellos a pesar de que están separados de nosotros por decisión propia, y específicamente para evitar estas cosas. Estos males están aquejándonos a todos nosotros”, comentó el actor de Desconcierto a Cuatro Manos.

Si bien la obra original de Camila Villegas no es un teatro de denuncia, sí permite reflexionar y entender los contextos en los que se mueven ambos mundos. Es además, apuntó Neaves, una forma para preguntarse cómo se relaciona las personas que habitan estos contextos distintos.

“Entonces siempre es necesario poner el dedo en la llaga porque es necesario que nos espejeemos; el teatro es un reflejo de nosotros mismos. No quiero decir que hay que tomar conciencia porque es un cliché muy trillado, pero resulta necesario tomar una postura en esos temas pero también en la relación que tenemos con nuestros hermanos indígenas”, agregó el director.

Hacia afuera

Neaves destacó la selección que la obra consiguió en Otra Latitud, Muestra Internacional de Teatro Independiente, que se llevará a cabo a finales de agosto en Chiapas, y en donde Jacinto y Nicolasa fue escogida como la representante de México. La puesta en escena saltillense compartirá escenario con obras de Chile, Argentina y otros países.

“Esta selección en la muestra de Chiapas nos ha dado mucha alegría porque vemos la calidad que tienen otros teatros y también el nuestro. Es una oportunidad muy interesante y sobre todo una responsabilidad enorme.

“Por otra parte, me gusta presentar obras en Sala Prisma porque es un lugar que abre una nueva posibilidad para personas que no pueden o no quieren venir hasta el Centro de la ciudad, este aspecto de descentralizar el arte es importante para llegar a todos los públicos posibles”, finalizó.


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