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hace 4 meses
[Arteaga]

Lanzan llamado de auxilio para mejorar el camino a nuncio

Trayecto de 25 kilómetros de terracería

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Lanzan llamado de auxilio para  mejorar el camino a nuncio
Arteaga, Coah.- Cerca de 25 kilómetros de terracería separan a los ejidos Abraham Nuncio y Jamé, en Arteaga, Coahuila. Este camino puede llegar a convertirse en un verdadero calvario para quienes transitan por él, sobre todo en la época de lluvias, pues las curvas, pendientes y carretera sin pavimentar, lo vuelven altamente peligroso.

El camino que separa a estos dos ejidos está rodeado por increíbles paisajes cuyos protagonistas son los pinares y las altas montañas. Pese a esto, y a la casi oculta existencia de la cascada El Salto que se encuentra a unos minutos de la entrada del ejido, los turistas prefieren visitar los destinos más populares de Arteaga, como la cabecera municipal de Arteaga y San Antonio de las Alazanas, pues no todos están dispuestos a correr el riesgo de transitar por este camino.

No hace falta preguntar qué es lo que está mal con la carretera para saberlo, pues basta andar en ella unos kilómetros para darse cuenta de lo peligrosa que es y el abandono en el que se encuentra, además en ella se han presentado accidentes que han cobrado la vida de alguna persona, según cuentan sus habitantes.

Según los vecinos en Nuncio, este camino se encuentra en pésimas condiciones desde que el huracán “Alex” llegó a la zona en el 2010 ocasionando daños a la carretera.

Sumado a la falta de atención de las autoridades, ya que tiene grandes baches que con las lluvias se vuelven pantanos, que en ocasiones los deja incomunicados durante días pues tampoco hay señal de teléfono. Además, a las orillas de las pendientes la tierra está suelta y al transitar, fácilmente se pueden ir abajo.

Aseguran que por más que han solicitado el apoyo del Municipio para que el tramo sea pavimentado o al menos lo tomen bajo su cuidado, no han logrado que esto sea permanente, pues en algunas administraciones municipales han acudido a hacer aplanado o a realizar breves mejoras que, ante la llegada de las lluvias de cada año, los problemas vuelven a resurgir, por lo que los mismos pobladores son quienes tienen que tomar en sus manos el hacer que las vías sean transitables.

“Sí afecta porque tapan el paso y quedamos incomunicados”, comenta Jorge, quien ya vivía en Nuncio cuando llegó el huracán “Alex”, y asegura que antes de su paso le daban rehabilitación al camino y desde entonces que no recibe atención.

“Este camino está prácticamente olvidado, está en muy malas condiciones y no le quieren poner mano de ninguna manera”, comenta Nora Ruiz, quien atribuye el descuido a la conveniencia de algunos empresarios, pues dice que prefieren que los turistas vayan a los otros ejidos y que “este camino qué les interesa, entre más feo esté el camino para acá, mejor, menos gente viene”.

Manuel Valdés se dedica al comercio de frutas y verduras, y aunque no vive en Coahuila seguido viaja a Nuncio para vender sus productos. “Acaba de llover hace poco y así queda, y ya lo arregla uno cuando pasa. Como hoy si me toca que llueve, ruedan piedras y las tengo que quitar porque tengo que pasar para abajo”.

En el ejido hay poco más de 70 ejidatarios y sus familias, por lo que suman cerca de 100 personas viviendo en él, la mayoría se dedica al comercio y se transportan en vehículos como camionetas, motos, en caballo o burro.

Por la distancia y las condiciones del camino, los habitantes procuran no enfermarse, pues son cerca de tres horas hasta el hospital más cercano. Aunque en el ejido Potreros hay un centro médico casi nunca hay doctor, e incluso han tenido que acudir helicópteros a transportar a heridos o enfermos graves, en emergencias como los huracanes.

Para impulsar el turismo de la zona y facilitar la movilidad de los habitantes del ejido, solicitan la atención y la presencia de las autoridades municipales o estatales lo más pronto posible, pues para ellos es de vital importancia que este camino se encuentre en las mejores condiciones antes de la próxima temporada de lluvia, pues al no contar con otra vía de acceso las tormentas podrían dejarlos atrapados.






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