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hace 11 meses
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Larga vida a ‘El Zurdo’

Elmer Mendoza presenta en la FIL la quinta novela protagonizada por el detective sinaloense.

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Larga vida a ‘El Zurdo’
Guadalajara.- Hace 15 años Elmer Mendoza se encontró con Édgar “El Zurdo” Mendieta, y así se formó una dupla que ya produjo cinco libros y que se ha convertido en un referente de la novela negra mexicana.

Para el escritor sinaloense, la creación de este hombretón de 1.80m, bebedor de whiskey, con una temeridad necia y dueño de un gran corazón, respondía a la necesidad de dar vida a un personaje emblemático, de esos que se ganan el cariño de los lectores.

“Es fundamental la aspiración de todo escritor crear un personaje emblemático, y creo que la literatura mexicana no alcanza a tener un personaje así de presencia mundial, como Don Quijote, Don Juan Tenorio o El Lazarillo. Yo estudié Literatura Hispánica y me preguntaba por qué no existían estos personajes importantes, porque tenemos grandes obras maestras. Creo que hay que crearlos”, expresa en entrevista con Zócalo.

El género negro es un terreno idóneo para que existan figuras literarias significativas, tal es el caso de Héctor Belascoáran Shayne, el detective que protagoniza 10 obras de Paco Ignacio Taibo II. Y Mendoza decidió seguir estos pasos y dar forma a su propio personaje.

“‘El Zurdo’ es un detective, con cierto perfil investigador, pero también es un ser humano. Muchos de los capítulos los trabajo tomando en cuenta eso, que es un ser humano, no sólo un policía, y lo que he conseguido es que sea un personaje que despierta un sentimiento en la gente, que sus lectores lo quieran más”, señala Mendoza, quien presentó la más reciente aventura de Mendieta, Asesinato en el Parque Sinaloa (Random, 2017), en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Para dar forma a sus historias, Mendoza se vale de varios factores: los libros que ha leído, y que han modulado su memoria como escritor, y la realidad que vive en su natal Sinaloa, marcada por la violencia y el crimen.

“Creo que lo que está pasando ahora es que han intentado sacar la violencia de los medios. La cantidad de muertos de este año es un récord nacional y eso significa que nada se ha arreglado, que la violencia continúa y aunque la cubran con alfombra, están pasando muchas cosas inconvenientes para nuestro país.

“Si la violencia se oculta, hay un elemento de misterio que nos importa a los autores: quiénes están involucrados, por qué lo hacen, con qué medios, con quiénes se han coludido. Estamos atentos a lo que está pasando porque es una manera de enriquecer nuestras historias y también estamos obligados a hacer muy buena literatura, pero no es una literatura inocente porque en nuestro género cuenta lo que está pasando y ahí está la realidad”, plantea.

Lenguaje intenso

Elmer Mendoza sostiene que un escritor debe hallar su casa editora, su agente literario, pero su reto mayor es encontrar su lenguaje.

“Descubrí que el lenguaje que podía manejar con mayor propiedad, pero también con mayor riesgo, es el cotidiano, el que pertenece a la gente con la que convivo todos los días, la de Culiacán, la del norte. Ahí se han generado, y se siguen creando, expresiones que tienen que ver con nuestra relación con los anglosajones y con las actividades a las que se dedican las personas, y una de esas actividades que genera un lenguaje muy intenso, es la delincuencia. Intentar elegir algunas palabras que tienen que ver con eso y conseguir que sean representativas del habla del hampa, es un ejercicio maravilloso realmente y que siempre exige un riesgo”.

Habrá quien piense que utilizar la jerga culichi es un riesgo, pues no todos están familiarizados con ella. Sin embargo, el narrador señala que si se cuenta bien una historia, los lectores la entenderán sin ningún problema.

“Yo nunca he tenido miedo de no ser entendido, la clave está en el lenguaje, pero también en la forma en que uno escribe. Si uno escribe bien, si es capaz de contar una historia, entonces un lector de cualquier parte del mundo no tendrá obstáculos para convivir con ella, disfrutarla y dejarse sorprender por los estilos lingüísticos del norte de México”, afirma el autor de Balas de Plata.

Poder literario

Desde hace varios años, la narrativa que se escribe en el norte goza de una vitalidad indiscutible en México y sus autores se han ganado un sitio en la literatura nacional, un panorama muy distinto al que se vivía hace unas décadas.

“Al principio se nos calificaba como autores de provincia, luego como narradores del norte. Realmente nosotros impusimos una visión de la literatura mexicana, que creo que es muy importante”, finalizó.


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