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Las ciudades de Saltillo; construyen su propia identidad

Un día la capital despertó con microconglomerados habitacionales: Ciudad Teresitas, Ciudad Mirasierra, Ciudad Saltillo 2000...

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Las ciudades de Saltillo; construyen su propia identidad
Fotos: Zócalo | Alejandro Rodríguez / Gerardo Ávila
Por: Luis Durón

Saltillo, Coah.-
Cuando se dice que en Saltillo concurren otros saltillos no se habla en sentido figurado sino literal. La forma en que creció el municipio dio como resultado miniciudades interiores, como si se trataran de pequeños feudos.

El establecimiento de colonias periféricas alejadas cada vez más del primer cuadro de la ciudad obligó a sus habitantes a crear su propia dinámica para acceder a servicios, comercios, trabajos y escuelas, sin necesidad de ir más lejos. Lo que imperó fue “si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a él”.

Estas zonas habitacionales que pertenecían a la periferia marginal fueron bautizadas en un principio como ciudades dormitorio. Sitios donde la gente acudía sólo a dormir, ya que su trabajo o centro de estudios estaba fuera de los límites de su colonia.

Golpeadas por la inseguridad, algunas fueron, y otras son, escenario de homicidios, riñas entre pandillas y violencia familiar. Son focos rojos de narcomenudeo, lugares a donde la misma Policía temía entrar.

La incapacidad del Estado para ofrecer protección y seguridad forzó a crear fronteras no sólo físicas sino identitarias. ¿Quiénes son los de aquí y quiénes los de allá?, y ¿qué es lo que representan (ayuda, peligro, seguridad, etcétera)? Controlar a la delincuencia se volvió un asunto prioritario, y organizarse fue una cuestión de vida o muerte.

Como resultado de esta organización –paralela a las acciones de las autoridades– se fueron resanando algunas carencias y haciendo de estas colonias zonas casi autosustentables.



Para el historiador Carlos Recio Dávila el surgimiento de este tipo de colonias es común en una ciudad como Saltillo, la cual, señala, creció en 40 años lo que no creció en 400, lo que trajo como consecuencia complicaciones y ajustes agravados por la falta de planeación urbana.

“Se fueron creando colonias a diestra y siniestra por decisiones políticas, por decisiones de los desarrolladores que escogieron lugares incluso peligrosos como son los lechos de los arroyos en la boca de San Lorenzo o la misma sierra, que era una zona protegida y que se ha ido perdiendo”, explica.

El historiador llamó a este fenómeno nuevas centralidades, es decir, el Centro de la ciudad ha dejado de ser funcional. Un ejemplo de este fenómeno es el Mercado Juárez, el lugar donde todo mundo compraba hasta los años 60, pero que hoy es un sitio desplazado por grandes centros y plazas comerciales que se han instalado en las zonas habitacionales.

Una de las principales características de estas nuevas centralidades es su capacidad de cubrir las necesidades de quienes las habitan. En algunos casos impera la falta del transporte público y de vías de comunicación, pero proveen los productos necesarios para la supervivencia.

En el caso de Saltillo, podrían surgir otros conglomerados que funjan como microciudades, porque dentro de los parámetros para que exista una ciudad es que sean concentraciones de 10 mil o 20 mil habitantes, de manera que si la población de Saltillo supera los 800 mil habitantes, fácilmente podría contener a otras.

Por su parte la urbanista Cecilia Pellieter atribuye el surgimiento de las microciudades a una cuestión de identidad. Los habitantes de colonias marginadas como lo fueron Mirasierra, Teresitas o Saltillo 2000 crearon una identidad propia debido a la carencia de servicios como el transporte público.

La lejanía que tienen dichos sectores con el Centro de Saltillo obligó a los desarrolladores a proveer los servicios necesarios para mantener buena calidad de vida.

Las juntas vecinales en las que se establecían estrategias para disminuir los altos índices de criminalidad que imperaban en estas colonias hicieron que se establecieran similitudes entre la manera de pensar de las personas, agrupándose para recuperar el espacio público y combatir la delincuencia, lo que dio como resultado estas miniciudades.

EN LA BOCA DEL CAÑÓN

En el sur de Saltillo existe una nueva ciudad que lo tiene todo y es habitada por alrededor de 20 mil personas. Es la colonia Las Teresitas, conformada por cientos de casas desperdigadas en las faldas del cañón San Lorenzo.

La zona forma parte de las colonias que surgieron por el crecimiento acelerado y sin planeación de la ciudad, lo que obligó a sus habitantes a proveer a la colonia de todo lo necesario para vivir, desde servicios básicos hasta diversión.

Las Teresitas está limitada por el 69 Batallón de Infantería, la carretera a Zacatecas y el arroyo del cañón de San Lorenzo. Tiene aproximadamente 20 años de existencia y durante varios años fue la última zona habitacional de Saltillo hacia el sur. La mayoría de sus pobladores provenían de áreas rurales.

En sus inicios carecía de iluminación y pavimento, pero los desarrolladores urbanos fueron proveyendo los servicios básicos. Con el paso del tiempo se convirtió en una zona comercial similar al Centro de Saltillo. Sus habitantes ya no recorren los 10 kilómetros que la separan del primer cuadro de la ciudad para pagar un servicio o surtir el mandado, como lo hacían cuando Las Teresitas era una colonia naciente.



En Las Teresitas los comerciantes vieron un nicho potencial para las ventas, comenzaron a proliferar las tiendas de abarrotes, después la necesidad de la población fue capitalizada por los grandes centros comerciales que construyeron sucursales en la entrada de esta colonia.

Durante casi 10 años la colonia fue escenario de una cruenta violencia que estuvo a punto de dejarla despoblada, pero sus habitantes supieron sortear estas vicisitudes y lograron conformar una identidad como ciudadanos de Las Teresitas.

Actualmente en esta zona se puede encontrar cualquier tipo de negocio, desde restaurantes de renombre hasta boutiques y supermercados que ofrecen los mismos productos que se pueden encontrar en la Zona Centro.



A pesar de que los centros hospitalarios están alejados de esta colonia, abundan los consultorios privados y clínicas especializadas, como ópticas y centros de nutrición.

Los servicios educativos van desde el nivel de educación básica hasta el nivel medio superior, a 10 minutos de la colonia hay dos escuelas de bachillerato técnico y la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro a un par de kilómetros.

En el 2017 se construyó el complejo comercial Sendero Sur, el cual está conformado por negocios de todo tipo, además de ocho salas cinematográficas, las cuales lucen atiborradas los fines de semana.

En la cuestión del acceso al trabajo, cerca de Las Teresitas hay dos parques industriales: el complejo Zapalinamé y la zona industrial de Derramadero, la mayoría de los habitantes de la colonia trabaja en las fábricas que conforman estas zonas industriales.

Las Teresitas es una de las microciudades que hay en Saltillo, una colonia que ofrece todo para que sus habitantes eviten traslados de más de 45 minutos al Centro de Saltillo, gastando hasta 22 pesos por persona en el transporte público.

DESPUÉS DE LAS VÍAS

Las vías del ferrocarril dividen la ciudad, ocasionando que el desarrollo urbano se haya enfocado en la zona oriente y sur de Saltillo. A pesar de ello, en el poniente surgió otra colonia que podría catalogarse como una nueva centralidad.

La Saltillo 2000 nació en el año que lleva su nombre, es una colonia prácticamente nueva, pero en 17 años ha mostrado un pujante desarrollo a pesar de su ubicación.



Se encuentra en la salida a la carretera a Torreón, muy cerca del relleno sanitario. Fue considerada hasta el 2013 como una de las colonias más conflictivas de la ciudad.

Las portadas de los periódicos locales reportaban a diario un conflicto de inseguridad en esta zona, desde robos y asaltos, hasta balaceras, secuestros, levantones y homicidios, producto de la violencia generada por la delincuencia organizada.

Actualmente es una colonia con más tranquilidad a decir de sus habitantes, quienes consideran que es un barrio donde se puede vivir bien.

Los dos bulevares principales de esta colonia están llenos de negocios que ofrecen todo tipo de productos y servicios, destacando las lavanderías y las tiendas de abarrotes.



En la colonia hay tres plazas públicas dotadas de juegos infantiles ,así como canchas de futbol y basquetbol. Es una de las tres colonias que cuentan con un centro acuático construido por la anterior Administración municipal.

El hecho de estar ubicada cruzando las vías del tren ha marcado una diferencia en el desarrollo sustentable de la Saltillo 2000: mientras las políticas públicas se enfocan en las zonas norte y oriente de Saltillo, en esta colonia los servicios surgieron de la voluntad de sus habitantes.

Primero fueron las tiendas de abarrotes, luego los monstruos comerciales vieron el potencial de la zona e instalaron ahí tres tiendas de autoservicio.

Dentro de la colonia también se está construyendo una clínica general del IMSS, lo que traerá consigo que las personas ya no tengan que trasladarse hasta el Centro de Saltillo para una consulta médica.

Los habitantes de la Saltillo 2000 también tienen la opción de acudir a un consultorio privado; hay siete farmacias sobre sus dos bulevares principales.



Las tiendas de conveniencia están en los cruces principales y no son competencia para las tienditas de la esquina, como lo hacen saber sus pobladores de los cuales algunos tienen meses sin acudir al Centro para satisfacer sus necesidades o pagar los servicios.

En la Saltillo 2000 se instala un mercado sobre ruedas donde se expenden todo tipo de insumos y productos, con lo cual los habitantes evitan gastos en transporte público para llegar al primer cuadro de la ciudad.

A pesar de que la Saltillo 2000 tiene un sinnúmero de negocios, aún le hacen falta centros de entretenimiento, contrario a Las Teresitas o Mirasierra, donde hay cines y plazas comerciales. La diversión se busca en otras zonas de Saltillo, más allá de las vías del tren.

EL LUGAR QUE LO TIENE TODO

A 20 minutos del Centro de Saltillo existe un lugar al que sus personajes han hecho famoso a través de las redes sociales. Conocido como Ciudad Mirasierra, este pujante sector del oriente de Saltillo levanta todo tipo de comentarios debido a su acelerado desarrollo.

Desde infidelidades, hasta alcaldes autoproclamados y un corrido que describe la personalidad de sus habitantes, son las historias que hacen de la colonia Ciudad Mirasierra, el lugar con más seguidores en Facebook, convirtiéndola en la zona más conocida de Saltillo.

Nació como una colonia popular. Una construcción de varias residencias a un costado de la carretera 57, ahora bulevar Fundadores. Era la última colonia de Saltillo antes de tomar la carretera rumbo a Arteaga; más allá sólo estaba el extinto Centro de Convenciones, ahora Centro de Gobierno.



Con el paso del tiempo el crecimiento de la ciudad se enfocó en esa zona. Se fueron construyendo casas hasta llegar a las faldas de la sierra de Zapalinamé. El bulevar principal se fue llenando de locales comerciales. La mancha urbana se extendió más allá del arroyo que marcaba el límite de la colonia.

Los alrededor de 30 mil habitantes que viven en esta colonia están distribuidos en tres sectores: la zona residencial, conformada por cuatro fraccionamientos privados; la zona popular y los suburbios, conocidos como Nuevo Mirasierra, conformados por casas de interés social.

Aunque Ciudad Mirasierra (o Mirasierra a secas, para acortar su nombre) cobró relevancia en los últimos años debido a los elevados índices delictivos y a las riñas callejeras, hoy en día se erige como una de las zonas económicas más pujantes de la capital y buscada por nuevos inversionistas, quienes han vuelto sus ojos al polo poblacional más grande del oriente de Saltillo para instalar toda clase de negocios.

Gracias a esto, actualmente Mirasierra se define en las redes sociales como “una ciudad que lo tiene todo”. Una especie de feudo autosustentable al que no le falta nada, al menos eso dicen quienes habitan ahí.

La misma entrada a la colonia la diferencia de otras. Los conocidos arcos dan la bienvenida a los visitantes y residentes. Hay dos tiendas de autoservicio apostadas a ambos lados del bulevar principal, el cual lleva el nombre de la colonia.

Además, hace unos cuantos años se inauguró el complejo comercial Mi Plaza, el cual luce atiborrado de boutiques, tiendas departamentales, áreas de comida rápida y hasta un complejo de cines. Así es como los “miraserranos”, como se autodenominan los seguidores de la página de Facebook, dicen que la colonia lo tiene todo, e incluso hay quienes pasan meses sin visitar la Zona Centro.

Fue justamente la lejanía con el Centro de Saltillo, así como las pocas rutas de transporte que llegan a Mirasierra, lo que obligó a sus habitantes a instalar diversos negocios a lo largo del bulevar principal.

Además de los grandes centros comerciales, una persona puede encontrar lo que necesita con tan sólo recorrer la avenida principal, desde un buen corte de cabello o arreglo de barba, hasta una consulta médica especializada.

Las tiendas de abarrotes y carnicerías sobreviven en esta enorme colonia, considerada una de las más grandes de la capital, a pesar de que sobre el bulevar hay 17 tiendas de conveniencia y expendios de cerveza.



Al recorrer el bulevar Mirasierra es imposible no percatarse del sinfín de opciones que tiene una persona para comprar comida. Hay asadores de carne y pollo, pizzerías, taquerías, comida corrida, comida casera, restaurantes de comida china y los tradicionales puestos de hamburguesas. Incluso, en medio de la colonia hasta se instaló un food truck en el que se expenden burritos y carne asada.

Años atrás las personas tenían que trasladarse hasta el Centro y desembolsar 20 pesos sólo en camiones, vuelta que tenían que dar para pagar los servicios de agua, luz, gas, internet y cable; no obstante, con la construcción del centro comercial Mi Plaza cambió la rutina de los “miraserranos”.

En dicha plaza comercial se encuentran oficinas de las empresas de cable, gas, el agua y la luz, por lo que todos esos servicios se pueden pagar directamente en el cajero. Respecto a la gasolina, hay dos estaciones sobre la avenida principal.

A pesar de que la clínica más cercana se ubica en el Centro Metropolitano, los “miraserranos” cuentan con otras opciones; hay 10 farmacias con consultorios generales, un laboratorio de análisis clínicos y un consultorio dental.

En las cuestiones de esparcimiento y diversión, los habitantes de esta zona acuden cada domingo a las salas de cine instaladas en la plaza comercial; cerca de la colonia hay tres centros nocturnos y el año pasado la anterior Administración municipal instaló un centro acuático, además de que en diferentes puntos de la colonia hay varias plazas públicas con canchas de basquetbol y futbol.

Para las personas que cuidan su físico y su estética también hay opciones: dos gimnasios, uno especializado en artes marciales, así como una escuela de taekwondo para los más pequeños.

La belleza y el aspecto personal es esencial para cualquiera, y en Mirasierra esto no es la excepción. Abundan las barberías y los salones de belleza; varias boutiques locales de renta de vestidos y trajes ofrecen sus servicios desde las 9 de la mañana hasta las 8 de la noche.

Para los “miraserranos” como Sonia, encargada de una tienda de conveniencia, no hay necesidad de ir al Centro de Saltillo, por lo que los recursos que gastaría en costear el transporte o la gasolina del coche, lo puede invertir en comprar algún regalo para sus hijos.

“Lo único que nos falta es que las combis recorran más sectores de la colonia, porque nomás pasan por el bulevar y de ahí tenemos que caminar para llegar a nuestras casas”, señaló.

Es así como un fenómeno que se hizo viral en redes sociales expuso la existencia de una microciudad, un modelo de aglomeración de viviendas que por sus características se “independizó” de la ciudad y que cuenta con lo necesario para satisfacer las necesidades de sus habitantes.

DOS FEUDOS OLVIDADOS

Siendo dos de las colonias más antiguas de Saltillo, los barrios de la Guayulera y la Bellavista no han tenido el crecimiento que han desarrollado otras microciudades. Esto se debe a su ubicación geográfica o a que fueron absorbidas por la mancha urbana.



En el caso de la Guayulera, históricamente ha sido conocida como un lugar donde impera la inseguridad, lo que impide que los desarrolladores urbanos le apuesten a construir en esta zona.

La Guayulera es una colonia que surgió a raíz de la instalación de una fábrica de guayule (de ahí deriva su nombre) y de la creación de una fundidora. La necesidad de proveer vivienda a los empleados de dichas fábricas fue la causa del nacimiento de esta colonia, que en los años 30 estaba fuera de la ciudad.

Al estar del otro lado de un arroyo que la separaba del resto de la ciudad y en las faldas de un conjunto de cerros, el desarrollo de la Guayulera fue tan lento que actualmente carece de algunos servicios.



En dicha colonia hay dos parques deportivos, también está llena de tiendas de abarrotes y cuenta con los servicios básicos de agua, luz y gas. Sin embargo está alejada de grandes centros comerciales, por lo que sus habitantes aún dependen del Centro de la ciudad para comprar ropa y calzado.

En la Guayulera sólo hay una escuela secundaria, dos primarias y dos kínderes. No hay una escuela preparatoria, ni universidades, y en la cuestión del empleo, los grandes parques industriales quedan fuera de los límites de esta colonia.

De la Guayulera destaca su famoso mercado sobre ruedas, el más grande de la ciudad, sábados y domingos miles de personas acuden a este sitio conformado por puestos donde se vende ropa, calzado, herramientas, diferentes tipos de comida, frutas, verduras e incluso artículos electrónicos.

Este mercado funge como una plaza comercial itinerante que provee a los habitantes de la Guayulera productos que necesitan para la vida diaria y les evita viajar hasta el Centro para obtenerlos.



Caso contrario es el de la colonia Bellavista, la cual fue construida 30 años después que la Guayulera y ha tenido un crecimiento notable que la hace independiente del Centro de la ciudad, a pesar de estar prácticamente pegada al mismo.

La colonia Bellavista está delimitada por el periférico Luis Echeverría al sur, la calle Mariano Abasolo al oriente, el bulevar Pedro Aranda al norte y la calzada Antonio Narro al poniente.

A lo largo de estos bulevares existen todo tipo de negocios, hasta capillas funerarias y una veintena de talleres mecánicos automotrices, destacando las conocidas pulgas, un complejo de locales comerciales ubicado sobre la calle Abasolo.

En las pulgas los habitantes de la Bellavista encuentran artículos como ropa, calzado y enseres domésticos. Cerca de la colonia hay dos centros comerciales con restaurantes, cines y tiendas de autoservicio.

A pesar de la cercanía que tiene la Bellavista con el Centro de la ciudad, son pocas las personas que van al mismo, ya que dentro de la misma zona encuentran lo que necesitan, así evitan el tráfico que se genera en las calles del primer cuadro de la ciudad.



AUTOSUSTENTABLES

Sitios como Mirasierra, Las Teresitas o Saltillo 2000 han pasado de la voluntad popular de declararlos una ciudad a una independencia en la que han creado una identidad propia en cada uno de sus habitantes.

Esto pone una alerta en el sentido de que esos conglomerados aún carecen de algunos de los servicios que necesitan, no hay vías suficientes de comunicación, no tienen centros de estudios superiores.

Según la urbanista Cecilia Pellieter, estos sitios realmente no tienen la condición para ser una ciudad, siguen siendo los extremos de la población, que si bien se han desarrollado mucho en los últimos años, aún les falta cumplir ciertas condiciones para conformarse como una ciudad.

Al respecto, el doctor Carlos Recio advierte que las colonias consideradas como feudos deben ser punto focal para las autoridades y el Gobierno que las tienen que proveer de los servicios que les faltan.

Aún queda mucho para hacer realidad el sueño utópico de independencia, como lo han manifestado en redes sociales. Mientras, “miraserranos”, “teresitenses”, “saltillodosmilenses”, o como quiera que se deseen llamar, deberán acostumbrarse a seguir aceptando ser pequeños feudos de esta gran ciudad que los conforma: Saltillo.

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