×
hace 5 meses
[Arte]

Libro de cuentos, el lado animal

Valeria Correa Fiz explora la maldad humana en su reciente obra

Imprimir
Libro de cuentos, el lado animal
Saltillo, Coah.- “Pero ahora que soy un viejo me doy cuenta de que la certidumbre ciega de ser hombre y sólo hombre nos hermana más con la bestia que la duda constante y casi insoportable sobre nuestra propia condición”. Con este epígrafe de Juan José Saer inicia La Condición Animal (Páginas de Espuma, 2016), el primer libro de cuentos de la argentina Valeria Correa Fiz.

A lo largo de los 12 relatos que integran el volumen, el lector se adentra al lado oscuro de la condición humana. No importa qué tan anodina parezca la vida de tal o cual personaje, tarde o temprano esa condición bestial sandrá a flote para poner de manifiesto que sólo hace falta el detonante adecuado para que hombres y mujeres sean capaces de cometer acciones brutales.

“Cuando me decidí a formar un libro me leí todo el material que tenía y todos los relatos versaban sobre distintas formas del mal. Escogí los cuentos para hacer una especie de cartografía más o menos exhaustiva del mal. El libro empieza con el mal que podemos hacernos en las relaciones familiares o de pareja, atraviesa distintas situaciones como la enfermedad, la locura, la muerte, y termina con un cuento que habla del daño ecológico. Con el daño ecológico los hombres hemos inventado una forma de mal que, a diferencia de las otras versiones de la maldad, se expande en tiempo y espacio”, detalla la autora en entrevista con Zócalo.

La efigie del animal ha acompañado al hombre desde tiempos primigenios. Por medio de dioses, tótems o leyendas, las bestias han compartido con el ser humano características como la fiereza, la agilidad, el ingenio. Más allá de esta cuestión antropólogica, a Valeria le interesaba realmente contestar esta pregunta: ¿la condición animal convive entre nosotros?

“Esta cuestión me acompañó durante la escritura de este libro porque uno asocia la condición humana a cosas positivas, a la bondad, la luminosidad, la razón, la fuerza del espíritu, mientras que todo lo malo pareciera que pertenece a un costado oscuro, donde las pasiones no están contraladas. Un costado animal, justamente”.

Para crear esta cartografía del mal la autora dio vida a personajes de todo tipo. En el primer cuento aparece una pareja de argentinos exiliada en Miami, en el segundo un muchacho que tiene una especie de deficiencia mental, en el que sigue hay una pareja de japoneses -que vive en el período previo al estallido de la bomba atómica, y se vinculan extrañamente con una pareja argentina que está en el Jardín Japonés de Buenos Aires. También hay una historia de amor homosexual y otra más de una periodista norteamericana que está en medio de la dictadura argentina.

“Los personajes son muy variados, ya sea en cuanto a la extracción social, el origen o la orientación sexual. Ni el tema ni los personajes fueron elegidos porque lo que hice fue escoger el tema del mal y, a partir de ahí, seleccioné los cuentos de entre los 40 o 50 textos que ya tenía escritos. Los personajes son como un surtido de caramelos, es probable que eso le dé cierta vivacidad y carácter cosmopolita al libro.

“También había algunos personajes que en idénticas condiciones no obraban mal, sino que eran capaces de desplegar ternura, pasión, distintas formas del amor. Subyace ahí la pregunta: ¿qué es lo humano y qué es lo animal?”, plantea la escritora, quien reside actualmente en España.

En la creación de historias también influyó la profesión de Valeria, pues durante muchos años ejerció la abogacía. “De ahí viene este interés por el mal y la justicia”, complementa.

Poesía y cuento

Valeria Correa Fiz es autora de los poemarios El Invierno a Deshoras y El Álbum Oscuro, que publicó antes de La Condición Animal. Y si bien la poesía y el cuento requieren tratamientos distintos, para la autora hay varios puntos en común en ambos géneros.

“La poesía y el cuento son géneros que pertenecen a nuestra tradición literaria. Justamente en el Río de la Plata, tanto en Argentina como en Uruguay, hemos tenido grandes escritores que ejercieron estos dos géneros como Borges o Cortázar. Para mí son géneros muy naturales con los cuales me crié como lectora. Nunca me cuestioné sobre escribir en estos dos géneros, hasta el momento en que salió mi libro al mercado y la gente te pregunta ‘¿para cuándo la novela?’.

“Me parece que los lectores, tanto de cuento como de poesía, somos muy atentos porque necesitamos completar de algún modo lo que está condensado. El cuento es como un agujero y se construye alrededor de ese agujero y el lector lo completa”, plantea.

Valeria señala que su manera de trabajar consiste en escribir, acumular textos y después revisarlos para darles una unidad. Así se dio cuenta de que ya tiene el tema de su siguiente libro.

“Ahora estoy trabajando mucho el tema del cuerpo, pero en función de muchas preguntas que me estoy haciendo y que tienen que ver con la injerencia del mundo virtual en nuestras vidas”, concluye.





Imprimir
te puede interesar
similares