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[Internacional]

¿Los clientes están cansados de dar propinas?

Incluso los viajeros que dejan propinas dicen que no deberían hacerlo.

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¿Los clientes están cansados de dar propinas?
Estados Unidos.- Las propinas vuelven a ser un tema candente, gracias a una controvertida medida que aumenta el salario mínimo para los trabajadores de restaurantes de DC y las recientes campañas de redes sociales que ha llamado la atención sobre los bajos salarios de los meseros publica The Washington Post.

Al mismo tiempo, los consumidores cansados de las propinas parecen estar listos para terminar la práctica de una vez por todas. Es una idea interesante. Un mundo sin propinas puede estar más cerca que nunca, y podría beneficiar a los viajeros y empleados de servicio.

Para tener una idea de la magnitud, mira lo que dice Aileen Kenney, gerente de marketing de Tucson. Recientemente pagó USD 3 por una taza de café.

"Las opciones de propinas en Square fueron USD 1, USD 2 o USD 3", comenta ella. "Eso es una locura".

Loco pero cierto. Tal y como ha señalado la columnista Michelle Singletary, la tecnología de pago, como la aplicación Square, puede engañarte para que dejes una mayor propina. Peor aún, exige una propina antes de la entrega.

Incluso los viajeros que dejan propinas dicen que no deberían hacerlo.

"Creo que dar propina es por un buen servicio", apunta Candy Harrington de Stockton (California), una viajera experimentado que ha escrito numerosas guías. Pero ella no se siente obligada a hacerlo, ni se deja influir por los argumentos económicos.

"No es mi culpa que los empleadores no les paguen al personal el dinero suficiente para vivir. No creo que yo deba subsidiar sus salarios", defiende ella.

Denise Chen, una consultora de viajes de Júpiter (Florida), está de acuerdo con eso. Pero ella quiere hacer más. Ya terminó con los empleados de servicio que exigen propina para casi todo, incluso los que la llevan de cortesía al aeropuerto y los que están al frente del servicio de atención al cliente en restaurantes de comida para llevar.

"No debería haber propinar", afirma. Los empleados de la industria de servicios, incluidos los que trabajan en restaurantes, deberían recibir un salario digno en lugar de tener que depender de las propinas para compensar la diferencia. Siete estados ya requieren que los restaurantes paguen el salario mínimo estatal completo antes de recibir las propinas.

No todos comparten el sentimiento de Chen. Algunos viajeros, particularmente aquellos que han trabajado en la industria de servicios, aseguran que la propina es esencialmente obligatoria y debe seguir así.

Heather Phillips, una ex mesera de Williamsburg (Virginia), recuerda por lo que pasó cuando cobraba menos que lo que marcaba el sueldo mínimo. Ella no quiere que eso le pase a nadie más.

"¿Qué si tengo simpatía por la propina?", pregunta Phillips, ahora gerente de ventas que viaja frecuente por negocios. "Sí", contesta.

Ella deja una propina incluso por un servicio pésimo. Phillips dice que quitar una propina eliminaría una parte significativa del modesto salario de un empleado.

Lisas Grotts, columnista que reside en San Francisco (California), afirma que ella tiene razón. La propina es todavía ampliamente esperada, al menos en Estados Unidos.

"No dejar propina sería un paso en falso", argumenta.

Ya sea que den una propina o no, una cosa parece clara: el sistema de propinas, que permite a las empresas trasladar algunos de sus gastos a sus clientes, se rompe irreparablemente. Sin embargo, una solución sigue siendo difícil de alcanzar. Un estudio reciente de Skift Table, una publicación de comercio en línea, encontró que eliminar el crédito aumentaría los costos para los empleadores, dejando a algunas empresas sin otra opción que aumentar los precios. Lo cual tiene sentido porque los precios del menú son artificiales y engañosamente bajos.

Esa imagen se vuelve más complicada cuando se agrega el resto de la industria de viajes a la ecuación. Ahora, no se trata solo de cenas sino también cruceros con propinas obligatorias, hoteles (botones, conserjes, personal de limpieza) y tours. Eso sin mencionar las innumerables otras empresas que, recientemente, se subieron al carro de las propinas, incluidos negocios de alquiler de bicicletas, cafeterías e incluso lavanderías.

Muchos consumidores se sienten frustrados por estas expectativas crecientes. Y para ser honestos, también lo son los defensores de los consumidores como yo. En última instancia, esto se reduce a la cuestión de la transparencia de los precios. Es central para las empresas estadounidenses: la idea de que debe pagar el precio que le cotizan. Ni más ni menos.

Los clientes no deberían tener que subsidiar los salarios de un empleado a través de sus propinas, ya sea que estén pidiendo una pizza o haciendo un sesión de rafting. Y ahora, finalmente, parece que estamos llegando al punto en el que estamos de acuerdo: esto no puede continuar.

Entonces, ¿a dónde ir desde aquí, aparte de Japón o Europa, que no requieren propinas?

Primero, habrá más confusión. Si el número de búsquedas en Internet es una indicación, entonces hay mucho de eso. Por ejemplo, la pregunta "¿das propinas a los conductores de Uber?" obtiene 17.035 búsquedas de Google al mes, según SEMrush, una empresa de análisis de búsqueda. Una segunda búsqueda es "¿Cuánto dar de propina al repartidor de pizza?", con 10.082 consultas mensuales.

¿Puede nombrar los estados con leyes de salario mínimo para los trabajadores de restaurantes? No puede. ¿Cuánto debe dar de propina a un bartender, a un conserje de hotel o a su guía turístico? ¿Quién sabe? Pero el porcentaje sigue aumentando.

Los viajeros están preparados para detener la epidemia. Pueden comenzar haciendo algunas preguntas difíciles a las empresas. Por ejemplo, ¿por qué el precio real de una comida o habitación de hotel es más alto que el que se cotizó? ¿Por qué los salarios de los empleados deben ser mi preocupación? Y si lo son, ¿puedes comenzar a mostrar algo de empatía hacia mis situación personal?

Ofrecer políticas de reembolso más amigables para el cliente que tengan en cuenta las dificultades personales sería un gran comienzo.

Tener precios claros y transparentes no solo beneficiaría a los viajeros, que ya no verán incrementos de un 15, 20 o 25 por ciento. Al final, garantizaría una industria de servicios más sostenible, que también ayudaría a los empleados. Pero el primer paso será el más difícil.



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