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[Relatos y Leyendas]

Los endemoniados niños de Illfurt

En un pequeño pueblo francés llamado Illfurt, en 1864, ocurrió una de los exorcismos más impactantes de la historia

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Los endemoniados niños de Illfurt
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Ciudad de México.- Uno de los casos paranormales más sorprendentes de todos los tiempos es la historia de los niños endemoniados de Illfurt.

En un pequeño pueblo francés llamado Illfurt, en 1864, ocurrió una de los exorcismos más impactantes de la historia.

En 1864 los Burner, un matrimonio con cinco hijos. El padre, José, era un comerciante dedicado a vender cerillas, mientras que María Ana Foltzer, se encargaba del hogar.

Teobaldo y José, los hijos mayores de la familia, de 9 y 8 años, estudiaban en la escuela de la localidad, siempre se caracterizaron por ser enfermizos, las señales de cansancio y palidez en su rostro los hacía parecer 'muertos en vida', pues tenían ojeras, complexión languida y pocas veces hablaban. Los síntomas de ambos parecían incrementar con el tiempo, por lo que su padre se vio en la necesidad de ver a varios médicos para poder curarlos, sin embargo, luego de fallidos tratamientos, estos no mejoraban.

El peso de los pequeños, sobre todo el de Teobaldo fue disminuyendo a tal grado que parecía un esqueleto, la piel pegada a sus huesos se observaba a simple vista. Pero todo cambió cuando comenzaron a tener actitudes anormales. Se doblaban hacia atrás, echado su cuerpo hacia el piso y merodeaban por toda la casa como su fueran animales.

Demostraron una habilidad poco usual. Golpeaban muebles con tal fuerza que superaban el doble de su peso, como el armazón de su cama. Cuando no se encontraban sacudiendo todo a su alrededor permanecían acostados, rectos, como si fuesen cadáveres, sin mover ni un solo músculo, dando la apariencia de que estaban muertos, sin embargo, respiraban, sollozaban de vez en cuando o convulsionaban.

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La familia aterrada buscó ayuda desesperadamente pues no comprendían el porqué del comportamiento de sus hijos. Les temían y no podían acercase demasiado pues al momento de hacerlo una mirada feroz los poseía y una fuerza sobrenatural aparecía, deseando destrozar todo a su paso.

Lo más aterrador era que al tiempo en sus vientres se les comenzó a notar una bola que se movía, como si tuviesen un animal vivo dentro de su organismo.

La historia llegó a oídos de los habitantes de los pueblos aledaños, quienes viajaban largas horas, incluso días, para ver el espectáculo, pues consideraban que se trataba de un show pues no creían del todo que los niños estuvieran poseídos. Así que fueron bautizados como 'Los endemoniados hermanos de Illfurt'. Cuando la muchedumbre lograba acercase, huía despavorida.

Teobaldo luchaba con un demonio, su maestro

A Teobaldo lo amenazaba un ente aterrador. Tenía cabeza de pato, uñas de gato, pies de caballo y cuerpo emplumado. El ser volaba siempre por arriba de su cama y lo amenazaba con ahogarlo, pero Teobaldo, ayudado con sus misteriosas habilidades, se abalanzaba contra el espectro y lograba arrancarle puñados de plumas que entregada a sus padres o a quien estuviera presente, casi siempre grupos de gente que se reunía con el fin de estudiar a los chamacos o comprender qué era lo que les sucedía.

Cuando los menores se sentaban, las sillas se desprendían del piso, flotaban junto con ellos y entonces un poder sobrehumano los sacudía violentamente proyectándolos contra la pared.

También tenían cientos de cicatrices producidas por plumas que aparecían de la nada en sus cuerpos, sobre todo en su espalda, y por más que se les curase, al rato volvían a producirse, causándoles gran dolor y molestia.

La situación ya era insostenible pues poco a poco dejaron de ser ellos y se les tuvo que amarrar sobre sus aposentos. Las manifestaciones violentas se suscitaban constantemente. Agredían a cualquiera que se les acercara. Y lo peor, reaccionaban negativamente ante la presencia de crucifijos y objetos religiosos, incluso a la compañía de sacerdotes.

Finalmente en 1869 un valiente párroco se atrevió a realizar un exorcismo a Teobaldo, cosa que no fue nada fácil pues se resistía en todo momento. Luego de luchar al extremo contra los demonios usurpadores, identificados como Oribás y Ypés, el pequeño pudo tener descanso.

El padre Brey fue el encargado de sustraer el demonio al cuerpo de José. La noticia trascendió rápidamente y la historia fue recogida en un libro llamado El diablo. Sus palabras y sus actos en los endemoniados de Illfurt, Alsacia; según documentos históricos”, escrito por el sacerdote Sutter en Turín de 1935.

Los Burner volverion a la normalidad y el semblante de los chicos cambió. En su memoria no quedó registrado cómo sus cuerpos y sus almas fueron el receptáculo de los maléficos seres que atentaron contra su vida.















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