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[Arte]

Mamás comparten sus lecturas

La experiencia lectora es una forma de estrechar lazos emocionales

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Mamás comparten sus lecturas
Saltillo, Coahuila.- Una madre es también una guía y una protectora, como Virgilio lo fue para Dante en La Divina Comedia. Y para marcar el camino la ayuda de los libros siempre es bienvenida, esos objetos que hablan sobre el mundo que está afuera del hogar y que puede ser hermoso u oscuro, pero que es algo a lo que todas las personas tienen que enfrentarse.

Este 10 de mayo, Día de las Madres, Zócalo entrevistó a tres mamás cuyos hijos se encuentran amparados por ellas y por las horas de lectura que han compartido juntos.

Con empatía

María Concepción Recio es una lectora asidua y con su hijo David ha compartido un recorrido de cientos de libros desde hace 12 años.

Este acercamiento con los libros ha creado un puente de comunicación entre ambos. “Conchita”, como la llaman sus amigos, tiene un gusto por autores como Hemingway y Faulkner, que espera compartir en el futuro con su hijo, con quien ha leído autores como Hans Christian Andersen y Charles Dickens.

“Leer con David ha sido uno de los placeres más grandes que he tenido, porque lo he visto crecer según las lecturas. Al principio leímos Peter Pan y La Ballena Jorobada Bebé, libros que fueran atractivos para él. Pero según creció, pasamos a cuentos como La Pequeña Vendedora de Cerillas o Caperucita Roja, en las versiones más parecidas a las películas de Disney que eran textos suaves. Después encontramos los textos originales los cuales fueron una revelación para él”, comentó Recio a Zócalo.

Para la catedrática, la lectura es una exploración del mundo que rodea al lector, además ofrece una educación individual.

“Lo más importante de la lectura en la vida de David, hasta ahora, fue cuando encontró la empatía dentro de los libros. Después de leer un cuento en donde el personaje quedaba huérfano, habló conmigo sobre esa sensación. Entonces, leer es una manera de aprender sobre estas cosas que nos afectarán, nos prepara para ello.

“Leer con David ha hecho que tengamos una comunicación más fuerte. Él tiene la libertad de escoger sus libros, pero también acepta los que intento que leamos juntos, eso genera confianza”, finalizó.

Descubrir el mundo

Cinthya Vargas Aldape es una promotora cultural enfocada al fomento a la lectura. Con su hija Leonora, ella ha compartido su pasión por los libros desde que su pequeña estaba en el vientre.

“Cuando me embaracé aún estaba en la universidad, entonces siempre tuve que leer desde que Leonora estaba en la panza, y algo interesante es que en mi vientre ella era muy inquieta, pero dentro de las horas de lectura se tranquilizaba. Ahora que es mayor y puede comprender mejor las cosas, creo que las horas de lectura que hemos tenido le ha ayudado mucho a decir las cosas que siente, pero también en el desarrollo de su lenguaje”, compartió Vargas a Zócalo.

“La lectura debe de ser un tipo de felicidad”, dijo el escritor Jorge Luis Borges. Esta frase aplica en cómo Cinthya comparte la actividad de leer con su hija. Un gusto y un juego que, ante todo, debe de ser placentero.

“Leer a esa edad conlleva también una mayor necesidad de explorar y de aprender. Creo que esto también ayudó a que, desde muy pequeñita, Leonora tuviera esas ganas de buscar los libros para tocarlos o para tenerlos.

“Ahora que Leonora está en el kínder creo que se ha vuelto aún más importante hacer que la lectura sea algo divertido para ella, y no que a la fuerza tengas que dedicarle un tiempo obligatorio. La idea es presentarle libros y ver cómo nosotros disfrutamos de la lectura para que ella también mantenga el hábito, sin pensar que es una obligación sino un placer”, concluyó.

Por la diversidad

Autora del cuento infantil Zapalinamé (Editorial Pape, 2017), así como de relatos y poemas otros para adultos que han sido antologados en diversas publicaciones, Elena Gómez ha hecho que sus hijos vean la lectura como un refugio y un aprendizaje.

“Para mí ha sido muy grato ver cómo mis hijos piden libros de regalo a un nivel impresionante, ya que hay momentos en que se leen libros de 200 páginas de un día para otro”, relató a Zócalo.

“Yo enseñé a mis hijos a leer según el método del doctor Glenn Doman en donde, de cierta manera, se relaciona a la lectura con el amor de mamá. A medida que los niños crecen y entran a la escuela, este método también ayuda a su relación con sus compañeros y sus maestros, pero es también la manera ideal para que ellos desde pequeños comiencen a cuestionar, a reflexionar”, detalló la escritora.

La lectura es libertad, como pensó El Quijote, el popular personaje creado por Miguel de Cervantes. Esto porque ofrece la posibilidad de comprender otros puntos de vista en un mundo lleno de diversidad. Para Gómez, esta libertad parte desde el niño hacia el mundo que lo rodea.

“Creo que lo primero que hará que un niño se acerque a un libro y lea para toda su vida, es tener la libertad de escoger el libro que quiere, por los colores, por la portada o por lo que sea. Tiene que ser un libro atractivo para él, esta libertad de elección hará que comprenda que leer es un acto liberador y placentero. Además, también sabrá que hay un mundo ahí afuera con otros puntos de vista que no tienen por qué encajar con el suyo: el del autor y los personajes”, mencionó.


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