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hace 2 semanas
[Relatos Paralelos]

Me chingué la rodilla

La frase, ha sido usada por miles de jóvenes que contaban con una habilidad para el arte del futbol

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Me chingué la rodilla
Foto: Especial
"Yo iba a ser futbolista, pero me chingué la rodilla”.

La frase anterior ha sido usada por miles de jóvenes que contaban con una habilidad para el arte del futbol, pero que una lesión en sus rodillas los privó de poder cumplir ese sueño.

Yo soy un ejemplo de aquel joven con un poquito de talento que una lesión frenó su progreso, o bueno, es lo que siempre he pensado. No era tan bueno, pero contaba con habilidad, hasta que, de repente, mis rodillas no soportaron mi peso y perdieron fuerza, explosividad, resistencia, etc. No las culpo, sostener a alguien que mide 1.75 y pesaba 90 kilos debía ser difícil. Ahora que lo pienso, de un momento a otro iban a “tronar” y fue a mis 15 años que pasó, o eso creo.

Perdonen mis dudas, pero me puse a pensar en esa “lesión de rodilla” de la que siempre me he quejado y no recuerdo cómo fue. Por más que intenté viajar al pasado, en mi memoria no hay rastro alguno de algún golpe, caída, hospital, nada que me dé una señal de mi lesión. Sé que está ahí, porque me duelen las rodillas cuando acabo de jugar, me tiemblan un rato antes de poder caminar bien, no me dejan explotar mi talento. O algo más me está deteniendo.

Me puse a pensar que tal vez mi mente se dio cuenta de que mi sueño de ser futbolista no iba a ser posible y me hace creer que tengo esa lesión de rodilla para que el peso del fracaso no me derrumbara, o peor aún, derrumbara a mi niño interior, el que siempre tuvo esa meta de ser futbolista.

Tal vez fallarle a ese niño fue lo que hizo que mis rodillas ya no dieran más, ya que es más fácil echarle la culpa a alguna “lesión” que aceptar el fracaso. ¿De verdad estaré lesionado? Tal vez nunca me lesioné y creí esa mentira que tantas veces vi para poder seguir conservando esos sueños que tuve de niño, porque, admitámoslo, nadie se ha “chingado la rodilla” cuando va entrando a los 18, cuando para la sociedad ya eres visto como un adulto. Todo fue en la adolescencia, cuando comenzabas a entender más cosas, cuando el sueño de ser futbolista o astronauta comienza a verse lejos, creo que es ahí cuando entra “la lesión”.

Creo entonces que debo hacer una consulta, pero no sólo médica sino mental, ver si mis aspiraciones van por el camino correcto o si me volveré a lesionar la rodilla.

Creo entonces que cuando dejas de aspirar a las metas que tienes, es ahí cuando verdaderamente “te chingas la rodilla”.


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