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hace 3 meses
[Deportes]

Mike Lizárraga; un ejemplo de vida

Mike Lizárraga se comunica mediante un pequeño grito con sus compañeros de las Abejas de León.

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Mike Lizárraga; un ejemplo de vida
Guanajuato.- Mike posee una mirada penetrante... pareciera que no le es necesario hablar. Suena el chillido del silbato que significa el comienzo del entrenamiento de las Abejas tras el juego de la noche anterior, y todos aplauden, chiflan, se motivan. Mike genera un ruido que bien podría interpretarse bien como un quejido o una exaltación, pero lo que sus compañeros entienden es que Mike es sordomudo, y es pieza importante del equipo.

Michael Lizárraga ha pasado a la historia por ser el primer jugador sordomudo que tuvo actividad en la División I de la liga NCAA, la afamada liga universitaria estadounidense que funge como principal trampolín para la NBA. Estuvo en Northridge desde 2007 y para 2012 llegaría a México a través de los Soles de Mexicali, donde conocería a su hoy bastión, amigo, intérprete y prácticamente compañero de vida, Éder Zúñiga.

Zúñiga, uno de los referentes de Abejas de León en el inicio de la temporada 2017-2018 de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional, actúa como traductor de Mike ante sus compañeros, y prácticamente para todas sus actividades diarias; “Quiere que hable por él. Si hay alguna duda o algún detalle con los jugadores, él quiere que yo lo diga y lo hable por él”, dice Zúñiga en la entrevista donde con señas, capta las respuestas de Lizárraga.

Se conocen desde hace casi cinco años, y desde aquel entonces han podido formar una amistad que día a día se cierra más; son cómplices, y no les basta más que una mirada, de esas penetrantes, para casi leerse la mente. Éder reconoce que al principio no intercambiaban muchas sensaciones, pero desde que se reencontraron en Abejas, el grado de confianza creció e incluso, Zúñiga aprendió -aunque pidiendo paciencia para leer con calma- el lenguaje a señas.

“Para mí jugar con Mike es fácil porque es muy inteligente, él alcanza a ver todo y cuando estamos entrenando no tenemos problemas con él. Hay ciertas cosas para las que pedimos ayuda, pero lo demás es muy fácil porque Mike está viendo todo”.

“Él habla con su cuerpo, con sus señas y todo (...) Si estamos juntos comiendo o cenando, yo le pregunto cosas pequeñas, como una palabra en lugar de darle muchas letras”.

Durante el entrenamiento, los ejercicios en pareja procuran hacerlos juntos. Mike sostiene la espalda mientras Zúñiga estira, y viceversa, juegan botando el balón, y en una que otra ocasión Mike señala algo que solamente Éder entiende. Son algo más que compañeros... son secuaces.

Mike también es un ‘gran maestro’. Enseña a que cuando se necesite escupir, se puede -y se debe- hacer fuera de la cancha. No escucha, pero con esa mirada panorámica observa que otro de sus compañeros, Tomás Sánchez, tiene una ‘tos del diablo’, y le pide acercarse a las butacas y escupir abajo. Tomás lo hace. Sin necesidad de palabras, lo entiende.

¿Quien dijo que la amistad no sostiene equipos? Entre un par, se han cargado parte del ambiente positivo que existe al interior del panal. Lo único malo para Mike es que la sordera le impide cosas básicas como escuchar música como sus compañeros. Sin embargo, no por eso cambiaría el ser sordomudo. Es feliz, es basquetbolista, y quiere servir como ejemplo no solamente a las nuevas generaciones del deporte ráfaga, sino para los sordomudos en general.

“Soy un sordomudo orgulloso, soy muy feliz. Para mí no importa si no escucho nada, es muy normal. Quiero ser un ejemplo para los sordomudos”, asegura Mike mediante señas que interpreta Zúñiga. Finalmente, ¿alguien dijo que las palabras son necesarias cuando se tiene el entusiasmo suficiente para sobresalir?


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