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hace 5 meses
[Arte]

México Esclavizado narra el horror yucateco

Francisco Martín Moreno exhibe la realidad que vivieron miles de mayas en las haciendas de henequén

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México Esclavizado narra el horror yucateco
Saltillo, Coahuila.- “La novela México Esclavizado es un grito de protesta”, apunta Francisco Martín Moreno sobre su reciente libro que, de nueva cuenta, abreva en uno de los rincones oscuros de la historia nacional.

El escritor presentará hoy en Mérida, Yucatán, la publicación editada por Planeta. La razón: esta región del país es el escenario en donde transcurre una narración que mezcla el amor, los intereses económicos de Estados Unidos y la oligarquía yucateca, así como la triste realidad de miles de indígenas que trabajaron en las haciendas de henequén.

“La inmensa mayoría de los trabajadores vivían hacinados en las haciendas. Empezaban a trabajar desde las cuatro de la mañana y terminaban cuando ya no había luz solar, con 46 grados de temperatura a la sombra. Era una verdadera pesadilla”, detalla Moreno en entrevista con Zócalo.

“Cada sábado se les pagaba a los peones con fichas, nunca con dinero en efectivo, aunque los hacendados cobraban en dólares. Esas fichas eran válidas en las tiendas de raya, pero el sueldo no alcanzaba para comprar casi nada así que se endeudaban. Los trabajadores no podían abandonar la hacienda sin una carta de liberación del patrón, si escapaban eran arrestados por las guardias blancas de las haciendas o por la policía rural y eran azotados frente a todos. La otra parte del castigo era el encierro en un cuarto de 1.20 por 1.20 metros. Cuando salían del castigo, estos hombres no podían trabajar y sus hijos tenían que trabajar por ellos. Eran unas condiciones de esclavitud que incluso hoy son negadas en Yucatán, aunque no por todos. Les da vergüenza lo que sucedió en materia de esclavitud en el estado”, expresa el autor de México Negro.

Porfirio Díaz fue el primer presidente que visitó Mérida, en 1906. Llegó a una hacienda modelo en donde no faltaban escuela, templo ni servicios médicos. Incluso los campesinos contaban con casas propias y créditos para que sus esposas desarrollaran actividades productivas. Una fachada para turistas y que contrastaba con las condiciones reales de más de mil 200 haciendas.

“Ramón Corral y Porfirio Díaz llevaron yaquis de Sonora a Yucatán, en donde morían como moscas. También llevaron a chinos y coreanos, cuya imposibilidad para comunicarse hacía que no pudieran tramar ningún levantamiento”, apunta el escritor, que forma parte del programa El Rincón de los Conspiradores.

ORO VERDE

El henequén se convirtió en un objeto preciado en la industria estadunidense cuando la compañía International Harvester inventa máquinas trilladoras para hacer grandes pacas de trigo. La empresa descubre que la manera ideal para atar sus productos es con cordeles de henequén, inofensivos para las vacas que consumían este alimento.

“La Guerra de Castas, que dura de 1848 a 1901, dura 53 años porque los hacendados querían quitar a los mayas las tierras comunales porque querían sembrar más henequén”, precisa Moreno.

“Como aumenta la necesidad de producción, se les empezó a quitar a los indígenas las tierras que tenían desde antes de la Conquista de México. Viene la protesta, cuando los hacendados están perdiendo la guerra contra los mayas. Los hacendados van a Estados Unidos para pedir otra vez que anexen Yucatán –petición que ya habían hecho cuando el país perdió la mitad de su territorio en la intervención norteamericana que se dio entre 1846 y 1848. Todavía se puede ver en ciertos lugares la bandera de la República Yucateca”.

A CONTRACORRIENTE

México Esclavizado tiene como protagonistas al yucateco Olegario Montemayor, hijo de uno de los más poderosos hacendados de henequén de México, y a la europea Marion Scott, una de las primeras mujeres universitarias. La pareja se conoce en Oxford, en 1900, y juntos vuelven a la tierra natal del joven para tratar de erradicar la explotación de los peones.

“Olegario viene de un mundo autocrático, poderoso, aunque su madre tenía una vocación de respeto por los humildes. Pero de donde recibe una mayor influencia es de los niños mayas, pues se enamora de esa humildad, tranquilidad y honestidad con la que ellos viven”, relata el novelista.

“Él crece divorciado del ambiente paterno, aprende de los mayas su comida, tradiciones, la manera de enfocar la vida apartada del acaparamiento de dinero. Olegario sueña con que la gente con la que convive llegue a tener bienestar económico. Tiene una distinta y poderosa sensibilidad social”.

Por otro lado, Marion es una feminista, que explica, a través de su visión apasionada y letrada lo que pasa en el resto del mundo en materia de esclavitud.

“En la Feria del Libro de Guadalajara de 2016 una mujer me dijo que nos habíamos conocido en 1520. Esa relación es la que consigno en mi novela porque me pareció una historia de amor maravillosa. Sigo enamorado de Marion”, apunta entre risas.

“La pareja viene a México con la esperanza de encontrar una realidad distinta. Olegario pensaba que su padre era un promotor social del bienestar de los indígenas, pero se lleva una gran sorpresa cuando se da cuenta de que no es así. Siento que son episodios de la historia que han ocultado muchos historiadores conservadores. Es muy importante que se sepa esa parte social de la dictadura porfirista, para que cuando se empiece a hablar de traer los restos de Porfirio Díaz a México, se abstengan de hacerlo”, finaliza.


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