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[Arte]

Odisea de sabor

La autora Rebeca Orozco escribe una novela histórica en la que la comida mexicana es la protagonista

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Odisea de sabor
Saltillo, Coahuila.- Un niño que busca cumplir su sueño y camina por todo el país recuperando el conocimiento, o mejor dicho, el sabor ancestral de México, es lo que Rebeca Orozco cuenta en su reciente novela Antolín y el Taquito de Sal (Planeta Junior, 2018).

La publicación habla sobre un niño mexicano que vive en las postrimerías del siglo 19, cuando el presidente Porfirio Díaz regía al país y la cocina mexicana se encontraba olvidada ante los platillos extranjeros. La mesa de Francia conquistaba los paladares de la alta sociedad de México y la riqueza gastronómica del país se mantenía a su sombra.

“Me interesaba escribir una historia ambientada en la época del Porifiriato porque en ese entonces la cocina mexicana no le importaba a nadie, más allá de las fondas y los pequeños restaurantes. En cambio lo reconocido, lo importante, era la cocina francesa. Toda la sociedad quería esa comida venida de otro país. Entonces se me ocurrió la idea de un niño que recorriera las diferentes regiones del país con la finalidad de crear un recetario”, dijo Orozco en entrevista con Zócalo.

Si bien para la autora la cocina mexicana es clave en su narración, otro aspecto importante es mostrar cómo era la sociedad después de la Independencia. Un país distinto al que conocen los niños actuales y que Orozco muestra en su libro.

“Algo destacado de la novela es que no todo lo importante son las recetas, sino también cómo se reflejan las costumbres de cada clase social de ese tiempo, conocer a los personajes del Porfiriatio y también ver cómo comienza a gestarse la Revolución entre las líneas del libro. Antolín es un repaso por la historia de ese momento”, detalló.

Estos dos personajes que protagonizan la historia, Antolín y su hermano Blas, son dos caras de una misma moneda. Orozco explicó que los niños fueron creados con la finalidad de transmitir un mensaje: que no hay que rendirse, sino luchar por los sueños.

“Mi intención al crear a Antolín fue hacer un personaje de un niño que se sorprenda con las sensaciones, quien trata de conocer siempre lo mejor de las personas. Para Antolín también es importante dar a los niños un conocimiento de seguir adelante por sus sueños, y más que nada mostrar que todos los hobbies están bien, le dí el hecho de que quisiera ser cocinero. Blas, por otra parte, es la otra mitad de Antolín, ya que es alto, fuerte y bravucón, pero al final de cuentas vive lo mismo que su hermano”, añadió.

Tradición e historia

Además de salvaguardar las recetas, otra de las metas que la mexicana pretende lograr con esta novela infantil es conservar y rescatar una tradición que se ha ido perdiendo con el tiempo: compartir la cocina como espacio de convivencia.

“Ahora es algo difícil ver a niños compartiendo la cocina, era algo que antes sí se veía. Antolín y el Taquito de Sal es un libro que busca recuperar las tradiciones gastronómicas mexicanas, como cocinar con la abuela. Es acercar a los pequeños a lo que somos nosotros, a nuestras raíces”, señaló.

Este rasgo histórico es uno de los sellos que identifican la narrativa de Orozco, quien entre otras novelas de ambiente histórico ha escrito Doña Josefa y sus Conspiraciones, Amor de mis Amores y El Galeón de Filemón, este último también dedicado a los niños.

La escritora menciona que un libro de este tipo tiene que ser cómo un dulce, pues así los niños lo disfrutarán. En el caso de un libro histórico la narración tiene que convertirse en una aventura que pueda saborearse.

“Tengo una fascinación por estudiar la historia de México, pero principalmente la vida cotidiana. Leí muchos libros para saber cómo vivían, en dónde, cómo vestían y cuáles eran sus costumbres. La novela histórica es algo a lo que me dedico.

“El reto principal de escribir un libro de este tipo para niños es hacer que ellos no sientan que están leyendo un libro de historia, sino de aventuras, que debajo del texto estén los episodios históricos reales. Calificaría a Antolín como un libro de aventuras”.

Antolín y el Taquito de Sal promete ser una odisea de sabores y emociones, en la que los niños que se embarquen podrán sentirse identificados y también unidos con las tradiciones más antiguas que México puede ofrecer.

“Siempre me ha gustado tocar las fibras sensibles de los lectores. Algo que intento con este libro es que quien lo lea, sin importar si son niños o grandes, sienta todo lo que se cuenta ahí: que recuerden cómo se llevaban con el hermano y cómo les cocinaba la mamá. Este tipo de respuestas emocionales son mi mayor satisfacción”, concluyó.

A LEER

» Antolín y el Taquito de Sal

» Rebeca Orozco

» Planeta Junior, 2018

» 166 páginas

» 168 pesos


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