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‘Pensaba que los doctores habían matado a mi mamá’; ‘Nos dijeron 5 días después que había fallecido’

La madrugada del 19 de mayo fue la última vez que Froylan y Jan vieron a su mamá

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‘Pensaba que los doctores habían matado a mi mamá’; ‘Nos dijeron 5 días después que había fallecido’
Foto: Especial
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Ciudad de México.- La madrugada del 19 de mayo fue la última vez que Froylan y Jan vieron a su mamá.

Quince días antes, su tía había muerto a causa del nuevo coronavirus y su mamá ya llevaba diez días con síntomas de SARS-CoV-2, pero la noche del 18 de mayo ya no aguantó más la falta de aire y se la tuvieron que llevar al hospital.

La quisieron abrazar, pero les dijo que no, que no se despidieran de ella, porque iba a regresar con ellos, así que sólo le tocaron su hombro y le dieron ánimos.

Catorce días después, el 2 de junio, su mamá murió en el hospital.

Los hermanos Salas se enteraron hasta cinco días después del fallecimiento, cuando recibieron las cenizas de su madre.

“No es lo mismo; ya no va a ser igual”, dicen entristecidos.

TESTIMONIO
Froylan Salas Vanegas / 11 años


Lo único que mi mamá me alcanzó a decir fue que le echara muchas ganas y que no me atrasara con los estudios. Cuando nos trajeron las cenizas pues igual que mi hermano me acerqué con ella y yo sí abracé las cenizas de mi mamá porque me llegó un sentimiento muy grande. No me lo podía creer. Al principio pensaba que los doctores habían matado a mi mamá, pero no fue así, solamente Dios sabe. Fue muy duro porque no me pude despedir de mi mamá.

Yo también me contagié, todavía siento que no estoy bien, siento como que volví a perder el apetito, ya no estoy comiendo como antes y la verdad ha de ser por lo mismo de que perdí a mi mamá. Ya no estoy como antes, como andaba al 100, andaba corriendo; ya no.

Qué más quisiera yo que mi mamá estuviera conmigo ahorita para apoyarme en estos momentos que acabo de ingresar a primero de secundaria. No estoy al 100, todavía siento una gran carga y un dolor. No sé si me voy a poder recuperar de esto y la verdad no me siento muy bien de ánimo. Lo único que sé es que desde donde esté, mi mamá me va apoyar y me va dar mucha fuerza para estar bien, continuar adelante y estar en la secundaria. Quiero que me vea triunfar en la vida.

Desearía que estuviera cuando yo me gradúe; se va a sentir un vacío cuando eso pase, porque ya nada más va a estar mi papá y no es lo mismo, porque mi mamá era muy ejemplar. Yo sí hubiera querido que no hubiera pasado nada de esto y estuviera todavía conmigo, mínimo que hubiera visto cómo me fue en la vida, que diosito hubiera querido llevársela cuando ya me hubiera graduado, que hubiera terminado por completo mis estudios.

La recuerdo como una mamá trabajadora, al pendiente de cualquier cosa. Veía por nosotros, si no teníamos dinero para la escuela, para el recreo, para comprarnos algo; veía el modo de sacar dinero, de estar al pendiente en cualquier momento. Siempre en las juntas de calificaciones se hacía mucho tiempo para estar con nosotros y dedicarnos tiempo. Si tenía mucho quehacer se apuraba, terminaba y estaba con nosotros. Era lo mejor porque para mí, mi mamá era como una amiga, una mujer trabajadora, una mujer ejemplar que solamente Dios supo por qué se llevó. Ahorita además con todo esto de que mis papás estuvieron hospitalizados gastaron mucho en medicinas, terapias y todavía mi papá debe dinero. Me preocupa que no podamos terminar de pagar esas deudas, creo que vamos a necesitar de alguna beca y un celular, tablet o computadora, más que nada para continuar nuestros estudios en línea.

Sé que hay varios niños que están pasando por una situación como la nuestra y lo único que les puedo decir es que le echen ganas y no se desesperen, no se depriman, porque lo que sus mamás hubieran querido es que siguieran adelante y que en el futuro sean ejemplares.

TESTIMONIO
Jan Salas Vanegas / 15 años


“Desafortunadamente no pudimos hablar con ella en videollamada; la única vez fue al otro día que la internaron, pero nada más fueron tres o cuatro minutos porque los doctores le estaban diciendo que no podía hablar, para que no se pusiera mala. Entonces desde que se internó ya no supimos más de ella, ya no tuvimos la oportunidad de volver a verla, saludarla y decirle que le siguiera echando ganas para que estuviera con nosotros.

Fue muy duro porque no tuvimos la posibilidad de despedirnos de ella, ya que a nosotros nos dijeron cinco días después de que había fallecido mi mamá, nada más cuando trajeron las cenizas. Sí me acerqué a ella, empecé a llorar porque no podía creer que ella, mi mamá, había fallecido. ¿Por qué pasó eso? Fue muy feo.

Nos va a afectar mucho, aunque vayamos saliendo adelante, poco a poco, porque si en algún momento nos llegáramos, por ejemplo, a casar mi hermano o yo, se va a sentir feo porque en el momento solamente va a estar mi papá y no va a ser igual. Ella también nos decía que el día de mañana que nos llegáramos a juntar iba a querer a su nuera como una de sus hijas. Luego se me vienen cosas así a la cabeza, que cuando tenga yo una esposa o tenga unos hijos y vaya a bautizarlos o hacerles su cumpleaños y me pregunten quién era su abuelita o quién era, en el caso de mi esposa, su suegra, sí se va a sentir muy feo.

Cuando también termine yo de salir de la prepa, y en su momento de la universidad, también se va a sentir feo que ya nada más va a estar mi papá, ya no va a estar mi mamá con nosotros.

Fue una gran amiga que estuvo en las buenas y en las malas, nos decía que nos amaba y nos daba consejos muy bonitos para que le siguiéramos echando ganas a los estudios y tuviéramos una carrera para que no estuviéramos sufriendo. Todavía apenas salimos al patio y me dijo que si le echaba yo ganas a los estudios, ella me iba a dar un pedacito de terreno. Yo la recuerdo como una mamá muy al pendiente de nosotros y va ser muy difícil olvidar todos esos buenos momentos que pasamos con ella.

Hasta ahorita aquí no se nos ha dado en el pueblo, en el municipio, ningún apoyo económico. No hemos recibido ni despensas ni nada de eso. La terapia sicológica nos la han dado por parte de su trabajo de mi papá, un chavo muy buena onda; él nos ha ayudado también para salir poco a poco de esto que pasamos, más a mi hermano, que es al que le está costando un poco más de trabajo.

Pienso que quienes quedamos huérfanos necesitamos becas más que nada porque hay algunos papás que no tienen un buen trabajo y tienen que pedir dinero con los familiares. Ahorita por las clases que son en línea se tiene que requerir de una computadora, un celular y a veces no hay ese dinero para comprar todo, entonces a mí me gustaría que nos apoyaran, pues lo importante es que no estemos sufriendo más de lo que ya pasamos.




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