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‘Pitol era un mago’

José Javier Villarreal ofrecerá una charla sobre el autor mexicano

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‘Pitol era un mago’
Saltillo, Coahuila.- Los laberintos de la narrativa que se exploran mediante el sueño y la palabra fueron los caminos que el escritor Sergio Pitol recorrió en su literatura. Libros plagados de pasajes oníricos, pero también repletos de lucidez, es lo que queda como un recuerdo vivo después de que el escritor, nacido en 1933, falleciera hace unas semanas.

Para recordar su figura y su memoria, la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) presentará hoy la conferencia Sergio Pitol, la Tradición Abierta, impartida por el doctor en literatura José Javier Villarreal, en el Recinto del Patrimonio Universitario a las 19:00 horas.

“La conferencia tratará sobre la diferencia que Pitol marcaba entre la escritura y la redacción. Para él esta diferencia es lo misma que existe entre el habla y el lenguaje; esto podría ejemplicarse con la idea de que para Pitol el habla es la manera de darse a entender de una manera clara, mientras que el lenguaje es el párrafo inolvidable de una novela, o el verso que deja una marca, pero cuyo único fin es ese. Para Pitol el lenguaje es un fin en sí mismo”, comentó Villarreal en entrevista con Zócalo.

Al margen

Aunque Pitol nació en Puebla, pasó la mayor parte de su vida en Veracruz, estado en el que inició su carrera como escritor. Aún así, el autor de Domar a la Divina Garza no gozó de la fama que sí poseían muchos de sus contemporáneos.

“Sergio me comentó una vez que lo que más le atraía de la obra de Alfonso Reyes era esa literatura al margen, que hizo en sus textos como Cartones de Madrid. Esa libertad que atrajo tanto a Pitol lo ayudó a no encasillarse en un sólo género dentro de una misma obra.

“Esta libertad intergénerica es la razón por la que Pitol ha mantenido una influencia en la literatura actual. Estamos en un tiempo que abraza la literatura entre géneros, pero también tenemos una apertura en una tradición cosmopolita que día a día se va acuñando. Uno puede ver eso en la figura de Pitol, quien era un escritor marginado conocido poco en México, pero muy reeditado en Europa”, mencionó el poeta ganador del Premio Aguascalientes.

“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, dijo Miguel de Cervantes a través de la boca de su personaje cumbre: El Quijote de la Mancha. Esta figura fue central en la formación del mexicano, quien al igual que el español y su obra, fue hombre de caminatas largas.

Para José Villarreal esta correspondencia entre hombres que gustan de la caminata, queda relegada a segundo plano cuando se presenta la idea de la libertad creadora que une al padre de la lengua castellana con el autor de El Arte de la Fuga.

“Pitol se considera un discípulo de Cervantes porque su obra se encuentra coloreada por sus viajes y caminos, lo cual le abre nuevos horizontes. Esto lo diferencia de la literatura mexicana de su tiempo, la cual era más sedentaria; para él la literatura era leer y viajar. Aún así, creo que Pitol es descendiente de Cervantes más por la manera en que nacieron sus obras, que por los largos viajes que ambos tuvieron. Esto es así porque Miguel de Cervantes fue también un autor marginado. La libertad que él tuvo al escribir su obra, es la verdadera herencia que le dejó a escritores futuros como Pitol”, explicó.

Libros vivos

Las largas caminatas y los saltos de géneros que llenan las páginas de Pitol se enmarcan en una obra que rompe con la realidad inmediata y sume al lector en un universo entre la vigilia y el sueño. Esta dimensión literaria de Pitol es un recurso casi metafísico para el autor.

“El sueño era uno de los temas que más interesaban a Pitol. Para él el concepto ‘onírico’ es distinto al de obras como las pinturas de El Bosco o el cuento de La Nariz, de (Nikolai) Gogol, ya que es imposible que sean sueños, pues son obras creadas por una mente lúcida con artimañas y efectos que trastocan la realidad. No son sueños porque estos obedecen a otra lógica, como lo demuestra en su cuento Sueños Nada Más, en donde la lógica del sueño se muestra como es, y no todo se centra en lo grotesco”.

Villarreal señaló que si la dimensión del sueño es el mundo ideado por Pitol, el de su realidad era una casa llena de libros en la que conversaba con hombres y mujeres del pasado que dieron su vida por la literatura, y que harían crecer en el veracruzano el sueño de ser escritor.

“Pitol era un mago de la narrativa sin mencionar géneros, él era un escritor cuya tradición abierta es su biblioteca, la cual estaba plagada de escritores del siglo 19, principalmente. Esto porque para él era importante dialogar con sus muertos, con escritores como Dickens, Flaubert o Balzac, pero también hay que decir que cuando alguien habla con los fantasmas estos cobran vida. La tradición abierta de Pitol era su biblioteca, porque ahí estaban sus compatriotas”, finalizó.


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