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Poe, un hombre de acción

El célebre escritor norteamericano protagoniza la reciente novela de Bernardo Esquinca

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Poe, un hombre de acción
Saltillo, Coah.- Edgar Allan Poe es un referente de la literatura. Padre del relato criminal, poeta y dueño de una pluma que igual dio vida a seres fantasmales que a sangrientas mascaradas, ahora es el protagonista de su propia novela.

Bernardo Esquinca muestra a un hombre romántico, valiente y que no le saca la vuelta a la acción en Las Increíbles Aventuras del Asombroso Edgar Allan Poe (Almadía, 2018). En este libro el escritor estadunidense muestra su habilidad detectivesca en una serie de eventos que tienen relación con los escritos que lo hicieron célebre.

“Yo quería mostrar un Edgar muy humano, bajarlo un poco del pedestal, no analizarlo teóricamente ni literariamente sino poner en juego ciertas aventuras que, en mi ficción, inspiraron algunos de sus cuentos más famosos”, relata Esquinca en entrevista con Zócalo.

Para dar vida a Edgar -como lo llama el autor en señal de cariño y camaradería- aparecen dos fases en la vida del escritor nacido en Boston en 1809. El lector puede ver a un joven Poe en sus años de universitario y, más tarde, a un hombre maduro que intenta ganarse la vida en las calles de Nueva York.

“En la novela lo vemos en dos etapas de su vida, joven y adulto. La idea es que veamos cómo las vivencias que tiene lo inspiran para escribir sus cuentos. También sucede que, con base en cuentos que ya escribió, él actúa en la realidad. Son guiños como en un juego metaliterario entre la obra de Edgar y la ficción que yo creo en este contexto histórico.

“La novela ocurre en dos escenarios. Uno es Charlottesville, que es la universidad que fundó Thomas Jefferson en los años 20 del siglo 19 en el sur de Estados Unidos, donde el esclavismo estaba muy vigente. Los alumnos tenían esclavos en la universidad y los maltrataban, parte de este problema aparece en la novela cuando Edgar investiga quién de sus compañeros cometió una agresión contra un esclavo”, precisa el autor tapatío.

“La universidad existe todavía, que es la Universidad de Virginia, también se conserva un cuarto con el número 13, se cree que era el cuarto de Edgar y tiene el escenario de la época”.


Nueva York es el siguiente escenario que aparece en la novela. En los años 40 vemos a Poe “buscando el éxito literario que lo eludió siempre”. Para ganarse unas monedas, el incipiente escritor acepta el encargo de Phineas Taylor Barnum, el creador de los espectáculos de fenómenos. La misión es encontrar a la hija del empresario, Cordelia, que está muy enferma y al parecer ha sido secuestrada

“No hay registro histórico de que Edgar y Barnum se hayan conocido, pero tampoco hay un registro que diga lo contrario. Aprovecho ese vacío legal para ponerlos juntos, basándome en una realidad que es que coincidieron geográficamente en el Nueva York de los años 40 del siglo 19”, comenta con una sonrisa.

Es entonces que aparece Five Points, barrio mítico en Estados Unidos que ya no existe, pero que en su momento fue el más peligroso del mundo. “Martin Scorsese lo retrató muy bien en Pandillas de Nueva York”, apunta.

Macabro y azotado

Para Bernardo Esquinca no fue difícil dar vida a Edgar Allan Poe. A pesar de estar separados por 150 años de distancia, el mexicano considera que comparte muchas similitudes de carácter con el autor de El Cuervo.

“Creo que Edgar y yo nos parecemos. Él es una persona muy romántica, platónica, con tendencia hacia lo macabro y muy azotado, como decimos. Y yo soy así, todo eso me describe a mí también. Me puse en sus zapatos y me fue fácil ponerlo en movimiento, lograr que se pusiera a hablar y actuar. No sé si lo conseguí favorablemente, pero al menos me fue fácil por esa identificación. Una vez que concluí mi investigación y releí todos sus cuentos, tenía claro cómo era Edgar, que nos parecíamos mucho y que escribir sobre él sería más o menos fácil”.

Así, el lector ve cómo Poe, impulsado por el espíritu romántico y el ímpetu de la juventud, se mete en un montón de aventuras. Aunque, en la edad adulta, aparece derrotado por la vida.

“(El libro) es un intento de entender por qué Edgar tuvo esa vida, pero sobre todo de volverlo un hombre de acción. Lo vemos batirse en duelo, robar cadáveres, vive muchas aventuras, como dice el título, y en ese sentido es un Edgar inédito.

“No me interesaba contar lo que ya se sabe de él, sino imaginar posibilidades. Vemos a un Edgar muy humano, falible, atormentado como era, pero también decidido a hacer cosas porque es joven, tiene el tiempo por delante y la vida es una promesa”, apunta el autor de Demonia.

¿Qué tipo de detective es Edgar Allan Poe?, se le cuestiona a Esquinca, quien apunta que el estadunidense es metódico y ordenado, pero también es un hombre de acción

“Es muy analítico. Edgar era una persona muy analítica en la vida real, le gustaba resolver acertijos y en los periódicos donde trabajó ponía acertijos en el correo del lector y la gente le respondía, incluso los lectores le ponían enigmas a Edgar. Y su detective, Auguste Dupin, que protagoniza Los Crímenes de la Calle Morgue, La Carta Robada y El Misterio de Marie Roget, es un tipo muy al estilo del género que funda Edgar, el relato policial, que emularía después Agatha Christie y Arthur Conan Doyle, con detectives muy analíticos que casi no tienen que salir de su biblioteca para resolver una cuestión.

“Es analítico, pero también apasionado. Yo pongo a un Edgar valiente, que se enoja y que sufre. No lo dejo sólo en una cuestión fría y analítica, también se aventura más allá de las paredes de la universidad o de su casa en Nueva York. Este Edgar sí sale a la calle, se mete en Five Points. Es un Egdar que se enloda”.



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