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Recuerdan a Agustín Lara

Guadalupe Loaeza y Pável Granados dieron una charla sobre el mítico compositor mexicano

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Recuerdan a Agustín Lara
Foto: Zócalo | Cortesía
Saltillo, Coah.- “Acuérdate de Acapulco / de aquella noche / María Bonita, María del alma”, dice uno de los versos inmortales que escribió Agustín Lara, “el Flaco”, el pianista de la bohemia y la emoción de los cabarets del siglo pasado. Sus letras se han convertido en inmortales así como su nombre, y sobre él fue que hablaron la noche del domingo la escritora Guadalupe Loaeza y el director de la Fonoteca Nacional, Pável Granados.

La charla, que tuvo lugar en el Paraninfo del Ateneo Fuente, llevó como nombre Serenata para Agustín Lara, Felipe Valdés Leal y José Ángel Espinoza “Ferrusquilla”. Una plática que motivó a recordar esas piezas que han quedado en el imaginario mexicano como místicas composiciones de amor y romance.

Tanto Pável Granados como Guadalupe Loaeza tienen un pasado en común, con la figura de “el Flaco”, pues hace 10 años escribieron juntos Mi Novia, la Tristeza, un libro que nació porque “Agustín fue un personaje lleno de misterios, lleno de mentiras y descubrir las mentiras que él decía fue un pasatiempo nuestro”, como apuntó el director de la Fonoteca.

La emoción de la plática se encendió y comenzaron a fluir las palabras. Para Loaeza “Agustín Lara fue un maravilloso compositor y gran gran intérprete que fue el veracruzano”.

Mi Novia, la Tristeza traspasa la visión de la biografía y las anécdotas que al rededor de él se cuentan y que sucedieron. Ya que es una búsqueda pintoresca sobre la emoción amorosa que siempre se revela entre sus letras. Una pasión que envolvió a su figura y lo llevó a la más alta cumbre de la música mexicana.

Pero es también una visión sobre el México en el que el Flaco caminó y compuso, creció y armó su leyenda. Así como un recuento de las mujeres que dominaron su corazón y a quienes dedicó varias de las más sentidas piezas de su repertorio.


Caballero quijotesco

Tanto Loaeza como Granados convergieron en la figura de Don Juan que poseía Lara, pues su forma de cortejar a las mujeres era la de acercarse furtivamente como un tigre y lanzarse a ellas sin los menores miramientos. Regalos y canciones, coches caros y miles de flores estaban dentro de la lista de opciones a entregar a estas.

Como en el caso de Gigi, bailarina del Teatro Blanquita que, según comentó Loaeza, durante una presentación en el Hotel de El Prado, Agustín Lara le hizo llegar 99 tarjetas, todas diciendo “la número 100 eres tú”.

“Él era todo un don Juan, era muy divertido, muy culto y de mundo. Había viajado no sólo con la imaginación, sino que había estado en España, Francia, Estados Unidos y en todos lados. Era un hombre muy seductor, era un eterno don Juan, de ahí sus maravillosas canciones y las letras que son muy evocadoras”, como detalló Loaeza.

Las canciones que conforman las páginas de Lara, quien nació en Veracruz en 1900, son una suerte de juego de dados en los que el amor es el premio único a ganar. Pero todas ellas están repletas de una melancolía procedente de las notas de su piano, el instrumento que utilizaba para componer a solas.

“Lara era un talento, un poeta, y un compositor muy sofisticado. ¡Era un dandy! Sabía vestirse, leía mucha poesía y le correspondía la figura de caballero quijotesca, que se debía a ese romanticismo que lo envolvía”, comentó Loaeza.

La charla entre Loaeza y Granados fue una actividad llevada a cabo en el marco del Festival Internacional de Cultura Saltillo 2019, que continúa el día de hoy con la presentación del historadior Pedro Salmerón en el Centro Cultural Vito Alessio Robles a las 18:30 horas con la conferencia Los Aportes de Carranza al Estado Posrevolucionario, y la Presencia de Carranza en el Noreste Mexicano 1913-1920.


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