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hace 1 año
[Teatro]

Reflejan crisis de valores en tres obras teatrales

Evidencian en dichas puestas escénicas problemas sociales mediante los géneros del drama, la comedia y la tragedia...

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Reflejan crisis de valores en tres obras teatrales
Piedras Negras, Coah.- La identidad del ser humano, es la suma de sus valores. Porque cuando la conducta está basada en principios éticos, tomar decisiones se vuelve sencillo.

Es frente a la adversidad cuando proceder con apego a la moral se torna un dilema; bajo esas normas de honestidad, el ser humano puede conducirse con integridad y rectitud.
Para la juventud que desea transitar por los caminos de la honorabilidad, el decoro es un reto que lo llevará por los senderos de la dignidad.

Tales planteamientos fueron proyectados en tres obras teatrales por 36 estudiantes, quienes sin muchos aspavientos escenográficos ni de vestuario, transmitieron a sus compañeros y a Zócalo la esencia de las preocupaciones como resultado de la crisis de valores que inquietan a las generaciones del nuevo milenio.

Los talentosos estudiantes del Grupo C del Taller de Lectura y Redacción de la escuela de bachilleres “Jaime Lozano Benavides” evidenciaron en dichas obras problemas sociales mediante los géneros del drama, la comedia y la tragedia como fieles seguidores del dramaturgo inglés William Shakespeare.

Se trata de “La butaca vacía” que en el género de la tragedia aborda con toda crudeza la problemática de la drogadicción juvenil a través de la distribución y compra del enervante en el ámbito escolar, con la trágica muerte de una joven estudiante cuya butaca vacía dio pie a que la dramaturga mexicana Tania Ruiz escribiera los diálogos que inspiraron la triste historia.

A decir de María Valeria y Andrea García, se cuidó mucho que en la obra no se recrearan las escenas de jóvenes inhalando drogas para no hacer de este delito una apología, “pero sí nos muestra una realidad que ocurre no sólo en México, sino en muchos de los países”.
Subrayan: “Irónicamente la incidencia de muertes no es por sobredosis, sino por involucrarse con gente mala y que cobra la vida de una destacada estudiante inocente y ajena a este problema”.

Al final de la obra, les deja a todos una lección:
“No meterse con este tipo de cosas, porque tarde o temprano traerá consecuencias; aprendimos que tratar con gente mala puede afectar tanto física como sicológicamente; no sólo quienes consumen droga terminan su vida, también gente inocente y decir no a las drogas”.

Al tocar el turno al siguiente equipo de actores y actrices iniciados, el título de la obra “Las cosas de la vida” despierta en el espectador un sinfín de ideas, pero cuando uno se entera del drama, de acuerdo a los diálogos de los personajes, con el fallecimiento de una joven estudiante, nos pone a pensar si fue el cáncer que acabó con su vida o una decepción amorosa la causa de su desdicha fatal.

Y si el tema ya es inquietante en la comunidad académica, vale decir que hay talento, creatividad y vocación de artista en la estudiante Teresa Nataly Hernández Valadez, quien es la autora y escritora del guión que mantuvo emocionados a sus compañeros asistentes.
La narradora de cada uno de los actos, Lizbeth Mares Mejía, comentó que la obra trata de una jovencita enferma de cáncer de tiroides, quien era sometida a tratamientos de quimio en un intento por salvarle la vida.

Ella tenía un novio, quien probablemente cansado de esperar y al ver que la recuperación no evolucionaba, prefirió buscar el amor en la mejor amiga de su amada moribunda, quien a mitad de la obra descubre la infidelidad de su pareja y la traición de su mejor amiga.

Esa dolorosas y tremenda decepción no pudo superarla y acabó por matar cualquier esperanza de vida en la pobre muchacha enfermiza, que al no soportar la desilusión prefirió morir de amor antes que el cáncer terminara por desahuciar su deteriorada salud.

¿Qué nos aporta esta historia?, pregunto.

Lizbeth Mares: “Tenemos que aprovechar cada instante, a pesar de las adversidades que nos toca enfrentar, y vivir siempre como si fuera el último día de nuestras vidas”.

Y si los temas teatrales fueron por demás interesantes, el título de la siguiente obra en el género de la comedia, en vez de ponerse uno a reír, debería de preocupar a docentes, directivos y padres de familia, de cualquier institución educativa, puesto que destapa la corrupción dentro del aula.

“Cómo pasar las matemáticas sin problemas”, escrita por el dramaturgo y escritor mexicano Alejandro Licona, escenificada por los estudiantes que apegados al conocimiento teórico de la actuación teatral no tuvieron ningún problema en la interpretación fiel de sus papeles.

De dicha obra, Samanta Jiménez y Nalley López explicaron que ahí se trató la historia de tres estudiantes, quienes al verse presionados por pasar una materia, deciden irse “por el camino fácil y rápido” de la transa y el cohecho.

Aunque en los actos aparecen otros incidentes como el robo, la violencia, la intimidación o el acoso, el fondo reiterativo fue la compra de calificaciones, es decir, modificar los resultados originales del examen o la falta de puntaje por actividades a cambio de una calificación aprobatoria que no tiene otro nombre que el soborno.

Aunque en esta historia los estudiantes pretendieron corromper a los maestros, al final una serie de errores les frustra su plan y su destino reprobatorio no fue negociable, pero en la realidad, la corrupción dentro de las escuelas es un secreto a voces que muchas de las veces callan por temor a represalias o por complicidad.

De esta manera los estudiantes se expresaron con toda la libertad del mundo en su actuación con la cara de distintos personajes que difícilmente lo harían en otras circunstancias, en cada una de las obras aquí narradas y que merecieron el espacio en el presente reportaje.


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