×
hace 2 semanas
[Ruta Libre]

Reforma educativa; ¿Y ahora qué?

Fracaso de EPN; incógnita para AMLO

Imprimir
Reforma educativa; ¿Y ahora qué?
Fotos: Zócalo | Gerardo Ávila | Homero Sánchez | Archivo
Por: Rosalío González

Saltillo, Coah.-
Era la tarde del lunes 20 de agosto en el patio central de Palacio Nacional cuando inició formalmente el ciclo escolar 2018-2019 y la transición entre el gobierno saliente de Enrique Peña Nieto y el entrante de Andrés Manuel López Obrador, quien aprovechó para decir de frente a quien será su antecesor, que acabará de tajo con su reforma educativa.

“Vamos a presentar la iniciativa para cancelar la Reforma Educativa” dijo Andrés Manuel a la prensa, mientras Peña Nieto y su Gabinete desencajaron sus rostros ante la humillación pública de ver aniquilada, en el futuro inmediato, la “piedra angular” de su legado.

Como si se tratara de una reservación de hotel o de un vuelo de avión, el presidente electo dijo –sin miramientos a lo políticamente correcto– que la reforma “se cancela” y punto; sin explicar lo que significará socioeconómicamente cumplir su promesa de campaña y sin plantear tampoco hacia dónde llevará al sistema educativo durante su administración.

El Gobierno todavía en funciones no atinó a formular una respuesta al albazo lopezobradorista –que cayó como bomba en las entrañas– pues la reforma que nos ha costado 51 mil millones de pesos en cinco años, no ha tenido el efecto esperado en la educación, y por lo tanto, no hay prácticamente nada que defender.

'LO MALO' PASADO; FUTURO INCIERTO

En los hechos, la Secretaría de Educación Pública del Gobierno priista fue la dependencia federal con los peores resultados, y la que menos impactó en el desarrollo social de los mexicanos, según el Sistema Nacional de Evaluación de Desempeño (SED), coordinado por la propia Secretaría de Hacienda.

El SED ha reportado 481 veces durante este sexenio, que la SEP no ha implementado bien sus programas, que son inútiles y están mal diseñados. Es decir que desde su génesis, el sistema educativo del Gobierno que se va, tenía fallas que repercutieron en millones de docentes, niños, adolescentes y jóvenes del país. Una generación que en términos fatalistas se supone perdida ante la mala instrumentación.

Aunque junto con la reforma energética, la educativa fue la joya de la corona del ahora desecho Pacto por México –que reunió en 2012 a las entonces tres primeras fuerzas políticas del país: PRI, PAN y PRD– se le invirtieron miles de millones de pesos para crearla, difundirla y llevarla a la ejecución. Simplemente no cuajó.

En su revisión de desempeños, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) emitió en febrero, a cuatro años del comienzo de la implementación de la reforma, un informe donde asegura que la educación en México no mejoró y la costosa iniciativa no cumplió.



La evaluación más reciente permite medir el nulo efecto positivo de la multimillonaria propuesta. Entre los estudiantes de educación básica 56% está en los niveles más bajos de logros en matemáticas y 48% en los de lectura.

Otra de las promesas de Peña Nieto y quienes fueron sus secretarios de Educación, Emilio Chuayffet, Aurelio Nuño y Otto Granados, fue que la infraestructura escolar mejoraría considerablemente a partir de la implementación de la reforma, lo cual tampoco sucedió.

La Auditoría aseguró que ni siquiera existe un diagnóstico nacional de la situación en la que materialmente se encuentran las escuelas del país. Sin diagnóstico no hubo tratamiento, pero sobre todo no existió esa voluntad política para iniciar la recolección de los datos que ayuden a resolver la falta de materiales e infraestructura, carencias que afecta lo mismo a escuelas de Oaxaca o Chiapas como a las de Coahuila.

REFORMA TECNOLÓGICA SIN RECURSOS E INTERNET

Mucha es la tinta que se ha usado merecidamente en denunciar las penurias en las que viven miles de niños en el sur y sureste de México, pero poca se invierte en denunciar que esas mismas carencias las padecen niños de las zonas ejidales, o en municipios económicamente menos relevantes de entidades como esta.

La plataforma de México Evalúa difundió el año pasado que hay entidades donde solamente una cuarta parte de las escuelas cuentan con el servicio de internet, necesario para la implementación del nuevo plan educativo. Aún sin computadoras, internet, proyectores digitales, butacas, escritorios y hasta sin salones, algunas escuelas del país intentaron echar a andar la reforma, pero en los números –resultados crudos de evaluación– no funcionó.

Mediante programas, la SEP intentó resolver el abandono en el que se encuentran las escuelas y los alumnos. Erogó este año, por ejemplo, 275 mil millones de pesos del presupuesto federal, sin que los resultados sean igual de magníficos que las cuentas.

GENERACIÓN PERDIDA DE 'NIÑOS PRIORIDAD'

El problema es que con el próximo gobierno, el que tomará posesión el 1 de diciembre, no hay certidumbre de cómo llevará al sistema educativo a un mejor nivel, como lo ha prometido.

Hasta el momento, lo más difundido por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador y quien será su secretario de Educación, Esteban Moctezuma es que se derogará la reforma existente y que se consultará a “todos” para construir una nueva.

Aunque realmente no están escuchando a “todos”, pues omiten la opinión de especialistas, la iniciativa privada y organizaciones civiles, que le han planteado realizar mejoras a la reforma realizada por Peña Nieto, evitarse una derogación y un nuevo replanteamiento del sistema educativo que también costaría miles de millones de pesos.

La asociación Mexicanos Primero le planteó a López Obrador que se realicen ajustes y modificaciones a la reforma porque “es ignorante plantear que una derogación mejore algo y, mágicamente, favorezca una educación más justa”.

Pero el tema no sólo es educativo, sino también político, porque el presidente electo prometió la derogación y hará todo por cumplir y demostrar que en el juego de fuerzas, él es quien ganó en las elecciones del pasado 1 de julio.

En ese jaloneo, México verá cómo 51 mil millones de pesos son echados a la basura, pues eso es lo que costó crear, difundir e implementar la reforma educativa del peñanietismo, amenazada de muerte por el lopezobradorismo y esa transición que Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial lamentó en una frase: “no se puede reinventar el país cada seis años”.

ENCRUCIJADA SEXENAL

Solamente en propaganda para informar sobre la reforma, la Administración saliente gastó 3 mil millones de pesos, equivalente a todo el presupuesto de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ese es el tamaño.

Para la evaluación de los docentes y realizar los diagnósticos de los aciertos y áreas de oportunidad de más de un millón de maestros que hay en el país, la SEP gastó 4 mil 216 millones de pesos.

La sola creación del programa de la reforma costó 16 mil millones de pesos, la misma cantidad de dinero que la federación destino en 2017 al Instituto Politécnico Nacional (IPN), la segunda institución educativa y pública del país, después de la UNAM.

Al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la SEP le entregó 4 mil millones de pesos para difusión interna de la reforma y la capacitación de los profesores sobre la misma.

En calidad educativa se fueron mil 618 millones de pesos y en inclusión digital otros 5 mil 515 millones, aunque estos dos rubros no recibieron ningún impacto real en las aulas, o por lo menos no hasta el momento.

Pero sobre eso no se ha pronunciado el presidente electo, quien sólo repite una y otra vez que la reforma se derogará, se cancelará o como gritaron los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Chiapas, “se caerá”; o como dijo al micrófono la reaparecida exlideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo, “se derrumbará”.



El país se encuentra en una encrucijada porque si bien la reforma educativa de Peña Nieto no funciona y sólo consumió miles de millones de pesos sin surtir efecto, tampoco hay un camino trazado por el nuevo gobierno.

Para calentar el tema, López Obrador inició en Chiapas una serie de Foros de Consulta Nacional por un Acuerdo sobre la Educación, a los cuales convocó a profesores, padres de familia, estudiantes y especialistas en las 32 entidades.

El segundo foro educativo fue realizado en Durango y hasta el momento no se ha informado sobre alguna conclusión en ninguno de los dos encuentros, donde hubo ponencias de especialistas y se habló sobre la creación de una reforma estructural, pero así, en lo general.

Lo que tampoco se ha informado es el costo que tiene esta consulta proyectada por el equipo de transición. Esteban Moctezuma sólo ha dicho que han solicitado a las universidades apoyo para que presten sus instalaciones para aminorar el golpe financiero.

Así como no se ha hablado de la inversión, el presidente electo ni el futuro titular de la SEP han adelantado detalles de su propuesta, más allá de las declaraciones donde aseguran que “la prioridad serán los niños”.

Ahora los ciudadanos, los que pagan impuestos, los que tienen hijos recibiendo educación, los que imparten clases y los que las reciben debemos preguntarnos, ¿cuánto tiempo y dinero más costará remediar la reforma educativa?; o ¿cuánto más se gastará en crear, difundir e implementar una nueva propuesta, como quiere Andrés Manuel?

Y más preocupante aún, ¿quién nos garantiza que el ajuste a la reforma o una nueva serán la solución verdadera a un problema añejo que nos tiene hundidos en las estadísticas educativas a nivel mundial?




Imprimir
te puede interesar
similares