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hace 2 semanas
[FILC 2018]

Sin sentidos y barrabasadas; limpia tu lengua

Juan Domingo Argüelles invita a conocer y cuidar el español con su reciente libro

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Sin sentidos y barrabasadas; limpia tu lengua
Saltillo, Coah.- Desde hace varios años Juan Domingo Argüelles realiza una extensa labor en torno a la lectura, y se dio cuenta de que muchas personas tienen problemas para comprender los textos que leen, simplemente porque no conocen muchas de las palabras que aparecen frente a sus ojos.

La curiosidad de buscar en Google algunas palabras o expresiones incorrectas se convirtió en una investigación que dio forma a Las Malas Lenguas (Océano, 2018), un compendio de “barbarismos, desbarres, palabros, redundancias, sinsentidos y demás barrabasadas”.

“Según ciertas investigaciones que llevó a cabo la UNAM, de las 30 o 40 mil palabras que podría utilizar una persona, en general se usan entre 500 y 2 mil. Esto quiere decir que muchas personas pueden leer un libro y encontrar en una página cuatro o cinco palabras cuyo significado ignoran. Entonces esto nos lleva a lo siguiente: la comunicación puede establecerse independientemente de que el vocabulario sea corto, porque la mayor parte de las personas conviven con otras personas de los mismas edades e intereses, y sobre todo hay un código que se comparte”, explica el autor en entrevista con Zócalo.

El mal uso del idioma no es algo nuevo, pero el uso de las nuevas tecnologías ha dado pie a que la lengua se utilice de manera equivocada, de tal suerte que en ocasiones es difícil que un abuelo comprenda el mensaje de texto plagado de emojis y abreviaturas que le envía su nieto.

“El lenguaje de internet es un lenguaje abreviado, la gente ya no necesita escribir un párrafo para comunicarse, basta con meter un emoji, y de este se puede pasar a otros códigos que son las abreviaturas de las palabras a través de letras, que la ‘k’ o la ‘q’ signifiqune ‘que’, incluso con una abreviatura de tres letras ya se dijo el enunciado. Esto es lo que está complicando mucho más la lectura hoy en día. Si pensamos en que todas las personas han tenido problemas para leer, hoy la lectura es más compleja porque se está enfrentando a una generación que ha descuidado casi por completo la parte de la adquisición de vocabulario, la parte de la comprensión de las palabras”, comparte el autor de La Letra Muerta.

Argüelles aclara que Las Malas Lenguas, que tiene más de 400 entradas a formas equivocadas del uso del castellano, es un libro que muestra especificidades de la lengua, no generalidades.

“Voy poniendo ejemplos de formas equivocadas de usar la lengua, pero también le doy al lector la pauta de lo correcto para que pueda comparar lo que dice o lo que escribe con lo correcto.

“Es cierto que el idioma lo construye el uso y que muchas cosas equivocadas hace algún tiempo hoy son correctas porque el uso las volvió correctas, pero lo que sucede con internet es que es un medio muy eficaz para compartir cosas muy rápido y de una enorme influencia, entonces las personas imitan lo que ven de otras en la escritura de internet”, detalla.

Inclusión vs RAE

Uno de los apartados del libro tiene que ver con el lenguaje incluyente, tema que recientemente ha suscitado una encarnizada discusión en las redes sociales, un debate en el que han participado escritores como Arturo Pérez Reverte e incluso la Real Academia de la Lengua Española (RAE). Al cuestionar a Juan Domingo Argüelles sobre el tema, el autor señala que hay una diferencia entre lo políticamente correcto y lo gramaticalmente correcto.

“Creo en lo que dice Gabriel Zaid, uno de nuestros grandes pensadores, en su libro Mil Palabras: De los afanes feministas han salido muchas cosas buenas y algunas lamentables, el acceso al voto, a las profesiones y al poder han sido avances de verdad, pero que una directora se haga llamar ‘la directora’, no es un avance. La lengua admite innovaciones, pero no arbitrariedades”, apunta.

“Lo que tiene género son las palabras, masculino y femenino, entonces cuando hacemos estas duplicaciones complicamos el lenguaje. Es un lenguaje para quedar bien, es políticamente correcto, pero gramaticalmente incorrecto”, concluye.


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