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hace 1 año
[Coahuila]

Templos e iglesias contaminan con ruido excesivo

Y las campanas producen ruido ensordecedor, asegura diputado

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Templos e iglesias contaminan con ruido excesivo
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Saltillo, Coah.- Templos, iglesias, parroquias y cualquier otro espacio público o privado donde se realicen actividades religiosas, serán consideradas como fuentes de contaminación ambiental generada por ruidos, de aprobarse una iniciativa presentada por el diputado José Benito Ramírez Rosas.

Además, se considerarán como responsables de las fuentes generadoras de ruido los ministros de culto, directivos, representantes legales o encargados directos de las celebraciones litúrgicas u otros eventos organizados por asociaciones religiosas, dentro o fuera de sus centros de reunión habituales, rebasando los límites de ruido que permiten las normas, leyes y reglamentos aplicables.

Esto, con adiciones a diversos artículos de la Ley para Combatir el Ruido, que incluye prohibir “el uso de altavoces o cualquier otro instrumento para difundir los actos religiosos, dentro o fuera de los templos en que se desarrollen”.

Tras señalar que “al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”, subrayó la importancia de que todo ciudadano e institución “vivamos bajo el imperio de la ley y el orden establecidos”.

Aseguró respetar todo credo religioso, sin embargo, no son pocas las denominaciones religiosas que, a través de sus cultos, desarrollados dentro y fuera de sus recintos habituales, generan constantes emisiones de ruido contaminante, a tal grado que para los vecinos les representa serias alteraciones en su bienestar personal.

“En Coahuila no existen estadísticas precisas al respecto, pero es fácil percatarnos de estos excesos si consideramos los comentarios de amigos, vecinos y familiares que en ocasiones se quejan de las ruidosas celebraciones, principalmente litúrgicas, en congregaciones pertenecientes a diferentes asociaciones religiosas”.

Indicó que hay quejas por el uso de amplificadores, baterías y percusiones y es un hecho irrefutable que los templos y eventos religiosos suelen constituir fuentes de ruido contaminante, en tanto que las campanas producen un ruido ensordecedor.

Exposición al ruido genera:

Pérdida de sueño, presión sanguínea elevada, dolor de cabeza, problemas digestivos y cardiovasculares, insomnio, estrés, irritabilidad, bajo rendimiento, pérdida de años de vida y de audición, entre otras afectaciones serias.






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