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hace 2 años
[The Walking Dead]

The Walking Dead: El ocaso de un líder

En este episodio regresamos a Alexandria, donde el dolor y la tensión por la perdida de Abraham y Glenn sigue latente

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The Walking Dead: El ocaso de un líder
Foto: AMC
Saltillo, Coah.- La humillación y la impotencia son los principales protagonistas del recién estrenado episodio Service de la séptima temporada de The Walking Dead.

SPOILER ALERT

En este episodio regresamos a Alexandria, donde el dolor y la tensión por la perdida de Abraham y Glenn sigue latente y el temor por lo incierto del futuro es casi respirable.

La primera escena que se nos muestra lo dice todo. Luego del vistazo a la intimidad entre Rick y Michonne que se nos presentó en la pasada temporada, en esta ocasión volvemos a entrar a la habitación donde el espacio entre la pareja es “abismal”, a pesar de que duermen en la misma cama, pero en ella cada uno sueña con sus propios demonios, así como el resto de los alexandrinos.

En Service, recién comenzamos a adaptarnos a la ausencia de esos dos personajes que marcaron la serie en episodios pasados, cuando Negan arriba a la no tan tranquila y ya no tan segura zona de Alexandria ¿para qué? Llevarse consigo todo lo que tienen, como habían acordado en el fátidico primer episodio.

Y cuando Negan dice "todo", exactamente a eso se refiere.

En este punto nos encontramos con que Rick, inocentemente, no ha ocultado armas ni medicinas o alimentos pese a que sí había separado la mitad de sus pertenencias para entregárselas a Los Salvadores, a quienes no les importa dejar en el suelo a Rick y su gente.

El que sí pensó anticipadamente y sorprendió con una de las mejores escenas del episodio fue el padre Gabriel quien, al cavar una tumba, convenció a Negan -e incluso a Daryl- de que Maggie perdió la vida al no soportar la muerte de Glenn.

Por supuesto, Negan usa esto en su favor para continuar torturando a Daryl, culpándolo directamente de la muerte de Glenn... y ahora de la de Maggie.

Todo esto ocurre mientras vemos a Rick guardar silencio, tragándose su odio y ganas de matar a este nuevo enemigo, y al mismo tiempo culpándose por la nueva situación en la que se ven obligados a vivir.



El liderazgo de Rick se tambalea desde el inicio de este episodio así como la solidez del grupo y la situación se intensifica mientras vemos a Negan y sus hombres registrar cada rincón de la comunidad y de llevarse hasta las camas y todas las armas, pero al darse cuenta de que faltan dos armas el dueño de Lucille amenaza con matar a Olivia si estas no aparecen.

Y aquí es donde Rick asume por completo que ya no está a cargo, sin embargo pone toda su energía en buscar esas armas para evitar más muertes.

Entre tanto Rosita y Spencer son enviados por Dwight a recuperar la moto de Daryl, que acude en calidad de preso al que nadie puede hablarle y participando en el saqueo. Negan lo pone a prueba diciéndole que puede quedarse en Alejandría si lo pide, pero él no dice ni una palabra, solo intercambia una mirada con Rick. Por su parte, cuando Dwight ya tiene en su poder la moto le propone devolvérsela, pero él tampoco se manifiesta en ningún sentido en esta ocasión. Parece encontrarse directamente en terreno de nadie, aunque bajo el dictamen de los deseos de Negan.



Sin duda, el aspecto más destacable del episodio y que ha sido a base de esta temporada, es la pena.

Todos los personajes, cada uno de manera individual, se enfrentan a culpas, temores e inseguridades y se enfrentan a ellos quizá no de la mejor manera.

Incluso en el episodio anterior fuimos testigos del peso que tiene que cargar Dwight al ser la mano derecha de Negan y ver a su ex esposa ser la nueva pareja de este, todo esto a pesar de que parece que la villanía se le da muy bien.

Rick ya no está a cargo, y nos damos cuenta de ello al verlo sosteniendo a Lucille, como un mueble cualquiera, sopesando la posibilidad de atacar a Negan; temblando ante la idea de destrozarlo como él lo hiciera con Abraham, pero no se le ve moverse ni un ápice pues sabe que los números, de momento, están en su contra.



Por su parte, Negan se contonea con el poder que tiene hasta ahora y se burla una y otra vez en la cara de sus aliados y de sus enemigos, elevando la temperatura de los televidentes con sus comentarios burlones y disfrutando ver el dolor contenido en los ojos de quien tiene en frente. Un juego de incertidumbres que conduce al episodio en la dirección correcta y que mantiene en buen nivel la calidad de esta temporada.

Mientras esperamos para ver cómo termina esta pesadilla, los dejamos con el adelanto del siguiente episodio en el cual nos reencontraremos con Maggie y Sasha a quienes no hemos visto desde el primer capítulo.





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