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Enrique Martínez y Morales
Enrique Martínez y Morales
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Enrique Martínez y Morales Presidente del Colegio de Economistas de Coahuila, A.C. e-mail: [email protected] Twitter: @enriquemym

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18 Septiembre 2018 04:09:00
¿Es siempre buena la competencia?
La libre competencia es el mantra de la economía neoclásica. La caída del Muro de Berlín desmoronó también las teorías intervencionistas del Estado en la economía. El capitalismo ha demostrado ser el sistema más eficiente en términos de ganancias y asignación de recursos, pero no es perfecto. De hecho, dista mucho de serlo.

La competencia es el acicate que obliga a la creatividad, a la responsabilidad, al esfuerzo y a la mejora continua. Los mercados competitivos regularmente derraman beneficios en muchos más lugares de los evidentes y generan externalidades positivas en varios sectores de la sociedad, incluso en otros países.

Un ejemplo emblemático es la empresa Airbus, producto de una política industrial europea diseñada tanto para fortalecer la cooperación y el progreso tecnológico de Europa como para inyectarle una fuerte dosis de competencia al mercado de la aviación civil, dominado principalmente por el gigante norteamericano Boeing.

A dos décadas de su consolidación, el proyecto ha cumplido con creces sus objetivos. Aunque el centro de ensamble se localiza en Toulouse, Francia, cuenta con 16 instalaciones más ubicadas en España, Alemania y Reino Unido, dando empleo a más de 63 mil especialistas y un gran impulso a la transferencia tecnológica y humana en Europa.

Adicionalmente, y más importante, Airbus ha beneficiado indirectamente a todos quienes utilizan o han utilizado el avión como medio de transporte en el mundo, pues al incursionar en el mercado de la producción de aviones obligó a reducir el precio de las aeronaves, lo cual finalmente se traduce en pasajes aéreos más baratos para todos.

Entonces, ¿es siempre buena la competencia? La respuesta es “No”. Imaginemos por un momento que pudiéramos escoger entre 100 empresas de distribución de energía eléctrica o servicio de telefonía fija para nuestros hogares. Habría tantos cables tendidos que viviríamos en la penumbra, y, además, representaría una gran pérdida de eficiencia por la multiplicación de costos.

En estos casos, como en los ferrocarriles, el transporte urbano y tantos otros, lo más sano es admitir la existencia de un monopolio natural y darle un tratamiento especial. Es vital la intervención responsable del Estado para separar la infraestructura del servicio, y así promover una competencia justa. La competencia en el mercado debe sustituirse por la competencia por el mercado.

Es cierto, la competencia no siempre es buena, pero la mayoría de las veces, sí que lo es.
11 Septiembre 2018 04:09:00
Hasta que la muerte nos separe
Para nadie es una novedad el incremento desproporcionado de los divorcios en las últimas décadas. Los números alarman. En México concluimos el siglo 20 con un crecimiento exponencial, y en lo que va de este, según el Inegi, se le suma al índice casi 140 por ciento.

Es un fenómeno mundial, no privativo de nuestro país. Sus estragos son evidentes y lamentables: niños traumatizados e infelices, jóvenes rebeldes y desorientados, adultos que fracasan y repiten el patrón, generando un círculo vicioso que corroe las entrañas mismas de la sociedad.

Según estudios publicados, las principales causas apuntan a fallas en la comunicación de las parejas, problemas de drogadicción y alcoholismo, situaciones de violencia intrafamiliar, el desgaste de la rutina o la asfixia del aburrimiento.

Factores influyentes, sin duda, pero los siglos precedentes no estuvieron exentos de ellos. Entonces, ¿a qué se debe el reciente alud de divorcios?

Algunos culparán a la proliferación de las redes sociales, por su relativa novedad y sus características de todos conocidas; otros, a la pérdida de valores y a la instauración del hedonismo como filosofía de vida. Claro, todo eso influye, pero sólo explica en una fracción lo despiadado del crecimiento.

Una de las principales causas del fenómeno ha sido, paradójicamente, el incremento en la esperanza de vida de la población. Aunque parezca increíble, la pacificación del mundo y los avances médicos están poniendo en riesgo, sin quererlo, la cohesión social. Durante el siglo pasado la esperanza de vida casi se duplicó, pasando de 40 a más de 70 años.

Nuestros ancestros diseñaron la institución del matrimonio, en sus vertientes civil y religiosa, en condiciones y con expectativas muy diferentes a las actuales. Al sellar el vínculo con la frase “hasta que la muerte los separe”, se presagiaba que lo más probable era que eso sucedería en las próximas dos décadas. A partir de ahí, al cónyuge sobreviviente le quedaban aún años de añoranza, de recuerdo... y de libertad.

Para los matrimonios actuales la probabilidad de permanecer juntos medio siglo o más, es alta. Y no sólo eso: autores como Yuval Noah Harari advierten una esperanza de vida mucho mayor para finales del presente siglo.

Soy un entusiasta creyente del matrimonio como sostén básico de la familia y de la sociedad. Para cualquier pareja el reto es grande, mucho más grande que antes. Ahora, un matrimonio exitoso es un trabajo de equipo, en el que la prudencia, la tolerancia, la lealtad y la confianza son los ingredientes alquímicos básicos para alcanzar las tan anheladas bodas de oro.
04 Septiembre 2018 04:04:00
En el ojo del huracán
Siempre los cambios de gobierno, y no se diga los de régimen, son momento propicio para replantear políticas, ajustar programas, fortalecer lo exitoso, sacudirse lo deficiente, mejorar lo mejorable y eliminar lo prescindible en aras de adelgazar el Gobierno y generar economías. Los apoyos productivos a fondo perdido constantemente están en el ojo del huracán. Son ponderados por promover equidad y desarrollo, pero a la vez criticados por ser paternalistas y onerosos.

Un mercado de libre competencia garantiza eficiencia y mejores resultados en el agregado, pero no equidad. Por otra parte, el intervencionismo estatal conduce a un rendimiento por debajo del óptimo y a un ingreso global menor, aunque mejor distribuido. Este es el dilema que ha confrontado a los economistas en los últimos siglos.

En este contexto toman relevancia las aportaciones de Kenneth Arrow, el Premio Nobel de Economía más joven de la historia, que vivió en carne propia los terrores de la injusticia al observar a su padre perder su próspero negocio y evaporarse sus ahorros tras la Gran Depresión.

Arrow demostró que la eficiencia y la equidad no son excluyentes entre sí, siempre y cuando se ajuste el punto de partida. A su descubrimiento lo llamó “Teorema de la ventaja”. Imaginemos una carrera de 100 metros planos. Para lograr la eficiencia se requiere el mayor esfuerzo de cada participante; para conseguir la equidad es indispensable el arribo de todos a la meta al mismo tiempo. ¿Es factible alcanzar ambos objetivos?

Una opción es no hacer nada. Los más rápidos y preparados ganarán la carrera; los más lentos y sin condición llegarán al final. Así se logra un resultado eficiente, pero poco equitativo. Otra opción es obligar a los corredores más veloces a ir más despacio y cruzar la meta de la mano con el resto del contingente, solución equitativa pero muy ineficiente, pues echa el talento por la borda.

Sin embargo, hay una tercera alternativa: ajustar las marcas de salida según la condición y cualidades natas de cada participante para garantizar la eficiencia, pues cada uno hará su mejor esfuerzo, y la equidad, porque todos llegarán al mismo tiempo a la meta. De hecho, algunos deportes aplican ese principio, como el golf, en el cual cada jugador juega con su “handicap”.

Si lográramos fortalecer los programas de apoyo condicionándolos a proyectos productivos viables y necesarios, y complementándolos con crédito, y la proporción del fondo perdido proporcional a las desventajas del beneficiario, fomentaríamos la eficiencia y la equidad simultáneamente, consiguiendo un resultado óptimo en términos económicos y sociales… Y sortearíamos el temporal cíclico que genera el ancestral dilema.


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@enriquemym
28 Agosto 2018 04:09:00
Descentralización
Interesante resulta la propuesta de descentralizar la administración pública federal. He leído y escuchado opiniones de todo tipo. Las voces a favor, porque se descongestionaría la capital y la derrama económica se trasladaría a otros puntos clave del territorio nacional; las que están en contra, aducen dificultades logísticas y pérdidas en eficiencia y practicidad de llevarse a cabo.

Se utiliza con insistencia al Inegi como referencia. A veces como ejemplo de caso de éxito de la descentralización; otras, como muestra de las complicaciones y dificultades que conlleva. El Inegi inició su éxodo hacia Aguascalientes en 1985 por el deterioro que provocó el temblor a sus instalaciones y en la moral de los trabajadores.

Claro que se debe analizar el caso del Inegi. Desde las condiciones ofrecidas a los empleados, como créditos para la adquisición de vivienda y la construcción de escuelas para sus hijos, hasta los retos en infraestructura vial y urbana que enfrentó la ciudad. Pero este caso no es único. Existen muchos otros que deben tomarse en cuenta.

Por la misma causa, Caminos y Puentes Federales (Capufe), después de una larga transición, mudó sus oficinas a Cuernavaca. Las condiciones ofrecidas a los trabajadores fueron similares a las recibidas por los empleados del Inegi, aunque también se incluyó un programa de contratación de cónyuges.

A su vez, luego de operar inicialmente en la Ciudad de México, la Comisión Nacional de las Zonas Áridas (Conaza) es trasladada a Saltillo, puerta de entrada al Desierto Chihuahuense. Por motivos similares, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) está en Mazatlán desde su creación en 2001.

Aunque sus orígenes se remontan a 1954, FIRA deja 40 años después una pequeña guardia en la CDMX y traslada su corporativo a Morelia, como parte del programa de descentralización impulsado desde entonces. De la misma forma, el decreto de creación de Agroasemex cita como sede original la CDMX, y posteriormente cambia sus oficinas centrales a Querétaro.

Aunque Hidalgo no es el principal estado minero del país, dicha actividad es parte importante de su economía, razón por la cual seguramente está asentado en Pachuca el Servicio Geológico Mexicano (SGM). No es el caso de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) localizada en Guadalajara, pues Jalisco no destaca en ese rubro. Quizá la procedencia de su primer director, en 2001, influyó en su ubicación.

Aunque parciales, existen esfuerzos y ejemplos de descentralización administrativa cuyos costos y beneficios deben ser ponderados para tomar las mejores decisiones. Y debe resolverse en un sentido u otro, pero siempre a partir de irrebatibles razones estratégicas, económicas y logísticas.
21 Agosto 2018 04:09:00
Quinceañera
La Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND) celebra sus primeros 15 años de existencia. Sin embargo, sus orígenes se remontan a 1926, con la creación del Banco Nacional de Crédito Agrícola, S.A., primera institución mexicana destinada a impulsar el desarrollo del campo a través del financiamiento.

En 1935 se transformó en el Banco Nacional de Crédito Ejidal para atender a los productores de las zonas mayormente marginadas del país. Brindaba financiamiento de manera individual y mediante sociedades locales de crédito ejidal. Debido al contexto productivo de la época, 30 años después se constituyó como Banco Nacional Agropecuario.

Una década más adelante, en 1975, cambió a Banco Nacional de Crédito Rural (Banrural). Su misión, atender la demanda crediticia de más sectores productivos e impulsar la productividad agropecuaria y forestal, mediante una sede central soportada sobre 12 oficinas regionales.

La transformación final ocurrió en 2003 con el surgimiento de un nuevo modelo: la Financiera Rural, una institución más sólida, esbelta y eficiente, enfocada a responder al crecimiento acelerado de la producción agropecuaria nacional y la alta demanda de nuestros productos agroalimentarios en el exterior. En el marco de la reciente reforma financiera, esta institución ajustó su nombre para enfatizar la ampliación de su mercado objetivo. Nace así la FND.

Su propósito principal ha sido fomentar la inclusión financiera, y el desarrollo de emprendedores y clases medias rurales mediante una mayor cobertura crediticia a pequeños productores, intermediarios financieros y organizaciones de todo el país, factor decisivo en el crecimiento sostenido de la producción agroalimentaria nacional observada en los recientes años y el arraigo de muchos productores rurales a su tierra.

Es de resaltar que por cumplir con pulcritud sus líneas crediticias con los bancos Mundial (BM) e Interamericano de Desarrollo (BID), sus resultados en la colocación anual, su recuperación, su carácter social y el alto número de nuevos beneficiarios, entre otros factores, la FND se ha posicionado como referente de éxito a nivel nacional, internacional y mundial. 

Para celebrar el 15 aniversario de la FND, la Lotería Nacional para la Asistencia Pública dedicará su sorteo del 22 de agosto a homenajear a tan noble Institución. Será nuestra fiesta para llegar a todos los rincones de México.

Con sus “cachitos”, la Lotería cumple al azar sueños de muchos mexicanos; con sus programas, la FND ayuda desde hace 15 años a millones de compatriotas a alcanzarlos… ¡Y sin comprar cachito!
14 Agosto 2018 04:09:00
Enamorando al mundo
“Dicen que los seres humanos somos lo que comemos. Si esto es cierto, el mundo es cada vez más mexicano”, le escuché decir al titular de la Sagarpa, Baltazar Hinojosa, durante su intervención en un evento. No exagera. Después de mantener durante décadas una balanza alimentaria deficitaria, en 2015 logramos darle la vuelta. Desde entonces, el superávit en este rubro crece a pasos agigantados.

De 2010 a 2017, el valor de nuestras exportaciones agroalimentarias y agroindustriales ha crecido 78%, colocándose en alrededor de 32 mil 500 millones de dólares. Las importaciones han ido a la baja en términos relativos, al grado que en ese mismo periodo la balanza pasó de un déficit de 3.31% a un superávit de 5.27%, y este año cerrará 20% arriba. En los últimos cinco años avanzamos tres escaños en el ranking global de exportaciones alimentarias. Ahora estamos entre los primeros 10 lugares.

Son muchos los factores responsables del éxito: políticas públicas acertadas por parte de los gobiernos federal y locales, la impecable actuación del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) al certificar la calidad de los productos mexicanos del ramo ante el mundo, la eficiente participación de la banca de fomento (FND y FIRA) para financiar los proyectos del campo y los mares, el espíritu emprendedor de nuestros productores y la sinergia y empatía generadas entre ellos.

Precisamente en ese esquema colaborativo cobran especial relevancia los encuentros de agronegocios, las exposiciones ganaderas y las ferias agroalimentarias desarrollados por dependencias gubernamentales y organizaciones de productores. La México Alimentaria Food Show 2018, el evento de esta naturaleza más importante de Latinoamérica, se llevará a cabo del 14 al 16 de agosto en el Centro Citibanamex. Se estiman ventas por más de 22 mil 500 millones de pesos, 5 mil 300 encuentros de negocios y la participación de 800 expositores procedentes de casi medio centenar de países.

Esta expo es una oportunidad de oro para encontrar clientes o proveedores del sector, para generar alianzas estratégicas e integrar cadenas de valor, para conocer personajes exitosos en el ramo, para aprender mejores técnicas, metodologías y sistemas mediante talleres y cursos, y hasta para generar nuevas ideas de negocios.

Son innumerables los casos de éxito con raíces en este tipo de encuentros. Muchos de ellos han derivado en proyectos de exportación, abonando a nuestro superávit alimentario. Dicen también por ahí que el amor entra por la boca. Participemos en el Food Show, invirtamos en el sector y ¡sigamos mexicanizando y enamorando al mundo!

¡Nos vemos en la expo!
07 Agosto 2018 04:09:00
Más caro el caldo…
La medicina y la economía guardan grandes similitudes. Cuando un paciente enferma se le suministra un medicamento para combatir el mal, que regularmente genera efectos secundarios que no pueden ignorarse. Entre más fuerte el medicamento, mayor el riesgo de romper el equilibrio físico y generar daños colaterales.

En el contexto de las políticas públicas y económicas pasa un fenómeno parecido. Existen infinidad de ejemplos: una política recaudatoria decimonónica forjó la fisionomía actual de Nueva Orleans (casas con forma de “joroba de camello”), al cobrar impuestos según el número de plantas en la fachada. Lo mismo sucede en Londres, cuyo aspecto lúgubre es cortesía de una medida similar, pero basada en el número de ventanas de las residencias.

Uno de los casos más patéticos de efectos secundarios nocivos fue la aplicación de la política de un solo hijo en China, instituida en 1979. En principio sonaba como una medida lógica y perfectamente entendible para el país más poblado del mundo. El problema fue cómo la implementaron y sus consecuencias.

Para un matrimonio chino, un varón significaba un activo laboral de vital importancia, aportante en el ingreso familiar y garantía de subsistencia en su vejez; en cambio, una niña representaba una dote que pagar. Y como la medida les permitía engendrar sólo una vez, las parejas chinas prefirieron tener niños.

Aunque la medida se relajó en 2015, sus efectos secundarios no se pueden desdeñar ni minimizar. En China ahora hay muchos más hombres que mujeres, por lo cual más de 40 millones de varones menores de 39 años no tienen, o no tendrán, pareja. Lo peor del caso es cómo se llegó a este desequilibrio: innumerables infanticidios femeninos, abandono de niñas, abortos selectivos forzados, esterilizaciones masivas y millones de niñas “invisibles” (sin identidad) que nunca registraron sus papás por temor a las severas sanciones.

Por si fuera poco, en pocas décadas los adultos mayores jubilados sobrepasarán, por mucho, a los jóvenes productivos, haciendo inviables los sistemas pensionarios. Sin embargo, aducen las autoridades, la aplicación de esa política redujo el crecimiento poblacional en 400 millones de nacimientos. Quizá sea cierto, pero, ¿valió la pena pagar el costo?

Los efectos secundarios de una política pública siempre deben ser cuidadosamente ponderados antes de ponerla en práctica: el paciente debe ser exhaustivamente valorado, de otra forma, por curar un mal se podrían crear otros peores y, de seguro, como reza el adagio popular, saldrá más caro el caldo que las albóndigas.
31 Julio 2018 04:09:00
Maravillas desconocidas
Al hablar de las “maravillas desconocidas” de México, inmediatamente pensamos en atractivos naturales. Y, en efecto, existen muchos de esos prodigios en nuestro país, algunos muy conocidos (el Cañón del Sumidero en Chiapas, las Barrancas del Cobre en Chihuahua, las pozas de Cuatro Ciénegas en Coahuila, las zonas arqueológicas del sureste mexicano) y otros cercanos al anonimato: el Santuario de Luciérnagas, en Tlaxcala; el Desierto de Altar, en Sonora; y los prismas basálticos de Santa María Regla, en Hidalgo.

Pero no todo es turismo. También tenemos instituciones maravillosas por sus aportaciones a México y al mundo entero. Una de ellas es el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), ubicado en Texcoco, a unos cuantos kilómetros de donde se construye el nuevo aeropuerto.

Es uno de los lugares más importantes para la supervivencia de la humanidad. Literal, sin exagerar. Ahí se desarrollaron, hace algunas décadas, variedades robustas de maíz y trigo resistentes a la sequía, que permitieron a cientos de millones de habitantes de varios países africanos y asiáticos sobrevivir a la hambruna que durante muchos años los azotó.

Fundado a mediados del siglo 20 por investigadores de la talla del doctor Norman Borlaug, Premio Nobel de la Paz en 1970 por sus aportaciones a la agricultura moderna, el CIMMYT cuenta con instalaciones en otras latitudes del planeta y recibe aportaciones del Gobierno federal, a través de Sagarpa, las fundaciones Slim, Rockefeller y Bill y Melinda Gates, y de otros gobiernos, como los de EU, Canadá y Reino Unido.

Hace unos días tuve oportunidad de visitar sus impresionantes instalaciones. En una inmensa bóveda, a 5 grados bajo cero, se conserva la colección de trigo más grande del planeta, unas 130 mil muestras. Es también uno de los bancos de germoplasma de maíz más importantes del orbe: 27 mil muestras de semilla, que se han ido mejorando desde que la agricultura domesticó a nuestros ancestros. Más de 70% del trigo y de 50% del maíz cultivado en los países en desarrollo tiene su ADN en el CIMMYT. ¡De ese tamaño!

El Centro comparte gratuitamente sus semillas al mundo entero a través de miles de envíos periódicos. Es de los principales proveedores del “Arca de Noé” alimentaria, bóveda subterránea de semillas localizada en el Polo Norte, construida por el Gobierno noruego para garantizar la sobrevivencia en caso de desastres naturales o bélicos. Su director general, Martin Kropff, comentó, medio en broma: “Los amigos de DHL deberían estar muy contentos por el negocio que les damos y por el bien que le hacen a la humanidad”.

México no es sólo sede de reconocidos atractivos naturales, sino también de instituciones maravillosas creadas por el hombre, operadas principalmente por mexicanos, que nos enorgullecen y colocan a la vanguardia del mundo. Conocerlas y cuidarlas es tarea de todos.
24 Julio 2018 04:09:00
Cámara escondida
Hace poco recibí por redes sociales un video sobre un experimento muy singular realizado en un centro de investigación europeo. Una investigadora invitaba a un niño a pasar a una habitación vacía, salvo por una silla esquinada, una diana en la pared y algunas pelotas de velcro justo atrás de una línea pintada en el suelo.

La mujer le explicaba las reglas del juego al niño. Este se quedaría a solas en el cuarto y tendría que lanzar las pelotas al blanco desde atrás de la marca. Del número de aciertos dependería la cantidad de dulces a recibir como premio.

El experimento se repitió con varios menores. En todos los casos, el resultado fue el mismo: sintiéndose solos y desconociendo que había una cámara escondida, todos los niños traspasaron la línea hasta una posición que les asegurara lanzamientos exitosos.

Acto seguido, la investigadora regresaba a la habitación, los felicitaba por sus aciertos y les preguntaba si habían hecho trampa. Ante la negativa de los menores, les pedía repetir los lanzamientos, advirtiéndoles, antes de abandonar el salón, que en esta ocasión en la silla habría un “hombre invisible” observándolos.

Los niños resultan no ser tan niños. Sus miradas incrédulas demostraron que no se tragaron el cuento, aunque todos terminaron respetando las reglas del juego.

Queda claro que nos comportamos mejor cuando nos sabemos observados, sobre todo si hay una consecuencia. Pero esa no es la novedad. Recuerdo que hace 20 años en Ciudad de México no se respetaban los rojos ni las vueltas prohibidas, y el Periférico era una pista de carreras. Ahora, gracias a las cámaras, priva una mayor civilidad vial.

Lo relevante en este caso es que no necesitamos de la instalación de costosos equipos para comportarnos honestamente y sacar a flote lo mejor de nosotros mismos. Es suficiente con creer que alguien nos observa, alguien a quien no queremos defraudar, así sea un ente etéreo, divino o imaginario.

Los practicantes de alguna religión pueden encontrar esa omnipresencia en su dios. Aunque no todos son creyentes, o lo son a medias, los que sí profesan tienden a un mejor comportamiento por temor a un castigo en la otra vida. Sin embargo, el materialismo y los avances tecnológicos han debilitado enormemente la fe.

Para evitar más su deterioro, fortalezcamos nuestros valores. Enseñemos a nuestros hijos que siempre habrá alguien observándonos: no un superhéroe invisible, no una entidad divina, no una cámara escondida, sino nosotros mismos; y a nosotros mismos somos a la persona que menos debemos defraudar. Sólo así tendremos una sociedad más honesta.
17 Julio 2018 04:09:00
Temporada de rebajas
Sin duda, el precio es el motor de los mercados. Es el suero que obliga a la verdad y al equilibrio: induce al comprador a revelar su disposición máxima a pagar por un bien o servicio, y al vendedor, la cantidad mínima que está dispuesto a recibir para concretar la transacción.

Todos somos sensibles a los precios, hasta las personas más ricas del mundo. Existen varios tipos y razones de sensibilidad.

Algunos lo son por ingreso: quien tiene percepciones económicas mayores se fijará más en el lado izquierdo y menos en el derecho de los menús en los restaurantes; otros lo son por circunstancia: una persona se hospedará en un hotel de lujo por ocasión especial y no para vacacionar; otros más lo son por preferencias: un fanático de Metallica pagará cientos de dólares por obtener boletos para asistir en primera fila a uno de sus conciertos, mientras que a otros les parecerá una locura.

Es muy común oír propaganda sobre temporadas de rebajas en las tiendas departamentales, fechas especiales de descuentos en los supermercados y acuerdos entre comerciantes para reducir sus precios un determinado fin de semana en el año, estrategia aparentemente ineficiente, porque cambiar etiquetas y pagar publicidad es engorroso y caro.

Si el objetivo es ofrecer menores precios, ¿por qué no reducir todos los artículos, digamos un 10%, durante todo el año, en vez del 50% sólo en algunos productos y nada más en determinadas épocas?

La mejor manera de comprender las razones es pensar al revés: los comercios no dan descuentos en determinados artículos y meses, sino que disminuyen los sobre-precios en ciertos productos estratégicos y en fechas convenientes.

Es decir, juegan con nuestra sensibilidad y nos hacen revelar nuestras preferencias. Así, quien necesite comprar un vestido para acudir a un baile el fin de semana, será menos sensible al precio y pagará lo que cueste; a quien no le urja, esperará al Buen Fin.

Reducir los precios de manera general y constante atentaría contra los propios establecimientos.

Un precio intermedio sería, por un lado, una descortesía para aquellos quienes estén dispuestos a pagar más y, por el otro, no lograría seducir a los cazadores de ofertas. La estrategia funciona precisamente porque los precios saltan en los extremos de manera impredecible.

Comprender la psicología detrás de la asignación de precios y reconocer nuestras sensibilidades podrá llevarnos a tomar mejores decisiones de consumo, a comprar cuando valga la pena y a ahorrar en beneficio de nuestras familias.
10 Julio 2018 04:09:00
Anti Fair Play
Quienes acudieron al estadio en Volgogrado o se dieron el tiempo para ver el partido desde sus televisores entre Polonia y Japón, se llevaron un gran fiasco. Durante los últimos minutos del encuentro los nipones se dedicaron a “enfriar” descaradamente el balón, aun cuando iban perdiendo 1-0. Ante la complacencia de los polacos, se la pasaron tocando la pelota entre sí, sin atacar ni tratar de generar jugadas ofensivas.

¿Qué les pasó a los japoneses? ¿Se resignaron a perder el partido? ¿Por qué actuaron de esa manera aparentemente irracional? La verdad es que no actuaron irracionalmente, todo lo contrario. Sabedores del triunfo de Colombia de un gol a cero sobre Senegal, ese resultado les garantizaba el pase, aun de panzazo, por el criterio de Fair Play. Es decir, dado su empate con el país africano en puntos y diferencia de goles, el haber acumulado menos tarjetas los colocaba en segundo lugar de grupo.

Las críticas no se dejaron esperar. Cientos de aficionados piden la intervención de la FIFA para sancionar a los asiáticos. La actuación del equipo, aunque legal, atenta contra los valores deportivos y el espíritu de competencia. Ante esta actitud por ambos bandos, el único afectado es el respetable, que invirtió dinero y tiempo para disfrutar de un encuentro que prometía ser emocionante.

Este es un caso clásico de la Teoría de Juegos, área de encuentro entre la matemática aplicada y la economía industrial para analizar estructuras de incentivos y predecir comportamiewntos. A ningún equipo le convenía ya arriesgarse, pues una anotación en contra lo dejaría fuera del Mundial. Y a pesar del resultado adverso de un gol contra Japón, ambos pasarían a la siguiente ronda, como sucedió.

La política industrial de un país es el conjunto de medidas de un Gobierno para estimular a cierto sector estratégico y remediar fallas y distorsiones de mercado, como lo son los monopolios naturales, las externalidades negativas o los bienes públicos, mediante la asignación de incentivos o regulando los mercados. Siendo titular de la Secofi, Jaime Serra Puche dijo alguna vez: “La mejor política industrial es la que no existe”. Muchos economistas y políticos destacados se han pronunciado en ese sentido.

No coincido con ellos. Aunque hay algunas actividades de nuestra economía sobrerreguladas donde tendrá que trabajarse, es necesario evitar que las empresas dejen de competir, se coludan o se concentren e incrementen indiscriminadamente sus precios. Para eso contamos en México con políticas claras y árbitros imparciales, como la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece).

En un juego de futbol, el silbante no puede hacer nada para fomentar la competencia entre los equipos; pero si a los árbitros de una economía se les retiran esas facultades, las consecuencias serían graves e irían más allá de un aburrido espectáculo, como el ofrecido por Japón y Polonia.
03 Julio 2018 04:09:00
El día después
Ya tenemos presidente de la República electo. De manera inusual, y dado lo amplio de la diferencia a favor del ganador en las encuestas de salida y la hombría de bien de los contendientes a quienes no les favoreció el voto de reconocer la derrota, al momento de cerrar la última casilla teníamos claro triunfador.

Existen infinidad de temas que el nuevo gobierno deberá de abordar, incluso, antes de entrar en funciones. Por motivos de espacio mencionaré, de manera enunciativa, mas no limitativa, los más relevantes a mi juicio.

El nuevo gobierno deberá trabajar en la reunificación del país. Lo agresivo y virulento de las campañas abrió profundas heridas entre la militancia en particular, y en la ciudadanía en general. Los cientos de candidatos, en busca de una diferenciación, se empeñaron en polarizar ideologías y en enconar ánimos mediante guerras de lodo e inmundicia, de insultos y descalificaciones.

Y por si fuera poco, las redes sociales abonaron al odio y la animadversión.

Se deben curar las heridas mediante la magnanimidad y aplicar un proyecto de nación incluyente que retome y dé continuidad a lo bueno, buscando un rediseño en donde haya áreas de oportunidad.

Aunque todavía no queda firme la nueva composición del Congreso, lo más seguro es que el nuevo gobierno cuente con mayoría absoluta, mas no calificada, necesaria para realizar reformas constitucionales; por lo tanto, se deberán privilegiar el diálogo y el consenso.

Un gobierno de coalición será necesario no sólo en el Legislativo, sino también en el diseño y ejecución de las políticas públicas y los programas de gobierno.

Las campañas quedaron atrás. Los gobiernos de todos los niveles deberán pensar responsablemente y como estadistas: más en la prudencia y menos en el aplauso, más en la eficiencia y menos en la complacencia, más en la productividad y menos en el asistencialismo, y ver por la siguiente generación. Deberán también evitar caer en la burbuja del aislamiento. Accesibilidad, tolerancia y respeto serán cualidades indispensables.

Así como nadie en su sano juicio permitiría que un contador le practicara una cirugía de corazón abierto o un economista construyera su casa, de la misma forma se deberán proponer personas expertas y preparadas en las posiciones estratégicas, cuyo único interés sea el bien superior de México.

A partir de hoy debemos de dejar de lado los colores partidistas y asumir el verde, blanco y rojo de nuestra bandera. Veamos hacia delante. México necesita estar unido, más unido que nunca. Sólo así podremos vencer las adversidades y sortear los nubarrones que se vislumbren en el camino.
26 Junio 2018 04:09:00
‘Imaginemos cosas chingonas’
Alemania es una gran nación. Es la cuarta economía más poderosa del orbe y el motor económico que impulsa a la Unión Europea. La calidad y la innovación es la constante en el trabajo incansable de sus ciudadanos, así como lo desarrollado de la tecnología que imprimen a sus importaciones: desde simples bolígrafos, hasta los más sofisticados automóviles y equipos ópticos.

Son un pueblo altamente disciplinado y tenaz, valores que no siempre jugaron a su favor.

Un káiser vengativo y un dictador megalómano llevaron a los teutones al borde del abismo. Tras las derrotas en las conflagraciones mundiales, Alemania fue saqueada, y cual botín de guerra, repartida entre los aliados. Reducida a cenizas, pues.

Pero, como el Ave Fénix, renació nuevamente y con más vigor. Es admirable cómo logró reorganizarse para convertirse, de nuevo, en potencia económica… y futbolera. Por algo son los actuales campeones del mundo y ya lo habían sido en tres ocasiones anteriores.

Corea, aunque no destaca por la calidad de su futbol, vaya que sí lo hace en sus productos. Proveniente de una cultura del esfuerzo, de guerras intestinas y ocupaciones niponas, en muy pocos años pudo transformar su economía primaria a otra altamente industrializada.

La división de su territorio, consecuencia de la pugna capitalista-socialista posterior a la Segunda Guerra Mundial, alentó los ánimos nacionalistas.

Mediante una estrategia bien definida de orientar la inversión pública hacia la educación y la extranjera a proyectos de alta tecnología, los coreanos consiguieron desarrollar su economía hasta lograr niveles de ingreso superiores a los de países como España.

Pues bien, nuestra selección doblegó en la cancha a ambas potencias económicas. Aunque hay excepciones, regularmente se identifica una correlación positiva entre el éxito económico y el futbolístico de una nación.

No hace falta más que echar un vistazo al medallero en la historia de las copas del mundo.

En este contexto, hemos dado un gran paso. México, al igual que Alemania y Corea, tiene un pasado convulso, marcado por las guerras y la mutilación de nuestros territorios. Para ser grandes, antes debemos de creérnosla. “¡Imaginémonos cosas chingonas, carajo!”, como bien le espetó el “Chicharito” al entrevistador que pretendía mediocratizarlo.

Regatear el mérito y reducirlo a la fortuna o a la circunstancia, es para mentes mezquinas.

Nuestros muchachos consiguieron un logro extraordinario en Rusia, sin discusión. Con sus dos victorias consecutivas nos han dado una lección de triunfo en la adversidad, de amor a México y de pasión por nuestra camiseta. Y han demostrado que nuestra estirpe no es inferior, no se doblega y sí, en cambio, es capaz de competir y ganarle a los mejores del mundo.

¡Creámonosla, pues!
19 Junio 2018 04:09:00
¡Bienvenida la Economía Gig!
¿Ha escuchado hablar sobre la Economía Gig? Si no lo ha hecho, seguramente pronto lo hará. Esta opción productiva crece a pasos agigantados. Aunque no es nueva, ahora, con la ayuda de la tecnología, se está trasladando hacia empleos de clase media y puestos administrativos.

Pero, ¿qué es la Economía Gig? Diane Mulcahy, investigadora y autora del libro con ese nombre, la define así: “Si pensamos en el mundo laboral actual como un espectro, apoyado en el trabajo corporativo tradicional y la escala profesional por un extremo, y en el desempleo por el otro, entonces el amplio rango y la variedad de trabajo alternativo que se encuentra en el medio, ese es la Economía Gig”.

Es decir, abarca todas las variantes de autoempleo: contratista, consultor, asignaciones, trabajos independientes o a tiempo parcial, entre otros. Y está creciendo porque las empresas generan cada vez menos plazas formales.

En un mundo tan dinámico y tan cambiante esto es normal y entendible, más cuando la competencia obliga a los participantes en el mercado a reducir costos, incluidos los relacionados con la mano de obra. Altos pasivos laborales merman el valor de las empresas, y la pérdida de juicios en la materia puede incluso llevar al negocio a la quiebra.

Los de la vieja guardia observan este cambio con inquietud y recelo. Es la antítesis de su ideal juvenil: estudiar una carrera, ingresar a una gran empresa multinacional, ascender y jubilarse con una jugosa pensión para poder viajar por el mundo.

Los más jóvenes ni se inmutan: son nómadas digitales. Dan por descontado la flexibilización de las empresas y se adaptan a las nuevas exigencias del mercado. Crean empresas en sus cocheras para dar servicio a varios clientes, se autoaseguran y crean sus propios ahorros para el retiro.

Además de las nuevas generaciones, quienes salgan mejor librados en la Economía Gig serán aquellos que se aventuren, se adapten y, por supuesto, estén mejor preparados. En la nueva era habrá menos empleo, pero habrá más, mucho más trabajo.

Si lo pensamos bien, trabajar casi medio siglo para después comenzar a disfrutar de la vida, no tiene mucho sentido. La Economía Gig nos permite ser nuestros propios jefes, encontrar con mayor facilidad ese vital equilibrio entre familia, amigos y trabajo, y poner nuestros huevos en varias canastas.

El tener éxito en la vida no consiste en encontrar y mantener un trabajo. Es hacer lo que nos gusta, que nos paguen por ello, ser felices haciéndolo y contagiar esa felicidad a nuestra familia y amigos.

Así que, ¡bienvenida la Economía Gig!
12 Junio 2018 04:09:00
#SalvemosALasAbejas
Uno de los más antiguos recuerdos que guardo en mi memoria data de mi niñez temprana. Era un día caluroso y mis padres llenaron una alberquita de hule en el jardín. Corría hacia ella, cuando un agudo dolor en la planta de uno de mis pies me hizo caer y gritar.

Al revisarme el pie, mi madre descubrió incrustado el aguijón de una abeja que había actuado en legítima defensa. Mi alergia a la picadura de los insectos y la intensidad del dolor infligido, me hicieron pasar un muy mal momento.

Crecí, como muchos niños, con una mezcla de aversión, miedo y rencor hacia las abejas, al grado de considerarlas enemigas acérrimas. El paso de los años me enseñó lo equivocado que estaba: de todas las especies de la fauna, esos insectos son de los más benéficos para la humanidad.

Véalo usted si no: polinizan, según la FAO, 75% de las cosechas del mundo, además de endulzarnos la vida con su miel. Son ejemplo de organización social y laboriosidad.

Si bien su trabajo no se valora en su justa dimensión, baste decir que 2 mil 750 de ellas deben trabajar durante ¡toda su vida! para producir apenas un kilo de miel.

Sin embargo, por alguna razón están muriendo. Colonias enteras desaparecen de la noche a la mañana sin motivo aparente. Estudios demuestran que en los últimos 70 años el número de colmenas se ha reducido a la mitad.

Las investigaciones apuntan en varios sentidos: el uso de fertilizantes sintéticos merma el cultivo de plantas nutricionales para las abejas; el abuso de herbicidas no perdona a las flores rústicas; la aplicación de pesticidas aniquila plagas e insectos benéficos por igual; además de los efectos dañinos del cambio climático.

Sin duda necesitamos de ellas para sobrevivir como especie y no nos piden más, a cambio, que las dejemos vivir en paz. No agreden por naturaleza, sino cuando sienten amenazada su integridad o la de su reina.

De hecho, mueren al picar a una víctima. Incluso, de las más de mil 800 especies que habitan en México hay una, la “melipona” o “abeja sagrada maya”, que no tiene aguijón, pero muerde a un intruso hasta perder la vida.

Todos podemos aportar algo por salvar a nuestras entrañables amigas aladas. Desde modificar las prácticas agrícolas y sembrar flores en nuestro jardín, hasta enseñar a nuestros hijos a respetarlas y cuidarlas para que desde pequeños sean amigables con nuestras formidables aliadas.

Paladeemos también su rica miel, pues entre más la consumamos, más las valorará el mercado. Así, todos tendremos un mayor incentivo para protegerlas.

#SalvemosALasAbejas. Salvándolas, salvaremos también a la humanidad. Sin ellas, padeceríamos una escasez de alimentos insospechada y una hambruna apocalíptica que pondría en riesgo la sobrevivencia de nuestra especie.
05 Junio 2018 04:09:00
La guerra que viene: ¡todos perderíamos!
En uno más de sus ya tradicionales arrebatos irracionales, Trump impuso una cuota compensatoria al acero y al aluminio de origen mexicano, canadiense y europeo. Ya lo había hecho antes con China, en su insana obsesión de reducir el déficit comercial con el gigante asiático.

La decisión tiene cinco afiladas aristas. Unilateral. Tramposa. Desafortunada. Torpe. Peligrosa.

Unilateral, porque no consideró la opinión de sus socios comerciales ni obtuvo la aprobación de su Congreso. Es más, no creo siquiera haya escuchado las recomendaciones de sus asesores en la materia.

Tramposa, porque para aplicarla Trump invocó el argumento de seguridad nacional y una ley que le permite imponer aranceles sin solicitar autorización del Legislativo, por considerarse víctimas de importaciones desleales. Cuando menos para México, ese argumento es a todas luces falso: ni el acero ni el aluminio mexicanos se subsidian.

Desafortunada, por los tiempos: Una agresión de esta naturaleza a los socios con quienes se mantiene vigente la negociación del Tratado del Libre Comercio enrarece el ambiente y envía señales hostiles por demás evidentes.

Torpe, porque los principales afectados serán los productores y los consumidores norteamericanos.

Los primeros, porque Estados Unidos mantiene un superávit con México al vendernos más de lo que importa. En consecuencia, la medida nos obliga a ser recíprocos en la imposición de aranceles a la importación, afectando a sus productores.

Los segundos, porque tendrán que pagar un precio más caro por el acero y el aluminio, 25 y 10%, respectivamente. Por supuesto que esto elevará el precio de los productos que utilicen cualquiera de estos metales como insumo e impactará en su inflación.

Peligrosa, porque puede desencadenar una guerra comercial sin precedentes. Quien recibe un misil en la línea de flotación de su economía, lanzado con premeditación, alevosía y ventaja, debe responder con armas de igual o superior intensidad. Por ello, los países agraviados, como México, ya anunciaron medidas impositivas similares.

De convertirse la estúpida medida proteccionista de Trump en una espiral arancelaria, el efecto distorsionador en la economía mundial sería enorme. ¡Todos estaríamos peor! Se perdería eficiencia productiva y comercial, y, peor aún, el optimismo y la buena fe en las relaciones internacionales, base de la convivencia pacífica entre las naciones.

Y esto, nada más para empezar.
29 Mayo 2018 04:09:00
El Santos, ejemplo a seguir
En el beisbol suele decirse “pitcher que empieza ponchando, pierde el partido”. Para algunos es superstición pueril, para otros, sentido común y lógica pura, contraria a la máxima popular de “el que pega primero, pega dos veces”. Un lanzador que abre luciendo todo el potencial de su brazo, seguro se cansará pronto; sin embargo, desde que al abridor lo puede sustituir un relevista en cualquier momento, la hipótesis pierde sustento.

En este deporte, como en todos los demás, otros factores entran en juego: la preparación del equipo, la química entre sus integrantes, el clima, la altura, la porra y, principalmente, los estados sicológicos y motivacionales.

Jonah Berger es profesor e investigador sobre influencia social en la Universidad de Pennsylvania y entrenador de un equipo de futbol infantil en sus tiempos libres. En su más reciente texto, titulado Invisible Influencia, utiliza su experiencia personal y miles de datos de resultados deportivos de varias disciplinas, tanto individuales como en equipo, para inferir sus hallazgos.

En un juego, el competidor que va perdiendo tiene una motivación mayor que el delantero, si la diferencia es pequeña: un gol, una anotación, un par de carreras. Claro, influyen las circunstancias también, como el momento del partido. Típicamente, el punto de inflexión es la mitad del juego. Es cuando la moral alta genera la posibilidad de revertir el marcador y consolidar el triunfo. Por su parte, el adversario debe contener y administrar su ventaja.

Los santistas pasamos las de Caín durante el primer tiempo en el juego de vuelta de semifinales en el Azteca. Aunque la ventaja era aparentemente cómoda, el América se creció en casa. Un gol de penal a los 10 minutos subió la moral de su equipo, concretando el segundo tanto poco tiempo después. A un solo gol del triunfo, las Águilas bombardearon incansablemente la portería lagunera, pero nuestra zaga resistió estoicamente hasta que el gol de contragolpe de Santos, poco antes del medio tiempo, sepultó las ilusiones y las ansias americanistas.

Ya en la final, el Toluca abrió el marcador acicateando al Santos que, finalmente, ganó el encuentro. En el juego de vuelta sólo debió aplicar la misma receta contra el América: resistir hasta desmoralizar.

La teoría de Berger aplica también en la vida. Con inteligencia podemos generar los incentivos correctos en innumerables actividades. Sigamos el ejemplo del Santos. Si en la vida o en la cancha nos meten un gol, no debemos desesperar ni claudicar. Quizá sea el detonante motivacional que necesitamos para, con pasión y entrega, alcanzar nuestra estrella.
22 Mayo 2018 04:09:00
¿El fin del penny?
Un restaurante neoyorquino ha cobrado gran fama internacional no por la calidad de sus platillos, que debe ser excepcional, sino por el diseño del inmueble, principalmente el material utilizado en la construcción del piso: dinero.

Es The Standard Grill, cuyo piso está hecho de “pennies” (un centavo de dólar). Lo más lógico es pensar en una excentricidad o un truco publicitario para atraer clientela. Pero los números demuestran fundamentadas razones económicas detrás de esa, en apariencia, extravagancia.

Para hacer con pennies un metro cuadrado de piso se requieren en total 27 dólares, costo inferior a si se emplearan azulejo vidriado, mármol, granito o, incluso, algunos tipos de porcelanatos. ¡Increíble, pero demostrable!

Hasta 1982, el centavo estaba fabricado básicamente de cobre. Variaba el porcentaje de ese metal dependiendo del año de acuñación, pero en ningún momento fue menor a 95 por ciento. A finales de la década de los 70, el precio del cobre comenzó a aumentar. Para contrarrestar el efecto, invirtieron la aleación: 97.5 de zinc y 2.5% cobre.

Las escuelas de Economía lo enseñan: para que el dinero valga como tal, el valor del metal donde se acuña debe ser menor al de su denominación. Por ejemplo, si en los pennies siguiera predominando el cobre, por el valor actual del metal no habría ninguno en circulación.

Veámoslo con más claridad: 400 centavos (cuatro dólares) pesan un kilo. Y si un kilo de cobre vale ya 6 dólares, ¿habría quien se resistiera a venderlos a un comprador de metales?

Las hiperinflaciones alimentan este fenómeno. Sucedió en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. La cotización de sus billetes llegó a ser tan baja que resultaba más rentable utilizarlos para alimentar el fuego que para comprar leña.

Si bien a EU no lo sacuden altos incrementos en sus precios, la inflación acumulada en los más de dos siglos de vida del penny ha afectado a tal grado su valor que 80% de los norteamericanos asegura no vale siquiera el esfuerzo recoger uno tirado en la calle.

Lo que no nos enseñan en esas clases es que no solamente el precio de los materiales de impresión de la moneda debe ser inferior al valor nominativo del dinero, sino también el precio de aquellos en los que pudiese actuar como sustituto. The Standard Grill no utilizó los centavos por su material en sí, sino por ser una opción de piso más barata.

Utilizar el dinero para fines distintos al ahorro y el intercambio comercial puede ser grave para el sistema monetario de una economía. Quizá es momento de que EU retire de la circulación al penny y le dé reposo eterno, después de 225 años de existencia.
15 Mayo 2018 04:09:00
La soberanía mal entendida
Desde el inicio de la Revolución Industrial, la producción de alimentos ha ido perdiendo terreno, mientras los sectores secundario y terciario han crecido sostenidamente. Esto, traducido al castellano, significa que antes las familias promedio destinaban casi la totalidad de su ingreso para satisfacer sus necesidades básicas. Y la alimentación era la principal de ellas.

Hoy es muy diferente. La adquisición de un producto manufacturado, como un vehículo, puede representar un gasto mayor al de la alimentación de una familia durante todo un año. Esto no significa que la actividad sea menos importante, pues todos tenemos que comer para sobrevivir, sino que existen industrias no elementales para la subsistencia, pero generadoras de mayor valor.

Por ello, son indispensables políticas públicas agroalimentarias claras para que un país garantice un desarrollo sostenible y disponibilidad de alimentos para su población. Eso es la soberanía alimentaria, no la interpretación equivocada de quienes aseguran que es producir todo el alimento que el país consume.

Tal fin es imposible. No sucede, ni ha sucedido nunca, en ningún país del mundo. Vamos, ni siquiera en las economías planificadas, donde el Estado, y no el mercado, toma las decisiones de producción. Por decreto se puede ordenar construir una fábrica de uniformes, una planta ensambladora de autos o un astillero naval, pero no la instalación de una almazara sin olivos, una engorda sin acceso a granos o un sembradío de mangos en el desierto.

El comercio internacional es importante para el desarrollo económico. Pero lo es más para garantizar la soberanía y la seguridad alimentaria de las naciones. Ningún país en el planeta cuenta con la biodiversidad suficiente ni los microclimas necesarios para satisfacer lo variado de su demanda alimentaria.

Es cierto que los avances tecnológicos nos permiten alterar la naturaleza, pero a mayores costos de producción. Quizá nunca seremos más eficientes que Alaska para producir cangrejo, que Noruega para producir salmón, o España para producir jamón serrano, pero ellos jamás producirán aguacates, mangos, tequila o carne como nosotros. Mejor concentrémonos en nuestras fortalezas y beneficiémonos todos del intercambio.

Por cierto, México presentó en 2015 un superávit agroalimentario por primera vez en décadas. El balance favorable ha venido creciendo desde entonces. Otro dato importante, que Trump debe tener muy presente ahora que están por finalizar las negociaciones del TLCAN: en 2016 nos convertimos, por primera vez en la historia, en el principal proveedor de EU de alimentos.

¿Así, o más claro?
08 Mayo 2018 04:09:00
Piso Firme, paso firme
Tim Harford es un influyente economista británico, autor de la popular columna El Economista Camuflado, en The Financial Times. Sus libros son magníficos. En ellos trata de encontrar la razón económica detrás de la cotidianidad y las decisiones, aparentemente triviales, en nuestras vidas.

Su último texto, Cincuenta Innovaciones que han Cambiado al Mundo, es fantástico. No pretende enumerar los inventos más importantes de la historia (deja fuera a la imprenta, al motor de vapor, al avión o a las computadoras), sino presentar las ideas que configuraron, para bien o para mal, nuestra forma actual de vida.

Para Harford, una de esas innovaciones es el concreto. Hasta ahí, nada extraordinario. Gracias a este material han sido posibles nuestras ciudades, edificios y vías de comunicación. Una de sus principales cualidades es su contradicción intrínseca: “Flexible hasta lo maravilloso cuando lo aplicas, duro en extremo cuando está seco”.

Pero no, esa no es la aportación más beneficiosa para la humanidad del concreto, cuando menos para Harford. Lo es la mejoría en la salud y en la educación de los niños. Y para ilustrar su argumento se refiere a México, específicamente a Coahuila, y explica el éxito del programa Piso Firme, creado ahí a principios del presente siglo y adoptado por el Gobierno federal para llevarlo a toda la República.

Describe cómo llegaban los “trompos” a los barrios pobres y vertían de manera gratuita el concreto. “Antes, la mayoría de los suelos de esas casas era de tierra”, explica Harford. “Los gusanos parasitarios crecían en ella y propagaban enfermedades que obstaculizaban el crecimiento de los niños. Ahora tienen mejor salud, van a la escuela con mayor regularidad y mejoraron sus notas”.

También se demostró que con Piso Firme “los padres eran más felices, sufrían menos estrés y caían en menos depresiones (…) eran 150 dólares bien invertidos”. De hecho, unos años antes, los investigadores César Martinelli y Susan Parker ya habían anticipado, de alguna forma, estas conclusiones.

En 2002 analizaron decenas de miles de las solicitudes para ingresar al programa Oportunidades. Descubrieron que muchos mentían al declarar sus bienes: 83% negó poseer vehículo; 74%, TV satelital, y 73%, teléfono. Lo increíble fue que 25% declaró tener piso de concreto, cuando realmente era de tierra. Tal era el tamaño de su frustración.

Cuando leí ese capítulo en el libro de Harford, no pude más que sentir un profundo orgullo por mis raíces coahuilenses y por ser hijo de quien lo creara: el entonces gobernador Enrique Martínez, actual embajador en Cuba.

¡Felicidades papá!
01 Mayo 2018 04:09:00
Lo que la helada se llevó
Una helada de madrugada sorprendió recientemente a la Región Sureste de Coahuila. Extrañó no tanto por su intensidad (8 grados bajo cero no es una temperatura difícil de observar en las sierras de Arteaga), sino por su temporalidad, a mediados de abril, cuando ya los manzanos, las parras y los nogales daban por descontado el inicio de la primavera y, confiados, habían florecido.

¿Las causas? Hay diferentes versiones. Una apunta inexorablemente a la contaminación del planeta, la generación excesiva de gases de efecto invernadero y su consecuencia en el cambio climático. Quienes apoyan esta teoría, prevén la presencia de estos fenómenos cada vez con mayor frecuencia e intensidad.

Productores de abolengo, a su vez, sostienen que la helada tardía es parte de un ciclo natural que se repite dos o tres ocasiones cada siglo. De hecho, el último registro de una con esa intensidad data de 1980, hace 38 años.

Empero, algunos de los mismos productores ven en ese meteoro una oportunidad y no una catástrofe, pues sus árboles, al no producir frutos este año, se fortalecerán y darán cosechas más productivas en los ciclos venideros, amén de la reducción de las plagas aniquiladas por el frío.

Asumiendo como válida cualquiera de ambas versiones, podemos pronosticar con certeza que eventualmente la tragedia se repetirá. La agricultura es una actividad apasionante, pero también muy arriesgada. Además de las heladas atípicas, también la acechan las plagas, las sequías, el granizo y los ciclones.

Para colmo: si nada de esto afecta a la producción, la agricultura puede ser víctima de su propio éxito saturando el mercado y abaratando el precio del producto.

De las pláticas que como titular de la FND sostuve con los afectados, me llamó la atención que ninguno estuviera asegurado. Muchos visualizan el seguro como una apuesta en contra de su éxito, y quizá por eso no lo adquieren, mientras otros lo consideran una carga financiera poco redituable. Error garrafal en ambos casos.

Hay en el mercado nacional alrededor de 500 fondos de aseguramiento con vocaciones específicas y compañías de seguros comerciales, respaldados algunos por Agroasemex, que compiten en el aseguramiento de cultivos, activos y/o producción, según se requiera. Adicionalmente, para los llamados “commodities”, existen en el mercado opciones de coberturas que garantizan un precio mínimo de venta o máximo de compra, según el caso.

Pagar una prima para mitigar los riesgos inherentes a la agricultura no es un gasto, sino una inversión. Es también un generoso cultivo: el de los réditos, la tranquilidad, la paz y el desarrollo, para los productores y sus familias.
24 Abril 2018 04:09:00
El librero Billy
Desarmador y llave Allen en mano, me dispuse a armar el rompecabezas: infinidad de tablas, tornillos, tuercas, guasas y taquetes para ensamblar un librero en la recámara de mis hijos. Como el robusto manual no aparentaba ser amigable, sobrevino la pregunta: ¿No hubiese sigo mejor comprarlo ya armado? Pero el gusanito del economista que hay en mí me llevó a investigar sobre las razones de esta modalidad.

Todo comenzó en 1978. Gillis Lubdgren, empleado de una modesta fábrica sueca de muebles llamada Ikea, cargaba producto en una camioneta para una sesión fotográfica. Al percatarse de lo impráctico de transportar una mesa con las patas puestas, procedió a desatornillarlas.

Después, Lubdgren pergeñó en una servilleta el famoso “librero Billy”, hoy mueble insignia de Ikea, empresa que los fabrica a razón de 20 por minuto y ha vendido más de 60 millones de unidades en el mundo. Ha sido tal su penetración y presencia mundial que Bloomberg lo utiliza para comparar el poder adquisitivo entre economías.

El ahorro en transporte, almacenaje y producción al comercializar los muebles desarmados, fue enorme. Se redujeron sustancialmente los costos y, por ende, el precio de venta. Pero ese no fue el único ahorro: la empresa prescindió de obreros para ensamblar los muebles, y ahora dicha tarea la realizamos usted y yo en casa.

De hecho, el diseño de muchos de los productos de Ikea no está inspirado en la estética, las tendencias de la moda o las preferencias del mercado, sino en la ergonomía y en la maximización de la utilización de espacios en sus fábricas, en sus almacenes y en sus camiones. El llenado de pequeños huecos se ha traducido en ahorros millonarios para la empresa y menores precios al consumidor.

El diseño del librero poco ha cambiado con el tiempo, pero cuesta 30% menos que hace 4 décadas gracias a las modificaciones marginales, las innovaciones en los procesos y las economías de escala. En la principal fábrica ubicada en Suecia, la producción de libreros se ha incrementado 137 veces, pero sólo se ha duplicado la mano de obra.

Otra de las principales aportaciones al mundo de este tipo de libreros, y de Ikea, en general, es que los bajos precios no son necesariamente sinónimo de baja calidad. Sus productos inundan el planeta y resisten estoicamente el uso rudo y el paso de los años.

Finalmente, no fue tan complicado ensamblar el librero. El proceso se tornó más llevadero al reparar que contribuía con el medio ambiente y cuidaba la economía familiar. Al fin de cuentas, a todos nos gusta despertar al constructor que llevamos dentro.
17 Abril 2018 04:09:00
La paradoja del cambio
El cambio es inevitable. Todo cambia todo el tiempo. Cambia el entorno, cambiamos nosotros, cambian nuestros cuerpos. Decía Heráclito, 500 años antes de Cristo, que nadie se puede bañar dos veces en el mismo río, porque el río ya no será el mismo y nosotros tampoco.

Existen infinidad de tipos de cambio, pero en el ámbito organizacional y político identifico principalmente dos. Uno es el populista y seductivo, arrebatado y radical, como el que llevó a los ingleses a salir de la Comunidad Europea, a los norteamericanos a encumbrar a Trump o a los venezolanos a decantarse por un modelo económico alterno. Este tipo de cambio primero genera furor y entusiasmo, después de frustración y remordimiento.

Aunque impopular y doloroso en un principio, el otro cambio es responsable y necesario. Construir un distribuidor vial ocasiona molestias temporales, pero agiliza el flujo vehicular por décadas. Sólo los gobernantes con visión de estadistas asumen esas decisiones, porque piensan en la siguiente generación y no en los próximos comicios. Es el caso de las reformas estructurales impulsadas por la actual Administración.

A finales del siglo pasado, primero con el GATT y luego con el TLCAN, México dio un giro radical. Abandonó un asfixiante modelo proteccionista para dar paso a la apertura comercial. Pero hacían falta las reformas estructurales para poder alcanzar a plenitud la modernidad y el progreso. Sexenio tras sexenio hicieron mutis porque generarían costos pagaderos de inmediato y beneficios al largo plazo.

Ya lo decía Maquiavelo: “No hay nada más difícil de emprender, ni más dudoso de hacer triunfar y ni más peligroso de manejar, que introducir nuevas leyes. El innovador se transforma en enemigo de todos los que se beneficiaban con las leyes antiguas, y no se granjea sino la amistad tibia de los que se beneficiarían con las nuevas. Tibieza en estos, cuyo origen es, por un lado, el temor a los que tienen de su parte a la legislación antigua, y por otro, la incredulidad de los hombres que nunca fían de las cosas nuevas hasta que ven sus frutos”.

Otros dos pensadores reconocidos mundialmente lo secundarían. George Bernard Shaw: “El progreso es imposible sin cambio, y aquellos que no pueden cambiar sus mentes, no pueden cambiar nada”, y Harold Wilson: “El que rechaza el cambio es el arquitecto de la decadencia. La única institución humana que rechaza el progreso es el cementerio”.

Quienes hemos implementado iniciativas de reingeniería administrativa sabemos lo difícil que es lograr el cambio, sobre todo por la resistencia de los beneficiarios de privilegios del statu quo, que son unos cuantos. Pero con determinación, valor y voluntad se puede lograr, en beneficio de la inmensa mayoría.
03 Abril 2018 04:09:00
La receta de la Coca-Cola
Uno de los secretos más celosamente guardado es la fórmula de la Coca-Cola. En un entorno cargado de misticismo, abundan las historias y versiones al respecto. Una de ellas sostiene que nadie conoce la receta completa: dos personas, herederas del arcano, son las que guardan afanosamente, y por separado, nombres y proporciones de los ingredientes.

Sin explicar cómo la obtuvieron, en 2006 dos empleados de Coca-Cola fueron sentenciados a prisión por robar la fórmula y tratar de venderla a Pepsi. Y lo más fantástico de todo fue que los propios directivos de Pepsi dieron aviso a sus colegas competidores. ¿Por qué no aprovecharon la oportunidad de desvelar los secretos de su eterno rival para aplastarlo definitivamente?

Las razones de los denunciantes, posibles pero poco probables, aluden a la solidaridad sectorial y a la ética profesional. El siglo pasado fuimos testigos de los ataques frontales y una guerra sin cuartel entre ambas refresqueras, lo cual antoja difícil esa explicación.

Algunos economistas, como Levitt & Dubner, proponen motivos más factibles. Con la fórmula, Pepsi habría estado en la disyuntiva de hacerla pública o copiarla. Lo primero habría permitido a cualquiera fabricar y vender Coca-Cola. Pero al convertirse en un bien genérico, su precio se desplomaría. Pepsi, entonces, estaría obligada a reducir sus precios para poder competir, en perjuicio de sus propias utilidades.

Y si copiara la fórmula, Pepsi hubiera generado dos bienes idénticos, llamados en términos económicos “sustitutos perfectos”. Al no tener características diferenciales, salvo quizá el envase, una guerra de precios obligaría a reducirlos, como sucede con el azúcar refinada o el frijol pinto.

Las razones económicas son poderosas y sin duda fueron contempladas por los directivos de Pepsi antes de decidir regresar el sobre cerrado y denunciar a los desleales y corruptos directivos de Coca-Cola. Sin embargo, creo que existe un argumento más: el acicate de la competencia.

Coca y Pepsi son corporaciones emblemáticas del capitalismo, productos exitosos del sistema de mercado y grandes beneficiarios de la libre competencia. Tal vez una empresa no sería lo que es sin la existencia de la otra. Sin un adversario contra quien luchar, los ejércitos se relajan y dejan de prepararse.

Un competidor digno es lo que nos obliga a ser ingeniosos y generar nuevas estrategias de comercialización, a ser más atentos y cuidadosos con nuestros clientes, a ser más eficientes y productivos. Nos obliga a ser mejores cada día. Un competidor sano no es una amenaza, es nuestra gallina de los huevos de oro y la fórmula de nuestro éxito.
27 Marzo 2018 04:09:00
Reivindicando a Maquiavelo
En nuestro lenguaje, el término “maquiavélico” tiene siempre una connotación negativa: es sinónimo de inmoralidad y de falta de escrúpulos.

Es un adjetivo utilizado para calificar a una persona cuyas acciones son vinculadas a la maldad, la perfidia y la traición. Nicolás Maquiavelo, filósofo y político florentino de cuyo nombre deriva el término de marras, vivió hace cinco siglos y escribió una gran variedad de tratados.

El Príncipe ha sido uno de los textos más relevantes y más influyentes en la ciencia política. Después de revisar con cuidado su obra magistral, me queda claro que ha sido malinterpretado, descontextualizado e injustamente ponderado. Él sólo recabó datos de los gobiernos de su entorno, los analizó y recomendó a los gobernantes cómo mantener el poder y tener una exitosa gestión.

Cuando alguien realiza acciones indecorosas o inmorales para alcanzar un objetivo mayor, suele citar erróneamente a Maquiavelo con la frase “El fin justifica los medios”. Esta fue escrita por Napoleón, a manera de colofón, en la última página de El Príncipe, extraída a fuerzas del texto para excusar sus acciones.

Ciertamente, el florentino habla de eliminar al enemigo para que no se pueda vengar y reconoce que beneficios recientes no hacen olvidar ofensas pasadas; sin embargo, aclara que “no se puede llamar virtud el matar a los conciudadanos, el traicionar a los amigos y el carecer de fe, de piedad y de religión, con cuyos medios se puede adquirir poder, pero no gloria”.

Más bien propone fortalecer la dignidad del pueblo respetando sus costumbres; enfrentar nuestros problemas porque “las guerras no se evitan, sólo se posponen”, e imitar a los hombres grandes y excelsos, buscando igualarlos en virtud.

Destaca también que es mejor ser apoyado por el pueblo que por los nobles, y señala que un gobernante debe estudiar constantemente y ejercitarse. Maquiavelo propone algunas estrategias heterodoxas, quizá fuente de su mala fama.

Por ejemplo, que las ofensas a inferir sean una sola vez para que hieran menos, mientras los beneficios deben dosificarse. Otra: mejor ser tildado de tacaño que de despilfarrado, cuando de recursos públicos se trate. Una más: preferible ser considerado cruel que clemente, cuando se quieran mantener el orden y la seguridad.

Y dos de antología: es mejor ser temido que amado, aunque nunca odiado; y es muy importante que el gobernante cumpla su palabra, salvo cuando cambien las circunstancias.

Maquiavelo fue sociólogo de masas y gurú político de su época. Maldad encarnada para quienes malentendieron su obra; brillante estratega para los nobles de corazón. 500 años después, sus apuntes siguen vigentes.
20 Marzo 2018 04:09:00
Emprendedores rurales
Las cifras del campo mexicano son alentadoras. Por primera vez en años, la balanza comercial agroalimentaria ha dejado de ser deficitaria. Ocurre en esta Administración. Ahora nuestras exportaciones en la materia superan, y por mucho, a las importaciones, brecha que se amplía con el tiempo. El superávit del año pasado creció 55% con respecto al de 2016, y hoy los datos más recientes indican una tendencia similar para 2018.

El sector agroalimentario superó ya a las exportaciones petroleras, y a los ingresos derivados de remesas y del turismo. Únicamente es superior el valor exportador de las industrias manufacturera y automotriz.

Pero, ¿qué significa esto? Que las políticas públicas aplicadas han funcionado. Ahora tenemos un campo con mayor justicia social, con menos asistencialismo y más proyectos productivos, de esos que sí combaten realmente la pobreza. Hay menos dádivas y más crédito, de ese que compromete y estimula a nuestros productores a sacar lo mejor de cada uno de ellos.

Ahora contamos con un sector rural mejor tecnificado y más capitalizado, que invierte en proyectos de largo plazo y genera productos con mayor valor agregado y de gran calidad, en respuesta a las necesidades de los mercados internacionales.

México es un país con seguridad alimentaria. Cierto, importamos alimentos como todas las economías lo hacen, sobre todo aquellos que adolecen de ventajas comparativas, pero con los dólares recibidos por las exportaciones pagamos por ello, y nos sobra.

Estos logros son resultado de un trabajo de equipo. Los esfuerzos de la Sagarpa se fortalecen con áreas como el Senasica, responsable de proteger al campo de plagas y enfermedades y de cuidar nuestra reputación fitosanitaria internacional; o Aserca, que custodia a nuestros productores ante los cambios en los precios internacionales; o Agroasemex, encargada de asegurar los proyectos.

El financiamiento de esta actividad no recae únicamente en la banca de desarrollo. FIRA y FND juegan, ciertamente, un rol importante, pero también lo hace la banca comercial, cuya participación crece conforme el sector se profesionaliza y formaliza. A su vez, la Secretaría de Economía sigue abriendo mercados y concluyendo negociaciones favorables para México.

los principales responsables del éxito de estas políticas son sus destinatarios: los campesinos, los ejidatarios, los productores rurales, y todos aquellos emprendedores que con su esfuerzo, tenacidad y capacidad transforman y le dan valor al campo mexicano.
13 Marzo 2018 04:09:00
Real news
Es normal en un país democrático. Las noticias negativas sobre su economía abundan cuando tiene año electoral. Falsas muchas, exageradas otras, ciertas las menos. Cada uno pretende llevar agua a su molino ajustando las cifras a su conveniencia y abusando de la alquimia estadística y de la laxitud de las redes sociales.

El ciudadano común es susceptible de caer en el engaño. El trajín diario y las responsabilidades cotidianas dejan poco tiempo para investigar. Son víctimas del bombardeo mediático y social.

Sin embargo, hay un sector inmune al embuste. Puede tomar el pulso de la economía minuto a minuto. Es sumamente sensible a la volatilidad de los mercados y a los movimientos en el tipo de interés. Y sabe de primera mano el nivel de gasto y ahorro de las familias y las empresas.

Por si fuera poco, conoce sin intermediaros la propensión a la inversión y las tendencias crediticias, pondera la recaudación fiscal y las quiebras empresariales y, además, puede comparar el desempeño entre países. Es el sector de los banqueros. Si alguien entiende la economía nacional, son ellos.

En la 81 Convención de la Asociación de Bancos de México, los representantes del sector financiero, hacendario y económico del país, encabezados por el Presidente de la República, el gobernador del Banco de México y los secretarios de Hacienda y Economía, tuvieron una recepción por demás cálida y afectuosa de sus anfitriones.

¿La razón? Los banqueros no ignoran que en la actual Administración el crédito empresarial ha crecido 48%, el de la vivienda 26% y el del consumo 24%. Además, los indicadores de competitividad financiera han mejorado notablemente (World Economic Forum de 59 a 36; Doing Business de 40 a 6) y 13 millones más de adultos tienen acceso al sistema financiero.

Y están plenamente conscientes de que en un entorno adverso por la caída del precio del petróleo, el deterioro en la producción industrial estadunidense y la gran volatilidad internacional, México fue el único país del G20 en aplicar medidas fiscales prudentes y registrar superávit primario. Por ello su deuda sigue a la baja y su crecimiento ha sido mayor al de muchas economías avanzadas.

Llegamos fortalecidos al 2018, es indudable. Así lo demuestran el tipo de cambio, inferior 3 pesos al de hace un año; la Inversión Extranjera Directa, duplicada en los últimos cinco años; el Fondo de Estabilización, 20 veces superior al de 2012; las coberturas petroleras, que garantizan los recursos presupuestados; la expectativa de crecimiento económico, mucho mayor a la del año pasado, y la inflación, vuelta a su redil.

Estos son datos duros: noticias reales o “real news”, que han pasado la prueba del ácido. Claro, queda mucho por hacer, pero vamos por buen camino.
06 Marzo 2018 04:09:00
Construir la suerte
Hace algunos días, durante una entrevista, me preguntaron si me consideraba un hombre con suerte. Mi respuesta fue afirmativa. ¿Cómo no considerarme una persona afortunada si tengo el privilegio de contar con unos padres ejemplares, una esposa extraordinaria y unos hijos fantásticos? Hago lo que me apasiona y cuento con amistades sinceras, leales y solidarias que me han acompañado durante décadas.

La suerte es tan importante en nuestras vidas que no debemos dejarla al azar. A la buena fortuna no se le tienta ni se le desafía, sino que se le programa, se le seduce, se le invita. Es incierta, claro, pero también es más probable que favorezca al preparado, al esforzado, al madrugador, porque como dice el adagio: “Dios reparte la suerte temprano, por la mañana”.

La suerte a veces llega disfrazada de tragedia. Otras, es la fatalidad quien toca a nuestra puerta usando sus mejores galas y le abrimos con prontitud al confundirla con la ventura.

Tener suerte es más un arte que una circunstancia, es más una causalidad que una casualidad. Se debe mantener una mente abierta a nuevas oportunidades, se debe crear una red de contactos amplia como para incubar lo inesperado, y debes volverte lo suficientemente visible en tu ámbito de acción como para atraerla.

Hay quienes todo lo planean, pero Joichi Ito, catedrático del MIT, advierte: “Si planeas toda tu vida, por definición no podrás tener suerte. Así que tienes que dejar una rendija abierta”. Las agendas deben incluir siempre espacios para encuentros inciertos o “colisiones casuales”, como las promovidas por Google y otros grandes de Silicon Valley en sus instalaciones.

Conferencias, congresos, viajes de negocios, son ocasiones inigualables para poner a prueba nuestra suerte, pues encontraremos ahí a personas con intereses similares a los nuestros y también con deseos de aprender cosas nuevas, conocer a otras y generar oportunidades. Claro, los resultados serán mejores si vamos con actitud positiva, mantenemos una sonrisa y la mente abierta, y ¡ojo!, dejamos el celular en el bolsillo.

“Hay quienes nacen con estrella y quienes nacen estrellados”, suele decirse al respecto. Regularmente, los primeros luchan, buscan, están ahí y, llegado el momento, la suerte les sonríe; los segundos, se concretan a ver pasar la vida de manera pasiva, esperando con desgano, indiferencia y abulia el porvenir añorado.

Por supuesto que así nunca llegará. La suerte se construye y sólo toca la puerta de quienes están preparados para recibirla.
27 Febrero 2018 04:09:00
Regalemos vida después de la vida
El primer trasplante de órganos exitoso se realizó en 1954. Desde entonces, la ciencia médica ha seguido evolucionando y perfeccionando sus procesos, haciéndolos relativamente seguros. El problema de la donación de órganos no es tecnológico ni científico, sino llanamente económico: la demanda excede con creces a la oferta.

En 2017, en Estados Unidos se realizaron casi 35 mil trasplantes, de una lista de espera de poco más de 115 mil. En México, la proporción es similar: de una demanda de alrededor de 21 mil órganos, se trasplantaron exitosamente, según datos del Centro Nacional de Trasplantes, 7 mil 128, récord histórico para nuestro país. La mayoría se practicó en hospitales del IMSS, del ISSSTE y clínicas del Sector Salud.

El mayor reto en todos los países es cómo disponer de más órganos. Una opción, descartable de entrada aun cuando es defendida por Gary Becker, economista de Chicago y gurú en el estudio de comportamientos sociales, es la de abrir un mercado. La censuramos porque, por sus características, podría generar conductas sociales nefastas e inmorales.

Alvin Roth, Nobel de Economía 2012, propone una especie de trueque para los casos de incompatibilidad entre familiares, esquema funcional sin duda, pero sujeto a la suerte y a la oportunidad, y limitado a la donación entre personas vivas, la menos frecuente.

Otro Nobel de Economía, Richard Thaler, señala que el principal obstáculo para disponer de órganos de personas fallecidas es el desconocimiento de la voluntad de estas al respecto.

Algunos países, como Estados Unidos, utilizan el método de “consentimiento explícito”: si la persona desea ser donante debe cumplir primero algunos requisitos. Es un esquema ineficiente, pues del total de individuos que desean ser donadores, sólo la tercera parte lo formaliza.

El extremo opuesto, utilizado en algunas entidades estadunidenses, es tomar los órganos sin autorización de nadie. Se llama “extracción rutinaria”, una práctica excesiva e indeseable, a mi parecer.

Thaler propone un punto intermedio: “presunto consentimiento”, es decir, todos seríamos donadores potenciales, salvo manifestación individual contraria. Este esquema incrementaría sustancialmente la oferta de órganos para salvar a miles de vidas.

Como sociedad, debemos reflexionar al respecto. Como individuos, nada debería de darnos más gusto que donar partes de nuestro cuerpo cuando ya no las necesitemos. Es regalar vida… después de la vida. Y nada nos cuesta.
20 Febrero 2018 04:09:00
Una quinceañera jovial
La Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND) es una de las instituciones de banca de desarrollo, sectorizada a la SHCP, cuya misión es financiar el desarrollo rural mediante el otorgamiento de créditos a los productores y a quienes participan en la cadena de valor del sector agropecuario.

Sus orígenes datan de 1926, con la creación del Banco Nacional de Crédito Agrícola, S. A. Con el paso del tiempo, la FND fue evolucionando hasta convertirse en 2003, con un innovador modelo, en Financiera Rural, para finalmente adquirir su nombre actual una década después, producto de la reforma financiera.

La FND debuta este año como una quinceañera jovial, confiable y saludable. Por sus recientes aciertos, es merecedora de la confianza del Banco Mundial y del BID, con quienes descuenta importantes líneas de crédito. Autosuficiente, sólo recibe una mínima asignación presupuestaria federal, principalmente por conceptos de apoyo en tasa al Pequeño Productor y para fondos de garantía.

Esta institución no compite con la banca comercial, sino que la complementa. Pero sí le arrebata clientes al agio, práctica muy socorrida en el medio rural. Sus víctimas pagan tasas de interés altísimas -más de 200% anual, en ocasiones. Por ello, difícilmente tienen flujo para comprar de contado y deben hacerlo a crédito, en abonos semanales ofertados por engañosas tiendas, que acaban cobrando tasas de tres dígitos.

Esa es, en el fondo, la tragedia de muchas familias del sector rural. Con tasas de un solo dígito para el Pequeño Productor y la Producción Primaria, la Financiera Nacional rompe ese círculo vicioso y permite a sus acreditados contar con flujo para negociar compras de contado.

La FND también es ejemplo de austeridad. En lo que va de la presente Administración, la colocación crediticia pasó de 35 mil a 70 mil millones de pesos en 2017, prácticamente sin aumentar personal ni infraestructura, y el edificio corporativo no paga renta porque es propio desde hace más de 50 años.

Con cinco oficinas regionales y 95 agencias de crédito en las principales regiones del país, se abarca la mayor cantidad de beneficiarios posible en “primer piso”. Además, hay medio millar de intermediarios financieros para coadyuvar en la colocación de los créditos.

La FND se seguirá consolidando como una institución para combatir la pobreza y crear riqueza en las zonas rurales de México. Más de un millón de créditos en apoyos a casi 3 millones de mexicanos la han convertido en ejemplo de éxito y motivo de orgullo nacional.

Este 2018 la quinceañera está lista para bailar el vals y seguir contribuyendo al desarrollo del campo mexicano.
13 Febrero 2018 04:09:00
El sofisma de Trump
Parece increíble. Trump ganó la Presidencia de EU con una falacia. ¿Cuál de todas?, se preguntará usted, porque un recuento del rotativo The Washington Post revela que el magnate transmite un promedio de cinco mentiras o frases engañosas al día. Me refiero al sofisma tan viejo como los cerros que usó como eje rector de su campaña para alentar la xenofobia y despertar el adormilado subconsciente fascista del electorado: el empleo es fijo y escaso, y se lo roban los inmigrantes.

Y me llama la atención no por el hecho de haberlo utilizado, al fin de cuentas es un argumento muy taquillero, sino porque nadie, ni el equipo de su adversaria Clinton ni algún economista de renombre, lo desenmascaró. No lo hicieron en su momento ni lo han hecho ahora, cuando es su arma favorita contra el TLCAN.

A diferencia de la energía, que puede ser transformada pero no creada ni destruida, el empleo dentro de una economía varía y se ajusta a su dinámica y cantidad de personas en ella. Cierto que los migrantes ocupan puestos laborales, principalmente los menospreciados por los estadunidenses, pero también generan demanda y empleos por sus compras de alimentos, electrónicos, vehículos, amén de muchos otros productos.

Las pruebas empíricas existen. Recordemos el “Éxodo de Mariel” en 1980. Derivado de las tensiones políticas del Gobierno cubano con la Embajada de Perú, Fidel Castro se vio forzado a permitir la salida de isleños hacia Miami. Cientos de barcos transportaron a 125 mil “marielitos”, quienes se instalaron en el sur de Florida.

Un profesor de la Universidad de Berkeley, David Card, demostró que esa migración masiva no ocasionó desempleo ni redujo los salarios en Miami. Una economía saludable, como lo es la norteamericana, tiene la capacidad de adaptarse y crear los empleos suficientes para mantener el equilibrio en el mercado.

La idea de la rigidez e insuficiencia laborales proviene de Thomas Malthus, quien a comienzos del siglo 19 pronosticó un desastre alimentario global en pocas décadas porque el incremento poblacional se daría de manera geométrica mientras la producción de alimentos lo haría aritméticamente.

Malthus no previó que al pasar los años el progreso tecnológico compensaría la escasez del factor tierra e incrementaría enormemente la productividad agropecuaria.

Una vieja ley económica, la Ley de Say, reza “toda oferta genera su propia demanda”, y también es cierto que toda demanda genera su propia oferta, sobre todo en el mercado laboral. Es momento de desenmascarar a Trump y exigirle argumentos racionales de debate.
06 Febrero 2018 04:09:00
Quimeras irresponsables
Es periodo de precampañas. Por disposición legal está prohibido dirigir mensajes fuera de la militancia y realizar propuestas, pero no todos cumplen. Por ejemplo, hay quien ya comprometió garantizar un precio de la tonelada de maíz al doble de lo que actualmente paga el mercado por ella. Veamos las consecuencias de esa medida en nuestra economía.

Primero, no olvidemos que el precio del maíz lo determina el mercado internacional. Si el Gobierno quiere obligar a un comprador local a pagar más por el grano, pues este mejor lo importa y listo. ¿Qué pasaría? Las bodegas de los productores estarían a reventar de maíz, y, eventualmente, tendrían que rematarlo.

Y si además se prohibiera su importación, el efecto sería más devastador ya que el maíz es indispensable en la dieta de las familias mexicanas y se emplea, también, para alimentar ganado vacuno y aves de corral. Pero al duplicar su costo, automáticamente la tortilla, la carne, el pollo y el huevo costarían el doble, generando una ola inflacionaria que golpearía brutalmente los bolsillos de los mexicanos.

Ahora bien, si ese eventual y ficticio gobierno decidiera subsidiar el diferencial prometido, las consecuencias serían igualmente desastrosas, pues habría que disponer de más que el presupuesto total de la Sagarpa. Es decir, ¡un solo año, un solo cultivo y una sola política absorberían todo el presupuesto para el campo!

Pero para no desatender de manera tan drástica al agro mexicano tendrían que pensar en otras alternativas. Y no son muchas: subir impuestos o endeudarnos más…

¡Y eso no es lo peor! Seducidos por los márgenes irreales de utilidad del maíz, ¿cuántos agricultores no dejarían de sembrar trigo, frijol o soya, incluso frutas y legumbres? Obvio que al escasear estos bienes aumentarían sus precios y los de sus productos derivados, afectando a la población en general.

El esquema propuesto, a todas luces inviable e insostenible, podrá generar taquilla electoral, pero no resiste el mínimo análisis económico. En algunos casos la reconversión de cultivos requiere inversiones muy fuertes en infraestructura, lo que acentuaría la tragedia de quienes se dejaran llevar por el canto de las sirenas.

El experimento ha probado ya su ineficacia en las épocas del populismo a ultranza. Cada vez que el Gobierno pretende intervenir controlando precios, acaba en desastre. La distorsión de mercados siempre nos aleja del óptimo.

Lo que realmente necesitan nuestros productores es crédito, agricultura por contrato, coberturas de precios, seguros, apoyos para la tecnificación e incremento a la productividad, no quimeras irresponsables que sólo nos conducirían al precipicio.
30 Enero 2018 04:09:00
El yo de mañana
Aunque en apariencia radicalmente disímbolas, la economía y la sicología son ciencias complementarias. La primera ayuda a generar estructuras mentales basadas en la razón, el sentido común y la lógica para decidir cómo maximizar la utilidad o reducir los costos; la segunda nos explica por qué frecuentemente no seguimos ese camino.

A veces, una corazonada nos lleva a comprar un boleto de lotería, aun a sabiendas, por el razonamiento económico, que las probabilidades de pegarle al “gordo” son escasas; en otras ocasiones lo complicado o inexperiencia personal en un asunto nos conduce a tomar decisiones ligeras, como cuando buscamos el régimen de aportación pensionario más rentable o el esquema hipotecario menos oneroso.

Pero, sin duda, uno de los motivos principales que aleja nuestras decisiones del óptimo en términos económicos es la procrastinación, es decir, el hecho de demorar o posponer actividades relevantes sustituyéndolas por otras menos importantes o complicadas. Esta actitud, tan arraigada en nuestra cultura, es una mezcla de falta de voluntad y exceso de hedonismo.

Tenemos muchas ganas de bajar de peso, de dejar de fumar o de ahorrar para nuestro retiro, pero las ganas de nuestro “yo de hoy” de comer, de fumar o de gastar son superiores a ese deseo. Luego, decidimos delegar la tarea a nuestro “yo de mañana”, que para entonces será de nuevo el “yo de hoy”. Y será este -¡ojo!- quien nos cobre la factura respectiva.

“El próximo lunes” siempre será el día prometido para iniciar la dieta, y “el próximo año” la fecha anunciada para materializar el anhelado proyecto. Pero… ¡no! Y así nos la llevamos lunes tras lunes y año tras año, postergando eternamente tareas incómodas para el “yo de hoy”, en una evidente y perjudicial decisión cortoplacista, que afecta además a la sociedad en general.

Si bien cada individuo es libre de elegir su destino, una actitud procrastinista nos afecta a todos y, por tanto, creo que la autoridad debe actuar. ¿Por qué no pensar en incentivos y castigos? Que el adolescente no quiere estudiar ni trabajar, lejos de becarlos, ¿por qué no otorgar incentivos fiscales a las empresas que los contraten. Que muchos mexicanos siguen bebiendo y fumando, pues aplíquense aún más impuestos a estos productos para eventualmente costear el tratamiento de quienes enferman por consumirlos.

Para tener una sociedad más sana y más próspera, el Gobierno debe de generar políticas públicas que internalicen las desviaciones en el comportamiento de las personas. Y nosotros, la sociedad, aceptar retos para no deber nada al “yo de mañana”.
23 Enero 2018 04:09:00
Generación de sobrevivientes
No cabe duda: quienes nacimos entre finales de la década de los 60 y principios de los 80 somos una generación de sobrevivientes. Algunos nos conocen como generación X. Somos hijos de los baby boomers y padres de los millennials. Nos tocó ser testigos de los avances tecnológicos que juegan a favor de nuestra seguridad, pero al mirar al pasado no podemos más que preguntarnos: ¿qué hicimos para sobrevivir?

En esa época los automóviles eran menos seguros que los actuales, sin bolsas de aire ni frenos de disco ni sistemas ABS; tampoco existían las hoy indispensables sillitas para transportar menores en los vehículos, y el cinturón de seguridad era un artículo decorativo, utilizado sólo cuando viajabas a Estados Unidos. Y, a pesar de eso… ¡sobrevivimos!

No se empleaba la palabra “orgánico” para justificar un precio superior en los productos alimenticios, pues la mayoría gozaba de esa condición; los geles antibacteriales y los aerosoles desinfectantes existían sólo en la ficción. Y, no obstante… ¡sobrevivimos!

Las puertas de la casa se aseguraban sólo de noche. Jugábamos futbol en campos agrestes. Pedaleábamos la bicicleta en cuanta oportunidad teníamos, con la condición de regresar a casa antes del anochecer. No usábamos casco ni rodilleras, ni llevábamos un celular que pudiera referenciar nuestra ubicación a nuestros padres. Y, aun así… ¡sobrevivimos!

El cinto y la chancla eran nuestros psicólogo y terapeuta en casa. La palabra “bullying” no existía y “la carrilla” era solamente eso, pues rara vez subía de tono. De lo contrario, unas trompadas a la salida de la escuela, y listo. Al siguiente día, tan amigos como siempre. Y, a pesar de esas salvajadas… ¡sobrevivimos!

Que los niños ayudáramos a nuestros padres en sus labores durante las tardes, los sábados o en periodos vacacionales, no era visto como explotación infantil sino como una extraordinaria oportunidad de fortalecer nuestros valores, aprender a ponderar mejor las cosas y a conocer de raíz el negocio familiar. Y, sin embargo… ¡sobrevivimos!

De pequeño me tocó todavía viajar en avión al lado de algún fumador compulsivo y respirar su humo durante horas. La imagen que recuerdo de algunos maestros de primaria es fumando cigarrillo tras cigarrillo, a tal grado que el aula permanecía llena de humo durante su clase. Y, con todo y eso… ¡sobrevivimos!

Y aquí seguimos, con cicatrices en las rodillas y en las cejas, mas no en el alma, tratando de inculcar a nuestros hijos los buenos valores familiares, y luchando contra la inercia hedonista y la tecnología aislante. Pero de algo estoy seguro:… ¡sobreviviremos!
16 Enero 2018 04:09:00
Tierra bendita
Coahuila, como su himno lo exalta, es una tierra bendita. Somos la tercera entidad federativa en extensión territorial, la segunda en el índice de desarrollo humano y la primera en producción automotriz. El desarrollo forjado por nuestra laboriosa gente en las últimas décadas nos coloca en una posición privilegiada en este México tan múltiple y contrastado.

A veces no valoramos lo que tenemos. La comparación constante con nuestro vecino del norte, obligada por la cercanía, y la contaminación permanente de notas negativas sobre nuestro entorno político, económico y social, abonan a ese demérito.

Siempre que alguien viene a nuestra tierra y emite algún juicio de valor, genera reacciones de algún tipo: el que critica y habla mal, nos enerva y pone a la defensiva; el que celebra y habla bien, invita a la reflexión. Si lo expresado es falso, se identifica inmediatamente un esfuerzo zalamero y adulador, que conduce a la decepción y al escepticismo; si el razonamiento es verdadero, nos congratula y crea un vínculo de afección y confianza.

Fue el caso de Pepe Meade en Saltillo. En su mensaje ante la clase empresarial de nuestro estado sorprendió a propios y extraños por su conocimiento de la economía coahuilense:

Con el acero producido en Monclova se fabrican las tuberías que llevan el agua hasta nuestras regaderas y nos surten de combustible para movilizar nuestros vehículos. Esa agua sale caliente en virtud de un bóiler probablemente hecho en Saltillo, que también fabrica mucho del peltre en el que cocinamos.

Además, 13 de cada 100 focos en México utilizan electricidad generada por nuestra producción de carbón. Al desayunar cereal y café lo más seguro es que estemos consumiendo leche de La Laguna. Cuando vamos a nuestro trabajo es muy posible que lo hagamos manejando un coche ensamblado en la Región Sureste, y al comprar artículos de joyería, bien puede tratarse de piezas elaboradas con plata refinada en Torreón.

Quien ingiere una cerveza estará degustando una bebida elaborada seguramente en el norte del estado, y si prefiere un vino tinto, no es remoto que escoja una etiqueta de vitivinicultores coahuilenses.

Hacemos muchas cosas bien, dijo. Hasta “los Santos siempre le ganan a los Pumas”, reconoció, a pesar de su sabida simpatía por estos últimos.

Realzar virtudes no es ocultar problemas, sino ánimo de generar y contagiar un anhelo, de ofrecer un punto de partida optimista, y de otorgar certeza en momentos de desconfianza y turbulencia. Las semillas de la esperanza fructifican en esta tierra bendita sólo si se siembran con pasión y se riegan con las aguas de la congruencia, la honestidad y el amor por México… Como lo hizo Pepe Meade en Coahuila.
09 Enero 2018 04:09:00
Moralidad equivocada
En economía no existen maniqueísmos. Las decisiones jamás son completamente buenas o completamente malas. Siempre habrá ganadores y perdedores, aunque pretende, generalmente, que sean más los primeros que los segundos. Sin embargo, el problema se agudiza cuando se atraviesan cuestiones subjetivas, como la percepción, la inercia y la moralidad equivocada.

Todos hemos escuchado hablar sobre la vaquita marina que habita las aguas del Mar de Cortés y está al borde de la extinción. Por increíble que parezca, este cetáceo no es el objeto principal de la pesca furtiva, sino el daño colateral de la extracción ilegal de la totoaba, pez que comparte hábitat con ella y cuya vejiga compran a precios estratosféricos los mercados asiáticos.

Supongamos que las autoridades detienen a un grupo de traficantes de vejiga de totoaba con varios kilos, valuado cada uno en decenas de miles de dólares. ¿Qué hacer con el producto? ¿Destruirlo o vendérselo a esos insaciables chinos que por darse un lujo frívolo no les importa extinguir nuestra fauna marina?

La mayoría preferiría la primera opción, la moralmente correcta, sin duda.

Pero la economía juega un rol que no debe menospreciarse. La venta de las vejigas generaría recursos importantes para financiar programas de conservación de la vaquita marina o extremar la vigilancia de la zona. Más importante aún: vender en un mercado específico un bien tan escaso hace caer su precio. Consecuentemente, los pescadores ilegales perderían interés en una empresa más arriesgada (por la mayor vigilancia) y menos rentable (por la disminución del precio).

El caso de la totoaba es exactamente similar al de muchos mercados, como el de los narcóticos. Cuando se incauta un cargamento de mariguana siempre es reducido a cenizas porque la moralidad impera. No se considera que así la droga se hace más escasa y, por tanto, más cara, generando un incentivo indeseado. ¿Por qué no sopesar, entonces, la posibilidad de exportarla a quienes la comercializan con fines medicinales en algunos de los estados que así lo permiten en la Unión Americana?

Sería una forma de generar importantes recursos fiscales dirigidos a programas de prevención a las adicciones o a mayor capacitación y equipamiento de las fuerzas del orden. Al bajar el precio del estupefaciente se desincentivaría su comercialización; por ende, bajaría la criminalidad.

Y si en vez de vejigas de totoaba se detiene a traficantes de órganos humanos que llevan un corazón para salvar una vida, ¿también habría que destruirlo por cuestiones morales?

Al final de cuentas, las decisiones económicamente morales son las que benefician a la mayoría.
02 Enero 2018 04:00:00
Top Ten 2017
Terminó el 2017. Como ya es costumbre, en este espacio y en esta fecha, presentaré la decena de textos que más me impactaron, influyeron o gustaron durante el año.

El cubano Leonardo Padura me hechizó con sus Herejes, historia que entremezcla el misterio de un cuadro de Rembrandt (uno de mis pintores favoritos), el Holocausto y la Revolución Cubana, y me cautivó con El Hombre que Amaba a los Perros, novela histórica sobre los protagonistas del asesinato de León Trotsky, desde Stalin hasta Siqueiros, Rivera y Kahlo.

El Laberinto delos Espíritus, cuarta y última entrega del Cementerio de los Libros Olvidados, de Carlos Ruiz Zafón, cumplió cabalmente con mis expectativas: una trama absorbente y obsesiva, una narrativa elocuente e impecable.
Stefan Zweig nospresenta su biografía de Fouché, ese genio francés de las relaciones públicas que supo hacerse indispensable, lo mismo para la monarquía que la República y el Imperio Napoleónico, en una historia apasionante y adictiva.

Laura Restrepo noscuenta con audacia una historia poco conocida: el sacrificio de un puñado de mexicanos para preservar la soberanía nacional en un atolón perdido en el Pacífico conocido como La Isla de la Pasión, mientras que Yuval Noah Harari nos narra la historia de la humanidad en Sapiens: De Animales a Dioses, desde una perspectiva diferente, atendiendo las causas que formaron las sociedades y sus culturas. Ambas lecturas son indispensables para comprendernos mejor como mexicanos y como seres humanos.

En recienteviajea Nicaragua, Humberto Ortega, hermano del Presidente de ese país y líder de los ejércitos revolucionarios, me obsequió La Epopeya de la Insurrección, texto de su autoría, que describe con lujo de detalles el triunfo de la Revolución Sandinista sobre la dictadura de Somoza. Su riqueza histórica es invaluable.

Delectura densa y complicada, que acentúa su misticismo, El Péndulo de Foucault, de Umberto Eco, es un extraordinario tratado sobre las religiones, el esoterismo y las sociedades ocultas aún vigentes en el mundo.

Robert Langdon, personajeinsignia de Dan Brown en sus novelas, nos ofrece una aventura más, rebosante de acción y salpicada de cultura a través del recorrido por los principales monumentos históricos de Bilbao y Barcelona. Además, nos invita a la reflexión sobre el origen y el destino de la humanidad.

En Una Columna de Fuego, saga tardía de Los Pilares de la Tierra y Un Mundo Sin Fin, Ken Follet nos vuelve a sorprender con una fascinante narrativa sobre las disputas por la corona inglesa en el siglo 16, y la influencia de católicos y protestantes en esa pugna, representados por María Estuardo e Isabel Tudor, respectivamente.

¡Feliz2018! ¡Quesea un año de éxitos, salud y mucha lectura!


.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) @enriquemym
26 Diciembre 2017 04:09:00
La magia de la sonrisa
Llegó la Navidad, y con ella, el deseo genuino de dar y compartir. Y no hablo necesariamente de objetos materiales. Obsequiar tiempo a nuestra familia, es un presente que quedará para siempre en el recuerdo; otorgar el perdón a quien nos lastimó nos hace más grandes; hacer una llamada o redactar un mensaje al amigo, alimenta el espíritu; regalar una sonrisa, una simple pero sincera sonrisa, puede hacer la diferencia.

Se antoja fácil. Una sonrisa no cuesta nada, se podría pensar; sin embargo, a veces es el presente más difícil de conceder. El trajín nos quita frecuentemente el sueño y la calma. En ocasiones las cosas no salen como queremos. Sin ser invitadas llegan la tragedia, la amargura, la enfermedad, la muerte. Encima de todo, mañanas grises, tardes gélidas y un sol perezoso que se despierta tarde y se duerme muy temprano en la temporada invernal, se empeñan en activar nuestros genes depresivos.

Pero la vida sigue, y hay que darle buena cara.

Incluso ciertas profesiones regatean tiempo para la tristeza y el luto: la de los artistas, los comunicadores, los políticos. Un padre de familia, una madre soltera, un líder empresarial, también deben mostrar entereza, pues de lo contrario todo se derrumbará a su alrededor.

En su emotivo poema Reír Llorando, Juan de Dios Peza narra la historia de un hombre afligido que acude al médico en busca de cura para su profunda depresión. Después de una minuciosa revisión, este le receta lo que considera un remedio infalible: asistir a una función de Garrik, el cómico más gracioso de Inglaterra. Reirá tanto que dejará su aflicción.

“No me curo”, aclaró tajante el enfermo. “Yo soy Garrik, cambiadme la receta”.

Bella época del año lo es sin duda la de las fiestas decembrinas. La Navidad trae consigo un ambiente de fraternidad, despertando ilusiones de la niñez. El Año Nuevo, a su vez, ofrece un sentimiento esperanzador, un nuevo inicio, una nueva oportunidad.

La sonrisa es la expresión visible, el síntoma infalible de la felicidad. Muy pocos lo saben, pero también funciona al revés: una sonrisa genera felicidad tanto en quien la recibe como en quien la expresa. Aprovechemos la inercia navideña para regalar sonrisas, ser felices y hacer felices a otras personas.

¡Feliz Navidad! Y principalmente salud para el 2018, pues lo demás vendrá por añadidura.
19 Diciembre 2017 04:09:00
¿Y la ideología, apá?
1998. Mi padre, Enrique Martínez y Martínez, había logrado hacerse con la candidatura del Revolucionario Institucional para contender por la gubernatura de Coahuila después de un proceso interno sumamente competido, de consulta a la base.

De la contienda interna su candidatura salió muy fortalecida, pues a pesar de jugar en contra el sistema, triunfó con un margen muy amplio. Para tratar de frenarlo, toda la oposición se unió y firmó una alianza que se antojaba imposible por lo disímbolo de sus integrantes: PAN, PRD, PVEM y PT.

Sus números eran muy alegres: la resultante de sumar los votos de los cuatro partidos en la última elección superaba a la del PRI. Sin embargo, desdeñaron un factor muy importante, la ideología. El resultado para la alianza fue una estrepitosa derrota por más de dos a uno.

La mezcla de ideologías y principios con el fin único de alcanzar el poder por el poder jugó un rol determinante en esa aventura, pues sin sustento doctrinario ni programa de gobierno claramente definido sólo había confusión y desánimo entre los militantes de los partidos coaligados.

La ideología es el conjunto de ideas fundamentales que caracteriza la forma de pensar de una persona o de un grupo. Se forma en una persona, explica Giovanni Sartori, cuando existe una convicción arraigada y conocimiento de causa. Luego, los partidos políticos la plasman en sus documentos básicos, y así se convierte en su alma.

La absurda alianza entre Morena y el PES, organizaciones con ideologías radicalmente opuestas, provocó fuertes reacciones de personajes emblemáticos de la izquierda mexicana, desde connotados legisladores hasta figuras como Elena Poniatowska y Jesusa Rodríguez. De ganar, ¿cuál sería la postura del nuevo gobierno con respecto al derecho a la diversidad sexual? ¿Y las libertades individuales y de culto?

El Frente no se queda atrás, ¿cómo pedirles a genuinos creyentes de Dios y del mercado, apoyar una alianza con un partido que pretende abolir el capitalismo? ¿O cómo solicitarles el voto a las izquierdas progresistas de este país para un candidato que viste ropa de marca y tiene a su familia viviendo cómodamente en Estados Unidos?

El elector mexicano ha madurado y ya no se deja engañar tan fácilmente. Los gobiernos de coalición se forman después de las elecciones, sólo entonces y con números en la mano. Querer hacerlo antes es una aberración que conlleva a resultados nefastos. Y como los votos no son fichas ni canicas ni manzanas, es imposible querer sumarlos, así como así, olímpicamente.

Incluso, hay sumas que restan.
12 Diciembre 2017 04:09:00
La tercera vía política
El siglo 20 fue arena de conflicto entre dos filosofías económicas diametralmente opuestas: el socialismo y el capitalismo. El enfrentamiento fue de tal magnitud que nos colocó al borde de una tercera guerra mundial. Finalmente, triunfó el capitalismo con la caída del Muro de Berlín.

Sin embargo, voces prestigiadas propusieron entonces aprovechar lo mejor de cada sistema e integrar uno solo de economía mixta e ideología central, una tercera vía. Algunos de los ponentes llegaron incluso a gobernar sus países; es el caso de Tony Blair, en Reino Unido, y Bill Clinton, en Estados Unidos.

Actualmente, una solución como esa parece ser la más viable en la política mexicana. Me explico.

Por un lado, tenemos un sistema de partidos políticos desacreditado y en decadencia que debe prevalecer, pues no hay país sin gobierno ni democracia sin partidos. Su desaparición no es viable, mucho menos deseable, porque son los mecanismos más eficientes para acceder al poder de manera pacífica.

Estas organizaciones cargan con el costo por el desempeño y la probidad de los gobernantes emanados de sus filas, que se cuentan por miles y son mayoritariamente de nobles intenciones. Pero también menudean los casos sonados de pillos sin escrúpulos que salpican a todo el sistema mientras las redes sociales abonan al encono social. El resultado es obvio: un rechazo ciudadano generalizado hacia los partidos.

Por otra parte, hay ahora una ciudadanía cada vez más interesada en participar. Las puertas para que esto suceda ya están abiertas, si bien los mecanismos todavía dejan mucho que desear. Algunas candidaturas independientes (no necesariamente ciudadanas) comienzan a ganar espacios y elecciones, pero aún es muy complicado satisfacer los requisitos para conseguirlo.

Si estos se relajan, habrá legiones de contendientes, tantos que no cabrán en las boletas y su financiamiento tenderá a lo imposible. Se nos escapa considerar que las ineficacias son asociadas a la inexperiencia, y la corrupción a la cultura y a la debilidad en nuestro andamiaje institucional. Así que, ante la percepción comunitaria, la marca “independiente” pronto será relacionada con otro partido político.

La solución permanente es una “tercera vía”: candidaturas ciudadanas dentro de los partidos políticos. Justo lo que hizo el PRI al modificar sus estatutos para elegir sus contendientes a la Presidencia del República y al Gobierno de la CDMX.

De esta forma, perfiles íntegros y no maleados se someten a los criterios de selección, vigilancia y rendición de cuentas de los partidos políticos, amalgamando, lo mejor de los dos sistemas. La propia ciudadanía así lo comienza a percibir. Por eso el miedo de los adversarios.
05 Diciembre 2017 04:09:00
Meade, arquitecto de instituciones
Conocí a Pepe Meade en 2003. Él, director general del agonizante Banrural; yo, asesor de la Subsecretaría de Hacienda y Crédito Público, instancia coordinadora sectorial de la banca de desarrollo a la que estaba adscrita dicha institución de crédito. Esa afortunada circunstancia me permitió tratar a José Antonio Meade Kuribreña: siempre responsable y afable, tenaz y eficaz, trabajador y emprendedor.

Cuando recibió el mando, Banrural era un barril sin fondo. Un monstruo con más de ¡30 mil empleados! Un aparato burocrático sobradamente obeso, que sangraba al erario con miles de millones de pesos al año. Por mucho, Banrural había dejado de cumplir su cometido; los excesos y las prácticas paternalistas lo llevaron a la quiebra técnica.

Después de un trabajo de meses, Meade liquidó al banco. En su lugar, fundó la Financiera Rural, con un rostro y un esquema completamente novedosos. Ahora que formo parte de esta institución puedo valorar, con más claridad, lo que su genio creador le aportó al bienestar y desarrollo del campo y las comunidades rurales.

La Financiera, orgullo de México, es un caso de éxito mundial. Con apenas 2 mil empleados coloca actualmente créditos por más de 70 mil millones de pesos anuales, sin recurrir, como hace años, a subsidios gubernamentales, salvo algunas excepciones: los destinados a fondos de garantías y apoyo en tasa a pequeños productores.

El destino nos enlazó de nueva cuenta cuando Meade, ya como secretario de Desarrollo Social del actual sexenio, me invitó a ser su delegado en Nuevo León. Sin recursos adicionales, realizamos un trabajo intenso para combatir la pobreza, basado en una Estrategia Nacional de Inclusión por él diseñada.

Los resultados de su gestión los publicó recientemente el Coneval. Son cifras muy destacables y esperanzadoras: en apenas dos años, de 2014 a 2016, México redujo 20% la pobreza extrema. Una hazaña histórica y de un alcance y magnitud que aún no han sido ponderados en su justa dimensión. De seguir por esa misma ruta, en 10 años habremos erradicado la pobreza más lacerante, que nos agobia desde las épocas coloniales.

Por otra parte, Meade, el canciller, recompuso la imagen y las relaciones internacionales de nuestro país en el exterior. México volvió a ser ese “Big Brother”, querido, admirado y respetado por los países de América Latina y el Caribe.

También demostró ser un conciliador nato. En su doble paso por la Secretaría de Hacienda supo negociar, sin sobresaltos, los presupuestos de egresos con las distintas fuerzas políticas de la Cámara de Diputados. Jornadas largas e intensas, sí, pero sin los agobiantes momentos de incertidumbre que tan nocivos resultan para nuestro país. El orden financiero, la honestidad a toda prueba y la transparencia en el ejercicio de los recursos marcaron su paso por esa dependencia.

Por su desempeño en el servicio público, Pepe ha recibido cualquier cantidad de reconocimientos. El de “Señor Internacional” reviste una importancia especial, pues le fue otorgado por un organismo norteamericano, con el aval de las autoridades estadunidenses, en un contexto de desacreditación que prevalece de algunos políticos mexicanos en el extranjero. Vivir con él y con su esposa Juana ese fin de semana de emociones y sorpresas en Laredo, hace un par de años, fue una de las experiencias más gratas que he experimentado.

Ahora, a casi 15 años de merecer su amistad, me toca vivir una nueva faceta de él. Dicen que en política el mensajero es el mensaje. ¡Qué gran verdad!: el solo pronunciamiento de su intención de participar en la contienda presidencial de 2018 causó reacciones muy favorables en los mercados. El peso, por ejemplo, vivió su mejor jornada en meses. ¿Cuántas personas pueden generar esa confianza y esa esperanza en el sector financiero y empresarial? Muy pocas, quizá tantas como los dedos de una mano.

Pepe es un arquitecto de instituciones y de programas exitosos. Es un servidor público que siempre que empeña su palabra, cumple. Es un político sensible, talentoso, sensato, con auténtica vocación de servicio y un gran sentido común que deja profunda huella por donde camina; es un enamorado de su familia y de su país, a quienes ama por sobre todas las cosas; es un funcionario cuya honestidad y calidad moral permanecen sin mácula… Es, sin ninguna duda, lo mejor que le puede pasar a México en su futuro inmediato.
28 Noviembre 2017 04:09:00
¿Unas chelas? ¡Y por qué no!
La cerveza es uno de esos productos que dividen diametralmente las opiniones: unos la satanizan por considerarla dañina para la salud, mientras otros la ponderan enormemente por sus múltiples beneficios. ¿Quién tiene la razón?

Estudios científicos serios demuestran que beberla moderadamente reduce los riesgos de accidentes cardiovasculares, fortalece los sistemas óseo y renal, mejora la memoria, pospone el envejecimiento, combate la caspa y hasta, aunque parezca inverosímil, previene la diabetes.

Tomarla con responsabilidad también reduce el estrés y la ansiedad, fomenta la camaradería y propicia sanas relaciones sociales. Por si fuera poco, derrumba fácilmente las barreras protocolarias y genera un ambiente de confianza entre comensales cuando sustituye al amargo café en los restaurantes.

Para los mexicanos la cerveza es motivo de orgullo nacional. En todo el mundo reconocen nuestras marcas más importantes. Es tal su calidad e influencia que el envase de 70% de las consumidas por los norteamericanos lleva impresa la frase “Hecho en México”.

¡Y ni qué decir de la cerveza artesanal! Se ha convertido en una industria pujante que genera miles de empleos, enriquece el turismo gastronómico y abona a nuestra cultura e identidad social. Cientos de marcas regionales mexicanas han logrado superar las adversidades, y crecen a tasas de alrededor de 50% anual desde 2011, cuando empezaron a popularizarse.

La cerveza, como el resto de las bebidas alcohólicas, el tabaco, la gasolina y la comida chatarra, fortalecen en buena medida al erario. El IEPS, una contribución asignada para reducir el consumo de productos dañinos para la salud y el medio ambiente, recaudará este año alrededor de 90 mil millones de pesos, cifra récord en este concepto, equivalente al doble del presupuesto de estados como Coahuila y Sinaloa.

Claro, los beneficios citados se desvanecen al cruzar la línea de la mesura y la prudencia. Pasar de un estado alegre y sobrio al embrutecimiento y al ridículo, sustituye las fortalezas por amenazas, pues genera riesgos graves para la salud y potencia las probabilidades de accidentes.

Cualquier exceso es malo. Disfrutemos entonces con gusto y moderación esta bebida en familia, con los amigos, al ver el futbol, al preparar una carne asada, o simplemente durante una reunión social. Beber cerveza así es benéfico no nada más para nuestro cuerpo, sino también para con la economía nacional.
21 Noviembre 2017 04:09:00
¿La debacle del dólar?
En días pasados circuló en redes sociales el video de un individuo de acento sudamericano pronosticando una crisis económica mundial de proporciones apocalípticas como consecuencia de un desplome inminente del dólar estadunidense. Quizá sobredimensionando la capacidad predictiva del autor, algunos amigos me pidieron opinar al respecto. Va.

El personaje inicia su monólogo recordando cuando al papel moneda lo respaldaba el patrón oro, sistema en desuso desde hace casi medio siglo. Afirma que el entonces presidente Nixon visitó al rey de Arabia Saudita para exigirle que todos los miembros de la OPEP vendieran su petróleo en dólares. A cambio, gozarían de protección militar norteamericana; de no aceptar, deberían atenerse a las consecuencias.

Así, ante la ausencia del soporte en oro, el dólar mantendría su valor con el respaldo del combustible. Y los que desafiaron el chantaje, como Libia e Irak, pagarían con sangre su “insolencia”.

Sin embargo, ahora China es quien lo hace. Compra el petróleo a Rusia y a otros países en yuanes convertibles a oro. Pero China es un gigante al que no espantan esas tácticas intimidatorias. Por lo tanto, infiere el individuo del video, pronto el dólar dejará de estar respaldado por el petróleo y valdrá menos que el papel en el que está impreso.

El dinero no es un fin en sí. No me lo puedo comer, no me puede transportar, no me puede curar. Pero sí me sirve para comprar unos tacos, un automóvil, una medicina. Es un medio de intercambio. Lo que sostiene su valor no es ni el oro ni el petróleo, es la confianza. ¿La confianza? Sí, confianza en las instituciones, en el sistema económico, pero sobre todo en que el taquero, el dueño del lote de autos y el boticario lo aceptarán como medio de pago.

Los bancos centrales, sobre todo la Fed, son autónomos y no imprimen dinero a capricho del gobernante en turno, como erróneamente afirma el catastrófico narrador. Su oferta monetaria se apega estrictamente a los criterios de su mandato: controlar la inflación.

Las divisas también hacen mercado y obedecen sus leyes. Por tanto, mientras los países sigan demandando dólares como reservas y para comerciar bienes, y mientras Estados Unidos se mantenga como potencia económica mundial por excelencia (aunque Trump se afane en lo contrario), el dólar seguirá rigiendo las divisas del mundo durante muchos años.

Conclusión sobre dicho video: fake news, patraña o fábula. Usted elija. Cualquier respuesta es la correcta.
14 Noviembre 2017 04:09:00
Nunca comas solo
Hace unos 12 años me topé casualmente con el libro Never Eat Alone, de Keith Ferrazzi. Varado por una tormenta en el aeropuerto de Dallas y sin material de lectura, fui en pos de un texto para hacer más llevadera la espera. Tan sólo al leer el título del texto a lo lejos, recién puesto a la venta, supe cuál compraría.

No equivoqué la elección. El libro, un extraordinario tratado sobre la importancia y las estrategias para generar y mantener redes profesionales útiles, pronto se convertiría en un best seller, y su autor, nieto de inmigrantes e hijo de un obrero iletrado, en gurú de las relaciones personales.

Responsable y tenaz, Ferrazzi se agenció desde muy joven un ingreso modesto desempeñándose como “caddie” en un exclusivo club de golf, y gracias a la persistencia de su padre pudo estudiar en las mejores escuelas, hasta graduarse en la prestigiada Universidad de Harvard. De ambas circunstancias capitalizó una red de contactos que lo catapultarían para alcanzar sus sueños y metas.

Su texto, actualizado y corregido a raíz del “boom” de las redes sociales, es un compendio de consejos basados en su experiencia y en la de importantes figuras sobre cómo agenciarse y administrar contactos para ayudarse mutuamente. Uno de los tips más notables es, precisamente, nunca comer solo.

Sin duda, el consejo va dirigido más a la cultura anglosajona del “fast food”, donde es común que los empleados ingieran su lonche dentro de su cubículo aprovechando la media hora asignada para ello, para inmediatamente seguir con sus labores.

En nuestro país es raro que alguien coma solo. La mayoría trata de hacerlo en familia. A quienes por cuestiones laborales no les es posible, se reúnen en el comedor, en la sala de juntas o alrededor del anafre, para convivir y compartir los alimentos.

Las comidas de negocios o sociales son sumamente efectivas. Sin escritorio de por medio se derriba una enorme barrera, generándose un ambiente de camaradería y confianza improbable en la formalidad de las frías oficinas.

Ya no existen estrellas solitarias ni héroes individuales. Si queremos triunfar en la vida necesitamos un equipo de aliados con quienes compartamos ideales. Y con ellos, hay que comer seguido.
07 Noviembre 2017 04:09:00
El misterio de Stradivarius
No ha construido la mano del hombre un instrumento musical más perfecto que un violín Stradivarius. Es inevitable que quienes escuchen sus melodiosas notas caigan en un trance de embelesamiento y éxtasis, una experiencia única de encanto y fascinación.

El talento artesanal de Antonio Stradivari, lombardo de nacimiento, obsequió al mundo alrededor de mil 200 instrumentos de cuerdas, de los cuales sobreviven alrededor de la mitad. A pesar de llevar a cuestas más de tres siglos, continúan emitiendo su música angelical. Son muy apreciados, llegando a valorarse cada pieza en decenas de millones de dólares.

Durante décadas, científicos han dedicado tiempo y recursos para desentrañar el misterio de Stradivari: encontrar el secreto de su perfección. Las teorías propuestas son innumerables, desde el uso de un componente químico singular para tratar la madera, hasta la utilización de un material especial, único y de mayor calidad sonora, producto de un ciclo invernal atípico que habría generado árboles con una fibra más compacta y densa.

De todas, dos teorías llaman la atención por inverosímiles y fantasiosas. La primera afirma que Stradivari encontró una especie de árbol mágico en un río, del cual obtuvo la mayor parte de sus piezas. La vibración del agua en movimiento habría sido internalizada por la madera, y de ahí la originalidad del sonido que produce.

La segunda sostiene que la madera de sus instrumentos provenía de galeones hundidos y habría sido energizada por los largos periplos oceánicos. La salinidad y el reposo marino, aunado a las historias de piratas y batallas navales, le habrían concedido su magnificencia acústica.

La explicación más racional parece ser la ofrecida por un profesor de Química de la Universidad de Texas A&M. Identificó como supuestas responsables del peculiar sonido de esos violines a partículas metálicas en la madera empleada, residuos de un insecticida utilizado en la época para combatir cierta plaga.

Trescientos o más años después permanece en el misterio la causa verdadera. Sólo especulaciones. Pero hay un hecho irrefutable: pese a los avances de la ciencia y la tecnología, nadie ha logrado reproducir fielmente el sonido de un Stradivarius.

Y no lo han conseguido porque no han considerado un factor único e irrepetible: la pasión que Stradivari le ponía a su trabajo. Esa pasión de alguien que ama lo que hace y deja huella por siglos.

Construyamos todos nuestro Stradivarius, México nos lo agradecerá.
31 Octubre 2017 04:09:00
La Catrina
Tres eventos paralizaron la Ciudad de México el sábado por la tarde: las peregrinaciones de los fieles devotos de San Judas Tadeo, los fanáticos de la F-1 del Gran Premio de México y el tradicional desfile del Día de Muertos.

Cientos de miles de mexicanos se volcaron a este último evento y abarrotaron las calles aledañas al Paseo de la Reforma, Bellas Artes y el Zócalo; familias completas en busca de un espacio para ver pasar los carros alegóricos, tripulados no por brujas, calabazas o vampiros, sino por calaveras y catrinas.

Fusión perfecta entre la diosa precolombina de la muerte Mictecacíhuatl, la picardía mexicana y la inventiva creativa de José Guadalupe Posadas, la catrina se ha convertido en un ícono de identidad y unidad nacionales que traspasa fronteras.

Lejos de ser una fecha de duelo y de guardar, esta efeméride es motivo de fiesta y de júbilo para los mexicanos. Cierto, a lo largo y ancho del país las celebraciones varían ampliamente en formas y estilos, pero no en pasión e intensidad. Los altares de difuntos, las calaveras de azúcar y el pan de muerto son símbolos mexicanos, no exclusividad regional.

En pleno siglo 21 la ciencia reporta avances impresionantes y ha respondido preguntas imposibles de contestar antaño. Pero una sigue sin resolver: ¿qué hay más allá de la muerte? Las religiones, instituciones milenarias que reclaman para sí el monopolio de la verdad, ofrecen una amplia gama de respuestas basadas en la fe, sin otro sustento.

La incertidumbre es la madre del miedo, sentimiento que el mexicano no puede darse el lujo de aceptar. Todo lo contrario: los descendientes de Cuauhtémoc, Hidalgo, Juárez y Villa, herederos de una estirpe de valientes, no le tememos a la muerte. La hemos internalizado en nuestra cultura, transformándola en motivo de alegría y hasta de mofa.

Junto con las fiestas patrias y las de-cembrinas, debemos celebrar con igual ímpetu la del 2 de noviembre, no solamente para honrar a nuestros seres queridos que ya se fueron sino también para afianzar y fortalecer nuestros valores, nuestra cultura y, sobre todo, nuestra identidad.

Nada tengo en contra del Halloween, Santa Claus ni las costumbres anglosajonas, consecuencias de una inevitable integración cultural, aparejada de la comercial con nuestro vecino del norte. Esas prácticas podemos sobrellevarlas, siempre y cuando no olvidemos nuestros orígenes, tengamos muy claras nuestras prioridades, y cultivemos en nuestros hijos el amor a México y a sus tradiciones.
24 Octubre 2017 04:09:00
El camino de la paz
Todos aspiramos a alcanzar la felicidad, escurridiza quimera que parece nunca terminar de instalarse en nuestras vidas. De hecho, para muchos es su objetivo de vida. Y a pesar de ser un tema tan importante, son pocos los estudios comparativos al respecto. La ausencia de datos radica, principalmente, en la dificultad para medirla.

Un estudioso de la materia y Premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman, encontró (coincidiendo plenamente con lo planteado por Nietzsche siglo y medio antes) que darle sentido a la vida es la mejor forma de alcanzar la felicidad.

Los niveles de felicidad se miden en las sociedades a través de encuestas, que no dejan de ser instrumentos falibles y subjetivos. Para la RAE, es un “estado de grata satisfacción espiritual y física”. Se suele afirmar que la felicidad viene de adentro de uno mismo, y aunque parezca cliché trillado, es muy acertado: el estado de satisfacción en cada individuo es generado por procesos bioquímicos en su cerebro.

Estas reacciones son temporales. La Naturaleza y la evolución así lo dispusieron por razones de conservación de la especie, ya que los lapsos prolongados de satisfacción nos sitúan en una peligrosa zona de confort, incluido lo relacionado con la reproducción.

Los tipos de gobierno, los sistemas económicos y las religiones influyen de manera decisiva en los niveles de felicidad de sus ciudadanos. Regularmente, una competencia económica encarnizada supone un mayor estrés social que se refleja, incluso, en las tasas de suicidio, mayores en países desarrollados.

Si hay una sociedad feliz, es la cubana. Aunque se tiene una imagen distinta, basta recorrer sus calles para comprobar que la gente vive contenta. De todo hacen una fiesta, y cantan y bailan sin parar. Viven sin muchos lujos y comodidades, innegable, pero no por ello son infelices.

Las religiones, aun sin quererlo, históricamente han demostrado ser causa de angustia y sufrimiento. Quizá la única que privilegia la felicidad sobre el sacrificio, la adoración y la redención, sea el budismo. Su meta es lograr un estado subliminal de felicidad llamado Nirvana, mediante un proceso de meditación que influye, precisamente, en las reacciones bioquímicas cerebrales.

La felicidad está en nuestra cabeza. Por lo tanto, no es necesario cambiar de país ni de régimen ni de religión para conseguirla. Sólo démosle sentido a nuestra vida, dejemos de lado las enfermizas envidias y meditemos un poco. Así estaremos más cerca de encontrar no sólo la felicidad, sino la paz interior.

Y si tienes paz, lo tienes todo.
17 Octubre 2017 04:09:00
Arquitectura de elecciones
Salió humo blanco en la Real Academia de las Ciencias de Suecia. El Premio Nobel de Economía fue para Richard Thaler, profesor de la Universidad de Chicago, cuyos estudios no implican teorías complejas ni fórmulas complicadas entendibles únicamente para avezados en la materia.

Todo lo contrario. Sus aportaciones explican comportamientos humanos aparentemente ilógicos, esos que vuelven locos a los economistas, pues uno de los supuestos básicos de la ciencia económica es que los individuos, los ‘homo economices’, toman decisiones racionalmente.

Su libro más famoso titulado Nudge, traducido al castellano como Un Pequeño Empujón, demuestra que mediante acciones aparentemente intrascendentes se pueden conseguir resultados asombrosos en el comportamiento humano. ‘Arquitectura de la elección’, en términos de Thaler.

En un buffet, por ejemplo, la selección que el individuo haga influye hasta en 25% en el orden y la distribución de los alimentos, mientras un bicho impreso en el centro de los mingitorios incrementa 80% la puntería para evitar posibles derrames indeseables.

‘To nudge’ (o ‘dar un pequeño empujón’) consiste en influenciar de manera muy sutil, prácticamente imperceptible. Lo más sencillo sería prohibir la venta de cigarros, pero eso atentaría contra las libertades individuales y la esencia misma del capitalismo. Si queremos una sociedad más saludable, mejor empleemos las herramientas psicológicas propuestas por Thaler.

Otras fuerzas, como la ‘inercia’ y el ‘sesgo del statu quo’, juegan un rol importante. Muchas suscripciones son gratuitas los primeros meses, y después de ese plazo comienzan a causar un costo, salvo cancelación del suscriptor, lo cual rara vez sucede. Una vez entendido esto, los gobiernos tienen una gran área de oportunidad para mejorar los planes de retiro y de seguridad social de la población, entre otros.

El ‘sesgo por disponibilidad’ puede ser también moldeado. La probabilidad de otro temblor en la Ciudad de México es la misma de hace dos meses, pero ahora los seguros son más demandados, y por tanto más caros. La psicología humana juega en contra de las probabilidades reales. Esos desajustes pueden ser corregidos con las teorías de Thaler.

Aunque no guste a los economistas, los seres humanos no somos homo economicus, sino homo sapiens, y nuestras decisiones no siempre van ligadas a la cabeza, sino también al hígado, las tripas y el corazón.
10 Octubre 2017 04:09:00
Hotel Moscú
Igualdad y libertad fueron, básicamente, los postulados que incendiaron el ánimo de los franceses a finales del siglo 18, dando paso a una revolución, origen del principio del régimen democrático que hoy los gobierna. Esos mismos ideales fueron la causa de guerras independentistas y liberadoras en otras partes del mundo, como sucedería en México un par de décadas después.

Robespierre y sus idealistas seguidores nunca ponderaron la posibilidad de coexistencia entre ambos objetivos. La teoría y la historia coinciden en que el binomio igualdad-libertad es de difícil realización, son metas excluyentes y contradictorias entre sí. Los norteamericanos fueron más realistas: la ideología de sus dos principales partidos políticos plasma claramente la diferencia para dar al electorado la oportunidad de elegir entre ambos valores.

Por ejemplo, los demócratas demandan una sociedad más equitativa; por lo tanto, proponen incrementos impositivos para sufragar programas sociales y asistencialistas, como lo hizo la administración de Obama; pero más impuestos significan menor libertad para que el contribuyente gaste su dinero como le plazca. Por el contrario, los republicanos prefieren mayor libertad económica para los individuos, aunque esto amplíe la brecha entre ricos y pobres.

Todavía se encuentra de pie, a 100 metros del Kremlin, el Hotel Moscú, construido durante los años más álgidos de la Dictadura del Proletariado. La obra pretendía ensalzar la supremacía socialista y ser un derroche de belleza arquitectónica. Terminó convertida en un adefesio por sus diseños completamente diferentes en ambas mitades de la fachada principal.

¿La razón? A Stalin le presentaron dos proyectos arquitectónicos y por alguna circunstancia desconocida (un descuido quizá) plasmó su firma de autorización en ambos. Como nadie se atrevía a cuestionarlo o contradecirlo, so pena de terminar en un campo de concentración siberiano, entonces construyeron el hotel mitad con base en un proyecto y mitad en el otro. De ese tamaño era el miedo al caudillo y, por lo tanto, la opresión de una sociedad, eso sí, muy igualitaria.

En contraste, en los países muy liberales, con grandes diferencias sociales, es común el ataque y la falta de respeto a los gobernantes.

En México se aproximan épocas electorales. Permanezcamos muy atentos. Desconfiemos de quienes nos ofrezcan alcanzar a plenitud ambos ideales. Lo correcto es hablar con la verdad y proponer puntos medios realizables. No binomios utópicos.
03 Octubre 2017 04:09:00
Reforma trepidatoria
Además de terror y tristeza, el sismo originó una serie de reacciones complejas y de alcances aún insospechados. Desde el despertar de la conciencia colectiva solidaria y filantrópica, hasta la exigencia social de redirigir los recursos públicos para financiar la reconstrucción.

El reclamo principal se centró en las prerrogativas que perciben, por mandato constitucional, los partidos políticos. Algunos, como el PRI, escucharon el clamor ciudadano y sin tapujos solicitaron formalmente a la SHCP la retención de sus recursos para ser aportados a las zonas afectadas. La iniciativa, incluso, propuso eliminar a los legisladores de representación proporcional.

En su conjunto, la propuesta se traduce en una reforma política de gran calado. Por lo tanto, requiere de un análisis, estudio y debate serio y responsable.

No hay mucho margen de discrepancia en cuanto a abolir el financiamiento público de los partidos políticos. Su origen era evitar la intromisión de intereses malsanos en la política. Sin embargo, con el tiempo, los montos relativos crecieron a niveles grotescos. Será indispensable debatir el qué y el cómo avituallar ahora a las organizaciones políticas.

En cuanto a la eliminación total de los plurinominales, el espíritu del Senado de la República es que fuese una representación igualitaria entre las entidades federativas. Al incluir senadores de lista, sin restricción de procedencia, se rompió el equilibrio general. En tal virtud, su eliminación no sólo es conveniente, sino necesaria.

En cuanto a la Cámara de Diputados, cuyos miembros son representantes de la población, han cambiado mucho las circunstancias políticas que motivaron la inclusión de plurinominales en la reforma política de 1977. Ahora las elecciones son más competidas y los resultados impredecibles, organizadas por un árbitro imparcial.

Sin embargo, existen dos razones importantes para justificar su permanencia parcial. La primera es garantizar foros de expresión institucional a las minorías que no ganen una elección distrital, pero representan corrientes de opinión relevantes. Así se evitaría que tomen las calles.

La otra está relacionada con la profesionalización: a muchos políticos les queda poco margen para prepararse parlamentariamente por andar en las calles conquistando simpatías. Entonces, en aras de enriquecer el debate, sería deseable incluir perfiles experimentados y preparados en las listas de representación proporcional. Pero 200 son muchos, 100 serían más que suficientes.

Una reforma de tipo trepidatorio para poder estremecer los cimientos de nuestro sistema político. Una fuerte sacudida que México sin duda aplaudirá.
26 Septiembre 2017 04:09:00
Después del temblor
A lo largo de su vida, el autor de estas líneas ha pasado por varias situaciones de temor y riesgo, pero jamás de la intensidad como la experimentada el pasado 19 de septiembre. Ser sorprendido por un fortísimo terremoto en un séptimo piso, escuchar el crujir de las paredes, sentir el trepidar del suelo y ver cómo se desmoronaba del techo, es un episodio que seguramente cambia la vida a cualquiera.

En los primeros de los 80 segundos que dura el sismo, el instinto de supervivencia se impone y todo el personal en la oficina corre espantado. Casi enseguida, Protección Civil da indicaciones precisas para reunirse en el punto indicado y posteriormente salir en forma ordenada. Muy asustadas, pero prácticamente ilesas, todas las personas evacuan el impávido edificio.

En la calle reina el caos. Nubes de humo, fumarolas de polvo y un helicóptero que surca el cielo presagian lo peor. El estridente e incesante aullar de las sirenas y la imposibilidad de comunicación con familiares multiplican la desesperación, la impotencia, la angustia. Los momentos de terror comienzan a ser paliados por espontáneos y solidarios abrazos entre todos, actitud que se replicaría y multiplicaría en toda la ciudad a partir de ese momento.

Justo hacía 32 años, un terremoto mató a miles de mexicanos. La parálisis oficial obligó entonces a la sociedad civil a organizarse. Prestó invaluable auxilio a las víctimas sin el Gobierno, achicado ante la magnitud de la tragedia. Esta siguió consolidándose al paso de tiempo. Divorciada de la esfera oficial, prosiguió su camino, que traería trascendentes aportaciones como la democratización del país.

Hoy ha sido diferente. La sociedad volvió a volcarse a las calles como en 1985, pero esta vez en sincronía con el esfuerzo gubernamental: lo mismo vemos a los “topos” trabajar junto a los marinos, que a la Cruz Roja con los federales; a los centros de acopio públicos abarrotados, alejados de toda suspicacia y duda, y a un incansable Presidente de la República que arenga sobre los escombros, pone el ejemplo, inspira a los rescatistas y fortalece las esperanzas de la sociedad.

La tragedia nos ha unido y pone a flote lo mejor de nosotros. Demuestra que es posible el entendimiento entre órdenes de gobierno sin distingo de colores, que sociedad y gobierno pueden trabajar tomados de la mano, y que si bien persisten intereses y expresiones oscuras y mezquinas apostándole a la división y al encono, son cada vez menos.

No paremos este impulso que nos puede llevar al lugar que merecemos.
20 Septiembre 2017 04:09:00
Simbiosis
El planeta está enojado. Cual feroz bestia cabreada, gira y se sacude tratando de derribar a su inconsciente jinete, que cada vez la castiga más fuerte con la espuela y el fuete. Pero la Madre Tierra ya no tolera más el cruel castigo. Hoy se rebela, con justificada inquina, contra sus nocivos habitantes. Se sirve de sus poderosos huracanes y temblores para protestar.

Creámoslo o no, el problema del cambio climático es real y muy grave. La contaminación desmedida e indiscriminada generada por el hombre desde la Revolución Industrial, ha incrementado 40% la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. Cada año aniquilamos más de 13 millones de hectáreas de bosque, y día con día contribuimos a exterminar 150 especies animales.

Aquí los temas de la soberanía de las naciones y el derecho de la autodeterminación de los pueblos juegan en contra. La contaminación ambiental no respeta fronteras; por lo tanto, las acciones de cada país debieran ser de interés y preocupación general. Lo que hagan los chinos o los pakistaníes con su entorno, tarde o temprano repercutirá en nuestro continente.

Para dejar este punto en claro, recordemos el reciente ciclón “Irma”: después de arrasar con algunas islas de Las Antillas, su devastadora trayectoria viró hacia el Norte, inundando ciudades importantes de Florida. Catastrófico reclamo de la Naturaleza para Donald Trump, quien justo hace unos meses decidió, de manera unilateral, levantarse de la mesa de los Acuerdos de París.

En México, aunque nos salvamos milagrosamente de la indeseable visita de “Irma”, otros fenómenos sí nos trastocaron. Aunque de menor magnitud, un par de meteoros impactaron nuestras costas del Golfo y del Pacífico, y un terrible terremoto devastó la zona del Istmo de Tehuantepec.

La venenosa anémona protege con sus tentáculos al cangrejo ermitaño porque este le procura alimento, de la misma forma que el temible búfalo africano tolera que algunas aves encuentren refugio en su lomo porque lo acicalan y se comen las molestas garrapatas. A eso se le llama simbiosis.

En tales casos, ambas partes se benefician de la coexistencia y la cohabitación. Pero cuando una de ellas comienza a abusar de la otra, a tratarla sin respeto y a no escucharla, se rompen los equilibrios.

Los estudiosos del tema nos alertan desde hace tiempo: Un negro futuro depara a nuestra descendencia si seguimos maltratando a la Tierra. Y ese futuro, por lo visto, ya nos está tocando las puertas.
12 Septiembre 2017 04:09:00
¡Bienvenidos a casa!
En un verdadero dolor de cabeza se convirtió para la sociedad estadunidense la decisión de Trump de eliminar de un plumazo el programa denominado DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), implementado por Obama. Y es que hasta los nacionalistas más enconados y los fundamentalistas más obcecados saben que en la política hay principios inalienables.

Uno de ellos, válido también para el arte venatorio, es no disparar a las hembras ni a las crías. Con esta irracional acción, Trump deja en posición vulnerable y desamparada a cerca de 800 mil “dreamers” que llegaron en su infancia a suelo norteamericano de la mano de sus padres, no como soñadores, sino víctimas de las circunstancias.

Pero además del aspecto humanitario, el económico también ha despertado el interés público de los estadunidenses. Según un análisis de New American Economy, esos jóvenes perciben ingresos superiores a los 20 mil millones de dólares al año y pagan más de 5 mil millones en impuestos y seguridad social.

Su aportación a la economía se estima en ¡300 mil millones de dólares! en las próximas décadas.

El 40% de las empresas de Fortune 500 son creación de inmigrantes o de sus descendientes, y centros importantes de innovación y tecnología, como Silicon Valley, no se podrían entender ni describir sin la participación y el talento foráneos. Expulsar a los “dreamers” equivaldría a realizar una purga de talento y contracción relevante en la oferta laboral de magnitudes insospechadas.

Por ello, empresarios de la talla de Michael Bloomberg han alzado la voz y advertido sobre los riesgos para la economía del Tío Sam si esto llega a materializarse. Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, fue más allá: invitó a tres “dreamers” a conversar a su casa, tras haber expresado su categórico rechazo a la medida del Presidente republicano. Actualmente el seguimiento del caso está en el Congreso, a donde Trump aventó la “papa caliente”.

Por lo pronto, nosotros en México ya los estamos esperando con los brazos abiertos. Las dependencias federales trabajan en la logística de reinserción y la banca de desarrollo en el diseño de productos crediticios para ellos. Acá sí valoramos su talento, cultura, capacidad y conocimientos, virtudes con las que Trump, al parecer, está reñido.

“Dreamers”, ¡bienvenidos a casa!
05 Septiembre 2017 04:09:00
La mejor noticia
La semana pasada fue pródiga en excelentes noticias para México. Y no necesariamente por la clasificación de nuestra selección al Mundial Rusia 2018, acontecimiento muy grato para los aficionados al balompié, sino por la publicación de algunos indicadores de gran relevancia, pero, a mi juicio, no dimensionados en su total magnitud.

La primera provino del secretario Meade al anunciar el mayor superávit primario nacional en los últimos 25 años. El ajuste del gasto y la eficiencia contributiva, sus principales causas, enviaron una señal de salud financiera, equivalente a confianza, estabilidad, inversión y empleo.

La segunda potenció a la anterior: el Coneval anunció una importante reducción de la pobreza en México durante el periodo 2014-2016. Acortar considerablemente el gasto gubernamental, acompañado por una disminución relevante en los niveles de pobreza, objetivos en apariencia contradictorios, es una proeza digna de reconocimiento, aquí y en China.

La pobreza se redujo 3.5% en dos años. Algunos argumentan que no es suficiente. ¡Claro que no lo es! Pero hay mucho más detrás de esa cifra. La pobreza extrema, la más lacerante e indigna de todas, se redujo casi 20 por ciento. De seguir con esa tendencia, en la próxima década la habremos erradicado por completo, un sueño acariciado por México desde antes de ser nación.

De todos los organismos internacionales que miden la pobreza, como Banco Mundial, Cepal o la OCDE, por mencionar algunos, el Coneval es el más estricto de todos, pues la evalúa considerando niveles de ingreso y seis tipos de carencias: educación, salud, alimentación, servicios en el hogar, calidad de vivienda y seguridad social.

La mayoría de las dependencias federales tiene responsabilidad en el combate a la pobreza. De ahí la importancia de la Estrategia Nacional de Inclusión, diseñada y promovida desde la Sedesol hace un par de años por su entonces titular José Antonio Meade. El objetivo (alinear las acciones y programas federales, estatales y municipales hacia una meta común) logró su cometido y generó la sinergia deseada, a pesar de las restricciones presupuestales.

Por fin entendimos como país que la pobreza no se combate con dádivas o despensas, sino con liderazgo, inteligencia y estrategia, mediante el trabajo organizado y en equipo, y esa, esa es la mejor noticia que los mexicanos podemos tener.
29 Agosto 2017 04:09:00
Los Simpson, por el TLC
Con casi tres décadas al aire, Los Simpson se ha convertido en una de las series cómicas televisivas de dibujos animados más exitosas de todos los tiempos.

Además de involucrar temas y personajes de moda en sus episodios, su éxito se basa en el argumento principal: satirizar la forma de vida del norteamericano común de clase media.

La familia está compuesta por Maggie, la bebé recién nacida que no habla, pero todo observa; Lisa, la hija nerd e idealista en busca del sentido de su vida; Bart, el hijo travieso y divertido a quien no le importa la escuela; Marge, la madre noble y refunfuñona que hace lo imposible por mantener a la familia unida, y Homero, el padre, la estrella del programa, un tipo despreocupado y ocioso, fiel partidario de la ley del mínimo esfuerzo.

La rutina de Homero es muy similar a la del promedio estadunidense: trabaja todo el día frente a su COMPUTADORA; por la tarde, aborda su VEHÍCULO rumbo a su casa; al llegar, abre el REFRIGERADOR, saca una CERVEZA y se tira en el sillón de la sala a ver TELEVISIÓN.

Y se puede dar esa vida, a pesar de tener un empleo y un salario medio, porque los precios de las computadoras, los carros, los refrigeradores, las cervezas y los televisores son relativamente bajos. Y son accesibles gracias al libre comercio. Específicamente, gracias al TLCAN.

Aunque producidos principalmente por empresas extranjeras, esos cinco productos son -¡oh, ironía!- los que más nos compran. De cada 10 computadoras o tabletas que comercializan allá (como Intel y HP), dos se producen aquí; más de 40% de los vehículos que importan (GM y Fiat Chrysler Automobiles, entre otros) procede de nuestras plantas armadoras, y casi la mitad de los refrigeradores que adquieren (Whirlpool y Electrolux, en su mayoría), llevan la etiqueta Hecho en México.

Por si no bastara, casi 70% de la cerveza que importan (Corona y Modelo) tiene como origen suelo azteca, y cuatro de cada 10 televisores son ensamblados en México por empresas como Samsung y Sharp.

Si Trump pretende bloquear el comercio con argumentos nacionalistas, deberá explicarle a sus conciudadanos que carecerán de esos lujos, o tendrán que pagar un sobreprecio sustancialmente mayor para conservarlos. Sería el fin de la parodia de la familia Simpson… y de no pocas comodidades para el establishment norteamericano. La pregunta surge: ¿Estarán los millones de “Homeros” dispuestos a aceptarlo?

Vistas así las cosas, creo que los Simpson apoyarían el TLCAN.
22 Agosto 2017 04:09:00
Ganamos el primer round
Finalmente inició la tan anunciada renegociación del TLCAN, establecida como condición trumpiana para no romper del todo la relación con México. La reacción favorable de los mercados demuestra que pudo más el profesionalismo, la prudencia y la dignidad de la delegación mexicana, encabezada por el secretario Ildefonso Guajardo, que la beligerancia y la sinrazón de la contraparte norteamericana.

La cantaleta, que ya comienza a sonar trillada, es la misma: el déficit comercial de la balanza de ellos es la causa de todos sus males, y el TLCAN, una de sus principales razones. No les importa que el déficit con México sea únicamente de 8%, apenas una sexta parte del que mantienen con China.

Los déficits comerciales no son, en sí, necesariamente malos. En el caso de Estados Unidos es la consecuencia natural de su propio éxito: el premio a la productividad. Países altamente productivos, como Hong Kong, intercambian los frutos de su preparación y trabajo por las riquezas y manjares del mundo para que sus habitantes disfruten la prosperidad.

Quizá el único déficit justificable de condenar, por cuestiones más ideológicas que pragmáticas, sea el de la balanza agroalimentaria. El término “soberanía alimentaria” vende mucho políticamente cuando erróneamente se utiliza para criticar a los países cuya producción alimentaria es insuficiente para atender a su población. Lo que garantiza la soberanía, en este sentido, es la autodeterminación de las políticas agroalimentarias, según lo define la FAO.

Después de muchos años de haber sido negativa para México y por tanto positiva para Estados Unidos, la balanza comercial agroalimentaria se invirtió como consecuencia de un mayor dinamismo del sector y, en palabras del secretario José Calzada, de la atinada política de sustitución de volumen por valor que implementó la Sagarpa durante la primera parte del sexenio, cuando Enrique Martínez y Martínez encabezaba esa dependencia.

Menos granel y más empacado, menos sorgo y más berries, menos aguacate y más guacamole ha sido la fórmula de nuestras exportaciones. Aunque esta debiera ser la preocupación de nuestros vecinos del norte, no lo es. El sector manufacturero, principalmente el automotriz, es el principal centro de su atención.

La negociación será ardua y compleja, no cabe duda. Tenemos de nuestro lado a los mejores y, lo más importante, tenemos la razón. Ganamos el primer round. Vamos por los demás.
15 Agosto 2017 04:09:00
Quemar las naves
La Conquista española se debió, entre otros, a determinados factores: mejores armas, mayor conocimiento en el arte de la guerra, reclutamiento de pueblos enemigos de los aztecas y el contagio de la mortal viruela. Pero, según narra la historia, hubo un acicate adicional que modificó la actitud de los conquistadores, eliminando toda posibilidad de retirada: Hernán Cortés mandó quemar los barcos en los que llegaron.

La política social de nuestro país ha venido evolucionando con los años y con las ideologías de los gobiernos en turno. Durante la época populista, y con el pretexto del “boom” petrolero, los apoyos sociales se otorgaban masiva e indiscriminadamente, generando como consecuencia el agotamiento de las arcas públicas y el arraigamiento generalizado de la pobreza.

Después, los llamados gobiernos neoliberales cambiaron la estrategia y propusieron las transferencias condicionadas: el beneficiario seguiría recibiendo los recursos de manera temporal hasta que abandonara su situación vulnerable. Pero esto no sería gratis, pues los comprometía a realizar ciertas acciones.

Así surgió el Programa Nacional Solidaridad (Pronasol), que cambiaría de nombre a Oportunidades durante las administraciones panistas. Ahora se denomina Prospera, y consiste en que las amas de casa reciben un subsidio, pero condicionado a utilizarlo exclusivamente en la alimentación, la salud y la educación de sus hijos. Y así lo tienen que comprobar.

A través del INAES, Sagarpa y el DIF, entre otras entidades, se han generado, también en favor de estos y otros grupos, apoyos a fondo perdido para proyectos productivos, con el objetivo de generar una fuente de ingresos y abandonar su condición de pobreza.

Muy loables esfuerzos, sin duda. Para evitar que esas intenciones naufraguen deben ser soportadas por un incentivo del tipo “fracasar no es una opción”. Está comprobado que esos mismos proyectos se tornan milagrosamente exitosos cuando reciben un crédito.

Afortunadamente, la política pública nacional transita en esa dirección. Muchos de los apoyos ya se empiezan a otorgar a través de la banca de desarrollo para constitución de garantías o reducción de las tasas, pero siempre orientados a fomentar el crédito como estrategia de combate a la pobreza.

Nuestra gente es responsable, y cuando recibe un préstamo, sabe responder. Al adquirir un crédito están, como Cortés, “quemando sus naves”. No hay marcha atrás. Por tanto, su única opción es hacer rentable el negocio.

Así crecen ellos, y crece México también.
08 Agosto 2017 04:09:00
Fast fashion
En los albores del siglo pasado, la empresa norteamericana Ford Motor Company sentó las bases de la estrategia de producción que prevalecería durante las siguientes décadas. Produjo en serie un automóvil de bajo costo, el Modelo T, privilegiando la uniformidad y la escala. Todos eran idénticos, lo único que podría elegir el consumidor era el color, siempre y cuando este fuera negro.

Un siglo después las cosas han cambiado. Ahora es una empresa española la que está revolucionando no sólo a la industria textil, sino a los mercados en general: Zara, una cadena de tiendas minoristas de moda perteneciente al conglomerado textil Inditex, propietario también de las reconocidas marcas Massimo Dutti, Pull and Bear, Bershka y Oysho, entre otras.

Comenzó como una empresa artesanal confeccionadora de batas que no salió de España hasta 1988, pero una década después ya había dejado atrás en ventas a los gigantes Gap (norteamericano) y H&M (europeo). Ahora cuenta con más de 2 mil 500 sucursales en 88 países, de los cuales México ocupa el séptimo lugar con 79 tiendas.

En nuestro país, Inditex es la empresa líder en ventas de ropa con una participación de 4.3% del mercado, seguida de Levi's y Milano, con cerca de 400 unidades esta última.

¿Cuál ha sido la estrategia de Zara para alcanzar tan impresionantes números? Producir volúmenes más pequeños sin incrementar costos, estrechando el ciclo de vida del producto, de tal forma que se use una sola temporada del año. Desechables, prácticamente.

Esta empresa no necesita más de dos semanas para diseñar, fabricar y colocar en sus tiendas un nuevo modelo, mientras el resto del sector ocupa seis meses. Lanza al mercado al año la imponente cifra de 10 mil nuevos diseños.

En esta estrategia de “fast fashion”, Zara es sumamente sensible a los cambios en los gustos y preferencias de los consumidores, respondiendo inmediatamente a ellos. Esto importa mucho más que las ventajas asociadas a la producción en masa; la velocidad antes que la escala.

Fast fascino. Una nueva y agresiva tendencia en el ramo textil, pero que no puede ser ignorada por la industria en general.
01 Agosto 2017 04:09:00
Vueltas da la vida
Dicen, con mucha razón, que los países que desconocen su historia están condenados a repetirla. Aseguran, también, que el ser humano es el único animal en tropezar dos veces con la misma piedra, porque el tiempo borra del subconsciente social las malas experiencias del pasado.

El mundo es redondo y gira. Da muchas vueltas. La vida es caprichosa y nada garantiza una posición permanente. Venezuela es un claro ejemplo de ello.

En la década de los 70, el Gobierno de Estados Unidos y las dictaduras militares del Cono Sur apoyadas por él, implementaron la ominosa y terrible Operación Cóndor, como un dique para contener la ola creciente del comunismo de aquellas épocas.

El asesinato, encarcelamiento y de-saparición de decenas de miles de chilenos, argentinos, uruguayos, paraguayos, bolivianos y brasileños forzó el éxodo de multitudes a países generosos, ricos y democráticos que les brindaron asilo político. Venezuela fue uno de los principales en recibirlos.

De hecho, a pocos meses del triunfo absoluto de la Revolución Sandinista sobre la dictadura de la dinastía Somoza, fue Venezuela, la misma nación sometida hoy por una férrea dictadura, quien llevó ante la Organización de Estados Americanos (OEA) la iniciativa para promover elecciones libres en Nicaragua, moción que fue aprobada.

Décadas después se han invertido los papeles. En el mismo foro de la OEA, la delegación venezolana se levantó de la mesa de negociaciones lanzando epítetos deshonrosos contra todos los que “osaron” pronunciarse por la democracia y en contra de la represión en su país. Los muertos, detenidos y desaparecidos crecen exponencialmente, como en los 70, pero ahora desde la izquierda y sin el apoyo de la inteligencia norteamericana.

De aquella Venezuela próspera y digna, sólo el recuerdo queda. La represión, la violencia, el hambre y la desesperación del pueblo son cada vez más evidentes. Igual sucede con la intolerancia, la megalomanía y el delirio de Maduro, condiciones todas encaminadas a generar una tormenta perfecta.

El mundo es redondo y da muchas vueltas. Ojalá no sólo aprendamos del pasado, sino de las experiencias de otros países. Es una buena forma de no cometer los mismos errores.

Y la mejor forma de salir vencedores de yerros pasados.  
01 Agosto 2017 04:00:00
Vueltas da la vida
Dicen, con mucha razón, que los países que desconocen su historia están condenados a repetirla. Aseguran, también, que el ser humano es el único animal en tropezar dos veces con la misma piedra, porque el tiempo borra del subconsciente social las malas experiencias del pasado.

El mundo es redondo y gira. Da muchas vueltas. La vida es caprichosa y nada garantiza una posición permanente. Venezuela es un claro ejemplo de ello.

En la década de los 70, el Gobierno de Estados Unidos y las dictaduras militares del Cono Sur apoyadas por él, implementaron la ominosa y terrible Operación Cóndor, como un dique para contener la ola creciente del comunismo de aquellas épocas.

El asesinato, encarcelamiento y de-saparición de decenas de miles de chilenos, argentinos, uruguayos, paraguayos, bolivianos y brasileños forzó el éxodo de multitudes a países generosos, ricos y democráticos que les brindaron asilo político. Venezuela fue uno de los principales en recibirlos.

De hecho, a pocos meses del triunfo absoluto de la Revolución Sandinista sobre la dictadura de la dinastía Somoza, fue Venezuela, la misma nación sometida hoy por una férrea dictadura, quien llevó ante la Organización de Estados Americanos (OEA) la iniciativa para promover elecciones libres en Nicaragua, moción que fue aprobada.

Décadas después se han invertido los papeles. En el mismo foro de la OEA, la delegación venezolana se levantó de la mesa de negociaciones lanzando epítetos deshonrosos contra todos los que “osaron” pronunciarse por la democracia y en contra de la represión en su país. Los muertos, detenidos y desaparecidos crecen exponencialmente, como en los 70, pero ahora desde la izquierda y sin el apoyo de la inteligencia norteamericana.

De aquella Venezuela próspera y digna, sólo el recuerdo queda. La represión, la violencia, el hambre y la desesperación del pueblo son cada vez más evidentes. Igual sucede con la intolerancia, la megalomanía y el delirio de Maduro, condiciones todas encaminadas a generar una tormenta perfecta.

El mundo es redondo y da muchas vueltas. Ojalá no sólo aprendamos del pasado, sino de las experiencias de otros países. Es una buena forma de no cometer los mismos errores.

Y la mejor forma de salir vencedores de yerros pasados.  
25 Julio 2017 04:09:00
La Isla de la Pasión
Hace unos días, el 21 de julio, se conmemoró el centenario de un hecho inadvertido para la mayoría de los mexicanos: el rescate de los sobrevivientes de Clipperton. Aunque desconocido para el común de la gente, los hechos registrados en ese pedazo de tierra perdido en la inmensidad del océano Pacífico merecen ser recordados y aquilatados por el pueblo mexicano.

Clipperton, o Isla de la Pasión según la bautizara Fernando de Magallanes en 1520 al divisarla en lontananza, es un pequeño atolón de apenas 11 kilómetros de diámetro, ocupado mayormente por una laguna de aguas podridas, localizado a unos mil kilómetros al suroeste de Acapulco.

A principios del siglo 20 la isla era nuestra, aunque ahora es posesión francesa en virtud de un fallo internacional dictado en 1931. Para Porfirio Díaz tenía un valor militar y comercial estratégico. Por eso, en 1908 envió al capitán Ramón Arnaud a colonizar y cuidar “la plaza”. Arnaud marchó hacia el atolón al frente de un regimiento militar y sus familias (100, en total).

En los siguientes años, la Revolución cambiaría los mandos del Ejército, y la Primera Guerra Mundial, sus prioridades estratégicas. Derrocado el Gobierno espurio delahuertista, los colonizadores fueron olvidados y abandonados a su suerte, en parte por desinterés de las autoridades, en parte por el hundimiento durante la refriega revolucionaria del barco que los provisionaba.

A mediados de 1914, la nave USS Cleveland enfiló a la Isla de la Pasión debido a una operación de rescate por el naufragio de una fragata norteamericana. Su capitán ofreció también a los mexicanos ahí varados llevarlos a puerto seguro. Arnaud declinó estoicamente la oferta, después de enterarse de la invasión norteamericana (dos meses antes) al puerto de Veracruz.

Mostrando dignidad ante el enemigo, ese valiente grupo de mexicanos decidió permanecer en la remota isla, aun sabiendo que quizá el Cleveland era su último boleto de retorno a casa.

Pasaron los siguientes años buscando infructuosamente supuestos tesoros del pirata John Clipperton. Comían básicamente peces, moluscos, pájaros bobos y los cocos ofrecidos por un puñado de palmeras. Pero la prolongada ausencia de vitamina C les pasó la factura y el escorbuto arrasó con la mayoría de ellos.

Tres años después descenderían del cañonero Yorktown, en Salina Cruz, cuatro mujeres y siete niños, únicos sobrevivientes. Traían como posesión más valiosa el testimonio de valentía, dignidad y patriotismo de sus compañeros expedicionarios muertos en la Isla de la Pasión, legado que nos pertenece a todos los mexicanos.
18 Julio 2017 03:00:00
Nadie es profeta…
Nadie es profeta en su tierra, reza el popular adagio. Pocas veces le había encontrado tanto sentido a dicho apotegma como en nuestro reciente viaje a las capitales política y financiera de nuestro vecino del norte: Washington y Nueva York.

Los directivos del Banco Mundial, reconocida institución internacional dedicada a otorgar asistencia financiera y técnica a sus 189 países miembros, se quedaron gratamente sorprendidos por el uso que se ha hecho de una línea de crédito por 400 millones de dólares, de los cuales al finalizar el 2017 se habrá ejercido la mitad, otorgada hace un par de años a la Financiera Nacional de Desarrollo (FND).

El haber colocado decenas de miles de créditos en el sector rural (en su gran mayoría a mujeres) y con un alto porcentaje en municipios de muy alta marginación, con una recuperación de más del 96% de la cartera, nos valió una gran cantidad de elogios y la solicitud de ofrecer una conferencia a la totalidad de los países miembros, vía internet, para transmitir nuestra experiencia exitosa.

Las reuniones en el Banco Interamericano de Desarrollo, prestigiado organismo internacional creado para combatir la pobreza en el continente por medio del desarrollo de proyectos sustentables, se desenvolvieron en forma similar. Con ellos, la FND descuenta una línea condicional por mil millones de dólares, de los cuales se han ejercido cerca de 800. Después de mostrar los resultados, los directivos de este organismo no sólo aseguraron la disposición del resto de la línea, sino que ofrecieron 300 millones adicionales para continuar con nuestra labor de inclusión financiera y desarrollo rural.

La FND realiza su función de manera discreta, prudente y sin protagonismos, por lo que sus logros son poco ponderados en México. Hasta los funcionarios de nuestra Embajada, donde se realizó una rueda de prensa, quedaron impresionados al conocer nuestros números y nuestros alcances.

Estos son hechos concretos, medibles y tangibles, no palabras.

Por ello regreso a mi querida patria cargado de nuevos bríos, orgulloso de la institución en la que laboro y más convencido de la eficacia de sus liderazgos: desde su primer director y ahora cabeza de nuestro sector, José Antonio Meade, hasta su actual titular, Mario Zamora.

11 Julio 2017 04:09:00
Caballeros de la política
Una de las muchas ventajas de radicar en la Ciudad de México es el acceso al buen teatro, de calidad mundial, que poco o nada le pide al de Broadway. Hace unos días disfruté, junto con mi esposa, las extraordinarias actuaciones de Sergio Zurita, José Carlos Rodríguez y Luis Miguel Lomaba en la obra titulada 3 Días en Mayo.

El argumento nos sitúa detrás de las puertas de Downing Street, en Londres, al finalizar mayo de 1940. Con apenas 16 días en el cargo, el gabinete de guerra del primer ministro Winston Churchill se enfrasca en ásperas y apasionadas discusiones sobre la decisión de aceptar o rechazar la propuesta de Francia, a punto de la rendición ante los nazis, de tratar de negociar la paz con Hitler, a través de Mussolini, a cambio de ceder las colonias del imperio británico situadas en el Mediterráneo.

Un año antes, en Múnich, se suscribieron acuerdos que los teutones no respetaron. En contra de la opinión enconada de miembros de su gabinete, quienes exigían agotar hasta la última carta pacifista, Churchill se negó a perder tiempo y mostrar debilidad.

Con Francia, Polonia, Bélgica y Noruega sometidas por Alemania, Italia y España dominadas por el fascismo, la Unión Soviética pactada con Hitler y unos Estados Unidos distantes y abúlicos, el Reino Unido, tras el descalabro de Calais y con un poderío aéreo inferior en 4, llevaba todas las de perder.

El desenlace es historia, así que no pecaré de imprudente. Lo relevante es cómo se tomó la decisión de pelear hasta el final. En las discusiones participaron Churchill, el exprimer ministro Neville Chamberlain, el líder del Parlamento y próximo primer ministro Clement Attlee, y lord Halifax, canciller y cercano competidor de Churchill por la primera magistratura británica.

Es decir, resolvieron el que era, el que fue, el que sería y el que podría ser. El acuerdo se tomó en conjunto, en equipo, privilegiando siempre el interés nacional. Hacia adentro, las posturas fueran encontradas y sacaron chispas; hacia afuera, mostraron unidad y patriotismo.

¿Podríamos imaginar, por ejemplo, a Zedillo, Salinas, Fox y Cárdenas llegando a un acuerdo de esta naturaleza? ¡Jamás!

Mucho debemos aprender de la historia y particularmente de los ingleses, caballeros de la política y señores de una gran madurez, tolerancia y civilidad.
04 Julio 2017 04:09:00
Juego de caballeros
Hace poco llegó a mis cuentas de redes sociales un video del presidente Trump jugando golf, con su carrito estacionado sobre el green y a pocos metros del hoyo. Aunque el golf es un deporte practicado por muchos mandatarios como sano esparcimiento, esa imagen dice mucho más de lo aparente.

“El golf es un juego de caballeros”, aseguran los clásicos; sí lo es, pero no en la acepción misógina del término, pues muchas damas practican este deporte. Tampoco debe referirse a una concepción de estatus social, ya que si bien es una actividad cara en México, en otros países es accesible para las mayorías. De lo que sí estoy seguro es del sentido ético y moral de la frase.

El golf saca a flote el verdadero ser de las personas. Dice un adagio: “Si quieres conocer a alguien, dale poder”. Yo propongo una fórmula más simple y menos arriesgada: “Llévalo a jugar golf”.

En este juego cada quien cuenta sus golpes. Depende de la conciencia individual si se hace trampa o no, sobre todo cuando la bola sale del “fairway” y es necesario ejecutar tiros complejos, ocultos a la vista de los demás. Sin embargo, la honestidad, o falta de ella, no es la única virtud puesta de manifiesto en el golf.

Un “swing” calmado y elegante es característico de individuos organizados y sofisticados; mientras que uno desgarbado y precipitado refleja personalidades desordenadas e inconsistentes. Los golpes conservadores y a la segura son propios de personas aversas al riesgo, mientras los osados son característicos de aventureros y audaces.

Quienes practican de manera profesional este deporte saben que siempre se juega contra dos rivales: el campo y uno mismo. Cada campo es diferente, pero el jugador siempre es el mismo.

Y aunque no hay campo igual, todos juegan con las mismas reglas. Una de ellas prohíbe tajantemente introducir los carritos al green, por lo delicado de esta superficie donde se realizan los tiros finales. La imagen de Trump, violando flagrantemente esta norma, desnuda su verdadera personalidad.

Ese desprecio evidente a las reglas es una clara muestra del nulo respeto que siente y tiene hacia los códigos y preceptos, actitud que nuestros negociadores deberán tomar muy en cuenta a la hora de decidir la nueva etapa de relaciones comerciales con EU para evitar desagradables sorpresas.
27 Junio 2017 04:09:00
Duelo de divas
Vaya noche que nos regalaron la Guzmán y la Trevi a los más de 20 mil espectadores que, en cada una de sus tres presentaciones, asistimos a la Arena de la Ciudad de México a presenciar su show.

Lo rutilante de las estrellas y el rumor persistente de su eterna rivalidad, aderezado con los murmullos sobre la reanudación de hostilidades “backstage”, prometían, de origen, un espectáculo electrizante y una velada para el anecdotario.

Y lo fue. Lo magnético de sus personalidades, lo colorido y variado de sus atuendos, lo preciso de la iluminación y lo envolvente del escenario fueron el complemento perfecto a sus grandiosas y elocuentes voces. Sin embargo, había algo más detrás de todo esto: un halo mágico en el entorno, difícil de explicar.

Sin duda ambas figuras, carismáticas y enigmáticas a la vez, son un derroche de talento. He presenciado sus actuaciones por separado en palenques y auditorios, y aunque muy meritorias todas, lejos quedaron de esta mezcla explosiva.

El fenómeno me obligó a la reflexión y a buscar razones que hicieran del experimento de la confluencia un rotundo éxito. Encontré dos:

La primera es la sinergia, que es la potenciación de dos fuerzas cuando se juntan y se encauzan. Es el valor agregado, producto del trabajo en equipo y el esfuerzo simbiótico; es la suma de capacidades o, para ponerlo en palabras de Mario Benedetti, juntos “en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos”.

La segunda es la competencia. Las comparaciones son odiosas, cierto, pero inevitables en un encuentro de esta naturaleza. La necesidad ególatra de triunfar en el aplausómetro las obliga a esfuerzos extraordinarios, de los que el público resulta el principal beneficiario.

Sinergia y competencia, dos impulsores de éxito, no sólo en presentaciones musicales, sino en la política y en la economía, en lo público y en lo privado, en la vida en general.

La competencia nos hace grandes, y la sinergia vuelve exponencial esa grandeza. No les tengamos miedo.
20 Junio 2017 04:09:00
‘Huachicoleando’
“Huachicol”, singular palabra de uso cotidiano que hasta hace algunos meses era desconocida en muchos sectores de nuestra sociedad, hoy día se hace presente en la mayoría de los medios electrónicos y escritos para hacer referencia a un nuevo flagelo: el robo de combustible, principalmente de los ductos de Pemex.

De hecho, el vocablo no existe en el Diccionario de la Lengua Española, pero, como muchos otros, se ha popularizado y se encuentra ya muy generalizado en la jerga ordinaria del pueblo mexicano.

La palabra huachicol se utiliza, en su acepción original, para hacer referencia a las bebidas alcohólicas adulteradas que, por un deficiente proceso de fermentación y destilación, representan un gran peligro para la salud de quien las consume.

Con el tiempo, empezó a emplearse para referirse a todo tipo de licores, adulterados o no.

Bautizar actividades ilegales con palabras elocuentes y floridas no es una práctica nueva. Ahí tenemos la actividad del “burrero”, aquel destinado a transportar la droga al norte del Río Bravo; o la del “pollero”, encargado de llevar indocumentados al mismo destino.

La fauna delincuencial, en el argot popular, la complementan el “coyote”, quien funge como intermediario abusando de una posición de poder; el “chacal”, el que abusa de menores, y la “rata”, un ladrón común, entre otros.

El problema no es tanto el nombre o el origen de dicha ocupación, sino su socialización e institucionalización. Cuando a la actividad se le asigna un patronazgo celestial y un corrido, malo el asunto. Los delincuentes ligados a esa labor ya veneran a un Santo Niño Huachicolero en sus plegarias y cantan la Cumbia del Huachicol en sus fiestas.

Apología del delito en su más descarnada expresión.

El mercado negro generado por el robo de combustible ha repuntado enormemente por la liberación de los precios de las gasolinas, potenciando este dañino ilícito. Comunidades enteras viven de dicha actividad, insertadas en una red gigantesca de complicidades y corrupción.

Lo peor que podemos hacer como sociedad es permanecer pasivos y permitir que esta deplorable actividad forme parte de nuestras vidas, corroyendo los fundamentos esenciales de nuestro estado de derecho. Estamos a tiempo de impedirlo.
13 Junio 2017 04:00:00
Época de invertir
Contra el pronóstico de algunas voces pesimistas de principios de año, que auguraban un tipo cambiario de hasta 25 pesos por dólar, hoy nuestra moneda está fortalecida y la divisa verde se ubica en su cotización más baja de los últimos 10 meses.

Atrás quedaron los tiempos cuando las devaluaciones, ejecutadas mediante decreto, eran sustanciosas, irreversibles y terriblemente dañinas.

Muchas son las razones de la apreciación del tipo de cambio. Algunas externas, como el incremento de los precios del petróleo y la difusión de las amenazas trumpianas; otras internas, como el buen manejo de las finanzas públicas, la llegada de inversiones extranjeras y, sobre todo, la confianza de los agentes económicos que quita presión al mercado cambiario.

Son muchos los efectos que la apreciación del peso trae a la economía, no todos positivos, por cierto. Si no, preguntémosle a los exportadores, quienes han visto mermados sus ingresos en la misma proporción que el peso se aprecia.

No obstante, la mayor parte de las consecuencias es positiva. La inflación se controla al bajar los precios de los insumos de importación y se envían señales muy favorables a los mercados internacionales. Pero la mayor aportación es que, en un entorno de tasas de interés al alza, se convierte en el músculo impulsor del crecimiento.

Veamos. Cuando las tasas de interés suben, el público decide ahorrar y recibir un rendimiento seguro, en lugar de invertir con riesgo y esperar una ganancia incierta, lo que asfixia el emprendimiento y enfría la economía. De la misma forma, cuando una moneda se deprecia, la gente prefiere adquirir activos altamente improductivos pero garantes de reservar valor, tales como tierras, casas y arte.

Sin embargo, cuando una divisa se aprecia, como pasa con el peso, sucede lo contrario y se prefiere invertir en proyectos productivos, con la certeza de que los pesos generarán ganancia por partida doble, generando empleo y riqueza.

Así que es buen momento de cambiar bienes inmobiliarios por pesos, invertirlos en bolsa o en cuentas bancarias. Ya el sistema financiero se encargará de hacerlos productivos.

Sin duda, un contundente revés de nuestro peso para los agoreros.
06 Junio 2017 04:09:00
El fin del poder
No cabe duda que los equilibrios del poder en el mundo se están alterando significativamente. Si bien el proceso de reacomodo de las fuerzas internacionales no comenzó con la elección norteamericana reciente, sí precipitó su desencadenamiento.

En el texto El Fin del Poder, el venezolano Moisés Naím explica de manera elocuente las razones por las cuales los grandes conglomerados empresariales y las principales potencias económicas y militares, como Estados Unidos, están perdiendo su supremacía. El poder se dispersa cada vez más en entes que el autor llama “micropoderes”.

Cuatro son las fuentes generadoras de poder:

1) La fuerza, otorgada por el poderío militar, principalmente, y que en Estados Unidos ha sido seriamente comprometida por las exhibiciones nucleares de economías asiáticas.

2) El código, originado por las obligaciones morales y las normas de conducta social, seriamente afectado por las recientes decisiones de nuestro vecino del norte.

3) El mensaje, proveniente de la persuasión de la imagen y la propaganda, es crecientemente negativo ante el resto del mundo por parte del emisor estadunidense, y

4) La recompensa, el acicate del estímulo, de ser aliado del gigante norteamericano se diluye cada vez más en un entorno de de-sencanto y escepticismo.

Naím descubre también las tres revoluciones que están ayudando a derribar esos cuatro diques de contención: la del más, la de la movilidad y la de la mentalidad. Más gente en los países y más riqueza causan mayor cuestionamiento y mayor resistencia; más migración de personas y de cerebros genera alteraciones culturales y transmisión de ideas renovadoras, y mentes más libres equivalen a mayor inconformidad e inquietud.

En este contexto, el triunfo de Macron en Francia es emblemático por razones sin relación con su inexperiencia política, su juventud redentora o su singular matrimonio. Francia se convirtió en la caja de resonancia de la decepción y el rechazo mundiales al populismo, cuyas muestras más palpables ya se manifiestan en países como Estados Unidos, Reino Unido y Venezuela.

La hegemonía norteamericana se diluye. El poder se fracciona. Y los países que, como Francia, sepan aprovechar esa coyuntura, resultarán ganadores. ¡Preciosa oportunidad para México y los mexicanos!
30 Mayo 2017 04:09:00
La Financiera
De manera discreta y sin aspavientos, la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND) cumple con su objetivo de llevar crédito al sector rural y financiar los proyectos productivos que, por su naturaleza, no son sujetos de atención de la banca comercial. Se asombran mis amistades, incluso quienes realizan actividades agropecuarias, cuando les platico sobre nuestro quehacer, nuestros números y nuestros alcances.

Con orígenes de casi un siglo, la FND ha evolucionado con los años. Comenzó como el Banco Nacional de Crédito Agrícola en 1926 hasta convertirse en Banrural, el cual concluyó su existencia a principios de siglo después de una larga agonía. El desastroso desempeño de su antecesor causó que el nacimiento de la FND se diera en un contexto de incredulidad y expectativas adversas.

Sin embargo, gracias a las fértiles y sólidas simientes sembradas por su creador y primer director, José Antonio Meade, así como la responsabilidad y profesionalismo de los funcionarios que le siguieron en el encargo, la FND es hoy un modelo exitoso a seguir, reconocido allende nuestras fronteras.

Con un patrimonio que dobla ya al inicial, la FND sigue creciendo y consolidándose. Son casi un millón 700 mil los beneficiarios en lo que va del sexenio, de los cuales 300 mil son pequeños productores: ejidatarios y campesinos en su mayoría.

La FND no coloca crédito únicamente en el campo y las zonas marginadas, sino también en las ciudades cuando el destino del financiamiento son proyectos de comercio y servicios vinculados al sector rural. Esos pequeños emprendedores que son víctimas del agio y tienen que financiarse a tasas que, a veces, llegan a los tres dígitos.

Para ellos la pesadilla no termina ahí. Al tener comprometidos sus ingresos en el pago de onerosos intereses, no pueden consumir de contado, lo que los obliga a comprar “en abonos chiquitos”, pagando tasas también de usura.

Los programas y portafolios de la FND rompen con este círculo vicioso y ayudan a mejorar los niveles de ingreso familiares y a combatir la pobreza. Por todo eso y más, la FND es una de las instituciones motivo de orgullo de nuestro país y nuestro Gobierno.

¡Acércate a la Financiera!
23 Mayo 2017 04:09:00
Trumponomics
Con esa alusiva palabra, la prestigiada revista inglesa The Economist tituló su más reciente publicación. El cuerpo de la misma contiene una serie de artículos que hacen referencia a las ideas económicas del presidente Trump, a sus propuestas y a los riesgos que conllevan. Un peligro latente no sólo para Estados Unidos, sino para todo el mundo.

Pretende más empleos y mejor remunerados para los norteamericanos, empleos que, según su obtuso entender, son sistemáticamente robados por los “aprovechados y abusivos mexicanos”, tanto inmigrantes, legales o ilegales, o por quienes laboran en las empresas norteamericanas instaladas en México.

Por ello, un Trump arrogante amenaza con levantarse de la mesa de negociación del TLCAN y mandarlo todo al carajo, un Trump engreído insiste en la construcción de ese ridículo muro, un Trump populista propone reducciones fiscales extremas para las empresas que produzcan en tierras del Tío Sam y castigos draconianos para quienes lo hagan desde el exterior.

Para complementar su utopía, un Trump ignorante propone una intensa reforma desregulatoria y una agresiva inversión en infraestructura. Su “lógica” simplemente descarta que un modelo económico funciona si, cuando menos, está sustentado en supuestos racionales y es congruente con las leyes económicas básicas.

Ni una ni la otra para este aprendiz de estadista.

No existe evidencia probatoria de su postulado de que el libre comercio juega consistentemente en contra de Estados Unidos, como él afirma.

De ser así, otra sería la principal potencia económica del mundo. Los empleos en disputa son del sector manufacturero y apenas representan 8.5% de la oferta laboral norteamericana.

Las empresas obligadas a quedarse allá invertirían mejor en automatizar sus plantas, en lugar de gastar ocho veces más en mano de obra. Así de lógico.

No se necesita ser economista para darse cuenta de que sus propuestas son antagónicas entre sí e incompatibles a todas luces: ¿Más inversión pública con menos recaudación fiscal y sin endeudamiento adicional? ¿Empresas más productivas con mayores costos laborales? ¡Por favor!

Es imposible aspirar a conquistar el futuro regresando al pasado. No, al menos, en un individuo con tres dedos de frente. Y el grandilocuente Trump está empeñado en demostrar que no los tiene.
16 Mayo 2017 04:09:00
Orejas y rabo
Dicen algunos que la economía es como los toros. ¿Será?

Terminó el primer cuatrimestre del año, el primer tercio en lenguaje taurino. En ese tercio, el de varas, el matador mide la bravura del astado, procura sacarle algunos pases de verónica, gaonera o chicuelina y se le castiga con la pulla.

Para la corrida de 2017 se previó un toro de Miura, de encaste indómito y salvaje. No obstante, nuestro torero, Pepe Meade, secretario de Hacienda, ha sido hábil con la diestra y ha logrado dar gráciles capotazos a los principales riesgos que se preveían a principios del año.

El peso ha experimentado un histórico fortalecimiento y el mercado interno se consolida a pasos agigantados. El comportamiento mensual ascendente y sostenido de los índices de confianza del consumidor, así como los incrementos sustanciales en los indicadores de ventas al menudeo y de exportaciones, son muestra de un dinamismo económico materializado en una nada fácil percepción ciudadana.

Y aunque el toro comenzó la corrida muy altivo y desbocado, amenazando con saltar a los tendidos con niveles inflacionarios por encima de los deseados, el gobernador del Banco de México también ha sabido embestir a la bestia de manera precisa con la pica y aplicar la presión correcta para dosificar su ímpetu y facilitarle la lidia al matador.

La cuadrilla de banderilleros, compuesta por los secretarios de Economía y de Relaciones Exteriores, se ha lucido con una colocación magistral de sendas banderillas en el lomo de la res bravía.

Sus acertadas y responsables intervenciones en torno a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y a la relación bilateral con Estados Unidos, han dado tranquilidad y certeza a los mercados y a los inversionistas, enorme logro si tomamos en cuenta los pronósticos vigentes al momento del triunfo de Trump.

Aunque la volatilidad internacional amenaza con chubascos y tormentas para el resto de la corrida, la expectativa del respetable es que las condiciones son favorables para que nuestro matador se adorne durante el tercer tercio con la muleta, dé una certera estocada para llevarse orejas y rabo y salir así en hombros del coso.

¡Olé!
09 Mayo 2017 04:09:00
Ni tanto que queme al santo…
La semana pasada participé como panelista en la 38 Conferencia Nacional de Mejora Regulatoria, organizada por la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) y el Gobierno de Colima. Escasa y valiosa oportunidad, de esas en las que coinciden en un mismo foro quienes crean las regulaciones (legisladores), los reguladores (funcionarios públicos) y los regulados (empresarios).

La regulación es un mal necesario. Es el costo que pagamos como sociedad por garantizar la vigencia de nuestras instituciones, la certeza jurídica, los derechos de propiedad y la salud, entre otros. ¿A cuánto asciende este costo? Según Cofemer, a 2.72% del PIB. Una cifra muy alentadora si la comparamos con el 4.25% registrado en 2015. Sin embargo, aún tenemos muchas áreas de oportunidad, ya que ocupamos el lugar 47 de 190 economías evaluadas por Doing Business: trámites por internet y eliminación de requisitos, documentos innecesarios o duplicados, por mencionar algunos.

La sobrerregulación es peligrosa y puede causar daños irreversibles a la economía al alterar el equilibrio natural del mercado. Uber, por ejemplo, durante el evento se quejó amargamente de las legislaciones de algunas entidades federativas, como las del estado anfitrión, cuyas restricciones draconianas hacían inviable su incursión, afectando a miles de potenciales usuarios.

Esta práctica no es exclusiva de países en vías de desarrollo. El caso extremo de un infectado de VIH que se presentó en Estados Unidos en 1985 y se llevó al cine como “Dallas Buyers Club”, puso en jaque al sistema regulatorio de aquel país. Al violar las estrictas normas de la FDA (Administración de Alimentos y Medicinas) ganó varios años de vida y generó un valioso precedente: sin nada que perder, el desahuciado está dispuesto a correr riesgos mayores.

En México la mejora regulatoria es ya política de Estado. Es menester ahora encontrar un saludable punto medio: ni tan laxa la regulación como para arriesgar el derecho de terceros y la armonía social, ni tan rigurosa que atente contra la economía y el equilibrio del mercado.

Es decir, ni tanto que queme al santo…
02 Mayo 2017 04:09:00
¡A tomar vino!
El vino siempre ha sido una bebida controversial. Unos, mediante loas y versos, exaltan sus cualidades de socialización y camaradería; otros, con lúgubres presagios, exponen los riesgos de su abuso. Aunque con sus azúcares el vino tinto puede empeorar la terrible dolencia de la gota, la mayoría de los especialistas coincide en que tomar una copa diaria reduce los riesgos de infarto, ayuda a controlar el sobrepeso y el colesterol, combate el cáncer y evita infecciones.

En nuestro país el potencial vitivinícola es enorme. Aunque el consumo de vino en México ha crecido anualmente a una tasa extraordinaria de 8% en el último lustro, la ingesta promedio por habitante es de ¾ de litro, muy bajo comparado con los 20 litros que beben los españoles, los 37 de los italianos o los 48 de los franceses.

En México sólo consume vino 2% de la población, esto es, unos 2.5 millones de personas. El crecimiento en ventas, de dos dígitos, sugiere un mayor gusto del consumidor nacional por vinos mejores y más caros. Sin embargo, y a pesar de estas señales del mercado, la producción nacional apenas satisface la tercera parte de su demanda.

Nuestro país no sólo cuenta con la primera bodega vitivinícola del continente, localizada en Parras de la Fuente, Coahuila, en lo que ahora es Casa Madero, sino con más de 600 premios internacionales otorgados a nuestro vino, que nos colocan por encima de la media mundial.

Falta de crédito accesible, déficit en la infraestructura de los valles vitivinícolas, escasa cooperación entre los participantes de la industria y competencia desleal de otros países, son los principales obstáculos al sector.

El Congreso de la Unión ya cocina una importante iniciativa para promover la industria, y la Financiara Nacional de Desarrollo, un programa a la medida para financiar proyectos de esta naturaleza. Con esto, estaremos generando grandes inversiones y miles de empleos en estados como Baja California, Coahuila, Nuevo León y Guanajuato.

Todos los excesos son malos. Aprendamos a disfrutar de una copa diaria de buen vino mexicano, conscientes de que así contribuimos a cuidar nuestra salud y la de nuestro campo.

¡Salud!
25 Abril 2017 04:09:00
La energía del dinero
Desde sus orígenes, el dinero ha venido evolucionado con el tiempo y las circunstancias. Buscando objetos que cumplieran con sus funciones básicas, tales como medio de intercambio, el hombre ha utilizado desde piedras y metales preciosos, en la época medieval, y granos de cacao en la América prehispánica, hasta cigarrillos en los penales actuales.

El dinero-mercancía ha dejado de ser efectivo, por lo que el dinero-fiduciario ha venido a ocupar su lugar: billetes y monedas que, desde el patrón oro, abandonado hace casi medio siglo, no cuentan con un respaldo físico por parte de la entidad emisora.

La evolución no ha quedado ahí. Ahora el dinero sólo es un número en los sistemas de alguna entidad financiera. Los depósitos, los pagos y las transacciones bancarias se realizan, en general, por medios electrónicos a través de internet. La única certeza de su existencia es un número de cuenta y una contraseña.

Yehuda Berg, uno de los principales exponentes de la Cábala en el presente siglo, explica en su libro Prosperidad Verdadera que el dinero es conciencia, es fe, ¡es energía! Ahora, más que nunca, sus postulados toman vigencia.

El dinero es energía, y como tal, entre más, mejor. No hay nada de malo en ello. La diferencia radica en su origen y en su destino. Si el dinero fue mal habido, llegó por actos inmorales o es fruto ilegítimo, se transformará en una fuerza negativa que traerá desgracia a su poseedor.

La electricidad es energía. ¿Es mala la electricidad? Depende del uso que se le dé. Se puede usar para alumbrar un hogar o para terminar con la vida de un sentenciado a la silla eléctrica. Los rayos solares son energía. ¿Son malos? Depende de la relación: pueden utilizarse para alimentar celdas solares o quemar la espalda de un bañista desprotegido.

Lo mismo pasa con el dinero. Como la energía, si es bien habido debe fluir hacia inversiones que generen empleo, combatan la pobreza y hagan de este mundo un mejor lugar para todos.

Así se evitará cualquier sobrecarga, que en términos de energía siempre resultan peligrosas.
18 Abril 2017 03:00:00
Apocalipsis cibernético
“La seguridad cibernética es un mito”. Con ese lapidario título, la prestigiada revista británica The Economist publicó recientemente un artículo estresante. El problema, sostiene el semanario, es que el asunto se aborda, y por lo tanto se busca resolver, desde el punto de vista técnico y no económico.

Los fraudes cibernéticos han ido evolucionando en la medida que las computadoras toman el control de nuestras vidas. Los mecanismos ingenuos y “engañabobos”, como el “phishing”, han cedido su lugar a crímenes más sofisticados: el robo de identidad, los fraudes con tarjetas de crédito, el hurto de bienes digitales y la extorsión computarizada.

Sin embargo, el atrevimiento no queda ahí. Los atracos han escalado de nivel, y seguirán haciéndolo. Desde robos espectaculares a bancos centrales, como el de Bangladesh, hasta la intromisión de hackers en procesos políticos, como lo hicieron los rusos en la pasada elección presidencial de Estados Unidos.

Las computadoras ya no sólo trabajan con bases de datos y flujos abstractos. Ahora, y cada vez con más frecuencia, son componente esencial de bienes tangibles de uso cotidiano. Desde vehículos hasta señales de tráfico; desde aviones hasta aeropuertos; desde satélites en órbita hasta trenes subterráneos; desde bombas sumergibles hasta bombas atómicas.

En la actualidad, para desatar la Tercera (y seguramente última) Guerra Mundial ya no se necesita más que la genialidad de un hacker fundamentalista.

La seguridad cibernética es laxa de origen. Lo exponencial de los avances tecnológicos ha sido posible, precisamente, gracias a la apertura que ofrece internet. El problema no se resolverá únicamente con ingeniería ni vigilancia pues cuando una solución sea ideada, habrá ya 10 formas de burlarla.

Sin duda la regulación gubernamental, todavía en pañales, jugará un papel importante en mejorar la ciberseguridad. Pero el mejor regulador será el mercado. Que sean los consumidores quienes premien a las tecnologías más seguras y castiguen a las que no inviertan en ello.

Para eso es necesario fijar reglas claras y establecer los incentivos económicos correctos. Sólo así podremos prevenir que una tragedia de esa magnitud suceda, que bien podría ser el inicio de un infierno apocalíptico.

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