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Querida Ana
Querida Ana
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29 Mayo 2017 04:00:00
Querida Sesentona
QUERIDA ANA:

Hace varios años usted publicó un texto referente a los ancianos. Recuerdo muy bien que se llamaba Agradecimiento de un Anciano. Me gustó mucho y lo recorté del periódico de la oficina donde trabajo y se lo llevé a mi mamá, que entonces ya era bastante mayor. A ella le encantó y lo guardó. Decía que lo leía seguido. Mi madre falleció hace año y medio y yo cumplo hoy 60 años, que en nuestra sociedad es la edad en que uno es anciano. Tengo bastante buena salud, sigo trabajando, hago todo el quehacer de mi casa, recibo a mis hijos (me refiero a mi hijo y a mi nuera, pues soy madre soltera) y nietos con comida o merienda cuando vienen a visitarme, pero de todas formas ya cumplí 60 años y ya soy una “anciana”, aunque no me sienta así.

El recorte de aquel periódico se perdió y me gustaría, si es que eso fuera posible, que si lo tiene, lo publicara de nuevo. ¿Podría hacerme ese favor? Sería como mi regalo de cumpleaños. Y les va a gustar mucho a los viejitos. Muchas gracias.

SESENTONA

QUERIDA SESENTONA:

Eres una “pollita”. Y qué bueno que te sientes joven. Por tu carta sé que así te vas a sentir siempre y me alegro por ello. Recibe mi sincera felicitación por tu cumpleaños y mi deseo de que cumplas muuuuchos más. Y con mucho gusto publico el texto que me solicitas. Está en un libro que aprecio y siempre lo tengo a la mano porque contiene muchos textos, versos y artículos muy interesantes que gusto de leer de vez en cuando. Dice que es de autor anónimo:

AGRADECIMIENTOS DEL ANCIANO

GRACIAS a quienes:

Entienden lo torpe de mi caminar, la poca firmeza de mi pulso y la escasa fuerza de mis manos.

Comprenden que ahora mis oídos se esfuerzan por escuchar lo que dicen.

Se percatan de que mis ojos han perdido visibilidad a pesar de usar lentes y mi sentido del humor se ha limitado.

Disimulan cuando derramo algo sobre la mesa.

Se detienen a charlar conmigo por unos momentos.

Aceptan mis fallas de memoria y cuando no me dicen: “eso ya lo dijiste”.

Saben despertar en mí recuerdos de un pasado feliz.

Me hacen saber que soy querido(a) y respetado(a) y no estoy solo(a).

Comprenden lo difícil que es encontrar fuerzas para vivir con dignidad y me permiten esperar tranquilo el día de mi partida.

Reciba un abrazo.

ANA
27 Mayo 2017 03:00:00
Querida Sola y Triste
QUERIDA ANA:

Tengo 71 años, fui esposa durante 49 años, pero no pudimos tener hijos. El falleció hace cuatro meses y he estado muy triste desde entonces porque me siento muy sola. Él era mi compañía, estábamos siempre juntos. Me ayudaba con el quehacer de la casa, en cosas sencillas aunque yo siempre cociné, pues decía que yo era excelente cocinera y le gustaba todo lo que le cocinaba. Tenemos sobrinos, hijos de un hermano de él, pero nos ven poco, son algo despegados, aunque ahora que él murió vienen un poco más o mi concuña me llama. Quizás por eso siempre fuimos muy unidos. Él tenía muchos amigos y yo tengo amigas. Muchas veces me invitan y hasta vienen por mí. Como yo fui secretaria y él un empleado importante de una compañía siempre usamos la computadora y yo sigo usándola. Por eso le escribo.

Quiero pedirle un favor. Que me ayude a dormir bien en la noche. Lo que me lo impide es pensar en mi esposo, porque estoy muy confundida con lo que dice el certificado de defunción. Allí anotaron como causa de su muerte: “accidente cerebrovascular agudo”. ¿Qué quieren decir con “accidente”? Él estaba enfermo del corazón desde hacía un año, aunque eso no le impedía sus actividades. Yo era la que manejaba y lo llevaba a donde quería ir. Y sigo manejando nuestro carro, que no es nuevo, pero está muy bueno. Él no se cayó ni se dio un golpe. ¿Me puede ayudar con eso? He leído en sus cartas que usted tiene un amigo médico. Por favor pregúntele, a ver qué le dice. Y le agradezco mucho su atención. Le mando un abrazo.

SOLA Y TRISTE

QUERIDA SOLA Y TRISTE:

Por favor reciba mi sentido pésame por la ausencia de su querido esposo. Y no se angustie por lo que dice el certificado de defunción. Pregunté a mi amigo el doctor y dice que en medicina la palabra “accidente” se refiere a un accidente biológico repentino, inesperado en el cuerpo. El “accidente cerebral” es, explicado de una manera simple, la manera médica de decir que su esposo tuvo una embolia, un disturbio repentino de los vasos que sirven al cerebro. Así que ya ve, fue algo que puede suceder y ha sucedido a miles de personas. Tranquilícese.

Y quiero decirle que aunque sé que es muy pronto para que se conforme con su pérdida, le recomiendo que se distraiga. Salga con sus amigas, visítelas y también a sus parientes, quizás no los veían porque ustedes eran muy unidos y sentían que no necesitaban a nadie, pero ahora usted está solita. Está usted muy bien, se vale por sí misma, conduce un auto, tiene salud, atiende su casa. ¿Desea algo más? Tiene muchas bendiciones. Estoy siempre a sus órdenes y gracias por leer mi columna.

ANA
26 Mayo 2017 03:00:00
Querido Lector Constante
QUERIDA ANA:

Soy un hombre soltero de 36 años, profesionista, empresario con bastante éxito, agradable, buen conversador, trabajador y sin ningún vicio. Desde hace seis meses vivo con una muchacha encantadora. Ella tiene 29 años, también soltera, profesionista, tiene un buen empleo, es guapa, atractiva, muy agradable, fiel, amorosa, tiene muy buen carácter y por ello tiene muchas amistades. Y como cereza del pastel, cocina excelentemente y es magnífica ama de casa. En fin, es la persona que siempre esperé para casarme. Estoy enamorado de ella y ella dice que también me quiere. Y así lo siento. Nuestras amistades dicen que hacemos una bonita pareja.

Por lo que le digo, hace unos días le dije que fuéramos pensando en el matrimonio. Ella volteó a verme con mucho amor y me dijo que eso la haría la mujer más feliz del mundo. Pero agregó que tengo que cambiar antes de que lleguemos al altar, porque dice que soy muy posesivo y dominante. Antes ya lo habíamos hablado, pero creí que no lo decía en serio. Yo no siento que sea así, pero si ella lo dice debe haber algo de verdad. ¿Qué me aconseja que haga? No quiero perder a mi novia, la amo y me ama. Y de verdad quiero formalizar nuestra relación. Muchas gracias.

LECTOR CONSTANTE

QUERIDO LECTOR CONSTANTE:

Gracias por confiar en mí. Y reciba sincera felicitación por haber encontrado a esa joya, que por añadidura lo ama y desea casarse con usted. En parte reconoce que ella tiene razón y eso es parte de la solución. Y aunque no dice que esté dispuesto a hacer un cambio en su carácter o comportamiento, supongo que así lo piensa. Muchas veces no nos damos cuenta de cómo somos hasta que alguien nos hace que nos veamos al espejo y veamos nuestras fallas o defectos. Y como el amor hace milagros, estoy segura de que hará hasta lo imposible por cambiar su manera de ser.

La vida no puede existir sin el amor, pero cuando éste es posesivo y manipulador, puede convertirse en algo angustioso. ¿Puede uno amar y sin embargo no poseer? Desde luego que sí. En la mayoría de las relaciones uno se siente enriquecido, creador, activo, siente que la llamita propia se incrementa gracias a la otra persona. Pero para no verse privado de esa sensación busca la posesión. Sin embargo, eso resulta en graves problemas, que podrían hasta derivar en un conflicto serio. Las pocas relaciones que están basadas en el amor genuino, no sufren de fricción ni de guerra. Se fusionan para crear una verdadera unión, una comunión de las almas, que es rara, pero no imposible. Deseo muy sinceramente que un buen hombre como es usted y una buena mujer como es ella, lleguen a unirse en un amor sincero, desinteresado, verdadero.

ANA
25 Mayo 2017 03:00:00
Querida Gaby
QUERIDA ANA:

Soy dueña de un pequeño negocio que me da para vivir bien, sin lujos pero también sin preocupaciones. Solamente tengo dos empleados. Uno es hombre y trabaja para mí de manera externa y solamente cuando lo necesito. La otra es una muchacha soltera, de 26 años, bonita y siempre anda muy limpia y, aunque sencilla, muy bien arregladita. Es competente, respetuosa, trabajadora, puntual y sobre todo muy honrada. Ya ha estado trabajando conmigo casi dos años. El único problema con ella es que es muy introvertida y no es amable con los clientes, es muy seria.

Yo quisiera que fuera diferente, pues el trato amable es importante cuando uno atiende al público. Ya le he dicho que se porte diferente, pero no lo he podido lograr. Y necesito que lo haga. No quiero perderla como empleada y además siento un sincero aprecio por ella. ¿Qué me sugieres que haga? Gracias por tu atención para mi consulta.

Saludos muy atentos y felicitaciones.

GABY

QUERIDA GABY:

Tienes razón de estar preocupada por el trato de tu empleada para con los clientes de tu negocio, especialmente en esta época difícil. Es necesario que reciban un trato cordial. Una sonrisa amable logra cualquier cosa. Te sugiero que hables de nuevo con ella para ver si puedes lograr un cambio en su manera de comportarse, sin provocar resentimiento.

Dile que le reconoces muchas cualidades (como realmente es) y que sientes sincero aprecio por ella, pues se lo ha ganado en este ya largo tiempo que tiene de trabajar contigo. Pregúntale por qué se inhibe y no muestra amabilidad con los clientes. Sin criticarla, indícale lo que ves en ella y echando mando de tu mejor estímulo, resáltale sus cualidades y al señalarle sus faltas, que aparezcan como mínimas y fáciles de corregir. Permítele que se disculpe y te explique sus sentimientos. Dile que te observe y poco a poco vaya imitando tu comportamiento. Dale tiempo para que vaya aprendiendo a mostrar amabilidad y gentileza. Y que cuando algún cliente o clienta se porten de manera incorrecta por algún motivo, que escuche tranquilamente y te llame para que tú atiendas el problema. Y que con el tiempo también ella pueda resolver pequeños incidentes que se presenten.

Espero que estas sencillas sugerencias te sean útiles. Y cuida a esa joven. Es difícil tener a nuestro servicio personas con los atributos que ella tiene.

ANA
22 Mayo 2017 03:00:00
Querida Excluida
QUERIDA ANA:

Esta es otra de esas cartas que dicen: “Nunca pensé que le escribiría a Querida Ana”. Pues bien aquí estoy y es para que me ayudes a decidir qué hacer. Hace varios años mi papá hizo su testamento diciendo que cuando muriera él, sus tres hijos deberíamos heredar todo por partes iguales. Mi mamá falleció hace cinco años. Pero Ana… el testamento firmado ante notario acabo de verlo y nombra específicamente a mi hermana y a mi hermano, con sus nombres, pero mi nombre no aparece para nada. Fue excluido del todo.

Hablé ya con mi papá de este asunto porque él permitió que viéramos todos el testamento, me dijo que debe haber habido un error, pero cuando le pedí que hiciera otro testamento para incluirme, me dijo que no, porque entonces se gastaría 2 o 3 mil pesos, pero que no me preocupara, pues mis hermanos van a ser justos conmigo y van a compartir todo por partes iguales. Yo le ofrecí a mi papá pagar el costo del nuevo testamento para que mi nombre quedara incluido, pero insiste en que no es necesario, dice que él conoce a sus tres hijos y sabe que no me van a excluir. Dice que él tiene gran sabiduría que le ha dado la vida y que sus hijos no van a fallar. Quizás tiene razón, pero… ¿y el esposo de mi hermana y la esposa de mi hermano? ¿Los conoce también? Soy la menor y la única soltera.

Ana, espero no parecer ansiosa de dinero. Solamente deseo que las cosas queden legales y no correr el riesgo en un asunto tan importante que se está manejando tan casualmente. ¿Qué me aconsejas que haga? ¿Insisto con mi papá o dejo las cosas como están y acallo mi preocupación? Muchas gracias por tu tiempo y espero tu acertado consejo.

EXCLUIDA

QUERIDA EXCLUIDA:

Pregúntale a tu papá si sinceramente quiere que tú compartas su herencia con tus hermanos. Si dice que sí, entonces dile que te demuestre su sinceridad mandando hacer un nuevo testamento donde tu nombre quede incluido. Pídele que hable con su Notario (quizás mejor con otro, pues el primero cometió ese error garrafal) para corregir el error de nombrar solamente dos herederos y suponer que serán justos con una tercera hermana que no aparece mencionada legalmente.

¿Tus hermanos han dicho algo al respecto? Ellos están enterados y ya deberían haber dado su opinión a tu papá para que se elabore un nuevo testamento. Si lo hacen, eso puede afianzar lo que le pidas a tu papá. Si no lo han hecho, habla con ellos para que te apoyen. Sugiero que insistas con tu papá sobre este importante asunto. Desde luego amorosamente, pero que no dejes de hacerlo y ofrécele otra vez pagar el costo del nuevo testamento. Imagino que no será muy costoso, ya que solamente va a incluirse tu nombre. Y también puedes pedir, por tu parte y de manera muy prudente y callada, el consejo de un abogado. Deseo que todo quede claro y no se origine ningún sentimiento de tristeza o disgusto entre la familia.

ANA
19 Mayo 2017 03:00:00
Querida Lector
QUERIDA ANA:

Tengo una amiga que fue mi compañera desde la primaria hasta que terminamos la prepa. Ella no hizo carrera porque se casó muy joven. Yo sí la terminé. Luego me casé, pero seguimos siendo muy buenas amigas y viéndonos con cierta frecuencia. Ahora tenemos nuestros años. Yo soy abuela. Ella desgraciadamente quedó viuda hace seis años y no tuvo hijos. Ella tiene 74 años y yo 73. Es mayor que yo seis meses.

Mi querida amiga tiene artritis. No es muy grave su enfermedad, pero ve a dos doctores. Por su esposo tiene Seguro Social y va cada mes a consulta. Pero como su esposo le dejó una buena pensión y suficiente dinero, además de su casa y coche, ella ve a un doctor particular o a veces a varios. Siempre anda con doctores. Visita al traumatólogo, al reumatólogo y al médico general que siempre vieron ella y su esposo. Pero a ninguno de los doctores le dice que ve a otros.

Desconozco si su doctor o doctores reciban con agrado sus visitas. Tal vez no les desagrade porque les paga, pero aunque así sea no les ha de caer tan bien sus visitan tan frecuentes. Pienso que muchas son innecesarias. ¿Usted qué piensa de eso? ¿Cómo puedo ayudarla? Gracias por su respuesta.

LECTORA DE SIEMPRE

QUERIDA LECTORA DE SIEMPRE:

Estoy de acuerdo con usted de que la actitud de su amiga refleja un uso inapropiado de los recursos médicos. Y estoy segura que sus doctores corregirían el problema que la aqueja si pudieran. Evidentemente no. Al recibir su carta consideré algunas de las razones por las cuales una mujer de edad podría decidir eternizar sus visitas a médicos y pensé lo siguiente: quizás se siente bastante solitaria. Su esposo murió, no tiene hijos y aunque usted no lo menciona, quizás su familia no la frecuenta mucho. Usted la visita, pero quizás no tiene otras amigas o deben estar alejadas, han muerto o simplemente no se ven. Tal vez por su artritis no puede salir mucho. Con pacientes como ella, el médico puede convertirse en casi la única fuente de atención o estimulación intelectual, un amigo, un confesor. Las consultas semanales, quincenales o mensuales, toman el papel de eventos sociales, no simples citas médicas.

Desconozco, y al parecer usted también, si alguno de esos médicos haya sugerido que ella se involucre en recursos a la comunidad para ayudar con la soledad. La iglesia es semejante recurso. Los sacerdotes, los pastores y los miembros de las congregaciones, por lo general siempre están muy dispuestos a involucrar a ese tipo de personas en actividades de la iglesia. También los ONGS son un excelente recurso a donde dirigirse.

Es posible que su amiga no ha sido convenientemente orientada y supone que está actuando normalmente buscando cura a sus enfermedades, pero en realidad busca atención. Oriéntela acerca de esas posibilidades que podrían modificar sus prioridades. Ahí puede entrar usted en su ayuda hacia su amiga para que encuentre un nuevo camino. No sólo se preocupe, ocúpese.

Me alegra que haya escrito y desee ayudar a su amiga de toda la vida. La felicito.

ANA
18 Mayo 2017 03:00:00
Querida Tocaya
QUERIDA ANA:

Quiero contarte lo que me ha sucedido y no encuentro cómo calificarlo. Tengo 28 años y hace ocho meses yo pesaba 84 kilos y no soy alta, mido 1.64. Siempre había sido algo gordita, pero nunca había llegado a ese peso, así que fui con una nutrióloga y comencé un régimen alimenticio y ella misma me recomendó que fuera a un gimnasio para que también hiciera ejercicio. Llevé a cabo todas sus indicaciones y me inscribí en el gimnasio. Al principio bajé bastante rápido, pero poco a poco la pérdida de peso fue más lenta. Sin embargo persistí y ahora estoy pesando 68 kilos y voy a continuar adelante hasta estabilizarme en el peso correcto.

Estoy muy contenta y orgullosa de mi fuerza de voluntad, me siento muy bien y me veo mejor físicamente y estoy muy agradecida con la nutrióloga que me ha ayudado tanto, me ha animado en cada consulta.

Pero, ¿qué crees? Hace algunos días me encontré con una “amiga” a la que no veía desde hace un poco más de un año, cuando estaba tan obesa y me dijo: “Me gustabas más cuando estabas gorda”. Yo me quedé pasmada y no acerté a decirle nada más que “Gracias” y nos despedimos, pero me dolió. ¿Por qué me diría eso, Ana? Si alguien me vuelve a decir algo parecido, ¿qué le contesto? Te agradeceré tu atención.

TU TOCAYA

QUERIDA TOCAYA:

¿Por qué te dijo eso tu “amiga”? Quizás le dio envidia o es una persona a la que le gusta molestar a los demás. Pero no hagas caso, sigue sintiéndote feliz y orgullosa.

Te felicito. Y si alguien te dice algo parecido, contéstale: “¡Me caías mejor antes de que me dijeras eso! Cuida lo que dices, porque si continúas así vas a perder a tus amistades”.

ANA
17 Mayo 2017 03:00:00
Querida Renovada
QUERIDA ANA:

Leí una carta donde usted sugiere a una persona acudir a Al-Anón que es el sitio a donde pueden acudir los familiares o personas cercanas a quienes tienen el vicio de la bebida. Y lo sugiere usted porque dice que tiene fundamentos para hacerlo, así como la asistencia de quienes padecen alcoholismo a las sesiones de Alcohólicos Anónimos.

Le escribo porque yo también tenía un esposo enfermo. Pero al principio me cegué e hice lo peor: lo solapaba. Creo que para no hacer problemas, para no reprocharme a mí misma haberme casado con él sabiendo que bebía, aunque nunca pensé que fuera alcohólico. En fin, no le reclamaba, no hacía nada por ayudarlo. Vinieron después tiempos peores, él no sólo continuó con su vicio, sino aumentaron los días que bebía y la cantidad. Entonces sucedió todo lo contrario de lo que había sido. No podía soportarlo cuando bebía, yo gritaba, chillaba y amenazaba hasta quedar exhausta. Nuestro matrimonio naufragaba. Finalmente comprendí que vivir así era enfermizo para mí y nuestros hijos. Era obvio que él no mejoraba con eso y decidí dejarlo, pero una amiga me dijo que fuera a Al-Anón. Eso salvó mi matrimonio y tal vez la vida de mi esposo. Después de asistir yo a las juntas de Al-Anón, él se animó a ir a Alcohólicos Anónimos y dejó de tomar. No ha vuelto a hacerlo en cuatro años. Y me contaba su primera experiencia en A.A. de la siguiente manera:

Dice que cuando llegó por primera vez a una de las juntas y entró, se dijo a sí mismo: “Esto no es para mí. Yo no pertenezco a este montón de borrachos”. Entonces escuchó hablar a un muchacho joven y comprendió que él estaba colgado de las uñas del peñasco en el que el joven aquel había caído. Y se dijo entonces: “Yo soy un borracho”.

Mi esposo dejó de beber. No puedo dejar de decir que al principio fue difícil, más difícil desde luego que para mí, pero yo ya estaba preparada para ayudarlo, para apoyarlo. La recuperación de mi esposo la considero un milagro. Y el milagro fue hecho posible a través de A.A. Estoy segura de que él estaría ahora muy enfermo si no hubiera sido por ellos.

Quise dejar un testimonio con esta carta. Y también mi agradecimiento.

RENOVADA


QUERIDA RENOVADA:

Gracias por tu testimonio. He recibido otros anteriormente, pero ya lo dije, conozco lo que pueden hacer en A.A. y en Al-Anón y los admiro, y siempre que haya alguien que manifieste sus beneficios, estaré para respaldarlos. Y ahora un comercial: Alcohólicos Anónimos y Al-Anón, pueden ser encontrados en todas partes y no cuesta nada ingresar. Ninguna cuita, ninguna presión, ninguna obligación. Quien tenga problema con la bebida, hable e investigue cuándo y dónde es la siguiente junta. Podría cambiar y hasta salvar su vida.

ANA
16 Mayo 2017 03:00:00
Queridos Lectores
QUERIDOS LECTORES:

Quienes han seguido mi columna, saben de la “misión” que yo misma me impuse de incluir cada vez que encuentre algo que pueda ser importante e interesante para mis queridos lectores en cuanto a la terrible adicción al tabaco, para hacer de su conocimiento o reforzarlo, a fin de que, aunque sea como una pequeña semillita, mis observaciones lleguen a su vida y germine para inspirarles el propósito de dejar esa adicción. El tabaquismo es nefasto. Todos lo sabemos. Pero aún así, muchos, miles, continúan fumando. Sin embargo, sigo en esa trinchera, lanzando recomendaciones para lograr que al menos una persona se aleje del cigarrillo.

Y paralelo a esa “misión”, en ocasiones incluyo consejos (en cuanto a salud, sí lo son), relativos a daños que producen algunos productos, alimentos o hábitos, con el propósito de recordarles los prejuicios que pueden acarrear. El día de hoy, me voy a referir a la obesidad, su relación con la diabetes y las consecuencias que estas dos enfermedades pueden llevar a dañar los riñones. Tuve la afortunada oportunidad de conversar algunos momentos con el Dr. Gabriel Hugo Mendoza Sosa, que cuenta con especialidad en Nefrología. Fue una charla corta, pero llena de sustancia. Y voy a pasarles a ustedes los datos e información que tuvo a bien proporcionarme.

La diabetes se ha estado convirtiendo en una de las grandes epidemias desde hace años y especialmente en este siglo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que de 1995 a la fecha, el número de personas que viven con diabetes se ha triplicado. La cifra llega ya a 347 millones de personas en el mundo que viven con diabetes. Los países con mayor número de diabéticos son: China, India, Estados Unidos, Brasil, Rusia y México (en ese orden). Por ese motivo es muy importante luchar contra ese padecimiento.

Desde el año 2000, la diabetes mellitus en México es la primera causa de muerte entre las mujeres y la segunda entre los hombres. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, exploró el estado de diversas enfermedades crónicas en México y encontró que la prevalencia de diabetes en el país, pasó de 9.2% en 2012 a 9.4% en 2016, con base en un diagnóstico previo a la enfermedad. Sin embargo, los datos pudieran no ser muy exactos, ya que muchas personas padecen la enfermedad, pero desconocen que la tienen.

En Coahuila, la segunda causa de muerte es la diabetes. Al año, cerca de 2 mil 300 coahuilenses fallecen debido a que padecen diabetes. Y Coahuila ocupa el séptimo lugar nacional en diabetes, la cual se detecta en personas en edades entre 25 y 44. Los casos nuevos rondan los 14 mil. También llama la atención que los casos detectados de este padecimiento han aumentado en los menores de edad. México ocupa el primer lugar en el mundo en obesidad infantil y entre los primeros cinco lugares de obesidad en adultos. Y, ¿a qué puede conducir la obesidad? Puede llevar a padecer diabetes. Y un mal cuidado de la misma, tanto en adultos como en menores de edad acarrea múltiples complicaciones, y una de ellas es la insuficiencia renal. Y una de las más tristes y penosas complicaciones para los pacientes de diabetes que padecen ya insuficiencia renal, es tener que recurrir a diálisis o hemodiálisis para toda la vida. Es una cadena que llena de pena y tristeza la vida de las personas.

El tercer tratamiento sería un trasplante de riñón. Pero en México hay más de 12 mil pacientes a la espera de un riñón. Por este motivo, también hago hincapié en la importancia de asumir el compromiso de convertirse en donadores de órganos. Decisión que debe comunicarse a la familia o seres queridos, para que cuando una persona que sea el sujeto apropiado como donador y perdiera la vida, el proceso sea más sencillo. Los órganos que se pueden donar son: riñones, hígado, corazón, páncreas, pulmones, tejidos, huesos, córneas y válvulas cardiacas. Se pueden donar órganos completos y parciales en vida, como riñones, un lóbulo de pulmón, partes del hígado, páncreas o intestinos.

Por lo anterior, el doctor Mendoza insiste en que una alimentación saludable con la ingesta de una variedad de alimentos que brinden los nutrientes que se necesitan para mantener sana a la persona, sentirse bien y tener energía, es indispensable. Estos nutrientes incluyen las proteínas, carbohidratos, grasas, agua, vitaminas y minerales. Y para cualquier persona y en especial quienes tienen obesidad y ya padecen diabetes, alimentos bajos en calorías. Beber cada día entre litro y medio y dos litros de agua y en temporada de calor, beber más agua por los líquidos que se pierden al sudar. Y, por supuesto, combinar todo esto con actividad física, es decir, hacer ejercicio al menos cinco días a la semana. Y una recomendación muy especial es hacerse una revisión al menos una vez al año con los análisis químicos más elementales como son: química sanguínea, electrolitos, biometría hemática, examen general de orina.

Queridos lectores: quizás les haya parecido un poco pesada la lectura de este día, pero les aseguro que mi mejor intención es darles información “dura” a fin de que pongan la mejor atención a su salud, pues como decimos en muchas ocasiones, pero también casi siempre es sólo de palabra: “Teniendo salud, lo tengo casi todo”. Dios los bendiga con muchos años saludables.

ANA
15 Mayo 2017 03:00:00
Queridos románticos
QUERIDA ANA:

Quién sabe qué estará pasando en estos tiempos en nuestra sociedad. Hay parejas que tienen problemas porque la mujer no le pone atención a la familia, se sale, se descuida o simplemente es perezosa. Otros se quejan de que la esposa se dedica exclusivamente a los hijos y el esposo es cosa olvidada. He sabido de parejas que se separan porque la esposas pasan demasiado tiempo dedicadas a sus hijos y los esposos se sentían desplazados. Y en cuanto a los hombres, muchos dedican todo su tiempo al trabajo, o al negocio propio. No todo es ganar dinero. Otros prefieren a los amigos. Algunos a la bebida o a otras mujeres.

Como muchas otras parejas, mi esposo y yo hemos estado demasiado ocupados con el trabajo de ambos, la crianza de los hijos y las diversas ocupaciones de la casa, etc. y además casi nunca hemos tenido dinero suficiente para salir fuera. Por ese motivo ideamos que una vez al mes, cuando ya se hubieran acostado los niños, gozaríamos de una cena a la luz de las velas en nuestra propia casa. Y poníamos música que nos gustaba en una grabadora. Continuamos haciéndolo muchos años, aun cuando crecieron nuestros hijos. Nosotros teníamos nuestra cena romántica cuando se salían a pasear con amigos o a ver a la novia o al novio. Después vinieron tiempos mejores y comenzamos a hacer pequeños y sencillos viajes nosotros solos. Todo sencillo, sin sofisticaciones ni grandes gastos, sólo gozando de la compañía uno del otro.

Usted ha dicho que las parejas deben encontrar tiempo el uno para el otro. Nosotros lo hicimos y aunque con limitaciones, hemos gozado nuestro matrimonio, que ha durado maravillosos 36 años y tuvimos cuatro hijos que adoramos.

La felicitamos ambos por su columna, nos encanta y la leemos todos los días por la noche, cuando ya todo está en calma y los dos comentamos nuestro día. Hemos aprendido muchas cosas. Gracias.

ROMÁNTICOS

QUERIDOS ROMÁNTICOS:

Un aplauso y mi felicitación para su romántico y exitoso matrimonio. Muchas veces los matrimonios se presionan tanto por el trabajo, los problemas económicos, los compromisos sociales, etc., que no se dejan tiempo para estar juntos. El hacerse una disciplina para hacerlo, puede significar la diferencia entre un matrimonio feliz, bien avenido y lleno de éxito, y uno que no.

Gracias por sus comentarios a mi labor. Es para ustedes.

ANA
12 Mayo 2017 03:00:00
Querida Sin Siesta
QUERIDA ANA:

Mi carta va a parecerle sin importancia, pero le aseguro que para mí es importante lo que voy a tratarle. Es acerca de mi esposo. Él es un hombre de 46 años, saludable, trabajador, no bebe ni fuma, duerme suficiente. Siempre hemos comido alimentos sanos, sin grasa y sin mucho azúcar. En todo es un hombre metódico. Se levanta a las 6 para ir a correr, regresa, se baña, desayuna y se va al trabajo; los fines de semana va al gimnasio y a nadar. Afortunadamente tiene un muy buen empleo que le permite venir a comer a casa.

Por lo que le digo se dará una idea de su manera de ser y vivir. Lo que no me parece es que desde hace aproximadamente un año, después de comer ha tomado la costumbre de dormir una siesta. Es una siesta corta, de 20 o 25 minutos porque debe regresar al trabajo, pero yo le digo que eso es cosa de viejitos o de flojos, y él nunca ha sido perezoso, pero dice que dormir esa siesta lo hace sentirse muy bien. A mí no me perjudica en nada que duerma, pero pienso que eso debe dejarlo para más adelante. Ayúdeme a convencerlo de que deje de dormir siesta. Gracias.

SIN SIESTA

QUERIDA SIN SIESTA:

Napoleón Bonaparte, Winston Churchill, Albert Einstein, John F. Kennedy, Thomas Alva Edison, entre otros personajes, solían tomar siesta. En un tiempo, la siesta fue vista solamente como una costumbre de las personas de edad avanzada, como lo considera usted, pero en la actualidad la siesta se ha vuelto más popular y cada vez gana más aceptación. Se tiende a tomar más siestas porque se duerme menos. Hoy la gente con problemas del sueño es demasiada y con la siesta se compensa y se vigoriza.

Usted dice que su esposo duerme suficiente, pero suficiente ¿para quién? ¿para usted? Tal vez el sueño de la noche no es suficiente para él. Además se ha documentado que dormir siesta mejora las capacidades para resolver problemas, el razonamiento lógico y el funcionamiento psicomotor. Afortunadamente su esposo tiene la ventaja de poder ir a casa en la hora de comida, así que respétele sus 20 minutos de siesta, los necesita y seguramente, como él dice, se siente muy bien.

ANA
10 Mayo 2017 03:00:00
Queridas madres y queridas abuelitas
QUERIDAS MADRES Y QUERIDAS ABUELITAS:

Hoy, como otros años y con el mismo cariño de siempre, esta columna está dedicada a ustedes en su día. Se trata de un precioso texto que me fue enviado hace años por Chayito, una querida lectora, y que tengo la certeza va a gustarles. Deseo que todas las madres que leen esta columna, que las madres que no la lean y que todas las mujeres del mundo que no han sido bendecidas con la maternidad, reciban muchas bienaventuranzas de parte de Dios y de Su Madre.

ANA

LA MADRE INVISIBLE

Hay días en que se siente el peso cuando eres madre de familia. Hay días en que todo te fastidia, como cuando estás ocupada y uno de los niños te dice que si lo puedes llevar a tal lado, o que le des esto o aquello, como si no se percataran de que estás ocupada. No lo toman en cuenta. Igual si estás cocinando, o limpiando el piso o poniendo la ropa en la lavadora. Parece que fueras una persona invisible.

Algunas veces se siente como si sólo fueras un par de manos… ¿me arreglas esto? ¿me abres aquello? ¿me abotonas? Otros días me he sentido como un reloj que sólo da la hora… o la guía de canales… ¿cuál es el Disney Channel? Otras veces he estado segura que estas manos que alguna vez sostuvieron libros, hicieron excelentes trabajos en la universidad y recibieron el título universitario, se han perdido entre huevos fritos, arroz y guisados, lavadoras y el volante del auto.

Una noche asistí a una reunión de amigas para dar la bienvenida a una de ellas que regresaba de un viaje increíble. Estaba sentada delante de mí y en algún momento comencé a comparar su vida con la mía y no pude dejar de compadecerme. De pronto ella se me acercó con un paquete envuelto para regalo y dijo: “Te traje este libro que contiene las más hermosas catedrales de Europa”. De pronto entendí por qué me lo había traído; llegué a mi casa, lo abrí y leí la dedicatoria: “A Olivia, con admiración por la grandeza de lo que está construyendo cuando nadie la ve”. En los días posteriores devoré el libro y descubrí en él verdades que cambiaron mi vida.

Nadie puede decir con certeza quienes construyeron esas magníficas catedrales, no se tiene registro de sus nombres. Muchos de esos constructores trabajaron toda su vida en una obra que nunca verían terminada; hicieron grandes esfuerzos y nunca esperaron crédito. Su pasión por el trabajo era alimentado por su fe y por la convicción de que nada escapa a la mirada de Dios.

El libro cuenta la anécdota de un hombre poderoso que fue a supervisar la construcción de una de esas catedrales y se encontró con uno de los trabajadores que tallaba un pajarito en una de las vigas de madera que sostenían el techo. Curioso le preguntó por qué perdía su tiempo tallando esa figurilla en una viga que nadie vería, pues sería recubierta de yeso. Y le respondió: “Porque Dios sí la ve”.

Cuando terminé el libro todo tenía sentido. Fue como si escuchara la voz de Dios murmurando en mi oído. “Ya ves hijita, ningún esfuerzo o sacrificio que haces, pasa desapercibido a mis ojos, aún cuando estés realizando tus labores en soledad: ningún botón que pegues, ningún platillo que cocines, son actos demasiado pequeños para que yo no los vea y eso me hace sonreír. Estás construyendo una gran catedral, sólo que ahora no puedes ver lo que tus esfuerzos se convertirán”.

Ahora entiendo que ese sentimiento de “invisibilidad” que sentí no era una aflicción, era el antídoto para mi egoísmo y mi orgullo; era la cura para el querer estar siempre en el centro. Me ha ayudado mucho a ubicarme al verme a mí misma como una constructora. El autor de este libro dice que en la actualidad no se construyen este tipo de edificios porque ya no hay personas con ese espíritu de sacrificio que estén dispuestas a dar su vida en una labor que a lo mejor nunca verán concluida.

Cuando pienso en eso, sólo deseo que cuando mi hijo invite a sus amigos a la casa, no les diga: “te invito porque mi mamá se levanta a las 6 de la mañana a hacer pasteles deliciosos, y plancha personalmente los manteles de la mesa donde nos sirve la comida y trapea la sala y el comedor”, porque eso sería estarme construyendo un monumento a mí misma. No, lo que deseo desde el fondo de mi corazón es que mi hijo les diga: “te invito a mi casa porque ahí te la vas a pasar muy bien”. Mi meta es hacer de mi casa un verdadero hogar, un lugar donde mis hijos quieran llegar porque pueden estar felices y relajados, y que por esa razón quieran traer a sus amigos.

Como madres de familia estamos construyendo grandes catedrales; mujeres y hombres de bien, almas que vayan al cielo y lleven entre sus manos a todos los suyos. Mientras laboramos, no podemos estar absolutamente seguras si lo estamos haciendo bien, pero un día es muy posible que el mundo se maraville, no sólo por lo que habremos construido, sino por el bien y la belleza que habremos aportado, por todo el trabajo silencioso de las “madres invisibles”.
09 Mayo 2017 03:00:00
Querida Consejo
QUERIDA ANA:

Espero que mi carta les sea útil a sus lectores. Se trata de lo siguiente: es un sencillo mensaje para que cuiden sus pertenencias. Y para ello les contaré lo que le sucedió a una querida amiga mía.

Ella acostumbraba poner en el techo de su carro, mientras abría la portezuela, su bolso o lo que trajera en las manos, y en una ocasión olvidó su bolso, se subió y echó a andar su carro, caminando varias cuadras para cuando recordó que lo había dejado sobre el techo. Por supuesto que aunque se regresó, nunca encontró su bolso. Yo le aconsejé que mejor pusiera sus cosas sobre el cofre, enfrente del parabrisas y definitivamente nunca arrancaría con ello todavía allí. El consejo dio resultado. Nunca ha vuelto a perder nada. Espero que el consejo sirva a todos los que lo lean. Saludos y felicitaciones sinceras.

CONSEJO


QUERIDA CONSEJO:

Muy bueno y útil el consejo para mis lectores y para mí. Agrego lo que me sucedió a mí. Me acerco al automóvil al salir de mi trabajo para ir a casa.

Traía muchos papeles, el bolso y algo más, así que puse los papeles sobre el techo. Los olvidé, me subí y arranqué. A las tres cuadras recordé que los había dejado en el techo, pero los papeles habían volado y nunca logré recuperarlos. Así pues, queridos lectores, tomen muy en serio este consejo que tan gentilmente nos regala “Consejo”.

Y querida amiga, muy agradecida por haberte tomado el tiempo de escribirnos y también por tu felicitación.

ANA
08 Mayo 2017 03:01:00
Querida insultada
QUERIDA ANA:

Toda mi vida he sido obesa. Actualmente peso 15 kilos más de lo que debo, de acuerdo a mi estatura y mi edad. He intentado mucho bajar de peso, pero me vence la tentación y vuelvo a recuperar los kilos perdidos. Siquiera ahora me he mantenido en este peso. Hace dos años que no aumento. Estoy felizmente casada con un hombre muy bueno y tenemos un hijo de 4 años. Mi esposo es hijo único, así que tenemos una relación muy cercana con mis suegros. Ellos adoran a mi hijo, pero mi suegro no me quiere a mí.

Antes de conocernos, mi esposo tuvo una novia que era hija de un amigo íntimo de mi suegro y él obviamente estaba feliz con el noviazgo, pero mi esposo me conoció en un tiempo en que él y su novia habían terminado, y aunque en otras ocasiones eso había sucedido, comenzamos a salir y nos hicimos novios y no volvió con la otra. Mi suegro se enfureció y creo que es el motivo por el que nunca voy a lograr su cariño. Con mi suegra es diferente. Ella es muy buena y me quiere y nos llevamos muy bien. Nunca nos hemos disgustado y siempre estamos contentas, platicamos mucho; ella es mi confidente y amiga además de mi suegra.

Pero mi suegro, ¡Dios mío! Siempre que nos vemos trata de amargarme el rato. ¡Y lo logra! Lo hace cuando no está presente mi esposo, ni mi hijo ni mi suegra. Comenta en voz alta que como mucho y me insulta diciéndome: “¡Gorda!” o “¡Hipo!” (por hipopótamo) y así por el estilo. Lo hace sonriendo, pero sé que es con mala intención. Al principio no dije nada por respeto, pero después me molestó bastante; le dije que me dolía mucho y le pedí que se detuviera, pero me dijo: “Tendrás que acostumbrarte”.

El trato con mi suegro está ahora en el punto donde ya no puedo tolerar su comportamiento y me siento mal cuando estamos cerca. Como mi esposo es hijo único, los vínculos familiares son muy importantes para él, pero le pedí a mi esposo que hable de esto con su padre. Hasta ahora no lo ha hecho, pero presiento que al decírselo, mi suegro va a decir que trato de separarlos o de que haya fricciones entre ellos. ¿Cuál es tu consejo Ana? Gracias por tu ayuda amiga.

INSULTADA

QUERIDA INSULTADA:

Por respeto a tu suegro o por no querer erosionar la relación entre él y su hijo, es obvio que no has sido capaz de defenderte debidamente. Por eso estás sufriendo un trato injusto y humillante de parte de ese señor. Te sugiero que hables con toda sinceridad con tu esposo y le digas palabra por palabra todo lo que tu suegro te ha dicho y su respuesta cuando le pediste que detuviera sus insultos. Y hasta me atrevo a decirte que digas a tu esposo que si no habla con su padre y éste detiene sus ofensas, no volverás a su casa y no aceptarás que él venga a la tuya, y le expliques a tu suegra los motivos que tienes para ello. Estoy segura que tu esposo va a apoyarte, porque es un buen hombre y te ama, y porque sabe que su padre ha sido injusto contigo, su esposa y madre de su nieto. También porque todo este asunto sería gran mortificación para su madre.

Por otro lado, respeto profundamente los motivos por los que te has conformado con tu obesidad, pero te pido que observes que aunque te veas bonita ahora que eres joven y aún no haya afectado tu salud el sobrepeso, piensa que la obesidad puede acarrearte muchos problemas de salud, de bienestar y de incomodidad. Visita a un profesionista de la nutrición y cuando menos acuerdes vas a estar delgada y más bonita. ¡Y tu suegro tendrá que morderse la lengua!

ANA
06 Mayo 2017 03:00:00
Querida Tempranera
QUERIDA ANA:

Quiero preguntarte algo que requiera, más que una respuesta de buenos modales, una respuesta de ser conscientes, respetuosos o ser prudentes. Te voy a decir la pregunta y el por qué:

A pesar de ser separada (o divorciada), me invitan a muchos eventos, entre ellos a las bodas. A mí me gusta acudir a esas invitaciones. Y cuando se trata de ir a la iglesia (haya ceremonias o no), procuro llegar temprano para ocupar un buen lugar, es decir adelante y en la orilla del pasillo, donde pasan los novios o quinceañeras, para verlos bien.

Pues bien, van dos veces que, estando yo sentada en la orilla de la banca en la iglesia, llegan parejas y la señora me pide que “me corra” para sentarse ellos en la orilla. La primera vez me agarraron desprevenida y lo hice, pero la segunda vez le dije que se pasara en medio. Ella me vio muy feo, pero no hice caso. Ana, ¿fue desconsiderado de mi parte o es mala educación de esas personas que no llegan temprano, querer mover a quien ocupa un buen lugar? Gracias.

TEMPRANERA

QUERIDA TEMPRANERA

Indiscutiblemente los asientos que están en el pasillo en las iglesias son los más deseados, en especial durante las ceremonias. Quienes llegan temprano, como tú, muchas veces lo hacen para precisamente poder hacerlo. A menos que sean los parientes cercanos de los novios, quinceañeras, etcétera, no veo la razón de ceder el lugar a quienes llegan tarde. Y no me parece de buena educación querer mover a alguien para lograr un buen lugar. Pero si eliges la banca de la tercera fila, o más atrás, no creo que alguien vuelva a pedirte que “te corras”. Saludos.

ANA
05 Mayo 2017 03:00:00
Querida Arrepentida
QUERIDA ANA:

Hace casi cinco años, cuando tenía 25 de edad, me casé con un hombre divorciado de 48 años de edad. Teníamos relaciones desde hacía dos años que comprendió un año antes de que él se divorciara. En realidad y hablando con la verdad, él se divorció para casarse conmigo. Él tiene tres hijos, yo era soltera. Me casé totalmente enamorada, él, con su experiencia y por ser un hombre muy bien parecido y bastante inteligente, me tenía alelada, así que cuando me pidió que firmara un acuerdo antes de casarnos, acepté sin pensar en mí ni en lo que significaba aquel acuerdo.

El tal acuerdo fue de la siguiente manera: la primera condición fue que yo respetara su privacidad. La siguiente condición fue que quisiera a su familia, es decir, a sus hijos, a su madre (no tiene papá), a sus tres hermanos y una hermana, sus cuñadas, su cuñado y sobrinos. Y la tercera era que no le exigiera tener hijos. Eso era porque él tenía ya tres hijos y no quería más. Eso me dijo. Yo, ingenua, acepté todo, pues lo consideraba como una broma. Ahora me arrepiento.

Y me arrepiento por lo siguiente: su exigencia de privacidad me preocupa porque recuerdo bien la manera como engañaba a su esposa conmigo, para verme, para salir fuera de la ciudad, etcétera. El segundo punto, eso de querer a su familia, no se me ha hecho difícil. Yo tengo un buen carácter, soy dócil y siempre me llevo bien con toda la gente, pero lo que me duele es que su mamá me recrimine por haber destruido el matrimonio de su hijo. No me molesta siempre con eso, pero me lo ha dicho en varias ocasiones y me siento mal. Pero lo que más me ha dolido y me aflige es no tener hijos. Soy muy maternal, siempre soñé con tener hijos, era mi gran ilusión. Como le digo, estaba muy enamorada de él y acepté todo lo que me pidió, pero ahora que ha pasado el tiempo se me ha hecho muy difícil aceptarlo. ¿Usted cómo ve las cosas? ¿Qué me aconseja que haga? Gracias.

ARREPENTIDA

QUERIDA ARREPENTIDA:

Lamento tu situación. Veo que estás triste y lo comprendo. Y te digo lo siguiente: Si respetar su privacidad significa que debes tener los ojos cerrados a alguna o algunas infidelidades de él, me parece bastante difícil para tus sentimientos y también bastante arriesgado. Porque si estás preocupada respecto a su fidelidad, es porque consideras que puede estar engañándote y por lo tanto se corre el riesgo de contraer alguna enfermedad. ¡Ay, el SIDA!

No me cabe en la cabeza que alguien exija “querer a otros”, en este caso a su familia. Se puede aceptar, tratar con respeto y hasta ser cordial, ¿pero obligar a quererlos? ¡Qué difícil!

Y muy legítimo tu deseo de tener uno o varios hijos. Si él ya tiene, ¿cómo es que te priva de ese privilegio y esa felicidad?

Su unión, más que un matrimonio parece un trato de negocios, que tal vez algún día quisieras concluir, a pesar de querer tanto a tu esposo. Te sugiero que vayas a terapia y trates de convencer a tu esposo de que también lo haga. Ojalá que eso ayude para que él cambie su actitud y quite de su mente y de su “contrato” esas tremendas (a mí me lo parecen) exigencias. Deseo que llegues a ser feliz.

ANA
04 Mayo 2017 03:00:00
Querido Manuel
QUERIDA ANA:

En Semana Santa salí de viaje con mi esposa y con mis dos hijos en automóvil, y de paso por una ciudad, nos detuvimos en un restaurante de comida rápida que estaba por donde pasábamos. Nos tocó estar en una mesa cercana al dispensador de refrescos, a donde se acercó un niño pequeño, que no alcanzaba el botón para servirse refresco. Yo me levanté de la mesa y me acerqué y le dije que si quería que lo ayudara. Él me dijo: “Sí, por favor”. Le pregunté de cuál refresco quería y después de decirme y de yo entregarle su vaso lleno, me dijo: “Muchas gracias, señor”.

Me impresionó y me agradó mucho lo bien educado que estaba el niño y a la salida me acerqué a la mesa donde estaba el niño con sus padres, quienes atendían a otros dos niños más pequeños y les dije que había sido un gran placer ver a un niño con tan buenos modales y dirigiéndome al niño le dije que lo felicitaba por sus modales tan buenos y que siguiera así siempre.

Ana, sus padres eran gente sencilla, pero me dijo la mamá que siempre les enseñan a sus hijos a ser corteses y educados y que pidieran las cosas “por favor” y dieran las “gracias”. En estos tiempos de tanta descortesía, es gratificante ver niños tan bien educados y padres que se preocupan por hacerlos corteses y amables.

MANUEL

QUERIDO MANUEL:

Felicitar al niño delante de sus padres fue una excelente idea. Le hizo ver que sus buenos modales fueron notados y apreciados. Yo lo felicito a usted por eso.

ANA
03 Mayo 2017 03:00:00
Querida Siguiendo Consejos
QUERIDA ANA:

Cuando usted ha aconsejado a algunas personas que viven al lado de un alcohólico o alcohólica, que vayan a Al-Anón, me parecía algo sin importancia, pero ahora he rezado para que le hayan hecho caso y no pasaran de largo su consejo, ya que Al-Anón cambió mi vida.

Desde hace bastante tiempo mi esposo es alcohólico, aunque él no había querido reconocerlo y tuve que ir a terapia durante algún tiempo con un psicólogo, pero por cuestiones económicas suspendí las visitas y seguí mi vida de problemas. Un día estando desesperada por los problemas con mi esposo, me puse a recordar lo que había leído en sus consejos de ir a Al-Anón, pero me dije que nunca podría contarle a un grupo de desconocidos acerca de mi vida familiar, que con el psicólogo lo había hecho porque es un profesional, pues soy una persona muy privada y consideraba humillante que unos desconocidos escucharan mis confesiones. Estuve mucho rato reflexionando en eso, pero no hice nada. Pero a los pocos meses toqué fondo en mi situación con mi esposo e hice caso del consejo que diera usted a otras personas. Fui a una junta e inmediatamente me sentí en casa, sentí que estaba en un lugar seguro donde la gente entendía, se interesaba y no iba a juzgarme, pues todos teníamos problemas similares.

En Al-Anón encontré la fuerza y el valor para darle a mi esposo un ultimátum. Le dije: “Recibe ayuda o vete”. Él sabía que ya no podría convencerme y se registró él mismo en un centro de tratamiento por 30 días y después ha estado asistiendo a las juntas de Alcohólicos Anónimos. El cambio ha sido como un milagro. Ha estado sobrio por ocho meses, ha ido a su negocio con regularidad, está de buen humor y al parecer nuestro matrimonio vuelve a ser lo que un día fue. Yo estoy tranquila y contenta. Agradezco a Dios que mi esposo reconociera su problema y después a Alcohólicos Anónimos y a Al-Anón.

Gracias por escucharnos, gracias por aconsejarnos, gracias por ayudarnos.

SIGUIENDO CONSEJOS

QUERIDA SIGUIENDO CONSEJOS:

Podría escribir largo y tendido acerca de Alcohólicos Anónimos y de Al-Anón, pero el espacio no me lo permite. Otras veces he escrito acerca de esas maravillosas asociaciones que, sin más interés que el de ayudar, han existido por tantos años y seguramente seguirán existiendo, cada vez con más resultados exitosos. He convivido en diversas ocasiones con algunos de sus miembros y reconozco en ellos a personas extraordinarias, con logros extraordinarios.

Felicitaciones por su nueva vida y gracias por escribir y tocar ese tema tan apreciado.

ANA
02 Mayo 2017 03:00:00
Querida Escéptica
QUERIDA ANA:

Mucho he escuchado que algunas madres dicen que desean que sus hijas se casen para estar tranquilas de que ya van a estar seguras y no tendrán apuros. Yo quisiera decirles a esas madres, por experiencia propia, que el matrimonio no necesariamente significa seguridad y felicidad. Hay muchos esposos que son estafadores, jugadores, alcohólicos, abusadores y muchos simplemente infieles. Infinidad de hombres abandonan a la esposa y a los hijos para siempre y jamás les proporcionan lo que necesitan para sobrevivir.

Encontrar seguridad en el matrimonio es como agarrar una pluma en el viento o encontrar una aguja en un pajar. No creo en los hombres. Le mando muchos saludos y felicitaciones por sus respuestas a las cartas que le escriben.

ESCÉPTICA


QUERIDA ESCÉPTICA:

Nadie que va al matrimonio, hombre o mujer, tiene comprado su boleto de ida a la felicidad o a una vida fácil. Pero todos quienes se casan “se atreven” a vivir lo que venga.

Nadie tenemos seguridad en nada, pero deseo decirle que estoy de acuerdo con usted en que el matrimonio no es garantía, ni para el hombre ni para la mujer, de una seguridad en ningún sentido, y que muchas veces sucede todo lo contrario. Los padres debieran procurar que sus hijas estén preparadas para enfrentar las diversas circunstancias de la vida, enseñarles a ahorrar y a tener suficiente autoestima y confianza en sí mismas.

Y que no estén esperanzadas en que con el matrimonio van a resolver todos los problemas y van a estar seguras toda la vida. Y no siempre las desgracias vienen porque el esposo sea un mal hombre, también puede morir o enfermarse. Nadie tenemos seguridad en nada.

Agradezco que haya escrito y también por su felicitación.

ANA
01 Mayo 2017 03:00:00
Querido Inconforme
QUERIDA ANA:

Soy homosexual de 29 años. Estoy felizmente comprometido durante poco más de dos años (no casado) con mi compañero. A mis padres y demás familia les informé de mis inclinaciones sexuales y afectivas hace tres años y aunque para mis padres, principalmente, fue algo fuerte la noticia (no tanto para mis hermanas y un hermano ni demás familia como tíos y primos), poco a poco fueron asimilándolo y finalmente aceptaron la situación. Mis padres me aman igual que a mis hermanos y pienso que los padres quieren a los hijos aunque sean como yo. O sean ladrones o hasta asesinos. Es un amor incondicional el suyo.

El comentario que quiero hacerle no es respecto a los sentimientos de mi familia, sino a los míos. Para ello tengo que decirle que también mis amistades y amistades de mi compañero, están enterados de nuestra situación, lo que no ha detenido a dos amigas para que hayan invitado a mi compañero para que él sea su “cita” o compañero en bodas. Mi compañero es muy, pero muy bien parecido y por eso las mujeres lo persiguen. Pero amiga Ana, ellas saben que estamos comprometidos y que vivimos juntos. ¿Por qué no respetan nuestra relación?

Me parece bien que los amigos se ayuden entre sí, pero me molesta que ninguna de esas mujeres piense en mis sentimientos y yo quede relegado. No deseo ser incluido en las invitaciones esas, pero creo que debieran preguntarme si está bien que él las acompañe ese día. Después de todo, si una mujer pidiera al esposo de una amiga que la acompañara a un evento, si se atreviera, seguro primero hablaría con la esposa y le pediría que su esposo la acompañara, ¿verdad? Al ignorarme, siento que nuestra relación no está tomada en serio y sí lo es. Sé que mi carta va a escandalizar a algunos, que van a levantar la ceja a otros o burlarse tal vez, pero todos tenemos sentimientos y todos tenemos corazón.

¿Me sugieres algo que pueda hacer para que esa situación no se repita? Gracias.

INCONFORME

QUERIDO INCONFORME:

Estás dentro de la razón cuando te sientes excluido de la vida de tu compañero si esas chicas, que están enteradas de la relación de ustedes, no te han tomado en cuenta para pedirle tu parecer para que él las acompañe (o abstenerse de hacerlo en mi opinión). Ellas no han considerado que hieren tus sentimientos al no pedir tu consentimiento para que tu compañero las acompañe.

Pienso que debes hablar con tu compañero acerca de esta situación, para que si llega a presentarse de nuevo, él le diga a la chica que debes estar enterado y saber si estás de acuerdo. Pones el ejemplo de que si una mujer pidiera al esposo de una amiga que la acompañara, pediría a la amiga su permiso. Es un ejemplo excelente. Plantéaselo a tu compañero. Él va a entenderlo.

Si algunos se escandalizan con tu carta y otros levantan la ceja, yo no hago nada de eso. La vida me ha enseñado muchas cosas, las experiencias que vamos viviendo nos abren los ojos y suavizan nuestros sentimientos, nuestras emociones, nuestra sensibilidad. Para mí todas las mujeres, todos los hombres, son mis hermanos.

Espero que tu problema se termine. Gracias por escribir a mi columna.

ANA
29 Abril 2017 03:00:00
Querida Amiga Insaciable
QUERIDA ANA:

Tengo una amiga que tiene un afán insaciable de comprar de todo y tener más de todo. A donde quiera que va, prefiere irse de compras a cualquier tienda que visitar lugares interesantes. Yo le he dicho que no sólo piense en tener más, porque además de acumular cosas que quizás nunca usará o las usará muy poco, se está perdiendo de muchas cosas valiosas. Pero ella no hace caso. Sigue acumulando y acumulando. Es incapaz, además, de dar a los demás, algo de lo que le sobra. ¿Qué puedo decirle para que entienda? Gracias por tu ayuda.

AMIGA INSACIABLE

QUERIDA AMIGA INSACIABLE:

Cuando una persona acumula mucho de lo estrictamente material, una pregunta legítima es: ¿Para qué quiere tanto? Bien, si las personas tienen el infortunio de tener demasiado y de no saberlo conscientemente, caen en una espiral de desear más y más y no saben la razón. Así describes tú a tu amiga. Pero esas personas, mientras más consiguen o más tienen, más desean, ya que no se dan cuenta de la relación tan íntima entre lo que han conseguido y su vacío interno.

Cuando satisfacemos los anhelos espirituales de todos los seres humanos, entonces podemos guardar un equilibrio y, razonablemente, ir al encuentro de lo que deseamos, pero siempre cuidando de no traspasar las líneas y sabiendo a qué obedecen sus deseos. Tal vez lo que necesita tu amiga es terapia psicológica. Si tienes la confianza necesaria con ella, recomiéndale que lo haga, pues dices que le has advertido de su error y no ha entendido.

Espero que tu amiga no conozca la manera difícil y dura de que el dinero no da la felicidad ni la salud del cuerpo y del alma y que comprenda que ese vacío interno no podrá llenarlo con “cosas”.

Te saludo con calidez y te felicito por preocuparte por tus amistades.

ANA
28 Abril 2017 03:00:00
Querida Aislada
QUERIDA ANA:

Me he enterado mucho de personas que cuando perdieron parcial o totalmente el oído y se pusieron aparato auditivo, dicen que volvieron a nacer. Otros dicen que no les ha servido tanto porque escuchan muchos ruidos alrededor de ellos. No me explico qué les sucede. Pero quienes sí pueden aprovechar bien sus aparatos dicen que con ellos pueden ahora compartir y convivir con sus familiares y amistades.

A mí me pasó algo frustrante. Mi esposo tuvo que ponerse un aparato de esos, sin embargo, como es una persona algo conflictiva, cuando no quiere oír apaga el aparato o se lo quita y grita: “Los aparatos están apagados, así que no se esfuercen para que oiga”. Eso es muy frustrante para mí. Los dos estamos ya mayores. Cuando estamos en el carro, a veces apaga sus aparatos porque el ruido del camino le molesta. Tenemos una hija que vive en otra ciudad y aunque no es lejos, tenemos que tomar carretera. Vamos a verla seguido, así que salimos mucho a carretera. A veces también vamos a visitar a mi hijo, que él sí vive más lejos, son como seis horas de camino.

Hace poco fuimos a ver a mi hijo y estuvimos seis horas en la carretera en completo silencio porque él desconectó sus aparatos. Aunque yo también manejo en ciudad y carretera, ese día él manejaba y casi siempre lo hace. Fueron seis horas de silencio absoluto, pues él no puede oír radio o CDs, así que yo tampoco. No puedo conversar porque no puede escucharme. Él está en su propio mundo, manejando y feliz. Y yo estoy lista para el manicomio. O para arrancar.

Felicito a quienes mejoraron su vida con los aparatos auditivos. Quisiera poder decir lo mismo. ¿Qué me recomienda?

AISLADA

QUERIDA AISLADA:

No goce victimizándose. Discúlpeme, pero usted está jugando ese papel. Si su esposo apaga su aparato en la carretera (lo que no debiera hacer y más adelante le digo la razón), quiere decir que no va escuchando, así que usted puede encender el radio y escuchar lo que le guste o poner un CD. Pasar seis horas en una carretera en absoluto silencio porque su esposo no puede escuchar la radio, no tiene sentido. Y si él se negara a encender el radio, usted puede comprar su propio radio portátil o ponerse los audífonos de su celular (supongo que tiene alguno) y escuchar música bonita, la música que usted disfrute. La sordera puede ser enormemente frustrante, pero no necesita arruinar su matrimonio. Piénselo y cambie de actitud. La razón por la que su esposo no debiera apagar su aparato auditivo cuando maneja, en ciudad o carretera, es porque quien conduce un automóvil DEBE escuchar lo que sucede a su alrededor: el ruido de una llanta en mal estado, alguien que pitando le avisa que algo anda mal en su propio auto. En fin, existen muchos factores que el conductor debe escuchar para evitar un accidente. Dígale a su esposo que si desea ser él quien conduzca el coche, no ponga off a su aparato o no maneje. Y evítenselo.

Saludos afectuosos.

ANA
27 Abril 2017 03:00:00
Querido Equivocado
QUERIDA ANA:

Te escribo pensando en que puedes comprenderme. Soy un hombre de 49 años, casado y con tres hijos. Tengo un buen trabajo y vivimos bastante bien en la familia. No tengo por qué quejarme. Sin embargo, la conciencia me remuerde por muchas razones. He hecho negocios equivocados (por decirlo de alguna manera), o podría decir crudamente, he hecho tranzas. También he engañado a mi esposa muchas veces. Algunas con aventuras de un momento y otras con relaciones más largas. También a esas otras mujeres las he engañado ofreciendo lo que no podía cumplirles. También a mis hijos les he hecho promesas que no les he cumplido y eso sé que les ha afectado. Lo he hecho desde que eran niños, pues les ofrecía que íbamos de vacaciones o que les compraba algo, etcétera y no lo hacía y ellos se decepcionaban. ¿Me habrán odiado algunas de esas personas por lo que he hecho?

En fin, que estoy “confesándome” contigo como lo debiera hacer con un sacerdote. No sé la razón, será porque es más fácil para mí escribirlo que decirlo de palabra. Me sentí con necesidad de hacerlo y seguí mi impulso. Sé que puedes decirme muchas cosas duras, pues he leído tus cartas por mucho tiempo, pero no me importa, lo merezco. Disculpas por tutearte.

Ahora estoy en el mejor plan y con el firme propósito de enmienda, como cuando uno va a confesarse. Y espero que Dios me dé la fuerza para llevar a cabo lo que me propongo. Hago esto porque fui a unas pláticas en las que todo lo que dijeron dio en el blanco y sé que he estado muy equivocado. Nos dijeron que escribiéramos todo y decidí hacerlo contigo. Sé que eres muy discreta y todo queda entre nosotros en cuanto a mi identidad. Gracias por tu comprensión y por lo que puedas decirme.

EQUIVOCADO

QUERIDO EQUIVOCADO:

No hay ningún problema en cuanto al tuteo. Tú pretendes cambiar la forma equivocada de vivir que has llevado y de la cual apenas te has percatado. Eso va a originar que entables contigo mismo una lucha que puede ser muy intensa. Reconocer el error en el que se está viviendo es el punto de partida, y tú lo has reconocido. Si hubieras aparentado reconocerlo, pero siguieras en él, te hubiera causado más confusión de la que tenías, y aún tienes, pero sólo basta decidirse y la resolución definitiva se toma en un instante, y tú ya lo has hecho. Sé que vas a continuar por este nuevo camino, la lucha interna va a empezar a aquietarse porque el modo equivocado de vivir se va quedando atrás rápidamente y se van a acabar los sufrimientos inútiles. Los errores del pasado ya no existen, los odios, rencores, resentimientos, se han quedado atrás.

Vive y sé feliz y haz felices a los demás.

ANA
26 Abril 2017 03:00:00
Querido Jubilado
QUERIDA ANA:

Dios me dio con mi suegra una gran bendición. Ella fue una de las mejores suegras que hombre alguno pudiera desear. Era ayudadora, comprensiva, cariñosa, más bien amorosa. En fin era una gran mujer. Ella y yo éramos muy parecidos en muchos aspectos, aunque ella era no sólo buena, sino extraordinaria y yo no, pero teníamos algunas coincidencias. Eso hizo que muchas veces le dijera que debí haber sido su hijo.

Fue una mujer con una gran voluntad que dirigía una casa eficiente. A sus hijos nunca les permitió hablar de alguien a sus espaldas. Cuando mi suegro murió, ella quedó viuda a los 80 años y como no quisimos que viviera sola, ella quiso vivir con mi esposa y conmigo. Nosotros ya vivíamos solos y ella tenía mucho espacio para sentirse cómoda. Mi esposa y yo estuvimos encantados de recibirla en nuestra casa. Y sabiendo que ella siempre dirigió su casa, le dije que mi esposa (y que ella la conocía) era especial y mejor la dejara a ella hacer todo a su manera, y me dijo que no venía a dirigir la nuestra, que sabía que mi esposa lo hacía muy bien y que ella sólo colaboraría cuando se le necesitara. Por nueve años mi querida suegra fue una gran compañía y consejera nuestra.

Hace tres meses me jubilé de mi propio negocio. Ahora lo manejan mis dos hijos varones. Mi esposa y yo tenemos maneras muy diferentes de pensar. A mí me gusta mucho cocinar y cuando cocino, lavo y guardo los utensilios y cacerolas tan pronto los desocupo. Mi esposa, en cambio, amontona todo en el fregadero esperando que yo los lave y si no estoy disponible, ella los lava más tarde. Un día le critiqué esa desorganización y ella me paró en seco: “¿Recuerdas lo que le dijiste a mi mamá cuando vino a vivir con nosotros, que me dejara dirigir mi casa?”. “Sí, lo recuerdo”, le dije. “Bueno, por muchos años estuviste dirigiendo tu negocio. Ahora que estás aquí compartimos nuestra casa, pero no la diriges. No quieras cambiarme a estas alturas. La casa la dirijo yo”. Callé y ahora mejor trato de ser útil. Le cuento esto para ver si les sirve a los hombres jubilados para que en lo posible eviten problemas domésticos y lleven una vida armoniosa. Gracias por su atención y reciba saludos.

JUBILADO

QUERIDO JUBILADO:

Publico su carta para que cualquier señor recién retirado o piense hacerlo, pueda aprender de ella. Gozó usted de la bendición de una maravillosa suegra y lo felicito por ello. Ella supo vivir con lo que usted le pidió y funcionó muy bien. Ahora le tocó a usted permanecer callado. Es difícil, pero no imposible y sé que usted en aras de la armonía de su hogar y para evitar discusiones y malos entendidos, va a salir avante con su propósito. Yo también le mando saludos. Gracias por escribir.

ANA
25 Abril 2017 03:00:00
Querida Soñar no Cuesta Nada
QUERIDA ANA:

Todo el mundo parece quejarse de la violencia en las películas y en la televisión. Y mi opinión es que los productores de esas películas podrían poner al final, una nota en los créditos, como cuando ponen: “ningún animal fue lastimado al hacerse esta película”, pero en este caso diciendo: “En esta película, las balas estaban huecas, las heridas eran de maquillaje, la sangre era pintura, los choques de los automóviles fueron efectos especiales, se ensayaron las peleas y los golpes y el sexo no se llevó a cabo, fue fingido. No pruebe hacer nada de esto en casa”.

¿Cree usted que alguna vez pudiera suceder esto que digo? Pienso en los niños.

SOÑAR NO CUESTA NADA

QUERIDA SOÑAR NO CUESTA NADA:

Dudo que en esta época los adultos que ven esas películas en el cine o en la televisión no estén enterados de lo que usted desearía que incluyeran al final de la película junto con los créditos. Algunas personas son muy sensibles y tienen dificultad para diferenciar la realidad de la ficción, aunque sepan que todo es “de mentiritas”, y se cubren los ojos o en sus casas se levantan de su asiento y van a otro lugar. Pero eso es por sensibilidad.

En cuanto a los niños.

Ellos ya no se engañan. Están más preparados que nosotros los adultos para ver todo eso y ya no les afecta. Aunque cuando se trata de niños menores, creo que es responsabilidad de los padres no permitir que vean esas películas. Y no sólo las de derramamiento de sangre, balazos o muerte, sino también los llamados “thrillers” o esas de vampiros (es mi opinión muy personal).

En mi caso, como soy hipersensible, cuando veo películas en las que resultan lastimados los actores o los animales y notan mi angustia, mis sobrinos me dicen: “Ay tía, todo es mentira, esa no es sangre, es cátsup”.

Actualmente los niños saben más y están más preparados para eso que nosotros, los adultos. Sin embargo, cuando voy al cine y veo algunas películas, quisiera haber pagado con “dinero de mentiritas” con esos billetes de los juegos de mesa o con “panchólares”, porque no merecen el gasto. En lo que nunca estaré de acuerdo es en que los niños vean películas con escenas de sexo.

Saludos afectuosos a la “soñadora”.

ANA
24 Abril 2017 03:00:00
Querida Dolida
QUERIDA ANA:

Hace seis semanas falleció mi hija mayor víctima de cáncer en el pecho. Yo trabajo en una empresa desde hace cinco años y no había dicho nada sobre ese asunto a mis compañeros. Trabajé hasta una semana antes de que mi hija falleciera y luego pedí otro permiso. Pero tres días antes del fallecimiento de mi hija, cuando me presenté a solicitar el segundo permiso, me llamó mi supervisora y me dijo que últimamente había tenido una mala actitud. Admito, como digo, que me había guardado lo de la enfermedad de mi hija y mi estado de ánimo se reflejaba en mi conducta, pero mi actitud nunca fue mala.

Me molestó lo que me decía y le dije que mi hija se estaba muriendo y le pregunté cómo se suponía debía actuar. Me dijo que todos tenemos problemas de todo tipo, pero eso no es motivo para portarse como lo estaba haciendo yo, en especial porque tratamos con el público. Le dije que quisiera que por un ratito se pusiera en mis zapatos y que como ella parecía ser semejante autoridad sobre el comportamiento de quienes tienen a sus hijos muriéndose, quizás podría iluminarme sobre cómo actuar porque yo no sabía. Yo estaba nerviosa, enojada, sentida y todo lo que puede sentirse en esas condiciones. Tal vez me propasé, pero ni modo. Ella entonces me dijo que estaba bien, que podía irme y salí de ahí.

Después de todo aquello regresé a mi trabajo, no puedo negarle que tengo una gran aversión por esa persona, no quisiera ni verla, pero tengo que hacerlo. Y ¿qué cree? Tiene el descaro de hablarme después de ese tremendo incidente. He estado a punto de reventar, pero gracias a Dios he podido contenerme. Por favor dígame cómo puedo superar esto. Ella, el primer día que regresé, se disculpó conmigo por sus comentarios de aquel día y también estuvo en el sepelio de mi hija, pero el daño ya estaba hecho y no puedo olvidarlo. ¿Qué hago? Gracias por una rápida respuesta.

DOLIDA

QUERIDA DOLIDA:

Fue muy desafortunado que su actitud fuera entendida como mal comportamiento y no provocada por el terrible momento que pasaba, pero ya que sus compañeros y la supervisora no sabían lo que sucedía, ella solamente estaba cumpliendo con su trabajo. La invito a que acepte la disculpa que le ofreció esa persona y también la perdone. Si no puede y continúa con su rencor, sugiero busque terapia profesional para ayudarla. La vida es demasiado preciosa para albergar resentimientos. Y además, ¡son tan largos los resentimientos y tan corta la vida!

Le doy mi sentido pésame por la gran pérdida que tuvo, y ruego a Dios para que les dé a usted y a su familia la paz y la conformidad que tanto necesitan.

ANA
22 Abril 2017 03:00:00
Querida Temor a Ofender
QUERIDA ANA:

Buenos días. Mi pregunta hacia usted no es médica, sino cómo resolver un dilema que tengo. Gracias anticipadas por su ayuda. Se trata de lo siguiente. He estado enferma de una dermatitis muy molesta y eso se ha prolongado. Fui a consultar a un dermatólogo. Me recetó y hasta me regaló la pomada y el otro medicamento lo compré inmediatamente. Comencé ese mismo día el tratamiento y ni un día he dejado de seguirlo. Sin embargo, el problema continúa. Tal vez sean mis nervios, pero en ratos me parece que va en aumento.

El doctor es amigo de uno de mis hijos, son muy amigos desde hace muchos años y no quiso cobrarme, pero me preocupa que no mejore mi problema. Ya han pasado 15 días y nada.

Quisiera consultar a otro médico, pero me daría mucha pena que el doctor se diera cuenta y se sintiera ofendido, sobre todo por la amistad con mi hijo. ¿Cómo puedo hacer para no lastimarlo? Esperaré su sugerencia. Gracias.

TEMOR A OFENDER

QUERIDA TEMOR A OFENDER:

Si no ha mejorado, ya debiera haber visitado nuevamente al mismo doctor. Hágalo cuanto antes, y si no hay alivio, tiene todo el derecho de consultar a otro médico para tener otra opinión. No va a ofender a su médico si busca a otro para que dé ideas nuevas para su recuperación, ya que él no pudo aliviarla.

Realice cualquiera de las dos opciones y espero que muy pronto esté completamente bien. Y por favor acepte dos recomendaciones de mi parte, que también va para todos mis lectores. La primera: no salgan a la calle sin aplicarse protector solar. Y que sea de un factor alto. El sol está demasiado fuerte y puede causar mucho daño. La segunda: cuando estén consultando a un médico y los tratamientos recomendados no funcionan, consulten a otro. Los médicos no tienen por qué molestarse si se busca otra opinión. La salud de cada quien es lo importante.

ANA
21 Abril 2017 03:00:00
Querido Vicio
QUERIDA ANA:

Soy jubilado y mi esposa también. Tenemos casa propia. Los dos recibimos nuestra pensión. Ella de un lugar y yo de otro, pues trabajamos siempre en diferentes dependencias. Nuestros tres hijos ya están casados y tienen sus familias. Nosotros ya somos mayores, pero con buena salud y entusiasmo.

El problema es que acabo de enterarme que mi esposa ha estado viajando a Monterrey algunos fines de semana para jugar en los casinos. Me di cuenta por pura casualidad, pues me dio la curiosidad de ver un estado de cuenta de la cuenta de ella y noté que había sacado $60,000 el mes pasado. Esa noche, cuando regresó de ver a sus amigas yo estaba esperándola. Cuando entró al salón de la televisión le dije que se sentara y le pregunté en qué había gastado tanto dinero el mes pasado. Se sorprendió y después de enojarse porque vi su estado de cuenta me confesó que había estado mintiendo diciéndome que iba a Monterrey a ver a su hermana que vive allá o que iba con amigas al cine y a cenar en Monterrey y en lugar de eso se iba, sí a Monterrey, pero a veces con sus amigas y a veces en un autobús especial para ir a jugar a los casinos. Que el mes pasado le había ido mal y perdió, pero que estaba segura que iba a reponerse. ¡La misma ilusión tonta de todos los jugadores!

Yo me molesté bastante y le dije que lo que teníamos lo habíamos hecho con mucho esfuerzo y que si cuidamos el dinero de nuestra pensión podemos vivir muy bien, pero que si ella continuaba jugando nos vamos a quedar sin nada. Ella me contestó que es su dinero y su vida y que ella también habría trabajado toda la vida y que su dinero lo gastará en lo que le dé la gana. Es cierto que ella siempre trabajó, pero ¿le parece justo para ella y para mí lo que está haciendo? ¿Cree usted que pueda dejar de jugar? ¿Me hará caso? Gracias por su consejo.

VICIO

QUERIDO VICIO:

Si su esposa no está dispuesta a admitir que el juego se ha convertido en un problema que no puede controlar, ella continuará jugando. La mayoría de las parejas de mayor edad deciden juntos cómo debe ser gastado su ingreso. El argumento de ella de que es su vida y su dinero y hará lo que le plazca con ellos, es defensivo, irracional y egoísta.

¡Cuidado! A menos que su esposa esté dispuesta a recibir ayuda psicológica para su vicio, ella podría dejarlo sentado en medio de la calle, sin casa y sin nada. Le sugiero que busque un buen abogado para que le indique la manera de poder hacer una separación de su dinero y de sus bienes, antes de que ella lo bote todo en el juego. Y le sugiero que no espere.

ANA
20 Abril 2017 03:00:00
Querida Prisas
QUERIDA ANA:

Mi esposo es un hombre sumamente impaciente. Siempre anda a la carrera para todo. Desde que se levanta, lo hace apresuradamente, salta de la cama, se baña rápidamente, se viste, almuerza y sale a su negocio. Allí sé que siempre anda de la misma manera. Y a veces no le salen bien las cosas. Con los niños es igual, y quiere que tanto ellos como yo le sigamos el ritmo, y a veces nos trae como locos, pero ninguno estamos de acuerdo con eso, y sufrimos. Por favor dígale algo. Él lee todos los días –a la carrera– el periódico y lee su columna, pues lo comenta conmigo. Leer el Zócalo es el único rato en que está algo tranquilo, aunque a veces lo lea en la noche ya acostados y sólo las notas principales, los editoriales y su columna. Le he dicho que está bebiendo la vida a grandes tragos y así se le va a ir, pero no hace caso. Le voy a agradecer mucho su ayuda.

PRISAS

QUERIDA PRISAS:

Existen muchas personas como tu esposo. ¡Qué lástima que no esté disfrutando todos los regalos que nos da Dios! Y la reflexión sería: ¿Para qué tanta impaciencia? Por lo general todos queremos que nuestros problemas y asuntos se resuelvan al instante, pero si cultivamos la paciencia (no es tan difícil), se van a diluir los deseos de terminar al instante con todo. Al esperar que evolucionen las situaciones todo resulta mejor. Con paciencia, que no es pasividad ni indolencia, manejamos mejor las respuestas a los problemas, pues nuestra mente está abierta y serena, viendo su complejidad, y podemos resolverlos inteligentemente. Y querer que los demás nos acompañen en esa carrera, no es justo. Por favor, señor de las “Prisas”, hasta Dios hizo el Universo en una semana, pudiéndolo hacer en un segundo. Tiene razón su esposa, la vida se le va a ir en un gran trago. “Despacio, que vamos de prisa”. Piense en eso, verá que tiene gran profundidad.

ANA
19 Abril 2017 03:00:00
Querida Comprensión y Ternura
QUERIDA ANA:

Si me permite, quisiera relatarle un hermoso pasaje en la vida de mi hija mayor, y en la de nosotros sus padres. Lo que voy a relatar sucedió años atrás, pero aún está presente en nuestras vidas por las repercusiones que tuvo. Por motivos de trabajo, mi esposo fue destinado a esa ciudad. Yo soy mexicana y él ciudadano canadiense. De ese país llegamos con nuestra hija de 8 años de edad. Al llegar, la empresa donde trabaja mi esposo nos facilitó mucho las cosas. Nos consiguieron casa y también colegio para la niña, entre otras cosas.

Cuando llegamos, las escuelas y colegios ya habían empezado su ciclo escolar dos meses atrás, pero se logró que recibieran a mi hija en ese colegio. Estábamos muy contentos por todo eso, pero entonces la niña comenzó a regresar llorando y ya puede imaginarse que llevarla al colegio cada mañana se convirtió en una verdadera tragedia, lloraba desde que subía al carro y hasta que la dejaba en la puerta del colegio. El motivo era que la maestra era una persona algo mayor, conservadora y con poca paciencia y aunque el colegio era bilingüe, tal vez la maestra no estaba capacitada para hablar sólo inglés que era la lengua que la niña sólo comprendía entonces al principio y se impacientaba y regañaba a mi hija.

Afortunadamente, después de una conversación con la encargada del área de primaria, cambiaron de salón a mi hija, donde daba clases una maestra joven. No sé qué pasó, el caso es que la situación cambió. Ella nos esperaba en la puerta del salón y tomaba de la mano a mi hija, le sonreía y la trataba cariñosamente, con voz dulce y suave. En tres semanas la niña ya podía comunicarse con sus compañeras, con cierta dificultad pero bastante bien y regresaba a casa sonriente y contenta. A los cuatro meses ya se entendía en español con todas sus compañeritas y vecinas de nuestra casa.

Terminó mi hija ese año y siguió en el mismo colegio hasta terminar secundaria. Entonces volvimos a Canadá y acá estamos todavía. La maestra se casó mientras aun estábamos allá, pero seguimos frecuentándola. Ella además es una artista, pinta hermoso. Continuamos en contacto desde acá con la maestra y su familia. La apreciamos muchísimo. Mi hija ahora está estudiando arte y dice que un día va a dar clases de arte a niños y niñas. Siempre le hemos expresado nuestro agradecimiento a esa bendita maestra, pero ahora lo hago por este medio aprovechando que leo por internet el periódico Zócalo todos los días, pues dejamos muchas amistades por allá y queremos tener contacto con la ciudad. Y van mis bendiciones para ella que es prueba viviente de que las leyes burocráticas no son un sustituto del amor. Gracias por su atención. La leo a diario.

COMPRENSIÓN Y TERNURA

QUERIDA COMPRENSIÓN Y TERNURA:

Gracias a usted por compartir con nosotros la conmovedora historia de su hija y su aventura hacia la felicidad. Ese importante capítulo de la vida de la niña tiene dos lecciones: que una maestra dedicada y amorosa puede hacer una gran diferencia en la vida de los niños. Y que no siempre es importante lo que se hace y se dice, sino cómo se hacen y se dicen las cosas, pues la comprensión y la ternura siempre deben estar presentes en nuestro modo de actuar, especialmente cuando se trata de niños o niñas. ¡Qué profunda huella dejó esa maestra en su hija que ahora quiere seguir sus pasos! Mi sincera felicitación para esa maestra que supo educar, no solamente enseñar.

ANA
18 Abril 2017 03:00:00
Querida rayito de sol
QUERIDA ANA:

Mi tía abuela que se llamaba Josefa, pero todos le decíamos Pepita, vivió hasta la edad de 103 años. Dios le concedió el privilegio de permanecer con su mente perfectamente lúcida, alerta y hasta con gran memoria hasta el último día de su vida. Recordaba el nombre de todos sus nietos, bisnietos y tataranietos. Perdió tres hijos y dos hijas a lo largo de su vida, pero resistió y continuó adelante. Cuando cumplió 100 años sus nietos y demás, le organizaron un hermoso festejo al que fuimos mucha familia. Todos estábamos felices de verla aún tan bien. Y ella, aunque feliz, tenía una mirada un poco entristecida. Yo creo que pensaba en sus hijos que ya se le habían ido.

Un día después de la fiesta fui a visitarla y conversando me dijo: ?Hija, ¿por qué tengo que vivir tantos años? Ya no sirvo para nada. ¿Hay alguna razón para que aún esté aquí??. Yo le contesté: ?Pepita, estás aquí en primer lugar porque Dios ha querido regalarte todos estos años por alguna razón. Porque tenerte con nosotros nos da una gran felicidad pues nunca te quejas, nunca estás de mal humor y tienes la sonrisa más bonita del mundo y cuando sonríes haces que todos nos sintamos muy dichosos.

Ese es el propósito de Dios para dejarte todavía con nosotros?. Ella inmediatamente se puso alegre, sonrió y preguntó: ?¿Eso crees de verdad??. Yo le dije: ?Por supuesto que eso creo?. Continuó la plática otro rato y cuando me iba le dije: ?Continúa sonriendo siempre Pepita?.

Cuando se puso enfermita y estuvo en el hospital unos cuantos días antes de que falleciera, me dijo una enfermera que siempre que estaba despierta estaba sonriendo, alegre y animosa. Ella siempre nos levantó el ánimo a todos. Era como un

RAYITO DE SOL

QUERIDA RAYITO DE SOL:

¡Qué bellísimo homenaje a su tía Pepita! Su sonrisa debe haber sido contagiosa, porque cuando leí su carta, yo también sonreí. Una sonrisa abre todos los corazones y todas las puertas. ¡Cuántos quisiéramos tener o haber tenido una tía Pepita! Gracias por su hermosa carta. Mi corazón se enterneció.

ANA
17 Abril 2017 03:00:00
Querida reclamos
QUERIDA ANA:

Le escribo contra todo lo que yo siempre creí. De verdad que jamás pensé que algún día le escribiría a usted en busca de un consejo o iría con un “loquero” para el mismo propósito. Pero aquí me tiene, pues pienso que como con usted no se sabe quién le escribe, es mejor que buscar terapia como me ha dicho mi esposa.

Y es que últimamente he tenido muchos problemas con ella. Bueno, no sólo últimamente sino desde hace tiempo, a los pocos años de casados. Nos casamos hace 11 años y tenemos tres hijos de 9, 6 y 4 años. Tengo un negocio propio que nos da una buena vida, muy buena de un tiempo para acá, pues le he echado todas las ganas. Pudimos cambiar la casa chiquita que teníamos por una bastante grande, con jardín y doble cochera en una urbanización muy buena. Y la casa chiquita se la dimos sin renta a una hermana de mi esposa que tiene un niño solamente y a su esposo no le ha ido muy bien.

Cuando nos cambiamos todos estábamos muy felices. Los niños en colegio y mi esposa con su carro para ella. Pero ya habían comenzado los problemas entre nosotros porque dice ella que casi no estoy en la casa, que nunca estoy disponible para los niños pues no voy a los festejos del colegio, ni juntas de padres, ni salgo con la familia siquiera los fines de semana. Ella vive quejándose de que los tengo olvidados por estar haciendo dinero. Pero está exagerando. Sí dedico mucho tiempo al negocio, juntas y viajes, pero es que quiero darles una buena vida a ella y a mis hijos. Mis padres no necesitan, viven bien, por ellos no me apuro, es por mi familia. Pero ella no me comprende. Es cierto que nunca voy a nada de mis hijos, a veces ni a vacaciones con ellos, mejor les digo a mi cuñada y su hijo que los acompañen y les pago sus gastos. Tampoco le gusta ir sola a bodas o festejos familiares, lo que ha pasado algunas veces, pero a ella no se le olvida. Tiene muy buena memoria para eso. Pero pienso que debería estar contenta de que vivimos muy bien y sin ningún apuro. Ella me reclama mucho y dice que soy una máquina de hacer dinero y que ella quiere un esposo. ¿Verdad que usted sí me cree que sólo quiero darle lo mejor a mi familia? Necesito que me diga si estoy bien. Gracias.

RECLAMOS

QUERIDO RECLAMOS:

¿Trabajamos para vivir o vivimos para trabajar? Es una pregunta que todos alguna vez nos hacemos o al menos hemos escuchado en bastantes ocasiones. En el caso de usted se aplica completamente. Habitualmente la persona que vive de esa manera no quiere considerar este punto porque secretamente conoce la respuesta. Usted, en realidad, está viviendo para trabajar y voltea la cara para no reconocerlo, ya que su carta no iba enfocada a ese tema, sino al problema que está teniendo con su esposa. Le sugiero que en lugar de molestarse por las quejas de ella, se plantee la pregunta de dónde comenzó ese viaje para cada vez llegar más alto en los negocios. Siéntase capaz de mirarse al espejo y observarse tal como es ahora y reconocer sus errores. Así descubrirá a dónde va y por qué va, y espero que se convenza de que el camino que ahora recorre no lo va a llevar a ser feliz ni a hacer felices a su esposa ni a sus hijos. Y si no lo comprende, sí necesita terapia.

ANA
15 Abril 2017 03:01:00
Queridos lectores
QUERIDOS LECTORES:

Hoy no es el final. Nunca será el final. El viernes le dijo al buen ladrón: “En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”. Es decir, con el Salvador. Esta afirmación nos tranquiliza en cuanto a cuál será nuestra suerte al morir, a pesar de que no podemos saber lo que será de nosotros antes de la resurrección.

ANA

SÁBADo Y… RESUCITÓ

Era el día de la preparación de la Pascua y ya estaba para comenzar el día sábado. Las mujeres que ya habían venido desde Galilea con Jesús no se habían alejado; vieron de cerca el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo. Después que volvieron a sus casas, prepararon perfume y mirra, y el sábado descansaron, según manda la Ley.

El primer día de la semana, muy temprano, fueron las mujeres al sepulcro llevando los perfumes que habían preparado. Pero se encontraron con una novedad: la piedra que cerraba el sepulcro había sido removida, y al entrar no encontraron el cuerpo de Jesús. No sabían qué hacer, pero en ese momento vieron a su lado a dos hombres con ropas fulgurantes. Bajaron los ojos, pero ellos les dijeron: “No está aquí. Resucitó”. Corrieron de regreso para contarles a los Once y a todos los demás lo que había sucedido. Ellas eran María de Magdala, Juana y María, la madre de Santiago. Pero los apóstoles no les creyeron y les parecieron puros cuentos. Pedro, sin embargo, se levantó y corrió hacia el sepulcro, se agachó y no vio más que los lienzos, por lo que volvió a casa preguntándose por lo ocurrido.

Desde el día de su resurrección, Jesús había renacido a la vida gloriosa, pero quiso encontrar a sus discípulos en varias oportunidades para convencerlos de que su nueva condición no era una vida disminuida, algo fantasmal, sino la entrada definitiva a la plenitud de la vida. Primero se apareció a los dos discípulos que se dirigían al pueblo de Emaús y que lo reconocieron hasta que partió el pan. Luego, mientras los apóstoles estaban reunidos, Jesús se presentó en medio de ellos. Y les dijo: “Paz a ustedes”. Quedaron atónitos y asustados, pero él les dijo: “¿Por qué se desconciertan? Miren mis manos y mis pies: soy yo. Tóquenme y fíjense bien que un espíritu no tiene carne ni huesos como ustedes ven que tengo yo”. Y como no acababan de creerle, les dijo: “¿Tienen algo que comer?”. Ellos le ofrecieron un pedazo de pescado asado. Lo tomó y lo comió delante de ellos.

Jesús les dijo: “Todo esto estaba escrito… ahora yo voy a enviar sobre ustedes lo que mi Padre prometió. Permanezcan, pues, en la ciudad hasta que sean revestidos de la fuerza que viene de arriba”. Jesús no podía afirmar con más fuerza su autoridad divina y la unidad de las tres personas divinas. Luego los llevó hasta cerca de Betania y levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía, se separó de ellos

SONETO A CRISTO CRUCIFICADO

No me mueve, mi Dios, para quererte

el cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido,

muéveme ver tu cuerpo tan herido,

muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,

que aunque no hubiera cielo, yo te amara,

y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,

pues aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero de quisiera.

Algunos dicen que los probables autores son:

Fray Miguel de Guevara

Santa Teresa de Jesús o

San Juan de la Cruz

Quien haya sido: Es bellísimo.
14 Abril 2017 03:01:00
Queridos lectores
QUERIDOS LECTORES:

En este viernes nos acercamos a Jesús en su camino hacia el Gólgota, donde será crucificado. María, la Madre, tiene ahora un rostro tan distinto del que tenía cuando nació su Hijo, porque ahora el dolor la ha hecho pálida. Una sonrisa de dolor y amor pasa por sus labios, sus manos juntas al pecho, entrelazadas para que no tiemblen… Llegaba el momento…

CAMINO DE LA CRUZ

Celebrada la Pascua, en la ciudad vieja de Jerusalén, bajó por la calle de escaleras hacia lo que había sido el arroyo de Tyropeón, subió al barrio de Ofel, la vieja ciudad de David, para luego bajar al torrente Cedrón, que casi nunca lleva agua. De allí debió tomar un sendero para al Cerro de los Olivos. Lo siguieron también sus discípulos. Llegados al lugar les pidió que oraran. Se alejó un poco para orar. Allí, entró en agonía y su sudor se convirtió en sangre. Cuando regresó los encontró dormidos. Les pidió que se levantaran y todavía estaba hablando cuando llegó un grupo encabezado por Judas, uno de los Doce. Como se acercara a Jesús para darle un beso, Jesús le dijo: “Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del Hombre?”. Y dirigiéndose a los que habían venido a aprehenderlo, les dijo: “Tal vez buscan a un ladrón, y por eso han venido a detenerme con espadas y palos. ¿Por qué no me detuvieron cuando día tras día estaba entre ustedes en el Templo? Pero ahora reinan las tinieblas, y es la hora de ustedes”.

Cuando lo apresaron lo llevaron a la casa del sumo sacerdote. Los que custodiaban a Jesús comenzaron a burlarse de Él y a darle golpes. Cuando amaneció se reunieron los jefes de los judíos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley. Ante el Consejo preguntaron a Jesús: “¿Eres tú el Cristo? ¿Tú eres el Hijo de Dios?”. Jesús contestó: “Dicen bien, Yo lo soy”. Llevaron a Jesús ante Pilato, pero él no quería condenarlo, en parte porque odiaba a los sacerdotes judíos y por eso lo envía a Herodes. Y ese mismo día Herodes y Pilato se hicieron amigos. Porque a pesar de ser tan diferentes, se dieron cuenta de que pertenecían a la misma clase de gente que tiene poder para jugar con la vida de un hombre del pueblo. Pilato, que quería liberar a Jesús se dirigió a todos diciéndoles: “¿Qué mal ha hecho este hombre? No encuentro nada que merezca la muerte, por eso, después de azotarlo, lo dejo en libertad”. Pero ellos insistían que fuera crucificado y que soltaran a Barrabás. Entonces Pilato pronunció la sentencia que reclamaban y entregó a Jesús para que lo crucificaran.

Cuando lo llevaban, iban también dos malhechores para ejecutarlos. Al llegar al lugar llamado de la Calavera (Gólgota), lo crucificaron y con él a los malhechores, uno a su derecho y el otro a su izquierda. Sobre la cruz había un letrero que decía: “Este es el rey de los judíos”. Uno de los malhechores lo insultaba, pero el otro le dijo: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres a tu reino”. Jesús le respondió: “En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”. Hacia el mediodía se ocultó el sol y todo el país quedó en tinieblas hasta las tres de la tarde. En ese momento la cortina del Templo se rasgó por la mitad, y Jesús gritó muy fuerte: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y expiró.

Al convertirnos a Dios, necesariamente nos convertimos en hermanos de los demás, porque Dios está en nuestros hermanos. Si nosotros no somos nuestro objetivo, como un milagro todo cambiará en nosotros. Y así podremos orar de esta manera:

¡No te pido Señor, que todo lo poseo, al no desear, por Ti, ya nada!

¡Te pido por los otros que desfallecen en la noche y tienen la boca rebelde a la miel de la plegaria y jamás doblegaron la rodilla a tu presencia santa!

¡No te pido por mí, Señor! ¿Qué puedo yo desear, si has rebasado mi esperanza? ¡Te pido por los otros, cubiertos de tinieblas, que desde el polvo no ven la final estrella y miran sin ver que florece tu sonrisa en el borde de sus tristezas!

¡No te pido por mí, Señor, que has poblado mi pobreza de astros y azucenas! ¡Te pido por los otros, que gozando múltiples riquezas y que dueños de muchas fuentes, desfallecen de sed porque les falta tu agua!

¡No te pido por mí, Señor! ¡Si me has enseñado hasta a bendecir las lágrimas! ¡Te pido por los otros, que lloran sin remedio. Y se afligen por el jardín estando secas las flores, cuando Tú eres la fuente, huerto y rosal que les falta!

¡No te pido por mí, Señor! ¡Te pido por los otros, mis hermanos. No saben que el sendero está escondido, hazles mirar dentro del alma! ¡Ignoran que tu casa no está arriba, sino en lo íntimo del corazón que bien te ama!

¡No te pido por mí, Señor! ¡Te pido por los otros, para que te amen y los ames, Señor del dulce fuego y de la fuerte agua!

5 Minutos de Oración en el Hogar.

Julio de 2014.
13 Abril 2017 03:01:00
Queridos lectores
QUERIDOS LECTORES:

Hoy, Jueves Santo, mañana Viernes Santo y pasado mañana Sábado Santo, igual que en años pasados, esta columna está dedicada a tratar de enviar a ustedes algunos mensajes con la palabra de Dios. Tengo la esperanza de que se logre el propósito de hacer un acercamiento a Él y a Su Palabra, que es la Santa Biblia. Porque cuando abrimos esos Libros, es que vamos en busca de Jesús, y en estos días nos encamina hacia su Pasión y su Resurrección.

ANA

LA ÚLTIMA CENA

Así pues, hoy jueves vemos que como se acercaba la fiesta de los Panes Ácimos, es decir, sin levadura, y también la fiesta de la Pascua del Pueblo Judío, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley querían hacer desaparecer a Jesús pues temían que el pueblo lo considerara rey.

Y llegó el día de los Panes sin Levadura y en el que se debía sacrificar el cordero de Pascua. Entonces Jesús envió a Pedro y a Juan diciéndoles: “Vayan a preparar lo necesario para que celebremos la Cena de Pascua”. Ellos le preguntaron: “¿Dónde quieres que la preparemos?”. Jesús les contestó: “Cuando entren en la ciudad, encontrarán a un hombre que lleva un jarro de agua. Síganlo hasta la casa donde entre, y digan al dueño de la casa: ‘El Maestro manda a decirte ¿Dónde está la pieza en la que comeré la Pascua con mis discípulos?’. Él les mostrará una sala grande y amueblada en el piso superior. Preparen allí lo necesario”.

“Encontrarán a un hombre”. El cántaro de agua era habitualmente cosa de mujeres. Por eso era fácil identificar al hombre del cántaro. Jesús sabía que Judas lo estaba traicionando y no quería indicar de antemano el lugar de la ceremonia, pues allí podían sorprenderlo. Por eso se fía de una intuición profética. El lugar de la Última Cena lo tiene designado el Padre.

De hecho la casa era de un discípulo de Jesús en Jerusalén. Los discípulos se fueron, entraron en la ciudad y encontraron las cosas tal como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.

Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los apóstoles y les dijo: “Yo tenía gran deseo de comer esta Pascua con ustedes antes de padecer. Porque les digo que ya no la volveré a comer hasta que sea la nueva y perfecta Pascua en el Reino de Dios”. Lc. 22: 14-16.

Jesús recibió una copa, dio gracias y les dijo: “Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volveré a beber del jugo de la uva hasta que llegue el Reino de Dios”.

Después tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo: “Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes. (Hagan esto en memoria mía”. Hizo lo mismo con la copa después de cenar, diciendo: “Esta copa es la alianza nueva sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes”). Lc. 22: 17-20.

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A propósito con lo anterior, les entrego un hermoso texto publicado en el pequeño librito “5 Minutos de Oración en el Hogar”, en marzo de 2014. Dice así:

“Acompáñame Señor en la tribulación. Acompáñame Señor en la dificultad, en el peligro, la responsabilidad, en la persecución y el fracaso. Acompáñame en la tiniebla, en la duda mortificante, el sinsentido y el desencanto, todo arropado en un manto gris. Acompáñame en la tristeza, soledad y depresión. Acompáñame Señor en pleno día, en el éxito, el halago y la conquista, en el placer y el enriquecimiento, en los premios, los aplausos y los afectos. Te necesito más en esta tentación. Pero acompáñame siempre, porque no es cuestión sólo de ayuda, es un tema de amor.

¿Por qué no me utilizas?

Dices que soy manantial y no vienes a beber, sediento.

Dices que soy vino bueno y no te embriagas, hombre triste.

Dices que soy música y no te oigo cantar.

Dices que soy aceite perfumado y no te unges.

Dices que soy fuego y sigues con frío.

Dices que soy fuerza divina y no me utilizas, débil.

Dices que soy Paz y no escuchas el son de mi flauta.

Dices que soy Consolador y no me cuentas tus penas.

Dices que soy don y no me abres tus manos, pobre.

Dices que soy libertad y no dejas que mi viento te empuje.

Dices que soy amor y no dejas que te ame.

Dices que soy testigo y no me preguntas.

Dices que soy huésped y no me escuchas ni acompañas.

Dices que defiendo de los pobres y tú te apartas de ellos.
12 Abril 2017 03:00:00
Querida Escuchar es Comprender
QUERIDA ANA:

Durante mucho tiempo mi esposo y yo tuvimos serias peleas. Tenemos 26 años de casados y durante ese tiempo en muchas ocasiones hasta llegamos a dormir en recámaras separadas. ¿Y todo por qué? Porque ni él ni yo nos dábamos la oportunidad de escucharnos. Muchas veces (o casi siempre) cuando él me decía algo que no le parecía, antes de que terminara de hablar o casi al comenzar, yo me sentía agredida y le contestaba y se hacía el pleito. Y de su parte sucedía lo mismo. Ya estábamos predispuestos a contestar y a entablar la polémica sin saber ni por qué se iniciaba. El caso era no dejarse.

Un día él, después de asistir a una plática que hubo para matrimonios y a la cual yo no quise asistir porque en esos días estábamos peleados, vino y me pidió que por favor lo escuchara. Como había pasado casi una semana en la que no nos hablamos y ya estaba preocupada, estuve de acuerdo y después de lo que me dijo, tomamos la determinación de escucharnos el uno al otro sin contestarnos antes de saber a cabalidad de qué se trataba lo que el otro quería decir. Quiero decirle que no fue fácil. La costumbre es fuerte y se dificulta el cambio, pero con buena voluntad todo se logra y como los dos nos queremos y ya estábamos hartos de pleitos, lo logramos. El sistema que salvó nuestro matrimonio y que él aprendió en esa plática es muy sencillo y se los quiero recomendar:

1.- Acepte que escuchar a la otra persona no significa que está de acuerdo con lo que está diciendo.

2.- Permita que la otra persona hable el tiempo necesario y no interrumpa por más que no esté de acuerdo. En lugar de interrumpir, anote mentalmente alguna palabra clave para acordarse de lo que habló.

3.- Cuando la persona termine de hablar, usted tiene el mismo derecho de hacer lo mismo.

Mi esposo y yo descubrimos que cuando nos escuchábamos el uno al otro sin interrumpir, entendíamos el punto de vista del otro. Si considera que lo anterior es útil, ¿quiere compartirlo con sus lectores? Gracias.

ESCUCHAR ES COMPRENDER

QUERIDA ESCUCHAR ES COMPRENDER:

Me da mucho gusto compartir tu interesante propuesta para acabar con las discusiones. Los malentendidos muchas veces ocurren porque las personas hablan y otros se forman juicios antes de entender el punto de vista de quien habla. Esto se aplica en todos los órdenes de las relaciones humanas.

Muchas gracias por su colaboración.

ANA
11 Abril 2017 03:00:00
Querida Fuereña
QUERIDA ANA:

Hace casi un año conocí a un hombre que me encantó. Se trata de una persona muy agradable, educado, muy bien parecido, inteligente y me parecía entonces muy cristiano. Pero qué engañadas se da uno con la gente.

Resultó que ese hombre perfecto… está casado. Su esposa, con sus hijos, había tenido que estar fuera de la ciudad por varios meses y él llevaba una vida de soltero. Cuando descubrí que estaba casado, inmediatamente lo dejé y le dije que jamás me volviera a buscar, pero me buscó. Por ese motivo decidí dejar la ciudad para dejar de verlo, para no encontrarme de nuevo con él y tratar de olvidarlo. Y me vine a vivir aquí, donde viven varios parientes y era una ciudad a la que ya había pensado venir a vivir.

¿El problema? Que no puedo dejar de pensar en él. Traté de empezar de nuevo en todos sentidos, pero no ha funcionado, o al menos no tan pronto como yo quisiera. Pienso en él todo el tiempo y entonces me puse a escribirle. Le envié varias cartas a su correo por internet pero no me ha respondido. Y no sé si darle gracias a Dios por ello o reclamarle. Desde que llegué a esta ciudad he estado leyendo Zócalo y lo primero que leo es su columna, así que decidí escribirle para que por favor me diga qué me pasa y cómo superar esto.

Muchas gracias por su ayuda y saludos.

FUEREÑA

QUERIDA FUEREÑA:

Da las gracias a Dios desde lo más profundo de tu corazón. El tiempo, el trabajo, la diversión y si eso no funciona quizás la terapia, serán tus mejores aliados. Y si ya conseguiste empleo, cumple a cabalidad tu labor, convive con tus compañeros, visita a tus familiares, y como te digo, diviértete.

También busca ofrecer tu apoyo de servicio voluntario en alguna Organización no Gubernamental. Cáritas recibirá con mucho gusto tu ayuda. Pero también existen otras asociaciones y clubes que puedes visitar para apoyarlos. Cuando lo hagas –si lo haces–, no sólo dejarás de pensar en tu amor perdido, sino que conocerás a personas que están haciendo algo que vale la pena. Y también recuerda que “un clavo saca otro clavo”. ¿Comprendes? Y por favor, no escribas más cartas a ese hombre. Esto no es el fin del mundo, haz una nueva y mejor vida para ti misma. Puedes hacerlo.

Buena suerte.

ANA
10 Abril 2017 03:00:00
Querido Lector
QUERIDA ANA:

Quiero rogarle que les diga a sus lectores que muy pronto habrá elecciones de gobernador, diputados locales y alcaldes (por un año) en nuestro estado y nosotros, “las personas”, podemos permitir que nuestras voces sean escuchadas o decidimos permanecer callados. Los políticos y los partidos tienen poder, pero nosotros, el pueblo, tenemos poder también. Tenemos el poder para votar, comunicar nuestra aprobación o nuestra oposición a los candidatos y a esos que dictan las propuestas de su partido.

Nosotros, el pueblo, tenemos la responsabilidad de decidir que esos a quienes elijamos, cuiden nuestros mejores intereses, el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos, porque lo que se hace hoy es para siempre. ¿Cuáles candidatos tendrán el método más práctico, el mejor plan y proyecto para resolver los problemas de nuestro estado, la injusticia, la ignorancia, la indiferencia, la inseguridad?

El día de la elección, nosotros, el pueblo, determinaremos exactamente la clase de liderazgo que merecemos. Por favor Ana, exhorte a sus lectores para que se aseguren de votar y elegir a quien estén seguros que ofrecen lo mejor.

Gracias por su atención. Sé que su columna es muy leída y la gente la escucha. Porque su palabra escrita tiene sonido.

ELECTOR

QUERIDO ELECTOR:

¡Con gusto lo hago! Las elecciones en nuestro estado son muy importantes. Y es necesario no equivocarnos porque los resultados determinarán cómo funcionará nuestro estado durante varios años. Y con consecuencias para siempre. Durante décadas, miles de personas han luchado a brazo partido y algunas hasta han muerto por nuestro derecho a votar en una democracia libre. Es tiempo de que cada ciudadano se levante y sea tomado en cuenta, porque en las elecciones cada voto cuenta. Gracias por tocar este importantísimo tema.

ANA
08 Abril 2017 03:00:00
Querido Sin Sexo
QUERIDA ANA:

A los 39 años de casado y con dos hijos adultos, he aprendido muchas cosas del matrimonio. Una de ellas y creo que la más importante, es que en el matrimonio las mujeres están a cargo del sexo. Los esposos que piensen que ellos llevan la batuta en el aspecto sexual, están equivocados. Y un día, más pronto que tarde, se van a dar cuenta de ello. Cuando tengan 20 o 25 años de casados, más vale que acepten que tendrán sexo sólo una vez a la semana y lo gocen mientras puedan. Después de un tiempo será una vez al mes, luego cada tres meses, después dos veces al año. Mi esposa y yo no hemos tenido sexo desde diciembre de 2015.

Después de muchos intentos de mi parte para remediar esta situación, le pedí a mi esposa que fuéramos a terapia, pero no ha ayudado. Ahora estamos viendo a nuestro tercer psicólogo o consejero. Hace 11 meses estuvimos a punto de separarnos, pero el psicólogo de entonces hizo un buen trabajo en ese sentido y seguimos juntos. No quiero el divorcio, amo a mi esposa y por lo tanto no estoy interesado en una aventura extramarital. Por consejo del psicólogo he cambiado muchas de mis actitudes y bastante mi comportamiento para hacer una mejor vida para mi esposa y por ende para mí. Y continuaré la terapia para cambiarme más a mí mismo. El problema es que mi esposa no ha hecho el intento de seguir las sugerencias del psicólogo y en ratos pienso que va en sentido contrario. Ella dice que me quiere, pero que así es su forma de ser, que no tiene nada que ver con el amor. ¿Habrá algo para mejorar el impulso sexual de la mujer? Le pido su ayuda. Ya no sé qué hacer. Gracias. Atentamente.

SIN SEXO

QUERIDO SIN SEXO:

Voy a hacer algo que rara vez he hecho en mi columna: dirigirme a su esposa en lugar de contestarle a usted. Discúlpeme. Trato de hacer lo mejor.

QUERIDA ESPOSA DE SIN SEXO:

Tiene usted un esposo extraordinario. Por su carta me doy cuenta de que es un hombre considerado, fiel y bondadoso y es obvio que la ama mucho. Usted ha perdido el interés en el sexo y si ama a su esposo, como dice, le sugiero que, para que no lo pierda, hable con su ginecólogo para que pueda recomendarle algún medicamento que le ayude a recuperar el perdido deseo sexual. Y también le recomiendo que continúe con la terapia psicológica, pero que ponga todo su interés en seguir las indicaciones del psicólogo. Es importante que trate de encontrarse con su esposo en este camino que han emprendido y en el que él ha puesto tanto afán.

Puedo ver que él está más interesado en el sexo que usted y de acuerdo con la experiencia que me ha dado mi columna, eso puede suceder en parejas cuya edad es de 50 años y más. Su esposo se preocupa mucho por usted. Sea abierta en su amor y considérese bendecida. Aún si no la envía a la luna cada vez que tengan sexo, él no tiene por qué enterarse. Su matrimonio se verá recompensado. Se lo garantizo. Reciba saludos de

ANA
07 Abril 2017 03:00:00
Querido frustado
QUERIDA ANA:

¿Qué pasa conmigo y seguramente con muchísimas personas que lo que soñamos nunca se nos cumple? A mí no me resulta lo que planeo y no crea que tengo sueños irrealizables. Soy un hombre de 32 años, aún soltero y no por mi gusto, no me he casado porque no quiero llevar a una mujer a compartir mis fracasos. Soy preparado, tengo una carrera y sé trabajar bien.

No soy un hombre descuidado, me visto bien, sin lujos porque no puedo, pero ando con ropa limpia y de buen gusto (digo yo). Y tengo buen trato. Tenía finalmente un buen trabajo y por algo que no comprendo, lo perdí. Creo que tengo que reinventarme, pero no es fácil. Soy un hombre de fe, pero se me está terminando. Ayúdeme amiga. Lo necesito mucho.

SUEÑOS FRUSTRADOS

QUERIDO SUEÑOS FRUSTRADOS:

A todos y cada uno de nosotros la vida nos enseña la amarga lección de que los sueños más acariciados se pueden hacer añicos. Aprendemos de las tristezas, de las tragedias inesperadas, de los accidentes, de las enfermedades, del dolor, del fracaso y de la derrota. Que las realidades más obstinadas, con frecuencia frustran nuestros deseos más profundos y hacen estragos en nuestros planes más elaborados.

La conciencia religiosa, cualquiera que ésta sea, siempre se ha percatado y ha estado presente en los fracasos y derrotas que tenemos en nuestras vidas, particularmente en los hechos que afectan la trascendencia humana y la muerte. ¿Cómo vivir de cara a la adversidad? ¿Cómo tolerar las vueltas crueles del destino que pueden destruirnos? Un cálculo mal hecho, por pequeño que sea, puede arruinar el más noble de los planes humanos.

En la parte de tu carta que me pediste no publicar, veo que has pasado por momentos muy amargos, pero la muerte no ha estado presente en ellos. Da gracias a Dios por ello. Has enfrentado la adversidad de manera admirable. Por favor no te rindas ahora. Si te has levantado otras veces –varias– puedes hacerlo de nuevo, y por la experiencia que tienes, por el ímpetu que nunca te ha faltado, por esa fe inquebrantable que siempre te ha acompañado, te invito, te incito a no decaer. Eres joven, tienes salud, tienes una familia, tienes amigos. Y siempre has tenido a Dios de tu lado y a tu lado. ¿Qué más quieres para volver a empezar? Esta vez no vas a fallar. No te separes del lado de Dios, en compañía de Él vas a alcanzar tus sueños. Te lo puedo asegurar.

ANA
06 Abril 2017 03:00:00
Querida Anónima
QUERIDA ANA:

Soy viuda desde hace 15 años. Vivo de la pensión que me dejó mi esposo. Mi casa es propia. Tengo un hijo que tiene 40 años que es soltero y todavía vive conmigo y depende de mí económicamente. Tengo dos hijas más, casadas y fueron y perfectamente responsables cuando solteras y ahora de casadas no me molestan para nada. Él es el único hombre y siempre lo ha esperado todo de nosotros, desde que vivía mi esposo. Hace poco quiso ir a vivir solo y una de sus hermanas se puso tan contenta que le prestó una casa que es de su propiedad, pero él finalmente no quiso irse a vivir allí porque no le gustó donde está ubicada. Y sigue conmigo.

Él no tiene carro. Su papá, cuando vivía, le compró uno. Luego, entre sus hermanas y yo se lo cambiamos por uno más nuevo muy bueno, pero lo chocó y fue pérdida total y ya no completó para comprar otro y nosotros ya no quisimos darle más y se quedó a pie. Ahora tiene poca ropa porque siempre se la hemos comprado nosotras, pero sus hermanas ya están cansadas y no quieren comprarle nada. Todos lo hemos ayudado, pero él no responde. Estudió dos años de contador público y dejó la carrera. Ha tenido algunos trabajos, pero los deja y pasa tiempo antes de que busque otro. Y así ha sido la historia.

¿Qué podemos hacer para que comprenda que tiene que mantenerse solo, sin la ayuda de nosotras? Sus hermanas ya lo han excluido, pero a mí me duele y todavía estoy tratando de hacer lo mejor para él. Ayúdeme, ¿sigo así o ya no? Gracias anticipadas por su ayuda.

ANÓNIMA

QUERIDA ANÓNIMA:

Su hijo es lo suficientemente mayor para saber cuál es la realidad de la vida. Pero, por si él no lo sabe aún por la protección que siempre le han dado, decídase a ayudarlo de verdad. Tendría usted que endurecer su corazón de madre y decirle que ya no va a apoyarlo. Y hágalo, piense que usted no siempre va a estar en la vida de él y cuando falte y sus hermanas continúen en la misma actitud que tienen ahora, va a caer en la mendicidad. Él necesita ayuda profesional para que aprenda a romper su dependencia de otros. Pídale, exíjale que lo haga, y esperemos que sea lo último que usted tenga que pagarle.

ANA
05 Abril 2017 03:00:00
Querida Gran Error
QUERIDA ANA:

Soy enfermera y tengo 33 años de edad, estoy casada y tengo un hijo. Trabajé en un hospital privado durante seis años. Hace dos meses por casualidad me encontré con un hombre que fue paciente durante dos semanas en el hospital donde trabajaba y yo fui una de las enfermeras que lo atendió. Cuando nos encontramos, atento se detuvo para saludarme y me invitó a tomar un café con él. Acepté y como era un poco tarde cuando salimos y no traigo carro, ofreció llevarme a casa. En el camino me dio un beso, yo le correspondí pues es un hombre muy guapo y agradable. Y sucedió lo inevitable. Nos fuimos a un hotel y tuvimos relaciones. Cuando salíamos me vio una de las compañeras del hospital que llegaba con una familia, que luego supe eran sus familiares que venían a una boda. Nos quedamos viendo pero ni nos saludamos. El hombre me llevó a mi casa y todo terminó allí. No lo volví a ver y creo que no volveré a verlo.

Tenía la esperanza de que aquello pasara sin consecuencias, pero por desgracia la compañera lo comentó con otra persona y esa persona fue con el jefe y se lo dijo. Me llamaron y dijeron que había hecho muy mal y que le informarían al director. Les dije, y le juro que es verdad, que mientras él fue paciente nada impropio sucedió, pero quizás no me creyeron o de todas maneras no les pareció. El caso es que el director me pidió mi renuncia y acepté, porque de otra manera me despedirían y no me darían carta de recomendación y no encontraría trabajo. Supe que en el hospital ha habido rumores y por eso decidí enterar a mi esposo lo sucedido, porque seguramente iba a enterarse por fuera. Le pedí perdón y como él es muy bueno, me perdonó y me apoya mientras trato de continuar con mi vida.

No cometí un crimen, pero siento que así fue, no puedo perdonarme el error tan grande que cometí. Por favor ayúdeme con eso. Gracias de verdad.

GRAN ERROR

QUERIDA GRAN ERROR:

Tú lo sabes. Cometiste una gravísima falta hacia tu esposo y una seria falta de ética profesional. Los doctores, enfermeras, trabajadores sociales y otros profesionales del cuidado de la salud, no deben tener relación física con sus pacientes. Lamento que hayas perdido tu trabajo, pero ellos actuaron de manera correcta. Afortunadamente no circularon tu falta a otros hospitales. Ojalá pronto encuentres otro trabajo. Tú y tu esposo se beneficiarían mucho si buscan terapia profesional. Es importante que veas por qué pusiste en peligro tu matrimonio y corriste el riesgo de perjudicar tu futuro profesional, para que puedas entender y perdonarte a ti misma. Y luego comprender que tu fidelidad hacia tu esposo y tu vida familiar son más importantes que cualquier hombre bien parecido y agradable y que tu trabajo requiere gran respetabilidad. Tienes como compañero de vida a un hombre magnífico. No cualquiera perdona lo que hiciste. Valóralo y no vuelvas a lastimarlo. No lo merece ni tu hijo tampoco.

ANA
04 Abril 2017 03:00:00
Querido Giovanni
QUERIDA ANA:

Hace algunos días leí la carta de “Románticos” y la verdad me impactó. Se la di a leer a mi esposa y a ella también le hizo mella y nos pusimos a repasar nuestros errores y nuestras costumbres que por ser cotidianas ya no nos damos cuenta de que están equivocadas. Debo confesar que he tenido algunas aventuras (por supuesto sin valor sentimental) fuera de mi matrimonio, pero debo decir que el motivo fue que mi esposa ni me hacía caso por atender a los niños (tenemos cuatro de 7, 5, 3 y 2 años) y siempre anda cansada. Y yo casi no le ayudo en la casa. No les falta nada a ella ni a los niños, pero tampoco les he dado mi tiempo. En ratos llegué a pensar que ella ya no me querría y ella pensaba lo mismo.

Como la carta me hizo reflexionar, le pedí a mi esposa que tuviéramos una conversación tranquila una noche y ella estuvo de acuerdo, así que lo hicimos. Comencé por confesarle mis dos infidelidades y le pedí perdón con todo mi corazón. Le dije la razón y ella, aunque llorando, aceptó que me tenía muy abandonado en el sentido afectivo. También le pedí perdón por no haberla apoyado en la casa y le prometí (y ya lo hice) que pagaría a una persona que nos ayudara en la casa para que ella no se cansara tanto. Los dos aceptamos nuestros errores y nos propusimos corregirlos.

Como verá, la carta nos puso a reflexionar en serio y nos propusimos un cambio. Hemos comprendido que nos amamos y sólo estábamos aletargados. Sabemos que “metimos la pata” pero estamos sacándola y nos sentimos felices. Por favor siga con su columna. La abrazamos y le damos las gracias.

GIOVANNI

QUERIDO GIOVANNI:

No imaginan, su esposa ni usted la alegría que me ha traído su carta, porque significa que tanto “Románticos” como yo hemos contribuido de alguna manera a que su matrimonio se reinvente o se reconstruya. Le sugiero que no busque más mujeres, sea comprensivo con su esposa y pase más tiempo con ella y con sus hijos y además se haga tiempo para tener momentos románticos con ella, aunque sea de manera sencilla, lo esencial es que ambos disfruten juntos ese amor que se tienen, porque segura estoy que se aman profundamente, aunque ese amor lo hayan guardado para vivir una vida de quehaceres, obligaciones y en el caso de usted, aventuras que sólo pueden traer tristezas y problemas. Les recuerdo que la familia unida, las risas, las diversiones, las dificultades superadas, los mejores esfuerzos hechos al criar juntos a los hijos y el orgullo de ser un matrimonio feliz y amoroso, harán que ambos se sientan llenos de satisfacciones. También le envío saludos y espero que Dios y los directivos de Zócalo me permitan continuar con mi columna.

ANA
31 Marzo 2017 03:00:00
Querida Aprendiendo Siempre
QUERIDA ANA:

Me animo a escribirle por una carta que leí hace algunas semanas en su columna escrita por una señora que comenta que muchos matrimonios se separan porque la esposa se dedica exclusivamente a los hijos y el esposo es “cosa olvidada”. La señora y su esposo dedican un día al mes a vivir una cena romántica con velas y música en su propia casa, lo hacían cuando sus hijos estaban chicos y continúan haciéndolo ahora que sus hijos ya están hasta casados. Su largo matrimonio ha sido muy feliz y exitoso aunque han vivido con limitaciones económicas, lo que no ha impedido su romanticismo. Me gustó muchísimo lo que esa señora escribió porque la mayoría de las mujeres casadas nos dedicamos en cuerpo y alma a criar y tratar de hacer felices a nuestros hijos y de alguna manera nos olvidamos del esposo. Y ellos, como si fuera algo natural, se acostumbran y viven de alguna manera una vida “separada”, y a final de cuentas encuentran entretenimiento con los amigos, en el juego o en otra mujer.

También en muchos casos se tiene por entendido que el hombre es el jefe de la casa y su esposa e hijos deben obedecerlo sin chistar y pienso que esa es una de las razones por las que ocurre el abuso de poder. A menos que los cónyuges sean iguales y compartan las responsabilidades con madurez, pueden tener problemas y terminar en separaciones. Cuando los hijos son la preocupación de ambos padres, pueden encontrar alegría el uno en el otro.

Otro aspecto de separaciones o vidas divididas en el matrimonio es que muchas mujeres trabajan tiempo completo fuera de la casa y también hacen la mayor parte de los quehaceres de la casa. ¿Cuánto tiempo y energía les queda para el esposo y aun para los hijos? Otras son perezosas, indiferentes, atenidas o “conchudas” y se la pasan con amigas o jugando o simplemente viendo telenovelas. Suceden cosas tristes cuando uno de los cónyuges deja al otro todo el paquete. El matrimonio que trabaja junto, permanece junto. Son reflexiones que saqué de la carta de esa señora.

Esa carta ha sido una gran lección para mí, ojalá que lo haya sido para otras mujeres y hombres que son padres. Gracias por escribir su columna que nos enseña tanto y tanto aprendemos de ella. Dios la conserve muchos años.

APRENDIENDO SIEMPRE

QUERIDA APRENDIENDO SIEMPRE.

Tiene mucha razón al afirmar que cuando un cónyuge deja gran responsabilidad de los hijos y de la casa al otro, el matrimonio puede experimentar un serio desequilibrio en su relación. El esposo debiera apreciar en todo lo que vale que su esposa les dé su tiempo y amor a sus hijos. Pero si aún atendiendo todos esos deberes, la esposa está dispuesta a tener una vida romántica con su esposo y éste la propicia y da la pauta para que suceda, puede predecirse que el matrimonio será feliz y bien avenido, que tendrán una vida llena de satisfacciones como esposos y como padres.

Gracias por escribir y me da mucho gusto que la carta de esa señora le haya traído un significado. Y también que mi labor en esta columna le represente algo más que una simple lectura.

ANA
30 Marzo 2017 03:00:00
Querida Dieciséis
QUERIDA ANA:

Soy una muchacha de 16 años. Tengo un novio de 17. Los dos estudiábamos en la misma prepa hasta julio del año pasado que él terminó y ya estudia en la universidad. El tema es que cuando iba a graduarse me dijo que quería que le hiciera un regalo muy bonito para esa ocasión. Cuando le pregunté qué quería, me dijo que me fuera con él a un hotel. Yo un poco asustada, le dije que no, y él me dijo que lo pensara. Pero hasta ahora no he aceptado a pesar de que él ha seguido insistiendo.

Lo quiero mucho y tengo miedo de que me deje y se vaya con otra, especialmente porque ya no estudiamos juntos y cuando yo termine este julio no iré a la misma escuela que él en la universidad.

Tengo pánico de lo que pueda suceder y de lo que me dijeran mis papás si se enteraran de lo que me está proponiendo. Dígame por favor cómo le hago para que se convenza de que no voy a aceptar hacer lo que me pide. Gracias.

DIECISÉIS

QUERIDA DIECISÉIS:

Quieres a ese joven, pero puedo asegurarte que en el momento que aceptes su proposición, vas a perderlo. Porque, aunque sigan siendo novios y seguramente será en otras circunstancias, él no va a ser serio en su relación contigo.

Es necesario que pongas punto final a esa insistencia. Dile que si insiste no lo verás más, y si continúa, hazlo, aunque te duela. Puedes ver a tu alrededor y en películas y en cosas que te cuenten, que cientos de jovencitas practican el sexo libre desde que tienen hasta menos edad que la tuya, pero si a ti te interesa mantener tu virginidad hasta que te cases, no cedas, porque vas a sentir que arruinas tu joven vida, que cambiará totalmente si accedes a lo que ese muchacho te pide. Aunque en estos tiempos muchas jóvenes ya no le dan importancia a eso, dásela tú. Atrévete a ser diferente, a conservar tu castidad hasta que te cases.

ANA
29 Marzo 2017 03:00:00
Querida Asustada y Precavida
QUERIDA ANA:

Leyendo por internet un periódico de una ciudad del centro de la República que me interesa leer porque yo soy de allá y allá vive mi familia, vi una nota acerca de una tragedia. En una casa donde hay alberca se ahogó un niño. Dice la nota que el papá del niño dijo que sabía nadar y no se explican qué sucedió. Había otras personas cerca, pero al parecer nadie se dio cuenta de lo que sucedía. Tan pronto leí esa nota decidí escribirte porque el asunto me conmovió bastante, pues en mi casa pudo haber sucedido una tragedia igual. Tenemos en casa una alberca y hay una cerca alrededor de ella con un candado que siempre está puesto y cerrado cuando no se está usando. Nuestros dos hijos saben nadar muy bien y obedecen las reglas de seguridad que hemos establecido.

Hasta el mes de junio del año pasado, creí que yo era dueña responsable de alberca. Invitamos a un grupo de amigos a una carne asada en la casa por el cumpleaños del hermano de mi esposo. Les dijimos que si deseaban trajeran traje de baño para nadar, así como sus niños. Algunos adultos andábamos alrededor de la alberca, otros en el asador encendiendo el carbón y tomando alguna cerveza o refresco. Una amiga y yo estábamos tomando un refresco y botana a un lado de la alberca. Mi esposo estaba adentro de la alberca con los niños. Todos los niños habían tomado clases de natación, excepto el hijo más pequeño de mi amiga, que flotaba en un colchón inflable. Ella y yo estábamos adentradas en la conversación y por unos momentos no miramos a su niño de 4 años y cuando volteamos no estaba sobre el colchón y estaba en el agua tratando de subir por aire. Reaccioné antes que ella y me arrojé al agua y me las arreglé para sacarlo.

El niño había estado sosteniendo la respiración, pero si hubieran pasado algunos segundos más, seguramente se habría ahogado. Mi esposo estaba muy entretenido con los otros siete niños, entre ellos nuestros hijos y tampoco se había dado cuenta de lo que sucedía con el niño de mi amiga. Todo esto sucedió a dos metros de distancia de donde estábamos y con cuatro adultos alrededor del área. Desde entonces hemos añadido nuevas reglas. Ahora exigimos que haya al menos un observador adulto por cada tres niños. Nos turnamos para que el mismo adulto no sea siempre el mismo observador. Si alguno de los niños no sabe nadar, debe usar chaleco y los padres son responsables por sus hijos todo el tiempo que estén en la alberca.

Ana, una cerca alrededor de la alberca y una puerta cerrada con candado, es obligatorio y las reglas de seguridad no sólo deben establecerse, sino ser enérgicamente obedecidas. Le cuento esto porque suceden tragedias muy grandes que pueden ser evitadas. Le agradeceré publique mi carta. Saludos.

ASUSTADA Y PRECAVIDA

QUERIDA ASUSTADA Y PRECAVIDA:

Mil, mil gracias por escribirnos. No podemos saber cuántas vidas puede haber salvado por haberse tomado el tiempo e hizo el propósito de escribirnos. Gracias por advertir que no es suficiente estar cerca de una alberca cuando los niños están en ella. Deben ser observados constantemente.

ANA
28 Marzo 2017 03:00:00
Querida Familia Amorosa
QUERIDA ANA:

Mi esposo se divorció de mí hace cuatro años. Tengo dos hijas que ahora tienen 7 y 9 años. Volví a casarme con un hombre soltero dos años mayor que yo. Cuando nos casamos, yo esperaba que mis hijas, que son hijastras de él y nada de sus padres o hermanos, serían discriminadas y por supuesto recibir menos atenciones y regalos de ellos o tal vez hasta desaires. ¡Qué equivocada estaba! Desde que conocí a la familia de mi actual esposo me llevé la mejor de las impresiones. Nos recibieron con cariño y muchas atenciones. No me extrañaba en mi esposo, que en dos años de tratarnos, se ganó el cariño de mis hijas y ellas el de él. Pero tenía grandes dudas con su familia. Ahora mis hijas, además de adorar a su nuevo papá, quieren muchísimo a sus ”abuelitos”, sus “tíos” y sus “primos”.

Le voy a contar algo que ilustra lo que le digo. Hace meses iba con mi suegra de compras en una ciudad de Estados Unidos y ella, que me dijo no le dijera “señora” y la llamara por su nombre y le hablara de “tú”, andaba escogiendo regalos para sus nietos. Y me dijo que quería ir a una tienda especializada en ropa para niñas para comprarles regalos a mis hijas.

Le dije que no era obligatorio, que ya les llevaba yo algo y que ellas entenderían que no siempre se les tiene que llevar regalos y necesitaban saber que la vida no nos da siempre regalos. Mi suegra se me quedó viendo y dijo: “tienes razón, necesitan aprender muchas cosas, entre ellas esas que tú dices, pero no lo van a aprender a través de mí”. La actitud de mi suegra y de toda la familia de mi esposo hacia mis hijas ha sido de aceptación y amor. Qué triste que en otras familias no lo sea. Creo que el egoísmo y la ausencia de amor hacen esas diferencias.

Le escribo lo anterior como un testimonio hacia mi querida familia política y también para que otras familias piensen en la felicidad que puede darse con amor y aceptación.

FAMILIA AMOROSA

QUERIDA FAMILIA AMOROSA:

Estoy de acuerdo contigo. El amor siempre produce más de lo mismo. Y tú y tus hijas son muy afortunadas. Las niñas que están siendo criadas en un ambiente de aceptación y de cariño, se sentirán siempre bien acerca de sí mismas y de los demás. Los hijos, a la edad de las tuyas, no pueden elegir a la nueva familia y discriminar en base a ello, es injusto para los niños. Mi admiración y respeto para tu suegra en especial y para toda la familia.

ANA
27 Marzo 2017 03:00:00
Querida con Ambiciones
QUERIDA ANA:

Mi esposo es un hombre muy bueno. Es honrado, inteligente, disciplinado, cariñoso, muy educado y excelente padre de nuestros tres hijos. Es fiel, jamás se enoja ni me mortifica, y a los niños los educa y trata muy bien. Ha sido un esposo ejemplar y nuestros hijos lo adoran. Jamás nos grita ni ha dicho una mala palabra ni siquiera palabras duras. Cuando les llama la atención a los niños siempre lo hace de la mejor manera. En fin, es lo que puede llamarse un hombre muy bueno. Sin embargo, es un hombre sin ambiciones. Vivimos bien, pero no le gusta tener deudas. Él espera que el tiempo lo resuelva todo. Yo lo empujo, pero él no quiere avanzar, se conforma con lo que gana en su negocio, él dice que van a venir tiempos mejores, que esperamos con confianza y paciencia.

Tenemos casa propia y dos carros, uno para él y otro para mí, aunque no último modelo. No nos falta comida, ni ropa ni para pagar colegios (no de los más caros), pero casi no vamos de vacaciones. No piensa que queremos mejor ropa, carro nuevo y una casa más grande o con un buen jardín y mejores condiciones. Usted sabe que el dinero da poder. No quiero millones, pero sí ambiciono vivir mejor, sin estar viendo cómo otros viven mejor, sin contar los pesos. ¿Qué puedo hacer? Gracias por el consejo que pueda darme.

CON AMBICIONES

QUERIDA CON AMBICIONES:

Muchas personas, miles, piensan como usted, que lo material significa felicidad y un día va a darse cuenta de que eso es una concepción equivocada de la vida. Usted no debe desconocer que mucha gente llena de dinero y poder vive preguntándose cuál es el sentido de la vida y es un hecho que la riqueza no da la felicidad.

Para usted el hecho de que su esposo espere que con el transcurrir del tiempo su vida y por tanto la de su familia, va a mejorar, que sus problemas se van a resolver y van a ser más felices, es un error, y tiene algo de razón, pues el tiempo nos enseña a todos que podemos morir esperando. Pero el Universo es muy sabio y nos enseña que cuando se es realmente inteligente, aprovechamos la experiencia, directa o indirecta. La verdadera felicidad está en tener salud, vivir en armonía, tener paz espiritual, no hacer enemigos sino amigos, disfrutar de lo que se tiene, gozar de la naturaleza. Y en especial, compartir lo que se tiene.

Ustedes tienen mucho, no lo compare con los bienes materiales. Además, no les falta nada. Un hombre como su esposo no se encuentra fácilmente, es una joya inapreciable. Anímelo, estimúlelo, impúlselo, no lo empuje. Usted sí es una mujer ambiciosa y eso no es malo, dele a él algo de lo suyo, pero no le quite lo mucho que él tiene. Si lo empuja él va a perder su paz interior. Y en lugar de contar los pesos, cuente sus bendiciones.

ANA
24 Marzo 2017 03:00:00
Querida Desilusión y Enojo
QUERIDA ANA:

Tengo 23 años, soy la mayor de cuatro hermanos y acabo de graduarme en la universidad. Después de la felicidad de ese evento ha venido a golpearnos una terrible noticia. Mis padres tienen 26 años de casados. Siempre he vivido con ellos y he visto que aunque tienen sus problemas, siempre se las arreglaban para solucionarnos y han llevado una vida que a mí me parecía feliz. Sin embargo mi papá, que tiene 48 años, le ha dicho a mi mamá que quiere divorciarse, que conoció hace tres años a una mujer a la que desde entonces ha visto y que está enamorado de ella y quiere el divorcio. Mi mamá no estaba enterada de eso ni nadie de nosotros. Fue una noticia devastadora.

Hablé con papá a solas y me dijo que nunca amó a mi mamá como ama a esa otra y que es lo suficientemente joven para encontrar la verdadera felicidad. Que le duele mucho hacer esto porque quiere a mamá como madre de sus hijos y por los años que han vivido juntos, pero que también tiene derecho a la felicidad. Ya no pude decirle nada, sólo que no hiciera sufrir a mi mamá. Ella llora todo el día, dice que quiere mucho a mi papá y no quiere divorciarse. Papá me pidió que hablara con mis hermanos menores y los apoye durante estos tiempos difíciles. No sé si podré porque no me siento por ahora como una persona objetiva y estoy muy enojada con papá y hasta le estoy perdiendo el respeto, pues le grité el día que hablamos. Así que, ¿cómo puedo ayudar a mis hermanos si yo no puedo ayudarme a mí misma? Estoy enojada, desilusionada y muy triste.

¿Qué le pasó a mi papá? ¿Está pasando por la crisis de la media edad? ¿Cree que realmente va a dejar a mi mamá? ¿Podré perdonarlo algún día?

DESILUSIÓN Y ENOJO

QUERIDA DESILUSIÓN Y ENOJO:

Pienso que nada vas a poder hacer en favor del matrimonio de tus padres, excepto darle a tu mamá todo tu apoyo moral posible. Por supuesto no esperabas esto y no sabías las condiciones en que estaba realmente el matrimonio de tus padres. Estás emocionalmente muy afectada y ya probaste que nada puedes hacer después de haber hablado con tu papá, así que es preferible que permanezcas lo más neutral posible. Toma el lado de tu mamá, pero sin pelear con tu papá. Es muy posible que más adelante puedas personarlo y hasta ver bien que haya alcanzado la felicidad.

Apoya a tu mamá y ayúdala a que pueda perdonar a tu papá. Si eso se hace difícil, convéncela para que vaya a terapia psicológica. Le va a ayudar mucho.

En cuanto a que seas tú quien hable con tus hermanos, me parece que en estos momentos no estás preparada para hacerlo, además eso le corresponde a él, así que dile a tu papá que es él quien debe informarles a ellos lo que va a hacer.

Deseo con todo mi corazón que tanto tú, como tu mamá y hermanos puedan muy pronto superar estos malos momentos y seguir viviendo felices.

ANA
23 Marzo 2017 03:00:00
Querida ¿Triste o Alegre?
QUERIDA ANA:

Me voy a casar dentro de un mes y tengo un problema que quiero comentarle a ver qué me aconseja. Hace 15 días falleció mi abuelito, papá de mi papá, tan querido por todos porque fue una persona extraordinaria y muy cariñosa, y una de mis tías me preguntó que si quiero que pongan cerca de nosotros, de mi novio y yo, en la iglesia, durante la Misa, una mesita con la fotografía de mi abuelito. La verdad me sorprendió mucho su pregunta y no pude contestarle nada. Ella me pidió que lo pensara y luego le dijera. Pero no sé qué decirle.

Quise muchísimo a mi abuelito y lo gocé mucho cuando vivía, lo visitaba seguido y le llevaba los panecitos que le gustaban hechos con maicena. Fui una de sus nietas preferidas. La verdad, Ana, es que no quisiera hacer de un evento alegre como es mi boda, algo triste y hasta deprimente. Lo que sí cambiamos fue la fiesta, pues solamente se hará una reunión tanto de los familiares de mi novio como míos (que somos bastantes) y los amigos más cercanos a ambas familias, y amenizará la cena un cuarteto de cuerdas, pero no habrá baile.

¿Qué piensa usted de la petición de mi tía?

¿TRISTE O ALEGRE?

QUERIDA ¿TRISTE O ALEGRE?:

Mi opinión muy personal es ésta: no tiene por qué ser triste o deprimente el hecho de instalar en la iglesia durante la Misa de bodas, una pequeña mesa cercana a ustedes con la fotografía de tu abuelito recientemente fallecido. Será un gesto sensible y lleno de cariño hacia alguien tan querido y tan cercano a ti. Y una corta y sencilla lectura podría ser dedicada al abuelito difunto, quien estará con ustedes en espíritu.

ANA
22 Marzo 2017 03:00:00
Querida Mari
QUERIDA ANA:

Recientemente asistí a un funeral donde me sorprendió la ropa y adornos que algunas mujeres usaban. Me pareció falta de respeto. Será que ya nos sucedió a la familia cuando murió un primo en un accidente y una de las primas se puso un vestido de color y corto, y con tacones tan altos que parecía que se caía. Te juro que se veía fatal.

En esa ocasión con la tristeza que traía no hice nada, pero ahora que fue el funeral del papá de una amiga, decidí ir a una biblioteca y busqué un libro que me orientara al respecto y encontré la información siguiente acerca de los buenos modales en un funeral y que me permito anotar a ver si puede ser útil:

Usar ropa oscura y seria.

Usar pocas joyas. Aretes pequeños y de buen gusto y alguna cadena sencilla o un collar de perlas y, si se usa, el reloj.

El humor es aceptable si es de buen gusto y lejos de los deudos y en tono bajo. Nunca risas fuertes.

Si acepta la familia, los ex pueden asistir.

Sólo los miembros de la familia pueden sentarse en las primeras filas del oficio religioso.

Abrazar o saludar a la familia cuando están en la funeraria, afuera de la iglesia o en el panteón (a veces en las iglesias se permite que se haga adentro de las mismas). En el panteón no mientras están cerca del ataúd, durante el oficio religioso o en el lapso en que dan sepultura al cuerpo.

No llevar bebés o niños que lloren o hagan travesuras.

Puede haber más “reglas”, pero de manera general eso fue lo que leí. Creo que todos debemos mostrar respeto en los funerales. Gracias por su atención y reciba mis saludos respetuosos.

MARI

QUERIDA MARI:

Seguramente esta lista será de interés para muchas personas. Muchas gracias por escribirnos. Sin embargo, quisiera compartir contigo y todos los lectores una experiencia personal. Hace bastantes años murió el novio de una muy buena amiga mía en un accidente de automóvil. Por mi amistad con ella le dije que me gustaría acompañarla a la funeraria y ella aceptó y fui a recogerla temprano a su casa. Cuando bajaba la escalera de su casa vi que usaba un vestido color naranja que le llegaba debajo de las rodillas. No le dije nada porque venía llorando, pero por supuesto que cuando llegamos a la funeraria todas las cabezas de los asistentes voltearon hacia nosotros con las cejas levantadas.

Ella vio las miradas y me dijo con sus ojos llenos de lágrimas: “Traigo puesto este vestido porque a mi adorado…. le gustaba más que todos mis vestidos, era su favorito. Sabía que iban a criticarme pero no me importa, quiero usarlo hoy que es la última vez que voy a verlo”. Esa amiga nunca tuvo otro novio y no se casó. Después de presenciar eso, dejé de formarme juicios acerca de lo que las personas usan para ir a los funerales (y en otras ocasiones) y presté más atención a lo que hay en sus corazones.

ANA
21 Marzo 2017 03:00:00
Querida Niña
QUERIDA ANA:

Tengo 11 años y soy una niña. Le estoy escribiendo porque tengo un problema y a ver si puede ayudarme. Mi mamá insiste en que me vista estilo hombre. Nunca me ha dejado escoger mi ropa a mi gusto. Además me corta el pelo muy corto. Claro que muchas niñas usan pantalones, la mayoría, pero los que a mí me compra mi mamá son de hombre, y las camisas y playeras también. A mí me gusta vestirme de mujer, tener el pelo largo, usar cola de caballo o traerlo suelto. Me gustan las blusas que usan las niñas y las chanclas de niña, los adornos del pelo y las pulseras. Y nada de eso tengo. No sé qué le pasa a mi mamá. Como soy hija única, yo creo que ella quería tener un hijo hombre y yo fui mujer. Pero como me viste y con el pelo corto, no parezco niña. Mis amigas se burlan de mí en el colegio. De verdad estoy sufriendo.

¿Cree que le debo decir a mi papá lo que está haciendo mi mamá? Yo creo que como él siempre anda tan ocupado con su negocio ni cuenta se ha dado de cómo ando vestida y menos cómo me siento y lo que me pasa. Le doy las gracias por adelantado. Por favor ayúdeme con un consejo.

NIÑA

QUERIDA NIÑA:

Sí pienso que debes hablar con tu papá para que lo enteres de tus sentimientos y le digas que no te gusta ni estás conforme con usar ropa masculina y traer el pelo corto, porque todo eso te da la apariencia de niño. Háblale de todo lo que me dices en tu cartita y pídele que te ayude a que tengas el cambio que deseas y necesitas.

Si te parece bien, cuando salga publicada esta carta, enséñasela a tu papá y dile con tus propias palabras que quieres ser una niña también en tu apariencia. Niña querida, defiende como puedas tu legítimo deseo de vestir de acuerdo con tu sexo y tu gusto. Espero que lo logres muy pronto.

ANA
20 Marzo 2017 03:00:00
Querida Aterrada
QUERIDA ANA:

Tuve una hija cuando era una soltera muy joven. El padre no volvió a aparecer y yo tuve que hacer de todo para salir adelante con ella. Yo era huérfana y vivía con una hermana de mi papá que no quiso saber nada de mí cuando quedé embarazada. Suspendí mis estudios y busqué trabajo, pero como a nadie le falta Dios encontré personas que me ayudaron y poco a poco pude salir adelante, aunque con mil carencias y dificultades. Luego comencé un negocio en el que gracias a Dios me fue muy bien. Cuando mi hija tenía 12 años conocí a un hombre de fuera de la ciudad que comenzó a rondarme. Empezamos a salir hasta llegar al matrimonio. Antes investigué y supe que había sido casado pero legalmente divorciado y sin hijos. Me llevó a conocer a sus padres y hermanos y todo perfecto.

Mi hija siempre se llevó muy bien con él. Pasaron cuatro años y cuando ella comenzaba a salir con muchachos o amigos, mi esposo empezó a ponerse raro, le hacía muchas preguntas sobre sus amigos, quería enterarse de todos los detalles de las citas y cuando se hizo novia de un chico muy bueno no paraba de hacerle preguntas de lo que hacían: si le tomaba las manos, si la besaba, de qué hablaban, etcétera. Mi hija comenzó a ponerse incómoda y ya no quería que el muchacho viniera a la casa por ella. Cuando terminó con él y comenzó a salir con otro no quiso que este viniera a la casa, desde luego por la actitud de mi esposo.

Eso sucedió hace como tres meses. Hace una semana mi hija me dijo que quería hablarme. Mi esposo anda fuera de la ciudad por trabajo y ella aprovechó para decirme que la veía de fea manera y no le gusta, y que un día se dio cuenta que cuando estaba vistiéndose en su recámara él se estaba asomando como sin querer. Yo me asombré y me asusté. Le pregunté si estaba segura y dijo que no inventaba nada, me juró que es verdad y que por favor le creyera. Desde esa noche no puedo dormir. A ratos pienso que inventa porque le pregunta sobre sus novios o amigos pero creo que él sólo se siente sobreprotector. Pero ¿y si ella tiene la razón? Mi hija siempre ha sido muy sincera y nunca miente, ni cuando lo que pase le acarree problemas. Además siempre se llevó muy bien con él. Espero que tú me ayudes diciéndome qué piensas de esta situación y te doy las gracias.

ATERRADA

QUERIDA ATERRADA:

Ciertamente no todos los padrastros (o hasta los padres) que son sobreprotectores tienen fantasías sexuales acerca de sus hijastras. Sin embargo, en este caso tantas interrogaciones de tu esposo hacia tu hija fueron excesivas y que ella lo haya sorprendido mirándola en la recámara mientras se vestía, eleva la situación a una dimensión verdaderamente peligrosa. ¿Sería la primera vez?

Por favor no hagas caso omiso de lo que te dice tu hija. Ha sucedido muchas veces que las madres no le creen a las hijas o hijos y hasta de manera verdaderamente criminal toleran situaciones de abuso; las hijas viven momentos, días y en ocasiones hasta años de verdadero infierno. Piensa muy bien cómo vas a manejar este asunto, pero haz algo ya. No dejes pasar el tiempo. Tu hija está antes que todo: escúchala y protégela.

ANA
14 Marzo 2017 03:00:00
Querida Frustración
QUERIDA ANA:

Tengo 30 años, soy soltera, profesionista y he sido muy feliz en mi vida porque mis padres me han dado mucho amor y una vida de lo mejor en todos los aspectos. Mi papá es un profesionista exitoso y como hija única ellos han derramado en mí todo su amor, su ternura, su cuidado. En fin, como te digo, me han hecho feliz. Pero… hace tres meses mi mamá me dijo que mi papá es homosexual. Fue un tremendo impacto para mí, no podía creerlo y casi ni lo creo todavía. Ellos siempre parecieron una pareja muy bien adecuada el uno para el otro, sin el más ligero indicio de un problema.

Yo puedo vivir con la orientación sexual que tiene mi papá, lo que me está lastimando mucho es la necesidad de mi mamá de mencionarme todos los detalles de la evidencia que ha encontrado y la tristeza y frustración que la han invadido. Le he dicho que vaya a terapia, que busque ayuda, pero se niega a hacer algo para superar su pena, desconozco la razón, quizás por el temor de delatar a mi papá. Sin embargo, está obsesionada con contarme al detalle su descubrimiento y ya no quisiera escucharla. Mi papá no ha cambiado nada. Es el de siempre.

Me ha dicho mi mamá que no tiene intención de separarse de mi papá porque dice que lo ama, que lo quiere igual que siempre y no concibe la vida si no es a su lado. He tratado de apoyarla pero francamente me siento frustrada y me abruma todo el asunto, principalmente por su afán de tenerme al tanto de todo lo que considera su propia frustración. Dime por favor qué debo hacer. Me he desahogado contigo porque a nadie he podido decirle nada.

FRUSTRACIÓN

QUERIDA FRUSTRACIÓN:

Si realmente tu padre es homosexual (creo que puede ser bisexual), pienso que tu mamá debe haberlo sospechado hace mucho tiempo y me pregunto: ¿por qué ella sintió la necesidad de contártelo hasta ahora? Tu consejo de que acuda con un terapeuta es correcto. Te sugiero que insistas hasta el cansancio y te asegures de que lo haga. Lo necesita mucho. Y sugiero que tú también busques ayuda, puedes necesitarla para ayudarla a ella.

Dices que tu papá es el mismo de siempre, por ello, es conveniente que, a menos que él te mencione algún día este asunto, tú no le digas nada y manejes la revelación que te hizo tu mamá en completa privacidad y lo mejor que puedas.

ANA
13 Marzo 2017 03:00:00
Querida Madre
QUERIDA ANA:

Te escribo después de pensarlo mucho. Soy una mujer de 32 años, casada y con dos hijos. Uno de 9 años y otro de 7. Tenemos una vida feliz, pero oscurecida por una pena. Y quisiera pedirte que si puedes publiques esta carta que podría ayudarnos y ayudar a otros. Nuestra gran pena y preocupación es que nuestro hijo de 7 años ha estado enfermo. Tiene problemas médicos a largo plazo que lo obliga a que lo tengamos hospitalizado durante 3 o 4 semanas cada seis meses y a veces cada año. Mi esposo y yo hemos ideado un sistema en el que al menos uno de nosotros está acompañándolo todo el día. Él nunca está solo, ni de día ni de noche. Hemos conocido a algunos padres cuyos hijos están en el hospital por largas estancias y hemos hecho una lista muy cortita de “deseos” o “anhelos” para aquellas personas que tal vez quisieran darnos la mano. Aquí la tienes.

1.- Si el hospital lo permite, por favor visítenos. Nuestro día comienza a las 6 de la mañana y no podemos dejar a nuestros hijos solos cuando están despiertos. Nos encantaría una visita para ayudar a romper la rutina, el tedio y tensión.

2.- Si nuestro hijo lo o la conoce, ¿puede quedarse con él por un ratito mientras nos tomamos una taza de café o comemos rápido? A veces pasan días sin que hable con mi esposo a solas. Yo agradecería poder hacerlo aunque fuera unos pocos minutos.

3.- Si no puede visitarnos, pregunte si está bien que llame al cuarto para platicar un rato. Eso podría significar lo más interesante de nuestro día.

Las personas casi siempre olvidan que quienes tienen enfermos en hospitales necesitan un descanso. Ayudarnos de esa manera también será ayudar al enfermo, porque permite estar tranquilos y descansados. He visto que cuando un adulto está enfermo, hay personas que se ofrecen a cuidar al enfermo, pero poco lo he visto en este hospital que es para niños.

Gracias a Dios nuestro hijo ha ido mejorando y dicen los doctores que un poco más adelante (no dicen cuándo) llegará el día en que ya no tenga que estar hospitalizado. Esperamos que Dios permita que eso suceda pronto.

UNA MADRE

QUERIDA MADRE:

Agradezco mucho tu carta, que podría significar un milagro para padres con hijos enfermos, estén hospitalizados o no, porque ese apoyo podría hacerse también en el hogar. Espero que quienes estén bendecidos con hijos sanos o no tengan hijos o cualquier otra persona de buena voluntad, estén dispuestos a realizar algunas de estas sugerencias. Y deseo de corazón que tu hijo muy pronto esté totalmente recuperado.

ANA
11 Marzo 2017 03:00:00
Querida Dominio y Poder
QUERIDA ANA:

Te escribo a ver si puedes ayudarme. Soy una persona muy rara. Tengo 48 años, estoy casada y tengo tres hijos. Mi vida es buena y no tengo queja, ni de mi esposo ni de mis hijos. Lo que me sucede es que siempre me ha gustado estar por encima de los demás y nunca he cambiado, aunque eso me ha traído problemas. Desde que era niña siempre quise manipular a mis hermanos y ser yo la que mandara. Cuando trabajé, antes de casarme, en una empresa, pretendí hacer eso con mis compañeros y obviamente eso me acarreó enemistades y críticas. Cuando me casé fue lo mismo. En mi hogar soy la que manda (aunque me sienta mal al decirlo) y allí no hay problema, porque mi esposo es muy bueno y nunca ha dicho nada y mis hijos están acostumbrados a eso, pues desde siempre han visto lo mismo.

Sin embargo, con las otras personas que trato he tenido muchos conflictos por ese motivo. No soy mala persona, solamente me gusta tener el poder. Y ¿qué ha pasado con ello? Que me estoy quedando sola.

Ayúdame Ana. Lo necesito, pues con todo y que me salgo con la mía casi siempre, estoy aislada, pues sólo en mi casa me soportan o están acostumbrados. Así que por eso necesito tu consejo. Gracias anticipadas.

DOMINIO Y PODER


QUERIDA DOMINIO Y PODER:

Sospecho que en ti está ausente la bondad. La persona bondadosa no busca el poder, porque sabe y comprende que el poder sobre otros, el poder convencional, el poder material, es una condena. Por eso te estás quedando sola, al menos por ahora de amistades sinceras. Ellos, tus amistades y otros que te rodean no han tolerado tu manera de ser; por ahora tu familia sí, pero ¿será así en el futuro? Cualquiera se cansa, por más amor y consideración que haya en su corazón.

Piensa con toda calma qué obtienes con esa actitud y cuando te des cuenta que es más lo que pierdes que lo que ganas, comenzarás a intentar un cambio acerca de tu actitud. No será de hoy para mañana, pero el cambio llegará. Te lo aseguro.

ANA
10 Marzo 2017 03:00:00
Querida Sin Rumbo
QUERIDA ANA:

Te escribe una mujer de 37 años. Soy esposa y madre de tres hijos. El mayor tiene 13 años, el que sigue tiene 10 años y la menor tiene 7. Mi problema es que estoy muy cansada, pero no creas que porque no descanse, pues tengo ayuda en la casa y mi esposo y mis hijos no son exigentes con la comida, les gusta todo. Lo que pasa es que estoy cansada de ser madre y esposa.

Amo mucho a mi esposo y a mis hijos los adoro, son la razón de mi vida. Tanto él como los niños son tan buenos y tan considerados. Mi esposo tiene un excelente empleo y no nos falta nada, al contrario, nos sobra. Él es fiel, íntegro, inteligente, agradable y me quiere mucho, y además es muy bien parecido. Mis hijos son obedientes y buenos niños, estudiosos y nunca me dan problemas. Sin embargo, estoy pensando en dejarlos e irme para estar sola.

Ana, ¿qué me está pasando? Estoy casada desde que tenía 18 años y he sido esposa y madre casi toda mi vida adulta, pero siento que ya no puedo seguir adelante con esta vida, que ya no puedo seguir haciéndolo como hasta ahora.

Por favor te suplico que me ayudes. Y te doy las gracias desde ahora.
SIN RUMBO
QUERIDA SIN RUMBO:

Dejar a tu familia, irte, quién sabe a dónde y dejar atrás a tu esposo y a tus hijos, no es la solución para ti. Te puedo asegurar que si te fueras, te sentirías más desdichada. Lo que es muy probable que te suceda, es que estás sufriendo de una severa depresión, y para eso hay ayuda profesional.

Por favor, te pido que para comenzar le comentes a tu esposo cómo te sientes y lo que piensas que necesitas. Y después pedirle que te ayude a encontrar la ayuda de un buen psicólogo o psicóloga o de algún psiquiatra. Pero no esperes más. Hazlo ya. No pienses que esos profesionales están ahí sólo para quienes “están locos” como algunos comentan; no. Casi todos a lo largo de nuestras vidas tenemos la necesidad en algún momento de consultarlos. Así que no tardes. Te lo ruego.

ANA
08 Marzo 2017 03:00:00
Querida Gratitud
QUERIDA ANA:

Quisiera pedirle que por favor alentara a sus lectores con la donación de órganos y de sangre, lo que es verdaderamente necesario y vital para muchas personas que lo necesitan. Mi esposo y yo hemos donado sangre varias veces. Gracias a Dios somos muy saludables y además nos importan mucho nuestros semejantes. Además ya fuimos con un notario para dejar establecido que donamos nuestros órganos cuando fallezcamos. Dios permita que sirvan cuando el momento llegue. Yo tengo gran admiración hacia quienes deciden donar sus órganos y hacia quienes donan sangre.

Este año celebramos el octavo aniversario del trasplante de médula ósea de nuestro hijo menor, que la necesitó por tener anemia aplásica idiopática. Él apenas tenía 8 años cuando lo diagnosticaron, así que ahora acaba de cumplir 16 años mi adorado hijo. Cuando le hicieron el diagnóstico requirió de transfusiones de plaquetas dos veces por semana y varios tratamientos. Después, finalmente se pudo hacer el trasplante. Su hermano mayor fue el que le donó la médula. Sin embargo, sin la sangre de un sinnúmero de voluntarios, no estaría ahora con nosotros.

Yo hago un atento llamado a todos los que nunca han donado sangre para que por favor lo hagan. Y también para que se decidan a ir con un notario para que quede asentado que decidieron donar sus órganos cuando fallezcan. Y también que rueguen a su familia que acepten su decisión, pues eso es requisito para que se haga la donación. Les aseguro que esas personas, así como quienes donan sangre, se convierten en verdaderos ángeles en la tierra.

Gracias por aceptar publicar mi carta, que lleva este importante mensaje para todos sus lectores y para que ellos lo pasen a otros.

GRATITUD

QUERIDA GRATITUD:

Me da enorme gusto enterarme que el trasplante hecho a tu hijo resultó exitoso. Tu carta es muy oportuna. Ese tema siempre lo es, porque en nuestro país no está muy difundida y sobre todo aceptada la cultura de la donación de órganos y de sangre. En muchas ocasiones se ve hasta como una violación al cuerpo de la persona fallecida, y eso es un grave error. Si las personas se percataran e hicieran conciencia del enorme beneficio que hacen donando sus órganos, porque ellos pueden dar vida a otros que en muchas ocasiones son niños o personas muy jóvenes que pueden tener una larga y hermosa vida por delante, no pondrían objeción alguna para ser donadores de órganos.

Haces mención a un punto muy importante. Es necesario aceptar ante notario que la persona está dispuesta a ser donador de órganos y que la familia esté de acuerdo. De esa manera, llegado el momento y si sus órganos son “apropiados”, se facilita en gran manera el trámite. Lo que me preocupa es que nuestra sociedad necesite tener “incentivos” para hacer lo correcto. Se sabe que personas de escasos recursos económicos piden, a cambio de los órganos de sus parientes, que sea liquidada la cuenta del hospital. Y alguien ha llegado a proponer que cuando alguien done sus órganos tenga deducciones en sus impuestos sobre herencias. (¿¿¿???) Existen miles de personas en lista de espera y rezando por un corazón, un riñón o un hígado que salven sus vidas, o por unas córneas que le permitan volver a ver. Y también miles de personas mueren orando por un órgano que nunca llega. El único incentivo es hacer lo correcto. No es lo mismo un humano que “ser humano”.

ANA
07 Marzo 2017 03:00:00
Queridos Románticos
QUERIDA ANA:

Quién sabe qué estará pasando en estos tiempos en nuestra sociedad. Hay parejas que tienen problemas porque la mujer no le pone atención a la familia, se sale, se descuida o simplemente es perezosa. Otros se quejan de que la esposa se dedica exclusivamente a los hijos y el esposo es cosa olvidada. He sabido de parejas que se separan porque las esposas pasan demasiado tiempo dedicadas a sus hijos y los esposos se sentían desplazados. Y en cuanto a los hombres, muchos dedican todo su tiempo al trabajo, o al negocio propio. No todo es ganar dinero. Otros prefieren a los amigos. Algunos a la bebida o a otras mujeres.

Como muchas otras parejas, mi esposo y yo hemos estado demasiado ocupados con el trabajo de ambos, la crianza de los hijos y las diversas ocupaciones de la casa, etcétera, y además casi nunca hemos tenido dinero suficiente para salir fuera. Por ese motivo ideamos que una vez al mes, cuando ya se hubieran acostado los niños, gozaríamos de una cena a la luz de las velas en nuestra propia casa. Y poníamos música que nos gustaba en una grabadora.

Continuamos haciéndolo muchos años, aún cuando crecieron nuestros hijos. Nosotros teníamos nuestra cena romántica cuando se salían a pasear con amigos o a ver a la novia o al novio.

Después vinieron tiempos mejores y comenzamos a hacer pequeños y sencillos viajes nosotros solos. Todo sencillo, sin sofisticaciones ni grandes gastos, sólo gozando de la compañía uno del otro.

Usted ha dicho que las parejas deben encontrar tiempo el uno para el otro. Nosotros lo hicimos y aunque con limitaciones, hemos gozado nuestro matrimonio, que ha durado maravillosos 36 años y tuvimos cuatro hijos que adoramos.

La felicitamos ambos por su columna, nos encanta y la leemos todos los días, por la noche cuando ya todo está en calma y los dos comentamos nuestro día. Hemos aprendido muchas cosas. Gracias.

ROMÁNTICOS


QUERIDOS ROMÁNTICOS:

Un aplauso y mi felicitación para su romántico y exitoso matrimonio. Muchas veces los matrimonios se presionan tanto por el trabajo, los problemas económicos, los compromisos sociales, etcétera, que no se dejan tiempo para estar juntos.

El hacerse una disciplina para hacerlo, puede significar la diferencia entre un matrimonio feliz, bien avenido y lleno de éxito, y uno que no.

Gracias por sus comentarios a mi labor. Es para ustedes.

ANA
06 Marzo 2017 03:00:00
Querido Juan sin Miedo
QUERIDA ANA:

Tengo un serio problema. Me casé con mi primera esposa y tenemos una hija. Una niña hermosa de 9 años a la que adoro. Nos divorciamos hace 4 años, pero hemos tratado de mantener una relación cordial para bien de la niña. Hace siete meses me casé de nuevo. Estoy enamorado de mi esposa, pero ella es una persona tremendamente insegura, sobre todo respecto a mi exesposa y mi hija. Piensa que no debo tener ningún contacto con ellas a menos que afecte la salud de mi hija. Yo encuentro esto sumamente restrictivo, ya que hay muchos eventos de la escuela y actividades deportivas a los que mi exesposa asiste y yo asisto con frecuencia.

El problema actual es el siguiente: cada año mi exesposa y yo hemos ido juntos con mi hija durante tres o cuatro días de vacaciones, ya sea una playa u otra ciudad, para celebrar el cumpleaños de la niña. Desde luego ellas en una habitación y yo en otra. Este año, debido a que volví a casarme, mi hija invitó a mi esposa a que fuera con nosotros y ella estuvo de acuerdo. En ese momento ella dijo que sí, pero luego hasta se enfermó físicamente ante la posibilidad de ir ella en ese viaje con ellas. Me dice que no tengo por qué andar con ellas en esos viajes, principalmente ahora porque dice que si estoy con ella, eso alentaría a mi hija a ilusionarse con la idea de que sus padres pueden volver a estar juntos. Yo he hablado con mi hija desde antes, cuando al año siguiente del divorcio hicimos juntos el primer viaje, y ella tiene perfectamente claro que su mamá y yo no volveremos a estar juntos y menos ahora que he vuelto a casarme. También mi exesposa tiene claro que no tengo ninguna intención de volver, aunque mi hija lo deseara.

Quiero pedirle que me diga por favor cómo puedo asegurarle a mi esposa que no hay motivo para preocuparse. Quiero agregar que desde que comenzamos a salir juntos, yo le hablé acerca de la relación que había con mi exesposa y del viaje que una vez al año hacemos con mi hija. Ella dijo que le parecía bien. Ahora piensa de manera diferente. Por favor ayúdeme.

JUAN SIN MIEDO

QUERIDO JUAN SIN MIEDO:

Usted y su exesposa no son la primera pareja que viaja junta en compañía de una hija, hijo o hijos. Yo conozco varios casos similares. Y me parece muy bien que lo hagan pensando en los hijos que es prioridad. No es raro que los hijos de padres divorciados piensen, sueñen o esperen que sus padres vuelvan a estar juntos. En los casos que he conocido, eso no ha sucedido y no tiene por qué suceder con ustedes y usted lo ha dejado claro. Además, usted ya está casado de nuevo. El problema que usted tiene ahora, es cómo lidiar con la inseguridad de su esposa. Ella conocía las circunstancias que manejan su situación de padres divorciados con su hija y de una vez por todas debe dejar perfectamente aclarado que usted no va a cambiar sus costumbres o deberes que se ha fijado en relación con la niña. Es decir, ir en ese viaje (en el que ella puede acompañarlo), así como asistir a eventos escolares y deportivos de la niña. Para los niños es esencial que ambos padres estén presentes en esos eventos y usted lo ha hecho.

La situación podría parecer “muy moderna”, pero en mi opinión, a pesar de que soy de otra época, es bueno para todos (aunque no faltará quien lo critique). Esas situaciones en las que el padre se aleja totalmente de su familia por divorciarse de la madre, no es recomendable. Su exesposa ha adoptado un papel muy inteligente, ojalá que su esposa lo haga también.

ANA
04 Marzo 2017 03:00:00
Queridos Lectores
QUERIDOS LECTORES:

En una ciudad de Texas, en Estados Unidos, vive una de mis sobrinas. La amo profundamente, no solamente porque es mi sobrina, sino por la manera como siente, como expresa sus sentimientos, por su generosidad, por su alma exquisita y porque esté donde esté, ella siempre busca mi presencia, mi voz. Hace algún tiempo me envió varios textos, muy hermosos todos. Entre ellos está el que publico hoy. Es de Paramahansa Yogananda, espero que les guste y sirva para su vida. Tiene como título:

SONRÍE POR SIEMPRE

Sonríe cuando florezcan las rosas.

Sonríe cuando se desprendan los pétalos del placer.

Sonríe al vigor que palpita en tu pecho.

Sonríe cuando en tu frente se dibuje un ensueño.

Sonríe porque hallas la felicidad en la paz,

más no en las posesiones perecederas.

Sonríe porque eres valiente.

Sonríe de tu gallardía, pues el temor se amedrenta

de causarte fracaso o desconfianza.

Sonríe cuando las dificultades se desaten sobre ti.

Sonríe cuando el fantasma de la pobreza esté al acecho.

Sonríe cuando toda esperanza intente abandonarte.

Sonríe cuando llores,

y sonríe cuando rías.

Sonríe cuando fracases

y sonríe cuando triunfes.

Sonríe al triste pasado, pues ya no existe.

Sonríe al recordar el gozo de antaño.

Sonríe al pasado, sonríe hoy y sonríe mañana.

y así podrás sonreír siempre y para siempre.

Sonríe de nuevo con la sonrisa eternamente nueva de Dios.

Sonríe en Dios por siempre.

¿Repetitivo? Tal vez, pero necesario para enfatizar el propósito. Con cariño para mis lectoras y lectores.

ANA
03 Marzo 2017 03:00:00
Querida Amelie
QUERIDA ANA:

Mi hijo único va a casarse y la noche anterior a la boda, mi esposo y yo queremos organizar una cena para la familia cercana de la novia y la nuestra y algunos amigos íntimos de ambos. Mi hijo dice que debemos incluir a quienes invitamos de fuera de la ciudad y ya estarán aquí ese día. Le digo que a mí me encantaría eso, pero que aumentaría el gasto, del cual ya nos excedimos. Mi esposo dice que piensa como mi hijo y que hagamos el esfuerzo. ¿Cree usted Ana que deberíamos invitar también a esas personas?

AMELIE

QUERIDA AMELIE:

Con todos los invitados a cualquier evento que organicemos, se debe atender de manera especial, pero quienes viajan de otras ciudades, atendiendo una invitación, deben ser atendidos de manera muy preferencial, ya que se desplazan desde otra ciudad, quizás dejan su trabajo por varios días, gastan en transportación, hoteles, comidas fuera de su casa, etcétera. Así pues, pienso que su hijo tiene razón. Además ese hijo es único y no habrá otra boda en la que ustedes vayan a gastar.

Comprendo que han hecho muchos gastos y la cuenta del banco ha de estar temblando, pero traten de ahorrar en otro rubro, tal vez utilizar flores menos costosas en la iglesia o reducir la lista de invitados al máximo; cambiar el menú del banquete por uno más sencillo o servir menos licor. Cualquier cosa que pueda reportarles una economía al gasto, pero sí invitar a quienes vienen de otras ciudades a la cena previa al día de la boda. Finalmente lo importante es la convivencia armoniosa, y lo que adorne o se coma, si se ofrece con cariño y buena voluntad, es siempre hermoso y exquisito.

ANA
02 Marzo 2017 03:00:00
Querida Cobradora
QUERIDA ANA:

Mamá falleció hace dos semanas. Estuvo enferma 10 años. Papá había fallecido dos años antes de que mamá comenzara a estar enferma. Somos cinco hermanos, tres mujeres y dos hombres. Una hermana, la de en medio, se quedó soltera y fue quien cuidó a mi mamá durante ese tiempo. Cuando mi mamá se puso más enferma, cuatro meses antes de morir, quisimos que fuera una enfermera en la noche a ayudarla, pero mi hermana no quiso.

Hace dos días tuvimos una reunión de familia para hablar sobre las cosas que dejó mi mamá. Ella no dejó dinero, su casa se la había dado a mi hermana soltera porque todos los demás tenemos casa propia y vivimos bien. Solamente se trató lo de las alhajas, que no crea que son muchas, y algunos muebles buenos, antiguos que se distribuyeron entre todos. Pero al final de la reunión mi hermana dijo que ella quiere que le demos 200 mil pesos por los 10 años que cuidó a mi mamá. Todos nos sorprendimos y yo le dije que ella la había cuidado porque había querido y que ya mamá le había dejado la casa y que no había aceptado ayuda cuando le ofrecimos que fuera la enfermera.

Ella contestó que la casa había sido voluntad de mi mamá dársela desde hacía muchos años, que efectivamente ella había cuidado a mamá porque así lo quiso, pero que esos 10 años fueron de completo encierro para ella y de bastante trabajo, y que la ayuda que le ofrecimos solamente fue cuando faltaron cuatro meses para que mamá falleciera. Y que además todos tenemos buena manera de vivir. Ana, como le digo todos estamos sorprendidos y no sabemos qué hacer. ¿Opina usted que debemos pagarle o no?

COBRADORA

QUERIDA COBRADORA:

Las cuestiones de dinero son difíciles, especialmente entre la familia y más cuando alguien fallece. A mí me parece que su hermana que se dedicó a cuidar a la madre de ustedes, aunque no le pidieron que lo hiciera, pero que de todas maneras lo hizo, merece plenamente lo que está solicitando.

Todos ustedes hicieron durante esos 10 años una vida completamente normal. Salían a trabajar, a divertirse, a viajar, dormían sus horas completas, etcétera. Ella se hizo mayor cuidando a su madre, sin salir y trabajando bastante –como ella dice–, y yo agrego: preocupándose por su mamá mucho más que ustedes. La suma que les pide de 200 mil pesos no es nada, comparándolo con lo que hubieran cobrado tres enfermeras cada día durante 10 años.

Hagan cuentas, por favor. Acepten –y de buen grado– lo que les pide, es un trato muy generoso para ustedes. Además, su madre recibió un trato cariñoso y especial de su hija, lo que no hubiera sucedido en manos de personas ajenas a ella. Ustedes le ofrecieron ayuda sólo a cuatro meses de fallecer. ¿Y esos diez años atrás? No sean avaros y recompensen (no paguen) a su hermana no solamente con eso, sino con más.

ANA
01 Marzo 2017 03:00:00
Querido Desconcertado
QUERIDA ANA:

Soy un hombre divorciado de 58 años. Tengo un excelente empleo, buena casa y coche del año. Vivo muy bien. Al lado de mi casa vive una mujer muy guapa que ahora es mi amiga o pareja, como se le quiera llamar. Ella tiene 55 años y se ha divorciado dos veces. Nos llevamos muy bien, pues tenemos gustos similares y siempre que estamos juntos nos divertimos mucho y nos la pasamos de lo mejor. Ella sabe que me gusta y que hasta la quiero, pero desde el principio me dijo que tiene una historia de muy malas relaciones, porque la mayoría de los hombres que ha tratado solamente quieren dominarla y llevarla a la cama.

Muchos fines de semana sale de la ciudad con dos o tres amigas, también divorciadas o solteras. El fin de semana pasado se fue con ellas y solamente me dijo: “Te hablo de por ahí y te encargo mi casa”. En este momento que le escribo, hace ya cinco días que se fue y no he tenido noticias de ella. Antes de eso ella había estado enferma durante dos semanas, en las cuales yo le llevaba la comida (tengo una sirvienta y una cocinera), le surtía sus medicinas, vigilaba que se las tomara, le llevaba flores todos los días y mi jardinero le regó su jardín.

Estoy desconcertado, he respetado su privacidad y le he dado todo el espacio que ha necesitado, pero haberme dicho desde la puerta trasera de su casa lo que me dijo, me ha molestado bastante y hasta ha sido doloroso. Le comenté a dos amigos de confianza lo que está sucediendo y me dicen que si le reclamo tal vez ella ya no quiera seguir conmigo, que deje todo como está y goce mi relación sin problemas.

Por favor amiga, ¿cuál es su opinión sobre esto? Le agradeceré mucho que me lo diga.

DESCONCERTADO

QUERIDO DESCONCERTADO:

Seré sincera, a pesar de que le parezca crudo mi comentario. Cuando se vive una situación como la que usted está viviendo, cuando está claro que no hay compromiso cercano y se recibe el trato que usted ha recibido, las personas que desean una relación seria, se alejan. Solamente cuando piensan que no merecen algo mejor, permanecen en esa desdichada situación.

ANA
28 Febrero 2017 03:00:00
Querida ¿Qué es lo Correcto?
QUERIDA ANA:

He estado trabajando durante los últimos cinco años en una compañía, pero a principios del mes próximo voy a dejar este trabajo porque me ofrecieron otro mejor remunerado. En esta empresa he hecho muy buenos amigos y amigas, pero hay un compañero que ha sido mi especial amigo. Él es un hombre educado, competente, agradable y es soltero. Yo tengo 27 años y él tiene 29.

Este pasado fin de semana todos mis compañeros me ofrecieron una comida de despedida y algunos hasta me llevaron unos regalitos, pero este compañero me ha dado un regalo muy costoso, que tiene en mi opinión un valor cercano a los 4 mil pesos. Supongo que es una muestra de amistad. Él solamente me dijo: “tengo algo para ti” y me lo dio.

De verdad me sorprendió recibir un regalo tan costoso. Es algo de lo que yo le había contado en una ocasión, hace como dos meses, que me gustaría comprar, así que él sabía que yo lo deseaba, pero no podía comprarlo.

Por favor dígame qué debo hacer, porque algunas compañeras me han dicho que no lo acepte y se lo regrese, pero otras me dicen que me quede con él, pero que debo corresponderle con otro regalo muy bueno a cambio. Y mi mejor amiga, que también es compañera de trabajo, me dice que lo acepte simplemente. Agradeceré mucho tu consejo. Y felicitaciones por tu columna.

¿QUÉ ES LO CORRECTO?

QUERIDA ¿QUÉ ES LO CORRECTO?:

Si tu compañero no hubiera tenido el dinero suficiente para comprarte ese regalo, no lo habría comprado para dártelo. Como ya le habías comentado sobre el asunto, él sabía que deseabas ese artículo y que te gustaría tenerlo.

Cuenta entre tus bendiciones tener un buen amigo generoso. Estoy segura de que lo hizo con afecto y con la intención de que te sintieras halagada de que recordaba que tú lo deseabas y quiso verte contenta. Te sugiero que aceptes el regalo y que le escribas una bonita carta expresándole tu agradecimiento. Como tú lo consideras un amigo especial y al parecer él también a ti, si después te pide tener una cita contigo, pudieras aceptar. Al parecer él está sinceramente interesado en ti y con el regalo te lo demostró. Y no necesitas corresponder con otro obsequio, de ningún precio. Algún día se presentará la ocasión de que tú correspondas con un regalo, pero no tiene que ser costoso, sino simplemente algo que sepas que le gusta y por supuesto de buen gusto.

Espero que tengas mucha suerte en tu nuevo empleo.

ANA
27 Febrero 2017 03:01:00
Querida con angustias
QUERIDA ANA:

Tengo dos hijas y la menor tiene 15 años. Es una niña hermosa y popular y tiene muchas amigas. Es buena estudiante y hasta comienza ya a salir con un jovencito que la pretende. Desde luego bajo nuestra supervisión. Mi preocupación se debe a que hace tres días me di cuenta de que tomó una navaja de rasurar y se hizo cortadas en sus piernas y hasta una en el antebrazo.

Considero esto un problema muy serio y por eso he hecho una cita con una psicóloga. Como la psicóloga tiene mucha clientela, nos dio la cita hasta el mes próximo, pero de todas maneras pienso que es mejor que hasta entonces no salga de la casa con sus amigas, y quizás hasta más tarde. Ella no quería que buscara a la psicóloga porque dice que está bien y piensa que yo soy una sobreprotectora, y que no volverá a hacerlo.

Estoy sumamente preocupada por mi hija, pero de ninguna manera quiero sofocarla. ¿Qué piensa acerca de que la lleve a terapia? Ella lee siempre su columna y seguramente aceptará de mejor manera que vayamos, pues tomará muy en consideración lo que usted diga.

Muchas gracias y espero su opinión lo más pronto posible.

CON ANGUSTIAS

QUERIDA CON ANGUSTIAS:

Tienes toda la razón para estar profundamente preocupada acerca de las cortadas que se hizo tu hija. Ella puede ser una niña hermosa y popular y hasta comenzar a salir con su primer pretendiente, pero quienes se cortan a sí mismas sienten con esa acción un alivio a un severo dolor emocional.

En mi opinión es una decisión muy acertada que la lleves con la psicóloga para que reciba pronto ayuda profesional y comience un tratamiento. Mientras ella esté dispuesta a cooperar con la psicóloga, no veo ninguna razón para que tenga esa especie de “castigo” o “sobrevigilancia” y no se le permita salir con sus amigas. Ella necesita también el apoyo emocional que esas jovencitas pueden darle. Y desde luego que la opinión de la psicóloga acerca de ese aspecto también deberá ser atendida.

Deseo sinceramente que muy pronto tu hija esté totalmente aliviada de sus problemas.

ANA

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