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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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09 Septiembre 2017 04:07:00
Ignorancia + ineptitud
“Lo más interesante de nuestro tiempo es que la ineptitud es una fuerza mucho mayor que la ignorancia”.

Interesantes palabras de Atul Gawande, cirujano oncólogo y profesor de Harvard. El autor del libro Ser Mortal utiliza el símil de la medicina para fundamentar este argumento.

Explica que el enorme progreso del último siglo eliminó grandes lagunas de conocimiento (claro, aún quedan muchas), por lo que es más común que un error se dé por ineptitud al mal aplicar el saber existente a la solución de un problema.

Es cierto en parte. Por lo menos en México y sobre todo en la política, a veces parece que no es una disyuntiva. ¡Para nada! Acá es “ignorancia” + “ineptitud”. El Paso Express es un ejemplo perfecto:

* Hubo advertencias múltiples sobre lo inadecuado del drenaje existente. Todas fueron ignoradas.

* La obra costó el doble de lo planeado y, obvio, tuvo retrasos.

* El “rescate” de las dos víctimas fue patético. Murieron ahogados, pero realmente los mató la incompetencia.

* ¿El culpable? Todos. ¿Castigos? Nadie. De locos.

* ¿La atención a los deudos? Por fin acordaron la indemnización. pero después de sobornos infantiles y amenazas gansteriles.

¡Ufff! ¿Cómo combatir esta suma catastrófica? Empecemos con la ignorancia. Para eliminarla, hay que aprender. Y para hacerlo, hay que informarse, pero hay que informarse bien.

“Cada vez más llenamos nuestras cabezas con ‘frases mediáticas’ (soundbytes), el equivalente mental a basura”, explica Shane Parrish.

El autor del blog Farnam Street recomienda poner atención a tres cosas respecto a nuestra “biblioteca mental”:

1. La información que almacenamos (exactitud y relevancia).

2. La habilidad de accederla.

3. La facilidad de utilizarla.

El primer punto es clave en el mundo interconectado de las redes sociales, pues estamos inundados de información. Y la gran mayoría es irrelevante, superficial, exagerada y hasta falsa.

Recuerde: si basura entra, basura saldrá. Parrish sugiere un filtro de dos pasos para decidir qué almacenar. Primero, cuestionar la validez en el tiempo: ¿será el dato válido la semana que entra? ¿No? Elimínelo.

Y segundo, revisar los detalles de la información. Cuestionar si proviene de fuentes confiables. Y, OJO, no se aprende en 140 caracteres. Concluye el autor: “hay que aprender de personas con conocimiento profundo”.

Fenomenal. Pasemos a la aptitud, el tercer punto de Parrish. De poco sirve tener el conocimiento adecuado si no se utiliza para lograr un objetivo específico. ¿Cómo lograrlo? Le propongo tres pasos:

a) Entrenamiento y capacitación. Ejemplo: el aterrizaje en el Hudson de “Sully” Sullenberg. Ante una crisis, temperamento + entrenamiento. El apto rara vez lo es por casualidad.

b) Experimentación y aprendizaje. En un mundo dinámico, ser apto hoy no garantiza serlo mañana. Hay que experimentar y aceptar los “fracasos buenos”. Relea la columna Fracase Bien y Triunfe.

c) Solo, no. En un mundo de disrupción, la organización apta trabajará en equipo con grupos diversos que discuten ideas libremente. Así se gesta la innovación. Mérito, no organigrama.

Cierro con Gawande, que visualiza una era de gran avance tecnológico donde la lucha contra la ineptitud gana importancia.

“El reto será crear sistemas para realizar los beneficios de tantos descubrimientos”, concluye.

Es cierto. Hay que prepararnos a nivel personal, organizacional y como sociedad para triunfar en una carrera donde los ignorantes ni siquiera participan y los ineptos perderán siempre.

Hay que limpiar la casa y, sobre todo, urge hacerlo en nuestros gobiernos donde la suma actual es mucho peor: ignorancia + ineptitud + cinismo + deshonestidad + y mejor le paro, porque, como dice “Catón”, ¡ya me estoy encaboronando!

Posdata. Malas noticias. Parece que Kelly está regulando la diarrea verbal de Trump. El acuerdo del magnate con los demócratas es astuto y quita varios obstáculos a su agenda legislativa. Si le controlan el temperamento, sus malas ideas tendrán más posibilidad de éxito.

En pocas palabras:

“El conocimiento real es entender el alcance de nuestra ignorancia”.

Confucio
02 Septiembre 2017 04:00:00
Vivir como un caballero
“Nunca anuncies que eres un caballero, sólo compórtate como uno”. Una cita del libro Reglas de un Caballero (como aquellos de la mesa redonda), del actor Ethan Hawke.

Esta obra de ficción enlista 20 reglas de vida que me llamaron la atención por prácticas y profundas. Según un resumen de Farnam Street:

1. Soledad. El silencio ayuda en la búsqueda de la sabiduría y claridad de pensamiento. Ten tiempo para ti.

2. Humildad. No eres mejor que nadie y nadie es mejor que tú.

3. Gratitud. Para aquello que ya pasó, el caballero dice: gracias. Y para lo que viene: ¡adelante!

4. Orgullo. No te hagas menos para que otros se sientan más cómodos. Demuestras respeto al dar lo mejor.

5. Cooperación. Para liderar a hombres sólo funcionan justicia y cooperación. Trabajamos y vivimos juntos como hermanos o moriremos juntos como tontos.

6. Amistad. La calidad de tu vida dependerá en buena forma de las personas que te acompañen en tu trayecto.

7. Perdonar. El que no sabe hacerlo no tendrá muchos amigos.

8. Honestidad. Una boca o mente deshonestas desperdician tu tiempo y por ende tu vida.

9. Valor. Lo que brinda luz suele quemar.

10. Armonía. Procura ser flexible, el rígido se quiebra.

11. Paciencia. Haz del tiempo tu aliado. Siempre hay un momento para la acción, el claro de mente lo aprovecha.

12. Justicia. Nunca seas paciente ante la injusticia.

13. Generosidad. Naciste sin nada y no te llevarás nada al morir. Si eres frugal podrás ser generoso.

14. Disciplina. En la batalla, como en todo, tu desempeño será determinado por lo que hayas practicado.

15. Dedicación. Esfuerzo ordinario, resultado ordinario.

16. Lenguaje. No hables mal de otros ni compartas información que no sabes si es verdadera o que no entiendas.

17. Fe. A veces para entender más hay que saber menos.

18. Equidad. Nunca permitas que alguien sea demeritado o degradado injustamente en tu presencia.

19. Amor. Es la meta final, nada es imposible para el amor.

20. Muerte. La vida es una serie de despedidas. No temas a la muerte, otros caballeros continuarán tu misión.

Buenísimas. Juguemos con el concepto con 20 reglas más. Primero, 10 para cualquier negocio:

a) Contratar bien. Reclute estrellas, ¡y luego déjelos operar!

b) Trabajo en equipo. En un mundo interconectado, la innovación es labor de muchos. No al genio solitario.

c) Debatir bien. Que gane la mejor idea y no la del jefe.

d) Fracasar bien. Temprano y aprendiendo para lo que sigue.

e) Conocer la arena y al rival. En un mundo de disrupción, la organización distraída es devorada.

f) Entender y servir al jefe supremo. El cliente, que tiene más poder que nunca.

g) Ejecución precisa. Sin ella, el mejor plan fracasa.

h) Agilidad. En un mundo dinámico, el curso se altera constantemente. El rápido triunfa. El lento, muere.

i) Compartir el éxito. Incentivos extrínsecos e intrínsecos.

j) Divertirse en el camino.



Y claro, 10 para nuestros políticos. Urge que se las memoricen:

1. Honestidad. Por Dios, debería ser obvio. Pero no.

2. Aptitud. No el compadre, sino el que sabe. No más mil usos.

3. Escuchar y aprender. El que habla siempre, nunca aprende.

4. Servir al cliente (ciudadano). Sí, somos tus jefes.

5. Gastar eficientemente. No es tu dinero, es nuestro.

6. Benchmark. No inventes el hilo negro. Mejor compárate con los mejores y adapta soluciones.

7. Rendir cuentas. Apréndetelo: no es tu dinero, es nuestro.

8. Enfoque a los cómos. Basta de diagnósticos, dime qué harás.

9. Ejecución ingenieril. No terminan con aprobar una ley o crear un comité. Apenas empiezan. Ejecución o fracaso. ¿Okey?

10. Justicia. Premiar al bueno y castigar a todos los malos. A todos, aunque sean compadres o cuates.

Si nuestros grillos adoptaran este decálogo, México sería otro.

A veces cosas buenas vienen en paquetes chiquitos. ¿Se le ocurre alguna otra reglita para vivir como caballero, para los negocios o la política? Mándemela y con gusto la comparto por Twitter.

Posdata. Duelo de “bluffs”. El canciller responde a la amenaza de Trump: si te sales del TLC, México también se levanta de la mesa. Ojalá las empresas norteamericanas contengan al bully naranja. Estrategia arriesgada de Videgaray.

EN POCAS PALABRAS

“No te tomes la vida muy en serio o no la sobrevivirás”.

Elbert Hubbard

Escritor norteamericano
26 Agosto 2017 04:00:00
Voldemort a la mexicana
“Estar tan asustado de algo que ni siquiera lo puedes nombrar”.

Así define el sitio Urban Dictionary al efecto Voldemort, un término acuñado por Majeed Nawaz para describir un mal que aqueja a los intelectuales que rehúsan referirse al islamismo radical por su nombre.

Y claro, el nombre se refiere a “Voldemort”, el villano de Harry Potter. “Le temían tanto, que ni siquiera pronunciaban su nombre. Pensaban que si no lo nombraban dejaría de existir”, explica Nawaz en un video (véalo en nuestros sitios).

Obvio, la técnica del avestruz (meter la cabeza en un hoyo) siempre empeora las cosas. El activista británico sugiere que con esta actitud los racistas equiparan a todo musulmán con un terrorista y se evita el necesario debate interno en el Islam sobre el radicalismo.

Muuuy interesante. ¿Y sabe qué? En México también sufrimos del efecto Voldemort. Evitamos hablar de muchos tipos de cáncer que matan nuestras posibilidades de desarrollo. Aquí le van tres ejemplos:

a) Tan sólo el 43% de la población económicamente activa paga impuestos. Fisco, burocracia y corrupción crean el caldo de cultivo ideal para la informalidad. El Gobierno cobrón ahoga cada vez más a una minoría. Le aprietan y le aprietan el pescuezo a la otrora gallina de los huevos de oro.

b) Un 14% de la población no tiene chamba. Sí, la tasa de desempleo abierto del 3.3% que tanto presumen los políticos es mentirosona. Súmele 5.8 millones que ya ni siquiera le buscan. Ah, y peor aún: faltan 6.9 millones que tienen trabajos precarios. Increíble: 27% de los mexicanos en edad productiva están desempleados o tienen un mal empleo.

c) El Gobierno gasta mucho y gasta mal. El Centro de Investigación Económica Presupuestaria estima que el 73% del gasto público es inamovible y que ¡sólo 5% puede modificarse! Sume la enorme corrupción y dispendio en el desembolso de nuestra plata y es obvio: nunca habrá dinero que alcance. Relea “¡Es el gasto, estúpido!”.

Apenas tres botones de la mortaja que envuelve a México. Ojalá que estos fueran los únicos efectos Voldemort que tenemos. ¡Qué va! Se me ocurren 10 nuevos que seguro aprobaría Nawaz:

1. Voldemort parlanchín. La enfermedad de echar rollos bonitos y no hacer nada. Pasar el tiempo haciendo diagnósticos fantásticos y reformas grandiosas, pero sin ejecutar nadita.

2. Voldemort Tlatoani. Creer que la solución a todo se encuentra en una persona que vende curas mágicas a problemas añejos y complejos.

3. Voldemort Independiente. Mal asociado a un reformado de algún partido que “ahora sí está del lado ciudadano”.

4. Voldemort “de los bueyes”. Impresiona su deseo de aplicar la justicia, ser derecho y perseguir la corrupción. en los bueyes del compadre. Preferentemente en los del rival político.

5. Voldemort VIP. El mal típico del grillo que olvida que es servidor. Vive, viaja y gasta como rey. con nuestra plata.

6. Voldemort “cooperador”. Esperar a que alguna autoridad extranjera proceda para luego ayudar en tooodo lo posible.

7. Voldemort aliancista. Enfermedad típica de la época electoral, cuando dos partidos débiles se juntan para ver si así ganan algo.

8. Voldemort gandalla. Virus que no respeta colores: enriquecerse con licitaciones amañadas y pagos escondidos.

9. Voldemort capo. El triste y cada vez más común cáncer del funcionario público que literalmente es un criminal.

No crea que se me olvida el 10, es el peor: “Voldemort indiferente”, el mal que aqueja la mayoría de la población mexicana que permanece impávida abuso tras abuso tras abuso.

Hace poco circuló en las redes sociales un “meme” muy profundo. Dice: “No es la política la que hace a un candidato convertirse en ladrón, es tu voto el que hace a un ladrón convertirse en político”.

Habría que recordar este principio ahora que se acerca 2018. Si seguimos evitando hablar sobre los problemas reales, si seguimos prefiriendo el rollo a la ejecución ingenieril y no le entramos al toro por los cuernos, Voldemort será el menor de nuestros problemas.

EN POCAS PALABRAS

“Metía su cabeza en un hoyo como avestruz, descubriendo así las partes de su anatomía con las que pensaba”.

George Carman, abogado inglés
19 Agosto 2017 04:00:00
Que no [email protected] ignoren
El martes vimos otra escena bizarra de Trump: en una conferencia de prensa se tropezó de nuevo con su lengua al hablar sobre los trágicos eventos de Charlotesville. Vea el video en nuestros sitios. Patético.

La claridad es clave al comunicar, tanto al hablar como al escribir. Esta verdad universal es más cierta hoy que nunca. La comunicación digital nos ha inundado de mensajitos y correos. Imagine, tan sólo en emails:

* Existen 6,320,000,000 cuentas y 3,710,000,000 usuarios.

* Todos los días se envían/reciben 269,000,000,000 emails. ¡3.1 millones cada segundo!

* En promedio, una persona recibe 88 correos al día y envía 34.

¿Cómo pueden destacar sus correos? Repasemos seis consejos de usuarios de Boomerang, una herramienta de productividad de Gmail que tiene más de mil millones de cuentas. Apúntelos:

1. Escriba como si estuviera en tercero de primaria. Al grano. Directo y sin rollos. Simpleza, palabras sencillas. Por cierto, Boomerang tiene evidencia cuantitativa: un email escrito con un nivel de tercero de primaria tuvo un 53% de tasa de respuesta, y uno de nivel “carrera” apenas 39 por ciento.

2. Escriba con emoción. Pero, OJO, sin exagerar. Sentimientos moderadamente positivos o negativos obtuvieron entre 10 y 15% mejores tasas de respuesta. Sin embargo, si se traspasa un límite, el efecto es adverso.

3. El tamaño sí importa. ¿El ideal? Un email de entre 50 y 125 palabras tiene una tasa de respuesta superior al 50 por ciento. Por ejemplo, un correo con 500 palabras baja a 40 por ciento. Ah, y uno con 10 palabras, apenas un 36 por ciento. Por cierto, 125 palabras son dos párrafos normales más una oración para cerrar.

4. Vaya al grano en el “Asunto”. El “Asunto” es el elemento más importante para “ganchar” lectura en un email. ¿El número ideal de palabras? 3 o 4. Ah, emails sin “Asunto” apenas fueron respondidos el 14% de las veces. No lo olvide.

5. Pregunte. Un cuestionamiento provoca que el receptor tome alguna acción. ¿El número ideal de preguntas? Entre una y tres, con una tasa de respuesta del 60 por ciento.

6. Opine. La verdad, al comunicar siempre privilegio claridad sobre cualquier otra cosa. Pero, ¿sabe qué? Boomerang comprobó que incluir puntos de vistas subjetivos en su correo ayuda a una mejor tasa de respuesta. ¿Mi recomendación? Opine con datos.

Excelentes y prácticos. Agregaría uno más: reflexione antes de escribir, particularmente en asuntos importantes y en correos breves. Escriba, revise y reescriba. Ah, y consulte a alguien que respete en comunicados claves.

Pasemos a un tema relacionado: las [email protected] por email (o WhatsApp). Quizá le ha tocado presenciarlas o vivirlas. En inglés esto tiene un término: “flaming”, la tendencia a perder la etiqueta al usar el email en lugar de una llamada o charla en persona.

De acuerdo con un artículo del New York Times, el “flaming” tiene un nombre en la sicología: “el efecto desinhibidor online”. John Suler explica tres factores que lo provocan: el anonimato de la red, el ser “invisible” físicamente y el rezago entre el envío y la respuesta.

El profesor universitario asegura que la desinhibición puede ser benigna –perder la timidez– o tóxica: el “flaming”. ¿Cómo evitar una [email protected]? 10 consejos del consultor Michael Hyatt:

a) Entienda la diferencia entre “TO” y “CC”. Mientras más gente reciba su correo, menos le pondrán atención. No abuse del “CC”.

b) Corto y al punto. Empiece por lo importante.

c) No trate temas diversos en un solo email.

d) Cuide su tono. Evite el sarcasmo.

e) No use el correo para criticar. Si critica, nunca incluya “CC”.

f) ¿Está enojado? Escriba y deje pasar una hora.

g) No abuse del “Reply to All”.

h) No use el “CC” con jefes para presionar. Escalar un problema por email puede ser muy dañino.

i) No escriba TODO EN MAYÚSCULAS. Equivale a GRITAR. A nadie le gustan los gritones.

j) No mande o dé “forward” a correos difamatorios, insultantes, racistas u obscenos.

Es vital hoy saber usar el email y el WhatsApp. Espero que estos consejos le ayuden para que nunca [email protected] sus correos y mensajes.

Posdata. Pésimo Ildefonso Guajardo al bravuconear sobre “no cambiaremos nada” en las reglas de origen automotrices en el TLC. ¿Por qué no esperar a que se negocie? Al negociar, el timing es clave. Hay que elegir cuándo y cómo pintar rayas en la arena. Es demasiado temprano para provocar al “bully” de Trump.

EN POCAS PALABRAS

“Un sabio habla porque tiene algo que decir. Un tonto habla porque tiene que decir algo”.

Platón
12 Agosto 2017 04:00:00
Bajar no tiene ‘shiste’
Hace poco disfruté una excepcional vacación en Chihuahua, donde conocí las Barrancas del Cobre y otros paisajes espectaculares, uno de los cuales me dejó aprendizajes para los negocios y la vida.

La cascada de Basaseachi, con una caída libre de 246 metros, es el salto de agua permanente más alto de México. Impresionante. Se llega fácil a la parte superior y se puede bajar a donde cae el agua. Caminando.

Cuatro personas (de un grupo de 22) emprendimos la aventura, al cabo “bajar no tiene shiste” (en Chihuahua la “ch” la pronuncian cono “sh”). ¡Ja! La bajada estuvo muy dura. Un trayecto de unos 500 metros bien empinados y con puras rocas mojadas, pues acababa de llover.

La verdad vale la pena bajar (vea un video en nuestros sitios). ¡De película! Pero claro, ahora había que subir. ¡Ufff! Tras dos horas y media llegamos, bañados en sudor. y bien satisfechos.

Aunque parezca raro, este trayecto es muuuy aprovechable. Primero, sugiere dos principios básicos antes de emprender algún proyecto:

a) Antes de iniciar: escuchar, evaluar y planear. La mayoría decía: “están locos, no bajen”. La juventud en boca de Valeria pensaba distinto: “ya estamos aquí, ¿cuándo volveremos?” Así pasa en cualquier proyecto: habrá optimistas y pesimistas. Un buen líder escucha, evalúa y crea planes para aprovechar las ventajas y minimizar obstáculos.

b) Quizá bajar no tenga “shiste”, pero. Lo más probable es que cualquier proyecto encuentre dificultades. En algún momento habrá que subir. Ahí se definirá el éxito.

Le propongo ahora 7 lecciones para no atorarse en la escalada:

1. Cuidar lo que se lleva. Arriba hacía frío y yo traía chaqueta. Excuso decirle que a los 10 minutos me la quité y la tuve que cargar tooodo el camino. Sólo uno del grupo traía zapatos adecuados. ¿Tiene lo necesario para completar su proyecto? Recursos, conocimiento, equipo, rutas, planes, etc. El camino es mucho más difícil para el que no está bien preparado.

2. Un mal paso puede costar muy caro. Piedras mojadas, lodo y alto grado de inclinación. Receta perfecta para una caída. Es clave para cualquier líder hacer un buen diagnóstico del terreno que va a pisar para evitar tropezarse.

3. ¿Quién lo acompaña? En el camino vimos cosas increíbles: una señora de unos 70 años ¡bajando con un bastón! ¡Un papá cargando a un bebé de unos 10 meses! La bajada era dura, pero nada que ver comparada con la subida. ¿Va a emprender un proyecto? ¿Quién viene a su lado? Una mala selección puede provocar un resbalón mortal.

4. OJO con los atajos. El trayecto estaba marcado con una vereda que ya le comenté estaba durísima. ¡Y había gente que cortaba camino! Por ejemplo, una gordita con el equipo inadecuado bajando por la montaña sin el apoyo de rocas y camino marcado. Los atajos en cualquier proyecto pueden ser buenos siempre y cuando no se tire como “El Borras”. Mal atajo = despeñadero.

5. Pedir ayuda en el camino. De bajada había unas niñas tarahumaras vendiendo agua y refrescos, las ignoramos. ¿De subida? Aunque el agua hubiese costado $300 pesos, se las compramos. Si hay una crisis, pida ayuda.

6. El valor de la experiencia. Nuestro guía don Alfredo (vea su foto en nuestros sitios) tenía 78 años, traía una chaqueta de cuero y no se la quitó nunca. No sudó y claro, nos marcaba el paso. Como si nada. ¿Enfrenta una tarea dura? Incluya siempre en su equipo a alguien que haya recorrido el trayecto.

7. ¿Y si algo sale mal? Todo salió a pedir de boca y superamos la prueba. ¿Pero y si nos hubiéramos atorado? Cualquier proyecto (y sobre todo los claves) debe de tener un plan para enfrentar alguna crisis. Relea el Plan de Contingencia.

Cierro con tres consejos finales para cuando se llega a la cima: celebre, haga una introspección del trayecto y derive lecciones para aplicar en el siguiente proyecto.

Ojalá le sirvan estos consejos para conquistar las montañas que le toque enfrentar. Ah, y le recomiendo “musho” visitar Chihuahua. Qué lugares tan bonitos tiene México. ¿Lo mejor de todo? Nuestra gente, como Anita Corral, Óscar García y Pancho Pérez. Gracias por todo.

EN POCAS PALABRAS.

“Hay muchas personas inteligentes que no llegan a ningún lugar”.

Paul Graham, emprendedor británico
05 Agosto 2017 04:00:00
541,000,000,000 de dólares en el banco
La cifra del título es lo que tenían (a marzo 31) conjuntamente en sus bancos Apple, Alphabet (Google y sus compañías), Microsoft, Amazon y Facebook (FB).

El poder de estos cinco gigantes digitales es enorme:

* Su valor de mercado alcanza $2.9 billones de dólares. Más o menos la suma del PIB de Corea del Sur y Rusia, que tienen 195 millones de habitantes. Imagine, en estas cinco empresas laboran apenas 660 mil personas.

* FB/Google acaparan el 60% de la publicidad digital en Estados Unidos (EU).

* Amazon representa la mitad del e-commerce en EU.

* De acuerdo con The Economist (TE), sus utilidades netas en el primer trimestre de 2017 sumaron 25 mil millones de dólares (mmdd).

Los “fabulosos 5” (F5) tienen negocios tan jugosos que el balance actual de sus activos e inversiones líquidas equivalen al 50% del PIB de México y a la suma del producto interno de Colombia y Chile.

Tradicionalmente, cualquier empresa exitosa usa deuda para financiar su crecimiento. Mmmm, no este grupo. De hecho, el “efectivo neto” (activos líquidos - deuda de largo plazo) de los F5 increíblemente se ubica en 366,000,000,000 de dólares.

Por eso los colosos se dan el lujo de invertir fuertes sumas para explorar grandes aventuras: inteligencia artificial, extender cientos de años el umbral de vida, robótica avanzada, vehículos autónomos, viajes espaciales, etc. Dinero y talento que buscan transformar dramáticamente nuestras vidas.

El semanario británico estima que los F5 invirtieron 100 mmdd en investigación y desarrollo tan sólo en 2016, tres veces más que hace apenas 5 años.

A pesar de estas inversiones y del retorno de dividendos (salvo Apple, el resto tiene una política limitada) a sus accionistas, la acumulación de activos líquidos de los F5 seguirá subiendo aceleradamente.

“La montaña crecerá por el alza explosiva de utilidades (sumarían 170 mmdd para el año 2020). El total conjunto de “efectivo neto” rondaría los 680 mmdd 3 años”, concluye la revista.

¿Por qué tener tanto dinero? Una razón son los impuestos: cerca del 80% de esta fortuna líquida está fuera de EU. Repatriarlos les costaría alrededor de 50 mmdd, una tasa impositiva cercana al 12 por ciento.

The Economist sugiere una razón estratégica adicional: para absorber algún shock, como un ataque cibernético o un cataclismo en los mercados financieros. Para esto calcula un índice de estrés.

Este indicador asume que la empresa tuviera que pagar en efectivo todos sus salarios de un año (recuerde, la compensación en las F5 incluye acciones), pagar todos los impuestos (incluyendo los de repatriación) y un año anticipado de tooodas las obligaciones contractuales. Vamos, una real prueba de ácido para una emergencia.

¿Sabe qué? Prueba superada. por mucho. TE calcula que aun incluyendo todos estos costos, el efectivo neto sumaría 380 mmdd para el año 2020. ¡Wow!

Francamente, creo que sólo quedan dos opciones lógicas. Primera, que la posible reforma fiscal del “Sr. Zanahoria” (cada vez tengo más dudas de que dé) cree condiciones para que los F5 repatríen sus fortunas y decreten dividendos masivos a sus accionistas.

Segunda, que veamos una megaola de adquisiciones de estas firmas para diversificarse a segmentos que les interesen: automotriz, comercio tradicional, medios masivos de comunicación, etc.

Y no crea que exagero cuando digo mega. TE estima que para que los gigantes se acaben su efectivo tendrían que invertir unos 300 mmdd anuales a partir de 2020. Imagine, esa cifra es 37 veces superior al promedio anual reciente invertido en adquisiciones por los colosos, ¡incluyendo los 19 mmdd que FB pagó por WhatsApp y los 13 mil que Amazon recién desembolsó por WholeFoods!

The Economist apunta también a una tercera posibilidad: a lo mejor el efectivo está para quedarse. “Quizá les guste esa póliza gigante de seguros contra la obsolescencia y la regulación”.

El temor de pasar de disruptor a víctima. Sin duda nos está tocando vivir tiempos muuuy interesantes, ¿no cree?

En pocas palabras:

“Regla #1: nunca pierdas dinero. Regla #2: nunca olvides la regla #1”. Warren Buffett, inversionista legendario.
29 Julio 2017 04:00:00
¿Tengo una alternativa?
“Haz lo que digo” vs “Usa tu juicio”.

“Lo mismo de siempre” vs “Quizá funciona”.

“Seguir la orden” vs “Cuestionar”.

“No tienes alternativa” vs “Siempre depende de ti”.

No cabe duda: lo bueno muchas veces viene en paquetes chiquitos. Excelente reflexión del autor Seth Godin. Juguemos con el concepto para la política, los negocios y la vida.


POLÍTICA

1. “Soy tu jefe” vs “estoy para servirte”.

–“Viajo en primera clase” vs “clase turista como tú”.

–“No me cuestiones” vs “pregunta lo que quieras”.

– “Hago lo que quiero” vs “¿qué quieres que haga?

2. “Prometer no empobrece” vs “mi palabra me compromete”.

–“100 compromisos notariados” vs “cumplo uno por uno”.

–“Rollos genéricos” vs “metas específicas con fecha”.

–“Soy el más fregón de los fregones, agradéceme todo lo logrado” vs “¿qué te parece y qué me falta?”

3. “Me rodeo de gente de confianza” vs “me rodeo de aptos”.

–“La lealtad sobre cualquier cosa” vs “resultados hablan”.

–“¡No se pase, compadre!” vs “Fuera ineptos y corruptos”.

–“Déjenme les explico lo que quiero” vs “Edúquenme y ayúdenme a que las cosas funcionen bien”.

4. “Un político pobre es un pobre político” vs “Un político rico termina mascando barrote”.

–“En el bacheo está el ganeo” vs “Bien, a tiempo, barato y que dure”.

–“Mientras más confuso, mejor” vs “Claridad absoluta”.

–“Constructoras (y firmas) favoritas” vs “Gana el mejor”.

“No tienes alternativa” vs “Siempre depende de ti”. Ah, y cuidado grillos: si les siguen valiendo madre estos y otros preceptos similares, algún día se terminará su fiesta y terminarán mal. Tiempo al tiempo.

NEGOCIOS

a) “El jefe lo sabe todo” vs “Un gran líder aprende”.

–“Déjame hablar” vs “Te escucho”.

–“No es un jugador de equipo” vs “Ah que bien nos reta”.

–“Contratar clones” vs “Un equipo heterogéneo”.

b) “Aquí eso no pasa” vs “Es sólo cuestión de tiempo”.

–“Los mexicanos son distintos” vs “Reconocer las tendencias globales que son imparables”.

–“Defender el modelo actual” vs “Identificar y desarrollar nuevas formas de hacer negocio”.

–“Yo sé que quieren mis clientes” vs “Escuchar a los clientes locales y aprender de los de otras latitudes”.

c) “Privilegiar el consenso” vs “Debatir para innovar”.

–“Creatividad = chispazo” vs “Creatividad = proceso”.

– “Genios creativos” vs “Equipos multifacéticos”.

–“Organigrama habla” vs “Habla la mejor idea”.

d) “Castigar el fracaso” vs “Promover el fracaso bueno”.

–“Experimentación tortuosa” vs “Experimentación ágil”.

–“Fallar poco y en grande”. vs “Fallar mucho y en pequeño”.

–“Decidir siempre entre muchos y lento” vs “Distinguir cuando hay que decidir entre pocos y rápido (la mayoría del tiempo)”.

“No tienes alternativa” vs “Siempre depende de ti”. La hípercompetencia no perdona. Hay grandes oportunidades o grandes amenazas. “Todo depende de la empresa”.

VIDA

1. “La felicidad es un destino” vs “La felicidad es un camino”.

–“Lo que consiga me define” vs “Lo que hago me define”.

–“Buscar que me pueden dar” vs “¿Qué daré yo?”.

–“Así soy, acéptame” vs “¿Cómo me puedo adaptar?”.

2. “El mundo es injusto” vs “¿Qué voy a hacer distinto?

–“Otros tienen más suerte” vs “¿Cómo cambio mi suerte?”.

–“Estoy esperando mi oportunidad” vs “¿Cómo la fabrico?”.

–“Algún día cambiaré” vs “¿Qué cambié hoy?”.

3. “Todos tienen lo que se merecen” vs “¿Cómo soy solidario?

–“Regalo un pescado” vs “Enseño a pescar”.

–“Juego de suma cero” vs “Todos podemos ganar”.

–“Sobrevive el más fuerte” vs “Sobrevivir no es vivir”.

Fenomenales. Como que la híper conectividad y la explosión informativa nos orillan siempre a pensar que “No haya alternativa”. Y sin embargo, en la política, los negocios y la vida a fin de cuentas “siempre, siempre todo depende de nosotros”.

¿Se le ocurre alguna otra disyuntiva? Mándemela y con gusto la compartiré en Twitter. Por lo pronto, espero tenga un buen fin de semana. Y recuerde, ¡depende de usted! En pocas palabras: “Elige lo que ames y ama lo que elijas”, Thomas Monson, líder religioso norteamericano.
22 Julio 2017 04:00:00
¡Arreglen el tubo!
“Desde que empezó la obra se les advirtió que la tubería era obsoleta, pero estos canijos, para entregar la obra a tiempo, construyeron sobre ese tubo viejo”.

Así explica impotente Mario Meneses, un trabajador y habitante del poblado de Chipitlán, la razón por la que un tremendo socavón se tragó la vida de dos personas hace unos días.

El ahora infame Paso Exprés tristemente ejemplifica a muchos de nuestros gobernantes: tuvo 4 meses de retraso, costó más del doble de lo presupuestado y en tan sólo 3 meses provocó una tragedia.

Sabemos que el cáncer de la corrupción corroe a México. Pero aparte sufrimos ineptitud a montones. Aquí unos pocos ejemplos:

–El sistema oral de justicia. Todos lo culpan por el aumento en la criminalidad. ¡Ja! Tuvieron 8 años para preparar a policías y fiscales. y no lo hicieron. Algunos estados esperaron hasta el final para adoptarlo. ¿Y así quieren que funcione? No es el sistema, es la pésima implementación.

–Distribuidor vial Benito Juárez en León. Retraso de 7 meses (y contando), fuera de presupuesto y aún sin estrenarse ya tiene fallas. Ah, ¿y qué constructora cree participó antes de que la despidieran por mala? ¡Adesa, la misma del socavón!

Caseta de cobro autopista de Cadereyta en Nuevo León. Una obra simple que lleva 4 meses de retraso provocando molestias a miles de automovilistas. Ufff, y ya dijeron: ¡faltan 3 meses más!

–Increíble, el Gobierno no puede echar a andar la planta chatarra de fertilizantes que compró a AHMSA en 2014. Han invertido 200 millones de dólares adicionalesy ¡y nada! En total, 473 millones de dólares tirados a la basura.

Regreso al Paso Exprés. Meneses lanza una advertencia final: “Lo peor es que para remediar están vaciando ollas de concreto para rellenar, pero sin meter el tubo. O sea, va a pasar lo mismo”, concluye.

Sería el colmo que ni ahogado el niño tapasen el pozo (literalmente). No creo: ahora sí arreglarán el tubo. Pero “ya ‘pa qué”: dos personas murieron. Nuestros políticos deberían adoptar las mismas normas con las que opera cualquier negocio:

a) Gana el que cotiza más bajo.

b) Queda a la primera.

c) Se entrega a tiempo y en presupuesto.

d) Si algo falla, hay consecuencias para el proveedor.

e) Si hay un oso, el responsable termina patitas en la calle.

Exactamente al contrario de lo que suele suceder en la grilla. Francamente, sería ridículo que Ruiz Esparza no perdiera su puesto. Este compadre de Peña ya lleva varias. Si el Presidente se enterca en mantenerlo, le agregará un clavito más al ataúd del PRI para 2018. ¡De por sí el partidazo ya huele a zombi!

¿Cuál es el secreto para hacer bien las cosas? No es física cuántica y la respuesta es igual para los negocios y la política: la ejecución.

Fíjese, tras las reformas estructurales en enero de 2014 escribí una columna titulada: ¿Podrá Peña Ejecutar? En ella enlisté cuatro grandes lecciones del libro Los 4 Principios de la Ejecución, de Chris McChesney, Sean Covey y Jim Hurling:

1. Enfoque. Resultados extraordinarios requieren claridad sobre lo que importa más. Ordenar, jerarquizar. Sin enfoque, la ejecución no funciona.

2. Apalancamiento. Potenciar recursos disponibles. Con tecnología, asociaciones, división de funciones, etc.

3. Compromiso. La autoridad no basta: el líder no puede sólo, el equipo sí.

4. Responsabilidad y rendición de cuentas. “Accountability”, en inglés. Mediciones precisas y frecuentes para ver avance y detectar/eliminar obstáculos. El paso más importante.

El paso del tiempo ha dado una respuesta clara a la columna de 2014: Peña y su equipo no ejecutan. Lo que sí saben hacer es echar rollos y crear una que otra ley. Pero hasta ahí. En resultados se quedan cortísimos.

Y como no, si la ejecución es trabajo duro y a muchos de nuestros grillos metrosexuales no les gusta ensuciarse la camisa. Conlleva sudor y lágrimas. Avanzar, medir, ajustar y seguirle. Ir de pequeña meta a pequeña meta... hasta que se llega al objetivo.

Apunte estos consejos, seguro le servirán. Ah, y mientras los grillos no los aprendan y practiquen, seguirán arreglando tubos una vez ahogado el niño. No se vale.

En pocas palabras: “No hay mejor armadura contra la lógica que la ignorancia”, Laurence J. Peter, autor norteamericano.
15 Julio 2017 04:00:00
Las tres eses. Short. Simple. Stupid
Perdón por usar inglés en el título, pero suena mejor “las 3 eses” que CSE (corto, simple, estúpido). Bueno, pero cualquiera que sea el idioma, estas tres letras parecen definir nuestra era.

La explosión informativa aunada a la hiperconectividad crea un coctel peligroso que provoca que “inmediatez + superficialidad” casi siempre le ganen a “reflexión + profundidad”.

Una combinación buenísima para el chisme y el humor (memes, cotorreo, videos, etc.), pero mortal para cualquier sociedad.

Es triste cuando, por ejemplo, ves a personas preparadas defender a Trump (como un amigo que vive en Atlanta) y burlarse cuando al discutir les sugieres opciones para profundizar sobre temas con datos y análisis.

“Ya me vas a recomendar otro libro. Ja ja ja”, dice.

Pues sí. Aunque no les guste. No todo se puede entender con 141 caracteres. A veces hay que leer un libro o un reporte detallado. Si no, se corren por lo menos 3 riesgos:

1. Privilegiar “creencias sobre datos”.

Le doy un ejemplo del 2016: la increíble conclusión del político republicano Newt Gingrich al platicar con una conductora de CNN que le daba datos del FBI sobre cómo las estadísticas criminales en Estados Unidos habían bajado, contrario a lo dicho por Trump en su campaña. Exasperado, concluye Gingrich: “los liberales usan esa magia de las estadísticas del FBI, pero la gente siente otra cosa. Yo me quedo con lo que siente la gente, tú quédate con los teóricos”. ¿La magia de las estadísticas? ¿Teóricos? Una locura. Vea este diálogo en nuestros sitios, da escalofríos.

2. Tomar malas decisiones por estar “mal informado”.

Ni modo, regreso a Trump, que en enero presumía en una entrevista: “A mí me gustan los bullets, denme la menor información posible. No necesito reportes de 200 páginas”. Por eso al magnate no le gustan los briefings de inteligencia y sus allegados le preparan todo “resumidito y con gráficas”. Ufff, qué miedo: así se informa (y decide) el hombre más poderoso del planeta. Ah, pero el Presidente naranja explica por qué no hay problema: “No necesito que me digan todo. ¿Sabes? Soy muy inteligente”.

3. Diseminar y amplificar “fake news” (FN).

Cuando no se discriminan las fuentes de información es muy fácil dejarse engañar por notas falsas. Si esto le pasa a una persona común y corriente, el daño es mínimo. Pero alguien poderoso puede causar mucho mal: provocar encono masivo, apoyo a estrategias equivocadas, etc. Alex Jones, dueño del infame “InfoWars” y promotor de las teorías de conspiración más ridículas admite: “es increíble que diga algo aquí y que en horas Trump repita lo mismo”. ¡Madre mía!

El internet juega un rol relevante en el coctel SSS. Es un arma poderosa de progreso, pero también de desinformación y superficialidad. Como dice estupendamente el conductor Bill Maher: “la supercarretera informativa se convirtió en el bulevar de la mentira”.

Seguramente habrá simpatizantes de Trump que no son irreflexivos o superficiales. Quizá el problema es que usan datos “alternativos” de fuentes poco confiables. Estamos inundados de “fake news” disfrazadas de seriedad. ¿Qué hacer?

a) Ser selectivo en las fuentes. Privilegiar medios profesionales de buena reputación (como los nuestros).

b) Antes de “compartir algo muy cotorro, por si las dudas”, consultar algún medio serio. ¿No está en ninguno? Triple contra sencillo: FN.

c) Revisar la ortografía de las notas. A veces las FN están mal escritas. Otro tip: abusan del uso de MAYÚSCULAS.

d) Utilizar sitios como
http://www.tineye.com para verificar si una foto es auténtica. ¿Es demasiado espectacular? Puede ser falsa.

Mi recomendación final es muy lógica: en asuntos complejos hay que buscar distintos puntos de vista. Comparar. Tomarse el tiempo para formar un juicio razonado.

En nuestra era los más educados debemos contribuir para detener el tsunami SSS porque los prospectos de una sociedad irreflexiva siempre serán muy sombríos, ¿no cree?

Posdata: el 3 de marzo, al analizar un posible juicio político a Trump, escribí: “creo que el asunto de Rusia está lejos de haber acabado”. El tiempo me está dando la razón. Y falta todavía. Pronóstico: los contactos fueron desde mucho antes y creo que Trump sabía. Al tiempo.

En pocas palabras.

“Las cosas no son siempre tan sencillas como blanco y negro”, Doris Lessing, escritora británica.
08 Julio 2017 04:00:00
Cuando el líder actúa como bebé
De botepronto, piense en 5 grandes líderes políticos del siglo 20. ¿Ya? Triple contrasencillo que Winston Churchill está en su lista.

Su liderazgo inspiró a Gran Bretaña a superar la Segunda Guerra Mundial, tuvo una carrera extensa y variada, fue un político congruente que hablaba muy bien y actuaba mejor. Bueno, hasta ganó el premio Nobel de Literatura en 1953.

Sin embargo, como suele suceder con muchos grandes líderes, a veces actuaba como un bebé caprichudo y terco. La película Churchill reseña (de forma un poco exagerada según opiniones expertas) un episodio digno de una clase de MBA.

Aparte de su gran carisma y la adulación del pueblo británico, Churchill tenía experiencias personales de la Primera Guerra Mundial. De alguna forma vivía en el pasado y se oponía ferozmente a la operación Overlord, la invasión de las fuerzas aliadas en Normandía.

Estaba convencido que sería una masacre y un fracaso. Hizo todo lo que pudo por impedirla, enfrentando frontalmente a Ike Eisenhower como lo revela este intenso diálogo (véalo en nuestros sitios):

Churchill: ¡La invasión de Francia debe de ser detenida!

Ike: ¡No señor, usted es el que debe de ser detenido!

Cambie de época, personajes y escenografía y esta escena puede ser trasladada a los negocios o la política, donde a veces los líderes más poderosos más que ayudar, estorban.

¿Cómo puede alguien inteligente, visionario, auténtico y exitoso convertirse en un bebé que impida el progreso? En el último calificativo está la respuesta: el éxito rigidiza. Puede provocar:

1. Creer que lo que funcionó en el pasado funcionará siempre.

2. Dejar de prestar atención a cambios en el ambiente: competencia, tecnología y clientes.

3. No escuchar al equipo cercano, ese que es corresponsable del éxito obtenido por el líder.

4. Privilegiar el consenso sobre el debate, aislando o castigando al que tiene ideas distintas.

5. Sobreestimar el poder del líder para influenciar su ambiente.
En la película, Churchill exhibe cada uno de estos síntomas porque es precisamente en una crisis o un gran evento cuando hay más riesgo de que un líder visionario actúe como bebé.

En la antesala de una invasión que puede definir una guerra, cuando un pequeño competidor afecta las ventas y utilidades, ante una emergencia exógena como una crisis energética o financiera, etc.

Como vivimos en la era de la disrupción, las “crisis o grandes eventos” que presionan al líder son cada vez más frecuentes. Un líder bebé puede convertirse entonces más fácilmente en un obstáculo mortal.

¿El remedio? El entorno y el temperamento del líder.

Regreso a la película. Nadie podía convencer a Churchill de cambiar. Ni su esposa ni sus más cercanos allegados, y vaya que lo intentaron. A fin de cuentas un bebé rara vez escucha.

A veces la flexibilización llega del lugar más inesperado. En este caso, de una secretaria novata y jovencita que, tras escuchar a Churchill predecir cómo morirían decenas de miles de jóvenes británicos en la invasión, le grita: “¡Basta! Yo a usted lo admiraba. Pero mi prometido va en uno de los barcos y no quiero escucharlo decir que va a morir”.

Esto cimbra a Churchill. Recuerda finalmente que su función en ese momento es inspirar y liderar a un país entero. Algo de su entorno hizo que cambiara y redacta un discurso esperanzador y energizante.

Parece simple, pero no lo es porque muchas veces los líderes “bebés” simplemente no pueden salirse de su ciclo. Se rehúsan a flexibilizar su postura y terminan arriesgando hasta a la organización entera. Nuestra era está llena de estas historias de gigantes que caen. Piense en Kodak, Research in Motion (Blackberry), Blockbuster, Sears, etc.

A fin de cuentas, en un mundo hípercompetitivo los líderes que triunfan de forma sostenida tienen que desarrollar otra cualidad de los bebés: el aprendizaje constante. Adaptarse o morir. No hay de otra.

EN POCAS PALABRAS.

“No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí puedo ajustar mis velas para llegar a mi destino”Jimmy Dean, empresario norteamericano

@jorgemelendez
01 Julio 2017 03:00:00
Ser jugador de equipo
“Deja que Ocon te rebase. Tiene más chance de meterse al pódium”.

“No, permítenos competir. Yo también puedo”.

“Sergio, si te rebasa y luego él no puede pasar a Ricciardo, le pedimos que se deje rebasar por ti”.

“Por favor, déjanos competir”.

Más o menos así se dio un minidrama en el equipo Force India en la carrera de Fórmula 1 de Montreal hace unas semanas. El equipo había manejado muy bien su estrategia y Esteban Ocon tenía llantas nuevas. Iba en el quinto lugar pegadito a su coequipero Checo Pérez, que a su vez le pisaba los talones al tercer lugar Daniel Ricciardo.

Ah, y atrás de Ocon venía el piloto que manejaba más rápido en ese momento en la carrera: el cuatro veces campeón Sebastian Vettel. ¡Uffff!

La propuesta del equipo tenía sentido: el joven francés venía mucho más rápido que Pérez. Aparte le dijeron: si lo dejas pasar y no puede rebasar a Ricciardo, te regresamos tu lugar. O sea, cero riesgo.

Pero a Checo le salió el cobre. Se entercó y no dejó pasar a su compañero. ¿Resultado? Obvio, Vettel pasó a ambos (vea un video en nuestros sitios). Desesperado, Ocon al final intenta rebasar a Pérez y casi chocan. Estuvieron a nada de arruinar una excelente carrera.

Y todo porque Checo se rehusó a ser jugador de equipo. ¿Cómo serlo? Primero, aclaro que en México eso de “ser jugador de equipo” se usa muchas veces como excusa para cualquier cosa. Por eso, empecemos por definir lo que NO es:
* No es decir que sí ciegamente a cualquier idea del jefe. En la era de la disrupción, las ideas siempre deben de triunfar sobre el organigrama. Es la única forma de garantizar la supervivencia.

* No es escudarse en el equipo para evitar hacer el mejor esfuerzo individual posible.

* No es evitar el debate con compañeros para no incomodar. Como bien dijo el general Patton: “si todos piensan igual, entonces alguien no está pensando”.
En cambio, un buen jugador deequipo:

1. Conoce bien a la empresa y sus procesos. Por lo menos en lo que le compete (área funcional, departamento, etc.).

2. Entiende a la competencia y las tendencias del mercado. Ah, y mientras más arriba el puesto más enterado debe de estar.

3. Tiene punto de contacto con los clientes y sus necesidades. De ahí surgen oportunidades y amenazas.

4. Conoce los objetivos de la compañía, de su área o del proyecto en curso.

5. Se prepara, estudia y reflexiona. Se mantiene al día.

6. Tiene la mente abierta y escucha lo que otros dicen o sugieren. Aprende y por lo tanto flexibiliza y/o adapta sus posturas cuando la ocasión lo amerita.

7. Argumenta sus propuestas con datos y análisis.

8. Acompaña sus críticas con soluciones. Es propositivo.

9. Tiene una relación constructiva con su jefe. Entiende sus objetivos y busca complementarlo(a). Pero nunca es lambiscón ni “yes men”.

10. No grilla al compañero(a).

11. Puede poner los objetivos del equipo antes que los propios. Tal como NO lo hizo Checo Pérez en Montreal.

12. Una vez que el equipo decide, aún si es un curso distinto al preferido, pone todo su esfuerzo para lograr el objetivo grupal.

Existe una técnica que usan algunos entrenadores de futbol americano para motivar la unión entre sus jugadores. Cortan una soga en pedacitos y le dan uno a cada miembro del equipo.

Les piden que la guarden toda la temporada. Y les dicen algo así: “Imagina que estás a punto de caer en un acantilado. Lo único que te detiene de una muerte segura es esta soga que detiene una persona. Esa persona es cualquiera de tus compañeros. ¿Confías en ellos? ¿Confiarían ellos en ti? Detén la soga”.

En el mundo hípercompetitivo de hoy los esfuerzos solitarios del más talentoso no son suficientes. Se necesita la fuerza del equipo para ganar consistentemente. Se requieren buenos jugadores de equipo que detengan la soga.

¿Cómo anda su brazo?
En pocas palabras.

“Una visión se convierte en pesadilla cuando el líder tiene un gran sueño y un pésimo equipo” John Maxwell, autor norteamericano.

24 Junio 2017 04:00:00
¿QEPD el auto (y el petróleo)?
“El transporte como servicio destruirá enormes partes de las industrias de transportación y petróleo. Provocará que se desplome la demanda y los petroprecios. Billones de dólares se perderán y otros tantos se crearán en nuevas oportunidades”.

Apenas una parte del fenomenal reporte Repensando la Industria de Transportación, del James Arbib y Tony Seba que le recomiendo consulte en nuestros sitios. El título es inofensivo pero sus conclusiones son demoledoras. Le platico.

“Una disrupción basada en la tecnología se da al converger cambios que crean nuevas industrias y destruyen otras”, explica Seba en una charla (no deje de verla en nuestros sitios).

El profesor de Stanford explica que innovaciones en tecnología (robótica, inteligencia artificial, impresión 3D, etc.), modelos de negocio (Uber, Airbnb, etc.) y productos se suman para producir enormes ventajas en costos que provocan cambios sísmicos.

Por ejemplo, LIDAR, la tecnología en el corazón de los vehículos autónomos (VA). En el 2012, este aparatito en los carros de Google alcanzaba $70 mil dólares. ¿Sabe cuánto podría costar en los próximos meses? 90 dólares. ¡Bajaría 99.87% en sólo 5 años!

Impactante, y así por el estilo están las cuatro pistas de la revolución del transporte y la energía que explica Seba:

1. Almacenamiento de energía (baterías). El costo (Kw/hora) lleva décadas bajando a tasas superiores al 15% anual. Esto habilitará a la industria de vehículos eléctricos pero también afectará a la industria de energía convencional. Por ejemplo si una batería almacena electricidad en una casa o negocio se eliminan los cargos por horas pico, lo que dejaría sin uso a una gran parte de la capacidad instalada de generación eléctrica.

2. Vehículos eléctricos (VE). Un VE tiene grandes ventajas. Un Tesla S tiene 18 partes que se mueven vs. más de 2 mil para un vehículo con un motor de combustión interna (VCI). Por ende es mucho más barato el costo de mantenimiento de un VE. El motor eléctrico es mucho más eficiente. Como el costo de operación seguirá bajando y el rango de la batería seguirán subiendo, en unos cuantos años los VE competirán con los VCI de bajo precio. Ahí podría iniciar su declive masivo. La industria actual no podrá competir y surgirán nuevos jugadores, piense en compañías tipo “Valle del Silicio”.

3. Vehículos autónomos (VA). Como ya vimos, los costos tecnológicos caen dramáticamente. Un auto usa 4% del tiempo, el resto permanece parado. No tiene sentido. Conforme avance la regulación y las pruebas, los VA serán imparables. Combine esto con modelos de “sharing economy” como Uber o ZipCar y la necesidad de tener un carro desaparece.

4. Energía solar (ES). La curva de costos para generar ES tiene una pendiente decreciente acelerada. Ya es competitiva con fuentes tradicionales en 80% del mundo desarrollado. En pocos años su costo de producción será menor que el costo de transmisión de la energía tradicional. En ese momento no tendrá sentido producir energía con fuentes tradicionales.

La acumulación de cambios dramáticos hará que la velocidad de cambio sea impactante. Seba ilustra esto con un par de fotos viejas de Nueva York. La primera es de 1900: en la calle se ven decenas de caballos y ahí perdido entre los equinos, un carro de algún innovador.

La segunda es de 1913. La misma calle, pero todo exactamente al revés: puros carros y ahí perdido un triste caballo. En apenas 13 años la forma dominante de transporte murió. y nació otra industria.

“¿Qué dirán los expertos? No va a pasar y menos tan rápido. Pero cuando las curvas de costos llegan al punto de inflexión, ¡boom, pasa rapidísimo! En unos pocos años, las industrias de energía y transportación serán transformadas por almacenamiento, vehículos eléctricos y autónomos y la energía solar”, concluye Seba.

Impactante. No sé si como asegura el profesor estos cambios se darán en tan sólo una década ni que tan rápido lleguen a México. Pero ahí vienen. Olas imparables que afectarán a la industria automotor, energética, de bienes raíces (estacionamientos) y seguros/salud, entre otras. Si usted está en alguna de ellas, ¡prepárese!

En pocas palabras.

“Los cobardes mueren varias veces antes de morir”

Shakespeare

10 Junio 2017 04:00:00
Flexibilidad y rigidez
Nuestro mundo parece empujarnos en direcciones opuestas. Por un lado, las redes sociales fomentan rigidez al acercarnos a personas que piensan como nosotros. Y por el otro, disruptores flexibles tumban a gigantes de negocios que no cambian.

La idea para esta columna surgió de la experiencia de un joven que está en los albores de su carrera.

Estudió en Texas y al graduarse tuvo dos ofertas de trabajo. La primera de una gran compañía. Con responsabilidades operativas importantes para un chavo (supervisar 50 personas). Una gran oportunidad de aprender. Peeero un trabajo durísimo y en un pueblito en la mitad de la nada.

La segunda, de una empresita de esas que buscan revolucionar al mundo, justo en la ciudad donde estudió. Buen grupo, horarios bien definidos, pero probablemente poca movilidad.

El recién graduado eligió lo conocido y tras dos años y cacho, buscando chamba, pues siente que se estancó. No se equivocó al decidir, ambas eran buenas opciones. Pero a veces ser flexible es muy importante en la vida. o en los negocios.

¿Cuándo conviene serlo? Le propongo cinco ccircunstancias:

1. Es temprano. En el ejemplo inicial, en teoría un joven debería ser más flexible que un adulto en cuanto a mudarse de ciudad, salir de la zona de confort, sueldo vs. aprendizaje, etc. ¡Ah!, pero esto también aplica en un proyecto o empresa. Al inicio, muchas cosas son desconocidas y por ende hay que tener la mente muy abierta para descubrir lo relevante y desechar lo insulso.

2. Existe incertidumbre, por ejemplo por un cambio tecnológico. Vivimos en la era de la disrupción (relea ¡Destruya su Negocio!). Cuando las reglas cambian, tener las antenas levantadas para ajustar es la única forma en la que una empresa puede sobrevivir.

3. Que el cliente hable. En la era del internet, lo hacen fuerte y seguido. Si los hábitos cambian, hay que adaptarse.

4. Se descubre un error, sobre todo si es grave. Aferrarse o defenderse puede ser mortal personal u organizacionalmente.

5. Se está en medio de una crisis.

Le ilustro el último punto con una anécdota de la lucha inicial contra el sida que cuenta Tony Fauci, director del Instituto de Alergias y Enfermedades Contagiosas de Estados Unidos, en una charla de TED (véala en nuestros sitios).

Pocas cosas son tan rígidas como la aprobación de nuevas drogas en el mundo desarrollado. Tras unos años de haber iniciado la epidemia del sida se aprobó el AZT como tratamiento. Resulta que había otra droga en desarrollo para evitar que un enfermo se quedara ciego.

Como todavía no era aprobada, la regla era: o AZT o la experimental. Pero no las dos. Fauci visita a un paciente en San Francisco que dramáticamente le dice: “o sea, me estás pidiendo que elija entre morir o quedarme ciego”.

Ese fue el punto que llevó a Fauci a ser flexible y proponer un “track” paralelo para autorizar con consentimiento del paciente el uso experimental de las dos drogas.

No, si ser flexible tiene sus ventajas. Pero a veces también hay que ser rígido. Por ejemplo cuando:

a) Se trate de valores y ética (personal o corporativa). Evitar el espejismo del resultado rápido al saltarse trancas.

b) Al aceptar el debate. Recuerde: sin él, usted y su empresa no podrán ser flexibles de forma sostenida.

c) Cuando contrate y promueva a aptos. Siempre: aptitud y actitud sobre amistad y lealtad. Vacúnese contra los “yes men”.

d) Al evaluar con datos (y no con creencias). Cuidadito con los sesgos cognitivos (relea No Se Equivoque al Pensar).

e) Está muy cerca de la meta. Ahí ya no se distraiga. Afine puntería y a dar al blanco. Pero OJO, porque si ya llegó, tendrá que ir a lo que sigue. Y ahí, ¡de nuevo a ser flexible!

Cierro con una frase de un activista gay a Fauci al buscar nuevos métodos en la lucha contra el sida: “Que bueno que no te impusiste o cediste. Tu nos llevaste en una dirección y nosotros te llevamos en otra”.

¡Exacto! Al buscar ser flexible en los negocios o la vida es muy importante dialogar y debatir de forma inteligente. El estar abierto a nuevos esquemas, a nuevas ideas y a posibilidades distintas siempre hará que cualquier decisión final sea mejor, ¿no cree?

Posdata: Muy triste lo de Coahuila: ¿18 años de Moreirismo? ¡Ufff! Ojalá que los opositores tengan realmente pruebas de los chanchullos masivos que dicen sucedieron. Será un proceso judicial largo. No veo fácil que anulen la elección. Espero equivocarme.

En pocas palabras.

“Mantén fijas tus convicciones, pero se flexible en tu enfoque”.

Tony Robbins, autor norteamericano
03 Junio 2017 04:00:00
Ya merito
“Se consolidan los Tigres como los mejores para llegar a finales y los peores para jugarlas”, Roberto Gómez Junco.

Pues sí, los datos no mienten. Desde que regresaron Alejandro Rodríguez y “Tuca”, Tigres ha jugado 9 finales (una de copa y de Libertadores, 2 de Concachampions y 5 de Liga). Ganó 4 y perdió 5.

Es el equipo más triunfador de la década, pero también el que más finales ha perdido. Aunque muchos quisieran haber estado ahí (para perder una Final hay que jugarla), los aficionados se quedan con la tristeza de lo que pudo haber sido.

Por un poquito el equipo más triunfador sería de época. ¿Qué lecciones para los negocios se derivan del “ya merito” de Tigres en finales? Por lo menos seis:

1. La estrategia y el CEO cuentan. “Tuca” es un extraordinario entrenador para temporada regular, pero algo le pasa en las finales. Hasta frase hay: un campeonato “a lo Tigre”. Sufrido.

2. La actitud es vital. Es un equipo tan poderoso que a veces se confían, son soberbios. “Aprieto y gano”. Así pasó en esta final. Lo increíble es que sin el oso del penal no marcado, probablemente les habría alcanzado para la sexta estrella.

3. Temperamento y fortaleza mental son indispensables. Para sobreponerse cuando las cosas no salen bien. Muchos jugadores de Tigres se calientan al ir perdiendo. En esos momentos es cuando el corazón debe de estar bien caliente y la mente muy fría. Fue un milagro que terminaran con 11 el juego de vuelta. Igual pasó en 2014 contra América, cuando terminaron con 8. Ah, y en diciembre de 2016.

Goles que no vuelven. En los momentos clave, las estrellas de Tigres muchas veces fallan. Por ejemplo, el domingo pasado fácil tuvieron 8 oportunidades claras. No deberían de haber necesitado el penal del final.

Buscar ayuda profesional. A veces los Tigres parecen bloquearse en juegos clave. Almeyda presume que Chivas usa sicólogos para el aspecto mental, ¿y Tigres?

6. Saber perder y aprender del fracaso. Francamente, esas actitudes de “nos robaron” (aunque sea cierto) y los berrinches de no recibir medalla no ayudan a la introspección necesaria. Y si no se aprende, se repetirá el error.

Ojalá que alguno de estos consejos le sirvan. Cierro hablando de algo bien presente en la era de la híperconectividad: las típicas burlas al que se queda cerca de triunfar pero fracasa.

Criticar y burlarse es fácil, emprender y arriesgarse será siempre más duro. Una tarea reservada para el talentoso y arrojado, que no sólo tendrá que enfrentar a competidores en la cancha, el mercado o la chamba, sino también aguantar el coro burlón de los que sólo esperan el primer tropiezo para iniciar su cántico.

Ah, por cierto: otro consuelo del mediocre es la grilla. Tristemente, muchas veces los ineptos son malos para la chamba y unos maestros para grillar. ¿Qué hacer para lidiar con “el consuelo de un mediocre”? Le propongo 4 pasos:

1. Ignorar al individuo pequeño. Ese que siempre critica, que siempre se enfoca en lo negativo. El mediocre burlón y/o grillero.

2. Enfocarse en lo positivo. Reflexionar sobre el valor de lo logrado, sobre lo difícil que es llegar y lo trascendente que es “estar ahí”. Le recomiendo buscar alguna frase que encierre este significado positivo y repetirla.

3. Aprender de la derrota. La famosa introspección: analizar, detectar, corregir. ¿Cómo tener una mejor actuación si la oportunidad se presenta de nuevo?

4. Planear hacia el futuro. La nueva chance no llegará sola. Nuestro mundo es ultracompetitivo. Habrá que volver a luchar para “estar ahí” creando un plan detallado y calendarizado.

Para cerrar, dos sugerencias para los “burlones”. Primera, hay una línea tenue entre el humor y el generar un círculo vicioso de ataques mutuos imparables en el futuro.

Y segunda, vale la pena reflexionar: ¿esconde tu burla o grilla mediocridad? Y, de ser así, ¿es lo mejor que puedes hacer?

Para que Tigres, o cualquiera organización, se “vuelva de época”, hay que corregir los detalles que generan el tan odiado “ya merito”.

Posdata: David Roberts de Vox refleja perfectamente mi postura sobre la decisión de Trump de sacar a EU del acuerdo de París: “Mandar a la chingada a todos los países del mundo probablemente provoque problemas en el futuro”. Exacto. Otra más de Mr. Carrothead.

EN POCAS PALABRAS

“No hay secretos para éxito: es el resultado de la preparación, el trabajo arduo y aprender de los errores”.

Colin Powell, general norteamericano.
20 Mayo 2017 04:00:00
Quédate en el Día 1
“El día 2 es estasis (estancamiento). Seguido de irrelevancia. Seguido de un declive tremendamente doloroso. Seguido de la muerte. Por eso siempre estamos en el Día 1”.

Así inicia la carta 2017 del CEO de Amazon a sus accionistas. Jeff Bezos es uno de los líderes de negocios que más admiro. Tiene un espíritu revolucionario estilo Energizer Bunny: sigue, sigue y sigue.

A pesar del tremendo éxito de Amazon. Su valor de mercado casi duplica al de Walmart, ¡con apenas 28% de sus ingresos y 5% de sus empleados! Y aparte Walmart tiene 11 mil 500 tiendas.

¡Las acciones del que invirtió 10 mil dólares en la oferta pública primaria de Amazon de 1997 valen hoy 4.8 millones de dólares!

Bezos revolucionó la industria de los libros, el comercio detallista, la del almacenamiento y sigue emprendiendo aventuras. Es un disruptor que teme ser víctima de su éxito (relea ¡Destruya su negocio!).

Le aterra una muerte progresiva: “el declive puede darse en cámara lenta, se puede vivir en el Día 2 por décadas, pero el resultado final (la muerte) es inevitable”.

¿Y luego se pregunta?: ¿cómo evitarlo? Cuatro tácticas. Apúntelas:

1. Verdadera obsesión por el cliente.

Aunque hay muchas formas de enfocar a un negocio (productos, tecnología, modelo, etc.), Bezos defiende al cliente como el centro de la empresa. “Siempre están hermosamente insatisfechos. Aún si dicen que todo está bien siempre aprecian algo mejor”. Para lograr esta obsesión sugiere experimentación paciente, aceptar fracasos, plantar semillas, realizar pruebas y apostar la casa cuando ves que el cliente está muy satisfecho.

2. Resistir a las “proxys”.

Para que me entienda: resistir las “muletillas”. Todo aquello que aproxime la satisfacción del cliente. Por ejemplo, el enfoque a procesos. Una vez que estos se definen bien, las empresas grandes tienden a creer que los procesos son el objetivo final. Lanza Bezos una pregunta matona: ¿la empresa es dueña de sus procesos o es al revés? Y advierte: cuidado con abusar de las encuestas a clientes. No deben sustituir a “pruebas beta”: a experimentar y refinar constantemente.

3. Abrazar las tendencias externas.

“El mundo externo te empuja al Día 2 si no adoptas rápidamente las tendencias dominantes. Si luchas contra ellas, luchas contra el futuro”, explica. ¿Dónde se pueden encontrar? No es difícil verlas, dice Bezos: “se escribe mucho de ellas”. O sea, sólo hay que prestar atención. Y luego sugiere dos: aprendizaje de máquinas e inteligencia artificial. En Amazon están revolucionando sus procesos ante estas tendencias. ¿Ya analizó usted su negocio ante estas u otras fuerzas disruptivas?

4. Toma de decisiones rápida.

Bezos repite algunos de los conceptos que analicé en detalle en la columna “Fracase bien. y triunfe”. Resumo: hay 2 tipos de decisiones: deliberadas, entre muchos y lentas para grandes asuntos (Tipo 1); rápidas y entre pocos para la mayoría de las cosas (Tipo 2). Y luego da 3 nuevos tips para decidir bien:

- Tomarlas con 70% de la información necesaria, con una advertencia: desarrolle la habilidad de reconocer rápidamente las decisiones malas. ¡y corríjalas!

- Aplicar la frase: “estoy en desacuerdo, pero me comprometo”. Le ahorrará mucho tiempo. Y obvio, detectando rápido las malas decisiones como acabamos de ver.

- Reconocer temprano las desviaciones reales y escalarlas inmediatamente. Para que alguien tome cartas en el asunto, decida y todos se puedan comprometer.

¡Ufff! Sabiduría pura en la era de la hípercompetencia. Le platico que el fascinante libro La Tienda de Todo (se lo recomiendo ampliamente) cuenta cómo Amazon fijó sus valores en una pequeña junta en 1998, después de sufrir un apretón financiero por su tremendo crecimiento:

1. Obsesión con el cliente.

2. Frugalidad.

3. Sesgo a la acción.

4. Actuar como dueños.

5. Una vara alta al seleccionar talento.

6. Innovación (se agregó después).

¡En 1998! ¿Sabe que más reflejan las palabras y las ideas de Bezos? El enorme poder transformador de la aplicación consistente de una visión revolucionaria a través del tiempo. ¿A poco no?

EN POCAS PALABRAS.

“Una pregunta típica en los negocios es: ¿por qué? Es una buena pregunta, pero una igual de válida es: ¿por qué no?”

Jeff Bezos
13 Mayo 2017 04:00:00
¡Mejor ya no me traiga más zapatos!
Así me dijo medio llorosa la encargada de un changarrito que arregla zapatos, bolsas y maletas tras reclamarle que era la quinta vez que les llevaba un mismo par que no quedaba bien.

Y conste, no le grité ni la insulté. Para nada. Es más, abrí así: “ustedes siempre se sacan 100 en servicio y 100 en trabajo, pero con este par reprobaron. Es la quinta vez que vengo. La quinta”.

Mi tono reflejaba un disgusto justificado. Pero la encargada no supo tranquilizarme y prefirió sugerir a un cliente de años que ya no fuera.

Cualquier empresa que atiende a clientes enfrentará a algunos enojados. Aun las que “casi siempre se saquen 100”. En un mundo competitivo, más vale aprender a lidiar con ellos. ¿Qué hacer?

Empecemos con 7 recomendaciones de NewTek, una empresa que da servicio a más de 100 mil Pymes en Estados Unidos:

Mantener la calma. Nunca responder enojo con enojo. Aunque el cliente no tenga la razón. Escalará hostilidades.

2. No tomarlo personal. Exactamente lo que NO hizo la señora. El cliente no está enojado con la que lo atiende, sino con la situación. La persona frente a él/ella representa a la empresa.

3. Escuchar. Desahogarse es una forma de catarsis. Ni modo, el que lo atiende debe escuchar poniendo atención. Al terminar, resumir la queja y preguntar para clarificar. El lenguaje corporal es clave: mantener contacto visual, no cruzar los brazos, etc.

4. Demostrar empatía activamente. Ponerse en los zapatos del cliente (en mi caso literalmente, ja ja ja). Que sepa se entendió la queja y el motivo del enojo.

5. Disculparse sinceramente. Si se quiere mantener al cliente, hay que hacerlo aun si no tiene la razón. Se debe ser directo y claro. No rebuscamientos. Agrego un consejo: nunca usar la palabra “pero”. Inmediatamente hace que la disculpa suene falsa. No hay peros, el cliente siempre tiene la razón.

6. Encontrar una solución. Ya que entendió el motivo del enojo, hacer algo al respecto. Siendo justo y realista. Ofrecer algo que no se pueda cumplir dejará al cliente más enojado.

7. Tomarse unos minutos para recargar baterías. Un tiempo fuera. Aun si todo salió bien, atender a un cliente disgustado genera estrés. Una caminata, un snack. De otra forma, el cliente que sigue puede “pagar la cuenta del enojón”.

Por su parte, el excelente sitio MindTools (MT) también sugiere 7 pasos (vea un video en nuestros sitios): prepararse mentalmente (entrar a un modo de “servicio al cliente”), escuchar activamente, repetir la queja (para asegurarse se entendió), mostrar empatía y disculparse, presentar una solución, tomar acción y darle seguimiento y, finalmente, usar la experiencia para el futuro (aprovecharla).

MT también da algunos tips bastante prácticos:

* Hablar con calma y despacio con clientes realmente enojados.

* Si un cliente clave manda un correo o hace una llamada que demuestra mucho disgusto, invitarlo a una reunión en persona.

* Ante clientes coléricos o irracionales, escalar al siguiente nivel. A veces, pedir una pausa. Quizá el cliente se calme.

El entrenamiento es otro punto clave para tratar con un cliente enojado. Muchas veces el personal que los atiende es el de más bajo nivel, no tienen poder y no están preparados. Una mala receta para mantener clientes (relea “Cliente de por vida”).

Una advertencia final: cuidado con los call centers. Es mucho más fácil perder el control de la calidad en la atención al cliente por teléfono, que cara a cara (vea en nuestros sitios un simpático video de cómo NO atender a un cliente disgustado). Supervíselos constantemente con operativos encubiertos y encuestas de satisfacción.

Le platico que a pesar de haber ido 5 veces, acudí una sexta para llevarle unos tamarinditos a la señora. No me sentí a gusto pensando que mi reclamo la afectó. Quizá esta historia tuvo un final feliz para este changarrito. Pero así no es un cliente típico.

Si sus empleados sugieren a un cliente disgustado “que ya no traiga sus zapatos”, este caminará directito hacia su competencia. En un mundo hípercompetitivo, un atajo directo al camposanto, ¿no cree?

Posdata. Fatal el despido de Comey por parte de Trump. Mr. Carrothead siente la lumbre bien cerquita. Sigo pensando que no termina. Relea “¿Terminará Trump su mandato?”.


EN POCAS PALABRAS.

“Tus clientes más disgustados son tu mejor fuente de aprendizaje”.

Bill Gates
06 Mayo 2017 04:00:00
Tres pasos simples (y difíciles)
1. Vuélvete más inteligente. y apresúrate. Aprende algo nuevo hoy y continúa aprendiendo mañana.

2. Resuelve problemas interesantes. Estamos rodeados de problemas. Elige uno y soluciónalo.

3. Que te importe. y mucho. De ser así, harás algo al respecto.

Tres pasos simples y difíciles de acuerdo con un blog del autor Seth Godin, que remata con una gran pregunta: “Si inviertes en estos 3 activos, ¿qué pasa con tu potencial? ¿Tu valor? ¿Tus opciones?”.

Buenísimo. Vamos a jugar con el concepto en diversos ámbitos.

LA POLÍTICA

Al diseñar una buena estrategia:

a) Conoce los problemas de tu jefe: el ciudadano.

b) Rodéate de gente apta y no de cuates.

c) Crea planes con acciones específicas y calendarizadas.

Al ejecutar un plan:

1. Divídelo en metas pequeñas en el tiempo.

2. Monitorea frecuentemente y con indicadores precisos.

3. Corrige lo que va mal y refuerza lo que avanza.

Al gastar el dinero público

(recuerda: ¡no es tuyo!):

a) Gasta como la abuelita: poquito y medido.

b) Construye obras de calidad (como si fuera tu casa).

c) Opera en una pecera: transparencia total.

Si inviertes en estos 3 activos, ¿cómo avanzará tu comunidad? ¿Qué pensarán de ti? ¿Ganarás elecciones sin que necesites hacer trampa?

LOS NEGOCIOS

Al construir un equipo de trabajo:

1. Contrate estrellas. (Relea ¡No Contrate Burros!).

2. Remuévales obstáculos y déjelos solo trabajar.

3. Recompénselos de acuerdo con resultados (con incentivos extrínsecos e intrínsecos, relea Motivar, ¿Sólo con Dinero?).

Para innovar y crear:

a) Aprenda a discutir bien. Con datos, sobre ideas y no personas.

b) Aprenda a fracasar bien. Temprano, aprenda del fracaso y sin arriesgar toda la empresa (iniciar en pequeño).

c) Muévase rápido. Experimentación constante.

Para ser un buen líder:

1. Escuche y aprenda. Relea: ¡Cállese!.

2. Deje que lo reten. Que gane la mejor idea, no la del jefe.

3. Reparta con generosidad y con base en méritos.

Para ser un buen colaborador:

a) No deje de aprender nunca. Actualícese o se quedará atrás.

b) Contribuya en lo individual y como miembro del equipo.

c) Mantenga una buena relación con su jefe y tenga mentores.

Si invierte en estos 3 activos, ¿qué tal le irá a su organización en un mundo disruptivo? ¿Qué tal le irá a usted?

EN LA VIDA

1. Apunte a las estrellas, pero con los pies en la tierra. Metas agresivas con mente ingenieril. Avance gradual en el tiempo.

2. Mantenga un balance. Trabajo, familia, diversión, espiritualidad. Todo en exceso es malo. Ni muy muy, ni tan tan.

3. Diviértase, sea feliz en el trayecto. Recuerde: el ataúd y el entierro del millonario quizá sea más lujoso. pero después todos somos iguales. No nos llevamos nada.

Si invierte en estos 3 activos, ¿qué tan disfrutable será su vida? ¿Qué tan duradera será su huella? ¿Cómo lo recordarán?

A veces los pasos más simples con los más difíciles. Espero les sirva alguno de estos 24 pequeños activos. ¿Se le ocurre algún otro? Mándemelo y con gusto lo compartiré por Twitter. Espero que sencillamente tenga un excelente fin de semana.

Posdata. Lástima que la Cámara de Representantes haya tirado Obamacare. Lo que se necesitaba era más bien arreglar sus fallas. Parece que el nuevo plan va a afectar a los que menos tienen y a los más enfermos. Ojalá que en el Senado corrijan estos errores.

EN POCAS PALABRAS.

“En el carácter, modales, estilo y en todo: la excelencia suprema es la simplicidad”

Henry Wadsworth L., poeta estadunidense
29 Abril 2017 04:00:00
Currículum ‘matón’
Así como existe una competencia feroz entre productos y servicios, igualito pasa con las personas.

Si el currículum es su carta de presentación, hoy tiene que sobresalir entre cientos de miles de perfiles. Excelente tema ahora que se acerca el Día del Trabajo.

¿Cómo crear un currículum matón? Empecemos con una pregunta básica: ¿para qué sirve? Tan sólo para conseguir una entrevista. Para destacar de entre el montón. Debe ser atractivo y resaltar lo que lo hace único.

Inicie con su experiencia laboral en orden cronológico, empezando por su actividad más reciente. Para cada puesto, liste sus logros. OJO, evite adjetivos o frases genéricas. Liderar, motivar, apasionado o creativo son palabras huecas sin resultados relevantes.

“El currículum no es sobre usted, es sobre su empleador. ¿Qué valor específico agrega?”, pregunta la consultora Michelle Dumas en un video que puede ver en nuestros sitios.

Escriba sus logros en forma de “bullets” con verbos activos y de preferencia con datos. Por ejemplo: “logré X, relativo a Y, haciendo Z”. No es: “escribí editoriales”, sino “publiqué 50 columnas vs. el promedio de 6 de otros analistas, debido a que realizo análisis profundos”.

Después de su experiencia laboral, enliste con la misma especificidad su trayectoria académica, intereses, habilidades (idiomas), etc.

¿Qué otros tips prácticos recomiendan todos los especialistas?

–Fuera rollo. Claro y conciso. Una página es la norma, máximo dos. No es su autobiografía.

–No es lo que sabe. es lo que puede hacer con lo que sabe. Probar valor e impacto.

–Al listar sus logros conteste: ¿qué problemas ha resuelto? ¿a quién ayudó? ¿qué diferencia hizo?

–Si va por un puesto específico, investigue al mismo y a la empresa. Adapte su currículum, resaltando logros que comprueban que es usted un buen “match”.

–No esconda su pasión. En cualquier chamba, la química es clave. Deje ver su personalidad.

–La parte superior del currículum es la más importante. O captura la atención, o dejarán de leerlo. ¡Tiene 15 segundos!

–Presentación y gramática. Cero errores. Lúzcase.

–Tipografía clara y legible (tamaño). Información de contacto: email, celular y nic de Skype.

Una recomendación adicional básica: haga un borrador, revise, vea errores. y empiece de nuevo. No quedará a la primera.

Me gustó mucho una prueba de ácido sugerida por Dumas. Al terminarlo pregúntese: si yo fuera el empleador, ¿me contrataría? Si la respuesta honesta (nunca mienta) es NO, inicie de nuevo.

Finalmente, sea proactivo. El trabajo ideal no llegará solito. Aquí van 8 pasos de acuerdo a un buen artículo de Inc.: identifique empresas que le interesen, investíguelas a fondo, determine cómo agregaría valor, muestre resultados relevantes, busque que alguien lo recomiende, toque la puerta, practique para la entrevista y pida el trabajo.

Cierro con recomendaciones para su perfil de Linkedin. Si no conoce el nombre, ya va mal. Es la red social de profesionistas más utilizada: 500 millones de usuarios. Una plataforma súper consultada por empresas y reclutadores. Haga su perfil de Linkedin con estos tips:

1. Incluya una foto donde se vea profesional.

2. Complete su resumen y utilice los 2 mil caracteres. Cuente su historia de forma clara y amena.

3. Liste su experiencia con las mismas reglas de su currículum.

4. Si tiene proyectos, si dio una entrevista o conferencia y tiene un video, ¡inclúyalo!

5. Elija bien la oración del inicio. Puede ser su último puesto, pero también una frase que lo describa.

Si alguien lo puede recomendar, pídale que lo haga.

Su perfil en Linkedin es su carta de presentación en el mercado laboral virtual. Imagínese, esta red agrega 2 nuevos usuarios cada segundo. En lo que le llevó leer Benchmark, 360 nuevas personas estarán compitiendo con usted por la atención de los reclutadores del mundo.

Una batalla feroz, donde un currículum tiene que ser matón para sobresalir. Donde el que no destaca, se pierde.

Posdata. Sobre tanto amago de Trump de salirse del TLC, sigo pensando: es una táctica de negociación. Relea El Bluff de Trump.

En pocas palabras.

“Currículum: exageración de las cosas buenas realizadas sumadas a las cualidades que se quisieran tener”,

Bo Bennett, emprendedor norteamericano.
22 Abril 2017 04:00:00
Planeta desigual
No sorprende la desigualdad en el mundo, pero impacta su tamaño.

Una distribución socialista de la riqueza sería que el 1% más rico tuviese el 1% del pastel. ¿Sabe cuánto tienen realmente? ¡50.8 por ciento!

El Reporte Global de la Riqueza, de Credit Suisse (CS) 2016 pinta una pirámide tremendamente desigual. En la cima están 33 millones de personas con patrimonios mayores al millón de dólares que tienen el 46% de la riqueza y son 0.7% de la población adulta.

El siguiente nivel incluye a 365 millones de adultos que tienen fortunas de entre 100 mil y un millón de dólares (md). Representan 7.5% del total y concentran 40.6% de la riqueza global.

¡86% de la riqueza del planeta en manos de solo 8.2% de los adultos!

Un terrible contraste con la base: 3 mil 546 millones de adultos (73% del total) tienen menos de 10 mil dólares y concentran apenas 2.4% de la riqueza.

Las regiones más ricas son Norteamérica y Europa. La primera con 36% de la riqueza y sólo 6% de los adultos, mientras que Europa tiene 12 por ciento de la población y 29% de la riqueza.

No sorprende que la pobreza más marcada está en África: 12% de los adultos (igual que Europa) y apenas el 1% de la riqueza.

El avance de China es sorprendente: tiene alrededor de 21% de los adultos globales. En el año 2000 concentraba 4% de la riqueza. ¿Y en 2016? 9.1%, ¡creció 128% en apenas 3 lustros!

Latinoamérica está en la media tabla: 8% de la población y 3% de la riqueza, un porcentaje estancado entre 2000 y 2016. Muy triste, pasa el tiempo y seguimos siendo la región del eterno futuro promisorio.

Desde una perspectiva de muy largo plazo, la desigualdad se ha ensanchado. The Rule.Org estima que hace 2 siglos los países más ricos tenían 3 veces más que los más pobres. Para los años sesenta, eran 35 veces más ricos. ¿Hoy? ¡Tienen 80 veces más riqueza! (vea un video en nuestros sitios)

Metámosle lupa a México. La encuesta ingreso-gasto 2014 de INEGI, revela que 10% con ingresos más altos acumula 35% del total, mientras que ¡50% más bajo apenas representa 21 por ciento!

Estas cifras son impactantes, pero se refieren al ingreso. El panorama en la distribución de la riqueza es aún más escalofriante.

De acuerdo con Wealth Insight (WI), 147 mil 895 millonarios en México (con activos que superan un millón de dólares) tienen fortunas que suman 751 mmdd. Entre ellos hay 2 mil 596 multimillonarios (con patrimonios mayores a 30 md) que tienen una fortuna promedio de 148 md.

Y claro, también están nuestros billonarios. Son 17 según Forbes y sus fortunas suman 116 mil 700 mdd. ¡el 7% de la riqueza de México!

La fotografía de la desigualdad en nuestro país se completa con los estimados de Credit Suisse: 1% más rico concentra 38% de la riqueza. Compare con otros países. ¿Australia? El 1% más rico concentra 22 por ciento. ¿Alemania? 32 por ciento. ¿China? 44 por ciento. ¿Rusia? ¡75 por ciento! ¿Francia y Canadá? 25 por ciento. ¿Estados Unidos? 42 por ciento. ¿Chile? 43 por ciento.

Si para muchos el presente es desigual, el futuro pinta peor. Por ejemplo el sitio Hurun Report estima que en el mundo existen 2 mil 257 personas que tienen fortunas superiores a mil millones de dólares que acumulan una fortuna conjunta de 8 billones de dólares, 11% del total global.

Bueno, pues este grupo de ultra ricos incrementó su patrimonio 16% durante el año pasado. Claro, pues las oportunidades que se les presentan son mejores que las de un mortal promedio.

Igual sucede en México. Wealth Insight estima que el número de multimillonarios (fortunas superiores a 30 mdd) crecerá en el país 13% para sumar 3 mil 60 en el año 2019. Ah, y por cierto también pronostican que para ese año habrá 26 billonarios, ¡50% más que hoy!

La riqueza de un país no debe espantar. Qué bueno que el trabajo sea recompensado y mejor aún si los millonarios generan empleos y más riqueza.

Lo que asusta es la desigualdad. Junto con el enorme cinismo, corrupción e ineficiencia de la clase política, crea un caldo de cultivo para problemas sociales. Un cáncer que hay que atacar con mejor educación, empleo, oportunidades y estado de derecho, ¿no?

Posdata. Los senadores nomás no entienden. Siguen gastando enormidades en asesores. El año pasado, $mil 32 millones de pesos en mil 413 personas para ser exactos. O sea, 60 mil 800 pesitos a cada uno TODOS LOS MESES. Así no se puede.

En pocas palabras.

“El problema no son las crisis, sino el aumento en la desigualdad”.

Robert Shiller, premio Nóbel de Economía
15 Abril 2017 04:00:00
Estrategia en 3 cajas
“Estrategia (tiene que ver) con el liderazgo futuro, pero no tiene que ver con lo que harás en el futuro”.

Interesantes palabras de Vijay Govindarajan (VG) en una entrevista que le recomiendo vea en nuestros sitios.

El autor del libro La Solución de las 3 Cajas, explica que una organización ejecuta proyectos que caben en tres cajones:

CAJA 1: Presente.

CAJA 2: Olvidar selectivamente el pasado.

CAJA 3: Futuro.

Aunque se hable mucho del futuro, casi todas las acciones de una empresa se enfocan al presente. Un error en un mundo ultra dinámico.

El profesor de Darmouth explica que a las cajas 2 y 3 se refieren a la competencia por el futuro. El reto es triunfar hoy sin dejar de sentar las bases para sobrevivir y crecer mañana. Un desafío enorme.

“El pensamiento y metodologías de ejecución necesarias en la caja 1 son totalmente diferentes a las de la caja 3”, explica.

No se puede llegar al futuro si no se sobrevive al presente. Y sin embargo Govindarajan sentencia: “el futuro es hoy”. Si en su organización no hay proyectos y personas trabajando en las cajas 2 y 3, el pronóstico para su empresa será sombrío.

Aunque esto es obvio, el problema es que estos proyectos requerirán personas, capacidades, estructuras y procesos muy distintos a los que llevaron a la empresa a triunfar.

Conceptos parecidos a los de Clyde Christensen en su libro El Dilema del Innovador (relea “¡Destruya su negocio!”).

“Los proyectos del presente (caja 1) se ejecutan con señales claras que recibe la organización. Y la respuesta es una mejora incremental a procesos actuales”, explica VG.

Estos proyectos tienen que ver con cerrar la brecha de desempeño de lo que su empresa hace hoy. Son lineales, siguen un curso conocido. Incluya ahí el Kaizen, Six Sigma y cualquier sistema de mejora. OJO: es clave tenerlos, pues sin ellos el futuro no llega.

Lo que sucede es que este futuro (sobre todo en la era de la disrupción) será muuuy distinto. Las señales que lo anticipan (si es que existen) serán difusas y los cambios y acciones a emprender para enfrentarlo son inciertas. Se requiere flexibilidad y abrazar al riesgo.

Las cajas 2 y 3 tienen que ver con “cerrar la brecha de lo posible”. Implican métodos, productos, servicios y modelos de negocios que no existen hoy.

“(En las cajas 2 y 3) La organización requiere innovación exponencial y revolucionaria, y un modelo de negocios no lineal”, añade.

Sobre todo porque la brecha de lo posible puede ser enorme. Las tecnologías disruptivas cambian las reglas del juego. Los gigantes exitosos de hoy no tienen ventaja. Y menos si están distraídos.

Piense usted en la industria de los medios de comunicación, fotografía, películas bajo demanda, transportación, telefonía móvil, hotelería, compra de mercancías, etc. Innumerables casos de disrupción que han enterrado a gigantes.

Govindarajan recomienda un diagnóstico simple: realice una auditoría de los proyectos de su organización y ubíquelos en las 3 cajas. Y luego propone tres acciones para el equipo directivo:

1. Identifique y tenga proyectos en las 3 cajas.

2. Asigne recursos separados a los proyectos del futuro. Ah, y no los distraiga. Tip: equipos pequeños, separados físicamente.

3. No evalúe a todos los proyectos con criterios de la caja 1. Particularmente en el aspecto financiero.

Adicionalmente, hay que tener cuidado con tres trampas del éxito: competencia (enfocarse sólo al éxito presente), complacencia y canibalización (mejor usted que alguien más, ¿no?).

Agregaría una sugerencia final: realice benchmarks internacionales en su industria. Quizá la disrupción que usted va a experimentar pronto ya sucedió en otro lado.

Investigue a competidores de otros lares. Vea si gigantes no han caído o están sufriendo. De ser así, profundice. Entienda a los nuevos competidores, las nuevas dinámicas de competencia y las necesidades cambiantes de sus clientes.

En la era de la ultra competencia la caja del éxito presente no es suficiente. Buen tema para reflexionar en Semana Santa, ¿no?

En pocas palabras.

“Estrategia es comprar una botella de vino cuando vas a cenar con una dama. Táctica es que ella se la tome”.

Frank Muir, humorista inglés
08 Abril 2017 04:00:00
Preocuparse vs ocuparse
Trump, Andrés Manuel, el dólar, la inseguridad, la tarjeta, ese proyecto que no cuadra, los hijos, el calentamiento global, el equipo de soccer que no da una, Humberto Moreira regresa a la política, etc., etc., etc.

Preocuparse, un mecanismo ancestral para anticipar problemas y sobrevivir en un mundo hostil. Una “estrategia de defensa” que hoy es exacerbada con la comunicación instantánea que nos inunda de información. ¡Es tan fácil ahogarse entre preocupaciones!

“Para la mayoría, preocuparse es una forma de resolver problemas futuros, lo que se conoce como preocupación adaptativa. Pero en el extremo la preocupación crónica sobre peligros imaginarios provoca aprehensión y paraliza”, explica el Wall Street Journal (WSJ).

De acuerdo al rotativo, estudios del profesor británico Graham Davey prueban que los preocupones patológicos creen que “algo les pasará” si no “agonizan y arreglan” todos los detalles del evento que sea.

“Lo peor es que un mal hábito de preocuparse de todo puede perpetuarse. Investigaciones demuestran que el 85% de lo que preocupa a la gente no sucede. ¡El preocupón crónico creerá que no pasó porque se preocupó!”, explica Martin Rossman en el HuffPost.

El autor del libro La Solución Preocupona, sugiere que la clave para aprender a preocuparse bien es usar bien la imaginación. Distinguir entre problemas reales, su gravedad y lo que se puede hacer.

En evitar caer en el círculo vicioso del pesimismo patológico: “los preocupones crónicos son hípersensibles a eventos negativos y sus cerebros analizan todo lo malo que puede pasar”, explica el WSJ.

Y dado que no encuentran soluciones “apropiadas” inician de nuevo el ciclo: “al no confiar que funcionará lo que piensan regresan a su perspectiva negativa que les dice, preocúpate más”, explica Davey.

¿Cómo romper este ciclo para “preocuparse bien”? El profesor de la U. de Sussex sugiere 10 tips en PsychologyToday:

1. Convertir la preocupación en un problema. y resolverlo.

2. Olvide las preguntas tipo: “¿y si ___?”.

3. No se engañe: preocuparse no siempre ayuda.

4. Aprender a aceptar (y tolerar) la incertidumbre.

5. Buscar la manera de tener una perspectiva positiva.

6. No tratar de suprimir la preocupación.

7. Separar en el día tiempos específicos para preocuparse.

8. Cambiar de pensar “y sí ___” a pensar “cómo puedo ___”.

9. Para evitar insomnio por preocupación: mantenga papel y lápiz junto a la cama. Si se levanta, apúntelo y duérmase.

10. Viva en el presente. No gancharse con preocupaciones sobre el futuro, ocuparse.

Por su parte, el WSJ enlista consejos de varios expertos:

–Preguntarse: ¿se justifica el nivel de preocupación con la probabilidad de que suceda y sus consecuencias?

–Contarse una mejor historia alternativa.

–Poner un “timer”: 15 minutos para preocuparse.

–Gritar: ¡se quema! Imaginar se quema todo lo que le preocupa.

–Distraerse en algo, hacer un plan.

Me detengo en la última sugerencia. En lugar de preocuparse, ocuparse. Esa es la clave. Pero no en cualquier cosa, sino en lo que valga la pena. Por eso le propongo una variación de la caja de Eisenhower (relea Guía Simple de Vida).

Esta cajita funciona para cualquier preocupación utilizando dos criterios (probabilidad e impacto) y dos calificaciones (alta y baja). Cuatro cuadrantes, cuatro estrategias:

1. BAJA probabilidad, BAJO impacto: Olvide. y ríase.

2. ALTA probabilidad, BAJO impacto: Cree un plan sencillo. Enliste consecuencias de bajo impacto. ¡y despreocúpese!

3. BAJA probabilidad, ALTO impacto: Monitoree. ¿Qué podría cambiar la probabilidad de que suceda? Esté atento.

4. ALTA probabilidad, ALTO impacto: Ocúpese. Cree un plan detallado. Calendarice, actúe y ajuste.

Una preocupación sana es un arma poderosa en un mundo dinámico e implacable. Pero en el otro extremo también puede paralizar a cualquiera atrapándolo en un engaño circular interminable.

Como bien dicen los expertos: la diferencia está en la actitud y los hábitos personales. Por lo pronto, ahora que se acerca Semana Santa le propongo: ¡no se preocupe por nada! ¿Se apunta?

En pocas palabras.

“Preocuparse es pagar una deuda que quizá nunca se venza”.

Will Rogers, actor norteamericano
01 Abril 2017 04:00:00
El mono procrastinador
“El cerebro del procrastinador es distinto. Como cualquiera, tiene dentro un tomador racional de decisiones, pero también existe un mono que quiere gratificación instantánea. Y el mono siempre gana”.

Parte de la simpática y práctica charla de TED de Tim Urban (no se la pierda, véala en nuestros sitios).

Habría que familiarizarse con el verbo, que según el diccionario Webster significa “posponer algo intencional y habitualmente”. Todos lo hemos hecho en mayor o menor medida y frecuencia.

Y claro, en un mundo lleno de distracciones es muy fácil que el mono tome el control, convirtiendo a cualquiera en un procrastinador crónico. Según Urban, un tercer personaje es su única posible defensa.

“El procrastinador tiene un ángel guardián que siempre lo vigila: el monstruo del pánico, que despierta al acercarse una fecha límite y ver el riesgo de un gran fracaso. Al mono le aterroriza y se va”, explica.

El bloggero y escritor asegura que la procrastinación tiene “solución” cuando hay una fecha (hora) límite, pues el “monstruo del pánico” interviene y el proyecto se termina. Mmm, yo diría: solución a medias.

A fin de cuentas, la calidad de cualquier trabajo sufre cuando todo se deja para última hora. Una verdad universal que no admite atajos.

La bronca real del procrastinador crónico es cuando no hay fecha límite. Por ejemplo, con metas de vida: voy a ahorrar más, a bajar de peso, etc. El efecto adverso es enorme: “Terminan sintiéndose espectadores de su propia vida. No es que no puedan perseguir sus sueños, es que ni siquiera pueden empezar a hacerlo”, concluye.

Una teoría interesante, simpática y triste. Y, ¿sabe qué? Urban tiene razón. Revisemos ahora un enfoque un poco más científico.

“Cuando te pones una meta (perder peso) estás haciendo planes para tu “yo” futuro. Pero cuando decides actuar lo haces sobre tu “yo” presente. E investigadores han descubierto que tu “yo” presente prefiere la gratificación instantánea”, explica el autor James Clear.

Por eso diversos experimentos han descubierto que la habilidad de retrasar la gratificación (hacia el futuro) es uno de los mejores predictores del éxito personal. Mucho más que la inteligencia, por ejemplo (relea la columna Firmeza de Carácter).

Perfecto, pero ¿qué hacer? Clear sugiere tres estrategias:

a) Cree “dispositivos de compromiso”. Acciones específicas que suban el costo del mal comportamiento y premien el bueno. Ejemplo: compre comida en paquetes chicos, borre apps de juegos de su móvil, esconda el control remoto de la TV, etc.

b) Reducir el costo de “empezar”. Crear una rutina de hábitos pequeños para iniciar. Relea Minihábito = Macroéxito”.

c) Implementar intenciones. Enunciados específicos: haré “x” en “y lugar” a “z hora”. Calendarizar pequeñas acciones futuras.

Respecto a los dispositivos de compromiso, Clear cuenta una anécdota buenísima sobre Victor Hugo, que por un año no escribió ni una página del Jorobado de Notre Dame. Su casa editorial le puso una fecha límite que parecía imposible: terminar en 6 meses.

¿Sabe qué hizo el famoso escritor? ¡Guardó toda su ropa bajo candado! Sin nada que ponerse, eliminó la tentación de salir de casa y terminó una de sus novelas más populares.

Buenísimo. Veamos ahora siete tips de la consultora Margie Warrell:

1. Establecer una fecha límite.

2. Romper la meta en pequeñas partes.

3. Visualizar el futuro deseado (que sea de forma específica).

4. Controlar el temor (enfoque a negativos de no hacer nada).

5. Equipo de soporte. Mecanismos de seguimiento y rodearse de personas que apoyen (ah, y que no sean procastinadores).

6. Recompensar el progreso.

7. Salir de la zona de confort todos los días.

Le confieso que no sufro demasiado de este mal, pero me ha tocado verlo en acción y es terrible. Procrastinar en un mundo que se mueve a mil por hora es equivalente a quedarse atrás, muy atrás.

Ojalá le sirva alguno de estos consejos para guardar al mono en la jaula. A fin de cuentas, hay tiempo para todo en la vida, ¿no cree?

Posdata. Buenas noticias para el TLC: Trump no propondrá grandes cambios. La razón se impondrá, tal como anticipé hace unos meses en la columna El Bluff de Trump.

En pocas palabras: “La paciencia y el tiempo son los dos guerreros más poderosos”, León Tolstoi.
25 Marzo 2017 04:00:00
¿Y esto cómo se come?
Así pregunta Ray Krok cuando lo atienden por primera vez en el McDonald’s de San Bernardino, California. Y vaya que Krok sabía de restaurantes de hamburguesas; su vida era venderles maquinitas de malteadas. Pero aun así, simplemente no entendía.

No había meseras, cubiertos o platos. Y segundos después de pagar ya tenía su comida en una bolsita. Intrigado por el concepto y su éxito, pide un tour a los hermanos McDonald. Queda impresionado.

Como dice más tarde en la excelente película Hambre de Poder (no se la pierda): “la mente de Henry Ford aplicada a la comida”.

Richard y Maurice McDonald cambiaron el modelo tradicional del restaurante de los 50: muchos platillos, muchas meseras, servicio tardado y con errores, rocolas y chavos que se eternizaban ahí.

Como el 87% de sus ingresos provenían de hamburguesas, papas, refrescos y malteadas, los McDonald simplificaron su negocio para privilegiar la velocidad. Así nació la industria de la comida rápida.

Krok era un vendedor de 52 años que había intentado de todo y fallado en muuuchas cosas. Pero conocía a fondo su negocio y tuvo la visión de ver una revolución en puerta. Hambre de Poder es un curso de emprendimiento práctico con 15 lecciones:

1. Conocer muy bien el negocio. Al revés y al derecho.

2. Identificar la oportunidad. Esa manera distinta de hacer las cosas. Los McDonald crearon el modelo. Krok vio su potencial y lo persiguió hasta hacerlo realidad.

3. Afinar el método. Sobre todo al franquiciar. El crecimiento puede hacer que se pierda enfoque, la esencia.

4. Ejecutar con precisión. Supervisión, supervisión, supervisión. Al ojo del dueño, engorda el caballo.

5. Socios complementarios. Encontrar un esquema operativo para crecer. Evitar fricciones para que el bebé se desarrolle. Si no, morirá en la cuna.

6. Flexibilidad. El mejor plan será ajustado en el camino.

7. Cuidado al crecer. No perder la esencia. Por ejemplo: las primeras franquicias cambiaron el menú. Detectar y corregir.

8. A la primera no. Los primeros franquiciatiarios fueron amigos ricachones. Resultado: desorden. Krok encuentra a un vendedor de Biblias que batallaba mucho. Se le prende el foco y cambia el modelo. Dueños “hambrientos”: parejas que buscan un mejor futuro.

9. Al encontrar el modelo, ahora sí: crecer, crecer.

10. Cuidado con el balance. La vida personal de Krok sufre. Se vuelve más frío. Abandona feamente a la esposa. El humo se va a la cabeza.

11. Todos tienen que ganar. Los contratos amarran. Si una parte clave pierde (Krok), habrá problemas. Los McDonald no quisieron renegociar. Después lo pagaron con creces.

12. El éxito puede traer problemas que habrá que arreglar. En este caso, fricciones con los socios. Al borde de la quiebra.

13. Pivotear, cambiar de rumbo. Un abogado reta a Krok: no estás en el negocio de las hamburguesas, sino en el de bienes raíces. Cambió el modelo. Crea una nueva empresa, compra terrenos y los arrenda. El que controla dicta términos.

14. Agresividad al resolver problemas graves. Tras pivotear y tomar el control, Krok resuelve sus diferencias con los McDonald’s. Es implacable. Asegura: “los negocios son una guerra: es rata que come rata”. Les compra, casi casi los echa.

15. ¿Cuáles son tus valores? Krok los sacrifica: les promete a los McDonald 1% de las utilidades de la empresa. No les cumple. Ganó la guerra comercial, perdió la de la ética.

A fin de cuentas, la saga de Ray Krok es la de un gran emprendedor que creó un imperio con un modelo que no era suyo. Había fallado mucho, pero aprovechó su oportunidad. En algún momento reza: “Dios, dame una, con una tengo”.

Así son a veces los creadores de imperios: con una tienen. Ah, y nunca se rinden. Bien lo dice Ray Krok (citando a Calvin Coolidge): “Nada en el mundo sustituye a la persistencia. El talento no puede: hay muchos hombres talentosos fracasados. La genialidad no puede: un genio poco reconocido es un cliché. La educación no puede: el mundo está lleno de tontos educados. Persistencia y determinación son las armas más poderosas”.

¡Sabiduría pura!

Posdata. Patético el hurto del jersey de Tom Brady por este seudomexicano. La corrupción y las raterías podemos ser todos. Hay que poner el ejemplo en lo micro para arreglar lo macro. ¿Se apunta?

En pocas palabras: “Lo bueno del emprendimiento es que tu destino está en tus manos. Lo malo es que tu destino está en tus manos”, Guy Kawasaki, emprendedor.
11 Marzo 2017 04:00:00
Pasión vs obsesión
Imagine que un joven le pide un solo consejo. ¿Cuál le daría? Apuesto que más de uno pensó algo así: “haz algo que te apasione”.

Y sí, es una excelente recomendación. A fin de cuentas, vivimos en un mundo lleno de estrés y distracciones donde es común ver como muchos simplemente transitan por la vida como autómatas. La pasión puede ser un sello distintivo del que deja huella.

Sin embargo, todo en exceso es malo, y sobre todo al apasionarse. Porque hay una línea muy tenue entre pasión y terquedad. Entre apasionarse e insultar. Entre pasión y obsesión.

Trump es un ejemplo perfecto. Nadie puede dudar que es un hombre apasionado en extremo. Tanto que su terquedad lo ciega al punto de que no hace la tarea porque cree saberlo todo.

¿Qué hace el “presidente naranja” ante evidencia contundente de que algo de lo que piensa está mal? En términos de póquer, dobla la apuesta. Una pésima estrategia que tarde o temprano lleva a cualquier jugador a perderlo todo.

“La pasión puede ser un don o una maldición. En sicología se hace la distinción entre pasión armoniosa y obsesiva. Conocer la diferencia es clave para cultivar salud, desempeño y felicidad”, explica Brad Stulberg en la revista NY Magazine.

El autor del libro Desempeño Pico reseña ejemplos de líderes apasionados que terminaron mal por brincarse trancas: Jeff Skilling, cuya obsesión por resultados contribuyó a crear una cultura agresiva que terminó en el macrofraude de Enron. Y Alex Rodríguez, un gran beisbolista que terminó dopándose para “ser el mejor”.

De acuerdo con Stulberg, la línea entre pasión y obsesión se cruza cuando una persona olvida la razón por la que inició algo (ejemplo, el gusto por jugar beisbol) y “envuelve su identidad en la consecución de una meta”. El éxito es lo único que importa. Lograrlo a toda costa.

“El profesor canadiense Robert Vallerand le llama pasión obsesiva cuando la persona está motivada por logros externos y los reconocimientos que conllevan”, explica.

El resultado de esta obsesión es súper dañino: “cualquier derrota (o crítica, agrego) se ve como un ataque personal”, agrega Stulberg.

¡Exacto! Es lo que un día sí y otro también vemos en acción con Trump. Todos los que están de acuerdo con él son “fenomenales” y el que osa criticarlo es un “loser” o “noticia falsa”.

Si la pasión obsesiva daña a cualquiera a nivel personal, es mortal cuando el que la padece es poderoso porque sus efectos se extienden a toda una organización, o hasta un país entero.

¿Cómo lograr una pasión armoniosa para avanzar en los negocios y la vida? Le propongo que la pasión siempre debe ser cuestionada. Y específicamente a través de cinco actitudes:

1. Escuchar. El mundo es muy dinámico y hay que estar muy atento a las señales que manda. Clientes, proveedores, competencia y colegas en los negocios. Familia, amigos y consejeros en la vida.

2. Debatir. Buscar activamente puntos de vista distintos. Someter ideas y conceptos a un “benchmark” constante. Comparar con mejores prácticas y modelos que funcionen en otras latitudes.

3. Reflexionar y aprender. Internalizar y derivar lecciones que complementen a las creencias originales. Encausar la pasión.

4. Reforzar o corregir. Acrecentar lo que marcha bien y tomar medidas correctivas en lo nos provoque dolores de cabeza.

5. Divertirse. A fin de cuentas, la vida es para disfrutarse. Si la pasión no conlleva felicidad, ¿para qué sirve?

Cierro con un consejo final basado en experiencia personal (confieso, soy apasionado): no hay que tomar decisiones o realizar acciones importantes con emociones exaltadas. Se pueden usar como palanca para planes e ideas. pero las decisiones siempre hay que tomarlas con cabeza fría, el equivalente a contar hasta 10.

Creo que una vida sin pasión es aburrida, pero también es cierto que la pasión es un arma que puede ser usada para bien o para mal. Bien concluye Stulberg: “si el éxito que tengas está relacionado con la satisfacción que obtienes al realizar algo (y no con la meta que logres) entonces tus pasiones y tu vida serán armoniosas”.

¡Exacto!

Posdata. Como lo anticipé en la columna El Bluff de Trump, parece que la razón se impondrá en la renegociación del TLC. Excelente noticia.

En pocas palabras: “La pasión es el génesis de la genialidad”, Tony Robbins, autor norteamericano.
04 Marzo 2017 04:00:00
¿Terminará Trump su mandato?
Dentro de los múltiples tópicos sobre Trump que hoy dominan cualquier plática está la pregunta del inicio. Bueno, yo hasta aposté (un dólar) a un amigo que vive en Estados Unidos (EU).

Hay dos formas de que el magnate no termine. La primera es que renuncie, algo francamente irreal. Un narcisista nunca admitirá que se equivocó y por eso él no tiraría la toalla (Relea: Cómo Lidiar con un Narciso).

La segunda es un juicio político, lo que en EU se conoce como un “impeachment”. El proceso inicia en la Cámara de Representantes (CdeR), donde cualquier legislador puede presentar pruebas para acusar a un presidente (o a un funcionario federal).

Si una mayoría simple aprueba la moción, el Presidente es “impeached”. O sea, será sometido a un juicio político en el Senado.

La Cámara alta se erige como una corte donde cada parte presenta testigos y argumentos. Para ser removido, dos terceras partes de los senadores tienen que encontrar culpable al mandatario.

En la historia de EU, apenas ha habido 19 procesos de “impeachment” y tan sólo dos contra presidentes. Ambos resultaron inocentes: Andrew Jackson en 1868 y Bill Clinton en 1998. Por cierto, Nixon prefirió renunciar en 1974 a enfrentar un juicio político.

Repasemos a las matemáticas de un posible juicio político a Trump. La CdeR tiene 433 legisladores: 238 republicanos, 193 demócratas y dos vacantes. Suponiendo que estas se llenan, se requerirían 217 votos para lograr un “impeachment”. Es decir, 21 republicanos tendrían que votar con los demócratas.

Mmmm, un 9% tendrían que cambiar de bando. No está tan fácil, pero el escenario antiTrump es peor en el Senado.

Hay 52 republicanos, 46 demócratas y 2 independientes. Se requieren 67 para remover al Presidente. Si los dos independientes votasen culpable, se le tendrían que voltear a Trump 19 senadores. ¡37% de los republicanos! Muy difícil.

Y sin embargo, creo será cuestión de tiempo. Sí, yo aposté a mi amigo un dólar a que Trump no termina. Por cierto, en el sitio inglés LadBrokes los momios de que no termine se sitúan en 10/11.

Pues sí, está metiéndose en demasiados problemas y sus neurosis no le ayudan. Como “él sabe más que todos”, no va a recapacitar.

“¿Por qué cambiaría? Así, con su personalidad triunfó en los negocios y ganó la Presidencia”, advierte Wayne Barrett, el veterano reportero (que casualmente murió en enero) que cubrió a Trump desde los 70.

¿Qué provocaría un posible “impeachment” de Trump? Primero, conflictos de interés entre sus negocios y su poder político. Podría violar la cláusula de beneficios de la Constitución. Expertos le sugirieron separarse claramente de sus negocios... y no lo hizo.

Segundo, por relaciones sospechosas con potencias extranjeras. Creo que el asunto “Rusia” está lejos de haber acabado. Y habrá que ver si no hay alguno más que no haya salido aún a la luz pública.

Tercero, por algún escándalo sexual. Recuerde a Clinton. Francamente, dudo que alguien que alardea sobre “tomar a mujeres de la vagina” cambie así nada más. No es gripa.

Y cuarto, por ignorar alguna orden judicial o cometer perjurio en algún proceso legal.

¿Cuándo? Pensaría que llegar a esto llevará tiempo y sin embargo Trump ha estado demasiado agitado, descontrolado y abriendo demasiados frentes de batalla. Si sigue así, más pronto que tarde se puede meter en un problema que pueda ser causal de “impeachment”.

El asunto será, entonces, su relación con los republicanos, que hasta ahora están muy “calladitos”. En su campaña muchos lo repudiaron. Ahora guardan silencio. ¿Hasta cuándo? Esa es la pregunta clave.

Ojalá que pronto se resquebraje esta relación. Como bien dijo The Economist hace poco: “un buen Presidente en EU puede hacer poco bien, pero un mal Presidente puede hacer mucho daño”.

Cuando es así, mientras menos tiempo esté al mando, mejor, ¿no?

Posdata. El discurso de Trump en el Congreso fue muy estándar. Eso preocupa porque si aprende a controlar su lengua e impulsos es más peligroso. Podría tener más éxito al implementar sus terribles ideas.

En pocas palabras: “Soy paciente con la estupidez, pero no con los que la presumen con orgullo”. Edith Sitwell, poetisa británica.
18 Febrero 2017 04:00:00
No es el Tlatoani,  es lo que hace
“Estamos entre la espada y la pared. Si nos unimos para combatir a Trump, parece que apoyamos a Peña. Pero si nos enfocamos a los cambios internos necesarios, apoyaríamos a Andrés Manuel”.

Algo así escuché hace poco en una reunión con directivos de una organización ciudadana que ha influido positivamente en su comunidad. ¿Sabe qué? Por ahí no es.

No se trata de “evitar que llegue fulano” o de “apoyar o no a mengano”. Ya nos ha tocado ver a gobernantes de todos los colores, y México sigue igual.

Lo que se requiere no es cambiar de Tlatoani, sino sentar nuevas reglas de operación para cualquiera que gobierne. Implementar pocas palancas que potencien un cambio que realmente mueva a México.

Palancas con acciones específicas para que ONG, iniciativa privada, universidades, etc., den seguimiento puntual y presionen para que el funcionario actúe diferente, y ahora sí dé resultados.

Ah, y empaquetadas para su “viralización”. Con nombres pegadores (pero, ojo, con contenido) para que la ciudadanía empuje a través de las redes sociales. Aprovechar el poder de la masificación instantánea.

Le propongo por lo pronto 10:

1. Tres de tres del gasto. a) Contabilidad uniforme en todos los niveles. b) Registros computarizados en tiempo real y c) Acceso ciudadano total. Hay que identificar fugas y presionar para pararlas. Si no gastamos bien, cualquier esfuerzo terminará por quedarse corto. Sin esta palanca, México seguirá jodido.

2. Diez años para adelgazar. Cualquier dependencia con más de 200 trabajadores debe de presentar un análisis comparativo (Benchmark) contra mejores prácticas internacionales en dos niveles: países comparables y desarrollados. Se presenta un plan para bajar personal a la mejor práctica: Tres años para países comparables y 10 para desarrollados. Ah, y no se vale “reubicar”. Adelgazar no es pasar la lonja de la panza a la pierna.

3. Rasurar prestaciones en 5 años. Similar al anterior, pero con las prestaciones de los principales contratos colectivos: Pemex, CFE, IMSS, burocracias federales, estatales y municipales, etc. El Benchmark sería contra el promedio de prestaciones más generosas de la IP. Plan para que en un lustro las prestaciones públicas sean similares a las privadas.

4. No a la corrupción. Premio monetario al que la denuncie. Investigación independiente. Castigos ejemplares. Seguimiento al 3 de 3 de funcionarios (quedó en el cajón del olvido), pero con acciones y consecuencias. No más comisiones y leyes.

5. Trámites, a la basura. Toda dependencia cortará 80% sus trámites y (buena idea de Trump) por cada trámite nuevo, quitas dos. Ah, y afirmativa ficta para cualquier permiso: si no está aprobado en 20 días, está autorizado.

6. Funcionario, ¿cómo vamos? Tableros con mediciones específicas y actualizadas regularmente por ciudadanos para todo funcionario que tenga un mando relevante en todos los poderes y niveles (federal, estatal, municipal). El/la incumplido(a), patitas a la calle. Resultados, no rollo.

7. Congreso eficiente. El formato actual es fodongo y rollero. No plurinominales. Sesenta y cuatro senadores y 160 diputados (2 y 5 por estado).

8. Segunda vuelta para presidencia y gubernaturas.

9. Calidad educativa de a de veras. Evaluación bien aplicada. Seguimiento y consecuencias. Metas: promedio de OCDE en PISA en 10 años. Gastar y medir bien resultados.

10. Seguridad y justicia para todos. El Estado no puede abdicar funciones básicas. La alternativa es la ley de la selva.

Esta es una lista preliminar (¿se le ocurren más palancas? Mándemelas y las comparto), y aparte habrá que precisar las acciones que las acompañan.

Mi punto es que hay que cambiar la discusión de las personas que gobiernan a la forma como operan y rinden cuentas. Encontrar 10 palancas que potencien cambios que puedan transformar a México y para cada una de ellas definir entre 3 y 5 acciones específicas.

De otra forma, le apuesto triple contra sencillo que el nuevo Tlatoani que llegue en 2018 no será un “rayito de esperanza”, sino ooootra vez pan con lo mismo. O hasta en un descuido, nos electrocuta.

EN POCAS PALABRAS

“Las acciones de un hombre son el mejor intérprete de sus pensamientos”, James Joyce, escritor norteamericano.
11 Febrero 2017 04:00:00
El decálogo del mal
Poco después de la espantosa tragedia en la escuela de Monterrey me llegó un gran video de Emilio Cayatalud (véalo en nuestros sitios). El juez español brinda su decálogo para “criar un pequeño delincuente en casa”. Dice así (de forma editada):

1. Dele desde la infancia todo lo que pida para que crea que el mundo entero le pertenece.

2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Ya lo decidirá cuando sea mayor.

3. Cuando diga palabrotas, ríase. Así hará cosas más graciosas.

4. No le regañe ni le diga que está mal, no lo vaya a acomplejar.

5. Recoja todo lo que deje tirado. Acostúmbrelo a cargar la responsabilidad sobre los demás.

6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos.

7. Riña a menudo con su cónyuge en su presencia.

8. Dele todo el dinero que quiera gastar. Que no crea que hay que trabajar para tenerlo.

9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad lo pueden frustrar.

10. Póngase de su parte en cualquier conflicto. A fin de cuentas, los demás le tienen prejuicios y quieren fastidiarlo.

¡Ufff! Buenísimo, para reflexionar. ¿Sabe qué? Le propongo dos decálogos más. Primero, para asegurar el fracaso de un país:

a) Elegir al funcionario por lo que dice y no por lo que hace.

b) Dejar que el político haga lo que quiera. Que no rinda cuentas.

c) Permitir que el grillo tenga un equipo de trabajo “de confianza” (cuates) y no de excelencia (aptos).

d) Suponer que siempre habrá dinero. Total, subimos impuestos o nos endeudamos. ¿Qué tanto es tantito?

e) Gastar ineficientemente. Al cabo “no es nuestro dinero”.

f) Privilegiar el rollo sobre los hechos. Qués sobre cómos. Planeación sobre ejecución.

g) Justicia donde “dependiendo del sapo, es la pedrada”. A mis amigos, la justicia. a mis enemigos, el peso de la ley.

h) Eliminar o cooptar contrapesos (oposición, medios, organizaciones sociales o iniciativa privada fuerte).

i) Abrogar el derecho a que el estado ejerza el monopolio de la fuerza pública. Que impere la ley de la selva.

j) Pensar que las soluciones simples e instantáneas existen. Creer que sólo es cuestión de “encontrar a la persona correcta”. Ignorar que los cambios importantes son graduales y llevan tiempo.

Y el segundo decálogo, para que una empresa termine en el panteón corporativo (es cuestión de tiempo):

1. Vivir bajo la máxima: el jefe siempre tiene la razón.

2. Castigar al disidente inteligente. Privilegiar al estatus quo.

3. No prestar atención a los competidores. Sobre todo a las pequeñas empresas disruptivas “que están locas”.

4. Ignorar los cambios tecnológicos.

5. Proteger al “negocio grande” sin invertir en otras opciones. Asumir que “los buenos tiempos son eternos”. Recuerde: no hay “vaca lechera” que dure mil años. Ah, y si alguien va a destruir su negocio, ¿por qué no usted mismo? Relea ¡Destruya su negocio!.

6. Ignorar a los clientes. En un mundo interconectado cada vez tienen más poder y pasan la voz rápidamente.

7. Ponerle barreras al talentoso. Preferir la comodidad de administrar a un “equipo balanceado”.

8. Privilegiar el trabajo individual sobre el trabajo en equipo. Recuerde, la innovación y creatividad es labor de muchos.

9. Repartir incentivos por afecto y no por resultados. Monetarios y no monetarios. “Lambiscocracia” vs Meritocracia.

10. Cortar camino. Ya sea por chambonería o falta de ética. Tarde o temprano ese atajo conduce al fracaso.

No cabe duda que las crisis o acontecimientos trágicos se vuelven un momento importante para reflexionar y proponer cambios que las eviten en el futuro.

Espero que estos decálogos puedan ayudarnos en algo como padres, ciudadanos u hombres o mujeres de negocios.

¿Se le ocurre algún otro principio para los hijos, la política o los negocios? Mándemelo y con gusto lo comparto por Twitter. Excelente fin de semana.

EN POCAS PALABRAS: “No cooperar con el mal es un deber tan importante como cooperar con el bien”.

Ghandi.
04 Febrero 2017 04:00:00
No hay lonche gratis
“HotTrim es la faja inteligente que te ayuda a sudar mientras realizas actividades normales como ver tele”.

Texto real (nombre falso) de uno de tantos comerciales de “fajas mágicas” para perder peso aun comiendo papitas. ¡Ja! Estamos rodeados de “soluciones mágicas” para bajar de peso, ganar dinero, etc. Técnicas que prometen grandes resultados con mínimo esfuerzo. Puras mentiras, en la vida no hay lonche gratis.

“Cualquier cosa que valga la pena requiere trabajar duro y hacer cosas que te incomodarán. Es una verdad dura, pero cierta: si fuera fácil, todo mundo lo haría”, explica Shane Parrish.

El autor del fenomenal blog Farnam Street lo explica con una analogía del más típico propósito de año nuevo, bajar de peso: “eventualmente tendrás que comerte el brócoli”, concluye.

¡Exacto! Es fácil querer perder unos kilitos, pero lograrlo está en chino. Según Parrish, una de las razones es la homeostasis. De acuerdo con Webster, es la tendencia de un organismo, población o grupo a permanecer estable, a no cambiar.

Por eso las curas mágicas atraen y por eso se fracasa al darse cuenta que el progreso implica esfuerzo. La homeostasis se impone. ¿Cómo romper el ciclo? Con cambios pequeños y esfuerzo gradual.

“Cuando las personas buscan cambiar, primero se entusiasman. Pero cuando la motivación se va, también se va el progreso. No necesitas motivación, sino aprovechar tus habilidades actuales”

Palabras de Stephen Guise, autor del libro Minihábitos, que platica cómo inició su carrera para ejercitarse haciendo una lagartija al día. Y luego 2, 3, y así sucesivamente.

Utilizó la misma táctica para escribir su libro: 50 palabras al día, luego 100, etc. De acuerdo con Guise, un minihábito conlleva cinco beneficios:

–Acostumbra al éxito.

–Elimina la culpa de no lograr algo.

–Crea un sentimiento de eficiencia personal.

–Desarrolla hábitos de trabajo y organización.

–Genera automotivación sin rollos. De acciones.

El autor S. J. Scott describe una receta similar en el libro Acumulación de Hábitos, donde enlista 97 cambios pequeños y simples para mejorar la vida. Por ejemplo, crear un horario y jerarquizar actividades o hacer primero lo más difícil.

Según Scott, una rutina exitosa de minihábitos tiene ocho características:

a. Ejercitarlo lleva menos de 5 minutos.

b. Es un hábito completo.

c. Mejora la vida.

d. Fácil de completar.

e. La rutina diaria lleva menos de 30 minutos.

f. Sigue un proceso lógico.

g. Puede cumplirse con una “lista de mandado”.

h. Se acopla a su vida.

Me gusta el concepto. Se aprende más fácil a “comer el brócoli” si viene en pedacitos. Lo tomo y aquí le van 10 posibles minihábitos para iniciar el año con el pie derecho:

1. Contribuir una idea de mejora a la quincena en su trabajo.

2. Retroalimentar honesta y específicamente a los miembros de su equipo una vez por trimestre. Procurar un diálogo similar por semestre con sus superiores.

3. Leer un artículo a la semana sobre su industria. De fuentes confiables y fundamentado.

4. Hacer un programa mensual con tres objetivos específicos.

5. Ahorrar 10% de su sueldo y gastar 20% menos.

6. Contactar y entablar comunicación con una persona por semestre que admire y no conozca.

7. Leer 10 páginas de un libro al día (terminará 8 o 9 libros en el año).

8. Realizar 45 minutos de ejercicio moderado tres veces por semana.

9. Platicar realmente con sus hijos 60 minutos cada semana.

10. Realizar un acto bondadoso deliberado y específico por semana.

Es cierto, no hay lonche gratis. Las cosas que valen la pena siempre requieren esfuerzo. Lo bueno es que se puede llegar a la meta paso a pasito. Pagar la torta en cómodos abonos.

¿Qué otros minihábitos se le ocurren? Mándemelos y con gusto los comparto por Twitter. ¡A darle duro, que se ocupa!

Posdata. Dear Mr. Trump: Devany Acosta, mi ahijada de Lazos que vive en Saltillo, me mandó sus propósitos de año nuevo. Fantásticos:

1. Me voy a portar bien.

2. No voy a pelear.

3. Voy a ser muy respetuosa.

4. Voy a estudiar mucho.

Hasta una niña de cuarto año sabe lo que debe hacer para ser una persona de bien. ¿Usted no?

En pocas palabras.

“Nadie tiene éxito sin esfuerzo. Los que triunfan se lo deben a su perseverancia”.

Ramana Maharshi, maestro espiritual indio.
28 Enero 2017 04:00:00
¿Cómo lidiar con Trump, el loco?
“Hay que envolvernos en la bandera nacional para exigir (ante Trump) la dignidad que México se merece”.

Más o menos las palabras de Vicente Fox respecto a la “desinvitación” del Mr. Carrothead. Y así por el estilo piensan muchos: defender nuestra dignidad implica romper ya con Estados Unidos (EU).

Estoy en total desacuerdo. Y le aclaro, no soy un blandengue ni quiero que pisoteen a México. Pero esta debería de ser la última opción porque México depende demasiado de EU.

Lo expresó antier perfectamente bien una fuente del Gobierno canadiense a Reuters: “México está siendo colgado de sus pies desde la ventana de un rascacielos”. Trágico, pero cierto. Dígame si no:

1. El comercio exterior representa el 72% de nuestro PIB y 80% del mismo se realiza con EU.

2. Cada año ingresan a México alrededor de 25 mil millones de dólares anuales de inversión extranjera directa. Y llegan en buena parte por el TLC. Tumbar el tratado impactaría fuertemente a estos enormes flujos y los empleos que generan.

3. México importa de EU el 55% de la gasolina; el 50% del gas natural y tiene dependencia en importación de granos básicos. Trump y su equipo saben todo esto. Por eso siempre anticipé una negociación muy difícil para México. Pero el magnate se pasa. Ya no prepara una postura, sino que busca humillar. Arrinconar al contrario antes de sentarse en la mesa incrementa el riesgo de un rompimiento. Algo que sería fatal para México.

¿Cuál es mi recomendación principal? EVITAR A TRUMP.

A fin de cuentas, él no va a ser el negociador directo. Tiene a un equipo que va a estar siendo presionado por muchas empresas norteamericanas para que se obtenga un trato que tenga sentido.

Aquí lo hemos dicho: sería irracional para EU tumbar al tratado (relea la columna “Trump se equivoca”). Por ejemplo:

–Entre 5 y 6 millones de empleos en EU dependen del comercio con México, 4% del total del vecino país.

–Nuestro País es primero o segundo destino exportador para 29 de los 50 estados de EU.

–El número de empresas estadunidenses que exportan a México aumentó 62% entre 2003 y 2014 y 20% de los exportadores de EU venden a México.

Con Trump no se puede, quizá con su equipo sí. Ya será tarea de ellos convencer al loco de su jefe de un trato que tenga sentido para ambos países y en donde “ambos salven cara”.

¿A qué me refiero? Un gran negociador busca la manera de ganar sin humillar a la contraparte. Aun si ganó, aun si es más poderoso. ¿Trump quiere que México pague el muro? Que no lo restriegue, tiene muchas formas de hacerlo sigilosamente, aumentando algunos cobros como (visas, impuestos a remesas, etc.) como él mismo ha sugerido.

Pero con el Sr. Zanahoria nada más no se puede. Por eso sugiero también NO PROVOCARLO MÁS. Aunque el mensaje de Peña de “no pagaríamos el muro” es digno y bueno, estratégicamente fue un grave error.

Provocó al loco. En este tenor, la decisión de Peña de no visitar a Trump es la correcta. Ah, y la forma en que se manejó el aviso también. Ojalá y Trump acepte este “impasse” y no siga provocando. Lo que sigue es el diálogo de los equipos de trabajo. Una mesa de negociación donde esperemos impere la racionalidad. Ya después habrá tiempo para definir dónde y cuándo se reúnen los presidentes de dos países unidos por más que una frontera.

Mientras tanto, sugiero 7 cosas al equipo mexicano:

1. Armar un equipo conjunto industria-funcionarios.

2. Anticipar peticiones de EU. Por sectores (automotriz y electrónico, entre otros) y temas (aranceles, contenido regional, reglas de origen, etc.).

3. Desarrollar alternativas específicas para peticiones de EU. Jerarquizarlas de menor a mayor costo. Buscar “triunfos para Trump” con bajo costo para México

4. Buscar alinear intereses de EU con los mexicanos.

5. Crear un modelo y calendario de cómo conviene negociar.

6. Definir escenarios probables de la evolución de la mesa.

7. Tener mecanismos ágiles de comunicación y decisión.

Romper con EU debe ser la última opción. Para no anticipar esta mala alternativa, hay que evitar a Trump. y no provocarlo. Ojalá se pueda porque el escenario se ve complicado.

Posdata: sobre el posible impuesto del 20% a las importaciones mexicanas, misma recomendación: prudencia y esperar a ver si los negociadores se pueden sentar a la mesa. Ojalá.

En pocas palabras.

“No negociemos con temor, pero no temamos negociar”. John F. Kennedy
21 Enero 2017 04:00:00
Los primeros 90 días de Trump
“Tras 90 días, quiero que el equipo se pregunte cómo pudieron sobrevivir sin mí antes de que llegara”.

Sabias palabras de Joel Peterson, profesor de Stanford y presidente del Consejo de Jet Blue.

En cualquier trabajo, los primeros 3 meses son claves para el empleado y para la organización. Igualito en la política. Buen tema, hoy que Donaldo J. Trump toma posesión como Presidente de Estados Unidos.

Tres factores determinarán lo que veremos en los primeros 90 días de Trump (y de cualquier líder):

1. Temperamento y estilo. ¡Ufff! Ya iniciamos mal. Ya lo hemos dicho y su actuar reciente lo sigue comprobando: el magnate es mentiroso, está mal informado, privilegia creencias sobre datos, es superficial y tiene poca capacidad de enfocar su atención (relea “Trumpezándose con la lengua”). Cree saberlo todo y se enoja y descalifica al que lo contradice, critica o se le opone.

2. Plan de acción. Aunque Trump ha sido medio veleta desde que ganó y a veces parece cambiar de opinión, sabemos algunos de sus objetivos: renegociar el TLC, construir el muro y tomar alguna acción (por definir alcance) para deportar ilegales, tumbar algunas (¿todas?) de las órdenes ejecutivas con las que Obama “gobernó” por su incapacidad de negociar con los republicanos, meterle mano (alcance por definir) al “Obamacare” e iniciar negociación para disminuir fuertemente impuestos y regulaciones a empresas. En gran duda, sus acciones geopolíticas. Rusia, China y oriente medio son claves. Los mercados financieros de EU han reaccionado bien a las perspectivas de corto plazo de sus posibles acciones.

3. El equipo de trabajo. Prometió “cimbrar” al sistema y la elección de su círculo interno apunta a ello. Pero Ojo, se puede cimbrar para bien o para mal. Algunos nombramientos son paradójicos y otros preocupantes. En la primera categoría apunte (entre otros) a un secretario del trabajo que está en contra del salario mínimo y seguros de salud al trabajador (Andrew Puzder), un titular de la agencia para proteger al medio ambiente que duda del cambio climático (Scott Pruit), un neurocirujano sin experiencia como secretario de desarrollo urbano (Ben Carson) y un secretario de energía que pidió eliminar la dependencia que encabezará (Rick Perry). Preocupantes (entre otros), nombrar a John Kelly para seguridad interior (duro crítico anti inmigrante), Jeff Sessions como Procurador (anti inmigrante y acusado de racismo), Steve Bannon como su jefe de asesores (acusado de racismo y de extremista blanco), Wilbur Ross en comercio (crítico del libre comercio) y Rex Tilerson como Canciller (experiencia en negociación internacional, pero muy cercano a Putin... espere batalla dura en su confirmación).

Por cierto, de acuerdo con Bloomberg, el Gabinete de Trump acumula una fortuna de 5 mil 600 millones de dólares. Como punto de referencia, CBS calcula que la riqueza del primer Gabinete de George Bush Jr. (donde había varios súper ricos) apenas sumó 250 millones.

Lo que más me preocupa de los primeros 90 días de Trump es un
cóctel con tres ingredientes muy peligrosos: su pésimo temperamento, la intención de buscar cambios radicales y un equipo “supuestamente exitoso”, pero con poca experiencia, posibles conflictos de interés y algunos rasgos contradictorios y hasta extremistas. Mi pronóstico: cúbrase, viene mal tiempo (relea: “¿Qué hacer frente a la tormenta?”).

¿Qué debería de hacer Trump? Aquí le van 7 consejos para un nuevo empleado (él fue contratado como Presidente) de Michael Watkins, autor del libro “Los primeros 90 días” (tomados del Globe and Mail):

1. Prepararse, hacer la tarea.

2. Acelerar el aprendizaje.

3. Adaptar estrategia a la situación.

4. Buscar “triunfos rápidos”.

5. Construir el equipo.

6. Crear coaliciones y alianzas.

7. Mantener balance y hacer juicios razonados.

Buenísimos, para apuntar. Lástima, porque dudo que Mr. Trump los aplique todos. Por desgracia, tras sus primeros 90 días creo que la pregunta que cité al inicio será otra: ¿cómo podremos sobrevivir los 45 meses restantes de la Presidencia
naranja?

En pocas palabras.

“Cuando el trabajo de un gran líder termina, la gente dice: lo hicimos nosotros”.

Lao Tzu, filósofo chino.
14 Enero 2017 04:05:00
¡Atrévase a preguntar!
“Yo os digo: pedid y se os dará”.

Y para recibir, hay que preguntar. El que no pregunta, no aprende. Tampoco cambia, mejora o recibe. Entonces, atreverse a preguntar es clave en la vida. Otro gran tópico para inicios de año.

El trabajo individual no basta: en una organización necesitamos inspirar a subordinados y conseguir apoyo de jefes. En las relaciones, la voluntad cuenta. En todos los ámbitos, el progreso y el éxito dependen de otros.

Para entrarle al tema revisemos el libro clásico El Factor Aladino de Jack Caunfield y Mark Hansen (me baso en resúmenes de Jonathan Lee y lifetrainingonline.com).

¿Cómo preguntar para recibir? Primero, venciendo al principal enemigo: el temor al rechazo.

“El miedo a verse necesitados, ignorantes, impotentes o codiciosos. Pero más que nada, el temor a ser rechazado. Temer un NO hace que uno mismo se diga NO al no preguntar”, explica Canfield.

Los autores identifican 5 barreras para atreverse a preguntar:

1. Ignorancia. No saber qué o cómo preguntar.

2. Creencias limitadas o inexactas. Sobre modales, estar satisfecho con lo que se tiene, no poner “gorro”, etc.

3. Temor.

4. Baja autoestima.

5. Orgullo. Sobre to-do en hombres, “el exitoso lo resuelve solito”.

Caunfeld y Hansen aseguran que al preguntar se toma el control de la vida, se vuelve uno un “maestro de la lámpara” (por eso lo de Aladino).

Un “maestro de la lámpara” cumple 7 características:

a) Sabe lo que quiere.

b) Cree merecer recibirlo.

c) Está seguro que lo puede obtener.

d) Es apasionado.

e) Actúa y toma riesgos ante el temor.

f) Aprende de su experiencia.

g) Es persistente, no se rinde a la primera.

Profundicemos un poco en el temor. Suena fácil decir: ¡supéralo! Pero, ¿cómo? Caunfield recomienda crear una lista específica de miedos personales. Y luego, analizar cada uno.

¿Qué es lo peor que pudiera pasar? Para saber si el miedo es real. Imaginar los beneficios de superarlo, para tener una razón para intentarlo. Preguntar a amigos, experimentar con situaciones “seguras”. Ah, y pensar “el rechazo es cuestión de números”: a más intentos, más probable es que alguien diga SÍ.

El libro lista actividades para clarificar qué preguntar:

1. Hacer una lista de 101 deseos. Y completitos, ¿eh?

2. Clarificar visión de objetivos de vida. En relaciones personales, trabajo y carrera, dinero, salud, etc.

3. Crear la fantasía de “un día perfecto”. ¿Cómo sería?

4. Proceso de “yo quiero”. Ejercicio de dos personas: con ojos cerrados, preguntarse mutuamente sólo: “¿qué quieres?”. Uno responde, el otro apunta. Se rotan los roles.

5. Extender la imaginación. Contestar una lista de preguntas como: “¿qué quiere lograr entes de morir?”. Consulte un ejemplo de estos cuestionamientos en nuestros sitios.

En teoría, al realizar estas actividades se crea un plan de vida. Pero no es suficiente. Caunfield y Hansen cierran regresando a las preguntas. ¿Cómo hacerlas bien para progresar? Con 8 principios. Hay que preguntar:

a) Cómo si se esperase recibir (optimismo, postura, tono, etc.).

b) A alguien que pueda dar.

c) Con claridad y especificidad (haga la tarea).

d) Desde el corazón (no puros números).

e) Utilizando humor y creatividad.

f) Dar para recibir (la regla de oro).

g) Repetidamente (no rendirse).

h) Aceptar la resistencia y los NOs.

Se me hacen consejos buenos y prácticos. Sin embargo, el pequeño ingeniero que llevo dentro se rasca la cabeza: ¿de veras, sólo es preguntar?

Mi conclusión final es que un plan de vida es clave. pero ya sabe, el plan es sólo el 5%. La ejecución es lo que más importa.

Es cierto que preguntar y sobre todo las cosas correctas y a las personas correctas puede marcar diferencia. Pero después habrá que estructurar, jerarquizar, dividir en tareas específicas, monitorear avance (o retroceso) y ajustar. En la ejecución no hay atajos.

“Recuerda, todo es posible. ¡si te atreves a preguntar!”, dice Caunfield. Yo agregaría: .e forma estratégica y con una disciplina ingenieril al ejecutar. ¿Cómo la ve, iniciamos el año de preguntones?

En pocas palabras.

“Juzga a un hombre por sus preguntas y no por sus respuestas”.

Voltaire
07 Enero 2017 04:00:00
¡Es tu barco!
“La clave para ser un capitán exitoso es ver al barco a través de la tripulación. Solamente así encontrarás lo que está mal y darás poder a los marineros para arreglarlo”.

Palabras de Willian Abrashoff, autor del libro Es tu Barco, donde narra cómo convirtió al destructor Benfold de ser una burla al barco número uno en la marina de Estados Unidos (EU).

“Cuando tomé el comando la tasa de rotación anual era 92 por ciento. Quería retener a los marineros y sobre todo a los mejores. En mi último año, la tasa era casi cero”, explica el capitán en una charla (véala en nuestros sitios).

Le platico que EU gasta 40 mil dólares en reclutar y capacitar a cada marino. ¡Imagine el costo de una rotación de 92 por ciento!

¿Cómo lo hizo? Logrando que la tripulación viera el barco como suyo. Abandonó la idea de que el capitán puede hacer todo sólo (a).

“Ningún capitán tiene el monopolio en habilidades e inteligencia. Hay gran creatividad y conocimiento en la tripulación”, explica en el HBR.

Tiene razón. El estilo gerencial de “orden y control” es muy popular y común (¿a poco no?). Un jefe sabelotodo y subordinados “toma órdenes”. La tentación de “microadministrar” es enorme, porque el jefe se siente bajo control. Pero esto genera empleados enanos y organizaciones que no alcanzan su potencial.

Por eso las lecciones Abrashoff son invaluables. Aquí le va un resumen tomado de los apuntes de Gary Tomlinson.

1. Liderar con el ejemplo. ¿Algo no sale bien? Quizá sea culpa del líder. Hágase 3 preguntas: ¿articuló bien las metas? ¿Dio tiempo y recursos para ejecutarlas? ¿Están capacitados? Cuidado con emociones extremas. Prueba ética: ¿podría publicarse su acción?

2. Escuchar agresivamente. Palabras + acciones. Si no, es rollo. Escuche sugerencias e implemente las factibles. Desempeño > antigüedad o jerarquía.

3. Comunicar propósito y significado. Meta común relevante. Lograr un sentimiento de “podemos hacer cualquier cosa”. ¿Ya creó una marca exitosa? Defiéndala. La libertad crea disciplina.

4. Crear un ambiente de confianza. Dé a su equipo responsabilidades alcanzables y déjelos trabajar. Que todos ganen. Aproveche los tropiezos. Promueva le den malas noticias, que no se esconda lo malo. Cuidado con los jefes tóxicos.

5. Buscar resultados, no que se “cuadren”. Deje que la tripulación hable y sobre todo que cuestionen el status quo. Así se mejora. Analice siempre qué funciona y qué no. Sea flexible y que se sepa: se vale fracasar si se aprende de la caída (relea Fracasar para Triunfar).

6. Tomar riesgos calculados. Promueva una cultura de riesgos inteligentes. Apueste a los que piensan por sí mismos. Cambie reglas que no tengan sentido.

7. Ir más allá del procedimiento estándar. A nadie lo corren por hacer lo estándar, pero rara vez obtendrá así resultados extraordinarios. Al intentar lo nuevo, no olvide prioridades. Siempre monitoree a su competencia. No trabaje más, sino más inteligentemente.

8. Aumentar la confianza de la gente. Si su gente mejora, la organización mejora. Usted mejora. Alabe lo bueno: reconocer funciona mejor que castigar. Busque y celebre triunfos pequeños (relea Celebrar en Chiquito). Confíe en su equipo. Tenga gerentes de excelencia. Mantenga altas expectativas de su equipo y hágaselas saber. Tenga una banca de primera. De consejos constantes y honestos.

9. Crear unidad. Trate a su gente con dignidad y respecto. Entrene para la unidad, busque puntos de similitud dentro de la diversidad. Sea estricto –pero justo– al castigar.

10. Mejorar la calidad de vida de su gente. Distribuya el éxito y la recompensa entre todos. El que se divierte y disfruta al trabajar será feliz. Deje que su gente presuma lo logrado, que presuman el barco.

Excelentes consejos de un operador práctico. A fin de cuentas, a todos nos tocará ser capitán en algo: en la empresa, en la casa, en el club, etc. Espero que en este 2017 que inicia pueda usted llevar a buen puerto el barco que le toque liderar.

Ciegos. Peña, Meade y compañía tienen ceguera de taller. Dicen que el gasolinazo es para “preservar la estabilidad económica”. Se les olvida que hay otra opción: un recorte real al gasto público corriente del Gobierno gordo, ineficiente y corrupto que tenemos. El PRI cava su propia tumba y en un descuido se va a llevar de encuentro al país entero.

En pocas palabras.

“Actúa como si lo que haces importa. A fin de cuentas, sí importa”.

William James, filósofo norteamericano.
25 Diciembre 2016 04:00:00
¿Cómo ser feliz?
¿En qué consiste la felicidad? Un joven seguramente contestaría con algo relacionado con éxito, dinero, fama o hacer lo que se desee.

Pero conforme la vida avanza, las cosas cambian. La perspectiva es distinta. ¿Qué hace a alguien realmente feliz al pasar los años?

“¿Qué tal si pudiéramos observar vidas enteras en el tiempo? ¿Estudiar a personas desde la adolescencia hasta la tercera edad para ver qué los mantiene saludables y felices?”, pregunta Robert Waldinger en una gran charla de TED (véala en nuestros sitios).

Pues aunque usted no lo crea, esto es exactamente lo que hizo Harvard. “Por 75 años seguimos la vida de 724 personas año tras año. Les preguntamos por sus hogares, trabajos, salud, etc. Y, claro, sin tener la menor idea de cómo les iría”, señala.

Para ser representativo el proyecto incluyó dos grupos: uno de universitarios y otro con gente de barrios pobres de Boston. Bueno, uno de ellos hasta fue presidente, otros tuvieron vidas promedio y algunos sufrieron mucho. O sea, una muestra muy variadita.

Interesantísimo, un estudio empírico transversal con miles y miles de datos reales sobre lo que hace a una persona feliz. ¿Y sabe qué? El dinero y lo material no pesaron. La felicidad estuvo en otro lado.

“El mensaje del estudio es contundente: buenas relaciones nos mantienen más felices y saludables. Punto”, concluye.

Hay 3 lecciones principales:

1. Las conexiones sociales son buenas para cualquiera. y la soledad mata.

2. No se trata sólo de la cantidad, sino de la calidad de las conexiones. Por ejemplo, los conflictos son tóxicos en casa y en la oficina. ¿El mejor predictor para saber si un cincuentón será feliz en su vejez? No es su peso o nivel de colesterol, sino qué tan contento está en sus relaciones afectivas.

3. Las buenas relaciones no sólo protegen al cuerpo, sino también a la mente.

Waldinger recomienda hacer un balance de nuestras relaciones. ¿No es bueno? Manos a la obra. Fenomenales consejos. Veamos ahora a felicidad desde otra perspectiva.

“Para ser saludables hay que darle la vuelta a la típica fórmula de la felicidad: si trabajo más, seré más exitoso. Y si soy más exitoso, seré más feliz”, explica el sicólogo Shawn Achor en otra simpática y profunda charla de TED (véala en nuestros sitios).

El exprofesor de Harvard asegura que está científicamente comprobado que esta fórmula no sirve por dos razones.

Primera, al alcanzar una meta, esta se cambia por una más agresiva. ¿Lograste un buen puesto? A buscar la siguiente promoción. ¿Se superó el pronóstico? Se sube la vara. Y como la felicidad está siempre después del éxito y este es un blanco movible, la felicidad nunca llega.

La segunda razón del fracaso de esta fórmula es que nuestros cerebros funcionan exactamente al revés.

“Si subimos el optimismo presente, el cerebro dispara lo que llamamos la ventaja de la felicidad. Un cerebro en positivo tiene un desempeño muy superior a uno en negativo, neutral o estresado”, concluye.

Achor afirma que un “cerebro en positivo” es 31% más productivo, que un vendedor es 37% mejor y un doctor 19% más acertado.

La felicidad y el éxito no están afuera, sino adentro: “90% de la felicidad de largo plazo no la pronostica el mundo externo, sino la forma como el cerebro procesa este mundo. Esa es la ventaja”, dice.

¿Cómo cambiar a un cerebro a positivo? Realizando 5 acciones diarias por 3 semanas seguidas:

a) Apuntar tres cosas por las que se esté agradecido. Nuevas. Todos los días. Reingeniería cerebral para notar lo positivo.

b) Llevar un diario de una experiencia positiva por día.

c) Ejercicio. Enseña al cerebro: el comportamiento importa.

d) Meditación.

e) Actos aleatorios bondadosos. Un correo, una palmadita, etc.

Las reflexiones de Waldinger y Achor son ideales ahora que cerramos un año. Por lo pronto, le deseo unas vacaciones donde sus relaciones sean cálidas y cordiales, y donde la felicidad esté más que presente. Si Dios quiere, aquí nos vemos en enero.

En pocas palabras.

“Lo que nos hace feliz no es qué tanto tenemos, sino qué tanto disfrutamos”. Charles Spurgeon, pastor bautista británico.

17 Diciembre 2016 04:00:00
En pocas palabras
Para ir preparando el fin de año, qué tal una selección de las mejores frases con las que cierro la columna. No hay editorial más poderoso que el que ocupa tan poco espacio.

“Nunca pienso en el futuro. Solito llega rápido”, Albert Einstein.

“No hay grandeza donde no hay simpleza, bondad y verdad”, Tolstoi.

“Cuando empiezas a pensar en la presión, ya empezaste a pensar en el fracaso”, Tommy Lasorda.

“El éxito es caer 9 veces y levantarse 10”, Jon Bon Jovi.

“La vida es como una bicicleta de cambios. Y la mayoría nunca utiliza muchos”, Charles M. Shulz.

“La estupidez también es un regalo de Dios, pero no hay que abusar del mismo”, papa Juan Pablo II.

“El éxito no es más que disciplina simple practicada diariamente”, Jim Rohn.

“El amor verdadero es como los fantasmas: todo mundo habla de ellos, pero pocos los han visto”, Francois de la Rochefoucald.

“El secreto de tu éxito lo determina tu agenda diaria”, John C. Maxwell.

“Nunca aprendo nada cuando hablo. Sólo aprendo cuando pregunto”, Lou Holtz.

“Mi doctor me dijo: deja de tener cenas íntimas para cuatro si sólo vas a cenar tú”, Orson Welles.

“Si te sientes como un forastero, observarás todo mucho más”, Anderson Cooper.

“La claridad te permite enfocarte”, Thomas Leonard.

“En el largo plazo, todos estaremos muertos”, John Maynard Keynes.

“No importa lo que te pasa, sino como reaccionas a lo que te pasa”, Epicteto.

“La corrupción acompaña al poder, como la sombra a un cuerpo”, Alejandro Nieto.

“Una vacación es no tener nada que hacer y tener todo el día para hacerlo”, Robert Orben.

“La regla de oro es que no hay reglas”, George Bernard Shaw.

“Ingenio + valor + trabajo = milagros”, Bob Richards.

“La motivación es lo que te hace arrancar. El hábito es lo que te mantiene”, Jim Ryun.

“La creatividad es permitirte cometer errores. El arte es distinguir con cuáles te quedas”, Scott Adams.

“Mejorar es cambiar. Perfección es cambiar siempre”, Churchill.

“Ningún hombre llega a ser sabio por casualidad”, Séneca.

“La mejor preparación para el buen trabajo de mañana es el buen trabajo de hoy”, Elbert Hubbard.

“Si obedeces todas las reglas, nunca te divertirás”, Katherine Hepburn.

“Si pecas, hazlo contra Dios. Él te perdonará, la burocracia, no”, Hyman Rickover.

“Si no estás confundido es que no has puesto atención”, Tom Peters.

“En la juventud aprendemos. Con la edad entendemos”, Marie von Ebner-Eschenbach.

“La innovación distingue a un líder de un seguidor”, Steve Jobs

“Unos provocan felicidad al llegar. Otros, al irse”, Oscar Wilde.

“La educación es el arma más poderosa para cambiar al mundo”, Nelson Mandela.

“La vida es mucho más que sólo incrementar la velocidad”, Gandhi.

“Si no alcanzas una meta, no la ajustes. Ajusta las acciones que tomaste”, Confucio.

“Tu talento es el regalo que Dios te hizo. Tu regalo a Dios es lo que hagas con éste”, Leo Buscaglia.

“Una de las ventajas de ser el capitán es pedir consejos y no tener que seguirlos”, James T. Kirk.

“No importa si tu estrategia parece maravillosa, ocasionalmente revisa si da resultados”, Churchill.

“La brevedad es el alma del ingenio”, Shakespeare.

“Nada falla más que el éxito, pues no aprendemos nada de él. Sólo aprendemos del fracaso”, Kenneth Boulding.

“Si no cambias de dirección, llegarás a donde te diriges”, Lao Tzu.

“Todos nacemos ignorantes, pero hay que esforzarse mucho para permanecer estúpido”, Benjamin Franklin.

“Cuando uno está muerto, uno no lo sabe. Los demás sí y por eso sufren. Lo mismo pasa cuando uno es pendejo”, sabiduría huasteca.

“Si quieres ver el sol, tendrás que sobrevivir la tormenta”, Frank Lane.

“La teoría es tarde o temprano asesinada por la experiencia”, Einstein.

Pocas palabras, gran sabiduría. Para apuntar y reflexionar, sobre todo en esta época, ¿no cree?

En pocas palabras.

“Comerme las palabras nunca me ha dado indigestión”, Winston Churchill.
10 Diciembre 2016 04:00:00
Duerma bien o fracase
“Dormir es una de las necesidades biológicas más fuertes y una de las pocas que no podemos controlar. Es un hecho: puedes morir más rápido por falta de sueño que por falta de comida”, dice parte de un interesante video del canal SciShow, que le recomiendo vea en nuestros sitios. Dormir por lo menos 8 horas diarias tiene grandes beneficios restaurativos: el cuerpo consume 10% menos energía, la masa muscular crece, las células sintetizan proteínas, los tejidos se reparan, etcétera.

Aparte, la ciencia ha comprobado que dormir nos ayuda a ser más creativos, resolver problemas, destrabar una negociación, etc.

Le platico, por ejemplo, sobre el estudio del doctor Jan Born, de la Universidad Alemana de Luebeck. Seleccionó a 106 participantes, que dividió en grupos, a los que les varió sus patrones de sueño.

Los participantes debían descubrir un atajo para un problema matemático y de lógica. El resultado fue claro: los que dormían 8 horas antes de enfrentar el problema encontraron el atajo 3 veces más seguido. Y es que nuestros cerebros no dejan de funcionar al dormir.

Según Born, estudios bioquímicos prueban que las memorias se reestructuran antes de ser almacenadas. “Con esto el problema se resuelve más fácil. Dormir mejora el proceso creativo”, señala.

“El sesgo cultural de nuestra sociedad iguala el dormir a apagar la maquinaria”, señala el neurólogo Jeffrey Ellenbogen en el New York Times.

Los estudios del catedrático de Harvard prueban que si la incubación de un problema incluye períodos de sueño es 33% más probable realizar conexiones entre ideas distantes para generar soluciones creativas.

Que no le quepa la menor duda: dormir es clave para la salud de cualquier persona u organización.

“Muchas empresas no hacen nada para promover patrones de sueño saludables. Esto tiene serias consecuencias en el desempeño de ejecutivos clave”, explica un interesante artículo de McKinsey.

Una encuesta de la consultora entre 196 líderes de negocios revela que 43% no duerme bien por lo menos cuatro noches a la semana y, sin embargo, el 46% cree que esto no los afecta. Error craso.

McKinsey argumenta que la falta de sueño afecta cuatro cualidades esenciales de un buen líder:

1. Orientación a resultados. Capacidad para concentrarse y mantener la atención.

2. Capacidad de solucionar problemas. Específicamente, en creatividad, asociación de ideas y reconocimiento de patrones nuevos.

3. Búsqueda de perspectivas diferentes. Toma de decisiones, aprendizaje y capacidad de recordar.

4. Habilidad para apoyar a otros. Estabilidad emocional, capacidad de conectar con otros y de detectar el estado anímico del equipo.

¿Qué hacer? A nivel personal, cuatro recomendaciones:

a) Crear un ambiente adecuado para dormir. Temperatura agradable, apague su Smartphone y no trabaje. Al viajar, lleve algo que le recuerde a su casa.

b) Desenchúfese por la noche haciendo algo que lo relaje. Olvide el estrés con ejercicio, meditación o lectura.

c) Deje de usar el “snooze” de su alarma. Que su cerebro sólo se “levante” una vez. No lo interrumpa.

d) Sea eficiente con su tiempo. Váyase a dormir temprano y, si puede, tome una siesta de 30 minutos por la tarde.

Respecto a políticas organizacionales, McKinsey recomienda flexibilidad al viajar (tomar aviones temprano), distribuir cargas entre todo el equipo (no a unos pocos), regular el envío de emails en tiempos personales, evitar jornadas maratónicas, respetar vacaciones y tiempos libres, cuartos de siesta (como en Google) y utilizar gadgets que promuevan el bien dormir.

La profesora de Notredame Jessica Payne asegura que existe una fuerte correlación entre liderazgo y horas de sueño. Dice que el descanso inadecuado crónico se traduce en pérdida de memoria, malas decisiones y descontrol emocional.

Exacto. Para triunfar en un mundo que opera 24x365 más vale que aprendamos a desconectarnos y descansar 8x365. Matemática simple sustentada por la ciencia. Le deseo que sus “zzzz” sean siempre confortables y placenteras, ¡sobre todo en tiempo de posadas y estando ya cerquita las vacaciones!

En pocas palabras: “Dormir es la mejor forma de meditar”. Dalai Lama
03 Diciembre 2016 04:00:00
Cuello de botella = muerte
Hace unos meses fui a un mall a ver una película aquí en Monterrey. Le platico que la salida fue un viacrucis. Tardé 45 minutos en pagar el estacionamiento, y eso que tuve muuucha suerte.

Sucede que tras 45 minutos había avanzado sólo 15 metros, faltando 80 más para salir. Desesperados, muchos carros nos fuimos en contra: ¡bajamos por la rampa para subir! Si no, hubiera pasado más tiempo haciendo cola que en el cine. De locos.

¿El problema? Pésima logística: poquísimas salidas con un método tardado (inserción de ticket). Un cuello de botella en un proceso clave es mortal en cualquier organización. Veamos.

De acuerdo con el diccionario Webster, un cuello de botella (CdeB) es cualquier cosa que atrase un proceso.

¿Cómo identificarlo? Un truco: mida la eficiencia operativa de sus sistemas en horas pico. Y es que la capacidad en esos momentos la definirán precisamente los CdeB.

En el ejemplo inicial, seguro que las tiendas del mall pueden atender bien a miles de clientes. pero no su estacionamiento.

Miles de clientes deberían ser excelente noticia, a menos que el CdeB arruine la experiencia. ¿Sabe cuándo regreso a ese mall? Nunca. Seguro que ese día perdieron muchos clientes.

Diseñar la capacidad de un sistema para que opere eficientemente en horas pico puede ser muy costoso, sobre todo si estas duran poco o no son tan frecuentes. Por eso hay que ser creativo para lidiar con CdeB. Por ejemplo:

* Cambiando procesos en horas pico. Quizá no requiera invertir en infraestructura si se modifican procedimientos. ¿Hay miles en el mall? Qué tal una cuota única al entrar o no usar las barreras. Flexibilidad e innovación.

* Aumentando la capacidad sin cambiar la infraestructura. En un aeropuerto, promover con cuotas diferenciadas aviones más grandes en horas pico. En otros casos, ¿se puede aumentar el inventario para lidiar con la sobredemanda?

* Posponiendo actividades. Imagine que hay mucha cola en su negocio: ¿puede atender al cliente en otro momento?

* Estableciendo estrategias de precio diferenciadas. Por ejemplo, algunas ciudades tienen cuotas muy altas para circular o estacionarse en el centro. Más barato que construir más calles.

Una moneda siempre tiene dos lados. Un cuello de botella puede ser una gran amenaza o una gran oportunidad.

“Para crear un negocio exitoso no sólo hay que ganar clientes o bajar costos. Hay que romper las reglas y la manera usual de hacer las cosas”, explican B. Ersek, Eileen Weisenback y J. Mullins en el HBR.

Los dos profesores universitarios y el emprendedor específicamente recomiendan identificar y “romper” 5 tipos de CdeB:

1. Un proceso de compra o uso obsoleto. Pregúntese: ¿ha permanecido estática la experiencia de compra?, ¿hay retos tecnológicos?, ¿qué pasos se pueden eliminar?

2. Algún gasto significativo y superfluo. ¿Cuáles son las grandes categorías de gastos?, ¿qué se puede eliminar?

3. Riesgos financieros significativos para los clientes. ¿Comprar su producto representa un costo alto al cliente? ¿Puede usted asumir parte del riesgo?

4. Empleados desmotivados o desenchufados. ¿Cuál es su tasa de rotación? ¿Qué quieren y qué puede hacer usted por ellos?

5. Efectos negativos de un producto o servicio. ¿Provoca su producto alguna reacción negativa? ¿Aceptaría el cliente pagar una prima por reducirla?

Buenísimos. Hay que realizar un diagnóstico de estos (y otros) CdeB para su empresa y para sus competidores. En la era de la disrupción, o lo hace y aprovecha o en un descuido alguien se lo merienda.

Un comentario final sobre un cuello de botella potencial muy grave: los jefes. Un mal estilo gerencial arruina al negocio más eficiente. Seguro lo ha visto en acción: microadministración y control excesivo.

El jefe que hace todo se siente indispensable. Quizá esto funcione si la empresa es pequeña. Pero al crecer, el jefe se vuelve un cuello de botella infranqueable. Ah, y aparte tendrá un equipo de enanos.

Recuerde, el que nunca hace. nunca crece. Y una organización enana nunca será grande. ¿Cómo ve, se apunta para romper la botella?

Posdata: Una lástima la salida de Carstens, un funcionario a quien respeto y al que siempre escuchaba con atención. Ante la tormenta naranja que viene es un puesto clave. Espero que Peña elija bien su sustituto.

EN POCAS PALABRAS.

“Nos juzgarán por cómo actuamos durante una crisis”.

Johnnie Cochran, abogado norteamericano.
26 Noviembre 2016 04:00:00
La práctica somos nosotros
Hace poco estuve en la reunión de 35 años de mi generación de prepa (¡viejos los cerros... y reverdecen!). Un amigo que ha ocupado varios puestos directivos me pidió un favor: “Meléndez, escribes bien, pero es demasiada teoría que los lectores luego aplican así nada más. Redacta más aterrizado”.

Tiene razón. Y sin embargo es imposible escribir todo basado en experiencia personal práctica. El mundo es demasiado complejo y a fin de cuentas cualquiera es (medio) experto en apenas algunas áreas.

“Peinar y filtrar” teorías y empaquetarlas con consejos agrega valor, pero la traducción final a lo práctico es una chamba personal.

La teoría es como un mapa. Ayuda, pero es sólo una representación del terreno. Shane Parrish, del sitio FarnamStreet, lo dice bien:

“Las escuelas y teorías de negocios sólo dan mapas, pero no explican el terreno. Es por eso que tantas personas viven alejadas de la realidad, de lo que realmente pasa a nivel de cancha”, explica.

¡Exacto! Parrish menciona los escritos de Alfred Korzybski que popularizó la idea que un mapa no es el territorio. Es necesario, sin él no se puede transitar en un mundo complejo, pero generaliza. De acuerdo con el matemático estadunidense, los mapas tienesndos problemas fundamentales:

1. Son limitados. Por ejemplo: pueden ser incorrectos, al simplificar la realidad omiten información (son incompletos) y requieren interpretación, lo que puede provocar errores.

2. Son una representación estática de un mundo dinámico. Un mapa requiere actualizarse para ser fidedigno. Si esto era cierto en 1931 (cuando Korzybski escribió sobre el tema), ¿se imagina cuando más lo es en nuestra era?

Y Parrish concluye: usar un mapa puede generar un sentimiento de confianza falsa y puede ser muy peligroso. Es cierto, tener una teoría o modelo de la realidad puede tranquilizar a más de uno.

Pero si el modelo está mal, si no ha sido cuestionado y modificado, el resultado puede ser catastrófico. Particularmente en un mundo lleno de disrupción donde pequeñas empresas revolucionan industrias y hacen que gigantes caigan. Piense: Blockbuster, RIM, Kodak, etcétera.

Cualquier consejo, mapa o teoría no puede ser aplicado siempre, en todos lados y en cualquier escenario. ¿Cómo reconocer el terreno antes de implementar una teoría en una organización? Seis consejos:

a) Sea abogado del diablo. Siempre revise con ojo crítico.

b) Identifique conceptos potencialmente aplicables. Filtre: ¿qué tiene sentido para su circunstancia?

c) Profundice y realice “benchmarks”. Investigue: ¿alguien aplicó el concepto? ¿Cuándo? ¿Hay similitudes con su caso?

d) Diseñe “pruebas de ácido”. Si va a ajustar algo relevante, inténtelo primero en pequeño. Evalúe. Aplique el concepto para aprender del genial premio Nobel de Física Richard Feynman: desmenúcelo, destrócelo. Así hágalo con la teoría.

e) Discuta y ajuste con el equipo clave. Sus ideas siempre pueden ser mejoradas. Si el cambio es importante, consénselo.

f) Implemente inteligentemente. Nunca como el “Borras”. Ya sabe: la mejor teoría puede ser cero con una mala ejecución.

Claramente, es vital aplicar estos consejos al implementar una teoría en una organización, pues el reto siempre será complejo.

Pero también le recomiendo hacerlo cuando lea algo que le llame la atención para su persona. De otra forma, corre el riesgo de que algo que suena maravilloso termine siendo “una llamarada de petate”.

Hace poco un consultor presentó en una junta la pirámide del conocimiento. En la base están datos, que al procesarse se convierten en información. Tras filtrarla, evaluarla y analizarla, esta se puede convertir en conocimiento.

En la cúspide de la pirámide está el elemento más preciado: sabiduría, que proviene de la aplicación del conocimiento a través del tiempo para diseñar estrategias sostenibles de éxito.

Estoy cien por ciento de acuerdo. Igualito pasa con la mejor teoría, que en el mejor de los casos es apenas información. Nosotros somos la práctica que podrá convertir partes de ella en conocimiento. Y si tenemos suerte, en sabiduría.

Ojalá que Benchmark pueda ayudarle en algo en este trayecto.

EN POCAS PALABRAS.

“La teoría es tarde o temprano
asesinada por la experiencia”.

Albert Einstein
19 Noviembre 2016 04:00:00
¿Qué hacer frente a la tormenta?
“Viene una tormenta, Mr. Wayne. Cierren las ventanas. Cuando llegue, tú y tus amigos se preguntarán cómo pudieron pensar vivir con tanto, dejando tan poco para el resto”.

Palabras de Selina Kyle (Catwoman, Anne Hathaway) en la película “The Dark Knight Rises”, con la que Chris Nolan terminó su fantástica trilogía de Batman.

Una frase que bien pudiera explicar la tempestad que nos acecha con el triunfo de Trump. El hartazgo ganó y el mal tiempo que traerá podría ser catastrófico (relea “¿Y si gana Trump?” y “Pesadilla naranja”).

En los últimos días he leído pensamientos positivos para enfrentar la crisis. Cosas como “es momento de levantarnos” o “hay que pensar en positivo”. Ideas buenas, pero generales. En ánimo de ser más aterrizado le comparto algunos consejos prácticos.

En un término amplio, cuando hay incertidumbre y turbulencia en cualquier ámbito, es bueno adoptar posturas conservadoras hasta que exista más certeza.

De forma específica, 10 sugerencias:

1. Antes de tomar una decisión de inversión pregúntese: ¿puede sobrevivir mi empresa (casa o persona) si sale mal? ¿qué pasa en un escenario catastrófico? No se trata de ser alarmista, sino precavido. Las apuestas riesgosas en épocas inciertas deben ser muy bien analizadas.

2. Cuidado con la deuda. En una crisis, los pasivos pueden ser mortales. Revise créditos actuales y tenga cuidado con los nuevos. En particular, esté muy alerta de los costos en dólares financiados por ingresos en pesos. Ah, y si va a contratar, privilegie pasivos a tasa fija, son menos riesgosos.

3. Invierta parte de su portafolio en dólares. Ya sé que están caros, pero que si adopta un horizonte amplio (2-3 años), seguramente no se equivocará al invertir algo en dólares. Independientemente de los peligros de corto plazo por el loco de al lado, no me gusta el estado de las finanzas públicas mexicanas, tanto por lo inflexible del gasto como por las perspectivas petroleras. No todo, pero sí parte.

4. Mantenga liquidez. En épocas de gran turbulencia siempre habrá grandes oportunidades de inversión. El/la que pueda actuar sobre ellas, tiene ventaja. El que tiene, aprovecha y gana. El que no, se queda como el chinito del chiste: nomás milando.

5. Puede haber buenas oportunidades en acciones. ¿Sabe cuándo hay que entrar a Bolsa? ¡Cuando baja! En épocas de crisis, el que invierte bien en acciones puede ganar mucho. Identifique empresas demasiado castigadas con fundamentales sólidos (Ej.: Cemex, Oct 2011: 3.84 pesos, 2 años después: ¡$15!) Pero ojo, hay que analizar muy bien (horizonte, capacidad de inversión, etc.). Ah, y si invierte y pierde en el corto plazo, aguante la inversión. Espere a que los fundamentales imperen, seguro ganará buena plata.

6. Si exporta, inicie un proceso para diversificar mercados. Sobre todo si depende del mercado norteamericano. Ojo, no digo que lo abandone, porque la depreciación del peso opera a su favor. Pero explore alternativas por si el loco de Trump actúa ilógicamente (lo dudo, creo que respecto al TLC finalmente se impondrá la razón). Esto es algo que lleva tiempo, pero hágalo.

7. La economía mexicana se va a arranar, actúe en consecuencia. Si el próximo año ya pintaba mal. ahora será peor. Si EU entrar en recesión, apunte también a México. Pero aún si el vecino crece, nuestro año será malo. Considérelo.

8. Cuide su trabajo. Obvio, en tiempos difíciles muchas veces las empresas sufren. Por lo tanto, asegúrese de estar dando valor. Revise los proyectos en los que participa. Identifique oportunidades de aportar, genere ideas. Tres palabras: dé un extra.

9. Sea frugal. En cualquier crisis, es bueno apretarse el cinturón. Analice y ajuste.

10. Apueste por México. ¿Tomará vacaciones? Tenemos opciones buenísimas en nuestro maravilloso país. ¿Hay un producto doméstico de calidad comparable? Elíjalo. ¿Puede desarrollar un proveedor local? Hágalo.

Ojalá le sirva alguno. Esperemos que las fuerzas de la razón de Estados Unidos presionen y logren controlar a Mr. Carrothead. Mientras tanto, hombre prevenido vale por dos, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS.

“Si quieres ver el sol, tendrás que sobrevivir la tormenta”.

Frank Lane, directivo del deporte norteamericano
12 Noviembre 2016 04:00:00
Pesadilla naranja
Lo improbable se convirtió en realidad y el miércoles el mundo despertó en medio de una pesadilla color zanahoria.

Muchos tienen esperanza de que Trump sea más racional como presidente, dicen: “su discurso de victoria fue conciliador”.

Es cierto. Pero francamente tras 17 meses de campaña, conocemos al dedillo sus ideas y temperamento. Un tipo mentiroso, mal informado, superficial, sin enfoque y con un discurso lleno de odio, aislacionismo y
división.

Claro, las personas pueden cambiar. Pero el mejor pronosticador del comportamiento futuro de cualquiera son sus acciones pasadas. Y más con un tipo que “cree saber más que todos”: generales, científicos y economistas. Alguien así rara vez recapacita.

¿Cómo pudo ganar un candidato tan malo? Aparte de los errores y defectos de Hillary, aquí le van cinco factores:

1. Medios de comunicación electrónicos perdieron objetividad. Inició con el lanzamiento de Fox News en 1996. Su éxito comercial al tomar posturas partidistas forzó a que la controversia y los ataques fueran la norma. Sembró las semillas para lo que vino después.

2. El estrellato de Trump. Antes de ser candidato, el magnate fue una estrella. “The Apprentice” lo hizo una especie (irreal) de rey Midas moderno, algo muy atractivo para un electorado simplón.

3. La radicalización del partido republicano. Principalmente con el nacimiento del “Tea party” tras la crisis de 2008. El caldo de cultivo perfecto para un demagogo como Trump, que lo aprovechó para literalmente arrebatarles la candidatura.

4. El hartazgo con “el sistema”. En buena parte generado por el sentimiento de atascamiento económico. Dos ejemplos: 1. El ingreso mediano del hogar norteamericano ha caído desde 1999, y 2. Según inequality.org, el 1% más rico en EU posee 36% de la riqueza, más de lo que tiene el 95% más pobre.

5. Las redes sociales y la cultura de la solución mágica. Vivimos en la era de la superficialidad, información falsa o exagerada y de conectividad extrema. Una plataforma ideal para que populistas viralicen ideas simples y promesas falsas.

Hace poco The Economist dijo que el mundo entra a la era de la “post verdad”. Yo iría más allá: vivimos en la era de la irracionalidad. Quizá piense que exagero, pero elegir a Trump es irracional. Tres ejemplos:

a) Ochocientos treinta y siete economistas, incluyendo ocho premios Nobel dicen de Donaldo: “mal informa, degrada la confianza en instituciones con teorías de conspiración y promueve soluciones mágicas”.

b) Su plan económico es catastrófico. Por ejemplo, The Tax Foundation estima que el impacto neto de sus bajas de impuestos reducirían los ingresos del Gobierno en 5.9 billones de dólares en 10 años, disminuyendo en 0.5% el crecimiento económico anual de EU.

c) The American Action Forum estima que su plan de deportar 11 millones de ilegales requeriría decenas de miles de policías para buscar y arrestar a 15 mil ilegales todos los días, 350 mil camas, miles de autobuses y cientos de aviones. Una enorme operación logística que costaría 600 mil millones de dólares.

A todas luces pésimas ideas, pero no crea que Trump las olvidará así nada más. Según The New Yorker estudios históricos prueban que 73% de las promesas de campaña se implementan. Si cree que Trump va a cambiar, revise su plan de 100 días. ¡Da miedo!

Por cierto, algo que Trump seguramente hará rápidamente es cancelar las órdenes ejecutivas de Obama, intentará “borrar su Presidencia”.
05 Noviembre 2016 03:00:00
El significado real
“Voy a hablar en voz alta”.

¿Cuántas veces ha escuchado esto? Miles ¿no? Una frase que seguro esconde otro significado: “voy a decir una pentontada”.

Parte del simpático compendio de 21 frases típicas y su significado real. Aquí le van cinco más (léalas todas en nuestros sitios):

1. Si te parece, hacemos esto = Si se te ocurre cambiarlo, te ch...

2. Creo que no se verá bien así = Está de la fregada.

3. Es un problema de semántica = Estás diciendo puras pentontadas...

4. Coordínate con fulanito = Está en chino que puedas sólo...

5. Déjame exagerarlo = Pa que me entiendas, animal...

Sin duda que a veces en los negocios se dice una cosa para que se entienda otra. Algo que puede ser divertido. siempre y cuando la realidad no esconda errores que afecten a la organización.

Siempre y cuando las creencias, prejuicios y etiquetas que tantas veces utilizamos no provoquen que las grillas y el estatus quo se impongan al debate y cuestionamiento inteligente que se necesitan para crear esa cultura de aptitud e innovación imprescindible para triunfar en el mundo hípercompetitivo en el que vivimos.

En ánimo de vacunarnos, le comparto algunos “significados reales” que son muuuy dañinos:

1. No le pongas tantos peros a mi idea, dime cómo sí.

Todos conocemos a uno: ese contreras que siempre busca prietitos en el arroz. Ciertamente, el negativismo a ultranza es malísimo. Pero cuidado, porque el enunciado supone que la idea (casi siempre la de un jefe) es buena. Ah, porque si la idea es mala o se puede mejorar, la cosa cambia. Ahí el contreras puede ser la diferencia entre triunfar y fracasar. Le propongo que evalúe a sus “abogados del diablo” y atesore a los que estén informados, tengan contacto con lo que sucede en su industria y con sus competidores (domésticos e internacionales) y presenten argumentos sólidos. No los etiquete: escúchelos y sea flexible. Son invaluables ahora que todo se mueve a mil por hora.

2. Cuidado, fulanita siempre se quiere lucir.

Discúlpeme, pero eso no es un problema. ¿Se imagina a los Patriotas de Nueva Inglaterra quejándose de que Brady se quiera lucir? Si fulanita tiene talento, lo que se debería de hacer es buscar la forma de explotarlo. Es un reto de administración. Por ejemplo, veamos a Netflix, una compañía exitosa y revolucionaria. Uno de sus pilares es tener estrellas en todos los puestos. Orientan todos sus procesos para ayudar al talentoso a lucirse, a hacer más. Ah, y si el talentoso se equivoca, antes de culparlo(a) se preguntan: ¿qué está mal en el contexto que se le fijó? No hay que equivocarse: el reto del talento es aprovecharlo.

3. Zutanito no es un jugador de equipo.

Es 100 por ciento cierto: está comprobado que la innovación es un juego de equipo, multidisciplinario. Los lobos solitarios geniales no deben ser la norma. Pero tampoco hay que caer en un “conformismo grupal”, ese pensamiento de manada que apachurra lo nuevo y al que quiere innovar.

4. Eres demasiado complicado, ¿por qué no buscas la solución simple?

La simplicidad es una cualidad clave, pero no hay que confundirla con la superficialidad. El mundo es complejo y se mueve muy rápido. El reto es analizar, entender, desmenuzar y dividir lo complejo en tareas ahora sí simples. Un líder simplista terminará por fracasar.

5. Ya bájate de la nube, pon los pies en la tierra.

Muchos soñadores están poniendo a industrias enteras de cabeza y llevando al cementerio a gigantes “exitosos”. No todos pueden ser soñadores en su empresa, pero OJO, tenga algunos.

6. ¡Qué importa! Luego lo arreglamos.

Lo bueno es enemigo de lo perfecto. A veces hay que hacer y ajustar en el camino. Pero ni muy muy, ni tan tan. Chambonear nunca será una estrategia sostenible de éxito.

Tan sólo algunos de tantos significados reales cotidianos que pueden ser mortales para cualquier organización. Ojalá no le suenen familiares. De ser así, ¡manos a la obra!

Y es que al derrumbar prejuicios y etiquetas se sientan las bases para construir un progreso sostenible, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS

“La gente escucha tus palabras, pero sienten tu actitud”.

John C. Maxwell, autor norteamericano.

WebExtra:

La diferencia entre lo que se dice y lo que se piensa.
29 Octubre 2016 03:00:00
(No) Joder a México
“Un presidente no creo que se levante ni creo que se haya levantado pensando, perdón que lo diga, cómo joder a México”.

Las palabras de Enrique Peña Nieto de hace unos días. Tiene razón nuestro Presidente. El que se levantara siempre con un deseo de dañar no sería un gobernante, sino un sicópata.

Según el diccionario Webster, estaría “mentalmente enfermo, no le importarían los demás y sería violento y peligroso”.

De acuerdo a Psychology Today, hay 16 señales que marcan a un sicópata, identificadas por el sicólogo Hervey Cleckley en su libro La Máscara de la Sanidad (de 1941):

1. Encanto superficial e inteligencia adecuada.

2. Ausencia de pensamiento irracional.

3. No muestra nerviosismo.

4. Poco confiable.

5. Mentiroso e insincero.

6. sin remordimientos ni vergüenza.

7. Motivación inadecuada y comportamiento antisocial.

8. No aprende de sus experiencias.

9. Egocentrismo patológico e incapacidad de amar.

10. Pobreza en sus principales relaciones afectivas.

11. Incapacidad de percepción.

12. No responde en relaciones.

13. Comportamiento fantástico bajo los efectos del alcohol.

14. Casi nunca lleva a cabo las amenazas de suicidarse.

15. Vida sexual impersonal, trivial y pobremente integrada.

16. Falla en seguir algún plan de vida.

Ojo: no sugiero que el Presidente cumpla este perfil. Y quisiera pensar que casi ningún gobernante. Aunque la verdad las pillerías de algunos políticos me ponen a dudar. Quizá una batería de pruebas sicológicas antes de elegir candidatos no sea mala idea.

Pero no se requiere ser un sociópata para levantarse pensando en joder a otro. Hay otras posibilidades. Revisemos dos más. “Paradigmas tradicionales de sicología sugieren que personas buscan lastimar a otros para defenderse. Sin embargo, hoy sabemos que hay otras razones para dañar a alguien”, explica el doctor George Simon.

El autor del libro El Síndrome de Judas enlista cinco posibilidades para que alguien busque dañar a otro: para castigarlo, por la emoción que despierta y como ya vimos, por problemas de personalidad. Ah, pero las dos finales me llaman muuucho la atención:

d) Para sentirse poderoso. “Te dañan porque pueden y porque así se sienten fuertes”, explica.

e) Para tomar ventaja. “Para buscar una ganancia personal que a fuerzas provoca que alguien más pierda”, concluye.

Caliente, caliente. Estas dos razones quizá se acerquen más a las causas de porque tantos de nuestros gobernantes “joden a México”. Poder y cochupos. Triste, pero cierto. Y si no hay consecuencias (Medina, Moreira, Padrés, Duarte(s), etc.), así seguirá hasta que la sociedad explote y diga ¡basta!

Pero hay otra causa aún más peligrosa: el que daña sin querer. El o la que busca el bien pero termina jodiendo por una de tres razones:

a) No sabe. Estamos llenos de improvisados en la política. De cuates “mil usos” que supuestamente pueden hacer de todo. Ejemplos: ¿se le ocurre algún mérito de Arely Gómez para ser secretaria de la Función Pública? ¿Qué tal de Alfredo Castillo para dirigir la Conade? Políticos, les recomiendo leer Outliers de Malcom Gladwell. ¡Se necesitan 10 mil horas!

b) No puede. Nuestra política está llena de ineptos. Peor aún, hacen mucho daño porque ninguno de los lambiscones que los rodean los contradicen (Vivir en la Burbuja).

c) No ejecuta. Aquí lo hemos dicho muuuchas veces. El mejor plan termina en cero sin una buena ejecución. Hace poco lo vimos con la infumable invitación a Trump. Quizá una buena idea, pero su pésima ejecución vapuleó la ya jodida imagen de Peña y le costó el puesto a un hombre muy preparado.

¿No quiere un político (empresario, empleado, etc.) levantarse y joder a alguien todos los días? Muy fácil: revise este catálogo de opciones (ojo, quizá haya más) y asegúrese de no cumplir alguna.

De otra forma, aunque no se quiera, se terminará jodiendo. ¿No cree?

EN POCAS PALABRAS.

“Todos nacemos ignorantes, pero hay que esforzarse mucho para permanecer estúpido”. Benjamin Franklin
22 Octubre 2016 04:00:00
Mi jefe, ¿mi socio?
“Para triunfar en el mundo de hoy, requieres ser visto como una persona que toma la iniciativa, que da resultados”.

Buenísimo. Totalmente de acuerdo. Pero, ¿cómo lograrlo si el poder que se tiene es limitado?

Veamos lo que dice el libro “Influenciar para arriba” de David Bradford, autor la cita y profesor de la Escuela de Negocios de Stanford.

“Requieres influir en gente poderosa, y eso te dará poder para conseguir recursos y aprobación a tus proyectos”, señala.

¿Y la influencia a lograr más importante? Sin duda, la de su jefe. Ocho consejos prácticos de Bradford y Allan Cohen:

1. Determine a quién necesita influir. ¿Sólo a su jefe o a más superiores?

2. Asuma que cada uno es un socio potencial.

3. Determine el poder de los jefes y el de usted.

4. Entienda el mundo de los poderosos. ¿Cuál es su “moneda”? ¿qué es lo que les importa? Use la “Ley de la Reciprocidad”: dar algo para que luego le den algo a cambio.

5. Investigue cómo tener acceso a estas personas.

6. Clarifique lo que necesita. Prioridades: metas primarias y secundarias.

7. Diagnostique su relación actual. El acceso requerirá credibilidad y confianza.

8. Negocie intercambios gana-gana.

Veamos ahora 10 consejos del autor y coach de liderazgo Marshal Goldsmith:

a. Al presentar sus ideas, piense como vendedor. Es su responsabilidad vender y su jefe no está obligado a comprar.

b. Contribuya a las metas de la empresa o de su jefe, y no sólo a las suyas.

c. Busque ganar las “grandes batallas”. No pierda tiempo y energía en lo trivial. No desperdicie el tiempo de su jefe.

d. Realice y presente un análisis costo-beneficio realista de sus ideas. Esté dispuesto a discutir los costos.

e. Cuestione cualquier violación a la ética. Y no calle.

f. Entienda que los jefes son humanos. Si se equivocan, ayude y no critique.

g. Trate a los superiores como socios o clientes. Respeto sin servilismo. Evite crítica destructiva. Si no ayuda, no lo diga.

h. Apoye la decisión final del equipo. Nunca la saboteé.

i. Trate de colaborar positivamente. No de ganar o tener razón.

j. Enfóquese al futuro; olvide el
pasado.



El artículo clásico de los profesores John Gabarro y John Kotter es aún más simple. Dos recomendaciones:

* Entienda bien fuerzas, debilidades, estilos de trabajo, objetivos y necesidades de su jefe. y de usted.

* Desarrolle una relación de trabajo abierta y honesta, comparta expectativas y respete tiempo y recursos del jefe.

Cambiar a relaciones de “socios” entre jefes y subordinados es benéfico para cualquier organización. Cuando hay grandes diferencias de poder entre niveles se genera una ceguera que impide identificar problemas u oportunidades.

“El que tiene un gran poder se vuelve sordo; y al que tiene muy poco le da laringitis”, dice Bradford. Algo muy peligroso.

El objetivo es pasar del concepto de subordinado a ser “socio menor”.

“No es crear un jefe perfecto; es lograr una mejor relación de trabajo. Mantener las necesidades del jefe en mente y buscar complementarlo en sus áreas débiles”,
explica.

El que un socio menor tome las riendas de la relación con su jefe puede exponerlo a desacuerdos y discusiones. Es una tarea que se tiene que emprender cuidadosa y
deliberadamente.

“Hay varios tipos de desacuerdos. Cuando son sobre metas fundamentales, se debe uno cuestionar si está en el trabajo correcto. Pero si son de táctica o estilo, se pueden clarificar y ajustar”.

Ahora bien -aunque son raros- también hay jefes imposibles.

Si tiene desacuerdos con su jefe, nunca los trate cuando están “calientes” las cosas. Espere a que se tranquilicen y piense bien cómo enfocar la plática.

Tras platicar con el jefe, se dará cuenta del problema. Quizá lo reta en público, o le faltan datos para sustanciar sus ideas, o simplemente lo escuchan pero a veces se opta por otro camino.

Pero si su jefe le dice o le da a entender que “él o ella siempre tienen la razón y nunca debe de cuestionar nada”, quizá tenga un jefe imposible.

¡Agarre paciencia o actualice su
currículum!

EN POCAS PALABRAS.

“La clave para un liderazgo efectivo en el mundo de hoy es la influencia y no la autoridad”.

Ken Blanchard, autor norteamericano.
15 Octubre 2016 04:00:00
El plan de contingencia
Hace poco estuve en un desayuno con el presidente del consejo de un despacho con sede en Londres y que emplea 6 mil abogados en 50 oficinas en el mundo.

¿El tema? Platicar sobre el Brexit desde una perspectiva de alguien que lo vivió en primera fila. Nos confirmó que fue una decisión irracional provocada por el hartazgo y simplismo de un electorado mal informado. Algo tristemente común hoy en día.

Me impactó una frase: “El Gobierno no tenía un plan de contingencia: nunca pensaron que Brexit sucediera”. Craso error.

Imagínese, mientras que llevó décadas formar la Unión Europea, el Reino Unido tendrá (a lo más) poco más de 2 años para renegociar cómo interactúa con el mundo. Uff, nada de tiempo para rehacer una gran cantidad de tratados comerciales y de inmigración.

Crear un plan de contingencia (PdeC) no es complicado, no es física cuántica. Pero tenerlo es clave porque se usará en una crisis: puede ser la diferencia entre vivir y morir.

¿Cómo hacerlo? De acuerdo con el sitio Mindtools (Mt), el primer paso es identificar los riesgos críticos para su organización. Obviamente habrá que jerarquizarlos: no puede haber PdeC para todo.

Para hacerlo, ubique usted a los peligros en una matriz Impacto/Probabilidad, donde en el eje horizontal se mide el impacto del riesgo (bajo/alto) y en el vertical su probabilidad (misma escala).

En términos generales, olvide los riesgos de bajo impacto/probabilidad y busque reducir la probabilidad de los de bajo impacto, alta probabilidad.

Claramente, debe de tener planes de contingencia muy detallados para los riesgos de alto impacto/probabilidad y monitorear con precisión los de alto impacto, baja probabilidad.

De acuerdo con Mt, debe de considerar lo siguiente al crear sus PdeC:

1. El objetivo principal es mantener las operaciones de negocios (servicio y funcionalidad). ¿Qué necesita cada departamento para subsistir?

2. Definir periodos de tiempo. ¿Qué se debe de hacer en la primera hora? ¿En el primer día? ¿En la primera semana? Este enfoque evita se olviden tareas importantes.

3. Identificar “disparadores”. Específicamente, ¿qué provoca que el plan se eche a andar? Defina acciones, tiempos y responsables.

4. Mantenerlo simple. Claridad en conceptos y lenguaje.

5. Considerar restricciones de recursos asociadas a la crisis. Identifique ineficiencias operativas potenciales.

Como ya hemos comentado en este espacio, el mejor plan significa cero sin una buena ejecución. Bueno, pues para un PdC esta regla es todavía más aplicable: ¡estará en una crisis!

Por lo tanto, debe asegurarse de comunicarlo en la organización, informar a responsables de sus roles y revisar y ajustarlo en el tiempo.

Un comentario más respecto a la ejecución: en una emergencia el entrenamiento es vital. Es la diferencia entre parálisis y acción efectiva. Por lo tanto, quizá sea necesario realizar simulacros de ciertos escenarios, evaluar resultados, capacitar y ajustar.

Excelentes consejos, para apuntarlos. Un par de reflexiones finales. Primera, monitoree cercanamente a la tecnología y cómo deciden y consumen sus clientes. El juego de estas dos dinámicas está revolucionando al mundo y provocando enormes contingencias en muchas industrias y empresas.

Cambios sísmicos que resultan en grandes ganadores (Uber, Netflix, Amazon, etc) y perdedores (Kodak, Blockbuster, Research in Motion, etc.). Si tiene un negocio exitoso en una industria de buen tamaño, es probable que alguien lo tenga en la mira. Existe mucho dinero y talento en el mundo jugando a la disrupción. Hay que estar preparado.

Y segunda, habría que definir qué sería el “éxito” del plan de contingencia. La respuesta genérica es: “regresar a condiciones operativas normales”. Pero en la economía de internet a veces esto no es posible. La flexibilidad y velocidad de respuesta son claves.

Hace poco vi la excelente película Deep Water Horizon. Antes de la Explosión, Mark Wahlberg (el protagonista del filme) le dice a un arrogante ejecutivo de British Petroleum: “la esperanza no es una táctica”.

¡Exacto! Un plan de contingencia, SÍ. Para el Brexit, para Trump, o para su negocio. ¿Cómo la ve?

EN POCAS PALABRAS

“Todo mundo tiene un plan, hasta que lo golpean en la boca”.

Mike Tyson, boxeador
01 Octubre 2016 04:00:00
Fracase ‘bien’… y triunfe
Aunque no lo crea, aprender a fracasar es clave en nuestra era. ¿No me cree? Hablemos de una empresa que falla mucho: Amazon.

¿Amazon? Pero si es una empresa tremendamente exitosa y revolucionaria. Imagine: alguien que invirtió 10 mil dólares en su oferta pública inicial en 1997 hoy tendría ¡4.5 millones de dólares!

Pues una característica distintiva de Amazon es el fracaso.

“Somos el mejor lugar del mundo para fallar. El fracaso y la invención son gemelos inseparables”, escribe Jeff Bezos en su carta de 2016 a los accionistas de Amazon.

Cien por ciento de acuerdo. Muchas grandes invenciones provienen de fallas. Por ejemplo, la penicilina se descubrió por un descuido de Alexander Fleming, que dejó crisoles sucios en su laboratorio. Al regresar, estaban contaminados. Los limpió con Lysol, y...

O qué tal las famosas notitas Post It. Fueron el resultado de un experimento fallido de Spencer Silver de 3M. Buscaba crear un adhesivo extrafuerte. Falló: su adhesivo se despegaba fácilmente, y...

El fundador del gigante de Seattle explica que para inventar se tiene que experimentar y por ende aceptar que se fallará muchas veces. Algo muy fácil de decir, y muuuy difícil de hacer.

“A la mayoría de las organizaciones les gusta la idea de inventar, pero no están dispuestas a aceptar las fallas que vendrán. Los rendimientos extraordinarios provienen de apostar contra la sabiduría convencional, que por lo general es atinada”, explica.

¡Exacto! Bezos calcula: lo lógico se impone mínimo 90% de las veces. Ah, pero imagine que hay 10% de probabilidades de tener un rendimiento de 100x en una apuesta no convencional, ¿qué es lo razonable hacer? Obvio: tomar el riesgo.

Pero esto implica aceptar al fracaso. Perfecto. Pero una cosa es estar dispuesto a fallar y otra muy distinta apostar estúpidamente.

¿Cómo fracasar bien? La fórmula de Amazon distingue entre dos tipos de decisiones.

“Algunas decisiones tienen consecuencias irreversibles y por ende se deben de tomar despacio, metódicamente, entre muchos y con gran deliberación. Son decisiones tipo uno”, comenta Bezos.

Pero la mayoría no son así y no tienen consecuencias irremediables si se falla. Esas deben tomarse rápidamente por una o pocas personas. Son decisiones tipo dos.

Dos categorías, dos procesos totalmente distintos.

“Al crecer, se tiende a utilizar el método uno para decidir todo. Esto promueve aversión al riesgo, a experimentar, al fracaso y atrofia la capacidad de invención”, concluye.

Excelente. Analicemos ahora la fórmula para “fracasar bien” de otro gigante revolucionario. De acuerdo con un reportaje de Fast Company de 2003, Google enlistaba a los “buenos fracasos” como clave para su éxito.

Estos cumplen dos reglas. Primera, se puede identificar por qué se fracasó y las lecciones se aplican al siguiente proyecto. Y segunda, los fracasos se dan temprano, cuando no se ha invertido demasiado ni se ha comprometido la imagen de la empresa.

Por su parte, Scott Anthony, presidente Innosight, da una receta de tres partes para tener fracasos “baratos”:

a) Bajar el costo de la experimentación, de los prototipos.

b) Cambiar el orden de las preguntas y los experimentos. No cerrarse en un solo curso de acción.

c) Incrementar el ritmo al decidir. ¿No funciona? A moverse rápido a lo que sigue.

Hablemos ahora de malos fracasos. Aquí le van cinco de las 15 lecciones del libro La Sabiduría del Fracaso, de Larry Weinzimmer, que destila aprendizajes obtenidos tras examinar grandes fracasos (según Business Insider):

* No dejar que el ego evite abandonar algo.

* Desarrollar nuevas ideas todo el tiempo para no conformarse con las malas.

* Evitar concentrarse sólo en la eficiencia. Asegurarse que se hace lo correcto antes de perfeccionar el método.

* Tener cuidado con gerentes duros con objetivos excesivos. Empujan al equipo a la dirección equivocada.

* No evitar el conflicto. Este promueve innovación y evita se escondan errores.

Espero haberlo convencido: fracasar es muy importante para triunfar. Pero hay que saber hacerlo bien. ¿Se apunta?

EN POCAS PALABRAS

“Nada falla más que el éxito, pues no aprendemos nada de él. Sólo aprendemos del fracaso”, Kenneth Boulding, economista.
24 Septiembre 2016 04:00:00
Actuar como dueño
Sin embargo, en el mundo ultracompetitivo esto no basta. El éxito sostenido de una organización requiere lograr que todos sus miembros actúen como dueños, tal como me tocó ver hace unos días en mis vacaciones en NY. Le platico.

Cenábamos en el Chimichurri Grill, un excelente restaurantito argentino. Nos atendían Pato (ecuatoriano) y Miguel (mexicano). Como era un domingo, la hora de cierre era a las 10:30 pm.

De repente entra una pareja otoñal (él sesentón, ella en sus 30). Eran las 10:40 horas, después de la hora de cierre. Se sentaron en la mesa de al lado, por lo que vimos de cerca lo que pasó. ¿Qué hicieron Pato y Miguel? Atenderlos como si hubieran llegado a las 9, sin apresuramientos. Actuaron como dueños.

Para un empleado, actuar como dueño lo hace destacar entre la bola al demostrar iniciativa. ¿Cómo hacerlo? Aquí le van 10 tips:

1. Si ve algo tirado, recójalo. Parece trivial, pero la actitud cuenta muchísimo. Las empresas están llenas de “valemadrismo”. A un propietario todo le importa. Aunque un problema que no sea de “su área”, si puede aportar, hágalo.

2. Quejas, NO; propuestas, SÍ. Debatir y discutir inteligentemente son clave para innovar. Pero hay que hacerlo propositivamente. Piense críticamente, pero ofrezca alternativas mejores.

3. Conozca su negocio a fondo. Al pasar el tiempo, aprenda lo más importante de los departamentos clave. Descubra los factores críticos de éxito del negocio.

4. Conozca a su cliente a fondo. En el mundo interconectado, los clientes tienen más poder. En el mundo cambiante, los clientes también cambian. Escúchelos y entiéndalos.

5. Estudie a la industria y a los competidores. Ahí encontrará oportunidades, y si no pone atención, ¡amenazas!

6. Dé siempre de más. Kilos de mil 100 gramos. OJO, en productividad y resultados. No necesariamente el que pasa más horas en la oficina es el más productivo. Sea inteligente.

7. Pregunte y aprenda. De todos y en todo.

8. Tenga planes de contingencia. ¿Qué haría si pasa “X” o “Y”? Hombre preparado vale por dos. Sobre todo en asuntos clave.

9. Vaya más allá de lo obvio. El mundo en el que vivimos es muy superficial. Sálgase del molde. Profundice. Así destacará.

10. Relaciónese con todos, pero sobre todo con los jefes. Busque mentores y construya relaciones benéficas.

Pasemos ahora a la perspectiva de un dueño. Tener empleados como Pato y Miguel es clave. ¿Cómo cultivarlos? Otra vez, 10 tips:

1. Comunique bien y frecuentemente. Que sepan lo que busca. Sus empleados no son adivinos.

2. Tenga un equipo heterogéneo. Vacúnese contra los “yes, men”. La diversidad genera más ideas. Lo complementarán.

3. Acepte el debate. ¿Ya tiene un equipo diverso? Promueva que lo reten. Acepte sugerencias.

4. Escuche y actúe. De otra forma, 3 y 4 no le servirán de nada.

5. Monitoree comportamientos y resultados de sus empleados. Si usted fuera el dueño del Chimichurri Grill, ¿cómo se daría cuenta de lo que hicieron Pato y Miguel? Defínalos y mídalos.

6. De retroalimentación de lo malo... pero también de lo bueno. Típico, lo malo siempre se anota y castiga pero, ¿y lo bueno? Por cierto, “feedback” específico y frecuente.

7. Capacite al apto y deshágase (humanamente) del inepto.

8. Incentive comportamiento de dueño en sus empleados. Monetarios y no monetarios (relea, Motivar, ¿Sólo con Dinero?).

9. Acepte al equivocarse y de ser necesario, cierre heridas.

Cierro con el décimo consejo: Reclute “dueños”. Quizá sea el más importante. Por ejemplo, le sugiero buscar personas que hayan demostrado pasión y entusiasmo (ausente en tantos jóvenes) a través de acciones claras que puedan ser de valor para su organización.

Le recomiendo también pruebas prácticas en sus entrevistas. Por ejemplo, tenga papeles tirados (o su equivalente, como simular algún problema que sea evidente, pero que usted no verbalice). ¿Quién los recoge? Parece trivial, pero un dueño siempre levanta la basura.

EN POCAS PALABRAS.

“En una cultura de liderazgo todos actúan como dueños, presidentes o directores de área”.

Robin Sharma, experto en liderazgo.





17 Septiembre 2016 04:00:15
Presencia y Carisma
Una frase de la gran charla Tu lenguaje corporal forma quien eres, de Amy Cuddy (véala en nuestros sitios, 35 millones de personas lo han hecho, segunda más vista de TED).

La profesora de Harvard asegura que todo mundo hace juicios amplios por el lenguaje corporal y que estos predicen aspectos clave en la vida. Por ejemplo: “a quién se promueve o a quién se invita a salir”.

La psicóloga menciona las investigaciones de Alex Todorov de Princeton, que revelan que juicios ¡de un segundo! de caras de candidatos predicen 70% del tiempo quién ganará una elección en EU. ¡Ojalá! ¿Quién votaría por un rostro como el de Trump?

En su charla, Cuddy explica cómo sentirse poderoso importa fisiológicamente, particularmente en dos hormonas clave.

“La mente del poderoso es distinta. Hay más confianza, iniciativa y optimismo. Piensa mejor en abstracto, se arriesga más. Su nivel de testosterona (dominancia) es más alto, pero el de cortisol (estrés) es mucho menor”, explica. De esta forma, una persona que es (o se siente) poderosa toma riesgos y no se “muere por la presión”.

El poderoso tiene “Presencia”. Y este es exactamente el título del libro que Cuddy escribió sobre el tema. De acuerdo con un resumen del sitio meaningfulhq, el/la que posee “Presencia”:

* Comanda respeto de otros.

* Habla con autoridad y claridad.

* Es apreciado por todos.

* Desarrolla confianza interna para su progreso personal.

El enfoque de Cuddy es eminentemente práctico (vea un video resumen del libro en nuestros sitios). Parece simplista, pero a ella le funcionó. Tuvo un accidente catastrófico de adolescente. Los doctores le pronosticaron una vida difícil y limitada, y hoy es profesora de Harvard, autora, conferencista. Exitosa 100 por ciento.

En buena parte porque reclutó a su cuerpo para modificar a su mente. Algunos trucos prácticos del libro:

1. Utilizar poses “expansivas”. Brazos abiertos, ocupar espacio al sentarse, pararse y gesticular al hacer una llamada clave, etc.

2. No “calmarse”, sino “emocionarse positivamente”. El calmadito puede ser inseguro. Aprovechar el estrés, pero convirtiéndolo en un arma positiva (relea “¿Estrés positivo?”).

3. Evitar encorvarse al enfocarse a pantallas pequeñitas cuando se hace una tarea importante.

4. Pensar en momentos de la vida donde se fue exitoso. Mentalizarse antes de tareas relevantes.

Cuddy asegura que hay que engañar a la mente, sobre todo en momentos de duda: “pretende hasta que lo logres”, explica.

¿Y con esto tendremos? ¿Ser poderoso es tan simple como creérselo? Claro que no. Hay que hacer la tarea: preparase, analizar, pensar, ser creativos, socializar, influir y hasta tener suerte. Pero si ya hicimos esto, un lenguaje corporal positivo es clave.

Pasemos a otra cualidad del que tiene presencia: el carisma, que proviene del griego “charis” que significa “gracia” o “regalo”. De acuerdo con el excelente sitio MindTools (MT), la persona carismática es asertiva, tiene confianza, inspira y es cálida.

Muchos piensan que es una cualidad innata reservada para el extrovertido y atractivo. Sin embargo, MT propone que el carisma lo conforma una serie de rasgos y comportamientos que se pueden cultivar de la siguiente forma:

Adoptando un lenguaje corporal positivo (como ya vimos).

Ayudando a otros a que se sientan mejor.

Teniendo inteligencia emocional (relea “Emoción inteligente”) y empatía (ponerse en los zapatos de otros).

Confianza en uno mismo y asertividad.

Presencia y carisma. Dos cualidades que seguro ayudan a triunfar. Cierro con una anécdota que Cuddy cuenta en su libro sobre Arnold Schwarzenegger.

Platicaba con Lou Ferrigno (el del Incredible Hulk, ¿se acuerda?) antes de una competencia de físicoculturismo.

Típico: la presumida. Yo soy más fuerte, te voy a ganar, etc. Bueno, pues el “Terminator” le dijo a Ferrigno: ya le hablé a mi mamá para decirle que gané. ¿Y sabe qué? ¡Sí ganó!

EN POCAS PALABRAS.

“Mi presencia habla volúmenes antes de que diga una palabra”

Mos Def, rapero
10 Septiembre 2016 04:00:31
Las lecciones de Agassi y Sampras
Hace unos meses entrevisté a Andre Agassi y Pete Sampras, dos íconos del tenis mundial. Las charlas fueron interesantes y divertidas (¡hasta jugaron balero!). No se las pierda en nuestros sitios. Aparte de platicar sobre sus carreras dieron algunas reflexiones valiosas para los negocios y la vida. Como el domingo se juega la final del US Open, le destilo las lecciones más importantes de estas dos estrellas.

AGASSI

Sobre el definir lo que realmente importa: “Pete era mejor que yo. Pero prefiero tener mi carrera. ¿Sabes a lo que me refiero? Todo depende de qué es lo que valoras”. Lecciones del tenis para la vida. Te enseña:

* Disciplina y las bases para resolver problemas.

* A reconocer fortalezas y debilidades.

* A rodearte de gente que complemente tus huecos.

* A ser objetivo. “El tablero no miente. El tablero no siempre dice todo, pero no miente. Te enseña a pensar en tu oponente y en lo que ve”.

Cómo manejar la presión en los puntos clave: “si piensas que hay un punto más importante que otro (un break point es más o menos importante que un punto de set, por ejemplo), fallarás. El tenis se trata del siguiente punto. Para cruzar la meta tienes que ejecutar los puntos importantes. Y la única forma de hacerlo es si los tratas a todos con el mismo apremio. Son iguales”.

Para vencer al rival en un “mano a mano”: “disciplina mental ante tu oponente, que sientan que no vas a ceder. El tenis es en cierto modo una competencia de miradas para ver quién parpadea primero”.

La importancia de la defensa: “para los jugadores de club es importante hacer que su oponente juegue una pelota más. Mi sugerencia para tenis de club es reconocer cuáles son las tendencias del oponente. Tomemos un saque. ¿Dónde está más cómodo el rival? ¿Dónde está más seguro? Y entonces, en puntos importantes forzarlos a jugar en situaciones incómodas. Si les gusta hacer un servicio amplio por la parte derecha, métete a la zona y oblígalos a hacer cosas que no quieren hacer”.

SAMPRAS

El peligro del que el éxito te haga inflexible: “debí haber estado más abierto a probar tecnología (hablando sobre el French Open, el único torneo Grand Slam que no ganó. ni siquiera llegó a una final). Por ejemplo, en cuanto a mi raqueta. Probar una más grande; estaba empecinado en usar mi raqueta, tensada a 85 libras y con una cabeza pequeña. Y así era muy difícil jugar en arcilla. Alguien me sugirió cambiar y nunca tuve realmente el valor de hacerlo porque estaba funcionando en las otras superficies. Pero en arcilla es totalmente distinto. Debí haber tomado una raqueta de cabeza grande. Me hubiera ayudado. No digo que fuera a ganar, pero es algo que desearía haber probado. Un poco más de tecnología”.

El tiempo te da fortaleza mental: “cuando iba creciendo tenía altibajos mentalmente. Al crecer y madurar me volví resistente. Así que no creo que sea algo que puedas enseñar (la fuerza mental). Está dentro de ti esa voluntad. Y eso es lo que separa a los grandes jugadores de los buenos jugadores, esa resistencia mental”.

Lo realmente importante en la vida (al preguntarle que le escribiría a un Pete Sampras de 80 años): “disfruta de tus hijos, disfruta de tus nietos. Disfruta de tu familia. Mantente sano, come bien, haz ejercicio. Mantente activo”.

Sobre las guerras electorales y cerrar heridas: “espero que cuando termine (la campaña entre Hillary y Trump), independientemente de quién sea Presidente, podamos seguir adelante y apoyar a esa persona. Pero estos próximos meses todos los debates que van a tener con estas dos personas, simplemente no se ve bien”.

Detrás de cualquier deportista de alto rendimiento que destaque a nivel mundial hay valiosas lecciones de vida, tanto de que hacer como de que NO hacer.

El tenis a fin de cuentas es una guerra individual de habilidad física y fortaleza mental. Sampras y Agassi ganaron 124 campeonatos y 22 Grand Slams entre ambos. Por eso son leyendas. Ojalá que algunas de sus lecciones le sean útiles en la cancha, la oficina y la casa.

EN POCAS PALABRAS.

“No te enfoques en el pasado, no sueñes en el futuro, concentra tu mente en el presente”.

Buda

WebExtra:

Andre Agassi y Pete Sampras, entre el tenis y la vida.
03 Septiembre 2016 04:03:23
Para decidir
Hace poco platiqué con el yerno de unos amigos que buscaba un consejo sobre una decisión de su MBA. El joven estaba a días de iniciar en la escuela X cuando la escuela Y – la de sus sueños– le avisa que lo aceptaron. Para el año entrante.

¿Qué hacer? Las dos escuelas, excelentes. No había una decisión mala o buena. Tras charlar, escucharle y de hacerle preguntas para ayudarlo a reflexionar cerré con un consejo práctico.

“Toma una decisión y ‘duerme’ con ella. Si pasas una noche tranquila, seguro es la decisión correcta. Si no, quizá te equivocaste”. Un consejo que recibí hace tiempo.

¿Sabe qué? Me enteré luego que de toda la charla, ese tip fue el que más sirvió. Decidió iniciar ya su MBA y tuvo una noche fatal. En la mañana cambió de parecer: esperará un año para su maestría ideal.

Así pasa a veces: la ayuda para decidir llega del lugar más inesperado. ¿Qué otros trucos existen para decidir mejor? Empecemos con 4 del Lifehacker:

1. Pretender que se aconseja a un amigo. Para eliminar el aspecto emocional de decidir.

2. Limitar la cantidad de información a considerar. En la era digital es fácil caer en la trampa de “más datos = mejor decisión”. A veces así es. Pero OJO, hay decisiones pequeñas que se deben de tomar rápido. Sobre todo si se puede dar reversa o si equivocarse no cuesta mucho.

3. Adoptar la postura del “contreras”. Enliste sus supuestos y piense qué se requiere para que lo contrario sea cierto. Evalúe y actúe en consecuencia. A veces, dar la contra funciona. Vea en nuestros sitios un simpático video de Seinfeld sobre el tema.

4. Use una hoja de cálculo. La estructura de Excel ayuda a enlistar pros, contras, a ponderar, a hacer árboles de decisiones. Todo lo que ayude a clarificar la decisión será de gran ayuda. Ah, y si no sabe Excel, saque un papel y lápiz (no pluma). Hágalo a mano.

El autor y consultor Mike Myatt propone en Forbes 6 pasos lógicos para tomar mejores decisiones:

a) Analizar la situación. Motivos, urgencia, impacto e información disponible (datos, investigación, opiniones, etc.)

b) Rebotar la decisión. O por lo menos piense en el impacto que tendrá en diversos grupos.

c) Ejecutar análisis costo/beneficio y riesgos/recompensa.

d) Evaluar si es la decisión “correcta”. Ojo, no la popular.

e) Tomar la decisión. Ojo con la parálisis por análisis.

f) Tener un plan de contingencia. Escenarios y alternativas.

Por su parte, el Hufftington Post preguntó a emprendedores exitosos por un truco para tomar rápido buenas decisiones. Aquí le van:

– Reconocer el daño de la indecisión.

– Definir bien lo que se trata de conseguir (optimizar).

– Enfocarse en lo más importante.

– Someter temprano la decisión a pruebas de ácido.

– Utilizar la Caja de Eisenhower (relea Guía Simple de Vida).

– Entienda la situación completa.

– Consulte la decisión con consejeros confiables.

– Concéntrese “en el 90%”. Muchas veces basta.

– Preguntarse: ¿esto realmente importa? Actuar en consecuencia.

– Jerarquizar y delegar.

– Poner fecha límite.

– Graficar. Eje X: tiempo o dinero. Eje Y: impacto de decisión. Ubique el asunto y decida de acuerdo con su posición.

– Decida con un “volado”. Si no le gustó el resultado, haga lo contrario. Parecido a mi consejo de “duerma con ella”.

– Haga un “Pre-Mortem”. Relea aquí: Adelantando el Epitafio.

Todos buenos consejos. Espero alguno le sirva. Mi receta: analice con datos, invite a disidentes y fomente el debate, ponga “pruebas de ácido”, consulte para mejorar, tenga “planes B” y dedique el tiempo justo de acuerdo con la importancia de lo que vaya a decidir.

¿Qué truco agregaría? Mándemelo y lo comparto por Twitter. Excelente semana.

Trump en México. Dice Peña que lo hizo “para proteger a los mexicanos”. Híjole: si así lo hace, ¡mejor desprotegidos! El martes escribí sobre cómo acercar a un enemigo. La idea es buena, pero si se ejecuta mal, el resultado es lo que pasó ayer. Todo el beneficio para Trump, todo el costo para Peña (y México). Si un líder no es brillante, sus asesores son clave. Me pregunto: ¿quién asesora a Peña?

En pocas palabras.

“El hombre sabio toma sus propias decisiones, el ignorante sigue a la opinión pública”.
Grantland Rice, autor norteamericano
20 Agosto 2016 04:00:00
Lógica ilógica
“Los otros candidatos (republicanos) no sabían que el aire acondicionado no funcionaba. Sudaron como perros. ¿Cómo van a derrotar a ISIS (Estado Islámico) así?”.

Una de las 20 mil estupideces de Donaldo J. Trump. Bravuconadas vacías que le funcionan ante un electorado ignorante y el poder amplificador de las redes sociales.

Muchas de ellas, falacias que de acuerdo con el diccionario Webster son “argumentos a veces plausibles pero construidos con premisas falsas”.

En este caso, “si el candidato suda, seguro será un debilucho”. Las falacias son comunes en la política y pueden ser mortales en los negocios. Errores crasos envueltos en engaños de lógica.

Le platico sobre el libro Falazmente Ilógico (vea un video en nuestros sitios) que resume 300 falacias. Repasemos 12 de ellas de acuerdo a un resumen de Farnam Street y al sitio freethoughtpedia:

1. No es un verdadero escocés. Aseveración: “¡Un escocés verdadero no tomaría así!”. Reto: “Oye, pero yo conozco a un escocés que sí toma así”. Respuesta “¡Pues entonces no es un verdadero escocés!”. ¡Ja! Una generalización circular inamovible.

2. Falacia genética. Relacionada al origen del argumento: “Claro que Pedro defendería a los sindicatos, ¡pertenece a uno!”. Se evita discutir la validez de la postura por el origen de algo que no tiene nada que ver con el mismo (Pedro es sindicalizado).

3. Fallar en explicar. Al ser cuestionado, alguien responde con términos nebulosos. Postulado: “El plan funciona por las dinámicas psicopedagógicas antropológicas”. Pregunta: “¿Y qué es eso?”. Falacia: “el intercambio simbiótico de expresiones verbales y no verbales”. ¿Entendió? Yo no. Ahí la falacia.

4. Reduccionismo causal. Postulado: “Warren Buffet es exitoso porque su papá fue diputado”. Parte de un hecho incuestionable para concluir algo que no puede ser comprobado. Algo muy común para sentirse cómodo y no profundizar.

5. Falacia de Composición y de División. Dos lados de una moneda. Si una parte de algo grande tiene alguna propiedad, entonces el todo la tiene también. O bien, si el todo tiene una propiedad, las partes también. Ejemplos: “tu cerebro está hecho de moléculas que no tienen conciencia, por lo tanto tu cerebro no tiene conciencia”. O bien: “Wall Street es un lugar deshonesto, entonces mi vecino Jim que trabaja ahí es deshonesto”.

6. Pendiente enjabonada. Si A pasa, entonces Z es inevitable. Sin que exista causalidad. Convencer asustando. “Si legalizan la mariguana, al rato sigue la heroína”. “Si se casan parejas del mismo sexo, después podrás casarte con tu madre”.

7. Dilema falso o “Blanco y Negro”. Presentar sólo dos opciones cuando existen muchas. “El que esté de acuerdo con dejar entrar a musulmanes, está de acuerdo con el terrorismo”. O bien: “o estás conmigo, o contra mí”. Trump y AMLO la adoran.

8. Borregada o Popularidad. Intentar validar un argumento por una creencia popular. “Si Dios no existe, ¿por qué tantos creen en Él?”. Peligrosísimo en la era de las redes sociales.

9. Incredulidad personal. Buscar cerrar una discusión con un “Me parece imposible creer que.”. Y agregue lo que se le ocurra.

10. Ataque personal (ad hominem). Sacarle la vuelta al debate atacando algún aspecto personal del oponente que no tiene nada que ver con lo que se discute. ¡Trump da clases!

11. Que lo compruebe otro. “La religión musulmana es más violenta. El que no esté de acuerdo, que me lo pruebe”. Uno habla. y que otro compruebe. Poner al oponente a la defensiva.

12. Apelar a emociones (no a la razón). Tres variaciones. a) Fuerza o autoridad. b) Compasión: “siempre me ganas, déjame esta vez, ¿no?”. c) Consecuencias futuras no demostrables.

La lógica debería ser una aliada que nunca falte en ninguna actividad. Y sin embargo, como es una cualidad muuuy escasa, se convierte en enemiga mortal del grillo, inepto o corrupto. En la política, en los negocios y en la vida.

Apunte estas falacias. Hay que vacunarse contra ellas (y otras más). Porque cuando la lógica abandona un cuarto, la ignorancia se queda solita. Y el progreso entre ignorantes rara vez es posible, ¿o no?

EN POCAS PALABRAS.

“La lógica es el inicio de la sabiduría”.

Leonard Nimoy, actor norteamericano
13 Agosto 2016 04:00:14
Al derecho y al revés
Un amigo me mandó por WhatsApp una caricatura fenomenal. De un lado Trump y del otro lado Hillary. En medio una frase:

“Créanme, que el temor es más grande que la esperanza. Porque no podemos ser optimistas. Y nunca me oirán decir: América necesita puentes, no muros”.

Típica frase de Trump, ¿no? Un mensaje lleno de miedo y odio, ¡Ah!, pero si leemos al revés (de abajo hacia arriba), la cosa cambia:

“América necesita puentes, no muros. Y nunca me oirán decir: no podemos ser optimistas. Porque es más grande la esperanza que el temor, créanme”.

En este jueguito, el orden de los factores sí altera el producto. ¡La frase está mucho mejor al revés! Así parece Hillary la que habla con un mensaje optimista. Buenísimo. Juguemos con el concepto (los puntos entre las palabras significan cambio de renglón).

EN LA POLÍTICA.

1. Pedir perdón.
Al derecho: Les pido una disculpa. No. Nunca rompí la ley. Pero, las percepciones de corrupción son reales. No lo volveré a hacer.
Al revés: Lo volveré a hacer. No son reales las percepciones de corrupción. Pero nunca rompí la ley. No les pido una disculpa.
2. Los honestos del partidazo.
Al derecho: Son honestos 99.99 por ciento de nuestros miembros. Obviamente que no dejaremos que los corruptos manchen la buena imagen de nuestro partido.
Al revés: Dejaremos que los corruptos manchen la buena imagen de nuestro partido. Obviamente que no son honestos 99.99 por ciento de nuestros miembros.
3. El (la) candidato(a).
Al derecho: Fulanito(a) da el ancho para cumplirle al ciudadano. Por ningún motivo. Elegimos amistad sobre capacidad.
Al revés: Elegimos amistad sobre capacidad. Por ningún motivo fulanito(a) da el ancho para cumplirle al ciudadano.


EN LOS NEGOCIOS.


1. El disidente.
Al derecho: Aprecio tus cuestionamientos. Ya sabes que nunca se ignora aquí al que piensa distinto.
Al revés: Se ignora aquí al que piensa distinto. Ya sabes que nunca aprecio tus cuestionamientos.
2. El recorte.
Al derecho: Será un recorte quirúrgico, analítico y humano. De ninguna manera. Usaremos el hacha indiscriminadamente.
Al revés: Usaremos el hacha indiscriminadamente. De ninguna manera será un recorte quirúrgico, analítico y humano.
3. Servicio al cliente.
Al derecho: Atención al cliente. No utilidad. Esta es la receta.
Al revés: Esta es la receta: utilidad. No atención al cliente.


EN LA VIDA.


1. Llegar tarde.
Al derecho: Estoy arrepentido. No voy a llegar tarde. Cuando quiera te pediré permiso para regresar después de las 10. No, nunca olvidaré quién es el que más contribuye en este hogar.
Al revés: Nunca olvidaré quién es el que más contribuye en este hogar. No te pediré permiso para regresar después de las 10. Cuando quiera voy a llegar tarde. No estoy arrepentido.
2. El dinero.
Al derecho: ¿Dinero? ¡Para nada! Felicidad. No se equivoquen: uno dura, el otro se acaba.
Al revés: No se equivoquen: uno dura, el otro se acaba. ¿Felicidad? Para nada, ¡dinero!
3. Trabajar.
Al derecho: Trabajar para vivir.
Al revés: Vivir para trabajar.
A veces las palabras engañan y lo que se dice es exactamente lo contrario de lo que hace. Sin duda, una mala filosofía de vida. ¿Se le ocurre alguna otra frase “al revesada”? Mándemela y la compartiré por Twitter. Buen fin de semana.

EN POCAS PALABRAS.

“Mi vida es mi mensaje”: Ghandi

(Al revés: mi mensaje es mi vida. Cualquiera de las dos, ¡excelente!)
10 Agosto 2016 04:00:00
Los malos buenos
Imagine que está en la fiesta para celebrar su retiro. ¿Con qué palabras le gustaría se expresaran de usted? ¿Cómo quisiera ser recordado?

Inteligente, conciliador, eficiente, preocupado por los demás, gran líder o un valioso miembro de un equipo. U otros conceptos parecidos.

Seguramente en su lista no aparecen: “contreras”, cuestionador o el que tomaba y ejecutaba eficientemente las decisiones difíciles

Y sin embargo, estos términos son tan importantes como los primeros. En un mundo ultracompetitivo, una organización no sobrevive sin debatir, sin cuestionar supuestos y sin hacer lo que dicte el mercado, los clientes y/o las circunstancias, por difícil que esto sea.

Quizá el ejemplo más común es el del empleado que no da resultados, ya sea por inepto o por mala actitud.

“He construido mi carrera siendo el malo de la película. Si una persona no quiere cambiar se le advierte. Y si no cambia recomiendo se le despida”, explica Joseph Seibert en el Wall Street Journal.

Ocupar este rol no es fácil. El consultor recomienda mantener relaciones cordiales sin llegar a la amistad. “Es difícil tomar decisiones racionales sobre amigos”, dice.

Para aguantar el estrés, el también exdirector de sistemas del gigante de medios VIACOM se ejercita regularmente, tiene pasatiempos y mantiene amistades. Ah, y nunca olvida que sus acciones han ayudado a muchas empresas a ganar plata y crear empleos.

El rotativo identifica cinco perfiles típicos de “malos de la película”:

1. Buscador de éxito. Prefiere alcanzar objetivos a que todo mundo lo estime.

2. Maverick. Ignora objeciones a sus proyectos. Sigue adelante.

3. Ejecutor. Toma tareas que a otros frustran o molestan.

4. Peleador de judo. Convierte la hostilidad de otros en una fuente de motivación y energía.

5. Reformador. No deja que la amistad afecte la implementación de cambios necesarios.

En realidad, muy lógicos. Y sin embargo, ocupar el rol de malo no tiene que involucrar despidos, dar malas noticias o implementar grandes cambios. Puede ser tan fácil (o difícil) como cuestionar y fomentar el debate creativo.

Muchas de las empresas que revolucionan al mundo están fundadas bajo el principio de que discutir racionalmente fomenta la innovación y la creatividad (relea ¡Más Vale que lo Reten!).

“Es importante para cualquier equipo contar con un abogado del diablo. Alguien que sea constructivo y que articule de forma cuidadosa la discusión”, explica Lindred Greer.

La profesora de Stanford comprobó la mejora de desempeño de equipos que tenían un “contreras inteligente” a través de dos estudios que realizó con colegas de diversas universidades.

En uno analizaron el desempeño de 120 equipos formados por 571 estudiantes de posgrado en India y en el otro a 41 de una institución financiera en Holanda.

En algunos de estos grupos se incluyó a un miembro que tenía información objetiva que era distinta a la aceptada por el resto. Ah, y a esta persona se le capacitó para presentarla sin confrontar frontalmente. Los resultados fueron contundentes.

“Cuando el ‘contreras’ con información distinta la presenta sin confrontar, se genera una discusión productiva que genera un mejor desempeño”, explica Greer.

La clave es la manera como se argumenta: el “contreras” debe poseer inteligencia emocional (relea Emoción inteligente).

De esta forma, los equipos con disidentes ni siquiera se dan cuenta de que hubo conflicto o discusión. El proceso de mejora es natural. Por el contrario, si el “contreras” actúa como “Rambo” el de-sempeño del equipo sufre con discusiones acaloradas.

Claro, los gritos y sombrerazos rara vez llevan a buen puerto. Por lo tanto, si quiere jugar un rol de “contreras inteligente” deberá estudiar a fondo el tema a tratar, identificar y documentar los puntos débiles, pensar cómo presentarlos sin confrontar y entrenarse para discutir sin que la pasión ciegue a su razón.

Cualquier persona naturalmente buscará que se le quiera y aprecie en su trabajo. Alcanzar esta meta siendo siempre “buena onda” es fácil, pero quizá no sea lo más conducente. El verdadero reto es lograrlo siendo a veces el “malo bueno” de la película de su vida. ¿No cree?

EN POCAS PALABRAS.

“El que bien te quiere te hará llorar”.

Refrán mexicano
06 Agosto 2016 04:00:01
Metas irracionales
Podcast:

“¿De veras creía que íbamos a ganarle a Motorola y su ejército de ingenieros? Mike nos ponía estas metas y yo pensaba: está loco”.

Un fragmento del excelente libro Losing the Signal (eBook, Amazon) que reseña la saga de Research in Motion (RIM) y sus BlackBerry. Una historia fascinante de éxito exorbitante y fracaso estrepitoso.

RIM fue la típica compañía disruptiva con dos tipos fuera de serie que se complementaron perfectamente. Mike Lazardis (cofundador y genio tecnológico) y Jim Balsillie (ventas, finanzas y negociación).

Dos tipos que anticiparon una necesidad (email para empleados de grandes empresas) y crearon un dispositivo ideal (simple, instantáneo y seguro) para crear y dominar un mercado enorme y luego, por diversas razones y errores, perderlo.

Aparte de su genialidad, Lazardis y Balsillie tenían un rasgo compartido por otros emprendedores revolucionarios: fijaban a sus equipos metas que parecían irracionales.

Por ejemplo, Walter Isaacson explica en su libro El Campo de Distorsión de la Realidad, de Steve Jobs. “Hacías lo imposible porque no sabías que lo era”, explica Debi Coleman, miembro del equipo original de la Mac.

Otros casos: Jeff Bezos de Amazon, que ha revolucionado cómo compramos, leemos y hasta almacenamos información. O que tal Elon Musk, de Tesla y SpaceX: “si crees que una tarea debe de tomarse un año, Elon quiere que lo hagas en una semana”, reporta uno de sus ingenieros en el sitio Quora.

Pues sí: no se puede cambiar al mundo siendo conservador y “medianero”. A fin de cuentas, un equipo extraordinario con las herramientas adecuadas puede lograr lo imposible.

Fantástico, pero: ¿y si el equipo no es extraordinario? ¿y si las herramientas no son las adecuadas? ¿acaso las metas irracionales pueden ser dañinas?

“Abandonemos de una vez la absurda práctica conocida como metas agresivas”, explica Daniel Markovitz en el HBR.

El autor y consultor les ve tres problemas:

1. Pueden ser muy desmotivantes. El porcentaje de bateo será bajo y el desánimo resultante daña a cualquier equipo.

2. Provocan comportamientos poco éticos.

3. Generan acciones riesgosas.

Okey, pero volvemos a lo mismo: objetivos conservadores generan resultados promedio que no son suficientes en el mundo de hoy.

“En la economía creativa las organizaciones son flexibles y ágiles para crear valor más rápido para el consumidor. Y para lograrlo se requiere ambición y metas agresivas”, defiende Steve Denning en Forbes.

El exdirectivo del Banco Mundial tiene razón: imagínese a Blockbuster enfrentando a Netflix, o a un taxi tradicional combatiendo a Uber. Una historia que se repite constantemente: un disruptor exitoso con metas irracionales que pone de cabeza a la compañía más exitosa.

Quizá habría que buscar un camino intermedio: “las organizaciones necesitan tanto metas agresivas como éxito constante”, explica Ron Ashkenas en otro artículo de HBR.

El consultor sugiere objetivos agresivos de muy corto plazo. Algo a lo que llama “Resultados rápidos”: minimetas irracionales que se puedan alcanzar en 100 días o menos.

Por ejemplo, narra cómo para lograr tasas de crecimiento que parecían imposibles, un gigante de adhesivos retó a docenas de equipos a implementar una sola idea para generar nuevos ingresos en poco tiempo.

“En los siguientes dos años, cientos de equipos en el mundo ayudaron a la empresa a incrementar ventas a la vez que se generaban más oportunidades de crecimiento”, explica.

Según Ashkenas, para que los “resultados rápidos” funcionen deben de estar alineados a los objetivos de largo plazo y diseñarse para provocar innovación, colaboración y aprendizaje.

Estoy de acuerdo. El detalle del diseño es lo que hará la diferencia entre una meta irracional que motive, energice y haga que se logre lo impensable y una que frustre, desanime y sea contraproducente.

El secreto de un líder es a fin de cuentas encontrar ese balance. Entender las capacidades actuales de su equipo, hacerlas que crezcan en el tiempo y forzar a que den más de lo que creen que pueden dar. ¿A poco no?

EN POCAS PALABRAS.

“Si no alcanzas una meta, no la ajustes. Ajusta las acciones que tomaste”.
Confucio
30 Julio 2016 04:05:00
Corto plazo, largo plazo
En relación con esta última profunda verdad, me encontré un artículo interesante en el blog del autor Seth Godin. Dice así:

* En el corto plazo (CP), nunca alcanza el tiempo. En el largo plazo (LP), cualquier recurso restringido se vuelve disponible.

* En el CP, puedes engañar a cualquiera. En el LP la verdad se impone.

* En el CP: si hay una vacante, contrata al primero que encuentres. En el LP, pasarás tu tiempo con los contratados hoy.

* En el CP, es divertido faltar a clase. En el LP, la educación cuenta.

* En el CP, puedes progresar destruyendo a otros. En el LP, construir algo de valor es lo mejor.

Remata Godin: suma los cortos plazos y obtendrás tu largo plazo. Actúa conforme a este principio. Fenomenal. Juguemos con el concepto con 30 teoremas. A ver que le parecen.

EN LA POLÍTICA (versión buena)

1. En el CP ejecuta eficientemente, en el LP cambiarás tu mundo.

2. En el CP sé honesto, en el LP tu comunidad te aplaudirá.

3. En el CP rodéate de aptos, en el LP tu equipo hará que te luzcas.

4. En el CP promete sólo lo que puedas ejecutar, en el LP tus hechos hablarán por sí mismos.

5. En el CP escucha y respóndele al ciudadano, en el LP nunca te faltarán votos.

6. En el CP privilegia la información factual y el análisis, en el LP tus proyectos serán siempre exitosos.

7. En el CP actúa con transparencia total, en el LP nadie te acusará nunca de tramposo.

EN LA POLÍTICA (versión cínica, ¿y la más común?)

8. En el CP busca un padrino poderoso, en el LP tú serás un padrino poderoso.

9. En el CP lambisconea siempre al poderoso, en el LP tu carrera nunca se atascará.

10. En el CP reparte recursos y presupuesto a tus cuates, en el LP nunca te faltarán oportunidades.

11. En el CP promete cualquier cosa que no pueda medirse, en el LP simplemente sigue haciéndolo.

12. En el CP ataca y destruye a tus enemigos, en el LP vivirás tranquilo disfrutando tu riqueza.

13. En el CP rodéate de cuates, en el LP siempre tendrás amigos leales en muchos lados.

14. En el CP roba con discreción, en el LP reparte y disfruta.

EN LOS NEGOCIOS
15. En el CP escucha al cliente, en el LP tu empresa triunfará.

16. En el CP sé eficiente, diligente y confiable, en el LP tu carrera siempre irá hacia arriba.

17. En el CP aprende, en el LP enseña.

18. En el CP debate constructivamente, en el LP innovarás.

19. En el CP crea relaciones, en el LP aprovéchalas y crece.

20. En el CP fomenta una relación constructiva con tu jefe, en el LP construye buenas relaciones con tus subordinados.

21. En el CP crea un imperio, en el LP crécelo y defiéndelo.

EN LA VIDA

22. En el CP educa bien a tus hijos, en el LP tu país mejorará.

23. En el CP siembra amistades, en el LP cosecharás alegría.

24. En el CP ahorra, en el LP disfruta.

25. En el CP da amor, en el LP recíbelo.

26. En el CP escucha y pregunta, en el LP aprende.

27. En el CP ejercítate, en el LP vive con salud.

28. En el CP aprende a caminar, en el LP corre.

29. En el CP busca y atesora lo positivo, en el LP serás feliz.

30. En el CP vive plenamente, nunca sabes cuánto durará tu LP.

Sume los cortos plazos y obtendrá su largo plazo. Actúe conforme a este principio. ¿Se apunta? ¿Se le ocurre algún otro teorema? Mándemelo y lo comparto por Twitter. Buen fin de semana.

EN POCAS PALABRAS.

“En el largo plazo, todos estaremos muertos”, John Maynard Keynes, economista británico.





23 Julio 2016 04:00:22
Liderazgo a la “perro zapatero”
“¿Por qué vendía zapatos? Nunca pude vender enciclopedias. Entonces me di cuenta: no vendía. Yo creía en correr. Creía que el mundo mejoraría si la gente corría. Y creía que mis zapatos eran mejores. Al notarlo, la gente quería ser parte. Creer es irresistible”.

Una pepita de oro de un tipo exitosísimo. Un extracto de la fabulosa autobiografía “Perro Zapatero” (Shoe Dog, Amazon), de Phil Knight, el fundador de Nike.

Hoy, Nike es un imperio: la empresa global más grande de calzado y ropa atlética, con 63 mil empleos y un valor de 93 mil 700 millones de dólares.

Knight se codea con los atletas más famosos y tiene una fortuna personal estimada por Forbes en 24 mil 200 millones de dólares.

Pero no siempre fue así. Nike inició como un sueño de un joven flaco de Oregon. Construir este imperio llevó sudor, lágrimas y un par de décadas. Y este “perro zapatero” tiene lecciones invaluables. En palabras de Knight:

1. El arte de competir es el arte de olvidar tus límites, tus dudas, tu dolor y tu pasado. De olvidar esa voz que dice: no puedo dar un paso más.

2. Los números son hermosos, son un código secreto. Correr te enseña a respetarlos ferozmente. Eres lo que dicen tus números. Nada más, nada menos.

3. Mi esperanza era fallar rápido para poder implementar lecciones que costó mucho aprender. Esto se convirtió en un cántico interno: falla rápido.

4. La manera más fácil para saber realmente qué piensas de alguien: dile adiós.

5. Woodel (uno de los fundadores) y yo éramos muy distintos, pero nuestra amistad tenía un cimiento común: enfocarnos en una tarea pequeña a la vez. Eso clarifica tu mente.

6. Sí, confianza. Más que el capital, más que la liquidez. Eso es lo que se necesita. Ojalá tuviera más, ojalá pudiera pedirla prestada. Es como el efectivo.

7. Parecía el fin del mundo (cuando rompieron su relación para distribuir en EU los zapatos japoneses Tiger). No sabíamos cómo sobreviviríamos. “Los tenemos donde queremos”, les dije. Si vamos a triunfar o fracasar, que sea con nuestras ideas y marca.

8. Durante el juicio legal contra su proveedor japonés, una grave crisis: el único curso de acción es revelar todo, transparencia total. Tenía sentido estratégico y moral.

9. Pre (Steve Prefontaine, amigo de Knight) solía decir: me podrán ganar, pero tendrán que sangrar para hacerlo.

10. En cuÁntas compañías multimillonarias puedes gritar: ¡hey, cara de nalga!, ¿y todo el equipo directivo voltea? Así nació el apodo “cara de nalga”. Capturaba nuestro espíritu: ninguna idea era tan sagrada como para no burlarse de ella y ninguna persona tan importante como para no ser ridiculizada.

11.. Todos dudábamos de nosotros mismos, lo que controlaba nuestros egos. Cualquiera sería el más inteligente en cualquier otro cuarto, pero no lo creíamos así.

12. Ninguno de los “caras de nalga” se sentían amenazados por mí. No le digas a alguien cómo hacer algo, diles qué hacer y déjalos que te sorprendan. Dales poder y déjalos cometer sus errores.

13. Lo estaba moviendo de su zona de comfort, como me gustaba hacer con todos de vez en cuando, para prevenir se anquilosaran.

14. Consejos a emprendedores jóvenes: piensen con qué tipo de personas quieren pasar los siguientes 40 años, no te conformes y busca lo que te “llama”.

15. A veces tienes que desistir. Saber cuándo hacerlo puede ser señal de genialidad. Pero desistir no significa parar. Nunca pares.

16. Cuando llegó (el dinero, la riqueza) nos afectó a todos. No demasiado ni por mucho tiempo, pero lo hizo. Si lo tienes o no, si lo quieres o no, si te gusta o no, el dinero intentará definirte. Nuestra tarea es no dejar que pase.

Oro molido. Para apuntar y reflexionar. Espero le sirvan.

EN POCAS PALABRAS.

“El arte del liderazgo es saber decir No. Decir sí, es muy fácil.” Tony Blair, político británico
16 Julio 2016 04:03:49
La ventaja de la lentitud
Esta frase define una característica de nuestra era: la velocidad. El que va lento se queda atrás y pierde. El que rebasa triunfa y es feliz. ¿Será?

“Perdemos de vista del efecto de correr para todo: el daño a nuestra salud, dieta, trabajo, relaciones, medio ambiente y comunidad. Tanto apresuramiento hace que vivamos una vida rápida y no una vida buena”, explica Carl Honore en una fabulosa charla de TED (véala en nuestros sitios).

El autor del libro Alabando a la Lentitud utiliza la frase inicial para explicar nuestra actitud frente al tiempo: como es finito, es pecado desperdiciarlo. Paradójicamente, la lentitud tiene ventajas.

“En todo el mundo personas están haciendo lo impensable: bajar el ritmo. Ser lentos es a veces una ventaja”, señala.

Tiene razón. Aplicable hasta en los negocios. Por ejemplo, detenerse a pensar ayuda antes de escribir o hacer una presentación.

La próxima vez, tome una hoja en blanco y lápiz (no pluma) y bosqueje sus ideas. Apunte, borre y corrija. Use y tire hojas. Esta lentitud aparente del inicio se pagará mil veces con un mejor producto final. Ah, y terminará más rápido.

O que tal resistir la tentación de actuar rápido al implementar una idea nueva. El sesgo a la acción es atractivo: un “manos a la obra” hace que cualquiera se sienta útil y dinámico. Cuestionar al “lento”: “ya lo sabemos, ¿para qué más análisis?”, “Esa empresa ni es mexicana, ¿qué le podemos aprender?”, o algo parecido.

Es cierto, a veces hay que actuar rápido. Pero en un mundo tan cambiante analizar antes de actuar puede ser la diferencia entre ganar y perder. Distinguir cuando la lentitud es ventaja es una habilidad clave.

En su libro, Honore enumera consecuencias de vivir demasiado rápido (de acuerdo con el resumen de V. Subramaniam):

a)Falta de sueño y fatiga.

b)Empeora la vida familiar.

c)La era de la rabia: el menor contratiempo provoca furia.

d)Impaciencia generalizada.

¿Cómo bajar el ritmo? Aquí le van algunos tips:

1. Nunca coma solo, tome su tiempo y no lo haga frente a una pantalla (TV, Smartphone).

2. No tome llamadas de trabajo en su tiempo libre y fines de semana.

3. Tome vacaciones.

4. Cuide las horas que trabaja. El que labora demasiadas horas es por lo general poco productivo.

5. Tome pequeños breaks de 10 a 15 minutos en su trabajo varias veces al día.

6. Analice (sobre todo al pasar de los años) cambiarse a un trabajo con menos presión.

7. Dése tiempo para pensar.

8. Genere una caja de herramientas antiestrés (relea ¡Vivir como una Cebra!).

9. Intente practicar yoga y meditar (relea: Mente Sana).

10. Ejercítese.

11. Adopte un pasatiempo: leer, pintar, etc.

12. Baje al tiempo de TV (o estar frente a una pantalla). Y controle el tiempo que sus hijos dedican a esto.

13.Para los estudiantes: balanceen lo académico con lo extracurricular.

14.¡Cuidado con meter a los hijos en una “carrera competitiva” desde pequeños! Estudios comprueban: muchos chavitos tienen estrés, no se los provoque usted.

15. No compita en todo.

Sabios consejos que van en contra de la “carrera de ratas” (igual que en un experimento) tan típica de nuestras vidas diarias.

Cierro con una anécdota. Hace unos meses tuvimos una comida en Monterrey de los exalumnos de economía del Tec 1984. Obvio, fuimos todos los que vivimos en la ciudad. y dos buenos amigos que radican en ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua (155 mil habitantes).

Se les antojó la reunión, vieron que había un vuelo barato de VivaAerobús y listo, ¡a comer con la raza! ¿Tomar un avión así nada más y para algo divertido? Algo impensable para un regiomontano.

Le pregunto a mi amiga y me dice: “Cada vez que vengo a Monterrey, no sé cómo disfrutan su vida. Puro acelere y estrés. Viven para trabajar y no trabajan para vivir”.

¡Exacto! Quizá el secreto de la felicidad esté precisamente en encontrar este balance. Por lo pronto, le deseo que sus vacaciones (tómeselas, recuerde el tercer consejo) sean lentas y divertidas.

EN POCAS PALABRAS

“La vida es mucho más que sólo incrementar la velocidad”.

Gandhi

WebExtra: Charla de TED de Carl Honore: Alabando la Lentitud.


09 Julio 2016 04:00:12
Péinese bien o fracase
“Una semana de ejercicios y cremas rejuvenecedoras y estás listo para enfrentar al mundo. Pero si te peinaste mal quizá te esconderás todo el día”.

Esto es parte de un artículo que reseña el interesante estudio Espejito, Espejito, de la profesora de Stanford Margaret Neale.

Resulta que sentirse atractivo (no serlo, tan sólo percibirse) hace que cualquiera se sienta parte de la alta jerarquía. Y sentirse como “jefe”, importa.

“Mi percepción de cómo me veo, importa. Si te sientes poco atractivo, creerás que perteneces a una clase social más baja”, explica Neale.

Los cinco estudios de Neale surgieron de ver la fortaleza de la industria de la belleza en Estados Unidos aún durante la crisis de 2008. En 2013, aportó 237 mil millones de dólares al PIB de EU y genera 3.6 millones de empleos. Nuestro mundo rinde culto a la belleza física.

“Vivimos en la era de la imagen: es nuestra tarjeta de presentación”, señala Alex Kuczynski, autora del libro Adictos a la Belleza.

Por eso las cirugías cosméticas generan ingresos anuales en el vecino país por 13 mil millones de dólares. En 2014 se realizaron 16 millones de procedimientos (uno por cada 15 adultos).

¿Superficial? Sin duda. ¿Irracional? Mmmm, pues no. La ciencia no miente: ser bello tiene ventajas.

“Aun tomando en cuenta la inteligencia, la autoestima de una persona crece cuando es atractiva y esto resulta en mayores ingresos”, señala Tim Judge, profesor de la Universidad de Florida.

Judge demostró que personas atractivas ganan más en su vida. Según el sitio Payscale, 230 mil dólares, equivalentes (según los economistas Hammermesh y Biddle) a 9% más para un hombre y 4% más para una mujer.

Según Payscale, una mujer delgada gana 50% más que una con peso promedio, pero una con sobrepeso gana apenas la mitad.

Por cierto, curiosamente esto no es aplicable para los hombres. De hecho, los gorditos ganan en promedio 30% más. Otro signo más de la inequidad: para ganar más, la mujer tiene que ser flaca; el hombre no.

Por otro lado, los profesores australianos Kort y Leigh demostraron que por cada pulgada adicional de altura sobre el promedio las mujeres ganan entre 5 y 8% más, y los hombres entre 4 y 10 por ciento.

Sin embargo, quizá le resulte reconfortante (a mí sí) saber que a fin de cuentas, la educación y la inteligencia importan. Y mucho.

“Los efectos de la inteligencia (en el ingreso) fueron mayores que los del atractivo. Los inteligentes no están en desventaja. Claro, si se tiene ambos, ¡qué mejor!”, concluye Judge.

Hablemos ahora sobre otra manifestación física del atractivo: el lenguaje corporal.

“Hacemos juicios amplios por el lenguaje corporal. Y estos juicios predicen circunstancias clave en nuestras vidas, cómo a quién se promueve o a quién se invita a salir”, señala Amy Cuddy en una charla de TED (véala en nuestros sitios).

Como ejemplo, la sicóloga y profesora de Harvard menciona las investigaciones de Alex Todorov de Princeton, que revelan que juicios ¡de un segundo! de las caras de candidatos predicen en 70% de los casos quién ganará una elección en EU. ¡Ojalá! ¿Quién podría querer una cara tan fea como la de Donald Trump?

En su charla, Cuddy explica cómo el sentirse poderoso importa fisiológicamente, particularmente en dos hormonas clave: la testosterona y el cortisol.

“La mente del poderoso es distinta. Hay más confianza, iniciativa y optimismo. Piensa mejor en abstracto, se arriesga más. Su nivel de testosterona (dominancia) es más alto, pero el de cortisol (estrés) es mucho menor”, explica.

De esta forma, una persona que es (o se siente) poderosa toma riesgos y no sucumbe ante la presión.

Ni hablar: ser o sentirse atractivo importa. Aquí le va un último consejo práctico. Neale y Belmi descubrieron que hasta los recuerdos de “buenos o malos días en apariencia” importan.

¿Tiene usted una junta importante? Antes de la misma, piense en algún día donde se sintió “particularmente atractivo”. Esta simple memoria le ayudará en su desempeño, a que usted se sienta poderoso(a), como si fuera jefe. Fascinante, ¿no cree?
02 Julio 2016 04:00:33
Las leyes del sufrimiento humano
“Ley 1018: si se te cae un pan con mermelada, siempre aterrizará del lado de la mermelada”. Una de las leyes del sufrimiento humano que Dios dicta en su computadora en la muy original película El Nuevo Nuevo Testamento.

Buenísima comedia de humor negro belga/francesa que cuenta la rebelión de Ea, la hija de Dios que, viendo como Él se divertía haciendo sufrir a los humanos, decide venir a la Tierra para reescribir un nuevo testamento con seis apóstoles elegidos al azar.

No la deje de ver, seguro pronto estará en Netflix o Roku. Le platico que este Dios amargado no sólo causa tragedias, sino que nos hace la vida de cuadritos con reglas como estas:

* Ley 2218: la fila del súper donde no estás siempre se moverá más rápido.

* Ley 2029: justo cuando te metes a bañarte, suena el teléfono.

Juguemos con el concepto, con 27 leyes que espero NO le resulten demasiado familiares.

POLÍTICA MEXICANA:

1. El candidato más capaz y honesto siempre perderá la elección.

2. La propuesta más económica y/o de mejor calidad nunca será la elegida en una licitación pública.

3. Mientras más grande sea el sindicato, más corrupto (y rico) será su líder.

4. Siempre se escogerá la idea más complicada de implementar.

5. El líder que elige a sus cuates como colaboradores nunca tiene cuates inteligentes.

6. A más claridad y lógica, menor nivel jerárquico tiene el funcionario (y viceversa).

7. A mayor problema, más grande el comité para estudiarlo y más rimbombantes las “leyes” que se crean para atacarlo.

8. Hay una relación inversamente proporcional (término de economistas) entre carisma y telegenia e inteligencia y probidad.

9. No importa qué fila se elija, al final lo atenderá el peor burócrata de todos los que fueron ese día a trabajar.

NEGOCIOS

10. El día que no va a trabajar, el jefe preguntará por usted.

11. Los confidentes/asesores del jefazo nunca serán los más inteligentes.

12. La crisis que más teme siempre estallará cuando usted no esté.

13. Mientras más caro el consultor, más complejo y complicado el reporte final.

14. El día que tiene una idea distinta a la de su jefe es el día en el que él o ella tienen la peor jaqueca de su vida.

15. Siempre habrá oportunidad de crecer... en el departamento de al lado.

16. La idea más innovadora... se le ocurrirá al competidor.

17. Siempre sabrá usted la respuesta... de la pregunta que no se hace.

18. Cuando usted se luce, todos los jefes están de vacaciones.

LA VIDA

19. Los hijos apreciarán sus consejos, cuando ya no vivan en casa.

20. El día que usted llega tarde a su casa, su pareja invariablemente tendrá insomnio.

21. Justo cuando compra el auto de sus sueños, la armadora “lo renueva totalmente”.

22. Podrá practicar el deporte que le gusta cuando sus achaques no lo dejan disfrutarlo.

23. Tendrá tiempo para aprender un nuevo idioma, cuando ya ni siquiera se acuerda de su lengua madre.

24. Siempre perderá los estribos en el peor momento posible.

25. Cuando tiene la energía, le falta el conocimiento y no lo dejan. Y cuando ya sabe y lo dejan, ya no tiene la energía.

26. El vuelo que se retrasa siempre será el suyo.

27. Siempre que está a dieta le ofrecerán la comida más sabrosa.

No le arruino la película, pero al final nuevas leyes son escritas y así la vida cambia para bien. Creo que para intentar minimizar el sufrimiento humano, hay que poner todo de nuestra parte.

Que no quede por uno. De lo demás... sólo Dios dirá. ¿Se le ocurre alguna otra ley del sufrimiento humano? Mándemela y con gusto la compartiré por Twitter. Por lo pronto, durante sus vacaciones le deseo ¡cero sufrimiento y pura diversión!

En pocas palabras...

“Unos provocan felicidad al llegar, otros... al irse”. Oscar Wilde.
25 Junio 2016 04:00:05
Creatividad lateral
En un mundo ultracompetitivo, ejecutar no es suficiente. Los nuevos conquistadores traen nuevos productos, servicios y enfoques.

Y la creatividad es su moneda de cambio. Ya hemos discutido aquí cómo el debate y el trabajo en equipo son claves para romper paradigmas (relea Cómo Ser Creativo y Debatir sin Pelear).

Perfecto. Pero, ¿qué técnicas específicas pueden fomentar una discusión productiva?

Empecemos con una paradoja: exactamente la misma virtud que hace a nuestra mente la computadora más poderosa se convierte en un obstáculo ante un cambio drástico.

“El cerebro está diseñado para filtrar la información entrante y organizarla en patrones rutinarios”, explica el experto en creatividad Edward de Bono en una fascinante charla (véala en nuestros sitios).

Por eso hacemos fácilmente cosas que las computadoras no pueden, como distinguir rápidamente un objeto, entender el tono al hablar o decidir en un tris si algo está bien o mal.

“Como la mente es conservadora y opera con patrones, una idea nueva por lo general es rechazada”, explica el blog PSYclassics.

Ahí es donde entra el “pensamiento lateral”, término inventado por el profesor universitario y consultor. Pensar lateralmente es salirse de los patrones actuales para encontrar nuevos. O sea, ser creativo.

Porque el pensamiento vertical (tradicional) sigue los pasos de un proceso en el orden correcto, considera sólo información “relevante”, encuentra la solución a un problema conocido, forma conceptos, hace juicios y crea patrones.

Todas las cosas muy buenas. Si no hay turbulencia o se quiere transformar algo.

El pensamiento lateral es un animal totalmente distinto. No sigue pasos establecidos, se equivoca para llegar a una solución, privilegia la riqueza de ideas y no el que sean correctas, contempla posibilidades y probabilidades, busca sin saber a ciencia cierta la respuesta y evita juicios para formar patrones nuevos.

Hay técnicas específicas para promover el pensamiento lateral. En su charla, De Bono sugiere cuatro:

1. Bloqueo. ¿Tiene usted un buen método “que siempre funciona”? Suponga que no existe y piense en alternativas. Ejemplo: “bloquear” la perforación vertical en pozos petroleros permitió innovar en la horizontal.

2. Extracción del concepto. Definir el objetivo o causa raíz facilita encontrar alternativas. Ejemplo: en lugar de instalar parquímetros, permitir estacionarse todo el tiempo deseado “siempre y cuando los faros estén prendidos”. Cero costo, mismos resultados.

3. Provocación. Decir algo “totalmente erróneo” para buscar alternativas distintas. Ejemplo: en lugar de medir la contaminación a fábricas en ríos, forzar a que el agua que utilicen siempre esté “río abajo” de lo que arrojen. Que sufran su contaminación.

4. Casualidad. Generar ideas a través de una palabra aleatoria, generalmente un sustantivo, que sirve como pivote.

El libro Pensamiento Lateral sugiere más herramientas, como generar alternativas, retar supuestos, buscar analogías, pensar un proceso “al revés”, encontrar y retar la idea dominante y realizar lluvias de ideas.

Finalmente, le presento una técnica más de De Bono: los seis sombreros pensantes. Para analizar un problema o proyecto con distintas perspectivas (colores):

a) Blanco. Analítico, revisar los datos disponibles. Llena huecos. Frío, calculador. Aprende del pasado, proyecta.

b) Rojo. Intuitivo, emocional. ¿Qué dicen sus instintos?

c) Negro. Revisa los puntos débiles, los riesgos. El abogado del diablo. ¿Por qué fracasaría?

d) Amarillo. Positivo, encontrar y explotar beneficios. ¿Cómo se puede lograr más?, ¿crecer más?, ¿mejorar?

e) Verde. Creatividad, innovación. Reta estatu quo.

f) Azul. El sombrero del líder. Controla el ritmo del pensamiento lateral. Del análisis.

“Típicamente las soluciones creativas y las nuevas ideas parecen obvias tras haber sido descubiertas”, explica De Bono.

El problema es que para llegar a éstas a veces hay que derribar los cimientos de lo que nos ha llevado al éxito. Espero que alguna de estas técnicas le sirva de mazo. ¡A tumbar se ha dicho!

En pocas palabras: “Creatividad es escapar de patrones establecidos para ver las cosas de forma distinta”. Edward de Bono, autor inglés.
18 Junio 2016 04:00:21
M.U.G.Re.RO.
Método Único General para Regenerar Rollos. Los acrónimos. Esos términos que agrupan iniciales o sílabas para formar palabras. Abreviaciones que abundan en la política y los negocios.

Ya conoce usted los típicos. En la política: PRI, PAN, CIA, Cisen, CNTE, SNTE, Pemex, etcétera. También hay algunos coyunturales y simpáticos, como ABT: “Anybody but Trump”, cualquiera menos Trump. O qué tal D.I.E.T: “Did I Eat that?”, ¿de veras me comí eso?

A veces se abusa de los acrónimos. Revise este correo real:

“Usamos acrónicos excesivamente, lo que impide la comunicación efectiva, sobre todo con empleados nuevos. Ya les he advertido muchas veces. Tomaré medidas drásticas: cualquier acrónimo será aprobado por mí”.

No, pues vaya que el autor está hasta la madre de los acrónimos. Y no es cualquier jefe. Es parte de un correo que envió Elon Musk en Mayo del 2010 a todos los empleados de SpaceX.

Musk es el genio detrás de Tesla, SpaceX, SolarCity e inversionista fundador de PayPal. Un billonario exitosísimo, visionario y muy peculiar. Por cierto, si quiere aprender sobre este líder le recomiendo el libro Elon Musk, de Ashley Vance (Amazon, inglés).

Estoy de acuerdo y sin embargo hoy le propongo 17 acrónimos que SÍ deberíamos usar. Dígame si no.

EN LA POLÍTICA

M.U.G.Re.Ro. Lo expliqué al inicio. Uso práctico: “Licenciado, quedó excelente su discurso. Lo redactamos con puro. M.U.G.Re.Ro.”.

A.F.E.C.T.O. Aceitar Facilito la Economía del Cuate en Toda Ocasión. Práctica común: “Ingeniero, usted sí que sabe repartir A.F.E.C.T.O.”.

Gen.I.A.L. Genuflexión Instantánea Automática Lambiscona. Por ejemplo: “Secretario, me asombra. Es usted Gen.I.A.L”. Variación: Gen.I.O., donde “O” significa oportuna. “Es un Gen.I.O., Presidente”.

P.O.Si.Ti.V.O. Prefiero Olvidar Síntomas Terminales y Voltear a Otro lado. Uso: “México avanza, necesitamos también ver lo P.O.Si.Ti.V.O”.

P.L.A.N. Patear Linealmente Acciones al siguieNte. La típica, la hemos escuchado mil veces: “Crearemos un P.L.A.N. detallado para atacar este grave problema”.

EN LOS NEGOCIOS

Co.Mi.Té. Confundir, Minimizar y Tergiversar. ¿A poco no?: “La mejor solución es crear un Co.Mi.Té. con miembros de todas las áreas”.

Min.Ut.A. Mínima Utilidad Aplicada. “Ya quedó la Min.Ut.A.”. Sí, es la minuta del Co.Mi.Té.

Es.Tu.Pro. Es Tú Problema. Parafraseando a Fox: “¿Y yo por qué? Es.Tu.Pro”. Una técnica infalible: endilgarle las broncas a otro.

M.E.T.A. Mínimo Establecido para Triunfar Ampliamente. Seguro que lo ha visto en acción, la práctica de bajar la vara al fijar objetivos para obviamente superarlos. “Después de un análisis cuidadoso, hemos fijado M.E.T.A.s muy agresivas”. ¡Sí cómo no!

Lí.D.E.R. Limita el Desarrollo Efectivo del Resto. Aplicable a jefes que creen ser fregones, pero más bien son fregados. “Todos en la organización reconocer: soy un gran Lí.D.E.R”. ¡Ja! Alabanza en boca propia es vituperio...

S.M.A.R.T. Siempre es Mejor Alabar el tRabajo del Tlatoani. Y con un anglicismo, para verse muy cool: “Jefe, eres súper S.M.A.R.T.”.

EN LA VIDA

Si. Pa.Pá. Simulación Para Papá. Lo que dicen los hijos, vs. lo que hacen. “Si. Pa.Pá. Claro que haré lo que me dices”.

Ex.C.U.S.A. Explicación Creativa Útil para Salir de Apuros. “No es Ex.C.U.S.A., mi amor. Yo sí quería regresarme, pero no traía carro y la raza se quedó hasta tarde”.

Cre.D.I.To. Creo que Después Intentaré pagar Todo. “Cárgalo a la tarjeta de Cre.D.I.To.: ¡está a 12 meses sin intereses!”.

C.L.A.S.S. En inglés: Come Late And Start Sleeping (llega tarde y empieza a dormir). “Ahora sí, listo para la C.L.A.S.S.”.

De.Pend.E. De Pend. le Entro. Cuando lo inviten a algo que no le conviene. “¿Quieres mi ayuda? Déjame ver. De.Pend.E. de.”.

M.I.E.D.O. Mejor Intento Escapar Del Oso. Más vale decir aquí corrió, que aquí murió: “La verdad, tengo M.I.E.D.O de regarla”.

17 acrónimos que parecen chistosos hasta que uno piensa: ¿no será que entre broma y broma la verdad se asoma? ¿Se le ocurre algún otro? ¡Mándemelo y lo comparto por Twitter! Buen fin de semana.

En pocas palabras.

“Las palabras valen poco. La palabra más grande que puedes decir es: elefante”.

Charles Chaplin

11 Junio 2016 04:00:00
Doce consejos
Daniel, mi hijo menor, se gradúa de Stanford este domingo. Con ello, ya mis dos hijos y mi hija terminaron sus carreras. Aprovecho para repasar una lista de consejos de hace 2 años, cuando mi hijo Jorge inició su primer trabajo. Apúntelos. Son valiosos para cualquier hijo, sobrino, ahijado, empleado o, por qué no, para todos los mayores que mantienen la chispa del novato.

1. Conoce a fondo tu trabajo.

El superficial no avanza, se atora. En el mundo compiten productos; en las empresas, personas. Conviértete en un experto en tus actividades y después en tu departamento, tu empresa, tu industria, etc. Lee e infórmate de fuentes confiables. OJO, rara vez se aprende en 140 caracteres.

2. Preguntando se llega a Roma.

Nadie nace sabiendo. No temas si no conoces algo. El que pregunta aprende, el que no, permanece ignorante. Ya verás, si preguntas recibirás ayuda. Ah, y dando y dando: también tú ayuda.

3. Haz la tarea.

Una cosa es preguntar y otra preguntar sonseras. Como en la escuela: la tarea importa. ¿Tienes un proyecto? Entiéndelo. ¿Visitarás a alguien? Infórmate. Toda actividad requiere respeto, más no temor. El respetuoso se prepara; el tímido se paraliza.

4. Detente antes de empezar.

Evita la tentación de la acción inmediata. Antes de iniciar una tarea o proyecto, detente a estudiar, planear y crear hipótesis. Así tendrás mejores resultados y en menos tiempo. OJO, encuentra un balance; evita la parálisis por análisis.

5. Relaciónate y encuentra mentores.

Extiende las redes sociales al ámbito laboral. Pero acá no es de “likes” o “shares”, sino de conexiones vivas. Conoce realmente a la mayor cantidad de gente posible. En distintos niveles y departamentos.

6. Procura a tu jefe.

Será tu relación más importante. Entiende sus prioridades y excede sus expectativas. Busca una relación gana-gana. OJO, no te vuelvas un “yes man”, pero al exponer ideas distintas siempre acompáñalas de valor agregado, de datos y opciones.

7. Amarra tu estrella al éxito.

Después de estar un tiempo en cualquier puesto te darás cuenta de qué personas, departamentos o proyectos tienen buen futuro. Relaciónate con ellos. Al crecimiento siempre lo acompañan las oportunidades.

8. Comete errores buenos.

El fracasar puede ser fuente de mejora, de éxito. Pero procura fallar temprano, para que los costos sean lo más bajos posibles. Si te das cuenta de que algo va mal, ajusta rápido. Ah, y si fallaste, SIEMPRE haz una introspección, deriva lecciones del fracaso.

9. Da kilos de mil 100 gramos.

Nunca te quedes corto. Evade el “luego lo arreglo” y el “casi ya está”. Da lo que te piden y si puedes, más (opciones, ideas, sugerencias, alternativas).

10. Sé pulcro, breve y claro.

Ideas concisas y precisas. Echar rollo es fácil, pero no lleva a ningún lado. Planea tu comunicación: puede ser igual de importante que los resultados de tu tarea o proyecto.

11. Para hablar, primero escucha. Cuando hables, que hable por ti la lógica.

Si no escuchas, no aprendes. No olvides esto, sobre todo cuando progreses y te hagas jefe. Discrimina lo insulso y atesora lo valioso. Cuando sepas algo, habla. Pero hazlo con argumentos sólidos, la lógica es tu mejor aliada.

12. Nunca dejes de llenar tu caja de herramientas.

Todos cargamos una como ejecutivos y personas. Si dejas de llenarla, cambia de horizontes. Nunca dejes de aprender.

No te tomes tan en serio que desaparezca el esparcimiento y las sonrisas en tus labores.

En pocas palabras: “En la juventud aprendemos. Con la edad, entendemos”, Marie von Ebner-Eschenbach, escritora austriaca.
04 Junio 2016 04:00:43
¿Cómo capturar la atención?
Estamos conectados 60x24x365. Todo el tiempo y a todas horas. Estamos inundados de información y distractores. En un mundo así cada vez es más difícil capturar la atención.

“El 90% de la información acumulada en la historia fue creada en los últimos 2 años. La atención es una moneda que sirve en todos los negocios”, explica el emprendedor Ben Parr (vea video en nuestros sitios).

El autor del libro Captivology asegura en un artículo del HBR que existen 7 disparadores para capturar la atención:

1. Automaticidad.

“Si alguien dispara una pistola, todos voltean”, explica Parr. Nuestros sentidos están alertas a señales del medio ambiente: colores fuertes, ruidos, etc. OJO, balancee y piense bien cómo hacerlo: llevar shorts a una junta formal de trabajo llamará la atención. para mal.

2. Puntos de referencia (framing, en inglés). Todos tenemos sesgos y filtros con los que se observa y juzga, con los que se presta atención o se ignora algo. Hay que entender bien a la audiencia objetivo y adoptar un marco de referencia similar.

3. Disrupción. Cualquier cosa que altera expectativas genera atención. “Hay una necesidad innata de descubrir si el suceso es una amenaza u oportunidad”, explica. Y a mayor disrupción, más atención. Otra vez, la clave es hacerlo positivamente: con una pregunta creativa, superando algún objetivo, etc.

4. Recompensa.

El famoso tema de los incentivos. “El querer capturar el premio hace que se preste atención”, explica Parr. El gran reto es diseñar un sistema que responda a sus objetivos y a la vez motive y entusiasme a su equipo.

5. Reputación. La ciencia no miente: el cerebro presta atención a las palabras de alguien visto como experto. ¿Quiere llamar la atención de alguien? Trátele temas que conozca bien y mencione su experiencia y logros. Dos tips adicionales: prepárese y cite a fuentes expertas en el tema.

6. Misterio. Es más fácil recordar historias incompletas. “Nos disgusta la incertidumbre”, explica Parr. Use esto a su favor, dejando temas pendientes para siguientes juntas, por ejemplo.

7. Reconocimiento. Todo mundo busca ser validado y apreciado. Si puede generar este sentimiento en alguien, podrá capturar su atención.

Según Parr, existen tres etapas al capturar la atención: inmediata, de corto y de largo plazo. Obviamente, la última es la más valiosa: “refleja un interés permanente, es la diferencia entre ver un episodio de House of Cards a ser un fanático que devora todas las temporadas”, explica.

Y en esto no hay atajos. Para capturar la atención de largo plazo, se tiene que pasar por las primeras dos fases.

Por otro lado, un artículo de la revista Time sugiere cuatro tácticas para mantener a cualquiera interesado en algo:

Estimular la curiosidad. Generar preguntas en lugar de dar respuestas. Sirve muy bien al dar una conferencia, mantiene a la audiencia involucrada.

Sorprender. Que su mensaje se aleje del estatus quo. Regla de dedo: cada 15 minutos, cambie algo (cuente un chiste, comparta una foto, brinde una perspectiva distinta, etc).

Relevancia y aplicabilidad. Fuera abstracciones, diga algo relevante para su audiencia, que le genere valor. Ah, y sin rollo.

Contar historias. Está comprobado: la mente recuerda mejor una historia, una narrativa. Mucho mejor si la apoya con anécdotas, imágenes o videos.

Finalmente, le comparto 10 consejos de grandes oradores para mantener la atención de una audiencia, según Inc.: iniciar con lo inesperado, que el mensaje sea sobre la audiencia y no sobre usted, sea concreto al inicio, mantenga el ritmo, lleve a conclusiones prácticas, despierte emociones, provoque participación, presentaciones claras y con opiniones, brevedad y ocupe el centro del escenario dominando a la
audiencia.

Es muy claro: capturar la atención puede ser vital en un mundo lleno de distractores. Lo bueno es que hay técnicas para lograrlo sistemáticamente. Espero le sirvan estos consejos para llenar su cartera de esta importante moneda de cambio de nuestros tiempos.

En pocas palabras.

“Si no estás confundido, es que no has puesto atención”.

Tom Peters, gurú de los negocios

28 Mayo 2016 04:00:07
Debatir sin pelear
Discutir y colaborar. Dos ingredientes clave para innovar. Dos ingredientes que quedan claritos al revisar la historia de la invención de la computadora, software e internet en el gran libro Los Innovadores, de Walter Isaacson (vea una entrevista en nuestros sitios).

Dos ingredientes contrapunteados. ¿Cómo debatir sin llegar a gritos y sombrerazos? Un personaje de Los Innovadores da la respuesta:

“Taylor tenía una cualidad de liderazgo especial. Provocaba creatividad abrasiva. Lograba que miembros de un equipo se cuestionaran, atacando ideas, pero articulando la postura contraria”.

Isaacson se refiere a Robert Taylor, pieza clave en la fundación del internet. Taylor fue un directivo de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada y bajo su tutela se creó ArpaNet, el precusor de la Red. Luego, en el laboratorio PARC de Xerox estuvo a cargo de innovaciones como la primera PC conectada al internet, el ratón, el interfaz gráfico y hasta las impresoras láser.

O sea, Taylor sabía de innovación. ¿Qué es creatividad abrasiva? Le platico sobre un buen artículo de HBR: Ponga todo el Cerebro de su Organización a Trabajar, de Dorothy Leonard y Susaan Straus.

“La innovación se da cuando colisionan distintas ideas, percepciones y maneras de interpretar y juzgar información. Cuando colaboran personas distintas. Pero las disputas pueden volverse personales y frenar la creatividad”, explican.

Ante esto, los líderes responden de dos formas: contratando a gente similar, para evadir conflictos (“el síndrome del clon”) y suponiendo que aún una discusión violenta generará soluciones creativas.

Error. Para manejar el proceso de abrasión creativa, primero hay que reconocer que existen distintas maneras de interpretar y utilizar información.

En su aspecto más básico, en el uso de los hemisferios del cerebro. Los pensadores del lado derecho analizan y resuelven problemas con procesos intuitivos no lineales, mientras que los zurdos cerebrales son lógicos, analíticos y secuenciales.

“Estas preferencias cognitivas se ven en estilos y métodos”, explican Leonard y Straus. Para debatir constructivamente, el líder debe identificar estos estilos en su equipo.

Ya con un diagnóstico, crear mecanismos de comunicación efectivos: unos querrán datos, otros, experiencias.

Ah, por cierto, si se da cuenta de que todos en su equipo son parecidos, ¡cuidado! Es muy difícil innovar con clones: “su equipo debe de ser de cerebro completo”, advierten las autoras. No puros zurdos o derechos.

Okey, ¿y si ya tiene un equipo completo? “Que todos sepan que están en el mismo autobús, sabiendo a dónde va y que nunca dejen de comunicarse”, explican. Cuatro reglas:

1. Trabajar sobre un objetivo común que el grupo conozca al dedillo y que nunca pierde de vista.

2. Contar con reglas operativas de juego explícitas. Simples, claras y concisas. Por ejemplo: “Cualquiera puede estar en desa-cuerdo con lo que sea y con quién sea, pero NO sin explicar claramente por qué”.

3. Crear una agenda clara y sobrada de tiempo. Tanto para discusiones divergentes sobre desacuerdos, como convergentes, para elegir la mejor alternativa.

4. Despersonalizar el conflicto. Posturas y no sobre personas.

“En el corazón de liderar la innovación está una paradoja: liberar talentos individuales y al mismo tiempo controlarlos para lograr resultados cohesivos y útiles”, explican los cuatro coautores del libro Genio Colectivo, también en el HBR.

De hecho, hay seis paradojas que un líder debe balancear: entre la identidad individual y la colectiva, el apoyo y la confrontación, aprender/experimentar y lograr resultados, improvisación y estructura, entre la paciencia y la urgencia, y colaborar y ordenar.

Ya lo sabe: la creatividad e innovación no se darán por casualidad, sino invitando a la mesa a gentes de todo tipo, logrando que discutan y se comuniquen, pero sobre todo asegurándose de que este debate sea constructivo.

Una mesa prolífica, calientita y productiva. ¿Cómo está la suya?

En pocas palabras:

“Aquellos que no pueden mantener su cabeza fría no deben entrar a la calentura de un debate”.

F. Nietzsche
21 Mayo 2016 04:00:45
Irracionalidad racional
Vivimos en un mundo que premia la lógica. Pocas cosas tan apreciadas como un pensamiento claro, nítido.

Pero, ¿sabe qué? A veces los más racionales pensadores son lógicamente irracionales. Le platico sobre Predeciblemente Irracional, un interesante libro de Dan Ariely, un conocido de este espacio (relea Motivar, ¿sólo con dinero? y ¡Cuidadito con los incentivos!).

“Mi observación es que no sólo somos irracionales, sino predeciblemente irracionales. Nuestra irracionalidad se repite de la misma forma una y otra vez”.

Ariely demuestra esto con experimentos que dan lecciones prácticas y útiles. Le platico.

“Algunos países muy similares tienen porcentajes de donaciones de órganos muy distintos. Por ejemplo, ¡Alemania 12% y Austria 100 por ciento! ¿Por qué?”, se pregunta Ariely en una genial charla de TED que puede ver en nuestros sitios.

El profesor de MIT explica que generalmente se piensa que la respuesta tiene que ver con la cultura de cada país. Y no.

¡La diferencia es por lo que se pide al ciudadano al obtener una licencia de manejar! Por ejemplo, en Alemania hay un cuadrito en blanco en el formulario con esta instrucción: “marque este cuadro si quiere participar en el programa de donación de órganos”.

Pero en Austria y todos los países con altas tasas de donación la instrucción es distinta: “marque este cuadro si NO quiere participar en el programa de donación de órganos”.

Y ya. Esa pequeñísima diferencia explica que Dinamarca tenga una tasa de donación de 4% y Suecia una de 86 por ciento. Países similares, diferencias dramáticas.

“Nos levantamos sintiendo que tomamos decisiones. Y resulta que al obtener una licencia, la decisión sobre donar órganos reside más en la persona que diseñó la forma que en el donante”, explica Ariely.

¿Qué otras lecciones se desprenden del libro? Aquí le van algunas (tomados de “resúmenes wiki”). Apúntelas:

1. El poder de lo “gratuito”. Algo gratis emociona irracionalmente. Aumenta el valor aunque lo regalado sea una baratija. Ejemplo, el éxito de “Amazon Prime”.

2. La emoción derriba barreras. Es más difícil “decir no” al estar emocionado. Y esto lo saben los mercadólogos. Cuidado.

3. El alto precio de ser dueño de algo. Se sobreestima su valor. El enfoque es sobre lo que se pierde y no sobre lo que se puede ganar al perderlo. Importante para aspectos de lealtad de marca.

4. Mantener la “puerta abierta”. Tener opciones puede distraer del objetivo principal. Se privilegia el mantenerlas vigentes, a pesar de grandes costos o de que no tenga sentido hacerlo.

5. El efecto de las expectativas. La mente recibe lo que espera recibir. Las creencias previas importan. Si cree que algo es bueno, es más probable que lo sea y viceversa. OJO con el truco de empaques lujosos o “ingredientes sofisticados”.

6. El poder del precio. El “efecto placebo” es real: una aspirina de 10 pesos “cura” mejor que una de 50 centavos.

7. Dada la oportunidad, muchas personas honestas harán trampa. Relea El efecto Lucifer. Ah, y tan sólo el firmar un “compromiso de honestidad” reduce el número de tramposos.

8. Manejar efectivo reduce la probabilidad de fraudes. Por ejemplo, un “six” de refrescos en una residencia estudiantil desaparece en un tris, pero 60 pesos no tan fácil.

Ariely narra muchos experimentos interesantes que demuestran cómo nuestra mente nos juega trucos al tomar decisiones.

“Imaginen que debe elegir entre un fin de semana todo pagado a Roma o a París. Dos grandes opciones, difícil decisión. Ahora, insertemos una tercera posibilidad: Roma sin incluir el café del desayuno. Una opción claramente inferior, pero ¿saben qué? Al agregarla, el viaje a Roma todo pagado se vuelve la opción preferida”.

Ariely explica que para la mente todo es relativo. La tercera opción peor facilita que se elija. Por ejemplo, una versión “de lujo” muy cara hace que la versión normal parezca excelente.

Pequeños cambios que provocan decisiones que parecen irracionales, hasta que uno las comprende.

“Entendemos nuestras limitantes en el mundo físico y las respetamos al construir algo. Pero al diseñar sistemas de salud, pensiones o de inversión ignoramos las limitantes del cerebro, de nuestro poder de decisión”, advierte.

Quizá en el conocer estos “botones irracionales” pueda estar la diferencia entre el éxito y el fracaso de un producto o servicio. Fascinante, ¿no cree?

En pocas palabras.


“La lógica nunca cambiará a las emociones o las percepciones”.

Edward de Bono, autor inglés
14 Mayo 2016 04:00:35
La regla de las 2 pizzas
“Si en una junta tienen que ordenar más de dos pizzas para comer, el equipo es demasiado grande”.

Sabiduría pura de Jeff Bezos (Amazon) para una habilidad clave para triunfar en nuestros tiempos: trabajar en equipo.

“Hay un nuevo modelo para transformar negocios y gobiernos en el mundo con una comunicación efectiva y frecuente que empodera a sus miembros: una red de equipos”, explica un estudio de Deloitte.

De acuerdo con la consultora, esta red de equipos opera con reglas muy distintas a las de la típica organización piramidal con controles jerárquicos claros. Siete principios para organizar equipos:

1. Centrarlos en clientes, productos o mercados, y liderados por expertos y no por administradores profesionales.

2. Darles autonomía para fijar metas y tomar decisiones. Claro, apoyando a la estrategia general.

3. Eliminar “feudos informativos” con un sistema interconectado de comunicación.

4. Eliminar barreras funcionales (producción, ventas, finanzas, etcétera).

5. Fomentar el trabajo entre equipos con “oficiales de enlace”, “hackatones” y espacios abiertos que promuevan cooperación.

6. Promover la movilidad interequipo según se requiera.

7. Reenmarcar roles directivos a planeación estratégica, visión, cultura y fomentar comunicación entre equipos.


Excelentes, apúntelos. Hablemos ahora de las características del funcionamiento de un equipo efectivo. Primero, como bien dice Bezos, el tamaño importa. Y para un equipo, grande no es mejor. Veamos.

Pocas empresas en el mundo son tan complejas como lo es Amazon. Para muestra, el botón de su “prime day” de julio 2015. Vendió 34 millones de productos en 24 horas, ¡393 cada segundo!

De todo tipo y tamaño. Órdenes pequeñas y grandes. Enviadas a todo el mundo con la promesa de llegar casi siempre en menos de dos días.

¿Se imagina los retos de comunicación y coordinación que se requirieron para crear el aparato logístico de Amazon?

Quizá le sorprenda la reacción de Bezos cuando sus ejecutivos le recomendaron incrementar la comunicación entre equipos a finales de los 90:

“Entiendo su postura, pero están totalmente equivocados. La comunicación es señal de disfunción. Significa que no están trabajando cercana y orgánicamente. Hay que lograr que equipos se comuniquen menos, no más”.

¿Cómo, cómo? Según el periodista Brad Stone (autor del excelente libro Amazon: la Tienda de Todo) Amazon y otras compañías como Google y Facebook (¡vaya trío!) construyeron sus organizaciones con lecciones aprendidas del desarrollo de software.

Conceptos muuuy interesantes. El libro El Mítico Hombre-Mes, de Frederick Brooks (programador de IBM y profesor de la Universidad de Carolina del Norte) argumenta que agregar programadores a proyectos complejos de software termina ¡retrasándolos!

De acuerdo con Brooks, la unidad de trabajo del “hombre-mes” utilizada para calcular tiempos de un proyecto computacional es un mito.

“Proyectos complejos no se pueden partir en tareas discretas a trabajar sin comunicación e interrelaciones entre programadores”, explica.

Por eso la necesidad de equipos pequeños que tengan comunicación orgánica y frecuente, y cuyos miembros tengan autonomía y poder de decisión. Una filosofía que se convirtió en pilar de muchas empresas tecnológicas exitosas en Estados Unidos.

Excelente. Pero aun con empleados “empoderados”, habrá que comunicarse. ¿Cómo hacerlo bien? Alex Pentland, profesor de MIT, realizó un estudio interesantísimo (vea un video en nuestros sitios).

A través de detectores electrónicos midió las interacciones diarias de 2 mil 500 miembros de equipos en 21 organizaciones durante 7 años y después identificó a los más exitosos. La comunicación entre sus miembros cumple 5 características:

1. Todos hablan y escuchan más o menos la misma cantidad de tiempo. Las contribuciones son claras y concisas.

2. Se comunican de frente con altos niveles de energía.

3. Hay interacción entre todos y no sólo con el líder.

4. Conversan lateralmente (no sólo en juntas).

5. Toman “breaks” para explorar y regresar con información valiosa.



Lecciones invaluables basadas en experiencia empírica.

La complejidad y la velocidad de cambio actual hacen imperativo el trabajo en equipo para triunfar. Para que éste sea exitoso recuerde: objetivos claros y conducentes, tamaño compacto, enfoque, comunicación, diversidad y autonomía.

¿Está listo para armar su “red de equipos”?

Posdata: la subsecretaria Lía Limón (Segob), gastó 215 mil 451 pesos para viajar a Ginebra, Suiza. En Expedia, por UNITED, un viaje redondo cuesta 18 mil 520 pesos. Nos debe 196 mil 931. ¿Cuándo nos los deposita?

En pocas palabras.

“Ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros”.

Ken Blanchard, escritor norteamericano
07 Mayo 2016 04:00:18
Reglas simples
Es muy claro, vivimos en un mundo complejo. Competencia global, información al instante y consumidores empoderados (entre muchos factores) crean un cóctel difícil de digerir.

Por lo tanto, es natural crear sistemas y procesos elaborados para descifrar nuestro mundo y triunfar.

¿Sabe qué? Esto pudiera ser un error. A fin de cuentas, la complejidad es prima hermana de la confusión.

“Nuestras investigaciones demuestran que reglas simples lidian con la complejidad mejor que soluciones complicadas”, señalan los profesores Kathleen Eisenhardt y Donald Sull de Stanford y MIT.

Los autores del libro Reglas Simples: Cómo Destacar en un Mundo Complejo explican que la simplicidad funciona mejor cuando se requiere actuar rápidamente.

“Por ejemplo, muchos ladrones tienen una regla que reduce la posibilidad de arresto: no robar en casas con carros en la cochera. O bien, los jugadores de futbol americano de Stanford tienen una regla para su dieta: estar siempre hidratados y comer lo que se quiera de cualquier cosa que pueda sembrarse o matarse”, explican.

De acuerdo con los catedráticos, las reglas simples deben cumplir cuatro condiciones: ser pocas, específicas a la persona u organización, aplicables a actividades bien definidas y flexibles.

En general, las reglas simples sirven para dos cosas: tomar mejores decisiones y hacer mejor algo.

Respecto a decisiones, fijan límites de acción, ayudan a jerarquizar acciones y establecen puntos donde se debe hacer un “alto”.

Aquí un ejemplo escalofriante: “la tragedia en el Everest que sirvió de base para el excelente libro Mal de Altura (Into thin air) fue provocada por ignorar una regla que fijó Scott Fischer, el líder de la expedición”, explican los autores.

Una regla muuuy simple: si no alcanzas la cima para las 2 pm, regresa al campo base. Porque si no, el regreso será de noche y de alto riesgo. Tras sufrir imprevistos, Fischer y su grupo la ignoraron: llegaron a la cima a las 3:45 pm. ¿El resultado? Ocho muertos, incluyendo a Fischer, cuyo cuerpo aún está en el Everest.

El segundo tipo de reglas simples son de proceso: “ayudan a ejecutar tareas, a coordinar equipos y a ejecutar en el momento adecuado”, señalan los catedráticos.

Muy interesante, ¿pero cómo construirlas? Eisenhardt y Sull sugieren cinco pasos en el Harvard Business Review (HBR):

1. Identificar un cuello de botella. Un departamento o proyecto donde las oportunidades exceden los recursos. Precisa, bien definido. No: “mejorar la calidad”. Sí: “proyectos de inversión deben reutilizar recursos”.

2. Datos sobre opiniones. El jefe no decide, los datos sí. Evidencia empírica más análisis.

3. Usuarios sí, jefes no. Las crean los que las aplicarán.

4. Concretas y fáciles de entender. Que se basen en análisis no significa que sean inteligibles.

5. Flexibles. Que cambien si se modifican las circunstancias o al aprender. Ninguna regla es para siempre.

De acuerdo con los profesores, esta metodología funciona aún para empresas que operan en ambientes dinámicos, como las tecnológicas. “Descubrimos que compañías como Cisco o Intel se apoyaban en reglas simples y no en marcos complicados”, explican.

Y tienen razón. Le platico por ejemplo de un exitoso inversionista y emprendedor que también usa reglas sencillas: Reid Hoffman, el cofundador y presidente del consejo de LinkedIn.

Ben Casnocha, quiEn fue su jefe de asesores, explica en el HBR que Hoffman tiene dos principios básicos para decisiones estratégicas:

a) Velocidad. Actuar con la información disponible y ajustar en el camino. Esto implica errores. La clave es que caigan en un rango de 10-20% del tiempo y no más. Esta habilidad es vital para una empresa pequeña, una startup. Compañías grandes tienen reglas distintas y deben buscar ventaja en su tamaño y no siempre en la velocidad.

b) Simplicidad. No ignorar la complejidad, pero al final enmarcar en opciones que todos entiendan. Un truco es dividirlas en categorías por dificultad, riesgo o creatividad. Otro más: cuando hay diversos factores en un análisis costo/beneficio, pivotear en uno que se considere el más relevante. Es decir, jerarquizar: que exista una razón primordial de hacer o no hacer algo.

Aunque suenan bien, es complejo crear buenas reglas simples. No sirven para todo, deben involucrar a usuarios y basarse en análisis y experiencia. No es “la regla del jefe” o la excusa para ignorar a la disidencia o a la competencia.

Si no, las reglas simples simplemente lo llevarán al fracaso.

En pocas palabras.

“Si obedeces todas las reglas, nunca te divertirás”.
Katherine Hepburn
30 Abril 2016 04:04:17
¿Por qué se trabaja?
Excelente pregunta ahora que estamos por celebrar el Día del Trabajo. Quizá la respuesta más común es: para ganar dinero y vivir bien. Pero por lo general lo que es obvio también es superficial.

Encontré un artículo interesante en el fabuloso sitio Farnam Street (suscríbase a su newsletter, muy recomendable) que hace referencia al libro Preparados para Rendir (Primed to Perform, Amazon) de Neel Doshi y Lindsay McGregor.

Las consultoras argumentan que hay 6 razones para trabajar. Las primeras tres responden a motivación directa, ya sea por la naturaleza de la labor o por creencias personales:

1. Jugar. La actividad se realiza simplemente porque se disfruta. Como bien decía Confucio: elije un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida. Algo fenomenal, pero que no todo mundo podrá lograr. Y menos todo el tiempo.

2. Propósito. Se valora no sólo la actividad, sino su resultado. A veces, el trabajo no se disfruta, pero se aprecian sus frutos. Por ejemplo, una dieta. O en el mundo corporativo, trabajar duro en Apple, Google o Amazon para cambiar al mundo. El trabajador piensa: vale la pena.

3. Potencial. La motivación no es del resultado directo, sino un probable paso ulterior. Regresando a la dieta: no es estar flaco, sino poder correr más rápido y completar un maratón. Un incentivo futuro.


Las autoras aseguran que los motivos directos son los que generan mejores resultados.

Ah, pero siempre y cuando la motivación directa esté conectada al trabajo. Cuidado, porque de no ser así, su efecto es negativo.

Las tres razones restantes son indirectas, relacionadas a fuerzas externas al trabajador:

4. Presión emocional. Se trabaja por sentimientos generalmente negativos: vergüenza, decepción o culpa. Ejemplo: un niño que practica el violín para no decepcionar a mamá. Es el motivo más débil. De hecho, Doshi y McGregor aseguran que organizaciones exitosas reducen la presión emocional a sus trabajadores.

5. Presión económica. Lo más básico: para evitar un castigo o lograr una recompensa. Ojo, no es sólo por dinero (relea “Motivar, ¿sólo con dinero?”).

6. Inercia. La peor razón y claro, la que genera peores resultados.

Seis componentes que vale la pena estudiar al evaluar cualquier cultura laboral.

Cambiemos de canal: ¿qué provocaría que alguien abandonara su trabajo? Aquí le van 11 señales según la revista Inc:

a) El jefe no le presta atención.

b) Sus ideas son ignoradas o descartadas.

c) Lo critican en público.

d) No le reconocen sus éxitos o no le agradecen su trabajo.

e) Siente que no tiene un propósito.

f) Es un número más.

g) No le emociona ni un poquito ir a trabajar.

h) El futuro es incierto.

i) Nadie comparte sus planes o sueños.

j) Cree que no puede hacer nada más (inercia).

k) Está cansado de que su futuro sea limitado.

En mi opinión, un buen trabajo implica contribución y aprendizaje constante. Por un lado, esfuerzos y actividades llevan a lograr metas específicas y cuantificables. Y por el otro, al aprender se va llenando la “caja de herramientas” que todo trabajador carga. Se genera así una fuerza laboral crecientemente capacitada.

Si estos dos factores se conjuntan en una organización que progrese y reconozca resultados al trabajador, habrá satisfacción duradera.

Finalmente, aún si se está satisfecho, vale la pena hacerse una pregunta: ¿Qué tanto se debe trabajar? Vivimos en un mundo que privilegia la riqueza y la acumulación.

Y sin embargo, recuerdo el cuento del ejecutivo que paseaba por una playa y ve a un pescador a las 2 de la tarde al dejar su barca. Extrañado, le cuestiona su ética de trabajo. El pobre hombre explica que trabaja lo necesario para tener tiempo para disfrutar a su familia.

Socarrón, el “gran líder” de negocios le explica detalladamente cómo en 20 años, con trabajo y esfuerzo arduo, puede crear un imperio.

“¿Y para qué?”, le pregunta el pescador. “Pues para tener recursos y dinero para darle una buena vida a la familia”, le responde.

Usted ya conoce la respuesta final del pescador: “es exactamente lo que tengo ahora”.

El famoso economista John Maynard Keynes publicó en 1930 un ensayo donde pronosticaba que en 100 años nuestras necesidades materiales estarían satisfechas.

Y sin embargo, a pesar de ello, advertía que no dejaríamos de trabajar: “hemos sido entrenados por demasiado tiempo para esforzarnos y no disfrutar”, concluye.

Exacto. Ese es el gran reto: realizarse con el trabajo sin olvidar el balance necesario para ser feliz. Le deseo lo encuentre.

En pocas palabras.

“La mejor preparación para el buen trabajo de mañana es el buen trabajo de hoy”.

Elbert Hubbard, escritor norteamericano.
23 Abril 2016 04:00:50
Administrar ‘a la mexicana’
Le propongo un curso de “Management” autóctono, basado en nuestra sabiduría popular. Administrar con refranes.

Va un experimento por temas. El refrán primero y en seguida su aplicación a los negocios (o a la vida).

MARKETING Y SERVICIO AL CLIENTE

1. Barriga llena, corazón contento. Buen producto y servicio, cliente feliz, ventas crecientes. Y empresa exitosa.

2. De lengua me como un taco. Las promesas de marketing son irrelevantes, lo que cuenta es lo realmente entregado al cliente.

3. Te juzgué sandía y resultaste calabaza. Creí tu mensaje… y tu producto es un fiasco. Ah, también aplicable a personas.

4. El marrano más trompudo agarra la mejor mazorca. Ganará el que tenga la mejor combinación producto/servicio y campaña.

FRACASO, ESTRÉS Y CRISIS

5. Cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana. Sustituya “hambre” por: crisis, estrés y fracaso. Cambie “amor” por: motivación, salud y ánimo, respectivamente.

6. Cada quien escoge el tamaño de la cebolla con la que va a llorar. Muchas veces las semillas de los fracasos en una organización las siembran sus miembros por lo que hacen. ¡O dejan de hacer!

7. Del plato a la boca, se cae la sopa. Sobre todo si no se está al pendiente de competidores y cambios tecnológicos.

8. Te quedaste como el perro de las dos tortas. No medir bien las fuerzas puede ser fatal en el mundo hipercompetitivo.

9. Si del cielo te caen limones, haz limonada. Hay que aprender del fracaso. Muchas historias de éxito inician con una falla (Relea Fracasar para triunfar).

RECURSO HUMANO: VIRTUDES Y DEFECTOS

10. Mucho ruido y pocas nueces. En la chamba, no es de rollos, es de “entregables”. Hablar es barato.

11. El que tiene más saliva, traga más pinole. El que “se prepara, esfuerza, hace la tarea, crea relaciones productivas”, “tiene más proyectos, progresa y es mejor remunerado”.

12. Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. El éxito pasado debe quedarse en el pasado. La arrogancia es mala compañera de viaje.

13. Hasta al mejor cocinero se le va la liebre. Los errores acechan a cualquiera. Nadie está exento.

14. En la forma de agarrar el taco se sabe quién es tragón. ¡Y por sus resultados se sabrá quién es apto e inepto!

15. De gordos y tragones están llenos los panteones. El camposanto corporativo está lleno excesos, tanto en estrategias como en prácticas operativas.

16. Hay que medir el agua a los camotes. Nunca estorba a la pasión una buena dosis de datos, análisis y razón.

17. El comal le dijo a la olla. Olvida grillas y peleas: no conducen a nada.

ESTRATEGIA DE VIDA

18. No se puede chiflar y comer pinole al mismo tiempo. Cuidado con hacer demasiado. Como bien decía Steve Jobs: elegir qué NO HACER es tan importante como decidir qué hacer.

19. Agua que no haz de beber déjala correr. Me recuerda a otro viejo proverbio: ¡del 100% de problemas que tengo, 10% son míos y el resto son por metiche!

20. Gallina vieja hace buen caldo. Nunca se debe ignorar la experiencia acumulada, sobre todo cuando ésta ha sido exitosa. Hay que balancearla con lo nuevo.

21. Donde come uno, comen dos. Para poder generar y repartir en la abundancia, habrá que hacerlo primero en las épocas normales. Y más aún en tiempos de crisis.

22. El que parte y reparte, se queda con la mejor parte. Ser jefe tiene sus ventajas y el poder organizacional se puede acumular sistemáticamente. Relea Poder. Triunfar.

23. A cada uno le toca escoger la cuchara con la que ha de comer. Es cierto que el triunfar en parte tiene que ver con suerte y circunstancias. Pero también con lo que se hace a través del tiempo.

Cierro con dos de chile, sal y de manteca. Para vivir mejor:

24. Sólo la cuchara sabe lo que hay al fondo de la olla. Vivimos en un mundo que compara todo, sobre todo en las redes sociales. Es mejor enfocarse a disfrutar lo que se tiene. Recuerde: la felicidad “de imagen” es muchas veces falsa.

25. ¡Ves que el niño es pedorro y le das frijoles! A veces los problemas empeoran por nuestras propias acciones.

Es que común que las lecciones más útiles vengan envueltas de forma sencilla, ¿a poco no? ¿Qué le agregamos a la lista? Mándeme el refrán y con gusto lo comparto por Twitter. Buen fin de semana.

En pocas palabras.
“Ningún hombre llega a ser sabio por casualidad”.
Séneca
16 Abril 2016 04:00:24
La teoría de todo
1. Resuelve la inteligencia.

2. Usa la inteligencia para resolver todo lo demás.

¿Qué le parece este sistema de dos partes? Intrigante, ¿no? ¿Quizá la frase de algún físico europeo? ¿Acaso la teoría de moda?

No. Es la misión de la empresa Deep Mind Technologies (DMT). Bienvenido al fascinante mundo de la Inteligencia Artificial (IA). Oootra gran revolución en puerta. Le platico.

El primero en definir IA fue John McCarthy, de Stanford, en 1955: “Es la ciencia de crear máquinas inteligentes, particularmente programas computacionales con la habilidad de alcanzar objetivos en el mundo”.

Pero no crea que AI es un simple programa de software. Para nada. Tiene que replicar las habilidades humanas de discernir y aprender.

El famoso matemático inglés Alan Turing formuló la prueba de ácido para la IA: “el juego de la imitación”. Que al conversar textualmente, un programa convenza a un humano de que está comunicándose con otra persona de carne y hueso.

Por décadas esto fue imposible… hasta 2014, cuando un programa ruso “engañó” a 33% de los humanos con los que se comunicó y los convenció de ser Eugene Goostman, un niño de 13 años, de Odessa.

En términos simples, hay dos tipos de IA. Primero, la estrecha, que busca lograr un objetivo específico. Por ejemplo, ganarle al campeón mundial de ajedrez o a jugadores en un juego de trivia. Ambos objetivos alcanzados por el famoso programa Watson de IBM, que en 1997 derrotó al campeón mundial de ajedrez
Gary Kasparov y en 2011 ganó Jeopardy tres días seguidos.

Pero el “cáliz sagrado” de la IA es la inteligencia amplia: aprender de todo partiendo de cero, igualito que un humano.

“Trabajamos en IA que sea flexible, general y adaptativa. Que no esté diseñada para una tarea particular. Que aprenda todo desde los principios básicos”, señala Demis Hassabis en una interesantísima charla (véala en nuestros sitios).

El fundador de DMT (comprada por Google en 2014 en 500 millones de dólares) explica que el programa aprenderá de cero con el modelo de reforzamiento del aprendizaje:

1. Se parte de un objetivo.

2. Se observa al mundo a través de los sentidos (generalmente la vista, pero pueden ser otros).

3. De esta observación se crea un modelo y se actúa.

4. Se observan los resultados obtenidos y se ajusta el modelo y por ende las acciones.

5. Se aprende hasta dominar el objetivo.

Por ejemplo, Hassabis demuestra cómo los programas de IA de DMT se adaptan y aprenden rápidamente para dominar a la perfección famosos juegos de Atari como Space Invaders o Breakout.

Pero quizá el logro más impactante de DMT es el triunfo reciente de su programa AlphaGo en el imposiblemente difícil juego de Go.

Go es un antiquísimo juego chino que es ultracomplejo por el número de movimientos disponibles en cada jugada (200 vs 24 en el ajedrez, por ejemplo). Imagine: el número de jugadas posibles en una partida típica ¡supera a todos los átomos que existen en el universo!

Por esto, un programa de IA de ajedrez simplemente calcula todas las posibilidades en una jugada y así gana. En Go esto es imposible: son demasiadas. Se requiere inteligencia y estrategia. Por eso se pensaba: “nunca un programa le ganará a un campeón de Go”.

¿Nunca? Hace unas semanas AlphaGo de DMT arrasó 4-1 con el campeón mundial coreano Lee Sedol y con estrategias totalmente sorprendentes.

Miles de millones de dólares y mucho talento pelean para crear los algoritmos y plataformas que lleven a la IA a cambiar nuestras vidas.

“Gigantes como Amazon, Google, IBM y Microsoft luchan por convertirse en líderes en IA. El ganador dominará la siguiente etapa de la era informativa”, explica un artículo del NYT.

El diario estima que para 2020 el mercado para aplicaciones de AI alcanzará 40 mil millones de dólares anuales. Estas aplicaciones revolucionarán las fábricas, pero también servicios médicos, la manera como se compra, atención a clientes y todo lo que usted imagine.

Hassabis advierte que la IA de las películas de ciencia ficción –de nivel humano– está todavía a décadas de distancia. Sin embargo, los aspectos éticos de esta revolución ya se tienen que discutir.

Y es que la IA puede implicar grandes riesgos. Desde su abuso por humanos hasta un programa con conciencia y autodeterminación (tipo Hollywood, como Terminator). Genios como Hawking, Gates y Musk han advertido sobre sus peligros para la raza humana.

Es cierto. La IA puede ayudar a resolver todo… o a empeorarlo. Lo que sí, es su llegada inescapable. Habrá que preparase.

Posdata: que el Gobierno regale 73 mil 500 millones de pesos a Pemex sin recortar la mitad de su personal, reducir prestaciones y arreglar pensiones es tirar el dinero a la basura. Relea “¿Y las lonjas Pemex?”.

En pocas palabras.

“Inteligencia es la habilidad de adaptarse a cualquier cosa”.

Stephen Hawking, físico británico.
09 Abril 2016 04:00:14
Para escribir bien
Más de uno pudiera pensar que en el mundo visual e instantáneo en el que vivimos la virtud de escribir es irrelevante.

Craso error: es exactamente al revés.

La explosión informativa y la comunicación instantánea hacen cada vez más difícil que un mensaje destaque. Imagine: cada segundo se escriben en el mundo 2.3 millones de emails y tan sólo en WhatsApp se envían 500 mil mensajes y 3 mil videos ¡cada segundo!

Alguien podría decir: pero la comunicación es ahora en video. La palabra no importa. Falso. ¡Detrás de un gran video hay un gran guion!

¿Cómo escribir bien? Le comparto algunos consejos, advirtiendo que su aplicación dependerá de la longitud y naturaleza de lo que va a escribir (no es lo mismo un tuit que una propuesta de negocio).

CONSEJOS BÁSICOS

1. Haga la tarea. Imposible escribir bien sobre algo que se desconoce. Si usted no tiene claridad, su escrito tampoco la tendrá. Por cierto, discrimine las fuentes de información cuando busque bibliografía por internet.

2. Plantee un bosquejo. Antes de escribir, saque un papel y lápiz (literalmente, créamelo: hace la diferencia). Tómese el tiempo de organizar lo que quiere decir. Tanto en su estructura lógica (hipótesis, pruebas, conclusión) como en la forma que lo organice (cronológica, por temas, etcétera).

3. Someta la evidencia a “pruebas de ácido”. ¿Resiste su argumentación un análisis? Cuidado, es muy fácil que un autor se enamore de sus argumentos, aun si son erróneos.

4. Escriba un borrador. Si ya tiene todos los elementos, simplemente escriba. No se preocupe mucho de que quede bien. No importa: es un primer draft.

5. Ajuste y edite. Ahora sí, relea. Encuentre puntos débiles y corrija. En la medida de lo posible, recorte su escrito. Recuerde: mientras menos palabras, mejor.

6. Rebótelo. Léalo en voz alta a alguien en quien confíe. Pida opiniones y ajuste una vez más.

ESTILO

Claramente, cada autor tendrá que ir encontrando sus puntos fuertes y, por ende, su estilo de escritura. Sin embargo, le recomiendo:

a) Tenga elementos que “jalen” lectura.

- Encabezados “pegadores”. Que intriguen: ¿de qué me va a platicar éste?

- Anécdotas. Nada mejor para ilustrar un punto que una vivencia. Propia o de alguien famoso.

- Frases. Dan una pausa en la lectura. Resumen. Hacen reflexionar.

- Datos espectaculares. Que generen un ¡wow!

b) Humor e ironía. OJO, esto tiene su chiste. Experimente y encuentre su fórmula. Si no está seguro de que funciona, evítelo.

c) Contrastes. Por ejemplo, yo lo hago a cada rato al comparar al mundo “fantástico” de nuestros políticos con el mundo racional de las empresas y de todos nosotros.

d) Párrafos cortos. OJO, cuidado con la “comitis” en una oración. Prueba de ácido: ¿puede leer la oración sin tomar aire?

e) Distribuya “golpes de interés”. Un buen inicio, un gran cierre y puntos de interés en el ínter del escrito.

ERRORES A EVITAR

1. No pensar en su audiencia. ¿A quién va dirigido su escrito? Ajustar el mensaje y el estilo. No es lo mismo un grupo de estudiantes de secundaria que el profesorado de la Maestría de Física de una universidad europea.

2. Asumir que su audiencia conoce lo mismo que usted. Por ejemplo, si va a abreviar algo, explique las siglas. Prueba de ácido: ¿podría entender su escrito alguien que no sepa nada sobre el tema que trata?

3. Mamonear. Disculpe la palabrota, pero en este caso se justifica. Si la audiencia lo ve como un pedante, seguro lo ignorarán. ¿Va a tratar un tema complejo? No hay problema, eduque a su audiencia sin voltear a verlos para abajo. Explicar un tema complejo es de hecho fascinante. Sólo hay que saber hacerlo.
Cierro con tres consejos para presentaciones:

* Use videos, fotos y anécdotas.

* Utilice pocas palabras en sus slides (páginas). ¿Tiene mucho que decir? Haga varias slides o, mejor aún, usted explique.

* Involucre a la audiencia. Con preguntas, encuestas, etcétera.

Mi última recomendación para escribir es, quizá, la más importante y placentera: lea. Lea mucho. Todos los días. De todo tipo de temas, géneros y longitudes. Para un escritor, leer es invaluable.

En la lectura encontrará estilos, temas, anécdotas, datos, frases y, aparte, aprenderá en cabeza ajena. Espero le sirvan algunos consejos de esta guía práctica para escribir mejor.


En pocas palabras...

“Escribe algo que valga la pena leer, o vive algo de lo que valga la pena escribir”.

Benjamin Franklin
02 Abril 2016 04:00:02
¡Engánchelos!
“La motivación casi siempre triunfará sobre el talento”. ¿Está usted de acuerdo con el empresario Norman Ralph Augustine? Yo, en parte. Y es que reclutar y desarrollar talento es clave (relea ¡No Contrate Burros!) para ganar la carrera a la competencia.

Pero la motivación es como la gasolina: el más poderoso carro ni siquiera podrá arrancar si su tanque está vacío.

“Las compañías con empleados motivados tienen 47% menos ausentismo, son 21% más productivas y 22% más rentables”, explica Jim Harter, de Gallup, en un artículo del consultor Mark Crowley.

Gallup realiza desde hace algunos años una encuesta entre miles de empleados norteamericanos para medir qué tan enganchados están.

Los resultados espantan: 68% de los trabajadores están desmotivados y sus objetivos no están alineados con los de su empresa. Y lo peor, esta cifra no ha cambiado nadita en 5 años.

Bueno, aun en las mejores compañías un tercio de los trabajadores están desenchufados. Esta falta de gasolina es muuuy costosa: la economía norteamericana pierde cerca de 400 mil millones de dólares, ¡un 2.3% de su PIB y la tercera parte del mexicano!

Según Gallup, uno de los factores clave para que un empleado esté motivado es tener un buen jefe.

“Alguien que se aprecia y se preocupa por la persona y busca cómo hacerla crecer”, explica Harter.

Lo malo es que el 65% de los gerentes también están bien desenganchados. Imagine: ¡al 51% les vale madre todo!

¿Qué hacer? Primero, diagnosticar las habilidades del equipo gerencial. Gallup recomienda revisar 5 cualidades:

1. Habilidad para motivar. Para imponer retos personales y al equipo y lograr mejoras constantes.

2. Asertividad. Capacidad de superar obstáculos.

3. Rendición de cuentas. Creación de procesos para monitorear avances y medir resultados.

4. Construyen relaciones. Interna y externamente.

5. Toman decisiones. Resuelven problemas complejos y saben planear para el futuro.

Ya con diagnóstico en mano, habrá que tomar acciones remediales, monitorear avance y en su caso tomar decisiones de reemplazo.

Una advertencia útil: esto será una tarea difícil. Los estudios de Gallup revelan que apenas un 20% de los gerentes tienen estas cualidades y aún con entrenamiento sólo 1 de cada 3 las dominará todas.

Adicionalmente, la firma señala un “extra” muy importante de los mejores líderes: les importa realmente su equipo. De acuerdísimo: le recomiendo releer la columna Protector.
Supongamos que tiene todos los ingredientes a la mano y la receta para cocinarlos. Todavía faltará algo para una motivación que realmente perdure, para que la gasolina no se acabe: un buen plan de incentivos.

OJO, en Este habrá que considerar tanto incentivos extrínsecos (los monetarios) como intrínsecos, porque no todo tiene que ver solamente con dinero (relea la columna Motivar, ¿Sólo con Dinero?).

Le comento algo obvio, pero muy relevante: ambas categorías deberán estar alineadas con los intereses de la organización. Hay que tener mucho cuidado de incentivar comportamientos adecuados.

Un comentario final respecto a incentivos extrínsecos: no los utilice demasiado cuando las tareas tengan que ver con romper esquemas o pensar lateralmente. Paradójicamente, pueden ser contraproducentes. Relea ¡Cuidadito con los Incentivos!

Cierro con algunos consejos prácticos para mantener a empleados motivados. Primero, de la empresaria Roxanne Peplow (tomados de la revista Inc):

1. Trátelos bien. Siempre sea cortés y educado.

2. Dé crédito al que le corresponda. No se adueñe del éxito.

3. Promueva el humor. Relea La Ventaja del Humor.

4. Comunique claramente, consistente y frecuentemente.

5. Pague bien y tenga buenas prestaciones laborales.

Ahora, cinco consejos de Amy Gallo (tomados de HBR): flexibilidad en horarios y formas de trabajo (razonables), permitir que el empleado desarrolle su potencial (a veces se les detiene, sobre todo a las estrellas), establecer conexiones personales reales, tener espacios de trabajo bien diseñados y contar con metas agresivas, pero alcanzables.

¿Y qué cosas desmotivan? Entre otras: mentiras (prometer y no cumplir), forzar a alguien a hacer algo para lo que no está capacitado, control excesivo (sobre todo al que es apto), gritos y cólera, favoritismos, grilla, reparto injusto de cargas de trabajo, desconecte entre desempeño y recompensa, etcétera.

Motivar es un ingrediente clave para el éxito continuo en un mundo que es ultracompetitivo.

Un excelente propósito ahora que terminen las vacaciones, ¿no cree?
En pocas palabras.

“La motivación es lo que te hace arrancar. El hábito es lo que te mantiene”.

Jim Ryun, atleta y político estadunidense.


26 Marzo 2016 04:00:07
Las ideas se hablan de tú
De jovencillo (28 años) fui contratado para una gerencia de planeación en una empresa en franco crecimiento. Trabajaría directamente con el dueño, un tipo genial y con un récord de resultados impresionante.

Las perspectivas eran (y luego fueron) fenomenales. Acepté sin pensarlo dos veces. Sólo pedí una cosa: “necesito hablarte de tú”.

Siempre he pensado que la discusión franca de ideas de forma racional y fundamentada es clave para lograr un éxito sostenido.

Pero en México se da demasiado valor a “respetar al jefe”. Nos encantan los títulos: “licenciado”, “ingeniero” o, peor aún, “don”.

Se le juzga como igualado al que tutea a un superior o mayor de edad. Un jefe de la vieja guardia puede ver esto como un insulto, con lo que el “igualado” es castigado... junto con la empresa misma.

La barrera del “usted” es dañina porque existe una línea muy tenue entre ser respetuoso y en decirle que sí a todo al jefe.

Y nunca cuestionar al jefazo puede ser mortal. En un mundo ultracompetitivo e interconectado, la colaboración y la innovación siempre ganarán la batalla al más brillante genio solitario (¡y más aún a un jefe común y corriente!).

Las empresas que revolucionan industrias (Amazon, Uber, Facebook, Google, Netflix, etcétera) debaten y discuten francamente. La chispa creativa surge precisamente de la confrontación de mentes brillantes en relación con un objetivo común.

“Cuando se fomenta que se expresen abiertamente opiniones divergentes, se comparte más información con menos sesgo. Se identifican alternativas distintas y creativas”, asegura la autora Noreena Hertz.

La profesora del University College de Londres recomienda tener un “Retador en Jefe”. Alguien que cuestione, que haga considerar lo no contemplado, lo no imaginado. Que contradiga. Que rete.

Esto suena excelente, pero le advierto algo: el impulso para debatir tiene que venir de mero arriba. De otra forma discutirle a un superior equivale a un suicidio corporativo.

El profesor de Harvard, Bill George, lo expresa perfectamente en un artículo de HBR: “el jefe debe reconocer y agradecer a los que hayan expresado opiniones contrarias. Decirles qué hicieron que la discusión y la decisión fueran mejores”.

Ahora bien, ¿cómo debatir eficientemente? Aneel Karnani, profesor de la U. de Michigan, sugiere dos reglas:

1. Usar datos y lógica. Que hable la evidencia.

2. Despersonalizar y evitar la grilla. Que sea sobre ideas y no sobre gente.

Buenos consejos para cualquier jefe. Hay que apuntarlos.

Pero, ¿y para un subordinado? ¿Cómo expresar inteligentemente opiniones divergentes? Aquí le van cuatro sugerencias de Johny Garner, profesor de la U. Cristiana de Texas:

a) Buscar a alguien que pueda hacer algo al respecto. Puede ser un supervisor o alguien más. La clave es que la idea sea escuchada y tenga impacto.

b) Empaquetar la idea distinta con una solución. Para que no se descarte la aportación al verla como queja.

c) Utilizar datos y no sólo opiniones. Argumentaciones sólidas y conclusiones lógicas.

d) Encontrar el punto ideal para hablar. Primero, aun si no se dice nada, siempre pensar críticamente sobre lo que se discute. Y segundo, intervenir cuando exista evidencia clara de que la propuesta es mejor, pero antes de que ésta sea obvia.

Le aclaro: para nada estoy en contra del respeto a la persona, sobre todo a un superior. Debatir no implica olvidar jerarquías o logros, y mucho menos operar en un ambiente de caos y anarquía.

Pero el respeto excesivo puede generar conformismo. O peor aún: un jefe que lo demanda puede estar ocultando ineptitud.

¿No me cree? Piense en otra actividad donde los “usted”, “licenciado”, “ingeniero” y “don” son el pan de todos los días.

¿Adivinó? ¡Claro, en la política! Tantos y tantos grillos de todos los niveles que imponen una barrera simbólica para que quede claro quiénes son los “jefes”. Que apachurran a subordinados con iniciativa. Que no discuten nada y dan cátedra. Que echan rollos dizque innovadores mientras hacen lo mismo de siempre.

Le propongo que debatir inteligentemente es clave para su empresa (y para la política). Que en el mundo de hoy las ideas se hablan de tú y que los clientes, a fin de cuentas, terminarán por respetar sólo a productos y servicios que les cumplan.

¡Suerte en el debate!

En pocas palabras...

“Las grandes mentes discuten ideas, las promedio discuten eventos y las pequeñas discuten sobre personas”.

Eleanor Roosevelt, exprimera dama norteamericana.
19 Marzo 2016 03:00:05
Vacacionar… ¡en la oficina!
Tristemente, el estrés es un acompañante usual en un mundo inundado de información y tareas y conectado 24x7x365. Un compañero de camino mortal y costoso.

Según WebMD, en Estados Unidos 90% de las consultas médicas está relacionado con el estrés y cuesta 300 mil millones de dólares por año a la economía. El IMSS asegura que 43% de los mexicanos lo padece.

Lo bueno es que fines de semanas y vacaciones son ocasiones ideales para combatirlo y recargar baterías, ¿no?

Mmmm, pues cada vez menos. Por ejemplo, una encuesta de 2014 de nuestros diarios reveló que apenas 9% de los mexicanos pensaba tomar vacaciones en Semana Santa del año pasado.

Otro botón de muestra: un sondeo internacional de Ipsos/Reuters de 2010 en 24 países indicó que 33% de los mexicanos no toma todos los días de vacaciones a los que tiene derecho. En contraste, en Francia sólo 11% los desperdicia (en el otro extremo, ¡el 67% de los japoneses no los agotan!).

Como si esto no fuera suficiente, la tecnología y las expectativas de los jefes nos mantienen conectados a la chamba aún en los días de descanso. Revise este par de datos sobre México del monitor global del trabajo Randstand 2015:

- 57% afirma que su jefe espera esté disponible por correo o teléfono en días libres y vacaciones (el 7º peor de 34 países).

- 70% dice que no le importa atender cosas de trabajo durante horas personales (el 4º peor) y 45% lo hace (el 7º peor).

¡A veces ni al descansar descansamos! Y es que en un mundo competitivo, hacer una pausa se ve como una desventaja.

“Hay un temor a las repercusiones: ¿Y si me reemplazan? ¿Me verán como irresponsable? ¿Sacarán colegas ventaja de mi ausencia? ¿Y si hay un problema cuando no estoy? ¿Y si el jefe cuestiona mi compromiso?”, explica Emma Seppala en un artículo en HBR.

Y aunque la investigadora de Stanford advierte lo peligroso de esta mentalidad (tanto para la empresa como para el empleado) reconoce que es una realidad inescapable. Por lo tanto, se requiere una válvula de escape temporal para liberar estrés.

“Es vital desconectarte para mantener altos niveles de productividad, particularmente en trabajos de alta intensidad y carga intelectual”, explica.

Por lo tanto, recomienda hacer “minibreaks” durante el día. Programar pequeñas pausas (de minutos) para escuchar música o realizar micromeditaciones (relea Mente Sana).

Al final del día, dejar espacio para algún pasatiempo. Y si involucra ejercicio, mejor. Ah, y durante los fines de semana buscar un descanso real y no frente al televisor. Salir, socializar.

Muy bien, pero aun con esto, el estrés seguirá presente. ¿Qué más hacer? Porque no tienen desperdicio, le comparto de nuevo 10 consejos prácticos de la doctora Margarita Tartakovsky, editora de psychcentral.com:


1. Descubra de dónde proviene su estrés.

2. Considere lo que puede controlar y enfóquese en eso.

3. Haga cosas que le gusten. Si no es su trabajo (de ser así, ya va uno mal), que por lo menos sea alguna otra cosa en su vida.

4. Administre bien su tiempo.

5. Cree una caja de herramientas para desestresarse. La va a descubrir poco a poco. No todas las técnicas funcionan en todas las circunstancias.

6. Quite cosas de su lista de actividades (diarias, semanales, mensuales, etcétera).

7. ¿Es muy vulnerable? Evalúe patrones de descanso y sueño, consumo de alcohol, etcétera.

8. Mantenga fronteras. No le diga que sí a todo o todos. Proteja su tiempo y no deje que otros crucen límites aceptables.

9. Es distinto que le importe algo a que le preocupe algo.

10. Cuidado con el perfeccionismo. Aprenda a aceptar sus errores y no satanizarlos.

Por otro lado, el sitio Sharpbrains enlista 6 pasos para lidiar con el estrés: ejercicio, relajarse con meditación, socializar, reconocer y tomar control, diversión y pensamiento positivo.

Finalmente, el autor y sicólogo Martin Seligman (vea en nuestros sitios su gran charla en TED) enumera algunos hábitos de personas extraordinariamente felices (tomados de HuffPost): socializan, se rodean de gente feliz, sonríen, resisten, reconocen lo bueno, aprecian placeres pequeños, son generosos, a veces pierden el tiempo, tienen conversaciones profundas, gastan en otros, escuchan, conectan en lo personal, ven lo positivo, se desconectan, valoran lo espiritual, se ejercitan, duermen y ríen a carcajadas.

Ojalá que en estas vacaciones de Semana Santa (ojalá le toque) usted se desconecte, recargue baterías y ría a carcajadas. Y al regresar, recuerde: todo con balance.


En pocas palabras.

“Una vacación es no tener nada que hacer y tener todo el día para hacerlo”.

Robert Orben, escritor norteamericano.
12 Marzo 2016 04:00:58
El escalón y el vaso
“Cantado, esta temporada seremos campeones”, comentario de WhatsApp de un aficionado tras el buen paso de su equipo de futbol, faltando todavía de jugarse la mitad de la temporada y la liguilla.

“Esto es lo mismo de siempre. Estoy indignada y me siento traicionada”, comentario en Facebook de una seguidora de Jaime Rodríguez cuando no actuó rápido en un caso de clara corrupción.

Dos extremos: júbilo anticipado y desilusión total. Algo muy común en México. Marearse al subirse a un escalón o bien ahogarse en un vaso de agua. Las frases iniciales (reales y recientes) reflejan dos ámbitos donde claramente se da este fenómeno: los deportes y la política.

Pero su prevalencia es generalizada. Las redes sociales y la comunicación instantánea y masiva privilegian la diseminación y contagio de la desesperación colectiva y la alegría desmedida.

Aparte, ambas aderezadas de cuatro ingredientes adicionales:

a) Creer todo. No discriminar el origen (fuente) de la información. Algo así como: si está en la red, seguro es cierto, y a compartir.

b) Impaciencia. Rechazo a la lentitud: “Que lo hagan ya”.

c) Culto a curas mágicas. “No es tan difícil. Cuestión de decisión y acción. Es todo”.

d) Enamoramiento de la cultura del “compló”. “Seguro que Peña le habló al presidente fulanito y arregló todo”. Etc., etc.

Cuatro elementos que hacen que personas inteligentes adopten posturas simplistas que a veces no aguantan un análisis.

Como espectador, algo interesante, curioso y hasta simpático. Pero como hombre o mujer de negocios, un peligro. Estas actitudes pueden contagiarse y afectar la toma de decisiones en una empresa.

¿Cómo evitar caer en estas trampas? Le propongo el modelo para evaluar acciones de vida “Del escalón al vaso de agua”. ¡Digno de McKinsey o BCG! Tiene dos ejes y cuatro cuadrantes, todos relacionados al beneficio o daño de lo que se evalúa. Por ejemplo, el buen paso del equipo o el malo del político iniciales.

En el eje horizontal se mide la cercanía del beneficio o del daño, y en el vertical su impacto. Cuatro cuadrantes, cuatro acciones.

1. Lejos de suceder, Bajo impacto: ¡OLVÍDELO! No se estrese o se emocione. No vale la pena. Busque otra cosa.

2. Lejos de suceder, Alto impacto: ¡OCÚPESE! ¿Qué se necesita hacer para lograr o evitar (según el caso) lo que se busca? Si es bueno, buscar mover al cuadrante 4. ¿Malo? Al 1.

3. Cerca de suceder, Bajo impacto: Si es bueno, ¡ESCÁLELO! Pasarlo al cuadrante 4. Si es malo, ¡ELIMÍNELO! Pasarlo al 1.

4. Cerca de suceder, Alto impacto: Si es bueno, ¡EXTIÉNDALO! En el tiempo, a otros ámbitos, etc. Si es dañino, ¡ATÁQUELO! Peligro real. Moverlo a otro cuadrante, de preferencia al 1.

¿Cómo la ve? Un antídoto simple y analítico para evitar el vaivén de las emociones en el que vivimos.

Finalmente, también hay vacuna contra los 4 ingredientes extras:

* Discriminar la información. Elija sólo fuentes confiables. De preferencia, nuestros medios. Hay mucha mentira dando vueltas por las redes. Ah, y si no está seguro, no lo comparta.

* Pedir prontitud sólo en lo que sea simple. En lo complejo, desmenuzar, jerarquizar y medir avance gradual.

* Dudar de las curas milagrosas y de los magos que las prometen. Por lo general, son falsas.

* Privilegiar la opción obvia. A veces la respuesta es la más clara, la más sencilla. Los complós existen, pero son complejos.

Ojalá le sirvan estos apuntes para no ahogarse en un vaso de agua o marearse en los escalones del caminar de la vida diaria.

En pocas palabras.

“No importa lo que te pasa, sino cómo reaccionas a lo que te pasa”. Epicteto, filósofo griego.
05 Marzo 2016 04:00:34
Hablar pesado
“Metérselo bien en la cabeza: con el demonio no se dialoga. No se puede dialogar porque siempre va a ganar”.

“No se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa; no pongan su confianza en los carros y caballos de los faraones actuales”.

“El corrupto no conoce la humildad, no se considera en necesidad de ayuda, lleva una doble vida. Se indigna porque le roban la cartera, pero después estafa al Estado evadiendo impuestos”.

Todas excelentes frases del Papa.

Siempre refresca escuchar a un líder que habla pesado, que dice la verdad. Y vaya que el Pontífice lo hace, pésele a quien le pese. Aunque muchos políticos lo disimulen, a más de uno le quedó el saco durante su visita (aunque quizá tristemente, no fue así).

En cualquier ámbito, las palabras del líder importan y sobre todo cuando éste habla sin tapujos. Sin embargo, hablar no es suficiente.

No importa qué tan pesado hable el jefe, para que sus palabras surtan efecto se tiene que dar una transformación. Algo muy difícil de lograr en una organización y más en un país.

“Nada es más valioso para una empresa en apuros que el cambio. Quizá adoptar una nueva estrategia o lanzar un nuevo producto. Y sin embargo, cuando un líder busca movilizar a su tropa, muchas veces encuentra que no está lista o no quiere hacerlo”, explica Mitchell Lee en un artículo del Wall Street Journal.

El profesor de la universidad San Francisco State señala que para lograr una transformación, un líder tiene que lograr que sus empleados abandonen el pasado para adoptar lo nuevo, tanto a nivel emocional como operativo, y para ello se requieren dos cosas:

1. Debilitar el apoyo al status quo.

Analizar los procedimientos actuales, la tecnología y sobre todo a las personas para identificar con el mayor detalle posible qué y quién puede bloquear el cambio.

2. Lograr una base de soporte para lo nuevo.

Ya con diagnóstico en mano, crear un plan específico de acciones calendarizadas, junto con mecanismos de retroalimentación para reforzar lo que funciona y ajustar lo que no se acople.

Me detengo en este último punto: ajustar lo que no se acople. Seguro que ¿éste será el ingrediente más doloroso de cualquier proceso de cambio radical? Mudar de piel nunca será placentero.

Hacerlo requiere contestar por lo menos tres preguntas clave:

a) ¿Se están realizando las prácticas y actividades correctas?

b) ¿Se cuenta con las herramientas y capacitación necesarias?

c) ¿Se tiene a las personas adecuadas?

La última pregunta es quizá la más dura. Porque aún después de ajustar prácticas, proporcionar herramientas y capacitación, habrá personas que simplemente no puedan o no quieran cambiar.

Algunos inclusive pueden tener un alto nivel jerárquico. Y no hay obstáculo más grande para una transformación que un jefe renuente al cambio. El líder tiene pues que mezclar acciones frías con mano izquierda. En particular Lee sugiere al líder hacer cuatro cosas:

a) Utilizar empatía. Reconocer la incertidumbre y resistencia que genera el cambio. Ser honesto y ayudar al empleado a superar los sentimientos negativos.

b) Conectar intelectualmente. Explicar claramente la circunstancia actual y las razones del cambio. Convencer a todos de dos cosas sobre éste: es necesario y es alcanzable.

c) Generar emoción sobre el nuevo destino. Y no nada más con rollos bonitos y genéricos, sino con acciones, detalles sobre los nuevos roles y beneficios concretos para los involucrados.

d) Hacer que la solución sea de todos. Escuchando e incorporando sugerencias del equipo. Nunca será lo mismo ser “dueño” de una idea que sólo seguir órdenes.

¿Y si ya el líder ya hizo todo esto y aún hay resistencia? Habrá que tomar medidas. Si la persona es muy valiosa, buscar cambiar roles o departamentos. Y si no, simplemente cortar por lo sano.

¿Cómo la ve? Espero haberlo convencido: hablar pesado nunca estorba, pero no es suficiente. Ojalá que las palabras del Papa se conviertan en una chispa del cambio que tanto necesitamos.

Pero si la transformación en una empresa es difícil, imagine usted la de un país. Por lo pronto, le propongo seguir presionando a nuestras autoridades para hacer bien cosa por cosa. El cambio gradual y constante es la única avenida que tenemos. No hay curas mágicas.

En pocas palabras.

“La claridad te permite enfocarte”.

Thomas Leonard, padre del “coaching” profesional moderno
27 Febrero 2016 04:00:24
Basado en una historia real
El título de esta columna aparece a veces al iniciar una película: Based on a true story, en inglés. Un ingrediente que busca hacer más interesante a un filme.

Por ejemplo, la magnífica The Revenant, por la que este domingo seguro DiCaprio ganará su primer Óscar y Lubezki su tercero seguido. Increíble pero cierto, la historia es real.

Hugh Glass existió y el ataque del oso sucedió en una expedición para acumular pieles en el verano de 1823 en el estado de Dakota del Sur.

Efectivamente, dos hombres se quedaron a cuidarlo antes de que muriese y lo abandonaron ante el temor de que indios los atacaran.

Milagrosamente, Glass sobrevive y busca a los traidores.

Hasta aquí la realidad, lo demás es Hollywood. Le platico que Glass no tenía un hijo y por lo tanto sus compañeros no lo mataron. Peor aún, tras encontrar a los “culpables”, ¡los perdonó!

Aunque la historia de supervivencia de Hugh Glass es escalofriante, el extra de la venganza la hace mucho más interesante. Exagerar: algo que funciona muy bien en el cine y que es muuuy común en muchos ámbitos. ¿Ejemplo? ¡Claro, nuestra política!

La política no es el único lugar donde los dichos son muchas veces muy distintos a los hechos.

En la oficina también hay fantoches que presumen y presumen, pero que a la hora de la hora no cumplen. Bueno, hasta en la casa a veces el marido dice “dar órdenes”… si la señora no decide otra cosa (o viceversa).

Ahora bien, a veces exagerar es necesario y útil. Por ejemplo, al motivar a un equipo antes de un evento importante.

Piense en el típico discurso de un entrenador antes de jugar por el campeonato. Se identifica una amenaza, un enemigo a vencer. Se ensalzan las virtudes propias y se minimizan las del rival.

Pero OJO, esto sólo funciona si se hace la tarea. Si el equipo ha entrenado metódica y disciplinadamente, si el producto cumple, si la estrategia es la adecuada y si se ha analizado al rival (competencia) para contrarrestarlo efectivamente.

La exageración puede motivar y animar, pero el campeonato se gana antes, durante y después del partido.

El exagerador patológico está de hecho enfermo: “En la sicoterapia, el patrón de comportamiento pretencioso y exagerado se le conoce como trastorno histriónico de la personalidad”, explica el sitio charminghealth.

¿Cómo reconocerlo(a)? PsychCentral.com enlista varios síntomas:

1. Quiere ser siempre el centro de atención.

2. Tiene comportamientos provocativos inadecuados.

3. Exhibe emociones cambiantes y superficiales.

4. Usa su físico para llamar la atención.

5. Utiliza lenguaje muy florido y a la vez poco claro.

6. Dramatiza, hace teatro y es exagerado emocionalmente.

7. Lo influencian mucho las circunstancias.

¡Madre mía, parece el folleto de reclutamiento de un partido político!

A fin de cuentas, el que siempre exagera termina por autoengañarse. Y no hay nada peor para el desempeño en los negocios, la política o la vida que la mentira. En el mundo ultracompetitivo de hoy no gana el que presume, sino el que cumple.

Por eso, le propongo pasar de “basado en una historia real” a “basado en hechos reales”.

Otro término que describe una película fidedigna a lo acontecido. Menos exageración, más resultados.

Por lo pronto, a ver los Óscares el domingo. Ojalá y González Iñárritu y The Revenant resulten ganadores (creo que va a ganar Spotlight, cinta casualmente basada en hecho reales).

¡Buen fin de semana!

En pocas palabras. “La realidad está equivocada. Los sueños son reales”. Tupac Shakur, cantante de rap.



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