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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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16 Junio 2018 04:00:00
OJO: van hackers por su lana
El robo millonario al SPEI, el sistema de pagos electrónicos del Banco de México, me dejó con los ojos cuadrados.

Una operación digna de una película de Hollywood: robo de claves, desvío a cuentas de cómplices y una operación con decenas de “mulas” que sustrajeron unos $300 millones de pesos en 900 retiros.

Meses de planeación y trabajo que combinan técnicas de alta tecnología con trabajo de a pie. El ejemplo perfecto de una gran amenaza para personas, empresas y gobiernos: los hackers.

“Para el año 2019, los costos globales del cibercrimen alcanzarán los 2 billones (millones de millones) de dólares anuales”, señala un impactante reporte reciente de la OCDE.

Váyase de espaldas: ¡sería dos veces el PIB de México todos los años! Ah, y los daños se habrían cuadriplicado en apenas 5 años.

Nadie está libre de esta amenaza que afecta desde gigantes corporativos hasta a pequeñas empresas. ¿Y sabe por qué? El mecanismo de contagio es omnipresente: basta que una PC o dispositivo móvil esté conectada a la Red. Con eso, el hacker está listo para ir por su lana.

De acuerdo con una encuesta global, el costo promedio de un ciberataque en Estados Unidos (EU) es de 21 millones de dólares; en Alemania, 11 millones y en Japón, 10. Atracos que no requieren balazos ni escapes al estilo Bonnie & Clyde.

Los bancos son blanco preferido y han sido víctima constante de los hackers, que por ejemplo en el 2016 robaron 81 millones de dólares del banco central de Bangladesh atacando al sistema de pagos SWIFT (similar al SPEI, pero a nivel global). Pero el hackeo más espectacular a bancos se dio a conocer en el 2015: ¡mil millones de dólares de más de 100 instituciones financieras en 30 países!

Otro botín muy codiciado es su información. Claro, pues robar identidades o passwords es igual a robar más lana.

El hackeo a Yahoo revelado en diciembre de 2016 encabeza la lista del robo de identidades. De locos: ¡3 mil millones de cuentas! Otros casos notorios: mil 400 millones de cuentas de la base de datos de spam de River City Media, mil millones de cuentas del sistema de identidad biométrica Aadhaar, 191 millones del sistema de votantes de EU, 146 millones del cuentas de Equifax y 117 millones en LinkedIn.

Los hackers pueden ser ir desde un nerd solitario hasta operaciones perfectamente estructuradas y patrocinadas por países que, otra vez como en las películas, buscan desestabilizar a sus enemigos.

“El ejército cibernético de Corea del Norte, por mucho tiempo visto como una amenaza de seguridad de nivel medio, se está transformando en una de las máquinas de hackeo más sofisticadas y peligrosas del mundo”, explica un reportaje reciente del WSJ.

El diario reseña cómo esta unidad (que por cierto podría ser responsable del robo de Bangladesh) busca botines para compensar posibles sanciones económicas de EU si fallan las negociaciones.

“Los funcionarios surcoreanos estiman que su país es blanco de 1.5 millones de intentos norcoreanos de hackeo al día”, explica la nota. Qué locura: 17 ataques por segundo. y todos los días.

El rotativo identifica a estos ejércitos globales por sus nombres: Lazarus Group (Corea del Norte), Sofacy y Turla (Rusia), OilRig (Irán) y Carbanak, de múltiples países. Ufff, ya adivinó: ¡de película!

Los hackers generalmente buscan una forma de infiltrar los sistemas de sus víctimas a través de trucos para que algún usuario inadvertidamente les dé acceso.

Ya adentro planean sus ataques. Uno muy común es el “ransomware”: bloquear información sensible de la empresa y exigir el pago de un rescate para liberarla.

¿Qué hacer? Tres recomendaciones básicas:

1. Actualice parches de seguridad en computadoras y dispositivos electrónicos. De kínder. y pocos lo hacen.

2. Tenga mucho cuidado con correos donde le pidan su clave de parte de su banco, gobierno, etc.

3. Active notificaciones de correo o móviles en su banco.

Ni lo dude: agregue a los hackers a su lista de preocupaciones. Son una amenaza que crecerá irremediablemente. Si no cuida su cartera, ya sabe quién vendrá por su lana. Sobre advertencia no hay engaño. En pocas palabras. “En un mundo de ladrones el único pecado es la estupidez” Hunter S. Thompson, periodista estadunidense


@jorgemelendez


09 Junio 2018 04:00:00
Idiocracia
Aristóteles identificaba 6 formas de gobierno basadas en dos criterios básicos: cuantos gobiernan y el tipo de interés que persiguen:

¿Cuántos gobiernan?

Uno

Monarquía - Interés comunitario

Tiranía - Interés personal

Unos pocos;

Aristocracia - Interés comunitario

Oligarquía, Interés personal

Muchos:

República - Interés comunitario

Demagogia - Interés personal

Según el filósofo griego, los sistemas puros basados en el interés comunitario se pueden pervertir con el tiempo: el bien de la sociedad es sustituido así por el beneficio del gobernante.

Inclusive, la democracia precede a la demagogia. Mmmm, me suena muuuy familiar. ¿Trump y AMLO acaso?

No me meteré a una discusión de las fallas de la clasificación aristotélica (soy un total novato en la materia). Pero aprovecho el modelito para plantearle una posibilidad preocupante de nuestra era: la idiocracia. El gobierno de los idiotas.

Antes de seguir, dos precisiones:

1. Un gobernante idiota sería alguien con poca o nula capacidad para gobernar.

2. Se puede ser un genio en una cosa y un idiota en otra.

Por ejemplo, yo soy un idiota para arreglar algo en la casa. Mis hijos dicen que hasta para prender un boiler pido ayuda (100% cierto).

¿Qué factores definirían a un idiota funcional en la política, los negocios o la vida? Sin profundizar mucho, tres:

a) Poca inteligencia innata. Me viene a la cabeza el dicho: “Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta”.

b) Escasa preparación.

c) Nula experiencia práctica. No hay sustituto para la experiencia. Recuerde las 10 mil horas que sugiere Gladwell para ser experto en algo.

Le propongo que dos factores de nuestra era incrementan exponencialmente la posibilidad de tener gobernantes idiotas: la hipercomunicación (conectados 24x7) y las redes sociales.

Esta combinación explosiva, junto con el pobre nivel educativo, facilita que idiotas populares ganen elecciones. Y no me refiero a Trump o al Rayito. Si me lee, sabe que no soy fan de ninguno de ellos.

Uno es un pésimo presidente y el otro puede terminar de fregar a México.

Pero por lo menos ambos tienen ideas y estructura. Son malos, pero no idiotas funcionales. No, la cosa puede estar peor. Le pongo un ejemplo claro (y patético) de esta amenaza: Cuauhtémoc Blanco.

¿Qué méritos tiene este genio futbolístico para ser un buen gobernante? Para mí, absolutamente ninguno. Y sin embargo varias encuestas auguran que será el nuevo Gobernador de Morelos, un estado agobiado por problemas de inseguridad y pobreza.

Y no crea que ganaría por poquito. ¡Ja, arrasaría por 20 o 25 puntos! Su popularidad lo llevará a un triunfo histórico. De locos.

No es el único caso. Patricio Zambrano, personaje simpático y entrón de la farándula, está en tercer lugar en nuestra encuesta por la alcaldía de Monterrey. ¡Ufff! Si se da una sorpresa, hasta podría gobernar la capital industrial de México.

¿Qué pasará si empiezan a ganar este tipo de personajes? Adivinó: ¡habrá más! De hecho, en esta elección ya compiten muchos candidatos del mundo del espectáculo y los deportes en todos los rincones de México.

Es obvio: en términos aristotélicos los partidos no buscan el interés comunitario, buscan ganar. Van por su interés personal.

Van por el poder. y por el botín presupuestal que les significa jugosos negocios.

Hace algunos años vi una comedia muy simpática precisamente titulada Idiocracia (vea un tráiler en nuestros sitios). Cuenta la historia de Joe Bauers, un oficial del Ejército estadounidense que se somete a un experimento de criogenia.

Lo iban a congelar un año. y algo sale mal. ¡Permanece congelado 500 años!

Joe es un tipo totalmente promedio, pero al despertar encuentra un mundo muuuy cambiado. Abusar de celulares y videojuegos termina por provocar que todos sean unos idiotas. El presidente es un luchador (¿suena familiar, no?) y Joe es el tipo más inteligente del planeta. Y por mucho.

Los enredos son divertidos, se la recomiendo. Pero el mensaje es profundo. La verdad, hay cierto paralelismo con nuestra era.

Estamos todavía en los albores de un fenómeno que podría empeorar la ya de por sí grave situación que enfrentamos en tantos ámbitos. A fin de cuentas, si no cuidamos a quien elegimos los idiotas seremos nosotros, ¿o no?

En pocas palabras.

“Si tienes una cubeta de 5 galones y otra de dos, ¿cuántas cubetas tienes?” Test de IQ de la película Idiocracia
06 Junio 2018 04:00:00
Recta final de alto riesgo
Si promediamos los más recientes sondeos como los de Mitofsky, Parametría, El Financiero e incluso las síntesis de encuestas de Oraculus y El País y en espera de la próxima de El Universal, todo apunta a que Andrés Manuel López Obrador ganará la elección presidencial del próximo domingo 1 de julio en sólo 24 días.

Una percepción que se ha venido fortaleciendo de manera consistente y hasta insólita sobre todo en las semanas recientes. Principalmente porque rompiendo esquemas de comportamiento a estas alturas del proceso, el candidato de Morena, PT, PES no sólo quebró el techo que los especialistas le asignaron, sino que increíblemente sigue subiendo en cada encuesta; un puntito o dos, pero siempre hacia arriba, ahora hasta el 50% de las preferencias.

En cambio, su perseguidor Ricardo Anaya parece haber perdido piernas, sobre todo después de aquel inesperado gancho al hígado de la respuesta de la cartera en el segundo debate, seguido del implacable uppercut del Riqui Riquin Canallín; desde luego antecedidos por las revelaciones sobre su patrimonio y la ya célebre nave industrial millonaria que lo han bajado al 24%. En paralelo, el relanzamiento de su campaña y la renovación de la dirigencia del PRI con la llegada de René Juárez, han revitalizado las aspiraciones de José Antonio Meade, candidato de PRI-Verde-Panal, al grado de que algunas mediciones ya prácticamente lo empatan con Anaya al llegar al 22%.

Así que ahora su estrategia es probar en apenas una semana que se posicionó en un segundo lugar indiscutible; que el candidato del PAN-PRD-MC está ya fuera de la contienda. Y que en las dos semanas últimas a partir del 15 de junio la feroz disputa por la Presidencia de la República será un pleito de sólo dos: López Obrador contra Meade.

Pero más allá de las frases hechas de que “todavía puede pasar cualquier cosa”; que “no se puede descartar una sorpresa” o que “esto no se acaba hasta que se acaba”, parece que la distancia es insalvable y que la suerte está echada en favor del porfiado candidato que lo intenta por tercera vez.

Un análisis elemental de las motivaciones del voto coloca en el centro el tema de la corrupción, frente a la cual la honestidad de Andrés Manuel es su mayor fortaleza. Mientras que en sentido contrario ha sido una pesadísima loza priista sobre Meade y ahora también una carga insostenible para Anaya.

Sin embargo, hay que reconocer que pese a su creciente legión de seguidores reflejada en las encuestas, sigue habiendo un rabioso antilopezobradorismo que continúa masticando si de verdad no hay algún modo de evitar su llegada a la Presidencia. Y con una mal fingida preocupación hablan de la posibilidad de aberraciones como un fraude patriótico y hasta de un crimen de Estado; ambos supuestos igualmente inadmisibles porque implicarían un gigantesco incendio en el país, que nadie podría sofocar.

Por ello, resulta urgente detener la peligrosísima configuración de un escenario donde se nos está haciendo cotidiana la violencia política en la que, por lo pronto, la estadística es ya aterradora: más de un centenar de ejecutados tan sólo en lo que va del año si sumamos candidatos, funcionarios, exfuncionarios y periodistas, todos de una u otra manera vinculados al proceso electoral; un aterrador caldo de cultivo que no podemos ni debemos aceptar como premonitorio.
02 Junio 2018 04:00:00
Votar encabritado
“Que quede claro: el enojo y resentimiento de la gente están justificados. Pero éstos no son una filosofía de Gobierno. El populismo es atractivo, pero mal entender nuestros problemas y ceder al impulso de echar culpas nos hace un pueblo retrógrada”.

¡Wow! ¿Sabe quién dijo esto? El senador republicano Jeff Flake en octubre pasado al renunciar a buscar su reelección y denunciar el pésimo liderazgo e influencia de Trump sobre su partido y su país.

Fantásticas palabras para reflexionar ahora que estamos a un mes de elegir al próximo Presidente, legisladores, gobernadores o alcaldes. Quizá estamos más encabritados que en Estados Unidos y con justa razón. Pero como sabiamente dice el refrán: el que se enoja, pierde.

La ira convierte a seres inteligentes en reaccionarios. Por ejemplo, recientemente he escuchado a personas que respeto decir algo parecido a esto: “No pueden estar peor las cosas con Andrés Manuel. Urge botar a los partidos. Aparte, ya le toca”.

¿No se puede estar peor? ¿Por qué? Imagine que tiene pulmonía y que lo ha atendido un mal doctor. ¿Se cambiaría a otro así nada más? Quizá termine con pulmonía, hipertensión y ansiedad, o hasta se muere. Sí se puede estar peor.

A mí me siguen preocupando las ideas y temperamento de AMLO. Relea: “¿Un rayito que electrocuta?”, “Los dos AMLOs”, “¿Ya sabes quién?”, “El salto de fe” y “¿Ya sabes quién va a ganar?”, “Pemex NO es la solución” y “Andrés, te equivocas”.

Creo que más que votar encabritados, lo conducente sería aprovechar el hartazgo para buscar cambiar para bien. Es más, el cambio real requiere una insatisfacción positiva. La ciencia no miente.

“Se tienen que cumplir varias etapas para cambiar de forma duradera”, explica Carlo DiClemente, sicólogo y profesor de la U. de Maryland. El autor de los libros “Cambiando para Bien” y “Adicción y Cambio” descubrió que se requieren 5 etapas para lograr un cambio real:

1. Pre-contemplación. Se reconoce el problema y se evalúa.

2. Contemplación. Análisis riesgo/beneficio. Se decide actuar.

3. Preparación. Establecer metas y prioridades. Crear un plan de cambio.

4. Acción. Implementar y ajustar según resultados.

5. Mantenimiento. Consolidar el plan al estilo de vida.

El punto clave es que un cambio que dura es planeado. No es un salto instintivo, es un proceso deliberado. En el otro lado de la moneda, actuar irreflexivamente al estar enojado puede ser dañino.

“El enojo es quizá la emoción más importante. Representa un foco rojo de que algo debe cambiar. Pero hay que considerar opciones al decidir qué hacer”, explica el sitio lifehacker.com, que enlista 20 consejos para lograr un buen cambio. Y 7 sugieren introspección:

a) Separar la emoción de la acción.

b) Identificar los “por qué”.

c) Retrasar la reacción.

d) Hacer la tarea.

e) Evaluar antes de “lanzarse”.

f) Discutirlo con alguien de confianza.

g) Usar el enojo como combustible para el cambio.

Excelentes tips para decidir el voto (y para el trabajo y la vida). Consejos que van en contra de emitir un voto reaccionario empujados por nuestro hartazgo. y por las campañas electorales.

Los grillos reconocen la ira social y buscan aprovecharla con tanta publicidad negativa. Creen al ganar la guerra sucia, ganan el voto irreflexivo.

Pero la guerra de lodo entre el PRI, PAN, Morena, independientes y otros termina por ser una vacilada: “El comal le dijo a la olla”. Tan malos han sido unos como otros. Y un votante medianamente inteligente lo sabe.

No critico las campañas negativas exitosas. Es más, pueden ser divertidas y entretenidas. Pero el riesgo es que éstas nos lleven a votar encabritados y a no reflexionar para decidir nuestro sufragio (relea “Guía para un voto inteligente”).

Lifehacker lo dice excelentemente: “controla tu enojo; no dejes que éste te controle”. Igual al votar. Todavía hay tiempo para definir un voto inteligente para el 1 de julio. Para usar nuestro gran hartazgo para lograr el cambio positivo y duradero que tanto necesita México.

En pocas palabras...

“No te castigarán por tu ira. Tu ira será la que te castigue”.Buda
26 Mayo 2018 04:00:00
Estándares altos
En este espacio lo hemos comentado muchas veces: vivimos en la era de la disrupción. Una época donde el cambio es la constante y en la que la lealtad de un cliente empoderado se gana una compra a la vez. Sin duda, tiempos de enormes oportunidades y amenazas, según el nivel de anticipación y ejecución de cualquier empresa. Profundicemos en un elemento clave para la ejecución: los estándares altos.

“¿Cómo puedes responder a las siempre crecientes expectativas de los clientes? Aunque muchos factores entran en juego, lograr estándares altos en toda la organización juega un rol clave”, explica Jeff Bezos en su carta del 2018 a los accionistas de Amazon.

Totalmente de acuerdo. Admiro a Bezos: es un revolucionario orientado a resultados, analítico a morir, innovador empedernido y con una obsesión por el cliente. Su éxito es indiscutible.

Imagine: ¡las acciones del que invirtió 10 mil dólares en la oferta pública inicial de Amazon en 1997 valen hoy 8 millones de dólares! Por todo esto, siempre me devoro las cartas de Bezos a los accionistas de Amazon. Son sabiduría pura. Relea las columnas Fracase Bien y Triunfe.

La de este año no es la excepción. Aplica su método ingenieril para desmenuzar ese concepto clave de los estándares altos, donde, por cierto, Amazon tiene logros suficientes para dar cátedra. En Estados Unidos tiene 8 años de ocupar el primer lugar en satisfacción a clientes. Si usted es cliente de Amazon, ya sabe por qué: el gigante de Seattle se desvive por sus clientes. Y con hechos (precio, entrega, devoluciones) y no rollos mercadológicos. Entrémosle al tema de los estándares altos, repasando las respuestas de Bezos a tres preguntas clave para sistematizarlos en una empresa:

1. ¿Se aprenden o se nace con ellos?

Si son innatos, entonces el alcanzar estándares altos será asunto de reclutar bien. Bezos opina lo contrario: se pueden enseñar. ¿Y sabe qué pesa mucho para aprenderlos? El ambiente organizacional. Si la empresa es chambona, la gente será chambona. Ah, y un ambiente de excelencia genera colaboradores de excelencia. Círculo virtuoso o vicioso.

2. ¿Son universales o específicos a áreas y/o funciones?

Aunque tener altos estándares en un área ayuda para buscarlos tenerlos en todas, el fundador de Amazon advierte que no son realmente transferibles. Los requisitos específicos y operativos para lograr un alto nivel de calidad son muy distintos, por ejemplo para contratar que para el proceso operativo de logística en Amazon. Advierte Bezos: “Pensar que los altos estándares son específicos a un área te mantiene humilde. Si crees que porque los tienes en una función los tienes en todas, puedes terminar por tener puntos ciegos debilitantes”.

3. ¿Cómo se pueden alcanzar y sistematizar? Dos pasos básicos:

a) Definir detalladamente qué se considera “bueno” en cada área funcional u operativa.

b) Tener expectativas reales de qué tan difícil será alcanzar esos niveles específicos de excelencia. Ojo, porque que requerirá entrenamiento y avance gradual.

Bezos da una sugerencia clave para alcanzar estos estándares altos: el trabajo en equipo. Cuando está bien conformado y tiene buenos procesos de comunicación e interacción, los miembros de un equipo tendrán habilidades complementarias que facilitan lograr los niveles específicos de excelencia deseados en cada actividad. Hay grandes beneficios de tener una cultura de estándares altos:

-La más obvia: brindar mejores productos y servicios.

- Una cultura de excelencia atrae a gente valiosa. Es como un imán: ayudan el reclutar y sobre todo para retener.

-Los estándares altos se filtran a todas las actividades de la empresa. Aun a esas pequeñas cosas cruciales a las que nadie pone atención. Prueba de ácido: ¿cómo se ejecuta una actividad en su empresa cuando nadie la supervisa? Quizá el último beneficio que cita Bezos es el más importante: “Los estándares altos son divertidos. Una vez que los pruebas, ya no hay vuelta atrás”.

¡Exacto! Ojalá que le sirvan estos excelentes apuntes para sistematizar algo que se dice fácil, pero que rara vez se cumple tan bien como lo hace Amazon. Suerte en el trayecto.

En pocas palabras:

“Lo más peligroso es no evolucionar”, Jeff Bezos.
19 Mayo 2018 04:00:00
¿Qué es peor?
Qué es peor: ¿Fracasar o el temor a fracasar? ¿Temer o el temor a temer? ¿Intentar y fallar o ni siquiera intentar? ¿Hablar sin que te escuchen o permanecer callado? ¿Que te importe y perder o que ni siquiera te importe? ¿Hacer o quedarse sólo con la intención?

Una fenomenal reflexión del autor Seth Godin. Juguemos con el concepto para la política, los negocios y la vida.

Iniciemos con preguntas para los candidatos. Qué es peor: Andrés Manuel: ¿ganar con promesas falsas o gobernar con ideas anacrónicas? Meade: ¿ser el candidato del PRI o callarte sobre las prácticas corruptas de la Administración de la que formaste parte? Anaya: ¿agandallar la elección interna en el PAN o perder a una parte de los panistas al ganarla? Bronco: ¿mochar una mano o tener conectadas las tripas a la boca (y sin pasar por el cerebro)?

Pasemos a la política en general. ¿Qué es peor?

1. ¿Ganarse unos pesos por ser corrupto o propagar un cáncer que está destruyendo a México? 2. ¿Perpetuar la pobreza educativa para ganar votos o pavimentar el camino para el atraso perpetuo? 3. ¿Que tu cuate termine mal esa obra que le diste o que la población bote a tu partido en la próxima elección? 4. ¿Sacarle la vuelta al combate al crimen o que tú mismo termines siendo víctima de tu temor e inacción? 5. ¿Capturar criminales sin respetar el debido proceso o que salgan libres precisamente por esa razón?6. ¿Ejecutar mal lo que es bueno o ejecutar bien lo que es malo? 7. ¿Hablar sin saber o saber y no hablar? 8. ¿Vender tu lealtad o ser leal a una mala causa? 9. ¿Ser un buen líder efectivo para algo malo o ser uno malo para algo bueno? 10. ¿Colaborar con un mal Gobierno para buscar mejorarlo o aguantarlo “porque es lo que tenemos”?

Pasemos a los negocios. ¿Qué es peor?:

a) ¿Debatir mal o no debatir? b) ¿Contratar mal o no dejar actuar al talentoso que contrataste? c) ¿Canibalizar tu negocio actual lanzando nuevos productos o exprimirlo hasta que alguien te lo quite? d) ¿Decidir con poca información o demorarse mientras te informas? e) ¿Castigar al disidente o premiar al lambiscón? f) ¿Planear demasiado o no planear nada? g) ¿Reprender el que falla o apoyarlo irrestrictamente? h) ¿Grillar para avanzar o progresar con lisonjas? i) ¿Motivar sólo con dinero o premiar sólo con motivación? j) ¿Emprender muchos proyectos de alto riesgo y beneficio incierto o esperar a esa gran oportunidad en la que seguro triunfarás?

Finalmente, 10 preguntas para la vida en general. ¿Qué es peor?: 1. ¿Ser muy estricto con los hijos o demasiado permisivo? 2. ¿Decir a los que estimas lo que piensas para que mejoren aunque los puedas herir o callar lo que incomoda? 3. ¿No poder o no querer? 4. ¿Poner la otra mejilla o pelear y defenderte? 5. ¿Apuntar alto y fallar o bajar la mira y acertar? 6. ¿Disfrutar tu juventud a riesgo de tener una vejez complicada o sacrificarte ahora para tener un futuro mejor? 7. ¿Pocas amistades profundas o muchas superficiales? 8. ¿Resignarse para ser feliz o nunca conformarse? 9. ¿Cuestionarse todo antes de emprender o hacer y luego ajustar en el camino? 10. ¿Correr para llegar o caminar para disfrutar el trayecto?

35 interesantes preguntas. Ojalá le sirvan. Creo que lo peor es ni siquiera cuestionarse nada. Navegar por la política, los negocios o la vida como un velero sujeto a los caprichos del viento, ¿no cree?

Posdata. Seguramente Anaya recuperará una buena parte de los votantes de Margarita. Pero antes de emocionarse, recuerden que ella tiene 2.4% del voto total. Una suma simbólica, no determinante.

En pocas palabras.

“Es mejor conocer algunas de las preguntas, que todas las respuestas”,

James Thurber, escritor estadunidense
05 Mayo 2018 04:00:00
La silla de la culpa
¿Se acuerda del juego de las sillas? Los jugadores caminan alrededor de sillas mientras toca la música. Cuando esta se acaba, todos buscan sentarse. Uno siempre queda parado porque siempre hay una silla menos que el número de participantes. En cada round se quita una silla y una persona. El que queda sentado al final gana.

Al fracasar un proyecto clave en una organización, hay un juego de la silla invertido, porque el que queda sentado al final es el que pierde. Todos buscan evitar sentarse en la silla de la culpa. Quizá lo haya visto en acción. En este juego, el perdedor sufre costos que pueden ir desde menores perspectivas de desarrollo hasta el despido, dependiendo de la relevancia del proyecto.

Mientras más grande sea este, y mientras más importante sean los involucrados, mayores los perjuicios para el que termina sentado. Ah, y peor aún si la idea del proyecto es del jefe supremo. Ahí la cosa está en chino: ¿cómo decirle al jefazo que es quien castiga que él/ella es el que debe de sentarse en la silla? ¡Ja, imposible!

¿Qué hacer? Primero, maximizar la probabilidad de éxito del proyecto. Es decir, evitar que se dé este perverso juego:

1. Que permitan que participe en el análisis un equipo diverso.

2. Estudiarlo desde todos los ángulos.

3. Tener un debate frontal de ideas. Sobre hechos y no sobre personas. Relea Debatir sin Pelear.

4. Anticipar problemas aplicando un premórtem al proyecto. Relea Adelantando el Epitafio.

5. Teniendo mecanismos de retroalimentación frecuentes y objetivos.

6. Ajustando la implementación en el camino. Dependiendo de las señales que se reciban. Cuidado con el sesgo de confirmación. Relea No se Equivoque al Pensar.

Aun siguiendo estos pasos, habrá fracasos estrepitosos. Sobre todo en la era de la disyunción, donde las reglas de industrias enteras pueden cambiar en muy poco tiempo.

Una organización madura aplica las lecciones que aquí hemos repetido sobre los “fracasos buenos”: temprano, no arriesgan el futuro y se aprende del fracaso. Esta última es clave y para ello se requiere:

a) Delimitar bien qué falló. Cuando falla un proyecto, muchas veces las energías se enfocan a contener daños. Esto es natural y está bien. Pero no se debe de quedar sólo en eso.

b) Entender si existe injerencia de personas y procesos. El análisis detallado debe contemplar cambios o disrupciones en el ambiente de mercado y competencia, pero también debe enfocarse hacia adentro de la organización. Los proyectos también fallan a veces por errores internos, sobre los cuales se puede tener mucha más injerencia.

c) Especificar cambios a procesos y/o personas. Lo más común en el juego inverso de la silla es culpar al que quedó sentado. Ojo, porque rara vez una sola persona es responsable. Además, puede haber procesos internos incorrectos. Y, obvio, si no se corrigen, las fallas se pueden volver a presentar.

La grilla nunca ha sido mi fuerte. Francamente, creo que es un mecanismo de defensa muy conveniente para los ineptos. Y sin embargo, al fallar un proyecto, la grilla siempre estará presente.

Por ello, hay que contemplarla en el juego de la silla del culpable. Si no, alguien puede buscar que usted se siente en ella. ¿Qué hacer?

–Revisar récords. Sobre los roles del proyecto. Entender quién, qué, cuándo y cómo se tomaron las decisiones.

–Neutralizar a los posibles grillos. Hacer un mapa de las personas que puedan llegar a lanzarle bombas y planear estrategias específicas.

–Identificar posibles culpables. No me gusta nada este consejo, pero se lo tengo que dar. A veces es inescapable que alguien tenga que sentarse en la silla. Cuide que no sea usted.

–Ser proactivo y ponerse a las órdenes del jefe. Para lo que sigue, para las correcciones, control de daños, etc.

Aquí lo hemos dicho muchas veces. En la era de la disrupción, los fracasos son inevitables. En un mundo ideal, estos siempre son buenos y generan lecciones valiosas para el futuro. Pero en el mundo real, a veces la silla del culpable queda libre. Espero que estos consejos le sirvan para que nunca le toque sentarse en ella.

EN POCAS PALABRAS

“La peor culpa es aquella que no te corresponde”, Ayn Rand, escritora estadunidense.
28 Abril 2018 04:00:00
Un robot te quitó la chamba
“Dimos una asesoría a un gran banco inglés para contratar a 500 robots y sustituir a 5,000 personas”.

Así me ejemplificó el experto Arnold Schiemann el enorme impacto de la era del robot en todos los sectores de la economía. En este caso, los robots no tienen pies o manos. son programas y algoritmos para eficientizar el back office de esa institución financiera.

Imagínese: los 500 robots del banco cuestan 10 mil dólares al año mientras que a cada empleado sustituido le pagan 30 mil euros. O sea, ¡los robots costarán sólo 2.7% de los humanos que sustituyen! Ah, y no necesitan vacaciones, ni se enferman. y se equivocan menos. Cuidado, la revolución del robot puede ser devastadora.

“En una generación, los taxis no tendrán choferes, las cajas registradoras en tiendas serán automáticas, computadoras operarán call centers, sistemas expertos darán asesorías y maestros enseñarán a miles y el software asignará tareas personalizadas”, pronostica Larry Summers en un artículo del Wall Street Journal (WSJ).

El exsecretario del tesoro de Estados Unidos (EU) usa como analogía la revolución industrial que llevó al empleo agrícola del 33% del total en Estados Unidos hace un siglo al 2% hoy en día. Y advierte: hoy el cambio vendrá más rápido y afectará a muchos más sectores. ¡Ufff!

“La colisión de demografía (población más vieja), automatización e inequidad provocará la mayor disrupción económica en 60 años”, explica el reporte “Trabajo en el 2030” de Bain & Company.

La consultora estima que para el final de la década del 2020 en el mundo desarrollado se podrían eliminar entre 20% y 25% de los puestos de trabajo y que los empleos con salarios más bajos serían los más afectados.

Aunque inicialmente esta eficiencia empujaría a la economía (ganancias empresariales), la falta de empleo terminaría por afectar fuertemente a la demanda global y por ende al crecimiento económico, lo que sucedería al final de esa década o inicio de la siguiente.

Bain explica una fuerza laboral cada vez más vieja creará una gran ola de automatización. Por ejemplo, estima que tan sólo en EU las empresas invertirán 8 billones (millones de millones) de dólares (8 veces el PIB anual de México) en los siguientes 12 años para automatizar procesos.

Morgan Stanley pronostica que las inversiones globales en automatización e inteligencia artificial crecerían de representar un 5% a un 7.5% del PIB mundial en las siguientes tres décadas.

La revolución del robot acentuaría la desigualdad global y crearía grandes turbulencias económicas y sociales. Por ello, Bain advierte que gobiernos tendrían que intervenir más en la economía.

Por su parte, un estudio McKinsey estima que 50% de las actividades de la fuerza laboral son automatizables. Por ende para el año 2030 entre 400 y 800 millones de trabajadores (15 a 30% del total) podrían ser desplazados de sus chambas.

Un sondeo de investigadores de las universidades de Yale y Oxford entre 352 expertos estima cuándo la inteligencia artificial superará a los humanos en diversas actividades.

Entre otras, antes del 2030 un robot será mejor para doblar ropa, transcribir voz a texto, leer un escrito, escribir una tarea, manejar un auto y crear una canción. Para la década del 2040 podrá escribir una mejor novela exitosa que un humano y 10 años después una máquina hasta superará al mejor cirujano en una operación a corazón abierto.

El cambio será enorme. ¿Y sabe dónde se dictará la pauta? En Asia, por mucho la región con la mayor penetración (e inversión) de robots.

EN POCAS PALABRAS.

“La ciencia acumula más rápido conocimiento que la sociedad sabiduría”,

Isac Asimov, autor estadunidense
21 Abril 2018 04:00:00
Contestarle al jefe
Aquí lo hemos dicho muuuchas veces: el debate es imprescindible para innovar. Y en la era de la disrupción, la organización que no innova está condenada a desaparecer. Es sólo cuestión de tiempo. ¿Y quién es el principal responsable de promover un debate frontal, respetuoso y que sea sobre ideas y no sobre personas? Seguro ya adivinó: el jefe. Es imposible discutir si el mero mero siempre tiene la razón, es intransigente, premia al lambiscón y castiga al disidente inteligente.

Aunque esto es totalmente cierto, hoy tomaré la perspectiva del colaborador, del empleado. ¿Cómo puede contradecir al jefazo? ¿Cómo plantearle ideas distintas? ¿Cómo “contestarle bien”? Le propongo 5 recomendaciones básicas:

1. Elija sus batallas. No se puede discutir todo. Con nadie. y menos con el jefe. Decidir qué debatir es clave. Aprenda a dejar pasar cosas triviales. Piénselo bien y sea selectivo.

2. Escoja el momento. Evite hacerlo cuando están caldeados los ánimos. Es mucho mejor cuando exista tranquilidad y no haya presión de tiempo. Ah, y mucho mejor si el jefe está de buen humor. Otro truco: hágalo a la vez que le da al superior una noticia buena.

3. Cuide sus argumentos. Datos más que sentimientos. Use “benchmarks”. Tenga varias opciones. Sea creativo.

4. El camino es largo: ajuste en el tiempo. No todos los debates se ganan en un round. Quizá alguna de sus propuestas se puede incorporar poco a poco en el tiempo.

5. Aprenda a manejar al jefe (en el buen sentido de la palabra). Conozca cuando está de malas y cuáles son los “botones” que lo molestan. Evite presionarlos y “contestar” cuando no conviene.

Excelentes, ojalá le sirvan. Pero igual (o quizá más) de valioso es lo que no se debe de hacer. Aquí le van tres sugerencias clave:

a) No contradecir (o exhibirlo) en público. Nunca lo humille porque le puede costar muy caro. Cuide su temperamento y por ningún motivo haga corajitos o tenga arranques de cólera.

b) Que no todo mundo sepa que no está de acuerdo. Como dice el refrán: la ropa sucia se lava en casa. Resuelva los desacuerdos con su superior en privado, y lo más rápido posible.

c) Entercarse: si ya le escuchó y decide otra cosa, apoye y contribuya. Las estructuras jerárquicas pueden molestar, pero ahí están. El jefe tiene la última palabra. Ah, y en un desacuerdo, literalmente, deje que él/ella digan esa última palabra.

Cierro con tres reflexiones.

Primera: sea flexible pero no comprometa principios éticos o morales. Pero, OJO, porque eso de “es que así soy yo”, NO es un principio (y vaya que me ha tocado ver cómo se usa). Es una excusa para no cambiar. Y el que permanece estático se estanca.

Segunda: si nunca lo escuchan y no aprende, considere moverse dentro o fuera de la empresa. Pero piénselo bien: considere su edad y nivel de remuneración. A más años y más paga, más cuidadoso se debe ser al contemplar un cambio.

Y tercera, si la regó o tuvo un desacuerdo con el jefe, tome usted la iniciativa para corregir y/o aclarar. No es responsabilidad de su jefe, es suya.

Recuerde: tiene mucho más que perder. Nunca le convendrá que su superior esté disgustado con usted. Nunca deje que la herida se profundice o, peor, se vuelva incurable.

Jeffrey Pfeffer, profesor de Stanford y experto en tácticas para acumular poder, tiene una frase excepcional en uno de sus libros: para ganar poder, las relaciones son tan importantes como el desempeño.

Y luego remata: “Sobre todo una relación: la de tu jefe”. Sabiduría pura que he podido comprobar al 100% en mi experiencia.

Sólo añadiría un colofón final: conforme se avanza en una jerarquía, el manejo de la relación con sus superiores se vuelve más delicada.

Esto es algo natural, porque conforme usted progresa, sus jefes serán también cada vez más poderosos.

Ojalá que su carrera sea siempre ascendente y que estos consejos prácticos le sirvan algo para saber cómo y cuándo debatir con el jefe. Suerte en el trayecto.

EN POCAS PALABRAS

“Hay dos razones por las que alguien puede sentirse muy confiado: si sabe mucho o si no sabe nada”, Charles Darwin.


14 Abril 2018 04:00:00
Karma a la Amazon Prime
Quizá conozca Amazon Prime, una excelente membresía del gigante de Seattle: por un pago anual (499 pesos en México y 99 dólares en EU) se accede a series, películas, música, juegos, libros, etc. Ah, y a envíos ilimitados gratis a tu casa en dos días en cientos de miles de productos.

Me voy a enfocar en esto último: lo que compras te llega gratis, súper rápido y a tu puerta.

¿Sabe qué? Estamos viviendo en la era Amazon Prime: la época de la gratificación instantánea en los negocios y en la vida, donde todo lo queremos rapidito, peladito y en la boca. Claro que esto también pasa en la política y sobre todo en las campañas.

La combinación de las redes sociales y la hipercomunicación generan un coctel donde los electores “compran” soluciones mágicas e inmediatas a problemas añejos y complejos.

En parte por esto es que candidatos populistas de todos los colores (ejemplos: Trump y el rayito) ganan (o hasta arrasan) en las elecciones. Le prometen a los votantes soluciones a la “Amazon Prime”.

El problema viene cuando hay que entregar la mercancía. Ahí la magia prometida se estrella estrepitosamente con la terca realidad.

Y luego llega el famoso karma: el amor de las masas se pierde en un tris y es sustituido por un odio jarocho, porque la instantaneidad aplica en ambos sentidos: al subir y al bajar. Y para muestra un botón vaquero.

Jaime Rodríguez, “El Bronco”, fue un verdadero rockstar de la política nuevoleonesa (y nacional). Su magistral campaña aprovechó el hartazgo con los pésimos gobiernos de Rodrigo Medina y Nati González para arrasar en las elecciones de 2015.

Obtuvo casi 49% de los votos y ganó con un margen enorme: ¡superó con 3 puntos porcentuales a la suma del PAN y el PRI!

¿Y luego? Sus promesas de cambio quedaron en eso: rollo barato. Los resultados de su Gobierno han sido magros y ha demostrado con creces que es un tipo ocurrente, narcisista, peleonero e intolerante.

Este vaquero con alma priista tiró a la basura en menos de 3 años su enorme bono democrático. Hombre, hasta tuvo que hacer trampa inclusive en Nuevo León para obtener simples firmas (que no comprometen al voto) para su fracasada candidatura presidencial.

Jaime ahora experimenta en carne propia el hartazgo que tumbó a Medina: una encuesta reciente de El Norte, de Grupo Reforma, revela que 74% de la población prefiere que ya no regrese a gobernar Nuevo León.

Ese es el reto de la era Amazon Prime: si no cumples, el cliente te manda a volar en un tris. Al coloso de Seattle le funciona porque su ejecución es impecable. Sí entrega gratis en tu casa y en 2 días.

Candidatos, mucho cuidado con lo que prometen hoy porque el electorado va a exigir que la entrega sea gratuita y rapidita:

* ¿Acabarán con la inseguridad? Quiero verlo, está en chino cuando regiones enteras son gobernadas por criminales.

* ¿El ejemplo basta contra la corrupción? ¡Ja! A ver qué hacen con tanto monopolio, trámite y discrecionalidad, que en gran parte provocan la metástasis de este cáncer.

* ¿Ingreso universal para todos? Hombre, un cálculo de kínder deja claro que la plata no alcanza.

* ¿La solución en energéticos es la rectoría del estado? Madre mía, ¿y qué harán con la gran obesidad, ineficiencia y absoluta falta de recursos financieros y tecnológicos de Pemex y la CFE?

* ¿Habrá un estado de derecho justo y ciego? Pues ojalá expliquen cómo subsanarán la ineptitud y corrupción de las policías, fiscales y jueces.

* ¿Ahorrarán mucho en el gasto público? ¡Bah! El país está ahogado entre deuda, pensiones y la enorme gordura y prestaciones de una burocracia que no cede un ápice.

Y no le sigo, porque, como dice Catón, ¡ya me estoy encaboronando!

La conclusión es inescapable: la transformación de una organización (y no se diga un país) es un proceso doloroso, paulatino (décadas) y de avance gradual. No hay atajos ni soluciones mágicas.

Es sólo cuestión de tiempo para que el populista que arrase hoy sea electrocutado mañana por el karma de un electorado que espera que, como Amazon, le entreguen la mercancía rápido y gratis.

Ojalá que ya sabes quién tomara nota, y de una vez todos(as), ¿no?

EN POCAS PALABRAS

“Las ideas son baratas, comunes y están sobrevaluadas. Todo mundo las tiene. Lo único que importa es la ejecución”, Casey Neistat, empresario estadunidense.
07 Abril 2018 04:00:00
Guía para un voto inteligente
“Cuando suficientes personas hacen falsas promesas, las palabras dejan valer. No hay más respuestas, sino sólo mejores y mejores mentiras”.

Fenomenal frase. Y no la dijo algún filósofo. Es parte del discurso de Jon Snow en el episodio final de la temporada 7 de Game of Thrones, cuando pone en riesgo una alianza con Cersei al negarse a apoyarla. Eligió principios sobre pragmatismo.

A veces la sabiduría viene de cosas tan banales como una serie de TV. ¡Ufff! Es como si el guionista hubiese venido a México para inspirarse. Estamos ahogados en rollo.

Las palabras de un líder pesan, pero sus acciones dejan huella. De nada sirve hablar bonito si no se hace nada. Excelente tema ahora que acaban de iniciar las campañas.

Prepárese para sufrir millones de spots con frases y promesas huecas.

¿Qué hacer para preparar un voto inteligente? Primero, enmarcar la decisión con un dicho del profesor de Stanford Joel Peterson: “Nada es más importante que contratar. Nada”.

Y más en la política. A fin de cuentas, en una empresa se puede despedir a un burro(a), mientras que en la política nos quedamos sufriendo los rebuznos de muchos asnos que gobiernan y legislan. Por eso ya no hay que elegirlos.

Le propongo dos reglas básicas para elegir bien:

* Tomar tiempo para investigar. Por esto escribo con antelación. Hay tarea por realizar.

* Evitar votar por el partido. Ya hemos visto que hay muy malos elementos de toditos los colores. A fin de cuentas, gobernará una persona.

Para evaluar a los candidatos(as), contemplar:

CAPACIDAD INTELECTUAL

En dos vertientes. Primera, en el IQ, en el coeficiente intelectual. ¿Cómo intuirlo? A falta de un test sicométrico (debería ser obligatorio), están las calificaciones en carrera (y qué estudió y dónde).

Y no nada más el promedio, sino el listado completo de materias. Prueba de ácido: ¿qué tal le fue en clases numéricas? Porque –no sé usted– yo estoy harto de rolleros con cero capacidad analítica y lógica. ¿El candidato no las da? Mal vamos.

Y segundo, en el EQ, su inteligencia emocional: la manera en la que enfrenta circunstancias difíciles. Revise en las hemerotecas de nuestros diarios cómo enfrentó el candidato(a) las críticas y acusaciones. ¿Escucha? ¿Razona? ¿O sólo ataca y descalifica?

TRAYECTORIA Y EXPERIENCIA

Algunas preguntas a contestar:

* ¿Tiene experiencia en la vida real? ¿Ha trabajado en una empresa? ¿Como profesionista? ¿Ha generado empleos?

* ¿Cuáles son sus logros cuantificables y comprobables? Si gobernó, ¿cómo dejó su encargo en obra y deuda? Si fue legislador, ¿cuál fue su porcentaje de asistencia y votación? ¿qué iniciativas votó? ¿Está de acuerdo con sus decisiones?

* ¿Qué opinan sus clientes? Si gobernó, ¿qué dicen las encuestas de medios confiables sobre su desempeño?

IDEAS Y PROPUESTAS

Busque y lea sus planes y proyectos y páselos por este rasero:

* ¿Se han implementado en otras latitudes? ¿Qué tal les fue?

* ¿Dice cómo o sólo menciona los qués?

* ¿Está de acuerdo con su ideología? Por ejemplo, ¿cree usted que un maestro debe de ser evaluado? ¿Piensa que el Estado es un buen administrador?

Otros dos aspectos fundamentales a evaluar:

1. INTEGRIDAD. ¿Vive de acuerdo con sus ingresos históricos? ¿Cuántas casas tiene, a dónde viaja, qué carro maneja, etc.? ¿Presentó públicamente su 3 de 3? ¿Ha sido acusado de enriquecimiento?

2. EQUIPO. No contratemos a nadie que no informe con detalle cuáles serán sus colaboradores. Si ya los dio a conocer, páselos por este proceso.

Cierro repasando tres errores al contratar según Peterson y que son perfectamente aplicables al decidir su voto:

1. Contratar como “comida rápida”. Al ahí se va.

2. Contratar al “currículum” y no a la persona.

3. No verificar referencias. Son las únicas que SÍ conocen realmente al candidato (a).

Claramente este no es un listado exhaustivo. Pero el punto es que hay que seguir un proceso. Defina aspectos que le interesen e investigue. Dedíquele tiempo.

Finalmente, le propongo ser un elector activo. ¿Son puros burros? Escríbales, quéjese. Use las redes. Denuncie. Pongamos presión desde ahora y claro, aún más después de las elecciones. ¿Se apunta?

Posdata. Luis Rubio enmarcó perfectamente la elección en su editorial de este domingo: miedo vs enojo.

El problema es que el miedo es de los más preparados, de la minoría. La pobreza económica y educativa que tan bien le funcionó al PRI por décadas hará que el enojo triunfe sobre el miedo (y la razón). Por eso tristemente va a golear el rayito.

En pocas palabras:

“Una onza de desempeño vale más que una libra de promesas”, Mae West, actriz norteamericana.
31 Marzo 2018 04:00:00
¿Cuál es tu porqué?
“¿Cuál es tu porqué? Al final, buscamos amor, queremos más tiempo y tememos a la muerte. Amor, tiempo y muerte. Empecemos por ahí”.

Un diálogo de la película Belleza Colateral que me llamó la atención, a pesar de que francamente la cinta es bastante malita.

Encontrar un propósito –tu por qué– es un tema central para cualquier persona y para cualquier organización.

Un tópico excelente ahora que estamos de vacaciones y podremos descansar (ojalá le haya tocado).

Imposible analizar en una columna un tema tan profundo. Imagine, Amazon enlista 68 mil 903 libros relacionados con “propósito”. Pero le comparto tres reflexiones que le pueden servir.

Por lo general, expertos tocan el tema del propósito de vida con una fórmula parecida a estos cinco pasos sugeridos en un artículo de Lifehack:

a) Encuentra aquello que absolutamente te interesa.

b) Asegúrate que le sirva a personas a tu alrededor.

c) Para asegurar el crecimiento, es necesario enfocarse en el talento primario.

d) Conecta los puntos: pasión + servicio + talento = propósito.
e) Manos a la obra.

Mmmm, algo quizá que un joven puede aplicar más fácilmente. Pero ideas mucho más difíciles de implementar al pasar el tiempo. Las obligaciones que traen los años y las elecciones tomadas en la vida limitan las opciones, ¿a poco no?

Antes de pasar a otra perspectiva, tres recomendaciones para los que puedan (por edad o decisión) hacer una reingeniería personal total:

* Mirada en el cielo, pies en la tierra. Ejemplo: quiero ser cantante, pero tengo una voz fatal y soy cero entonado. Sugerencia: ¿industria de la música? Buscar algo relacionado.


* Hay que hacer la tarea. Roma no se construyó en un día. Recordemos las 10 mil horas de práctica para ser realmente experto en algo que sugiere Malcolm Gladwell en Outliers.

* Ecosistema de apoyo. Rodearse de personas, lugares y circunstancias que habiliten el propósito.

Perfecto, ¿y para los que quizá ya no tengan tanta flexibilidad de acción? Aquí le va otro buen método.

“En mi reunión de 25 años de Yale encontré que sólo 20% eran felices. Este pequeño grupo encontró su propósito de vida contestando 5 preguntas”, explica Adam Leipzig en una gran charla de TED (véala en nuestros sitios). Apúntelas, todas valen la pena:

1. ¿Quién soy?

2. ¿Qué hago? Ojo, si la respuesta es distinta a algo por lo que se sienta pasión o en lo que se tenga maestría, ya va uno mal.

3. ¿Por quién lo hago?

4. ¿Qué necesitan o quieren esas personas por las que lo hago? Otra forma de enfocarla: ¿por qué me buscan?

5. Cómo cambian esas personas por mis acciones?

El autor y productor de películas explica que sólo las primeras dos preguntas son sobre uno; las restantes tres son sobre otros. Según Leipzig, las personas enfocadas al segundo grupo son más felices.

Un test sencillo y profundo. Me gusta porque parte de la realidad personal actual y no necesariamente de una quimera. Al responderlas, es factible replantear o ajustar lo que se hace hoy mismo. Finalmente, el mundo seguramente “nos jalará” a actividades alejadas de lo que debería ser el propósito de vida.

“El rabino Joseph Soloveitchik decía que teníamos dos personas dentro de nosotros. Adam I es ambicioso y quiere crear, construir e innovar, mientras que Adam II busca ser bueno”, explica David Brooks en otra gran charla de TED (véala también en nuestros sitios).

El columnista del New York Times sugiere que estos dos instintos están en guerra dentro de cualquier persona y que la sociedad favorece al lado materialista de la batalla. ¿Cómo recuperar a Adam II? ¿Cómo retomar un propósito de vida más significativo? Brooks sugiere enfocarse a “la pata de donde más se cojea”: “Busca esa falla, ese pecado que es tu característica y derrotarlo. De esa lucha surgirá tu fuerza de carácter”, explica.

Tres perspectivas muy buenas. Ojalá le sirvan. En realidad, el propósito de cualquier vida es algo que se puede poner por escrito fácilmente, pero que se construye meticulosamente con las acciones diarias a través del tiempo.

Por lo pronto, le propongo que su propósito en estas vacaciones de Semana Santa sea tan sólo descansar, divertirse y recargar baterías.

En pocas palabras: “El propósito de nuestras vidas es ser felices”, dalai lama.

24 Marzo 2018 04:00:00
Es por buen gusto
“Es por buen gusto”. Así le contestó un alto representante del Poder Judicial en un estado de avanzada del norte del país a un alto funcionario de la Tesorería al presumirle sus nuevas y lujosas oficinas.

No tienen madre. México jodido y muchas de nuestras autoridades despilfarrando en oficinas, obras de arte y claro, viajecitos VIP.

Por ejemplo, nuestros ilustres senadores siguen pagando boletitos de lujo con nuestra lana. No importa que se hagan escándalos y prometan cambios. todo sigue igual (relea las columnas Vivir del Presupuesto, y Entre Impostores y estúpidos).

Tomemos al senador panista (plurinominal) Héctor Larios Córdova, que en enero del 2017 gastó 98 mil 421 pesos sólo por el boleto de avión para ir a una reunión de ¡cuatro días! de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, en Estrasburgo Francia.

Don Héctor, seguro fue muy importante su junta y estuvo ahí “por buen gusto”, pero le comento que en expedia.com yo encontré en 30 segundos un boleto para un viaje redondo igualito que el de usted, de Hermosillo a París, que cuesta la cuarta parte de lo que se gastó.

Faltan demasiados controles sobre el gasto público. Quizá se ponga algo de lupa a los miembros del Poder Ejecutivo, sobre todo a nivel federal. Por eso sabemos que la Presidencia de Peña Nieto reportó gastos (¿de veras será todo?) por 18 mil 520 millones de pesos en sus primeros 5 años, 24% más en términos reales que Calderón y 34% más que Fox. Por mucho, la más gastona.

Dieciocho mil 520 millones suenan a mucho, pero son apenas el 0.34% del presupuesto del Gobierno federal para 2018. A veces nos enteramos de otros despilfarros, pero de la mayoría no sabemos nada.

Es demasiada plata y la oportunidad de malgastarla es enorme. Por ejemplo, casi nadie voltea a ver al Poder Judicial o a las universidades públicas (¡o a los sindicatos!). Y manejan grandes presupuestos.

Tomemos el caso de la Federación y cinco estados mezcladitos: Nuevo León, Coahuila, Oaxaca, Estado de México y Veracruz.

En este año el Poder Judicial de esta muestra erogará 80 mil 237 millones y sus universidades (incluida la UNAM) la friolera de 61 mil 470 milloncitos. ¿Cuántas oficinitas de lujo o cosas “de buen gusto” se alcanzarán a comprar con esta fortuna?

¿Buen gusto? Méndigos cabritos. Buen gusto sería que:

* La justicia en México fuera expedita y ciega.

* Los investigadores no fueran ineptos o peor, corruptos.

* Las obras se hicieran al menor costo, la mejor calidad y se entregaran a tiempo.

* Se castigara a los corruptos, como sucede hasta con presidentes o expresidentes de otros países. ¿Por qué allá sí y aquí no?

* Todos pagaran impuestos y no sólo 43% de los mexicanos.

* Tuvieran oficinas modestas y gastaran la plata como si tuvieran que trabajar por ella. Por Dios, no es de ustedes.

¿Cómo gastar bien? Igualito que en una empresa:

1. Comparando y decidiendo racionalmente. Ojo, grillos: racionalmente no significa “para que mi compadre luego me deposite mi parte”. Significa: la mejor opción en costo y calidad.

2. Estandarizando. La parte contable importa mucho. Los registros de los gobiernos son desordenados y cambian en el tiempo. Imposible controlar el gasto en medio de un enorme desmadre.

3. Implementando sistemas. Es increíble: pero hay estados “de avanzada” que no tienen sistematizada su contabilidad y registros. Me lo han platicado tesoreros estatales: “las cuentas se llevaban a mano”. Una locura. ¿Por qué lo hacen así? Obvio: en el desorden se roba más a gusto.

4. Haciendo realidad la transparencia. Que sea fácil acceder a los gastos. Que se le pueda dar “doble clic” para revisar y comparar. Ah, y que lo pueda hacer cualquiera. Sin revisión, las ratas seguirán robándose el queso de la ratonera.

Obviamente, meter orden a tanto gasto de tanta dependencia pública es una tarea monumental que llevará muuucho tiempo. Pero si no controlamos mejor la disposición de la poca plata que tenemos para atacar tanto problema, México seguirá atascado.

Ojalá que los candidato(a)s presidenciales le metan lupa a este tema. Si no, “el buen gusto” de los malos funcionarios nos seguirá condenando al subdesarrollo.

EN POCAS PALABRAS

“La honestidad es el primer capítulo del libro de la sabiduría”.

Tomás Jefferson
17 Marzo 2018 04:00:00
¿Ya sabes quién va a ganar?
Hace poco conviví en un grupo pequeño con “ya sabes quién”. Y tras dos horas de una muy variada charla, confirmé varias cosas sobre Andrés Manuel:

* Adapta tono y mensaje a su audiencia. Ante el círculo rojo y empresarios es calmado y razonable.

* Su mente sigue estando llena de “complós”. En todo ve posibles confabulaciones y acuerdos sistémicos.

* Me sigue preocupando el simplismo de sus ideas.

Profundizo en este último punto. Platicamos de muchas cosas y, obviamente, se trató el tema de la posible amnistía a corruptos y criminales.

Por cierto, él cree que el crimen organizado será el problema más difícil de resolver. En eso tiene razón.

Precisamente por esto le pregunté: “Andrés, ¿y cómo te imaginas este diálogo por ejemplo con narcotraficantes? ¿Cómo lo organizarías?”

Piénselo: son muchos, están en todos lados, son ultraviolentos y se están matando entre ellos mismos. Hace mucho que se terminó la era de unos pocos grandes capos. Supongamos que se quisiera negociar (para mí, una pésima idea): la implementación está en chino. Pues le sacó la vuelta. Dijo algo así: “bueno, es una opción que tiene que estar abierta”.

Y luego siguió con generalidades de que el ejemplo importa mucho, etc. Le insistí: “¿pero por qué un narco dejaría plata y privilegios para irse a un trabajo mal pagado?”. De nuevo, respuesta vaga. Para mí es muy claro el pensamiento mágico de Andrés Manuel. Sobreestima el efecto de su liderazgo y su “buen ejemplo” para resolver problemas complejos.

Otra muestra, de nuevo sobre cómo resolver la crisis de inseguridad. Propuso algo así: coordinación e integración de fuerzas bajo su mando. “Crearíamos la guarda nacional”, añadió. Lo que decía me sonaba muuuy familiar, por lo que comenté: “¿no es algo parecido al plan de Peña cuando era candidato?”.

“Ah, pero Peña no sabe ni cuántos muertos hubo ayer. Yo estaría desde las 7 de la mañana al pendiente, al mando”, contestó.

Esa es la cosa: AMLO sobreestima el peso de su actuar. Es cierto que el apego al detalle y el buen ejemplo son muy necesarios. Hombre, de hecho marcarían diferencia contra el gran cinismo de tantos gobernantes actuales. Pero ni de lejos serán suficientes.

Se va a necesitar mucho más que magia y honestidad valiente para salir del atolladero. Ideas buenas, equipo apto y honesto, coordinación precisa y ejecución ingenieril calendarizada. No hay atajos.

Dejo el aspecto más preocupante para el final. Cada vez me queda más claro que López Obrador va a ganar.

Es muy astuto políticamente. Sabe que va muy arriba. Está consciente de que su peligro más grande es él mismo. Sólo Andrés puede descarrilar a Andrés. Por lo tanto, entonces, quiere “patear el bote”.

Busca no cometer osos. Obvio que platicamos de Napito. Nos echó su mismo rollo de que es un “perseguido político”.

Sabe que el nombrarlo senador provoca controversia, pero cree que esta no es fatal. Ah, aparte estima unos 200 mil votos del 50% del sindicato minero que asegura está con Gómez Urrutia. De nuevo, ingenio de zorro.

Cálculos políticos para sumar votos y para controlar la agenda de discusión, algo en lo que López Obrador también es un maestro. ¿Recuerda cómo lo hizo en la Ciudad de México con su conferencia mañanera? Bueno, hasta forzó a Fox a poner a su vocero, Rubén Aguilar, para intentar competirle (fallidamente) al rayito.

Prepárese para más minicontroversias creadas por Andrés Manuel para seguir en boca de todos. Vendrán más frases creativas como “si no se reparte bien el botín, hay motín”. Son el mero mole de AMLO.

Si el PRI y el PAN siguen enfrascados en acusaciones y lodo que buscan destrozar al candidato contrario, van a terminar por autodestruirse a sí mismos.

Y Andrés estará viendo esto feliz de la vida, tal como nos lo dijo en la charla. Así no van a poder. Creo que Pepe Toño está electoralmente muerto y que la única muy lejana esperanza de una competencia a López Obrador sería una campaña inteligente de Anaya. De otra forma, ya sabe usted quién va a ganar la elección.

En pocas palabras: “Apenas una línea muy delgada separa la risa del dolor, la comedia de la tragedia, el humor del dolor”, Erma Bombeck, autora estadunidense.
10 Marzo 2018 04:00:00
Nostalgia vs ilusión
“Al envejecer, se puede vivir de nostalgia o de ilusión. Yo prefiero la ilusión de que lo que queda por vivir pueda ser igual de bueno y significativo que lo ya vivido”.

Estas fueron las palabras finales de la homilía del padre Peter Coates en la misa para celebrar hace poco los 80 años de mi padre.

Una frase profunda y significativa que bien puede aplicarse en los negocios. Y es que en la era de la disrupción, las organizaciones envejecen cada vez más rápido.

Por eso muchos líderes ven con nostalgia sus éxitos pasados y se aferran a las estrategias con las que los lograron. Los atrapa El Dilema del Innovador que reseña el gran libro de Clyde Christensen.

El profesor de Harvard asegura que empresas longevas y bien manejadas a veces fracasan ante “sismos tecnológicos”.

“La mayoría de los cambios tecnológicos mejoran el desempeño de productos. Pero ocasionalmente emergen tecnologías disruptivas (TD) que provocan el fracaso de empresas exitosas”, señala Christensen (vea un video resumen del libro en nuestros sitios).

Y es que en las tecnologías para sostener, la empresa grande tiene ventaja. Su tamaño le permite desarrollarla rápido aun si va tarde. Recuerde a Explorer y Netscape. ¿Se acuerda de Netscape? Inventó la industria de los “browsers” y Microsoft terminó borrándolo del mapa.

Pero con las TD, las prácticas gerenciales del líder operan en su contra. Invertir en ellas no es una decisión racional:

* No mejoran el desempeño de productos actuales.

* Tienen márgenes pequeños y van a mercados minúsculos.

* Los clientes actuales no necesitan los nuevos productos.

Hay muchos ejemplos de TD que han tumbado a gigantes. Piense en Sears, Kodak, Nokia, las tiendas británicas de discos HMV, Research in Motion (Blackberry), las motocicletas japonesas y hasta el cambio del carruaje al auto o de trenes a aviones.

Aparte de las razones industriales citadas por Christensen, el aferrarse al pasado también se puede explicar por las trampas de la mente.

“El compromiso a un curso de acción está profundamente enraizado en la mente humana”, explican Freek Vermeulen y Niro Sivanathan en el Harvard Business Review.

Los profesores del London Business School hacen referencia a los sesgos cognitivos que ya hemos tratado aquí (relea No se Equivoque al Pensar) y específicamente advierten sobre 6:

1. Falacia del costo erogado. Tras haber invertido tiempo y dinero, completar un proyecto se vuelve el objetivo aunque ya no tenga sentido realizarlo por algún cambio en el entorno.

2. Aversión a las pérdidas. Relea Las Trampas de la Mente.

3. Ilusión de control. Sobreestimar lo que se puede influir para definir el futuro. Creerse más fregón de lo que realmente se es.

4. Preferencia a completar la tarea. Prima hermana de la 1.

5. Ignorancia pluralística. El fenómeno grupal de no expresar opiniones contrarias por creer que todos están de acuerdo. El peligrosísimo “groupthink”. Relea ¡No se Meta al Búnker!).

6. Defender la identidad personal. Asociar al curso de acción con el estatus social u organizacional.

Vermeulen y Sivanathan sugieren prácticas para vacunarse contra la nostalgia irracional (término mío):

* Definir con precisión la forma como se deben de tomar decisiones estratégicas. Factores, personas y procesos.

* Proteger a disidentes (¡claro!). 3 métodos: teniendo canales anónimos de retroalimentación, creando equipos más grandes y fomentando la diversidad (áreas, experiencia, edad, etc.).

* Considerar formalmente alternativas. Con detalle y a través del tiempo. Sobre todo ante cambios.

* Separar promoción del proyecto de su ejecución. Al revisar progreso en sus distintas etapas.

* Vacunarse contra un fracaso futuro. Con técnicas como el premortem. Relea Adelantando el Epitafio.

Son Muy buenos conceptos. Apúntelos. Renovar la ilusión de una organización que envejece por algún cambio disruptivo no se dará por casualidad, sino por un esfuerzo sistematizado.

En pocas palabras: “La muerte no es la pérdida más grande de la vida. La pérdida más grande de la vida es lo que muere en nosotros mientras vivimos”, Norman Cousins, escritor norteamericano.
03 Marzo 2018 04:00:00
Cuando el jefazo es el problema
Recién terminé de leer Fire and Fury, el libro sobre la Administración Trump. Comprueba lo que ya sabíamos: el Presidente naranja es un líder incierto, narciso, poco informado, engreído y vengativo.

“No hay realmente una estructura, sino un jefe y todos en la Casa Blanca están peleando por su atención. No hay una estrategia; todos responden a cualquier cosa que capture la atención del jefe”.

¡Ufff! Independientemente de las críticas que ha recibido Michel Wolff sobre su estilo, hay muuucho detalle en el libro para concluir que tener a Donaldo de jefe sería la peor pesadilla de cualquiera.

Bueno, pues con toda proporción guardada, a veces pasa algo parecido en los negocios. A veces los líderes hacen daño.

“Hay muchos cabrones en el trabajo. Por 10 años he estudiado sus efectos: miles me han pedido consejo sobre cómo lidiar con jefes bullys”, explica Bob Sutton en el McKinsey Quarterly.

El autor de La Regla de no más Cabrones y Cómo Sobrevivir a un Hijo de la Ching…” recomienda a cualquier líder poderoso examinarse en un espejo para asegurarse de que no se haya convertido en un estorbo.

Este autoexamen debe considerar siete factores que muchas veces propician que el jefe se vuelva un cabrito:

1. Estar rodeado de muchos cabritos.

2. Cuando tiene mucho poder. Sobre todo si la autoridad es reciente. Ojo con el síndrome de: ahora me toca a mí.

3. Es muy competitivo y se siente amenazado por subordinados talentosos.

4. Trabaja mucho más que los demás. Ah, y a cada rato les recuerda a todos que es un mártir.

5. Duerme poco (relea PenZZZar Bien).

6. Tiene demasiado que hacer, en qué pensar y siempre está apurado.

7. No puede ejercer autocontrol. Por ejemplo, si es adicto al Smartphone.

Lo que pasa es que cualquiera puede comportarse como un asno bajo ciertas circunstancias. Sobre todo el poderoso, que por cierto cae fácilmente en la ilusión de que es muy buena onda.

“Los humanos somos proclives a la negación y a ser ilusos respecto a nuestras fallas y sobre todo al impacto negativo de estas”, explica el profesor de Stanford para luego dar una estadística brutal.

El hecho es que 50% de los norteamericanos dicen haber sido víctima o visto algún bullying. Pero menos de 1% admite haber sido bully.

Se baja el cero y no contiene: entonces, ¿dónde quedaron los cabritos? ¡Ja! Muchos ni siquiera están conscientes de que lo son.

Son víctimas de lo que en la ciencia se conoce como “realismo ingenuo”. Creer que uno es objetivo siempre y los demás son los que están mal. Relea la columna ¿Yo? Razonable. ¿Tú? Un Idiota.

¿Qué hacer? Sutton propone una receta de cinco partes a la que cualquier jefe debería de poner atención:

a) Cuidado con el contagio. Si su organización está llena de cabritos, es mucho más probable que usted lo sea. Realice un diagnóstico honesto de su cultura.

b) Revise cómo utiliza su influencia. Sobre todo si acumuló poder recientemente. Quizá su empatía haya sufrido. Tip práctico: dé crédito o hágale favores a gente menos poderosa.

c) Entienda riesgos de la sobre carga y la adicción tecnológica. Son dos factores que facilitan volverse un hijo de la ch. Sutton advierte de causas de sobrecarga: demasiadas juntas y el multitasking constante (celulares, emails, WhatsApp, etc.).

d) ¿Actúo como un cabrito? Usted sabe cuándo lo hizo. Pida perdón, pero de forma adecuada: aceptando su culpa, explicando las causas y prometiendo mejora. Ah, y olvide la palabra “pero” al disculparse. Invalida lo que dice.

e) Viaje mentalmente en el tiempo. Decida lo que quiere hacer hoy pensando en cómo quiere ser en x tiempo.

Cierro con una dos preguntas finales: ¿qué tan seguido le dan retroalimentación sus subordinados? ¿Con qué frecuencia le ofrecen puntos de vista distintos al suyo? ¿Poco? Algo está mal.

En el mundo disruptivo, todos (hasta los jefes) se equivocan. Y las buenas ideas vienen de todos lados. Pero si el superior es un cabrito, quizá ese debate constructivo se trunque. Algo muuuy peligroso.

Siempre será mejor verse en el espejo que esperar a que la realidad toque a la puerta, ¿no cree?

En pocas palabras: “La verdad es hija del Tiempo, no de la Autoridad”.

Francis Bacon, político y escritor inglés.
24 Febrero 2018 04:00:00
Guía rusa
Ahora que está de moda (y comprobada, ¡bravo, Robert Muller!) la intervención rusa en elecciones, más vale irnos preparando por si las dudas. No vaya a ser.

Revisemos algunas traducciones del diccionario político español-ruso. Imprescindibles para la era que se podría avecinar:

–Populista: Manuelovich.

–Populista de derecha: Trumponov.

–Promesa de campaña: mentirstoya.

–Licitación pública: dinerov paramiev.

–Combate a la corrupción: da elejemplovich.

–Mafia del poder: salinostroika.

–Amnistía al narco: pendejshnava.

–Colaborador: cuatosky.

–Quitar evaluaciones magisteriales: zechingarov loschabitovs.

–Petróleo: zolofperforyya.

Seguramente nuestros funcionarios requerirán de ayuda, por lo que Putin ya prepara a un equipo que asistiría al nuevo gabinete. Entre ellos hay grandes personajes: Anatoly Rollerovich, Yuri Robanov, Anastasia Barrafaciliev, el general Dmitry Tematov, la maestra Tania Retrogradasyeva y al juez Nikita Nidavich.

Fuera de guasa, no deja de ser una posibilidad la injerencia rusa en nuestro proceso electoral. No es que a don Vladimir le interese demasiado la política interna mexicana. Por ahí no va. Su posible plan malévolo de intervención sería para fregar a Donaldo, ayudando a que gane el candidato que le sea más incómodo (¿quién será?, ¿quién será?).

Mmmm, puede ser. Pero se me hace muy ojona para paloma. Aparte es entrar en el juego de Manuelovich del vacilón que tan bien domina.

Quizá la manipulación electoral que debiera preocuparnos está bien cerquita y es en español. Le platico del caso de Andrea Noel.

En marzo del 2016 la periodista norteamericana fue víctima de una “broma” en la colonia Condesa en la Ciudad de México. Un tipejo le bajó sus calzones (vea cómo en nuestros sitios).

Andrea consiguió y posteó el video y se hizo viral. Luego denunció el asalto y sufrió por meses la lentitud e ineficiencia de nuestro injusto sistema de justicia. Obvio, no le resolvieron nada. Pero aquí no acaba la cosa; falta lo más siniestro.

Resulta que las redes sociales revictimizaron brutalmente a Noel.

“Me llegaron miles y miles de amenazas de violación y muerte. Entraban más rápido de lo que podía dar scroll a la pantalla”, explica Andrea en The Daily Beast.

El colmo fue cuando en su departamento alguien le apuntó con un láser. Las amenazas eran ya físicas. A fin de cuentas periodista, Noel investiga y da con el orquestador de los ataques, lo que se conoce como un master troll.

Lo que le dijo el “profeta pasta” (su nombre virtual) está de locos. “Fuiste peón en un plan maestro”, le explicó a Andrea en un fascinante podcast (en inglés, escúchelo en nuestros sitios, imprescindible).

El master troll le explica que el Gobierno encontró la forma de manipular la opinión pública, algo que la periodista comprobó después con entrevistas y pruebas documentales.

Descubrió que algunas autoridades subcontratan ejércitos cibernéticos para apoyar lo que le conviene al sistema y eliminar lo que le estorba, promoviendo hashtags y llenando las redes de “ruido blanco”.

Cuando hay alguna nota muy dañina, llegan al extremo de manufacturar eventos para distraer la atención. Le llaman “cortinas de humo”, por ejemplo: “mataron a Justin Bieber” o iniciar una enorme pelea virtual con alguna frase controvertida.

O peor, como le pasó a Andrea. Fue víctima de estos mercenarios digitales, por cierto, muchos de ellos chavitos.

¿Sabe qué? Ese compló me preocupa mucho más, porque no lo ordenaría Ivan Tramposvky sino don Quique Ardilla. La amenaza es mucho más cercana. Está en casa.

¡Ufff! Como si el mar de lodo en el que las campañas nos van a terminar ahogando no fuera suficiente, habrá que prestar atención a este tipo de estrategias dignas de un moderno Rasputín. Ni hablar.

Posdata. Ahí va Robert Muller. Es un investigador metódico y persistente, un sabueso. Ya comprobó que sí hubo un plan ruso (exitoso, por cierto) para influir a la elección. Lo que sigue es cerrar un posible círculo sobre la colusión con colaboradores de Trump. Al tiempo.

EN POCAS PALABRAS

“Lo único que requiere el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”, Edmund Burke, escritor británico.
17 Febrero 2018 04:00:00
¿Cómo invertir en criptomonedas?
Seguro ha escuchado hablar sobre el Bitcoin (BTC), por mucho la criptomoneda más famosa. Y cómo no, si pasó de valer 6 centavos de dólar, hace 8 años, a alrededor de 9 mil 800 dólares por BTC hoy en día.

Bitcoin es una moneda digital creada en 2009 por un programador anónimo llamado Satoshi Nakamoto que puede intercambiarse a través de computadoras o móviles conectados a internet.

A diferencia de las monedas tradicionales, el BTC no está respaldado (ni regulado) por un Gobierno, sino por la tecnología. Es un mercado privado cuya oferta es responsabilidad de servidores ligados a redes “peer-to-peer” (entre individuos) a las que se les llama “mineros bitcoin” que cada 10 minutos confirman y añaden transacciones a un registro descentralizado.

Este registro es el corazón del Bitcoin (y de cualquier criptomoneda). La autentificación la dan los mismos usuarios a través de algoritmos de consenso y funciones criptográficas, que hacen que las transacciones sean virtualmente infalsificables.

La oferta de BTC está limitada a 21 millones de monedas y hoy circulan cerca de 17 millones. Cada 10 minutos se crean 12.5 bitcoins y la cantidad se irá cortando a la mitad cada 4 años. En el año 2040 se llegará al límite máximo. Los BTC se pueden fraccionar en centésimas, cada una llamada un satoshi.

Una historia digna de H.G. Wells que no sólo es real, sino muuuy exitosa. Tanto así, que el BTC desató una fiebre en la emisión de criptomonedas. El sitio “coinmarketcap” enlista mil 495. Y claro, BTC es la que tiene el mayor valor de mercado: 166 mil millones de dólares, seguido por Ethereum con cerca de 92 mil mdd.

¿Por qué tantas? El éxito del BTC provocó muchas ofertas iniciales de criptomonedas. El sitio hackernoon estima que en 2017 estas ofertas levantaron más de 2 mil mdd entre fondos e inversionistas.

No se necesita ser Einstein para deducir que el BTC es una enorme burbuja especulativa. Imagínese: el que invirtió mil en 2010 hoy tendría ¡160 millones de dólares! Y eso que la moneda ha caído más de 44% desde su máximo histórico de diciembre pasado. Una locura.

Precisamente ese es el atractivo de invertir en criptomonedas: la promesa de una riqueza insospechada. Por eso yo acabo de hacerlo. Le comparto mi guía práctica para invertir en monedas digitales.

Primero, invierta sólo lo que esté dispuesto a perder. Es una apuesta de altísimo riesgo. Es casi seguro que pierda su plata. Segundo, defina su horizonte. ¿Busca rendimientos de corto plazo? O como yo, ¿sentarse en la apuesta algunos añitos?

Tercero, y lo más importante: decida en qué monedas invertir. Esto es lo más difícil y lo más importante. Son demasiadas y muuuchas van a tronar. Asesórese con algún joven que ya las haya analizado. Yo lo hice con Juan Carlos Murillo Torres, el hijo de unos compadres que le ha metido mucho tiempo al tema.

Invertí 750 dólares en 3 criptomonedas con precios muy bajos, para adquirir una buena cantidad. Como pasó con BTC: comprar en centavos de dólar y esperar 5 años para ver si le pego al gordo. Adquirí 3 mil 489 Trons (se rumora que Jack Ma la apoyaría) en 6.6 centavos de dólar c/u, 410 Cardanos en 0.6 dólares y 450 Stellars en 0.58 dólares.

Comprarlas es todo una aventura. Esto fue lo que yo hice:

1. Abrir una cuenta en BITSO, un sitio mexicano donde se puede depositar y comprar/vender las criptomonedas principales.

2. Transferir electrónicamente pesos desde el banco a BITSO.

3. Convertir (en BITSO) los pesos a alguna criptomoneda líquida. Yo compré Ethereums.

4. Transferir el criptodinero a un sitio internacional donde pueda comprar monedas exóticas. JC recomendó Binance (hay que abrir ahí otra cuenta).

5. Transferir su saldo de Ethereums a Binance.

6. Ya en Binance, comprar las monedas que quiera.

Parece complicado. no lo es. Toma minutos. Y ahora sí, puede empezar a vender o comprar. o como yo, a esperarse y prepararse para la turbulencia (he perdido 31% en sólo tres semanas, pero pues bueno: mi apuesta es de 5 años. Por cierto, ahora es buen tiempo para entrar, tras el desplome reciente). Para darle seguimiento a su portafolio, baje a su móvil un App como “Blockfolio”.

Es un buen ejercicio. Cuando reviente la burbuja del BTC habrá mucho llorar y crujir de dientes. Pero las criptomonedas y sobre todo Blockchain (su tecnología de registro compartido infalsificable) cambiarán industrias enteras en las décadas entrantes. Suerte en la aventura.

EN POCAS PALABRAS.

“La ciencia de hoy es la tecnología de mañana”

Edward Teller, físico húngaro
10 Febrero 2018 04:00:00
¡Pues órale, loco!
“¡Pues órale, loco! No andes buscando salvación con Duarte, con tu cómplice. Vamos a vernos mañana en Álamo. Ahí voy a llegar”.

Apenas una parte del infumable pleito de hace unas semanas entre Miguel Ángel Yunes y López Obrador. Una probadita de lo que viene en las campañas: una guerra de insultos y lodo.

Prepárese, esto apenas empieza. Ante la ausencia de propuestas y apuntalados por un electorado poco educado y la viralización que proveen las redes sociales, terminaremos inundados de estiércol.

Guerras de locos al estilo “el comal le dijo a la olla”. Tal para cual. Don Miguel Ángel, para que no se quede en vaguedades, aquí le van los 10 trastornos de personalidad (y sus posibles síntomas) listados en el manual estadístico de diagnóstico de desórdenes mentales de la Asociación Americana de Siquiatría (según un artículo de Neel Burton en Inc):

1. Paranoia. Incapacidad de confiar en otros, ni siquiera amigos o familia. Son reservados y sospechan de todo. Buscan reafirmar temores. Hipersensibles al fracaso o crítica. Se sienten humillados fácilmente y guardan resentimientos. Culpan a otros de sus temores y fobias.

2. Trastorno esquizoide. Se enfocan a su vida interna, tienden a aislarse. Pueden parecer apartados o huraños, fantasear y mostrar indiferencia en relaciones sociales o sexuales.

3. Trastorno esquizotipado. Rareza en comportamiento, vestimenta, pensamiento o lenguaje. Suelen tener creencias extrañas, pensamientos mágicos y sospechar que relacionarse con otros los daña.

4. Antisocial. No les importa los sentimientos de otros e ignoran reglas de comportamiento. Son irritables y agresivos. Actúan impulsivamente y no sienten culpa. Pueden socializar y ser superficialmente “encantadores”, aunque sus relaciones por lo general son turbulentas y cortas.

5. Trastorno de límite de personalidad. Emocionalmente inestables, baja autoestima y temor al abandono. Relaciones intensas e inestables. Enojos y violencia repentina, sobre todo ante críticas. Impulsivos, a veces se autodañan. Posibles tendencias suicidas.

6. Personalidad histriónica. Baja autoestima provoca que busquen llamar la atención y la aprobación de otros. Comportamientos dramáticos y superficiales. Temen el rechazo y reaccionan mal al fracaso. Énfasis en imagen.

7. Narcisismo. Sobreestiman su valía. Creen merecer todo y requieren ser admirados. Envidian al exitoso. Les falta empatía y explotan a terceros para lograr sus objetivos.

8. Desorden de personalidad evasiva. Baja autoestima. Se sienten poco atractivos, inferiores y temen la crítica y el rechazo. Si no se sienten seguros, evitan contacto social.

9. Trastorno de dependencia. Baja autoestima, requieren ser atendidos siempre. Necesitan ayuda para decidir. Temen al abandono. Buscan ser protegidos por los que ven poderosos o competentes.

10. Personalidad anancástica. Preocupación excesiva en detalles, listas, orden, reglas, horarios, etc. Perfeccionismo extremo que impide completar tareas. Cuidadosos, rígidos y controladores. Ansiedad constante.

¡Ufff! Un catálogo que cualquier político (o líder) debería revisar. ¿En cuántas categorías anotaría a Yunes, al “Rayito”, Anaya, Meade, Margarita, “El Bronco” o Peña? Ah, y claro, a Mr. Trump (relea Cómo Lidiar con un Narciso).

Fuera de bromas, es clave detectar estos desórdenes, sobre todo en personas al mando. Su presencia puede ser muy perjudicial en la política, los negocios y la vida.

“Aunque estos trastornos difieren de enfermedades mentales graves como esquizofrenia o bipolaridad, dañan fuertemente el potencial de cualquiera”, explica Burton.

El autor del libro El Significado de la Locura estima que 10% de la población padece alguno de estos trastornos. ¡Uffff! La cifra se queda cortísima al revisar los decires (¡y los actuares!) de los que nos gobiernan y los que ahora buscan nuestros votos.

Habrá que estar muy atentos al decidir, porque si nos descuidamos, más locos seguirán dirigiendo al manicomio, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS

“Mi siquiatra me dijo: estás loco. Cuando le pedí una segunda opinión me dijo: okey, también eres feo”, Rodney Dangerfield, comediante norteamericano.
03 Febrero 2018 04:00:00
Ciberia
“Lo más alarmante es la transformación del ciberespacio en Ciberia, un reino oscuro y sin ley donde actores malévolos actúan libremente para destruir los pilares institucionales de la democracia”.

Apenas un párrafo de un extraordinario editorial en el Wall Street Journal de Niall Ferguson, profesor de Stanford.

El autor del libro La Plaza y La Torre: Las Redes y El Poder, explica cómo la anarquía de la sociedad en red (network, en inglés) provoca que se derrumben las tradicionales jerarquías con las que el mundo ha operado por siglos.

Y la tundra rusa de la era digital es aún más inhóspita que la original.

“Más que convertirse en la utopía de empoderamiento democrático, el ciberespacio ha mutado a una pesadilla de polarización ideológica, extremismo y fake news”, explica Ferguson.

¡Exacto! Aquí lo hemos comentado citando a Evan Williams, cofundador de Twitter: “Hay un ecosistema de medios sostenido por la atención. Punto. Y eso no nos hace más inteligentes, sino que nos idiotiza. Trump es un síntoma”. ¡Ufff! Es el remordimiento de Víctor Frankenstein ante su monstruo (relea Clicks Que Idiotizan).

El problema es que las jerarquías –con tooodos sus defectos– tienen una razón de existir: proveer el orden necesario para evitar el caos. “Por alguna razón los ejércitos tienen un comandante y las orquestas un conductor”, argumenta Ferguson.

El profesor de Stanford explica cómo el primer experimento histórico en el que las redes dominaron al mundo (por tres siglos, tras la invención de la imprenta en 1517) también provocó polarización, conflictos y guerras que finalmente terminaron con una reimposición de jerarquías dictada por las cinco naciones que vencieron a Napoleón.

Doscientos años después enfrentamos un dilema similar, según el profesor.

“El internet ha recreado el estado descrito por el filósofo inglés Thomas Hobbes: brotes de guerra de todos contra todos donde la vida es horrible, brutal y corta (¡como un tuit de Trump!)”, explica citando a Henry Kissinger.

Lo más irónico es que la supuesta democratización que traen las redes pudiera ser un espejismo, pues a fin de cuentas dominan cuatro gigantes: Amazon, Netflix, Google y Facebook.

Detengámonos en este último: 2 mil 100 millones de usuarios, 40% de la población entre 15 y 65 años. Facebook es la red de redes. y por mucho.

“Siento una tremenda culpa. Creamos herramientas que están destrozando el tejido social. Si alimentas a la bestia, te destruirá”, explica Chamath Palihapitiya en una excepcional charla en Stanford (véala en nuestros sitios, imprescindible).

Este inversionista sabe de lo que habla: fue unos de los primeros empleados de Facebook y por ende es un multimillonario. Otro intranquilo Victor Frankenstein. Con un lenguaje florido, Palihapitiya va directo al grano:

* No es un problema de anuncios rusos, es una crisis global.

* Las redes sociales erosionan los cimientos del comportamiento y las relaciones interpersonales.

* Actores de cuarta usan a las redes para manipular a enormes cantidades de personas para que hagan lo que quieren.

* Filtramos nuestras vidas con sentimientos percibidos de perfección por una recompensa de likes o corazoncitos. Para obtener una popularidad falsa que levanta el ánimo en el corto plazo, pero que luego te deja vacío.

* Todo esto multiplicado por 2 mil millones de personas. No te das cuenta, pero te están programando.

¿La solución? Limitar su uso. “Yo no utilizo estas chingaderas. Mis hijos no usan estas chingaderas”. Así lo dice tal cual. Sus palabras.

El inversionista sugiere a los estudiantes de MBA de Stanford: “consigan (mucho) dinero y no se corrompan en el camino”. Argumenta que para contrarrestar a las fuerzas que usan las redes para el mal se requerirá poder y dinero. “Sin (mucho) capital, tu punto de vista es irrelevante”, concluye.

Creo que las redes sociales habilitan conversaciones (y manipulaciones) masivas donde el mínimo común denominador muchas veces es la estupidez ingenua del que poco sabe.

Algo muy democrático, pero también muuuy preocupante. A fin de cuentas, ¿de qué sirve tanta acalorada opinión en la tundra de Ciberia?

EN POCAS PALABRAS.

“La tecnología es un buen sirviente, pero un amo peligroso”

Christian Lous Lange, historiador noruego
27 Enero 2018 04:10:00
¡No me grites!
“¡No me grites!”. Así le reclamó Uriel, el chofer del autobús en el que realicé con mi familia un fabuloso recorrido en Chiapas en Año Nuevo, a un oficial en un punto de revisión migratoria afuerita de Comitán. El típico pleito con alguien que ostenta poder y lo ejerce porque puede. Y es que en el fondo Uriel tenía razón en molestarse: ¿por qué necesita Migración revisar a un autobús obviamente lleno de mexicanos?

Pero así son las reglas y él manejó muy mal la situación. El agarrón de palabras llegó a tal punto que el de Migración le advirtió dos veces: “puedo bajar a todo tu pasaje para revisarlos”.

¿Y sabe qué hacía Uriel? ¡Tratar de cerrarle la puerta cuando el joven tenía su pie sobre la escalinata! Era eminente que nos bajaran. Íbamos a perder una hora, era tarde, estábamos cansados y faltaban 2 horas para llegar a San Cristóbal.
Como estaba sentado en la primera fila, intervine. “Uriel, ya no te pelees. Déjame hablar a mí. Oficial, tiene usted razón, gracias por hacer su trabajo”. Cambió la cosa. Sintiéndose respetado, nos dejó ir.

Es muy común en los negocios y la vida tener enfrente a alguien que tiene un nivel organizacional bajo, pero con el poder de hacerle la vida de cuadritos. Por ejemplo, en una aduana o ventanilla pública.

¿Qué hacer para salir bien librado? Derivé nueve lecciones del casi pleito de Uriel:

1. No pelear de forma estúpida. ¿Es irrelevante? ¿Es pasajero? ¿Las consecuencias de aguantar son mínimas? ¿Respondió SÍ? No pelee. Usted tiene mucho más que perder.

2. Mostrar respeto y cordialidad. Si la persona es de bajo nivel, quizá en estas interacciones sea el único lugar donde se pueda sentir importante. No le dé razones para que ejerza su poder.

3. Elegir bien las batallas. A veces sí hay que discutir, sí hay que hablar. Pero, OJO, inteligentemente. Cuando tenga tiempo, escalando, si se requiere, usando el tono adecuado, etc.

4. Mucho cuidado con la gente de bajo nivel organizacional que tiene poder en su empresa. Sobre todo en atención a clientes. La receta para evitar problemas: entrenamiento, entrenamiento y entrenamiento. Relea Cliente de por Vida.

5. ¿Es usted un líder y presencia una pelea estúpida? Intervenga. No lo dude ni un poquito. El que más sabe tiene una mayor responsabilidad. Ayude a evitar un problema mayor.

6. Pensar en el cliente primero. Debe ser el centro de cualquier interacción organizacional. Siempre, sin excepciones. En el caso de Uriel, nosotros éramos sus clientes. Al pelearse con el oficial, nos exponía a una molestia totalmente innecesaria.

7. Llamar la atención, pero enseñando. El líder no sólo debe de regañar, sino, sobre todo, enseñar. Con claridad, sin exagerar. El humor es una buena arma. Todo el viaje me cotorreé a Uriel sobre la pelea. Quizá no se le olvide.

8. Aprender de los errores. A todos nos ha pasado: encabritarse con algún poderoso irrazonable. Hace muchos años, un corajito en la aduana de McAllen, Texas, casi me cuesta pasar a Estados Unidos. Del exabrupto aprendí todo lo que te pueden pedir al pasar: comprobante de ingresos, de domicilio, estado de cuenta, etc. ¿Sabe qué? Siempre cargo la papelería y me ha sacado de varios apuros. Aprendí también la lección número dos: humildad y cordialidad. El que no aprende de los errores está condenado al fracaso. Sobre todo en la era de la hipercompetencia.

9. Comunicar para crear una cultura de aprendizaje. Internalizar lecciones a nivel personal es bueno, pero no es suficiente. Una organización que triunfa constantemente debe aprender colectivamente de experiencias individuales de sus miembros.

Dos sugerencias finales. Primera, mida bien sus fuerzas al entablar una discusión con alguien que tiene poder situacional. Equivocarse en este juicio puede traerle muuuchas molestias.
Y segunda, cuente hasta 10. Responder “caliente” casi siempre es una mala estrategia en los negocios y la vida.

Cierro con Uriel, que a fin de cuentas se sacó 100 en el viaje. Por cierto, no deje de visitar Chiapas. Es un estado maravilloso, con gente pintoresca y muy amable. Agradezco a Laura y Fernando de la agencia Meca de San Cristóbal y a Yuri Velázquez de Travel Shop.

En pocas palabras: “Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo”, Sun Tzu.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) / Twitter: @jorgemelendez
20 Enero 2018 04:00:00
El arte de que te valga madre
Una disculpa por el título, que es el mismo de un libro que me llamó la atención. No, es más, ¡hasta lo suavicé un poco! Porque en inglés se titula: The Subtle Art of not Giving a F*ck. Le platico.

“La clave para tener una vida buena no es que te valgan madre más cosas, sino que te valgan madre menos, sólo las realmente importantes”, es uno de los consejos dispensados por Mark Manson.

Un libro de motivación escrito por un joven que se expresa sin rollos, directo. Muuuuy interesante. Aquí le van algunos de sus excelentes consejos, según resúmenes de James Clear y Paul Minors:

* La obsesión por lo positivo (lo mejor, lo superior) nos recuerda constantemente lo que no somos.

* Las redes sociales (sobre todo Facebook) crean un mecanismo de retroalimentación dañino, vemos cómo “todo mundo está con madre” y creemos que le falta a nuestra vida.

* No tenemos una crisis material, sino existencial y espiritual. Tenemos tanto que no sabemos elegir lo que debe de valernos madre.

* La felicidad no es una ecuación que se pueda resolver. No llegamos a la felicidad porque logremos alguna meta, ya que al alcanzarla simplemente la cambiamos por otra. El perseguir metas sólo nos recuerda todo aquello que no tenemos.

* El sufrimiento es la mejor manera que la naturaleza nos ofrece para inspirar el cambio.

* Sobre los problemas:

a) La vida es esencialmente una lista interminable de estos.

b) No hay que desear una vida sin problemas, sino una con aquellos que podamos resolver.

c) La felicidad se obtiene resolviendo problemas, no evitándolos.

d) Nosotros elegimos cómo nos afectan los problemas.

e) Hay que asumirlos y atacarlos. De ahí surge el aprendizaje.

* La pregunta clave para el éxito es: “¿qué dolor estás dispuesto a tolerar?”. Si toleras el dolor asociado con alcanzar tus metas, serás imparable.

* Las emociones son señales biológicas de cambios necesarios. Las negativas, de que algo está mal. Las positivas, para reforzar. Pero, OJO, hay que cuestionarlas. No siempre están bien.

* Sobre ser excepcional:

a) La mayoría de nosotros somos bastante promedio. Aun si destacas en una o dos cosas, en el resto eres promedio.

b) Existe demasiado énfasis en “las excepciones”. En aquellos que son excepcionales. Son la “vara de comparación”.

c) Por lo tanto, ser “promedio” se ve como un fracaso.

d) Las personas excepcionales llegaron ahí porque siempre dudan de sí mismas. Y trabajan para mejorar.

e) La clave de la felicidad es aceptar y disfrutar los placeres simples de la vida promedio.

* Hay valores buenos y malos. Los buenos están basados en la realidad, ayudan a la sociedad, son internos, inmediatos y controlables. Los malos son supersticiosos y destruyen a la sociedad. Por ejemplo: placer, éxito material, buscar siempre tener la razón y el optimismo excesivo.

* El crecimiento personal es un proceso iterativo. No te enamores del resultado de ir hacia arriba, sino de la escalada. La certeza es enemiga del crecimiento. Admitir estar equivocado es condición necesaria para cualquier proceso de cambio.

* La acción no es sólo el efecto de la motivación, sino su causa. Haz algo y la inspiración vendrá solita.

* Mientras más algo amenace tu identidad, más lo evitarás.

* El temor a fracasar paraliza. No se puede tener éxito si no se acepta la posibilidad de fallar. ¡Amén! Aquí lo hemos repetido muchas veces. Relea Fracase Bien y Triunfe.

* Tenemos que rechazar algo, de otra forma la vida no tiene significado. Si “lo que sea” es igual, estamos vacíos.

* Sobre la muerte:

a) Una vez que se está cómodo con la idea de morir, se pueden elegir los valores más libremente. Se pueden eliminar dogmas y valores superficiales y dañinos.

b) La grandeza llega cuando en una vida confusa y corta (muerte), se continúa eligiendo que es lo que vale madre.

Cierro con una pregunta matona del libro: “¿Qué es lo que eliges que te valga madre?”.

En la respuesta seguramente estará el secreto de la felicidad de cualquier vida.

Excelente tema ahora que estamos fijando las prioridades para el 2018. Habrá que elegir bien que nos vale madre, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS

Felicidad es cuando hay armonía entre lo que piensas, dices y haces: Ghandi
13 Enero 2018 04:00:00
Todavía no
Aunque suene raro, estas dos palabras quizá contengan el secreto para triunfar en los negocios y la vida.

“Escuché sobre una prepa de Chicago que calificaba a los alumnos que no pasaban así: todavía no. Esto es algo fantástico, pues si te reprueban piensas: soy un fracaso. Pero con ‘todavía no’ entiendes que estás en una curva de aprendizaje”, explica Carol Dweck en una gran charla de TED (véala en nuestros sitios).

La profesora de Stanford explica que existen dos tipos de actitud mental frente a cualquier reto: fija y de crecimiento. La primera ve a un tropezón como una tragedia, mientras que la segunda lo toma como una oportunidad para aprender y evitar volver a caer en el futuro.

“La manera como te ves determina todo. Si crees que tus cualidades son estáticas –la mentalidad fija–, entonces siempre querrás tener la razón en lugar de buscar aprender de tus errores”, explica Dweck en su libro Marco Mental: la Nueva Sicología del Éxito.

Por lo tanto, la manera en la que se enfoca la vida es muy distinta dependiendo de marco mental adoptado:

–Retos: evitarlos vs abrazarlos.

–Obstáculos: rendirse rápido vs aprender y persistir.

–Esfuerzo: es inútil vs el camino a la maestría.

–Críticas: ignorar aún las útiles vs aprender.

–Éxito de otros: amenazante vs inspirador.

Las personas que adoptan un marco fijo ven al mundo de una forma determinista y llegarán a su máximo desempeño muy pronto, arriesgando después poco y buscando siempre excusas y culpables.

“¿Cómo respondían estudiantes con mentalidad fija ante un examen duro? Algunos dijeron que en el siguiente harían trampa y otros que buscarían a alguien que le fue peor para sentirse mejor. Estudio tras estudio, todos huían de las dificultades”, explica Dweck.

En contraparte, “los que adoptan el enfoque del crecimiento creen que la inteligencia puede desarrollarse, lo que los empuja a aprender”, explica un video resumen del libro (véalo en nuestros sitios).

Muy interesante. Y sin embargo, muy difícil de lograr. A fin de cuentas, vivimos en un mundo hipercompetitivo en todo, incluyendo el nivel personal. Un ambiente donde es fácil desanimarse y conformarse con el marco fijo: “fulanito nació superdotado, yo no”, o algo así.

¿Qué hacer? Quizá el consejo más importante se refiere a la forma como se retroalimenta al que triunfa.

“No hay que alabar la inteligencia o el talento. Evítalo porque esa estrategia ya falló. En cambio, habrá que reconocer el proceso: esfuerzo, estrategia, enfoque y perseverancia”, explica Dweck.

En los negocios, esto se traduce en cuatro estrategias específicas:

1. Presentar habilidades como algo que se puede aprender.

2. Transmitir que la organización valora el aprendizaje y la perseverancia y no el talento innato.

3. Dando retroalimentación que fomente el aprendizaje.

4. Convirtiendo a los gerentes en recursos para aprender.

Amazon es un excelente ejemplo de esta filosofía de crecimiento aplicada a una organización. Curiosamente, a pesar de su fenomenal éxito, el gigante de Seattle es un lugar fantástico para “fracasar bien”.

Para experimentar temprano y mucho, aprender de los tropiezos y apostar grande a lo que funciona. Para tomar la mayoría de las decisiones de forma rápida. Para evitar la complacencia que conlleva el éxito tremendo y buscar siempre evolucionar. Relea Fracase Bien y Triunfe y Quédate en el Día 1.

Fenomenales conceptos ahora que inicia el año. Le propongo buscar ese pequeño gran cambio de adoptar una mentalidad de crecimiento.

Sustituir grandes metas amorfas por objetivos específicos desmenuzables en pequeñas acciones calendarizadas. Y luego, a avanzar poco a poco con una mentalidad de avance gradual.

Dweck afirma que un “todavía no” brinda una trayectoria hacia el futuro. Un camino para moverse poco poco hacia el destino deseado. Para emprender un camino de crecimiento constante.

Le deseo, pues, que 2018 esté lleno de éxitos. Ah, y que cualquier tropiezo sea apenas un “todavía no” en ese caminito que lo lleve a donde usted más desee.

En pocas palabras: “Dímelo y lo olvidaré. Enséñamelo y lo recordaré. Involúcrame y lo aprenderé”, Benjamin Franklin.
06 Enero 2018 04:01:00
Benchmark 2018
Espero haya tenido una cálida Navidad y que este año esté lleno de salud, felicidad y éxito. ¿Qué nos depara 2018? ¡Ufffff! Pinta pesadito. Hay un alto riesgo de equivocación. No importa, saco mi bola de cristal, aunque esté medio empañada.

Respecto al crecimiento, 24 instituciones pronostican que México seguirá en la medianía, con un alza del PIB de 2.2%, apenas 0.1% más que el 2.1% del 2017. El rango va desde un magro 1.5% (Vector y BNP) hasta el 2.7% de Santander y Scotiabank.

Sobre la inflación, el promedio estimado es de 4%, con un rango de 3.3 a 4.6 por ciento. En el tipo de cambio, el promedio de cierre de 2018 estaría en 18.87 pesos por dólar, en un amplio rango de 18 a 21 pesos.

Hablemos de una vez sobre uno de los dos elefantes que estará en el cuarto todo el 2018: ¿qué pasa si Trump tumba el TLC? Nada bueno.

El 80% de nuestro comercio externo es con Estados Unidos (EU) y una buena parte de la inversión extranjera que viene a México lo hace para aprovechar las ventajas del Tratado.

Un análisis de Santander proyecta dos escenarios si se cae el TLC: regresar a los aranceles de nación más favorecida de la OMC y una guerra comercial. Por desgracia, Donaldo sí puede imponer aranceles punitivos. Relea ¿Y si Trump Tumba el TLC?.

Suponiendo que la salida del TLC se da durante 2018 (hay un proceso que se debe cumplir), en el primer escenario el PIB mexicano sólo crecería 1% en 2019 y la inversión privada bajaría 4 por ciento.

Los problemas vienen si se da la guerra comercial. En mi opinión, algo muy probable, pues si Donaldo es tan estúpido para salirse de un tratado que beneficia a EU (relea Trump se Equivoca), seguro no se conformará con los aranceles de la OMC.

En este caso Santander estima que el PIB de México caería 2.6% en 2019, la inversión privada se desplomaría 10% y el tipo de cambio subiría a 21.50 pesos por dólar. La cosa podría ser peor: Moody’s estima una baja de 4% si se da una guerra comercial prolongada.

Creo que al final el TLC no caerá, porque beneficia a todos los involucrados y México tiene muchos aliados naturales en EU que presionarán a Donaldo para que no cometa la estupidez de romperlo. Pero con Mr. Orange nunca se sabe.

Un comentario final respecto a EU: el impacto de su reforma fiscal. Habrá que ver el efecto real en la tasa efectiva que pagan las empresas norteamericanas que operan en México y, por otro lado, esperar si las ventajas de costo de la integración de cadenas productivas es suficiente para compensar la baja impositiva de nuestro vecino. El tiempo dirá.

Globalmente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el mundo crecerá 3.7% en 2018. Es muy triste, México crecerá en el mejor de los casos al nivel de los países desarrollados (2%), pero apenas alcanzaría el 40% de la tasa de avance de las economías emergentes, estimada en 4.9 por ciento.

Sin duda, las circunstancias exógenas (precio de energéticos) y la ineficiencia y corrupción interna provocaron que las reformas de Peña no dieran resultados en lo económico durante su sexenio. Seguimos muuuy lejos de las tasa de 5% necesaria para crear los empleos suficientes para los jóvenes que se incorporan cada año a la fuerza laboral.

El otro “elefante” del 2018 será la elección presidencial, donde el hartazgo jugará un rol clave (relea La Elección del Rechazo).

Todos los partidos y coaliciones buscarán vender que “no son parte del sistema”. Lo que huela a nomenclatura fracasará. Por eso creo que el amigo Pepe Toño Meade la tendrá muuuy difícil, a pesar de todos los esfuerzos legales (y no legales) del sistema para buscar que gane.

Tendremos que ver con qué fuerza llega la coalición Por México al Frente, pues está compuesta por fuerzas disímbolas, hay egos dañados y creo que el PRD y PAN se debilitarán. Ah, y por más discursos bonitos, el votante los seguirá viendo como parte del “sistema”.

No creo que ningún independiente tenga la fuerza para competir. Por eso temo que el más probable nuevo Tlatoani será López Obrador, un candidato que no tiene ni el temperamento ni las ideas para ser un buen presidente (relea ¿Un Rayito que Electrocuta?).

¿Y si gana? Ojalá que las fuerzas razonables que lo acompañan (también está rodeado de muuuchos nefastos) puedan atemperar sus soluciones mágicas y tendencias retrógradas (evaluación de maestros, ideas energéticas, etc.) para que haga un buen trabajo.

Esto lo veríamos con mayor claridad en la segunda mitad del 2018 y, sobre todo, del 2019 en adelante. Le deseo un gran inicio de año. Respire profundo, la carrera no se ve fácil.

Posdata. Benchmark cumple 5 años. Quinientas ocho columnas donde hemos tratado de todo: negocios, política y la vida en general. He aprendido y me he divertido mucho. Espero que usted también. Gracias por la lectura.

EN POCAS PALABRAS
“Nunca pienso en el futuro. Solito llega rápido”, Albert Einstein.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) | Twitter: @jorgemelendez
30 Diciembre 2017 04:00:00
Transar ‘legalmente’
Todos sabemos el pesadísimo lastre que representa la corrupción en México. Dependiendo de la fuente, costaría entre el 2 y 10% del PIB. O sea, entre 387 mil y 1,933,000 millones de pesos (mdp) anuales.

Una barbaridad. Imagine, en 2018 el presupuesto de egresos para defensa nacional, educación pública y desarrollo social suma 462 mil mdp. ¡La corrupción costaría hasta tres veces más!

Tanto cochupo se explica en parte por un sistema de gobierno lleno de trabas y discrecionalidad. Un coctel venenoso que aprovechan los funcionarios tramposos para generar el ambiente perfecto para que la transa sea la norma.

Estamos llenos de trampas en todos lados. Y sobre todo en un gasto público que no rinde en parte por mecanismos que idean los corruptos para robar impunemente. Para transar legalmente.

Precisamente me llegó un claro ejemplo que ilustra cómo pueden estar operando los corruptos. Fascinante y aterrador.

Una licitación reciente de Pemex donde se inscriben nueve consorcios. Primer filtro, requisitos administrativos. Facilón, pasan todas.

Segundo filtro, pruebas de laboratorio para verificar que funcione el proceso químico que se vende a la paraestatal. Aparentemente un procedimiento profesional: notariado, laboratorios reconocidos, etc. Sólo hay un “pequeño pero”: la decisión es oscurita. Pemex decide solito.

¿Y entonces? A pesar de no ser novatos, todos tronaron. salvo un consorcio liderado por una empresa europea. Obvio, hubo irregularidades: tengo un documento que detalla 22. Pero falta el tercer filtro: el concurso económico. Y como diría Cantinflas: ahí está el detalle del posible chanchullo.

No es un contrato pequeño: casi 5 mil millones de pesos en 3 años. ¿Cómo se decide? Gana el que ofrezca el mayor descuento. ¿Qué cree que pasó si sólo quedaba un participante?

Oh, casualidad, el descuento fue el mínimo requerido: un irrisorio 1% del valor del contrato. Algo natural: ¿para qué ofrecer más si no hay competencia? Lo triste es que una de empresas que concursó me dice: “podríamos haber ofrecido hasta 20% de descuento”.

Trágico. Un proceso “legal” sospechoso. Si el contrato puede ser rentable con 20% de descuento, ¿cuánto alcanza para repartir si la diferencia con el ganador en 3 años es de 950 millones de pesos?

Bueno, a veces ese reparto ni siquiera tiene que ser por debajo de la mesa: ¡también puede ser legal! Por ejemplo, parece que el contrato actual de Pemex de este servicio incluiría honorarios de “servicios de consultoría” por 5 millones de pesos mensuales, con nombres y apellidos de 20 personas.

Si a todos los asesores les tocara un monto proporcional, serían 250 mil pesitos por mes. Nada mal, ¿no? OJO, no digo que este tipo de pagos sean necesariamente cochupos. Pudieran estar justificados. Pero mi punto es que en métodos como estos puede esconderse la fórmula para corromper al gastar nuestra plata.

Porque no todos los políticos rateros serán tan burdos como Javier Duarte (y muchos otros). Y será mucho más difícil atrapar al “tramposo legal”. A fin de cuentas, “todo está en orden”.

Todos estamos de acuerdo en algo: México necesita acabar con la corrupción.

El primer paso (en esto tiene razón Andrés Manuel) es que todos los funcionarios pongan el ejemplo. Y luego castigar al político ladrón que robe en despoblado. Es una vergüenza que ni siquiera lo hagamos y tengamos que ver cómo a grandes pillos (Borge, Yarrington, etc.) los investigan y hasta detienen fuera de México.

Pero eso no será suficiente. También hay que cerrar la puerta a miles y miles de “robos legales” en el gasto público. En Pemex (su nuevo director Carlos Treviño, por cierto, supervisaba compras, claro que puede poner el ejemplo) y en todos los niveles de Gobierno.

Insisto, cortar la corrupción será una labor de ingeniería gradual y no de “honestidad valiente” u otra palabrería rápida. Si el diablo está en los detalles, en ellos será precisamente donde por fin podremos erradicar este tremendo cáncer que tanto daño le hace a México.

Posdata. Sombrío panorama: TLC en veremos, AMLO como posible presidente y el país con desventaja fiscal para atraer inversiones. Ni hablar.

En pocas palabras: “Prefiero fallar con honor que ganar haciendo trampa”, Sófocles.
23 Diciembre 2017 04:00:00
52 semanas, 52 lecciones
Hace un año leí un artículo muy bueno en el sitio The Medium. El autor llevó un diario de todo lo aprendido en un año. Buenísimo. Decidí hacer el experimento. Aquí le van mis 52 lecciones del 2017 (apunté una por semana):

1. Ante una crisis, respire profundo. Tras decidir, manos a la obra. Al mal paso, buena cara y paso rápido.

2. Si se quiere innovar, sea flexible.

3. Siempre mantenga la mente abierta al negociar.

4. ¿Hizo algo bueno? ¿Su producto es fenomenal? No calle. Usted es el principal promotor de sus éxitos.

5. Si va a dar una charla, no olvide apoyos visuales. Las palabras transforman, las fotos y videos las hacen memorables.

6. “Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará ahí”, Lewis Carroll.

7. Un gasto programado con tiempo se siente menos.

8. Un talentoso mal pagado siempre terminará en otro lado. Reconozca a sus estrellas o alguien más lo hará.

9. Al decir “no”, explique razones y sea amable. Deje abierta la puerta a un “sí” futuro. La vida da muchas vueltas.

10. Al negociar una asociación, no olvide amarres internos. Un buen trato puede arruinarse al operarlo.

11. Muchas veces, funciona mejor la miel que la hiel. En el trabajo y en el hogar. Un gruñón empedernido siempre cae mal.

12. No olvide al jefe. En proyectos relevantes, consulte/involúcrelo siempre. Recuerde: lo puede parar.

13. Si no sabe, escuche y aprenda. Él que habla sin saber queda en evidencia y arma a su competencia.

14. Sea paciente al negociar una baja de costos con un aliado estratégico. Aplique la regla de oro.

15. A veces para vender, hay que regalar. Del uso nace el amor.

16. Vacaciones con estrés no son vacaciones.

17. Si el asunto es complicado, sus consecuencias importantes y no es urgente. tome su tiempo.

18. ¿Qué logró esta semana?

19. Si el corto plazo va mal, revise las señales que manda el medio ambiente. Y actúe en consecuencia.

20. Cuidado al cambiar una propuesta. Si no se piensa bien, puede resultar peor.

21. Decisiones estratégicas apresuradas pueden cobrar una rápida venganza.

22. ¿Quiere un viaje de negocios fructífero? ¡Prepárese!

23. ¿Va a una convención? Networking, tome notas y derive 4 o 5 ideas específicas.

24. “Uno de los castigos de no participar en política es que te gobierne gente inferior”, Platón

25. Si no se flexibiliza ante una crisis, prepare su epitafio.

26. Para aprender, haga algo distinto una vez al mes.

27. Si no conoce algo, pida referencias.

28. En la era de la disrupción, quedarse estático es morir.

29. El ejemplo del líder pesa más que sus palabras.

30. Lo bueno es enemigo de lo perfecto.

31. Antes de invertir, haga la tarea.

32. Bajar es retefácil, pero luego hay que subir. Recuérdelo en sus proyectos.

33. Piense bien antes de pintar una raya en la arena: ¿qué hará si la cruzan?

34. Cuando el nacionalismo se sienta a la mesa de negociación, la razón sale por la ventana.

35. El tiempo es muchas veces factor y es el recurso más escaso.

36. Si al negociar se exalta, admítalo. Reflexione y corrija.

37. No reaccione antes de entender algo. Se puede equivocar.

38. A veces ante la irracionalidad funcionan la calma, la lógica y el paso del tiempo.

39. Antes de irse de vacaciones, deje todo listo.

40. Procure medir sus fuerzas ante una tarea demandante.

41. Si le ofrecen una excelente oferta, tómela. No dude.

42. ¿Estás en crisis? Ajuste comportamiento y gastos.

43. Lo que es demasiado bueno, seguro conlleva riesgos.

44. ¿Quiere tranquilidad en su vejez? ¡Tenga un buen seguro médico!

45. A veces a algo negativo (un accidente) lo acompaña algo positivo.

46. ¿Qué va a hacer el próximo año para generar valor? Planéelo con detalle.

47. ¿Nuevo puesto operativo? Escuche y entienda antes de proponer un cambio.

48. Distribuya incentivos en el tiempo para motivar consistentemente.

49. “La simplicidad es la máxima sofisticación”, Da Vinci.

50. Reconozca lo bueno también. Así será más feliz.

51. La corrupción no se soluciona con palabrería rápida.

52. ¿Vacaciones? ¡Desconéctese y disfrute!

Un año resumido en sólo 52 lecciones. Ojalá le sirva alguna. Ah, y no es un mal ejercicio. ¿Cómo ve realizarlo para 2018? Que tenga una excelente semana.

Posdata. Metámosle lupa a la renta universal de Anaya. Digamos que fuese mil 500 pesos mensuales (56% del salario mínimo). El gasto anual para 130 millones de mexicanos sería de 2.3 billones de pesos.

El presupuesto 2018 es de 5.3 billones y el 28% está amarrado para pensiones y deuda: quedan 3.8 billones. La renta de Anaya sería del ¡60% del presupuesto libre! Se baja el cero y no contiene. Es una propuesta populista imposible de implementar. Una vacilada.
16 Diciembre 2017 04:00:00
En pocas palabras.
Para preparar el fin de año, aquí algunas de las mejores frases con las que cierro la columna. No hay editorial más poderoso que el que ocupa tan poco espacio.

“Juzga a un hombre por sus preguntas y no por sus respuestas”, Voltaire.

“Cuando el trabajo de un gran líder termina, la gente dice: lo hicimos nosotros”, Lao Tzu.

“La diferencia entre estupidez y genialidad es que la última tiene límites”, Einstein.

“No negociemos con temor, pero no temamos negociar”. John F. Kennedy.

“Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará ahí”, Lewis Carroll.

“No cooperar con el mal es un deber tan importante como cooperar con el bien”, Ghandi.

“Las acciones de un hombre son el mejor intérprete de sus pensamientos”, James Joyce.

“Pretende inferioridad y alienta la arrogancia de tu enemigo”, Sun Tzu

“Soy paciente con la estupidez, pero no con los que la presumen con orgullo”, Edith Sitwell.

“El mejor argumento contra la democracia es una conversación de 5 minutos con un votante promedio”, W. Churchill.

“La pasión es el génesis de la genialidad”, Tony Robbins.

“Es preferible debatir una pregunta sin llegar a una respuesta, que responderla sin debate”, Joseph Joubert.

“El que es bueno para inventar excusas casi nunca es bueno para nada más”, Benjamin Franklin.

“Me siento más cómodo hundiéndome con una buena teoría que nadando con un dato incómodo”, David Mamet.

“La paciencia y el tiempo son los dos guerreros más poderosos”, Leon Tolstoi.

“Preocuparse es pagar una deuda que quizá nunca se venza”, Will Rogers.

“El conocimiento habla, la sabiduría escucha”, Jimi Hendrix.

“La suerte es siempre el último refugio del flojo y el incompetente”, J.C. Penney.

“Estrategia es comprar una botella de vino cuando vas a cenar con una dama. Táctica es que ella se la tome”, Frank Muir.

“El populismo ama tanto a los pobres que los multiplica”, Gloria Álvarez.

“Hacer algo no significa lograr algo”, John Wooden.

“Un minuto pensando es más grande que una hora hablando”, John Maxwell.

“Tus clientes más disgustados son tu mejor fuente de aprendizaje”, Bill Gates

“Una pregunta típica en los negocios es: ¿por qué? Es una buena pregunta, pero una igual de válida es: ¿por qué no?”, Jeff Bezos.

“Uno de los castigos de no participar en la política es que te gobierne gente inferior a ti”, Platón.

“No hay éxito sin dificultades”, Sófocles.

“Los cobardes mueren varias veces antes de morir”, Shakespeare.

“No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí puedo ajustar mis velas para llegar a mi destino”, Jimmy Dean.

“Un pendejo optimista es el que cree que sus pendejadas le llevarán al éxito”, Hermenegildo Torres.

“No hay mejor armadura contra la lógica que la ignorancia”, Laurence J. Peter.

“Regla #1: nunca pierdas dinero. Regla #2: nunca olvides la regla #1”, Warren Buffett.

“Nada más tomas una decisión y el universo conspirará para hacerla realidad”, Ralph Waldo Emerson.

“La verdad es el sustento de la moralidad”, Ghandi.

“Un sabio habla porque tiene algo que decir. Un tonto habla porque tiene que decir algo”, Platón.

“Mejorar es cambiar. Perfección es cambiar mucho”, W. Churchill.

“El optimismo es la locura de insistir que todo está bien aun siendo miserables”, Voltaire.

“El conocimiento real es entender el alcance de nuestra ignorancia”, Confucio.

“No hay que entablar una discusión racional con alguien irracional”, Shahid Khan.

“No estudio para saber más sino para ignorar menos”, Sor Juana Inés de la Cruz.

“La velocidad del jefe es la velocidad de su equipo”, Lee Iacocca.

“Nadie como tú perro para apreciar lo genial de tú conversación”, Christopher

Morley.

“Inteligencia es la habilidad de adaptarse al cambio”, Stephen Hawking.

“No he fallado. Solo he encontrado 10,000 formas como no funciona”, Edison.

“Todos nacemos ignorantes, pero hay que esforzarse mucho para permanecer estúpido”, B. Franklin.

“La simplicidad es la máxima sofisticación”, Leonardo da Vinci.

“Los votantes no deciden una elección, la deciden los que cuentan los votos”, Joseph Stalin.

Pocas palabras, gran sabiduría. Para apuntar y reflexionar, sobre todo en esta época, ¿no cree?

En pocas palabras.

“Comerme las palabras nunca me ha dado indigestión”.

Winston Churchill.
09 Diciembre 2017 04:00:00
Apuntar alto
Esta fantástica frase atribuida a Miguel Ángel Buonarroti bien puede ser credo de vida en la era de la hipercompetencia, donde el que apunta bajo eventualmente perderá con el que pone su mira en las alturas. Excelente tema ahora que se acerca el juego definitorio de la final del futbol mexicano entre Tigres y Rayados, por mucho los dos mejores del campeonato. Los felinos ya llevan un rato de ser el equipo más protagonista del país, ganando 3 de 5 finales de Liga en esta década. Están por jugar su sexta final de liga y la tercera consecutiva.

Y qué decir de Rayados, que dominaron de calle este torneo con un ataque impresionante y la mejor defensa. Justos favoritos para coronarse campeones ante su público el domingo.

Aclaro que escribo antes de conocer el resultado del partido de ida. No es relevante. Esta columna es sobre apuntar alto y dar en el blanco. Algo que se dice fácil, pero que es muuuy difícil de lograr.

¿Cómo hacerlo consistentemente? Le propongo 6 pasos básicos:

1. Definir el objetivo con claridad. Dividirlo luego en metas y etapas a través del tiempo. Definir mediciones precisas del éxito.

2. Reclutar al personal adecuado. Un líder no ganará solo(a). Y menos en las grandes ligas. El equipo hace la diferencia. Reclutar considerando necesidades, capacidades y complementariedad (no todos pueden ser generales). Como bien dice el profesor de Stanford Joel Peterson: “Nada es más importante que contratar. Nada”.

3. Ejecución ingenieril y ajustes en el camino. El plan y el equipo no definen el éxito: la ejecución, sí. Y claro, dependiendo de lo que pase, habrá que corregir lo malo y reforzar lo bueno.

4. Aprender de los fracasos y no cejar. La experimentación es clave en la hipercompetencia. Debe ser constante y a fuerzas conlleva fallar. Hay que abrazar los fracasos buenos: tempranos, que no arriesguen a la organización y que dejen lecciones para el siguiente proyecto.

5. Incentivar y mantener un ambiente armónico. No sólo con dinero, sino también con motivación. Mantener el vestidor. Imposible triunfar consistentemente si imperan grilla y pleitos.

6. Liderazgo efectivo. Todas las historias de éxito sostenido en los deportes y los negocios cuentan con un liderazgo efectivo que se adapta en el tiempo a las nuevas condiciones.

Ojalá le sirvan. Me detengo en la importancia de poder manejar bien la inevitable compañera de viaje de los que apuntan alto: los fracasos. Miguel Ángel lo sabía: para no fallar lo más fácil es ser mediano.

Qué aburrido. Bueno, pues aparte de derivar lecciones de los tropiezos, habrá que aprender a lidiar con el desánimo.

En la era de los memes y las redes sociales, el consuelo del mediocre es burlarse del que destaca. Ya sé que me dirán que son bromas y que hay que aguantar. Y es cierto y a veces hasta divertido. Pero también es cierto que esta actitud puede ser muy dañina para la sicología individual y colectiva de cualquier organización.

¿Cómo lidiar con “el consuelo de un mediocre”? Cuatro pasos:

a) Ignorar al individuo pequeño. Replicar este consejo del gran Jack Ma (relea Plan de Vida por Décadas). Sí, ese criticón que siempre se enfoca en lo negativo. El mediocre burlón y/o grillero.

b) Enfocarse en lo positivo. Reflexionar sobre el valor de lo logrado. Buscar y repetir alguna frase que encierre este significado positivo.

c) Aprender de la derrota. La famosa introspección: analizar, detectar, corregir. ¿Cómo tener una mejor actuación si la misma oportunidad se presenta de nuevo?

d) Planear hacia el futuro. En la hipercompetencia, la nueva oportunidad no llegará sola. Habrá que volver a luchar para “estar ahí”. Crear un plan detallado y calendarizado.

Así que ya sabe: para ganar continuamente campeonatos en los deportes, los negocios y la vida, hay que apuntar alto pero también hay hacer la tarea y mantener el ánimo alejando a los burlones. Por lo pronto, suerte a ambos equipos, y ¡ojalá gane Tigres! Que tenga un excelente fin de semana.

En pocas palabras:

“El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”.

Michael Jordan
02 Diciembre 2017 04:00:00
¿Cómo saber si se va mal?
Con ánimo de “no bullear a México”, releí el Quinto Informe de Peña. ¡Híjole, ni cómo ayudarle al Presidente! Un mensaje mayormente triunfalista donde presume tooodo lo logrado. Describe “Peñalandia”, un país fabuloso que progresa a pesar de “los retos que subsisten”, como dice el tlatoani.

Y sin embargo, esos retos parecen infranqueables. Pasa el tiempo y siguen igual (o se acrecientan): inseguridad, corrupción, impunidad, estancamiento, pésima ejecución, ineptitud, justicia injusta o inexistente, gasto creciente y asfixiante, etc., etc., etc.

¿Sabe qué? Este no es un mal que sólo aqueje al Presidente. Quizá lo ha visto (ojalá no) en acción en el mundo corporativo. Es muuuy fácil que un líder se engañe sobre la calidad de sus ideas o sobre el estado de su organización. Un espejismo que puede ser mortal.

Porque en un mundo disruptivo que avanza a mil por hora, el país u organización que permanecen estáticos están en franca desventaja.

¿Cómo saber si se va mal en la política o los negocios? Le propongo 15 pruebitas de ácido simples:

1. La de carro. Si no ve a nadie por el espejo retrovisor y por el parabrisas observa a sus competidores alejarse.

2. Sigo volando. Cuando se siente orgullo por el aleteo organizacional sin notar que se pierde altura y que el piso se acerca rápidamente. La tendencia es clave.

3. Consenso engañoso. Se presenta si en un ambiente turbulento reina la armonía de ideas, generalmente las del jefe. Debe ser exactamente al revés, a más turbulencia, mayor debate.

4. Candil de la casa, oscuridad en la calle. Cuando el círculo de “yes men” (lambiscones) le dicen al jefazo lo bueno que es, pero los clientes (ciudadanos para el político) piensan distinto. La luz es más importante en la calle; en lo oscurito te bolsean.

5. Se habla bonito, pero se hace poquito. Si las palabras pesan más que las acciones. De lengua me como un taco.

6. Tronar primaria. Se falla aún en las tareas básicas (producto, servicio o entregar una obra en costo y a tiempo). Cualquier construcción cae si fallan los cimientos.

7. Organigrama mata aptitud. Las decisiones las dicta la jerarquía y no la razón.

8. Medición a conveniencia. Se privilegian indicadores cómodos “que siempre han funcionado”. En un mundo dinámico, seguramente qué y cómo mide tendrán que cambiar.

9. Castigar al talentoso. Si se le arrincona porque “provoca olas”.

10. Repartir por simpatías. Cuando se incentiva al que masajea al ego del jefe y no al que empuja el cambio innovador.

11. Temor como arma. Si se castiga la “indisciplina” del cuestionador usando el poder organizacional para amedrentar y lograr que se “alinee”. Recuerde: uno de los lugares más tranquilos del planeta es un cementerio. Ahí todos están alineados.

12. Pánico al fracaso. Si se castiga al que falla se apachurra la experimentación necesaria para sobrevivir en la era disruptiva. Hay que abrazar el fracaso bueno: temprano, que no arriesgue a la organización y que deje lecciones para el siguiente proyecto.

13. Laguna ética. Cuando se sacrifican principios o valores (morales o corporativos) en pos de resultados cortoplacistas. Aun en aguas tranquilas puede uno ahogarse.

14. Sólo se quedan los “leales”. Cuando en el tiempo la gente valiosa/talentosa termina abandonando el barco. La lealtad puede sobrevalorarse. En la disrupción valen más la aptitud y el potencial de cambio.

15. Se ganan centavos y se pierden pesos. Si las nuevas fuentes de ingresos no compensan las caídas de los negocios tradicionales, se puede entrar en una espiral de muerte.

Simples y prácticas. Si Peña sometiera a su Administración a estas pruebas simples sabría el estado real en el que vive México. Es cierto que el país se mueve y que no todo es malo. Pero se mueve no por su gobierno, sino pese a él. Un esfuerzo heroico de ciudadanos y empresas.

Quizá el Presidente (o cualquier político) no usará nunca estas pruebitas de ácido. Pero estoy seguro de que alguna será útil para su empresa. A fin de cuentas, siempre será mejor prevenir y corregir que lamentar en el camposanto, ¿no cree?

Posdata. Pepe Toño Meade presume que el PRI “creó todas las instituciones de México”. Seguramente, pues ha gobernado 77 de los 89 años desde su fundación. Esa no es la pregunta, don Pepe, sino: ¿a qué costo? y ¿qué tan bien han funcionado?

EN POCAS PALABRAS:

“Los hechos no cambiarán porque no te gustan”, Jawaharlal Nehru, político indio.
11 Noviembre 2017 04:00:00
Clicks que idiotizan
“Hay un ecosistema de medios sostenido por la atención. Punto. Y eso no nos hace más inteligentes, sino que nos idiotiza. Donald Trump es síntoma de esto”. Estoy 100% de acuerdo. Lo mejor es quién lo dijo: Evan Williams, cofundador de Twitter. El remordimiento de Víctor Frankenstein al darse cuenta de lo que creó: una monstruosidad de clicks que estorban al progreso.

No cabe duda de que las redes sociales tienen beneficios. Por ejemplo para informarse durante una tragedia, como acabamos de ver hace poco con los dos terribles terremotos. Pero también tienen un lado muuuy oscuro.

“Los medios que buscan tráfico se miden sólo por clicks. Por eso citar los tweets de Trump o cualquier otra estupidez es explorar los instintos más rudimentarios. Esto atonta al planeta”, concluye Williams.

El emprendedor explica que el problema de fondo es la calidad de la información que consumimos, que refuerza muchas veces creencias peligrosas, aísla a personas y las cierra a la verdad. ¡Exacto! Refuerza el sesgo de confirmación. Relea “¡No sea usted fake news!”.

Le apuesto que ha presenciado esto en Facebook, Twitter o WhatsApp: gente educada que comparte cosas falsas o sin base. Pareciera requisito para “estar en la jugada”.

Por eso Facebook anunció la semana pasada que información generada por fuentes rusas alcanzó a 126 millones de norteamericanos entre enero de 2015 y agosto de 2017. ¡Uffff!

Un ecosistema de información digital que privilegia clicks, tráfico y plata sobre un debate franco de los puntos de vista alternos necesarios para descubrir mejores alternativas y progresar.

Un fenómeno aplicable a cualquiera, pero sobre todo a los jóvenes. Digamos que los adultos de entre 40 y 60 años somos una generación que se adaptó a la nueva era tecnológica.

Los jóvenes entre 20 y 40 se educaron con las nuevas herramientas. Pero los más chavos casi casi nacieron con un Smartphone (SPh).

Por ejemplo, según el Pew Research Center, 73% de los adolescentes norteamericanos tiene acceso a un SPh. Y algunos de los efectos de vivir siempre conectados son preocupantes.

“La generación iGen (nacidos entre 1995 y 2012) está en el umbral de la peor crisis mental en décadas y la mayor parte de su deterioro se explica por un Smartphone”, señala Jean Twenge en un gran artículo de The Atlantic.

El profesor de sicología de la universidad estatal de San Diego explica que los SPh y tabletas afectan todos los rincones de la vida de los jóvenes, sin distinguir geografía o nivel económico.

“Los iGen son sicológicamente más vulnerables que los millennials y sus tasas de depresión y suicidio han explotado desde 2011”, advierte.

Piénselo. Si como dice Williams, hoy en día estamos idiotizados con tanto click, ¿Qué nos deparará el futuro si los chavos viven pegados con sus SPh para todo?

Si no se hace nada, el panorama será sombrío y retador: más fake news y polarización, menos reflexión, más promesas falsas de tlatoanis populistas y menos progreso.

¿Qué hacer? Difícil parar una pandemia social con un mecanismo de contagio instantáneo y omnipresente. Por eso, habría que aplicar 7 consejos prácticos en nuestro círculo cercano:

1. Limitar uso de dispositivos conectados. Trabajo, juntas, reuniones familiares o con amigos, etc. Ah, y sobre todo controlando el uso a los chavos (dificilísimo).

2. Discriminar fuentes de información. Relea Las 3 Eses.

3. No compartir noticias de las que no se esté seguro.

4. Buscar puntos de vista alternativos, sobre todo en asuntos importantes.

5. Leer también con profundidad. No sólo en “140 (o ahora 280) caracteres”.

6. Tener pasatiempos que no involucren una pantalla.

7. Ser selectivo en sus clicks. No sólo representan el uso de su tiempo, sino que pueden moldear sus ideas, opiniones y acciones.

Ojalá le sirvan, pues tenemos una tarea enorme como sociedad.

“No es adicción al Smartphone, es una obsesión. Una adicción está relacionada con el placer, una obsesión con el estrés”, explica Larry Rosen, el autor del libro “La mente distraída”.

Más vale poner alto a estos Frankensteins antes de que derrumben los cimientos del progreso, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS.

“Todos nacemos ignorantes, pero hay que esforzarse mucho para permanecer estúpido”, Franklin.
04 Noviembre 2017 04:06:00
Bajo riesgo de golpiza
“Prohibido tirar basura, bajo riesgo de golpiza”. Así decía un curioso letrero que vi en uno de los tours que tomé hace poco en Cusco, Perú. Una claridosa advertencia de vecinos que estaban hartos de algunos cochinones que usaban sus calles como relleno sanitario, y decidieron tomar al toro por los cuernos.

Buenísimo. Aunque no justifico la justicia callejera, en el mundo hay tanto hartazgo que en cualquier lado se pueden dar este tipo de sentencias: si la autoridad no actúa, lo haremos nosotros.

Juguemos con el concepto con algunas máximas aplicables a nuestra política, los negocios y la vida.

POLÍTICA

1. Juega golf con el presidente y da después una excusa ridícula, bajo riesgo de que tu partido no vuelva a ganar nada.

2. Gasta mal el dinero público, bajo el riesgo de que termines mascando barrote tras las rejas.

3. Elige a tu compadre en lugar de al apto, bajo el riesgo de que tu gobierno sea inefectivo.

4. Sé omiso en el tema de seguridad pública, bajo el riesgo de que los criminales terminen siendo los que gobiernen.

5. Consiente a los maestros cediendo ante peticiones ilógicas, a riesgo de condenar al país al subdesarrollo perpetuo.

6. Crea burocracia y trámites, a riesgo de que la corrupción se expanda sin poderla detener.

7. Imparte justicia con la fórmula “según el sapo es la pedrada”, a riesgo de colapsar el “contrato social”.

8. Fiscaliza a sólo unos cuantos, a riesgo de matar a la gallina de los huevos de oro (poniendo a toda la granja en riesgo).

9. Concentra todos tus huevos en una canasta (mercados, fuentes de ingresos, etc.), bajo el riesgo de que mueras de hambre si te la roban (por ejemplo, Trump y TLC).

10. Apuesta a curas mágicas (o a quien las promete) en lugar del trabajo arduo a través del tiempo, a riesgo de quedar estancado (o retroceder) mientras el mundo avanza.

NEGOCIOS

a) Escucha sólo tus ideas y de los que se parecen a ti, bajo el riesgo de hacer siempre lo mismo en un mundo dinámico.

b) Privilegia organigrama sobre aptitud, bajo riesgo de cavar la tumba de tu empresa en el panteón corporativo.

c) Ignora a tus clientes, a riesgo de que te rebase tu competencia.

d) Defiende a toda costa el negocio tradicional (tu vaca lechera), bajo el riesgo de que alguien se acabe tu lechita y mueras de hambre.

e) Discute sobre personas y no sobre ideas, bajo el riesgo de que grilla y peleas impidan el progreso sostenido.

f) Reparte entre tus cuates los frutos del éxito, a riesgo de que los talentosos terminen por abandonar tu barco.

g) Demuestra intransigencia y autoritarismo ante la disidencia, a riesgo de que te quedes con un coro de lambiscones que no te digan cuando vas directito al precipicio.

h) Evita a toda costa fracasar, a riesgo apachurrar la innovación.

VIDA

1. Ata tu felicidad a acumular bienes o metas, a riesgo de correr una carrera interminable de triunfos efímeros rodeados de duraderas frustraciones.

2. Vive para trabajar, a riesgo de morir poco a poco en vida.

3. Disfruta la vida alocadamente (comida, bebida, poco ejercicio, etc.), bajo riesgo de vivir poco o de tener una vejez muuuy complicada.

4. Busca tener siempre la razón, a riesgo de quedarte solo.

5. Piensa, habla y tira basura mental en tu casa y la oficina, a riesgo de que la vida te enseñe una dura lección.

6. Ignora la moral y la ética, a riesgo de que el destino termine por alcanzarte y te propine una golpiza.

7. Concéntrate en pedir en lugar de dar, a riesgo de que termines olvidado en el rincón de tu habitación.

En pocas palabras: “La vida no se trata de encontrarse a sí mismo, sino de crearse a sí mismo”, George Bernard Shaw, dramaturgo
irlandés.
28 Octubre 2017 04:00:00
Cómo dar malas noticias
Aprovechando que el Día de Muertos está a la vuelta de la esquina, hoy trataré un tema triste, pero inevitable. Y no me refiero a la muerte.

En algún momento todos tendremos que dar malas noticias. Para avisar que no se autorizó un aumento o, peor aún, para liquidar a alguien. Al dar una mala evaluación, para cancelar un proyecto. Bueno, a mí hasta me tocó cerrar una empresa. Ser ave de mal agüero implica estrés para todos los involucrados.

“Dar malas noticias es muy duro. Y aún más cuando el que las tiene que dar no está de acuerdo con la decisión”, explica Amy Gallo en el Harvard Business Review.

Y es que en una jerarquía las decisiones no siempre se toman en consenso. Por lo tanto, muchas veces el que comunica está en medio.

O como dice Gallo: “el gerente tiene que mantener un balance delicado entre representar a la empresa y mantener una buena relación con su equipo”.

¿Cómo dar bien una mala noticia? Cinco consejos de expertos:

1. Prepararse. Antes de hablar, entender cómo y quién tomó la decisión, qué posibilidades se consideraron y su razonamiento. Si no tiene las respuestas, infórmese.

2. Ser directo y evitar confusiones. Cuidado con el lenguaje corporal: que su cuerpo no diga una cosa y su boca otra. Sea compasivo, pero claro. Evite a que por ser “buena onda” lo malinterpreten.

3. Explique cómo se tomó la decisión. Estudios revelan que las personas están dispuestos a aceptar un resultado desfavorable si creen que la decisión fue bien tomada. Ojo, no dé su punto de vista. No es necesario y puede estorbar, particularmente si no está de acuerdo. De ser así, coméntelo en todo caso a su jefe y no con los subordinados.

4. Permita comentarios, pero no un debate. Un desfogue es saludable, pero no una discusión abierta. De nuevo, resista el impulso a decir: “también creo que es una mala decisión”.

5. Enfóquese en el futuro. Tras una pausa (de un día, semana, etc.) para procesar, busque que la persona o equipo se enfoquen en lo que sigue. Al mal tiempo, buena cara y paso rápido.

Consejos sabios. Agregaría uno más al despedir a alguien. Si el recorte no es por culpa de la persona, dele un mensaje positivo. Pero OJO: que no esté basado en rollo.

Haga la tarea: analice al empleado, identifique sus áreas fuertes y enfóquese en estas para transmitir un optimismo real. Ah, y piense: ¿cómo le ayudo? Contactos, sugerencias de pasos específicos de acción, etc.

Y si el despido es por problemas de desem-peño, lo mejor que puede hacer –tras haberlos advertido en el tiempo– es ser empático, pero franco. Quizá sus palabras sirvan para corregir hacia futuro.

Detengámonos en la empatía. A fin de cuentas, no es sólo seguir un proceso bien delineado, sino hacerlo de forma compasiva.

De acuerdo con el profesor y autor Daniel Goleman, hay tres tipos de empatía:

a) Cognitiva: saber lo que el otro piensa y siente. Ponerse en su lugar. Ayuda para motivar y negociar.

b) Emocional: compartir hasta físicamente lo que vive el otro. Relea la columna El que se Enoja.

c) Compasión: no sólo se entiende y siente, sino que se ayuda.

Perfecto, ¿pero cómo ser empático? Aquí le paso 9 tips prácticos de un artículo del sitio mindtools:

1. Escuche. Palabras y emociones.

2. No interrumpa. No apresurar un consejo.

3. Considere el lenguaje corporal.

4. Utilice nombres. Personalice el mensaje, ah, y mucho mejor si recuerda más detalles de la persona (familia, pasatiempos, etc.).

5. Ponga atención. Esté presente, olvídese del email, de las llamadas. ¡y del WhatsApp!

6. Sonría. Claro, si la ocasión lo amerita.

7. Aliente a que participen. Sobre todo a los callados.

8. Reconozca lo que se hace bien. Sincero y preciso.

9. Tome interés personal en los demás. En sus vidas, en lo que les preocupa, etc.

Excelentes recomendaciones para la vida diaria. Y más aún al ser portador de una mala noticia. Espero le sirva esta guía y, claro, que la tenga que usar muy, pero muy poco.

Posdata. Siguen la grilla y las peleas en el Senado. Si remueven a Nieto, necesitarán 66% más uno de votos para nombrar a un nuevo fiscal. ¿Sabe cuándo se pondrán de acuerdo? Nunca. Tristísimo: están peor que en el patio del kínder.

En pocas palabras: “Las malas noticias no son como el vino. No mejoran con el tiempo”. Colin Powell, exmilitar norteamericano.
21 Octubre 2017 04:00:00
Hablando se entiende la gente
“Una buena conversación es como una minifalda: suficientemente corta para despertar el interés, pero con el tamaño adecuado para cubrir la materia”.

Apenas una simpática y profunda frase de la charla de TED, de la periodista Celeste Headlee, sobre la importancia de conversar bien (no se la pierda, véala en nuestros sitios).

¿Sabe qué? Un tema vital que va más allá de la interacción entre dos personas. Apenas hace unas semanas fuimos testigos de cómo el Congreso mexicano se paralizó por pleitos. Es supercomún que se prefiera jugar vencidas en lugar de conversar. Lo vemos con Trump a cada rato. Y también pasa en los negocios, en el club o en la casa.

Dos factores exacerban esta tendencia. Primero, la tecnología. Estamos ensimismados con pantallas en todos lados y a todas horas. Tanto, que nos estamos volviendo analfabetas en contacto humano.

“Cuando vi cómo batalló mi clase, me di cuenta de que la habilidad de conversar es la cualidad que menos les enseñamos. Los estudiantes son expertos en pantallas y novatos en relaciones personales”, explica Paul Barnwell.

El profesor de secundaria narra en un artículo de The Atlantic cómo se atoraron sus alumnos con un experimento que involucraba algo tan sencillo como platicar con compañeros.

Barnwell terminó muy preocupado, pues comunicarse a través de dispositivos no será suficiente para los chavos. “Así no se pide un aumento, se discute un proyecto o se decide con tu pareja”, explica.

Un segundo factor que explica la escasez de diálogos es la polarización y la tecnología también juega aquí un rol clave que tiene que ver con dinero.

En la economía digital la plata se gana con tráfico: a mayor consumo, mayor ganancia. Por eso, los algoritmos de Facebook, Amazon, Google y cualquier gigante digital desmenuzan hábitos personales para acercarnos siempre cosas que nos interesen.

En la parte informativa esto se traduce en recibir noticias y opiniones que concuerden con nuestra visión. Obvio, así será más probable que se lean, compartan y se genere tráfico, dinero y ganancias.

Un fenómeno que refuerza creencias y acentúa la polarización. A fin de cuentas, un diálogo requiere puntos de vista distintos. Y si estos no llegan, no se conversa realmente.

¿Qué hacer? Headlee da 10 consejos:

1. Decirle no al multitasking. Apagar o guardar dispositivos conectados. Ah, y tampoco estar pensando en otra cosa. Para conversar realmente “hay que estar realmente presentes”.

2. Dejar de “dar lecciones”. No es que usted opine, sino de escuchar a la otra persona. Entrar a la charla pensando que se va a aprender algo. “Todos son expertos en algo y todos saben algo que tú no sabes”. Hay que descubrirlo.

3. Preguntas abiertas. Como un periodista: quién, qué, cuándo, dónde, por qué o cómo. Evitar preguntas complicadas: generalmente tienen respuestas muy cortas.

4. Seguir la corriente. Cada charla tiene su ritmo. Pensamientos y prejuicios la llevan a donde uno quiere. A veces lo más interesante es lo que no se puede anticipar.

5. Si no sabe algo, admítalo. Valore su palabra, no hable de lo que desconoce.

6. No iguale su experiencia con la de la otra persona. “Sí, lo mismo me pasó a mí” es una buena forma de matar una charla. Todas las experiencias son individuales. Ah, y no es sobre usted.

7. No repetir. Es condescendiente, aburrido y muuuy común.

8. Cuidado con el exceso de detalle.

9. Escuche. El consejo más importante. Como dijo Buda: “si tu boca está abierta, no aprendes”. O Stephen Covey: “la mayoría escucha no para entender, sino para responder”. Así no es.

10. Sea breve. Recuerde la frase con la que abrí la columna.

Excelentes tips para enfrentar una paradoja de nuestra era: estamos conectados como nunca, pero nos comunicamos muy poquito.

Al igual que los estudiantes de Barnwell, como sociedad tenemos una gran asignatura pendiente: retomar la habilidad de conversar para aprender, encontrar puntos de coincidencia y así poder progresar. En la casa, la empresa y en nuestras comunidades. ¿No cree?

En pocas palabras: “Nadie como nuestro perro para apreciar lo genial de nuestra conversación”, Christopher Morley, periodista norteamericano.
14 Octubre 2017 02:02:00
Decisión y temor
A inicios de año me llamó un amigo para consultarme si le convendría comprar una cobertura para proteger un crédito ante una posible alza de tasas de interés. “¿Qué harías?”, me preguntó.

Un pasivo de 6 años en pesos para expandirse y exportar a Estados Unidos. Le contesté con 3 preguntas: 1. ¿Cuánto cuesta la cobertura? Su equivalente en sobretasa. 2. ¿Qué tan rentable es el proyecto? ¿aguanta la sobre tasa? 3. ¿Cuál es tu visión del futuro?

Sus propias respuestas le ayudaron a resolver la duda (tip para ayudar a alguien a decidir: hacerle preguntas relevantes). Tras el ejercicio se me ocurrió un modelito para decidir ante incertidumbre.

Buen tema hoy que tantos huracanes nos acechan: Trump, la renegociación del TLC, el rayito de esperanza, etc.

El modelo tiene dos variables. Primera: visión sobre el futuro (pesimista, optimista). Segunda: Fortaleza/Certeza del proyecto (baja, alta). Cuatro cuadrantes, cuatro estrategias:

1. Futuro pesimista, Baja fortaleza/certeza: AGUANTE. El proyecto no está listo. La pregunta no es si debe tomar un seguro; sino si debe realizarlo. Mejórelo para moverlo al cuadrante 2.

2. Futuro pesimista, Alta fortaleza/certeza: COMPRE UN SEGURO. Protéjase de las consecuencias negativas que avizora. Ah, y responda dos preguntas: ¿aguanta su proyecto la tormenta? ¿su empresa? Actúe en consecuencia.

3. Futuro optimista, Baja fortaleza/certeza: REPLANTEAR. Mejórelo. Por ejemplo: encuentre un socio que lo potencie, amplíe mercado objetivo, etc. Muévalo al cuadrante 4.

4. Futuro optimista, Alta fortaleza/certeza: ¡ADELANTE!

Un esquema sencillo y útil. Úselo al enfrentar una decisión importante.

Porque, ah qué difícil es elegir. Sobre todo por la incertidumbre, una invitada que siempre llega al decidir. Y juntito con ella viene el temor a perder y la existencia de un fenómeno curioso:

La mente evalúa muuuy distinto a una posible pérdida y a una posible ganancia.

Resulta que al decidir sobre una opción ganadora la tendencia dominante es la aversión al riesgo. Paradójicamente, al considerar pérdidas la mente se voltea y toma riesgos.

“Las personas prefieren $500 seguros a una probabilidad de 50/50 de ganar $1,000. Pero si le restas $1,000 a todos los números y haces la pregunta sobre una pérdida, casi todos toman la apuesta”.

Apenas párrafo del extraordinario libro The Undoing Project (Amazon), de Michael Lewis, que narra la amistad y trabajo de Daniel Kahneman (Nobel de Economía 2002) y Amos Tversky.

Estos científicos israelitas descubrieron como la mente nos engaña con sesgos cognitivos, esos errores sistémicos de pensamiento que afectan juicios y decisiones (relea “No se equivoque al pensar”).

Regresemos a las pérdidas y sus efectos al decidir. Kahneman y Tversky la definen como “terminar peor que el punto de referencia”. O sea, empeorar respecto al punto de partida.

OJO, porque al determinar una pérdida las circunstancias afectan al juicio y la decisión. “Alguien que espera un bono de $50,000 y recibe $100,000 pesos está contento. Pero si se entera que a otros les dieron el doble, entra al terreno de la pérdidas”, explican.

Un punto final a considerar al tomar decisiones: la manera como se enmarcan. “Tan sólo el cambiar la descripción (que una ganancia parezca pérdida) puede voltear la actitud sobre el riesgo, provocando que lo adopten en lugar rechazarlo”, concluyen.

¿La vacuna contra estos trucos? De botepronto, una receta de cuatro partes:

1. Estar conscientes de su existencia.

2. Contrastar creencias con la frialdad de la estadística, de la lógica.

3. Heterogeneidad en el grupo que toma decisiones y una cultura de debate sano (discusión franca sobre hechos, no personas).

4. Revisar constantemente resultados contra supuestos y corregir.

Espero que este modelito y apuntes le sirvan. Porque en un mundo lleno de huracanes, hipercompetido y que se mueve a mil por hora, a cada rato se tiene que decidir algo. Y más vale hacerlo bien.

Posdata. La renegociación del TLC entra a temas álgidos. Aun cuando no conviene romperlo, el riesgo de que se caiga es real. ¿Si sucede? Big problema para México. Relea: “¿Y si Trump tumba el TLC?”

En pocas palabras.

“Tus momentos de decisión dan forma a tu destino”

Tony Robbins, autor estadunidense
07 Octubre 2017 04:00:00
Verdades universales
Me encontré un artículo buenísimo en Business Insider de la periodista Julie Bort. Tras 2 décadas de entrevistar a diversas personalidades de los negocios, derivó 51 reglas universalmente válidas. Sin desperdicio:

1. Trabaje en algo que le apasione. La vida se disfruta si el trabajo es significativo.

2. Si no le apasiona su trabajo, que lo haga la razón por la que trabaja. Familia, diversión, hacer el bien, etc.

3. Rodearse de gente positiva facilita lograr buenos resultados.

4. Es más fácil ser feliz si se hacen cosas en las que se tiene talento.

5. Si se enfoca a mejorar áreas débiles, probablemente terminará frustrado.

6. Practicar es la única forma de lograr maestría en cualquier habilidad. Y para aprender algo nuevo: paciencia.

7. La única forma de mantenerse joven es seguir aprendiendo.

8. El que aprende es principiante. Y un principiante se equivoca.

9. Mientras más cómodo esté cometiendo errores de principiante, más fácil le será aprender algo nuevo.

10. Si cree que algo necesita cambiar, dé el primer paso.

11. Inicie en pequeño y de ahí construya algo grande.

12. Haga primero lo más obvio, después lo más difícil.

13. Siempre busque mejorar lo que hace, desde lo técnico hasta lo humano (es parte del liderazgo).

14. La lección más difícil: distinguir cuando hay que seguir y cuando hay que parar. Nadie se la puede enseñar.

15. Si realmente cree en lo que hace y tiene una visión del futuro y cómo llegar a este, no se rinda.

16. Locura es hacer lo mismo siempre y esperar distinto resultado. Si no funciona, cambie algo e intente de nuevo.

17. Nadie triunfa solo (a).

18. Pida ayuda. Sea específico y agradecido si se la brindan.

19. La gente ve al mundo de formas distintas. No luche contra esto, aprovéchelo.

20. Abrace a la diversidad. Puede compensar las debilidades con personas que lo complementen.

21. No tiene que gustarle alguien para tratarlo con respeto.

22. No avasalle a los demás y no se deje avasallar.

23. No importa cuánto logre o tenga, siempre habrá personas que tengan más.

24. También siempre habrá personas que tengan menos.

25. Nunca tendrá todos los recursos (tiempo, dinero, personas,) que requiere para su proyecto. Nadie los tiene.

26. Que falten recursos no es una excusa. Es una bendición disfrazada. Sea creativo.

27. Se puede aprender a innovar y ser creativo al hacer lo que siempre hace de distintas maneras.

28. Al iniciar una empresa, carrera o proyecto tendrá que decir “sí” a muchas cosas. Posteriormente, tendrá que decir “no”.

29. La crítica es necesaria, no la rechace. Enfóquese en lo que sea verdad y deseche el resto.

30. Haga exactamente lo mismo con los elogios.

31. No deje que lo que piensan otros de usted determine su opinión sobre sí mismo.

32. Al criticar, enfóquese en el trabajo, no en la persona.

33. Piense y sueñe en grande.

34. Piense en su sueño como un mapa. Para llegar hay que dar muchos pasos.

35. Si piensa en grande, escuchará muchos “no”. Usted decide, no ellos.

36. Al tener éxito, le exigirán más. Acepte y aprenda.

37. El secreto más importante del éxito: comunique sus planes a los demás. Nunca deje de hacerlo.

38. Crezca su red. Y procure mantener los contactos.

39. No es sobre el producto, es sobre como este ayuda a sus clientes.

40. No importa qué tan exitoso sea, siempre se puede fracasar.

41. Fracasar no es malo. También es parte de un proceso.

42. Tome riesgos calculados. Nunca lo haga “a lo loco”.

43. No espere fracasar, pero tenga planes de contingencia.

44. A veces hay que arriesgarlo todo. Usted sabrá cuando.

45. Aprenda a decir “no” con respeto, pero con fuerza.

46. Diga “sí” lo más que pueda.

47. Para decir “sí” mucho, fije fronteras específicas.

48. Lograr lo que desea no es igual a ser feliz. El secreto para esto es estar satisfecho con lo que se tiene.

49. Le tocará trabajar con personas difíciles. Tome lo bueno y que no lo distraigan de sus objetivos.

50. Enfóquese en lo que desea, no en lo que no desea.

51. Para cambiar al mundo hay que llegar a una posición de poder. Si llega, use su poder de forma positiva.

A tanta sabiduría, sólo queda añadir: ¡amén!

EN POCAS PALABRAS

“La verdad es incontrovertible. La malicia la puede atacar. La ignorancia, descarrilarla. Pero al final, ahí está”.

Winston Churchill
30 Septiembre 2017 04:00:00
Sabiduría de Nobel
La siguiente semana podría iniciar el anuncio de los ganadores (as) de los premios Nobel 2017 en Física, Química, Medicina, Literatura, Economía y Paz.

Los laureados se unirán a Einstein, Mandela, Curie, García Márquez, Octavio Paz, el Dalai Lama, Samuelson, Nash, Fermi, entre otros. Serán parte de un selecto grupo de 911 personas y organizaciones que han recibido el galardón más prestigioso del planeta.

Para ir preparando el camino, le comparto 30 fenomenales frases de algunos premios Nobel del pasado:

* “No resolveremos los problemas pensando de la misma forma que nos hizo crearlos”, Albert Einstein.

* “Sé menos curioso sobre la gente y más sobre las ideas”, Marie Curie.

* “El que chinga jamás lo hace con el consentimiento de la chingada”, Octavio Paz.

* “Si no cometes suficientes errores es que no estás trabajando en resolver problemas suficientemente grandes”, Frank Wilczek.

* “Los hechos son como el aire para el científico. Sin ellos, no puedes volar”, Linus Pauling.

* “La política determina quién tiene el poder, no quién tiene la verdad”, Paul Krugman.

* “Las ideas no llegan en un flashazo, sino con experimentos bien planeados que llevan tiempo”, Charles K. Kao.

* “El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo”, Gabriel García Márquez.

* “Si no piensas en tu futuro, no tendrás ninguno”, John Galsworthy.

* “Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará a ninguna parte”, Henry A. Kissinger.

* “A veces uno encuentra lo que no se está buscando”, Alexander Fleming.

* “Un escritor no escoge sus temas, son los temas los que le escogen”, Mario Vargas Llosa.

* “Le doy más importancia al entusiasmo que a la aptitud profesional”, Edward Appleton.

* “El conocimiento es poder, la información libera. La educación es la premisa del progreso en toda sociedad”, Kofi Anan.

* “Los terroristas pensaron que pararían mi destino. Pero sólo murieron la debilidad, la desesperanza y el temor. Y nacieron la fuerza, el poder y el valor”, Malala Yousafzai.

* “Un experto es la persona que ha cometido todos los errores posibles en un campo del conocimiento”, Niels Bohr.

* “Los científicos descubren problemas que afectan al medio ambiente; su solución depende de toda la sociedad”, Mario Molina.

* “Estamos ciegos sobre nuestra ceguera. No tenemos ni idea de lo poquito que sabemos; no estamos diseñados para ello”, Daniel Kahneman.

* “La oscuridad no puede terminar con la oscuridad; sólo la luz puede. El odio no puede terminar con el odio; sólo el amor puede”, Martin Luther King.

* “Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida”, Pablo Neruda.

* “No es bueno intentar detener el avance del conocimiento. El conocimiento es mejor que la ignorancia”, Enrico Fermi.

* “La conjetura de una mujer es mucho más precisa que la certeza de un hombre”, Rudyard Kipling.

* “El hombre valiente no es el que no teme, sino el que conquista sus temores”, Nelson Mandela.

* “Si pones al Gobierno federal a cargo del desierto del Sahara, en 5 años habrá escasez de arena”, Milton Friedman.

* “El mejor argumento en contra de la democracia es conversar 5 minutos con un votante promedio”, Winston Churchill.

* “He descubierto una paradoja: si amas hasta que duela, ya no habrá más dolor, solo quedará el amor”, madre Teresa de Calcuta.

* “Soy flojo. Pero fueron los flojos los que inventaron la rueda y la bicicleta porque no les gustaba caminar ni cargar cosas”, Lech Walesa.

* “Los pobres son los mejores emprendedores del mundo. Todos los días innovan para sobrevivir”, Mohammad Yunus.

* “No importa qué tan hermosa sea tu teoría. Si el experimento dice otra cosa, está equivocada”, Richard P. Feynman.

* “No podrás cruzar un océano si sólo estás parado en la orilla viendo el mar”, Rabindranath Tagore.

Ojalá le sirva alguna de estas perlas de sabiduría de un selecto grupo que sin duda ha contribuido a que vivamos mejor. Por lo pronto, que tenga un excelente fin de semana.

Posdata: al “ahí se va”. Típico, ahora los partidos quieren cambiar el sistema de financiamiento electoral ante la emergencia y los reclamos. Perfecto. Pero si se hace “a la jalapeña”, vamos a terminar peor. Le apuesto triple contra sencillo.

En pocas palabras.

“Los buenos deseos de Dios no bastan para asegurar la paz”, Alfred Nobel.
09 Septiembre 2017 04:07:00
Ignorancia + ineptitud
“Lo más interesante de nuestro tiempo es que la ineptitud es una fuerza mucho mayor que la ignorancia”.

Interesantes palabras de Atul Gawande, cirujano oncólogo y profesor de Harvard. El autor del libro Ser Mortal utiliza el símil de la medicina para fundamentar este argumento.

Explica que el enorme progreso del último siglo eliminó grandes lagunas de conocimiento (claro, aún quedan muchas), por lo que es más común que un error se dé por ineptitud al mal aplicar el saber existente a la solución de un problema.

Es cierto en parte. Por lo menos en México y sobre todo en la política, a veces parece que no es una disyuntiva. ¡Para nada! Acá es “ignorancia” + “ineptitud”. El Paso Express es un ejemplo perfecto:

* Hubo advertencias múltiples sobre lo inadecuado del drenaje existente. Todas fueron ignoradas.

* La obra costó el doble de lo planeado y, obvio, tuvo retrasos.

* El “rescate” de las dos víctimas fue patético. Murieron ahogados, pero realmente los mató la incompetencia.

* ¿El culpable? Todos. ¿Castigos? Nadie. De locos.

* ¿La atención a los deudos? Por fin acordaron la indemnización. pero después de sobornos infantiles y amenazas gansteriles.

¡Ufff! ¿Cómo combatir esta suma catastrófica? Empecemos con la ignorancia. Para eliminarla, hay que aprender. Y para hacerlo, hay que informarse, pero hay que informarse bien.

“Cada vez más llenamos nuestras cabezas con ‘frases mediáticas’ (soundbytes), el equivalente mental a basura”, explica Shane Parrish.

El autor del blog Farnam Street recomienda poner atención a tres cosas respecto a nuestra “biblioteca mental”:

1. La información que almacenamos (exactitud y relevancia).

2. La habilidad de accederla.

3. La facilidad de utilizarla.

El primer punto es clave en el mundo interconectado de las redes sociales, pues estamos inundados de información. Y la gran mayoría es irrelevante, superficial, exagerada y hasta falsa.

Recuerde: si basura entra, basura saldrá. Parrish sugiere un filtro de dos pasos para decidir qué almacenar. Primero, cuestionar la validez en el tiempo: ¿será el dato válido la semana que entra? ¿No? Elimínelo.

Y segundo, revisar los detalles de la información. Cuestionar si proviene de fuentes confiables. Y, OJO, no se aprende en 140 caracteres. Concluye el autor: “hay que aprender de personas con conocimiento profundo”.

Fenomenal. Pasemos a la aptitud, el tercer punto de Parrish. De poco sirve tener el conocimiento adecuado si no se utiliza para lograr un objetivo específico. ¿Cómo lograrlo? Le propongo tres pasos:

a) Entrenamiento y capacitación. Ejemplo: el aterrizaje en el Hudson de “Sully” Sullenberg. Ante una crisis, temperamento + entrenamiento. El apto rara vez lo es por casualidad.

b) Experimentación y aprendizaje. En un mundo dinámico, ser apto hoy no garantiza serlo mañana. Hay que experimentar y aceptar los “fracasos buenos”. Relea la columna Fracase Bien y Triunfe.

c) Solo, no. En un mundo de disrupción, la organización apta trabajará en equipo con grupos diversos que discuten ideas libremente. Así se gesta la innovación. Mérito, no organigrama.

Cierro con Gawande, que visualiza una era de gran avance tecnológico donde la lucha contra la ineptitud gana importancia.

“El reto será crear sistemas para realizar los beneficios de tantos descubrimientos”, concluye.

Es cierto. Hay que prepararnos a nivel personal, organizacional y como sociedad para triunfar en una carrera donde los ignorantes ni siquiera participan y los ineptos perderán siempre.

Hay que limpiar la casa y, sobre todo, urge hacerlo en nuestros gobiernos donde la suma actual es mucho peor: ignorancia + ineptitud + cinismo + deshonestidad + y mejor le paro, porque, como dice “Catón”, ¡ya me estoy encaboronando!

Posdata. Malas noticias. Parece que Kelly está regulando la diarrea verbal de Trump. El acuerdo del magnate con los demócratas es astuto y quita varios obstáculos a su agenda legislativa. Si le controlan el temperamento, sus malas ideas tendrán más posibilidad de éxito.

En pocas palabras:

“El conocimiento real es entender el alcance de nuestra ignorancia”.

Confucio
02 Septiembre 2017 04:00:00
Vivir como un caballero
“Nunca anuncies que eres un caballero, sólo compórtate como uno”. Una cita del libro Reglas de un Caballero (como aquellos de la mesa redonda), del actor Ethan Hawke.

Esta obra de ficción enlista 20 reglas de vida que me llamaron la atención por prácticas y profundas. Según un resumen de Farnam Street:

1. Soledad. El silencio ayuda en la búsqueda de la sabiduría y claridad de pensamiento. Ten tiempo para ti.

2. Humildad. No eres mejor que nadie y nadie es mejor que tú.

3. Gratitud. Para aquello que ya pasó, el caballero dice: gracias. Y para lo que viene: ¡adelante!

4. Orgullo. No te hagas menos para que otros se sientan más cómodos. Demuestras respeto al dar lo mejor.

5. Cooperación. Para liderar a hombres sólo funcionan justicia y cooperación. Trabajamos y vivimos juntos como hermanos o moriremos juntos como tontos.

6. Amistad. La calidad de tu vida dependerá en buena forma de las personas que te acompañen en tu trayecto.

7. Perdonar. El que no sabe hacerlo no tendrá muchos amigos.

8. Honestidad. Una boca o mente deshonestas desperdician tu tiempo y por ende tu vida.

9. Valor. Lo que brinda luz suele quemar.

10. Armonía. Procura ser flexible, el rígido se quiebra.

11. Paciencia. Haz del tiempo tu aliado. Siempre hay un momento para la acción, el claro de mente lo aprovecha.

12. Justicia. Nunca seas paciente ante la injusticia.

13. Generosidad. Naciste sin nada y no te llevarás nada al morir. Si eres frugal podrás ser generoso.

14. Disciplina. En la batalla, como en todo, tu desempeño será determinado por lo que hayas practicado.

15. Dedicación. Esfuerzo ordinario, resultado ordinario.

16. Lenguaje. No hables mal de otros ni compartas información que no sabes si es verdadera o que no entiendas.

17. Fe. A veces para entender más hay que saber menos.

18. Equidad. Nunca permitas que alguien sea demeritado o degradado injustamente en tu presencia.

19. Amor. Es la meta final, nada es imposible para el amor.

20. Muerte. La vida es una serie de despedidas. No temas a la muerte, otros caballeros continuarán tu misión.

Buenísimas. Juguemos con el concepto con 20 reglas más. Primero, 10 para cualquier negocio:

a) Contratar bien. Reclute estrellas, ¡y luego déjelos operar!

b) Trabajo en equipo. En un mundo interconectado, la innovación es labor de muchos. No al genio solitario.

c) Debatir bien. Que gane la mejor idea y no la del jefe.

d) Fracasar bien. Temprano y aprendiendo para lo que sigue.

e) Conocer la arena y al rival. En un mundo de disrupción, la organización distraída es devorada.

f) Entender y servir al jefe supremo. El cliente, que tiene más poder que nunca.

g) Ejecución precisa. Sin ella, el mejor plan fracasa.

h) Agilidad. En un mundo dinámico, el curso se altera constantemente. El rápido triunfa. El lento, muere.

i) Compartir el éxito. Incentivos extrínsecos e intrínsecos.

j) Divertirse en el camino.



Y claro, 10 para nuestros políticos. Urge que se las memoricen:

1. Honestidad. Por Dios, debería ser obvio. Pero no.

2. Aptitud. No el compadre, sino el que sabe. No más mil usos.

3. Escuchar y aprender. El que habla siempre, nunca aprende.

4. Servir al cliente (ciudadano). Sí, somos tus jefes.

5. Gastar eficientemente. No es tu dinero, es nuestro.

6. Benchmark. No inventes el hilo negro. Mejor compárate con los mejores y adapta soluciones.

7. Rendir cuentas. Apréndetelo: no es tu dinero, es nuestro.

8. Enfoque a los cómos. Basta de diagnósticos, dime qué harás.

9. Ejecución ingenieril. No terminan con aprobar una ley o crear un comité. Apenas empiezan. Ejecución o fracaso. ¿Okey?

10. Justicia. Premiar al bueno y castigar a todos los malos. A todos, aunque sean compadres o cuates.

Si nuestros grillos adoptaran este decálogo, México sería otro.

A veces cosas buenas vienen en paquetes chiquitos. ¿Se le ocurre alguna otra reglita para vivir como caballero, para los negocios o la política? Mándemela y con gusto la comparto por Twitter.

Posdata. Duelo de “bluffs”. El canciller responde a la amenaza de Trump: si te sales del TLC, México también se levanta de la mesa. Ojalá las empresas norteamericanas contengan al bully naranja. Estrategia arriesgada de Videgaray.

EN POCAS PALABRAS

“No te tomes la vida muy en serio o no la sobrevivirás”.

Elbert Hubbard

Escritor norteamericano
26 Agosto 2017 04:00:00
Voldemort a la mexicana
“Estar tan asustado de algo que ni siquiera lo puedes nombrar”.

Así define el sitio Urban Dictionary al efecto Voldemort, un término acuñado por Majeed Nawaz para describir un mal que aqueja a los intelectuales que rehúsan referirse al islamismo radical por su nombre.

Y claro, el nombre se refiere a “Voldemort”, el villano de Harry Potter. “Le temían tanto, que ni siquiera pronunciaban su nombre. Pensaban que si no lo nombraban dejaría de existir”, explica Nawaz en un video (véalo en nuestros sitios).

Obvio, la técnica del avestruz (meter la cabeza en un hoyo) siempre empeora las cosas. El activista británico sugiere que con esta actitud los racistas equiparan a todo musulmán con un terrorista y se evita el necesario debate interno en el Islam sobre el radicalismo.

Muuuy interesante. ¿Y sabe qué? En México también sufrimos del efecto Voldemort. Evitamos hablar de muchos tipos de cáncer que matan nuestras posibilidades de desarrollo. Aquí le van tres ejemplos:

a) Tan sólo el 43% de la población económicamente activa paga impuestos. Fisco, burocracia y corrupción crean el caldo de cultivo ideal para la informalidad. El Gobierno cobrón ahoga cada vez más a una minoría. Le aprietan y le aprietan el pescuezo a la otrora gallina de los huevos de oro.

b) Un 14% de la población no tiene chamba. Sí, la tasa de desempleo abierto del 3.3% que tanto presumen los políticos es mentirosona. Súmele 5.8 millones que ya ni siquiera le buscan. Ah, y peor aún: faltan 6.9 millones que tienen trabajos precarios. Increíble: 27% de los mexicanos en edad productiva están desempleados o tienen un mal empleo.

c) El Gobierno gasta mucho y gasta mal. El Centro de Investigación Económica Presupuestaria estima que el 73% del gasto público es inamovible y que ¡sólo 5% puede modificarse! Sume la enorme corrupción y dispendio en el desembolso de nuestra plata y es obvio: nunca habrá dinero que alcance. Relea “¡Es el gasto, estúpido!”.

Apenas tres botones de la mortaja que envuelve a México. Ojalá que estos fueran los únicos efectos Voldemort que tenemos. ¡Qué va! Se me ocurren 10 nuevos que seguro aprobaría Nawaz:

1. Voldemort parlanchín. La enfermedad de echar rollos bonitos y no hacer nada. Pasar el tiempo haciendo diagnósticos fantásticos y reformas grandiosas, pero sin ejecutar nadita.

2. Voldemort Tlatoani. Creer que la solución a todo se encuentra en una persona que vende curas mágicas a problemas añejos y complejos.

3. Voldemort Independiente. Mal asociado a un reformado de algún partido que “ahora sí está del lado ciudadano”.

4. Voldemort “de los bueyes”. Impresiona su deseo de aplicar la justicia, ser derecho y perseguir la corrupción. en los bueyes del compadre. Preferentemente en los del rival político.

5. Voldemort VIP. El mal típico del grillo que olvida que es servidor. Vive, viaja y gasta como rey. con nuestra plata.

6. Voldemort “cooperador”. Esperar a que alguna autoridad extranjera proceda para luego ayudar en tooodo lo posible.

7. Voldemort aliancista. Enfermedad típica de la época electoral, cuando dos partidos débiles se juntan para ver si así ganan algo.

8. Voldemort gandalla. Virus que no respeta colores: enriquecerse con licitaciones amañadas y pagos escondidos.

9. Voldemort capo. El triste y cada vez más común cáncer del funcionario público que literalmente es un criminal.

No crea que se me olvida el 10, es el peor: “Voldemort indiferente”, el mal que aqueja la mayoría de la población mexicana que permanece impávida abuso tras abuso tras abuso.

Hace poco circuló en las redes sociales un “meme” muy profundo. Dice: “No es la política la que hace a un candidato convertirse en ladrón, es tu voto el que hace a un ladrón convertirse en político”.

Habría que recordar este principio ahora que se acerca 2018. Si seguimos evitando hablar sobre los problemas reales, si seguimos prefiriendo el rollo a la ejecución ingenieril y no le entramos al toro por los cuernos, Voldemort será el menor de nuestros problemas.

EN POCAS PALABRAS

“Metía su cabeza en un hoyo como avestruz, descubriendo así las partes de su anatomía con las que pensaba”.

George Carman, abogado inglés
19 Agosto 2017 04:00:00
Que no [email protected] ignoren
El martes vimos otra escena bizarra de Trump: en una conferencia de prensa se tropezó de nuevo con su lengua al hablar sobre los trágicos eventos de Charlotesville. Vea el video en nuestros sitios. Patético.

La claridad es clave al comunicar, tanto al hablar como al escribir. Esta verdad universal es más cierta hoy que nunca. La comunicación digital nos ha inundado de mensajitos y correos. Imagine, tan sólo en emails:

* Existen 6,320,000,000 cuentas y 3,710,000,000 usuarios.

* Todos los días se envían/reciben 269,000,000,000 emails. ¡3.1 millones cada segundo!

* En promedio, una persona recibe 88 correos al día y envía 34.

¿Cómo pueden destacar sus correos? Repasemos seis consejos de usuarios de Boomerang, una herramienta de productividad de Gmail que tiene más de mil millones de cuentas. Apúntelos:

1. Escriba como si estuviera en tercero de primaria. Al grano. Directo y sin rollos. Simpleza, palabras sencillas. Por cierto, Boomerang tiene evidencia cuantitativa: un email escrito con un nivel de tercero de primaria tuvo un 53% de tasa de respuesta, y uno de nivel “carrera” apenas 39 por ciento.

2. Escriba con emoción. Pero, OJO, sin exagerar. Sentimientos moderadamente positivos o negativos obtuvieron entre 10 y 15% mejores tasas de respuesta. Sin embargo, si se traspasa un límite, el efecto es adverso.

3. El tamaño sí importa. ¿El ideal? Un email de entre 50 y 125 palabras tiene una tasa de respuesta superior al 50 por ciento. Por ejemplo, un correo con 500 palabras baja a 40 por ciento. Ah, y uno con 10 palabras, apenas un 36 por ciento. Por cierto, 125 palabras son dos párrafos normales más una oración para cerrar.

4. Vaya al grano en el “Asunto”. El “Asunto” es el elemento más importante para “ganchar” lectura en un email. ¿El número ideal de palabras? 3 o 4. Ah, emails sin “Asunto” apenas fueron respondidos el 14% de las veces. No lo olvide.

5. Pregunte. Un cuestionamiento provoca que el receptor tome alguna acción. ¿El número ideal de preguntas? Entre una y tres, con una tasa de respuesta del 60 por ciento.

6. Opine. La verdad, al comunicar siempre privilegio claridad sobre cualquier otra cosa. Pero, ¿sabe qué? Boomerang comprobó que incluir puntos de vistas subjetivos en su correo ayuda a una mejor tasa de respuesta. ¿Mi recomendación? Opine con datos.

Excelentes y prácticos. Agregaría uno más: reflexione antes de escribir, particularmente en asuntos importantes y en correos breves. Escriba, revise y reescriba. Ah, y consulte a alguien que respete en comunicados claves.

Pasemos a un tema relacionado: las [email protected] por email (o WhatsApp). Quizá le ha tocado presenciarlas o vivirlas. En inglés esto tiene un término: “flaming”, la tendencia a perder la etiqueta al usar el email en lugar de una llamada o charla en persona.

De acuerdo con un artículo del New York Times, el “flaming” tiene un nombre en la sicología: “el efecto desinhibidor online”. John Suler explica tres factores que lo provocan: el anonimato de la red, el ser “invisible” físicamente y el rezago entre el envío y la respuesta.

El profesor universitario asegura que la desinhibición puede ser benigna –perder la timidez– o tóxica: el “flaming”. ¿Cómo evitar una [email protected]? 10 consejos del consultor Michael Hyatt:

a) Entienda la diferencia entre “TO” y “CC”. Mientras más gente reciba su correo, menos le pondrán atención. No abuse del “CC”.

b) Corto y al punto. Empiece por lo importante.

c) No trate temas diversos en un solo email.

d) Cuide su tono. Evite el sarcasmo.

e) No use el correo para criticar. Si critica, nunca incluya “CC”.

f) ¿Está enojado? Escriba y deje pasar una hora.

g) No abuse del “Reply to All”.

h) No use el “CC” con jefes para presionar. Escalar un problema por email puede ser muy dañino.

i) No escriba TODO EN MAYÚSCULAS. Equivale a GRITAR. A nadie le gustan los gritones.

j) No mande o dé “forward” a correos difamatorios, insultantes, racistas u obscenos.

Es vital hoy saber usar el email y el WhatsApp. Espero que estos consejos le ayuden para que nunca [email protected] sus correos y mensajes.

Posdata. Pésimo Ildefonso Guajardo al bravuconear sobre “no cambiaremos nada” en las reglas de origen automotrices en el TLC. ¿Por qué no esperar a que se negocie? Al negociar, el timing es clave. Hay que elegir cuándo y cómo pintar rayas en la arena. Es demasiado temprano para provocar al “bully” de Trump.

EN POCAS PALABRAS

“Un sabio habla porque tiene algo que decir. Un tonto habla porque tiene que decir algo”.

Platón
12 Agosto 2017 04:00:00
Bajar no tiene ‘shiste’
Hace poco disfruté una excepcional vacación en Chihuahua, donde conocí las Barrancas del Cobre y otros paisajes espectaculares, uno de los cuales me dejó aprendizajes para los negocios y la vida.

La cascada de Basaseachi, con una caída libre de 246 metros, es el salto de agua permanente más alto de México. Impresionante. Se llega fácil a la parte superior y se puede bajar a donde cae el agua. Caminando.

Cuatro personas (de un grupo de 22) emprendimos la aventura, al cabo “bajar no tiene shiste” (en Chihuahua la “ch” la pronuncian cono “sh”). ¡Ja! La bajada estuvo muy dura. Un trayecto de unos 500 metros bien empinados y con puras rocas mojadas, pues acababa de llover.

La verdad vale la pena bajar (vea un video en nuestros sitios). ¡De película! Pero claro, ahora había que subir. ¡Ufff! Tras dos horas y media llegamos, bañados en sudor. y bien satisfechos.

Aunque parezca raro, este trayecto es muuuy aprovechable. Primero, sugiere dos principios básicos antes de emprender algún proyecto:

a) Antes de iniciar: escuchar, evaluar y planear. La mayoría decía: “están locos, no bajen”. La juventud en boca de Valeria pensaba distinto: “ya estamos aquí, ¿cuándo volveremos?” Así pasa en cualquier proyecto: habrá optimistas y pesimistas. Un buen líder escucha, evalúa y crea planes para aprovechar las ventajas y minimizar obstáculos.

b) Quizá bajar no tenga “shiste”, pero. Lo más probable es que cualquier proyecto encuentre dificultades. En algún momento habrá que subir. Ahí se definirá el éxito.

Le propongo ahora 7 lecciones para no atorarse en la escalada:

1. Cuidar lo que se lleva. Arriba hacía frío y yo traía chaqueta. Excuso decirle que a los 10 minutos me la quité y la tuve que cargar tooodo el camino. Sólo uno del grupo traía zapatos adecuados. ¿Tiene lo necesario para completar su proyecto? Recursos, conocimiento, equipo, rutas, planes, etc. El camino es mucho más difícil para el que no está bien preparado.

2. Un mal paso puede costar muy caro. Piedras mojadas, lodo y alto grado de inclinación. Receta perfecta para una caída. Es clave para cualquier líder hacer un buen diagnóstico del terreno que va a pisar para evitar tropezarse.

3. ¿Quién lo acompaña? En el camino vimos cosas increíbles: una señora de unos 70 años ¡bajando con un bastón! ¡Un papá cargando a un bebé de unos 10 meses! La bajada era dura, pero nada que ver comparada con la subida. ¿Va a emprender un proyecto? ¿Quién viene a su lado? Una mala selección puede provocar un resbalón mortal.

4. OJO con los atajos. El trayecto estaba marcado con una vereda que ya le comenté estaba durísima. ¡Y había gente que cortaba camino! Por ejemplo, una gordita con el equipo inadecuado bajando por la montaña sin el apoyo de rocas y camino marcado. Los atajos en cualquier proyecto pueden ser buenos siempre y cuando no se tire como “El Borras”. Mal atajo = despeñadero.

5. Pedir ayuda en el camino. De bajada había unas niñas tarahumaras vendiendo agua y refrescos, las ignoramos. ¿De subida? Aunque el agua hubiese costado $300 pesos, se las compramos. Si hay una crisis, pida ayuda.

6. El valor de la experiencia. Nuestro guía don Alfredo (vea su foto en nuestros sitios) tenía 78 años, traía una chaqueta de cuero y no se la quitó nunca. No sudó y claro, nos marcaba el paso. Como si nada. ¿Enfrenta una tarea dura? Incluya siempre en su equipo a alguien que haya recorrido el trayecto.

7. ¿Y si algo sale mal? Todo salió a pedir de boca y superamos la prueba. ¿Pero y si nos hubiéramos atorado? Cualquier proyecto (y sobre todo los claves) debe de tener un plan para enfrentar alguna crisis. Relea el Plan de Contingencia.

Cierro con tres consejos finales para cuando se llega a la cima: celebre, haga una introspección del trayecto y derive lecciones para aplicar en el siguiente proyecto.

Ojalá le sirvan estos consejos para conquistar las montañas que le toque enfrentar. Ah, y le recomiendo “musho” visitar Chihuahua. Qué lugares tan bonitos tiene México. ¿Lo mejor de todo? Nuestra gente, como Anita Corral, Óscar García y Pancho Pérez. Gracias por todo.

EN POCAS PALABRAS.

“Hay muchas personas inteligentes que no llegan a ningún lugar”.

Paul Graham, emprendedor británico
05 Agosto 2017 04:00:00
541,000,000,000 de dólares en el banco
La cifra del título es lo que tenían (a marzo 31) conjuntamente en sus bancos Apple, Alphabet (Google y sus compañías), Microsoft, Amazon y Facebook (FB).

El poder de estos cinco gigantes digitales es enorme:

* Su valor de mercado alcanza $2.9 billones de dólares. Más o menos la suma del PIB de Corea del Sur y Rusia, que tienen 195 millones de habitantes. Imagine, en estas cinco empresas laboran apenas 660 mil personas.

* FB/Google acaparan el 60% de la publicidad digital en Estados Unidos (EU).

* Amazon representa la mitad del e-commerce en EU.

* De acuerdo con The Economist (TE), sus utilidades netas en el primer trimestre de 2017 sumaron 25 mil millones de dólares (mmdd).

Los “fabulosos 5” (F5) tienen negocios tan jugosos que el balance actual de sus activos e inversiones líquidas equivalen al 50% del PIB de México y a la suma del producto interno de Colombia y Chile.

Tradicionalmente, cualquier empresa exitosa usa deuda para financiar su crecimiento. Mmmm, no este grupo. De hecho, el “efectivo neto” (activos líquidos - deuda de largo plazo) de los F5 increíblemente se ubica en 366,000,000,000 de dólares.

Por eso los colosos se dan el lujo de invertir fuertes sumas para explorar grandes aventuras: inteligencia artificial, extender cientos de años el umbral de vida, robótica avanzada, vehículos autónomos, viajes espaciales, etc. Dinero y talento que buscan transformar dramáticamente nuestras vidas.

El semanario británico estima que los F5 invirtieron 100 mmdd en investigación y desarrollo tan sólo en 2016, tres veces más que hace apenas 5 años.

A pesar de estas inversiones y del retorno de dividendos (salvo Apple, el resto tiene una política limitada) a sus accionistas, la acumulación de activos líquidos de los F5 seguirá subiendo aceleradamente.

“La montaña crecerá por el alza explosiva de utilidades (sumarían 170 mmdd para el año 2020). El total conjunto de “efectivo neto” rondaría los 680 mmdd 3 años”, concluye la revista.

¿Por qué tener tanto dinero? Una razón son los impuestos: cerca del 80% de esta fortuna líquida está fuera de EU. Repatriarlos les costaría alrededor de 50 mmdd, una tasa impositiva cercana al 12 por ciento.

The Economist sugiere una razón estratégica adicional: para absorber algún shock, como un ataque cibernético o un cataclismo en los mercados financieros. Para esto calcula un índice de estrés.

Este indicador asume que la empresa tuviera que pagar en efectivo todos sus salarios de un año (recuerde, la compensación en las F5 incluye acciones), pagar todos los impuestos (incluyendo los de repatriación) y un año anticipado de tooodas las obligaciones contractuales. Vamos, una real prueba de ácido para una emergencia.

¿Sabe qué? Prueba superada. por mucho. TE calcula que aun incluyendo todos estos costos, el efectivo neto sumaría 380 mmdd para el año 2020. ¡Wow!

Francamente, creo que sólo quedan dos opciones lógicas. Primera, que la posible reforma fiscal del “Sr. Zanahoria” (cada vez tengo más dudas de que dé) cree condiciones para que los F5 repatríen sus fortunas y decreten dividendos masivos a sus accionistas.

Segunda, que veamos una megaola de adquisiciones de estas firmas para diversificarse a segmentos que les interesen: automotriz, comercio tradicional, medios masivos de comunicación, etc.

Y no crea que exagero cuando digo mega. TE estima que para que los gigantes se acaben su efectivo tendrían que invertir unos 300 mmdd anuales a partir de 2020. Imagine, esa cifra es 37 veces superior al promedio anual reciente invertido en adquisiciones por los colosos, ¡incluyendo los 19 mmdd que FB pagó por WhatsApp y los 13 mil que Amazon recién desembolsó por WholeFoods!

The Economist apunta también a una tercera posibilidad: a lo mejor el efectivo está para quedarse. “Quizá les guste esa póliza gigante de seguros contra la obsolescencia y la regulación”.

El temor de pasar de disruptor a víctima. Sin duda nos está tocando vivir tiempos muuuy interesantes, ¿no cree?

En pocas palabras:

“Regla #1: nunca pierdas dinero. Regla #2: nunca olvides la regla #1”. Warren Buffett, inversionista legendario.
29 Julio 2017 04:00:00
¿Tengo una alternativa?
“Haz lo que digo” vs “Usa tu juicio”.

“Lo mismo de siempre” vs “Quizá funciona”.

“Seguir la orden” vs “Cuestionar”.

“No tienes alternativa” vs “Siempre depende de ti”.

No cabe duda: lo bueno muchas veces viene en paquetes chiquitos. Excelente reflexión del autor Seth Godin. Juguemos con el concepto para la política, los negocios y la vida.


POLÍTICA

1. “Soy tu jefe” vs “estoy para servirte”.

–“Viajo en primera clase” vs “clase turista como tú”.

–“No me cuestiones” vs “pregunta lo que quieras”.

– “Hago lo que quiero” vs “¿qué quieres que haga?

2. “Prometer no empobrece” vs “mi palabra me compromete”.

–“100 compromisos notariados” vs “cumplo uno por uno”.

–“Rollos genéricos” vs “metas específicas con fecha”.

–“Soy el más fregón de los fregones, agradéceme todo lo logrado” vs “¿qué te parece y qué me falta?”

3. “Me rodeo de gente de confianza” vs “me rodeo de aptos”.

–“La lealtad sobre cualquier cosa” vs “resultados hablan”.

–“¡No se pase, compadre!” vs “Fuera ineptos y corruptos”.

–“Déjenme les explico lo que quiero” vs “Edúquenme y ayúdenme a que las cosas funcionen bien”.

4. “Un político pobre es un pobre político” vs “Un político rico termina mascando barrote”.

–“En el bacheo está el ganeo” vs “Bien, a tiempo, barato y que dure”.

–“Mientras más confuso, mejor” vs “Claridad absoluta”.

–“Constructoras (y firmas) favoritas” vs “Gana el mejor”.

“No tienes alternativa” vs “Siempre depende de ti”. Ah, y cuidado grillos: si les siguen valiendo madre estos y otros preceptos similares, algún día se terminará su fiesta y terminarán mal. Tiempo al tiempo.

NEGOCIOS

a) “El jefe lo sabe todo” vs “Un gran líder aprende”.

–“Déjame hablar” vs “Te escucho”.

–“No es un jugador de equipo” vs “Ah que bien nos reta”.

–“Contratar clones” vs “Un equipo heterogéneo”.

b) “Aquí eso no pasa” vs “Es sólo cuestión de tiempo”.

–“Los mexicanos son distintos” vs “Reconocer las tendencias globales que son imparables”.

–“Defender el modelo actual” vs “Identificar y desarrollar nuevas formas de hacer negocio”.

–“Yo sé que quieren mis clientes” vs “Escuchar a los clientes locales y aprender de los de otras latitudes”.

c) “Privilegiar el consenso” vs “Debatir para innovar”.

–“Creatividad = chispazo” vs “Creatividad = proceso”.

– “Genios creativos” vs “Equipos multifacéticos”.

–“Organigrama habla” vs “Habla la mejor idea”.

d) “Castigar el fracaso” vs “Promover el fracaso bueno”.

–“Experimentación tortuosa” vs “Experimentación ágil”.

–“Fallar poco y en grande”. vs “Fallar mucho y en pequeño”.

–“Decidir siempre entre muchos y lento” vs “Distinguir cuando hay que decidir entre pocos y rápido (la mayoría del tiempo)”.

“No tienes alternativa” vs “Siempre depende de ti”. La hípercompetencia no perdona. Hay grandes oportunidades o grandes amenazas. “Todo depende de la empresa”.

VIDA

1. “La felicidad es un destino” vs “La felicidad es un camino”.

–“Lo que consiga me define” vs “Lo que hago me define”.

–“Buscar que me pueden dar” vs “¿Qué daré yo?”.

–“Así soy, acéptame” vs “¿Cómo me puedo adaptar?”.

2. “El mundo es injusto” vs “¿Qué voy a hacer distinto?

–“Otros tienen más suerte” vs “¿Cómo cambio mi suerte?”.

–“Estoy esperando mi oportunidad” vs “¿Cómo la fabrico?”.

–“Algún día cambiaré” vs “¿Qué cambié hoy?”.

3. “Todos tienen lo que se merecen” vs “¿Cómo soy solidario?

–“Regalo un pescado” vs “Enseño a pescar”.

–“Juego de suma cero” vs “Todos podemos ganar”.

–“Sobrevive el más fuerte” vs “Sobrevivir no es vivir”.

Fenomenales. Como que la híper conectividad y la explosión informativa nos orillan siempre a pensar que “No haya alternativa”. Y sin embargo, en la política, los negocios y la vida a fin de cuentas “siempre, siempre todo depende de nosotros”.

¿Se le ocurre alguna otra disyuntiva? Mándemela y con gusto la compartiré en Twitter. Por lo pronto, espero tenga un buen fin de semana. Y recuerde, ¡depende de usted! En pocas palabras: “Elige lo que ames y ama lo que elijas”, Thomas Monson, líder religioso norteamericano.
22 Julio 2017 04:00:00
¡Arreglen el tubo!
“Desde que empezó la obra se les advirtió que la tubería era obsoleta, pero estos canijos, para entregar la obra a tiempo, construyeron sobre ese tubo viejo”.

Así explica impotente Mario Meneses, un trabajador y habitante del poblado de Chipitlán, la razón por la que un tremendo socavón se tragó la vida de dos personas hace unos días.

El ahora infame Paso Exprés tristemente ejemplifica a muchos de nuestros gobernantes: tuvo 4 meses de retraso, costó más del doble de lo presupuestado y en tan sólo 3 meses provocó una tragedia.

Sabemos que el cáncer de la corrupción corroe a México. Pero aparte sufrimos ineptitud a montones. Aquí unos pocos ejemplos:

–El sistema oral de justicia. Todos lo culpan por el aumento en la criminalidad. ¡Ja! Tuvieron 8 años para preparar a policías y fiscales. y no lo hicieron. Algunos estados esperaron hasta el final para adoptarlo. ¿Y así quieren que funcione? No es el sistema, es la pésima implementación.

–Distribuidor vial Benito Juárez en León. Retraso de 7 meses (y contando), fuera de presupuesto y aún sin estrenarse ya tiene fallas. Ah, ¿y qué constructora cree participó antes de que la despidieran por mala? ¡Adesa, la misma del socavón!

Caseta de cobro autopista de Cadereyta en Nuevo León. Una obra simple que lleva 4 meses de retraso provocando molestias a miles de automovilistas. Ufff, y ya dijeron: ¡faltan 3 meses más!

–Increíble, el Gobierno no puede echar a andar la planta chatarra de fertilizantes que compró a AHMSA en 2014. Han invertido 200 millones de dólares adicionalesy ¡y nada! En total, 473 millones de dólares tirados a la basura.

Regreso al Paso Exprés. Meneses lanza una advertencia final: “Lo peor es que para remediar están vaciando ollas de concreto para rellenar, pero sin meter el tubo. O sea, va a pasar lo mismo”, concluye.

Sería el colmo que ni ahogado el niño tapasen el pozo (literalmente). No creo: ahora sí arreglarán el tubo. Pero “ya ‘pa qué”: dos personas murieron. Nuestros políticos deberían adoptar las mismas normas con las que opera cualquier negocio:

a) Gana el que cotiza más bajo.

b) Queda a la primera.

c) Se entrega a tiempo y en presupuesto.

d) Si algo falla, hay consecuencias para el proveedor.

e) Si hay un oso, el responsable termina patitas en la calle.

Exactamente al contrario de lo que suele suceder en la grilla. Francamente, sería ridículo que Ruiz Esparza no perdiera su puesto. Este compadre de Peña ya lleva varias. Si el Presidente se enterca en mantenerlo, le agregará un clavito más al ataúd del PRI para 2018. ¡De por sí el partidazo ya huele a zombi!

¿Cuál es el secreto para hacer bien las cosas? No es física cuántica y la respuesta es igual para los negocios y la política: la ejecución.

Fíjese, tras las reformas estructurales en enero de 2014 escribí una columna titulada: ¿Podrá Peña Ejecutar? En ella enlisté cuatro grandes lecciones del libro Los 4 Principios de la Ejecución, de Chris McChesney, Sean Covey y Jim Hurling:

1. Enfoque. Resultados extraordinarios requieren claridad sobre lo que importa más. Ordenar, jerarquizar. Sin enfoque, la ejecución no funciona.

2. Apalancamiento. Potenciar recursos disponibles. Con tecnología, asociaciones, división de funciones, etc.

3. Compromiso. La autoridad no basta: el líder no puede sólo, el equipo sí.

4. Responsabilidad y rendición de cuentas. “Accountability”, en inglés. Mediciones precisas y frecuentes para ver avance y detectar/eliminar obstáculos. El paso más importante.

El paso del tiempo ha dado una respuesta clara a la columna de 2014: Peña y su equipo no ejecutan. Lo que sí saben hacer es echar rollos y crear una que otra ley. Pero hasta ahí. En resultados se quedan cortísimos.

Y como no, si la ejecución es trabajo duro y a muchos de nuestros grillos metrosexuales no les gusta ensuciarse la camisa. Conlleva sudor y lágrimas. Avanzar, medir, ajustar y seguirle. Ir de pequeña meta a pequeña meta... hasta que se llega al objetivo.

Apunte estos consejos, seguro le servirán. Ah, y mientras los grillos no los aprendan y practiquen, seguirán arreglando tubos una vez ahogado el niño. No se vale.

En pocas palabras: “No hay mejor armadura contra la lógica que la ignorancia”, Laurence J. Peter, autor norteamericano.
15 Julio 2017 04:00:00
Las tres eses. Short. Simple. Stupid
Perdón por usar inglés en el título, pero suena mejor “las 3 eses” que CSE (corto, simple, estúpido). Bueno, pero cualquiera que sea el idioma, estas tres letras parecen definir nuestra era.

La explosión informativa aunada a la hiperconectividad crea un coctel peligroso que provoca que “inmediatez + superficialidad” casi siempre le ganen a “reflexión + profundidad”.

Una combinación buenísima para el chisme y el humor (memes, cotorreo, videos, etc.), pero mortal para cualquier sociedad.

Es triste cuando, por ejemplo, ves a personas preparadas defender a Trump (como un amigo que vive en Atlanta) y burlarse cuando al discutir les sugieres opciones para profundizar sobre temas con datos y análisis.

“Ya me vas a recomendar otro libro. Ja ja ja”, dice.

Pues sí. Aunque no les guste. No todo se puede entender con 141 caracteres. A veces hay que leer un libro o un reporte detallado. Si no, se corren por lo menos 3 riesgos:

1. Privilegiar “creencias sobre datos”.

Le doy un ejemplo del 2016: la increíble conclusión del político republicano Newt Gingrich al platicar con una conductora de CNN que le daba datos del FBI sobre cómo las estadísticas criminales en Estados Unidos habían bajado, contrario a lo dicho por Trump en su campaña. Exasperado, concluye Gingrich: “los liberales usan esa magia de las estadísticas del FBI, pero la gente siente otra cosa. Yo me quedo con lo que siente la gente, tú quédate con los teóricos”. ¿La magia de las estadísticas? ¿Teóricos? Una locura. Vea este diálogo en nuestros sitios, da escalofríos.

2. Tomar malas decisiones por estar “mal informado”.

Ni modo, regreso a Trump, que en enero presumía en una entrevista: “A mí me gustan los bullets, denme la menor información posible. No necesito reportes de 200 páginas”. Por eso al magnate no le gustan los briefings de inteligencia y sus allegados le preparan todo “resumidito y con gráficas”. Ufff, qué miedo: así se informa (y decide) el hombre más poderoso del planeta. Ah, pero el Presidente naranja explica por qué no hay problema: “No necesito que me digan todo. ¿Sabes? Soy muy inteligente”.

3. Diseminar y amplificar “fake news” (FN).

Cuando no se discriminan las fuentes de información es muy fácil dejarse engañar por notas falsas. Si esto le pasa a una persona común y corriente, el daño es mínimo. Pero alguien poderoso puede causar mucho mal: provocar encono masivo, apoyo a estrategias equivocadas, etc. Alex Jones, dueño del infame “InfoWars” y promotor de las teorías de conspiración más ridículas admite: “es increíble que diga algo aquí y que en horas Trump repita lo mismo”. ¡Madre mía!

El internet juega un rol relevante en el coctel SSS. Es un arma poderosa de progreso, pero también de desinformación y superficialidad. Como dice estupendamente el conductor Bill Maher: “la supercarretera informativa se convirtió en el bulevar de la mentira”.

Seguramente habrá simpatizantes de Trump que no son irreflexivos o superficiales. Quizá el problema es que usan datos “alternativos” de fuentes poco confiables. Estamos inundados de “fake news” disfrazadas de seriedad. ¿Qué hacer?

a) Ser selectivo en las fuentes. Privilegiar medios profesionales de buena reputación (como los nuestros).

b) Antes de “compartir algo muy cotorro, por si las dudas”, consultar algún medio serio. ¿No está en ninguno? Triple contra sencillo: FN.

c) Revisar la ortografía de las notas. A veces las FN están mal escritas. Otro tip: abusan del uso de MAYÚSCULAS.

d) Utilizar sitios como
http://www.tineye.com para verificar si una foto es auténtica. ¿Es demasiado espectacular? Puede ser falsa.

Mi recomendación final es muy lógica: en asuntos complejos hay que buscar distintos puntos de vista. Comparar. Tomarse el tiempo para formar un juicio razonado.

En nuestra era los más educados debemos contribuir para detener el tsunami SSS porque los prospectos de una sociedad irreflexiva siempre serán muy sombríos, ¿no cree?

Posdata: el 3 de marzo, al analizar un posible juicio político a Trump, escribí: “creo que el asunto de Rusia está lejos de haber acabado”. El tiempo me está dando la razón. Y falta todavía. Pronóstico: los contactos fueron desde mucho antes y creo que Trump sabía. Al tiempo.

En pocas palabras.

“Las cosas no son siempre tan sencillas como blanco y negro”, Doris Lessing, escritora británica.
08 Julio 2017 04:00:00
Cuando el líder actúa como bebé
De botepronto, piense en 5 grandes líderes políticos del siglo 20. ¿Ya? Triple contrasencillo que Winston Churchill está en su lista.

Su liderazgo inspiró a Gran Bretaña a superar la Segunda Guerra Mundial, tuvo una carrera extensa y variada, fue un político congruente que hablaba muy bien y actuaba mejor. Bueno, hasta ganó el premio Nobel de Literatura en 1953.

Sin embargo, como suele suceder con muchos grandes líderes, a veces actuaba como un bebé caprichudo y terco. La película Churchill reseña (de forma un poco exagerada según opiniones expertas) un episodio digno de una clase de MBA.

Aparte de su gran carisma y la adulación del pueblo británico, Churchill tenía experiencias personales de la Primera Guerra Mundial. De alguna forma vivía en el pasado y se oponía ferozmente a la operación Overlord, la invasión de las fuerzas aliadas en Normandía.

Estaba convencido que sería una masacre y un fracaso. Hizo todo lo que pudo por impedirla, enfrentando frontalmente a Ike Eisenhower como lo revela este intenso diálogo (véalo en nuestros sitios):

Churchill: ¡La invasión de Francia debe de ser detenida!

Ike: ¡No señor, usted es el que debe de ser detenido!

Cambie de época, personajes y escenografía y esta escena puede ser trasladada a los negocios o la política, donde a veces los líderes más poderosos más que ayudar, estorban.

¿Cómo puede alguien inteligente, visionario, auténtico y exitoso convertirse en un bebé que impida el progreso? En el último calificativo está la respuesta: el éxito rigidiza. Puede provocar:

1. Creer que lo que funcionó en el pasado funcionará siempre.

2. Dejar de prestar atención a cambios en el ambiente: competencia, tecnología y clientes.

3. No escuchar al equipo cercano, ese que es corresponsable del éxito obtenido por el líder.

4. Privilegiar el consenso sobre el debate, aislando o castigando al que tiene ideas distintas.

5. Sobreestimar el poder del líder para influenciar su ambiente.
En la película, Churchill exhibe cada uno de estos síntomas porque es precisamente en una crisis o un gran evento cuando hay más riesgo de que un líder visionario actúe como bebé.

En la antesala de una invasión que puede definir una guerra, cuando un pequeño competidor afecta las ventas y utilidades, ante una emergencia exógena como una crisis energética o financiera, etc.

Como vivimos en la era de la disrupción, las “crisis o grandes eventos” que presionan al líder son cada vez más frecuentes. Un líder bebé puede convertirse entonces más fácilmente en un obstáculo mortal.

¿El remedio? El entorno y el temperamento del líder.

Regreso a la película. Nadie podía convencer a Churchill de cambiar. Ni su esposa ni sus más cercanos allegados, y vaya que lo intentaron. A fin de cuentas un bebé rara vez escucha.

A veces la flexibilización llega del lugar más inesperado. En este caso, de una secretaria novata y jovencita que, tras escuchar a Churchill predecir cómo morirían decenas de miles de jóvenes británicos en la invasión, le grita: “¡Basta! Yo a usted lo admiraba. Pero mi prometido va en uno de los barcos y no quiero escucharlo decir que va a morir”.

Esto cimbra a Churchill. Recuerda finalmente que su función en ese momento es inspirar y liderar a un país entero. Algo de su entorno hizo que cambiara y redacta un discurso esperanzador y energizante.

Parece simple, pero no lo es porque muchas veces los líderes “bebés” simplemente no pueden salirse de su ciclo. Se rehúsan a flexibilizar su postura y terminan arriesgando hasta a la organización entera. Nuestra era está llena de estas historias de gigantes que caen. Piense en Kodak, Research in Motion (Blackberry), Blockbuster, Sears, etc.

A fin de cuentas, en un mundo hípercompetitivo los líderes que triunfan de forma sostenida tienen que desarrollar otra cualidad de los bebés: el aprendizaje constante. Adaptarse o morir. No hay de otra.

EN POCAS PALABRAS.

“No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí puedo ajustar mis velas para llegar a mi destino”Jimmy Dean, empresario norteamericano

@jorgemelendez
01 Julio 2017 03:00:00
Ser jugador de equipo
“Deja que Ocon te rebase. Tiene más chance de meterse al pódium”.

“No, permítenos competir. Yo también puedo”.

“Sergio, si te rebasa y luego él no puede pasar a Ricciardo, le pedimos que se deje rebasar por ti”.

“Por favor, déjanos competir”.

Más o menos así se dio un minidrama en el equipo Force India en la carrera de Fórmula 1 de Montreal hace unas semanas. El equipo había manejado muy bien su estrategia y Esteban Ocon tenía llantas nuevas. Iba en el quinto lugar pegadito a su coequipero Checo Pérez, que a su vez le pisaba los talones al tercer lugar Daniel Ricciardo.

Ah, y atrás de Ocon venía el piloto que manejaba más rápido en ese momento en la carrera: el cuatro veces campeón Sebastian Vettel. ¡Uffff!

La propuesta del equipo tenía sentido: el joven francés venía mucho más rápido que Pérez. Aparte le dijeron: si lo dejas pasar y no puede rebasar a Ricciardo, te regresamos tu lugar. O sea, cero riesgo.

Pero a Checo le salió el cobre. Se entercó y no dejó pasar a su compañero. ¿Resultado? Obvio, Vettel pasó a ambos (vea un video en nuestros sitios). Desesperado, Ocon al final intenta rebasar a Pérez y casi chocan. Estuvieron a nada de arruinar una excelente carrera.

Y todo porque Checo se rehusó a ser jugador de equipo. ¿Cómo serlo? Primero, aclaro que en México eso de “ser jugador de equipo” se usa muchas veces como excusa para cualquier cosa. Por eso, empecemos por definir lo que NO es:
* No es decir que sí ciegamente a cualquier idea del jefe. En la era de la disrupción, las ideas siempre deben de triunfar sobre el organigrama. Es la única forma de garantizar la supervivencia.

* No es escudarse en el equipo para evitar hacer el mejor esfuerzo individual posible.

* No es evitar el debate con compañeros para no incomodar. Como bien dijo el general Patton: “si todos piensan igual, entonces alguien no está pensando”.
En cambio, un buen jugador deequipo:

1. Conoce bien a la empresa y sus procesos. Por lo menos en lo que le compete (área funcional, departamento, etc.).

2. Entiende a la competencia y las tendencias del mercado. Ah, y mientras más arriba el puesto más enterado debe de estar.

3. Tiene punto de contacto con los clientes y sus necesidades. De ahí surgen oportunidades y amenazas.

4. Conoce los objetivos de la compañía, de su área o del proyecto en curso.

5. Se prepara, estudia y reflexiona. Se mantiene al día.

6. Tiene la mente abierta y escucha lo que otros dicen o sugieren. Aprende y por lo tanto flexibiliza y/o adapta sus posturas cuando la ocasión lo amerita.

7. Argumenta sus propuestas con datos y análisis.

8. Acompaña sus críticas con soluciones. Es propositivo.

9. Tiene una relación constructiva con su jefe. Entiende sus objetivos y busca complementarlo(a). Pero nunca es lambiscón ni “yes men”.

10. No grilla al compañero(a).

11. Puede poner los objetivos del equipo antes que los propios. Tal como NO lo hizo Checo Pérez en Montreal.

12. Una vez que el equipo decide, aún si es un curso distinto al preferido, pone todo su esfuerzo para lograr el objetivo grupal.

Existe una técnica que usan algunos entrenadores de futbol americano para motivar la unión entre sus jugadores. Cortan una soga en pedacitos y le dan uno a cada miembro del equipo.

Les piden que la guarden toda la temporada. Y les dicen algo así: “Imagina que estás a punto de caer en un acantilado. Lo único que te detiene de una muerte segura es esta soga que detiene una persona. Esa persona es cualquiera de tus compañeros. ¿Confías en ellos? ¿Confiarían ellos en ti? Detén la soga”.

En el mundo hípercompetitivo de hoy los esfuerzos solitarios del más talentoso no son suficientes. Se necesita la fuerza del equipo para ganar consistentemente. Se requieren buenos jugadores de equipo que detengan la soga.

¿Cómo anda su brazo?
En pocas palabras.

“Una visión se convierte en pesadilla cuando el líder tiene un gran sueño y un pésimo equipo” John Maxwell, autor norteamericano.

24 Junio 2017 04:00:00
¿QEPD el auto (y el petróleo)?
“El transporte como servicio destruirá enormes partes de las industrias de transportación y petróleo. Provocará que se desplome la demanda y los petroprecios. Billones de dólares se perderán y otros tantos se crearán en nuevas oportunidades”.

Apenas una parte del fenomenal reporte Repensando la Industria de Transportación, del James Arbib y Tony Seba que le recomiendo consulte en nuestros sitios. El título es inofensivo pero sus conclusiones son demoledoras. Le platico.

“Una disrupción basada en la tecnología se da al converger cambios que crean nuevas industrias y destruyen otras”, explica Seba en una charla (no deje de verla en nuestros sitios).

El profesor de Stanford explica que innovaciones en tecnología (robótica, inteligencia artificial, impresión 3D, etc.), modelos de negocio (Uber, Airbnb, etc.) y productos se suman para producir enormes ventajas en costos que provocan cambios sísmicos.

Por ejemplo, LIDAR, la tecnología en el corazón de los vehículos autónomos (VA). En el 2012, este aparatito en los carros de Google alcanzaba $70 mil dólares. ¿Sabe cuánto podría costar en los próximos meses? 90 dólares. ¡Bajaría 99.87% en sólo 5 años!

Impactante, y así por el estilo están las cuatro pistas de la revolución del transporte y la energía que explica Seba:

1. Almacenamiento de energía (baterías). El costo (Kw/hora) lleva décadas bajando a tasas superiores al 15% anual. Esto habilitará a la industria de vehículos eléctricos pero también afectará a la industria de energía convencional. Por ejemplo si una batería almacena electricidad en una casa o negocio se eliminan los cargos por horas pico, lo que dejaría sin uso a una gran parte de la capacidad instalada de generación eléctrica.

2. Vehículos eléctricos (VE). Un VE tiene grandes ventajas. Un Tesla S tiene 18 partes que se mueven vs. más de 2 mil para un vehículo con un motor de combustión interna (VCI). Por ende es mucho más barato el costo de mantenimiento de un VE. El motor eléctrico es mucho más eficiente. Como el costo de operación seguirá bajando y el rango de la batería seguirán subiendo, en unos cuantos años los VE competirán con los VCI de bajo precio. Ahí podría iniciar su declive masivo. La industria actual no podrá competir y surgirán nuevos jugadores, piense en compañías tipo “Valle del Silicio”.

3. Vehículos autónomos (VA). Como ya vimos, los costos tecnológicos caen dramáticamente. Un auto usa 4% del tiempo, el resto permanece parado. No tiene sentido. Conforme avance la regulación y las pruebas, los VA serán imparables. Combine esto con modelos de “sharing economy” como Uber o ZipCar y la necesidad de tener un carro desaparece.

4. Energía solar (ES). La curva de costos para generar ES tiene una pendiente decreciente acelerada. Ya es competitiva con fuentes tradicionales en 80% del mundo desarrollado. En pocos años su costo de producción será menor que el costo de transmisión de la energía tradicional. En ese momento no tendrá sentido producir energía con fuentes tradicionales.

La acumulación de cambios dramáticos hará que la velocidad de cambio sea impactante. Seba ilustra esto con un par de fotos viejas de Nueva York. La primera es de 1900: en la calle se ven decenas de caballos y ahí perdido entre los equinos, un carro de algún innovador.

La segunda es de 1913. La misma calle, pero todo exactamente al revés: puros carros y ahí perdido un triste caballo. En apenas 13 años la forma dominante de transporte murió. y nació otra industria.

“¿Qué dirán los expertos? No va a pasar y menos tan rápido. Pero cuando las curvas de costos llegan al punto de inflexión, ¡boom, pasa rapidísimo! En unos pocos años, las industrias de energía y transportación serán transformadas por almacenamiento, vehículos eléctricos y autónomos y la energía solar”, concluye Seba.

Impactante. No sé si como asegura el profesor estos cambios se darán en tan sólo una década ni que tan rápido lleguen a México. Pero ahí vienen. Olas imparables que afectarán a la industria automotor, energética, de bienes raíces (estacionamientos) y seguros/salud, entre otras. Si usted está en alguna de ellas, ¡prepárese!

En pocas palabras.

“Los cobardes mueren varias veces antes de morir”

Shakespeare

10 Junio 2017 04:00:00
Flexibilidad y rigidez
Nuestro mundo parece empujarnos en direcciones opuestas. Por un lado, las redes sociales fomentan rigidez al acercarnos a personas que piensan como nosotros. Y por el otro, disruptores flexibles tumban a gigantes de negocios que no cambian.

La idea para esta columna surgió de la experiencia de un joven que está en los albores de su carrera.

Estudió en Texas y al graduarse tuvo dos ofertas de trabajo. La primera de una gran compañía. Con responsabilidades operativas importantes para un chavo (supervisar 50 personas). Una gran oportunidad de aprender. Peeero un trabajo durísimo y en un pueblito en la mitad de la nada.

La segunda, de una empresita de esas que buscan revolucionar al mundo, justo en la ciudad donde estudió. Buen grupo, horarios bien definidos, pero probablemente poca movilidad.

El recién graduado eligió lo conocido y tras dos años y cacho, buscando chamba, pues siente que se estancó. No se equivocó al decidir, ambas eran buenas opciones. Pero a veces ser flexible es muy importante en la vida. o en los negocios.

¿Cuándo conviene serlo? Le propongo cinco ccircunstancias:

1. Es temprano. En el ejemplo inicial, en teoría un joven debería ser más flexible que un adulto en cuanto a mudarse de ciudad, salir de la zona de confort, sueldo vs. aprendizaje, etc. ¡Ah!, pero esto también aplica en un proyecto o empresa. Al inicio, muchas cosas son desconocidas y por ende hay que tener la mente muy abierta para descubrir lo relevante y desechar lo insulso.

2. Existe incertidumbre, por ejemplo por un cambio tecnológico. Vivimos en la era de la disrupción (relea ¡Destruya su Negocio!). Cuando las reglas cambian, tener las antenas levantadas para ajustar es la única forma en la que una empresa puede sobrevivir.

3. Que el cliente hable. En la era del internet, lo hacen fuerte y seguido. Si los hábitos cambian, hay que adaptarse.

4. Se descubre un error, sobre todo si es grave. Aferrarse o defenderse puede ser mortal personal u organizacionalmente.

5. Se está en medio de una crisis.

Le ilustro el último punto con una anécdota de la lucha inicial contra el sida que cuenta Tony Fauci, director del Instituto de Alergias y Enfermedades Contagiosas de Estados Unidos, en una charla de TED (véala en nuestros sitios).

Pocas cosas son tan rígidas como la aprobación de nuevas drogas en el mundo desarrollado. Tras unos años de haber iniciado la epidemia del sida se aprobó el AZT como tratamiento. Resulta que había otra droga en desarrollo para evitar que un enfermo se quedara ciego.

Como todavía no era aprobada, la regla era: o AZT o la experimental. Pero no las dos. Fauci visita a un paciente en San Francisco que dramáticamente le dice: “o sea, me estás pidiendo que elija entre morir o quedarme ciego”.

Ese fue el punto que llevó a Fauci a ser flexible y proponer un “track” paralelo para autorizar con consentimiento del paciente el uso experimental de las dos drogas.

No, si ser flexible tiene sus ventajas. Pero a veces también hay que ser rígido. Por ejemplo cuando:

a) Se trate de valores y ética (personal o corporativa). Evitar el espejismo del resultado rápido al saltarse trancas.

b) Al aceptar el debate. Recuerde: sin él, usted y su empresa no podrán ser flexibles de forma sostenida.

c) Cuando contrate y promueva a aptos. Siempre: aptitud y actitud sobre amistad y lealtad. Vacúnese contra los “yes men”.

d) Al evaluar con datos (y no con creencias). Cuidadito con los sesgos cognitivos (relea No Se Equivoque al Pensar).

e) Está muy cerca de la meta. Ahí ya no se distraiga. Afine puntería y a dar al blanco. Pero OJO, porque si ya llegó, tendrá que ir a lo que sigue. Y ahí, ¡de nuevo a ser flexible!

Cierro con una frase de un activista gay a Fauci al buscar nuevos métodos en la lucha contra el sida: “Que bueno que no te impusiste o cediste. Tu nos llevaste en una dirección y nosotros te llevamos en otra”.

¡Exacto! Al buscar ser flexible en los negocios o la vida es muy importante dialogar y debatir de forma inteligente. El estar abierto a nuevos esquemas, a nuevas ideas y a posibilidades distintas siempre hará que cualquier decisión final sea mejor, ¿no cree?

Posdata: Muy triste lo de Coahuila: ¿18 años de Moreirismo? ¡Ufff! Ojalá que los opositores tengan realmente pruebas de los chanchullos masivos que dicen sucedieron. Será un proceso judicial largo. No veo fácil que anulen la elección. Espero equivocarme.

En pocas palabras.

“Mantén fijas tus convicciones, pero se flexible en tu enfoque”.

Tony Robbins, autor norteamericano
03 Junio 2017 04:00:00
Ya merito
“Se consolidan los Tigres como los mejores para llegar a finales y los peores para jugarlas”, Roberto Gómez Junco.

Pues sí, los datos no mienten. Desde que regresaron Alejandro Rodríguez y “Tuca”, Tigres ha jugado 9 finales (una de copa y de Libertadores, 2 de Concachampions y 5 de Liga). Ganó 4 y perdió 5.

Es el equipo más triunfador de la década, pero también el que más finales ha perdido. Aunque muchos quisieran haber estado ahí (para perder una Final hay que jugarla), los aficionados se quedan con la tristeza de lo que pudo haber sido.

Por un poquito el equipo más triunfador sería de época. ¿Qué lecciones para los negocios se derivan del “ya merito” de Tigres en finales? Por lo menos seis:

1. La estrategia y el CEO cuentan. “Tuca” es un extraordinario entrenador para temporada regular, pero algo le pasa en las finales. Hasta frase hay: un campeonato “a lo Tigre”. Sufrido.

2. La actitud es vital. Es un equipo tan poderoso que a veces se confían, son soberbios. “Aprieto y gano”. Así pasó en esta final. Lo increíble es que sin el oso del penal no marcado, probablemente les habría alcanzado para la sexta estrella.

3. Temperamento y fortaleza mental son indispensables. Para sobreponerse cuando las cosas no salen bien. Muchos jugadores de Tigres se calientan al ir perdiendo. En esos momentos es cuando el corazón debe de estar bien caliente y la mente muy fría. Fue un milagro que terminaran con 11 el juego de vuelta. Igual pasó en 2014 contra América, cuando terminaron con 8. Ah, y en diciembre de 2016.

Goles que no vuelven. En los momentos clave, las estrellas de Tigres muchas veces fallan. Por ejemplo, el domingo pasado fácil tuvieron 8 oportunidades claras. No deberían de haber necesitado el penal del final.

Buscar ayuda profesional. A veces los Tigres parecen bloquearse en juegos clave. Almeyda presume que Chivas usa sicólogos para el aspecto mental, ¿y Tigres?

6. Saber perder y aprender del fracaso. Francamente, esas actitudes de “nos robaron” (aunque sea cierto) y los berrinches de no recibir medalla no ayudan a la introspección necesaria. Y si no se aprende, se repetirá el error.

Ojalá que alguno de estos consejos le sirvan. Cierro hablando de algo bien presente en la era de la híperconectividad: las típicas burlas al que se queda cerca de triunfar pero fracasa.

Criticar y burlarse es fácil, emprender y arriesgarse será siempre más duro. Una tarea reservada para el talentoso y arrojado, que no sólo tendrá que enfrentar a competidores en la cancha, el mercado o la chamba, sino también aguantar el coro burlón de los que sólo esperan el primer tropiezo para iniciar su cántico.

Ah, por cierto: otro consuelo del mediocre es la grilla. Tristemente, muchas veces los ineptos son malos para la chamba y unos maestros para grillar. ¿Qué hacer para lidiar con “el consuelo de un mediocre”? Le propongo 4 pasos:

1. Ignorar al individuo pequeño. Ese que siempre critica, que siempre se enfoca en lo negativo. El mediocre burlón y/o grillero.

2. Enfocarse en lo positivo. Reflexionar sobre el valor de lo logrado, sobre lo difícil que es llegar y lo trascendente que es “estar ahí”. Le recomiendo buscar alguna frase que encierre este significado positivo y repetirla.

3. Aprender de la derrota. La famosa introspección: analizar, detectar, corregir. ¿Cómo tener una mejor actuación si la oportunidad se presenta de nuevo?

4. Planear hacia el futuro. La nueva chance no llegará sola. Nuestro mundo es ultracompetitivo. Habrá que volver a luchar para “estar ahí” creando un plan detallado y calendarizado.

Para cerrar, dos sugerencias para los “burlones”. Primera, hay una línea tenue entre el humor y el generar un círculo vicioso de ataques mutuos imparables en el futuro.

Y segunda, vale la pena reflexionar: ¿esconde tu burla o grilla mediocridad? Y, de ser así, ¿es lo mejor que puedes hacer?

Para que Tigres, o cualquiera organización, se “vuelva de época”, hay que corregir los detalles que generan el tan odiado “ya merito”.

Posdata: David Roberts de Vox refleja perfectamente mi postura sobre la decisión de Trump de sacar a EU del acuerdo de París: “Mandar a la chingada a todos los países del mundo probablemente provoque problemas en el futuro”. Exacto. Otra más de Mr. Carrothead.

EN POCAS PALABRAS

“No hay secretos para éxito: es el resultado de la preparación, el trabajo arduo y aprender de los errores”.

Colin Powell, general norteamericano.
20 Mayo 2017 04:00:00
Quédate en el Día 1
“El día 2 es estasis (estancamiento). Seguido de irrelevancia. Seguido de un declive tremendamente doloroso. Seguido de la muerte. Por eso siempre estamos en el Día 1”.

Así inicia la carta 2017 del CEO de Amazon a sus accionistas. Jeff Bezos es uno de los líderes de negocios que más admiro. Tiene un espíritu revolucionario estilo Energizer Bunny: sigue, sigue y sigue.

A pesar del tremendo éxito de Amazon. Su valor de mercado casi duplica al de Walmart, ¡con apenas 28% de sus ingresos y 5% de sus empleados! Y aparte Walmart tiene 11 mil 500 tiendas.

¡Las acciones del que invirtió 10 mil dólares en la oferta pública primaria de Amazon de 1997 valen hoy 4.8 millones de dólares!

Bezos revolucionó la industria de los libros, el comercio detallista, la del almacenamiento y sigue emprendiendo aventuras. Es un disruptor que teme ser víctima de su éxito (relea ¡Destruya su negocio!).

Le aterra una muerte progresiva: “el declive puede darse en cámara lenta, se puede vivir en el Día 2 por décadas, pero el resultado final (la muerte) es inevitable”.

¿Y luego se pregunta?: ¿cómo evitarlo? Cuatro tácticas. Apúntelas:

1. Verdadera obsesión por el cliente.

Aunque hay muchas formas de enfocar a un negocio (productos, tecnología, modelo, etc.), Bezos defiende al cliente como el centro de la empresa. “Siempre están hermosamente insatisfechos. Aún si dicen que todo está bien siempre aprecian algo mejor”. Para lograr esta obsesión sugiere experimentación paciente, aceptar fracasos, plantar semillas, realizar pruebas y apostar la casa cuando ves que el cliente está muy satisfecho.

2. Resistir a las “proxys”.

Para que me entienda: resistir las “muletillas”. Todo aquello que aproxime la satisfacción del cliente. Por ejemplo, el enfoque a procesos. Una vez que estos se definen bien, las empresas grandes tienden a creer que los procesos son el objetivo final. Lanza Bezos una pregunta matona: ¿la empresa es dueña de sus procesos o es al revés? Y advierte: cuidado con abusar de las encuestas a clientes. No deben sustituir a “pruebas beta”: a experimentar y refinar constantemente.

3. Abrazar las tendencias externas.

“El mundo externo te empuja al Día 2 si no adoptas rápidamente las tendencias dominantes. Si luchas contra ellas, luchas contra el futuro”, explica. ¿Dónde se pueden encontrar? No es difícil verlas, dice Bezos: “se escribe mucho de ellas”. O sea, sólo hay que prestar atención. Y luego sugiere dos: aprendizaje de máquinas e inteligencia artificial. En Amazon están revolucionando sus procesos ante estas tendencias. ¿Ya analizó usted su negocio ante estas u otras fuerzas disruptivas?

4. Toma de decisiones rápida.

Bezos repite algunos de los conceptos que analicé en detalle en la columna “Fracase bien. y triunfe”. Resumo: hay 2 tipos de decisiones: deliberadas, entre muchos y lentas para grandes asuntos (Tipo 1); rápidas y entre pocos para la mayoría de las cosas (Tipo 2). Y luego da 3 nuevos tips para decidir bien:

- Tomarlas con 70% de la información necesaria, con una advertencia: desarrolle la habilidad de reconocer rápidamente las decisiones malas. ¡y corríjalas!

- Aplicar la frase: “estoy en desacuerdo, pero me comprometo”. Le ahorrará mucho tiempo. Y obvio, detectando rápido las malas decisiones como acabamos de ver.

- Reconocer temprano las desviaciones reales y escalarlas inmediatamente. Para que alguien tome cartas en el asunto, decida y todos se puedan comprometer.

¡Ufff! Sabiduría pura en la era de la hípercompetencia. Le platico que el fascinante libro La Tienda de Todo (se lo recomiendo ampliamente) cuenta cómo Amazon fijó sus valores en una pequeña junta en 1998, después de sufrir un apretón financiero por su tremendo crecimiento:

1. Obsesión con el cliente.

2. Frugalidad.

3. Sesgo a la acción.

4. Actuar como dueños.

5. Una vara alta al seleccionar talento.

6. Innovación (se agregó después).

¡En 1998! ¿Sabe que más reflejan las palabras y las ideas de Bezos? El enorme poder transformador de la aplicación consistente de una visión revolucionaria a través del tiempo. ¿A poco no?

EN POCAS PALABRAS.

“Una pregunta típica en los negocios es: ¿por qué? Es una buena pregunta, pero una igual de válida es: ¿por qué no?”

Jeff Bezos
13 Mayo 2017 04:00:00
¡Mejor ya no me traiga más zapatos!
Así me dijo medio llorosa la encargada de un changarrito que arregla zapatos, bolsas y maletas tras reclamarle que era la quinta vez que les llevaba un mismo par que no quedaba bien.

Y conste, no le grité ni la insulté. Para nada. Es más, abrí así: “ustedes siempre se sacan 100 en servicio y 100 en trabajo, pero con este par reprobaron. Es la quinta vez que vengo. La quinta”.

Mi tono reflejaba un disgusto justificado. Pero la encargada no supo tranquilizarme y prefirió sugerir a un cliente de años que ya no fuera.

Cualquier empresa que atiende a clientes enfrentará a algunos enojados. Aun las que “casi siempre se saquen 100”. En un mundo competitivo, más vale aprender a lidiar con ellos. ¿Qué hacer?

Empecemos con 7 recomendaciones de NewTek, una empresa que da servicio a más de 100 mil Pymes en Estados Unidos:

Mantener la calma. Nunca responder enojo con enojo. Aunque el cliente no tenga la razón. Escalará hostilidades.

2. No tomarlo personal. Exactamente lo que NO hizo la señora. El cliente no está enojado con la que lo atiende, sino con la situación. La persona frente a él/ella representa a la empresa.

3. Escuchar. Desahogarse es una forma de catarsis. Ni modo, el que lo atiende debe escuchar poniendo atención. Al terminar, resumir la queja y preguntar para clarificar. El lenguaje corporal es clave: mantener contacto visual, no cruzar los brazos, etc.

4. Demostrar empatía activamente. Ponerse en los zapatos del cliente (en mi caso literalmente, ja ja ja). Que sepa se entendió la queja y el motivo del enojo.

5. Disculparse sinceramente. Si se quiere mantener al cliente, hay que hacerlo aun si no tiene la razón. Se debe ser directo y claro. No rebuscamientos. Agrego un consejo: nunca usar la palabra “pero”. Inmediatamente hace que la disculpa suene falsa. No hay peros, el cliente siempre tiene la razón.

6. Encontrar una solución. Ya que entendió el motivo del enojo, hacer algo al respecto. Siendo justo y realista. Ofrecer algo que no se pueda cumplir dejará al cliente más enojado.

7. Tomarse unos minutos para recargar baterías. Un tiempo fuera. Aun si todo salió bien, atender a un cliente disgustado genera estrés. Una caminata, un snack. De otra forma, el cliente que sigue puede “pagar la cuenta del enojón”.

Por su parte, el excelente sitio MindTools (MT) también sugiere 7 pasos (vea un video en nuestros sitios): prepararse mentalmente (entrar a un modo de “servicio al cliente”), escuchar activamente, repetir la queja (para asegurarse se entendió), mostrar empatía y disculparse, presentar una solución, tomar acción y darle seguimiento y, finalmente, usar la experiencia para el futuro (aprovecharla).

MT también da algunos tips bastante prácticos:

* Hablar con calma y despacio con clientes realmente enojados.

* Si un cliente clave manda un correo o hace una llamada que demuestra mucho disgusto, invitarlo a una reunión en persona.

* Ante clientes coléricos o irracionales, escalar al siguiente nivel. A veces, pedir una pausa. Quizá el cliente se calme.

El entrenamiento es otro punto clave para tratar con un cliente enojado. Muchas veces el personal que los atiende es el de más bajo nivel, no tienen poder y no están preparados. Una mala receta para mantener clientes (relea “Cliente de por vida”).

Una advertencia final: cuidado con los call centers. Es mucho más fácil perder el control de la calidad en la atención al cliente por teléfono, que cara a cara (vea en nuestros sitios un simpático video de cómo NO atender a un cliente disgustado). Supervíselos constantemente con operativos encubiertos y encuestas de satisfacción.

Le platico que a pesar de haber ido 5 veces, acudí una sexta para llevarle unos tamarinditos a la señora. No me sentí a gusto pensando que mi reclamo la afectó. Quizá esta historia tuvo un final feliz para este changarrito. Pero así no es un cliente típico.

Si sus empleados sugieren a un cliente disgustado “que ya no traiga sus zapatos”, este caminará directito hacia su competencia. En un mundo hípercompetitivo, un atajo directo al camposanto, ¿no cree?

Posdata. Fatal el despido de Comey por parte de Trump. Mr. Carrothead siente la lumbre bien cerquita. Sigo pensando que no termina. Relea “¿Terminará Trump su mandato?”.


EN POCAS PALABRAS.

“Tus clientes más disgustados son tu mejor fuente de aprendizaje”.

Bill Gates
06 Mayo 2017 04:00:00
Tres pasos simples (y difíciles)
1. Vuélvete más inteligente. y apresúrate. Aprende algo nuevo hoy y continúa aprendiendo mañana.

2. Resuelve problemas interesantes. Estamos rodeados de problemas. Elige uno y soluciónalo.

3. Que te importe. y mucho. De ser así, harás algo al respecto.

Tres pasos simples y difíciles de acuerdo con un blog del autor Seth Godin, que remata con una gran pregunta: “Si inviertes en estos 3 activos, ¿qué pasa con tu potencial? ¿Tu valor? ¿Tus opciones?”.

Buenísimo. Vamos a jugar con el concepto en diversos ámbitos.

LA POLÍTICA

Al diseñar una buena estrategia:

a) Conoce los problemas de tu jefe: el ciudadano.

b) Rodéate de gente apta y no de cuates.

c) Crea planes con acciones específicas y calendarizadas.

Al ejecutar un plan:

1. Divídelo en metas pequeñas en el tiempo.

2. Monitorea frecuentemente y con indicadores precisos.

3. Corrige lo que va mal y refuerza lo que avanza.

Al gastar el dinero público

(recuerda: ¡no es tuyo!):

a) Gasta como la abuelita: poquito y medido.

b) Construye obras de calidad (como si fuera tu casa).

c) Opera en una pecera: transparencia total.

Si inviertes en estos 3 activos, ¿cómo avanzará tu comunidad? ¿Qué pensarán de ti? ¿Ganarás elecciones sin que necesites hacer trampa?

LOS NEGOCIOS

Al construir un equipo de trabajo:

1. Contrate estrellas. (Relea ¡No Contrate Burros!).

2. Remuévales obstáculos y déjelos solo trabajar.

3. Recompénselos de acuerdo con resultados (con incentivos extrínsecos e intrínsecos, relea Motivar, ¿Sólo con Dinero?).

Para innovar y crear:

a) Aprenda a discutir bien. Con datos, sobre ideas y no personas.

b) Aprenda a fracasar bien. Temprano, aprenda del fracaso y sin arriesgar toda la empresa (iniciar en pequeño).

c) Muévase rápido. Experimentación constante.

Para ser un buen líder:

1. Escuche y aprenda. Relea: ¡Cállese!.

2. Deje que lo reten. Que gane la mejor idea, no la del jefe.

3. Reparta con generosidad y con base en méritos.

Para ser un buen colaborador:

a) No deje de aprender nunca. Actualícese o se quedará atrás.

b) Contribuya en lo individual y como miembro del equipo.

c) Mantenga una buena relación con su jefe y tenga mentores.

Si invierte en estos 3 activos, ¿qué tal le irá a su organización en un mundo disruptivo? ¿Qué tal le irá a usted?

EN LA VIDA

1. Apunte a las estrellas, pero con los pies en la tierra. Metas agresivas con mente ingenieril. Avance gradual en el tiempo.

2. Mantenga un balance. Trabajo, familia, diversión, espiritualidad. Todo en exceso es malo. Ni muy muy, ni tan tan.

3. Diviértase, sea feliz en el trayecto. Recuerde: el ataúd y el entierro del millonario quizá sea más lujoso. pero después todos somos iguales. No nos llevamos nada.

Si invierte en estos 3 activos, ¿qué tan disfrutable será su vida? ¿Qué tan duradera será su huella? ¿Cómo lo recordarán?

A veces los pasos más simples con los más difíciles. Espero les sirva alguno de estos 24 pequeños activos. ¿Se le ocurre algún otro? Mándemelo y con gusto lo compartiré por Twitter. Espero que sencillamente tenga un excelente fin de semana.

Posdata. Lástima que la Cámara de Representantes haya tirado Obamacare. Lo que se necesitaba era más bien arreglar sus fallas. Parece que el nuevo plan va a afectar a los que menos tienen y a los más enfermos. Ojalá que en el Senado corrijan estos errores.

EN POCAS PALABRAS.

“En el carácter, modales, estilo y en todo: la excelencia suprema es la simplicidad”

Henry Wadsworth L., poeta estadunidense
29 Abril 2017 04:00:00
Currículum ‘matón’
Así como existe una competencia feroz entre productos y servicios, igualito pasa con las personas.

Si el currículum es su carta de presentación, hoy tiene que sobresalir entre cientos de miles de perfiles. Excelente tema ahora que se acerca el Día del Trabajo.

¿Cómo crear un currículum matón? Empecemos con una pregunta básica: ¿para qué sirve? Tan sólo para conseguir una entrevista. Para destacar de entre el montón. Debe ser atractivo y resaltar lo que lo hace único.

Inicie con su experiencia laboral en orden cronológico, empezando por su actividad más reciente. Para cada puesto, liste sus logros. OJO, evite adjetivos o frases genéricas. Liderar, motivar, apasionado o creativo son palabras huecas sin resultados relevantes.

“El currículum no es sobre usted, es sobre su empleador. ¿Qué valor específico agrega?”, pregunta la consultora Michelle Dumas en un video que puede ver en nuestros sitios.

Escriba sus logros en forma de “bullets” con verbos activos y de preferencia con datos. Por ejemplo: “logré X, relativo a Y, haciendo Z”. No es: “escribí editoriales”, sino “publiqué 50 columnas vs. el promedio de 6 de otros analistas, debido a que realizo análisis profundos”.

Después de su experiencia laboral, enliste con la misma especificidad su trayectoria académica, intereses, habilidades (idiomas), etc.

¿Qué otros tips prácticos recomiendan todos los especialistas?

–Fuera rollo. Claro y conciso. Una página es la norma, máximo dos. No es su autobiografía.

–No es lo que sabe. es lo que puede hacer con lo que sabe. Probar valor e impacto.

–Al listar sus logros conteste: ¿qué problemas ha resuelto? ¿a quién ayudó? ¿qué diferencia hizo?

–Si va por un puesto específico, investigue al mismo y a la empresa. Adapte su currículum, resaltando logros que comprueban que es usted un buen “match”.

–No esconda su pasión. En cualquier chamba, la química es clave. Deje ver su personalidad.

–La parte superior del currículum es la más importante. O captura la atención, o dejarán de leerlo. ¡Tiene 15 segundos!

–Presentación y gramática. Cero errores. Lúzcase.

–Tipografía clara y legible (tamaño). Información de contacto: email, celular y nic de Skype.

Una recomendación adicional básica: haga un borrador, revise, vea errores. y empiece de nuevo. No quedará a la primera.

Me gustó mucho una prueba de ácido sugerida por Dumas. Al terminarlo pregúntese: si yo fuera el empleador, ¿me contrataría? Si la respuesta honesta (nunca mienta) es NO, inicie de nuevo.

Finalmente, sea proactivo. El trabajo ideal no llegará solito. Aquí van 8 pasos de acuerdo a un buen artículo de Inc.: identifique empresas que le interesen, investíguelas a fondo, determine cómo agregaría valor, muestre resultados relevantes, busque que alguien lo recomiende, toque la puerta, practique para la entrevista y pida el trabajo.

Cierro con recomendaciones para su perfil de Linkedin. Si no conoce el nombre, ya va mal. Es la red social de profesionistas más utilizada: 500 millones de usuarios. Una plataforma súper consultada por empresas y reclutadores. Haga su perfil de Linkedin con estos tips:

1. Incluya una foto donde se vea profesional.

2. Complete su resumen y utilice los 2 mil caracteres. Cuente su historia de forma clara y amena.

3. Liste su experiencia con las mismas reglas de su currículum.

4. Si tiene proyectos, si dio una entrevista o conferencia y tiene un video, ¡inclúyalo!

5. Elija bien la oración del inicio. Puede ser su último puesto, pero también una frase que lo describa.

Si alguien lo puede recomendar, pídale que lo haga.

Su perfil en Linkedin es su carta de presentación en el mercado laboral virtual. Imagínese, esta red agrega 2 nuevos usuarios cada segundo. En lo que le llevó leer Benchmark, 360 nuevas personas estarán compitiendo con usted por la atención de los reclutadores del mundo.

Una batalla feroz, donde un currículum tiene que ser matón para sobresalir. Donde el que no destaca, se pierde.

Posdata. Sobre tanto amago de Trump de salirse del TLC, sigo pensando: es una táctica de negociación. Relea El Bluff de Trump.

En pocas palabras.

“Currículum: exageración de las cosas buenas realizadas sumadas a las cualidades que se quisieran tener”,

Bo Bennett, emprendedor norteamericano.
22 Abril 2017 04:00:00
Planeta desigual
No sorprende la desigualdad en el mundo, pero impacta su tamaño.

Una distribución socialista de la riqueza sería que el 1% más rico tuviese el 1% del pastel. ¿Sabe cuánto tienen realmente? ¡50.8 por ciento!

El Reporte Global de la Riqueza, de Credit Suisse (CS) 2016 pinta una pirámide tremendamente desigual. En la cima están 33 millones de personas con patrimonios mayores al millón de dólares que tienen el 46% de la riqueza y son 0.7% de la población adulta.

El siguiente nivel incluye a 365 millones de adultos que tienen fortunas de entre 100 mil y un millón de dólares (md). Representan 7.5% del total y concentran 40.6% de la riqueza global.

¡86% de la riqueza del planeta en manos de solo 8.2% de los adultos!

Un terrible contraste con la base: 3 mil 546 millones de adultos (73% del total) tienen menos de 10 mil dólares y concentran apenas 2.4% de la riqueza.

Las regiones más ricas son Norteamérica y Europa. La primera con 36% de la riqueza y sólo 6% de los adultos, mientras que Europa tiene 12 por ciento de la población y 29% de la riqueza.

No sorprende que la pobreza más marcada está en África: 12% de los adultos (igual que Europa) y apenas el 1% de la riqueza.

El avance de China es sorprendente: tiene alrededor de 21% de los adultos globales. En el año 2000 concentraba 4% de la riqueza. ¿Y en 2016? 9.1%, ¡creció 128% en apenas 3 lustros!

Latinoamérica está en la media tabla: 8% de la población y 3% de la riqueza, un porcentaje estancado entre 2000 y 2016. Muy triste, pasa el tiempo y seguimos siendo la región del eterno futuro promisorio.

Desde una perspectiva de muy largo plazo, la desigualdad se ha ensanchado. The Rule.Org estima que hace 2 siglos los países más ricos tenían 3 veces más que los más pobres. Para los años sesenta, eran 35 veces más ricos. ¿Hoy? ¡Tienen 80 veces más riqueza! (vea un video en nuestros sitios)

Metámosle lupa a México. La encuesta ingreso-gasto 2014 de INEGI, revela que 10% con ingresos más altos acumula 35% del total, mientras que ¡50% más bajo apenas representa 21 por ciento!

Estas cifras son impactantes, pero se refieren al ingreso. El panorama en la distribución de la riqueza es aún más escalofriante.

De acuerdo con Wealth Insight (WI), 147 mil 895 millonarios en México (con activos que superan un millón de dólares) tienen fortunas que suman 751 mmdd. Entre ellos hay 2 mil 596 multimillonarios (con patrimonios mayores a 30 md) que tienen una fortuna promedio de 148 md.

Y claro, también están nuestros billonarios. Son 17 según Forbes y sus fortunas suman 116 mil 700 mdd. ¡el 7% de la riqueza de México!

La fotografía de la desigualdad en nuestro país se completa con los estimados de Credit Suisse: 1% más rico concentra 38% de la riqueza. Compare con otros países. ¿Australia? El 1% más rico concentra 22 por ciento. ¿Alemania? 32 por ciento. ¿China? 44 por ciento. ¿Rusia? ¡75 por ciento! ¿Francia y Canadá? 25 por ciento. ¿Estados Unidos? 42 por ciento. ¿Chile? 43 por ciento.

Si para muchos el presente es desigual, el futuro pinta peor. Por ejemplo el sitio Hurun Report estima que en el mundo existen 2 mil 257 personas que tienen fortunas superiores a mil millones de dólares que acumulan una fortuna conjunta de 8 billones de dólares, 11% del total global.

Bueno, pues este grupo de ultra ricos incrementó su patrimonio 16% durante el año pasado. Claro, pues las oportunidades que se les presentan son mejores que las de un mortal promedio.

Igual sucede en México. Wealth Insight estima que el número de multimillonarios (fortunas superiores a 30 mdd) crecerá en el país 13% para sumar 3 mil 60 en el año 2019. Ah, y por cierto también pronostican que para ese año habrá 26 billonarios, ¡50% más que hoy!

La riqueza de un país no debe espantar. Qué bueno que el trabajo sea recompensado y mejor aún si los millonarios generan empleos y más riqueza.

Lo que asusta es la desigualdad. Junto con el enorme cinismo, corrupción e ineficiencia de la clase política, crea un caldo de cultivo para problemas sociales. Un cáncer que hay que atacar con mejor educación, empleo, oportunidades y estado de derecho, ¿no?

Posdata. Los senadores nomás no entienden. Siguen gastando enormidades en asesores. El año pasado, $mil 32 millones de pesos en mil 413 personas para ser exactos. O sea, 60 mil 800 pesitos a cada uno TODOS LOS MESES. Así no se puede.

En pocas palabras.

“El problema no son las crisis, sino el aumento en la desigualdad”.

Robert Shiller, premio Nóbel de Economía
15 Abril 2017 04:00:00
Estrategia en 3 cajas
“Estrategia (tiene que ver) con el liderazgo futuro, pero no tiene que ver con lo que harás en el futuro”.

Interesantes palabras de Vijay Govindarajan (VG) en una entrevista que le recomiendo vea en nuestros sitios.

El autor del libro La Solución de las 3 Cajas, explica que una organización ejecuta proyectos que caben en tres cajones:

CAJA 1: Presente.

CAJA 2: Olvidar selectivamente el pasado.

CAJA 3: Futuro.

Aunque se hable mucho del futuro, casi todas las acciones de una empresa se enfocan al presente. Un error en un mundo ultra dinámico.

El profesor de Darmouth explica que a las cajas 2 y 3 se refieren a la competencia por el futuro. El reto es triunfar hoy sin dejar de sentar las bases para sobrevivir y crecer mañana. Un desafío enorme.

“El pensamiento y metodologías de ejecución necesarias en la caja 1 son totalmente diferentes a las de la caja 3”, explica.

No se puede llegar al futuro si no se sobrevive al presente. Y sin embargo Govindarajan sentencia: “el futuro es hoy”. Si en su organización no hay proyectos y personas trabajando en las cajas 2 y 3, el pronóstico para su empresa será sombrío.

Aunque esto es obvio, el problema es que estos proyectos requerirán personas, capacidades, estructuras y procesos muy distintos a los que llevaron a la empresa a triunfar.

Conceptos parecidos a los de Clyde Christensen en su libro El Dilema del Innovador (relea “¡Destruya su negocio!”).

“Los proyectos del presente (caja 1) se ejecutan con señales claras que recibe la organización. Y la respuesta es una mejora incremental a procesos actuales”, explica VG.

Estos proyectos tienen que ver con cerrar la brecha de desempeño de lo que su empresa hace hoy. Son lineales, siguen un curso conocido. Incluya ahí el Kaizen, Six Sigma y cualquier sistema de mejora. OJO: es clave tenerlos, pues sin ellos el futuro no llega.

Lo que sucede es que este futuro (sobre todo en la era de la disrupción) será muuuy distinto. Las señales que lo anticipan (si es que existen) serán difusas y los cambios y acciones a emprender para enfrentarlo son inciertas. Se requiere flexibilidad y abrazar al riesgo.

Las cajas 2 y 3 tienen que ver con “cerrar la brecha de lo posible”. Implican métodos, productos, servicios y modelos de negocios que no existen hoy.

“(En las cajas 2 y 3) La organización requiere innovación exponencial y revolucionaria, y un modelo de negocios no lineal”, añade.

Sobre todo porque la brecha de lo posible puede ser enorme. Las tecnologías disruptivas cambian las reglas del juego. Los gigantes exitosos de hoy no tienen ventaja. Y menos si están distraídos.

Piense usted en la industria de los medios de comunicación, fotografía, películas bajo demanda, transportación, telefonía móvil, hotelería, compra de mercancías, etc. Innumerables casos de disrupción que han enterrado a gigantes.

Govindarajan recomienda un diagnóstico simple: realice una auditoría de los proyectos de su organización y ubíquelos en las 3 cajas. Y luego propone tres acciones para el equipo directivo:

1. Identifique y tenga proyectos en las 3 cajas.

2. Asigne recursos separados a los proyectos del futuro. Ah, y no los distraiga. Tip: equipos pequeños, separados físicamente.

3. No evalúe a todos los proyectos con criterios de la caja 1. Particularmente en el aspecto financiero.

Adicionalmente, hay que tener cuidado con tres trampas del éxito: competencia (enfocarse sólo al éxito presente), complacencia y canibalización (mejor usted que alguien más, ¿no?).

Agregaría una sugerencia final: realice benchmarks internacionales en su industria. Quizá la disrupción que usted va a experimentar pronto ya sucedió en otro lado.

Investigue a competidores de otros lares. Vea si gigantes no han caído o están sufriendo. De ser así, profundice. Entienda a los nuevos competidores, las nuevas dinámicas de competencia y las necesidades cambiantes de sus clientes.

En la era de la ultra competencia la caja del éxito presente no es suficiente. Buen tema para reflexionar en Semana Santa, ¿no?

En pocas palabras.

“Estrategia es comprar una botella de vino cuando vas a cenar con una dama. Táctica es que ella se la tome”.

Frank Muir, humorista inglés
08 Abril 2017 04:00:00
Preocuparse vs ocuparse
Trump, Andrés Manuel, el dólar, la inseguridad, la tarjeta, ese proyecto que no cuadra, los hijos, el calentamiento global, el equipo de soccer que no da una, Humberto Moreira regresa a la política, etc., etc., etc.

Preocuparse, un mecanismo ancestral para anticipar problemas y sobrevivir en un mundo hostil. Una “estrategia de defensa” que hoy es exacerbada con la comunicación instantánea que nos inunda de información. ¡Es tan fácil ahogarse entre preocupaciones!

“Para la mayoría, preocuparse es una forma de resolver problemas futuros, lo que se conoce como preocupación adaptativa. Pero en el extremo la preocupación crónica sobre peligros imaginarios provoca aprehensión y paraliza”, explica el Wall Street Journal (WSJ).

De acuerdo al rotativo, estudios del profesor británico Graham Davey prueban que los preocupones patológicos creen que “algo les pasará” si no “agonizan y arreglan” todos los detalles del evento que sea.

“Lo peor es que un mal hábito de preocuparse de todo puede perpetuarse. Investigaciones demuestran que el 85% de lo que preocupa a la gente no sucede. ¡El preocupón crónico creerá que no pasó porque se preocupó!”, explica Martin Rossman en el HuffPost.

El autor del libro La Solución Preocupona, sugiere que la clave para aprender a preocuparse bien es usar bien la imaginación. Distinguir entre problemas reales, su gravedad y lo que se puede hacer.

En evitar caer en el círculo vicioso del pesimismo patológico: “los preocupones crónicos son hípersensibles a eventos negativos y sus cerebros analizan todo lo malo que puede pasar”, explica el WSJ.

Y dado que no encuentran soluciones “apropiadas” inician de nuevo el ciclo: “al no confiar que funcionará lo que piensan regresan a su perspectiva negativa que les dice, preocúpate más”, explica Davey.

¿Cómo romper este ciclo para “preocuparse bien”? El profesor de la U. de Sussex sugiere 10 tips en PsychologyToday:

1. Convertir la preocupación en un problema. y resolverlo.

2. Olvide las preguntas tipo: “¿y si ___?”.

3. No se engañe: preocuparse no siempre ayuda.

4. Aprender a aceptar (y tolerar) la incertidumbre.

5. Buscar la manera de tener una perspectiva positiva.

6. No tratar de suprimir la preocupación.

7. Separar en el día tiempos específicos para preocuparse.

8. Cambiar de pensar “y sí ___” a pensar “cómo puedo ___”.

9. Para evitar insomnio por preocupación: mantenga papel y lápiz junto a la cama. Si se levanta, apúntelo y duérmase.

10. Viva en el presente. No gancharse con preocupaciones sobre el futuro, ocuparse.

Por su parte, el WSJ enlista consejos de varios expertos:

–Preguntarse: ¿se justifica el nivel de preocupación con la probabilidad de que suceda y sus consecuencias?

–Contarse una mejor historia alternativa.

–Poner un “timer”: 15 minutos para preocuparse.

–Gritar: ¡se quema! Imaginar se quema todo lo que le preocupa.

–Distraerse en algo, hacer un plan.

Me detengo en la última sugerencia. En lugar de preocuparse, ocuparse. Esa es la clave. Pero no en cualquier cosa, sino en lo que valga la pena. Por eso le propongo una variación de la caja de Eisenhower (relea Guía Simple de Vida).

Esta cajita funciona para cualquier preocupación utilizando dos criterios (probabilidad e impacto) y dos calificaciones (alta y baja). Cuatro cuadrantes, cuatro estrategias:

1. BAJA probabilidad, BAJO impacto: Olvide. y ríase.

2. ALTA probabilidad, BAJO impacto: Cree un plan sencillo. Enliste consecuencias de bajo impacto. ¡y despreocúpese!

3. BAJA probabilidad, ALTO impacto: Monitoree. ¿Qué podría cambiar la probabilidad de que suceda? Esté atento.

4. ALTA probabilidad, ALTO impacto: Ocúpese. Cree un plan detallado. Calendarice, actúe y ajuste.

Una preocupación sana es un arma poderosa en un mundo dinámico e implacable. Pero en el otro extremo también puede paralizar a cualquiera atrapándolo en un engaño circular interminable.

Como bien dicen los expertos: la diferencia está en la actitud y los hábitos personales. Por lo pronto, ahora que se acerca Semana Santa le propongo: ¡no se preocupe por nada! ¿Se apunta?

En pocas palabras.

“Preocuparse es pagar una deuda que quizá nunca se venza”.

Will Rogers, actor norteamericano
01 Abril 2017 04:00:00
El mono procrastinador
“El cerebro del procrastinador es distinto. Como cualquiera, tiene dentro un tomador racional de decisiones, pero también existe un mono que quiere gratificación instantánea. Y el mono siempre gana”.

Parte de la simpática y práctica charla de TED de Tim Urban (no se la pierda, véala en nuestros sitios).

Habría que familiarizarse con el verbo, que según el diccionario Webster significa “posponer algo intencional y habitualmente”. Todos lo hemos hecho en mayor o menor medida y frecuencia.

Y claro, en un mundo lleno de distracciones es muy fácil que el mono tome el control, convirtiendo a cualquiera en un procrastinador crónico. Según Urban, un tercer personaje es su única posible defensa.

“El procrastinador tiene un ángel guardián que siempre lo vigila: el monstruo del pánico, que despierta al acercarse una fecha límite y ver el riesgo de un gran fracaso. Al mono le aterroriza y se va”, explica.

El bloggero y escritor asegura que la procrastinación tiene “solución” cuando hay una fecha (hora) límite, pues el “monstruo del pánico” interviene y el proyecto se termina. Mmm, yo diría: solución a medias.

A fin de cuentas, la calidad de cualquier trabajo sufre cuando todo se deja para última hora. Una verdad universal que no admite atajos.

La bronca real del procrastinador crónico es cuando no hay fecha límite. Por ejemplo, con metas de vida: voy a ahorrar más, a bajar de peso, etc. El efecto adverso es enorme: “Terminan sintiéndose espectadores de su propia vida. No es que no puedan perseguir sus sueños, es que ni siquiera pueden empezar a hacerlo”, concluye.

Una teoría interesante, simpática y triste. Y, ¿sabe qué? Urban tiene razón. Revisemos ahora un enfoque un poco más científico.

“Cuando te pones una meta (perder peso) estás haciendo planes para tu “yo” futuro. Pero cuando decides actuar lo haces sobre tu “yo” presente. E investigadores han descubierto que tu “yo” presente prefiere la gratificación instantánea”, explica el autor James Clear.

Por eso diversos experimentos han descubierto que la habilidad de retrasar la gratificación (hacia el futuro) es uno de los mejores predictores del éxito personal. Mucho más que la inteligencia, por ejemplo (relea la columna Firmeza de Carácter).

Perfecto, pero ¿qué hacer? Clear sugiere tres estrategias:

a) Cree “dispositivos de compromiso”. Acciones específicas que suban el costo del mal comportamiento y premien el bueno. Ejemplo: compre comida en paquetes chicos, borre apps de juegos de su móvil, esconda el control remoto de la TV, etc.

b) Reducir el costo de “empezar”. Crear una rutina de hábitos pequeños para iniciar. Relea Minihábito = Macroéxito”.

c) Implementar intenciones. Enunciados específicos: haré “x” en “y lugar” a “z hora”. Calendarizar pequeñas acciones futuras.

Respecto a los dispositivos de compromiso, Clear cuenta una anécdota buenísima sobre Victor Hugo, que por un año no escribió ni una página del Jorobado de Notre Dame. Su casa editorial le puso una fecha límite que parecía imposible: terminar en 6 meses.

¿Sabe qué hizo el famoso escritor? ¡Guardó toda su ropa bajo candado! Sin nada que ponerse, eliminó la tentación de salir de casa y terminó una de sus novelas más populares.

Buenísimo. Veamos ahora siete tips de la consultora Margie Warrell:

1. Establecer una fecha límite.

2. Romper la meta en pequeñas partes.

3. Visualizar el futuro deseado (que sea de forma específica).

4. Controlar el temor (enfoque a negativos de no hacer nada).

5. Equipo de soporte. Mecanismos de seguimiento y rodearse de personas que apoyen (ah, y que no sean procastinadores).

6. Recompensar el progreso.

7. Salir de la zona de confort todos los días.

Le confieso que no sufro demasiado de este mal, pero me ha tocado verlo en acción y es terrible. Procrastinar en un mundo que se mueve a mil por hora es equivalente a quedarse atrás, muy atrás.

Ojalá le sirva alguno de estos consejos para guardar al mono en la jaula. A fin de cuentas, hay tiempo para todo en la vida, ¿no cree?

Posdata. Buenas noticias para el TLC: Trump no propondrá grandes cambios. La razón se impondrá, tal como anticipé hace unos meses en la columna El Bluff de Trump.

En pocas palabras: “La paciencia y el tiempo son los dos guerreros más poderosos”, León Tolstoi.
25 Marzo 2017 04:00:00
¿Y esto cómo se come?
Así pregunta Ray Krok cuando lo atienden por primera vez en el McDonald’s de San Bernardino, California. Y vaya que Krok sabía de restaurantes de hamburguesas; su vida era venderles maquinitas de malteadas. Pero aun así, simplemente no entendía.

No había meseras, cubiertos o platos. Y segundos después de pagar ya tenía su comida en una bolsita. Intrigado por el concepto y su éxito, pide un tour a los hermanos McDonald. Queda impresionado.

Como dice más tarde en la excelente película Hambre de Poder (no se la pierda): “la mente de Henry Ford aplicada a la comida”.

Richard y Maurice McDonald cambiaron el modelo tradicional del restaurante de los 50: muchos platillos, muchas meseras, servicio tardado y con errores, rocolas y chavos que se eternizaban ahí.

Como el 87% de sus ingresos provenían de hamburguesas, papas, refrescos y malteadas, los McDonald simplificaron su negocio para privilegiar la velocidad. Así nació la industria de la comida rápida.

Krok era un vendedor de 52 años que había intentado de todo y fallado en muuuchas cosas. Pero conocía a fondo su negocio y tuvo la visión de ver una revolución en puerta. Hambre de Poder es un curso de emprendimiento práctico con 15 lecciones:

1. Conocer muy bien el negocio. Al revés y al derecho.

2. Identificar la oportunidad. Esa manera distinta de hacer las cosas. Los McDonald crearon el modelo. Krok vio su potencial y lo persiguió hasta hacerlo realidad.

3. Afinar el método. Sobre todo al franquiciar. El crecimiento puede hacer que se pierda enfoque, la esencia.

4. Ejecutar con precisión. Supervisión, supervisión, supervisión. Al ojo del dueño, engorda el caballo.

5. Socios complementarios. Encontrar un esquema operativo para crecer. Evitar fricciones para que el bebé se desarrolle. Si no, morirá en la cuna.

6. Flexibilidad. El mejor plan será ajustado en el camino.

7. Cuidado al crecer. No perder la esencia. Por ejemplo: las primeras franquicias cambiaron el menú. Detectar y corregir.

8. A la primera no. Los primeros franquiciatiarios fueron amigos ricachones. Resultado: desorden. Krok encuentra a un vendedor de Biblias que batallaba mucho. Se le prende el foco y cambia el modelo. Dueños “hambrientos”: parejas que buscan un mejor futuro.

9. Al encontrar el modelo, ahora sí: crecer, crecer.

10. Cuidado con el balance. La vida personal de Krok sufre. Se vuelve más frío. Abandona feamente a la esposa. El humo se va a la cabeza.

11. Todos tienen que ganar. Los contratos amarran. Si una parte clave pierde (Krok), habrá problemas. Los McDonald no quisieron renegociar. Después lo pagaron con creces.

12. El éxito puede traer problemas que habrá que arreglar. En este caso, fricciones con los socios. Al borde de la quiebra.

13. Pivotear, cambiar de rumbo. Un abogado reta a Krok: no estás en el negocio de las hamburguesas, sino en el de bienes raíces. Cambió el modelo. Crea una nueva empresa, compra terrenos y los arrenda. El que controla dicta términos.

14. Agresividad al resolver problemas graves. Tras pivotear y tomar el control, Krok resuelve sus diferencias con los McDonald’s. Es implacable. Asegura: “los negocios son una guerra: es rata que come rata”. Les compra, casi casi los echa.

15. ¿Cuáles son tus valores? Krok los sacrifica: les promete a los McDonald 1% de las utilidades de la empresa. No les cumple. Ganó la guerra comercial, perdió la de la ética.

A fin de cuentas, la saga de Ray Krok es la de un gran emprendedor que creó un imperio con un modelo que no era suyo. Había fallado mucho, pero aprovechó su oportunidad. En algún momento reza: “Dios, dame una, con una tengo”.

Así son a veces los creadores de imperios: con una tienen. Ah, y nunca se rinden. Bien lo dice Ray Krok (citando a Calvin Coolidge): “Nada en el mundo sustituye a la persistencia. El talento no puede: hay muchos hombres talentosos fracasados. La genialidad no puede: un genio poco reconocido es un cliché. La educación no puede: el mundo está lleno de tontos educados. Persistencia y determinación son las armas más poderosas”.

¡Sabiduría pura!

Posdata. Patético el hurto del jersey de Tom Brady por este seudomexicano. La corrupción y las raterías podemos ser todos. Hay que poner el ejemplo en lo micro para arreglar lo macro. ¿Se apunta?

En pocas palabras: “Lo bueno del emprendimiento es que tu destino está en tus manos. Lo malo es que tu destino está en tus manos”, Guy Kawasaki, emprendedor.
11 Marzo 2017 04:00:00
Pasión vs obsesión
Imagine que un joven le pide un solo consejo. ¿Cuál le daría? Apuesto que más de uno pensó algo así: “haz algo que te apasione”.

Y sí, es una excelente recomendación. A fin de cuentas, vivimos en un mundo lleno de estrés y distracciones donde es común ver como muchos simplemente transitan por la vida como autómatas. La pasión puede ser un sello distintivo del que deja huella.

Sin embargo, todo en exceso es malo, y sobre todo al apasionarse. Porque hay una línea muy tenue entre pasión y terquedad. Entre apasionarse e insultar. Entre pasión y obsesión.

Trump es un ejemplo perfecto. Nadie puede dudar que es un hombre apasionado en extremo. Tanto que su terquedad lo ciega al punto de que no hace la tarea porque cree saberlo todo.

¿Qué hace el “presidente naranja” ante evidencia contundente de que algo de lo que piensa está mal? En términos de póquer, dobla la apuesta. Una pésima estrategia que tarde o temprano lleva a cualquier jugador a perderlo todo.

“La pasión puede ser un don o una maldición. En sicología se hace la distinción entre pasión armoniosa y obsesiva. Conocer la diferencia es clave para cultivar salud, desempeño y felicidad”, explica Brad Stulberg en la revista NY Magazine.

El autor del libro Desempeño Pico reseña ejemplos de líderes apasionados que terminaron mal por brincarse trancas: Jeff Skilling, cuya obsesión por resultados contribuyó a crear una cultura agresiva que terminó en el macrofraude de Enron. Y Alex Rodríguez, un gran beisbolista que terminó dopándose para “ser el mejor”.

De acuerdo con Stulberg, la línea entre pasión y obsesión se cruza cuando una persona olvida la razón por la que inició algo (ejemplo, el gusto por jugar beisbol) y “envuelve su identidad en la consecución de una meta”. El éxito es lo único que importa. Lograrlo a toda costa.

“El profesor canadiense Robert Vallerand le llama pasión obsesiva cuando la persona está motivada por logros externos y los reconocimientos que conllevan”, explica.

El resultado de esta obsesión es súper dañino: “cualquier derrota (o crítica, agrego) se ve como un ataque personal”, agrega Stulberg.

¡Exacto! Es lo que un día sí y otro también vemos en acción con Trump. Todos los que están de acuerdo con él son “fenomenales” y el que osa criticarlo es un “loser” o “noticia falsa”.

Si la pasión obsesiva daña a cualquiera a nivel personal, es mortal cuando el que la padece es poderoso porque sus efectos se extienden a toda una organización, o hasta un país entero.

¿Cómo lograr una pasión armoniosa para avanzar en los negocios y la vida? Le propongo que la pasión siempre debe ser cuestionada. Y específicamente a través de cinco actitudes:

1. Escuchar. El mundo es muy dinámico y hay que estar muy atento a las señales que manda. Clientes, proveedores, competencia y colegas en los negocios. Familia, amigos y consejeros en la vida.

2. Debatir. Buscar activamente puntos de vista distintos. Someter ideas y conceptos a un “benchmark” constante. Comparar con mejores prácticas y modelos que funcionen en otras latitudes.

3. Reflexionar y aprender. Internalizar y derivar lecciones que complementen a las creencias originales. Encausar la pasión.

4. Reforzar o corregir. Acrecentar lo que marcha bien y tomar medidas correctivas en lo nos provoque dolores de cabeza.

5. Divertirse. A fin de cuentas, la vida es para disfrutarse. Si la pasión no conlleva felicidad, ¿para qué sirve?

Cierro con un consejo final basado en experiencia personal (confieso, soy apasionado): no hay que tomar decisiones o realizar acciones importantes con emociones exaltadas. Se pueden usar como palanca para planes e ideas. pero las decisiones siempre hay que tomarlas con cabeza fría, el equivalente a contar hasta 10.

Creo que una vida sin pasión es aburrida, pero también es cierto que la pasión es un arma que puede ser usada para bien o para mal. Bien concluye Stulberg: “si el éxito que tengas está relacionado con la satisfacción que obtienes al realizar algo (y no con la meta que logres) entonces tus pasiones y tu vida serán armoniosas”.

¡Exacto!

Posdata. Como lo anticipé en la columna El Bluff de Trump, parece que la razón se impondrá en la renegociación del TLC. Excelente noticia.

En pocas palabras: “La pasión es el génesis de la genialidad”, Tony Robbins, autor norteamericano.
04 Marzo 2017 04:00:00
¿Terminará Trump su mandato?
Dentro de los múltiples tópicos sobre Trump que hoy dominan cualquier plática está la pregunta del inicio. Bueno, yo hasta aposté (un dólar) a un amigo que vive en Estados Unidos (EU).

Hay dos formas de que el magnate no termine. La primera es que renuncie, algo francamente irreal. Un narcisista nunca admitirá que se equivocó y por eso él no tiraría la toalla (Relea: Cómo Lidiar con un Narciso).

La segunda es un juicio político, lo que en EU se conoce como un “impeachment”. El proceso inicia en la Cámara de Representantes (CdeR), donde cualquier legislador puede presentar pruebas para acusar a un presidente (o a un funcionario federal).

Si una mayoría simple aprueba la moción, el Presidente es “impeached”. O sea, será sometido a un juicio político en el Senado.

La Cámara alta se erige como una corte donde cada parte presenta testigos y argumentos. Para ser removido, dos terceras partes de los senadores tienen que encontrar culpable al mandatario.

En la historia de EU, apenas ha habido 19 procesos de “impeachment” y tan sólo dos contra presidentes. Ambos resultaron inocentes: Andrew Jackson en 1868 y Bill Clinton en 1998. Por cierto, Nixon prefirió renunciar en 1974 a enfrentar un juicio político.

Repasemos a las matemáticas de un posible juicio político a Trump. La CdeR tiene 433 legisladores: 238 republicanos, 193 demócratas y dos vacantes. Suponiendo que estas se llenan, se requerirían 217 votos para lograr un “impeachment”. Es decir, 21 republicanos tendrían que votar con los demócratas.

Mmmm, un 9% tendrían que cambiar de bando. No está tan fácil, pero el escenario antiTrump es peor en el Senado.

Hay 52 republicanos, 46 demócratas y 2 independientes. Se requieren 67 para remover al Presidente. Si los dos independientes votasen culpable, se le tendrían que voltear a Trump 19 senadores. ¡37% de los republicanos! Muy difícil.

Y sin embargo, creo será cuestión de tiempo. Sí, yo aposté a mi amigo un dólar a que Trump no termina. Por cierto, en el sitio inglés LadBrokes los momios de que no termine se sitúan en 10/11.

Pues sí, está metiéndose en demasiados problemas y sus neurosis no le ayudan. Como “él sabe más que todos”, no va a recapacitar.

“¿Por qué cambiaría? Así, con su personalidad triunfó en los negocios y ganó la Presidencia”, advierte Wayne Barrett, el veterano reportero (que casualmente murió en enero) que cubrió a Trump desde los 70.

¿Qué provocaría un posible “impeachment” de Trump? Primero, conflictos de interés entre sus negocios y su poder político. Podría violar la cláusula de beneficios de la Constitución. Expertos le sugirieron separarse claramente de sus negocios... y no lo hizo.

Segundo, por relaciones sospechosas con potencias extranjeras. Creo que el asunto “Rusia” está lejos de haber acabado. Y habrá que ver si no hay alguno más que no haya salido aún a la luz pública.

Tercero, por algún escándalo sexual. Recuerde a Clinton. Francamente, dudo que alguien que alardea sobre “tomar a mujeres de la vagina” cambie así nada más. No es gripa.

Y cuarto, por ignorar alguna orden judicial o cometer perjurio en algún proceso legal.

¿Cuándo? Pensaría que llegar a esto llevará tiempo y sin embargo Trump ha estado demasiado agitado, descontrolado y abriendo demasiados frentes de batalla. Si sigue así, más pronto que tarde se puede meter en un problema que pueda ser causal de “impeachment”.

El asunto será, entonces, su relación con los republicanos, que hasta ahora están muy “calladitos”. En su campaña muchos lo repudiaron. Ahora guardan silencio. ¿Hasta cuándo? Esa es la pregunta clave.

Ojalá que pronto se resquebraje esta relación. Como bien dijo The Economist hace poco: “un buen Presidente en EU puede hacer poco bien, pero un mal Presidente puede hacer mucho daño”.

Cuando es así, mientras menos tiempo esté al mando, mejor, ¿no?

Posdata. El discurso de Trump en el Congreso fue muy estándar. Eso preocupa porque si aprende a controlar su lengua e impulsos es más peligroso. Podría tener más éxito al implementar sus terribles ideas.

En pocas palabras: “Soy paciente con la estupidez, pero no con los que la presumen con orgullo”. Edith Sitwell, poetisa británica.
18 Febrero 2017 04:00:00
No es el Tlatoani,  es lo que hace
“Estamos entre la espada y la pared. Si nos unimos para combatir a Trump, parece que apoyamos a Peña. Pero si nos enfocamos a los cambios internos necesarios, apoyaríamos a Andrés Manuel”.

Algo así escuché hace poco en una reunión con directivos de una organización ciudadana que ha influido positivamente en su comunidad. ¿Sabe qué? Por ahí no es.

No se trata de “evitar que llegue fulano” o de “apoyar o no a mengano”. Ya nos ha tocado ver a gobernantes de todos los colores, y México sigue igual.

Lo que se requiere no es cambiar de Tlatoani, sino sentar nuevas reglas de operación para cualquiera que gobierne. Implementar pocas palancas que potencien un cambio que realmente mueva a México.

Palancas con acciones específicas para que ONG, iniciativa privada, universidades, etc., den seguimiento puntual y presionen para que el funcionario actúe diferente, y ahora sí dé resultados.

Ah, y empaquetadas para su “viralización”. Con nombres pegadores (pero, ojo, con contenido) para que la ciudadanía empuje a través de las redes sociales. Aprovechar el poder de la masificación instantánea.

Le propongo por lo pronto 10:

1. Tres de tres del gasto. a) Contabilidad uniforme en todos los niveles. b) Registros computarizados en tiempo real y c) Acceso ciudadano total. Hay que identificar fugas y presionar para pararlas. Si no gastamos bien, cualquier esfuerzo terminará por quedarse corto. Sin esta palanca, México seguirá jodido.

2. Diez años para adelgazar. Cualquier dependencia con más de 200 trabajadores debe de presentar un análisis comparativo (Benchmark) contra mejores prácticas internacionales en dos niveles: países comparables y desarrollados. Se presenta un plan para bajar personal a la mejor práctica: Tres años para países comparables y 10 para desarrollados. Ah, y no se vale “reubicar”. Adelgazar no es pasar la lonja de la panza a la pierna.

3. Rasurar prestaciones en 5 años. Similar al anterior, pero con las prestaciones de los principales contratos colectivos: Pemex, CFE, IMSS, burocracias federales, estatales y municipales, etc. El Benchmark sería contra el promedio de prestaciones más generosas de la IP. Plan para que en un lustro las prestaciones públicas sean similares a las privadas.

4. No a la corrupción. Premio monetario al que la denuncie. Investigación independiente. Castigos ejemplares. Seguimiento al 3 de 3 de funcionarios (quedó en el cajón del olvido), pero con acciones y consecuencias. No más comisiones y leyes.

5. Trámites, a la basura. Toda dependencia cortará 80% sus trámites y (buena idea de Trump) por cada trámite nuevo, quitas dos. Ah, y afirmativa ficta para cualquier permiso: si no está aprobado en 20 días, está autorizado.

6. Funcionario, ¿cómo vamos? Tableros con mediciones específicas y actualizadas regularmente por ciudadanos para todo funcionario que tenga un mando relevante en todos los poderes y niveles (federal, estatal, municipal). El/la incumplido(a), patitas a la calle. Resultados, no rollo.

7. Congreso eficiente. El formato actual es fodongo y rollero. No plurinominales. Sesenta y cuatro senadores y 160 diputados (2 y 5 por estado).

8. Segunda vuelta para presidencia y gubernaturas.

9. Calidad educativa de a de veras. Evaluación bien aplicada. Seguimiento y consecuencias. Metas: promedio de OCDE en PISA en 10 años. Gastar y medir bien resultados.

10. Seguridad y justicia para todos. El Estado no puede abdicar funciones básicas. La alternativa es la ley de la selva.

Esta es una lista preliminar (¿se le ocurren más palancas? Mándemelas y las comparto), y aparte habrá que precisar las acciones que las acompañan.

Mi punto es que hay que cambiar la discusión de las personas que gobiernan a la forma como operan y rinden cuentas. Encontrar 10 palancas que potencien cambios que puedan transformar a México y para cada una de ellas definir entre 3 y 5 acciones específicas.

De otra forma, le apuesto triple contra sencillo que el nuevo Tlatoani que llegue en 2018 no será un “rayito de esperanza”, sino ooootra vez pan con lo mismo. O hasta en un descuido, nos electrocuta.

EN POCAS PALABRAS

“Las acciones de un hombre son el mejor intérprete de sus pensamientos”, James Joyce, escritor norteamericano.
11 Febrero 2017 04:00:00
El decálogo del mal
Poco después de la espantosa tragedia en la escuela de Monterrey me llegó un gran video de Emilio Cayatalud (véalo en nuestros sitios). El juez español brinda su decálogo para “criar un pequeño delincuente en casa”. Dice así (de forma editada):

1. Dele desde la infancia todo lo que pida para que crea que el mundo entero le pertenece.

2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Ya lo decidirá cuando sea mayor.

3. Cuando diga palabrotas, ríase. Así hará cosas más graciosas.

4. No le regañe ni le diga que está mal, no lo vaya a acomplejar.

5. Recoja todo lo que deje tirado. Acostúmbrelo a cargar la responsabilidad sobre los demás.

6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos.

7. Riña a menudo con su cónyuge en su presencia.

8. Dele todo el dinero que quiera gastar. Que no crea que hay que trabajar para tenerlo.

9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad lo pueden frustrar.

10. Póngase de su parte en cualquier conflicto. A fin de cuentas, los demás le tienen prejuicios y quieren fastidiarlo.

¡Ufff! Buenísimo, para reflexionar. ¿Sabe qué? Le propongo dos decálogos más. Primero, para asegurar el fracaso de un país:

a) Elegir al funcionario por lo que dice y no por lo que hace.

b) Dejar que el político haga lo que quiera. Que no rinda cuentas.

c) Permitir que el grillo tenga un equipo de trabajo “de confianza” (cuates) y no de excelencia (aptos).

d) Suponer que siempre habrá dinero. Total, subimos impuestos o nos endeudamos. ¿Qué tanto es tantito?

e) Gastar ineficientemente. Al cabo “no es nuestro dinero”.

f) Privilegiar el rollo sobre los hechos. Qués sobre cómos. Planeación sobre ejecución.

g) Justicia donde “dependiendo del sapo, es la pedrada”. A mis amigos, la justicia. a mis enemigos, el peso de la ley.

h) Eliminar o cooptar contrapesos (oposición, medios, organizaciones sociales o iniciativa privada fuerte).

i) Abrogar el derecho a que el estado ejerza el monopolio de la fuerza pública. Que impere la ley de la selva.

j) Pensar que las soluciones simples e instantáneas existen. Creer que sólo es cuestión de “encontrar a la persona correcta”. Ignorar que los cambios importantes son graduales y llevan tiempo.

Y el segundo decálogo, para que una empresa termine en el panteón corporativo (es cuestión de tiempo):

1. Vivir bajo la máxima: el jefe siempre tiene la razón.

2. Castigar al disidente inteligente. Privilegiar al estatus quo.

3. No prestar atención a los competidores. Sobre todo a las pequeñas empresas disruptivas “que están locas”.

4. Ignorar los cambios tecnológicos.

5. Proteger al “negocio grande” sin invertir en otras opciones. Asumir que “los buenos tiempos son eternos”. Recuerde: no hay “vaca lechera” que dure mil años. Ah, y si alguien va a destruir su negocio, ¿por qué no usted mismo? Relea ¡Destruya su negocio!.

6. Ignorar a los clientes. En un mundo interconectado cada vez tienen más poder y pasan la voz rápidamente.

7. Ponerle barreras al talentoso. Preferir la comodidad de administrar a un “equipo balanceado”.

8. Privilegiar el trabajo individual sobre el trabajo en equipo. Recuerde, la innovación y creatividad es labor de muchos.

9. Repartir incentivos por afecto y no por resultados. Monetarios y no monetarios. “Lambiscocracia” vs Meritocracia.

10. Cortar camino. Ya sea por chambonería o falta de ética. Tarde o temprano ese atajo conduce al fracaso.

No cabe duda que las crisis o acontecimientos trágicos se vuelven un momento importante para reflexionar y proponer cambios que las eviten en el futuro.

Espero que estos decálogos puedan ayudarnos en algo como padres, ciudadanos u hombres o mujeres de negocios.

¿Se le ocurre algún otro principio para los hijos, la política o los negocios? Mándemelo y con gusto lo comparto por Twitter. Excelente fin de semana.

EN POCAS PALABRAS: “No cooperar con el mal es un deber tan importante como cooperar con el bien”.

Ghandi.
04 Febrero 2017 04:00:00
No hay lonche gratis
“HotTrim es la faja inteligente que te ayuda a sudar mientras realizas actividades normales como ver tele”.

Texto real (nombre falso) de uno de tantos comerciales de “fajas mágicas” para perder peso aun comiendo papitas. ¡Ja! Estamos rodeados de “soluciones mágicas” para bajar de peso, ganar dinero, etc. Técnicas que prometen grandes resultados con mínimo esfuerzo. Puras mentiras, en la vida no hay lonche gratis.

“Cualquier cosa que valga la pena requiere trabajar duro y hacer cosas que te incomodarán. Es una verdad dura, pero cierta: si fuera fácil, todo mundo lo haría”, explica Shane Parrish.

El autor del fenomenal blog Farnam Street lo explica con una analogía del más típico propósito de año nuevo, bajar de peso: “eventualmente tendrás que comerte el brócoli”, concluye.

¡Exacto! Es fácil querer perder unos kilitos, pero lograrlo está en chino. Según Parrish, una de las razones es la homeostasis. De acuerdo con Webster, es la tendencia de un organismo, población o grupo a permanecer estable, a no cambiar.

Por eso las curas mágicas atraen y por eso se fracasa al darse cuenta que el progreso implica esfuerzo. La homeostasis se impone. ¿Cómo romper el ciclo? Con cambios pequeños y esfuerzo gradual.

“Cuando las personas buscan cambiar, primero se entusiasman. Pero cuando la motivación se va, también se va el progreso. No necesitas motivación, sino aprovechar tus habilidades actuales”

Palabras de Stephen Guise, autor del libro Minihábitos, que platica cómo inició su carrera para ejercitarse haciendo una lagartija al día. Y luego 2, 3, y así sucesivamente.

Utilizó la misma táctica para escribir su libro: 50 palabras al día, luego 100, etc. De acuerdo con Guise, un minihábito conlleva cinco beneficios:

–Acostumbra al éxito.

–Elimina la culpa de no lograr algo.

–Crea un sentimiento de eficiencia personal.

–Desarrolla hábitos de trabajo y organización.

–Genera automotivación sin rollos. De acciones.

El autor S. J. Scott describe una receta similar en el libro Acumulación de Hábitos, donde enlista 97 cambios pequeños y simples para mejorar la vida. Por ejemplo, crear un horario y jerarquizar actividades o hacer primero lo más difícil.

Según Scott, una rutina exitosa de minihábitos tiene ocho características:

a. Ejercitarlo lleva menos de 5 minutos.

b. Es un hábito completo.

c. Mejora la vida.

d. Fácil de completar.

e. La rutina diaria lleva menos de 30 minutos.

f. Sigue un proceso lógico.

g. Puede cumplirse con una “lista de mandado”.

h. Se acopla a su vida.

Me gusta el concepto. Se aprende más fácil a “comer el brócoli” si viene en pedacitos. Lo tomo y aquí le van 10 posibles minihábitos para iniciar el año con el pie derecho:

1. Contribuir una idea de mejora a la quincena en su trabajo.

2. Retroalimentar honesta y específicamente a los miembros de su equipo una vez por trimestre. Procurar un diálogo similar por semestre con sus superiores.

3. Leer un artículo a la semana sobre su industria. De fuentes confiables y fundamentado.

4. Hacer un programa mensual con tres objetivos específicos.

5. Ahorrar 10% de su sueldo y gastar 20% menos.

6. Contactar y entablar comunicación con una persona por semestre que admire y no conozca.

7. Leer 10 páginas de un libro al día (terminará 8 o 9 libros en el año).

8. Realizar 45 minutos de ejercicio moderado tres veces por semana.

9. Platicar realmente con sus hijos 60 minutos cada semana.

10. Realizar un acto bondadoso deliberado y específico por semana.

Es cierto, no hay lonche gratis. Las cosas que valen la pena siempre requieren esfuerzo. Lo bueno es que se puede llegar a la meta paso a pasito. Pagar la torta en cómodos abonos.

¿Qué otros minihábitos se le ocurren? Mándemelos y con gusto los comparto por Twitter. ¡A darle duro, que se ocupa!

Posdata. Dear Mr. Trump: Devany Acosta, mi ahijada de Lazos que vive en Saltillo, me mandó sus propósitos de año nuevo. Fantásticos:

1. Me voy a portar bien.

2. No voy a pelear.

3. Voy a ser muy respetuosa.

4. Voy a estudiar mucho.

Hasta una niña de cuarto año sabe lo que debe hacer para ser una persona de bien. ¿Usted no?

En pocas palabras.

“Nadie tiene éxito sin esfuerzo. Los que triunfan se lo deben a su perseverancia”.

Ramana Maharshi, maestro espiritual indio.
28 Enero 2017 04:00:00
¿Cómo lidiar con Trump, el loco?
“Hay que envolvernos en la bandera nacional para exigir (ante Trump) la dignidad que México se merece”.

Más o menos las palabras de Vicente Fox respecto a la “desinvitación” del Mr. Carrothead. Y así por el estilo piensan muchos: defender nuestra dignidad implica romper ya con Estados Unidos (EU).

Estoy en total desacuerdo. Y le aclaro, no soy un blandengue ni quiero que pisoteen a México. Pero esta debería de ser la última opción porque México depende demasiado de EU.

Lo expresó antier perfectamente bien una fuente del Gobierno canadiense a Reuters: “México está siendo colgado de sus pies desde la ventana de un rascacielos”. Trágico, pero cierto. Dígame si no:

1. El comercio exterior representa el 72% de nuestro PIB y 80% del mismo se realiza con EU.

2. Cada año ingresan a México alrededor de 25 mil millones de dólares anuales de inversión extranjera directa. Y llegan en buena parte por el TLC. Tumbar el tratado impactaría fuertemente a estos enormes flujos y los empleos que generan.

3. México importa de EU el 55% de la gasolina; el 50% del gas natural y tiene dependencia en importación de granos básicos. Trump y su equipo saben todo esto. Por eso siempre anticipé una negociación muy difícil para México. Pero el magnate se pasa. Ya no prepara una postura, sino que busca humillar. Arrinconar al contrario antes de sentarse en la mesa incrementa el riesgo de un rompimiento. Algo que sería fatal para México.

¿Cuál es mi recomendación principal? EVITAR A TRUMP.

A fin de cuentas, él no va a ser el negociador directo. Tiene a un equipo que va a estar siendo presionado por muchas empresas norteamericanas para que se obtenga un trato que tenga sentido.

Aquí lo hemos dicho: sería irracional para EU tumbar al tratado (relea la columna “Trump se equivoca”). Por ejemplo:

–Entre 5 y 6 millones de empleos en EU dependen del comercio con México, 4% del total del vecino país.

–Nuestro País es primero o segundo destino exportador para 29 de los 50 estados de EU.

–El número de empresas estadunidenses que exportan a México aumentó 62% entre 2003 y 2014 y 20% de los exportadores de EU venden a México.

Con Trump no se puede, quizá con su equipo sí. Ya será tarea de ellos convencer al loco de su jefe de un trato que tenga sentido para ambos países y en donde “ambos salven cara”.

¿A qué me refiero? Un gran negociador busca la manera de ganar sin humillar a la contraparte. Aun si ganó, aun si es más poderoso. ¿Trump quiere que México pague el muro? Que no lo restriegue, tiene muchas formas de hacerlo sigilosamente, aumentando algunos cobros como (visas, impuestos a remesas, etc.) como él mismo ha sugerido.

Pero con el Sr. Zanahoria nada más no se puede. Por eso sugiero también NO PROVOCARLO MÁS. Aunque el mensaje de Peña de “no pagaríamos el muro” es digno y bueno, estratégicamente fue un grave error.

Provocó al loco. En este tenor, la decisión de Peña de no visitar a Trump es la correcta. Ah, y la forma en que se manejó el aviso también. Ojalá y Trump acepte este “impasse” y no siga provocando. Lo que sigue es el diálogo de los equipos de trabajo. Una mesa de negociación donde esperemos impere la racionalidad. Ya después habrá tiempo para definir dónde y cuándo se reúnen los presidentes de dos países unidos por más que una frontera.

Mientras tanto, sugiero 7 cosas al equipo mexicano:

1. Armar un equipo conjunto industria-funcionarios.

2. Anticipar peticiones de EU. Por sectores (automotriz y electrónico, entre otros) y temas (aranceles, contenido regional, reglas de origen, etc.).

3. Desarrollar alternativas específicas para peticiones de EU. Jerarquizarlas de menor a mayor costo. Buscar “triunfos para Trump” con bajo costo para México

4. Buscar alinear intereses de EU con los mexicanos.

5. Crear un modelo y calendario de cómo conviene negociar.

6. Definir escenarios probables de la evolución de la mesa.

7. Tener mecanismos ágiles de comunicación y decisión.

Romper con EU debe ser la última opción. Para no anticipar esta mala alternativa, hay que evitar a Trump. y no provocarlo. Ojalá se pueda porque el escenario se ve complicado.

Posdata: sobre el posible impuesto del 20% a las importaciones mexicanas, misma recomendación: prudencia y esperar a ver si los negociadores se pueden sentar a la mesa. Ojalá.

En pocas palabras.

“No negociemos con temor, pero no temamos negociar”. John F. Kennedy
21 Enero 2017 04:00:00
Los primeros 90 días de Trump
“Tras 90 días, quiero que el equipo se pregunte cómo pudieron sobrevivir sin mí antes de que llegara”.

Sabias palabras de Joel Peterson, profesor de Stanford y presidente del Consejo de Jet Blue.

En cualquier trabajo, los primeros 3 meses son claves para el empleado y para la organización. Igualito en la política. Buen tema, hoy que Donaldo J. Trump toma posesión como Presidente de Estados Unidos.

Tres factores determinarán lo que veremos en los primeros 90 días de Trump (y de cualquier líder):

1. Temperamento y estilo. ¡Ufff! Ya iniciamos mal. Ya lo hemos dicho y su actuar reciente lo sigue comprobando: el magnate es mentiroso, está mal informado, privilegia creencias sobre datos, es superficial y tiene poca capacidad de enfocar su atención (relea “Trumpezándose con la lengua”). Cree saberlo todo y se enoja y descalifica al que lo contradice, critica o se le opone.

2. Plan de acción. Aunque Trump ha sido medio veleta desde que ganó y a veces parece cambiar de opinión, sabemos algunos de sus objetivos: renegociar el TLC, construir el muro y tomar alguna acción (por definir alcance) para deportar ilegales, tumbar algunas (¿todas?) de las órdenes ejecutivas con las que Obama “gobernó” por su incapacidad de negociar con los republicanos, meterle mano (alcance por definir) al “Obamacare” e iniciar negociación para disminuir fuertemente impuestos y regulaciones a empresas. En gran duda, sus acciones geopolíticas. Rusia, China y oriente medio son claves. Los mercados financieros de EU han reaccionado bien a las perspectivas de corto plazo de sus posibles acciones.

3. El equipo de trabajo. Prometió “cimbrar” al sistema y la elección de su círculo interno apunta a ello. Pero Ojo, se puede cimbrar para bien o para mal. Algunos nombramientos son paradójicos y otros preocupantes. En la primera categoría apunte (entre otros) a un secretario del trabajo que está en contra del salario mínimo y seguros de salud al trabajador (Andrew Puzder), un titular de la agencia para proteger al medio ambiente que duda del cambio climático (Scott Pruit), un neurocirujano sin experiencia como secretario de desarrollo urbano (Ben Carson) y un secretario de energía que pidió eliminar la dependencia que encabezará (Rick Perry). Preocupantes (entre otros), nombrar a John Kelly para seguridad interior (duro crítico anti inmigrante), Jeff Sessions como Procurador (anti inmigrante y acusado de racismo), Steve Bannon como su jefe de asesores (acusado de racismo y de extremista blanco), Wilbur Ross en comercio (crítico del libre comercio) y Rex Tilerson como Canciller (experiencia en negociación internacional, pero muy cercano a Putin... espere batalla dura en su confirmación).

Por cierto, de acuerdo con Bloomberg, el Gabinete de Trump acumula una fortuna de 5 mil 600 millones de dólares. Como punto de referencia, CBS calcula que la riqueza del primer Gabinete de George Bush Jr. (donde había varios súper ricos) apenas sumó 250 millones.

Lo que más me preocupa de los primeros 90 días de Trump es un
cóctel con tres ingredientes muy peligrosos: su pésimo temperamento, la intención de buscar cambios radicales y un equipo “supuestamente exitoso”, pero con poca experiencia, posibles conflictos de interés y algunos rasgos contradictorios y hasta extremistas. Mi pronóstico: cúbrase, viene mal tiempo (relea: “¿Qué hacer frente a la tormenta?”).

¿Qué debería de hacer Trump? Aquí le van 7 consejos para un nuevo empleado (él fue contratado como Presidente) de Michael Watkins, autor del libro “Los primeros 90 días” (tomados del Globe and Mail):

1. Prepararse, hacer la tarea.

2. Acelerar el aprendizaje.

3. Adaptar estrategia a la situación.

4. Buscar “triunfos rápidos”.

5. Construir el equipo.

6. Crear coaliciones y alianzas.

7. Mantener balance y hacer juicios razonados.

Buenísimos, para apuntar. Lástima, porque dudo que Mr. Trump los aplique todos. Por desgracia, tras sus primeros 90 días creo que la pregunta que cité al inicio será otra: ¿cómo podremos sobrevivir los 45 meses restantes de la Presidencia
naranja?

En pocas palabras.

“Cuando el trabajo de un gran líder termina, la gente dice: lo hicimos nosotros”.

Lao Tzu, filósofo chino.
14 Enero 2017 04:05:00
¡Atrévase a preguntar!
“Yo os digo: pedid y se os dará”.

Y para recibir, hay que preguntar. El que no pregunta, no aprende. Tampoco cambia, mejora o recibe. Entonces, atreverse a preguntar es clave en la vida. Otro gran tópico para inicios de año.

El trabajo individual no basta: en una organización necesitamos inspirar a subordinados y conseguir apoyo de jefes. En las relaciones, la voluntad cuenta. En todos los ámbitos, el progreso y el éxito dependen de otros.

Para entrarle al tema revisemos el libro clásico El Factor Aladino de Jack Caunfield y Mark Hansen (me baso en resúmenes de Jonathan Lee y lifetrainingonline.com).

¿Cómo preguntar para recibir? Primero, venciendo al principal enemigo: el temor al rechazo.

“El miedo a verse necesitados, ignorantes, impotentes o codiciosos. Pero más que nada, el temor a ser rechazado. Temer un NO hace que uno mismo se diga NO al no preguntar”, explica Canfield.

Los autores identifican 5 barreras para atreverse a preguntar:

1. Ignorancia. No saber qué o cómo preguntar.

2. Creencias limitadas o inexactas. Sobre modales, estar satisfecho con lo que se tiene, no poner “gorro”, etc.

3. Temor.

4. Baja autoestima.

5. Orgullo. Sobre to-do en hombres, “el exitoso lo resuelve solito”.

Caunfeld y Hansen aseguran que al preguntar se toma el control de la vida, se vuelve uno un “maestro de la lámpara” (por eso lo de Aladino).

Un “maestro de la lámpara” cumple 7 características:

a) Sabe lo que quiere.

b) Cree merecer recibirlo.

c) Está seguro que lo puede obtener.

d) Es apasionado.

e) Actúa y toma riesgos ante el temor.

f) Aprende de su experiencia.

g) Es persistente, no se rinde a la primera.

Profundicemos un poco en el temor. Suena fácil decir: ¡supéralo! Pero, ¿cómo? Caunfield recomienda crear una lista específica de miedos personales. Y luego, analizar cada uno.

¿Qué es lo peor que pudiera pasar? Para saber si el miedo es real. Imaginar los beneficios de superarlo, para tener una razón para intentarlo. Preguntar a amigos, experimentar con situaciones “seguras”. Ah, y pensar “el rechazo es cuestión de números”: a más intentos, más probable es que alguien diga SÍ.

El libro lista actividades para clarificar qué preguntar:

1. Hacer una lista de 101 deseos. Y completitos, ¿eh?

2. Clarificar visión de objetivos de vida. En relaciones personales, trabajo y carrera, dinero, salud, etc.

3. Crear la fantasía de “un día perfecto”. ¿Cómo sería?

4. Proceso de “yo quiero”. Ejercicio de dos personas: con ojos cerrados, preguntarse mutuamente sólo: “¿qué quieres?”. Uno responde, el otro apunta. Se rotan los roles.

5. Extender la imaginación. Contestar una lista de preguntas como: “¿qué quiere lograr entes de morir?”. Consulte un ejemplo de estos cuestionamientos en nuestros sitios.

En teoría, al realizar estas actividades se crea un plan de vida. Pero no es suficiente. Caunfield y Hansen cierran regresando a las preguntas. ¿Cómo hacerlas bien para progresar? Con 8 principios. Hay que preguntar:

a) Cómo si se esperase recibir (optimismo, postura, tono, etc.).

b) A alguien que pueda dar.

c) Con claridad y especificidad (haga la tarea).

d) Desde el corazón (no puros números).

e) Utilizando humor y creatividad.

f) Dar para recibir (la regla de oro).

g) Repetidamente (no rendirse).

h) Aceptar la resistencia y los NOs.

Se me hacen consejos buenos y prácticos. Sin embargo, el pequeño ingeniero que llevo dentro se rasca la cabeza: ¿de veras, sólo es preguntar?

Mi conclusión final es que un plan de vida es clave. pero ya sabe, el plan es sólo el 5%. La ejecución es lo que más importa.

Es cierto que preguntar y sobre todo las cosas correctas y a las personas correctas puede marcar diferencia. Pero después habrá que estructurar, jerarquizar, dividir en tareas específicas, monitorear avance (o retroceso) y ajustar. En la ejecución no hay atajos.

“Recuerda, todo es posible. ¡si te atreves a preguntar!”, dice Caunfield. Yo agregaría: .e forma estratégica y con una disciplina ingenieril al ejecutar. ¿Cómo la ve, iniciamos el año de preguntones?

En pocas palabras.

“Juzga a un hombre por sus preguntas y no por sus respuestas”.

Voltaire
07 Enero 2017 04:00:00
¡Es tu barco!
“La clave para ser un capitán exitoso es ver al barco a través de la tripulación. Solamente así encontrarás lo que está mal y darás poder a los marineros para arreglarlo”.

Palabras de Willian Abrashoff, autor del libro Es tu Barco, donde narra cómo convirtió al destructor Benfold de ser una burla al barco número uno en la marina de Estados Unidos (EU).

“Cuando tomé el comando la tasa de rotación anual era 92 por ciento. Quería retener a los marineros y sobre todo a los mejores. En mi último año, la tasa era casi cero”, explica el capitán en una charla (véala en nuestros sitios).

Le platico que EU gasta 40 mil dólares en reclutar y capacitar a cada marino. ¡Imagine el costo de una rotación de 92 por ciento!

¿Cómo lo hizo? Logrando que la tripulación viera el barco como suyo. Abandonó la idea de que el capitán puede hacer todo sólo (a).

“Ningún capitán tiene el monopolio en habilidades e inteligencia. Hay gran creatividad y conocimiento en la tripulación”, explica en el HBR.

Tiene razón. El estilo gerencial de “orden y control” es muy popular y común (¿a poco no?). Un jefe sabelotodo y subordinados “toma órdenes”. La tentación de “microadministrar” es enorme, porque el jefe se siente bajo control. Pero esto genera empleados enanos y organizaciones que no alcanzan su potencial.

Por eso las lecciones Abrashoff son invaluables. Aquí le va un resumen tomado de los apuntes de Gary Tomlinson.

1. Liderar con el ejemplo. ¿Algo no sale bien? Quizá sea culpa del líder. Hágase 3 preguntas: ¿articuló bien las metas? ¿Dio tiempo y recursos para ejecutarlas? ¿Están capacitados? Cuidado con emociones extremas. Prueba ética: ¿podría publicarse su acción?

2. Escuchar agresivamente. Palabras + acciones. Si no, es rollo. Escuche sugerencias e implemente las factibles. Desempeño > antigüedad o jerarquía.

3. Comunicar propósito y significado. Meta común relevante. Lograr un sentimiento de “podemos hacer cualquier cosa”. ¿Ya creó una marca exitosa? Defiéndala. La libertad crea disciplina.

4. Crear un ambiente de confianza. Dé a su equipo responsabilidades alcanzables y déjelos trabajar. Que todos ganen. Aproveche los tropiezos. Promueva le den malas noticias, que no se esconda lo malo. Cuidado con los jefes tóxicos.

5. Buscar resultados, no que se “cuadren”. Deje que la tripulación hable y sobre todo que cuestionen el status quo. Así se mejora. Analice siempre qué funciona y qué no. Sea flexible y que se sepa: se vale fracasar si se aprende de la caída (relea Fracasar para Triunfar).

6. Tomar riesgos calculados. Promueva una cultura de riesgos inteligentes. Apueste a los que piensan por sí mismos. Cambie reglas que no tengan sentido.

7. Ir más allá del procedimiento estándar. A nadie lo corren por hacer lo estándar, pero rara vez obtendrá así resultados extraordinarios. Al intentar lo nuevo, no olvide prioridades. Siempre monitoree a su competencia. No trabaje más, sino más inteligentemente.

8. Aumentar la confianza de la gente. Si su gente mejora, la organización mejora. Usted mejora. Alabe lo bueno: reconocer funciona mejor que castigar. Busque y celebre triunfos pequeños (relea Celebrar en Chiquito). Confíe en su equipo. Tenga gerentes de excelencia. Mantenga altas expectativas de su equipo y hágaselas saber. Tenga una banca de primera. De consejos constantes y honestos.

9. Crear unidad. Trate a su gente con dignidad y respecto. Entrene para la unidad, busque puntos de similitud dentro de la diversidad. Sea estricto –pero justo– al castigar.

10. Mejorar la calidad de vida de su gente. Distribuya el éxito y la recompensa entre todos. El que se divierte y disfruta al trabajar será feliz. Deje que su gente presuma lo logrado, que presuman el barco.

Excelentes consejos de un operador práctico. A fin de cuentas, a todos nos tocará ser capitán en algo: en la empresa, en la casa, en el club, etc. Espero que en este 2017 que inicia pueda usted llevar a buen puerto el barco que le toque liderar.

Ciegos. Peña, Meade y compañía tienen ceguera de taller. Dicen que el gasolinazo es para “preservar la estabilidad económica”. Se les olvida que hay otra opción: un recorte real al gasto público corriente del Gobierno gordo, ineficiente y corrupto que tenemos. El PRI cava su propia tumba y en un descuido se va a llevar de encuentro al país entero.

En pocas palabras.

“Actúa como si lo que haces importa. A fin de cuentas, sí importa”.

William James, filósofo norteamericano.
25 Diciembre 2016 04:00:00
¿Cómo ser feliz?
¿En qué consiste la felicidad? Un joven seguramente contestaría con algo relacionado con éxito, dinero, fama o hacer lo que se desee.

Pero conforme la vida avanza, las cosas cambian. La perspectiva es distinta. ¿Qué hace a alguien realmente feliz al pasar los años?

“¿Qué tal si pudiéramos observar vidas enteras en el tiempo? ¿Estudiar a personas desde la adolescencia hasta la tercera edad para ver qué los mantiene saludables y felices?”, pregunta Robert Waldinger en una gran charla de TED (véala en nuestros sitios).

Pues aunque usted no lo crea, esto es exactamente lo que hizo Harvard. “Por 75 años seguimos la vida de 724 personas año tras año. Les preguntamos por sus hogares, trabajos, salud, etc. Y, claro, sin tener la menor idea de cómo les iría”, señala.

Para ser representativo el proyecto incluyó dos grupos: uno de universitarios y otro con gente de barrios pobres de Boston. Bueno, uno de ellos hasta fue presidente, otros tuvieron vidas promedio y algunos sufrieron mucho. O sea, una muestra muy variadita.

Interesantísimo, un estudio empírico transversal con miles y miles de datos reales sobre lo que hace a una persona feliz. ¿Y sabe qué? El dinero y lo material no pesaron. La felicidad estuvo en otro lado.

“El mensaje del estudio es contundente: buenas relaciones nos mantienen más felices y saludables. Punto”, concluye.

Hay 3 lecciones principales:

1. Las conexiones sociales son buenas para cualquiera. y la soledad mata.

2. No se trata sólo de la cantidad, sino de la calidad de las conexiones. Por ejemplo, los conflictos son tóxicos en casa y en la oficina. ¿El mejor predictor para saber si un cincuentón será feliz en su vejez? No es su peso o nivel de colesterol, sino qué tan contento está en sus relaciones afectivas.

3. Las buenas relaciones no sólo protegen al cuerpo, sino también a la mente.

Waldinger recomienda hacer un balance de nuestras relaciones. ¿No es bueno? Manos a la obra. Fenomenales consejos. Veamos ahora a felicidad desde otra perspectiva.

“Para ser saludables hay que darle la vuelta a la típica fórmula de la felicidad: si trabajo más, seré más exitoso. Y si soy más exitoso, seré más feliz”, explica el sicólogo Shawn Achor en otra simpática y profunda charla de TED (véala en nuestros sitios).

El exprofesor de Harvard asegura que está científicamente comprobado que esta fórmula no sirve por dos razones.

Primera, al alcanzar una meta, esta se cambia por una más agresiva. ¿Lograste un buen puesto? A buscar la siguiente promoción. ¿Se superó el pronóstico? Se sube la vara. Y como la felicidad está siempre después del éxito y este es un blanco movible, la felicidad nunca llega.

La segunda razón del fracaso de esta fórmula es que nuestros cerebros funcionan exactamente al revés.

“Si subimos el optimismo presente, el cerebro dispara lo que llamamos la ventaja de la felicidad. Un cerebro en positivo tiene un desempeño muy superior a uno en negativo, neutral o estresado”, concluye.

Achor afirma que un “cerebro en positivo” es 31% más productivo, que un vendedor es 37% mejor y un doctor 19% más acertado.

La felicidad y el éxito no están afuera, sino adentro: “90% de la felicidad de largo plazo no la pronostica el mundo externo, sino la forma como el cerebro procesa este mundo. Esa es la ventaja”, dice.

¿Cómo cambiar a un cerebro a positivo? Realizando 5 acciones diarias por 3 semanas seguidas:

a) Apuntar tres cosas por las que se esté agradecido. Nuevas. Todos los días. Reingeniería cerebral para notar lo positivo.

b) Llevar un diario de una experiencia positiva por día.

c) Ejercicio. Enseña al cerebro: el comportamiento importa.

d) Meditación.

e) Actos aleatorios bondadosos. Un correo, una palmadita, etc.

Las reflexiones de Waldinger y Achor son ideales ahora que cerramos un año. Por lo pronto, le deseo unas vacaciones donde sus relaciones sean cálidas y cordiales, y donde la felicidad esté más que presente. Si Dios quiere, aquí nos vemos en enero.

En pocas palabras.

“Lo que nos hace feliz no es qué tanto tenemos, sino qué tanto disfrutamos”. Charles Spurgeon, pastor bautista británico.

17 Diciembre 2016 04:00:00
En pocas palabras
Para ir preparando el fin de año, qué tal una selección de las mejores frases con las que cierro la columna. No hay editorial más poderoso que el que ocupa tan poco espacio.

“Nunca pienso en el futuro. Solito llega rápido”, Albert Einstein.

“No hay grandeza donde no hay simpleza, bondad y verdad”, Tolstoi.

“Cuando empiezas a pensar en la presión, ya empezaste a pensar en el fracaso”, Tommy Lasorda.

“El éxito es caer 9 veces y levantarse 10”, Jon Bon Jovi.

“La vida es como una bicicleta de cambios. Y la mayoría nunca utiliza muchos”, Charles M. Shulz.

“La estupidez también es un regalo de Dios, pero no hay que abusar del mismo”, papa Juan Pablo II.

“El éxito no es más que disciplina simple practicada diariamente”, Jim Rohn.

“El amor verdadero es como los fantasmas: todo mundo habla de ellos, pero pocos los han visto”, Francois de la Rochefoucald.

“El secreto de tu éxito lo determina tu agenda diaria”, John C. Maxwell.

“Nunca aprendo nada cuando hablo. Sólo aprendo cuando pregunto”, Lou Holtz.

“Mi doctor me dijo: deja de tener cenas íntimas para cuatro si sólo vas a cenar tú”, Orson Welles.

“Si te sientes como un forastero, observarás todo mucho más”, Anderson Cooper.

“La claridad te permite enfocarte”, Thomas Leonard.

“En el largo plazo, todos estaremos muertos”, John Maynard Keynes.

“No importa lo que te pasa, sino como reaccionas a lo que te pasa”, Epicteto.

“La corrupción acompaña al poder, como la sombra a un cuerpo”, Alejandro Nieto.

“Una vacación es no tener nada que hacer y tener todo el día para hacerlo”, Robert Orben.

“La regla de oro es que no hay reglas”, George Bernard Shaw.

“Ingenio + valor + trabajo = milagros”, Bob Richards.

“La motivación es lo que te hace arrancar. El hábito es lo que te mantiene”, Jim Ryun.

“La creatividad es permitirte cometer errores. El arte es distinguir con cuáles te quedas”, Scott Adams.

“Mejorar es cambiar. Perfección es cambiar siempre”, Churchill.

“Ningún hombre llega a ser sabio por casualidad”, Séneca.

“La mejor preparación para el buen trabajo de mañana es el buen trabajo de hoy”, Elbert Hubbard.

“Si obedeces todas las reglas, nunca te divertirás”, Katherine Hepburn.

“Si pecas, hazlo contra Dios. Él te perdonará, la burocracia, no”, Hyman Rickover.

“Si no estás confundido es que no has puesto atención”, Tom Peters.

“En la juventud aprendemos. Con la edad entendemos”, Marie von Ebner-Eschenbach.

“La innovación distingue a un líder de un seguidor”, Steve Jobs

“Unos provocan felicidad al llegar. Otros, al irse”, Oscar Wilde.

“La educación es el arma más poderosa para cambiar al mundo”, Nelson Mandela.

“La vida es mucho más que sólo incrementar la velocidad”, Gandhi.

“Si no alcanzas una meta, no la ajustes. Ajusta las acciones que tomaste”, Confucio.

“Tu talento es el regalo que Dios te hizo. Tu regalo a Dios es lo que hagas con éste”, Leo Buscaglia.

“Una de las ventajas de ser el capitán es pedir consejos y no tener que seguirlos”, James T. Kirk.

“No importa si tu estrategia parece maravillosa, ocasionalmente revisa si da resultados”, Churchill.

“La brevedad es el alma del ingenio”, Shakespeare.

“Nada falla más que el éxito, pues no aprendemos nada de él. Sólo aprendemos del fracaso”, Kenneth Boulding.

“Si no cambias de dirección, llegarás a donde te diriges”, Lao Tzu.

“Todos nacemos ignorantes, pero hay que esforzarse mucho para permanecer estúpido”, Benjamin Franklin.

“Cuando uno está muerto, uno no lo sabe. Los demás sí y por eso sufren. Lo mismo pasa cuando uno es pendejo”, sabiduría huasteca.

“Si quieres ver el sol, tendrás que sobrevivir la tormenta”, Frank Lane.

“La teoría es tarde o temprano asesinada por la experiencia”, Einstein.

Pocas palabras, gran sabiduría. Para apuntar y reflexionar, sobre todo en esta época, ¿no cree?

En pocas palabras.

“Comerme las palabras nunca me ha dado indigestión”, Winston Churchill.
10 Diciembre 2016 04:00:00
Duerma bien o fracase
“Dormir es una de las necesidades biológicas más fuertes y una de las pocas que no podemos controlar. Es un hecho: puedes morir más rápido por falta de sueño que por falta de comida”, dice parte de un interesante video del canal SciShow, que le recomiendo vea en nuestros sitios. Dormir por lo menos 8 horas diarias tiene grandes beneficios restaurativos: el cuerpo consume 10% menos energía, la masa muscular crece, las células sintetizan proteínas, los tejidos se reparan, etcétera.

Aparte, la ciencia ha comprobado que dormir nos ayuda a ser más creativos, resolver problemas, destrabar una negociación, etc.

Le platico, por ejemplo, sobre el estudio del doctor Jan Born, de la Universidad Alemana de Luebeck. Seleccionó a 106 participantes, que dividió en grupos, a los que les varió sus patrones de sueño.

Los participantes debían descubrir un atajo para un problema matemático y de lógica. El resultado fue claro: los que dormían 8 horas antes de enfrentar el problema encontraron el atajo 3 veces más seguido. Y es que nuestros cerebros no dejan de funcionar al dormir.

Según Born, estudios bioquímicos prueban que las memorias se reestructuran antes de ser almacenadas. “Con esto el problema se resuelve más fácil. Dormir mejora el proceso creativo”, señala.

“El sesgo cultural de nuestra sociedad iguala el dormir a apagar la maquinaria”, señala el neurólogo Jeffrey Ellenbogen en el New York Times.

Los estudios del catedrático de Harvard prueban que si la incubación de un problema incluye períodos de sueño es 33% más probable realizar conexiones entre ideas distantes para generar soluciones creativas.

Que no le quepa la menor duda: dormir es clave para la salud de cualquier persona u organización.

“Muchas empresas no hacen nada para promover patrones de sueño saludables. Esto tiene serias consecuencias en el desempeño de ejecutivos clave”, explica un interesante artículo de McKinsey.

Una encuesta de la consultora entre 196 líderes de negocios revela que 43% no duerme bien por lo menos cuatro noches a la semana y, sin embargo, el 46% cree que esto no los afecta. Error craso.

McKinsey argumenta que la falta de sueño afecta cuatro cualidades esenciales de un buen líder:

1. Orientación a resultados. Capacidad para concentrarse y mantener la atención.

2. Capacidad de solucionar problemas. Específicamente, en creatividad, asociación de ideas y reconocimiento de patrones nuevos.

3. Búsqueda de perspectivas diferentes. Toma de decisiones, aprendizaje y capacidad de recordar.

4. Habilidad para apoyar a otros. Estabilidad emocional, capacidad de conectar con otros y de detectar el estado anímico del equipo.

¿Qué hacer? A nivel personal, cuatro recomendaciones:

a) Crear un ambiente adecuado para dormir. Temperatura agradable, apague su Smartphone y no trabaje. Al viajar, lleve algo que le recuerde a su casa.

b) Desenchúfese por la noche haciendo algo que lo relaje. Olvide el estrés con ejercicio, meditación o lectura.

c) Deje de usar el “snooze” de su alarma. Que su cerebro sólo se “levante” una vez. No lo interrumpa.

d) Sea eficiente con su tiempo. Váyase a dormir temprano y, si puede, tome una siesta de 30 minutos por la tarde.

Respecto a políticas organizacionales, McKinsey recomienda flexibilidad al viajar (tomar aviones temprano), distribuir cargas entre todo el equipo (no a unos pocos), regular el envío de emails en tiempos personales, evitar jornadas maratónicas, respetar vacaciones y tiempos libres, cuartos de siesta (como en Google) y utilizar gadgets que promuevan el bien dormir.

La profesora de Notredame Jessica Payne asegura que existe una fuerte correlación entre liderazgo y horas de sueño. Dice que el descanso inadecuado crónico se traduce en pérdida de memoria, malas decisiones y descontrol emocional.

Exacto. Para triunfar en un mundo que opera 24x365 más vale que aprendamos a desconectarnos y descansar 8x365. Matemática simple sustentada por la ciencia. Le deseo que sus “zzzz” sean siempre confortables y placenteras, ¡sobre todo en tiempo de posadas y estando ya cerquita las vacaciones!

En pocas palabras: “Dormir es la mejor forma de meditar”. Dalai Lama
03 Diciembre 2016 04:00:00
Cuello de botella = muerte
Hace unos meses fui a un mall a ver una película aquí en Monterrey. Le platico que la salida fue un viacrucis. Tardé 45 minutos en pagar el estacionamiento, y eso que tuve muuucha suerte.

Sucede que tras 45 minutos había avanzado sólo 15 metros, faltando 80 más para salir. Desesperados, muchos carros nos fuimos en contra: ¡bajamos por la rampa para subir! Si no, hubiera pasado más tiempo haciendo cola que en el cine. De locos.

¿El problema? Pésima logística: poquísimas salidas con un método tardado (inserción de ticket). Un cuello de botella en un proceso clave es mortal en cualquier organización. Veamos.

De acuerdo con el diccionario Webster, un cuello de botella (CdeB) es cualquier cosa que atrase un proceso.

¿Cómo identificarlo? Un truco: mida la eficiencia operativa de sus sistemas en horas pico. Y es que la capacidad en esos momentos la definirán precisamente los CdeB.

En el ejemplo inicial, seguro que las tiendas del mall pueden atender bien a miles de clientes. pero no su estacionamiento.

Miles de clientes deberían ser excelente noticia, a menos que el CdeB arruine la experiencia. ¿Sabe cuándo regreso a ese mall? Nunca. Seguro que ese día perdieron muchos clientes.

Diseñar la capacidad de un sistema para que opere eficientemente en horas pico puede ser muy costoso, sobre todo si estas duran poco o no son tan frecuentes. Por eso hay que ser creativo para lidiar con CdeB. Por ejemplo:

* Cambiando procesos en horas pico. Quizá no requiera invertir en infraestructura si se modifican procedimientos. ¿Hay miles en el mall? Qué tal una cuota única al entrar o no usar las barreras. Flexibilidad e innovación.

* Aumentando la capacidad sin cambiar la infraestructura. En un aeropuerto, promover con cuotas diferenciadas aviones más grandes en horas pico. En otros casos, ¿se puede aumentar el inventario para lidiar con la sobredemanda?

* Posponiendo actividades. Imagine que hay mucha cola en su negocio: ¿puede atender al cliente en otro momento?

* Estableciendo estrategias de precio diferenciadas. Por ejemplo, algunas ciudades tienen cuotas muy altas para circular o estacionarse en el centro. Más barato que construir más calles.

Una moneda siempre tiene dos lados. Un cuello de botella puede ser una gran amenaza o una gran oportunidad.

“Para crear un negocio exitoso no sólo hay que ganar clientes o bajar costos. Hay que romper las reglas y la manera usual de hacer las cosas”, explican B. Ersek, Eileen Weisenback y J. Mullins en el HBR.

Los dos profesores universitarios y el emprendedor específicamente recomiendan identificar y “romper” 5 tipos de CdeB:

1. Un proceso de compra o uso obsoleto. Pregúntese: ¿ha permanecido estática la experiencia de compra?, ¿hay retos tecnológicos?, ¿qué pasos se pueden eliminar?

2. Algún gasto significativo y superfluo. ¿Cuáles son las grandes categorías de gastos?, ¿qué se puede eliminar?

3. Riesgos financieros significativos para los clientes. ¿Comprar su producto representa un costo alto al cliente? ¿Puede usted asumir parte del riesgo?

4. Empleados desmotivados o desenchufados. ¿Cuál es su tasa de rotación? ¿Qué quieren y qué puede hacer usted por ellos?

5. Efectos negativos de un producto o servicio. ¿Provoca su producto alguna reacción negativa? ¿Aceptaría el cliente pagar una prima por reducirla?

Buenísimos. Hay que realizar un diagnóstico de estos (y otros) CdeB para su empresa y para sus competidores. En la era de la disrupción, o lo hace y aprovecha o en un descuido alguien se lo merienda.

Un comentario final sobre un cuello de botella potencial muy grave: los jefes. Un mal estilo gerencial arruina al negocio más eficiente. Seguro lo ha visto en acción: microadministración y control excesivo.

El jefe que hace todo se siente indispensable. Quizá esto funcione si la empresa es pequeña. Pero al crecer, el jefe se vuelve un cuello de botella infranqueable. Ah, y aparte tendrá un equipo de enanos.

Recuerde, el que nunca hace. nunca crece. Y una organización enana nunca será grande. ¿Cómo ve, se apunta para romper la botella?

Posdata: Una lástima la salida de Carstens, un funcionario a quien respeto y al que siempre escuchaba con atención. Ante la tormenta naranja que viene es un puesto clave. Espero que Peña elija bien su sustituto.

EN POCAS PALABRAS.

“Nos juzgarán por cómo actuamos durante una crisis”.

Johnnie Cochran, abogado norteamericano.
26 Noviembre 2016 04:00:00
La práctica somos nosotros
Hace poco estuve en la reunión de 35 años de mi generación de prepa (¡viejos los cerros... y reverdecen!). Un amigo que ha ocupado varios puestos directivos me pidió un favor: “Meléndez, escribes bien, pero es demasiada teoría que los lectores luego aplican así nada más. Redacta más aterrizado”.

Tiene razón. Y sin embargo es imposible escribir todo basado en experiencia personal práctica. El mundo es demasiado complejo y a fin de cuentas cualquiera es (medio) experto en apenas algunas áreas.

“Peinar y filtrar” teorías y empaquetarlas con consejos agrega valor, pero la traducción final a lo práctico es una chamba personal.

La teoría es como un mapa. Ayuda, pero es sólo una representación del terreno. Shane Parrish, del sitio FarnamStreet, lo dice bien:

“Las escuelas y teorías de negocios sólo dan mapas, pero no explican el terreno. Es por eso que tantas personas viven alejadas de la realidad, de lo que realmente pasa a nivel de cancha”, explica.

¡Exacto! Parrish menciona los escritos de Alfred Korzybski que popularizó la idea que un mapa no es el territorio. Es necesario, sin él no se puede transitar en un mundo complejo, pero generaliza. De acuerdo con el matemático estadunidense, los mapas tienesndos problemas fundamentales:

1. Son limitados. Por ejemplo: pueden ser incorrectos, al simplificar la realidad omiten información (son incompletos) y requieren interpretación, lo que puede provocar errores.

2. Son una representación estática de un mundo dinámico. Un mapa requiere actualizarse para ser fidedigno. Si esto era cierto en 1931 (cuando Korzybski escribió sobre el tema), ¿se imagina cuando más lo es en nuestra era?

Y Parrish concluye: usar un mapa puede generar un sentimiento de confianza falsa y puede ser muy peligroso. Es cierto, tener una teoría o modelo de la realidad puede tranquilizar a más de uno.

Pero si el modelo está mal, si no ha sido cuestionado y modificado, el resultado puede ser catastrófico. Particularmente en un mundo lleno de disrupción donde pequeñas empresas revolucionan industrias y hacen que gigantes caigan. Piense: Blockbuster, RIM, Kodak, etcétera.

Cualquier consejo, mapa o teoría no puede ser aplicado siempre, en todos lados y en cualquier escenario. ¿Cómo reconocer el terreno antes de implementar una teoría en una organización? Seis consejos:

a) Sea abogado del diablo. Siempre revise con ojo crítico.

b) Identifique conceptos potencialmente aplicables. Filtre: ¿qué tiene sentido para su circunstancia?

c) Profundice y realice “benchmarks”. Investigue: ¿alguien aplicó el concepto? ¿Cuándo? ¿Hay similitudes con su caso?

d) Diseñe “pruebas de ácido”. Si va a ajustar algo relevante, inténtelo primero en pequeño. Evalúe. Aplique el concepto para aprender del genial premio Nobel de Física Richard Feynman: desmenúcelo, destrócelo. Así hágalo con la teoría.

e) Discuta y ajuste con el equipo clave. Sus ideas siempre pueden ser mejoradas. Si el cambio es importante, consénselo.

f) Implemente inteligentemente. Nunca como el “Borras”. Ya sabe: la mejor teoría puede ser cero con una mala ejecución.

Claramente, es vital aplicar estos consejos al implementar una teoría en una organización, pues el reto siempre será complejo.

Pero también le recomiendo hacerlo cuando lea algo que le llame la atención para su persona. De otra forma, corre el riesgo de que algo que suena maravilloso termine siendo “una llamarada de petate”.

Hace poco un consultor presentó en una junta la pirámide del conocimiento. En la base están datos, que al procesarse se convierten en información. Tras filtrarla, evaluarla y analizarla, esta se puede convertir en conocimiento.

En la cúspide de la pirámide está el elemento más preciado: sabiduría, que proviene de la aplicación del conocimiento a través del tiempo para diseñar estrategias sostenibles de éxito.

Estoy cien por ciento de acuerdo. Igualito pasa con la mejor teoría, que en el mejor de los casos es apenas información. Nosotros somos la práctica que podrá convertir partes de ella en conocimiento. Y si tenemos suerte, en sabiduría.

Ojalá que Benchmark pueda ayudarle en algo en este trayecto.

EN POCAS PALABRAS.

“La teoría es tarde o temprano
asesinada por la experiencia”.

Albert Einstein
19 Noviembre 2016 04:00:00
¿Qué hacer frente a la tormenta?
“Viene una tormenta, Mr. Wayne. Cierren las ventanas. Cuando llegue, tú y tus amigos se preguntarán cómo pudieron pensar vivir con tanto, dejando tan poco para el resto”.

Palabras de Selina Kyle (Catwoman, Anne Hathaway) en la película “The Dark Knight Rises”, con la que Chris Nolan terminó su fantástica trilogía de Batman.

Una frase que bien pudiera explicar la tempestad que nos acecha con el triunfo de Trump. El hartazgo ganó y el mal tiempo que traerá podría ser catastrófico (relea “¿Y si gana Trump?” y “Pesadilla naranja”).

En los últimos días he leído pensamientos positivos para enfrentar la crisis. Cosas como “es momento de levantarnos” o “hay que pensar en positivo”. Ideas buenas, pero generales. En ánimo de ser más aterrizado le comparto algunos consejos prácticos.

En un término amplio, cuando hay incertidumbre y turbulencia en cualquier ámbito, es bueno adoptar posturas conservadoras hasta que exista más certeza.

De forma específica, 10 sugerencias:

1. Antes de tomar una decisión de inversión pregúntese: ¿puede sobrevivir mi empresa (casa o persona) si sale mal? ¿qué pasa en un escenario catastrófico? No se trata de ser alarmista, sino precavido. Las apuestas riesgosas en épocas inciertas deben ser muy bien analizadas.

2. Cuidado con la deuda. En una crisis, los pasivos pueden ser mortales. Revise créditos actuales y tenga cuidado con los nuevos. En particular, esté muy alerta de los costos en dólares financiados por ingresos en pesos. Ah, y si va a contratar, privilegie pasivos a tasa fija, son menos riesgosos.

3. Invierta parte de su portafolio en dólares. Ya sé que están caros, pero que si adopta un horizonte amplio (2-3 años), seguramente no se equivocará al invertir algo en dólares. Independientemente de los peligros de corto plazo por el loco de al lado, no me gusta el estado de las finanzas públicas mexicanas, tanto por lo inflexible del gasto como por las perspectivas petroleras. No todo, pero sí parte.

4. Mantenga liquidez. En épocas de gran turbulencia siempre habrá grandes oportunidades de inversión. El/la que pueda actuar sobre ellas, tiene ventaja. El que tiene, aprovecha y gana. El que no, se queda como el chinito del chiste: nomás milando.

5. Puede haber buenas oportunidades en acciones. ¿Sabe cuándo hay que entrar a Bolsa? ¡Cuando baja! En épocas de crisis, el que invierte bien en acciones puede ganar mucho. Identifique empresas demasiado castigadas con fundamentales sólidos (Ej.: Cemex, Oct 2011: 3.84 pesos, 2 años después: ¡$15!) Pero ojo, hay que analizar muy bien (horizonte, capacidad de inversión, etc.). Ah, y si invierte y pierde en el corto plazo, aguante la inversión. Espere a que los fundamentales imperen, seguro ganará buena plata.

6. Si exporta, inicie un proceso para diversificar mercados. Sobre todo si depende del mercado norteamericano. Ojo, no digo que lo abandone, porque la depreciación del peso opera a su favor. Pero explore alternativas por si el loco de Trump actúa ilógicamente (lo dudo, creo que respecto al TLC finalmente se impondrá la razón). Esto es algo que lleva tiempo, pero hágalo.

7. La economía mexicana se va a arranar, actúe en consecuencia. Si el próximo año ya pintaba mal. ahora será peor. Si EU entrar en recesión, apunte también a México. Pero aún si el vecino crece, nuestro año será malo. Considérelo.

8. Cuide su trabajo. Obvio, en tiempos difíciles muchas veces las empresas sufren. Por lo tanto, asegúrese de estar dando valor. Revise los proyectos en los que participa. Identifique oportunidades de aportar, genere ideas. Tres palabras: dé un extra.

9. Sea frugal. En cualquier crisis, es bueno apretarse el cinturón. Analice y ajuste.

10. Apueste por México. ¿Tomará vacaciones? Tenemos opciones buenísimas en nuestro maravilloso país. ¿Hay un producto doméstico de calidad comparable? Elíjalo. ¿Puede desarrollar un proveedor local? Hágalo.

Ojalá le sirva alguno. Esperemos que las fuerzas de la razón de Estados Unidos presionen y logren controlar a Mr. Carrothead. Mientras tanto, hombre prevenido vale por dos, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS.

“Si quieres ver el sol, tendrás que sobrevivir la tormenta”.

Frank Lane, directivo del deporte norteamericano
12 Noviembre 2016 04:00:00
Pesadilla naranja
Lo improbable se convirtió en realidad y el miércoles el mundo despertó en medio de una pesadilla color zanahoria.

Muchos tienen esperanza de que Trump sea más racional como presidente, dicen: “su discurso de victoria fue conciliador”.

Es cierto. Pero francamente tras 17 meses de campaña, conocemos al dedillo sus ideas y temperamento. Un tipo mentiroso, mal informado, superficial, sin enfoque y con un discurso lleno de odio, aislacionismo y
división.

Claro, las personas pueden cambiar. Pero el mejor pronosticador del comportamiento futuro de cualquiera son sus acciones pasadas. Y más con un tipo que “cree saber más que todos”: generales, científicos y economistas. Alguien así rara vez recapacita.

¿Cómo pudo ganar un candidato tan malo? Aparte de los errores y defectos de Hillary, aquí le van cinco factores:

1. Medios de comunicación electrónicos perdieron objetividad. Inició con el lanzamiento de Fox News en 1996. Su éxito comercial al tomar posturas partidistas forzó a que la controversia y los ataques fueran la norma. Sembró las semillas para lo que vino después.

2. El estrellato de Trump. Antes de ser candidato, el magnate fue una estrella. “The Apprentice” lo hizo una especie (irreal) de rey Midas moderno, algo muy atractivo para un electorado simplón.

3. La radicalización del partido republicano. Principalmente con el nacimiento del “Tea party” tras la crisis de 2008. El caldo de cultivo perfecto para un demagogo como Trump, que lo aprovechó para literalmente arrebatarles la candidatura.

4. El hartazgo con “el sistema”. En buena parte generado por el sentimiento de atascamiento económico. Dos ejemplos: 1. El ingreso mediano del hogar norteamericano ha caído desde 1999, y 2. Según inequality.org, el 1% más rico en EU posee 36% de la riqueza, más de lo que tiene el 95% más pobre.

5. Las redes sociales y la cultura de la solución mágica. Vivimos en la era de la superficialidad, información falsa o exagerada y de conectividad extrema. Una plataforma ideal para que populistas viralicen ideas simples y promesas falsas.

Hace poco The Economist dijo que el mundo entra a la era de la “post verdad”. Yo iría más allá: vivimos en la era de la irracionalidad. Quizá piense que exagero, pero elegir a Trump es irracional. Tres ejemplos:

a) Ochocientos treinta y siete economistas, incluyendo ocho premios Nobel dicen de Donaldo: “mal informa, degrada la confianza en instituciones con teorías de conspiración y promueve soluciones mágicas”.

b) Su plan económico es catastrófico. Por ejemplo, The Tax Foundation estima que el impacto neto de sus bajas de impuestos reducirían los ingresos del Gobierno en 5.9 billones de dólares en 10 años, disminuyendo en 0.5% el crecimiento económico anual de EU.

c) The American Action Forum estima que su plan de deportar 11 millones de ilegales requeriría decenas de miles de policías para buscar y arrestar a 15 mil ilegales todos los días, 350 mil camas, miles de autobuses y cientos de aviones. Una enorme operación logística que costaría 600 mil millones de dólares.

A todas luces pésimas ideas, pero no crea que Trump las olvidará así nada más. Según The New Yorker estudios históricos prueban que 73% de las promesas de campaña se implementan. Si cree que Trump va a cambiar, revise su plan de 100 días. ¡Da miedo!

Por cierto, algo que Trump seguramente hará rápidamente es cancelar las órdenes ejecutivas de Obama, intentará “borrar su Presidencia”.

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