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Abel Pérez Rojas
Abel Pérez Rojas
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Abel Pérez Rojas / [email protected] / @abelpr5 / facebook.com / abelperezrojas. Es poeta, comunicador y doctor en Educación Permanente. Dirige Sabersinfin.com.

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06 Septiembre 2016 11:59:00
Traductores instantáneos, ¿otro paso a la estupidez?
“Sacrificamos evolución por funcionalidad”. Abel Pérez Rojas

En el futuro inmediato, los traductores instantáneos serán de gran utilidad práctica, pero como esto no implica que las personas desarrollen las funciones cerebrales respectivas, posiblemente estemos en la antesala de otro paso más en nuestro tránsito involutivo.

¿Se imagina usted esos escenarios en los cuales con un simple dispositivo pueda comunicarse y entender cualquier otro idioma?

En un panorama de ese tipo las fronteras serían cada vez más injustificables y de cierta forma las distancias se acortarían.

Para sorpresa de muchos, esto que parecía hace algunas décadas una simple posibilidad de la ciencia ficción, hoy está cada vez más cerca.

Hasta ahora, uno de los traductores simultáneos más conocidos se llama Pilot y puede funcionar con cinco idiomas: inglés, francés, italiano, portugués y español.

A la par de los traductores simultáneos en dispositivos auriculares, seguramente veremos cómo se afinan y precisan los traductores en formato de aplicaciones para dispositivos móviles y las versiones para PC, pero si bien esto nos facilitará realizar más cosas, ¿qué pasará con el desarrollo cerebral de los usuarios? ¿Involucionaremos?

De acuerdo con los especialistas aprender un idioma es un proceso complejo permanente que trasciende las primeras etapas funcionales de la comunicación simple.

Aprender cualquier otro idioma ajeno al materno implica ir al encuentro con una forma de ver el universo, con otras costumbres, con otra historia, casi literalmente hablando, con otro mundo.

Si optamos por auriculares que traduzcan al instante nos privamos de las bondades del ejercicio cerebral. Dichos provechos han sido ampliamente estudiados y claramente marcan diferencias entre el cerebro de una persona monolingüe y otra bilingüe.

Para ilustrar un poco lo anterior, le comparto del Viaje al Cerebro de un Bilingüe: así te cambia hablar dos idiomas, lo siguiente:

“La principal diferencia entre un cerebro monolingüe y otro bilingüe está en su capacidad para tomar decisiones. No es que unos sean más inteligentes que otros, sino que desarrollan otro conjunto de habilidades. Por ejemplo, los bilingües desarrollan capacidades cognitivas que les permiten adaptarse a los cambios en las tareas que están desarrollando. Este se debe a que su cerebro está constantemente eligiendo la lengua en la que se expresa, lo que le da mucha más flexibilidad. También les permite concentrarse y memorizar mejor”.

Aunado a lo anterior, deben considerarse los múltiples beneficios del bilingüismo como una forma preventiva ante enfermedades degenerativas cerebrales.

Si ya de por sí quienes somos monolingües, en su gran mayoría nos comunicamos con un número reducido de palabras, ¿qué será de las futuras generaciones a las cuales les bastará dicha pobreza para comunicarse en cualquier parte del mundo?

Vaya desgracia la que se avecina si a todo esto le sumamos que entre los planes de las grandes corporaciones diseñadoras de los dispositivos están ausentes las lenguas maternas de los pueblos originarios.

Por supuesto que no es opción cerrarse a las innovaciones tecnológicas, pero es necesario redoblar esfuerzos por visibilizar el goce de aprender otra lengua, antes de que esta inveterada costumbre pase de moda y la involución que ello representa gane terreno.

¿Está usted de acuerdo?
23 Septiembre 2017 04:00:00
No aceptes la ira ni la envidia, son de quien provienen
Las envidias, el rencor, la ira y todas aquellas emociones perturbadoras son de quienes provienen, pero dejan de serlo cuando el otro –aquel a quien van dirigídas– les da entrada y las hace suyas. He ahí la clave: dejarlas pasar, no aprehenderlas.

Las emociones bien encauzadas nos permiten sortear peligros y estar alertas, pero cuando estas dominan nuestros procesos superiores como el pensamiento, la razón y la intuición, nuestro ser queda a la deriva, va de un lado a otro como si se tratase de una frágil barca en medio del huracán.

Por eso nuestra paz se ve perturbada, la tranquilidad se pierde. Es tan común esta situación que basta con sacar el tema a colación para que las anécdotas brinquen por todos lados.

Por ejemplo, ¿cuántas anécdotas podríamos intercambiar acerca de las envidias y el enojo que causa en otros los logros de cada quién?

La envidia se manifiesta cuando el otro tiene algo que tú no tienes o crees no tener, pero ese sólo es el punto de partida, porque lo que le sigue es que su pensamiento da vueltas en torno a los motivos por los cuales el otro tenga algo sin merecerlo, o lo merece menos, según tú.

Y así pasa con otras emociones que nos desgastan paulatinamente.

Para ilustrar lo que aquí te vengo diciendo quiero compartirte un breve cuento que hace poco encontré, titulado El Viejo Samurái.

El cuento dice así:

Había una vez en el antiguo Japón, un viejo samurái, ya retirado, que se dedicaba a enseñar el arte de la meditación a sus jóvenes alumnos. A pesar de su avanzada edad, corría la leyenda que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.

Cierto día apareció por allí un guerrero con fama de ser el mejor en su género. Era conocido por su total falta de escrúpulos y por ser un especialista en la técnica de la provocación. Este guerrero esperaba que su adversario hiciera el primer movimiento y después con una inteligencia privilegiada para captar los errores del contrario atacaba con una velocidad fulminante.

Nunca había perdido un combate.

Sabiendo de la fama del viejo samurái, estaba allí para derrotarlo y así aumentar su fama de invencible. El viejo aceptó el reto y se vieron en la plaza pública con todos los alumnos y gentes del lugar. El joven empezó a insultar al viejo maestro. Le escupió, tiró piedras en su dirección, le ofendió con todo tipo de desprecios a él, sus familiares y antepasados. Durante varias horas hizo todo para provocarlo, pero el viejo maestro permaneció impasible.

Al final de la tarde, exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró. Los discípulos corrieron hacia su maestro y le preguntaron cómo había soportado tanta indignidad de manera tan cobarde sin sacar su espada, asumiendo el riesgo de ser vencido.

-Si alguien te hace un regalo y tú no lo aceptas, ¿a quién pertenece ese regalo? –preguntó el samurái.

–A quién intentó entregarlo –respondió un discípulo.

–Pues lo mismo vale para la rabia, la ira, los insultos y la envidia –dijo el maestro–, cuando no son aceptados continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

Poco hay que agregar al respecto de la enseñanza del viejo samurái, porque es muy sencilla, pero altamente ilustrativa.

Insisto, la clave está en dejar pasar todo aquello que de mala intención y fea forma nos lanzan los demás y también sirve para estar atentos de que no seamos nosotros los emisores de lo que corroe y agota.

¿Qué te parece?
22 Septiembre 2017 04:00:00
“Ni la envidia ni el rencor me pertenecen”
Las envidias, el rencor, la ira y todas aquellas emociones perturbadoras son de quienes provienen, pero dejan de serlo cuando el otro -aquel a quien van dirigidas- les da entrada y las hace suyas. He ahí la clave: dejarlas pasar, no aprehenderlas.

Las emociones bien encauzadas nos permiten sortear peligros y estar alertas, pero cuando éstas dominan nuestros procesos superiores como el pensamiento, la razón y la intuición, nuestro ser queda a la deriva, va de un lado a otro como si se tratase de una frágil barca en medio del huracán.
Por eso nuestra paz se ve perturbada, la tranquilidad se pierde. Es tan común esta situación que basta con sacar el tema a colación para que las anécdotas brinquen por todos lados.

Por ejemplo, ¿cuántas anécdotas podríamos intercambiar acerca de las envidias y el enojo que causa en otros los logros de cada quién?

La envidia se manifiesta cuando el otro tiene algo que tú no tienes o crees no tener, pero ese sólo es el punto de partida, porque lo que le sigue es que su pensamiento da vueltas en torno a los motivos por los cuales el otro tenga algo sin merecerlo, o lo merece menos, según tú.

Y así pasa con otras emociones que nos desgastan paulatinamente.

Para ilustrar lo que aquí te vengo diciendo quiero compartirte un breve cuento que hace poco encontré, titulado El viejo samurái.
El cuento dice así:

Había una vez en el antiguo Japón, un viejo samurái, ya retirado que se dedicaba a enseñar el arte de la meditación a sus jóvenes alumnos. A pesar de su avanzada edad, corría la leyenda que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.

Cierto día apareció por allí un guerrero con fama de ser el mejor en su género. Era conocido por su total falta de escrúpulos y por ser un especialista en la técnica de la provocación. Este guerrero esperaba que su adversario hiciera el primer movimiento y después con una inteligencia privilegiada para captar los errores del contrario atacaba con una velocidad fulminante.
Nunca había perdido un combate.

Sabiendo de la fama del viejo samurái, estaba allí para derrotarlo y así aumentar su fama de invencible. El viejo aceptó el reto y se vieron en la plaza pública con todos los alumnos y gentes del lugar. El joven empezó a insultar al viejo maestro. Le escupió, tiró piedras en su dirección, le ofendió con todo tipo de desprecios a él, sus familiares y antepasados. Durante varias horas hizo todo para provocarlo, pero el viejo maestro permaneció impasible.

Al final de la tarde, exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró. Los discípulos corrieron hacia su maestro y le preguntaron cómo había soportado tanta indignidad de manera tan cobarde sin sacar su espada, asumiendo el riesgo de ser vencido.

-Si alguien te hace un regalo y tú no lo aceptas, ¿a quién pertenece ese regalo? -preguntó el samurái.

-A quién intentó entregarlo -respondió un discípulo.

-Pues lo mismo vale para la rabia, la ira, los insultos y la envidia -dijo el maestro-, cuando no son aceptados continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

Poco hay que agregar al respecto de la enseñanza del viejo samurái, porque es muy sencilla, pero altamente ilustrativa.

Insisto, la clave está en dejar pasar todo aquello que de mala intención y fea forma nos lanzan los demás y también sirve para estar atentos de que no seamos nosotros los emisores de lo que corroe y agota.

¿Qué te parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.



21 Septiembre 2017 04:00:00
Actuar y gobernar con ocurrencias nos perjudica
Actuar individual y colectivamente de acuerdo con ocurrencias es una forma común de perder nuestro tiempo, de agotarnos, de que la vida se nos escape y a veces, de perjudicar la existencia de otros, de muchos.

Las ocurrencias son ideas que vienen a nosotros repentinamente y de forma inesperada, a veces son chispazos que si maduran pueden propiciar el surgimiento de proyectos innovadores, pero cuando las ocurrencias son constantes y recurrentes, pueden ser un síntoma de situaciones que debemos prevenir y evitar.

Para ilustrar mejor lo que trato de compartirle traigo a colación un breve cuento sufí titulado: El zorro y su sombra.

He aquí el cuento:

Un zorro miró su sombra al amanecer y se dijo:

–Hoy me comeré un camello –y pasó toda la mañana buscando camellos.

Para el mediodía volvió a mirar su sombra y se dijo:

–Creo que me comeré un ratón.

Igual que el zorro del cuento a veces nos despertamos con la ocurrencia de realizar algo que suena muy bien, que nos encantaría realizar inmediatamente, pero que francamente puede ser un disparate porque no hay ni las condiciones propicias, ni mucho menos se trata de algo alcanzable.

También puede ser que lo que viene a nuestra mente no sea ni un disparate y sí sea alcanzable, ¿pero realmente debemos hacerlo porque abona a nuestro proyecto de vida, o sólo lo vamos a hacer porque es un antojo?

Pensar si lo que vamos a hacer nos aleja o acerca con nuestros proyectos de vida puede ser un buen punto para tener los pies en algo firme.

Por supuesto no se trata de cerrarse a las ideas originales y novedosas, de lo que se trata es de no ir como la veleta movida por la impulsividad, la angustia, la necesidad y todo aquello que nos lleva a seguir lo que no está bien tamizado por la razón o la genuina intuición.

A pesar de que todo esto que le vengo compartiendo es muy evidente, lamentablemente es más común de lo que parece y peor aún, no sólo se circunscribe al actuar individual, sino a un comportamiento que a veces se vuelve forma de Gobierno.

¿Cuántas veces hemos visto algún gobernante que porque vio algo novedoso en cierto viaje, cuando regresa a su municipio trata de llevarlo a cabo sólo porque en aquel lugar que lo vio está funcionando muy bien o porque tiene buena apariencia?

El premio Nobel de la Paz 1987 y expresidente de Costa Rica en dos periodos, Óscar Arias Sánchez, plasmó muy bien en la siguiente frase, lo pernicioso que significa gobernar por ocurrencia:

“No hay desarrollo ahí donde las políticas son improvisadas, donde reina la ocurrencia, o donde el miedo y la desidia llevan a repetir incansablemente las estrategias del pasado”.

¡Cuán certeras las palabras de Óscar Arias, pero que distantes se miran desde puntos de referencia donde impera la improvisación, la corrupción y el disparate!

Recapitulando, la inofensiva y hasta divertida ocurrencia, tanto en lo individual como en lo social, deben contenerse por la planeación, el sesudo escrutinio, por tamices dialógicos, por los marcos legales y judiciales, por la sociedad organizada, en otras palabras por los mecanismos de la razón, y además, a fin de no limitar la innovación y la creatividad, es necesario que también todo esto pase por la intuición entrenada y por filtros cualitativos.

¿Qué le parece?
17 Septiembre 2017 04:06:00
Nuestra forma de ser nos limita o nos potencia
‘No busques afuera lo que no hallas dentro de ti’. Abel Pérez Rojas

Entre las cosas básicas que escapan a nuestra mente está todo aquello que nosotros mismos provocamos a partir de ciertas posturas que asumimos como nuestra forma de ser.

Cierto es que mucho de lo que vivimos es consecuencia de fenómenos ajenos a nosotros, pero también es cierto que somos nosotros quienes provocamos otra gran parte de la realidad que no asumimos como propia.

Por ejemplo, es común que vayamos por la vida buscando a las personas idóneas con las cuales poder desarrollar nuestros proyectos de vida, pero el tiempo pasa, las condiciones cambian y cada vez que hacemos un recuento siempre salta una y otra vez la añoranza de que en ese punto tenemos un faltante.

Buscamos y buscamos, hasta que después de algún tiempo, inclusive años, recapacitamos para descubrir que las personas han estado ahí desde hace mucho, pero no las habíamos visto porque nuestra mirada estaba ‘empañada’ por prejuicios, ignorancia o mala intención.

A propósito de lo que vengo abordando, me topé hace poco con una breve narración titulada Cuento Árabe sobre la Amistad, la cual es oportuna y no tiene desperdicio alguno:

“A un oasis llega un joven, toma agua, se asea y pregunta a un viejecito que se encuentra descansando: ¿Qué clase de personas hay aquí? El anciano le pregunta: ¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tú vienes?

“‘Oh, un grupo de egoístas y malvados’, replicó el joven. ‘Estoy encantado de haberme ido de allí’. A lo cual el anciano comentó: ‘Lo mismo habrás de encontrar aquí’.

“Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis, y viendo al anciano, preguntó: ’¿Qué clase de personas viven en este lugar?’. El viejo respondió con la misma pregunta: ‘¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?’. ‘Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado’. ‘Lo mismo encontrarás tú aquí’, respondió el anciano.

“Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo: ‘¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?’. A lo cual el viejo contestó: ‘Cada uno lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquel que no encontró nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí.

Aquel que encontró amigos allá podrá encontrar amigos acá’”.

¿Cuántas historias de personas que se quejan de mucho vinieron a su mente mientras leyó la explicación del anciano?

Nos quejamos de la ausencia de cosas positivas en nuestro entorno, pero la realidad es que esa expresión sólo es un reflejo de la incapacidad que tenemos para verlas.

Si nos damos la oportunidad de cuestionar nuestra forma de juzgar, veremos que hay muchísimas cosas de las cuales nos estamos privando por la simple postura intelectual y emocional que asumimos.

Se dice fácil, pero se requiere perseverancia en modificar nuestra “mirada”, sobre todo cuando se tiene presente que en gran medida mucho de esto ha sido provocado durante generaciones por los mecanismos del sistema sociopolítico imperante.

¿Qué le parece?
10 Septiembre 2017 04:07:00
El México reciente va de escándalo en escándalo
“Ir de escándalo en escándalo nos insensibiliza... nos atrofia”. Abel Pérez Rojas

Aunque está a la vista de todos que México es un país cuya historia reciente se va escribiendo a base de escándalos, poco hemos pensado en los efectos perniciosos de dicha situación y no hemos construido alguna vía alternativa de autoformación que nos proteja de ello.

En la edición dominical del pasado 23 de julio, en su acostumbrada Rayuela, La Jornada sintetizó la realidad mexicana en una especie de micro corte transversal:

“Del socavón a Javidú y de ahí a Tláhuac y de vuelta a Javier ‘N’. En el México de hoy se confirma la máxima de que un escándalo mata a otro escándalo”.

No es exagerado, en casi dos semanas los mexicanos pasamos de la tragedia del socavón del Paso Exprés de Cuernavaca, en el que perdieron la vida dos inocentes, al arribo de Javier Duarte, exgobernador de Veracruz, proveniente de una prisión de Guatemala, al abatimiento de “El Ojos”, presunto líder del llamado cártel de Tláhuac y por primera vez en la historia de la Ciudad de México del bloqueo de cruceros con autobuses incendiados; a la vinculación a proceso del político veracruzano, cuando parecía inminente su excarcelación debido a las pifias jurídicas de la Procuraduría General de la República.

Todo esto en menos de dos semanas que no son la excepción, son tan sólo una muestra de cómo han sido los últimos años de la historia reciente en nuestro país.

Podemos aludir a una gran lista, pero no viene al caso. La realidad está a la vista y se repite en escenarios locales.

Más allá de las tragedias que terminan convirtiéndose en alboroto, la historia armada a base de escándalos nos desensibiliza, nos vuelve inmunes a la situación del otro y de cierta manera nos margina de los asuntos públicos, además de que nos distraen.

Esto conviene a quienes tienen el poder y es la razón de las “cajas chinas”.

La desensibilización se da por un efecto de sobresaturación de estímulos que nos provocan resistencia a ello, es decir, son tantos los asuntos para indignarse, que con el tiempo van pasando frente a nosotros sin mayor sobresalto, porque estamos siempre a la espera de algo cada vez más llamativo, cada vez peor, cada vez más escandaloso.

Lo que ayer fue escándalo hoy es normal y mañana ni siquiera merecerá nuestra mirada.

Qué cierta y lapidaria es la frase de Simone De Beauvoir cuando afirmó que “Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra”.

Es una situación perversa que nos vuelve fríos e inconscientes de nuestra existencia.

La otredad es víctima de todo esto, cada vez estamos menos dispuestos a colocarnos en la piel del otro para desde ahí comprender la realidad de otra manera.

Sólo es uno mismo y su propia parcela. Sólo es uno mismo en uno mismo porque estamos tan saturados de lo que pasa allá afuera que es preferible refugiarse en la realidad más cercana, hasta que la realidad más distante afecte la nuestra algún día.

Entre otras cosas por eso muchos se vuelven personas apáticas que prefieren marginarse de los asuntos públicos, porque éstos son tratados de tal manera que, en efecto, enferman.

Por eso dejamos que la política que es una ciencia, se siga reduciendo al ridículo espectro de la partidocracia y al show que llena las barras de los medios aliados al poder.

Abdicar a nuestra responsabilidad ciudadana produce generaciones que están postergando la solución de sus graves problemas, con un irracional planteamiento de que alguien, “quién sabe quién, algún día vendrá a solucionarlos”.

¿Cómo contribuir a la formación de seres humanos vacunados de este ciclo vicioso?

En primera instancia reconociendo que en mayor o menor medida somos adictos a los escándalos, no sobrevalorando los hechos fuera de su contexto histórico y social, esforzándonos por poseer marcos teóricos a los cuales acudir para contrastar a su luz los acontecimientos, y alejarse de los medios estridentes que convierten en espectáculos las noticias.

Como estamos frente a una adicción vale la pena practicar meditación, recuperar hábitos de lectura y ejercicio físico, y claro, ejercitarse en el diálogo y el debate.

Vayamos a las causas y no a los efectos, por más llamativos que éstos sean.

¿Qué le parece?
04 Septiembre 2017 03:00:00
El México reciente va de escándalo en escándalo
Aunque está a la vista de todos que México es un país cuya historia reciente se va escribiendo a base de escándalos, poco hemos pensado en los efectos perniciosos de dicha situación y no hemos construido alguna vía alternativa de autoformación que nos proteja de ello

En la edición dominical del pasado 23 de julio, en su acostumbrada Rayuela, La Jornada sintetizó la realidad mexicana en una especie de micro corte transversal:

“Del socavón a Javidú y de ahí a Tláhuac y de vuelta a Javier "N". En el México de hoy se confirma la máxima de que un escándalo mata a otro escándalo”.

No es exagerado, en casi dos semanas los mexicanos pasamos de la tragedia del socavón del Paso Exprés de Cuernavaca, en el que perdieron la vida dos inocentes, al arribo de Javier Duarte, exgobernador de Veracruz, proveniente de una prisión de Guatemala, al abatimiento de El Ojos, presunto líder del llamado Cártel de Tláhuac y por primera vez en la historia de la Ciudad de México del bloqueo de cruceros con autobuses incendiados; a la vinculación a proceso del político veracruzano, cuando parecía inminente su excarcelación debido a las pifias jurídicas de la Procuraduría General de la República.

Todo esto en menos de dos semanas que no son la excepción, son tan sólo una muestra de cómo han sido los últimos años de la historia reciente en nuestro país.

Podemos aludir a una gran lista, pero no viene al caso. La realidad está a la vista y se repite en escenarios locales.

Más allá de las tragedias que terminan convirtiéndose en alboroto, la historia armada a base de escándalos nos desensibiliza, nos vuelve inmunes a la situación del otro y de cierta manera nos margina de los asuntos públicos, además de que nos distraen.

Esto conviene a quienes tienen el poder y es la razón de las “cajas chinas”.

La desensibilización se da por un efecto de sobresaturación de estímulos que nos provocan resistencia a ello, es decir, son tantos los asuntos para indignarse, que con el tiempo van pasando frente a nosotros sin mayor sobresalto, porque estamos siempre a la espera de algo cada vez más llamativo, cada vez peor, cada vez más escandaloso.

Lo que ayer fue escándalo hoy es normal y mañana ni siquiera merecerá nuestra mirada.

Que cierta y lapidaria es la frase de Simone De Beauvoir cuando afirmó que “Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra”.

Es una situación perversa que nos vuelve fríos e inconscientes de nuestra existencia.

La otredad es víctima de todo esto, cada vez estamos menos dispuestos a colocarnos en la piel del otro para desde ahí comprender la realidad de otra manera.

Sólo es uno mismo y su propia parcela. Sólo es uno mismo en uno mismo porque estamos tan saturados de lo que pasa allá afuera que es preferible refugiarse en la realidad más cercana, hasta que la realidad más distante afecte la nuestra algún día.

Entre otras cosas por eso muchos se vuelven personas apáticas que prefieren marginarse de los asuntos públicos, porque éstos son tratados de tal manera que, en efecto, enferman.

Por eso dejamos que la política que es una ciencia, se siga reduciendo al ridículo espectro de la partidocracia y al show que llena las barras de los medios aliados al poder.

Abdicar a nuestra responsabilidad ciudadana produce generaciones que están postergando la solución de sus graves problemas, con un irracional planteamiento de que alguien, “quién sabe quién, algún día vendrá a solucionarlos”.

¿Cómo contribuir a la formación de seres humanos vacunados de este ciclo vicioso?

En primera instancia reconociendo que en mayor o menor medida somos adictos a los escándalos, no sobrevalorando los hechos fuera de su contexto histórico y social, esforzándonos por poseer marcos teóricos a los cuales acudir para contrastar a su luz los acontecimientos, y alejarse de los medios estridentes que convierten en espectáculos las noticias.

Como estamos frente a una adicción vale la pena practicar meditación, recuperar hábitos de lectura y ejercicio físico, y claro, ejercitarse en el diálogo y el debate.

Vayamos a las causas y no a los efectos, por más llamativos que éstos sean.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
22 Julio 2017 04:00:00
Educación transformadora
Todo está vinculado a nuestro universo íntimo y personalísimo, de tal manera que cuando estudiamos algo y no lo relacionamos con aquel, el proceso es ajeno, ese tipo de “estudio” puede versar sobre algo interesante, pero no formativo, ni transformador de lo que somos, ni mucho menos que aproxime a lo que podemos ser.

Esto sucede a menudo en las llamadas ciencias exactas y naturales, porque consideramos que se refieren a fenómenos que suceden más allá de nuestra mente y de nuestro cuerpo, perdemos de vista que nos han enseñado, y así lo hemos aceptado, que la realidad está fragmentada.

Por ejemplo, cuando estudiamos el mundo de las partículas subatómicas, frecuentemente nos colocamos en una postura epistemológica en la cual esa realidad diminuta resulta desligada a nuestra cotidianidad, pese a que nuestros pensamientos y sentimientos están integradas también por esas partículas.

¡Cambiaría diametralmente nuestra relación con las ciencias exactas y naturales si las consideráramos como parte de nosotros!

Es decir, cambiaría todo si no las viéramos por allá, sino más acá… dentro de nosotros.

Algo muy parecido nos sucede también con las Ciencias Sociales, verbigracia temas de Sociología o Política parecen desvinculados con lo que somos y hacemos porque argumentamos que “nosotros no nos metemos en temas espinosos”, como si esos temas no fueran parte de una realidad que también nos envuelve.

Tal vez a eso se deba en gran medida que no nos indignamos como lo hacen otros de situaciones injustas y tiránicas.

Cavilo todo lo anterior y lo contrasto para fines didácticos con el cuento sufí El Hijo de mi Padre.

Aquí las breves líneas de este cuento lleno de luz que forma parte del libro El Buscador de la Verdad, de Idries Shah:

Había una vez un sufí que fue abordado por un posible discípulo.

El sufí dijo:

–Si digo: “El hijo de mi padre no es mi hermano”, ¿a quién me refiero?

El discípulo no lo pudo averiguar.

El sufi le dijo:

–¡Me refiero a mí, por supuesto! Ahora, regresa a tu aldea y olvídate de tus deseos de ser discípulo.

El hombre volvió a casa, y la gente le preguntó qué había aprendido.

Él dijo:

–Si digo: “El hijo de mi padre no es mi hermano”, ¿a quién me refiero?

Los aldeanos a coro dijeron:

¡A ti!

¡Estáis equivocados! –contestó–, el hijo de mi padre es el sufí de la aldea vecina, ¡él me lo dijo!

¿A poco no, metafóricamente vamos por la vida pensando que el hijo de mi padre es aquél que nos planteó la interrogante?

¿Será por eso que vemos las situaciones, soluciones y problemas como algo ajeno a nosotros?

¿Será acaso en parte, que por eso nuestros procesos “educativos” no son verdaderamente transformadores?

En estos terrenos tenemos enormes desafíos y oportunidades: vincular todo lo que nos rodea a nuestra experiencia personalísima, es decir, a lo que profundamente somos, revoluciona lo que podemos hacer, librándonos de relaciones epistemológicas vanas, aproximándonos más a lo que podemos ser para bien propio y de los demás. ¿Qué le parece?
16 Julio 2017 04:00:00
La educación es vana cuando se desliga de la experiencia propia
Todo está vinculado a nuestro universo íntimo y personalísimo, de tal manera que cuando estudiamos algo y no lo relacionamos con aquél, el proceso es ajeno, ese tipo de “estudio” puede versar sobre algo interesante, pero no formativo, ni transformador de lo que somos, ni mucho menos que aproxime a lo que podemos ser.

Esto sucede a menudo en las llamadas ciencias exactas y naturales, porque consideramos que se refieren a fenómenos que suceden más allá de nuestra mente y de nuestro cuerpo, perdemos de vista que nos han enseñado, y así lo hemos aceptado, que la realidad está fragmentada.

Por ejemplo, cuando estudiamos el mundo de las partículas subatómicas, frecuentemente nos colocamos en una postura epistemológica en la cual esa realidad diminuta resulta desligada a nuestra cotidianidad, pese a que nuestros pensamientos y sentimientos están integradas también por esas partículas.

¡Cambiaría diametralmente nuestra relación con las ciencias exactas y naturales si las consideráramos como parte de nosotros!
Es decir, cambiaría todo si no las viéramos por allá, sino más acá… dentro de nosotros.

Algo muy parecido nos sucede también con las Ciencias Sociales, verbigracia temas de Sociología o Política parecen desvinculados con lo que somos y hacemos porque argumentamos que “nosotros no nos metemos en temas espinosos”, como si esos temas no fueran parte de una realidad que también nos envuelve.

Tal vez a eso se deba en gran medida que no nos indignamos como lo hacen
otros de situaciones injustas y tiránicas.

Cavilo todo lo anterior y lo contrasto para fines didácticos con el cuento sufí “El hijo de mi padre”.

Aquí las breves líneas de este cuento lleno de luz que forma parte del libro El buscador de la verdad, de Idries Shah:

Había una vez un sufí que fue abordado por un posible discípulo.

El sufí dijo:

-Si digo: "El hijo de mi padre no es mi hermano", ¿a quién me refiero?

El discípulo no lo pudo averiguar.

El sufi le dijo:

- ¡Me refiero a mí, por supuesto! Ahora, regresa a tu aldea y olvídate de tus deseos de ser discípulo.

El hombre volvió a casa, y la gente le preguntó qué había aprendido.

Él dijo:

-Si digo: "El hijo de mi padre no es mi hermano", a quién me refiero?

Los aldeanos a coro dijeron:

¡A tí!

¡Estáis equivocados! -contestó-, el hijo de mi padre es el sufí de la aldea vecina, ¡él me lo dijo!

¿A poco no, metafóricamente vamos por la vida pensando que el hijo de mi padre es aquél que nos planteó la interrogante?

¿Será por eso que vemos las situaciones, soluciones y problemas como algo ajeno a nosotros?

¿Será acaso en parte, que por eso nuestros procesos “educativos” no son verdaderamente transformadores?

En estos terrenos tenemos enormes desafíos y oportunidades: vincular todo lo que nos rodea a nuestra experiencia personalísima, es decir, a lo que profundamente somos, revoluciona lo que podemos hacer, librándonos de relaciones epistemológicas vanas, aproximándonos más a lo que podemos ser para bien propio y de los demás.

¿Qué le parece?
Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
26 Junio 2017 03:00:00
Somos ‘educados’ como el camello de la soga imaginaria
Nuestra deformación como seres humanos descansa en gran medida en una especie de “amarres” que tenemos tan dentro de nosotros que no nos percatamos del daño que nos hacen, tampoco somos conscientes que nos han sido heredados con las mejores intenciones, y que lamentablemente nosotros repetimos el ciclo enfermizo de transmitírselos a quienes nos rodean.

Es a base de repeticiones y repeticiones interminables que algunas de esas conductas se nos han quedado arraigadas en forma de “creencias”, de tal manera que no cuestionamos ni su naturaleza, ni el alcance de ello.

Ejemplos hay muchos.

Por ejemplo, acudimos desde los primeros años de vida a la escuela y después de vivir gran tiempo en estos centros, se nos dificulta, casi se nos imposibilita, concebir la educación fuera del paradigma escolar.

Terminamos limitando la educación a la escuela. Nuestra formación queda atada ficticiamente al sistema escolar.

Sólo después de varios esfuerzos caemos en cuenta que la educación es un universo vastísimo, que en la medida que lo andamos, se expande interminablemente.

¿Será que por eso son pocos los que gozan de las bondades del autodidactismo?

Pero hasta que nos atrevemos a sumergirnos en la responsabilidad de la formación propia, vemos con claridad, cómo es que fuimos “educados” –mejor dicho aleccionados- con raquíticos premios y castigos que nos fueron llevan por la senda del “ser” y del “deber ser” socialmente aceptados.

Lo mismo que pasa con nuestra educación sucede con nuestras relaciones humanas y con todo lo que nos rodea.

Pienso en todo esto mientras repaso las breves líneas del cuento sufí: El camello atado.

Es tan breve la historia que me permitiré compartírsela íntegramente:

“Una larga caravana de camellos avanzaba por el desierto hasta que llegó a un oasis y los hombres decidieron pasar allí la noche.

“Conductores y camellos estaban cansados y con ganas de dormir, pero cuando llegó el momento de atar a los animales, se dieron cuenta de que faltaba un poste. Todos los camellos estaban debidamente estacados excepto uno. Nadie quería pasar la noche en vela vigilando al animal pero, a la vez, tampoco querían perder el camello. Después de mucho pensar, uno de los hombres tuvo una buena idea.

“Fue hasta el camello, cogió las riendas y realizó todos los movimientos como si atara el animal a un poste imaginario. Después, el camello se sentó, convencido de que estaba fuertemente sujeto y todos se fueron a descansar.

“A la mañana siguiente, desataron a los camellos y los prepararon para continuar el viaje. Había un camello, sin embargo, que no quería ponerse en pie. Los conductores tiraron de él, pero el animal no quería moverse.

“Finalmente, uno de los hombres entendió el porqué de la obstinación del camello. Se puso de pie delante del poste de amarre imaginario y realizó todos los movimientos con que normalmente desataba la cuerda para soltar al animal. Inmediatamente después, el camello se puso en pie sin la menor vacilación, creyendo que ya estaba libre”.

Después de leer el cuento, ¿a poco no es inevitable preguntarse cuántas veces nos hemos comportado como el camello atado a la soga imaginaria?

Claro que no se trata de establecer las condiciones de más moralina, de lo que se trata es de hacer un análisis sincero y profundo de cómo es que depositamos nuestra libertad y capacidad en las manos de otros que sin mayor esfuerzo nos conducen por el ciclo del fatídico destino.

Es impostergable tomar cabal conciencia de nuestro estado del “camello con la soga imaginaria”, para de una vez por todas llevar las riendas de nuestra vida sin intermediarios y sin ataduras.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
22 Junio 2017 04:00:00
Olvidamos celebrar la vida, Xóchitl Castro no.
Si muy frecuentemente festejamos cualquier trivialidad, ¿por qué no celebrar cuestiones más importantes como la vida misma y la maravilla de estar vivos?

Festejar la vida y estar vivos es un acto de toma de conciencia desde la alegría, desde el gozo que provoca relacionarse con la infinitud del universo que nos rodea y la incógnita que encierra cada instante.

Celebrar la vida como un hábito disciplinado es darse “bocados” de salud que prolongan la existencia.

Celebramos la vida cada vez que compartimos nuestro saber y aprendemos de los otros, cada vez que establecemos una relación dialógica por el placer de dar y recibir, esto es educación permanente y se cimenta en el cambio.

Pienso en todo ello a propósito del reciente recital de Xóchitl Castro Reyes, la mejor declamadora de la Cuenca y colaboradora de Sabersinfin.com, que llevó por nombre: Celebrando la Vida.

El recital Celebrando la Vida fue concebido para conmemorar el septuagésimo cumpleaños de la también poeta.

Xóchitl no quiso pastel de fiesta sino darse un “bocado” de vida con un recital de poesía mística cobijada por quienes la han seguido durante décadas en su terruño adoptivo: Tuxtepec, Oaxaca.

De alguna manera Xóchitl Che, como también es conocida la jovial oaxaqueña, visibilizó con su recital más elementos de lo que implica celebrar la vida.

Hacer cosas provechosas que tanto nos placen y que adicionalmente son nutritivas para los demás, es de cierta manera una forma de ser agradecidos con la vida, porque compartimos lo que hemos recibido en nuestro andar.

Compartir con júbilo no es una cuestión superficial de motivación pasajera, es saber en nuestros adentros qué tanto hemos tenido que arar para estar en donde nos hallamos, y sabiendo que ha habido capítulos tristes y amargos, no quedarse anclados ni al dolor ni al resentimiento.

Veo en las fotografías y vídeos del recital a una Xóchitl bañada por los reflectores, y no dejo de pensar en una especie de sublimación por el arte y el agradecimiento.

Xóchitl es agradecida y el múltiple entramado de actos que provocan la realidad, le retribuye con momentos que recordará el resto de sus días.

En cada declamación Xóchitl se da vida y parece como si recargara de cierta energía a los asistentes que siguen atentos cada una de sus interpretaciones.

Sigo viendo las interpretaciones de Xóchitl, y no obstante que es a través de una pantalla, no puedo evadir vincularla a la efigie de una sacerdotisa oficiante, como aquellas ancianas de sabiduría de los gélidos bosques nórdicos, las montañas sudamericanas o los centros ceremoniales aztecas o mayas.

Después de ver las apabullantes notas de violencia y más violencia que salpican nuestra realidad, cae uno en cuenta lo valioso que es celebrar la vida así como lo ha hecho Xóchitl Castro y el grupo de amigos que siempre han estado a su lado.

¿Le toma usted la palabra a Xóchitl de festejar la vida?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
19 Junio 2017 03:00:00
Olvidamos celebrar la vida, Xóchitl Castro no
“Celebro estar vivo, porque aún tengo la oportunidad de ser lo que no he sido”.

Abel Pérez Rojas.

Si muy frecuentemente festejamos cualquier trivialidad, ¿por qué no celebrar cuestiones más importantes como la vida misma y la maravilla de estar vivos?

Festejar la vida y estar vivos es un acto de toma de conciencia desde la alegría, desde el gozo que provoca relacionarse con la infinitud del universo que nos rodea y la incógnita que encierra cada instante.

Celebrar la vida como un hábito disciplinado es darse “bocados” de salud que prolongan la existencia.

Celebramos la vida cada vez que compartimos nuestro saber y aprendemos de los otros, cada vez que establecemos una relación dialógica por el placer de dar y recibir, esto es educación permanente y se cimenta en el cambio.

Pienso en todo ello a propósito del reciente recital de Xóchitl Castro Reyes, la mejor declamadora de la Cuenca y colaboradora de Sabersinfin.com, que llevó por nombre: Celebrando la Vida.

El recital Celebrando la Vida fue concebido para conmemorar el septuagésimo cumpleaños de la también poeta.

Xóchitl no quiso pastel de fiesta sino darse un “bocado” de vida con un recital de poesía mística cobijada por quienes la han seguido durante décadas en su terruño adoptivo: Tuxtepec, Oaxaca.

De alguna manera Xóchitl Che, como también es conocida la jovial oaxaqueña, visibilizó con su recital más elementos de lo que implica celebrar la vida.

Hacer cosas provechosas que tanto nos placen y que adicionalmente son nutritivas para los demás, es de cierta manera una forma de ser agradecidos con la vida, porque compartimos lo que hemos recibido en nuestro andar.

Compartir con júbilo no es una cuestión superficial de motivación pasajera, es saber en nuestros adentros qué tanto hemos tenido que arar para estar en donde nos hallamos, y sabiendo que ha habido capítulos tristes y amargos, no quedarse anclados ni al dolor ni al resentimiento.

Veo en las fotografías y vídeos del recital a una Xóchitl bañada por los reflectores, y no dejo de pensar en una especie de sublimación por el arte y el agradecimiento.

Xóchitl es agradecida y el múltiple entramado de actos que provocan la realidad, le retribuye con momentos que recordará el resto de sus días.

En cada declamación Xóchitl se da vida y parece como si recargara de cierta energía a los asistentes que siguen atentos cada una de sus interpretaciones.

Sigo viendo las interpretaciones de Xóchitl, y no obstante que es a través de una pantalla, no puedo evadir vincularla a la efigie de una sacerdotisa oficiante, como aquellas ancianas de sabiduría de los gélidos bosques nórdicos, las montañas sudamericanas o los centros ceremoniales aztecas o mayas.

Después de ver las apabullantes notas de violencia y más violencia que salpican nuestra realidad, cae uno en cuenta lo valioso que es celebrar la vida así como lo ha hecho Xóchitl Castro y el grupo de amigos que siempre han estado a su lado.

¿Le toma usted la palabra a Xóchitl de festejar la vida?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
18 Junio 2017 04:06:00
Estamos entre la división y el placer al sometimiento
“Divididos, lamemos nuestras cadenas”. Abel Pérez Rojas.

Son múltiples los factores que nos han traído hasta donde nos encontramos: altos índices de delincuencia y corrupción, dilapidación de la riqueza nacional, supeditación a los intereses internacionales, ignorancia y más ignorancia, manipulación, en fin, toda una serie de calamidades que bien se pueden sintetizar en la suma división que nos
caracteriza.

No son necesarias encuestas ni minuciosos estudios para confirmar que estamos divididos y que cada vez más vamos al precipicio del “sálvese quien pueda”.

Los mexicanos estamos tan divididos que no se ve la forma en que podamos hacer a un lado nuestras diferencias y sumar esfuerzos para rescatar a nuestro país.

¿Cómo tejer en entornos donde nos cuidamos del que está a nuestro lado porque sabemos que a últimas fechas la maldad también es sinfín?

Tal vez algo que ayude a zanjar nuestras diferencias tenga que ver con el origen de nuestras divisiones y los beneficiarios de las
mismas.

Los mexicanos estamos divididos como resultado de estrategias históricas para apaciguarnos y facilitar nuestra conducción y
sometimiento.

Divididos no generamos la suficiente resistencia a los saqueos de nuestras riquezas ni a los abusos de quienes se quieren eternizar en el poder.

Pulverizados somos ajenos a las bondades de la interioridad contrastada con la otredad.

Fraccionados, agudizamos nuestra ceguera, hija del egoísmo y de la soberbia.

Naufragamos en torno a la isla propia, tratando de sobrevivir sin entender que cualquier logro personal es pírrico si no echa raíces en el desarrollo colectivo.

El enjambre de raíces es débil si no fundimos las causas externas –sociales, políticas, económicas-con las individuales e íntimas (psicológicas, ideológicas,
metafísicas).

Cierto es que una casta política y económica se comporta cada vez más como un cártel que cierra cualquier paso a la vida democrática, pero también es cierto que centrar sólo nuestra mirada en esa parte del fenómeno hace que evadamos nuestra gris contribución a las fisuras que señalamos y
padecemos.

Somos tan responsables de permitir que nos traten como zombis, como también lo somos de lamer las cadenas y degustar la
condición.

Pero, aquí estamos y sólo depende de nosotros y las sinergias que seamos capaces de generar para que las cosas cambien.

Estoy plenamente convencido de que desde nuestro ámbito podemos contribuir a frenar la erosión de los lazos sociales y también que podemos activar círculos bondadosos en todos los sentidos.

Claro que podemos contribuir si no nos damos por vencidos ni nos enfrascamos en las preguntas y respuestas de siempre.

Pese a todo, algo que también es cierto es que mujeres y hombres están labrando silenciosamente en el día con día, muchos con la pena de sentirse solos y otros con la fuerza de saber que en distintos frentes se da la batalla por generar un país mejor.

Urge dejar el aislamiento y la división, es edificativo exhibir que sentir placer por el sometimiento es una conducta enfermiza que tarde o temprano nos dejará en la miseria.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
12 Junio 2017 04:00:00
Estamos entre la división y el placer al sometimiento
Son múltiples los factores que nos han traído hasta donde nos encontramos: altos índices de delincuencia y corrupción, dilapidación de la riqueza nacional, supeditación a los intereses internacionales, ignorancia y más ignorancia, manipulación, en fin, toda una serie de calamidades que bien se pueden sintetizar en la suma división que nos caracteriza.

No son necesarias encuestas ni minuciosos estudios para confirmar que estamos divididos y que cada vez más vamos al precipicio del “sálvese quien pueda”.

Los mexicanos estamos tan divididos que no se ve la forma en que podamos hacer a un lado nuestras diferencias y sumar esfuerzos para rescatar a nuestro país.

¿Cómo tejer en entornos donde nos cuidamos del que está a nuestro lado porque sabemos que a últimas fechas la maldad también es sinfín?

Tal vez algo que ayude a zanjar nuestras diferencias tenga que ver con el origen de nuestras divisiones y los beneficiarios de las mismas.

Los mexicanos estamos divididos como resultado de estrategias históricas para apaciguarnos y facilitar nuestra conducción y sometimiento.

Divididos no generamos la suficiente resistencia a los saqueos de nuestras riquezas ni a los abusos de quienes se quieren eternizar en el poder.

Pulverizados somos ajenos a las bondades de la interioridad contrastada con la otredad.

Fraccionados, agudizamos nuestra ceguera, hija del egoísmo y de la soberbia.

Naufragamos en torno a la isla propia, tratando de sobrevivir sin entender que cualquier logro personal es pírrico si no echa raíces en el desarrollo colectivo.

El enjambre de raíces es débil si no fundimos las causas externas –sociales, políticas, económicas-con las individuales e íntimas (psicológicas, ideológicas, metafísicas).

Cierto es que una casta política y económica se comporta cada vez más como un cártel que cierra cualquier paso a la vida democrática, pero también es cierto que centrar sólo nuestra mirada en esa parte del fenómeno hace que evadamos nuestra gris contribución a las fisuras que señalamos y padecemos.

Somos tan responsables de permitir que nos traten como zombis, como también lo somos de lamer las cadenas y degustar la condición.

Pero, aquí estamos y sólo depende de nosotros y las sinergias que seamos capaces de generar para que las cosas cambien.

Estoy plenamente convencido de que desde nuestro ámbito podemos contribuir a frenar la erosión de los lazos sociales y también que podemos activar círculos bondadosos en todos los sentidos.

Claro que podemos contribuir si no nos damos por vencidos ni nos enfrascamos en las preguntas y respuestas de siempre.

Pese a todo, algo que también es cierto es que mujeres y hombres están labrando silenciosamente en el día con día, muchos con la pena de sentirse solos y otros con la fuerza de saber que en distintos frentes se da la batalla por generar un país mejor.

Urge dejar el aislamiento y la división, es edificativo exhibir que sentir placer por el sometimiento es una conducta enfermiza que tarde o temprano nos dejará en la miseria.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
11 Junio 2017 04:07:00
El privilegio de acudir a Hannibal Lecter
“Eres lo que eres por lo que has sido, y serás en gran medida por lo que eres ahora”. Abel Pérez Rojas

Es un privilegio tener en nuestro acervo experiencias plenamente identificadas a las cuales acudir para volver a vivir pensamientos y sentimientos, o bien como nichos personales en la convivencia consigo mismo y con los demás.

En estos asuntos de acudir a pasajes específicos del pasado, Anthony Hopkins, el
celebre actor británico, es un privilegiado confeso, sobre todo en relación con su inolvidable interpretación del doctor Hannibal Lecter.

En una reciente entrevista (Bild am Sonntag, citada por La Jornada), Hopkins habla de su soledad y de temas varios, entre ellos dice que no obstante transcurridos más de 25 años de la película El Silencio de los Inocentes (The Silence of the Lambs), frecuentemente la prensa le sigue preguntando sobre el doctor Lecter.

Hopkins hace una pequeña confesión en la entrevista, porque dice que a veces en fiestas se mete en el personaje y que: “Incluso si estoy de buen humor, me meto durante unos minutos en el papel de Lecter”,
agregó.

¿Se imagina usted la experiencia i-nolvidable si aunque sea por unos breves minutos Anthony Hopkins interpreta frente a usted la mirada inteligente del sanguinario caníbal?

Pero, por otra parte, ¿no acaso el personaje es para el actor una especie de traje, en el cual una vez enfundado, sus emociones y pensamientos se alinean acorde a la descripción del guion?

Al leer y reflexionar sobre los pequeños permisos que se da Hopkins en relación con Hannibal, no puede evitar recordar las palabras que hace poco un buen amigo que interpreta en fiestas infantiles a Spiderman me dijera: “Me dan nervios las alturas, pero una vez enfundado en el traje del arácnido todo cambia, cualquier rasgo de acrofobia desaparece”, me compartió.

En cierta forma nos sucede algo parecido a quienes escribimos. A mí me sucede con la poesía.

Me traslado a mundos distantes y experimento emociones de todo tipo cuando comparto públicamente alguno de mis poemas. En cierta forma soy otro, como el actor es otro cuando asume el papel que
interpreta.

Y estoy seguro que algo parecido experimentan los creadores sin importar el arte del que se trate.

Por extensión y por la propia naturaleza humana ¿acaso no todos en mayor o menor medida y frecuencia podemos experimentar situaciones y pasajes significativos del pasado?

¡Claro que sí!, sólo que hacerlo de manera consciente potencia la experiencia y la convierte en un recurso de nuestro acervo.

Un recurso al cual podemos acudir cuantas veces sea necesario y cuando más nos convenga.

También es una herramienta de aprendizaje, porque nos sirve para contrastar lo que somos y lo que no somos, es decir, entre lo que vivimos realmente y lo que actuamos hay un trecho que evidencia las múltiples posibilidades que tenemos para elegir
cambiar.

Vea usted que los creadores artísticos tienen la oportunidad de acudir constantemente a esta relación dialógica para nutrirse y seguir creando: lo que soy con lo que no soy, pero puedo ser.

Pero quienes no son artistas también lo pueden hacer acudiendo a sus experiencias previas significativas, para de vez en cuando, así como Hopkins juguetea interpretando ocasionalmente a Lecter, podamos recordar lo que somos con las múltiples posibilidades de lo que podemos ser.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
11 Junio 2017 03:41:00
Estamos entre la división y el placer al sometimiento.
Son múltiples los factores que nos han traído hasta donde nos encontramos: altos índices de delincuencia y corrupción, dilapidación de la riqueza nacional, supeditación a los intereses internacionales, ignorancia y más ignorancia, manipulación, en fin, toda una serie de calamidades que bien se pueden sintetizar en la suma división que nos caracteriza.

No son necesarias encuestas ni minuciosos estudios para confirmar que estamos divididos y que cada vez más vamos al precipicio del “sálvese quien pueda”.

Los mexicanos estamos tan divididos que no se ve la forma en que podamos hacer a un lado nuestras diferencias y sumar esfuerzos para rescatar a nuestro país.

¿Cómo tejer en entornos donde nos cuidamos del que está a nuestro lado porque sabemos que a últimas fechas la maldad también es sinfín?

Tal vez algo que ayude a zanjar nuestras diferencias tenga que ver con el origen de nuestras divisiones y los beneficiarios de las mismas.

Los mexicanos estamos divididos como resultado de estrategias históricas para apaciguarnos y facilitar nuestra conducción y sometimiento.

Divididos no generamos la suficiente resistencia a los saqueos de nuestras riquezas ni a los abusos de quienes se quieren eternizar en el poder.

Pulverizados somos ajenos a las bondades de la interioridad contrastada con la otredad.

Fraccionados, agudizamos nuestra ceguera, hija del egoísmo y de la soberbia.

Naufragamos en torno a la isla propia, tratando de sobrevivir sin entender que cualquier logro personal es pírrico si no echa raíces en el desarrollo colectivo.

El enjambre de raíces es débil si no fundimos las causas externas –sociales, políticas, económicas-con las individuales e íntimas (psicológicas, ideológicas, metafísicas).

Cierto es que una casta política y económica se comporta cada vez más como un cártel que cierra cualquier paso a la vida democrática, pero también es cierto que centrar sólo nuestra mirada en esa parte del fenómeno hace que evadamos nuestra gris contribución a las fisuras que señalamos y padecemos.

Somos tan responsables de permitir que nos traten como zombis, como también lo somos de lamer las cadenas y degustar la condición.

Pero, aquí estamos y sólo depende de nosotros y las sinergias que seamos capaces de generar para que las cosas cambien.

Estoy plenamente convencido de que desde nuestro ámbito podemos contribuir a frenar la erosión de los lazos sociales y también que podemos activar círculos bondadosos en todos los sentidos.

Claro que podemos contribuir si no nos damos por vencidos ni nos enfrascamos en las preguntas y respuestas de siempre.

Pese a todo, algo que también es cierto es que mujeres y hombres están labrando silenciosamente en el día con día, muchos con la pena de sentirse solos y otros con la fuerza de saber que en distintos frentes se da la batalla por generar un país mejor.

Urge dejar el aislamiento y la división, es edificativo exhibir que sentir placer por el sometimiento es una conducta enfermiza que tarde o temprano nos dejará en la miseria.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
08 Junio 2017 03:00:00
El privilegio de acudir a Hannibal Lecter
Es un privilegio tener en nuestro acervo experiencias plenamente identificadas a las cuales acudir para volver a vivir pensamientos y sentimientos, o bien como nichos personales en la convivencia consigo mismo y con los demás.

En estos asuntos de acudir a pasajes específicos del pasado, Anthony Hopkins, el célebre actor británico, es un privilegiado confeso, sobre todo en relación con su inolvidable interpretación del doctor Hannibal Lecter.

En una reciente entrevista (Bild am Sonntag, citada por La Jornada-), Hopkins habla de su soledad y de temas varios, entre ellos dice que no obstante transcurridos más de veinticinco años de la película El Silencio de los Inocentes (The Silence of the Lambs), frecuentemente la prensa le sigue preguntando sobre el doctor Lecter.

Hopkins hace una pequeña confesión en la entrevista, porque dice que a veces en fiestas se mete en el personaje y que: "Incluso si estoy de buen humor, me meto durante unos minutos en el papel de Lecter", agregó.

¿Se imagina usted la experiencia inolvidable si aunque sea por unos breves minutos Anthony Hopkins interpreta frente a usted la mirada inteligente del sanguinario caníbal?

Pero, por otra parte, ¿no acaso el personaje es para el actor una especie de traje, en el cual una vez enfundado, sus emociones y pensamientos se alinean acorde a la descripción del guion?

Al leer y reflexionar sobre los pequeños permisos que se da Hopkins en relación con Hannibal, no pude evitar recordar las palabras que hace poco un buen amigo que interpreta en fiestas infantiles a Spiderman me dijera: “Me dan nervios las alturas, pero una vez enfundado en el traje del arácnido todo cambia, cualquier rasgo de acrofobia desaparece”, me compartió.

En cierta forma nos sucede algo parecido a quienes escribimos. A mí me sucede con la poesía.

Me traslado a mundos distantes y experimento emociones de todo tipo cuando comparto públicamente alguno de mis poemas. En cierta forma soy otro, como el actor es otro cuando asume el papel que interpreta.

Y estoy seguro que algo parecido experimentan los creadores sin importar el arte de la que se trate.

Por extensión y por la propia naturaleza humana ¿Acaso no todos en mayor o menor medida y frecuencia podemos experimentar situaciones y pasajes significativos del pasado?

¡Claro que sí!, sólo que hacerlo de manera consciente potencia la experiencia y la convierte en un recurso de nuestro acervo.

Un recurso al cual podemos acudir cuántas veces sea necesario y cuando más nos convenga.

También es una herramienta de aprendizaje, porque nos sirve para contrastar lo que somos y lo que no somos, es decir, entre lo que vivimos realmente y lo que actuamos hay un trecho que evidencia las múltiples posibilidades que tenemos para elegir cambiar.

Vea usted que los creadores artísticos tienen la oportunidad de acudir constantemente a esta relación dialógica para nutrirse y seguir creando: lo que soy con lo que no soy, pero puedo ser.

Pero quienes no son artistas también lo pueden hacer acudiendo a sus experiencias previas significativas, para de vez en cuando, así como Hopkins juguetea interpretando ocasionalmente a Lecter, podamos recordar lo que somos con las múltiples posibilidades de lo que podemos ser.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
07 Junio 2017 09:40:00
El privilegio de acudir a Hannibal Lecter
“Eres lo que eres por lo que has sido, y serás en gran medida por lo que eres ahora”.
Abel Pérez Rojas

Es un privilegio tener en nuestro acervo experiencias plenamente identificadas a las cuales acudir para volver a vivir pensamientos y sentimientos, o bien como nichos personales en la convivencia consigo mismo y con los demás.

En estos asuntos de acudir a pasajes específicos del pasado, Anthony Hopkins, el célebre actor británico, es un privilegiado confeso, sobre todo en relación con su inolvidable interpretación del doctor Hannibal Lecter.

En una reciente entrevista (Bild am Sonntag, citada por La Jornada-), Hopkins habla de su soledad y de temas varios, entre ellos dice que no obstante transcurridos más de veinticinco años de la película El Silencio de los Inocentes (The Silence of the Lambs), frecuentemente la prensa le sigue preguntando sobre el doctor Lecter.

Hopkins hace una pequeña confesión en la entrevista, porque dice que a veces en fiestas se mete en el personaje y que: "Incluso si estoy de buen humor, me meto durante unos minutos en el papel de Lecter", agregó.

¿Se imagina usted la experiencia inolvidable si aunque sea por unos breves minutos Anthony Hopkins interpreta frente a usted la mirada inteligente del sanguinario caníbal?

Pero, por otra parte, ¿no acaso el personaje es para el actor una especie de traje, en el cual una vez enfundado, sus emociones y pensamientos se alinean acorde a la descripción del guion?

Al leer y reflexionar sobre los pequeños permisos que se da Hopkins en relación con Hannibal, no pude evitar recordar las palabras que hace poco un buen amigo que interpreta en fiestas infantiles a Spiderman me dijera: “Me dan nervios las alturas, pero una vez enfundado en el traje del arácnido todo cambia, cualquier rasgo de acrofobia desaparece”, me compartió.

En cierta forma nos sucede algo parecido a quienes escribimos. A mí me sucede con la poesía.

Me traslado a mundos distantes y experimento emociones de todo tipo cuando comparto públicamente alguno de mis poemas. En cierta forma soy otro, como el actor es otro cuando asume el papel que interpreta.

Y estoy seguro que algo parecido experimentan los creadores sin importar el arte de la que se trate.

Por extensión y por la propia naturaleza humana ¿Acaso no todos en mayor o menor medida y frecuencia podemos experimentar situaciones y pasajes significativos del pasado?

¡Claro que sí!, sólo que hacerlo de manera consciente potencia la experiencia y la convierte en un recurso de nuestro acervo.

Un recurso al cual podemos acudir cuántas veces sea necesario y cuando más nos convenga.

También es una herramienta de aprendizaje, porque nos sirve para contrastar lo que somos y lo que no somos, es decir, entre lo que vivimos realmente y lo que actuamos hay un trecho que evidencia las múltiples posibilidades que tenemos para elegir cambiar.

Vea usted que los creadores artísticos tienen la oportunidad de acudir constantemente a esta relación dialógica para nutrirse y seguir creando: lo que soy con lo que no soy, pero puedo ser.

Pero quienes no son artistas también lo pueden hacer acudiendo a sus experiencias previas significativas, para de vez en cuando, así como Hopkins juguetea interpretando ocasionalmente a Lecter, podamos recordar lo que somos con las múltiples posibilidades de lo que podemos ser.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
09 Mayo 2017 04:00:00
Detención de políticos, purga para que todo siga igual
Cuando en México se detiene a algún funcionario corrupto de alto calibre –el caso más reciente es Javier Duarte–, se desata una especie de purga que sirve como válvula de escape de la ira popular.

Es entendible, son tantas décadas de prepotencia, abuso y complicidad, que cualquier asunto de esta naturaleza unifica voces y provoca que hasta los más parcos manifiesten su hartazgo.

Sin embargo, pasado el espectáculo mediático que suele acompañar a cada una de estas detenciones de relumbrón, las cosas siguen como de costumbre: unos cuantos enriqueciéndose a manos llenas al amparo del poder, de las relaciones o el fuero, mientras millones siguen su viacrucis del día con día.

Todo esto es un ciclo que se repite infaltablemente en cada sexenio, de tal manera que cada administración tiene muy bien identificada la ruta: alguna detención espectacular al inicio de la gestión –para dar pie a que la sociedad crea que ahora sí las cosas van en serio– y siempre tener en la lista de espera a más de algún político dispuesto a caer en desgracia para recurrir a su detención en caso de que los índices de popularidad estén a la baja –como es el caso del presidente Peña– o cuando la ira amenace con desbordarse por el aumento de los precios –como el gasolinazo–, o para desviar la atención de algún otro tema que no convenga tener mucho tiempo en las ocho columnas de los medios.

El fenómeno es cíclico y puede repetirse cuantas veces sea necesario porque finalmente los políticos son desechables y prescindibles.

Los rostros y los nombres pasan –como en su momento fueron los Gordillo, los Hernández Galicia, ahora los Duarte y mañana los que vengan–, pero lo que importa, claro, para los dueños del show, es que la maquinaria siga intacta para que ellos –ahora convertidos en corporaciones dinásticas–, puedan seguir moviendo los hilos sin despeinarse, y como buenos titiriteros nos cuenten historias de fantasía.

Ver las detenciones de políticos corruptos bajo este contexto nos permite vacunarnos del jolgorio oficial y del desánimo popular que emerge después de algunas semanas.

¿A poco no queda un vacío que indigna después de ver que nada cambia al concluir la pasarela mediática del villano favorito del momento?

Es verdaderamente patético ver cómo una y otra vez se le apuesta a la mala memoria del pueblo para repetir cuantas veces sean necesarios los libretos que conforman los usos y costumbres de la política mexicana.

Lo peor es que siguen funcionando, y al parecer les seguirán dando resultado mientras predominen entre nosotros la ignorancia y la miseria.

Vale la pena pensar y actuar a profundidad para que cada uno de nosotros no engrose las filas de quienes le dan cierto margen de creencia a estas burdas puestas en escena.

¿Usted es de los que cree que por sí solas las detenciones de políticos corruptos van cambiar las cosas?

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas

Escritor y educador permanente.
08 Mayo 2017 03:00:00
Detención de políticos, purga para que todo siga igual
Cuando en México se detiene a algún funcionario corrupto de alto calibre –el caso más reciente es Javier Duarte- se desata una especie de purga que sirve como válvula de escape de la ira popular.

Es entendible, son tantas décadas de prepotencia, abuso y complicidad, que cualquier asunto de esta naturaleza unifica voces y provoca que hasta los más parcos manifiesten su hartazgo.

Sin embargo, pasado el espectáculo mediático que suele acompañar a cada una de estas detenciones de relumbrón, las cosas siguen como de costumbre: unos cuantos enriqueciéndose a manos llenas al amparo del poder, de las relaciones o el fuero, mientras millones siguen su viacrucis del día con día.

Todo esto es un ciclo que se repite infaltablemente en cada sexenio, de tal manera que cada administración tiene muy bien identificada la ruta: alguna detención espectacular al inicio de la gestión –para dar pie a que la sociedad crea que ahora sí las cosas van en serio- y siempre tener en la lista de espera a más de algún político dispuesto a caer en desgracia para recurrir a su detención en caso de que los índices de popularidad estén a la baja –como es el caso del presidente Peña- o cuando la ira amenace con desbordarse por el aumento de los precios –como el gasolinazo- o para desviar la atención de algún otro tema que no convenga tener mucho tiempo en las ocho columnas de los medios.

El fenómeno es cíclico y puede repetirse cuantas veces sea necesario porque finalmente los políticos son desechables y prescindibles.

Los rostros y los nombres pasan –como en su momento fueron los Gordillo, los Hernández Galicia, ahora los Duarte y mañana los que vengan-, pero lo que importa, claro, para los dueños del show, es que la maquinaria siga intacta para que ellos -ahora convertidos en corporaciones dinásticas-, puedan seguir moviendo los hilos sin despeinarse, y como buenos titiriteros nos cuenten historias de fantasía.

Ver las detenciones de políticos corruptos bajo este contexto nos permite vacunarnos del jolgorio oficial y del desánimo popular que emerge después de algunas semanas.

¿A poco no queda un vacío que indigna después de ver que nada cambia al concluir la pasarela mediática del villano favorito del momento?

Es verdaderamente patético ver como una y otra vez se le apuesta a la mala memoria del pueblo para repetir cuantas veces sean necesarios los libretos que conforman los usos y costumbres de la política mexicana.

Lo peor es que siguen funcionando, y al parecer les seguirán dando resultado mientras predominen entre nosotros la ignorancia y la miseria.

Vale la pena pensar y actuar a profundidad para que cada uno de nosotros no engrose las filas de quienes le dan cierto margen de creencia a estas burdas puestas en escena.

¿Usted es de los que cree que por sí solas las detenciones de políticos corruptos van cambiar las cosas?

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
30 Abril 2017 04:06:00
El valor del silencio
El silencio de Javier Duarte es invaluable, considerando que indudablemente él sabe mucho de muchos que hoy día ocupan puestos públicos importantísimos. El tiempo corroborará cómo el silencio de Duarte le sacará adelante.

En el sistema político económico mexicano, difícilmente alguien puede ascender y ocupar un puesto predominante sin lograr alianzas, acuerdos, complicidades. Muchas veces inconfesables, incomunicables.

Precisamente ahí radica la fortaleza y confianza de Javier ahora que se encuentra detenido.

Se entiende que él tiene mucha información que ocultó, alguna de ella ya salió a la luz como ciertas de sus propiedades, algunos excesos y la forma como realizó algunas de las multimillonarias operaciones por las cuales ahora se le procesa.

Pero, ¿qué más sabe Javier Duarte?

¿A quiénes más podría implicar en los delitos por los cuales se le acusa?

¿Cree usted que algún día realmente sepamos a cabalidad todo ello?

Por supuesto que lo que podamos saber a través de las noticias es muy poco, por eso aquellos que ocultará el exgobernador con su silencio pueden estar hasta cierto punto tranquilos.

Por ahora Javier Duarte sólo está cumpliendo una función social de desahogo de la cólera pública, esto aligera las exigencias de justicia de los hechos por los cuales el país debiera sentirse agraviado.

Como Duarte de Ochoa se ha convertido en el símbolo de la corrupción, ahora es una especie de celebridad del lado oscuro.

Así que Javier Duarte sabe mucho y también sabe que debe guardar silencio. No dude usted que lo va a hacer.

Entonces veremos una vez más el guion que ya conocemos perfectamente: show mediático, un proceso que va a tardar un par de años y luego una condena relativamente breve que permita que las cosas se enfríen, para que después de algunos años pueda recobrar su libertad, claro que con gran parte del botín que está en juego.

Javier Duarte sabe demasiado y dé por hecho que seguirá al pie de la letra una de las máximas que todo político que se precie de serlo debe acatar: saber cuándo guardar silencio y cuándo hablar.

Duarte de Ochoa sabe que son días de guardar silencio, ese será su pasaporte para al cabo de unos años tener un final feliz.

¿O no?
24 Abril 2017 03:00:00
Duarte sabe mucho, su silencio le sacará adelante
El silencio de Javier Duarte es invaluable, considerando que indudablemente él sabe mucho de muchos que hoy día ocupan puestos públicos importantísimos. El tiempo corroborará cómo el silencio de Duarte le sacará adelante.

En el sistema político económico mexicano, difícilmente alguien puede ascender y ocupar un puesto predominante sin lograr alianzas, acuerdos, complicidades. Muchas veces inconfesables, incomunicables.

Precisamente ahí radica la fortaleza y confianza de Javier ahora que se encuentra detenido.

Se entiende que él tiene mucha información que ocultó, alguna de ella ya salió a la luz como ciertas de sus propiedades, algunos excesos y la forma cómo realizó algunas de las multimillonarias operaciones por las cuales ahora se le procesa.

Pero, ¿qué más sabe Javier Duarte?

¿A quiénes más podría implicar en los delitos por los cuales se le acusa?

¿Cree usted que algún día realmente sepamos a cabalidad todo ello?

Por supuesto que lo que podamos saber a través de las noticias es muy poco, por eso aquellos que ocultará el ex gobernador con su silencio pueden estar hasta cierto punto tranquilos.

Por ahora Javier Duarte sólo está cumpliendo una función social de desahogo de la cólera pública, esto aligera las exigencias de justicia de los hechos por los cuales el país debiera sentirse agraviado.

Como Duarte de Ochoa se ha convertido en el símbolo de la corrupción, ahora es una especie de celebridad del lado oscuro.

Así que Javier Duarte sabe mucho y también sabe que debe guardar silencio. No dude usted que lo va a hacer.

Entonces veremos una vez más el guión que ya conocemos perfectamente: show mediático, un proceso que va a tardar un par de años y luego una condena relativamente breve que permita que las cosas se enfríen, para que después de algunos años pueda recobrar su libertad, claro que con gran parte del botín que está en juego.

Javier Duarte sabe demasiado y dé por hecho que seguirá al pie de la letra una de las máximas que todo político que se precie de serlo debe acatar: saber cuándo guardar silencio y cuándo hablar.

Duarte de Ochoa sabe que son días de guardar silencio, ese será su pasaporte para al cabo de unos años tener un final feliz.

¿O no?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
18 Abril 2017 04:00:00
La detención de Duarte y la elección del EdoMex
En la elección del Estado de México, contienda que de acuerdo a la opinión de algunos analistas y lo que marcan ciertas encuestas, empezó siendo muy pareja de tres candidatos con verdaderas posibilidades de ganar, pero que conforme transcurran los días se irá perfilando sólo de dos – Alfredo del Mazo (PRI) y Delfina Gómez (Morena), la detención y proceso de extradición de Javier Duarte podría ser lo que haga que la balanza se incline para uno u otro bando.

No es exageración, es tal el encono y rabia que ha desatado a nivel nacional el caso Javier Duarte, que para muchos –los menos informados- la detención de Duarte, junto a la de hace unos días de Tomás Yarrington, va a ser interpretada como la señal de que ahora sí desde Los Pinos se ha dado la orden de acabar con la corrupción.

Sin embargo, la detención y posterior extradición de Duarte dista mucho de ser el punto final con el cual se cierre el escandaloso caso de corrupción e impunidad que ha llamado la atención de la opinión pública internacional, y por supuesto es insuficiente para borrar la indignación que han dejado otros casos que han marcado a toda la actual administración federal.

Seguramente la detención de Duarte será usada por los partidarios de Alfredo del Mazo para imprimir a sus arengas aparente legitimidad de que vale la pena darle al tricolor otra oportunidad para continuar en el poder, pero al menos a la distancia, parece insuficiente ese recurso discursivo frente al 65.2 por ciento de los electores –según la encuesta más reciente de El Universal- que ven con buenos ojos que cambie el partido gobernante en el Estado de México.

También es de esperarse que el resto de los partidos, en particular Morena y el PAN, arremetan con todo para hacer ver que Javier Duarte es sólo un ejemplo de la misma forma de gobernar que ha imperado en el Estado de México, argumento que como se ha visto en otras elecciones, tiene buen efecto entre los jóvenes.

Mal pensados o no, habrá que ver con lupa el uso mediático que se dé en todo el país, particularmente en los estados que renuevan gubernatura -Coahuila, Nayarit-, pero muy particularmente en el Estado de México, porque como se ha podido ver en incontables casos, todo se hace con tintes electorales para que al fin y al cabo el grupo en turno conserve el poder que garantice los privilegios, y el Grupo Atlacomulco ha demostrado que no lo va a soltar tan fácilmente.

Usted qué opina: ¿será usada la detención de Javier Duarte para apuntalar la campaña electoral del PRI en el Estado de México?

Yo digo que sí, aunque tengan que hacer circo, maroma y teatro para hilar sus ideas.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
17 Abril 2017 04:00:00
Serenidad, clave para liberarse de este sistema
Sumergidos en el trajín de la vida diaria, el cual se ha convertido en un ciclo vicioso que prolonga nuestro fatal destino, rara vez –aunque sea por cuestión de escasos momentos- asumimos la serenidad para percatarnos que somos esclavos de un sinfín de preocupaciones que nos fueron sembradas desde nuestros primeros años de vida.

Asirse a la tranquilidad y a la calma, de tal manera que seamos uno con ellas, puede generar las condiciones para sortear el yugo generalizado.

Esto trasciende y complementa lo que le dije hace algún tiempo, en el sentido de que la serenidad es un asunto de salud pública, que se entiende en ese contexto cuando se contrasta frente a los altos índices de personas que padecen alguna enfermedad de carácter emocional y nerviosa.

Si pudiéramos detenernos sin contratiempos y sin prisa –serenamente- frente al sistema social, político, económico y cultural que nos gobierna, veríamos con claridad que se trata de un enorme gigante con pies de barro.

Veríamos que ese gigante –el cual por supuesto tiene nombre y apellido- se alimenta de los miedos y las preocupaciones que disemina en las masas, y que una vez que esto penetra en el corazón y en las mentes de algunos, éstos se encargan de replicarlos en otros, de tal manera que con el paso del tiempo y retroalimentado millones de veces, termina siendo un gigante de cabezas infinitas que parecen devorarlo todo.

Oculta en una maraña de explicaciones principalmente económicas y jurídicas, el sistema en que vivimos se encarga de profundizar nuestra falsa soledad y pequeñez para que repitamos convencidos, como si fueran pensamientos nuestros, que no hay opciones alternativas ni soluciones que no sean las que provienen de sus espejismos: como su “democracia”, su “libertad”, su “dinero”, su filosofía y su único molde de “sociedad”.

Entendamos: serenarse es despertarse.

Serenarse es despertarse porque está más allá de la calma superficial, producto del intelecto.

Serenarse es un estado de mayor y prolongada quietud que tiene su origen en el silencio y el vacío, aquel que los sabios los sabios de la antigüedad simbolizaban en la profundidad de las cavernas y en el punto más oscuro de la noche.

Una vez despierto de esta manera, la conciencia se amplía y estamos listos para acabar con los yugos.

Vale la pena repensar todo lo anterior para plantear un nuevo sistema que sustituya el actual, el cual, sobra decir, se está cayendo a pedazos.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
11 Abril 2017 03:00:00
Cierre de periódicos y éxodo de periodistas,  ¿única alternativa?
El cierre por motivos de seguridad, de la edición impresa del periódico Norte de Ciudad Juárez, pone nuevamente en el foco de la atención pública lo altamente riesgoso que implica desarrollar el periodismo en México, ¿cuántos periódicos más cerrarán para protegerse?, ¿acaso sólo el refugio en el extranjero puede proteger a los periodistas?

Es del conocimiento público que México es uno de los países más peligrosos para el ejercicio periodístico, desgraciadamente ese triste calificativo corresponde tanto por la frecuencia y gravedad de las agresiones, como por la impunidad, que al fin y al cabo se termina convirtiendo en un factor que las alienta.

Por ejemplo, de acuerdo con una investigación realizada por animalpolitico.com, del 2010 al 2016 se registraron 798 denuncias por agresiones contra periodistas, pero de ese universo sólo hay registro de tres sentencias condenatorias, no obstante que 47 fueron por homicidio.

En otras palabras, casi tienen asegurada total impunidad los agresores de periodistas en México.

Todo esto son malas noticias para la libertad de expresión y de comunicación de los mexicanos, porque indudablemente hay un retroceso en la vida democrática de nuestro país.

La sociedad pierde cuando alguien opta por callar ante el temor de que una bala acabe con su vida o con la de un ser querido.

Gana la impunidad y el crimen en las sociedades cuya vox populi sabe muy bien lo que sucede, pero no hay las condiciones para que las plumas, los micrófonos o las cámaras puedan realizar su trabajo con plena libertad y certidumbre.

No sabemos cuántos periódicos más seguirán el ejemplo de Norte de Ciudad Juárez, pero no es difícil adelantar que pase lo que pase, los efectos nocivos serán padecidos por varias generaciones de mexicanos.

¿Acaso usted ve un remedio a esta situación en el corto y mediano plazo?

¿Será que sólo queda a los periodistas y comunicadores sin censura optar por el éxodo y refugiarse en algún otro país para desde ahí continuar su labor?

Pareciera que cómo van las cosas no queda de otra.

Vale la pena repensar con detenimiento las palabras de Óscar A. Cantú, presidente fundador de Norte de Ciudad Juárez:

“Cumplí como ser humano, como ciudadano, como creí conveniente hacerlo, con convicción y amor por mi ciudad; luché acompañado de colaboradores leales hasta el final, a quienes les estoy infinitamente agradecido.

“Todo en la vida tiene un principio y un fin, un precio que pagar. Y si este es la vida, no estoy dispuesto a que lo pague ni uno más de mis colaboradores, tampoco con mi persona”.

Hace mucho que México dejó de ser una sociedad democrática, porque ninguna sociedad que se precie de serlo puede permitirse con tal descaro las agresiones a su prensa.

Por cierto, el homicidio de Miroslava Breach Velducea, colaboradora de La Jornada y Norte de Ciudad Juárez debe ser castigado, al igual que el de cientos de compañeros de los últimos años.

Mientras tanto sigue estando la pregunta en el aire: ¿cuántos periódicos más cerrarán sus puertas por seguridad y cuántos periodistas más emigrarán de estas tierras?

¿Qué le parece?
10 Abril 2017 03:00:00
Cierre de periódicos y éxodo de periodistas, ¿única alternativa?
El cierre por motivos de seguridad, de la edición impresa del periódico Norte de Ciudad Juárez, pone nuevamente en el foco de la atención pública lo altamente riesgoso que implica desarrollar el periodismo en México, ¿cuántos periódicos más cerrarán para protegerse?, ¿acaso sólo el refugio en el extranjero puede proteger a los periodistas?

Es del conocimiento público que México es uno de los países más peligrosos para el ejercicio periodístico, desgraciadamente ese triste calificativo corresponde tanto por la frecuencia y gravedad de las agresiones, como por la impunidad, que al fin y al cabo se termina convirtiendo en un factor que las alienta.

Por ejemplo, de acuerdo con una investigación realizada por animalpolitico.com, del 2010 al 2016 se registraron 798 denuncias por agresiones contra periodistas, pero de ese universo sólo hay registro de tres sentencias condenatorias, no obstante que 47 fueron por homicidio.

En otras palabras, casi tienen asegurada total impunidad los agresores de periodistas en México.

Todo esto son malas noticias para la libertad de expresión y de comunicación de los mexicanos, porque indudablemente hay un retroceso en la vida democrática de nuestro país.

La sociedad pierde cuando alguien opta por callar ante el temor de que una bala acabe con su vida o con la de un ser querido.

Gana la impunidad y el crimen en las sociedades cuya vox populi sabe muy bien lo que sucede, pero no hay las condiciones para que las plumas, los micrófonos o las cámaras puedan realizar su trabajo con plena libertad y certidumbre.

No sabemos cuántos periódicos más seguirán el ejemplo de Norte de Ciudad Juárez, pero no es difícil adelantar que pase lo que pase, los efectos nocivos serán padecidos por varias generaciones de mexicanos.

¿Acaso usted ve un remedio a esta situación en el corto y mediano plazo?

¿Será que sólo queda a los periodistas y comunicadores sin censura optar por el éxodo y refugiarse en algún otro país para desde ahí puedan continuar su labor?

Pareciera que cómo van las cosas las cosas no queda de otra.

Vale la pena repensar con detenimiento las palabras de Óscar A. Cantú, presidente fundador de Norte de Ciudad Juárez:

“Cumplí como ser humano, como ciudadano, como creí conveniente hacerlo, con convicción y amor por mi ciudad; luché acompañado de colaboradores leales hasta el final, a quienes les estoy infinitamente agradecido.

“Todo en la vida tiene un principio y un fin, un precio que pagar. Y si este es la vida, no estoy dispuesto a que lo pague ni uno más de mis colaboradores, tampoco con mi persona”.

Hace mucho que México dejó de ser una sociedad democrática, porque ninguna sociedad que se precie de serlo puede permitirse con tal descaro las agresiones a su prensa.

Por cierto, el homicidio de Miroslava Breach Velducea, colaboradora de La Jornada y Norte de Ciudad Juárez debe ser castigado, al igual que el de cientos de compañeros de los últimos años.

Mientras tanto sigue estando la pregunta en el aire: ¿cuántos periódicos más cerrarán sus puertas por seguridad y cuántos periodistas más emigrarán de estas tierras?

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
04 Abril 2017 04:00:00
Discurrir libremente y la ceguera partidocrática
Diferentes asuntos relacionados con la política partidista ocupan los principales espacios de los medios de comunicación en México, lamentablemente esto va en detrimento de otros temas verdaderamente importantes, que frecuentemente terminan siendo llevados a la misma cesta de la lupa partidista.

Como su nombre lo indica, todo aquello que es llevado a los terrenos de la política partidista, termina “partido”, fragmentado por los intereses de grupo y por las pugnas que en el fondo son alimentadas por la avaricia y la sed insaciable de poder y de los suculentos presupuestos públicos.

Todo lo anterior, aunque no sea llevado al plano de lo consciente, es en esencia una de las causas que provoca el hartazgo y alejamiento de muchos ciudadanos de los asuntos que tienen que ver con el bien marchar de la “polis, aquellos que están más allá de las fobias y filias partidistas”.

Te comparto estas líneas después de que en los más recientes meses he dedicado mis artículos y vídeos a revisar distintos asuntos de carácter político, y que ineludiblemente en muchas ocasiones derivan en revisiones de temas partidistas en boga.

Pero, ¡qué alivio es poder acudir en cualquier momento a lo que están haciendo organizaciones no gubernamentales vinculadas con tareas humanitarias!, o darse tiempo para revisar tópicos filosóficos o temas vinculados con la ciencia y la tecnología.

Créame que es reconfortante desprenderse del encasillamiento promovido por un sistema que usa como fachada la partidocracia.

Ese privilegio que todos tenemos, pero que sólo relativamente pocos ejercemos de ir y venir por el saber universal, es antídoto efectivo para la toxicidad electoral.

Si abandonamos el privilegio de discurrir libremente, corremos el riesgo de ser peones en las pugnas fratricidas electorales, que por cierto en nuestro país son constantes.


No se piense que esta libertad que me he tomado para discurrir como lo vengo haciendo, sea una forma de alentar el cierre de ojos frente a los problemas graves de nuestro país, por el contrario, es sólo una forma de tomar aire, conscientes de que el desentenderse de ello sólo empeora la situación.

Ver que no todo es política partidista es una forma de resistencia y de sobreponerse a lo que bien llamó Javier Sicilia: ceguera partidocrática; esa que afecta a la vida política, a los partidos y a los gobiernos, y que bien lo dijo el poeta:

“Empecinados en sus luchas electorales por el poder, encerrados en esa franja intocada de la realidad de sus oficinas, de sus salarios y de su burbuja de clase, han perdido de vista que el país está balcanizado por el crimen y la corrupción de las instituciones; que los ciudadanos, destrozados por la inseguridad y la impunidad, no miramos en ninguno de ellos una alternativa política; que entre ellos y nosotros hay un divorcio y una lejanía cada vez más hondos, y que el país corre el peligro de entrar en un nihilismo sin retorno o en formas aberradas del autoritarismo”.

Así que no perdamos de vista el actuar de los partidos políticos para tratar de cerrarles la llave de las arcas públicas, pero nutrámonos de muchas otras cosas para mantener la esperanza y la posibilidad de cambiar la situación.

¿Qué le parece?
13 Marzo 2017 03:00:00
Traductores instantáneos, ¿otro paso a la estupidez?
En el futuro inmediato los traductores instantáneos serán de gran utilidad práctica, pero como esto no implica que las personas desarrollen las funciones cerebrales respectivas, posiblemente estemos en la antesala de otro paso más en nuestro tránsito involutivo..

¿Se imagina usted esos escenarios en los cuales con un simple dispositivo pueda comunicarse y entender cualquier otro idioma?

En un panorama de ese tipo las fronteras serían cada vez más injustificables y de cierta forma las distancias se acortarían.

Para sorpresa de muchos esto que parecía hace algunas décadas una simple posibilidad de la ciencia ficción hoy está cada vez más cerca.

Hasta ahora, uno de los traductores simultáneos más conocidos se llama Pilot y puede funcionar con cinco idiomas: inglés, francés, italiano, portugués y español.

A la par de los traductores simultáneos en dispositivos auriculares, seguramente veremos cómo se afinan y precisan los traductores en formato de aplicaciones para dispositivos móviles y las versiones para pc, pero si bien esto nos facilitará realizar más cosas, ¿qué pasará con el desarrollo cerebral de los usuarios? ¿Involucionaremos?

De acuerdo con los especialistas aprender un idioma es un proceso complejo permanente que trasciende las primeras etapas funcionales de la comunicación simple.

Aprender cualquier otro idioma ajeno al materno implica ir al encuentro con una forma de ver el universo, con otras costumbres, con otra historia, casi literalmente hablando, con otro mundo.

Si optamos por auriculares que traduzcan al instante nos privamos de las bondades del ejercicio cerebral. Dichos provechos han sido ampliamente estudiados y claramente marcan diferencias entre el cerebro de una persona monolingüe y otra bilingüe.

Para ilustrar un poco lo anterior le comparto del Viaje al cerebro de un bilingüe: así te cambia hablar dos idiomas, lo siguiente:

“la principal diferencia entre un cerebro monolingüe y otro bilingüe está en su capacidad para tomar decisiones. No es que unos sean más inteligentes que otros, sino que desarrollan otro conjunto de habilidades. Por ejemplo, los bilingües desarrollan capacidades cognitivas que les permiten adaptarse a los cambios en las tareas que están desarrollando. Este se debe a que su cerebro está constantemente eligiendo la lengua en la que se expresa, lo que le da mucha más flexibilidad. También les permite concentrarse y memorizar mejor”.

Aunado a lo anterior deben considerarse los múltiples beneficios del bilingüismo como una forma preventiva ante enfermedades degenerativas cerebrales.

Si ya de por sí quienes somos monolingües, en su gran mayoría nos comunicamos con un número reducido de palabras, ¿qué será de las futuras generaciones a las cuales les bastará dicha pobreza para comunicarse en cualquier parte del mundo?

Vaya desgracia la que se avecina si a todo esto le sumamos que entre los planes de las grandes corporaciones diseñadoras de los dispositivos están ausentes las lenguas maternas de los pueblos originarios.

Por supuesto que no es opción cerrarse a las innovaciones tecnológicas, pero es necesario redoblar esfuerzos por visibilizar el goce de aprender otra lengua, antes de que esta inveterada costumbre pase de moda y la involución que ello representa gane terreno.

¿Está usted de acuerdo?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
06 Marzo 2017 04:00:00
Peña Nieto, el principal problema de México
“Es de sabios hacerse a un lado, si en el fondo sabemos que somos parte del problema”.

Frente a la situación más delicada que se haya vivido en las últimas décadas en nuestro país, todo indica que la sociedad mexicana ya realizó un diagnóstico sencillo y simple, el principal problema de México se llama: Enrique Peña Nieto.

Sé que el título de este artículo puede parecerle una cuestión simplista o el resultado de una fobia, pero no es así, hay varios elementos en los cuales debemos reflexionar a fin de evitar las conclusiones reduccionistas.

Como usted seguramente ya sabe, de acuerdo con recientes sondeos, estamos frente al Gobierno con menor aceptación desde que se usan estudios demoscópicos para tal fin.

Por ello, es irremediable recurrir a los bajísimos índices de aprobación de la gestión del presidente Peña, como un indicador del descontento de la sociedad de cómo se han encarado los problemas de carácter interno y externo.

Al menos en la percepción popular que ha quedado registrada en las diversas encuestas, la inseguridad y la crisis económica son los dos principales problemas identificados por los mexicanos.

Pero la inseguridad y la crisis económica no pueden verse como fenómenos aislados, necesariamente debe tenerse presente la corrupción, para entender por qué siendo un país tan rico nos encontramos tan mal, y por otra parte, por qué pese a las miles de muertes que ha ocasionado la llamada “guerra al narcotráfico”, no se aprecia algún progreso que nos permita atisbar ciertas soluciones en el mediano plazo.

A la luz de esa situación debe entenderse el daño que le han hecho al gobierno de Peña Nieto casos como el de la “casa blanca”, el departamento de Miami o los de exgobernadores señalados por actos escandalosos de corrupción, y que hoy día o se encuentran prófugos o no han sido aún llamados a rendir cuentas.

La figura de Peña Nieto carece –al menos desde la percepción pública- de solvencia moral que le permita llevar a cabo y con profundidad cualquier esfuerzo anticorrupción, peor aún, pareciera que en realidad las distintas instancias creadas para combatirla, sólo fueron diseñadas para cumplir en el papel con las recomendaciones de organismos internacionales especializados en el tema.

Las promesas de Peña Nieto en su campaña electoral relacionadas con la disminución de la violencia simplemente quedaron en palabras. Los hechos demuestran lo contrario.

Nos encontramos bañados de sangre como en los peores días del sexenio de Felipe Calderón.

En cuanto a la política exterior las cosas están peor o al menos igual que en los asuntos internos.

El arribo de Donald Trump vino a evidenciar el grado de dependencia de todo tipo de nuestro país hacia los Estados Unidos.

Y ya teniendo enfrente el problema, en lugar de apoyarse en alguien de gran experiencia, nombró a Luis Videgaray como secretario de Relaciones Exteriores, quien lamentablemente confesó que llegaba al puesto a
“aprender”.

El escritor Joe Barcala sintetizó muy bien qué tan mal está el actuar específico de Peña Nieto frente a Trump:

“Él (Peña Nieto) no puede resolver el problema que tenemos enfrente con Donald Trump, porque es una aplanadora que no se puede resolver sin conocimientos, sin experiencia, con corrupción, ni en español”.

Por si fuera poco, el principal enemigo del Gobierno de Peña Nieto, además de sí mismo, es el tiempo.

Con el cuarto año de gobierno en curso empieza el declive de la figura todopoderosa del Presidente.

Empiezan las deslealtades y las desbandadas hacia otro puerto con mejores posibilidades a partir del 2018.

Lo preocupante es que todavía falta poco más de un año y medio para que concluya esta administración.

El gobierno de Peña Nieto tiene enfrente problemas muy graves y le han agarrado en el peor momento, tanto que la mayoría de los mexicanos en una operación lógica simplista ya detectó que el principal problema de México se llama: Enrique Peña Nieto.

¿Harán algo para salvar un poco de prestigio?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
05 Marzo 2017 04:02:00
Las marchas en México no afectan a Trump
“Estamos perdiendo el tiempo mientras no entendamos el origen del poder de quienes lo ostentan”. Abel Pérez Rojas

Por sí solas, las marchas en México en contra de Donald Trump, le hacen lo que el viento a Juárez, y no es que no tenga el Presidente norteamericano puntos débiles, lo que sucede es que están mal enfocadas porque no se han entendido esos flancos endebles, ni en qué se cimenta su arrogancia.

En nuestro país hemos visto manifestaciones en contra de Trump desde que era candidato, después arreciaron con su toma de protesta.

Son infaltables las pancartas en contra de Trump en las incontables marchas en contra del gasolinazo en todo territorio nacional, y fue el causante de la campaña en redes sociales para colocar en los perfiles la bandera mexicana o el escudo nacional.

Casi a la par del presidente Peña, Trump se ha convertido en el villano favorito de los mexicanos.

El más reciente episodio lo acabamos de vivir este domingo con la controvertida manifestación #VibraMexico, la cual por primera vez reunió a miles, tanto en la capital como en provincia, bajo el fin exprofeso de manifestarle al Presidente norteamericano el rechazo de los mexicanos a sus políticas.

¿Todo esto va a cambiar sus decisiones que provienen de los compromisos de campaña adquiridos con los votantes que lo llevaron al poder?

Definitivamente no.

El principal compromiso que tiene Donald Trump es con los millones que votaron por él y lo llevaron a la Casa Blanca. Eso lo tiene muy claro y como empresario que es, sabe que lo van a evaluar por resultados y no por la simpatía que tengan de él sus vecinos.

En ese contexto debe entenderse que no le ha importado abrir un frente de batalla en contra de los gigantes de la comunicación de su país, ni en contra de la población de origen migrante, porque a pesar de ellos llegó a la Presidencia de los Estados Unidos.

Trump no sólo no va a dar marcha atrás a lo que ha prometido ni a lo que ha emprendido, sino que a mi parecer va a cobrar más vigor después de que su popularidad creció entre los trumpistas del 82 al 84%, según Gallup.

Debe entenderse que hasta ahora la única piedra que ha encontrado Trump en su camino ha sido el poder judicial, el cual le ha marcado un alto en su polémica medida de veto migratorio.

Mientras no se socaven las instancias norteamericanas, las cortes de aquel país sí serán un valioso contrapeso y freno a los arrebatos del millonario Presidente.

Por otra parte, a diferencia de las marchas en México, las manifestaciones en aquél país sí pueden incidir en la aplicación de las medidas decretadas por Trump, porque sin lugar a duda serán un enorme respaldo a las asociaciones dedicadas a la defensa de derechos humanos y a la protección del medio ambiente; y en el ámbito público, a la fortificación de las autoridades locales que decidan resistir bajo el modelo de Ciudades Santuario.

La Marcha de las Mujeres del pasado 21 de enero, tal vez sea la mayor referencia hasta ahora de cómo plantear una manifestación de repercusiones internacionales en contra de Trump.

La Marcha de las Mujeres debió de haberse replicado multitudinariamente en México, como un gesto de solidaridad con el pueblo norteamericano, pero en el reconocimiento de que es el pueblo de aquel país el que sí le puede poner un alto a su Presidente y que por supuesto estamos con ellos.

Creo que las marchas en México, más que en contra de Donald Trump, deberían centrarse en poner tal presión al Gobierno federal que no le quedará ninguna rendija, ninguna posibilidad de negociación a nuestras espaldas, y que no le quedara de otra más que seguir una verdadera estrategia patriótica y, en el ámbito exterior, un hermanamiento real con los países del resto del mundo, en particular con Latinoamérica.

Así que, las marchas en nuestro país en contra de Trump sirven como catarsis y para ver que somos millones los que no comulgamos con sus políticas, pero en los hechos, le hacen lo que el viento a Juárez, sobre todo si en secreto el Gobierno mexicano ya estableció acuerdos con él.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
19 Febrero 2017 04:00:00
Contra Trump puede más el sistema judicial norteamericano
Donald Trump sabe perfectamente que las instancias internacionales en gran medida son una especie de figuras decorativas frente a las decisiones del Presidente de Estados Unidos, pero es todo lo contrario tratándose de los cuerpos legales internos norteamericanos, ellos sí que pueden ponerle freno a sus arrebatos y ocurrencias. Ahí está la clave.

El periodista español Iñaki Gavilondo resumió muy bien por qué las superpotencias ignoran cualquier recomendación o resolutivo de algún organismo internacional, dijo el comunicador de amplia experiencia: “Lo hacen porque quieren y porque pueden”.

Así de simple, los organismos internacionales les hacen muy poco o casi nada a los gigantes del planeta porque ¿con qué fuerza coercitiva los van a someter?

Por el contrario, en el pasado hemos visto cómo los Estados Unidos han puesto en tela de juicio las decisiones de aquellos, y en riesgo la operación de más de uno.

Por ejemplo, en el 2011 debido a la entrada a la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), los Estados Unidos retiraron su aportación a este organismo de la ONU.

Dicha decisión fue un duro golpe para la UNESCO, porque hasta aquel entonces Estados Unidos aportaba el 22% de su presupuesto total.

Es importante destacar que se adujeron normas de la legislación norteamericana que prohibían al Gobierno financiar a organizaciones que aceptaran a los palestinos como miembros.

La lista es larga de incumplimientos de acuerdos específicos de nuestros vecinos en relación con diversos asuntos que se ventilan en instancias como la Organización Mundial del Comercio o el Banco Mundial.

Por otra parte, frecuentemente nos topamos que, en Estados Unidos, por encima de los acuerdos internacionales se coloca la soberanía de los estados de la nación y por ende a sus constituciones locales, radical diferencia de países como México, en los cuales los tratados internacionales están por encima de las leyes y en un segundo plano en relación con la Constitución.

Ese es el marco en el cual deben entenderse las declaraciones recientes de Donald Trump al calificar a la ONU como un “club de gente para reunirse, hablar y pasárselo bien”.

Toda esta soberbia de política exterior, podría estrellarse en asuntos internos cuando se tope con las negativas de jueces y cortes norteamericanas.

Para la mentalidad de Donald Trump fue una humillación que un simple juez federal le haya puesto un alto, a quien por su investidura es uno de los hombres más poderoso del mundo.

El pasado viernes 3 de febrero, un juez federal de Seattle bloqueó el veto de Donald Trump al ingreso de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, lo que provocó una iracunda respuesta del Mandatario, pero pese a su enojo la orden debió acatarse.

Días más tarde, el Gobierno apeló la decisión del juez, pero la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito confirmó que la suspensión al veto presidencial seguía en pie.

Claro que en este caso específico de los migrantes de países musulmanes la confrontación legal apenas empieza, pero podría ser este asunto una pequeña muestra de lo que se avecina en Estados Unidos: la batalla en tribunales norteamericanos que darán organizaciones de ciudadanos que creen violados sus derechos.

El camino a seguir para los millones de afectados por Donald Trump es acudir a los tribunales norteamericanos y lograr que éstos se pronuncien en contra del Presidente.

Esta lección debemos aprenderla quienes estamos de este lado del río Bravo, porque es evidente que, pese a sus gritos y a su poderío, Donald Trump sí tiene freno y encontró a la horma de sus zapatos.

Enhorabuena por el sistema judicial norteamericano. Malas noticias para el aprendiz de dictador. ¿Está usted de acuerdo?
12 Febrero 2017 04:00:00
El Presidente debe entender el ‘¡Fuera Peña!’
“A nadie le sirve cerrar los ojos a la realidad”. Abel Pérez Rojas

Si Peña Nieto comprendiera el valor del “¡Fuera Peña!”, todavía podría rescatar algo de prestigio para él y su Administración.

Bajo la consigna “Fuera Peña” se ha sintetizado el encono generalizado en México que ha quedado claro en las múltiples manifestaciones a lo largo y ancho del país.

La consigna no es nueva y surgió desde aquellas protestas que denunciaron la andanada de anomalías del proceso electoral en el 2012, sólo que ahora, en cualquier protesta de los últimos meses, sin importar que se trate de asuntos totalmente locales, son infaltables las peticiones de renuncia del presidente Peña Nieto.

Lo anterior puede comprobarse al hacer una simple revisión en los registros fotográficos de las marchas, y de forma clara puede usted corroborarlo en la recopilación audiovisual semanal que el escritor Joe Barcala ha realizado de las mismas en su sitio web.

La consigna es una materialización del altísimo nivel de desaprobación del presidente Peña y de su Gabinete, que de acuerdo con las más recientes encuestas rondaría el 86 por ciento.

Pareciera que ante los altos índices de rechazo hacia el Presidente, estaría por demás poner el índice en el grito de guerra de quienes se manifiestan, pero no es así.

Las protestas y la consigna como punta de lanza deben entenderse como un intento de quienes se manifiestan de poder incidir de alguna manera en los problemas que tenemos enfrente y en la forma en que la están abordando las autoridades.

Mal hacen Peña Nieto y sus asesores en desestimar la fuerza social del “Fuera Peña” de las manifestaciones.

El poner al Presidente en el centro de cualquier protesta en el país debe entenderse como la terminación de la paciencia que hasta ahora han mostrado los mexicanos hacia Peña Nieto, pero también en términos generales hacia los políticos.

La impaciencia popular está acortando los márgenes y el tiempo de maniobra del Presidente.

Ante tal encono, ninguna válvula alcanzará para desfogar la inconformidad y expresiones de rechazo que ahora azoran.

Por ejemplo, el “jitomatazo” emprendido por Arneaus den Ruthen y su Poder Anti Gandalla quedarán como un juego de niños.

Nadie en su sano juicio desea la violencia, por eso es importante que el Presidente, como máxima figura política de este país, demuestre que le ha calado el mensaje de las multitudes y que está dispuesto a echar su resto en un viraje de timón verdaderamente patriótico.

Peña Nieto debe reinventarse en lo que le queda de presidente si no quiere consumir cualquier margen de negociación con su sucesor –del partido que sea– que le salve de juicios futuros en tribunales internacionales, además de cerrarle definitivamente todas las puertas a su grupo político, ya no en el 2018, sino en cualquier otro proceso presidencial futuro.

Por el bien de todos, Peña Nieto debe entender el mensaje.

¿Está usted de acuerdo?
09 Febrero 2017 04:00:00
Enrique, entiende, somos patriotas, no cómplices
“Enrique, entiende, somos patriotas, no alcahuetes”, fue el comentario contundente de un lector de uno de mis artículos que diferenció muy bien la necesidad de estar unidos en torno a México, pero que de ninguna manera debe entenderse esto como una aprobación al presidente Peña ni a los políticos mexicanos. Frente a lo que representa un presidente norteamericano como Donald Trump, en las últimas semanas se ha generado un sentimiento nacionalista entre los mexicanos como hace mucho no se había visto.

No es para menos, calaron hondo en el ánimo de nuestro pueblo los insultos y amenazas que ha proferido Donald Trump y las repercusiones económicas y sociales que se avizoran de su Administración hacia México. Además de los agravios, por primera vez cayó a pedazos ese consuelo que teníamos los mexicanos en el sentido de que, por seguridad y conveniencia, los norteamericanos jamás nos darían la espalda ni renegarían de la vecindad desventajosa construida durante años.

Por si fuera poco, el actuar de nuestras autoridades dejó mucho qué desear porque le apostaron al escenario en el que se apaciguarían los ánimos de Trump y se podrían establecer condiciones mínimas de diálogo. Los hechos demostraron lo contrario, Donald Trump sigue empecinado en su misma actitud y planes. Todo parece indicar que nadie lo va a hacer cambiar. Los mexicanos quisimos recuperar años de dependencia, y de la noche a la mañana surgieron esfuerzos por reposicionar lo que somos y lo que hacemos.

El coraje y la indignación fueron seguidos en su gran mayoría por actitudes de nacionalismo cursi, pero también de un sentimiento de revaloración genuino que nos ha orillado a visibilizar nuestros errores y defectos, así como nuestras fortalezas. Es en este contexto en el que debe analizarse el sentimiento de relativa unidad de los mexicanos frente a las amenazas externas y ante nuestro panorama interno.

El repudio y rechazo hacia la Administración de Donald Trump de ninguna manera debe traducirse como una aprobación al presidente Peña y a la Administración federal que él encabeza. Harían mal Peña Nieto y sus asesores en creer que el pueblo mexicano ha olvidado la serie de agravios que viene arrastrando la actual Administración.

Deben entender que es obsoleto aquel paradigma de hace algunas décadas en las cuales ser patriota era sinónimo de ser priista. Adicionalmente ha quedado claro en estas semanas que el encono no es sólo hacia la figura presidencial, también lo es hacia los partidos políticos que en su momento firmaron el Pacto por México y las llamadas reformas estructurales fallidas de este sexenio. Los mexicanos cada vez tienen más presente el amasiato de los partidos políticos en nuestro país. Y tarde o temprano hallarán la forma de hacérselos saber de la manera que más les duela.

En efecto, son tiempos de dar lo mejor de nosotros para sacar a nuestro país adelante, pero se equivocan rotundamente los políticos que creen que pueden colgarse de ese despertar para aumentar su popularidad, y menos de que se les van a solapar sus fechorías. ¿Está usted de acuerdo?
09 Febrero 2017 04:00:00
Enrique, entiende, somos patriotas no cómplices
“Grave error confundir patriotismo con incondicionalidad”.

“Enrique, entiende, somos patriotas no alcahuetes”, fue el comentario contundente de un lector de uno de mis artículos que diferenció muy bien la necesidad de estar unidos en torno a México, pero que de ninguna manera debe entenderse esto como una aprobación al presidente Peña ni a los políticos mexicanos.

Frente a lo que representa un presidente norteamericano como Donald Trump, en las últimas semanas se ha generado un sentimiento nacionalista entre los mexicanos como hace mucho no se había visto.

No es para menos, calaron hondo en el ánimo de nuestro pueblo los insultos y amenazas que ha proferido Donald Trump, y las repercusiones económicas y sociales que se avizoran de su administración hacia México.

Además de los agravios, por primera vez cayó a pedazos ese consuelo que teníamos los mexicanos en el sentido de que, por seguridad y conveniencia, los norteamericanos jamás nos darían la espalda ni renegarían de la vecindad desventajosa construida durante años.

Por si fuera poco, el actuar de nuestras autoridades dejó mucho que desear, porque le apostaron al escenario en el que se apaciguarían los ánimos de Trump y se podrían establecer condiciones mínimas de diálogo.

Los hechos demostraron lo contrario, Donald Trump sigue empecinado en su misma actitud y planes. Todo parece indicar que nadie lo va a hacer cambiar.

Los mexicanos quisimos recuperar años de dependencia, y de la noche a la mañana surgieron esfuerzos por reposicionar lo que somos y lo que hacemos.

El coraje y la indignación fueron seguidos en su gran mayoría por actitudes de nacionalismo cursi, pero también de un sentimiento de revaloración genuino que nos ha orillado a visibilizar nuestros errores y defectos, así como nuestras fortalezas.

Es en este contexto en el que debe analizarse el sentimiento de relativa unidad de los mexicanos frente a las amenazas externas y ante nuestro panorama interno.

El repudio y rechazo hacia la administración de Donald Trump de ninguna manera debe traducirse como una aprobación al presidente Peña y a la administración federal que él encabeza.

Harían mal Peña Nieto y sus asesores en creer que el pueblo mexicano ha olvidado la serie de agravios que viene arrastrando la actual administración.
Deben entender que es obsoleto aquel paradigma de hace algunas décadas en las cuales ser patriota era sinónimo de ser priista.

Adicionalmente ha quedado claro en estas semanas que el encono no es sólo hacia la figura presidencial, también lo es hacia los partidos políticos que en su momento firmaron el Pacto por México y las llamadas reformas estructurales fallidas de este sexenio.

Los mexicanos cada vez tienen más presente el amasiato de los partidos políticos en nuestro país. Y tarde o temprano hallarán la forma de hacérselos saber de la manera que más les duela.

En efecto, son tiempos de dar lo mejor de nosotros para sacar a nuestro país adelante, pero se equivocan rotundamente los políticos que creen que pueden colgarse de ese despertar para aumentar su popularidad, y menos de que se les va a solapar sus fechorías.

¿Está usted de acuerdo?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.




08 Febrero 2017 04:00:00
El presidente debe entender el mensaje del ¡fuera Peña!
“A nadie le sirve cerrar los ojos a la realidad”.
Abel Pérez Rojas

Si Peña Nieto comprende el valor del “fuera Peña”, todavía podría rescatar algo de prestigio para él y su administración.

Bajo la consigna “Fuera Peña” se ha sintetizado el encono generalizado en México que ha quedado claro en las múltiples manifestaciones a lo largo y ancho del país.

La consigna no es nueva y surgió desde aquellas protestas que denunciaron la andanada de anomalías del proceso electoral en el 2012, sólo que ahora en cualquier protesta de los últimos meses, sin importar que se trate de asuntos totalmente locales, son infaltables las peticiones de renuncia del presidente Peña Nieto.

Lo anterior puede comprobarse al hacer una simple revisión en los registros fotográficos de las marchas, y de forma clara puede usted corroborarlo en la recopilación audiovisual semanal que el escritor Joe Barcala ha realizado de las mismas en su sitio web.

La consigna es una materialización del altísimo nivel de desaprobación del presidente Peña y de su gabinete, que de acuerdo con las más recientes encuestas rondaría el 86 por ciento.

Pareciera que ante los altos índices de rechazo hacia el presidente, estaría por demás poner el índice en el grito de guerra de quienes se manifiestan, pero no es así.

Las protestas y la consigna como punta de lanza deben entenderse como un intento de quienes se manifiestan de poder incidir de alguna manera en los problemas que tenemos enfrente y en la forma en que la están abordando las autoridades.
Mal harcen Peña Nieto y sus asesores en desestimar la fuerza social del “Fuera Peña” de las manifestaciones.

El poner al presidente en el centro de cualquier protesta en el país debe entenderse como la terminación de la paciencia que hasta ahora han mostrado los mexicanos hacia Peña Nieto, pero también en términos generales hacia los políticos.

La impaciencia popular está acortando los márgenes y el tiempo de maniobra del presidente.

Ante tal encono, ninguna válvula alcanzará para desfogar la inconformidad y expresiones de rechazo que ahora azoran.

Por ejemplo, el “jitomatazo” emprendido por Arne aus den Ruthen y su Poder Anti Gandalla, quedarán como un juego de niños.

Nadie en su sano juicio desea la violencia, por eso es importante que el presidente, como máxima figura política de este país, demuestre que le ha calado el mensaje de las multitudes y que está dispuesto a echar su resto en un viraje de timón verdaderamente patriótico.

Peña Nieto debe reinventarse en lo que le queda de presidente si no quiere consumir cualquier margen de negociación con su sucesor –del partido que sea- que le salve de juicios futuros en tribunales internacionales, además de cerrarle definitivamente todas las puertas a su grupo político, ya no en el 2018, sino en cualquier otro proceso presidencial futuro.

Por el bien de todos, Peña Nieto debe entender el mensaje.

¿Está usted de acuerdo?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.



31 Enero 2017 03:30:00
Gasolinazo en febrero, ¿nos chantajearán con patriotismo?
“Empiezan jugando con nuestra inteligencia
y siguen socavando nuestra dignidad”.


Frente al descontento del primer gasolinazo de este año y la estrategia del miedo usada para apaciguar el repudio, cabe preguntarse: ¿Ahora se usará el patriotismo exacerbado que surgió como respuesta a las medidas de Donald Trump, para menguar la ola de repudio que generará el inminente segundo aumento de los combustibles previsto para febrero?

Sé que a muchos esta pregunta les parecerá ofensiva precisamente por los llamados a la unidad nacional que de todos lados surge, pero créame que si queremos salir del atolladero en el que nos encontramos es pertinente no dejarnos llevar por la obnubilación que provoca el nacionalismo a ultranza.
Vayamos por partes.
Antes de que la casi totalidad de la atención nacional fuera atrapada por el señor Trump, todos estábamos enardecidos por el impacto del gasolinazo en nuestra economía familiar. Marchas, plantones, tomas de casetas y protestas de todo tipo mostraron el encono de la medida dictada por los responsables de la economía nacional.

No es para menos, al aumento de los combustibles siguió el aumento en alimentos y en términos generales en casi todo.

Tal fue el impacto que de acuerdo con cifras recientes del INEGI la inflación en las primeras dos semanas de enero fue de 4.78 por ciento, cifra que rebasó el 3 por ciento calculado por el Banco de México para todo el año.
La popularidad de la gestión del presidente Peña llegó a sus mínimos históricos de acuerdo con una encuesta realizada por el periódico Reforma, en la cual el 86 por ciento dijo desaprobarla.

Al menos desde que se realizan encuestas en nuestro país para saber los índices de aceptación de una administración, jamás se habían visto números tan negativos.
El país se había unificado en contra del gasolinazo y en contra de sus artífices.

Hasta que tomó posesión Donald Trump de la presidencia de los Estados Unidos y empezó con sus órdenes ejecutivas a acelerar lo que había prometido en su campaña electoral.

La amenaza real que significa para México la administración actual de los Estados Unidos hizo que casi todos –unos por ambición, otros por sinceridad y otros más por ignorancia- pensáramos en la pertinencia de cerrar filas en torno a México y, por supuesto –aunque no nos guste y con sus limitantes respectivas- también en torno a quienes nos representan frente al gobierno de las barras y las estrellas.

Pero, pensar en la pertinencia de estar unidos frente a las amenazas externas no resuelve nuestros problemas internos, porque la corrupción sigue – México cayó 28 lugares en el Índice de Percepción de la Corrupción en el sector público, elaborado por Transparencia Internacional-, continúan las ejecuciones y la violencia de todo tipo, y por si fuera poco cada vez está más cerca la renovación de la presidencia de la república en el 2018.

Guillermo Aboumrad, director de Estrategias de Mercado de Finamex Casa Bolsa, dijo en una reciente nota para Forbes México, que se espera para el 3 de febrero un nuevo gasolinazo del 8 por ciento.

Por si acaso, ya se curó en salud la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (Antad), en voz de su dirigente, Vicente Yáñez, quien dijo que de haber otro gasolinazo en febrero no abrirán sus tiendas por temor a los saqueos.

¿No le parece que están dadas las condiciones para que nos apliquen un segundo gasolinazo y ahora lo hagan abogando a nuestro sentido patrio?
En lo personal creo que sí, por eso debe quedar claro que nuestro sentimiento de solidaridad en torno a lo que es nuestro país de ninguna manera debe entenderse como un respaldo incondicional a las autoridades y a los políticos.

Nuestro país es mucho más que los políticos de nuestro país, por eso es oportuno dejar clara la posibilidad de que intentarán conmovernos por el amor patrio mal entendido.

¿Está usted de acuerdo?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.



22 Enero 2017 03:40:00
Saqueos, ¿el nuevo chupacabras?
“Siembran el pánico y todo cambia”. Abel Pérez Rojas

De confirmarse la versión de que los saqueos han sido una estrategia echada a andar desde las cloacas del poder para desviar la atención sobre los efectos nocivos del gasolinazo, desprestigiar las manifestaciones de inconformidad y pedir el endurecimiento del actuar de los cuerpos policiacos, estaríamos frente a la versión recargada de lo que en su tiempo y contexto fue el chupacabras: un distractor cimentado en la ignorancia y el miedo.

Sí, el chupacabras, aquel mítico ser que según el imaginario popular era una mezcla entre demonio y bestia que succionaba la sangre del ganado, que ocasionaba pérdidas considerables de granjeros y campesinos, pero que a pesar de que hubo quienes ofrecieron una cuantiosa recompensa a quien proporcionara muestras de tejido, que previos estudios, sirvieran para comprobar la existencia de una nueva especie, nunca pudo comprobarse algo.

Claro está que los cadáveres de ganado eran reales, pero varios no cuantificados, fueron montajes de personas ávidas de riqueza y fama; otros fueron víctimas de los depredadores naturales y otros más pudieron haber sido ocasionados por coyotes infectados.

Pese a que la presencia del chupacabras estaba asociada ineludiblemente con el ganado, el temor llegó a las ciudades y empezó a correr el rumor de que preferentemente las personas no transitaran solas por la noche o permanecieran en sus casas.

Muchos se lo creyeron, muchos citadinos vivieron con temor al chupacabras pese a no haber evidencia de su existencia.

Después iría quedando claro que este cuento fue usado desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari para desviar la atención sobre las reformas que desmantelaron el andamiaje nacionalista de la economía y de nuestro sistema jurídico.

Este desmantelamiento fue acompañado de una avalancha de privatizaciones:

“Carlos Salinas de Gortari, vendió casi mil empresas paraestatales, se profundizó la privatización de compañías públicas, tanto por la venta de empresas estratégicas para la economía nacional como por el número de entidades desincorporadas: las 618 empresas paraestatales existentes a inicios del sexenio de Salinas, (1988-1994) decrecieron a 210. Privatizaron gran parte de las empresas estatales porque se pensaba que serían más eficientes e impulsarían el crecimiento del país” (1).

Posteriormente el chupacabras, los avistamientos ovni y otros temas más fueron usados para distraer la atención del homicidio de Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la presidencia, pero sobre todo de los severos problemas que se generaron con el llamado “error de diciembre”.

Ahora, con los saqueos a tiendas departamentales y de conveniencia de los primeros días del 2017, estamos viviendo algo muy parecido a lo de aquellos años y a ciertos escenarios resultantes del exagerado trato a la propagación de la pandemia de gripe A (H1N1) durante 2009 y 2010.

El pánico cundió después de que se difundieron imágenes de saqueos en ciertas zonas de la Ciudad de México, del Estado de México y Veracruz.

El miedo hizo su trabajo con las réplicas de saqueos en ciudades como Puebla, Monterrey y Guadalajara. El terror se había apropiado del mexicano.

En ciudades como Puebla, ante los rumores de que ciertos grupos de encapuchados estaban saqueando colonias y fraccionamientos, colonos levantaron barricadas principalmente nocturnas los días 5, 6 y, en menor medida, el 7 de enero.

Pese a que no había algún video o fotografía de saqueos a domicilios, las personas prefirieron hacer caso a los rumores y a las advertencias vertidas en las redes sociales.

Mujeres y hombres armados con piedras, palos, tubos y hasta armas corrían en pijama de un punto a otro a la espera de los saqueadores que nunca llegaron. Nadie filmó ni fotografió a los saqueadores nocturnos de viviendas, pero muchos juran y perjuran que en todos los casos no entraron a sus colonias debido a las barricadas.

Las imágenes que circularon de esas noches son de los propios vecinos armados, dichas imágenes, ya fuera de contexto, alimentaron aún más el miedo.

Un verdadero escenario propio de las películas de zombis.

Sólo con el paso del tiempo, y en la medida que surjan otros trabajos a la par de los publicados en La Jornada y Proceso, tendremos la certeza del origen, forma de operación, alcances y función de los saqueos, pero lo que sí queda claro es que asuntos muy importantes quedaron en el olvido.

El tema central de todo esto es la política económica por la cual han optado los distintos gobiernos en México, cuya cara sin maquillaje son los gasolinazos, los incrementos de precios en gas, electricidad y alimentos, así como la devaluación del peso. Ahora eso quedó en un segundo y tercer plano.

Para la opinión pública lo más importante son los saqueos.

¿Era el único propósito de los saqueos el sembrar el miedo para mitigar la capacidad de protesta frente a los gasolinazos?

¿En todo este contexto los saqueos recientes son el nuevo chupacabras?

¿Qué le parece?
18 Enero 2017 03:00:00
Saqueos, ¿el nuevo chupacabras?
“Siembran el pánico y todo cambia”.

De confirmarse la versión de que los saqueos han sido una estrategia echada a andar desde las cloacas del poder para desviar la atención sobre los efectos nocivos del gasolinazo, desprestigiar las manifestaciones de inconformidad y pedir el endurecimiento del actuar de los cuerpos policiacos, estaríamos frente a la versión recargada de lo que en su tiempo y contexto fue el chupacabras: un distractor cimentado en la ignorancia y el miedo.

Sí, el chupacabras, aquel mítico ser que según el imaginario popular era una mezcla entre demonio y bestia que succionaba la sangre del ganado, que ocasionaba pérdidas considerables de granjeros y campesinos, pero que a pesar de que hubo quienes ofrecieron una cuantiosa recompensa a quien proporcionara muestras de tejido, que previos estudios, sirvieran para comprobar la existencia de una nueva especie, nunca pudo comprobarse algo.

Claro está que los cadáveres de ganado eran reales, pero varios no cuantificados, fueron montajes de personas ávidas de riqueza y fama; otros fueron víctimas de los depredadores naturales y otros más pudieron haber sido ocasionados por coyotes infectados.

Pese a que la presencia del chupacabras estaba asociada ineludiblemente con el ganado, el temor llegó a las ciudades y empezó a correr el rumor de que preferentemente las personas no transitaran solas por la noche o permanecieran en sus casas.

Muchos se lo creyeron, muchos citadinos vivieron con temor al chupacabras pese a no haber evidencia de su existencia.
Después iría quedando claro que este cuento fue usado desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari para desviar la atención sobre las reformas que desmantelaron el andamiaje nacionalista de la economía y de nuestro sistema jurídico.

Este desmantelamiento fue acompañado de una avalancha de privatizaciones:
“Carlos Salinas de Gortari, vendió casi mil empresas paraestatales, se profundizó la privatización de compañías públicas, tanto por la venta de empresas estratégicas para la economía nacional como por el número de entidades desincorporadas: las 618 empresas paraestatales existentes a inicios del sexenio de Salinas, (1988-1994) decrecieron a 210. Privatizaron gran parte de las empresas estatales porque se pensaba que serían más eficientes e impulsarían el crecimiento del país” (1).

Posteriormente el chupacabras, los avistamientos ovni y otros temas más fueron usados para distraer la atención del homicidio de Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la presidencia, pero sobre todo de los severos problemas que se generaron con el llamado “error de diciembre”.

Ahora, con los saqueos a tiendas departamentales y de conveniencia de los primeros días del 2017, estamos viviendo algo muy parecido a lo de aquellos años y a ciertos escenarios resultantes del exagerado trato a la propagación de la pandemia de gripe A (H1N1) durante 2009 y 2010.

El pánico cundió después de que se difundieron imágenes de saqueos en ciertas zonas de la Ciudad de México, del Estado de México y Veracruz.

El miedo hizo su trabajo con las réplicas de saqueos en ciudades como Puebla, Monterrey y Guadalajara. El terror se había apropiado del mexicano.

En ciudades como Puebla, ante los rumores de que ciertos grupos de encapuchados estaban saqueando colonias y fraccionamientos, colonos levantaron barricadas principalmente nocturnas los días 5, 6 y, en menor medida, el 7 de enero.

Pese a que no había algún video o fotografía de saqueos a domicilios, las personas prefirieron hacer caso a los rumores y a las advertencias vertidas en las redes sociales.

Mujeres y hombres armados con piedras, palos, tubos y hasta armas corrían en pijama de un punto a otro a la espera de los saqueadores que nunca llegaron.

Nadie filmó ni fotografió a los saqueadores nocturnos de viviendas, pero muchos juran y perjuran que en todos los casos no entraron a sus colonias debido a las barricadas.

Las imágenes que circularon de esas noches son de los propios vecinos armados, dichas imágenes, ya fuera de contexto, alimentaron aún más el miedo.
Un verdadero escenario propio de las películas de zombis.

Sólo con el paso del tiempo, y en la medida que surjan otros trabajos a la par de los publicados en La Jornada y Proceso, tendremos la certeza del origen, forma de operación, alcances y función de los saqueos, pero lo que sí queda claro es que asuntos muy importantes quedaron en el olvido.

El tema central de todo esto es la política económica por la cual han optado los distintos gobiernos en México, cuya cara sin maquillaje son los gasolinazos, los incrementos de precios en gas, electricidad y alimentos, así como la devaluación del peso. Ahora eso quedó en un segundo y tercer plano.

Para la opinión pública lo más importante son los saqueos.

¿Era el único propósito de los saqueos el sembrar el miedo para mitigar la capacidad de protesta frente a los gasolinazos?

¿En todo este contexto los saqueos recientes son el nuevo chupacabras?

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente, dirige: Sabersinfin.com

• Máquina del tiempo: recordando las privatizaciones en México
http://www.sopitas.com/266406-maquina-del-tiempo-recordando-las-privatizaciones-en-mexico/
17 Enero 2017 04:00:00
Consiguió Gobierno unirnos contra el gasolinazo
Aunque con múltiples matices, la opinión pública se ha unificado en un solo sentido: el rechazo al más reciente gasolinazo y a la política económica seguida por el Gobierno federal. A todos ha enardecido el gasolinazo, y más cuando se contrasta con las promesas públicas que hizo el presidente Peña y su Gabinete de que con la reforma energética se acabarían los aumentos en los combustibles.

Pese a la apatía mostrada en otras ocasiones, por la cual la inconformidad se queda sólo en las redes sociales y no salta a las calles, en esta ocasión estamos viendo brotes en casi todo el territorio nacional.

Las manifestaciones son tan diversas como diverso es nuestro país. Cuando se va fraguando un movimiento de inconformidad contra un Gobierno es frecuente ver etapas en las cuales los diversos actores sociales no se ponen de acuerdo, de tal manera que las fuerzas aliadas del sistema hacen su labor de contención.

De alguna manera eso es lo que hemos visto en las últimas décadas en México, cuando surge inconformidad sobre algún suceso, sea un proceso electoral viciado, una masacre como la de Ayotzinapa o una devaluación, los partidos políticos satélites o aliadas y las televisoras –sólo por citar algunos– realizan una labor de “enfriamiento” para disipar la indignación social. Ahora parece ser que no serán
suficientes.

El Gobierno actual que tantos yerros ha mostrado en aclarar sucesos como los de Ayotzinapa y Tlatlaya, o en explicar convincentemente lo sucedido en el caso de la llamada “casa blanca”, o en el por qué se dio trato de mandatario a Donald Trump, ahora ha hecho algo que sólo se había visto en los días de desgracias naturales: unificar a todos los mexicanos en contra de algo, en este caso, la política económica cuya cara más reciente es el gasolinazo.

De ninguna manera es aceptable que en el repudio al gasolinazo se presente la violencia -de parte de los cuerpos policiacos ni de los manifestantes- pero si se quiere revertir todo el andamiaje jurídico y político que se construyó para hacer posibles las “reformas estructurales” de este sexenio e incubadas en los anteriores, el primer paso es mostrar que meterse con el bolsillo de la ciudadanía es tocar fibras que otros hechos lamentables no habían afectado.

El gobierno federal tiene que pensar muy bien cuáles son los pasos que va a dar en los siguientes días, porque si ya logró unificar a casi todos los mexicanos en su contra, entonces podría desatar algo que no se pueda pacificar en el corto ni mediano plazo.

Los mexicanos estamos de acuerdo en el rechazo al gasolinazo, pero es peligroso el surgimiento de grupos violentos y que de parte del Gobierno no haya la sensibilidad ni la capacidad para hacer la lectura correcta de lo que esto significa.

Entendámoslo: el México bronco despertó y las cosas no volverán a ser como antes.

¿Qué le parece?
07 Enero 2017 04:00:00
¿Tiene alguna posibilidad el PRI de ganar 2018?
A unas cuantas horas de publicarse el llamado gasolinazo hay un clamor generalizado de rechazo a la medida tomada y a toda la Administración federal.

Es de tal tamaño el desprecio que parece verdaderamente impensable la posibilidad de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) pueda ganar las elecciones presidenciales de 2018, cierto es que en cuestiones políticas, como en muchas otras cosas en la vida, no hay nada escrito, por eso vale la pena detenerse a reflexionar en algunos puntos.

De acuerdo con una encuesta levantada por el periódico Reforma durante noviembre, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) aumentó sus preferencias en cuatro puntos porcentuales en el último cuatrimestre, de tal manera que en el ejercicio demoscópico el posible candidato Andrés Manuel López Obrador obtiene 29% de la intención de voto, seguido por Margarita Zavala con 26% y Miguel Osorio Chong con 15 por ciento (1).

Los resultados varían en distintos escenarios y también cuando se mide por partido, pero hay una constante: en ninguna de las combinaciones el PRI ocupa el primer lugar, en la mayoría de las posibilidades se ubica en la tercera posición.

Por otra parte, con motivo del Cuarto Informe de Gobierno se conoció también por una encuesta de Reforma (2) que 74% de las personas reprobaron la gestión federal y sólo el 24% dijo aprobarla.

En aquella ocasión se supo que la corrupción fue identificada por los encuestados como el principal punto en contra de la Administración federal y del propio Ejecutivo.

Hay que considerar que aún falta un año para que empiece formalmente el proceso electoral para elegir al sucesor de Peña Nieto, por ello de alguna manera en los procesos electorales que tendremos durante el 2017 en algunas entidades federativas podríamos tener mayores elementos para saber qué nos depara el 2018.

Tengamos presente que en el 2017 habrá elecciones en tres estados para elegir gobernador: Nayarit, Coahuila y Estado de México. También en el 2017 se renovarán las autoridades de 212 Ayuntamientos en Veracruz.

Me parece que a este escenario puramente electoral y de percepción tenemos que agregarle las embestidas que tendrá la economía nacional con el arribo de Donald Trump y la entrada en vigor para el 2018 del resto de medidas de la llamada reforma energética.

En ese contexto seguramente veremos en los próximos meses cómo el peso se devalúa por cualquier motivo y cómo se comporta el precio de la gasolina el cual se ajustará diariamente.

Ya para qué mencionamos la situación de violencia generalizada en nuestro país.

¿Podrá levantar la popularidad del Presidente en todos estos escenarios?

¿Repuntará la aceptación del PRI en medio de lo que se avecina?

¿Serán los gasolinazos los clavos del féretro priista?

¿Debemos considerar seriamente que la carrera presidencial está ya sólo entre Morena y el PAN?

En lo personal creo que llegado el momento los diversos grupos que conforman el PRI buscarán una alianza de facto con los dos punteros, desmembrando en los hechos, no de membrete a su partido; pero eso será motivo de otro análisis, sin embargo, dichos movimientos sentenciarán la salida del PRI de Los Pinos.

Al tiempo.

1. AMLO y Morena se acercan a Zavala y el PRI hacia 2018
http://politico.mx/central-electoral/elecciones-2018/item/20903-amlo-y-morena-se-acercan-a-zavala-y-el-pri-hacia-2018.

2. Peña sigue en el fondo, dice encuesta de Reforma; gana décimas en ciudadanos y pierde en líderes http://www.sinembargo.mx/01-12-2016/3121158.
06 Enero 2017 04:00:00
Gasolinazo: estocada al bolsillo
En medio del bullicio de los festejos de fin de año, de manera imperceptible, pero a paso, constante, cunde la depresión entre un buen número de mexicanos.

Aunque esta tiene múltiples factores detonantes, no debe soslayarse la incidencia de la cruda realidad de nuestro país –en particular la económica– en el estado anímico y psicológico de las personas.

Las personas depresivas pueden estar aparentemente jubilosas y festejando –como en esta temporada de fin de año–, pero por dentro, principalmente la angustia, el miedo y la soledad puede estarles agotando y consumiendo a tal grado que cada día es una cuesta arriba.

Aunque se cuenta con múltiples estadísticas, algunas dispares entre sí, al menos desde el 2014 se sabía que la depresión se encontraba entre las 10 primeras causas de atención externa de los hospitales del sector salud y que podría padecerla alrededor del 3% de la población, no obstante, hay estimaciones de hasta 25 millones de mexicanos que podrían padecerla (1).

Por supuesto, tanto el cuadro clínico como su presencia en la sociedad es una cuestión seria que ha originado estudios profusos, pero vale la pena traer a colación todo este panorama para avizorar lo que podría avecinarse.

Como es bien sabido, la temporada de Navidad y fin de año es la época en que aumenta la depresión de las personas debido a múltiples factores como son el clima, las reuniones y convivencias con las personas que nos rodean y que nos exponen a externar nuestros sentimientos, así como la necesaria evaluación que va aparejada con la conclusión e inicio de año.

Mención aparte, en un país como México, los factores económicos y sociales son detonantes de la depresión porque la historia de nuestro país nos ha enseñado que los fines y comienzos de año han sido las épocas marcadas por las crisis económicas, las devaluaciones y los hechos de sangre.

Por lo que llevamos hasta ahora, todo parece indicar que no será excepción la transición del 2016 al 2017.

En los días posteriores a la Navidad el dólar se cotizó a la venta en más de 21 pesos (2) y de acuerdo con los enterados en el tema, empeoran los pronósticos económicos para nuestro país en el año que empieza.

Tal vez los puntos emblemáticos de esos preocupantes pronósticos cobren rostro con el alza de la gasolina decretada para enero de 2017, todo esto como antesala a la liberalización completa del mercado pronosticada para el 2018, lo anterior producto de la llamada reforma energética.

Hoy se ha dado a conocer que el incremento deja temporalmente y en promedio a la gasolina Magna en 15.99 y la Premium a 17.79 pesos; cabe destacar que en febrero el incremento pasará de ser semanal a diario (3), está por demás decir que en automático se espera el aumento de precios generalizado derivado de ello.

¿Hay elementos para estar preocupados por la tormenta económica que se nos viene?

¿Cuántas personas perderán el sueño y la estabilidad emocional con ello?

Sin lugar a duda el panorama no es nada halagüeño, y si se vincula con el estado emocional y anímico de las personas es precisamente para prevenirlo.

Es claro que la situación económica y social de nuestro país no se solucionará de la noche a la mañana, ahí entra la previsión, la información y la acción.

Previsión para no gastar lo que no tenemos ni vamos a tener en el corto plazo y para acercarse a un asesor financiero y a un especialista de la salud mental. Información para saber qué rutas seguir en todos los sentidos. Finalmente, la acción en dos sentidos: uno, no ser una víctima más del embaucamiento generalizado que nos ataranta con hechos como los XV años de Rubí o la muerte de algún artista; y el otro, para retomar nuestros hábitos de vivir bien, del descanso necesario, de la alimentación saludable y de la paz resultado de la meditación y la reflexión.

El gasolinazo y lo que venga nos tiene que hallar preparados.

¿Qué le parece?

1. Millones en México padecen depresión.
http://archivo.eluniversal.com.mx/nacion–mexico/2014/millones–en–mexico–padecen–depresion–1030938.html

2. Anuncio sobre gasolinas lleva al dólar a 21.05 pesos http://www.eluniversal.com.mx/articulo/cartera/economia/2016/12/27/anuncio–sobre–gasolinas–lleva–al–dolar–2105–pesos

3. Gasolina Magna sube a 15.99 y Premium a 17.79 pesos en enero de 2017 http://www.eluniversal.com.mx/articulo/cartera/indicadores/2016/12/27/magna–1599–y–premium–en–1779–pesos–en–enero–de–2017
26 Diciembre 2016 04:00:00
En Navidad, toneladas de comida a la basura
Precios ínfimos a los productores, alta delincuencia organizada en las zonas de producción, ineficientes sistemas para la recolección de cosechas, proteccionismo arancelario a productos provenientes del extranjero, entre otras, son algunas de las causas sociales y políticas que se suman a nuestros equivocados hábitos de consumo para que al final mucha comida pare en los basureros. Son algunas de las causas que nos hacen ver que el problema del desperdicio de comida en México es un problema complejo.

Todos los días en nuestro país van a la basura miles de toneladas de comida mientras muchos mueren de hambre, muestra clara de la conjunción de diversos factores que prolongan interminablemente este fatal ciclo. Por desgracia, este comportamiento criminal que contribuye al deterioro ambiental y a la pérdida de vidas se multiplica en la Navidad.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos (AMBA) (1), se estima que en México se desperdician alrededor de 30 mil toneladas de alimentos en buen estado y que de poderse rescatar dos terceras partes no habría hambruna en el país.

A la par de las alarmantes montañas de comida que se van a la basura, en promedio –según cifras oficiales- casi una persona muere por desnutrición cada hora en territorio nacional (2).

Un hábito que lamentablemente compartimos con otras culturas tiene que ver con el incremento del desperdicio de comida en las festividades y más cuando se tratan de celebraciones nacionales.

Aunque no se ha hecho público algún estudio puntual para saber en cuánto se aumentan nuestros desperdicios de comida con motivo del puente “Guadalupe-Reyes”, sí podríamos aventurar que exista al menos una relación con la proporción al incremento de toneladas de basura de las ciudades promedio, es decir, de 20 por ciento (3).

La situación caótica que se vive en el país y nuestros extraviados hábitos convierten esta época de paz y amor en real festín de la inequidad.

Tomar conciencia de esta situación es sólo un punto inicial de arranque, pero como sociedad civil deberíamos de estar poniendo manos en el asunto más allá de las acciones burocráticas como la llamada Cruzada Nacional contra el Hambre –la cual sea dicho de paso en más de una ocasión se ha demostrado su uso electoral–, o de las acciones que realizan algunas asociaciones ligadas con los sectores que se enriquecen en esta temporada.

Debemos exigir que, en relación con el Gobierno de los tres niveles, sea este quien emprenda campañas de concientización del consumo racional en estas temporadas y que a la par realice real y verdaderamente su trabajo para retomar las riendas de este cada vez más Estado fallido.

Por nuestra parte, no podemos dejarnos seducir por la seudofelicidad temporal y pasajera de estos días que tiene un trasfondo de consumismo voraz, rapaz e inhumano, porque esa seudofelicidad se convierte en una especie de somnífero del pueblo y del Gobierno que está en sus peores índices de aceptación.

Podemos hacer mucho si no caemos en el juego de los monstruos comerciales que con tintes nobles de paz y amor todo nos venden, aunque esto signifique que lo que representó mucho esfuerzo para los humanos y para la naturaleza se vaya al caño o bien nos indigeste.

¿Qué le parece?

•Se desperdician 30,000 toneladas de comida al día.
http://www.elfinanciero.com.mx/archivo/se-desperdician-30-000-toneladas-de-comida-al-dia.html

•23 mexicanos mueren por desnutrición cada día. https://noticias.terra.com.mx/mexico/23-mexicanos-mueren-por-desnutricion-cada-dia,56aee3ad4785c310VgnVCM4000009bcceb0aRCRD.html

•La Navidad y su impacto en el medio ambiente http://www.telesurtv.net/news/La-Navidad-y-su-impacto-en-el-medio-ambiente-20151213-0029.html
25 Diciembre 2016 04:00:00
En Navidad, toneladas de comida a la basura, y otros mueren de hambre
Precios ínfimos a los productores, alta delincuencia organizada en las zonas de producción, ineficientes sistemas para la recolección de cosechas, proteccionismo arancelario a productos provenientes del extranjero, entre otras, son algunas de las causas sociales y políticas que se suman a nuestros equivocados hábitos de consumo para que al final mucha comida pare en los basureros.

Son algunas de las causas que nos hacen ver que el problema del desperdicio de comida en México es un problema complejo.

Todos los días en nuestro país van a la basura miles de toneladas de comida mientras muchos mueren de hambre, muestra clara de la conjunción de diversos factores que prolongan interminablemente este fatal ciclo.

Por desgracia, este comportamiento criminal que contribuye al deterioro ambiental y a la pérdida de vidas se multiplica en la Navidad.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos (AMBA) (1), se estima que en México se desperdician alrededor de 30,000 toneladas de alimentos en buen estado y que de poderse rescatar dos terceras partes no habría hambruna en el país.

A la par de las alarmantes montañas de comida que se van a la basura, en promedio –según cifras oficiales - casi una persona muere por desnutrición cada hora en territorio nacional (2).

Un hábito que lamentablemente compartimos con otras culturas tiene que ver con el incremento del desperdicio de comida en las festividades y más cuando se tratan de celebraciones nacionales.

Aunque no se ha hecho público algún estudio puntual para saber en cuánto se aumentan nuestros desperdicios de comida con motivo del puente “Guadalupe-Reyes”, sí podríamos aventurar que exista al menos una relación con la proporción al incremento de toneladas de basura de las ciudades promedio, es decir, de 20 por ciento (3).

La situación caótica que se vive en el país y nuestros extraviados hábitos convierten esta época de paz y amor en real festín de la inequidad.

Tomar conciencia de esta situación es sólo un punto inicial de arranque, pero como sociedad civil deberíamos de estar poniendo manos en el asunto más allá de las acciones burocráticas como la llamada Cruzada Nacional contra el Hambre –la cual sea dicho de paso en más de una ocasión se ha demostrado su uso electoral-, o de las acciones que realizan algunas asociaciones ligadas con los sectores que se enriquecen esta temporada.

Debemos exigir que, en relación con el gobierno de los tres niveles, sea éste quien emprenda campañas de concientización del consumo racional en estas temporadas y que a la par realice real y verdaderamente su trabajo para retomar las riendas de este cada vez más Estado fallido.

Por nuestra parte, no podemos dejarnos seducir por la pseudofelicidad temporal y pasajera de estos días que tiene un trasfondo de consumismo voraz, rapaz e inhumano, porque esa pseudofelicidad se convierte en una especie de somnífero del pueblo y del gobierno que está en sus peores índices de aceptación.
Podemos hacer mucho si no caemos en el juego de los monstruos comerciales que con tintes nobles de paz y amor todo nos venden, aunque esto signifique que lo que representó mucho esfuerzo para los humanos y para la naturaleza se vaya al caño o bien nos indigeste.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
(1) Se desperdician 30,000 toneladas de comida al día.
http://www.elfinanciero.com.mx/archivo/se-desperdician-30-000-toneladas-de-comida-al-dia.html
(2) 23 mexicanos mueren por desnutrición cada día. https://noticias.terra.com.mx/mexico/23-mexicanos-mueren-por-desnutricion-cada-dia,56aee3ad4785c310VgnVCM4000009bcceb0aRCRD.html
(3) La Navidad y su impacto en el medio ambiente http://www.telesurtv.net/news/La-Navidad-y-su-impacto-en-el-medio-ambiente-20151213-0029.html

LF

19 Diciembre 2016 04:00:00
La resignación de los mexicanos beneficia a los poderosos
México ha entrado en tal descomposición social que raya en los límites de lo vivible: corrupción rapaz, daños irreversibles a sus ecosistemas, desaparición de conquistas sociales, violencia sólo comparable con la de países en guerra, desmembramiento del tejido social… en fin, la lista es interminable.

Nos han llamado "el país del 'no pasa nada'", pues ante tales situaciones que nos afectan severamente sólo se anteponen conductas que denotan la resignación de nuestro pueblo.

La resignación social es la apuesta de un sistema controlado por mafias, unidas por lazos ocultos, que no responden a ningún partido político, ideología o nacionalidad, pero sí, en cambio, a la conservación exclusiva del poder político y, por supuesto, a la acumulación insaciable de fortunas.

La resignación social origina la aceptación pasiva del estado de cosas, y no obstante la gravedad de lo que nos agrede dejamos de luchar y de buscar soluciones a nuestros problemas.

Pero, la resignación social, que provoca como una primera reacción la inamovilidad, no es producto de la generación espontánea.

La resignación social es una posible respuesta ante los estragos de la acumulación de reveses al estado de justicia, a la ineficiencia de las instancias legales en casos evidentemente arbitrarios, a las acciones de desarticulación de los liderazgos ciudadanos y la relajación de la ética propia y de los demás.

Lo cual no significa que la parálisis social sea la única forma de ser y de hacer.

México está contaminado por la resignación social, por eso la inmovilidad permite todo aquello que para otros pueblos es impensable.

Para ilustrar un poco lo que le vengo contando le sugiero la revisión de una encuesta realizada por la empresa Demotecnia (junio 2011) cuyos resultados se dieron a conocer bajo el título “La estoica resignación de los mexicanos”, en la cual se obtuvo que ocho de cada diez mexicanos es apático por las consecuencias que podría ocasionar protestar públicamente contra aquello que no estamos de acuerdo.

Me llama la atención que dicha encuesta registra que el 57 por ciento de las personas consultadas dijo que no creen que con las protestas se pueda incidir en las decisiones de quienes nos gobiernan.

¿Se imagina usted cuántos movimientos sociales no hubieran sido posibles si así hubiesen pensado quienes los realizaron?

Son felices con los altos niveles de apatía de los mexicanos quienes desean que las cosas no cambien para que sigamos sometidos a condiciones injustas.

La apatía social, esa a la que contribuimos con nuestra resignacion e inamovilidad, se revierte con pequeñas y grandes acciones que develan formas de vida más justas.

Por ejemplo, con el fortalecimiento de nuestros colectivos sociales, como la transición de la labor aislada a la conformación de comunidades emergentes, como la resistencia y combate a la corrupción, con el hacer lo correcto en nuestro espacio vital, pero, sobre todo, al no darse por vencidos y luchar toda la vida para contagiar a otros más.

La resignación social se combate haciendo… no hay de otra.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.

13 Diciembre 2016 04:00:00
‘Bono navideño’ de diputados y senadores, más cinismo
Pese a que cifras de organismos internacionales como la CEPAL(1) alertan sobre los crecientes índices de pobreza en México –53.2% de pobres y 20.6% en indigencia–, quienes debieran ser nuestros representantes, me refiero a los diputados y senadores, van a recibir este año entre aguinaldo, dieta mensual, apoyos legislativos y bonos una suma total en su conjunto de 419.6 millones de pesos(2).

A los millones y millones para los legisladores federales, sume usted lo que percibirán en esta temporada los funcionarios de los tres órdenes de Gobierno, los diputados locales o los regidores de una ciudad promedio de nuestro país.

El resultado, que incluye compensaciones a legisladores federales y locales es una suma imposible de rastrear, pero sí nos permite entender cómo es que se tejen las redes de complicidad y de solapamiento que cubre a todos por igual sin importar el partido del cual se trate.

Para nada alcanzan declaraciones como las de Alejandra Barrales, dirigente nacional del PRD, haciendo un llamado a sus correligionarios para donar a alguna buena causa el “bono navideño”, porque ante el silencio de sus compañeros, la invitación quedará sólo en lo que es: en una expresión para salir del paso.

¿Cómo acabar con todo esto? ¿Cómo ir dando al menos pasos para disminuir prácticas como las del llamado “bono navideño”? ¿Son necesarias más leyes al respecto o de plano la refundación total de nuestro país? ¿Es suficiente con señalar el cinismo rampante?

He aquí tan sólo algunas de las interrogantes que surgen una y otra vez ante los males endémicos de México.

Anualmente se sangran las arcas públicas, sus haberes se ven disminuir pese a la evidente desfachatez y cinismo que eso significa. Esta historia parece no tener fin.

Una nube gris cubre la forma como llegan esos recursos a cada uno de los legisladores porque parte de ese dinero está establecido por ley, y se le puede dar seguimiento, pero, como recientemente lo mostró un reportaje de El Universal, otra parte, o el llamado “bono navideño”, se recibe aduciendo que es una “costumbre”, pero no hay mayores rastros al respecto, de tal manera que se ha dado en calificar por los medios como “secreto”.

Secreto o no, lo cierto es que no hay punto de comparación entre lo que recibirán los legisladores federales frente a lo que percibirá este fin de año un trabajador promedio de nuestro país.

Es en medio de todo ello que el calificativo de cínicos, si no es lo más certero, sí al menos nos aproxima al concepto con el cual referirnos a esta red que controla todo y que en su llamado “bono navideño” simbolizan la cereza del pastel que se llevan en total impunidad.

(1) México, uno de los tres países donde creció la pobreza: Cepal. excelsior.com.mx/nacional/2016/03/23/1082333

(2) Diputados se dan bono secreto por fin de año. eluniversal.com.mx/articulo/nacion/politica/2016/12/1/diputados-se-dan-bono-secreto-por-fin-de-ano
06 Diciembre 2016 04:07:00
¿Fanfarronea Enrique Ochoa al decir que ganarán en 2018?
Enrique Ochoa Reza, presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), dijo en el VI Consejo Político Nacional de ese instituto que está seguro de que van a ganar las elecciones de 2018, “porque el PRI unido es invencible”.

Alimentar sus esperanzas de que el partido tricolor permanezca en el poder otros seis años, pareciera sólo una arenga motivacional de alguien que en ese momento está arropado por sus correligionarios y por la presencia del presidente Enrique Peña Nieto. Pero que fuera de ahí no se ve cómo eso pueda hacerse realidad.

Decir que “el PRI unido es invencible” es una condición que se ve sumamente fragmentada en las decisiones y acontecimientos que han marcado al sexenio.

¿Hasta dónde está unido el PRI en estos momentos?

Tal vez en estos momentos la unidad que se busca pende de delgados hilos... sólo un par de botones para ejemplificar lo
anterior.

A mediados de este año Manlio Fabio Beltrones renunció al cargo de presidente nacional del PRI motivado por los desacuerdos que tuvo con las decisiones que se tomaron desde Los Pinos y que, a la postre, en gran medida provocaron los resultados desastrosos de los pasados procesos electorales del 5 de junio.

Sin decirlo abiertamente, un grupo de priistas encontró como responsable del voto de castigo al Gobierno federal, y en particular al presidente Peña, por escándalos como el de la llamada “casa blanca”; el desatino en las investigaciones con motivo de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa; las denominadas “reformas estructurales”, pero muy particularmente la llevada, contra viento y marea, en el ámbito educativo.

Se abrió una herida al interior del PRI que posteriormente se agudizó con la de-sacertada decisión de darle trato de mandatario al aquel entonces candidato Donald Trump.

Por otra parte, es innegable que uno de los usos de las investigaciones y procesos en contra de exgobernadores del PRI tiene que ver con limpiar la imagen, frente a casos que han llevado al borde de la quiebra a las finanzas estatales, como es el caso de Veracruz.

Esa estrategia tiene un efecto colateral negativo para el PRI, tanto de percepción como de afectación a las redes locales creadas al amparo de los exmandatarios investigados.

Si verdaderamente se quiere llegar al fondo de las investigaciones, necesariamente se van a ver involucrados muchos militantes beneficiados en los tiempos de bonanza.

¿Cómo mantener el discurso de unidad partidista cuando debería haber de por medio varias órdenes de aprehensión en curso?

También debe tomarse en cuenta que los espacios de Gobierno recientemente ganados por los otros partidos políticos han debilitado la estructura del PRI, a tal grado de que prácticamente han quedado en la orfandad política y con ello cuadros enteros han migrado a otras filas.

Es suficiente con ver Puebla para entender lo que digo.

Si a todo lo anterior le agregamos que en estos momentos diversas encuestadoras ubican en tercer lugar al PRI de cara a la elección del 2018, entonces se aprecia más la oquedad –¿fanfarronería?– de las palabras de Ochoa Reza.

Sólo el tiempo lo dirá.
05 Diciembre 2016 03:00:00
¿Fanfarronea Enrique Ochoa al decir que ganarán en 2018?
“Lejos de los actos multitudinarios, los discursos políticos tienen otra lectura”, Abel Pérez Rojas

Enrique Ochoa Reza, presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), dijo en el VI Consejo Político Nacional de ese instituto que está seguro de que van a ganar las elecciones de 2018, “porque el PRI unido es invencible”.

Alimentar sus esperanzas de que el partido tricolor permanezca en el poder otros seis años, pareciera sólo una arenga motivacional de alguien que en ese momento está arropado por sus correligionarios y por la presencia del presidente Enrique Peña Nieto. Pero que fuera de ahí no se ve cómo eso pueda hacerse realidad.

Decir que “el PRI unido es invencible” es una condición que se ve sumamente fragmentada en las decisiones y acontecimientos que han marcado al sexenio.

¿Hasta dónde está unido el PRI en estos momentos?

Tal vez en estos momentos la unidad que se busca pende de delgados hilos...sólo un par botones para ejemplificar lo anterior.

A mediados de este año Manlio Fabio Beltrones renunció al cargo de presidente nacional del PRI motivado por los desacuerdos que tuvo con las decisiones que se tomaron desde Los Pinos y que, a la postre, en gran medida provocaron los resultados desastrosos de los pasados procesos electorales del 5 de junio.

Sin decirlo abiertamente un grupo de priistas encontró como responsable del voto de castigo al gobierno federal y en particular al presidente Peña, por escándalos como el de la llamada “casa blanca”, el desatino en las investigaciones con motivo de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, las denominadas “reformas estructurales”, pero muy particularmente la llevada, contra viento y marea, en el ámbito educativo.

Se abrió una herida al interior del PRI que posteriormente se agudizó con la desacertada decisión de darle trato de mandatario al aquel entonces candidato Donald Trump.

Por otra parte es innegable que uno de los usos de las investigaciones y procesos en contra de ex gobernadores del PRI tiene que ver con limpiar la imagen, frente a casos que han llevado al borde de la quiebra a las finanzas estatales como es el caso de Veracruz.

Esa estrategia tiene un efecto colateral negativo para el PRI, tanto de percepción, como de afectación a las redes locales creadas al amparo de los ex mandatarios investigados.

Si verdaderamente se quiere llegar al fondo de las investigaciones, necesariamente se van a ver involucrados muchos militantes beneficiados en los tiempos de bonanza.

¿Cómo mantener el discurso de unidad partidista cuando debería haber de por medio varias órdenes de aprehensión en curso?

También debe tomarse en cuenta que los espacios de gobierno recientemente ganados por los otros partidos políticos han debilitado la estructura del PRI, a tal grado que prácticamente han quedado en la orfandad política y con ello cuadros enteros han migrado a otras filas. Es suficiente con ver Puebla para entender lo que digo.

Si a todo lo anterior le agregamos que en estos momentos diversas encuestadoras ubican en tercer lugar al PRI de cara a la elección del 2018, entonces se aprecia más la oquedad -¿fanfarronería?- de las palabras de Ochoa Reza.

Sólo el tiempo lo dirá.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
01 Diciembre 2016 03:00:00
Procesos contra exgobernadores: estrategia electoral 2018
Después de ver el rumbo que siguen las investigaciones y procesos en contra de los exgobernadores Javier Duarte, Guillermo Padrés y Tomás Yarrington, existe casi una certeza de que hay que verlas bajo el tablero de ajedrez de la elección presidencial del 2018. Sólo así podremos entender cuál es su justa dimensión y alcance.

Lo que acontece en el ámbito político y económico de nuestro país debe verse bajo la mirada de los intereses sucesorios presidenciales.

Lo vimos desde los tiempos del Partido Nacional Revolucionario (PNR), convertido en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero también esta perspectiva da claridad sobre lo que ocurre al interior de demás partidos: Acción Nacional, Revolución Democrática, Morena, y muchos más.

Sojuzgar a otros significa ganancias económicas continuadas y crecientes, de ahí que personajes y grupos buscan algún coto de poder, por ello se manipula la realidad nacional en aras de satisfacer esos intereses.

Aunque las pesquisas en contra de quienes desempeñaron funciones de gobernador no sólo se circunscriben a los tres mencionados anteriormente, la lista podría extenderse a al menos otros nueve más de los cuales no se ha hablado.

Por ejemplo, le recomiendo la revisión del breve recuento titulado: 12 ex gobernadores, en la mira de la justicia, publicado hace un par de semanas en El Universal, para que se ponga al tanto de la situación de otros nueve ex gobernadores.

A la anterior lista podrían incorporarse varios puñados de políticos. Pero, ¿esto qué tiene que ver con el proceso sucesorio?

El tiempo avanza y los acuerdos en lo “oscurito” marchan sobre ruedas, mientras cual guión de mala telenovela mexicana, las noticias sobre el infausto destino de los perseguidos es dosificada.

Es decir, con tantos casos abiertos presentes y futuros en contra de ex gobernadores, tenemos más embaucamiento para rato. Y así nos la llevaremos.

Por otra parte, enjuiciar a ex gobernadores –entre ellos la mayoría del PRI- podría usarse como una justificación en dos vertientes: como el motivo de la impopularidad de ese partido y como bandera de campaña de que en esta administración federal se aplicó parejo la ley, incluyendo hasta a los de “casa”.

Pero no se puede tapar el sol con un dedo: la baja popularidad del presidente Peña ha golpeado y casi cancelado la posibilidad de que el PRI repita como partido gobernante en el sexenio 2018 – 2024.

Por ello, aunque se culpara a los ex gobernadores priistas de la pérdida del poder, finalmente la vox populi seguramente dejará como único culpable a Peña Nieto.

En ese escenario, y no obstante que se investigara a otros ex gobernadores de más partidos; dichos procesos podrían contribuir a dejar la batalla electoral con sólo dos opciones: entre el candidato o candidata del Partido Acción Nacional (PAN) y Andrés Manuel López Obrador de MORENA, apoyado seguramente por un par de partidos más de aparente orientación izquierdista.

De presentarse ese contexto para el próximo año: ¿se continuará con la investigación a ex gobernadores? ¿Pasarán las investigaciones y procesos a un segundo y tercer plano? ¿Investigaciones como las que se siguen a los ex gobernadores se redirigirían en ese entonces a figuras de uno u otro partido que sí tienen posibilidades de ganar la presidencia? ¿La captura de Yarrington y Duarte alcanzarían para reposicionar la figura del presidente y con ello darle posibilidades al PRI?

Querido lector, son tiempos de releer y tener a los filósofos clásicos, porque esté usted seguro que en los próximos meses veremos muchas “sombras” en forma de investigaciones y procesos desde la “caverna” del escenario político, pero la realidad nos será ajena si no tomamos conciencia de ello ¿o no?


Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
29 Noviembre 2016 03:00:00
Asalto a Aristegui Noticias, la agresión es a todos
El reciente allanamiento de las instalaciones de Aristegui Noticias (AN) rebasa con mucho al robo en sí, sobre todo cuando se ve a la luz de la calidad y peso del trabajo periodístico de investigación que viene desarrollando dicha empresa y el innegable liderazgo nacional e internacional de su directora, la periodista Carmen Aristegui.

Seguramente no faltarán algunas opiniones orquestadas desde una campaña que presenten los hechos como un acto más de la inseguridad generalizada de nuestro país.

Pero, no es así. El robo contra AN conlleva elementos claramente abordados y descritos en instrumentos internacionales relativos a la libertad de expresión.

Por ejemplo, ventilar hechos producto de trabajos de investigación periodística en entornos de altos índices de violencia, corrupción e impunidad –como es el caso de AN en México– deja en estado de altísima vulnerabilidad y riesgo al medio que se atreve a realizarlo. Le recomiendo leer la Declaración Conjunta sobre Delitos contra la Libertad de Expresión.

En México y países donde son contados los espacios informativos independientes, cualquier agresión a estos medios se convierte en una lesión a toda la sociedad. Porque se coarta así la oportunidad de acceder a información objetiva, cuyo valor consiste en contrastar lo que difunden las grandes cadenas desin-formativas vinculadas con los grupos de poder.

También es grave lo que recientemente ha sucedido en contra de AN, porque debe verse a la luz de todas las adversidades, trabas e impedimentos que siempre aparecen en contra de su trabajo, muchas veces en forma de litigios de toda índole y, lamentablemente, en forma de amenazas de muerte, como las que ya es común que reciba de forma electrónica Carmen, y que arreció en la semana que transcurre.

También es preocupante lo sucedido a AN, cuando se ve a la par de lo descrito en el discurso de Carmen Aristegui al recibir el Premio Knight:

“En México a un periodista incómodo se le puede eliminar, en muchas partes del país, con un asesinato– y no pasa nada. Si el periodista tiene cierta presencia pública, se le puede perseguir con demandas judiciales promovidas no para obtener justicia de nada, sino para cobrar venganza por las cosas publicadas. Me temo que es mi caso”.

Por eso el allanamiento y robo a AN son malas noticias para la libertad de expresión e información de México, especialmente para los medios alternativos: ¿qué puede esperarse cualquier otro medio informativo sin el respaldo que sí tiene AN?

La respuesta a esa pregunta lleva a entender por qué México es uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo y porque estos tiempos son tiempos malos para quienes ejercen su derecho a informar o a ser informados.

Un abrazo solidario, querida Carmen, a ti y a todo tu equipo.
25 Noviembre 2016 03:00:00
Caso Javier Duarte, el más reciente distractor
En la política mexicana nada sucede por casualidad. Todo está maquiavélicamente pensado: semejante a una maquinaria de reloj suiza, la importancia de cada uno de los engranes sólo puede entenderse a la luz del funcionamiento del sistema en su conjunto.

De tal manera, un suceso antecede a otro de mayor relevancia, sólo con el paso del tiempo lo “cocinado en lo oscurito” puede verse con claridad, y eso que pretendió ocultarse en un acto circense de varias pistas es bastante claro.

Así son las cosas en México.

Un escándalo tapa a otro, y cuando los ciudadanos, -reducidos a una especie de espectadores de película barata- han agotado su capacidad de asombro, entonces surge algo más llamativo que otra vez nos engatusa, y nos vuelve a maniatar en el mismo sitio.

Todo este show está sucediendo con el caso de algunos ex gobernadores, gobernadores y funcionarios públicos, aunque muy particularmente la atención pública se ha centrado en el caso de Veracruz y su gobernador con licencia Javier Duarte.

Lo de Veracruz es una situación en la cual se ha seguido con especial atención, inclusive por la comunidad internacional, por el monto de lo presuntamente malversado y por los efectos que esto ha ocasionado. Pero tal pareciera que la detención y subsecuente enjuiciamiento está siendo guardado para el momento más oportuno.

Seguramente la “Novela Duarte” encontrará sus clímax intermedios y finales cuando más necesario sea desviar la atención de los ciudadanos ¿Alguien lo duda? Le recomiendo echarle un vistazo a la publicación de El Universal titulada Cronología. La debacle de Javier Duarte, para confirmar esa impresión de telenovela que da todo este asunto.

Por supuesto que es importante que se investiguen y castiguen todos los casos de corrupción sin importar de quien se trate, pero cada vez queda más clara el uso de “cajas chinas”.

Por ejemplo, funcionó como distractor el ofrecimiento de una recompensa por la captura del veracruzano, la detención de un sujeto con pasaportes falsos a favor de aquél y su esposa, así como la detención y posterior liberación de algunos de sus colaboradores.

Esos temas curiosamente coincidieron con la devaluación del peso producto del “fenómeno Trump”, con la exhibición que sin querer una niña de primaria hizo del secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño quien dijo “ler” en lugar de leer (publicado a 8 columnas), con el agravante que se realiza en medio de la reforma educativa la cual ha despertado gran malestar en muchos sectores y, también en el ámbito económico, con el incremento de la tasa de interés de parte del Banco de México (Banxico). Además de lo anterior, la violencia sigue incontrolable; siguen presentándose más ajusticiamientos y actos de justicia de propia mano, y el llamado “crimen organizado” no para –tan solo el pasado fin de semana aparecieron ocho cuerpos desmembrados en Tixtla, Guerrero-.

Es necesario no perder de vista que después de que pasen los asuntos mediáticos siempre vendrán otros, pero lo verdaderamente importante, como el hecho de refundarnos como país, siempre se deja para después, como si eso no fuera vital. ¿No le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige: Sabersinfin.com
24 Noviembre 2016 02:08:00
Corrupción, principal causa de la pobreza en México
La pobreza –aquella que se define como la carencia de lo indispensable para poder vivir– es el resultado de la concurrencia de muchos factores. En México se debe principalmente a la corrupción que se ha enquistado como una forma habitual de vida.

¿Cómo repercute la deshonestidad en los indicadores que miden la pobreza de los mexicanos? De acuerdo con las declaraciones de María Ámparo Casar, directora de Anticorrupción del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), recabadas por el portal Forbes México, “cada año, se registran más de 200 millones de pequeños actos de corrupción, mientras que 44% de las empresas en México ha cometido algún soborno”.

En la misma nota nos enteramos de que los mexicanos gastamos 32 mil millones de pesos en sobornos al año y que de acuerdo con estimaciones de instancias internacionales, entre ellas el Foro Económico Mundial (WEF), el Banco Mundial y el Centro de Estudios del Sector Privado (CEESP), nuestro país “pierde el equivalente entre el 2% y el 10% de su Producto Interno Bruto (PIB)” por esta causa.

Las pérdidas no terminan ahí, más alarmante es que esto nos cuesta cerca de medio millón de empleos anualmente, según del decir de la especialista.

En paralelo, observamos casos como el de Javier Duarte, exgobernador de Veracruz, cuyas irregularidades suman 35 mil millones de pesos, tan sólo en el rubro de transferencias de recursos federales, esto, a decir de Juan Manuel Portal, titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), es la cantidad más alta que hasta ahora hayan tenido conocimiento.

Como la atención reciente se ha centrado especialmente en la corrupción de las administraciones de Javier Duarte y Guillermo Padrés, quedan en el olvido otros casos no menos escandalosos de corrupción vinculada a las esferas del poder.

Mientras esto ocurre, la población asume que los actos diarios de corruptelas cometidos no son nada comparados con los saqueos al por mayor que políticos de todos los partidos políticos hacen con las arcas públicas. Así, unos y otros justifican sus acciones mientras la pobreza sienta sus reales.

¿Por qué la corrupción de cada individuo impacta la economía? ¿Cómo impactan los actos de corrupción de las altas esferas del poder? ¿Cómo afecta a la economía individual y nacional las acciones empresariales?

Nuestro país es rico en todos los aspectos pese a la explotación indiscriminada de sus recursos, los mexicanos somos personas tan capaces como las de cualquier otra latitud –muchos casos muestran lo que somos capaces de lograr cuando nos formamos adecuadamente y cuando se nos presentan oportunidades.

Hasta ahora los políticos que tienen a su cargo la administración en el país, preocupados por adueñarse de cada peso que pasa por sus manos han dejado de invertir de manera eficaz y eficiente en las obras de infraestructura que acortaran el ciclo económico.

Tampoco han establecido políticas públicas que favorezcan la generación de las empresas que mantengan la dinámica económica y permita el desarrollo y ocupación de los más de 55 millones de pobres en México, según cifras de CEPAL.

En el ámbito productivo la producción hace que el cliente final reciba poca calidad, no satisfaga sus necesidades o lo haga de manera deficiente, le dan caro lo que debiera ser barato. De esta manera, entre otras muchas condiciones, todos contribuimos a hacer más grandes las cifras de la pobreza.

Es preciso hacer visible esta causa de pobreza para atender verdaderamente el problema de raíz, en caso contrario sólo estaremos impulsando medidas paliativas ¿no le parece?
22 Noviembre 2016 04:08:00
Corrupción, principal causa de la pobreza en México
La pobreza – aquella que se define como la carencia de lo indispensable para poder vivir- es el resultado de la concurrencia de muchos factores. En México se debe principalmente a la corrupción que se ha enquistado como una forma habitual de vida.

¿Cómo repercute la deshonestidad en los indicadores que miden la pobreza de los mexicanos? De acuerdo con las declaraciones de María Ámparo Casar, directora de Anticorrupción del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), recabadas por el portal Forbes México, “cada año, se registran más de 200 millones de pequeños actos de corrupción, mientras que 44% de las empresas en México ha cometido algún soborno”.

En la misma nota nos enteramos que los mexicanos gastamos 32 mil millones de pesos en sobornos al año y que de acuerdo con estimaciones de instancias internacionales, entre ellas el Foro Económico Mundial (WEF), el Banco Mundial y el Centro de Estudios del Sector Privado (CEESP), nuestro país “pierde el equivalente entre el 2% y el 10% de su Producto Interno Bruto (PIB)” por esta causa.

Las pérdidas no terminan ahí, más alarmante es que esto nos cuesta cerca de medio millón de empleos anualmente, según del decir de la especialista.

En paralelo, observamos casos como el de Javier Duarte, exgobernador de Veracruz, cuyas irregularidades suman 35 mil millones de pesos, tan sólo en el rubro de transferencias de recursos federales, esto, a decir de Juan Manuel Portal, titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), es la cantidad más alta que hasta ahora hayan tenido conocimiento.

Como la atención reciente se ha centrado especialmente en la corrupción de las administraciones de Javier Duarte y Guillermo Padrés, quedan en el olvido otros casos no menos escandalosos de corrupción vinculada a las esferas del poder.

Mientras esto ocurre la población asume que los actos diarios de corruptelas cometidos no son nada comparados con los saqueos al por mayor que políticos de todos los partidos políticos hacen con las arcas públicas. Así, unos y otros justifican sus acciones mientras la pobreza sienta sus reales.

¿Por qué la corrupción de cada individuo impacta la economía? ¿Cómo impactan los actos de corrupción de las altas esferas del poder? ¿Cómo afecta a la economía individual y nacional las acciones empresariales?

Nuestro país es rico en todos los aspectos pese a la explotación indiscriminada de sus recursos, los mexicanos somos personas tan capaces como las de cualquier otra latitud –muchos casos muestran lo que somos capaces de lograr cuando nos formamos adecuadamente y cuando se nos presentan oportunidades.

Hasta ahora los políticos que tienen a su cargo la administración en el país, preocupados por adueñarse de cada peso que pasa por sus manos han dejado de invertir de manera eficaz y eficiente en las obras de infraestructura que acortaran el ciclo económico.

Tampoco han establecido políticas públicas que favorezcan la generación de las empresas que mantengan la dinámica económica y permita el desarrollo y ocupación de los más de 55 millones de pobres en México, según cifras de CEPAL.

En el ámbito productivo la producción hace que el cliente final reciba poca calidad, no satisfaga sus necesidades o lo haga de manera deficiente, le dan caro lo que debiera ser barato. De esta manera, entre otras muchas condiciones, todos contribuimos a hacer más grandes las cifras de la pobreza.

Es preciso hacer visible esta causa de pobreza para atender verdaderamente el problema de raíz, en caso contrario sólo estaremos impulsando medidas paliativas ¿no le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.
20 Noviembre 2016 04:00:00
Habrán más linchamientos, por descomposición del sistema
Quien le apueste simplemente al desarrollo de campañas o a la concientización en las escuelas para la disminución de la justicia por propia mano, o está tomándonos el pelo o de plano desconoce la naturaleza de la situación.

Desgraciadamente tendremos que tocar fondo para de ahí empezar un verdadero proceso de regeneración social.

La crisis de autoridad, que ha desencadenado eventos como éstos, no debe verse sólo como impartición y ejecución de justicia, sino como una concurrencia de una serie de factores de descomposición sistémica.

Por ejemplo: justicia al servicio de quien tiene más dinero e influencias, politización partidista de cualquier asunto, colusión de los delincuentes con los cuerpos policiacos, excesiva burocracia, desinterés de hacer verdadera justicia, las penas punitivas como corrupción y negocio.

Estos y otros más son síntomas de una descomposición que no se reduce al esclarecimiento de un asunto en particular o al incremento de la violencia en ciertas regiones, son una serie de síntomas que como cáncer han ido corroyendo el entramado social de nuestro país.

Por eso, podremos advertir que pese a los llamados de los diversos sectores de la sociedad, los linchamientos y el surgimiento de vengadores anónimos continuarán en México. Al menos así lo indica el comportamiento creciente de casos.

A los cuales -y como ejemplo- se suma el más reciente ocurrido el 31 de octubre cuando un vengador anónimo dio el tiro de gracia a 4 asaltantes de un autobús en la autopista México-Toluca, procedente de Metepec a la ciudad de México, después de lo cual devolvió a los pasajeros sus pertenencias. Luego de estos hechos, el periódico digital spanish.peopedaily.com.cn reveló que al menos 80 casos de justicia por propia mano se contabilizaron tan sólo durante el primer trimestre de este año, lo cual representa la totalidad de lo registrado el año pasado.

Dicho recuento fue realizado por Raúl Rodríguez Guillén, profesor investigador del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), coautor del estudio Linchamientos en México: recuento de un periodo largo (1988-2014).

El profesor revela: esto no es sólo un problema del incremento de casos de delincuencia, también contribuye la ineficacia, ineficiencia y negligencia de la autoridad para poder erradicar, disminuir o controlar este tipo de fenómenos.

Según el mismo investigador desde el 2010 el fenómeno ha cobrado mayor fuerza si se considera que en aquel año se contabilizaron 47 linchamientos consumados y tentativos.

Sin embargo, pese a lo que dicen los expertos, en realidad la justicia por propia mano encierra casos difíciles de contabilizar porque muchos de ellos no son denunciados ni llegan a ser recabados en la prensa.

Para tener una idea de la dimensión de lo que venimos hablando le comento que hace tan sólo unos días el periódico Cambio en una nota firmada por Alberto Melchor dio a conocer que en Puebla van durante este año 40 linchamientos involucrando a 68 personas vapuleadas y 7 presuntos delincuentes muertos.

Si la autoridad misma ha socavado su ejercicio de la justicia y, pese a lo necesario, estamos de acuerdo en que no ayudan a la sociedad los actos justicieros ¿cómo empezar a poner orden en el tema?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.
11 Noviembre 2016 04:00:00
Examen antidoping, requisito para ser presidente
“Cada quien vive con sus demonios, pero éstos deben hacerse públicos cuando se trata de un gobernante”
Abel Pérez Rojas


Aunque ya sabemos que en nuestro país la aplicación de la ley está sujeta a intereses políticos y económicos. Sí, es importante que se establezca en el Artículo 82 de la Constitución Política de nuestro país el requisito de examen antidoping para poder ser Presidente de México.

Hasta ahora, en el citado Artículo entre los requisitos para ser Presidente de México se encuentran la ciudadanía mexicana por nacimiento, 35 años de edad, residencia en nuestro país, no pertenecer al estado eclesiástico ni ser ministro de algún culto, no pertenecer al Ejército, no ser funcionario público en los términos y condiciones que el mismo Artículo establece; ni haber ocupado el mismo cargo, es decir, de Presidente de la República en los casos señalados por el Artículo 83 de la Carta Magna.

Es cierto que frente al avance y posicionamiento que ha tenido el negocio de las drogas en nuestro país, queda muy corto el alcance de un examen antidoping a los aspirantes a la presidencia de la república, por eso también debiera aplicarse a todo candidato a los puestos de elección popular (senadores, diputados, gobernadores, presidentes municipales), por decir lo menos.

Así podríamos estar en condiciones de tener mínimos elementos de certeza de que la condición física y mental del candidato no está supeditada o influenciada por el consumo de determinadas sustancias.

Aunque triste es reconocer que estas pruebas de ninguna manera revelarían los nexos o compromisos que éstos pudiesen tener con los señores del narcotráfico. Pero es peor seguir con ese vacío jurídico. Lamentablemente algo es algo ante al panorama tan gris que se vive en México.

Ha habido intentos, pero al no estar establecido en el Artículo 82 –y en las respectivas constituciones estatales- sólo queda en mero espectáculo de campaña.

En el pasado reciente ya vivimos pasajes en donde de haber estado establecido este requisito hubiéramos tenido mayor fundamento para profundizar en el estado mental y físico del presidente en turno.

Desde esos años en los que se especulaba sobre el consumo de medicamentos de Fox, pasando por aquella pregunta en voz alta y lanzada al aire por Carmen Aristegui sobre el posible alcoholismo de Felipe Calderón, y que por cierto significó la salida temporal de Noticias MVS de la comunicadora.

Y cómo olvidar aquella aceptación de exámenes toxicológicos, de polígrafo y de salud, que en una visita a Colima hiciera el entonces candidato Enrique Peña Nieto, frente a los señalamientos de los otros dos candidatos.

Como no estaba contemplado en la Ley nada pasó. Sólo show político para los encabezados periodísticos.

Sin embargo en aquella ocasión y para salir del paso Peña Nieto puso una condición: que los exámenes fueran aplicados por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Hay que tomarle la palabra. La UNAM bien podría ser la instancia responsable de aplicar las evaluaciones toxicológicas y demás que sean necesarias incorporar al Artículo 82. En las entidades federativas pudiera ser la respectiva universidad autónoma.

Entre más tiempo pase es cada vez más importante retomar esta iniciativa, porque el 2018 está a la vuelta de la esquina y habría que subsanar esta laguna jurídica para el proceso que se avecina, en caso contrario habría que esperarse hasta el 2024 y vivir seis años más en que estaremos indefensos frente a las posibles adicciones del Presidente en turno.

No se vale.
03 Noviembre 2016 04:00:00
México, país de analfabetas políticos
El analfabeta político es aquella persona que desconoce y se margina de los asuntos públicos de su sociedad. México es un país de analfabetas políticos.

Las lagunas cognitivas y emocionales de un analfabeta político están conformadas por el desconocimiento de sus garantías individuales, de sus derechos emanadas de aquellos, y también de sus obligaciones frente a los demás.

Quien presenta dichas lagunas -no obstante que pueda tratarse de personas con altos niveles escolares-, es como aquel individuo que no sabe leer ni escribir: mira frente a su alrededor una serie de signos desconectados entre sí que sabe comunican una realidad que no le es accesible.

Por ello, su estado le margina de la toma de decisiones y le aleja de la posibilidad de incidir en el rumbo que tomará la economía o la organización de la sociedad a la que pertenece.

El desconocimiento, la ignorancia, y la apatía del analfabeta político es aprovechada por quienes verdaderamente mueven los hilos de un país: las grandes corporaciones transnacionales y la clase política dispuesta a llevar a la ruina al país con tal de perpetuar sus privilegios y obtener ganancias inimaginables.

México es un claro ejemplo de cómo el analfabetismo político se ha apropiado de su población.

Mire, por ejemplo, hablando de cuestiones muy básicas traigo a colación una muestra.

En febrero de este año con motivo del XCIX aniversario de la Constitución Política de México, el periódico El Universal y el despacho Buendía&Laredo, realizaron una encuesta sobre cuestiones básicas de nuestra Carta Magna.

El ejercicio arrojó, entre otros datos, que tres cuartas partes de los entrevistados no supieron nombrar un artículo que de acuerdo con su criterio fuera el más relevante.

Ya ni qué decir del desconocimiento al menos aproximado de aquellos puntos que conforman la columna vertebral de las garantías individuales de los mexicanos, pues también por aquellas fechas otros estudios llegaron a ubicar la ignorancia en 9 de cada 10 encuestados.

Frente a tales escenarios combinados con los bajos niveles de lectura es entendible que muchos de los mexicanos subsanemos nuestras carencias con la información que recibimos de la televisión, los encabezados de los periódicos y de los rumores. Pero muy poco o casi nada del conocimiento emanado de la reflexión, el estudio o el análisis.

Frente al analfabetismo político de los mexicanos se cumple como fatídico destino la brillante aseveración al respecto del dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht, la cual a continuación se la reproduzco:

El peor analfabeto es el analfabeto político.

No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.

No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.

El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.

No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Es triste la realidad, pero es necesario tomar conciencia de ella si es que queremos salir de la situación en la que vivimos.

¿Estaremos en la lista de los analfabetas políticos?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
17 Octubre 2016 03:00:00
300 mil muertos, aquí la vida no vale nada
“¿Qué queda si la vida vale tan poco?”

“No vale nada la vida / la vida no vale nada…” resultó profética para México la famosa canción de José Alfredo Jiménez, ante la suma de asesinatos perpetrados y lo que cuesta una muerte por encargo.

No vale nada la vida decimos al enterarnos a través de estudios como los de la compañía japonesa Trend Micro, que mientras en otros países contratar a un asesino ronda los 45 mil dólares, en México por dos cartones de cervezas puede un violador quedar libre o por 5 mil pesos alguien puede matar a sangre fría.

Si al panorama anterior agregamos situaciones claramente identificadas como las que se viven con los feminicidios en Ciudad Juárez, el Estado de México o Puebla, podemos entender con claridad por qué en México –en cada vez más regiones de México- la vida no vale nada.

A la conclusión de que en México cada vez vale menos la vida, llegamos a través del artículo (20160223) Los 300 mil muertos. El Universal.com.mx, donde Alejandro Hope, analista de seguridad, realizó un ejercicio muy sencillo, pero puntual que nos permite atisbar la dimensión de la tragedia violenta que se vive en México.

Hope consultó el número de personas asesinadas registradas por el INEGI durante el sexenio de Felipe Calderón (121,163) y los comparó al comportamiento en el mismo rubro de los primeros años de la actual administración.

En la contrastación puede verse que de seguir la tendencia hasta ahora mostrada, al concluir el actual sexenio, la administración federal anterior dejará de ser la más sangrienta en la historia reciente de nuestro país y será desplazada por la gestión de Enrique Peña Nieto con alrededor de 130 mil homicidios.

De tal manera que si se suma la cantidad de homicidios de las dos más recientes administraciones federales con la cifra negra de Vicente Fox -dice Alejandro Hope-, en México habrían sido asesinadas más 300 mil personas en dieciocho años.

Para contar con un punto de referencia de la barbarie, Hope remata diciendo que la cantidad anterior equivale a haber arrasado con la población total de una ciudad de tamaño medio, por ejemplo Ensenada.

Hasta aquí el ejercicio estadístico y comparativo de Hope, que por supuesto da pie para realizar una serie de reflexiones y conclusiones.

Después de tres sexenios ni los gobiernos del PRI ni los del PAN pueden garantizar que la llamada Guerra contra el Narcotráfico sea ganada para el pueblo de México, ni que cuenten con un plan propio e inédito para acabar con la situación de sangre de nuestro país.

Pero, después de ver el actuar de autoridades locales y estatales de otros partidos, tampoco se tiene alguna certeza que cualquiera otro de los institutos restantes pueda ofrecer alguna alternativa viable, real y no sólo discursiva.

Dentro de las fallidas estrategias de combate a la violencia ha quedado evidenciada la exposición, y uso ineficaz policial del ejército, el cual hasta hace algunos años se veía como la institución de honorabilidad incuestionable, pero que después de casos como los de Tlatlaya o Ayotzinapa, ha quedado su actuar en entredicho.

Vista el alza en el comportamiento de los índices de homicidios en México, sólo cabe confirmar que en efecto, en México cada vez vale menos la vida. ¿O no?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.

Dirige: Sabersinfin.com.
07 Octubre 2016 04:08:00
Expulsarán a gobernadores del PRI para que nada cambie
No basta con llegar al punto del encarcelamiento de los políticos corruptos, es necesario desmantelar las redes de complicidad que propician los actos que ahora investiga el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Sí, en las últimas semanas se ha hablado de los procesos internos de investigación que ha iniciado el PRI en contra de los gobernadores de Veracruz, Javier Duarte; de Chihuahua, César Duarte, y el ex gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge.

De manera independiente a que sean o no expulsados, enjuiciados y luego sentenciados, las redes de corrupción e impunidad quedarán intactas. Es decir, se procede para que las cosas no varíen en el fondo ni un ápice.

Para entender lo que significa el suspender de sus derechos partidistas y, en su caso, proceder a la expulsión de dos gobernadores y un exgobernador emanados de las filas del partido tricolor, debe contrastarse con la coyuntura actual y su contexto histórico.

Tal vez la causa mayor por la cual no se llegue al fondo del asunto es que sería destapar cloacas que no sólo exhibirían la corrupción en las entidades federativas de las que se trata sino que estos nexos necesariamente involucrarían a la propia gestión federal.

De otra manera no podría explicarse cómo fue posible que durante sexenios enteros no se hubieran detectado los hechos que ahora constituyen los expedientes en posesión de la Comisión Nacional de Justicia Partidaria del PRI.

Sumido en el mayor descrédito del que se tenga memoria –sólo 2 de cada 10 mexicanos aprueba la gestión del presidente Enrique Peña Nieto-, el gobierno federal emanado del PRI necesita de una bocana de aire que dé cierta credibilidad popular para al menos poder concluir –como sea- el sexenio actual.

Por eso, además de las “cajas chinas” –distractores- que surjan de aquí al último día de la administración federal, se requiere de cierta legitimidad que les otorgue la posibilidad de incidir o, siquiera, sacar adelante el proceso electoral para la elección del próximo gobierno.

Pero no se irá más lejos en el combate a la corrupción.

No se irá más allá, porque los tiempos políticos se vinieron encima y cada día que pase es un día en el cual se pierde más poder para el grupo político actual.

Estamos a cuatro años de esta administración y lo que no se hizo en ese tiempo menos se hará en los dos que restan, cuando es bien sabido que el último año es totalmente electoral y de entrega-recepción a la administración siguiente.

Enrique Peña Nieto debe entender que, en calidad de priista y de Presidente de la República, tiene que llegar al fondo de estos y otros casos –empezando por los que giran en torno a él- porque de no ser así no se entiende cómo es que podrá concluir su mandato.

Por lo pronto la vox populi ya sacó su conclusión y adelantó su juicio: sea cual sea el resultado las cosas no cambiarán para nada de fondo.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
03 Octubre 2016 04:07:00
Inmoral indemnización
Mexicoleaks reveló que el actual presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Ochoa Reza, recibió una liquidación de un millón 206 mil pesos, por haber laborado tan sólo 2 años con 155 días en la Comisión Federal de Electricidad (CFE), lo que evidencia la descomposición ética de la clase política de nuestro país.

El país no da para liquidaciones fastuosas con dinero público ni el pueblo está en condiciones de aguantar más. ¿O no?

Pese a la opinión de expertos juristas en el sentido de que es ilegal la retribución, Enrique Ochoa ha optado por cobijarse en una serie de explicaciones jurídicas administrativas para defender lo que a todas luces es inmoral, sobre todo considerando la situación económica del país.

Ochoa Reza tuvo frente a sí la oportunidad de dar una muestra de congruencia ética al momento de renunciar a la CFE si hubiera rechazado la exorbitante remuneración, sobre todo a sabiendas que su separación del cargo se debía a su inevitable unción como líder del partido tricolor.

Pero no lo hizo, porque no hay compromiso con el país ni con los mexicanos.

Seguramente no pasará nada en este lamentable episodio que desnuda la calidad moral de nuestros políticos, pero es urgente que se revisen las disposiciones respectivas en cada una de las dependencias públicas para que se cierre la posibilidad de más liquidaciones exorbitantes.

La actitud del presidente del PRI mostró que el “combate contra la corrupción” -que hace muy poco convocó el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, como una parte central de las reformas estructurales que impone el Fondo Monetario Internacional a México- no es un tema político serio.

La realidad está ahí… que recibió dicha cantidad, que se trata tan sólo de un corto periodo de laborar en una empresa paraestatal, que esto sucede en México, un país en bancarrota donde muchísimas personas jamás verán en su vida tal suma como liquidación por un período de trabajo tan corto.

Que alguien le avise a Ochoa Reza y la clase política de este país que ya no se puede vivir en condiciones de total inequidad e impunidad.

Después de tan vergonzosos hechos, ¿con qué dignidad Ochoa Reza podrá pedir el voto de quienes han perdido casi todo en medio de una crisis económica y social que no tiene para cuándo acabar?

Todavía tiene una salida el presidente del PRI: que devuelva lo que recibió o al menos que lo done a alguna causa noble.

¿Usted cree que esto suceda?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
29 Septiembre 2016 01:10:00
No son 20, sino 20 mil pesos por dólar
“ Es vital no perder la memoria histórica
porque sólo así podremos despertar del letargo
que tanto daño nos ha ocasionado”
Abel Pérez Rojas

En México la realidad se oculta de diferentes maneras arguyendo a motivos de diversa índole. Por supuesto esto mismo aplica para la situación económica, y muy particularmente por la condición del peso frente a la moneda verde: recordemos que no son 20 pesos por dólar sino 20 mil.

Recientemente sucedió lo que parecía inevitable: cada dólar norteamericano se cotiza a poco más de 20 pesos, habrá que entender su verdadera dimensión la honda depreciación de nuestra moneda.

Para quienes lo han olvidado, de acuerdo con el decreto publicado el 22 de junio de 1992, desde el primero de enero de 1993 entró en vigor el “nuevo” peso, medida que consistió en quitar tres ceros al “viejo” peso a fin de facilitar las operaciones mercantiles.

Pero la finalidad sólo fue una cuestión para facilitar las operaciones diarias pues se había vuelto un problema realizar transacciones comunes y corrientes con miles y millones de pesos.

De ninguna manera la desaparición de los ceros en nuestra moneda fue una recuperación de nuestra economía ni mucho menos un reposicionamiento en ese ámbito en el concierto internacional.

Nuestra deuda externa era la misma pues esta había sido contratada en dólares.

Con el paso del tiempo esto se olvidó, pero además ni siquiera lo saben las nuevas generaciones.

Muchos pensaron que era un nuevo comienzo económico, que era un “borrón y cuenta nueva”. No. Las cosas siguieron igual y cada vez peor.

Debido al espejismo de que la devaluación de nuestra moneda frente al dólar es una cuestión de centavos, cuando en realidad de lo que se trata es de una devaluación de pesos. De muchos pesos.

Es tal el maquillaje originado por aquella transición de “viejos” pesos a “nuevos” pesos que nos ha vuelto insensibles, porque pareciera que al final nos conformamos con esa comodidad del “qué tanto es tantito”.

Es a la luz de entender que son 20 mil pesos y no 20 por un dólar, lo que nos acerca un poco a inferir el desprecio y preocupación que sienten algunos norteamericanos como Donald Trump por México y los mexicanos.

La riqueza y valor real de un país y de su pueblo es vista por los suelos por mentes que están acostumbradas a pensar en signos de dólares.

En ese mundo en el que la vida vale tanto como lo que se puede pagar sin merma a la chequera, es como se asimila el menosprecio a un país que es inmensamente rico en recursos naturales y en talento humano, pero que como su moneda vale 20 mil veces menos entonces no merece nada.

Es vital no perder la memoria histórica en detalles como el que aquí he venido abordando, porque sólo así podremos despertar del letargo que tanto daño nos ha ocasionado.

¿Qué le parece? ¿Verdad que si es importante tener presente que no son 20, sino 20 mil pesos por dólar?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.

21 Septiembre 2016 04:08:20
Trump, del odio al disfraz de humano
Para ser humano, en la extensión de la palabra, no basta con tener las cualidades del homo sapiens –postura erecta, locomoción bípeda, destreza manual y en términos generales uso del cerebro-, implica mucho más: es una postura ética frente a la vida, frente a quienes nos rodean y hacia nosotros mismos.

En ese sentido, el perverso candidato Donald Trump dista mucho de ser humano. Eso se ve a simple vista, es en ese terreno en el cual deben entenderse sus discursos discriminatorios y xenófobos.

Por eso ha llamado la atención de analistas norteamericanos el curso que ha tomado en los últimos días la campaña electoral de Donald Trump, en la cual se ha tratado de presentar como “humano” a un individuo altamente peligroso para la paz mundial, lobo con piel de cordero.

La más reciente artimaña del magnate norteamericano ha sido presentarse en diversos medios masivos como un hombre chistoso, simpático, ocurrente, saludable; en resumen, como si se tratase de una persona común y corriente.

Eso es sólo un engaño, porque la visión ética que sustenta lo humano no se hace de la noche a la mañana… se entiende la postura en virtud de la escasa diferencia porcentual de alrededor de 3 puntos de su competidor, a menos de dos meses de las elecciones generales en Estados Unidos.

El gran Gabriel García Márquez sintetizó magníficamente lo que implica ser humano como una construcción a lo largo del tiempo: “Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez”.

La vida de Donald Trump, como de algunas personas, es la historia de seres que se perdieron en el camino que humaniza porque apostaron a la consecución del poder como una consecuencia lógica del tamaño de su billetera, sin importar si hay que arrollar a otros.

Por eso, al menos desde fuera del país de las barras y las estrellas puede verse con claridad la burda estrategia electoral del magnate.

Al embaucamiento del electorado norteamericano es a lo que le están apostando los asesores del candidato republicano para dar uno de los últimos jalones que empareje y gane la contienda presidencial.

Los electores norteamericanos –por más de que se trate de una sociedad hipermediatizada- no pueden caer en la trampa y con ello dar su voto a quien ha demostrado ser todo lo contrario al producto que ahora en gran medida les están tratando de vender.

La humanidad entera, y en particular el pueblo norteamericano, no podemos caer en los engaños de un grupo poderosísimo que ahora pretende vendernos a su más depurado integrante como si fuera alguien como usted o como yo.

Su disfraz de humano es grotesco señor Trump.

¿No le parece?, amigo lector.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.
12 Septiembre 2016 02:00:35
Renuncia de Videgaray, ‘atole con el dedo’
“Despertar es no creer en el embaucamiento”.
Abel Pérez Rojas

En México la frase “atole con el dedo” se usa para referirse a una situación en la cual algo se presenta como un paliativo para no realizar cambios de fondo, también se usa para etiquetar una serie de circunstancias que tienen por sustento el embaucamiento, el engaño.

En otras palabras “darle atole con el dedo” a alguien es verle la cara de tonto y abusar de su ignorancia o de su buena fe, apaciguar en su enojo con una solución que deja todo tal como está.

“Atole con el dedo” es lo que nos acaban de dar a los mexicanos con la “renuncia” de Luis Videgaray a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), porque tal separación del gabinete de la administración pública en realidad no cambia en lo más mínimo la política económica y hacendaria del gobierno federal ni la situación económica del país, pero sí busca incidir en la percepción informada de algunos indignados por la participación de dicho exfuncionario en la reciente visita de Donald Trump a nuestro país.

Y es que en múltiples columnas y reportajes se dio cuenta de la intervención e influencia decisiva de Videgaray, sobre el ánimo presidencial, para que el candidato republicano visitara nuestro país.

De acuerdo con quienes están mejor informados, Enrique Peña Nieto desoyó la postura en contra de la cancillería, y optó por acceder a la asesoría de su ex secretario de Hacienda.

Ya conocemos el desastroso resultado.

Trump salió triunfante de la visita porque no se desdijo de todos sus disparates y además ganó un par de puntos porcentuales que le acerca en lo que algunos califican de empate técnico con su contrincante Hillary Clinton.

Enrique Peña Nieto quedó como traidor. Su renuncia es cada vez más un clamor popular.

Los mexicanos quedamos agraviados.

Luis Videgaray se va tranquilo, aparentemente a su casa y judicialmente limpio.

La renuncia de Videgay fue unos días antes de la entrega del paquete hacendario 2017, él y su equipo fueron los artífices de los recortes y ajustes presupuestales que regirán a los mexicanos en un entorno desfavorable, que a decir de los expertos en la materia, dejará en la lona las proyecciones del producto interno bruto realizadas al inicio de la actual administración.

En otras palabras: Videgaray ya no está, pero sí estará a través del diseño económico que viviremos en 2017, y todo parece indicar que no habrá cambio contundente para el 2018, el último de la actual administración federal.

La salida de Luis Videgaray en realidad se suma a la serie de espejismos, enroques y engaños para que todo siga igual.

Tal vez en unos años veremos a Luis Videgaray como parte del consejo de asesores de alguno de los emporios Trump y entonces entenderemos un poco más de la dimensión de este pasaje triste en la historia reciente de nuestro país.

Bien haríamos los mexicanos en no caer en el juego de los engaños y la perversidad, bien haríamos si nos documentamos, si pensamos en vías de desarrollo alternativo y solidario, en ocupar parte de nuestro tiempo en restablecer nuestras relaciones con nosotros mismos y con los demás y por supuesto en tener bien claro que la política mexicana es la madre de todas las perversidades.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.

08 Septiembre 2016 04:08:06
Juan Gabriel, héroe nacional de pacotilla
Noche y día hemos visto la saturación de la barra de programación de Televisa y TVAzteca, de estaciones de radio, de revistas y algunos periódicos, de los pormenores de la vida del Divo de Juárez, así como de sus canciones.

El tratamiento mediático a la muerte y funeral de Juan Gabriel nos ha permitido observar cómo se siembra en la idiosincrasia de los mexicanos el más reciente distractor nacional, pero también la creación de un nuevo “prócer”, disfrazado de “estrella” que, a la par de otros más, cubran el hueco que han dejado el culto a los héroes nacionales.

Está sumamente documentado cómo en México, en la primera mitad del siglo XX, para restar poder a la hegemonía clerical y pacificar nuestro país, los nacientes gobiernos civiles establecieron en México el culto a los héroes nacionales, a la luz de ello debe entenderse los niveles de cuasi santidad que alcanzaron figuras como Benito Juárez, Lázaro Cárdenas, Emiliano Zapata, sólo por mencionar algunos.

Lo que estamos viviendo en los años recientes es el intento por renovar otro culto paralelo al “oficial”, cuya piedra angular son “figuras de la cultura popular”, es así como debe entenderse la nueva ola de endiosamiento de personajes como: Chespirito, Joan Sebastian y Juan Gabriel, quienes vienen a sustituir a los desgastados y vetustos: Pedro Infante, Jorge Negrete, María Félix, entre otros.

Curioso, esta nueva generación de dicho culto está construida a partir de una generación de personajes creados al amparo de la televisión hegemónica que se niega a morir y que, por cierto, es pilar del sistema que usufructuó el otro culto, el de los héroes patrios.

En ese tenor el aporte y brillantez de Juan Gabriel, que debería circunscribirse ni más ni menos sólo a los ámbitos de sus méritos personales y del entretenimiento, se magnifica. Lo están “divinizando”.

No me mal interprete, la vida de Juan Gabriel nos merece respeto en todos los sentidos, su obra queda al gusto de la audiencia y el análisis musical de la misma de quienes conocen al respecto.

Lo que indigna a algunos –entre ellos yo- es que desde el pasado 28 de agosto, hemos visto el incubamiento de un culto a un hombre, que por muchos discos que haya vendido, nada aporta a la solución de nuestros problemas como país, ni a la expansión de nuestro pensamiento, aunque su biografía motive a algunos.

Por más que usted quiera no ha habido forma de que nos mantengamos al margen de las clases “evangelizadoras” transmitidas por televisión: de “cómo un niño pobre puede llegar a ser una estrella”, de “cómo alguien puede levantarse ante la discriminación”, de “cómo una persona puede ser sencilla no obstante su riqueza económica” y así hasta el cansancio.

Para qué crear ídolos, ya que si queremos progresar de lo que se trata es de lo contrario, de luchar: “…contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los FANATISMOS y los prejuicios”, al menos así lo señala el tan olvidado artículo tercero constitucional.

Los verdaderos próceres –en cualquier latitud- han desafiado al sistema, han expuesto su vida, han significado un rompimiento para el estado de cosas imperante, en otras palabras son una fractura a la opresión y encarnan el progreso de las libertades individuales y colectivas.

Seamos serios, Juan Gabriel dista muchísimo de ello, ensalzarlo como prócer nacional –aunque no se exprese esto al pie de la letra por los interesados-, es crear un héroe nacional de pacotilla, cuyos derechos de usufructo serán explotados por los mismos que lo crearon y ahora lo mitifican.

Bonita forma de incidir en la educación de nuestro pueblo sin necesidad de reformas educativas ni de oposición.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.


04 Septiembre 2016 02:19:09
Clinton o Trump: son lo mismo
“Ellos –los del norte- no tienen amigos,
sólo intereses guiados por una desmedida ambición“.
Abel Pérez Rojas

Pese a lo que se diga, quien gane las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos sólo será una especie de gerente, de quienes realmente dirigen al imperio norteamericano desde una intricada red de intereses y complicidades capitalistas de nueve familias.

Las elecciones presidenciales en los Estados Unidos generan alta expectación entre los mexicanos por la interdependencia política y económica, y en esta ocasión con un aderezo extra: las constantes alusiones negativas a la comunidad mexicana y latinoamericana de parte del candidato Donald Trump.

Los desplantes de Trump son en gran medida parte de la distracción de la comedia electoral y, por otra parte, las revelaciones e investigaciones en contra de Hillary Clinton quedarán en lo que quedan las investigaciones de corrupción de los políticos mexicanos: en nada.

Quienes estamos de este lado del río Bravo, tomando en cuenta lo anterior, deberíamos tener presente varios elementos, que a continuación describo:

Que cuando hablamos de los Estados Unidos no lo estamos haciendo de algún país cualquiera, lo estamos haciendo de la más poderosa economía y potencia militar que desde hace décadas se ha asumido como el imperio que salvaguarda la “paz” y el “orden” planetario.

Aunque en el caso de los Estados Unidos no hay la figura de un emperador -como existieron en otros casos de la historia, por ejemplo la antigua Roma-, las corporaciones, multinacionales, sectas, grupos cerrados más prominentes constituyen una intrincada red de intereses y complicidades que dan vida al capitalismo que opera con criterios expansionistas, afectando a todo el mundo.

Por cierto, al respecto le recomiendo leer acerca de las nueve familias de las cuales emergen los propietarios del Banco Privado de la Reserva Federal de Estados Unidos. La instancia que realmente mueve el dinero de los Estados Unidos.

Esta red sólo tiene cómplices quienes a su vez no tienen amigos, sino intereses económicos y de poder, que se deben poner a buen resguardo.

Al interpretar las declaraciones de campaña de Hillary Clinton y Donald Trump, el estado de cosas no sufrirá modificación alguna. En eso son iguales la una y el otro: están ahí para cuidar los intereses del Tío Sam, no los del pueblo norteamericano ni mucho menos de cualquier otra nación allende su frontera.

Malas noticias para los norteamericanos, quienes han sido víctimas del acotamiento de sus libertades y derechos constitucionales con motivo de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que detonaron la llamada Ley Patriótica (USA PATRIOT Act), cuyo efecto fue la exposición y recolección de datos personales por las agencias de investigación, principalmente la Agencia Nacional de Seguridad (NSA).

A la luz de lo que le vengo exponiendo, y por supuesto de otras cuestiones coyunturales, debe analizarse la imposibilidad del presidente Barack Obama de dar cumplimiento a sus promesas de campaña, por ejemplo en el ámbito de la llamada “reforma migratoria” que tantas expectativas generó en la comunidad latina.

Vale la pena ver las elecciones norteamericanas teniendo como marco de análisis la historia y comportamientos de los imperios a fin de tomar cabal consciencia de en dónde estamos parados y para dónde vamos.
Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente.

Dirige: Sabersinfin.com.

31 Agosto 2016 02:00:04
Muerte de Juan Gabriel, trascender la “caja china” en turno
“No basta vacunarse contra las ‘cajas chinas’, debemos contrarrestar su cloroformo”.

Abel Pérez Rojas


La inesperada y lamentable muerte de Alberto Aguilera (1950-2016) –mejor conocido por su nombre artístico como Juan Gabriel- seguramente se convertirá en la “caja china” caída del cielo para distraer la atención de millones de mexicanos sobre asuntos que están en el escaparate de la opinión pública.

Asuntos como la muerte de Juan Gabriel –como lo fueron en su momento los decesos de Joan Sebastian y Chespirito- son un tanque de oxígeno para quienes están necesitados de que las grandes masas no sean críticas. Porque en relación con los círculos que sí lo son, estos se encuentran desarticulados de los puntos neurales que pudieran gestar una gran sinergia de cambio.

Tenemos que hacer visibles cuantas “cajas chinas” se nos pongan enfrente, pero debemos trascender su simple crítica si queremos detonar cambios profundos al menos en nuestro derredor.

Como usted seguramente ya sabe, las cajas chinas son aquellas urnas que dentro de sí contienen otra de menor tamaño, la cual a su vez contiene otra semejante y ésta a otra, de tal manera que una caja de ciertas dimensiones en realidad puede contener algo muy pequeño.

Por analogía la “caja china” se refiere a derivar la atención en un tema y luego en otro, hasta que ésta se diluya.

Eso es lo que veremos en los próximos días con el uso de la vida y obra de Juan Gabriel.

En los cada vez más cuestionados, menos vistos, pero aún dañinos medios tradicionales – léase Televisa y TV Azteca- veremos horas y horas de homenajes, testimonios y reseñas bibliográficas del llamado “Divo de Juárez”.

“Transmisiones desde el lugar de los hechos” desbancarán otros temas espinosos e incómodos para la clase política y en particular para ciertos personajes.

Recientemente la película La dictadura perfecta (2014) México, hizo visible en su trama el uso maquiavélico de los hombres del poder –en el caso de la película al presidente de la república- de ciertos asuntos que se vuelven mediáticos para desviar la atención de las masas, pues no les conviene que sean discutidos ni permanezcan en la memoria, al menos en el corto plazo.

En esas sintonías y en los medios afines a los círculos del poder quedarán sepultados temas como el plagio de la tesis de Peña Nieto, el conflicto magisterial, la exigencia de renuncia a Alfredo Castillo al frente de la Conade, el inminente “gasolinazo” a partir del próximo primero de septiembre y ni qué decir del cuestionado IV Informe de Gobierno del presidente.

Si quedan sepultados asuntos políticos y económicos que son de circulación común en la opinión pública ¿se imagina que sucederá con otro tipo de asuntos que no ocupan la atención de las masas, pero que son de vital importancia?

¿Acaso habrá alguna manera de que en las próximas semanas y meses pudiéramos hacer un esfuerzo colectivo sincero para restituir nuestro tejido social y hacer frente común a nuestros graves problemas, debatiendo cuál es la mejor solución?

No lo creo.

No podemos caer en el juego y echarnos a los brazos de la alabanza extrema, ni distraernos. Es necesario asumir una postura analítica de la realidad.

Si tomamos consciencia de las diferentes “cajas chinas” no sólo quedaremos vacunados de ellas, también serán oportunos y vigentes nuestros llamados a atender lo verdaderamente importante.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.

25 Agosto 2016 02:13:46
Ni antes ni después; sólo démosle tiempo al tiempo
“No es ni antes ni después, sólo cuando es”.

Abel Pérez Rojas

Al tiempo además de entenderlo por la simple sucesión de segundos, minutos y horas también se le llega a asimilar por el efecto que ocasiona en las cosas, y por supuesto en las personas; principalmente en nosotros mismos.

Generalmente, se apropia de nosotros la impaciencia y la angustia, y en consecuencia, perdemos calidad de vida. Esto conlleva tomar conciencia de los fenómenos complejos que reviste cada instante de nuestra vida.

En su poema hecho canción Renato Leduc dice:

“Sabia virtud de conocer el tiempo;

a tiempo amar y desatarse a tiempo;

como dice el refrán: dar tiempo al tiempo...

que de amor y dolor alivia el tiempo”.

Bien sintetiza Leduc que el paso del tiempo -o dicho de otra manera- nuestro transcurso por este planeta, si es sabio, encierra una virtud: conocer la sustancia del tiempo.

La sustancia del tiempo descansa en las enseñanzas profundas e íntimas que deja su paso en nuestro interior.

Todo cuanto sucede es susceptible de ser aprehendido y orientado para bien por cada uno de nosotros.

Hay que esmerarse en que así sea.

Cuando no es así, es porque inconscientemente aceleramos las cosas y forzamos a que éstas sucedan, con ello renunciamos a la comprensión de los acontecimientos, no asimilamos que todo tiene procesos que a veces escapan a nuestra lógica y también a nuestros intereses.

Es entonces cuando se concretiza aquello de que: “no le dimos tiempo al tiempo”.

La ansiedad vuelta necedad y la ignorancia al punto de la inconsciencia nos ciegan, esto nos impide dejar que las cosas sucedan e incidir sin entorpecer.

No basta con pensar y decir que debemos cultivar la paciencia y la tolerancia, porque dejar las cosas en ese nivel es caer nuevamente en otra jugarreta más de nuestra mente racional y conceptual.

Dicen los sabios budistas que es preciso ejercitarse en el fluir de cuánto nos rodea, entendiendo el fluir como el remanso de la vida: “el vigor del vacío que lo llena todo”.

Como el tiempo de vida se nos escapa de entre las manos como si fuera aire, entonces sólo nos queda su presencia en microsegundos, en brevísimos instantes que conforman el presente y a su vez el amplio espacio (vacío) que llena todas las cosas.

Vale la pena poner algunas de las cosas que nos aquejan o que nos alegran, todas, hay que ponerlas en una especie de cajón de espera. Por ejemplo, aquel mal entendido, aquella reclamación que no puede contenerse, aquel problema sin aparente solución o ese proyecto que trae entre manos.

Démosle tiempo a que se enfríen, a que germinen o a que maduren; en cierta forma eso es “darle tiempo al tiempo”.

¡Qué sería de la vida, por ejemplo, sin ese lapso en que las semillas germinan!

Deje un poco más que, la naturaleza, los hombres o el entramado complejo de una y otro hagan su trabajo; de esa forma contribuiremos a darle cierto respiro a nuestro ajetreado cuerpo, a nuestra atribulada mente y a nuestras dañadas relaciones.

Es una cuestión de saber esperar. Se lo aseguro.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.
21 Agosto 2016 02:39:11
Educar(se) en el oleaje

Abel Pérez Rojas
“La paz interna en el caos tiene cimentación en la esperanza”
Abel Pérez Rojas

Educar(se) en el oleaje es reconocer que somos hijos del choque y confluencia de olas.

Educar(se) en el oleaje es asumir que nuestro linaje proviene del desorden, y que educar(se) en la diversidad es dignificarse para acotar los errores de la ignorancia, que nos ciega y nos impide concienciar el constante cambio.

Educar(se) en el oleaje es como diría Alvin Toffler: “La comprensión de que ningún conocimiento puede ser completo y ninguna metáfora perfecta es por sí misma humanizadora. Contrarresta el fanatismo. Concede incluso a los adversarios la posibilidad de verdad parcial, y a uno mismo, la posibilidad de error. Esta posibilidad se halla especialmente presente en las síntesis a gran escala. Sin embargo, como ha escrito el crítico George Steiner, “formular preguntas más amplias es arriesgarse a obtener respuestas equivocadas. No formularlas en absoluto, es constreñir la vida del conocimiento”.

¿Cómo educar(se) en contextos coincidentes en el tiempo y en el espacio, pero a la vez divergentes?

En 1979, el escritor y futurista estadounidense doctorado en Letras, Leyes y Ciencia, Alvin Toffler publicó un libro titulado La tercera ola.

En efecto, Alvin Toffler recurrió al oleaje para transmitir que los grandes cambios sucedían como oleajes que abarcaban siglos y a veces milenios.

Décadas antes, a través de La tercera ola, Toffler explica con gran lucidez fenómenos como la globalización, el predominio de las sociedades del conocimiento, el surgimiento de nuevas ideologías y tecnologías.

El propio Toffler señala en su obra que recurrir a la analogía del oleaje no es de su autoría, porque poco más de un siglo antes lo había mencionado Norbert Elias y posteriormente Frederick Jackson Turner.

Alvin Toffler afirmó: “Lo nuevo, por tanto, no es la metáfora de la ola, sino su aplicación al cambio que se está produciendo en la civilización actual”.

Así, la Primera Ola (desde el año 8000 a.C. hasta el siglo XVII) se refiere al estrecho vínculo de los hombres con el campo, por eso ubica su surgimiento con la revolución agrícola.

La Segunda Ola se gesta entre 1650-1750 con la Revolución Industrial y hace alusión a la forma de relacionarnos con el mundo, a partir de cambiar nuestra concepción con la naturaleza partiendo del desarrollo tecnológico.

Según Alvin Toffler en la segunda mitad del siglo XX transitamos a la Tercera Ola, caracterizada por la descentralización, la desmasificación y la personalización.

Más allá de las grandes olas que en sí mismas son sumamente interesantes, lo que atrapa mi atención para efectos del presente artículo es la comprensión de que, no obstante que compartimos el mismo espacio y tiempo con otras personas, estamos viviendo mundos distintos que chocan, confluyen, explotan, eclosionan, se desintegran y vuelven a unirse para marchar temporalmente juntos, procrear y volverse a separar.

El tiempo ha nutrido la analogía de Toffler, por ello vemos que en la actualidad difícilmente encontramos nativos puros de cada ola, es decir, de alguna forma llevamos en nuestros genes elementos de cada una de las grandes olas; elementos que se ponen de manifiesto dependiendo de las circunstancias y los contextos.

Además de que difícilmente encontramos individuos “puros” de cada una de las olas, sí hallamos predominancia de alguna o algunas olas en los individuos. Esto, por ejemplo, nos permite asumir otra óptica frente a la convivencia entre nativos y migrantes digitales, entre sujetos hiperposmodernos y modernos o la irrupción de las nanobioinfotecnologías.

El caos es un orden indescifrable temporalmente, en la medida que se vuelve entendible sucede la transición al orden, por ello la analogía del oleaje trasladada al ámbito educativo orienta dentro del caos.

La realidad que vivimos es caótica, como lo ha sido siempre, sólo que ahora contamos con mayor experiencia y bagaje colectivo que nos empuja a la búsqueda de la verdad a través del saber, esto permite construir un conocimiento más completo y más humano.

Abrámonos al oleaje para avanzar en el proceso de dignificación personal y colectivo.
Abel Pérez Rojas (.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) / @abelpr5 / facebook.com/abelperezrojas) es poeta, comunicador y doctor en Educación Permanente. Dirige Sabersinfin.com. 
18 Agosto 2016 02:00:31
Ni solo, ni mal acompañado
“ Cuídate de las malas compañías,
pero no abandones trabajar con otros”
Abel Pérez Rojas

De manera parcial se nos ha enseñado –y lo hemos asimilado como aseveración que no acepta matices- que: “más vale solo que mal acompañado”. Esto nos puede mantener al margen de experiencias en beneficio de nuestro desarrollo.

La afirmación encierra una verdad a medias: es bueno mantenerse alejado de las malas compañías, pero eso no implica que todo cuanto emprendamos y hagamos deba ser de forma solitaria.

Sobre todo esa sentencia viene a nuestra mente cuando hacemos algo colectivamente y surgen diferencias que derivan en problemas.

Nosotros mismos nos decimos una y otra vez: -¡por qué no atendí los consejos que me dijeron hasta el cansancio que mejor lo hiciera solo o que no hiciera eso que ahora ha provocado dolores de cabeza!

Pero algo muy interior nos convence de que no podemos quedarnos ni inactivos ni aislados.

Motivos hay muchos de por qué buscamos hacer proyectos con los demás, pero hay uno que predomina sobre el resto: la naturaleza social humana.

Esa naturaleza que en la medida en que la exploramos nos hace experimentar lo que implica ser humano y que propicia las condiciones para que, empezando por el lenguaje y siguiendo por la convivencia, consigamos extender nuestras redes neuronales a campos y profundidades que de otra manera no se hubieran alcanzado.

De forma simple podemos deducir que en sus inicios pensar sólo y nada más en uno puede anclarnos en posturas egoístas, pero abrirnos al “nosotros” puede darnos pie a experimentar el aprendizaje solidario, la fraternidad, la bondad y la empatía.

De ninguna manera debe confundirse lo que le vengo compartiendo con negar el valor de la soledad y de las exploraciones individuales, sobre todo cuando en otras ocasiones le he convidado que nadie puede aprender por otro y que el valor del aprendizaje significativo y trascendente sale a brote cuando cada quien da cuenta de lo que hace en las profundidades de su consciencia.

No. El detalle está en no negar el valor de lo que hacemos acompañados pese a que las cosas no salgan bien, o a la maldad y perversidad del otro o de los otros; porque cuando estemos tristes o decepcionados de que algo no va bien, debemos recordar todos aquellos logros y experiencias positivas que se consiguieron gracias a que tuvimos a alguien más junto a nosotros.

Yo matizaría la frase inicial provocadora de este artículo: Sí, “a veces solo es mejor que mal acompañado, pero aún las malas compañías nos dan la oportunidad de aprender y hacer lo que de otra manera no se hubiera dado, porque el valor del nosotros es complementario a los créditos del yo”.

Así que gran parte de nuestra formación debemos encauzarla en lograr los aprendizajes necesarios para aprender a convivir con el otro, a identificar los daños y perjuicios que los demás puedan ocasionarnos, y a descubrir las estrategias que nos hagan sacar lo mejor de cada quien y de nosotros mismos.

Cuídese de las malas compañías, pero no abandone la voluntad de desarrollar y contribuir en acciones colectivas.

¿Se atreve?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.
11 Agosto 2016 03:00:14
Poesía para respirar en medio de la violencia
“Digo que la poesía nos devuelve el alma
en medio de entornos donde el pragmatismo político
ha prostituido a las ideologías y a la convivencia diaria”
Abel Pérez Rojas


“Actualmente las salas de redacción son laboratorios asépticos para navegantes solitarios, donde parece más fácil comunicarse con los fenómenos siderales que con el corazón de los lectores”, solía decir Gabriel García Márquez, el Gabo.

Por eso, quienes compartimos lo que vemos, pensamos y sentimos a través de la palabra escrita y hablada sabemos de la importancia de tomarse ciertos respiros que brinda la poesía, para no quedar agotados por el peso de la realidad y por el efecto de lo que denunciamos o anunciamos.

Sobre todo en este mundo, donde por si no fuera suficiente la realidad compleja del día a día, llegan otras “ayudas del exterior” como la afirmación de que sólo faltan tres minutos para la destrucción total y catastrófica de la humanidad, marcado en el Reloj del Apocalipsis o del Juicio Final.

El reloj que fue creado por la junta directiva del Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago, hasta el 9 de enero del 2015 le faltaban cinco minutos para la cita fatal, y desde esa fecha tres minutos solamente.

Así un puñado de hombres juegan a ser Dios y a dictar sentencia a lo que juzgan por igual como humanidad corrompida.

En ese contexto global y las realidades nacionales marcadas por la violencia y la corrupción, es en el que se hacen imprescindibles los espacios para nutrirse de la imaginación, de la riqueza de prescindir de la formalidad intelectual.

¡Bendita poesía! que sirve de oxígeno en el oficio de la palabra escrita.

Así los seres humanos, dignos o corruptos, pobres o ricos, ilustrados o iletrados podemos abrevar de los océanos de las emociones y del valor de las palabras.

La poesía se convierte en una vía para lograr las respectivas interconexiones neuronales que darán paso a ser creativos sobre formas de convivencia inéditas.

He ahí la necesidad del arte y en particular, como es mi caso, de la poesía.

Poesía que nos devuelve el alma en medio de entornos donde los colores partidistas se alquilan bajo el pragmatismo político que prostituye las ideologías.

La realidad, tan terrible como pueda ser, necesita más de la perspectiva poética para la articulación sináptica del pensamiento lateral, que de luz para enfrentarla y renovarla.

Querido lector: ¿Cuál es su libro favorito? ¿Su poeta inolvidable? ¿El poema que le llena el alma? No acaso algunas líneas, escrita de manera exquisita aunque puedan ser brutales, nos permiten ver la misma realidad con otra perspectiva.

¿Está usted de acuerdo conmigo en que vale la pena más seguido tomarse un respiro poético para seguir de pie en medio de lo que estamos viviendo?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.

03 Agosto 2016 03:00:38
Mi padre murió en la raya; ¿nosotros cómo moriremos?
“¿Será necesario esperar hasta la muerte
para darse cuenta de lo inútil que son varias de las posturas
mentales y emocionales que asumimos como nuestras?”


En México “morir en la raya” es un dicho que se usa para exaltar la valentía de alguien que muestra arrojo por sobre todas las cosas, sin volverse atrás.

Aunque metafóricamente nos referimos con esa frase a la muerte, también se usa literalmente cuando alguien en el lecho final se muestra con arrojo, con coraje y hasta con osadía.

A propósito de lo anterior le comparto las siguientes líneas tomadas del sitio web de la Academia Mexicana de la Lengua, a su vez atribuidas a Pérez Martínez, Herón. (consultado 20160731) Refranero Mexicano. Recuperable en:
http://goo.gl/KgIw62

Morir en la raya es una expresión traída de las peleas de gallos que significa morir valientemente. Morir en la raya tiene, además, el sentido de morir el día que el destino le ha fijado a alguien. A ello se refiere el refrán; con el mismo sentido paremiológico se dice: “hay quien se salve del rayo, pero no hay quien se salve de la raya”. Tiene la forma de una exclamación expresiva.

En las breves, pero claras líneas de Herón Pérez no sólo se esclarece el sentido de la frase, también se presenta el contexto del cual emerge: las peleas de gallos.

Entre sangre animal –y muy frecuentemente también humana-, alcohol, dinero y machismo se acuña “morir en la raya”, esa raya de cal que demarca la pista central del palenque y parte el terreno de cada uno de las aves entrenadas para matar y para morir.

Cuando decimos que alguien muere en la raya evocamos ese drama de vísceras, plumas y… machismo. El machismo de los galleros.

Le comparto todo lo anterior para justificar la acertada intuición de vincular la reciente muerte de mi padre con lo que significa dejar la piel y la vida en el redondel.

Mi padre, Jesús Pérez Flores, fue un hombre cuya vida fue como la de muchos de su generación: nacido en un hogar disuelto, ausente del cariño materno que nos cobija en la infancia, casi nula preparación formal y alcoholismo. Su machismo fue la concha protectora que le hizo sobreponerse a las adversidades, muchas de ellas generadas por él mismo y por su cerrazón a mostrar su lado humano.

En ese caparazón en el que se enclaustran quienes temen amar y ser amados, es el único reducto día con día… ahí no hay momentos para perdonar ni para dialogar, ni mucho menos para sanar las heridas absorbidas una tras otra en la infancia.

Y así se le fue la vida hasta agotarla: refugiado en sus recuerdos, y en centrar el valor de su hombría en tener a su lado a una segunda esposa más joven que él, aturdirse así para no tener que enfrentar la dura realidad de tomar consciencia de la vida, del quién soy, para dónde voy y por qué estoy aquí.

Pero cuando los días finales llegaron y el tiempo lo puso contra la pared, se guareció en su última trinchera, su hombría limitadamente entendida, porque sólo le quedaba abrirse al amor que siempre le rodeó y reconocer el tiempo perdido.

Aún un día antes de morir se le vio luchando en la raya, con ese carácter fuerte que caracteriza a los oaxaqueños de antaño.

Me queda claro que Jesús “se murió en la raya”, pero después de ver su rostro sereno de cadáver recién parido, nos queda la esperanza de que al cruzar la línea entre la vida y la muerte sus armaduras oxidadas cayeron y se abrió a algo de lo cual se privó injustamente en vida.¿Será necesario esperar hasta la muerte para darse cuenta de lo inútil que son las posturas mentales y emocionales que asumimos como nuestras, el machismo que suele defenderse hasta el último momento?

Jesús, mi padre, murió en la raya, pero ¿nosotros cómo cruzaremos el umbral de la muerte?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.
27 Julio 2016 03:00:13
Facebook: feudalismo virtual
“Estamos viendo la consolidación del feudalismo virtual”

Abel Pérez Rojas

Hasta hace algunos años se veían con esperanza los nuevos horizontes que se abrían con motivo del posicionamiento de Internet frente al predominio de las todopoderosas grandes cadenas de televisión, en el caso de México por el duopolio de todos conocidos.

Sin embargo, con el paso del tiempo se han desenmascarado quienes detentan el control de lo que se dice y hace a través de millones y millones de equipos de cómputo y dispositivos.

En ese sentido, bien se afirma que está de regreso el feudalismo, sólo que ahora virtual, dirigido por cinco grandes monstruos: Amazon, Apple, Facebook, Google y Microsoft.

Estas corporaciones nos imponen formas de convivencia, gustos, modas, formas, personajes y hasta normas de censura que a veces pasan inadvertidas, pero que delinean una realidad aceitada por lo que se considera política y socialmente correcto.

Sus metas de penetración y posicionamiento comercial no tienen límite, por ejemplo, tan sólo en México, 41 millones consultan Facebook diariamente, refiere el artículo de Maldonado, Mario (20160210) Facebook y sus 61 millones de usuarios.
Recuperable en http://goo.gl/jUbfqH.


Uno de los problemas con Facebook es que en el afán de globalizar todo, se soslaya la diversidad, cualidad inseparable de la humanidad. Las políticas de censura del “Libro de Caras” es una clara muestra de ello.

Mujeres amamantando, padres bañando a sus hijos, desnudos que dan vida a la obra de muchos artistas en cualquier otro contexto no causaría mayor problema.

Sin embargo, desde que Facebook se ha convertido en un medio omnipresente se han vuelto célebres los incidentes de censura de imágenes.

En dos ocasiones he visto de cerca el pánico de Facebook por el cuerpo desnudo.

La primera cuando nuestro amigo Luis Fernando Paredes Porras escribió un artículo sobre el caso de la mujer policía (Chichis por la cuasa... y pa' la banda
http://goo.gl/YtpVUm
) que fue despedida en el norte del país por mostrar un seno mientras portaba su uniforme de trabajo.

En el segundo caso, más reciente y más drástico, llegó a la cancelación de la cuenta de mi amigo Beto Ballesvid, quien decidió mostrar las fotografías de su participación en la WNBR Worl Naked Bike Ride, Puebla, 2016.

Beto mostró una serie de fotos de su desnudez en la rodada ciclista por las calles de Puebla. A Facebook no le importó las causas que dieron origen a la manifestación y en consecuencia al motivo del desnudo de Beto. Sólo canceló la cuenta.

Lo de menos es que Facebook cancele una cuenta y que Beto haya abierto otra.

Lo que debemos cuestionarnos son varios puntos: la indefensión de los usuarios frente al gigante, porque no obstante que se puede solicitar la reconsideración de la medida, en general no procede en retroceso y, segunda, bajo qué criterios se está moldeando la moral de las futuras generaciones.

Es necesario analizar varias medidas que están adoptando los monstruos de Internet, porque a mi parecer están sentando las bases de un feudalismo virtual del cual podrían tener que pasar varias décadas, sino es que siglos, para liberarnos.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.
08 Julio 2016 02:42:41
El terror a la incertidumbre del amor
“La incertidumbre aterra
porque nos deja ver que
la naturaleza humana es más vasta.
Abel Pérez Rojas

En un mundo donde está demeritado cuestionarse y se endiosa la seguridad, la incertidumbre –lo mismo en el amor que en cualquier otro asunto pagano- aterra porque nos perfila a atisbar que la naturaleza humana es más vasta de lo que nuestros limitados sentidos y paradigmas nos han dosificado.

Logro ver con claridad lo anterior en la más reciente novela del joven poeta poblano Gustavo Javier Hernández de la Peña, titulada: Rubí. El Encuentro con un Sueño (2016) México: Editorial Gasper.

El autor nos regala en Rubí más que una novela, es una confesión ante el lector, una especie de bitácora de navegación romántica en medio de mares teóricos de referencias. Porque al fin y al cabo nadie está obligado a renunciar a su naturaleza; y la de Gustavo es una mente inquieta empecinada en los misterios de la vida y de la muerte entreverados por su pasión: la Filosofía.

Rubí no es puramente un relato romántico, es una confesión del estado que guarda la mente y el corazón del autor.

Para quienes han leído y escuchado a Gustavo, sabrán que es un hombre amante del terror y de las historias oscuras que dan pie a poner en tela de juicio nuestras creencias sobre el bien y el mal, a través de pasajes oscuros ubicables en la literatura del horror, por eso en una breve charla que sostengo con el escritor le pregunto: ¿Qué vincula al terror con el amor?

“Esa es una buena pregunta -sostiene mi interlocutor-. Y sin pensarlo mucho afirma: “en el presente, abundan las personas que se horrorizan por tener amor. Porque el amor en sí mismo es como un miedo al fracaso, porque el amor conlleva ilusión”.

Atajo de inmediato y le digo: ¿El terror al amor y el terror del amor?

¡Exacto! ¿Por qué? Porque el terror verídico que se puede sentir o engendrar en el amor es no saber qué va a suceder en el futuro cercano –dice el también poeta.

Le suelto a quemarropa a Gustavo si estas ideas que viene compartiendo tienen por hilo común la incertidumbre.

El escritor, maestro en artes marciales e incipiente actor amplía: “Sí, la incertidumbre genera celos, caos, desvelamientos, intriga, sensación, y eso conlleva al horror”.

La incertidumbre del amor y la incertidumbre del terror de alguna manera es el puente de tu más reciente novela Rubí -le digo- no por lo que tratas en el texto, sino por la vena literaria que emana de tu pluma.

Gustavo dice que eso es algo que deberán en gran medida responder los lectores, sobre todo los lectores que le van siguiendo la huella en cada una de sus producciones literarias. Pero sería magnífico si ese punto fuera abordado por filósofos en la extensión de la palabra y no sólo escritores de filosofía.

Cierro el breve diálogo preguntándole ahora sobre el terror. Gustavo me dice que el terror humano, más allá de la definición libresca que remite al miedo, al espanto y al pavor, debe entenderse a la luz de la incertidumbre, como en la muerte, por ello le tenemos miedo.

Por supuesto Rubí es rica en citas y pasajes reflexivos de grandes autores y del propio escritor, y en breve le estaré trayendo más al respecto. Mientras tanto vale la pena adentrarse a nuestra intimidad e identificar cómo el temor a la incertidumbre en el amor nos ha influido en el rumbo que ha tomado nuestra vida. ¿Se anima?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.
06 Julio 2016 02:00:18
La bondad en lo cotidiano
“La fuerza de los actos de bondad

en el día con día permean lentamente,

pero de forma efectiva”.

Abel Pérez Rojas

Nunca acabaríamos con las historias de personajes anónimos que permiten con su actuar diario que la vida fluya y la bondad constante cambie la vida de quienes les rodean, lo que aun siendo cotidiano es en realidad extraordinario.

La bondad en lo cotidiano lleva más tiempo para ser evidente, pero sus efluvios convencen también a los más escépticos. Pienso en lo anterior mientras me entero que la historia de doña Isabel Cariño Barrera, mujer mixteca de casi noventa y ocho años, ha terminado.

Hija de una familia muy numerosa, como las que aún es común ver en la Sierra Mixteca. Isabel corrió su infancia y gran parte de su vida por los campos escarpados en Chila de las Flores, donde colindan los estados de Puebla y Oaxaca.

Con la carga de los sobrinos huérfanos a cuestas, Isabel pasó algún tiempo en Nueva York y otro más en el extinto Distrito Federal.

Pero la tierra de sus amores, Chila de las Flores, siempre la hacía regresar y retornar a cocinar las recetas con los secretos de las ancianas.

Mientras estuvo consciente y con fuerza suficiente, Isabel les contó a diestra y siniestra cómo su entorno cambió y con ello también se llevó el verdor del campo y escenas que no regresarán.

A la distancia y en las palabras de su nieta me sigo enterando de las proezas cotidianas de esa ejemplar mujer: “siempre ayudó aún a quienes no lo necesitaban y nunca se daba por vencida”.

En lo que será el último lecho de Isabel se respira amor y se sabe que con su partida se fue otro claro ejemplo de que los beneficios del bien diario sólo se aprecian en su conjunto, hechos que pese a su importancia no se publicitan tanto como sí se hace con muchos asuntos vanos.

Pienso en todos los casos de mujeres y hombres que cambian nuestra vida poco a poco y me parece increíble que pasen como si fueran invisibles, pero ¿cómo no ver tanto valor en los otros y en uno mismo?

En tanto continúan pasando por mis oídos las anécdotas y el amor de la nieta de Isabel, recuerdo con más fuerza una valiosa frase de Samuel Johnson, escritor inglés del siglo XVIII:

Aquel que espera una gran acción de bondad al menos una vez, nunca hará nada. La vida está hecha de pequeñas cosas. La verdadera grandeza consiste en ser grandioso en las pequeñas cosas.

Sigo cavilando sobre la bondad en la vida de personas como Isabel, en el ejemplo que siembran personas tan longevas y por supuesto en la fortaleza que necesitamos tener quienes le apostamos al camino lento, pero seguro del bien.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente. Dirige: Sabersinfin.com.
29 Junio 2016 04:00:12
Con la violencia no se juega, es en serio
Coincido plenamente con la afirmación que sostiene muy claramente que “con la violencia no se juega”, en verdad que es cosa seria, tan seria que lo que está de por medio es la vida, la libertad y la seguridad de poco más de 120 millones en México.

En las últimas semanas los hechos violentos se han acrecentado vertiginosamente desde el norte hasta al sur y pese a la política mediática de no difundir con su crudeza las noticias sangrientas, la realidad nos estampa de que estamos viviendo momentos inéditos en los cuales el asombro dio de sí y cada día rebasa al anterior.

En ese contexto es oportuno decir una y otra vez que no se vale jugar con la violencia, sobre todo cuando hay por todos lados reguero de combustible que puede desatar los ánimos a un estado incontrolable.

Los muertos en Nochixtlán, Oaxaca, las marchas nacionales de protesta que han surgido con motivo del movimiento magisterial ante la mal llamada “reforma educativa” o la de los médicos en contra de las condiciones deplorables del sistema nacional de salud, los hechos delictivos vinculados con el conocido como “crimen organizado” que a veces deja montoneras de muertos y otras veces también, el recorte presupuestal en materia social, entre otras, son sólo algunas de las mechas en espera de combustión.

¿No es acaso jugar con la violencia el hecho de cerrarse al diálogo?

¿No es irresponsable iniciar una gira al exterior en plena agitación social?

¿No es tomar a la ligera la unanimidad de hartazgo y arrancar precampañas electorales en el 2016 pese a que el próximo proceso electoral es en el 2018?

¿No es jugar con la violencia y apostarle a que el país se incendie para erigirse como el gran pacificador que el país necesita?

O peor aún ¿Será que en el fondo no les importe a los dueños del poder cómo quede el país en esta administración federal, porque gane quien gane en la siguiente de todas maneras ellos continuarán ejerciendo el poder real?

Lo que nos debe quedar claro es la irresponsabilidad con la cual por todos lados se está abonando la situación actual.

Revisemos con detenimiento lo que le vengo diciendo y verá que hasta ahora han ido ganando el control las voces extremas de uno y otro lado: los extremos de los extremos, aquellas en las cuales no hay cabida a posturas medias, ni a soluciones alternas.

Si partimos del acuerdo de que la violencia a nadie –en su sano juicio- conviene, entonces podemos empezar a vislumbrar y a exigir salidas alternas a lo que estamos viviendo.

Pero todos tenemos que ceder un poco a nuestras posturas, a nuestros intereses mezquinos; no podemos desear administrar los escombros, aunque estas cenizas representen millones y millones de pesos.

No debemos tomar el malestar y la indignación a la ligera.

No se vale jugar con la violencia.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es doctor en Educación Permanente.

Dirige: Sabersinfin.com.




CH

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