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Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
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20 Enero 2018 04:00:00
Damas dignísimas
“La más bella de las primeras damas había sido, sin duda, hasta hoy, hasta antes de la actual primera dama, doña Cecilia Occelli de Salinas de Gortari, doña Alma Viderique de Rodríguez, casi tan hermosa como nuestra actual y dignísima doña Cecilia”.

En el matutino del domingo anterior, Sara Sefchovich aludió a la gringada de incorporar a las campañas electorales a las esposas de los candidatos “para convencernos de que sus maridos son hombres de familia”. A alguna de ellas en unos meses la cursilería imita–gringos le habrá de llamar primera dama. Y hablando del tema:

Rafael Solana, mis valedores. De muerte violenta moriría, de no estar muerto a estas horas, el dramaturgo y versificador integró con Luis G. Basurto y algunos más una corte de los milagros en donde la entonces legisladora Cecilia Romero así alentaba a la primera dama en su esfuerzo por enviar al marido al DIF:

“El papel de Martita es importante porque hay que romper el paradigma de las primeras damas que sólo eran acompañantes del Presidente o se dedicaban a promover obras de beneficencia”.

Por su parte, Solana tuvo el tino de loar a la esposa de cualquier presidente en unas columnas de prensa diabéticas, que chorreaban miel en penca rellena de piloncillo y azúcar cande. Aquí algunas muestras de su cortesanía en las loas que el juglar de lengua enmielada trovó a nuestra señora, la primera dama en turno:

“Traté varias veces a doña Guadalupe Borja de Díaz Ordaz y también a doña Beatriz Velasco de Alemán, ambas damas dignísimas. Quien inauguró el nuevo concepto de primera dama como servidora de la nación, y principalmente de la niñez mexicana, fue doña Carmen García de Portes Gil.

“La otra más ilustre esposa de presidente, en mis recuerdos, es doña María Esther Zuno de Echeverría, en cuyo honor se tocó, la mañana en que su ilustre esposo leía su último informe, la mayor ovación que se haya escuchado en la Cámara de Diputados. Enorme actividad desarrolló para casar parejas que hubieran descuidado ese detalle, y para difundir, aun en el extranjero, el folklore nacional. Se ganó el respeto y el cariño de todos los mexicanos.

“Una inspiración tuvo doña Soledad Orozco de Ávila Camacho que le ganó simpatías de la grey católica: encabezar una peregrinación a Zapopan. Doña Eva Sámano de López Mateos, maestra, fue muy querida y respetada, pero la separaba del guadalupano pueblo el hecho de pertenecer a una religión diferente de la católica.

“Traté varias veces a doña Guadalupe Borja de Díaz Ordaz y también a doña Beatriz Velasco de Alemán, ambas damas dignísimas. La más artista, e impulsora excelsa no sólo del arte popular, sino sobre todo de la buena música, fue doña Carmen Romano de López Portillo.

“Eso sí, la que nunca dio color, ni se dejó ver, fue Amalia Solórzano de Cárdenas. ¡Ella no!”.

Ella no mereció una plasta de sacarina como la que a la “dignísima primera dama” embarró una meliflua y azucarada Piri Gay:

“Antes que nada, queremos felicitar a la Dignísima Primera Dama de nuestro Patria, cuyas frases cálidas y envolventes ascendían como voces de violas y violoncellos en su magnífico informe de gobierno del DIF”.

Y pienso yo; un mester de juglaría como Rafael Solana, que dedicó el tanto de su vida a entonar odas (no odas, loas) a cada “primera dama”, ¿cómo hubiese superado la frustración de no haber encontrado a quién trovarle romanzas dentro del cascarón de la ‘casa blanca’, que (por vergüenza) cambia de color?

(¿Cómo?).
13 Enero 2018 04:00:00
‘¡Putos abominables!’
“Los diputados van contra terapias para ‘corregir’ la orientación sexual”. Que desde que se consideró la homosexualidad como una enfermedad, los tratamientos para cambiar la orientación sexual de las personas han sido inhumanas y violatorias de sus derechos. Se habla de violación, castración y electrochoques como remedios a la “enfermedad”. El diputado G. E, Ralis Cumplido propone hasta 3 años de prisión para quien recurra a prácticas tan horrorosas.

Mostré la nota del matutino (24–XII–17) a un radioescucha de nuestro Domingo 7, de Radio Universidad, y él, de respuesta, recorrió a la historia:

–Y que enfermos y abortos de la naturaleza, y que para nosotros las puertas del Cielo están remachadas, claman las buenas conciencias. Ya el Tribunal de la Inquisición, pecho inflamado de cristiana piedad y con ánimo de salvarnos el alma para la gloria eterna, nos asesinaba en Francia, Alemania, Italia y la España de pasados siglos.

Y qué decir de los indios. En su obra denominada Cosas Generales de la Nueva España, don Francisco López de Gómara: “Estos indios son dados a ese placer y contento y son putos en detrimento de la Ley y el Orden de Dios quien todo lo crió”. En América del Sur, Vasco Núñez de Balboa, adelantado del siglo 16, mató con perros todo un pueblo de indios sólo porque, como parte de ritos que los unían con las ultraterrenas divinidades, practicaban la homosexualidad.

En su Primera Carta-Relación de la Justicia y Regimiento de la Rica Villa de la Vera Cruz a la Reina Doña Juana y a su hijo, el emperador Carlos V, dada en Nueva España el 10 de julio de 1519, dice al hablar de los naturales: “Todos son sodomitas y usan aquel abominable pecado”.

En el 17, en el virreinato de la Nueva España figuran en este campo dos personajes antagónicos entre sí: la poetisa Juana Inés de Asbaje, sor Juana Inés de la Cruz, mujer enamorada de dos señoras virreinas: de la marquesa de Mancera, primero, y de la marquesa de la Laguna, después. En su poesía hallamos su grande amor por esas dos damas de Villa y Corte. Por ser mujer, por ser libre y por ser lesbiana, ganó el odio y la ira del poderoso arzobispo misógino don Francisco de Aguilar y Seixas, del que cuenta Lezamis:

–En su servidumbre jamás permitió mujer alguna; en sus frecuentes pláticas doctrinales atacó con vehemencia cuantos defectos creía hallar en la mujer. Oí decirle que si supiera que ha entrado una mujer en su casa, habla de mandar arrancar los ladrillos que ella había pisado. No quería que en casa suya pusiesen mano las mujeres ni que le guisasen la comida ni oírlas hablar y cantar. Prohibió a sor Juana el estudio, la escritura y la música, ordenándole deshacerse de todos sus libros e instrumentos científicos y musicales. En ese siglo la mujer tenía que casar con varón o con Cristo. La poetisa casó con Cristo en la fe. Violando el protocolo rehusó visitar al visorrey conde de Galve porque la virreina era mujer”.

Ni aun con su maquinaria de terror, como el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, pudieron liquidarnos a los homosexuales (aún hoy más del 70% del mundo mata homosexuales). No han podido ni podrán liquidarnos porque los heterosexuales nos engendran y porque somos sanos, normales; aun la Organización Mundial de la Salud así lo ha determinado. Aunque arzobispos y cardenales juren que somos enfermos, no puede probarlo.
06 Enero 2018 04:04:00
internacional
Así, de vituperosa manera, llega a calificarnos el mundo: de estado fallido, de un vivo peligro y como una vergüenza internacional. Y es que hoy, como nunca antes en su historia reciente, el país atraviesa por uno de los episodios nacionales más oscuros, escabrosos y lamentables, juzgado en términos de robos, asaltos, secuestros y violaciones, tortura ejecutada por policías y miembros del Ejército, aprehensiones sin la orden correspondiente, desapariciones de presos políticos y delincuentes comunes, asesinatos y verdaderas masacres.

Semejante vergüenza para nuestro país se inició, en la época moderna, con la declaración de guerra contra los cárteles del narco que el carnicero ebrio (de gloria y poder) decretó en marzo del 2007, y que el funcionario de la “casa blanca” no ha podido, al parecer, ni querido remediar. Decenas, cientos de miles de víctimas ha arrojado hasta el día de hoy esa confrontación armada en la que intervienen policías delincuentes, delincuentes policías, miembros del Ejército y, en semejante estampida, la institución presidencial y con ella la justicia, la verdad, los derechos humanos y las garantías ciudadanas. En medio de la confrontación, la muerte no distingue sólo dos bandos en guerra, por más que a la “casa blanca” no parece impresionarle el daño colateral. A propósito, y como para la reflexión, lo afirmó el académico don Antonio Carrillo Flores, jurista:
–Los derechos del hombre están, me atrevo a afirmarlo, en la raíz de todos los problemas capitales de nuestro tiempo.

Y esta otra verdad que en su momento expresó el panista Francisco Pauli Bolio, verdad escueta, lacónica, lapidaria, que me merece mucho más respeto y credibilidad que todos los voceros presidenciales, institutos, tribunales y códigos electorales atrincherados en títulos tanto más sonoros cuanto más vacíos:

–La democracia de un país se mide por el respeto a los derechos humanos.
Medida con tal rasero, mis valedores, ¿del concepto de democracia qué queda en nuestro “estado de derecho”, más allá de las citas del discurso oficial, machaconas y machacadas hasta la náusea?

Por cuanto a la violación a los derechos humanos por parte de las Fuerzas Armadas: el Ejército Mexicano es una institución que hasta hace algunos años gozaba del aprecio y la confianza de las masas sociales; era una nstitución que encuadraba sus acciones en la frase síntesis “Por el honor de la patria”, pero ahora que lleva a cabo una labor que no le corresponde, la de policía, ese Ejército se contamina y pierde la imagen impoluta original, y es cuestionado aquí y en el extranjero y es causa fundamental de que la imagen del país aparezca en el nivel de primitivo y sanguinario. Y el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas y responsable de lo que ahí ocurre es el Presidente de la República.

Leo, de reciente reporte de Amnistía Internacional: “Se deben cumplir reglas sobre el uso de la fuerza militar, además de que no es recomendable que el Ejército tenga participación por un tiempo prolongado para establecer y delimitar el trabajo de las Fuerzas Armadas, sobre todo en materia policial, para dar certeza a la aplicación de la justicia cuando exista la violación de los derechos humanos. La transparencia y claridad de las reglas son de suma importancia no sólo para el Gobierno, sino para la misma reputación de las fuerzas militares”.

Y ahora pronto, a la “vergüenza internacional” y a modo de herencia de un sexenio que huye a lo forajido, se añade la descarada, disimulada militarización del país. Ah, México.
(Qué país).
31 Diciembre 2017 04:02:00
Si yo nunca muriera
Pero, mis valedores, lo afirma el poeta: sólo venimos a soñar – No es cierto, no es cierto – que venimos a vivir sobre la tierra.

Con la desalentada filosofía del rey poeta Nezahualcóyotl y reflexiones en torno a la fugacidad de la vida que a su hora han formulado poetas de la hondura y reflexión de Khayyam y Manrique, aquí entrego a todos ustedes, como cada fin de año por estos días, este mensaje que procura interrumpirles el ritmo desalado de las fiestas de fin de año, con la secreta esperanza de que a alguno sea de provecho con la meditación de lo efímero de tales jácaras dentro de la fugacidad de una vida que se nos huye para nunca más.

El cuerpo todavía fatigado después del ritual navideño, y estragado el gaznate por el regusto a festividad y derroche excesivo, y una vez que a litros de alegría se habrán  deseado felicidades y parabienes para el año que acecha ahí nomás, yo desentone del ánimo colectivo y los invito a frenarnos el tanto de un suspirillo para reflexionar sobre el tiempo perdido.

El hombre nacido de mujer – corto de días y hastiado de sinsabores – sale como una flor y es cortado – y huye como la sombra.

Y qué hacer. Estamos a la vuelta de un año más, que a la hora de hacer las cuentas resulta que fue uno menos, contradictoria la aritmética de nuestro humano existir. Andamos, dos o tres de la misma camada, doblando ya el Cabo de Buena Esperanza y alienta dentro de nosotros la sentencia inmortal de Manrique:

Nuestras vidas son los ríos – que van a dar a la mar – que es el morir.

¿Por qué este ánimo ceniciento cuando en derredor todo es júbilos, azucarillos y aguardiente? Será porque a algunos se nos quiebra el ánimo, se nos resfría con la certidumbre de que vivimos en el cogollo de lo fugaz, lo perecedero; de que existimos en la sustancia misma de nuestra muerte propia y particular, a la que vivimos alimentando día a día con el tiempo de nuestro cotidiano existir. 

Job, dolorido: mis días fueron más veloces que la lanzadera del tejedor y fenecieron sin esperanza.

Acá, en el otro polo del mundo, Nezahualcóyotl: ¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra? – No para siempre en la tierra – Sólo un poco aquí – Si yo nunca muriera – Si nunca desapareciera.

¿No es verdad que tal sentimiento de lo transitorio, que esta sensación de errabundaje y romería, viene a depositar al cabo del año y a principios del nuevo, en la almendra del ánima, un regustillo a ceniza, a terral, a aliento de despedida apenas postergada? Y qué hacer con esta tristura que se nos aposenta aquí, miren, en lo más blando de una corazonada, por cuestión de este otro año que se nos ha ido para nunca más. Mis valedores:

No por estropearles su gusto, sino porque los miro correr a lo desalado rumbo a ninguna parte, hoy invoco para ustedes la voz de algunos poetas filósofos que, de repente, perciben el aletazo del tiempo que pasa para nunca más; voz que es sabiduría quintaesenciada que provoca serenidad y quebranto machihembrados y un regustillo a lejanía y desprendimiento del ánimo bien dispuesto en el final de un año más, que a fin de cuentas vino a ser uno menos. Y aquel sabor de amargura en la reflexión del poeta: “Tanta vida, y jamás”. En fin. A vivir. Qué más. Qué mejor.

(Vale).
30 Diciembre 2017 04:05:00
Cenizas y estiércol
El Ave Fénix. (No, Gato Félix no se ha volvido). Dice el relato que cierto empresario negociaba con un soberbio zoológico donde, no obstante, el Ave Fénix se echaba en falta. Tanto lo buscó el empresario, Poldero de nombre, que finalmente ahí tenía el Fénix. Muy bien, pero eso sólo al principio, porque los visitantes terminaron por aburrirse de un pajarraco que nada ofrecía de espectacular. “Admiran changos y leones o al cocodrilo que se tragó a una mujer, pero cómo admirar a un ser tan pacífico y apacible como el Ave Fénix”, le aclaró el administrador.

–A cambiarlo por uno espectacular, decidió Poldero, que había vendido a extranjeros los derechos del Fénix.

–Imposible. Sólo este existe en el mundo, y no tiene pareja. De viejo se prende fuego y emerge milagrosamente renacido. Tal es el Fénix.

–Quizá después de la quema mude de condición. Envejezcámoslo.

Entonces (fijaros bien) Poldero le disminuyó a la mitad su ración de carne, pero el Fénix no envejeció. Le suprimió la calefacción, y nada. Le atascó la jaula con pájaros belicosos, que lo picoteaban. Nada. Metió a su jaula gatos de callejón. El Fénix voló sobre sus cabezas y sacudía sus alas doradas. Dio, por vejarlo, por maldecirlo y vituperarlo. El Fénix, impávido. ¿Que el clima de Arabia es seco? A confinarlo en una jaula pequeña, con una regadera en el techo, que funcionará todas las noches. El Fénix comenzó a toser...

¡Eureka! ¡Viejo lo hemos volvido! ¡Muy pronto se prenderá fuego! Poldero emprendió una campaña publicitaria. “El favorito del público se acerca a su fin”. Para acelerar el proceso atiborró la jaula de malolientes haces de paja y mohosos alambres de púas.

Por fin. La hora sonó. Cierto día (¿usted ha volvido a tomar nota?) el Fénix comenzó a revolver la paja. Poldero se apresuró a firmar un contrato por los derechos de radio, cine y Azcárraga. Comenzaron los preparativos.

Sonó la hora. Durante algunas semanas, por vender tantos boletos como fuese posible, en dólares, Poldero había venido excitando la curiosidad y el morbo del público al anuncio de que el Fénix iba a renacer cualquier día, y ese día llegó. Luces, cámaras, micrófonos en la jaula del Fénix. El gigantesco auditorio donde se montó el espectáculo se atiborró de oligarcas, banqueros de Mónex y petroleros del extranjero. Desde un altavoz, el anuncio del espectáculo que estaba por ocurrir frente a aquel público ávido, morboso.

–¡El Fénix, distinguidos visitantes, es el aristócrata de las aves. Solamente las más raras y costosas maderas orientales lo tientan a construir su nido de amor! (Dicho en inglés).

La cuenta secreta hinchada de dólares. El Fénix movió la cabeza. “¡Ahora renacerá ante los ojos de ustedes!”

Un estremecimiento sacudió el opaco plumaje. Tambaleante, el Ave descendió de su percha y se acunó en el cochinero que Poldero había hecho del país. Las cámaras de cine y televisión se activaron. Estallantes, las luces alumbraron la jaula. Poldero, a todo volumen:

–¡Este es el momento que el mundo esperaba! ¡La leyenda de siglos!

Anidado en su pira, el Fénix pareció caer dormido, provocando la desilusión de un público vicioso del morbo, la nota roja y el espectáculo. Y fue entonces. De repente, el Ave se irguió, miró hacia Poldero y los mercaderes y... ¡Fénix y pira estallaron en llamas que abrasaron el gigantesco auditorio! ¡En minutos Poldero y mercachifles eran sólo un negruzco montón de cenizas y estiércol! ¡Del vendepatrias no se ha volvido a saber!

(Ojalá...)
29 Diciembre 2017 04:00:00
¡La historia me juzgue!
El juicio que habrá de emitir la historia en relación de esa casa blanca que Angélica Rivera prometió vender, venta de la que nada ha trascendido. La historia: lo afirmó hace algún tiempo Guadalupe Díaz Borja, hija de alguno de los que anduvieron con las manos chorreantes de sangre:

–Yo puedo caminar por la calle con la cara alta. Puedo presentarme en los sitios públicos sin que mis amigos me den la espalda. Yo y todos los Díaz Borja estamos libres de muchas cosas. ¿Y los otros?

Y la nota fechada en Chihuahua. Chih. “La Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos pide formalmente al cabildo de esta ciudad cambiar el nombre del bulevar Gustavo Díaz Ordaz porque durante su Gobierno se perpetró la matanza del Dos de Octubre. La petición es para honrar la memoria de los cientos de jóvenes, niños y ciudadanos que murieron el Dos de Octubre”.

Años más tarde, el presidente López Portillo sería objeto de culto por parte de periodistas como un tal Montenegro, que así lo ensalzó en el matutino:

“Usted, señor licenciado don José López Portillo, significa la tradición de lucha actuante. Usted, señor Presidente, va a conducir la nave de México a puerto seguro, metáfora que recuerda seguramente la reencarnación de Quetzalcóatl”.

La esposa de Quetzalcóatl, Carmen Romano, habló en junio de 1998: “El Gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari está resultando de veras estupendo. Mucho se asemejan este sexenio y el anterior. Sí existen muchos puntos de comparación entre ambos, pero lo más importante es que este sí cuenta con la confianza del pueblo de México. Yo, por mi parte, como esposa del presidente López Portillo ya hice todas las actividades culturales y sociales que tenía que hacer”.

Condenó una omisión: que no se haya dado seguimiento a sus programas especiales para la niñez. “Eso le tocaba ya desde hace 6 años a Paloma Cordero, pero por lo visto la esposa de Miguel de la Madrid nomás no hizo nada. Y si los programas no se continúan, si no se les da seguimiento, pues se vienen abajo, ¿no?”.

“Vestida con elegancia”, la exprimera dama de la nación reveló que estaba escribiendo dos libros: “Uno, de mis experiencias como esposa de un Presidente, y otro, que yo llamo ‘mis primeras veces’, que será no sólo para México, sino para el mundo entero”.

(Mis primeras veces. Para el mundo entero). Acompañada por guardianes en el recinto del poliforum cultural Siqueiros, ataviada con un llamativo juego de aretes, gargantilla y anillo de filigrana en oro con diamantes y granates, la exesposa del expresidente señaló: “Yo soy quien soy, lo que soy y lo que hice; no me interesa que me reconozcan. Los ataques no me lastiman”.

Respecto a las numerosas acusaciones de que era objeto acerca del dispendio con que se manejó cuando fue primera dama, respondió: “¿Cuál dispendio? No hubo dispendio alguno, quienes así lo dicen es por desconocimiento, pero reconozco que como esposa del Presidente no tuve limitaciones económicas, pero eso depende también de las personas, ¿no?”.

–¿Y los viajes que efectuó con la Filarmónica por todo el mundo?

–Esas eran invitaciones...

Carmen Romano murió de una enfermedad mortal de necesidad, se dice; de una que se transmite por contagio sexual. López Portillo, garañón, tomó por esposa a la artista Sasha Montenegro. Ya al final de su existencia, quien ostentara la banda presidencial se dolía:

– Sasha me maltrata, me cachetea, de pendejo no me baja...

(Sigo después).
23 Diciembre 2017 04:00:00
¿Nosotros qué?
Destino de pueblos débiles, de pueblos sumisos y dependientes, desastrados pueblos que permiten ser gobernados no por estadistas ni por varones honestos sino por voraces arribistas cuyo propósito fundamental, y esto lo certifican la historia y la realidad objetiva, consiste en robar todo el dinero que otorga el poder y todo el poder que otorga el dinero. Entre el ser y el tener tales mediocres tienen que conformarse que lo segundo. Esa ralea de arribistas es la que trepa al poder. ¿Y nosotros? ¿Nosotros qué?

Una tan tóxica situación sólo se logra dentro de un estado de derecho que lo es de enunciado, pero al que no avala la realidad, como sí certifica la descomunal corrupción lucrativa que propicia la impunidad dentro en la que se arropan los rapaces de la burocracia gubernamental. ¿Responsables de tan abyecta situación? Nosotros todos, los dueños de una casa común que no hemos querido, que no hemos sabido proteger de unos malos servidores que llegaron al puesto por comisión u omisión de todos nosotros. Trágico.

Trágico porque nunca antes, desde que la Nueva España derivó a ser México, y esto también lo certifica la historia (la historia verdadera, no esa embustera historieta oficial que nos induce a tratar de héroes a bribones y menospreciar a personajes de la prosapia de los Flores Magón, pongamos por caso); nunca antes, repito, se había registrado unos tiempos de más befa, desprecio y descrédito del exterior, y concretamente del vecino distante, para pueblo y Gobierno de este país. Desde Guadalupe Victoria, primer presidente de la República, hasta el actual, nunca la nación había sido befada, vejada y menospreciada hasta límites de una sofocante humillación. A lo largo de su historia, México ha estado en situación de aliado como también de enemigo, pero nunca, ni en los años de Ortiz Rubio, había sido colocado en el banquillo de la saña, la ofensa, la descalificación. Dramático, pero, mis valedores: ¿cómo pudiesen exigir respeto aquéllos que no se dan a respetar? ¿Con qué calidad moral exigir a los que nos desprecian una actitud respetuosa, cuando hoy día, para el mundo, el Gobierno de México, y con él todos nosotros, somos el estereotipo de la corrupción? Y si no, ¿qué opinión merece a ustedes este encabezado que publicó el semanario de fecha reciente? “Trump se vacuna contra la corrupción mexicana”. (Nosotros, en tanto, como para refinar la humillación, a pensar a lo gringo, a aspirar a lo gringo, a imitar a lo gringo, a escribir en gringo, con la mitad de vocablos en castellano, y la otra mitad en . ¡Guáu! (Hasta el ladrido les imitamos.)

Mientras las acciones vituperosas en contra de nuestro país se generan en Washington por bocaza de Trump, acá, de fronteras adentro, los usuarios constantes de las redes sociales se ensañan contra los cupulares mediocres del presente Gobierno; a lo audaz y valiente desde el burladero de la red y al son de la altisonancia y la escatología, porque la red es cubil desde donde, atejonadas (a lo implacable, desbozalado y valentón) se produce el orgasmo de los iracundos con sus venablos de odio, desprecio, burletas y ofensivas alusiones contra quienes pusimos o dejamos poner en nuestro Gobierno. Al humillarlos nos humillamos y nos ofendemos ofendiendo a aquellos cuya estatura ni remotamente corresponde a la de los estadistas, sino a una camarilla de burócratas ávidos de allegarse los dineros que hemos aportado todos nosotros, pero que, no obstante, les permitimos seguir en la cúpula gubernamental. Destino de pueblos débiles.

(Horroroso).
16 Diciembre 2017 04:00:00
Cadaverina
El bosque de Nemi, mis valedores. Tal es la leyenda que asienta J.G. Frazer en La rama dorada tocante al rito ancestral de la fertilidad. El protagonista es un cierto monarca cuyo

ineludible destino habrá de cumplimentarse cuando tenga que enfrentarse al sucesor, más joven y vigoroso (en cuanto a fama pública, señor Peña), que lo habrá de vencer en la lucha y terminará por asesinarlo para hacer suyo el trono.

Lóbrego rito, leyenda siniestra, El bosque de Nemi constituye la metáfora viva, mortecina metáfora, de esa exhibición de temor y temblor que comienza a atacar a estas horas al desacreditado monarca del bosque de pinos. (Obsérvenlo ustedes cómo en silencio solicita auxilio, suplica e implora abriendo sus dos brazos. Patético.)

Es ese un monarca que se advierte trémulo, empavorecido, desgastado en tantos sentidos, que percibe su muerte inminente, inevitable, a manos del sucesor, sin poder evitar su destino, así se la viva a fruncimientos y pataleos, a trucos y mañas y maniobras de baja ley. Nada de nada le va a valer, que el del bosque de pinos está condenado a muerte. Irremisiblemente. Mis valedores:

Por si el personaje de la leyenda cuadrase al que se advierte agonizando de pavor, muerto en vida, va aquí la leyenda de El bosque de Nemi:

“En la Antigüedad este paisaje selvático fue el escenario de una tragedia extraña. En una orilla del lago, debajo de un precipicio, estaba situado un bosquecillo sagrado, y en él cierto árbol que todo el día y probablemente hasta altas horas de la noche rondaba una figura siniestra que en la mano blandía una espada desnuda y vigilaba cautelosamente en torno, cual si esperase a cada instante ser atacado por un enemigo.

El vigilante era rey y homicida a la vez; tarde o temprano habría de llegar quien le matase para reemplazarle. Tal era la regla: el puesto sólo podía ocuparse matando al rey y substituyéndole en su lugar hasta ser a su vez muerto por otro más fuerte o más hábil. El oficio mantenido tan a lo precario le confería el título de rey, pero seguramente ningún monarca descansó peor que este ni fue visitado por pesadillas más atroces. Año tras año, en verano o en invierno, con buen o mal tiempo, había de mantener su guardia solitaria, y siempre que se rindiera con inquietud al sueño lo haría con riesgo de su vida. La menor relajación de su vigilancia, el más pequeño abatimiento de sus fuerzas o de su destreza le ponían en peligro. Las primeras canas sellarían su sentencia de muerte.

Su figura ensombrecería el hermoso paisaje. El ensueño azul de los cielos, el claroscuro de los bosques veraniegos y el rielar de las aguas del lago al sol, concordarían mal con aquella figura torva y siniestra...

Mejor aún nos imaginamos este cuadro como lo podría haber visto un caminante retrasado en una de esas lúgubres noches otoñales en que las hojas caen incesantemente y el viento parece cantar un responso al año que muere. Es una escena sombría con música melancólica: en el fondo la silueta del bosque negro recortada contra un cielo tormentoso, el viento silbando entre las ramas, el crujido de las hojas secas bajo el pie, y yendo y viniendo, ya en el crepúsculo, ya en la oscuridad, la figura oscura, insomne, la espada desnuda en la diestra”. Mis valedores:

¿Quién irá a ser el predestinado que venga a expulsarlo de su escondite en Los Pinos? ¿”Mid” el tecnócrata? (RIP).
14 Diciembre 2017 04:00:00
Un Madrazo más
Señor Ochoa Reza, presidente del Revolucionario Ins.: por la radio escucho su muletilla machacona al referirse a “Pepe Mid”, candidato presidencial impuesto en Los Pinos, cuyo mérito mayor consiste en no militar en el PRI, lo que supone que no se ha revolcado en ese charco de corrupción que tiene a todos ustedes emporcados desde la cabeza hasta los pies. Pero, señor Ochoa Reza, “Pepe Mid” no va a imponer un nuevo programa de gobierno, sino que, sin militar en el tricolor, va a tener que darle su tóxico continuismo.

¿Con su “Pepe Mid”, señor Ochoa Reza, México tendrá esperanza de mejorar? ¿Por qué no varía usted su cantinela de que “Pepe Mid” es la salvación del país, que “Pepe Mid” va a terminar con la pobreza y que con “Pepe Mid” México será una potencia mundial? Enfríese ya con su “Pepe Mid”.

Por otra parte, señor, ¿no le parece una falta de dignidad y decoro personal que hoy, cuando imponen al PRI un candidato ajeno, a usted me lo hayan puesto a tragar sapos crudos, y en ayunas, y sin hacerle ascos, alabando a un burócrata ajeno al tricolor? A usted me lo han puesto a deshacerse en ditirambos a favor de un funcionario con alma blanquiazul, y tan pragmático como un priista más, que ahora se bebe los “vientos” (¿me entiende?) del PRI. Tal para cual en el bataclán de esa barragana tricolor que apodan PRI.

Sus elogios a “Pepe Mid” me recuerdan el chistorete aquel del gitano que cabalga en una mula para venderla en la feria. Todo de blanco hasta los pies vestido, casi al llegar al lugar de la susodicha feria espanta a la mula, que pega un reparo y arroja al jinete en medio de un lodazal.

Pálido de rabia y mirándose el traje enjarrado de lodo, el gitano se queda viendo con odio a la mula, le lanza dos o tres vituperios y termina doliéndose:

–Y lo peor, hijo de la tiznada, es que en la feria voy a tener que hablar bien de ti.

De “Pepe Mid”, señor Ochoa Reza.

En fin, que yo lo comprendo, no tenía Peña de quién echar mano que no significara un insulto para las masas sociales. ¿Escogerlo en la ralea de sinvergüenzas que empolla el partido, de la catadura de los Duarte, Borge, Yarrington y compinches? Y qué remedio: a lo pragmático tragar sapos y designar a uno exento del sambenito de priista. Ese fue “Pepe Mid”, a estas horas arropado, apapachado, cachondeado por prácticamente todos los medios de acondicionamiento social. La náusea. Señor:

Por qué, priista usted mismo, por qué no insinuó al de Los Pinos que no precisaba caer en el recurso desesperado. Todavía, según observo la situación, antes del suicidio les quedaba un último recurso, el del clavo ardiendo, el Madrazo final, que hoy lo trajese a usted pregonando: “Ruby Madrazo llevará a México a ser potencia mundial”.

¿Recuerda usted a Roberto Madrazo? ¿Lo habrá podido olvidar? Aquí, en su obsequio, señor, y por que advierta que el priista posee el perfil adecuado y reúne en su persona todas las condiciones para mudarse a Los Pinos, pergeño la biografía de su distinguido correligionario:

Licenciado Roberto Madrazo. Desprestigiado en el juego y rejuego politiquero del 2006, una docena de cajas repletas de documentos originales lo exhibieron de ladrón. ¿Entonces? ¿Algo le faltaba hoy día, que tuvieron ustedes que echar mano de un mediocre tecnócrata?

Este Madrazo continúa mañana. (Vale).
09 Diciembre 2017 04:00:00
Mover a México
Me quedo con buen ánimo sobre lo escuchado hace unos días, afirmaba el comentarista porque, aseguró, una vez lanzados tales compromisos será difícil que la sociedad mexicana, cada día más exigente, renuncie a reclamar su cumplimiento.

Pero sucede en México: una y otra vez, al modo de Sísifo, las masas sociales a cargar el piedrón sexenal, que ya en la cima de la montaña caerá a plomo para que todos nosotros volvamos a levantarlo a lo largo de seis penosísimos años, y una vez en la cresta de la montaña alguien nos venga a decir: ahora sí, esta fue la última vez que se cae la Peña. Se terminó para ustedes esa maldición. Porque a Peña tocaba el turno de las promesas, y el comentarista, vocero oficioso del Sistema, al tanto más cuanto contagiaba su optimismo a los pobres de espíritu. Hoy es un Meade quien promete volver a México potencia mundial. Nada menos. Total, se trata de ventosear promesas, entre más delirantes, más fáciles de creer por aquellos a los que sólo les resta su esperanza. Una potencia mundial. ¿De encaramarse en Los Pinos, en qué momento comenzará a desilusionar a esas masas que desprecian o no conocen la Historia? Esta relación conflictiva me recuerda el relato de Los Mensajeros. Su síntesis:

En alguna villa miseria vivían ciertos pobretes obligados por el gobierno a financiar un programa de vuelos espaciales. Parte integral de ese gobierno, la televisión juraba a los lugareños que eran ellos mismos, por medio de sus astronautas, los héroes conquistadores del cosmos. Los payos se tragaban esos opiáceos y pagaban dobles impuestos. Así manipulados sobrellevaban miseria, avitaminosis, enfermedades y analfabetismo, y al sentirse héroes del cosmos copulaban con bríos renovados mientras sus mujeres imaginaban que un astronauta se las llevaba más allá de Venus y el hambre, de la desesperanza y el sufrimiento. Eran potencia mundial.

Pero de repente ocurrió que la nave espacial en la que los desarrapados habían puesto su esperanza irracional se desplomó entre las malolientes cabañas. “¡Cómo dimos de alaridos! El sordo terremoto nos hizo llorar a tantos ilusos y dependientes y fueron acres y tristes nuestras lágrimas de decepción. En pocos minutos, nuestro ángel de la esperanza se había reducido a un gusano de fierros retorcidos. Chapoteando en el fango de la explosión nos fuimos acercando, rodeando metales. Fue horrible nuestra pena y amargo el llanto por la promesa incumplida. No habían sabido estar a la altura de nuestra dignidad. Nos acercamos. ¿Por qué se insultaba nuestra fe en esos en los que habíamos delegado? Decidimos saquear el templo de la esperanza frustrada para que la ira divina cayese sobre nosotros, eternos perdedores. Con furiosa energía saqueamos todo. Al amanecer sólo quedaban cenizas de lo que fue nuestra nave espacial.

Ya no seguimos con la mirada a los héroes conquistadores. Hemos vuelto a la vida de antes: rebuscar desperdicios, robar a transeúntes, fornicar toscamente. Despreciamos a nuestros héroes. Les hemos perdido la fe. No han tenido la dignidad de quienes delegamos en ellos. Y cada vez que sorprendemos a uno de nuestros niños mirando hacia el cielo le pegamos con odio y sin misericordia”. (Pero ahí viene Meade).

El mexicano, mis valedores, pasa su vida delegando en sus astronautas. No crece, no asume, delega siempre. Delegó en Echeverría y sucesores, y venga la desilusión, como delegó en el que prometía Mover a México. ¿Y? Pero mañana Meade, como ayer López Portillo, nos va a pedir que aprendamos a administrar la abundancia.

¿Y nosotros? (Bueno).
03 Diciembre 2017 04:00:00
‘Háganme suyo’
Así clamaba el recién nacido pataleando de lomos sobre el zacatal de la explanada boscosa Anochece. Las fieras de garra, pico y colmillo, se disponían a dar cuenta de esa botana cuando los detiene el búho:

–¿Alto, no se atrevan con ese tóxico! ¿Sabían que el crío va para político, y político mexicano, y del PRI, nada menos?

¡Del PRI! Escupiendo, el tigre dio el reculón e intentaron huir el coyote y la serpiente, el zorrillo y el gato montés. “Deténganse todos; al advenedizo tenemos que transformarlo en un verdadero priista”, el búho.

–Y cómo hacer de este redrojillo un verdadero militante del PRI”, interrogan las fieras de garra, pico y colmillo. A balidos el chivo mayor:

“Y qué es eso de que háganme suyo, como decía una chiva birrionda que yo conocí. Para mí que va más bien para gay”.

Allá, en lo alto, fría y luminosa, tersa y distante –como tú, mujer–, la luna. El búho:

–Propongo que al modo de la fabulilla donde las hadas conceden sus dones a la recién nacida, para que éste se torne en un verdadero priista, cada uno de nosotros le otorgue el don.

Se lo dieron. Ahí se le enroscó la de cascabel:

–Para que sea verdadero priista tenga el don de arrastrarse y morder calcañares.

Suyo fue el don. “Goce chapoteando en el lodo”, el sapo. “Para granjear sus favores bailar al son que le toque el mandón”. Del macaco recibió el don. Habló el topo: “Burriciego será, torpón, errático. Sus pupilas sean alérgicas a la luz”. Intervino el murciélago: “Vivirá colgado de cabeza. El mundo, para él, se apreciará al revés. La catástrofe en todas sus formas, indicada en las gráficas, éxitos serán para él”. Del crío el don. La gallina: “Que sepa cacarear el huevo, porque lo bueno también cuenta y debe seguir contando. A cada rato andará culeco y su vuelo será de gallina. Rostizado termine su sexenio. La liebre. “Suyos sean mi valor y decisión”.

Electrizado el ambiente. Un retumbo a lo lejos.

–Que ventosee diarrea de discursos tan sustanciosos como los míos (la cotorra). “Vituperios y mofas le van a llover (el armadillo). Va a ser motejado de capón y servil a la Casa Blanca (la de Washington, o sea la ilegal, ¿no es verdad, Virgilio Andrade?) Sea mi concha su protección”. Fue del crío el don. Un repentino relámpago trizó las sombras. Desnudito y remolineándose en el zacatal, el crío sonreía, sonreía.

Palmoteando, la foca: “Disciplina partidista. Sepa disimular el sofoco porque el priismo fue indigno de aprontar un candidato y con una sonrisa vitorear al que designen Los Pinos. Sepa aplaudir y sonría mientras mastica sapos crudos. (A berridos: “¡Háganme suyo!”)

–Sepa cambiar sabiamente de chaqueta– el camaleón.

El gato: “¡Un momento! Segunda naturaleza del buen priista es el don del minino: ir a la cocina, meter mano en la mantequita, llenar la tripa y hacer un hoyo, descargar la panza, echarle tierra al asunto y luego ponerse a limpiar la cara a lambidas con su saliva y la de jueces alcahuetes.

Aplausos. “¿Y cómo supiste (el zorro) que este pobrín podrá ser priista?”.

–Porque es un expósito. Madre no se le ha conocido.

–¿Y él por qué insiste con su cantinela de que háganme suyo?

–Miren la orfandad de su entrepiernita. Sabrá obedecer como hoy mismo, apretados dientes y nalgas, obedecen desde Manlio Fabio hasta el Jerásimo, al recibir hasta la próstata el puyazo del dedo, mientras aplauden a Peña su buen tino para ganar elecciones.

(Uf.)
17 Noviembre 2017 04:00:00
¡Guau!
Los perros de casa pobre, los pobres. Tan mala vida es la suya que comen lo que sus dueños y viven como ellos. Parte son de la familia, y tanta familiaridad comparten que el chucho llega a cobrar rasgos de humano, y su dueño, del animal. Y no fallezca uno de ellos: el sobreviviente, aquel duelo...

Los perros callejeros: sin dueño ni hogar, ni nombre, anónimos perros de cuerpo sarnoso y cuera que es mapa vivo de úlceras y mataduras. De calle a calle y de este a aquel callejón, tales chuchos acezan su ternura a la vil intemperie, su amor desdeñado por los que a lo desalado se alejan rumbo a rumbo ninguno, en los ojos la pitaña y en la boca el corazón. Y ese impulso de llorar, y ese acabar gruñendo. Como yo.

Un perraco abomino, que me ladra al pasar. Pero no pensar mal. No pensar bien. El perro que a mí me ladra es un pulgoso insignificante de aquí a la vuelta. Echado en la banqueta, grifo de moscas, cuando le paso por enfrente se tiende en el suelo, saca la lengua e intenta lamerme el zancajo. Ah, pero no se vea protegido detrás de las rejas del portón de entrada, porque entonces es un tigre: se me echa encima embistiendo, encuerado el hocico y las garras por delante, arañando los barrotes, perro vil, yo entre mí le digo:

Muy poco hombre te muestras (muy poco perro) cuando así enseñas una ferocidad protegida entre rejas. Qué justamente simbolizado en ti, perro capón, vi en el 2001 al entonces presidente de El Salvador, un Francisco Flores que cuando en la Décima Cumbre Iberoamericana siendo chucho se tornó gallo bravo, y arropado por docenas de presidentes tan reaccionarios como él retó a Fidel, nada menos que a Fidel. Si hasta parecía que el chaparrín ovachón se lo comería a tarascadas. Ah, chuchos validos de la ocasión...

¿Que en qué consistió la bravata? Ese Francisco Flores que Trump había elegido para que con la protección de alguna organización de estados americanos o cualquier otra madre de esas, y estratégicamente protegido detrás de sus rejas, a la voz del amo le gruñese a Fidel, se atrevió a pelarle unos colmillos minusculitos (de capón), ladrándole (de lejecitos) que “¡Castro es un vil dictador, un tirano y violador de derechos humanos y opresor de su pueblo!” (Ahí, impasible, Fidel). Y yo digo:

Hoy, todavía hoy, Fidel está donde debe estar (quién dice que ya murió), y donde debe está aquel Pancho Flores que se atrevió a denostarlo y que, vocación de político mexicano, malabareó una cuenta de hasta 100 millones de dólares que donó Taiwán cuando los terremotos del 2001, algo muy semejante a lo que ocurre aquí como resultado de los sismos de hace un par de meses apenas.

El acusado de ladrón ya está en la cárcel. ¿Y las comaladas de ladrones que cada sexenio arroja nuestro país? ¿Esos cuándo? ¿Preguntarlo es bullying, señor? Vidas paralelas Francisco Flores y Felipe Calderón: muy al estilo del salvadoreño frente a Fidel, detrás de unas redes sociales de las que se ha apoderado (vil imitación de Trump), el matancero ebrio (de gloria y poder ahora por la vía de Margarita) vomita críticas estridentes contra Nicolás Maduro, presidente constitucional de Venezuela, acusándolo de verdugo de la democracia en su país, situación nefasta, asegura, que puede afectar de forma negativa a todos los países del área. ¡Guau, guau!
12 Noviembre 2017 04:04:00
Pólvora milagrosa
Católicos y cristianos, dos ríos que fluyen paralelos, aunque se juntan algunas veces y aun llegan a mezclar sus aguas. Yo soy egresado del seminario, donde me dieron a comer del árbol del conocimiento del bien y del mal y me troquelaron los dos únicos colores de la conducta humana: el blanco y el negro; sin matices, sin medias tintas, sin más. Ya es asunto mío si conociendo su diferencia abismal encuadro mis actos a dicho conocimiento. Y algo más:

A más de gramática aprendí religión; su misterio, sus dogmas, su ceremonial.

Supe de la oración, ese vínculo del creyente con su Creador, y a propósito: vivo en una de las tantas barriadas de la ciudad, cercado de católicos que en su mayoría violan los mandamientos de la ley mosaica. Aquí y allá, espinillas en la piel de un rostro lozano, coexisten la piquera, la mancebía y el antro nocturno que funciona todo el día. Hay asaltantes y raterillos, y aquí el drogadicto y allá el violador, y dondequiera la pareja mal avenida que ya ha extraviado el amor. Hay en mi vecindario violencia intrafamiliar y borrachos y desobligados y casadas que dan la espalda al marido y el frente al sancho.

Fluye cada día un ancho río de necesidades: el baldado, el desempleado, el que sobrevive al día y apenas, a penas. La clínica del Seguro Social y la sala de Urgencias son el vivo, el mortecino y sufriente muestrario de la herida que sangra, la llaga infectada, la purulentosa piel y la enfermedad incurable de los esperanzados que ya nada esperan más allá de lo angosto y raído de su esperanza: el milagro de Dios.

Garapiñando la zona, la parroquia, la capilla, la hornacina callejera y la salmodia de las campanas que convocan a misa, al ángelus, al rosario. Qué de oraciones, de pedimentos y rogativas sugiere el río revenido de las necesidades que exhiben los habitantes de mi barriada, católicos la gran mayoría. ¿Entonces? ¿Por qué todo ritual religioso en los templos, a media mañana, medio día o media noche, se resuelve en bombazos que despiertan arritmias y taquicardia, cimbran los cristales de las ventanas y despiertan el ladrido de todos los perros?

¿Por qué, siendo la oración un acto de conciencia que se cumple de piel adentro, un íntimo diálogo del alma con su Creador; por qué toda manifestación de religiosidad la resuelve el católico con el retumbar de cohetones que ni el Pentágono contra pueblos indefensos? (Y luego a chillar contra el terrorismo.)

¿El fragor de la pólvora indica religiosidad? ¿A punta de estallidos se intenta atraer la atención del Altísimo, al que por distante se le llama a bombazos, o sólo se pretende espantarle el sueño?

¿Es esa la forma de orar que las sotanas han enseñado a sus feligreses? ¿A punta de explosiones de pólvora vamos a recuperar unos valores morales que esta católica sociedad parece haber perdido de forma irrecuperable?

¿Por qué los curas permiten, por qué fomentan que a bombazos y a nombre de su Dios se violen leyes y el sosiego personal familiar, comunitario? ¿La potencia del estallido está en relación directa con el grado de dificultad del milagro que implora el pensamiento mágico?

¿Diez arrobas de dinamita para que Dios me saque de pobre y una discreta chinampina para que lave el país del narco y la corrupción impune? ¿Cuántos megatones de pólvora necesito para sacarme la lotería? ¿Y para que al fin mi vecina..? El milagro, ¿a retumbos de pólvora?

(¿Sí?)
07 Octubre 2017 04:00:00
Lágrimas de glicerina
Las lecciones del sismo, mis valedores. En este lado la sociedad civil se engrandeció hasta mostrar que es capaz de alcanzar las alturas de la epopeya a la hora de los propósitos humanitarios, del esfuerzo compartido, de la unión, la generosidad, la piedad, el amor al caído en desgracia. Sin histrionismos, sin fingimientos, sin lágrimas de glicerina. Con acciones del más elevado humanitarismo, sin más.

Fue la del martes antepasado una sociedad civil que después de la etapa del salvamento de víctimas, de cuerpos y de mascotas, abrió de par en par la escarcela y entregó su aportación de agua y víveres, material de construcción y recursos económicos para surtir los múltiples centros de acopio que esta misma sociedad creó por todas las zonas sacudidas por los sismos para dar valimiento a esta ciudad o a las demás zonas siniestradas del territorio. Todo esto, repito, sin protagonismos y de forma anónima, sin esperar nada que no venga de la propia conciencia.

Ha sido una sociedad civil lo suficientemente vigorosa y audaz que con sólo que se aboque al ejercicio de pensar y tenga una vanguardia que aporte el pensamiento científico podrá iniciar el proceso de darse un gobierno que mande obedeciendo, un Gobierno aliado que venga a suplir este sistema de Gobierno reseco, erosionado, corrupto hasta la médula de los huesos, este Gobierno que es no únicamente distinto y distante de la sociedad civil, sino contrario y de intereses opuestos a los de todos nosotros. ¿O entre ellos se advierte algún estadista, un aliado, un émulo de don Lázaro? Los burócratas cupulares son todos mediocres, ayunos de carisma todos, pero todos ávidos y rapaces. Todos. ¿O de esa cúpula burocrática advierten ustedes a alguno que no se haya enriquecido hasta la náusea con los dineros que aportamos todos? ¿Alguno de esos se enriqueció tan sólo con su salario mensual? ¿Qué opinan ustedes?

Y así fue. Con el sismo y en el sismo del 19 de septiembre salió a flote toda esa basura que ya le conocíamos al sistema de oligarcas políticos y políticos oligarcas que integran el Sistema de poder. Brotó entonces toda la suciedad de una burocracia cupular hondamente corrupta que al son del medro personal, familiar y de grupo, manosea todas las instituciones del Estado y del Poder, como esa Televisa que primero y en función del nivel de audiencia, que los pochos nombran rating, reiteró más allá de lo tolerable, de lo razonable en materia periodística, para luego lanzar esa trampa en la que habrán caído los crédulos: “Gracias por tu apoyo”, agradeció a sus adictos. ¿Tu apoyo, mi valedor, lo destinaste a Televisa? ¿Arriesgaste tu tiempo, tu integridad y tu vida para cumplirle a Televisa? Acudiste al auxilio de tus hermanos en desgracia porque así lo ordenó Televisa? ¿Fue de Televisa la maniobra del rescate? Cómo, si el esfuerzo de los rescatistas no fue ni siquiera por indicación de Peña, de los legisladores o de esos administradores de la impunidad selectiva a los que les pagamos por impartir una justica inexistente. “Gracias por tu apoyo”. ¿Así que los beneméritos de la sociedad civil entregaron su esfuerzo y arriesgaron vida e integridad física por Azcárraga y sus lectores de noticias, esos que, lágrimas de glicerina, laboraron “con el nudo en la garganta”, como lo proclamó alguno de esos?

Los fementidos medios de acondicionamiento social: ¿hasta dónde la suya fue solidaridad y dónde comenzó el “show”, que nombran los gringos de segunda?

(Mi país. Ah, mi país, clama el poeta).
30 Septiembre 2017 04:00:00
Que la memoria histórica no se pierda
Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco, 1968. Hoy, a 49 años de la masacre, no tengo todavía, por tener tantas a mano, una respuesta oficial que pueda considerarse válida frente a tantísimas interrogantes acerca de víctimas y verdugos de aquella fecha funesta. Pero, “si la historia la escriben los ganadores (The New York Times), la de México podría estar a punto de sufrir una importante corrección”. Porque, según el diario, “Cuando candidato, Fox prometió una Comisión de la Verdad”. Ah, cándido neoyorkino: ¿cuál, de las miles de promesas que Fox desperdigó cuando candidato, cumplió como Presidente del país? ¿Y Calderón? ¿Y Peña? Uf. Sigue el diario:

“La Comisión de la Verdad podría ser una ventana hacia un panorama de secretos, una caja de Pandora política. De ser abierta, podría destruir al PRI, que durante 71 años de dominio en México controló el flujo de información, los archivos del Estado y la versión oficial de la historia. Muchos capítulos de la versión oficial son falsos o están llenos de huecos”.

Algunos vislumbres de la verdad se columbran en ciertos documentos que el secretario de la Defensa Nacional cuando Díaz Ordaz, el general Marcelino García Barragán, reveló a Javier García Paniagua, su hijo, y que el periodista Julio Scherer recoge en su libro Parte de Guerra. Tlatelolco, 1968. Según tales revelaciones, “los habitantes de Tlatelolco estaban predispuestos contra el Gobierno, en primer lugar por las repetidas veces que terroristas habían ametrallado la Vocacional 7, poniendo en peligro la vida de los habitantes de dicha unidad. Esos terroristas eran oficiales del Estado Mayor Presidencial, que recibieron entrenamiento para este tipo de actos, concebidos y ordenados por el entonces jefe del EMP, el general Luis Gutiérrez Oropeza. Para ello se brincó la autoridad del superior inmediato porque recibió la orden directamente del jefe supremo del Ejército, el Presidente del país”. Y como para leer entre líneas y entresacar conclusiones, esta otra aseveración del susodicho García Barragán en su libro:

“Entre las siete y las ocho de la noche del 2 de octubre, recibí una llamada telefónica de Gutiérrez Oropeza: Mi general, yo establecí oficiales armados con metralletas para que dispararan sobre los estudiantes, todos alcanzaron a salir de donde estaban, sólo quedan dos que no pudieron hacerlo, están vestidos de paisano, temo por sus vidas. ¿No quiere usted ordenar que se les respete?”.

Con los susodichos dispararon también contra las fuerzas del Ejército. La historia, mis valedores, no es eso que enseñan los libros de Historia. La historia es una gigantesca zopilotera y un gran hedor. Tlatelolco.

El general Gutiérrez Oropeza también escribió su libro de memorias, titulado Gustavo Díaz Ordaz. El hombre. El político. El gobernante, donde se destaca la consigna que, dice, recibió directamente del matarife de Tlatelolco:

“Coronel, si en el desempeño de sus funciones tiene usted que violar la Constitución, no me consulte, porque yo, el Presidente, nunca le autorizaré a que la viole; pero si se trata de la seguridad de México o de la vida de mis familiares, coronel, viólela, pero donde yo me entere, yo, el Presidente, lo corro y lo proceso, pero su amigo Gustavo Díaz Ordaz, le vivirá agradecido”.

¿Comisión de la Verdad? ¿Conoceremos algún día toda la verdad sobre la carnicería del 2 de octubre en Tlatelolco? The New York Times: “Hay verdades que pueden matar un país, y la de Tlatelolco podría implicar a toda una generación de líderes del pasado, entre ellos a algunos expresidentes”.

Tlatelolco nunca más. (Nunca).
23 Septiembre 2017 04:00:00
A usted, Mara, sin más
La primera opresión de clases coincide con la del sexo femenino por parte del masculino. (F. Engels.)

Capto para usted, Mara, vómitos diferentes de machos muy machos que en la fiereza de su patología se ceban en víctimas como usted misma, (vale).

El Dios del Génesis: “Buscarás con ardor a tu marido; él te dominará y será tu dueño. Y al ‘pueblo elegido’: “¡Practicaste la prostitución con esos egipcios de gran potencia sexual (...) Te entregaste a la prostitución con los asirios, y ni aun así quedaste satisfecha (...) A toda prostituta se le da una paga; pero tú eras más bien la que dabas regalos a todos tus amantes y les pagabas (...) ¡Sólo en eso eres diferente a las demás prostitutas!”. (¿Qué opina de semejante Dios?)

El machismo de un G. Biffi, arzobispo: “¡La mujer es sustancialmente triste, que no sabe ni ser virgen ni ser madre! Es una Eva moderna, una esclava del mal que no sabe decir al Señor: Heme aquí, que tuya soy, y tu sierva rendida. No, ella histéricamente grita: ¡Yo soy mía!, y es sólo una colaboradora de la muerte. ¡Gracias a Dios que Jesucristo escogió para apóstoles a puros hombres!”. (Abominable, ¿no le parece?).

En la tragedia griega Hipólito, ofendido porque Fedra, la madrastra, le ofrecía su amor: “Qué azote tan grande es la mujer, pues el padre la engendra y la educa, da la dote y la casa para librarse de ella; el que recibe en su hogar esta peste destructora, goza engalanando a una pésima estatua, y la viste con sus mejores ropas, y el desventurado gasta así sus rentas. Si alguna ha de vivir con nosotros, la mejor es la inepta. Aborrezco a la sabia. Cipris hace a las doctas las más depravadas”. (Júzguelo usted).

Etéocles, hermano de Polinices, al prepararse para la defensa de Tebas, que el otro habrá de atacar, apostrofa así a las mujeres, que lamentan la guerra: “¡Yo os pregunto, ganado insufrible: ¿es esto mostrarse pronto a hacer bien a la ciudad, y salvarla, y dar aliento a sus asediados defensores? ¡Caer ante las imágenes de los dioses tutelares y gritar, y vocear, ralea aborrecida! Jamás (...) viva yo bajo un mismo techo con gente mujeril (...) Ahora, con este gritar y este correr de un lado a otro, ponéis cobarde desaliento en el ánimo de los ciudadanos (...) ¡He ahí lo que puedes sacar de vivir con mujeres!”.

Siglos más tarde el machismo de un J. Vavizan: “Plugo a Dios formar en la mujer todas las partes del cuerpo dulces y amables. Pero en el caso de la cabeza no quiso enredarse y dejó al diablo que la modelara”.

Machismo de Otto Weininger: “La mujer se consume en la vida sexual, en la cópula y la multiplicación. Ella no es otra cosa que sexualidad; el hombre es un ser sexual, pero también es algo más. La mujer es sólo sexual (...) Las mujeres no tienen existencia ni esencia, son la nada”.

George Sand (Aurora Dupin), escritora: “Al carecer de profundidad en sus exposiciones y de ilación en sus ideas, la mujer no puede poseer genio. La mujer es imbécil por naturaleza”.

Y una Lady W. Montagú: “Lo único que me reconcilia por ser mujer es que esto me protege del peligro de casarme con una”.

Fue un macho de estos, Mara. Su brama animal lo arrojó, fauces babeantes, a desgarrarla hasta la muerte mientras le vomitaba en el vientre sus inmundicias. (Mara).
21 Septiembre 2017 04:00:00
Dulce y sombría
Digo Guatemala y retorno a la vida”. Y cómo pudiera ser de otra forma si mantiene en prisión a presidentes corruptos como Portillo y Pérez, con un pie del actual arañando las rejas. ¿Que muy poco mérito cabe a sus jueces y magistrados porque proceden a la presión de Washington? Sea, pero yo qué tranquilo muriese con la efigie de los presidentes que aún viven (y que a lo desvergonzado y con sus “primeras damas” disfrutan del botín) en una de alta seguridad en El Altiplano.

Pero no, que pasivo, indolente y enajenado como tantos (castrado, pues) estoy en México, no en la Guatemala dulce y sombría de Cardoza y Aragón, la de héroes civiles de la estatura de Alaíde Foppa, de uno o dos de sus hijos y de Otto René Castillo, poeta también sacrificado por la bota y el espadón. Esa es la Guatemala que viene de padecer tigres sanguinarios como los milicos Jorge Ubico, Castillo Armas, Romeo Lucas García, Alfredo Ríos Mont. Guatemala.

Aquí la nombré, que en ella y con ella habité algún tiempo, y mi mente se agita, hervorosa de bosques, lagos, rostros, aquel mujerío, deletreando las trovas que, ardido por la nostalgia, desde su exilio mexicano le entonara Cardoza y Aragón: “Cuando aspiro tu refajo de bosques, cuando me hundo en tu huipil de pájaros, me anega tu aliento de maíz y volcán, tu espina aguda de picaflor”.

Pero también la sombría Guatemala de los milicos. En enero de 1980, para implantar un proyecto de desarrollo de industrias transnacionales, el Gobierno desalojó de sus tierras a unos campesinos que en son de protesta tomaron la sede de la Embajada de España. Los comandos les lanzaron bombas incendiarias. En la hornaza mueren calcinados 38 paisanos, entre ellos el padre de Rigoberta Menchú admirable en su labor social hasta que una estrellita en la frente la tornara inservible. Uno que sobrevivió a la masacre fue secuestrado por los comandos en el propio hospital donde le curaban las quemaduras. Ahí mismo lo asesinaron.

Guatemala, En 108 mil kilómetros cuadrados de territorio, en aquel entonces con 10 millones de habitantes, la sangrienta cosecha de los tigres militares: cuatrocientas cuarenta aldeas borradas del mapa, 300 mil exilios, 50 mil viudas, 250 mil huérfanas y miles de muertos y desaparecidos. “A los compas, amarrados, nos aventaron al barranco, contra las piedras. Sólo yo me salvé porque fui a dar a una poza de agua”, me dijo uno de ellos ante los micrófonos de Radio UNAM. La Guatemala sombría.

Ay, patria –a los coroneles que orinan tus muros tenemos que arrancarlos de raíz –y colgarlos de un árbol de rocío agudo– violento de cóleras del pueblo.

La dulce Guatemala: “Cada día eres otra; en recuerdo, en realidad, en esperanza. Sencillo amor como en tu mano la sal y el pan”.

Su revolución de 1944 dio la presidencia del país al doctor Juan José Arévalo y seis años más tarde a Jacobo Arbens. Muchos fueron los beneficios que entonces logró el paisanaje, desde leyes favorables a los obreros y una reforma agraria que entregó a los campesinos sus tierras, hasta la construcción de la carretera al Atlántico que liberó al país de la dependencia de los ferrocarriles propiedad de la United Fruit Co. Y claro, al derrumbe: desencadenadas las iras de la compañía frutera norteamericana, ahí intervienen la CIA, el Departamento de Estado y aun el Pentágono. Caiga el presidente Arbens y trépese (1954) un teniente Castillo Armas, prestanombres de Washington.
16 Septiembre 2017 04:00:00
¡América libre!
Viva la independencia revolucionaria de este querido México que todos los americanos estamos necesitando!

Cuba y nuestro país, mis valedores. Hoy he de referirme a las manifestaciones de afecto que la escritora cubana Celia Hart dedica al país, sus héroes y sus fiestas patrias, ello en ocasión del estallido de una independencia que se iba a consumar el 27 de septiembre de 1821, dato que oculta la historia oficial:

“Porque México es un país de revolución. Pertenece a la élite de pueblos revolucionarios. Con Francia, Haití, Cuba, EU y otros pocos más. El actual Gobierno mexicano (Fox, Calderón) le está extirpando el aire con un servilismo a los yankees que ofende los recuerdos sagrados de Don Benito y Don Lázaro”.

El documento fue publicado por Celia Hart un 16 de septiembre de hace años, allá en La Habana, donde los cubanos celebran nuestras fiestas patrias. La escritora aludió al festejo y, lastimada por la política internacional de los gobiernos de Fox y el sucesor, que zarandearon la tradición diplomática del país y la roqueña hermandad de nuestros dos pueblos, alzó su voz para manifestar su amor a México y su rencor por los panistas que lograron encaramarse en Los Pinos.

En México, el color es protagonista de todo, de las comidas, de los vestidos, del lenguaje musical. Si existe un país autóctono que logró mantener sus tradiciones, donde los hombres guardan todavía aquellos recuerdos en la piel de cuando eran felices, ese es México. Taciturno e inmenso como sus volcanes, México está a punto de estallar. Empezó desde el inicio a dar batalla en la misma Conquista. Al llegar Cortés se encontró una cuidad luz que no tenía nada que envidiarle a las bellas ciudades europeas ni el valor de sus hombres a los soldados españoles.

El Grito de Dolores le confirió la mayoría de edad a ese pueblo nuevo que no necesitó ayuda de nadie para liberarse de una monarquía estúpida y sórdida y que sólo procuró del valor de sus hombres y del amor de sus mujeres. La historia de México es imprescindible para entender al mundo. Coexisten sin detrimento las antiquísimas costumbres y el modernismo más audaz. El que haya visitado esa ciudad misteriosa una sola vez la sigue necesitando para siempre.

Tengo la premonición de que cuando México despierte vamos a despertar todos. México es la frontera de Nuestra América con los EU, frontera que el Gobierno norteamericano establece con una rudeza inconcebible. Por el solo hecho de robar más de la mitad de su territorio deberían los EU ser más tolerantes con la nación que levanta con sus manos y su sudor el país del Norte.

¡José Martí no se cansó de adorarlo! En una crónica sobre ese país decía entre frases gloriosas y sentidas que “ya los mexicanos sabían amar cuando los europeos se desplomaban en las guerras” y que “ya hablaban de la Vía Láctea como del camino al espíritu”.

¿Qué civilización heredó México, cuando ya tenía el brío necesario para declararse libre? ¡Más ha hecho México en subir donde está, que los EU en mantenerse decayendo, de donde vinieron!

Hidalgo, don Benito, Madero, Zapata, Villa, los cadetes de Chapultepec, don Lázaro, los invencibles estudiantes del 68 y tantos y tantos más, comiencen a gritar desde sus siglos y sus tumbas. América gritará junto a ellos.

Una sola chispa de lava encenderá ese país y llenará de almas el temerario Zócalo. Y cuando ese día llegue, ¡América empezará a ser libre!
09 Septiembre 2017 04:00:00
De lo real maravilloso
Juan Rulfo, mis valedores, en la celebración de los primeros 100 años de su nacimiento. Su Pedro Páramo magistral, sus magníficos cuentos (Luvina, No Oyes Ladrar los Perros y todos los demás), ¿los habrá leído alguno de ustedes? Invoco aquí, ahora mismo, la memoria del Juan Rulfo de los pueblos fantasmales: Contla, Luvina, Comala. Convoco también el ánima en pena de los muy reales Real del Oro y Veta Grande, Zacatecas, poblados afantasmados que, antiguos emporios mineros, de repente se agostaron al agotarse los socavones paridores del oro y plata, caseríos tan reales que parecen de encantamiento, que anochecieron prósperos y amanecieron a ser espejismos, delirios y ánimas en pena aventadas al socaire de los socavones estériles. Pedro Páramo.

Ahí se quedaron y así están todavía semejantes pueblos, en olor de abandono y en la viva almendra de la soledad, como sarna de la geografía nacional, mutilados vestigios de un antiguo esplendor: cuadrículas de bardas barbonas de zacate, patios abandonados donde florecen el chicalote, la flor del toloache, el huizapol, los matojos. No más.

He visto esos pueblos abandonados, afantasmados, y se me encoge el ánima al contemplar semejantes bardas en derrumbe que van derritiéndose lentamente bajo atorrenciadas tormentas, y esos zaguanes sin puerta y esas puertas sin zaguán, y unas retorcidas callejas de piedra viva, y los esqueletos de casas carcajes de andamios, horcones y vigas náufragas, en agonía de portillos, de polilla y comején. En los patios, antaño hervorosos de vida –de vidas–, se ha aposentado la víbora de cascabel. Junto a la fuente seca ventosean sus crías las ardillas, y en los sombríos corredores se dan los murciélagos y unas mariposas negras de este tamaño, miren. Que anuncian la muerte, dicen los díceres.

He visto también esa hilera de cuartos que alguna vez fueron dormitorios, y donde en catres de latón dorado se multiplicaba la vida, y esas ventanas, cuencas de calaveras, y esas casas que son abrojera de esqueletos apiñados en derredor de una iglesia en ruinas, una iglesia como aquella en Luvina. ¿Ese rumor? El viento, posiblemente. Algún eco de los ecos que se aquerenciaron en estas ruinas. Y ya.

Pero, mis valedores, voy a nuestra realidad, así la que alude a la economía familiar como a la de tumbos y retumbos de la estridencia politiquera, una realidad tan en ruinas como Veta Grande o Luvina. Al reflexionar sobre nuestra realidad de todos los días se me ha venido a la mente cierto añejo dibujo de Naranjo, editorialista gráfico, que publicó en el matutino de hace algunos ayeres. La glosa del dibujo de marras iba más o menos así, ayer tan actual como hoy día:

Llanura desértica, geografía desapacible, pariente pobre de Veta Grande y de sus hermanas muertas. Árida llanura cercada de lomeríos, y más arriba un sol que al punto del mediodía parece a punto del estallido. Monótono, persistente, ese son de cigarras. Arriba, en la lumbrosa claridad del firmamento, una rueda de cuervos, de auras y zopilotes que otean la lóbrega geografía detrás de la carne podrida. Crrac, crrac, el reclamo de los negros pajarracos. Crrac.

Cerros pelones, crestas azulencas, peñascales y lomeríos. Al pie del crestón de roca abismos, gargantas áridas, resolana y sofocación. Eso en la lejanía, porque aquí, en el primer plano, todo es nopaleras cenicientas, y al pie, nidos de coralillos y víboras de cascabel. Un viento de rescoldo eriza la pelleja del llano y alza remolinos de polvo.
02 Septiembre 2017 04:00:00
¡Pero muy hombres!
¿Muy hombres los curas, con todo y sotana y capa pluvial, como se pavonea un arzobispo? A propósito: “El condón. ¿Para qué el condón?, preguntan voceros del alto clero. ¿Para seguir buscando el placer por el placer mismo? ¡Eso está fuera de las enseñanzas de Cristo! La Iglesia rechaza el uso del condón, pues esto lo que hace es hundir en el fango a la juventud, en lugar de darle la mano a los jóvenes para que salgan del lodo”.

El obispo José Melgoza:

–Me indignan las promociones que se han hecho para el uso del condón. Eso es darles a los jóvenes los medios para que se sigan revolcando en el lodo.

En la lucha contra la pandemia lo advierten especialistas: “El sida devasta al humano porque el diagnóstico de la enfermedad casi siempre conlleva aislamiento, depresión de quien se ve como un condenado a muerte”.

Una muerte que se inicia con la muerte social, y lo preocupante: que la ciencia comienza a rendirse frente al más delicado de los problemas que enfrentamos hoy día, porque “ni la peor hambruna, ni la peor recesión ni el peor padecimiento tienen el lugar que el sida en la agenda mundial”. Y es México, después de Brasil, el país puntero en nuestra América respecto a los pacientes del Sida. Se escandaliza cierta funcionaría veracruzana:

Estoy aterrada y preocupada por el avance de la epidemia del VIH/sida. ¡Ni un homosexual más en las calles de la ciudad, ni mucho menos en bares y cantinas! Me produce asco y profundo disgusto la presencia en la vía pública de esos miserables indeseables.

Pero es que la enfermedad afecta no únicamente a “esos miserables indeseables” ni sólo al heterosexual joven o adulto, sino a los migrantes que regresan a sus lugares de origen e infectan a la mujer, y esta a la criatura por nacer, sino también a los viejos que para mantener su vida sexual activa se encomiendan a la advocación de la pastillita azul, la cafecita, la de algún otro color. Y el sida sigue su avance al ritmo de muchos miles de nuevos casos por año, y a saber cuántos miles más sean los infectados que no lo saben o deciden no sujetarse a tratamiento alguno. Y los jóvenes.

Que una cuarta parte de los pacientes fueron infectados antes de cumplir los 20 años. Y el alto clero a rasgarse sotanas y capas pluviales:

–Usar preservativos y seguir haciendo el amor, el método de nuestras autoridades. ¡Eso es una barbaridad! Intentan proteger la salud promoviendo el vicio. El abuso del sexo es el que se ha convertido en un problema no de salud, sino de moralidad pública. Y ahora convierten en héroes a los enfermos de sida. La Iglesia rechaza el uso del condón, fuente de prostitución. Ni condón ni homosexuales. La homosexualidad es un verdadero crimen, y la Iglesia católica rechaza tanto a los homosexuales como el uso del condón, fuente de prostitución”.

El escándalo. Hace tiempo el reportero se acercó a José Ulises Macías, por aquel entonces arzobispo de Hermosillo, Sonora:

–Señor, es bien sabido que en México existen muchos curas pederastas, y que su conducta es motivo de escándalo entre sus feligreses, ¿estos curas usan condón?

Indignado, el arzobispo, sin aludir al preservativo: “Sí hay curas pederastas en nuestro país, claro que los hay. ¿Sabías tú que no somos ángeles? ¡Aunque hombres de Dios también somos hombres, muy hombres!”.

¿Hombres de Dios? ¿Él los adquirió en propiedad? ¿Cómo, para qué? (De Dios).
26 Agosto 2017 04:00:00
¡A despedazarlos!
En el siglo 11 Pedro el Ermitaño enfervorizaba a los caballeros: ¡Todos a las armas! ¡A liberar el Santo Sepulcro! ¡Dios lo quiere!

Hoy, la industria del periodismo enfervoriza a las masas: ¡Todos a las armas! ¡Gasolina y hachón! ¡Contra Maduro y López Obrador! ¡Trump lo quiere!

Y la masa, obediente, se apresta al linchamiento que le exigen los medios de acondicionamiento social. El hombre-masa, afirma el filósofo, cree que la civilización en que ha nacido es tan espontánea y primigenia como la naturaleza, e ipso facto se convierte en primitivo.

El hombre-masa, mis valedores, que es decir ese mediocre que somos todos, si exceptuamos al idealista.

Todo en el mundo gira alrededor de las masas. Los sistemas fascistas, los gobiernos autocráticos, los partidos políticos, los organismos sociales y los credos religiosos. Todos ellos gravitan en derredor de esas masas que para el socialismo sólo sirven para gobernar, y para el capitalismo sólo para ser gobernadas, pero unos y otros sistemas de dominación se viven ensalzando al rebaño de perplejos, como lo llama Noam Chomnsy, catedrático norteamericano. Es así como por asuntos de medro personal y de grupo los sistemas de poder han terminado por convertir el elogio de esos rebaños en una profesión lucrativa. Qué distinto el varón de ideales...

Único, irrepetible e impredecible es el ser de excepción que al margen de la masa conserva su calidad de individuo, ese que rebelde a la mediocridad, dice el estudioso, rehúsa la vocación de esclavo. Carácter, inteligencia, personalidad, el individuo de ideales es capaz de pensar, de crear estrategias, de avanzar solo, a acierto y error, por caminos que abre al andar, como jura Machado.

Pero suele ocurrir que en ocasiones ese mismo individuo, por el peso de la soledad del que avanza sin más compañía que la del propio ideal, llega a rendirse y se integra a la masa de entes todos idénticos entre sí. Desciende entonces varios peldaños en la escala de la civilización; su alma individual se diluye en el alma colectiva y sus pensamientos y acciones, al ser de la masa, son ahora impulsivos, tornadizos, viscerales, irreflexivos. Su actividad intelectual se ha erosionado en la misma medida en que se acrecentó su irracionalidad. El individuo se tornó bárbaro y es arrastrado por los movimientos espontáneos y la violencia, la ferocidad, el entusiasmo y el heroísmo de los seres primitivos. Lo heterogéneo del individuo se ha convertido en lo homogéneo de la masa, tan bien trovada por los demagogos. Lóbrego.

En fin, que ya en su nueva calidad de componente de la masa el individuo fácilmente sacrifica su interés personal ante el interés colectivo. Ha perdido su personalidad consciente y sólo obedece los ordenamientos del patriarca al que la masa buscó para, a lo visceral e irracional, acatar su liderazgo. Al líder el individuo lo ataca; la masa lo acata; en él mira a su santón, su mesías, su iluminado; todo porque la borregada es simplista y procede de acuerdo con la psicología del niño, y como él vive dando preferencia a lo fantástico sobre lo real, y quiere ser sometida por la fuerza y la violencia; porque necesita tener y mantener a su amo y ser dominada y subyugada por él. Ahí el éxito del caudillo, de los fascismos, de los falsos profetas, que tanto abundan en el mundo.

¿Qué fue, entonces, del varón de ideales? Ya en cuanto masa a linchar, lo mismo al raterillo del barrio que a Maduro y a López Obrador.

Masas. (Uf).
12 Agosto 2017 04:00:00
Loas a nuestra señora
La revista Vanity Fair incluyó a la esposa del presidente Peña Nieto en el “top ten” de las primeras damas mejor vestidas. (¿Y los gastos quién..?)

Las primeras damas y sus cortesanos. Aduladores nunca han de faltar y siempre han de salir sobrando, como una panista Cecilia Romero que en su momento ventoseara la melcochosa declaración:

“El papel de Martita es importante porque hay que romper el paradigma de las primeras damas que sólo eran acompañantes del Presidente o que se dedicaban a promover obras de beneficencia”. (¡!)

Pues sí, pero lástima: ahora ningún servil va a poder, va a atreverse a igualar la lambisconería de aquella vieja corte de los milagros que se acurrucaba al amor de las primeras damas donde descolló un jilguero de enmelada lengua que yo, en su momento, puse en evidencia. Fue ese el cantor de cuanta primera dama se le ponía a tiro de servilismo: Rafael Solana, genio de la adulación a la dama en turno. Ah, el Solana aquel que a las dignísimas damas tuvo el tino de loar en unas columnas de prensa diabéticas, que chorreaban miel rellena de piloncillo y azúcar cande. Su cortesanía con la primera dama del mothernizador:

“La más bella de las primeras damas había sido hasta hoy, hasta antes de la actual primera dama, doña Cecilia Occelli de Salinas de Gortari, doña Alma Viderique de Rodríguez, casi tan hermosa como nuestra actual y dignísima doña Cecilia”. (Sic.)

Servilismo pertinaz y vil desvergüenza: “Traté varias veces a doña Guadalupe Borja de Díaz Ordaz y también a doña Beatriz Velasco de Alemán, ambas damas dignísimas. Quien inauguró el concepto de primera dama como servidora de la nación, y principalmente de la niñez mexicana, fue doña Carmen García de Portes Gil.

Y ya encarrerado: “La otra más ilustre esposa de presidente es doña María Esther Zuno de Echeverría, en cuyo honor se tocó, la mañana en que su ilustre esposo leía su último informe, la mayor ovación que se haya escuchado en la Cámara de Diputados. Enorme actividad desarrolló para casar parejas que hubieran descuidado ese detalle, y para difundir el folklore nacional. Se ganó el respeto y el cariño de todos los mexicanos”.

“Una inspiración tuvo doña Soledad Orozco de Ávila Camacho que se ganó las simpatías de la grey católica: encabezar una peregrinación a Zapopan. Doña Eva Sámano de López Mateos, maestra, fue muy querida y respetada, pero la separaba del guadalupano pueblo el hecho de pertenecer a una religión distinta de la católica.

Traté varias veces a doña Guadalupe Borja de Díaz Ordaz y también a doña Beatriz Velasco de Alemán, damas dignísimas. La más artista, e impulsora excelsa no sólo del arte popular, sino sobre todo de la buena música, fue doña Carmen Romano de López Portillo, ¡dignísima! Eso sí: la que nunca dio color, ni se dejó ver, fue Amalia Solórzano de Cárdenas. Ella no”. (No se dejó untar de baba.)

Ya no le tocaron Marta ni Margarita, que sin duda resultarían dignísimas y las más bellas, “descontando la actual”, fuere esta o aquella. Mis valedores: ¿no merece uno de ese calibre la primera dama del sexenio actual? De Angélica Rivera, ¿qué hubiese dicho el servil? Lástima del cantor, hoy silenciado a hachazos de muerte. La voz meliflua y azucarada de Piri Gay:

“Antes que nada queremos felicitar a la Dignísima Primera Dama de nuestro Patria, cuyas frases cálidas y envolventes ascendían como voces de violas y violoncellos en su magnífico informe de Gobierno del DIF”. (¡Agh!)
05 Agosto 2017 04:00:00
La ciudad y los perros
“Leo en El Comercio, el diario que superó todas las formas de la infamia en su campaña contra Ollanta Humala, un editorial escrito con gran moderación y, se diría, con entusiasmo, por la política económica que Humala se propone aplicar en Perú”.

Y si de infamia a infamia y en plan de escandalizarse Vargas Llosa leyera la campaña que a estas horas perpetra, sé lo que digo, la mayoría de los editorialistas mexicanos en contra de Nicolás Maduro, presidente constitucional del hermano pueblo de Venezuela. Si los leyera.

Como para ejemplificar lo dicho (ni un elogio pagado ni un ataque gratuito, mi norma), me di a buscar y encontré el material atroz que ante el estallido del 68 en Tlatelolco exudaban algunos medios de acondicionamiento social, como aquel titulado El Heraldo, y en el que a resultas de la masacre de Tlatelolco el editorialista, antecesor de muchos de los actuales cainitas, clamaba, aspaventero:

“Transformados en opulentos burgueses, algunos montaron una grotesca conspiración golpista para derribar al Gobierno y montar la dictadura marxista. Se estrellaron contra el presidente Díaz Ordaz, a quien apoyó el Ejército. Sólo contaron con la militancia aborregada de la clase social más manipulable por su inexperiencia e inmadurez: algunos estudiantes de universidades dominadas por la caterva intelectualoide del marxismo.

“Utilizaron a su santón y lamebotas castrista (sic): Lázaro Cárdenas, quien montado en el toldo de su auto, en el zócalo, arengó a una masa de gritones para ocupar Palacio Nacional. La respuesta de los motineros enemigos de México: ¡Revolución Sí, Olimpiada No! Pero obreros, campesinos, clases medias y la Nación entera les dieron la espalda.

“El 2 de octubre los traidores lanzaron a las juventudes a su última trampa sangrienta. Su estrategia: provocar a nuestro Ejército, que no cayó en la trampa. Nuestros soldados fueron agredidos por los francotiradores terroristas que previamente se habían escondido en lo alto de los edificios. El Ejército protegió a los civiles que se vieron envueltos en la balacera. El complot traicionero de la antipatria roja fue aplastado y el Ejército salvó a nuestra nación. Si México es libre es gracias a la valerosa y fiel acción del Ejército Mexicano, que afrontó la guerrilla del golpismo extranjerizante, fundado en las férreas y patrióticas voluntades del presidente Díaz Ordaz.

“Al designársele embajador en España, don Gustavo Díaz Ordaz recordó en una entrevista de prensa que si de algo se sentía orgulloso era de su conducta en los trágicos meses del 68, pero más de sus acciones el 2 de octubre. ‘Puse todo en la balanza, mi seguridad, mi nombre, mi honor, mi vida misma, pero al fin salvé a México de haber perdido nuestra libertad’. La conjura comunista fue la gran derrotada. México y sus libertades, los ganadores, gracias a la firmeza patriótica de Díaz Ordaz y nuestro Ejército Nacional. ¡Y que sigan chillando los huérfanos del Kremlin!”.

¿No les parece, mis valedores, que la historia de tal periodismo hoy se repite otra vez?

El periodismo. En 1999 Mario R. Méndez en la revista Por Esto: “Una madrugada me llaman y me dicen: ¿Cuánto te tocó? / ¿Me tocó de qué?  / No había reconocido la voz. / No te hagas, que también tú recibiste tierras en Cancún. / Me empezó a sonar familiar la voz. / ¿Quién habla? Era ‘El Mulixto, o sea Luis Donaldo Colosio, y me entera de que Carlitos M. Navarrete’ recibió 300 hectáreas para guardar silencio absoluto sobre las actividades del narcotráfico en Quintana Roo”.

El periodismo, mi oficio. (Y el rechinar de dientes).
03 Agosto 2017 04:00:00
¿Esos tales, aliados?
Hace 4 años, sociedad y Gobierno nos propusimos construir un nuevo México, un México de leyes sobre instituciones sólidas y transparentes (.) Durante los últimos 3 años, el Estado mexicano en su conjunto ha sentado las bases para combatir la corrupción a fondo (.) México le abrió las puestas plenamente a la democracia (Peña).

Explicable me parece el suceso de corte popular que ocurrió el pasado lunes, 24 de julio, si consideramos la influencia que frente a tal acontecimiento ejercen frente a las masas los representantes de los políticos oligarcas y los oligarcas políticos. El salario mínimo que otorgan los industriales y el precio de las mercancías que expenden los grandes comerciantes, ¿los identifican con las masas populares?

Por cuanto al sistema político y sus burócratas cupulares: ¿aliados de las masas unos diputados y senadores derrochadores hasta la náusea? Viajes, bonos, prebendas, sueldos y sobresueldos, todo con los dineros que aportamos todos. ¿Aliada esa cáfila de ventajistas?

El Poder Judicial: ¿aplica una justicia cabal, pronta y expedita? ¿Combate su propia corrupción y la de los otros poderes, tal como ocurre en Guatemala, Panamá, Perú y Ecuador, que mantienen presos a presidentes y expresidentes bandidos? ¿La justicia del Judicial ha echado de la Presidencia a “mandatarios” presuntamente corruptos, como ocurrió en Brasil y Argentina? Frente a los escándalos de Moreiras y casas blancas el Poder Judicial podrá identificarse con el paisanaje? Y la tajante aseveración del humanista: un Estado que no procura la justicia no constituye más que una banda de malhechores. Sin más.

¿Aliado nuestro el titular del Ejecutivo, que en su campaña electorera prometió acabar con la corrupción? ¿No quedaron al descubierto, él ya en la Presidencia, corruptelas semejantes a las de sus antecesores, si no es que las ha llegado a superar? ¿Aliado él del paisanaje?

¿Por qué soportamos semejante situación? Por nuestra ignorancia, mis valedores, por nuestra apatía, por lo bien que funcionan en nuestra contra los opiáceos que nos administra por medio de radio, TV y prensa escrita. Nuestro grado de ignorancia y pasividad se calibra con los resultados del reciente proceso electoral en el Edomex. Qué país. Qué sociedad. Qué trágico.

Para entender cabalmente eso que sucedió el lunes antepasado hay que considerar que el poder religioso está en manos del cardenal Norberto Rivera, a quien Francisco el Pontífice criticó de príncipe uncido al carro del poder político, un cardenal del que el estudioso Bernardo Barranco lo expresa: existe un desencuentro del México moderno con el recetario rancio de un arzobispo gruñón (.) No sólo se le reprochan contenidos tradicionalistas, sino la incongruencia de ser implacable hacia afuera (aborto, homosexuales, parejas gay), pero moralmente laxo al interior de una estructura religiosa colapsada.

Creo que es explicable, por eso mismo, lo que ocurrió en el sepelio de Felipe de Jesús Pérez Luna, narcotraficante al que por desacreditarlo el sistema plantó el alias de “El Ojos”. Por qué las masas se identifican con él y no con los políticos oligarcas y los oligarcas políticos: porque los capos del narcotráfico retan a los corruptos enriquecidos y los doblegan y ponen en evidencia; porque tales personajes hazañosos constituyen los héroes que representan el desquite de unos sectores populares tan débiles que pueden tan sólo aplaudir y acudir al sepelio de los que toman por sus vengadores, “Ojos” y “Chapos” que dan el desquite a unas masas desprotegidas. Porque, destino de pueblos débiles, con el narco, como con “El Chicharito” y Giovanni Dos Santos, nos elevamos a héroes por delegación.

(Lóbrego).
29 Julio 2017 04:00:00
Esclava doméstica
Mi hermosa criada de altos pómulos como cálices rojos – está frente a mí con el humo del café – Mi hermosa criada pálida como un escualo – se continúa con sus luminosas espinas rosas en el pan – Mi hermosa criada de brazos redondos y complejos – se desvanece en la niebla perpetua.

El Día Internacional del Trabajo Doméstico, mis valedores. ¿Alguno de ustedes se percató de que el pasado día 22 la mala conciencia del mundo “civilizado” “celebraba” el día de la trabajadora del hogar? El surrealismo, a propósito: que los hombres trabajamos 27 horas y 24 minutos a la semana, mientras que la “criada” trabaja 58 horas con 18 minutos (¿?) por sueldos ínfimos, sin prestaciones laborales ni servicios médicos, a lo que hay que agregar la discriminación por parte de la patroncita: gata, india, chacha, floja, tragona, en fin. Ah, pero en México no existen racismo y esclavitud.

–¿No? Cuando yo trato de exigir mis derechos me responden: ¿cuáles derechos, si tú eres sólo la gata?

Por salarios de hambre estas modernas esclavas tienen que cumplir jornadas de labor de entre 14 y 16 horas, recibir un trato despectivo por parte de sus patrones y para todos ser la  “sirvienta”, la “criada”, la “muchacha”, la “gata”, y no más. Aun cuando integran más de 2 millones que luchan por mejorar sus condiciones laborales, son víctimas de explotación, discriminación, abusos y hostigamiento sexual; porque, como se jacta el  patroncito: –¡Para carne buena y barata, la de la gata! Abyecto.

Por que calculemos el trecho que nuestro país haya avanzado en materia de derechos humanos comparo aquí el trato que en la antigüedad se daba a la esclava con el que hoy tiene que soportar la trabajadora doméstica. La escenilla ocurrió en la Grecia de hace 25 siglos:

Corito: –Siéntate, Metro. ¡Y tú, levántate y acerca un asiento a la señora! Todo tengo que ordenártelo yo, porque tú, infeliz, no eres capaz de hacer nada por ti misma. Eres en esta casa no una esclava, sino una piedra. Pero cuando mides tu ración de harina, bien que cuentas los granos, y si cae un tanto así, el día entero estás rezongando y bufando, que ni las paredes te aguantan. Sí, ahora ahí lo estás frotando y sacándole brillo; buena hora es, bribona. Bendice a esta señora, que si no fuera por ella ya te estaría dando de palos.

Metro.– Querida Corito, a mí también me tienen sufriendo este yugo; también a mí me hacen temblar de rabia, y día y noche ando ladrando como perro tras estas malditas. Pero lo que me hizo venir a verte.

Corito: – ¡Largo de aquí, imbéciles! ¡Son ustedes todas oídos y lengua, y en lo demás, pura pereza!

¿El asunto llevó a la visitante hasta la casa de Corito? Preguntar sobre el fabricante de cierto adminículo  consolador de mujeres solitarias, que confeccionaba el zapatero. En 25 siglos, de la esclava a la “chacha”, ¿alguna evolución?

Así “exalta” a “las gatitas” el poeta Sabines: “Con la flor del domingo ensartada en el pelo, pasean en la alameda antigua. La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan, por entre los niños y los globos, y charlan y hacen amistades, y hasta escuchan la música que en el quiosco de la Alameda Santa María reúne a los sobrevivientes de la semana (.) Las gatitas (sic), las criadas, las muchachas de la servidumbre contemporánea, se conforman con esto. En tanto llegan a la prostitución”. (¡!)

Ella, la esclava doméstica. (Vergonzoso).
22 Julio 2017 04:00:00
¡Merecen la hoguera!
¡Helos ahí, atados a sendos postes en la plaza pública!

Son los burócratas cupulares del presente sexenio. Rebullen las masas con amagos de linchamiento que mal contiene la fuerza pública. ¿Los miran ustedes, ya los conocen, los reconocen? Reos de muerte son todos ellos, y ante una muchedumbre frenética son exhibidos en la altitud de esa plataforma que se alza en la medianía de la plaza pública. Después serán conducidos a los postes del patíbulo y entre el clamoreo de la multitud en ellos serán atados, con haces de leña apilados a sus pies. Leña verde. Véanlos todos. ¿Los reconocen? Sí, que de otra manera no los señalarían con el índice, con el puño, con esos clamoreos que determinan la muerte de semejantes dañeros...

Cómo no los van a reconocer, víctimas como son de los tales. Véanlos ahí, el espanto chispándole de sus cuencas los ojos: son los rapaces arrancados a la impunidad y juzgados en tribuna popular. ¡A quemarlos vivos! Ahí, en el poste central, ese que proclamó el estado de derecho mientras en su gobierno solapaba a lo descarado a la cáfila de Duartes, Moreiras, expresidentes y empresarios españoles. Helos ahí, a la espera de la sentencia.

Media mañana estallante de sol. La muchedumbre contempla el abyecto muestrario de la corrupción productiva e impune de un gobierno que terminó por hacer reaccionar a unas masas apáticas. A quemarlos vivos, clama la multitud. A arrasar con los tales, a borrar sus rastros, a derramar sal sobre su memoria y luego a recomponer la heredad. ¡A la quema! ¡Con leña verde!

Porque ha sonado la hora de la justicia. Por eso es que campesinos e indígenas, desempleados e indocumentados, la mujer del hogar y el obrero mal pagado, qué redundancia, con sus manos han tendido un cordón de pólvora desde la leña hasta acá, hasta la plataforma donde el juez, hachón en mano, aguarda las campanadas de las 12 en punto del mediodía. La muchedumbre, un soterrado rumor. Y de súbito...

Ahí resonó la primera campanada, y resuena la segunda, y la undécima, y ya va a sonar la hora de la verdad. Al reventar el último bronce el juez juntó hachón y mecha de pólvora, y la flama corrió por el cordón tirado a ras de tierra, de baldosa, en dirección de los postes donde se agitan y contorsionan los condenados a las vivas llamas. La muchedumbre, el corazón en el gañote y la excitación en unas pupilas lumbrosas de sol. Pues sí, pero, ¿y eso? ¿Qué ha sido, quién fue el temerario insensato? Estupor.

Y es que de súbito aquella anciana se desprendió de la multitud, y con trote cojitranco se adelanta, alcanza la flama y la pisotea hasta la extinción.

Silencio, estupefacción. ¿Qué motivo la impulsó a cegar el fuego? ¿Quizá esa indigente, flacura y harapos, algo tiene que agradecer a los hampones del patíbulo? Repuesto de la sorpresa se alza el juez: “¿Por qué? ¿Cómo, por qué, anciana? ¿Acaso algo tienes que agradecer a los condenados?”.

Y fue entonces: la multitud, engarrotada en el silencio, escuchó la vocezuca, cascada voz, de la anciana que resultó, como ustedes y yo mismo, víctima de Peña, del ebrio matancero y de casi todos los anteriores:

–Sin pólvora, que no la merecen. A fuego manso. Y no tan de prisa. ¡Volvamos a comenzar!

Esta escenilla se inspira en una que tuvo de protagonistas a Hitler y cómplices, y que para desdicha de tantos fue imaginaria, como esta misma. (Qué lástima).
15 Julio 2017 04:00:00
Recovecos de la humana condición
¿Presidentes de México? A todos me los llevo de calle, incluido Juárez.

Mis valedores: novelista soy; por achaques del oficio, me aplico al estudio del ser humano desde ángulos sociológicos, sicológicos, fisiológicos, etc. Lector por oficio, intento bucear en aguas profundas de personajes como Hamlet, Macbeth, Lear y Ricardo III, o paradigmas del esperpento como El Lazarillo, El Buscón, La Celestina, El Diablo Cojuelo o la pícara Justina. Trágicos unos, esperpénticos los más, por ellos me asomo a la dimensión de reacciones, pasiones y  sentimientos desmesurados de la humana condición: amor y celos, odio y crueldad, avaricia, terror y las desbozaladas venganzas junto a la farsa, el astracán, el ridículo. Cito de memoria este pasaje de El Buscón cuando niño:

“Comencé a sospechar de mi madre cierto día en que llegué de la escuela. ¿Y esos moretones en la cara? Me preguntó. De un pleito que acabo de tener con uno de mis condiscípulos, respondí. Te motejó de puta, imagínate. Que ese es tu oficio, se atrevió a afirmar. A golpes defendí tu honor. La carcajada de mi madre me escamó: Hay cosas evidentes, pero para qué comentarlas en un aula escolar”.

Tales vidas y milagros de la ficción tomo de espejo (distorsionado) donde mirar mi humana estatura e intentar la hazaña de conocerme, reconocerme, según la clásica exhortación del oráculo de Delfos que Sócrates tomó de divisa: “Conócete a ti mismo”.

Conócete y busca la salud mental, que has de conseguir con arraigo, identidad, vinculación y varios otros elementos, uno de ellos imperativo: la trascendencia; si no por lo que construyes, cuando menos por lo que logres destruir. De la humana necesidad de “no morir del todo” sirva de ejemplo cierto individuo que en Efeso se agostaba en el oficio de pastor y, según calculó su aplastante mediocridad, poco margen tenía de obtener la anhelada trascendencia. Pero sí, la consiguió cabalmente, ¿y saben ustedes cómo logró trascender? La misma noche en que nacía Alejandro Magno el pastor incendiaba una de las siete maravillas del mundo: el templo de Diana (otra, que no la cazadora). ¿Que si el borreguero logró trascender? Búsquenlo por su nombre en todos los diccionarios y en todas las enciclopedias: Eróstrato.

Pero el estudio de lo humano no se reduce a los entes literarios o a los de la antigüedad; comienza y termina con seres reales del diario vivir, donde se incluye la fauna que gesticula en ese submundo del surrealismo y el esperpento que es la política del país. Uno de ellos observo, de la vida real, que reputo a la medida de la ficción, así para el drama como para la farsa, y que con holgura pudiese hermanarse con entes de la picaresca como también con los condenados del Dante. ¿Es un ser trágico? ¿Un conchudo y  baquetón? ¿Un inconsciente, un irresponsable? Porque el varón de vergüenzas en su nidal trae el pudor, la vergüenza y el decoro a flor de conciencia y valora su imagen y  fama pública, por lo que mucho se cuida de mantener el recato como salvaguarda de la propia dignidad, o cómo lo van a recordar cuando fallezca si es que no lo consiguen olvidar. Y a esto, mis valedores, quería yo llegar: ese que trepó a Los Pinos en el sexenio, según lo afirma el sarcasmo, de Marta Sahagún, es el protagonista de la “pareja presidencial”. Vicente Fox, por supuesto, que con su más reciente autoelogio llegó al clímax de la ridiculez y la falta de autocrítica. Fox.
07 Julio 2017 04:00:00
Con usted no, Margarita
Yo no, señora Zavala, le decía ayer aquí mismo. Perdone mi exceso de suspicacia, pero yo no con usted, señora esposa del matancero ebrio (de ambición por seguir en la Presidencia, que sería solamente del DIF). Yo no daría a usted mi voto, que ni por mal pensamiento imagino tenga usted los merecimientos para posar sus dos reales en el sillón de Los Pinos, con todo y el desprestigio al que lo han acarreado mediocres como el marido de usted.

La miro, López Obrador de masquiña, caminar el territorio, de Sonora a Yucatán, calentando motores para el 2018, y observo que en la rampante mediocridad de los lógicos candidatos (excepto López Obrador, él feliz poseedor de otros defectos), no destaca usted ni siquiera ante alguno de los chuchos del denominado “frente opositor”, o algo por el estilo.

No. Muy tiernita la veo para el puesto, y un riesgo más: usted bien conoce que los de arriba son aires enrarecidos (se me cruza la efigie de la Sahagún) que marean, trastornan y absorben el seso a aquellos que entre ser y tener, nada son, y como acto compensatorio ubican en el “tener” su sentido de vida. No creo que usted diese ese cambio atroz. La percibo madona de espíritu, que es decir de vida interior, decoro y la suficiente cultura como para no caer en los excesos de toda arribista. Pero usted perdone mi exceso de suspicacia, porque yo le pregunto: ¿se tantea con la suficiente autocrítica como para no ir a caer, ya estando allá arriba, en los alardes baratos, carísimos para mí y los demás, de la nueva rica? ¿Quién me asegura que ya logrado su intento no perderá cordura y decoro, y entonces aflore en público toda la zafiedad de otras que respiraron los aires radiactivos del poder, y exhiba usted la codicia de todas ellas y su desbozalada vulgaridad? ¡Mire usted cómo y de donde han llegado todas, si exceptuamos a la señora esposa del Tata Cárdenas, doña Amalia Alejandra Solórzano Bravo! ¿Qué tal si ya en pleno encandilamiento usted también por nunca haber sido, busca, como compensación, tener? Sus derroches los pagaríamos yo y la multitud de aturdidos que hubiésemos caído en su hechizo. ¿Qué nueva catástrofe va a ocurrir si le brotan, salpullido de la mediocridad, esos instintos rupestres, pedestres, de la arribista, y a lo compulsivo le da por figurar, por atragantarse de protagonismo y alumbrar su figura con todo el fulgor de todas las candilejas, y a mis costillas se rodea de lujos, derroches y toda suerte de alardes de nueva rica? Señora:

Usted tiene padres, tal vez, y también hijos y toda una familia. ¿Caerá usted también, como cayó la Sahagún, en la abyección de atascar de dinero ajeno a toda esa parentela? ¿Dará el dinero de mis impuestos al padre, al hijo, al Espíritu Santo, como lo dio esa señora que de atender una farmacia veterinaria saltó hasta la “cabaña presidencial”, donde fungió de “pareja presidencial” y se regodeó en el onanismo mental de mandar a Fox a regentear el DIF? ¿Y acaso no es la misma intención suya, ubicar el DIF en manos del carnicero de las fosas clandestinas y los miles de cadáveres cuya secuela hoy, con un vacío de poder pavoroso en las instancias correspondientes, ya a estas horas ensangrientan el territorio patrio? Y a propósito, señora Zavala:

¿Qué razón me da de Matilde Gómez del Campo, copropietaria que fue de la guardería ABC, de Hermosillo, Sonora?

(¿Qué?)
06 Julio 2017 04:00:00
Con ella yo no
Y aquí el peligro, mis valedores. Se trata de una mujer. Ella, la cautivadora, como a Odiseo la sirena del mito, ya comienza a cantarme. A lo lejos. Yo, como el héroe, con cera me bloqueo los oídos. Ella tiende sus redes. De carnada me apronta una imagen si no hermosa, sí hermoseada, relujada con primor. Yo cerrando los ojos la dejo pasar; a ella, la cautivadora que a lo lejos me sonríe, me camela, guíñame un ojo; a ella, la mágica Circe que se me ha quedado en la mente.

Miro su foto; la observo hasta bizquear. En ella advierto la imagen de una sirena ya madurona cuyo rostro no es bello, pero que aparece hermoseado por el maquillaje y el ángulo favorecedor. Le observo lo enérgico de sus rasgos, la apostura de su continente, su presencia y lo que el rostro evidencia del carácter de quien aspira a la entelequia: firmeza, audacia, decisión, la pura mesura, la ponderación. Pues sí, pero no.

No, que ella es mujer casada y, por lo que sé, de firme moral personal y arraigadas creencias religiosas. ¡Católica, válgame Dios, el de los ateos! Ella anda en agencias de ganarse mi voluntad, lo que no ha de lograr, de eso estoy muy seguro. Desconfío de ella, que se me presenta con un currículo, salpimentado de cualidades morales como mujer, hija, compañera de varón. Que ha logrado integrar una muy unida familia; que ambiciosa no es y que de modesta se precia, y de firmeza en amores y convicciones. ¿La mujer fuerte de la parábola?

Pues sí, pero no, que mi voluntad nunca va a conquistar con el puro currículo. No a este perro viejo en el oficio de seducir y ser seducido. Miro su foto y digo entre mí: “Eso que me dice se lo dice a tantos”. Y en lugar de que me le brinde me le blindo y me parapeto frente a las artes de matrona seductora que se exhibe ante las niñas, ellas tan cándidas, las de mis ojos. Al influjo de sus cantos de sirena me hago atar al palo mayor y, como ocurre con Odiseo, la cera lacera mis oídos, pero me evita el peligro de caer al hechizo de su reclamo musical. Yo, de tenerla enfrente, diría a la señora del cabello luengo, la mirada firme y, al parecer, el carácter roqueño:

–Señora mía (de su marido, más propiamente): cualidades humanas valiosas advierto en usted, ¿pero qué tal si una vez que la declare mi soberana pega el soberano cambiazo? ¿Qué,  si al respirar los aires de las alturas (gracias a mí y a tantos más que cayeran al hechizo de sus cantos), aflora en usted ese pequeño Mr. Hyde que todos llevamos dentro y que, mal que bien, mantenemos encadenado? Porque usted bien conoce que los de allá arriba son aires enrarecidos, que marean y trastornan y absorben el seso. Señora:

¿Y si en usted se da esa metamorfosis atroz, de crisálida a gusanillo de seda (y joyas, dineros, derroches alucinantes) que sufrieron sus antecesoras en la pretensión de escalar alturas para las que no tenían cualidades? A usted la percibo una señora de espíritu, que es decir de razón, posiblemente; de imaginación, lógica, vida interior, decoro, sensibilidad y la suficiente cultura como para no caer en los excesos de toda arribista. Pues sí, pero usted, como buena católica, perdonará mi renuencia y exceso de suspicacia, porque yo con usted no, doña Margarita Zavala.

(Lo demás, mañana.)
01 Julio 2017 03:00:00
‘¡Como permiten tales desfiguros!’
“¡Y en pleno Paseo de la Reforma!”, clama, ante la Marcha del Orgullo Gay del domingo anterior, la intolerante moralina. Mis valedores: aclaré ayer ante ustedes que fue hace un año por estos días cuando la activista Laura Victoria me hizo llegar las siguientes reflexiones acerca de dogmas, prejuicios, discriminación y violencia contra la preferencia sexual distinta. Transcribo tal cual:

Aunque el estudio de la sexualidad humana está aún lejos de considerarse un conocimiento completo, se han logrado significativos avances en cuanto a las particularidades, identidades y preferencias de la población LGBTTTI. Respecto a los tres primeros grupos: Lesbianas, Gays, (ambos grupos humanos homosexuales) y los Bisexuales se distingue en ellos que es su preferencia o atracción. Trans, palabra que actualmente engloba a las personas travestis, transgénero y travestissexual, lo que determina su condición.

En ellos no se encuentra disgusto o contrariedad por su aspecto biológico, si son hombres se identifican y aceptan sin problemas como tales, pero sienten una atracción sexual hacia los hombres. Un hombre gay tiene una identidad de género masculina.

Él es atraído por varones que también tienen una identidad de género masculina, y que a su vez son atraídos por él porque es un varón. La último que quisiera en este mundo un hombre gay sería cambiar de sexo para convertirse en mujer. Hacer esto sería un acto autodestructivo de proporciones catastróficas debido a su identidad masculina de género y a su amor por la masculinidad, tanto en sí mismo como en sus parejas.

Igual es en el caso de las lesbianas; no tienen alguna objeción hacia los caracteres biológicos con que nacieron, pero su atracción es hacia las mujeres.

En el caso de las personas Bisexuales opera exactamente el mismo patrón; sean mujeres u hombres de nacimiento se aceptan tal cual, pero gustan y sienten atracción física y sexual de una manera indistinta hacia mujeres u hombres.
En el caso de las personas Travestis, Transgénero y Transexuales las cosas cambian tal vez poco o mucho. La diferencia fundamental entre este grupo y los tres anteriores está en la Identidad de Género.

Esta se refiere a cómo se identifica la persona, si como hombre o como mujer, la forma en que se reconoce y se percibe a sí misma, basando su conducta y su forma de ser y pensar el género con el que se siente identificada la persona, todo esto indistintamente de su sexo, orientación sexual, edad, nivel socio-económico, etc., Ello significa que todos tenemos una identidad de género.

Una persona travesti es, quizá, un puente entre las lesbianas, los gays y los bisexuales, ya que en muchos de estos casos son personas que están de acuerdo con sus caracteres sexuales pero, dato importante, eventualmente, y sólo eventualmente, gustan de vestirse, comportarse y mostrarse con las características del sexo opuesto. Son hombres, por lo general, porque aunque existe el travestismo en las mujeres, socialmente se tolera sin dificultad que ellas traigan el cabello corto y usen pantalones o camisas. Las más de las veces pasan inadvertidas.

Hay que poner de relieve que muchos hombres travestis en realidad son transgénero, pero debido a sus circunstancias familiares, laborales o sociales, prefieren esconder su condición, dado que estarían en riesgo de ser rechazados por sus familias y amigos, perder su empleo, su estatus, etc., y usan el travestismo como una forma compensatoria e invisible de poder vivir aunque sea por unas horas su identidad propia. Qué más les queda por hacer.
(Estas reflexiones finalizan mañana).

22 Junio 2017 04:00:00
¡Puu.tos!
Y porque las cúpulas de San Basilio están a tiro de balón, los observadores:

Esa fascinación que el futbol ejerce sobre amplias masas populares constituye un vasto movimiento de diversión y de mistificación; cumple una función de compensación simbólica. Los capitalismos lo utilizan como medio de adiestramiento gregario y control psicológico de las masas a través de sus reflejos condicionados.

“No tenía idea de la explosión de locura que se produce si se encierra en la misma probeta una crisis económica, un desencanto por las autoridades del país, una bolsa de café y una virgen de madera dorada, y esa mezcla se deja desintegrar bajo el sol mojado de los tristes trópicos. Jamás un país me había dado la impresión de estar enajenado en bloque, pasmado entre un pasado ausente y un porvenir ilegible. Si en ese cuerpo enorme y febril se inocula pasión futbolística, la razón se tambalea. En ese organismo en estado de baja resistencia el cáncer del futbol ataca uno tras otro todos los órganos y los roe ferozmente”.

Como espectáculo para las masas el futbol sólo aparece cuando una población ha sido ejercitada, regimentada y deprimida a tal punto que necesita cuando menos una participación por delegación en las proezas donde se requiere fuerza, habilidad y destreza, a fin de que no decaiga por completo su desfalleciente sentido de la vida.

“Ganamos, anotamos un gol”, y no se han movido del graderío. Es el orgullo apasionado del mediocre. El deporte por delegación es un fenómeno de la sociedad industrial de masas, el santo y seña de la sociedad de clases. Las clases altas practican el deporte: golf, tenis, hockey, criquet, natación, equitación, polo, etc.; las clases bajas están reducidas al espectáculo pasivo del futbol. La inmensa mayoría rara vez toca un balón. El aficionado es espectador pasivo que participa por delegación de los triunfos de su equipo favorito, a cuyos partidos asiste a distancia, desde una tribuna, enajenándose en el jugador profesional al que eleva a la categoría de ídolo.

El futbol es un medio de despolitización de masas, un formidable señuelo para alejarlas de la cultura política. El menosprecio hacia el fanático se evidencia hasta en las condiciones inhumanas que se le hacen sufrir en los estadios, que son lo más parecido al campo de concentración, donde ni siquiera falta el alambrado de púas.

La comunicación que se provoca en el futbol es del tipo de las multitudes enajenadas que se forman en ocasión de un linchamiento. No es de extrañar que suele terminar en violencia.

De súbito, desde las galerías rompen a rodar las pasiones crispadas, los insultos y los frustrados deseos semanales. La verdadera pasión es fría y el entusiasmo, en cambio, es el arma de los impotentes. La turba sugiere de pronto la imagen de un viejo decrépito que se exaspera en sus vanos esfuerzos por poseer a una adolescente.

De los merolicronistas: “Tenden a acentuar el carácter estético del futbol. Hablan de estilos y técnicas, pero que no nos engañen: intentan crear una seudo-cultura basada en valores irrisorios para uso de las masas a las que no se les permite tener acceso a la cultura. Hacen un serio estudio de algo de lo que nada hay que comentar aparte de algunas elementales reglas de juego”.

Pero el futbol es rey, dios, dictador, negocio, enfermedad, enajenación, política, manipulación. Todo, menos un deporte.

¡Y que el héroe por delegación, fanático y pobre de espíritu, busque en el Chicharito la gloria en Rusia. ¡Puu-tos!.

(Mi país.)
15 Junio 2017 04:00:00
Memoria histórica
Y así amaneció Cananea, Sonora, aquel 1 de junio de 1806: con la mina Oversigth convertida en un furioso avispero que entre Porfirio Díaz y W.C. Green, patrón del consorcio gringo, habían enfurecido. En el transcurso del día los mineros iban a pagar su rebeldía con la respectiva cuota de sangre, tal como tiempo después en la mina Pasta de Conchos y la siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las truchas. Seguía el pregón transcrito ayer aquí mismo:

Pueblo, levántate. Aprende lo que parece que olvidaste. Cada mexicano al que desprecian los extranjeros en el propio suelo mexicano vale tanto o más que ellos si se une a sus hermanos y hace valer sus derechos. La situación actual se debe al pésimo Gobierno que da las ventajas a los aventureros, con menoscabo de los verdaderos dueños de esta desafortunada tierra.

¡Mexicanos, despertad, unámonos. La patria y nuestra dignidad lo piden!

Este “pasquín” es rechazado y desautorizado por los mineros porque, aseguran, fue escrito e impreso como una maniobra de los altos jefes de la compañía con fines premeditados de acusar a los huelguistas de sedición. “Mal síntoma, alerta el cronista, pues ya apareció la mano perversa de la burguesía minera, que principia a proyectarse en sucias maniobras para desvirtuar el noble fin que persiguen los trabajadores al reclamar justicia”.

Ya para entonces una impresionante multitud de huelguistas se había situado frente al edificio de la comisaría, muchedumbre ansiosa de conocer el resultado de las conversaciones que encabezaba, por el Comité de Huelga, Manuel M. Diéguez. Interminables horas de debate sólo iban a conducir a un mínimo resultado: los mineros deberán presentar por escrito sus peticiones. Ya decidiría la patronal de acuerdo con sus conveniencias. Los huelguistas habían acordado realizar una manifestación pública por toda la zona del mineral, y al arrancar su marcha de protesta arrancaron también las acciones que remataron en la masacre. Cananea.

“Los trabajadores estadunidenses persiguieron a los mexicanos a lo largo del pueblo expulsándolos hacia la serranía de los alrededores, sin embargo en su camino los mexicanos lograron quemar cinco depósitos de madera, un depósito de semillas, otro de forrajes y el edificio de la maderería donde aquéllos laboraban.

En protesta por estos actos, Greene acudió al cónsul estadunidense, quien pidió apoyo al Gobierno del vecino estado de Arizona. En respuesta a su petición se envió un grupo de rangers para controlar la situación, que el 2 de junio entraron armados a territorio mexicano para custodiar la tienda de raya y las instalaciones de la minera y perseguir y asesinar con el apoyo de la Policía rural porfirista a todo minero que opusiera resistencia. Estos acudieron al Gobernador de Sonora para exponer sus demandas, pero en el trayecto fueron agredidos por los rangers y se extendió el combate en el poblado; por la noche las tropas estadunidenses tuvieron que ser reembarcadas a su país.

El 3 de junio se declaró Ley marcial en Cananea y el movimiento quedó casi controlado; los líderes mineros como Baca Calderón y otros integrantes del Partido Liberal Mexicano fueron aprehendidos y enviados a la prisión política de San Juan de Ulúa. El saldo de las dos jornadas de lucha: 23 muertos y 22 heridos, más de 50 personas detenidas y cientos que huyeron por temor.

El 6 de junio, ante la incompetencia de Rafael Izábal, gobernador de Sonora, las actividades mineras regresarían a su normalidad; los trabajadores fueron sometidos, pero el primer destello de luz de la Revolución se había dado en aquel pequeño poblado de México.

(Cananea.)
09 Junio 2017 04:00:00
Los viajes de Gulliver
En una sátira inglesa del siglo pasado Gulliver, regresando de la tierra de los liliputienses, donde la gente sólo tenía tres o cuatro pulgadas de alto, se había acostumbrado a considerarse a sí mismo como un gigante entre ellos, de manera que caminando por las calles de Londres no podía dejar de gritar a los carruajes y a los peatones, que tuvieran cuidado y se quitaran de su camino por miedo a aplastarlos, imaginándose que ellos eran muy pequeños y que él todavía era un gigante...’ (Dostoyevski.)

Los Viajes de Gulliver, mis valedores. ¿Alguno de ustedes habrá leído la novela de Jonathan Swift? Obra de interés esencial para todos nosotros, Los Viajes de Gulliver se publicó allá por 1720, pero su actualidad es categórica hoy día, con sólo que para aprovechar a cabalidad sus enseñanzas sepamos desentrañar sus significados
múltiples.

Ahora he de referirme al viaje de Gulliver a la ciudad de Lagado, capital de un imaginario país (que Swift denomina Balnibarbas) donde conoce a diversos proyectistas especulativos y arbitristas políticos, como los llama el autor. ¿El aspecto de la ciudad capital? En su libro de memorias cuenta Guliiver que en Lagado las casas se miran ruinosas, que los transeúntes caminan de prisa y ofrecen un aspecto huraño, muchos de ellos cubiertos de andrajos. Por cuanto a los terrenos labrantíos: “Vi a muchos labradores trabajando el suelo, pero no advertí perspectiva alguna de crecimiento de hierba o grano, aunque la tierra era excelente. No pude explicarme la causa de que habiendo tantas manos, cabezas y rostros ocupados y preocupados en campo y ciudad, no se descubriese ningún buen efecto de sus actividades e inquietudes, ya que, muy al contrario, nunca había visto yo suelo tan infortunadamente cultivado, casas tan mal aderezadas y ruinosas, ni gentes cuyas ropas y apariencia delatasen tanta miseria y necesidad”.

¿Y dónde operaban los susodichos arbitristas y proyectistas? En un muy famoso edificio de aquella ciudad. Según la crónica de sus viajes, en aquel edificio el visitante conoció a un ingeniosísimo arquitecto que había descubierto un método para construir casas empezando por el tejado y descendiendo hasta los cimientos, “lo que justificó mostrándome análoga práctica de dos industriosos insectos: la araña y la abeja”. Proyectismo.

Cierta funcionaría, ciega de nacimiento, era la encargada del arte pictórico. La artista trabajaba con diversos aprendices, ciegos de nacimiento también, en la mezcla de pinturas de todos colores, que serían la materia prima para el equipo de artistas plásticos privados de la vista que dotarían al país de una muy apreciada obra pictórica. ¿Cómo operaban los aprendices? La funcionaría les enseñaba a distinguir los colores por el tacto y el olor. “Esta artista gozaba de gran apoyo y admiración en todo el país gobernado por el proyectista especulativo y promotor de la sabiduría especulativa”.

Y que cierto funcionario, manos y rostro enhollinado, llevaba años trabajando en un proyecto para extraer rayos de sol de los pepinos, que debían ser puestos en recipientes herméticamente sellados y sacados para caldear el aire en los más fríos e inclementes veranos. “Me aseguró que no dudaba de que en unos ocho años podría proporcionar a los jardines del palacio rayos de sol suficientes a una tarifa razonable, pero necesitaba una mayor cantidad de pepinos”.

En otro departamento encontré a un arbitrista que había encontrado el modo de cultivar la tierra con cerdos, evitando los gastos de arados, ganado y mano de obra. ¿El método? Esto y más, el lunes. (Vale.)
02 Junio 2017 04:00:00
¡Somos campeones!
¿Somos...? Sigo la crónica del chiverío que enajenó al mentecato que fui de joven, y la reanudo con el recuerdo del Tigre Sepúlveda, que en la defensa central ganaba contiendas con la pura estampa de una camiseta a rayas, unos mostachos aguamieleros y un mirar así, miren, de fiera en brama. Y a palidecer, esos margaritones del Atlas, que allá viene el Tigre Sepúlveda.

Te nombro, zambo aborigen, pesadilla de rivales, honra y prez de Atemajac. ¡En la defensa izquierda. Jamaicón Villegas!

Nuño: sacrificio, entrega, dinamismo puro y puro pundonor. No, y aquel inolvidable... ¿cómo se llamaba el inolvidable tirador de media distancia? Qué inolvidable zurdo era ese que se me olvida, qué manera de avanzar: pique, freno, descolgadas escalofriantes y el sonoro rugir del balón al ángulo superior de la portería. ¡Y autogol del inolvidable! “Mis” chivas...

Como si lo estuviera viendo: Marimbas Vidrio mentado. Me acuerdo que cuando en el área chica se picaba con el balón... Un momento; el Marimbas Vidrio no, que ese era de los otros, de los mediocampistas del Atlas. Es que de aquello hace ya tantos abriles, diciembres tantos...

Pero tú cómo te me ibas a olvidar, símbolo garrochón de mi juventud primeriza. De pie te saludo, chiva grande, tú al que así anunciaban todos los altoparlantes de todos los estadios donde se practica el futbol:

“¡En la portería de las Chivas... Jaime... Tubo... Gómez!”.

Palcos, sombra preferente y sol general se cimbraban y se venían, aunque nomás de chiquitibunes. ¡Ah, Tubo de mil batallas, espejo y flor de “mi” chiverío desde chivito de las fuerzas inferiores hasta llegar a chivón! Ah, Tubo afamado que por el honor del Rebaño Sagrado salías a partírtela (la madre nomás); Tubo que fuiste honra y prez del club rojiblanco cuando no era propiedad de algún mercachifle, sino de un consejo de beneméritos que ni dueños parecían. El Guadalajara de los Colomitos lejanos, allá por los rumbos de aquel Zapopan todavía limpio de narcos. De los Colomitos fragantes...

Dije Colomitos y de golpe se me viene el paisaje sombreado del que fue establo del chiverío y querencia de mis años nuevos, los que se me murieron en olor de virgen zapopana y de primerizo amor: Con la ilusión de que volvieras –mi corazón abrió la puerta– y tus pisadas confundí –con el latir– del corazón. (Me los estoy sintiendo mojados; los ojos...)

Al filo de la nostalgia, mis valedores, me he puesto a rememorar el perfil de “mis” campeonísimas Chivas de los años 60, cuando no había en todo sol general un fanático más entrañudo que yo, pobre de espíritu y mentecato héroe por delegación que con otros tan mediocres como yo juraba que “jugamos bien, no fallamos a la hora del escopetazo. ¡Goleamos!”. Pobre de espíritu.

A esto quería yo llegar. Como alguno de ustedes, dipsómano que logró la curación, vicioso que con su puro par de redaños venció el cigarrito, así yo; enajenación futbolera nunca más. Crecí, maduré mentalmente, ejercité el oficio de pensar y el de la autocrítica, me libré del cretino que fui por aquel entonces, el idiota útil al que Televisa manejó como le dictaron sus electrónicos compañones. Yo abandoné la exaltación inducida e impuesta que me traía delirando; me lavé de la mugre mental que me engarrotaba en la enajenación, la pasividad y la dependencia. Futbol, cigarrito, licor y televisión nunca más. De amores el libro y unas faldas –no pantalones– de mujer.

Es cuanto, y a vivir. Qué más, qué mejor. (Vale.)
01 Junio 2017 04:00:00
¡Al sonoro rugir del balón!
¡Y sí se pudo, mis valedores! ¡Ya somos campeones! ¡Metimos un gol más que nuestros rivales, y hoy portamos en la cabeza, con orgullo y merecimientos el título de campeón! ¡Y que rabien y traguen bilis los malquerientes!

Así, a lo aturdido y manipulado anduviese yo a estas horas, de seguir con el síndrome del héroe por delegación, si no me hubiese descascarado a tiempo esa sarna inficionada por radio y televisión. Horroroso.

Porque hace milenios yo fui un aturdido más. A mí también me devoró el Tigre Azcárraga. Sin nunca haber tocado un balón y a dos nalgas frente al cinescopio, me posesioné, mentecato de miércoles, de las hazañas deportivas del chiverío, de las que fui héroe a trasmano, como tantos hoy día. Yo fui uno más, pero de esa mugre me lavé a tiempo como también del licor y el cigarrito. Yo nunca más en plan de héroe de hazañas ajenas, las de los alquilones del balón exaltadas hasta el delirio por los merolicronistas, alquilones también. Y a vivir.

Hoy, ante el espectáculo de unas masas a las que duopolio y demás mercachifles me lo traen a estas horas como agua en batea, he vuelto a pensar en los tiempos, qué tiempos aquellos, en que fui uno más dentro de ese escalofriante negocio. Yo, fanático del futbol. Qué tiempos...

Ahora mismo, al filo de la nostalgia, me he puesto a rememorar el perfil de las campeonísimas Chivas de los 60, cuando no había en todo sol general un más delirante fanático, ni un más gritón ni un más alborotero, en la zurda el cigarrito y en la diestra en lúpulo. ¡Y salú por “mis” Chivas! Lóbrego.

El Guadalajara, mis valedores, aquel rebaño sagrado de las fragorosas contiendas contra los margaritones del Atlas, los mulos del Oro y el aborrecible América. Presentes tengo en la mente a los 11 símbolos del chiverío de mis amores de primera juventud (hoy vivo la 5a., pero sin chivas y a todo pulmón). Aquellos mis héroes tenían los tamaños de un Héctor Hernández, canela pura, goleador de veras. Ah, driblador de prosapia; aquella su suavidad para manejar el esférico, burlar al contrario y lanzar el trallazo que va a tronar en el mero corazón del marcador. ¡Héctor Hernández, me estoy poniendo de pie!

Recuerdo a “mi” Chava Reyes, el cabeza de melón: fino a la hora de esconder el esférico, pasarlo, desmarcarse, recibir como mandan los cánones, fusilar y ¡el Guadalajara se trepa en el marcador! “Mis” chivas...

Bujía del equipo, batallador incansable, te recuerdo ahora, Chololo Díaz; largos calzones guangoches y esa tu marunga que hoy apodan chanfle, y que en las manos del guardameta rival fue pólvora y brasa, para enseguida: ¡goool de Isidoro Díaz! El Chololo...

Fino porte, señorío, verticalidad; chiva por antonomasia, el capi Jaso postulaba en cada disparo al arco su filosofía futbolera: fuerte, raso y colocado. ¡El capi Jaso toma el esférico, se pica por el área derecha, dribla a un contrario, dribla a dos, dispara y ...¡gol de la chiva contra los Cremas de Televicentro!

A ti te miro en mi mente, Chuco Ponce mentado, constructor de juego y habilitador de unos pases en profundidad que se encargaba de convertir en anotaciones el Mellone Gutiérrez. Y quién no se alza escuchando tu nombre, pasta de inmortal Mellone, que burilaste aquel gol que te iba a convertir en ídolo de todo San Juan de Dios, gol anotado de nalga; la zurda, para más mérito. Mellone Gutiérrez y... ¡Goool! (Gañote enronquecido, sigo mañana.)
26 Mayo 2017 04:00:00
Y la crisálida volvióse gusano
En tiempos de Maricastaña, mis valedores, existió un reino de fábula con un bosque de los pinos y en el bosque lagos, y en los lagos patos. Lo usual. Pero el detalle insólito: cierto cisne hembra puso un huevín, y al empollarlo nació un soberbio ejemplar, polluelo de soberbia estampa y plumas blanquísimas. A la novedad, el nido se llenó de curiosos que admiraban el milagro (la madre sentíase la virgen María de los patos):

-¡Pero miren qué hermosura de guerito! ¡Qué rostrín! ¡Y la suavidad de sus plumas, abullonadas y como de terciopelo, tiéntenselas! ¿No parece un miembro de la familia real de los patos, Micifuz?

-Las líneas de su cuerpo, tan ágiles y elegantes, y su pico tan estético, y ese porte de príncipe! Si hasta parece maquilado por mano del dios de los cisnes, o sea Walt Disney. Cuando este cromo nos deje, su almita se irá derecho a Disneylandia.

El polluelo, dejándose querer, se echó al estanque, y uh, ah, oh, los animalejos del bosque, boquiabiertos ante la nívea blancura, la gracia gitana y un nadar que era partir plaza. Mamá gallina, gansos, perracos, el vendaval de aplausos al que a lo solemne y parsimonioso, entre lirios y nenúfares surcaba las ondas del lago. “Está lleno de gracia, como el Ave María”, el jilguerillo. Y “¡A rendir pleitesía al rey del estanque!”, el perraco.

Y las porras, los hurras, los siquitibunes del animalero de miércoles. ¿O era viernes? De ahí en adelante el cisne fue el amo del estanque, de los álamos y de los pinos. Pues sí, pero de repente.

- ¿Y eso? ¿Se fijaron en el plumaje del cisne? ¿No le notan unas manchitas oscuras?

- Y el cuello se le ha encogido, y el pico se le va enanchando. Y su elegancia de cuando al nadar iba ejecutando la marcha nupcial, pues.

Asombro, desilusión, abucheos del animalero. De ahí en adelante el que de cisne paraba en pato fue el blanco de burletas y agresiones. El perraco:

- Qué animal más furris. ¿Será mongoloide el engendrín? ¿Retrasado mental? Si hasta parece armado en México.

De repente, nada que te nada, se le arrimó un gansito y válgame, tres picotazos al monstruín, y que el susodicho corre a refugiarse en el establo, y que se le arrima un gato barcino y tíznale, un charrascazo uñero. Y que sale del bosque un zorrillo, alza la pata, y...

- A ver, tú, el horroroso, ¿sabes poner huevos? -la gallina. ¿No? Pues entonces eres un perfecto mediocre. El gato:

- ¡Sabes arquear el lomo, ronronear y echarle tierra a tu popocina? ¿No? Y te consideras político.

Pues sí, pero el pato, desacreditado y empequeñecido de estatura, era ruin de condición, y como respuesta al desdén colectivo abrió el pico ancho, antiestético:

- ¡Proles, pendejos, cuac!

Y fue entonces: hartos de aquella plaga que flageló el estanque y el bosque de los pinos, los animalejos treparon hasta el Olimpo, se quejaron con Zeus, y el dios: “Ese engendro siempre ha sido pato. Pato nació y pato ha de morir. Fue la tremenda compulsión de todos ustedes, que no escarmientan, la que los encandiló con esa hipnosis colectiva de admirar como cisne lo que no es más que ese pato indeciso, medroso y mediocre. ¿Que los tiene hartos? Ahora aguantar, que cada comunidad tiene el pato que eligió en las urnas”.

¿Y qué hacer, mis valedores? ¿Al pato que viene tomarlo por cisne? ¿Otro más? (Uf.)
25 Mayo 2017 04:00:00
Hay afectos entrañables
Un varón de virtudes, mi don Gabriel Vargas, falleció en un día como hoy pero de 2010. ¿Falleció? No, que ha de vivir lo que viva la obra del hombre al que más he estimado, al que tanto le quedo a deber en moneda de enseñanzas, de aliento y estímulo en mi oficio de fabulador, todo esto con la lectura de sus crónicas fulgurantes, así de espíritu urbano como de aliento rural. Allá, en mis terrones, La familia Burrón me dejó entremirar un barrio de hechizo y encantamiento que me impulsó a mudarme a esta noble y leal, donde amansé la nostalgia de mis derrumbaderos con la lectura de caracteres, aventuras y ambiente rural recreados por don Gabriel Vargas. Ya más tarde, suertudo que soy, fui su amigo personal y de su doña Guadalupe, y no digo más. Pero las noticias juraban que el cronista de México había muerto, y qué hacer. Yo, aún no repuesto del duelo, he ido a mi archivo de hace años y digo a ustedes esto que, de ánimo muy distinto, redacté en ocasión del cumpleaños, uno más, del muralista de vidas y hazañas que representan la viva sustancia del país. Lo dije y lo repito hoy día:

El hombre no sabe ni puede callarse. Cuando ama, quiere que lo sepan el viento y las nubes. Cuando adora, quiere que le acompañen todas las criaturas. Si sufre, lo ha de decir sus lágrimas; si goza, lo ha de proclamar su risa; si sueña, lo ha de insinuar su canto... –A. Mansferrer–

Y cuando el hombre tiene sus afectos los proclama también; yo tengo la suerte de conocer y ser amigo personal de un Señor que lo es por vida y obras, uno de los talentos mayores que, en mi concepto, ha producido el México actual, varón de virtudes y hombre de bien al que admiro porque lo conozco y conozco sus obras; porque lo he tratado en persona y me honro con su amistad. Él es mi don Gabriel Vargas, señor que más allá de prestigios de hojalata que se arrogan el título, constituye el verdadero cronista de nuestra noble y leal, el visionario y amoroso observador de los fregados de siempre, y que con ellos ha creado el mural más extenso y verídico de tipos populares, mexicanos hasta la esencia del tuétano, y por eso mismo universales. Soy amigo de mi don Gabriel Vargas, y ustedes han de perdonar la inmodestia.

Don Gabriel. ¿Alguno de ustedes pudiese ignorar quién es el creador y re-creador de los tipos populares que hicieron y hacen época en nuestra cultura popular? Don Jilemón Metralla, de los primeros, y más tarde don Regino Burrón, y con él doña Borola, y Macuca, el güerejo, el Tractor, doña Cristeta la millonaria y el Susano Cantarranas, habitante del muladar, y Avelino Pilongano, poeta de pacotilla, y su madre, doña Gamucita. Por allá, en los terregales del agro, Juanón, el Güen Caperuzo y tantos como ese Ruperto Tacuche, ratero reformado al que una nata de policías induce a volver al delito. Extorsión.

Aquí me arrimo a la advocación de las entrañables figuras del barrio bajo, de la vida airada y del áspero oficio del diario vivir que integran La Familia Burrón, vivos retazos de pueblo vivo, retratos fieles del original, metáforas de ese chilango, corazón bandolero, que habitó, que habita y sobrevive encuevado en la vecindad ribereña de la Plaza del Estudiante que me dio cobijo cuando todo encandilado llegué hasta esta noble y vial. Mi Don Gabriel Vargas. (A su memoria)
19 Mayo 2017 04:00:00
¿Réprobos?
Así fue, mis valedores. Que anteayer el mundo conmemoró el Día Internacional contra la Homofobia, la Transofobia y la Bifobia, una fecha fundamental para crear conciencia sobre los derechos de la comunidad LGBTTTIQ, que en la actualidad aún sufren de discriminación, agresiones y violencia en países homofóbicos en donde aún se encarcela y se agrede físicamente a la preferencia social distinta. Que se instituyó el 17 de mayo “como la fecha para celebrar el día en que la Organización Mundial de la Salud descalificó a la homosexualidad como un desorden mental”.

Ya era hora. Con el inválido, la mujer y la empleada doméstica, los denominados “grupos lésbico-gays” han sido hasta hoy víctimas propicias de marginación, mofa y befa, desprecio y piedra de escándalo. A propósito de la homofobia, esa que en algunas comunidades no se ha logrado desarraigar: “maricones”, insinuaciones tabernarias, retruécanos de burdel con los que se befó y se vejó a seres humanos, y por ello mismo dignos de todo respeto y consideración.

Anatema, condenación. La iniciativa que Peña envió al Congreso hace algunos ayeres con el propósito de legalizar el matrimonio y la adopción entre personas del mismo sexo levantó ámpulas en el cuerpo social diestramente manipulado por las sotanas y capas pluviales desde los medios de acondicionamiento social. El revuelo que en el alto clero, las agrupaciones ultraderechistas de padres de familia ha producido la dicha ley. No fue el individuo bestializado que a la mitad de un linchamiento y ya a punto de encender la gasolina para la quemazón de quienes, atenidos a la ley, hubiesen contraído un matrimonio igualitario. No, que los del linchamiento verbal fueron un obispo y un cardenal arzobispo de la Iglesia católica. ¿Castigo a los boquiflojos? ¿Castigo al jerarca de un gremio que con los oligarcas y la industria del periodismo hizo que un ebrio carnicero se entronizara en Los Pinos? ¿México, como lo jura el discurso oficial, un estado de derecho?

“¡Un lobo con piel de oveja!”, claman. “Tus hijos se verán afectados por acciones y leyes consecuentes que permiten que niños sean adoptados por parejas homosexuales, talleres dirigidos a niños que inculcarán la homosexualidad en escuelas, y si dos homosexuales actúan de manera impropiada públicamente, la ley los defenderá, sin importar lo que tus hijos están viendo”.

En lo alto del púlpito y desde casi todos los medios de acondicionamiento social ironizaron voceros del clero católicos como el obispo Javier Lozano, que a la sombra de Juan Pablo II llegó a colocarse la tiara de cardenal:

“¡Los homosexuales nunca entrarán en el reino de los cielos!”.

Y las ironías de arzobispos y obispos católicos: “¿A ustedes les gustaría que los adopten maricones? Lo que ocurrió fue que el anterior jefe de gobierno de la ciudad y organismos internacionales maicearon a los ministros de la Suprema Corte para que avalen parejas del mismo sexo y que puedan adoptar”.

La picardía juguetona del obispo de Durango, la capital:

“¿No será que Peña busca, en lugar de Gaviota, un Gavioto?”.

En el matutino: “Grupo católico cura la homosexualidad. Cinco mil gays y lesbianas toman terapias en una asociación que ofrece clases de masculinidad y feminidad”.

Una cierta Fundación Vida y Valores:

Pretender que la actividad homosexual y sus consecuencias sean legalizadas, cuando por sí mismas constituyen una perversión moral (sic), violenta el principio de justicia. Nadie tiene legitimidad alguna para pretender la protección jurídica a comportamientos inmorales e irracionales. El homosexualismo ¡no es fuente de derecho!

¿Esos, vida y valores? ¿Esos? (la náusea.)
12 Mayo 2017 04:00:00
Funcionarios canallas
Existió un campesino, asienta un documento del Egipto antiguo, al que la pobreza empujó a abandonar su tierra madre (que de madre se le había tornado madrastra), en busca de la sobrevivencia para sí y su familia. Pero (excusar el anacronismo) él no tomó el camino de Trump, que es el camino de los campesinos pobres, sino que enfiló rumbo a la ciudad capital, y en eso estuvo lo malo, porque no calculó el riesgo de viajar en un país cuyos caminos estaban resguardados por Ejército y policías. Y al campesino le ocurrió lo previsible:

Todo fue salir al camino, sus asnos cargados con diversos productos para venderlos en la ciudad, cuando al campesino le cayeron encima los salteadores, que lo atacaron con el único lujo que conocen los pobres en una de las 15 mayores economías del orbe: el lujo de la violencia. Los asaltantes lo golpearon y robaron su recua con todo y carga, porque en el país que a decir de un cierto gobernante (en punto ebrio) pronto estará entre las cuatro mayores economías del mundo, la pobreza obliga a los lugareños, para mal vivir, a ser malvivientes. Lógico.

Mal repuesto de la golpiza, el campesino egipcio acudió a las instancias legales y levantó sucesivas denuncias que en un país de leyes nunca encontraron respuesta, para que el agraviado –de los salteadores primero, de los jueces después– insistiese una y otra vez, pero nada. Y como resulta que tú, yo, nosotros estamos el riesgo de caer en manos de un bergante cualquiera, militar o civil, y exigimos justicia a lo inútil, por que nos miremos en ese espejo asiento aquí los reproches que el campesino lanzó contra una justicia tan bien cantada en el discurso oficial. El agraviado al responsable gubernamental:

–Señor: tú fuiste colocado en tu puesto para castigar al corrupto, pero al contrario, das tu apoyo al ladrón. El hombre de bien deposita en ti su confianza, pero en ti cómo va a hallar justicia, si tú mismo te has convertido en un depredador. En este país los altos funcionarios practican la corrupción. Los jueces roban. Quien debe impartir justicia es un prevaricador. Un buen soborno basta para que tuerza la vara de la justicia.

El encargado de combatir la pobreza es el que la provoca en toda la región. Quien debe reprimir el mal, él mismo comete la iniquidad. El encargado de manejar los dineros públicos los hurta en su provecho a lo impune, mientras que aquél que debe mostrar el camino de las leyes organiza el robo. ¿Quién, pues, pondrá obstáculos a la perversidad cuando tú, y a tu ejemplo y licencia todos tus subalternos, cometen una gama total de corruptelas con las que se enriquecen hasta la náusea? Míralos (bien mirados los tienes, como ellos a ti.)

Tú eres como una ciudad sin gobernador, como una compañía de soldados sin jefe o una manada de cabras que no tiene pastor. Eres como un barco sin capitán en medio de un mar tormentoso, como un policía que roba, un gobernador que pilla, una autoridad que, encargada de reprimir el latrocinio, se ha convertido en modelo de ladrones.

Míralos. El que debe impartir la justicia es un ladrón; quien debe resolver los problemas es quien los provoca; viola el juez la justicia, y los funcionarios que fueron nombrados para combatir la pobreza son los ladrones, criminales y cómplices de criminales. Los funcionarios públicos roban nuestros dineros en la más abyecta impunidad. ¿Tú, mientras tanto?

(¡Mírate!)
05 Mayo 2017 04:00:00
Conque reforma educativa
La educación en México. Que la reforma propuesta por el presidente Peña y aprobada por los legisladores modifica la relación laboral entre el “sindicato” y las autoridades, pero omite los problemas torales del sistema educativo en nuestro país: “El bajo rendimiento en el aprendizaje y la inequidad en el acceso a los servicios educativos”.

Para establecer un punto de comparación entre esta reforma a los artículos 3 y 73 constitucionales y la del cardenismo de 1934, con su rechazo al laicismo, aquí  la exposición de razones, que he intentado vaciar en una mejor sintaxis que la de los maestros participantes en la redacción del documento del que extraigo unos párrafos. Para empezar:

Que la escuela mexicana nació con la Revolución en el medio rural y se involucró en la solución de los problemas comunitarios. Por cuanto al laicismo, el diputado Luis. G. Monzón, miembro de la Com. de Puntos Constitucionales, lo asienta en el dictamen correspondiente:

“Hemos formulado el Artículo  Tercero de la Constitución reformada (.)  y sólo hemos disentido en el empleo de una palabra que, precisamente, es la capital en el asunto de referencia, porque es la que debe caracterizar la educación popular en el siglo 20. Esa palabra es el vocablo laico, empleado mañosamente en el siglo 19, que yo propongo se sustituya por el término racional, para expresar el espíritu de enseñanza en el presente siglo.

Durante todas las épocas y en todos los países se ha declarado que la educación primaria es el medio más eficaz para civilizar a los pueblos. Se civiliza un pueblo promoviendo la evolución integral y armónica de cada uno de los elementos en pro del mejoramiento progresivo de la comunidad.

Y para que la evolución de cada individuo sea un hecho se impone el desenvolvimiento, también armónico e integral, de sus facultades, y esto viene a originar los dos gérmenes de la educación física y psíquica.

El segundo, recordemos, persigue como ideales supremos el conocimiento y la práctica del bien y la verdad.

En el siglo 19 la enseñanza oficial dejó de ser religiosa y, por ende, directamente fanatizante, y entró por el sendero de tolerancias y condescendencias inmorales. El maestro dejó de enseñar la mentira que envilece, pero la toleraba (.) y permitía que en los educandos siguieran anidando el error, el absurdo, la superstición y al fanatismo, todo lo cual autorizaba con su silencio.

Sin embargo, una ley inexorable le ordenaba que procediera de ese modo: esa ley debería designarse con un vocablo indecoroso: laicismo.

¿Qué exige el laicismo? No tratar en dentro de las aulas asunto alguno que trascienda a la Iglesia, y respetar estrictamente las creencias religiosas del hogar, por erróneas, absurdas e irracionales que sean. El maestro no iluminaba la inteligencia del alumno (contra las prácticas de pensamiento mágico) porque el laicismo lo prohibía.

El maestro laico no debe imbuir creencia alguna en el ánimo del educando, ¿pero tampoco debe destruir las que traiga del hogar, por abominables y absurdas que sean?

Por lo expuesto, y estando de acuerdo en los demás puntos del dictamen, pido se haga al Artículo 3°, de que me ocupo, la única modificación de que la palabra laico, en todas la veces que se presente se sustituya por el vocablo racional”.

Este importante documento histórico es precedente valioso de la Escuela Socialista”.

Todo esto ayer, en el cardenismo, a muchos decenios de distancia. ¿Y hoy? ¿Reforma educativa?  ¿De verdad? ¿La de Peña? ¿Esa ya quedó establecida como “reforma”?  (Uf.)
04 Mayo 2017 04:00:00
‘Sólo borracho’
Se afirma, mis valedores,  que los dioses enloquecen a quien quieren perder, pero, a mi juicio, es otra la realidad. Faltos de temple y carácter cuanto sobrados de soberbia, ambición y afán protagónico, algunos son incapaces de soportar el retiro del escenario teatral y se desbarrancan en la sombría región de la locura. De la ficción y a memoria recuerdo, junto a los locos notables de Gogol y Maupassant, al trágico rey Lear, cuyas locuras de cuando cuerdo lo llevaron a la cordura y a las estrujantes escenas del viejo al que en pleno delirio abate la tempestad. El anciano insensato me parece el más humano de todos los trágicos entes de Shakespeare, el más trágico de sus humanísimos personajes. Lear.

En los predios anchurosos de la mitología: durante el sitio de Troya fue muerto Aquiles, y porque lo consideró de justicia, Ayax reclamaba para sí las armas del inmortal (ni tanto). Cuando Agamenón cedió esas armas a Odiseo-Ulises fue tanta la cólera de Ayax, que increpó a los dioses, culpa la más penada del Olimpo: la hybris, desmesura y soberbia. Fue castigado con la locura y la obnubilación que llevó al infeliz a tomar por hordas enemigas a un hato de ovejas, a las que alanceó. Pero con la aviesa intención de que se avergonzara de su hazaña ridícula, los dioses devolvieron la razón al héroe, sadismo fatal. ¿Cómo, ya cuerdo, procedió el héroe? Caminó hasta la playa, en la arena clavó hacia lo alto su espada y se recostó en ella. Del lado del corazón.

Siglos más tarde Cervantes a don Quijote, que ya cuerdo y derrumbado en su cama, desencantado y agónico, renegó de pasadas locuras. A Sancho, que lo excitaba a levantarse y echarse a andar detrás de endriagos y dulcineas, respondió el cuerdo, y aquí lo patético de la razón recobrada, que ya no se deja llevar por el fulgurante idealismo:

“No, Sancho amigo: en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño”.

Triste, sí, mas no importa; se perdió un idealista y un soñador, pero esa bella locura es contagiosa: el Sancho Panza que fue zafio y vulgar es ahora el iluminado que anhela volver a los caminos del ideal (a abrirlos) y por amor a dulcineas enfrentar a gigantes y endriagos, y entre los astros volar a lomos de Clavileño. La locura del ideal no muere con el claudicante, que otro tenderá el ala rumbo a “esa excelsitud inasible”. Los carniceros, por contras, esos torvos individuos que sobreviven chapoteando en charcos y lloraderos de sangre.

Yo, un día como hoy, pero del 2012, me preguntaba: “¿A partir de diciembre qué fin tendrá ese al que angustia y desesperación llevan a acometer la empresa imposible de excusar lo inexcusable? ¿Cómo justificar que en cinco años apenas, a penas y empobrecimiento condenó a 12 millones de desdichados? ¿Intentar, al modo  de lady Macbeth, la empresa imposible de lavar de sangre sus manos? ¿El delirante montón de asesinados no le habrá asesinado el sueño, como al propio Macbeth? ¿Cómo atarantar la conciencia? ¿Prozac? ¿Cantidades industriales de licor? Si los dioses enloquecen al que quieren perder, ¿no habrán planeado enloquecer a ese matancero a partir de diciembre?”.

Lo enloquecieron. Contra el ejemplo de expresidentes tan sobrios y recatados como Lázaro Cárdenas y algunos más, ese de vocación carnicera no tiene el pudor, la necesaria vergüenza para entender que su tiempo ha pasado y que para su Margarita nunca lo habrá. Sólo ebrio, supongo, pudo volver al desbozalado protagonismo. (Ridículo.)
28 Abril 2017 04:00:00
Contubernio Peña-Trump
Sessions, fiscal general de EU, ordena juzgar a más inmigrantes, más rápido, por más delitos.

En tanto, el analista amigo me entrega este escrito: Donald Trump ya empezó su campaña de deportaciones con objeto de reactivar e intensificar su cultura racista. En México Peña ya inició la campaña publicitaria para hacerle el juego a Trump, pero simulando apoyar a los deportados. El juego perverso de las deportaciones es claro para el que lo quiera ver: Trump expulsa migrantes y Peña se apresta a hacerle el juego acatando esa política al publicitar que los deportados “serán bienvenidos en México”. Que el Gobierno mexicano sumisamente acate en la práctica las órdenes de Trump es lo que éste quiere, y Peña puede maquillar su sumisión con retórica engañosa para no quedar como un traidor a México.

Cuando eran colonias de Inglaterra, Norteamérica inició su lucha de independencia enarbolando una consigna: “No pagaremos impuestos si no nos otorgan derechos en el Parlamento”. Los pioneros Independentistas sabían que pagar impuestos daba derechos. Al no aceptar la metrópoli las pretensiones de los colonos se inició la guerra de independencia que liberó a estas colonias de la tutela inglesa. El principio de que pagar impuestos concede derechos está muy arraigado en Norteamérica. Todos los migrantes pagan impuestos, y las cifras oficiales del propio Gobierno reconocen que de esos impuestos a los migrantes sólo se les reintegra, a través de servicios, el 20%. ¿A dónde va a parar el otro 80 por ciento?

Durante décadas los migrantes han padecido los embates de las deportaciones. Cada vez que esto se recrudece los migrantes toman las calles y hacen retumbar su grito de batalla: “¡Aquí estamos y no nos vamos!” No es sólo una consigna, es una toma de conciencia de sus derechos y el llamado a la resistencia para que no los priven de lo que han ganado.

Hoy esos migrantes se han establecido en los EU y no quieren regresar a México. Las condiciones de miseria los obligaron a desarraigarse de familia y país, y aunque allá padecen discriminación, al poner en la balanza la opresión y miseria que padecían acá con la discriminación que padecen allá, optaron por lo menos peor. Las condiciones de vida de los migrantes aunque precarias permiten que estos envíen 25 mil millones de dólares a sus familiares. Esta cantidad que ingresa a México a cambio de nada sólo es superada por el ingreso petrolero, pero éste a cambio de nuestra riqueza natural. ¿Qué va a pasar si dejan de ingresar los dólares que los migrantes mandan a México? Existen pueblos enteros que sobreviven de las remesas de dólares que reciben de sus familiares.

La lucha organizada por detener las políticas antiinmigrantes ha logrado arrancarle al Gobierno de los EU leyes como la “Ley de Amnistía”, de los años 80, que permitió la legalización de más de un millón de indocumentados. También se han conquistado puestos de elección popular con candidatos latinos que apoyan la “causa migrante”. Estas luchas han conseguido en varias ciudades aplicar la “Ley Santuario”, que impide que en ese espacio territorial se hagan redadas. La posición de los migrantes es resistir, organizar mundialmente la lucha por ellos y sus familias, que por décadas vienen luchando, y arrancarle al Gobierno una nueva ley de amnistía que regularice la situación migratoria de los millones de seres humanos que con su trabajo y sus impuestos han engrandecido a Norteamérica. No es como Peña manifiesta, ofreciendo un paraíso inexistente a quienes acepten sumisamente la deportación.

Indigno. (Indignante.)
21 Abril 2017 04:00:00
¡Que se larguen esos perros!
Así nombró el héroe a los invasores. Y aquí la memoria histórica: fue un día como hoy, pero 1914, cuando el Pres. Wilson acuarteló sus tropas en la ciudad y puerto de Veracruz y masacró a muchos patriotas “porque las autoridades mexicanas se niegan a saludar a nuestra bandera”.

Aquel 21 de abril de 1914, a las 11 horas con 20 minutos, soldados de infantería yanqui descendían del “Florida”, el “Utah” y el cañonero “Praire” e iniciaban la invasión, y fue entonces: “El pueblo jarocho, cantando La Adelita, se lanzó a las calles. Se produjeron escenas de tremendo patetismo. Aureliano Monfort, gendarme, fue el primer patriota mexicano abatido por las balas dum-dum, expansivas, del invasor.

Entre tanto defensor anónimo caería asesinado Andrés Montes, carpintero. Dramático fue el caso de la muerte de Charrito, un humilde vecino del puerto. Frenético porque ya no tenía parque se echó pecho a tierra: “¡Viva México! ¡Viva México!” Y lo mataron.

Los vecinos lo enterraron ahí mismo, en la calle.

El cadete Virgilio Uribe cayó de espaldas. Horas después se acercó un anciano y preguntó: ‘¿Qué nuevas me dan de mi hijo?’. Le presentaron una guerrera manchada de sangre. El anciano besó aquella sangre mientras lloraba en silencio”.

El testimonio de la niña que se quedó huérfana cuando una bala expansiva le asesinó a Andrés Montes, su padre: “Estaba yo en el colegio cuando nos despacharon a casa porque los gringos iban a entrar. Mi mamá estaba muy azorada porque habría tiros y cañonazos. Mi papá estaba trabajando en la carpintería que teníamos en la casa. Estaba callado, trabajando en silencio.

“Éramos seis hijos: la más chiquita tenía 10 meses de nacida. Mi papá salió de la casa al oír los primeros disparos. No regresó sino hasta las 6 de la tarde y ya venía armado con un rifle, unos tiros y dos tanates de pan y miniestras para que tuviéramos qué comer mientras él estaba afuera. Mi mamá, rodeada de nosotros, le suplicaba: ‘No te vayas, Andrés, no nos abandones, mira que tenemos niños muy chiquitos. ¿Qué hacemos si te matan? ¡Hazlo por nosotros!’. Mi padre, que siempre fue muy callado, pronunció tranquilamente estas palabras:

Ahorita no tengo madre, ni esposa, ni hijos. Sólo veo que tengo una patria muy linda y tengo que defenderla de la infamia yanqui. Aquí te dejo colgado este machete: anoche lo afilé bien para que al primer gringo que se atreva a entrar en esta casa le moches la cabeza”.

Mi mamá le rogaba que se quedara y le estorbaba la puerta. Él la apartó, quitó la tranca y salió a la calle otra vez. Como mi papá no llegó en toda la noche, en la mañana salió a buscarlo mi madre. Era un peligro, pues los tiroteos seguían. Fue entonces cuando supimos: mi papá peleó solo, callado. Lo mataron al anochecer. Una bala expansiva le destrozó el estómago. Ya no fui a la escuela. Mi mamá nos dijo: ‘ahora todos tendremos que trabajar’”.

Entretanto, el cadete José Azueta, 19 años, agonizaba en el hospital de la Cruz Blanca Neutral. El contralmirante Fletcher envió a unos cirujanos para que lo atendieran. El joven héroe, al verlos, se cubrió el rostro con la sábana:

-¡De los invasores ni la vida! ¡Que se larguen esos perros!

Por cuanto a nosotros, ¿ignorar la invasión o diluirla como la borra el Sistema que tiene a Peña en Los Pinos? ¿Olvidarla en la era de Trump?

(Trágico.)
20 Abril 2017 04:00:00
Perros de guerra
¿Existe tarea más ingrata que recordar un pasado repleto de desdichas, cargado de iniquidades?

Así se duele B. Delorme, historiador, después de analizar episodios patrios tan dolorosos como la toma de Chapultepec por tropas norteamericanas en septiembre de 1847, de imborrable vergüenza para los mexicanos. Hoy, por mantener presente la memoria histórica, van aquí algunos apuntes de la siguiente invasión de tropas norteamericanas, esta vez a la ciudad y puerto de Veracruz, que se perpetró el 21 de abril de 1914. El pretexto del presidente W. Wilson para ordenar la invasión:

“Sabedor Huerta de la carga que traía el Antilla ordenó el bloqueo de Tampico y despachó dos cañoneros para que lo hiciesen efectivo; el gobierno americano se opuso, declarando que Tampico era puerto abierto y debía quedar abierto, y mandó dos poderosos acorazados que siguieron de cerca de los cañoneros y protegieron el desembarco de las municiones”.

Huerta no actuó como pro yanki esta vez. No por su culpa, como tampoco de Venustiano Carranza, la de barras y estrellas amenazó con tremolar a toda asta en el Palacio de Gobierno de esta ciudad capital, como ocurrió en 1847 por causa de López de Santa Ana, modelo y precursor de vendepatrias.

Fue un 21 de abril de 1914 cuando W. Wilson ordenó a sus tropas invadir la ciudad de Veracruz. El telegrama que preludiaba la crisis: “Chihuahua, 21 de febrero, 1914. Sr. Venustiano Carranza: inglés William S. Benton trató de asesinarme en Cd. Juárez. Pude desarmarlo y lo entregué a un consejo de guerra, que lo condenó a muerte. Respetuosamente, Gral. Francisco Villa”.

La amenazante reacción de Washington: “Sr. Carranza: mi gobierno exige pronta averiguación. De otra suerte se complicará gravemente la situación y obligará a este gobierno a tomar medidas sumamente serias. Estamos seguros de que Usted obrará inmediatamente. W.H. Bryan, Sec. de Estado”.

El fusilado era súbdito inglés, y así lo hizo saber don Venustiano al de la Casa Blanca, pero la fementida Doctrina Monroe estaba vigente desde 1823. La prensa de Washington: “Carranza desafía la Doctrina Monroe. Al negar el permiso a nuestro Depto. de Estado para investigar el asesinato de Benson, Carranza no hace más que dar una bofetada al Pres. Wilson en plena cara y patear la Doctrina Monroe. En 90 años que tiene de vida esta Doctrina ninguna de las más grandes potencias europeas ha hecho jamás lo que hace ahora el Jefe de los mexicanos que están fuera de la ley”. (sic).

Washington, 15 abril, 1914. El Pres. Wilson recibe a diputados y miembros de las comisiones de Relaciones Exteriores del Senado y la Cámara, y los entera de su decisión de invadir Veracruz a causa de que sus autoridades se niegan a saludar a la bandera de las barras y las estrellas. El senador Chilton, de Virginia Occidental: “¡Yo los obligaría a saludar a la bandera, así tuviera que volar toda la ciudad!”.

El Senador W. Borah: “Yo sólo puedo decir que si la bandera de Estados Unidos llega a ser izada en México, nunca será arriada. Este es el principio de la marcha de Estados Unidos hasta el Canal de Panamá”.

Aquel 21 de abril de 1914, a las 11 horas con 20 minutos...

A contracorriente del sistema de poder, que distorsiona o extingue en las masas la conciencia histórica, mañana transcribiré la crónica del desembarco de marines gringos en la ciudad y puerto de Veracruz. (Vale.)
13 Abril 2017 04:00:00
Una red de agujeros
México-Tenochtitlan, 13 de agosto de 1521-13 de agosto del 2017. Fue un día como hoy: nuestra raíz conquistadora venció a nuestra raíz indígena luego de rigurosos combates entre las armas del mexica y las de españoles y aliados de Chalco, Zempoala, Tlaxcala. Prisionero de Cortés y por orden suya, un Moctezuma vencido salió al balcón del palacio e intentó pacificar a los exaltados. Ahí se eleva la voz de un joven guerrero de nombre Cuauhtémoc:

¿Qué dice este bellaco de Moctezuma, mujer de los españoles, que tal se puede llamar, pues con ánimo de mujer se entregó a ellos de puro miedo, y nos ha puesto a todos en este trabajo? ¡No lo queremos obedecer, pues ya no es nuestro rey, y como a hombre vil le hemos de dar castigo y pago!

Y en diciéndolo alzó el brazo enarcado hacia Moctezuma, que exhortaba a los mexicanos a someterse al invasor. Le disparó muchas flechas.

Pero Cuauhtémoc también caería prisionero del invasor, que lo torturó para que revelara el paradero del hipotético tesoro de Anáhuac. Ya en tierras del sur iba a darle muerte en la forma en que afirman cronistas y códices:

“Cuando el sol se iba a poner, ellos se clavaron al señor como perros al cuello” y lo martirizaron con fuego en la cabeza, le echaron perros bravos, lo colgaron desnudo de cabeza durante trece días y terminaron ahorcándolo para, finalmente, decapitarlo. Pesaroso, se lamentaba Bernal Díaz: “Y esto pareció mal a todos los que íbamos...” El emperador Carlos V reprendió duramente al conquistador de México por el asesinato de un hombre ilustre, que había llevado su amistad con Cortés hasta el extremo de que al recibir el bautismo y profesar la fe cristiana, había tomado por nombre el de Fernando Cortés Cuauhtémoc.

Del susodicho queda el prestigio de héroe inmaculado, o casi, que más allá de la historia oficial existen de él reticencias. El hipotético mensaje póstumo que legó a los descendientes:

Nuestro sol se ha ocultado, nuestro sol se perdió de vista y nos ha dejado en completa oscuridad. Pero sabemos que volverá; otra vez saldrá y nuevamente nos alumbrará. Pero mientras permanezca en la mansión de la muerte, reunámonos violentamente, estrechémonos y ocultémonos en el centro del corazón de todo cuanto amamos y consideramos como un tesoro. Destruyamos nuestros recintos para pensar, nuestros templos, nuestras escuelas, nuestros campos de pelota, nuestras casas para jóvenes, nuestras casas de canto. Queden desiertas las calles y encerrémonos en nuestros hogares; ahora no sabemos hasta cuándo saldrá nuestro nuevo sol.

Los padres se encargarán de las enseñanza, el padre con sus hijos y la madre con sus hijas, mientras vivan, padre y madre que no olviden decirles o informarles a sus hijos cómo ha sido hasta hoy este nuestro querido Anáhuac, al amparo y protección de nuestros destinos y también por nuestro respeto y nuestro comportamiento que recibieron nuestros antepasados. Ahora nosotros ordenamos a nuestros hijos que no olviden informar también a sus hijos. ¡Cómo será! ¡Cómo se levantará y alcanzará fuerza! ¡Y cómo realizará su grandioso destino! (Año tres-Casa, día nueve serpiente, México Tenochtitlan.)

(Mientras el mundo permanezca no acabarán la gloria y la fama de México-Tenochtitlan.)

Pero, mis valedores: ¿no merecemos hoy mismo los mexicanos el reproche que a los guerreros águilas y ocelotes de nuestra raíz indígena les arrojara Axayácatl?

Por eso me aflijo / Por eso me río, / de vuestras armas y escudos de mujer./ ¡Conquistadores de tiempos antiguos, / ¡volved a vivir!

(Ánimo.)
08 Abril 2017 04:07:00
Kakistocracia, sin más
¿Sabe alguno de ustedes en qué consiste esa forma de gobierno? Por analistas diversos me entero de que el término kakistocracia fue acuñado por Michelangelo Bovero, profesor de la cátedra de filosofía política de la Universidad de Turín, siendo su significado “el Gobierno de los peores”. En el Dictionary of Sociology se incorpora la definición del término “kakistocracia”: “El gobierno de los peores; estado de degeneración de las relaciones humanas en que la organización gubernativa está controlada y dirigida por gobernantes que ofrecen toda la gama, desde ignorantes y matones electoreros hasta bandas y camarillas sagaces, pero sin escrúpulos”.

Y que el filósofo argentino Jorge L. García Venturini define la “kakistocracia” como el gobierno de los peores. Kakistos –nos dice– en griego es el superlativo de kakos. Kakos significa “malo”, y también, “sórdido”, “sucio”, “vil”, “incapaz”, “innoble”, “perverso”, “nocivo”, “funesto”, y otras cosas semejantes. Luego, si kakos es lo malo, kakistos, superlativo, es lo más malo; es decir, lo peor. Plural de kakistos es kakistoi; es decir, los peores. De ahí que se le ocurrió que kakistocracia es el gobierno de los peores. Con el término aplicado a nuestro país, que el discurso oficial apoda Estado de derecho:

Kakistocracia. Ayer fue un pigmeo moral de nombre Virgilio Andrade, impuesto por Peña en la Secretaría de la Función Pública para que dictaminara que en la casa blanca, los terrenos agrestes y mansiones en Malinalco e Ixtapan de la Sal no hubo asomo de conflictos de interés. Fue ayer, asimismo, una Procuraduría General de la República desde donde una Arely Gómez protegió al presunto delincuente Humberto Moreira, que cuando gobernador de Coahuila se ensañó con los dineros del erario; ahora el Sistema está a punto de arropar al expresidente del PRI con el fuero de una diputación plurinominal. Por cuanto a José Murat, exgobernador de Oaxaca: con su “honorable” familia, ha sido evidenciado como poseedor de una inexplicable riqueza que a los Murat convierte en dueños de bienes raíces en el extranjero. Ahora el PRI hace gobernador a uno de los hijos del cuestionado Murat, un tal Alejandro. ¿Estado de derecho?

Hoy también es la hora de los Porkys de toga y birrete, como ese tal Anuar González Hemadi, que concedió amparo a un pedófilo que había abierto la blusa de una menor de edad y le frotaba los pechos al tiempo que le incrustaba los dedos en la vagina. El Porky Hemadi lo dejó libre “porque no ofrece la certeza de que haya habido intención lasciva”. Por cuanto al Instituto Nacional Electoral.

A estas horas el Cártel de Atlacomulco anda en brama, y por prolongar un sexenio más el saqueo de los dineros del erario mexiquense, a lo desaforado bombardea el territorio con anuncios publicitarios reforzados con el reparto de tinacos, estufas, despensas, tarjetas de descuento, sacos de cemento, dinero en efectivo, etc. Ante el despilfarro demencial y la ignorancia de unos pobres de espíritu y economía familiar que permiten que les arrebaten su credencial de elector los repartidores de corpiños, camisetas, calzones y pantaletas tricolores, que en nuestro Estado de derecho eso vale la democracia, el Instituto Nacional Electoral declara:

“No podemos actuar únicamente por los dichos. Si hubiera algunos elementos que nos permitieran tener pruebas o indicios claros de que algo está ocurriendo nosotros actuáramos, pero no es el caso. No encontramos donde está la ilegalidad”.

Mis valedores: ¿Es México un Estado de derecho? ¿Es una verdadera democracia? ¿No será sólo una kakistocracia, y no más?

Mi país. (Ah, mi país.)
18 Marzo 2017 04:00:00
¡Qué joven fui una vez!
Así se duele en Hiro-shima, mi amor la protagonista de la antañona película. ¡Qué joven fui una vez! Y es que el tanto de todas las horas de una noche insomne ha estado rememorado el tranco de su existencia, dulzor y dolorimientos, y concluye con la certidumbre de que la vida se le ha escurrido entre las manos. Al oír su expresión preñada de tristuras recordé a Job: “Y mis días fueron más ligeros que la lanzadera del tejedor, y fenecieron sin esperanza”.

Qué joven fui una vez.

Estoy mirando estas fotos extendidas sobre mi mesa de trabajo. En la primera me veo en plena juventud, una de mis primeras juventudes. Grifa de pelos la testa, frescas facciones y fresca la piel del rostro. Unos ojos reventando fulgores, hoy las pupilas apenas rescoldo. Me miro, me observo y pienso en la crueldad de mi padre Cronos: qué manera de tragarse a su hijo. Y qué hacer, sino poner mis niñas, las de mis ojos, en la segunda de las fotos. ¿Saben ustedes a quién corresponde la tal? Macabro.

La foto, foto reciente, es de un reciente Carlos Salinas, ya decrepitón. Y no es que el tal haya envejecido, ni que él sea el culpable de semejante rostro de rasgos esperpénticos. No. Si en la foto se advierte ridículamente orejón, narigón hasta límites de lo grotesco, un calvario la testa y una crucifixión los rastros de un rostro como desbastado a hachazos por un ciego histérico, no es suya la culpa, sino de los fotógrafos. Por qué no han renovado su equipo fotográfico, me pregunto. ¿Cómo es que de 1988 a 1994 los del oficio sacaban tan espléndido material gráfico, que al hermano de los transas Adriana, Sergio, Raúl y Enrique el difunto, le captaban un rostro a la pura medida del bronce y el mármol, con unos rasgos enérgicos, visionarios, mezcla de Alejandro El Grande y Napoleón El Pequeño? ¿Por qué apenas ayer estatua y hoy estantigua? ¿Qué aconteció con el periodismo gráfico? ¿Le tiembla la mano, que así de esperpéntico fotografía a Salinas? ¿O era entre el 88 y el 94 cuando le temblaba? Y para qué hablar de las caricaturas. Cómo ha cambiado el trazo de los caricaturistas, que así dibujan al “compatriota” de la “mothemización” (fui el primero que acuñó el terminajo) como un engendro de Cuasimodo y Frankenstein, pero sin perder su catadura de ahijado del Diablo, que es decir de Córdoba Montoya.

La tercera foto: tan dueña y señora que parecía en un principio, tan esforzada en sus intentos desesperados por deshacerse de su pasado veterinario y parecer y aparecer elegante dentro de esos trapos de marca y de firma, trapos carísimos que a los mexicanos salieron costándonos un huevo de la cara. Miro su foto de hace apenas 10 o 12 años, cuando la polémica dama corría una parejera con López Obrador rumbo a Los Pinos, y se dejaba querer de unas masas manipuladas a lo avieso por el duopolio de la televisión. Ah, rostro visionario, revoltura de Juana de Arco, Teresa de Ávila, Evita Perón y la madre Teresa.

Hoy, cuando jura que “es anticonstitucional la comisión para investigar a mis hijos”, todos los años se le han subido al rostro y se le resuelven en arrogas que un desesperado maquillaje mantiene y contiene en precario equilibrio, y en ojeras, boqueras, rasgos crispados y una mirada que parece columbrar el penal de El Altiplano.

Hoy enmudecida, la Sahagún sigue después. (Vale).
10 Marzo 2017 04:00:00
Sarcasmos 573
El té es más dañino para la salud que el whisky. Ayer me tomé 8 whiskys en un bar mientras mi esposa tomó té en casa. Cuando llegué a las 4 de la mañana, yo estaba tranquilo y relajado mientras que ella presentaba señales de violencia e irritación, con síntomas de desequilibrio mental, hablando palabras que sólo el diablo conoce, tirando cosas de un lado a otro, totalmente descontrolada.

MURO FRONTERIZO

Un reporte interno del Departamento de Seguridad Doméstica (DHS) calcula que su costo será de $9.3 millones por cada milla de cerca, y/o de $17.8 millones por cada milla de muro. Pero como los burócratas de todas partes son expertos en infracalcular los costos finales verdaderos (que incluyen sobornos, despilfarros, mermas, caprichos, titubeos y demás hinchazones típicas de toda obra pública aquí y en EU), multiplica esas cifras por dos…o tres… o cuatro… o 10, según los avatares del momento, la ocasión, los cuates favorecidos con el o los contratos, etc. Un ejemplo clásico es la guerra en Irak (que se ha extendido a Siria, Líbano, Libia) que Bushit estimó costaría $60 millardos (van $6 anglotrillones y contando, 100 veces más) y terminaría en semanas (el 1 de mayo de 2003 declaró “Misión Cumplida”, cuando han pasado casi 14 años más y a esa sangrienta locura no se le ve fin).

GUERRAS COMERCIALES

Control Operativo me dice: “Malas noticias para la economía mexicana. EU y Canadá se unirían a Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, India y 46 naciones más que alguna vez fueron colonias británicas. Tras el Brexit el Reino Unido desafía la Unión Europea creando su propia Zona de Libre Comercio de la Commonwealth a la que Trump y Treudeau han aceptado integrarse. Para poder ingresar deben sacrificar gran parte de su comercio con México. Adiós NAFTA. Mexiquito lindo podría quedar en la orfandad geopolítica. Peleado con la Casa Blanca y peleado con el Kremlin al mismo tiempo (también con China, habría que añadir), y tras muchos años de despreciar a América Latina nos quedaremos con pocos amigos. Paradójicamente los tres latinos que nos defienden contra el muro son Castro de Cuba, Evo de Bolivia y Maduro de Venezuela. ¿Qué dirán los panistas al recibir México apoyo contra el muro sólo de los que Anaya y Margarita siempre han criticado como lema de campaña? Leer abajo los sombríos pronósticos sobre el futuro comercial de México, ahora que EUA y Canadá nos cambian por otros ‘socios’”.

Empire 2.0: Britain plans return to free trade with former Commonwealth colonies.

COMMONWELTH

Wikipedia: “El vocablo inglés Commonwealth (de common, común, y el antiguo weal, que derivó en wealth, fortuna) significa literalmente riqueza común o en una sola palabra: mancomunidad. El significado deriva del término latín Res publica (cosa pública) y actualmente se usa en relación con una comunidad política. La más conocida con esta denominación en el mundo actual es la Commonwealth of Nations, una comunidad de naciones vinculada al Reino Unido. La palabra designa, en el mundo de habla inglesa, un sistema político basado en la asociación voluntaria a fin de perseguir el beneficio económico común. Es una organización compuesta por 52 (¿53 con EU?) países soberanos independientes y semiindependientes que, con la excepción de Mozambique y Ruanda, comparten lazos históricos con el Reino Unido. Su principal objetivo es la cooperación internacional en el ámbito político y económico (democracia y desarrollo: el cuento obligado), y desde 1950 la pertenencia a ella no implica sumisión alguna a la Corona británica. La reina Isabel II es la cabeza de la organización, ‘símbolo de la libre asociación de sus miembros’”. Este bloque tiene 31 millones de kilómetros cuadrados (que con la incorporación de EU subiría a 41 millones) con 2.4 millardos de habitantes (que más EU subiría a 2.7). ¿E Israel, apá, no tocará ningún pito en este carrusel geopolítico? Principal amenaza: Eurasia (de Lisboa a Lavrentiya, de Murmansk a Cantón, de Oslo a Basora), con área y población más o menos equivalentes. Orwelll, anyone?
10 Marzo 2017 04:00:00
Enseñan el chiqueador
Las modas en los trapos de vestir, mis valedores. El martes pasado lo publicó Reforma: La Tía Paz analiza la mala costumbre (de las chicas) de usar leggings como pantalones, lo que significa andar enseñando el trasero.

Y fray Antonio de Ezcaray, en 1691: “Qué más incentivo a la lujuria que ver a las mujeres con una zaya abierta por delante, para que por la abertura se vea la otra zaya, o a los hombres con unos calzones tan ajustados, que en la misma estrechez manifiestan la forma del muslo, y algo más que por la decencia conviene callar”.

Las buenas conciencias frente a las malas costumbres de la comunidad. Es el  México del XVII en la ciudad de Querétaro, donde en el colmo del escándalo y la indignación, un fray Antonio de Ezcaray protesta contra una moda de la que han transcurrido ya 326 años, por más que texto, escándalo e indignación de las buenas conciencias pudiesen fecharse el día de hoy. Y si no, tomar nota: en Querétaro también, pero tres siglos y  décadas más tarde, se manifestó el criterio de los gobiernos panistas:

“Se procura que la mujer se vista de manera apropiada y no con inmoral minifalda. En la Universidad, a los alumnos queremos formarlos y decirles cómo deben vestirse”.

En Monterrey, indignados vecinos protestaron porque algunos “panorámicos” anunciaban sostenes. La productora tuvo que “vestir” el torso de la modelo, y la autoridad fue obligada por los vecinos a retirar los anuncios en los que se promovía el uso del preservativo para evitar el VIH/sida.

En 1691, el fraile Predicador de Su Majestad: “Qué más incentivo a la lujuria que ver a una mujer agarrotada por la cintura y tan pomposa de lo restante que con la zaya que traen puesta pudieran vestirse cuatros pobres doncellas. Qué más culpables que ponerse un manto, tan transparente, tan pernicioso, que descubre a la mujer de pies a cabeza, añadiendo a este manto una red infernal de puntas, para que por ellas les vean el pelo rizado, las rosas, el chiqueador, la toca, un diluvio de cintas, botones y otras superficialidades”.

Tres siglos y años más tarde, en Villahermosa, Tabasco, el Gobierno amenaza en el Bando de Policía y Buen Gobierno: Habrá sanciones para los ciudadanos que anden desnudos dentro de sus casas y será sancionada la exhibición pública de figuras que sean obscenas o atenten contra la moral y las buenas costumbres. Esto, en una ciudad donde proliferan las esculturas que recrean, desnuda, la figura humana.

La aspaventera visión de Fray Antonio de Ezcaray: Innumerables pecados se cometen por los trajes profanos, afeites, escotados y culpables ornatos, que en estos miserables tiempos y en los antecedentes ha inducido el infernal Dragón para destruir, y acabar con las almas, que con su preciosísima Sangre redimió nuestro amantísimo Jesús. Tal visión de Apocalipsis abarca Querétaro y ciudades españolas.

Querétaro, Qro., 326 años más tarde: “El Reglamento del Buen Decir tuvo que ser cancelado por la polémica que levantó la inclusión de sanciones a las personas que utilizaran un lenguaje soez en la vía pública”.

El Predicador: “Qué más provocación que la diversidad de formas y figuras en los vestidos. Hoy son de un modo y mañana de otro: ya acuchillados, ya más estrechos, ya abiertos, ya con muchos pliegues, y con otras hechuras (.) Hay vestidos blandos, suaves, provocativos a la lujuria como las camisas de olán, cambray, bretaña, holanda o las camisas bordadas en seda por las modistas”. (¡Réprobos!)
04 Marzo 2017 04:00:00
¡Culpable soy yo!
Mi primo el Jerásimo. Amante del pomo como buen licenciado del Revolucionario Ins., cierta noche logré llevarlo conmigo a una sesión de Alcohólicos Anónimos. Y es que para un borrachales como él tantas derrotas políticas del Tricolor ameritan muchas botellas. Ahora se intoxicaba por Borge y los Duarte (“para matizar la vergüenza”), y ahí estábamos, atejonados, en la sesión de “Doble A”.

Y qué confesiones las de esa noche de miércoles, que testimonios humanos que me anudaban y fruncían gañote y criadillas en la catarsis colectiva de las humanas miserias.

–Mi nombre es Josefo y soy un alcohólico. ¿Alguno de ustedes ha tocado fondo en el fondo sin fondo del delirium tremens?

Y fue entonces. De repente el Jerásimo, estremecidas de tics sus facciones, se dio el levantón. Vi que del cuadril desenterraba su anforita disimulada en una bolsa de hojaldras, mi desayuno de esa mañana, y que le da un mordisco al gollete. Un rápido amamantón. Un súbito suspirillo. Ahora hablaba aquel pálido de cotorina color mamey.

–¿Vivir? ¿Vivía? ¡Mi cuerpo se desgajaba por dentro, exigía alcohol, ríos de alcohol! Sobre mí orfandad toda la angustia del mundo. “Ven, muerte”, clamaba yo en vano. Y aquella soledad.

La soledad del que perdió a su amantísima, los chamacos, los amigos, todo. “¡Dios, y así me juras que existes!”.

Y el gemidillo, y el lamento, y el. ¡Jerásimo! ¡Qué haces, insensato, cuando menos esconde esa ánfora!

Un brinco, dos, un trastabilleo, y ahí estaba detrás de la mesita que servía de tribuna:

–¡Licenciado es mi nombre, y el Revolucionario Ins. mi divisa!

Y ándele (prodigio de la catarsis colectiva), que suelta su guácara de gemidos, y que se cimbra, manotea, grita su compulsión:

–¡Culpable soy yo! ¡Toda mi trayectoria política la he perpetrado en plan cacardioso! ¿Saben cuál es mi crimen mayor, que estoy perpetrando ahora mismo, y por el que respetuosamente les pido la pena de muerte?

–¡Jerásimo, cierra la boca! ¡Esconde esa botella! ¡Baja de ahí, ven a sentarte, qué desfiguros!

– ¿Saben cuál es? ¡Yo, en punto pedo, he dañado profundamente al país! ¡Yo, yo, mírenme bien, arrímense acá y castígueme, mándeme capar en el penal de El Altiplano, que merezco esto y más! ¡Todo por culpa de esta, correligionarios del pedo!

Y bandereaba la cacardiente Ah, los efectos de la catarsis.

A gritos: “Mea, mea, mea culpa, conciudadanos anónimos! ¡El tamaño de mi delito nomás calcúlenlo! ¡Cuatro años de ser asesor de nuestro señor. Presidente Peña! ¡Yo, sí, soy el que le ha venido aconsejando todas y cada una de sus medidas de gobierno! ¡Política, finanzas, economía, relaciones internacionales, el trato con Trump, su defensa de la soberanía nacional! ¡Todo, y asesoro también a Videgaray, los demás no cuentan! Tú, cacardienta, maldita seas!”.

Y a todo vuelo de brazo la arrojó al suelo, donde formó un charquito apestoso. Entre seis, ocho anónimos, lo redujeron. Desmadejado en el volks, me lo llevé a Urgencias. Y sí, ya el primo resucitó de entre los crudos.

–El sí, ¿pero nuestra asociación qué?

Y don Gil, el decano del grupo de Alcohólicos Anónimos, me miraba sin parpadear. Y es que la noche de miércoles, al derrame del pomo, media docena de anónimos se aventaron al piso, lo olisqueaban y se soltaron lengüeteando y arañando el cemento. “A dos ya los localizamos. Ahogados”.

–¿En el Gran Canal?

–Ahogados de borrachos. Del paradero de los otros cuatro nada hasta estas horas, ¿qué le parece?

Yo agaché la cabeza. (Qué más).
14 Febrero 2017 04:00:00
Agonía y éxtasis
Hoy, como el año anterior, más allá de mercachifles, sacarina, melcochas y consumismo so pretexto del amor, van para tantos de ustedes que habitan ese estado de gracia o viven una dolencia que fue del amor a la separación (chicotazo de centella que les requemó los entresijos del ánima con un vivísimo dolor y una nostalgia que quizá aún no cesa), estos poemas a modo de fulgorcillos de aurora boreal.

Decirlos a su única. Quedo, de boca a oído, de boca a boca, a sangre, a entraña, a espíritu. Díganse los siempre, siempre, y los nunca, nunca, del amor que se enciende, fulgura y, si no se le aviva cada día, termina por erosionarnos el corazón con su llovizna de cenizas.

¿Que alguno desconoce el estallido del amor? Ese no ha alcanzado a nacer o nació muerto. De la abundancia del corazón habla el poema:

“Maldije la lluvia que crepitaba sobre mi techo y me impedía dormir. Maldije el viento que sacudía mi jardín. Pero llegaste tú, y entonces di gracias a la lluvia porque has tenido que quitarte tus ropas mojadas, y di gracias al viento, que apagó mi lámpara...

“Habíamos agotado las palabras de amor. Callamos entonces, y al igual del silencio que se establece entre dos ejércitos que han de librar batalla, hubo un silencio profundo entre nosotros. Y libré la batalla de amor. El ruido de los sables estaba en nuestros besos. Los suspiros de los heridos en nuestros estertores. La algarabía de los carros de guerra estaba en las arterias. Y te conservé contra mí como un estandarte destrozado...

“Recuerdo esa mañana de Damasco y el silencio del jardín donde tú te adormías. La sombra de tu cuello era azul. Tus senos subían y bajaban con ritmo de fuente.

Tus brazos, en abandono, eran dos arroyos de plata en la hierba; las mariposas se posaban sobre tus uñas, tomándolas por rosas. ¿Contemplaría mi padre, en ese instante, vírgenes más bellas en los jardines del Paraíso? Me extendí a tu lado, como un mendigo a la vera de una mezquita...

“Esa noche nevaba sobre el jardín. Yo tenía frío; no lo advertiste. Mirabas los grandes árboles bajo los que antaño te esperé tantas veces. La nieve cayó sobre nuestro pasado.

“La promesa que me hiciste bajo la acacia en flor. ¿Dónde está el rocío que empapaba sus flores? Dejaste caer en el polvo el tulipán rojo que yo te había dado. Lo recogí. Se había tornado blanco. En aquel breve instante había nevado sobre nuestro amor.

“Yo había suspendido en su puerta una guirnalda. Hice exhalar a mi laúd un canto de amor. Al otro día la encontré. Unos claveles que crecen en el jardín de mi vecino adornaban su traje. Me encerré en mi morada, rompí mi laúd. Lloré.

“Sus manos. La mañana de nuestro primer encuentro fue la mano derecha de mi bienamada la que me envió en gracioso saludo su corazón y sus labios. La tarde de nuestro primer encuentro fue la mano izquierda de la bienamada la que abrió su túnica para que mis besos se posaran sobre sus senos. Así, y por todo lo que les debo todavía, cantaré a las manos de mi bienamada. Dolor, oh dolor, ¿por qué despiertas? Mi bienamada partió, y cómo recordar algo más que sus dos manos sobre sus ojos en lágrimas...

“Cuando mi navío se alejaba oí a lo lejos una canción de una dulzura desgarradora. Era un mendigo. Si él, que nada posee, canta, ¿por qué lloras tú, que posees tan hermosos recuerdos?”.

De ti, Issa, presencia amadísima. (Amor).
11 Febrero 2017 04:00:00
¿Zorro, Peña?  ¿Peña, león?
Tal debe ser el político, según Maquiavelo. En su profesión, el político debe transformarse en zorro y en león. El zorro no puede protegerse de los lobos, como tampoco el león de las trampas de los cazadores, pero el zorro sabe eludir las trampas y el león no teme a los lobos. Ambas características debe aunar el político. Y vaya que en ese terreno sembrado de trampas  merodean los lobos. ¿Zorro, Peña? ¿Peña, león? ¿Los miembros de su Gabinete? ¿Los gobernadores, rapaces ante los dineros públicos?

Un hito marcó Nicolás Maquiavelo en la ciencia política. Algunas de sus tesis tal vez ya sean prescindibles en países como Suecia, Islandia y Noruega, pero no en el nuestro, donde, según denuncian sus hechos, pocos políticos parecen haber leído al florentino. ¿Un “devorador de libros” como es Peña? ¿Los demás? ¿Gobernadores del calibre de Yarrington, Duartes, Borge, Rodrigo Medina y Alejandro Murat, tal como son en el ejercicio de la política? ¿Cuánta teoría sobre el oficio tendrán tantos, y moral personal como para ocupar una gubernatura, una senaduría o una diputación? De algunos políticos, como Manlio Fabio Beltrones o el sobrevaloradísimo Luis Donaldo Colosio, se sabe que sustentaron sus acciones públicas en El Arte de la Guerra, de Sun Tzu, y algunos más en El Príncipe, del citado Maquiavelo, pero los demás, repito.

Para el florentino existen dos modos de combatir: con las leyes y con la fuerza. La primera es característica del humano; la segunda, de la bestia. La primera no siempre es suficiente, y entonces hay que comportarse como irracional. Ejemplo son los héroes mitológicos (Jasón, Aquiles, Belerofonte y otros más) que  fueron educados por el centauro Quirón, su cabeza de humano y de equino el cuerpo. Tal es el símbolo del político, que debe participar de ambas características: la fuerza  y la inteligencia, porque una sola no subsiste sin su complemento. Maquiavélico.

“Quien es elegido príncipe con el favor popular debe conservar como amigas a esas masas sociales que lo llevaron al poder”. ¿Leyó alguno de ellos o alguien le leyó la siguiente observación del florentino? “Si el partido principal, sea el pueblo, el ejército o la nobleza, que os parece más útil y más conveniente para la conservación de nuestra dignidad, está corrompido, debéis disculparlo. En tal caso, la honradez y la virtud son perniciosas”. (Válgame).

Al modo de los médicos buenos, que junto con la práctica de su profesión se perfeccionan con el estudio de la teoría y nunca terminan de aprender, así debería ser el caso de un político de carrera, afirma el autor de El Príncipe. Los profesionales de la política que manejan la administración pública del país cuánto conocerán de esa teoría indispensable para el oficio de gobernar.

Maquiavelo se compara con el  pintor. Así como aquellos que dibujan un paisaje se colocan en el llano para apreciar montañas y para apreciar el llano trepan a la montaña, así un ciudadano común, como se considera el florentino, desde el llano intenta conocer la naturaleza del político, el cual, desde su eminencia, está obligado a conocer el llano. ¿Pero eminencia un político mexicano? Al inaugurar un puerto marítimo, Calderón regañó al titular de Comunicaciones: “Ese letrero quedó muy chiquito, ¡eh! ¡No exagere, hombre! Ese parece un permiso de taxi, digo, ¿no? Pa´l puertón tenemos un letrerito. Tampoco”. Por cuanto al hombre de la casa blanca, en la Feria del Libro de Guadalajara exhibió su ignorancia cerril en terrenos librescos.

Mis valedores: ¿Zorro, Peña? ¿Peña, león? (Uf).
09 Febrero 2017 04:00:00
Peña, astronauta
¿Algo pudiese insinuarnos la recreación del cuentecillo ajeno, mis valedores? Piénsenlo.

“Las naves espaciales dejaban tras de sí sus estelas estallantes de luz. Desde nuestras chozas las mirábamos hundirse en el firmamento en representación de nosotros, los que costeábamos el proyecto espacial. Acuclillados frente a la abollada cacerola en que hervían las hebrillas de carne, sabíamos que la nave enviada al espacio era nuestra nave y nuestros los astronautas. Éramos los pioneros de la era espacial. Nosotros.

De noche, insomnes en el jergón, escuchábamos un lejano zumbido de reactores que rasgaban la inmensidad. De astronautas, uno llamado Peña, con todos los suyos. Entonces, más allá de la anemia, sentíamos aumentar la presión sanguínea. Nuestros astronautas, en los que habíamos delegado  todo el orgullo de ser, de sentirnos  héroes hazañosos, burilaban en el espacio el verso del himno al progreso. Peña en lo alto. Nosotros, felices.

Al hurgar en los montones de desperdicios algo qué llevar a la choza nos topábamos con el diario que anunciaba el lanzamiento de nuevas naves espaciales. Tricolores, albiazules, cuyos tripulantes eran ángeles de esperanza, de riqueza futura para nosotros. Tomados de nuestras mujeres, apretando esos huesecillos náufragos de carne y rodeados del enjambre de nuestros niños, sus moscas, avitaminosis y enfermedades endémicas, sentíamos la garganta anudada de emoción: nuestros representantes proseguían la carrera espacial de todos nosotros, los de acá abajo. Nuestro amor, devoción y recursos económicos los acompañaban. Éramos los arquitectos del Cosmos. Éramos.

Cada día, al mascar las hilachas de carne, levantábamos la cabeza para observar nuestras estrellas humanas rumbo a la eternidad, y aquel nudo en la garganta. Al tomar a nuestras mujeres nos nacía un rescoldo de placer en el vientre porque estábamos copulando en representación de nuestros enviados celestes. Al sentir nuestro renaciente vigor sollozaban las mujeres, resignadas a recibir un hijo más en sus destartaladas entrañas,  su mente gozando con los navegantes que se las llevaban consigo más allá del Sol y el terror, de Júpiter y las penas, de Plutón y el hambre Peña. Cuánta felicidad.

Pero fue entonces. ¡Ah, nuestros los alaridos cuando la nave espacial se desplomó más allá de nuestras cabañas! La explosión hizo llorar a los niños y desgajarse por dentro a millones de ilusos mendigos de hazañas ajenas que delegamos en esos que tripularon la nave espacial denominada México. La decepción nos forzó a soltar acres lágrimas. Nuestra  esperanza apodada Peña se redujo a un gusano retorcido y disforme que ventoseaba un humo pestilente, y no más.

Honda fue nuestra pena y amargo el llanto por las promesas incumplidas de quienes no estuvieron a la altura de los que delegamos en ellos, y que nos hicieron volver a la realidad de la choza, el hambre, la desesperanza. En silencio nos fuimos acercando a los restos ennegrecidos y los maldijimos. De nuestra esperanza sólo quedaban cenizas que dispersaba el viento. Nosotros, los que pagamos a nuestros ángeles.

Hemos vuelto a la vida de siempre: buscar desperdicios, robar a transeúntes, fornicar toscamente. Los astronautas nos defraudaron, resultado que nos gritaba la Historia, pero que nosotros, ignorantes, no supimos escuchar. Hoy, al sorprender a nuestros hijos mirando al cielo los golpeamos rudamente”. Yo, insomne, en la madrugada suelo preguntarme: ¿quiénes estarán más golpeados, quiénes serán más niños y dependientes, ellos o nosotros? Ah, esta maldición de nunca asumir, de delegar siempre en esos Peña y congéneres que siempre van a terminar defraudándonos. Esta terca, irracional esperanza de inmaduros que se niegan a crecer. Ah, masas. (En fin.)
04 Febrero 2017 04:00:00
Pobre de espíritu
El ente humano, mis valedores, esa criatura única e irrepetible que puebla el haz de la tierra y cuyo destino, en cuanto comunidad, es la sobrevivencia. Ente de cumbres y abismos, de cimas y simas, sus hechos proyectan luz y tinieblas en humanísimo claroscuro: este conquista las crestas del saber, del heroísmo, de la santidad, en tanto que una infinita mayoría se arracima en contingentes de masas que sobreviven en la cotidiana rutina del áspero oficio del diario vivir una vida a ras de los suelos. Los seres anónimos, los desconocidos de siempre...

El mexicano, pongamos por caso. Si se ufana, en cuanto individuo, en procura de la perfección, casi siempre carece de la educación correspondiente, y es la ignorancia el achaque que lo mantiene en situación vulnerable, y cae siempre ante el ataque de esos sus enemigos que le dificultan el vuelo natural hacia la entelequia, que decía Aristóteles.

Y claro, sí, entre los que le cortan las alas están los medios de condicionamiento de masas. Lóbrego...

Porque el pobre de espíritu, inquilino de la violencia, la pobreza y la inseguridad, busca evadirse de una realidad que lo supera, lo lacera y agobia, y en ese intento de hurtarle el cuerpo a lo que no puede evitar va, se refugia y cae de lleno en el alcohol u otras drogas casi tan nefastas como la botella: coca, mariguana, metanfetaminas, el televisor, esa puerta falsa, puerta excusada, que el mexicano tiene abierta de par en par, sin percatarse de que la TV representa un capital de miles de millones, y que como negocio del gran capital sus intereses no sólo difieren de los del televidente, sino que se le contraponen y medran de él; que el medro de la TV radica en el desmedro de las masas sociales en provecho del gran capital. Macabro...

Esas masas también precisan de una rajuela de esperanza que les avive su desfalleciente sentido de la existencia, y esa esperanza la encuentran en el credo religioso, cualquiera de ellos. La católica es la religión mayoritaria, y en ella se refugian las masas en busca de la esperanza de una vida mejor, que se le promete, sí, pero en la otra vida, y ello si logra pasar el juicio inapelable de Dios. Es ahí donde la jerarquía católica, a contracorriente de las leyes de Dios y del Estado, manipula el tremendo ascendiente que tiene ante los feligreses, las ovejas del rebaño “del Señor”, para aplicar en ellos una moral restrictiva, represiva, que les lleva a caer en el engaño de tomar como preceptos religiosos ciertos tabús: el preservativo, la educación sexual, la píldora del día siguiente, la interrupción del embarazo antes de las 12 semanas y tantos otros recursos que la sotana transforma en pecados. En anatema. En excomunión. Y como a los 85 millones que participan del ritual católico, que no de su esencia, desde pequeños se les ha infundido la obediencia como “virtud”, pues... a obedecer. Qué más.

Pemex fue motivo de escándalo, en aquella ocasión porque manipulaciones de los entreguistas al gran capital extranjero provocaron un clima ominoso que llevó a la movilización ciudadana encabezada por López Obrador. El alto clero, entonces, a jugar una vez más su papel de aliado al sistema.

“La lucha por Pemex no es de falsos profetas e iluminados. AMLO qué sabe del tema. Calderón, en cambio, tiene argumentos y son sustentables. ¡Que los católicos no salgan a manifestarse en las calles!”.

Los Pinos, la TV, las sotanas. (Uf).
02 Febrero 2017 04:00:00
¿Cuánto nos sale costando la justicia?
Yo, declaro, que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte. (Platón).

Hacer depender la justicia de las convenciones humanas es destruir toda moral. (Cicerón)

La justicia no es, en ningún modo, obra de la ley. (P.J. Proudhon).

Hay en la vida una justicia inminente, que se cumple con lentitud, pero sin fallar; en ella dejo toda mi esperanza. (Rilke).

México. La Procuraduría General de la República eludió hablar sobre la averiguación previa que integra contra el expresidente Vicente Fox y el estado que ésta guarda, con el argumento de que es información reservada.

Pero si hablamos de justicia en este país, mis valedores, aquí la nota optimista: se acaba de integrar el flamante Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción. La noticia respectiva anuncia que se tendrá que proporcionar dinero para instalar el comité de marras e iniciar las operaciones anticorrupción: edificio, oficinas, equipo electrónico, personal de operadores, oficinistas y secretarias, con los vehículos para mover al susodicho personal. En tiempos de gasolinazos y austeridad el secretario técnico percibirá un salario mensual de 200 mil pesos. A ese precio se trata de la justicia, de desterrar la corrupción. Es México.

Así pues, la justicia, esa suprema aspiración del humano que constituye la máxima virtud de toda comunidad, su elemento vital, que es decir su sangre, su savia, su oxígeno. Tan escasa resulta la justicia entre los humanos, y tan apreciada, que la imaginación le ha ideado y urdido mundos ideales, donde esa aspiración es un hecho fehaciente para los habitantes de tales mundos imaginarios: en El Edén y en La Antártida, en La Edad de oro, la Ciudad del Sol, La ciudad de Dios, La Utopía, El Falansterio y el socialismo ideal, en fin. Semejantes utopías son estas imaginadas en razón directa de nuestra imperfección como humanos. Por cuanto a los mexicanos: de la justicia poco sabemos, pero con la injusticia todos estamos familiarizados, porque de ella existen siempre entre nosotros cuando menos un par de testigos: el victimario y la víctima.

Porque la injusticia y la desigualdad están presentes en el humano desde su nacimiento, y lo acompañan hasta que deja de ser. Sin la justicia, en la comunidad afloran los peores instintos, se vive en el miedo, la frustración y el rencor. Al margen de la justicia viven una existencia de oprobio, de indignidad, e inexorablemente acaban por sucumbir. Sin la justicia, en la comunidad afloran los peores instintos, se vive en el miedo y el rencor, sin un mañana que le dé confianza y seguridad. Entonces se cae en la aberración y en el linchamiento, esa patología que la ignorancia nombra “justicia por propia mano”.

Cuando en esa comunidad existe la justicia, las masas coexisten ordenadas, y son, por lo mismo, justas, armónicas, equilibradas. Cuando los miembros de esa comunidad perciben que esa justicia existe son capaces de la epopeya. La larga marcha de Mao, el corte de caña y la campaña alfabetizadora en Cuba, y en México la expropiación petrolera, con la gente poniendo en manos de Cárdenas las joyas de la familia. Cuando percibe que no existe la justicia, esa comunidad se agosta, se erosiona, se resquebraja y termina en cínica. (Todo esto sigue después.)
28 Enero 2017 04:00:00
¡Y llegó Trump!
Pero no sólo él se va contra los mexicanos, indocumentados o no. Desde antes aparecían noticias como esta: Obama aplazó la ejecución de su promesa de rehacer las políticas federales de inmigración a través de la autoridad ejecutiva hasta después de las elecciones intermedias, (Lástima.)

Problema requemante el del indocumentado, de quien afirma la analista Julia Kristeva: El extranjero es una boca de más, una palabra incomprensible, una forma de ser y una conducta no apegada a la norma. El extranjero es un desollado bajo su carácter de trabajador inmigrado. Ese extranjero sangra de cuerpo y alma, humillado, depreciado en una situación en la que sirve de criado o de criada a los otros, que molesta si enfermo, que supone al enemigo, al traidor; a la víctima, después de todo.

Eso, y no más, es el extranjero, y si inmigrante, peor todavía Y qué decir si se trata de un mexicano en tierras de los rancheros de Texas o de Arizona. Ese nunca va a pasar de aceitoso, pelleja color de barro, frijolero del sur. Esto en un país con origen de inmigrantes y que ha firmado tratados de libre comercio como socio de México. Destino el nuestro: el de los pueblos débiles, los que nunca quisieron escuchar las advertencias del Conde Aranda, de Bolívar, de nuestro genio americano, José Martí. La nota de hace algún tiempo:

El DIF local recibió a la niña de 18 meses, que sobrevivió a las altas temperaturas del desierto de Arizona, una vez que su madre, de 19 años, falleció por deshidratación en el intento de pasar a EU como ilegal.

¿Los peligros para el migrante? Muros, rangers, ku-klux-klanes y pandillas de xenófobos como un tal Grupo de Resistencia Aria Blanca (WAR), que de esta forma azuzaba ayer a los granjeros de Texas y California:

“¡Si no es blanco deséchalo! ¡Detener la avalancha de lodo o ahogarse! Necesitamos una frontera de verdad. Primero agarramos a los hispánicos, luego a los asiáticos y por último a los negros. Deportación. Todos se largarán a casa. ¡Violencia contra la avalancha de lodo que nos llega del sur!”

El líder de WAR defiende el genocidio de Hitler, aplaude el terrorismo y celebra que millones de africanos hayan contraído el SIDA. De los mexicanos: “Se reproducen tan rápidamente porque sus mujeres ya nacen embarazadas. ¡A detener esos millones de animales color lodo que sólo saben reproducirse! Desafortunadamente, los hombres blancos se han vuelto cobardes. La salvación de la raza blanca depende de las mujeres. Quizá no tengan la fuerza para blandir un bate de beisbol, pero sí para comprar una lata de gas lacrimógeno para cuando vean un animal de color de lodo!”

Observo tales libelos. Examino los toscos dibujos que ilustran el cliché del mexicano: gordo, seboso, apestoso, borracho. Junto a la imagen del indocumentado, unos versos que comienzan con esta imprecación: Hispano, this is America! El texto:

“Moreno y mañoso -nos chupa hasta secamos - como una garrapata- Cruza la frontera sin un centavo- los gringos le compran la comida y pagan su alquiler - No quiere aprender a leer- pero tiene los güevos - para garabatear nuestras paredes - Ruega a Dios noche y día - Pero roba todo lo que está a la vista- Su hedionda esposa - chaparra y cariñosa - escupirá bebés dos veces al año - los carga en su lomo para aumentar pandillas locales - Una basura de raza - una cultura de nacos - Sálvate de estos buitres come-frijoles. Hispano: this is America. Remember”.

Y llegó Trump. (¡Recuérdenlo!)
26 Enero 2017 04:00:00
Este México nuestro
Un México fiel a sí mismo y a su espejo diario, pero cambiante siempre, renovado y renacido como en una perpetua ceremonia del fuego nuevo, el del Nuevo Sol. Recuerdo los tiempos aquellos que se me fueron para nunca más, y que no han de volver. A propósito:

En esta noble y leal he invertido más de un tercio de mi propia existencia, y bien sé que con ese tercio no me levanto, que es el del diario vivir una vida deleitosa a destellos y arrastrada las más de las veces, y qué hacer. No lloro, nomás... (Y el suspirillo). Recuerdo los años en que bajado del cerro arribé a esta ciudad todo engentado, todo encandilado y sin saber para dónde ganar, como allá decimos. Fue entonces cuando me aferré a esa tabla de salvación que fue la colonia Morelos y caí a vivir en cierta vecindad de la Plaza del Estudiante, en la cálida cercanía de Tepito y sus cines, piqueras, mancebías y mercados, Tiempos los de la primera de mis juventudes (ando viviendo mi última, pero a todo vivir).

Yo, con aquella familia que me daba a valer, era feliz, pero lástima: por aquel entonces no lo sabía. Bien conozco el dicharajo del muerto y el arrimado, pero no, que el arrimado apesta sólo cuando se trata de familiares. Con una familia de extraños yo nunca llegué a apestar. Nunca con mis valedores de aquella benemérita vecindad. Me acuerdo.

Muy temprano salir a la plaza, caminar unas cuadras y mirar la barriada, olfatear sus humores, observar a sus gentes y captarles sus modos, oírles ese dejo cantadito al hablar, y contemplar aquel raigón de ciudad y bebérmela por los ojos, por todos los poros de la pelleja. Allí inicié un rendido amor por mi ciudad adoptiva, amor que le he demostrado con dichos, con hechos, con mis acciones. Así hasta hoy. Mis valedores...

En el recuerdo estoy mirando aquel retazo de mi ciudad: calles que se engrifan de afanosos buscavidas, parques erizados de muchachejos que con cemento levantan sus castillos en el aire, basural de las cuatro esquinas espulgado a ladridos y hocicazos, iglesias casi siempre vacías, y casi siempre repletas de clientes unas casas privadas con mujeres públicas; allá, públicos edificios por aquel entonces abiertos de par en par; sin guardias, sin armas de alto poder, sin sistemas de circuito cerrado ni neuróticas medidas de seguridad; sin paranoias ni ese temor que provoca la mala conciencia de un “mandatario” tan amado del pueblo que se ve forzado a vivir encuevado, enconchado detrás de la bota cuartelera. No. Otro México era el que me dio la bienvenida. Otra aquella mi ciudad. Me acuerdo.

En la banca del parque me sentaba a ver la vida pasar y a los chilangos (a las chilangas, más bien. Yo todas las cosas del demonio, del mundo y la carne, las miro siempre a través del filtro femenino). Y en una de esas observé a dos vejanconas tras la querencia del super-chiquito. Habló la del faldón bermejo:

–Qué iremos a hacer con esta situación tan diatiro. Yo antes tan buenas pechugas, y ahora puros pellejos...

–La edad no perdona, Romelia.

–Las pechugas de pollo, Jesusita. Carísimas. Y el alza de la leche, qué mala leche la de los comerciantes. No, y esta escasez de huevos...

–¿Escasez? Que los de allá arriba sigan con sus gasolinazos y ya verá usté si hay o no hay huevos.

(Esos, después).
21 Enero 2017 04:00:00
Con el Fénix… ¡cuidado!
El precio de la gasolina tiene un fuerte componente recaudatorio. (El comentarista).

Al Ave Fénix aludí ayer, y a lo provechoso que la fabulilla pudiese resultar para el autor de esos abominables gasolinazos de los que no creo que Peña sea el único responsable. El final del relato:

Habiendo logrado adquirir para su zoológico el mítico pajarraco, Poldero se dolió de que perdía los dineros invertidos en él, porque la mansedumbre del ave no atraía la atención de los visitantes. Al tratar de reemplazarlo por otro Fénix, se enteró de que era el único ejemplar en el mundo, y de que al llegar a la vejez recobraba su juventud incinerándose en una hoguera de llamas vivas. Entonces decidió acelerar el proceso de envejecimiento para que el espectáculo de la hornaza le redituara ganancias. Le atascó la jaula con pájaros belicosos, que lo picoteaban. Nada. Metió a su jaula gatos de callejón. El Fénix voló sobre sus cabezas sacudiendo sus alas doradas. Entonces, rencoroso él, dio por vejarlo; el Fénix, impávido. Lo castigó con nefastas reformas energéticas, laborales, educativas. Nada. ¡Gasolinazos! Nada. El codicioso investigó que el clima de Arabia, lugar de origen del Fénix, es seco. “¡Ajá!” Y a colocarle una regadera en el techo. Agua helada. El Fénix comenzó a toser, y aquel día.

¡Por fin! Aquel día el Fénix comenzó a dar muestras de impaciencia y a encrespar las alas. “¡Eureka! ¡La hora ha sonado! ¡Se va a prender fuego! ¡Se acerca a su fin! ¡A hacerle propaganda al espectáculo!”.

Poldero instrumentó su campaña publicitaria y firmó un contrato por los derechos de radio, cine y Televisa. Por vender tantos boletos como fuese posible, el codicioso había excitado la curiosidad y el morbo de un público enviciado al deleite inmundo de la nota roja, y ahora anunció la incineración del Fénix. El gigantesco auditorio donde se montó el espectáculo quedó atiborrado. La jaula, estallante de luces, cámaras y micrófonos. El anuncio del espectáculo que estaba por ocurrir frente a un público morboso y expectante, desde un altavoz:

¡El Fénix, distinguidos visitantes, es el aristócrata de las aves! ¡Ante los ojos de todos ustedes, que pagaron su boleto, se dispone a construir el nido de amor pata recobrar su juventud perdida se dispone a renacer ante nuestros ojos!

¡Y en Los Pinos, orgasmos de aplausos de los “distinguidos”!

Un estremecimiento sacudió al ave anidada entre leños perfumados. ¡Las cámaras de cine y TV se activaron! ¡Las luces alumbraron la jaula! Poldero, a todo volumen:

-¡El momento que el mundo ha esperado! ¡Gracias a nuestras reformas, México va a renacer!

Anidada en su pira, el Ave Fénix pareció dormir ante el morbo de un público de gusto estético viciado por la bazofia con que la televisión alimentaba el espíritu de unas masas pasivas y permisivas. Y, mis valedores, fue entonces: de repente el Fénix se irguió, miró a la muchedumbre con mirada de conmiseración y un si-es-no-es de desprecio, y en ese momento.

¡En ese momento Ave Fénix y pira estallaron en un espectáculo de vivas llamas que abrasaron a la concurrencia de Los Pinos! ¡En dos minutos todos y todo quedó reducido a cenizas, y miles y miles, por delante Poldero, perecieron en el incendio. Ni ceniza quedó de los tales. Señor Peña:

El Ave Fénix no muere. De sus cenizas renace, que es su destino sobrevivir a codiciosos Polderos y gasolinazos impuestos desde el exterior. Usted se va; el Fénix lo habrá de sobrevivir. Es la Historia. (Conste.)
19 Enero 2017 04:00:00
Qué huevos
Los huevos de oro de la gallina que se murió en las manos de Peña. Los funerales, a cargo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que pronto “dará a conocer a los empresarios gasolineros el próximo incremento en el precio de la gasolina y el diésel, programado para el 3 de febrero, que podría ascender al 10 por ciento”.

Y a propósito de huevos: por si algo pudiese servir a Peña y congéneres, aquí sintetizo la fabulilla ajena del ave fénix y un tal Poldero, zafio y codicioso dirigente no de un país, sino de un zoológico, que en tantos sentidos vienen a ser semejantes.

Ocurrió, señores Peña y cómplices, que el tal Poldero manejaba uno de los más rentables negocios de la ciudad, un zoológico surtido de toda suerte de mamíferos y aves de uña y garra traídos de muchas regiones del continente, pero incompleto, situación que ocasionaba en Poldero un sentimiento de frustración. Y es que para que fuese completo el dicho zoológico echaba de menos un solo ejemplar: el ave fénix. Así fue como el hombre se dio a la tarea de ubicar el pajarraco y a cualquier precio acarrearlo al zoológico, empresa en la que empeñó esfuerzos, dinero y emisarios que a una orden de su jefe se dieron a la tarea de recorrer diversos países en busca del ave exótica y a indagar, explorar, examinar durante años, hasta que el día señalado...

¿En Egipto, en Arabia, en dónde fue? El exótico pajarraco apareció en algún oscuro rincón de alguna oscura selva ubicada en algún oscuro país y fue a amanecer encerrado en su jaula de lujo. He ahí al ave fénix. Codicioso, Poldero inició un profuso despliegue de propaganda en la que invitaba a curiosos e interesados a adquirir su boleto y conocer al ave exótica de las plumas doradas. La campaña para incrementar la venta de boletos comenzó en medio de promisorios augurios (tomar nota, señor Peña y los suyos).

Aquella fue una campaña exitosa, pero sólo al principio. A la expectación del fénix los curiosos se agolparon ante la jaula de un pájaro que permanecía quieto, como indiferente a la expectación de los visitantes que se detenían a verlo, observarlo y examinarlo, pero que nada de extraordinario detectaban en él. Fue así como los curiosos terminaron por aburrirse de un pajarraco nada espectacular. La jaula del fénix quedó abandonada.

–Lo que ha ocurrido es que los visitantes admiran changos o al cocodrilo que se tragó a una mujer, no a un pajarraco tan pacífico y apacible como el fénix, dijo el administrador, pero al negociante le urgía recuperar el dinero que había invertido en el animalejo. Y qué hacer.

–Nada, decidió entonces, sino cambiar de inmediato este animal anodino por un fénix más atractivo, uno que cuente con un pasado hazañoso, espectacular, para que despierte interés de quienes invierten en su boleto.

Pues sí, pero lástima, porque eso no era posible, según le informó el administrador.

–Imposible. Sólo este existe en el mundo y no tiene pareja ni la desea. De viejo se prende fuego y emerge milagrosamente renacido. Tal es el fénix.

“Conque así está el asunto”. Y Poldero se dispuso a actuar.

–Siendo así, rápido, tenemos que envejecer ese pájaro.

Entonces (fijaros bien, señor Peña y su tribu), Poldero comenzó por disminuirle a la mitad y luego a la cuarta parte su ración de carne, pero el fénix no envejecía. Más tarde le suprimió la calefacción, pero nada.

(Esto sigue…).
14 Enero 2017 04:07:00
Del arrabal
El hospital de barriada, mis valedores. ¿Habrá en este mundo soledad más aplastante que la del camastro de ese hospital? Fue ayer tarde, ya al pardear. Erraba yo por los corredores del sanatorio de mala muerte, tufos de morgue y desinfectante, cuando rematé frente a aquel catre: en posición fetal se enroscaba aquel desdichado de pálida cuera y pupila ausente. A riesgo de que mi buena intención se malinterpretase: “¿Puedo serle de alguna utilidad? Traerle algo de estanquillo, llamar por teléfono a su familia”.

Mutismo. Ausente del mundo, el enfermo siguió con las pupilas fijas en la pared. Ah, la medida de la humana soledad.

–¿Acepta que le haga compañía unos minutos? O si prefiere estar solo.

Silencio. Ya abandonaba el cubículo. “Siéntese, pues”.

La silla, reflejo del hospital: una pata, quebrada; torcida otra más, y asiento y respaldo ya en fase terminal (hemorroides, vértebras torcidas). Seguí de pie. “¿Muy dolorosa la intervención quirúrgica? Lo noto alicaído”.

–Y cómo fregaos no; yo nací perdidoso, sin estrella y estrellado, cargando encima la mala suerte, el mal fario, la salación. –Un suspirillo.

Pensé: ¿sida, tal vez? ¿Cáncer? O quizá la amantísima lo acaba de abandonar. La muerte en vida lo llevaría a atentar contra el remedo de vida que vivió después. Lo vi removerse.

–Porque yo, cuando sano, enfermo; cuando enfermo, grave. Si me agravo, muerto estoy. Así me verá: solo y mi alma. Un apestado. Ah, mi destino.

Afuera, ulular de trenes que a bramidos nos dicen adiós. ¿Trenes? ¿Cuáles? ¿No serán patrullas que olieron la carne humana? ¿Ambulancias enloquecidas que, parturientas, intentan dar a luz, (a sombra) su cargazón de dolor y muerte?

–No dejo enfriar este catre. Me le voy un tiempo y sigue tibio de mis humores cuando regreso.

El gargajoso clamor del ánima arrabalera, tufaradas de alcohol, desde la calle entra a empellones en la canción del flagelado: “De qué me sirve la vida”.

–La Navidad aquí me la pasé, vuelto un santo cristo por cuestión de la pastorela. Como a mí me tocó ser Luzbel. Una costilla hecha garras, que la espada del Miguel me la dejó flotante.

Y que familia, ninguna, y que por capotear la soledad y sentir la compañía humana se ofrece para participar en cualquier acto público. “Yo, de ofrecido. La Semana Santa participé en la pasión de Iztapalapa. Judas, Todavía traigo la señal de la reata troquelada en el pescuezo, mírela.

Quebranto, tribulación, amargura. “Un centurión romano de falda tableada y sandalias se me dejó venir por derecho y mire”. (Molacho.)

Que aceptó actuar en La Batalla del 5 de Mayo. “Pero no me la dieron de Zaragoza. De Juárez, ya de perdida. No. De Saligny. Un zacapoaxtla en brama de patriotismo, nacionalismo y tlachicotón, me sorrajó un puntazo de mosquetón que me desacabaló el par. Mi mala suerte, el mal fario, la salación. Primero Luzbel, después Judas, zuavo, y ahora.

–Entiendo su preocupación.

Qué va a entenderla.  Mire la nueva invitación. Pa consejero de Videgaray. Aconsejarlo pa torear a Trump. ¿Quién cree que se va a llevar las cornadas?

Yo, el escalofrío. “Rechazó la invitación,  supongo”.

–Supone mal. En qué estaría yo pensando.

–Pero usted qué sabe del tema.

–Tanto como Videgaray.

–¿Calcula lo que va usted a perder?

–Claro, el que me queda vivo del parecito.

Pero frente a Trump lo que va a perder México.

¿Frente a ése? Va a perder el par.


Mordió la almohada. Lo oí sollozar. Yo me la persigné. (Qué más.)
12 Enero 2017 04:00:00
¿Y nosotros?
Los Pinos, domicilio de la corrupción, se señala en el mapa de Google, y es que a decir del filósofo, “El voto de todos nosotros no hace de cada ladrón un político. Hace de cada político un verdadero ladrón”.

¿A qué se debe la fascinación, el apasionamiento con que algunos individuos procuran el ejercicio de la política? ¿Cuál es el interés principal del ejercicio político? ¿La creación de leyes que no han de cumplirse? ¿La firma de pactos aviesos donde se proclame que “habré de proteger la economía familiar y la nacional y (escúchenlo)”. “¡He de fortalecer la cultura de la legalidad y el estado de derecho!”? ¿Engañifas de ese calibre, hojarasca y heces, y no más? No. Una y única es la razón de esa rebatinga política que en ocasiones puede llegar hasta el asesinato. Esa razón es el manejo de los dineros públicos, tantas veces a lo discrecional. Y si no, piensen ustedes en esa cuenta pública no sujeta a comprobación de la cual, a decir de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas cuando titular del Ejecutivo, se robó la mitad, todo ello a lo impune. Mis valedores: en este país continúa vigente la acusación de Emilio Portes Gil, que fuera presidente del PRI y más tarde también del país:

–Cada sexenio arroja comaladas de millonarios.

Sin más. Porque en el ejercicio de la administración pública la clave de los problemas políticos se encuentra en el elemento crematístico, lo venal. Porque detrás de un muy cuestionable interés político radica el verdadero motivo de esa compulsión que ataca al individuo por incrustarse en la plantilla de colaboradores de la burocracia política: el acceso al manejo de los dineros públicos. Aun en el caso de que algún funcionario fuese idealista en sumo grado, aun cuando toda idea de venalidad se hallase fuera de su ánimo y formas de ser, por fuerza tendría que manejar intereses, bienes, dinero público, y ya puesto en ese trance.

Porque, si nos atenemos a los hechos que muestran la historia y la realidad objetiva, tan sólo del sexenio de Miguel Alemán (1946-1952) a los siguientes inquilinos de Los Pinos, y hasta el día de hoy, el erario viene siendo manejado por verdaderos sinvergüenzas, depredadores que a lo cínico y en provecho personal, familiar y de grupo, han venido saqueando los dineros de todos nosotros, que deberían ser empleados para beneficio de nosotros todos, los dueños de tales dineros. Aberrante.

¿Culpa de quién, de quienes, tan horrorosa situación de saqueo y depredación? De todos los dueños de la soberanía nacional, por supuesto, tal como el 39 constitucional lo asegura:

“La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tienen todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

¿Entonces? Nosotros, dueños de la casa común, que supuestamente contratamos a los servidores que le han de dar mantenimiento y servicio, ¿vamos a culpar a “nuestros” malos sirvientes? ¿Al que por codicia se tornó tigre y depreda a los lugareños vamos a seguir “exigiéndole” que por amor a nosotros se vuelva vegetariano? A los sucesores de los Salinas, Montiel, Fox, Bribiesca, Sahagún, Romero Deschamps, y ahora los Duarte, Yarrington, Borge, Medina y demás sinvergüenzas que manosean a lo impune y a lo descarado los dineros públicos, ¿seguir entregándoles, a lo pasivo, dependiente y domesticado, nuestro voto tri-anual, el voto sexenal? Ah, masas, ah, México.

(Qué país.)
07 Enero 2017 04:00:00
Un rayo en seco
Ya queríamos que un presidente estuviera con sus amigos petroleros.

Tal afirmaba hace años un meloso Romero Deschamps que, por lo visto, no tendrá por ahora un final semejante al de la Gordillo, por más que ambos han saqueado de forma sañuda los dineros de su respectivo sindicato. Justicia selectiva. Una miserable “justicia” la del Presidente actual, que al ser interrogado sobre las corruptelas de Romero, contestó:

“él es amigo de todos los petroleros”.

Un amigo lambiscón. Allá por 1986 lo declaraba un Ernesto Zedillo a quien la muerte del candidato Colosio vino a encaramarlo a Los Pinos:

“la privatización que promovemos en ferrocarriles, telecomunicaciones, terminales portuarias, aeroportuarias, gas natural y petroquímica secundaria marchan de acuerdo con los tiempos previstos y en forma exitosa”.

Y abyección pura, el corrupto Deschamps: “¡En nombre de los petroleros del país y en el mío propio, gracias, señor Presidente, por esta lección de democracia, por el ejemplo de patriotismo y por esta muestra de sensibilidad al sentir del pueblo de México, por escuchar los argumentos y darnos su respaldo! ¡Gracias a su patriotismo, su democracia y su sensibilidad, el petróleo y sus derivados están a salvo de la privatización! ¡Gracias a nombre del pueblo de México”.

Y la teoría de las sustituciones: ¿privatización de Pemex? No, “modernización”, lo proclamaba Peña en una aguada conmemoración de un aniversario más de la nacionalización petrolera. Entonces, rápido de reflejos, el saqueador de los dineros sindicales:

“Los petroleros respaldamos la modernización de Pemex que ha anunciado el señor Presidente. Siempre unidos venceremos”, dijo.

Él ya venció, pero con Peña la paraestatal ha caído en las manos del saqueador internacional. Ya va para un siglo que lo afirmaba el Gobierno de México:

“En materia de petróleo el régimen sigue manteniendo su política nacionalista  Esta misma semana se han otorgado concesiones a A.P. Wichers, a la sociedad anónima E. Thomas y Cía., y a otras dos compañías extranjeras”.

Y hace tres décadas, el Memorándum Brzezinski, fechado en Washington: “Debemos incluir las conversaciones sobre gas y petróleo de México dentro de una amplia agenda de cuestiones bilaterales, incluyendo la de los indocumentados. La clave para hacer avanzar las conversaciones bilaterales son los energéticos. Los mexicanos nos han dejado la puerta abierta. Toca a nosotros decidir si ya es tiempo de entrar, o cuándo”.

Y en el 2003: “G.W. Bush podría ofrecer a México fondos para convertir Pemex en la mejor empresa petrolera del mundo (…) Si Bush padre proporcionó una ayuda similar a Salinas, el apoyo ahora tendría más razón: Bush hijo y Fox quieren integrar un acuerdo energético norteamericano. Necesitamos más energía. Así de simple, dice Bush”.

Calderón: “La inversión privada en Pemex garantizará el desarrollo nacional para las próximas generaciones. Pemex se fortalecerá y así tendremos más escuelas, hospitales, carreteras, agua potable,  electricidad, vivienda, preparatorias y universidades. La inversión privada nos permitirá superar la pobreza y garantizar la educación y la salud. Habrá tren suburbano, tarifas eléctricas más justas para la población y más competitivas para la industria, supercarreteras; servicios más elementales para la población, disminuir la desigualdad, construir un México mejor, solidario, terminar con la pobreza y la desigualdad, acelerar el paso por la justicia, construir el México unido que todos queremos, cerrar la brecha de México con el México agraviado, olvidado, con el México de la pobreza”.

Un México agraviado con el gasolinazo, ese rayo en seco que Peña nos ha lanzado desde Los Pinos, con sus dolorosas consecuencias para la economía familiar.

(Horroroso).
05 Enero 2017 04:00:00
Moreira, sin ir más lejos
Este es el final del tema que inicié ayer aquí mismo con una pregunta: por qué, si el ejercicio de la política en este país está tan desprestigiado, los políticos se disputan los puestos de la administración pública y aún pagan millonadas por que se les permita competir como candidatos, ya sea a presidentes de un municipio o el del susodicho país.

El ejercicio de la política es esa rama de la filosofía que procura el bien colectivo con el recurso de resolver en la práctica los problemas que plantea la convivencia de los hombres libres que integran una sociedad libre también. Actividad noble por excelencia, la política se avoca al bien común al crear, cumplir y hacer cumplir un entramado de leyes que procuran, que consiguen, la aplicación de la justicia y la adecuada distribución de bienes y servicios en beneficio de la comunidad, esencia que es de esa misma justicia.

Esto en la teoría clásica, porque ya en el terreno de los hechos y de forma concreta en nuestro país, la conducta de la burocracia política se aparta de la definición clásica y con sus acciones descompuestas se acarrea el desprestigio y la mala voluntad de unos gobernados que observan, impotentes por la ignorancia en que los mantiene ese mismo sistema político, cómo los tales que integran esa burocracia anteponen el medro personal y de grupo a los intereses colectivos. Es México.

Pero si hasta ese grado ha llegado la claque política a desprestigiar la actividad de la administración pública y a granjearse el repudio de la comunidad, ¿por qué ese pleito feroz por un puesto burocrático dentro de la administración pública? Por  una razón más que evidente, mis valedores: el acceso a los dineros públicos. La clave de las luchas políticas se localiza en el elemento económico, sin más. Política y economía son dos hermanos siameses casi imposibles de separación. Tras el poder político se descubre de inmediato el verdadero y profundo motivo de la lucha por ese poder: el acceso al dinero del erario público, que de no producir tan sustanciosas ganancias personales y de grupo difícilmente se motivaría esa fiebre compulsiva del político por acceder al poder. La economía personal constituye un asunto de posesión y reparto de  la riqueza común, donde la política no significa más que una vocación secundaria. La codicia por el medro económico dentro y fuera de la ley es la razón principal de la lucha política en el país, y no más. Ahí, para atestiguarlo, la riqueza ilícita de los Salinas, Montiel y congéneres. Nauseabundo. (¿Y nosotros, en tanto? ¿Nosotros qué?)

Así pues, los gastos aberrantes que perpetran, sé lo que digo, los voraces de la Presidencia del país y los poderes Legislativo y Judicial, de las gubernaturas y el resto de las instituciones que concretan el Sistema de poder, son actos de corrupción, por supuesto, pero quién pudiese criticarlos, si “la corrupción es un tema casi humano que siempre ha estado presente en la historia de la humanidad”. (Peña lo dijo.)

A propósito: los periodistas que en aquella conferencia de prensa escucharon que la corrupción es “un asunto social y cultural, un tema casi humano”, ¿algo replicaron a Peña, algo le contradijeron y con razones  de peso lo hicieron rectificar asertos tan delirantes, que parecían destinados a la justificación de las casas blancas y de otro color? ¿Alguno replicó? ¿Alguno puso en entredicho la afirmación presidencial?

El periodismo, mi oficio. (Uf.)
01 Enero 2017 04:00:00
De pronto salimos del sueño
Sólo venimos a soñar –no es cierto, no es cierto– que venimos a vivir sobre la tierra.

Con la desalentada filosofía del rey poeta Nezahualcóyotl y reflexiones en torno a la fugacidad de la vida que a su hora han formulado poetas de la hondura y conceptos filosóficos de Omar Khayyam y Manrique, aquí entrego a todos ustedes, como cada fin de año por estos días, este mensaje de fin de año que procura interrumpirles el ritmo desalado de las fiestas decembrinas, con la secreta esperanza de que a alguno aproveche la meditación de lo efímero de ese placer dentro de la fugacidad de una vida que se nos huye para nunca más. El poeta Khayyam:

Y si es Dios quien nos ha creado, ¿por qué luego destruye lo que hicieron sus manos? Job, abatido: Tus manos me hicieron, ¿y luego te vuelves y me deshaces? Como a barro me formaste, ¿y en polvo me has de volver?

El cuerpo todavía fatigado tras la celebración navideña y el gaznate aún estragado por el regusto a festividad y derroches, y una vez que a regocijos y alegría embotellada se habrán deseado felicidades y parabienes para el año que acecha ahí nomás, ¿me permiten que desentone del ánimo colectivo y los invite a frenarse el tanto de un suspirillo para reflexionar sobre el tiempo que pasa para nunca más?

Corto de días, hastiado de sinsabores, el hombre sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece.

Mis valedores: estamos a la vuelta de un año más, que en las matemáticas de la vida resulta que fue uno menos. Dejamos atrás, dos o tres de nosotros, el Mar de las Tormentas y doblamos el Cabo de Buena Esperanza. Será por eso que al menos de forma inconsciente alienta en el cogollo de nuestro tiempo de vida la sentencia intemporal de Manrique: “Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir”.

¿El porqué de mi humor ceniciento, cuando todo en derredor son júbilos, azucarillos y aguardiente? El ánimo se me quebranta y resfría por la certidumbre de que vivo en el cogollo de lo fugaz, lo finito, lo perecedero; de que existo en la sustancia de mi muerte propia y particular, a la que vivo alimentando día a día con el tiempo del cotidiano existir. Será por eso.

Y mis días fueron más veloces que la lanzadera del tejedor y fenecieron sin esperanza.

Si yo nunca muriera, si nunca desapareciera.

¿No es verdad que tal sentimiento de lo transitorio, que semejante sensación de errabundaje y romería viene a depositar en el ánima del ánima, al cabo del año, un regustillo así como que a ceniza, a terral, a aliento de despedida apenas postergada? Y qué hacer con esta tristura que se nos aposenta aquí, miren, en lo más blando de la corazonada, por cuestión de este otro año que se nos ha ido para nunca más. Porque miro a ustedes correr a lo desalado rumbo a ninguna parte, hoy para ustedes invoqué la voz de algunos filósofos que, de repente, perciben el aletazo del tiempo que huye para nunca más retornar, voz que es sabiduría quintaesenciada que provoca serenidad y quebrando machihembrados, y un como regusto a lejanía y desprendimiento del ánimo al final de un año más, que fue un año menos. Mis valedores:

Es más tarde de lo que suponemos. A vivir. Qué más. Qué mejor. (Vivan.)
29 Diciembre 2016 04:00:00
Piedad…
Secuestros y asaltos, pandillas y cárteles del narcotráfico, regazón de cabezas tronchadas en un almacigo de cadáveres descabezados y una organización criminal que genera ingobernabilidad porque dentro de la más abyecta impunidad es ya un Estado dentro del Estado y un poder dentro del poder. Mis valedores: ¿es México (lo acusan algunos analistas) un Estado fallido?

Yo, en procura de respuestas, acudí al poeta filósofo indio y leí sus reflexiones en torno a la justicia y las invocaciones a un ente encargado de impartir justicia. Juzguen ustedes si cuadran a nuestro país:

“¿No es mala una balanza que se inclina una plomada que desvía, un hombre justo e íntegro que se ha transformado en bribón? Los altos funcionarios practican el mal; roban los jueces. Aquel que deben prender a un hombre que ha desnaturalizado su función pública, comete él mismo una injusticia al volverse ladrón.

Aquel que debe dar aliento yace sin respiración. Aquel que debe aliviar, provoca nuestro jadeo. Aquel que debe repartir justicia, es un ladrón.

El que debe alejar la pobreza es el mismo que la origina, a tal punto que la ciudad está sumergida en esa pobreza. Quien debe reprimir el mal, comete él mismo la iniquidad.

Tú eres como una ciudad sin gobernador, como una compañía de soldados sin jefe, como un barco sobre el cual no hay capitán, como una manada que no tiene pastor. Tú eres como un policía que roba, un gobernador que depreda, un jefe de gobierno encargado de reprimir el latrocinio y que se ha convertido en modelo de quienes actúan mal.

Tú has sido colocado en tu puesto para escuchar los pleitos, para juzgar entre las partes, para castigar al bandido, pero no haces más que dar tu apoyo al ladrón porque eres uno de ellos.

Se deposita en ti su confianza y tú te has convertido en un saqueador. Tú has sido colocado para servir al miserable, pero lo ahogas porque eres un agua de impetuosa corriente.

La justicia: un poco de oro basta para corromper a los jueces. Mira con tus propios ojos: quien debe repartir justicia es un ladrón; quien debe apaciguar es el mismo que causa aflicción; quien debe allanar las dificultades es el que provoca inquietud. El bellaco menoscaba la justicia; pero cuando se ha colmado la medida no es con trampas como se gana la justicia.

Ladrones, bandidos, saqueadores, he aquí los altos funcionarios que fueron comisionados para reprimir el mal; un lugar de refugio para el violento, eso son los altos funcionarios que han sido nombrados para reprimir la impostura.

Piedad por la nación que está llena de creencias y vacía de religión. Piedad por la nación que viste telas que no teje, come el pan que no amasa, y bebe el vino que no fluye de su propio lagar. Piedad por la nación que aclama al vanidoso como héroe y juzga al ladrón como hombre de bien.

Piedad para la nación cuyo jefe es un zorro, cuyo filósofo es un impostor, y cuyo arte es el de remedar y remendar. Piedad por la nación que da la bienvenida a su nuevo gobernante con toda pompa, y lo despide a gritos, tan sólo para dar la bienvenida a otro bribón con todos los honores”.

Piedad para México, cuyos habitantes se niegan a madurar, a asumir, a dejar de delegar en tales mediocres que se enriquecen con el bandidaje de los dineros de todos. ¡Míralos!

Y cómo vas a mirarlos, si tú también.

(Tenebroso).
22 Diciembre 2016 04:00:00
Acteal
Fue el 23 de diciembre del 97 cuando Acteal amaneció grifo de cadáveres. A la vista del almácigo de víctimas de paramilitares priístas se alzó la palabra viva del profeta Samuel Ruiz, que en su Carta Pastoral de Navidad clamó, y muy pocos lo escucharon (ni la justicia ni el alto clero católico):

“Por si acaso hubiéramos olvidado que la verdadera Navidad se da en un contexto trágico de opresión y dominio, de inseguridad y puertas cerradas, de persecución y exilio, y aun de verdadero genocidio, los acontecimientos de estos días en Chelalhó nos lo vienen a recordar. La dicha más grande que el mundo ha conocido, el nacimiento de nuestra carne del Verbo de Dios, irrumpe en medio de la más densa niebla. La Navidad de este año es para el pueblo cristiano de nuestra Diócesis, de nuestro estado y del país entero, una Navidad luctuosa. No sólo es ignominioso el número comprobado, hasta el día de hoy, de muertos (45) y de heridos (25), muchos de ellos menores de edad, sino sobre todo el clima de violencia creciente e impune denunciado a las autoridades que lo podían haber frenado con anterioridad a este indignante desenlace.

“Son tantas las circunstancias agravantes que hacen de este doloroso acontecimiento un verdadero crimen contra la humanidad: el hecho de que el ataque fuera perpetrado por hombres adultos, armados, contra un grupo mayoritariamente de mujeres y niños desarmados; que ese grupo victimado (‘Las Abejas’) sea uno que ha hecho profesión pública y desde hace tiempo de su opción por los medios civiles, pacíficos y no violentos para la consecución de sus demandas, aun cuando viven y trabajan en el corazón de una zona donde la violencia se ha enseñoreado hasta el punto de ser obligados a abandonar sus casas y poblaciones, pues en Acteal se encontraban ya en calidad de desplazados; el hecho de que el ataque se haya verificado en el momento en que estaban reunidos en la ermita del poblado, orando por la paz; y seguramente orando por quienes les perseguían. Conocemos que tal es la calidad cristiana de esos hermanos y hermanas.

“¡Qué horrible paradoja que el mismo día en que pudieron ser abiertas algunas ermitas que habían estado cerradas y ocupadas por grupos armados de civiles y de policías, en una ermita de Los Altos hayan sido masacrados todos estos cristianos! En el espacio de lo sagrado irrumpe la violencia. ¡Y para este pueblo tan hondamente religioso! Toda la tradición judeo–cristiana de que los templos son Santuarios para los perseguidos, aquí ha sido pisoteada. A muy temprana hora de hoy  las autoridades del estado han ordenado recoger todos los cadáveres, quizás con argumentos jurídicos o sanitarios. Ello es un agravio más a los sobrevivientes de la masacre. Ellos han venido hasta nosotros, suplicantes:

“–¡Queremos enterrar a nuestros muertos. No dejen que se los lleven!

“Quien conoce el alma indígena sabe hasta qué punto es existencialmente indispensable hacer el duelo, llorar a los muertos. ¿Será que hasta ese consuelo les van a quitar? Sólo la fe y con ayuda de la revelación podemos comprender que así es la Navidad verdadera. Esta, y no la de la sociedad de consumo es la que permite entender el misterio de la Encarnación. Aquí, en Chiapas, algo nuevo está naciendo, y no concluirá el parto sin estas dosis estrujantes de dolor.

Cuánto trabajo nos cuesta, en este momento, decir: ¡Feliz Navidad! A nuestra sensibilidad humana nos parece que el Niño nace muerto”.

(Acteal).
17 Diciembre 2016 04:07:00
¿Peña populista?
Le falta el carisma. Populismo. Lejos de significar una tosca operación de manipulación política e ideológica, el populismo constituye una estrategia dotada de sentido para afrontar determinadas coyunturas históricas.

Tal asegura el investigador Ernesto Laclau, pero en México el populismo es piedra de escándalo que arroja el sistema contra votantes ignorantes, timoratos y manipulados.

El discurso oficial apuesta a la democracia y rechaza el populismo, ¿pero en qué consiste la democracia? ¿Qué es el populismo? En la retórica oficial “democracia” vino a su­plantar al vocablo “revolución, del que se usó y abusó hasta López Portillo. Por cuanto al populismo, he preguntado a Mayahuel Mojarro, licenciada y maestra en Filosofía Política, buena discípula de Bobbio, Villoro y tantos más:

–¿Esa democracia de que tanto se ha­bla en el discurso oficial?

–Nuestra democracia, contesta Mayahuel, ¿podemos seguir fiándonos de un sistema de gobierno donde las desigualdades sociales son cada vez más agudas y donde la libertad sólo es liberad de decisión, mas no de realización de lo que se decide? ¿Qué sentido tiene esa “libertad”, cuando no se tienen posibilidades tácticas de ejercerla?

–¿Y del populismo, tan satanizado, tan vivo y actual?

–No es intrínsecamen­te negativo. El sistema de poder minimiza aquel conjunto de demandas sociales que no satisface, y que ni siquiera escucha; un sistema insensible a las demandas de las masas sociales propicia el populismo, que no es una ideología, precisamente, sino una estrategia política que puede presentarse en toda clase de ideologías: liberalismo, socialismo, “democracia”. Aquí mismo, en nuestros pueblos al sur del Bravo, cuántos movimientos populistas no fueron la respuesta lógica a sistemas electorales controlados por dictadores y oligarquías. Fue así como han surgido los líderes de gran arrastre popular, de Perón a Hugo Chávez, y entre nosotros López Obrador, todos con sus características especiales, con sus formas de ser. Son esos los que conmueven multitudes.

El populismo, según sus analistas, no cabe en una sola definición. El populismo es el llamado de un líder a un pueblo contra los políticos y los intelectuales que lo traicionan. “Llamado al pueblo profundo contra los malos representantes: evocación de aquello que define y que une contra lo que divide y el olvido de lo esencial”. El populismo, según afirma A. Dorna, es mencionado por todos en todas partes, sin que de forma categórica logren ponerse de acuerdo a la hora de definir ese fenómeno que bajo diversas formas se presenta en países de aquí y de allá, como el México que en el 2000 entronizó a Fox, afirmó la estudiosa. Mis valedores:

¿A qué se debe el regreso de un populismo que la democracia burguesa-liberal decía haber desterrado? A que los populistas carismáticos, leo en el análisis respectivo, representan la respuesta política a una situación de crisis institucional originada en el descrédito del aparato de Gobierno y las instituciones del Estado, los partidos políticos y los procesos electorales, los poderes de la Unión; el modelo económico, en fin. “El populismo (A. Pessin) es un hecho colectivo, un saber social que no puede entenderse sin la dialéctica de lo consciente y del inconsciente colectivo (...) Toda manipulación del aparato simbólico global es de hecho decisiva en la renovación o la transformación de las relaciones sociales, lugar estratégico y táctico entre grupos rivales”.

Y que lejos de ser un rasgo de inmadurez propio de sociedades atrasadas, el populismo es una dimensión constante de la acción política que en mayor o menor grado está presente en todo discurso político. (Seguiré después).
15 Diciembre 2016 04:00:00
La esclava moderna
Eso es la trabajadora doméstica, mis valedores. Como ocurre con la mujer, el anciano, la madre y demás grupos humanos oprimidos del macho, la mala conciencia del mundo “civilizado” celebra puntualmente el Día Internacional del Trabajo Doméstico. Esto ocurre por los rumbos de julio; ya después, a seguir con los maltratos a la “gata”, la “chacha”, la...

Y que la empleada doméstica trabaja por sueldos ínfimos, sin prestaciones laborales ni servicios médicos, a lo que hay que agregar la discriminación por parte de la patroncita: india, floja, sucia, tragona, en fin. Ah, pero en México, jura el discurso oficial, se han abolido racismo y esclavitud.

–¿Abolido? Cuando yo trato de exigir mis derechos me responden: ¿cuáles derechos, si tú eres sólo la gata?

Por salarios de hambre estas modernas esclavas tienen que cumplir jornadas laborales de entre 14 y 16 horas, recibir un trato despectivo por parte de sus patrones y para todos ser la “criada”, la “muchacha”, y no más. Aun cuando integran más de 2 millones que luchan por mejorar sus condiciones laborales, son víctimas de explotación, discriminación, abusos y hostigamiento sexual; porque, como se jacta el  hijito mayor:

–¡Para carne buena y barata –la de la gata! (Abyecto.)

Por que calculemos el trecho que nuestro país haya avanzado en materia de derechos humanos con la abolición del racismo  y la esclavitud de la auxiliar doméstica, transcribo a modo de parámetro, palabra a palabra, la escenilla hogareña que ocurrió en la Grecia de hace 25 siglos:

Corito: –Siéntate, Metro. ¡Y tú, levántate y acerca un asiento a la señora! Todo tengo que ordenártelo yo, porque tú, infeliz, no eres capaz de hacer nada por ti misma. Eres en esta casa no una esclava, sino una piedra.

Pero cuando mides tu ración de harina, bien que cuentas los granos, y si cae un tanto así, el día entero estás rezongando y bufando, que ni las paredes te aguantan. Sí, ahora ahí lo estás frotando y sacándole brillo; buena hora es, bribona. Bendice a esta señora, que si no fuera por ella ya te estaría dando de palos.

Metro.- Querida Corito, a mí también me tienen sufriendo este yugo; también a mí me hacen temblar de rabia, y día y noche ando ladrando como perro tras estas malditas. Pero lo que me hizo venir a verte.

Corito: - ¡Largo de aquí, imbéciles! ¡Son todas oídos y lengua, y en lo demás, pura pereza!

¿El asunto llevó a la visitante hasta la casa de Corito? Preguntar sobre el fabricante de cierto adminículo  consolador de mujeres solitarias, que  confeccionaba el zapatero. Mis valedores:

En 25 siglos, de la esclava a la “chacha”, ¿alguna evolución? Dos expresiones  que “exaltan” a la auxiliar doméstica. Sabines:

“Con la flor del domingo ensartada en el pelo, pasean en la alameda. La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan, por entre los niños y los globos, y charlan y escuchan la música que en el quiosco de la Alameda Santa María reúne a los sobrevivientes de la semana (.) Las gatitas (sic), las criadas, las muchachas de la servidumbre contemporánea, se conforman con esto. En tanto llegan a la prostitución”. (¿Que qué?)

¿México racista? ¿No? (Uf.)
10 Diciembre 2016 04:00:00
Mi retablillo anual
El martes, muy de madrugada, afirma el Nican Mopohua, se vino Juan Diego de su casa de Tlatilolco, y cuando venía llegando al camino que sale junto a la ladera del cerrillo del Tepeyácac, por donde tenía costumbre pasar, dijo: “Me voy derecho, no sea que me vaya a ver la Señora”.

Pero ahí salió a su encuentro al otro lado del cerro y le dijo: “¿Qué hay, hijo mío, el más pequeño? ¿A dónde vas?”.

“Niña mía, voy a causarte aflicción: voy presuroso porque está enfermo un tío mío, Juan Bernardino, y voy a llamar a un sacerdote”.

Pero ahí siente Juan Diego, como escalofrío, que la Señora del cielo mirábalo con su modo de mirar, y que leía en lo profundo de su ánima. Avergonzado de su mentir clavó una rodilla en tierra: “Y a ti cómo engañarte, Niña mía, cómo engañarte. De intento torcí mi andadura para hacérteme el perdedizo, por lo que ahora te he de decir: anoche mi tío Juan Bernardino, en sus delirios de fiebre, tuvo una revelación. En viéndome llegar se me quedó observando, y pegando un gran suspiro, clamó:

“¡Bienaventurada mi sangre! ¡Mi sobrino llegará a los altares!”, y sus ojos, niña mía, fulguraban.

(La Señora del Cielo, mansas pupilas, miraba a Juan Diego, y sonreía...)

“Entonces me eché a dormir, pero cuál dormir. ¿Yo a los altares? Eso significa que la Niña del Cielo va a convertir el desierto en rosas, y las rosas de la tilma en el milagro de su Imagen del Tepeyácac, y que al prodigio la cristiandad va a edificar capillas, ermitas, templos y basílicas a la honra y gloria de Dios y su Madre santísima”.

(Ella, sonriendo, le extendía sus brazos.)

“Lo supe entonces: de todos los rumbos de la rosa van a acudir hasta ti romeros y suplicantes, pero también un pontífice protagónico, reaccionario y dado a los viajes, que va a contemplar a mi México sumido hasta el cuello en la pobreza global, a una comunidad flagelada por el modelo neoliberal, y un descontento que amenaza tronar no como el cambio racional de una ciudadanía que aprendió a pensar y crea la táctica para darse un Gobierno al que obedecer como su mandante, sino como las masas saben estallar: a lo espontáneo. ‘Ah, no, ¿revolucioncitas a mí?’.Y el papa de Roma va a urdir el truco de darles un santito indígena, pararrayos de la cólera popular. Yo, niña mía, mirándome de santo reaccionario intentaba dormir, pero el sueño, andavete”.

(Vio entonces, o figurósele, que se añublaba el mirar de la Niña.)

“Y así, Madre del Cielo, presentí que mi expediente, que en cosa de cuatro siglos había dormido en santa burocracia, de repente iba a levantarse y a andar, y que en el amanecer del 21 estaría yo en mi nicho, santo de palosanto”.

“¿Y tal presentimiento atribula tu pecho, hijo mío?”.

“Y cómo no. ¿Te imaginas al más pequeño de tus hijos tieso en su nicho, con la marabunta de penitentes a mis pies –a mis sandalias–, exigiendo de Dios por mi intercesión el milagro que su propia ignorancia les impide realizar por sí mismos, el día que anden espantados porque Peña les va a arrebatar su petróleo, su luz, y el cachito de patria que aún les quedaba? Tú has de perdonar a la más pequeñaja de tus criaturas, ¡pero aureola no! ¡Todo lo que tú quieras, niña de mis ojos, pero santo no!”.

La de Guadalupe, entonces, juntó sus manos, ladeó su cabeza, suspiró y parece que sus pupilas se rasaban de lágrimas. Y así se nos quedó en la tilma. (Obsérvenla).
08 Diciembre 2016 04:00:00
‘¡Compatriotas!’
Aprended, flores, de mí / lo que va de ayer a hoy / que ayer maravilla fui / y hoy sombra de mí no soy...

Chía-Chía. ¿Cómo era ese panda de la media cuenta secreta. Feo, cascorvo, pelón, orejón, rostro asimétrico chicoteado de tics. Pero, mis valedores: quién como ciertos periodistas, reporteros y artistas de la lente para trasformar un redrojo en toda una fina estampa, y un mísero cocuyo en el Quinto Sol, y un gusano en crisálida, y un oso panda en rey del zoológico. Esto durante 6 años justos, que con él resultaron injustos de punta a rabo. El matutino:

“El gran movimiento en el aeropuerto fue motivado por el arribo de Chía-Chía, que llegó de Chicago. De inmediato fue transportado al zoológico de Chapultepec, donde fue colocado en un albergue aislado en tanto se aclimata y se acostumbra a sus nuevos compañeros”.

(A los que nunca logró acostumbrarse: Colosio, los Ruiz Massieu, más de 300 perredistas de los honestos de la base social, no de los chuchos colaboracionistas y migajeros). Después íbamos a comprobar que de Chicago se trajo las mañas y mafias de Al Capone. Que venía a “contraer nupcias” con alguna osa mexicana. ¿A contraer nupcias? ¡A violarla, vejarla, desflorarla y saquearla, y empobrecerla todavía más, padrotillo válido de la ocasión! Hoy sigue engullendo, con toda su parentela, las buscas de media cuenta secreta y más.

Mis valedores: ¿No es cierto que ese Chía-Chía nos vino a resultar un panda de muy buenas acciones... de teléfonos, que luego malbarató “al amigo Slim”, uno de sus tantísimos prestanombres? No, y aquel benemérito Canal 13, por aquel entonces propiedad del Estado, que más tarde el
panda Raúl.

Tales animalejos, ayer consentidos en el zoológico, hoy no son ni su sombra, pensaba yo, pero qué equivocado estaba, porque dije cuando el panda “compatriota” cayó de su pedestal: ¿Qué fue del Chía-Chía, qué es de él en este día? Después de arrastrar por La Habana y Dublín su estigma de judío errante, hoy, como ayer, Chía-Chía es animal execrado, vilipendiado, expulsado de su jaula, del zoológico, de todo Chapultepec. Equivocado estaba.

Porque aquí lo inaudito, lo que debería avergonzarnos: aborrecido por los visitantes del zoológico instalado en Los Pinos, Chía-Chía anda moviendo sus influencias para manejar, una vez más como hace años, a todo el animalero de miércoles ante el que fue el rey, el pavo real de todo el gallinero. El aborrecido dañero quiere volver, y acá bajita la mano lo está logrando como en los tiempos aquellos en que se desgañitaba, vocecilla de pito de calabaza:

–¡Mother–nización, compatriotas! ¡Pronasol!

¿Pero nosotros, en tanto? Ah, qué nosotros.

Habría de venir más tarde un cierto oso panda que a todos nos pasó a pandear. Inofensivo parecía, e insignificante tras de sus antiparras, pero el felón enseñó las uñas y nos resultó, con Echeverría, el peor, porque nos embombilló Fobaproa, rescate carretero y una deuda externa inflamada como maligno tumor. No por propia iniciativa nos pasó a tiznar, que sólo acató las órdenes de su domador, un tío Sam del que el panda vivió, por el que vivió, con el que vivió y vive hoy día, donde el tío lo tiene y mantiene domesticado en la jaula –de oro– de algún zoológico en Washington. Dándole el pan en la boca.
03 Diciembre 2016 04:00:00
Como a un dios lo adorarás
Secuela del Día Internacional contra la Violencia de Género, ofrezco a ustedes este muestrario del más refinado machismo y de la misoginia más repugnante en personajes y escritos de la cultura universal, con la disculpa que pudiese otorgárseles: todos ellos fueron hijos de un tiempo y de unas circunstancias determinadas. Aristóteles, para empezar, filósofo griego del siglo 4 antes de nuestra, era que iba a afirmarlo: “Por ley natural unos hombres nacen libres y esclavos los otros”. Su postulado sobre la mujer: “La naturaleza sólo hace mujeres cuando no puede hacer hombres. La mujer es, por tanto, un hombre inferior”. (¿Lógico?)

En el 18 a.C. Hammurabi en el código famosísio que “concibió bajo inspiración divina”:

“Cuando una mujer tuviera una conducta desordenada y dejara de cumplir sus obligaciones del hogar, el marido puede someterla y esclavizarla. Esta servitud puede, incluso, ejercerse en la casa de un acreedor del marido y, durante el período que durase, le es lícito (al marido) contraer un nuevo matrimonio”.

Y ya en los terrenos de Alá: “Los hombres son superiores a las mujeres porque Alá les otorgó la primacía sobre ellas y dio a los varones el doble de lo que dio a las mujeres. Los maridos que sufrieran desobediencia de sus mujeres pueden castigarlas, abandonarlas en sus lechos e incluso golpearlas. No se llegó al hombre mayor calamidad que la mujer”. (El Corán, libro sagrado de los musulmanes, “dictado” por Alá a Mahoma en el siglo 6.)

Las Leyes de Manu, Libro Sagrado de la India: “Aunque la conducta del marido sea censurable, aunque este se dé a otros amores, la mujer virtuosa debe reverenciarlo como a un dios. Durante la infancia, una mujer debe depender de su padre; al casarse, de su marido; si este muere, de sus hijos, y si no los tuviera, de su Soberano. Una mujer nunca debe gobernarse a sí misma”.

¡San Pablo también! En el 67 de nuestra era: “Que las mujeres estén calladas en las iglesias, porque no les es permitido hablar. Si quisieran ser instruidas sobre algún punto, pregunten en casa a sus maridos”.

Lutero, teólogo alemán, reformador protestante, siglo 16: “El peor adorno que una mujer puede querer usar es ser sabia”.

“Los niños, los idiotas, los lunáticos y las mujeres no pueden y no tienen capacidad para efectuar negocios”. Enrique VIII, rey de Inglaterra y jefe de la Iglesia anglicana, siglo 16.

“Todas las mujeres que sedujeran y llevaran al matrimonio a los súbditos de Su Majestad mediante el uso de perfumes, pinturas, dientes postizos, pelucas y relleno en caderas y pechos, incurrirían en delito de brujería y el casamiento quedaría automáticamente anulado”. Constitución Nacional Inglesa, siglo 18.

Lo inaudito: “La mujer debe adorar al hombre como a un dios. Cada mañana debe arrodillarse nueve veces consecutivas a los pies del marido y, con los brazos cruzados, preguntarle: Señor, ¿qué deseas que haga?”, Zaratustra, filósofo persa, siglo 7 a.C.

¡Y Le Mánager de París, tratado de conducta moral y costumbres de Francia, siglo 14:

“Cuando un hombre fuera reprendido en público por una mujer, tendrá derecho a golpearla con el puño o el pie y romperle la nariz para que así, desfigurada, no se deje ver, avergonzada de su faz. Y le estará bien merecido, por dirigirse al hombre con maldad y lenguaje osado”.

Espeluznante. ¿Y ese rostro amoratado de la víctima porque al macho no le sirvió caliente la cena ahora que de madrugada le llegó intoxicado de licor? ¿Ese qué? (Uf).
01 Diciembre 2016 04:00:00
‘Ha muerto el marxismo’
Tal fue el anuncio de Ratzinger antes de su visita a la Isla en 2012, ese mismo Benedicto XVI que en febrero de 2008 exhortaba a los católicos cubanos: “No desfallezcan bajo un Gobierno comunista. Ustedes sigan regando la viña del Señor”.

Mientras tanto Tarcisio Bertone, por aquel entonces secretario de Estado de El Vaticano, pedía a los cubanos “recordar a Juan Pablo I”, y solicitaba a Cuba espacio sin límites para actuar en la Isla, sobre todo en el área de la educación. Pero la concesión inaudita que le proporcionó un gobierno emanado de la Revolución:

“Abrir uno de los canales de Tv para que la misa que ofició Bertone llegase a todos los cubanos”.

Así pues, se intentaba que el educador de los cubanos fuese nada menos que Ratzinger, Gran Inquisidor que se aferraba a la práctica de oficiar la misa a la usanza del viejo ritual, en latín y de espaldas a los asistentes, gesto que representaba un fuerte y significativo apoyo a la vieja liturgia”. Ahí aparecía el fantasma del ala autoritaria del catolicismo, la Contrarreforma, dentro de la cual se consolidan unas tendencias del Ratzinger reaccionario que se manifestaron desde que encabezaba la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Fueron aquellos los tiempos en que los observadores externaron aquel temor: “Sí, seguro, existe el riesgo de que se cierren puertas y ventanas. El peligro de levantar de nuevo el puente levadizo de la Iglesia como fortaleza no es ilusorio, como tampoco es ilusoria una santa alianza entre Roma y el piadoso dólar libre contra el comunismo ateo. La advertencia es clara y fuerte, es un grito de alarma que reflejó los temores que rodearon el Sínodo extraordinario reunido en Roma en el 2005, donde los sectores progresistas tuvieron sobradas razones para temer una regresión de la Iglesia católica. “A contrapelo de las esperanzas de renovación y cambio que albergaban muchos fieles católicos, afirma el analista Martínez García, el cónclave cardenalicio decidió algo peor que mantener a la Iglesia anclada en el conservadurismo: llevarla a una regresión de décadas o de siglos y entregar el trono papal al cardenal alemán Joseph Ratzinger, brazo represor del Vaticano”. (Esa Iglesia, ese cardenal, ese pontífice, reclamaban al Gobierno de Cuba “espacio sin límites” para educar a los herederos de Sierra Maestra. Grotesco.

Ahí fue la protesta de muchos obispos, entre ellos los de Estados Unidos, protestas que el Pontífice no contestó, prefiriendo evadir el debate. “Discutir sobre nosotros mismos y problemas de poder, sería un triste espectáculo”. Su acrobacia verbal a nadie convenció. Nadie en Roma ha olvidado que el detonante que agravó la polémica sobre el papel de Roma frente a las conferencias episcopales progresistas fue el propio Ratzinger.

Conclusión: “Nadie puede negar la sordera cada vez más grande del Norte y de El Vaticano ante la creciente miseria del Sur, torturas y violaciones de los derechos humanos, cuestionamiento generalizado de los valores morales y sociales tradicionales, creciente indiferencia religiosa del antiguo Occidente cristiano, fortalecimiento de las iglesias jóvenes aferradas a sus propios valores”.

Los desafíos que este siglo lanza a la Iglesia son múltiples y radicales. En el Sínodo extraordinario celebrado en 2005 fueron derrotados los partidarios de una Iglesia cada vez más intensa e involucrada en los problemas políticos, económicos y sociales del mundo. Se impusieron quienes buscan una dimensión estrictamente espiritual para esta misma Iglesia. Lástima.
26 Noviembre 2016 04:00:00
Escamocha de la historia
Eso, y no más, es y ha sido usted, señor expresidente: un bodrio maloliente que al finalizar su mandato cayó a plomo en el desván de la historia, para nunca más.

¿Un recuerdo positivo para la ciudadanía mereció su paso por la Presidencia? ¿Un busto de bronce, un óleo, o al menos el retrato hablado? Desde su caída del poder ya para nada se habla de usted. Ni para mal, señor expresidente, que tal es el destino de los mediocres, y usted lo es de tiempo completo, sin un asomo de carisma y magnetismo
personal.

Usted, encuevado en algún escondrijo de esta ciudad, en silencio bebe a estas horas (¿o ya exalcohólico?) y devora las utilidades que le arrojó su paso por los dineros públicos Y es que su Gobierno fue el de la corrupción y el auge económico de oligarcas que se sirvieron de usted como de un monigote para medrar. ¡Y lo que dio a ganar a los tales, que a su real antojo lo manejaron, dándole a usted tan sólo la vanidad de las primeras planas! Lo que a sus espaldas se habrán reído esos que “haiga sido como haiga sido” instrumentaron una transa monumental para que usted afianzara su mandato y ellos sus ganancias ilícitas.

Execrado en su momento, despreocúpese: ya nadie se acuerda de usted. Si acaso llevó a cabo alguna acción meritoria para el país, ¿qué vale, si fue bautizada con sangre? Porque con sangre escribió usted su biografía personal, y como carnicero va a pasar a la historia. Porque pequeñajo como es, y rencoroso y empecinado (mixtura horrorosa), apenas llegado a la Presidencia decidió, violencia compensatoria, enseñar la mecha corta y exhibir el postizo poder. ¿Qué reportes le llegaban cada día a su escritorio? Catálogos; muertos y heridos. La cosecha sangrienta, señor, a diario dejaba comaladas de viudas y huérfanos, de padres sin hijos e hijos sin padres, de parientes desaparecidos y familias desintegradas en medio del luto, el dolor y las lágrimas. ¿Derechos humanos entre duelo y clamores?

Centenares de pueblos fantasma, en llamas algunos de ellos, generó su carnicería. Cada mañana, señor, su despacho sudaba sangre. Era usted el soberano de la nota roja. La industria del periodismo le vivía agradecida porque las cotidianas acciones de usted fueron la materia prima, chorreante de hemoglobina, del condimento con qué alimentar a unas masas enfermizas de sadismo, de morbo y crueldad. Pero eso sí: misticoide y dogmático, en el oficio de matancero siempre supo invocar a su Dios. Que su Dios aprobaba la carnicería, lo juraba besando la cruz. Horripilante.

¿Malo, perverso, sanguinario por naturaleza? No, sus tamaños no le alcanzaban. Dipsómano y ya. Es usted un adicto al licor que durante los años de su gobierno bien que supo disimular su enfermedad, pero a nadie pasaba inadvertido que borracho activo o pasivo, sus medidas de gobierno parecían obedecer siempre a los consejos de la botella, impartidos de boca a boca. Tantos cadáveres atestiguan su paso por el gobierno, ¡y a usted nadie lo ha agredido físicamente, si no es el licor a sus hígados! Perito en masacres y genocidios, señor expresidente, nada me sorprendería que volviera usted al gobierno, esta vez como asesor de Trump.

En fin, allá usted, pero yo, cándido que no fuera, desde acá le pregunto: ¿duerme tranquilo en su cama, abstemio y en la compañía de una esposa nada agraciada físicamente, por cierto? En cuanto a mí eso fue todo, expresidente G.W. Bush. (Uf).
24 Noviembre 2016 04:00:00
Gobierno y mulas
La crisis económica.- Una crisis que los encargados de la economía debieron prever, pero que nada hicieron por evitar. Ellos han estudiado, hasta donde lo permite la deficiencia de los conocimientos económicos, la cuestión de los periodos críticos, recurrentes, sin llegar a ningún resultado positivo.

¿Efectos crispantes de Trump? ¿Ineptitud de Carstens y Meade Kuribreña? ¿Ustedes aceptan estos conceptos? Yo no. Difiero de la opinión del articulista porque,  entre otros motivos, su texto fue publicado no en El Financiero de hoy, sino en El Demócrata de hace un siglo corrido. Si traigo a nuestra realidad del día de hoy es para que juzguen ustedes si alguna vigencia pudiesen exhibir en el México actual. Ahí mismo, en el matutino, noticias y comentarios de requemante actualidad:

Rodolfo Gaona triunfa en Puebla. El pueblo, al terminar la corrida, trataba de sacar en hombros al torero, pero éste rehuyó modestamente ese homenaje de la afición poblana.

Nuestra pobre democracia. La abstención es un delito por culpa; la comisión de fraudes en las elecciones es un delito con agravantes. Si hay que reformar, la solución no es reformar en la superficie, en las epidérmicas leyes de procedimientos, sino irnos a la médula. Estamos casi privados de un verdadero Poder Legislativo; puesto que no ha podido expedir ni una sola ley de importancia, ¿para qué le sirve a nuestro país?

Anuncios clasificados: Vendo mi casa en la 2ª. calle de Camelias 46. Mide 722 metros cuadrados. Vale 4 mil.

Los héroes de la crisis.- Cuando los precios fueron aumentando, los jornales, los sueldos y las utilidades de las clases obreras iban a la zaga de los precios. El patrón se resistía y el trabajador se empeñaba, y en medio del sacrificio se infló terriblemente el costo de la vida. Las víctimas son las mismas de siempre: los obreros que viven de su trabajo, las clases medias y submedias. Contener o suprimir la especulación es algo heroico y digno, pero, desgraciadamente, la creación de comisiones oficiales en medio de una crisis sólo contribuye a llevar la especulación hasta el propio seno del Gobierno.*

Deportes.-  Jorge Carpentier se prepara; sostendrá una lucha con el campeón estadunidense Jack Dempsey.

La severa crisis global.-  Señores comerciantes: ustedes siguen en sus trece, sosteniendo montos inverosímiles, con perjuicio de nuestras clases populares. El motivo de las huelgas, el aumento de salarios que los obreros exigen es debido a la actitud crecientemente utilitaria del comercio. Seamos razonables, ajustémonos a lo justo y equitativo, evitando efervescencias y trastornos que afecten la tranquilidad pública. Pongamos nuestro contingente de patriotas verdaderos. Con las estrangulaciones no se consigue sino la asfixia y la muerte. En las primeras huelgas sentirán los del dinero las duras lecciones que el pueblo, arrastrado por el hambre, ha dado al comercio en no pocas ocasiones. ¡Y no queremos huelgas, ni brazos que se levanten airados demandando justicia! ¡Es preferible hacer justicia antes de que se derrame el torrente de las indignaciones populares!Un ensayo de reconstrucción.- No hay que gastar las energías inventando esquemas y tramando proyectos y planes de saliva. Hay que hacer planes sobre la tierra. La palabra reconstrucción sólo adquiere vida y consistencia cuando se une a los conceptos de acción, de progreso, de fuerza y de trabajo efectivo.

Mulas. 40 mansas y 32 brutas. Niño Perdido 82.

Tal era hace 100 años este país gobernado por Venustiano Carranza. ¿Y el de hoy, gobernado por Peña?  Es México, nuestro país. ¿Y nosotros? (¿Nosotros qué?)
19 Noviembre 2016 04:00:00
El país de las cruces ardientes
Y vamos nosotros, la raza blanca, a expulsar judíos y gitanos, ilegales y refugiados, inmigrantes y musulmanes, negros y homosexuales, entre otros indeseables para nuestro país.

Ahí la doble moral de los primacistas de Trump: productores de una exuberante industria de pornografía y prostitución, hace tiempo se escandalizaron porque una cantante negra mostró ante el público, a lo inadvertido, un raigón de seno. Al propio tiempo esa comunidad que es flor y espejo de racismo y discriminación en agravio de negros y de extranjeros (de mexicanos, concretamente, “esos grasientos color de lodo, frijoleros del sur”) se crispó, indignada, ante el timbre postal que mostraba la figura de ese extraño espécimen color negro que entre nosotros caía en los terrenos del exotismo barato: Memín Pingüín, bienamado de los pobres de espíritu que consumían semejante escamocha. La estampilla fue retirada de circulación.

Qué país el del gringo, mis valedores, y el de nosotros, qué país.

Por evidenciar ese doble discurso de los vecinos me acerco a cierto estudio de Carlos Fontanellas sobre la dificultosa coexistencia del negro norteamericano con sus paisanos de piel blanca durante los tiempos de la Guerra Civil, y sí, aquí algunos apuntes:

En un principio fue la rivalidad entre los confederados esclavistas sureños y los estados del norte de Estados Unidos que los llevó a la Guerra de Secesión de 1861-65. Los esclavos negros intuyeron la gran oportunidad para luchar por la libertad y la igualdad, mientras en el norte los negros libres intentaron enlistarse con las fuerzas de la Unión. Su entrenamiento militar fue prohibido por la policía. El gobierno federal evitó el alistamiento de negros en el ejército. Lincoln los rechazó en 1861 y en los años siguientes. La presencia activa y la agitación de las masas negras preocuparon al gobierno, que creó un departamento de colonización, destinado a retornarlos a África o a alguna isla del Caribe. Tal política fracasó.

El negro, por fin, logró enlistarse en el ejército, pero fue objeto del encarnizamiento sureño, que se negó a tomarlos prisioneros; los heridos eran asesinados; el ejército los discriminaba; se les cerraba la posibilidad de ascenso a cualquier rango militar y se les pagaba la mitad del salario que al soldado blanco. Muchas compañías de combatientes negros, ante el problema de la paga, adoptaron la digna postura de no aceptarla.

Paulatinamente se gestarían nuevas formas de explotación de los campesinos negros, quienes fueron forzados a regresar a las plantaciones. Ante su resistencia se emplearon métodos represivos de enorme violencia.

El ejercicio del sufragio lo ejercieron los negros bajo el terrorismo racial de los oligarcas que, para mantenerlos alejados de las urnas, emplearon argumentos engañosos, propagaron atemorizantes amenazas, a lo subrepticio organizaron y armaron bandas y crearon sociedades secretas con objeto de imponerse y coaccionar, mediante la tortura, la violencia y el crimen, tanto a los negros como a los simpatizantes blancos.

De entre ellas hay que mencionar al Ku Klux Klan, integrado en 1865 en Pulaski, Tennessee, como un club de jóvenes pertenecientes a familias prominentes que rápidamente se extendió por los estados del sur hasta quedar formalmente organizado en 1868, para oponerse a “la influencia africana en el gobierno y la sociedad, prever la entremezcla de razas y defender la supremacía política y social de la raza blanca”.

Otra organización terrorista de los terratenientes se nombró Caballeros de la Blanca Camelia (Louisiana, 1867) que se extendió con rapidez. La cruz en llamas iluminó los linchamientos de negros, y de repente.

(¡Trump!)

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