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José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
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23 Abril 2017 04:00:00
Alburemas
“La gente que desconoce lo que es el abur, dice que es una forma lépera, soez, obscena de hablar del mexicano, y mienten como un ‘Lovable’.” Salvador Flores Rivera, compositor, cantante y escritor mexicano.

Si recordaran amables lectores, en la entrega 96 de esta columna hablamos de las Humoradas de don Ramón de Campoamor diciendo de algunas de ellas, que si se les daba un orden distinto a las pausas ortográficas originales, se transformaban en auténticos retruécanos o albures, como los conocemos en nuestra amada patria.

Consecuencia de lo planteado en dicha entrega y derivado de la plática sostenida con una persona que no sé por qué extraña razón, en algún momento de esos de aburrimiento se puso a comentar que la exposición de cierto funcionario, no recuerdo cuál, duró 69 minutos, empezando a intentar chancearme con tal número cuyo significado supongo todos conocemos su connotación, y habiéndole respondido yo con alguna güarrada de las que acostumbro.

Terminó comentando dicha persona que el albur nunca podrá ser algo que denote cultura y mucho menos sea afín a género literario de cualquier tipo. Diciéndole el que esto escribe que se encontraba en un error, dado que incluso con dicho estilo de habla o humorístico se podían hacer versificaciones o poemas, los cuales han sido bautizados por quienes los practican como alburemas.

Y no sólo para demostrar mi decir, sino sobre todo para solaz de Ustedes, que me prodigan su amable tiempo y lectura cada domingo, dejo algunos de los mencionados que he tomado tanto de libros publicados por autores que los frecuentan, como de libros virtuales que me han hecho llegar amigos afectos tanto a la poesía como al retruécano; mismos que espero además, si no son entendidos, sirvan al menos para que, como se dice coloquialmente, vayan cogiendo barrio:

FATALISMOS


No sería por la fortuna,

sino por paciencia y arte

que estando tú por la Luna

un burro llegara a Marte.

MINUSCÁLIDO

No te me bajes del banco

ni se te caliente el ojo,

ya ves que de día soy manco

y de nochecita cojo.

OLÍMPICAS I

En las olímpicas cuotas,

a veces no importan tallas,

para el grandote hay derrotas,

y para el chico medallas.

OLÍMPICAS II

No te arrugues por perder,

ni te me vayas de lado,

porque a veces a ti te

toca la de haber ganado.

TEATRAL

En Otelo será malo

si es que te llenas de pena

cuando ese Chespier mentado

te meta el negro en la escena.

HÉRCULES

Hércules lleno de gloria

es dios con gran pedigrí,

cuando conoces su historia

Herculito te hace… así…

EXPERIMENTADAS

Para mayor experiencia

no te enviaré a Elba Romero

ni a Graciela Condoleza

te mandaré a Alma Madero.

JAQUECAS

La jaqueca hay que evitar

porque es fea la cosa esa,

si sientes que se te va

toda entera a la cabeza.

DALTÓNICO

El daltonismo, señores,

es asunto poco sano,

hoy el color del camote

es el rosa mexicano.

RETRASO

Si ya te ha vencido el sueño

y has salido retrasado,

tienes que subirte al Metro

aunque te toque parado.

Y SE NOS MURIÓ EL POETA

Murió el poeta Lazcano

envuelto en unas chaquetas,

PELOTEO

No es lo mismo juguetear

con las bolas de ping pong

que atreverse a raquetear

las pelotas de King Kong.

MISTICISMO

Aquel que al fervor se asoma

da las gracias donde puede,

pero tú dalas en Roma,

en donde la Santa Sede.

DE SUSTOS

El asustar a la gente

es un proceder muy malo,

no me asustes de repente

porque me quedo hecho un palo.

SUICIDIO

Un pobre diablo se ahorcó

de manera poco adusta,

pues para hacerlo escogió

la reata de la tía Justa.

FILIALES

Tu prima es bien apretada

y tu hermanita es huraña,

tu mujer es agarrada

pero tu mamá es tacaña.

DESPEDIDA

Ya con esta me despido,

los dejo en paz y rezando,

y por mi alma ni me aflijo

ya me la irán persignando.

TAN TAN

Explicado el alburema

y el contexto en que se da,

al despedirme del tema

este miembro se les va.
16 Abril 2017 04:03:00
¡Café doble para todos!
“Doña Mercé, deme un café con piquete, yo bien lo sé, que todavía no ando cuete”. Pedro Infante. Cantante y actor mexicano.

Termino con esta entrega, la tercera dedicada a un mismo tema, los textos relacionados con el café, bendita infusión que no sólo nos regala un mejor despertar por las mañanas, sino que además en sus aromas nos transporta a lugares y personas específicas, cuyas siluetas son dibujadas por el humo que sale del recipiente en que es preparado o de aquel en el que es servido para disfrutarse. Es por ello que les dejo distintas frases sacadas de diferentes lugares. Disfrútenlas, si es posible con una buena taza de café en la mano; y en la mente y el corazón, las personas amadas con quienes nos transporta su delicioso aroma.

Los hombres me gustan tal como me gusta el café: caliente, fuerte y dulce como el caramelo. (Coffee. Supersister)
Una mujer es como una buena taza de café: la primera vez que se toma no deja dormir. (Alejandro Dumas)

Café para despertar, agua para hidratar y vino para sonreír. (Proverbio español)

Después el café se enfría. No dejes nada para después. (Anónimo)

De hecho, esta parece ser una necesidad básica del corazón humano en casi toda crisis importante: una buena taza de café caliente. (Rey Alejandro)

Le pedí un café y me dijo: ¡sólo queda-té! (Acción Poética)

Ni el vudú, ni polvos mágicos funcionan tan bien como una taza de café. (Mark Helprin)

¿Quieres algo para tomar? Sí, ¿qué me ofreces? Un futuro juntos ¿Y para tomar? Mi mano para que me acompañes y café junto a ti cada mañana ¡Acepto! (Micro Cuentos)

Un café para despertar, tus labios para seguir soñando (Juan Pablo Pumarino)

La felicidad se mide con tazas de café. (Parafraseando a T. S. Eliot)

La vida funciona a base de risas, amor y mucho café. (Anónimo)

Si no hay café para todos, no habrá para nadie. (Ernesto Che Guevara)

La buena comunicación es tan estimulante como el café negro, e igual de difícil de olvidar al dormir. (Anne Morrow Lindbergh)

¿La bebida de café se llama así por el color, o el color se llama así por la bebida? (Duda existencial)

Silbido, gorgoreo y goteo. Buenas cosas llegan a aquellos que esperan. Taza caliente de karma. (Haijku del Café)

Yo no tomo café para despertar, yo despierto para tomar café. (Penélope Renascimento)

Sólo el café irlandés provee en un sólo vaso los cuatro grupos esenciales de comida: alcohol, cafeína, azúcar y grasa. (Alex Levine)

Mi café favorito siempre serán tus ojos por la mañana. (Anónimo)

Se cambia más fácilmente de religión que de café. (Georges Courteline.)

Hay besos que saben a café y cafés que saben a besos. (Leoncio VII)

El café es un bálsamo para el corazón y el espíritu. (Giuseppe Verdi)

El café es negro como el demonio, caliente como el infierno, puro como un ángel y dulce como el amor. (Charles Maurice de Talleyrand-Perigord)

No hay nada como una taza de café para estimular las células del cerebro. (Sir Arthur Conan Doyle en voz de Sherlock Holmes)

El café debe ser negro como el infierno, fuerte como la muerte y dulce como el amor. (Proverbio turco)

Yo orquesto mis mañanas al son del café. (Harry Mahtar)

El café huele a cielo recién molido. (Jessi Lane Adams)

Él era mi crema y yo era su café. Y cuando nos ponían juntos, era algo realmente especial. (Josephine Baker)

Un beso en el pie / otro en tu boca / después del café. (Carlos Seabra)

El café tiene dos virtudes: es húmedo y caliente. (Proverbio holandés)

Tan pronto como el café llega a su estómago, sobreviene una conmoción general. Las ideas empiezan a moverse, las sonrisas emergen y el papel se llena. El café es su aliado y escribir deja de ser una lucha. (Honoré de Balzac)

Uno no ha bebido demasiado café si no es capaz de ensartar la aguja de una máquina de coser… cuando está en movimiento. (Jeff Bezos)

Si eso es café, por favor tráigamelo ya. Si eso es ya, por favor tráigame un café. (Abraham Lincoln)

El poder de la mente es directamente proporcional a la cantidad de café que se bebe. (James Mackintosh)

El café es el segundo mejor líquido que se puede derramar sobre el amanecer. (Drew Sirtors)

Te veo tomado café como desde hace tantos años y me resulta inevitable decirte que te amo. (Fernando Delgadillo)

Soy de aquellos que escriben café y derrama poemas. (Acción Poética)

¿Me vas a endulzar el café? No sólo el café, ¡te voy a endulzar la vida! (Lupita a Luis Manuel en la película Los Tres García)

Tenía un sabor distinto, extraño; su piel completa, pero sobre todo el sur de su vientre sabía a café cargado. (Quinque Duo Septem)

¿Cuál frase le gustó más, amable lector? ¿Con cuál se identifica mejor? Si fueron varias, mézclelas con su café cada mañana y verá cómo su despertar adquiere mucho más sentido…
09 Abril 2017 04:00:00
El café nuestro de cada día
Pues al parecer la anterior columna gustó. Comentarios no faltaron, desde el de un nuevo lector al que sin importarle sus filias y las mías encontró en el café un punto de coincidencia; hasta el de una dama sensible en el mejor de los sentidos que remoqueteándome el adjetivo de falócrata por mi tuit citado en la misma, trajo como pretexto la posibilidad de una nueva amistad. Y no me extraña, hablar de algo tan universal como el café siempre trae adeptos a compartir las propias experiencias en torno a una humeante taza y, círculo virtuoso, invita a compartirlas con una más, y más, y más…

¿Qué evoca el café? ¿A qué felices ayeres nos transporta? ¿Qué presentes nos llena con su olor? ¿Qué futuros forja con sueños elaborados degustando sus tan variados sabores? Las respuestas, son tantas como tazas de café son servidas cada día. Y para cita, un ejemplo: mis días SIEMPRE inician con una taza de café y una sonrisa. Es por ello que ahora quise traerles algunos poemas encontrados aquí y allá, y que tienen, si no como su protagonista principal el grano que da vida a nuestras vidas, a su infusión como parte fundamental en cada texto de los que se ponen a su respetable consideración.

El café
Tengo tu mismo color
y tu misma procedencia.
Somos aroma y esencia,
y amargo es nuestro sabor.
Tú viajaste a Nueva York
con visa en Bab-el-Mandeb,
yo mi Trópico crucé
de Abisinia a las Antillas.
Soy como ustedes semillas.
Son un grano de café.
En los tiempos coloniales
tú me viste en la espesura
con mi liana a la cintura
y mis abóreos timbales.
Compañero de mis males,
yo mismo te trasplanté.
surgiste y yo progresé:
en los mejores hoteles
te dijeron ¡qué bien hueles!
Y yo asentí ¡uí, mesié!
Tú: de porcelana fina,
cigarro puro y cognac.
yo de smoking, yo de frac,
yo recibiendo propina.
Tú a la Bolsa, yo a la ruina;
tú subiste, yo bajé...
en los muelles te encontré,
vi que te echaban al mar
y ni lo pude evitar
ni a las aguas me arrojé.
Y conocimos al Peón
con su café carretero,
y hablando con el Obrero
recorrimos la nación.
Se habló de revolución
entre sorbos de café:
cogí el machete... dudé,
¡Tú me infundiste valor
y a sangre y fuego y sudor
mi libertad conquisté...!
Después vimos al Poeta:
lejano, meditabundo,
queriendo arreglar el mundo
con una sola cuarteta.
Yo, convertido en peseta,
hasta sus plantas rodé:
¡Qué ojos los que iluminé,
que trilogía formamos
los pobres que limosneamos
el Poeta y su café...!
Tengo tu mismo color
y tu misma procedencia,
somos aroma y esencia
y amargo es nuestro sabor...
¡Vamos hermanos, valor,
el café nos pide fe;
y Changó y Ochún y Agué
piden un grito que vibre
por nuestra América Libre,
¡Libre como su café!
Nicómedes Santa Cruz

Sábado cinco de septiembre
Me perdí en su mirada,
Es que el color de sus ojos
me encantaban;
no eran azules, ni verdes.
Eran color café
café que quita el sueño
café que produce desvelos.
SephyroHidane

XXVII
Ayer fui un café por sorpresa,
un paseo furtivo,
un sol entre las manos
y algún beso perdido en las esquinas.

Fui tus palabras, tu semana
en medio de huracanes
tu compromiso, tus enojos,
un reloj con el tiempo para amarte,
tus huellas en el barro,
las sombras que cubrieron el camino,
el aire que adivina el pensamiento,
fui un hombre perdido por la calle
y algo más que feliz en diez minutos.

Hoy soy
las horas que me faltan para verte,
una carta en la mesa
y el papel que recoge mis palabras,
soy un hombre a la espera de tu risa
y la ilusión profunda que me lleva
a respirarte a todas horas,
soy lo que soy porque te pienso,
soy tu mensaje de mañana,
un sueño en que tu voz era la mía
Y tu nombre bailándome en la boca
Pepe Viyuela

Café, café, café; café a todas horas; café siempre que nos trae y nos lleva personas. Café como diría Sabines: ¡Qué nostalgia de ti cuando no estás ausente! (Te invito a comer uvas esta tarde o a tomar café, si llueve, y a estar juntos siempre, siempre, hasta la noche.)
02 Abril 2017 04:04:00
Un café cargado… de memoria
Cuando estudiaba primero de secundaria –¡sí, hace ya bastantes ayeres!, 35 para ser exactos–, en una de las clases de inglés que llevábamos revueltos alumnos de los tres grados, según el nivel de manejo del idioma, recuerdo haber leído una leyenda que nos llevó como ejercicio la maestra en turno relacionada con el origen del café.

La leyenda la recordaba casi de memoria, pero para no equivocarme, y a sabiendas de casi todo se encuentra en la red, fui con el señor Google y tardó nada en localizármela, casi exactamente como la recuerdo y con las mismas ilustraciones de aquel viejo ejercicio del lejano 1981. ¿Qué dice la leyenda? Se las transcribo tal como la volví a encontrar aunque, obviamente, traducida a nuestro idioma:

Un día como otro cualquiera, allá por el año 600, un pastor llamado Kaldi salió con sus cabras a la montaña. Los montes eran frondosos, ricos en pastos y llenos del colorido que les daba una enorme variedad de plantas. Kaldi despertó de la siesta porque sus cabras se comportaban de manera extraña: estaban nerviosas, no paraban de saltar y más que balar parecía que se tronchaban de risa.

En resumen, ¡estaban como cabras! Observó a los animales y comprobó que la fiesta empezaba cuando comían unas apetitosas bayas rojas que crecían en racimos en un arbusto.
Cortó una rama de aquella especie de cerezas y se la llevó a un monje sabio de un convento que había en el valle. El sacerdote, tras escuchar la historia que le contó Kaldi, decidió cocinar aquellas frutas carnosas. El resultado fue tan amargo que arrojó con desprecio las ramas al fuego. Pero en ese instante, el agradable olor que desprendieron las semillas al tostarse con las brasas del fogón les hizo pensar que los animales no podían estar equivocados cuando volvían una y otra vez a comer en los arbustos de frutas encarnadas. Así fue como Kaldi y el monje sabio descubrieron que tostando las semillas se podía hacer una infusión rica y estimulante. Al pastor ya nunca le fallaron las fuerzas para, después de desperezarse y preparar una infusión de buna, subir montaña arriba con sus cabras.

¡Llevo más de 100 columnas y no había hablado en ninguna de ellas de algo tan deliciosamente sibarítico como el café! ¿De dónde surgió la idea de por fin hacerlo? Un tanto cuanto de un par de incidentes relacionados con mi trabajo y los compañeros que con ellos convivo; sin dejar de reconocer que el crédito mayor se la debo a la musa inspiradora que andaba despierta ayer desde temprano por culpa de mi reloj biológico, y que en forma generosa me la vino a traer a la mente, supongo para descompensar la desmañanada.

Les cuento la anécdota: antier, un compañero que igualmente gusta de tan deliciosa e imprescindible bebida, mientras trabajábamos juntos se preparó una taza y el olor del mismo se esparció por toda la oficina. Yo no pude evitar acordarme de una frase que leí, por ahí en el sentido de que el olor a café recién hecho debería ser considerado patrimonio de la humanidad, frase con la cual coincido.

Y verlo tomar de manera tan sibarítica su taza me llevó a publicar un tuit que literalmente dice “Las mujeres deben disfrutarse como el café: calientes, a sorbos y despacio”. Bueeeno, no les digo las reacciones para con este su sibarita escribiente. Desde los que simplemente le dieron “Me Gusta” al tuit en comento, pasando por las de quienes asumían que mi comentario era misógino –nada más alejado de la verdad que eso– hasta la de un compadre que lo tomó erróneamente por otro lado y que, dada la deformación que deriva del trato que nos prodigamos, consecuencia de nuestra añeja amistad, vino casi a terminar en una guerra de sarcasmos y albures juntos.

Pero volviendo a tan pródiga bebida que disfrutamos quienes somos amantes del mismo, algunos como pretexto para despertarnos, otros por el simple gusto de gozar su sabor y otros tantos, como yo, que incluyendo los dos anteriores lo procura casi todo el día; reitero mi comentario de párrafos atrás ahora transformado en pregunta: ¿Habrá bebida más sibarítica que el café? No creo, sobre todo por el hecho de ser una bebida legal, no obstante saber el efecto que produce la cafeína.

Pero además el café obra otro tipo de milagros, aparte del señalado, en el sentido de despertarnos. Convoca a los amigos para convivir y platicar; acerca a los mayores en sus nostalgias; convierte a sus hacedoras en chamanas del café cuando lo preparan en distintas formas, desde la más simple, como lo es el café solo y en jarro, hasta el infaltable de olla con piloncillo; enamora aún más a los amantes cuando descubre sus respectivas miradas en los ojos del otro, a partir de una taza de café compartida; genera inspiración para dar vida a poemas enteros o a simples tuits como el elaborado a partir de la anécdota arriba contada.

Y en mi caso, aparte de alegrar mis días de trabajo ayudándome a poner un cierto toque de surrealismo entre mis allegados una vez que disfruto la primer taza de la mañana, también me trae a la memoria a personas entrañables que gozan del mismo y más de una vez compartieron conmigo el placer de vivir en torno a una taza de café. Y para concluir reformulo o amplío la pregunta ¿habrá algo mejor y más sibarítico que mujeres y café mezclados? ¡Tampoco lo creo! Los dejo, voy por una taza de café para comenzar mi día. Café que trae sabor a mi despertar y a mi vida ¡y que también viene cargado de memoria!
26 Marzo 2017 04:04:00
El club de los cerditos
“La verdadera amistad, al igual que el verdadero amor, llegan cuando el silencio entre dos se vuelve ameno, y las palabras salen sobrando para expresarse”. Séptimo Leo. Escritor, poeta y ensayista mexicano.

En días pasados, un buen amigo de nombre Sergio Moreno Herrejón vino por cuestiones de trabajo a la ciudad. Teníamos años, casi seis, de no vernos personalmente. Por tal motivo, y a fin de ponernos al día sobre la vida de cada uno, nos fuimos a cenar y a tomar un par –literalmente– de cervezas.

En el camino le marqué a otro amigo, Sergio, pero de apellidos Castillo Lara, socio del bar El Cerdo de Babel, para pedirle nos reservara una mesa y se fueran cocinando unos buenos platillos de los que ahí preparan. La noche fue de plática, historias compartidas, recuerdos y nostalgia, a la par de redescubrimiento de los comensales, donde nos dimos cuenta, los dos Sergios y yo, que teníamos no sólo muchas cosas en común, sino incluso amigos comunes más que entrañables que JAMÁS nos hubiéramos imaginado lo eran.

Y bueno, lo anterior sirvió de pretexto para sacar un escrito preparado hace algunos años con motivo del aniversario del bar en comento, que quise ahora retomar para ponerlo a su consideración. Espero guste:

Según el Diccionario de la Academia Mexicana de la Lengua, cerdo es, entre sus muchas acepciones: 1, un mamífero doméstico de cuerpo grueso del que se aprovecha la carne, la sangre, la manteca y la piel; 2, coloquialmente hablando, una persona sucia, y 3, igualmente hablando en forma coloquial, algo que se hace en exceso o muchísimo. Y bueno, partiendo de dicha afirmación, quienes somos devotos al Cerdo de Babel de algún modo somos en parte uno o la totalidad de los conceptos señalados: mamíferos, de cuerpo y piel gruesa, aprovechables en la totalidad de nuestros cuerpos –¿o debería decir puercos?– y excedidos en nuestros actuares, sea cual sea el oficio o profesión elegido.

¿Y cómo no?, los parroquianos de este espacio de libertad en una ciudad tan puritana como Saltillo –Salt Lake City de nuestro México–, además de respirar dicha libertad, contamos con pintura, poesía, buena música, escultura, política, convirtiéndonos por ello y derivado de una genuina asiduidad al lugar, en los más cerdos de dichas disciplinas. Sumando a lo anterior que ¡bendito Dios!, podemos, sobre todo, apagar nuestra sed –la real y la espiritual– con las mejores bebidas que se puedan conseguir en la ciudad, siendo el siguiente paso aspirar al paraíso transmutado en chiquero babeliano y sibarita.

En lo personal conocí al “Cerdo” cuando apenas estaba en gestación, es decir, cuando apenas ni siquiera era lechón, dado que el concepto en general ideado por los buenos Sergio y Jerónimo, sus dueños, fue casi todo discutido en mi despacho. Y ya desde entonces, por adelantado, prácticamente con abono en mano, de sólo saber cómo se oía lo que iba a ser, me volví cliente habitual, calidad que refrendo en cada buena copa de licor, en cada panini y en cada plática que, al calor de las copas, la alegría de la buena camaradería va impregnando las paredes del lugar. Siendo lo más genial que en él cabemos todos, desde literatos poco conocidos, hasta premios Jaen y Elena Poniatowska; desde artistas arriesgados, hasta consagrados; desde grabadistas y pintores especializados en cerdos, hasta cerdos especializados en desnudos; desde directores municipales de Cultura, hasta aspiracionales subsecretarios del Ayuntamiento; desde ninis hasta orcos, elfos o brujas; desde curas con pinta de rockeros, hasta obispos candidateados a premios Nobel de la Paz; y cuya única paz la encontramos TODOS al degustar una buena cerveza helada, preferentemente artesanal y de barril.

¡Cuántas cosas hay en todos estos años! Como dije, exposiciones mil, veladas literarias, discusiones religiosas, análisis políticos, listas musicales originales –que por cierto no me han sido todavía recuperadas– hasta la historia de un amigo que el día que llevó a chupar al “Cerdo” a aquella chica a la que había rondado por bastante tiempo, descubrió que esta era de preferencias diversas y que al final de la noche aceptó irse a la cama con él por única y excepcional ocasión, en venganza de haberse enterado de que la mujer a la que ella amaba ya andaba con otra.

¡Vengan pues años más de vida al Cerdo de Babel! ¡Veinte, 30, 40! Y que a la vuelta del tiempo, cuando nuestros hijos pregunten hacia dónde encaminarse para disfrutar de un buen trago, sepamos sabiamente sugerirles: hijo mío, no sólo bebas, sino también hazte cerdo en El Cerdo de Babel.
12 Marzo 2017 04:04:00
¡100 y contando!
“Con números, se puede demostrar cualquier cosa”. Thomas Carlyle. Historiador, crítico social y ensayista escocés.

¡Pues llegamos a la entrega número 100 de El Rincón del Sibarita! ¿Por qué ese afán del hombre de contabilizar TODO? Desde siempre los números han estado indefectiblemente unidos a la historia del ser humano y simplemente no se puede visualizar nada de lo que existe sin que esté de algún modo vinculado a un número o cantidad alguna. ¡En fin! Aquí estamos con esta su columna número 100, amable lector, pero ¿de qué hemos hablado en las anteriores 99 entregas?

Hemos hablado de TODO, o casi todo. De la Cuaresma y de la resurrección, de política y de debates políticos, de elecciones, de vez en cuando de leyes, incluso de leyes absurdas y de los legisladores, así como del Tribunal Electoral y hasta del propio Instituto Electoral del Estado. De las decisiones que nos toca tomar en la vida y de la vida misma con sus altas y sus bajas; de mis amigos, algunos de mi primera infancia y otros más recientes. Del Saltillo de ahora, de ayer y de SIEMPRE. De sus rutas urbanas, de sus cines, de su gente, de sus lugares de esparcimiento familiar y no tan familiar, de sus curiosidades, del significado del nombre de su santo patrono, el original: Santiago Apóstol, y también hemos hablado del santo patrono que nos adoptó como tal: el Santo Cristo de la Capilla.

Hemos platicado de igual modo sobre el habla y sus modismos, particularmente en nuestra entidad, y del extraño significado de algunas palabras en uso y en desuso; de distintas figuras literarias como la jitanjáfora y las greguerías; de los aforismos y de los epígrafes. Del albur y del calambur; de la amistad y de la enemistad. De las supersticiones y de las desgracias reales. De la ecología y de la discapacidad. De lugares raros para viajar y de los maravillosos lugares a los que yo he tenido la bendita oportunidad de hacerlo. Del otoño y de lo mucho que este me hace “nostalgiar”.

Hemos hecho la crónica de diversos eventos, empezando por mi propio cumpleaños y del hecho que no me gusta celebrarlo; del festival del Día de la Familia –que no de la Madre y el Padre– que organiza el Colegio Montessori; graduaciones y demás, y hasta de la toma de protesta de nuestro rector universitario, pasando por informes de Gobierno y eventos cívicos; dando cuenta también de lo que se ha dicho en los discursos de los mismos. Hemos hablado de música y de músicos, de géneros musicales y hasta de la banda sonora de mi propia vida. Del Día de Muertos, del Halloween, de la Natividad y de las distintas tradiciones en torno a estas festividades. De las Olimpiadas, del Súper Tazón y por supuesto de mi deporte favorito: la lucha libre y la Wrestlemania.

De libros: MUCHO, MUCHO, MUCHO de libros, de la riqueza que estos significan; de las librerías de viejo o de libros usados, y de los muchos lugares donde he conseguido los que conforman mi biblioteca personal. Libros sobre leyendas –plasmando algunas de ellas–, novela, cuento y casi todos los géneros literarios; libros sobre los libros, inclusive. De poesía y de poemas. Poemas satíricos, poemas burlescos, poemas irreverentes, poemas con contenido social y también poemas de amor.

Hemos reflexionado sobre el amor y sus muchas definiciones a través de la misma poesía en letras de Neruda, Cohen, Quevedo, Poe, Lope de Vega, Eluard y uno de mis favoritos, Benedetti, con su infaltable Corazón Coraza. Les he presentado algunos cuentos como aquel que en tres entregas abordó lo que ocurre con Santa Claus y los Reyes desde una perspectiva surrealista, así como la historia de amor infiel de una amiga ¡Con dos equipos de beisbol! Hemos hablado del tiempo y lo inasible a la par que incomprensible que este resulta con sus múltiples paradojas.

Y bueno, para terminar, quiero agradecer a quienes de algún modo han hecho posible estas 100 entregas empezando por mis hijos y su madre, a quienes les he quitado parte del tiempo que debería a ellos haberles dedicado. A algunos de mis fieles lectores como don Sergio Mora Brondo, que domingo a domingo lo envía al ciberespacio vía Twitter, antes inclusive de que un servidor acabe por despertar. A la siempre alegre Ángela Dariela Ramírez Benítez, sin cuyo auxilio sería imposible para este pelma que escribe, “subir” a redes la columna tal como se publica en el periódico.

A Don Héctor Javier Riojas Vásquez y Omar Jafet Fuentes Espinoza, quienes a más de darme buenas ideas para las mismas, a veces se han tenido que fletar algunas por anticipado para opinión y corrección; a doña Nora Salinas Alejandro y doña Ximena Arriaga, críticas amables y feroces defensoras no sólo de lo que escribo, sino inclusive de mi persona, cuando lo que plasmo en mis textos termina por incomodar a alguien.

¡Ah! Y gracias también a doña… cuyo nombre prefiero omitir para salvaguardar su identidad a petición suya, debido a que de un par de experiencias personales salieron dos de las que considero mis mejores columnas.

Y finalmente, por supuesto, GRACIAS a don Sergio Cisneros y sus muchos colaboradores que no sólo me prestan este espacio todos los domingos, sino que además ayudan a mejorar lo que escribo en Zócalo, mi casa editorial, con quien igualmente estoy infinitamente agradecido por permitirme llegar a cada uno de Ustedes. ¡Vamos, por lo pronto, por otras 100!
26 Febrero 2017 04:03:00
Para entender el amor
“El amor es la espera sin límites, es la entrega sin límites, es la disculpa sin límites”.

Sobre una variante de la primera carta de Saulo de Tarso a la comunidad de Corinto.

Como prometí el domingo anterior, aquí les dejo algunos de los poemas que contiene el libro Es herida que duele y no se siente, compilación hecha por César Arístides sobre las muy diversas, por lo universal de su contenido, formas de entender el amor a través de la poesía para seguir celebrando y no el (mal)llamado Mes del Amor. Están a su consideración y agrado:

Desmayarse, atreverse, estar furioso

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor suave,

olvidar el provecho amar el daño;

creer que el cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño:

esto es amor: quien lo probó, lo sabe.

Lope de Vega

Te amo

Te amo por todas las mujeres que no he conocido.

Te amo por todos los tiempos que no he vivido.

Por el olor del mar inmenso y el olor del pan caliente.

Por la nieve que se funde por las primeras flores.

Por los animales puros que el hombre no persigue.

Te amo por amar.

Te amo por todas las mujeres que no amo.

Quién me refleja sino tú misma me veo tan poco

sin ti no veo más que una planicie desierta.

Entre antes y ahora

están todas estas muertes que he sorteado sobre paja.

No he podido atravesar el muro de mi espejo.

Tuve que aprender la vida como se olvida

palabra por palabra

Te amo por tu sabiduría que no me pertenece.

Te amo contra todo lo que no es más que ilusión.

Por el corazón inmortal que no poseo

crees ser la duda y no eres sino razón.

Eres el sol que me sube a la cabeza

cuando estoy seguro de mí.

Paul Eluard

Corazón coraza

Porque te tengo y no

Porque te pienso

porque la noche está de ojos abiertos

porque la noche pasa y digo amor

porque has venido a recoger tu imagen

y eres mejor que todas tus imágenes

porque eres hermoso desde el pie hasta el alma

porque eres buena desde el alma a mí

porque te escondes dulce en el orgullo

pequeña y dulce

corazón coraza

porque eres mía

porque no eres mía

porque te miro y muero

y peor que muero

si no te miro amor

si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera

pero existes mejor donde te quiero

porque tu boca es sangre y tienes frío

tengo que amarte amor

tengo que amarte

aunque esta herida duela como dos

aunque te busque y no te encuentre

y aunque

la noche pase y yo te tenga

y no.

Mario Benedetti

A la Señorita***

Aquella tenues umbrías

bajo los cuales contemplo

esos pájaros canoros

que perciben mis ensueños

son labios; y la armonía

de tu voz y tus acentos

fue creada por suspiros

que de tus labios salieron.

Cual fulgores estelares

sobre límpido sudario

llegan tristes tus miradas

a mi ser fúnebre y pálido;

pues me miran desoladas

de tus ojos las pupilas

en el santuario engarzadas

de tu corazón de niña.

Por tu corazón suspiro

despierto y vuelvo a dormir,

para soñar hasta el día

que la verdad llegue a mí;

esa verdad que ni el oro,

de mil locuras capaz,

aún con toda su valía

jamás conseguir podrá.

Edgar Allan Poe

Y bueno, para cerrar lo dicho anteriormente, no celebremos solo los “días de…”, celebremos los felices cumpledías, honremos y respetemos a nuestros padres, y sobre todo estemos con ellos en cada momento; amemos a los depositarios de nuestro amor cada hora de todos los días. Es fácil caer en el cliché, en el espacio común y decir “quiero estar al final”, cuando –y perdonen el comparativo– la vida es como una competencia de maratón que para poder estar al final, tienes que recorrer cada uno de los metros que suman los 42.195 kilómetros. Al final cualquiera puede estar, pero sólo los que aman de verdad hacen el recorrido juntos; por difícil y cansado que éste pueda resultar. Amemos cada día de cada mes, que es lo que hace realidad el anhelado SIEMPRE…
19 Febrero 2017 04:00:00
Celebremos el amor cada día de nuestra vida
“El amor es un corazón dispuesto a saborear la amargura y a endulzarla poco a poco”. Gustavo Lastra. Cantautor e Ingeniero en electrónica y comunicaciones mexicano.

Empezaré esta entrega por decir algo que he señalado en algunas otras y que es el hecho de que no me gusta celebrar los “días de”. Ni el Día de la Madre, ni el del Padre, ni el Día de la Mujer ¿Existirá el Día del Hombre? ¡Vaya! No celebro ni mi cumpleaños. Y no lo hago por pose, como muchas personas que conozco, sino por la sencilla razón de que considero que se debe celebrar la VIDA cada día, que es la única oportunidad que tenemos de hacerlo.

Bueno, como excepción sí celebro la Navidad, pero sólo porque es el día de Él, con mayúscula. Y por obvias razones tampoco celebro el Día del Amor y la Amistad, simplemente porque siento y creo se debe amar, por lo menos a quienes nos rodean, cada día que compartimos, nos compartimos con ellos, los depositarios de nuestro amor y amistad.

Sin embargo, no quise desaprovechar que durante la semana pasó precisamente la última de las fechas citadas para traerles una recomendación literaria que reconozco conseguí en la última Feria del Libro de la ciudad –aunque el pinchi Gobierno del Estado se empeñe en decir que es de Arteaga o de Coahuila– y que desde que lo leí, decidí guardar para esta ocasión por el solo tema que aborda. El libro es una antología intitulada Es herida que duele y no se siente, cuya selección y prólogo corrió a cargo de César Arístides, poeta, editor y reseñista literario nacido en la Ciudad de México, y me permitiré tomar parte del segundo, el prólogo, para de algún modo resumir lo rico que es el libro en descripciones amorosas, refiriéndose al amor de pareja, a través de la poesía, y en posteriores entregas les dejaré algunos de dichos poemas.

Dice su autor: “Llega el momento en que sientes una frágil inquietud, un dolor tibio, apenas perceptible, una astilla que te hace llorar pero también sonreír, estremecerte. Todo te arrulla y a veces te marea, y las sensaciones extrañas dibujan en tu memoria una mirada, unos labios, la voz, el brillo de los ojos. Sí. Quieres ver a esa persona día y noche, en sueños y en sombras, en jardines y en calles, hablar con ella y atrapar su voz y el gesto que te fascina, la sonrisa que te hace olvidar tantas cosas. Sí. Estás enamorado(a). Piensas en qué le dirás cuando estés cerca, que broma hacerle, que historia contarle, cómo hacerla reír, pero al verla olvidas TODO. Pero ¿Cómo llegas a ese estado? ¿Por qué olvidas todo por esa persona? ¿Qué poder tiene el amor que desbarata tu fortaleza y roba tus pensamientos? ¿Por qué te quita el sueño y obliga a llorar de profunda dicha y miedo infantil? ¿Qué demonios es el amor, qué demonio es, que se cubre con rostro dulce y fragilidad de nube? Sin duda uno de los temas más visitados en la poesía universal es el amor. Poetas de todas las naciones han expresado su pasión amorosa, han tratado de descifrar su esencia y explicarlo, y sólo han terminado por inquietarse con sus designios más que llegar a una definición. “Es herida que duele y no se siente”, es una antología con muchos de los versos más intensos escritos sobre el amor y su locura, sobre el amor y sus rostros y enigmas, sobre el amor y sus alabanzas y maldiciones”.

Y digo yo que dicho libro, editado por Alfaguara Juvenil –más allá de que se esté o no enamorado– nos presenta diversas perspectivas del amor de pareja a partir de la poesía de TODOS los tiempos, convirtiéndose en una antología muy completa sobre el tema en cuestión, que merece por mucho ser leído y disfrutado; sobre todo porque a través del mismo te adentras en el oscuro y luminoso mundo del enamoramiento, sin padecer –afortunadamente– sus consecuencias.

Y como adelanto, uno de sus mejores textos, precisamente el que da título al libro:

DEFINIENDO EL AMOR

Es hielo abrasador, es fuego helado

es herida que duele y no se siente,

es un soñado bien, un mal presente,

es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,

un cobarde con nombre de valiente,

un andar solitario entre la gente,

un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada

que dura hasta el postrero parasismo,

enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño amor, este es su abismo:

¡Mirad cual amistad tendrá con nada

El que en todo es contrario de sí mismo!

Francisco de Quevedo
12 Febrero 2017 04:00:00
Súper Tazón… ayer y hoy
Pues llegó por fin el día anhelado por muchos, de realizar un viejo ritual aprendido de los amigos, los primos del norte o adquirido en la escuela, pero tropicalizado a nuestra bárbara cultura norteña. Seguro por ahí del mediodía del pasado domingo se empezaron a preparar los elementos convocatorios: se curó el asador, se puso el carbón, se picaron las cebollas, el chile y el tomate para la salsa o el guacamole; y la carne, así como las cervezas o bebidas se marinaron y enfriaron desde el día anterior, respectivamente.

Sí, llegó el día del Super Tazón, y buena parte de los deportistas de sillón –que en México abundamos– estuvieron al pendiente del juego entre los Halcones de Atlanta y –oootra vez– los Patriotas de Nueva Inglaterra, o simplemente lo usaron para, con ese pretexto, hacer una fiesta en la que abundó la comida y la bebida; con mayor razón dado que el día siguiente fue inhábil por el Centenario de nuestra bien amada Constitución, haciendo caso del ruego de muchos de que un día después de dicho evento deportivo debía ser de asueto.

Yo, honestamente me sustraje a su parafernalia y me puse a hacer MEJORES cosas, a pesar de las muchas oportunidades generadas por los amigos de asistir a alguna de las sibaríticas y pantagruélicas reuniones a las que me sobró invitación, bendito Dios.

Hace algunos años, para ser exacto 33, cuando yo tenía 15; en el arranque del año escolar de mi tercero de secundaria, cuyo primer semestre lo cursé en una de las dos high schools –secundaria y preparatoria– que entonces habían en Helena, capital del norteamericano estado de Montana, uno de mis recién adquiridos amigos y compañeros de clase me preguntó, iniciando creo que la segunda o tercera semana de clase, si tenía inconveniente en platicar con mis “padres” de allá para solicitarles permiso de que el viernes siguiente pasara por mí para invitarme a ver, según él, un espectáculo “novedoso, desconocido y nunca antes visto por mí”.

Yo le dije que sí, y una vez obtenido el permiso, pasó por mí con otros amigos mayores y me llevaron –¡triste decepción!– al partido de futbol americano que disputaba el equipo mayor de nuestra escuela, con otra escuela de algún lugar cercano a mi ciudad. Honestamente yo esperaba que mi amigo me fuera a llevar a un concierto de alguno de los muchos grupos de rock que estaban de moda por aquellos tiempos, o ya de pérdida a alguna de las desenfrenadas fiestas de adolescentes como las que había visto en películas como Porky’s y en las que supuestamente abundaban sobre todo hermosas chicas dispuestas a regalarnos horas inacabables de placer.

Cuando salimos del mencionado espectáculo “novedoso, desconocido y nunca antes visto por mí”, mi amigo, que no dudo hacía lo que hacía con muy buenas intenciones, me preguntó que qué me había parecido el mismo. Yo le dije que “interesante”, a secas, que me dolió el que nuestra escuela perdiera contra la escuela visitante, y que si yo hubiera sido el coach, seguro hubiera mandado menos pases y más corridas, dado que nuestro corredor era muy bueno, a pesar de ser blanco.

Obvio, eso último lo dije con un dejo de mordacidad –que ya desde entonces la practicaba– porque en nuestra high school sólo había alrededor de cinco alumnos de color y uno de mis “hermanos”, el menor, decía que había un montón de negros en la escuela. Mi amigo se quedó doblemente sorprendido por mi respuesta y lanzó un par de nuevas preguntas al mismo tiempo “¿Pero le entendiste al juego? ¿Sabes de qué se trataba?”.

“¡Por supuesto!” –respondí. “Fuimos a ver un juego de futbol americano, algo que yo veo cada domingo por televisión en mi casa, allá en México”. Y las siguientes preguntas de mi compañero de clase ilustraron TOOODA la ignorancia de aquel entonces, y supongo de ahora, que los norteamericanos promedio tienen respecto al resto del mundo.

“¿Ya habías visto juegos de futbol americano? ¿Por televisión? ¿En México tienen televisores para ver futbol americano de la liga de Estados Unidos? ¿En qué idioma?”. ¡¡¡En ruso!!!” –le respondí ya fastidiado. “¿En serio en ruso?” Me preguntó nuevamente él, respondiendo yo: “¡No idiota, en español!”.

“Y sí, en México no sólo tenemos televisión para ver los juegos de su liga, sino además lo practicamos igualmente como ustedes, yo incluso durante el verano fui a un campamento de futbol americano para adolescentes en una universidad del estado de Louisiana y de ahí regresé a ver a mi familia en México, para luego venirme a estudiar acá, a Montana”.

Lo anterior, en vez de fracturar la incipiente estima que nacía entre ambos, hizo que entre mi compañero y el que escribe naciera una entrañable amistad, porque su curiosidad –genuina– sobre México y lo mexicano lo llevó a investigar y al mismo tiempo preguntarme a mí muchas cosas sobre mi patria, que hicieron más corta mi estancia lejos de casa, y supongo a lo acercó a un vecino hasta entonces desconocido y todo ello gracias al futbol americano.

¡Ni hablar! Creo que la presente entrega tomó un camino muuuy distinto al que originalmente había pensado para la misma, y me llevó por el lado de lo anecdótico en vez de lo que quería contarles y que tiene que ver con el por qué le voy a equipos como –en el caso del futbol americano– los Acereros de Pittsburgh, y otros que considero antisistémicos o “antiestablishment”, el cual habré de dejar para una columna futura.

]Y sí, para muchos lo sucedido el domingo en Houston fue un espectáculo de antología, pero la verdad, a mí me hubiera gustado otro guion en el que hubieran ganado los Halcones, destrozando a los malhadados Patriotas, que representan lo más rancio de la realidad actual del Gobierno norteamericano, vocación de hacer trampa para ganar, incluida.

En fin, digan lo que quieran del Super Tazón, de la histórica remontada, del tiempo extra y del mismísimo Tom Brady, pero honestamente... ¡No cambio ni uno solo de sus anillos conmemorativos, por esa preciosa tarde en que me la pasé COMPLETA jugando con el menor de mis enanos! ¡Y hubiera dado los seis títulos de mis Acereros por haberla pasado también con los otros dos!
29 Enero 2017 01:19:00
Más versos con humor
“El albur es la forma más ingeniosa de hablar del mexicano, somos los ÚNICOS en el mundo que hemos podido destrozar el idioma de Cervantes en esta forma”. Salvador Flores Rivera. Compositor, cantante y escritor mexicano.

¿Se acuerdan de las “humoradas” traídas aquí la semana pasada? ¿Pues qué creen?, a propósito de las mismas. Que alguien me vino a traer una anécdota exquisita relacionada con ellas, sucedida hace ya algún tiempo y vinculada directamente con su servidor, que prefiero narrar tal cual me la contaron, y ya Ustedes, mis estimados lectores, verán por dónde viene dicho vínculo.

Un amigo maestro de la familia que cursaba la especialidad de Literatura Española con el entonces maestro Federico Leonardo González Náñez, me contó que, habiéndole pedido a uno de sus alumnos que expusiera clase relacionada con el autor de aquellas, don Ramón de Campoamor y Campoosorio; al leer dicho alumno algunos de los versos en mención, a propósito, cambió el orden de las pausas ortográficas para darles una connotación picaresca que veía escondida en ellos, dando, obviamente un sentido distinto a lo originalmente escrito por el autor español.

Sobra decir que los alumnos que estaban escuchando la clase de su compañero se morían de risa por esa lectura que se hacía, lo cual terminó por incomodar al catedrático, que dijo enojado y entre dientes refiriéndose a lo expuesto en clase con las siguientes palabras: “poca poesía y más versificación, aunque no dejo de reconocer el ingenio, tanto de usted, jovencito, como del propio autor”. Rematando el alumno con una frase que ahora sí dejó helado a don Federico Leonardo, dado que sonó a herejía literaria: “Por eso Campoamor es el padre del albur español, y maneja muy bien el doble sentido”.

De esto que me contaron han pasado más de 50 años y sí, amigos lectores, quien era tal e imberbe alumno es don Everardo Martínez Pineda, mi padre. Por eso ahora él y yo, mis sibaritas lectores, los invitamos a leer con esa perspectiva picaresca algunas de las humoradas antes traídas y otras que se prestan para ello. ¡Sin albur, lo antes dicho!

Perdí media vida mía por cierto placer fatal, y la otra media daría por otro placer igual.

Quisiera al jardín volver de tu cariñoso amor, si se pudiera coger dos veces la misma flor.

Lo recuerdo de tal modo que aún creo que estoy mirando como fuiste colocando, mano, pie, cabeza y todo.

Cuando cobrar una de uno quiera prenda que aún no dio, esa una vendió a alguno lo que alguno no pagó.

Por más que sobre árbol bueno otro mejor he injertado, nunca hay fruta en mi cercado como en el cercado ajeno.

Diciéndolo, no diré lo que aquel pinar esconde; allí, ya recuerdo dónde, nos pasó, ya sabes qué.

La vida es dulce o amarga; lo corta o larga, ¿qué importa? El que la goza la halla corta, y el que sufre la halla larga.

Cuando las penas ajenas mido por las penas mías, ¡quién me diera a mí sus penas para hacer mis alegrías!

Corro de aquí para allá sin que halle mi afán parada, y no es porque busco nada, es que ando huyendo de mí.

Si ayer tropecé bastante, hoy tropiezo mucho más; antes mirando adelante, después mirando hacia atrás.

Te sobra corazón, y, siempre amante, aplicas a otras cosas el sobrante.

Mientras ya me dan pena el oro y los diamantes, envidio esos instantes en que van, agachándose en la arena, a coger caracoles dos amantes.

Es buena, pues se duerme como un leño, y al irse la virtud se lleva el sueño.

Fue causa de mis muchos desencantos, una asceta instruida; que aprendió por las vidas de los santos, las cosas menos santas de la vida.

Prohíbeles tu amor con tus desdenes, sin frutos prohibidos no hay edenes.

Cuando haya algún mozo que le agrada, ¡qué bien se suele hacer la deslumbrada!

A todo va la inmensidad unida; si entre el ser y no ser media un instante, tiene el punto presente de la vida un infinito atrás y otro delante.

Aunque ve que la engañan con frecuencia, no se quiere curar de su inocencia.

Las niñas más juiciosas y más puras al llegar la razón hacen locuras.

A esa ética feliz la va matando la fiebre que ha cogido durmiendo horas enteras y soñando a la sombra del árbol prohibido.

Y finalmente una que me hizo acordarme de los placeres que reconoce frecuentemente se tira don Woody Allen: En cuanto al bien y al mal nada hay lejano, todo se halla al alcance de la mano.
22 Enero 2017 03:50:00
Humoradas
“Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.” Federico García Lorca. Poeta y dramaturgo español.

Así como lo afirmé la semana pasada, el tema de los aforismos, máximas o sentencias; los denominados por el que escribe “tuits de cuando no existía Twitter” han dado para más de una sola columna. Sin embargo, en el caso de esta entrega les traigo tuits añejos hechos poesía o rimados. El autor de los presentes es don Ramón de Campoamor y Camposoorio; español igualmente y escritor del denominado realismo, los cuales pertenecen a sus denominadas “humoradas” –todavía sigo preguntándome por qué dicho título– y publicadas en un libro que fue impreso en 1889, que aunque no es primera edición, sí cuenta por primera vez con una tercera parte de las mismas, editado en la Ciudad de Valencia y recuperado por su servidor, para variar, en una librería de viejo de la Ciudad de México, al ínfimo precio de 48 pesos. Espero les agraden.

Si hago al juicio una llamada me responde el corazón; que si hay juicio no hay pasión, y si no hay pasión no hay nada.

Perdí media vida mía por cierto placer fatal, y la otra media daría por otro placer igual.

Aunque esté muerto de cierto, en nombre suyo llamadme; si no respondo, enterradme, porque de cierto estoy muerto.

Mira que ya el mundo advierte que al mirarnos de pasada, tú te pones colorada, yo pálido cual la muerte.

Cuando pasas por mi lado sin tenderme una mirada, ¿No te acuerdas de mí nada, o te acuerdas demasiado?

Quisiera al jardín volver de tu cariñoso amor, si se pudiera coger dos veces la misma flor.

Lo recuerdo de tal modo que aún creo que estoy mirando cómo fuiste colocando, mano, pie, cabeza y todo.

Cuando cobrar una de uno quiera prenda que aún no dio, esa una vendió a alguno lo que alguno no pagó.

Por más que sobre árbol bueno otro mejor he injertado, nunca hay fruta en mi cercado como en el cercado ajeno.

Loca por mí te figuras, más ya ven los que te advierten, que nunca haces más locuras que aquellas que te divierten.

Te pintaré en un cantar la rueda de la existencia: pecar, hacer penitencia, y luego volver a empezar.

Diciéndolo, no diré lo que aquel pinar esconde; allí, ya recuerdo dónde, nos pasó, ya sabes qué.

Pensando que he de morir a tal desventura llego, que como un muerto me entrego a la dicha de vivir.

La vida es dulce o amarga; lo corta o larga ¿Qué importa? El que la goza la halla corta, y el que sufre la halla larga.

Cuando las penas ajenas mido por las penas mías ¡Quién me diera a mí sus penas para hacer mis alegrías!

Corro de aquí para allá sin que halle mi afán parada, y no es porque busco nada, es que ando huyendo de mí.

Ya lo gozado y sufrido se ha pasado, y claro está; que si pasó lo venido, lo que venga pasará.

Si ayer tropecé bastante, hoy tropiezo mucho más; antes mirando adelante, después mirando hacia atrás.

Si como se sabe ya, el que espera desespera; quin, como yo, nada espera, ¡Cuál se desesperará!

Tarde vi lo inútil que es dar gusto a nuestra esperanza, pues cuando una cosa alcanza, quiere otra cosa después.

La niña es la mujer que respetamos, y la mujer la niña que engañamos.

Si la codicia de pedir es mucha, el hombre reza, pero Dios no escucha.

Miré… pero no he visto en parte alguna ir del brazo la dicha y la fortuna.

Procura hacer para apoyar la frente, un blando cabezal de la conciencia, para poder tranquilamente no hay opio mejor que la inocencia.

Me suelo preguntar de dudas lleno: ¿Son mejores los buenos o los justos? Y la elección va en gusto; yo doy todos los justos por un bueno.

Y finalmente una un “tuit” rimado infaltable: Y es que en el mundo traidor, nada es verdad ni mentira: todo es según el color del cristal con que se mira.
15 Enero 2017 04:07:00
Los primeros tuits
Pues bien, después de mis, cómo dije hace casi un mes al despedirme temporalmente, no sé si “merecidas”, pero sí necesarias vacaciones, aquí me tienen de nuevo. Afortunadamente se nos permitió salir con vida del terrible 2016 –aunque sólo en algunos aspectos– y ya andamos con renovados bríos tratando de disfrutar de lo que nos gusta hacer, es decir, en plan sibarita.

Y entre esas cosas, de las muchas que nos gusta hacer, para nadie de ustedes, mis amables lectores, es un secreto que el que esto escribe gusta de “invertir su tiempo” en una de las redes sociales –en relación con las muchas que existen– que es Twitter. Y precisamente dicha red social dio pie a esta columna –y seguramente algunas más– porque en días pasados, para ser exacto el 12 de los corrientes, señalaba una de las cuentas que sigo que en tal fecha se conmemoraba un aniversario más del fallecimiento de Ramón López de la Serna, padre de las “greguerías”, definidas estas por el dueño de dicha cuenta como “tuits” de cuando no existía Twitter.

No voy a meterme en la presente a discernir sobre dicha figura y mucho menos sobre la definición en comento. Tampoco traigo textos de López de la Serna ni datos sobre su persona. Simplemente usé la anécdota para, con dicho pretexto, ahora sí hablar de un tema que desde siempre me ha gustado y es precisamente el de los aforismos, máximas o sentencias a quien igualmente, de manera involuntaria, desde mi ingreso a la multimencionada red social, por referencia de manera similar denomino “los tuits de cuando no existía Twitter”.

Autores hay muchos, pero en esta ocasión les traigo uno cuyo trabajo me pareció excepcional y se trata de Santiago Rusiñol, barceloneta nacido en 1861 –hace algunos ayeres– que curiosamente fue todavía mejor pintor y teatrista que epigramista. Aquí dejo algunos epigramas, extraídos del libro Máximas y Malos Pensamientos, publicado en 1927. Espero los disfruten:

Al trabajo lo llaman virtud quienes no tienen que trabajar, para engañar a quienes les hacen el trabajo.

El obrero se jacta dignamente de ser obrero y hace todo lo posible para no serlo.

El día en que triunfase el obrero, lo primero que harían muchos sería dejar de serlo.

El pueblo siente más admiración por quien se ha hecho rico explotándolo que por quien se arruina para servirlo.

Quien vende el voto sabe lo que lo da; quien lo regala no sabe lo que ha pescado.

El triunfo de las mayorías no es razonamiento, son empujones.

Una revolución es el triunfo de los ambiciosos de abajo, sobre los perezosos de arriba.

Quienes buscan la verdad merecen el castigo de encontrarla.

Hay dos formas de triunfar: inspirando compasión o provocando envidia. Pero la envidia es más duradera, porque el envidioso tiene mayor constancia.

Los hombres conquistan a las mujeres para poder contárselo a los amigos. Las mujeres conquistan a los hombres para poder escondérselo a las amigas.

Las mejores cartas de amor son las que escriben quienes no están enamorados.

La mujer es como el violín, que afina o no según quien la toca.

Los bebedores de alcohol malgastan su vida. Los de agua la conservan para luego no saber qué hacer con ella.

Al que inventó el alcohol deberían hacerle un monumento. A los tristes los pone alegres y a los malos los convierte en idiotas.

Quien se llama a sí mismo librepensador no es ni suficientemente libre ni suficientemente pensador.

Las mujeres se pintan para que no vean lo que hay debajo.

Para que la mujer pueda defenderse, la Madre Naturaleza, siempre previsora, le ha puesto uñas en la lengua.

Engañar a los hombres de uno en uno es bastante más difícil que engañarlos de mil en mil; por eso ser orador tiene menos mérito que ser abogado o curandero.

Cuando un hombre pide justicia quiere decir que le den la razón.

Los gobernantes siempre son malos, pero son lo más selecto del pueblo.

Los regalos que hacen los grandes millonarios a la humanidad no suelen ser regalos, sino propinas.

Las mujeres anuncian el escote como quien anuncia un aperitivo.

El matrimonio es complicarse la vida; el divorcio es volvérsela a complicar.

La luna de miel es la peor época del matrimonio. Es como el ensayo de la comedia, cuando deben congeniar los caracteres. El estreno viene con el primer hijo. El fracaso puede llegar a cualquier hora.
18 Diciembre 2016 04:00:00
Destinos insólitos
¿A quién no le gusta viajar? ¿Quién no se complace con el placer de conocer lugares, personas y costumbres extrañas? Bueno, no dudo que algunas personas prefieren no moverse de su entorno y quedarse en su área de confort, su baño y su cama. Sin embargo, yo he tenido la fortuna de conocer prácticamente la totalidad de nuestra hermosa República Mexicana, sus playas, sus montañas, sus desiertos, sus zonas arqueológicas, sus tianguis, sus librerías y sobre todo sus comidas y su gente.

He tenido la fortuna de estar con las ballenas en la Baja California; he gozado con mis propios ojos del gran mural de pinturas rupestres en San Borjita, del mismo estado, y he tenido el placer de nadar, e incluso de ser arrollado por un tiburón ballena en el mar Caribe. Pero no sólo he conocido México, también tuve la fortuna de conocer cuando joven casi la totalidad de nuestro continente, desde las cataratas del Niágara en la frontera de Canadá y Estados Unidos hasta las de Iguazú en la frontera brasileña y argentina.

Ahora bien, ¿qué les parecería una guía turística de lo insólito? ¿Un listado de lugares increíbles en el mundo al que les agregara, además de lo extraordinario que de por sí ya resulta un nuevo lugar por conocer, detalles vinculados a lo extraño, a lo sobrenatural o lo raro?

Pues bueno, en ese afán mío de buscar sin ninguna metodología en las librerías de viejo, de hurgar en sus polvosos estanteros en busca de un nuevo tesoro que agregar a mi biblioteca, o en la búsqueda de ser sorprendido por el destino con un libro que, como diría uno de mis maestros, sea el libro el que me encuentra a mí, di con un texto de ágil lectura intitulado Guía Turística de lo Insólito, y que tiene entre sus páginas destinos de todo el mundo con el agregado de que los lugares descritos tienen alguna peculiaridad que les da esa cualidad de rareza y poco común, de insólito.

Arenas que cantan desde el desierto de Gobi hasta el Sinaí, pasando por Escocia, Hawaii, Brasil y el Valle de Copiapó en Chile. El lugar donde se puede encontrar la flor más grande y fétida del mundo. El Arca de Noé. Los mapas de Piri Reis –mapas imposibles por como describen al mundo mucho antes del descubrimiento de América–, las ruinas con los más extraordinarios, por gigantescos, bloques de piedra que alcanzan algunos de ellos por si solos hasta 100 toneladas. Los rollos de Qumrán que confirman muchas de las historias bíblicas y la mítica torre de Babel en Asia.

El más extraordinario museo paleontológico del planeta que guarda en su colección otro detalle imposible como el cráneo de un bisonte de la era cuaternaria ¡con un orificio de bala! El lugar con el promedio de longevidad humana más alto en el planeta. Túneles ramificados a orillas del mar Caspio. Un monstruo tan famoso como el de Loch Ness, pero que además no corresponde a ningún otro tipo de animal descrito, así como tumbas completas de mamuts, no sólo con el apreciado marfil, sino con carne todavía fresca, como si ayer hubieran sido cazados. Incluso pirámides, y hasta una montaña curativa en lo que era la antigua Unión Soviética.

Un bosque en un glacial de Alaska; un monte antigravedad en la provincia de Nueva Brunswick, Canadá; el cráter más grande del planeta, en Arizona; una bujía de hace 500 mil años, y algo tan contrastante como seres vivos de más de 5 mil años y un lugar donde no hay nada como el Valle de la Muerte, estos tres en California; un fantasma alcohólico en Delaware, Ohio, cruces con signos indescifrables en Georgia e inscripciones de un continente hundido –¿¡La mítica Atlántida!?– en Klamath, Oregon, así como una piedra con inscripciones canaaitas que datan del siglo 2 o 1 antes de Cristo en Lou-den, Tenesse, y la no menos famosa ciudad de Washington diseñada toda arquitectónicamente bajo la influencia de los masones en Estados Unidos.

El corredor maya desde México hasta Centroamérica con sus otros imposibles, como cráneos que ostentaban curaciones dentales en Campeche. Pakal, el astronauta, en Chiapas, y su inmenso Cañón del Sumidero, y nuestra nueva maravilla del mundo “moderno”, Chichén Itzá, que a más de ser un complejo arqueológico, es igualmente un calendario viviente, donde el rey sol baja dos veces al año montado en una serpiente y puedes, con las palmas de la mano, hacer cantar a los quetzales que siguen perdidos en la eternidad del tiempo que transcurre frente a la gran pirámide llamada El Castillo. La enigmática Zona del Silencio, en nuestros estados de Durango, Chihuahua y Coahuila –lugar donde, dicho sea de paso, yo estuve al mismo tiempo pisando las tres entidades en mención–. Los laberintos de tierra en Casas Grandes, del mismo llamado Estado Grande. La laguna más alta del mundo, que es la del Xinantecatl, Estado de México, y las esculturas imposibles en el Valle de las Siete Luminarias en Guanajuato, sólo por nombrar algunos destinos insólitos de nuestro amado país.

¡Ah! ¡Vacaciones! A propósito del tema, este sibarita se toma igualmente unos cuantos –dirían los clásicos– no sé si merecidos, pero sí necesarios días libres. Disfruten estas fiestas, disfruten del descanso, pero sobre todo disfruten de sus familias. Nos leemos nuevamente, si Dios nos presta vida y este mercenario 2016 no acaba con nosotros, el 15 de enero del año entrante.
11 Diciembre 2016 04:00:00
Relativa teoría del tiempo
En alguna columna de las escritas el año próximo pasado –si la memoria no me falla, de octubre– comentaba a propósito del arribo –inevitable arribo– de la fecha planteada en la saga Volver al Futuro, que siempre me ha resultado difícil entender del todo las historias que hace del manejo del tiempo su protagonista, y decía entonces que eso es debido sobre todo a que, dada mi formación personal y profesional de abogado y humanista, el tiempo para un servidor no deja de ser algo enteramente lineal y no con infinitas realidades convergentes.

Y a propósito de ello, ¿quiénes de nosotros no se han visto de alguno o de otro modo victimizados por el tiempo?

Las personas que se aman cuando el o los depositarios de su amor no están cerca, sea por algo tan simple como el marchar cada quien a sus cotidianas actividades y no verse sino hasta en la tarde, o porque efectivamente alguno de ellos tiene que viajar lejos del lugar donde coincidían en su amor.

Los buenos amigos cuando se encuentran conviviendo y no quisieran que el tiempo pasara para seguir disfrutando de la alegría de los otros.

El trabajador que tiene que entregar ese proyecto, escrito o trabajo “desde antier” y apenas lleva un poquito del mismo, cuando además el jefe es un tirano que cada cinco minutos le pregunta por el mismo y no lo deja avanzar.

El equipo de cualquier deporte que estuvo cuidando el marcador hasta el último segundo, minuto o entrada y al que le sacan ese partido del que depende la temporada, justo en la última e infinitesimal fracción, cuando ya no queda nada más por jugar (¿verdad mis estimados don Sergio Mora Brondo y doña Natalia Cepeda Anzaldúa?).

El candidato del partido que pareciera ser el caballo negro en la contienda y al que le faltan justo unos cuantos días para alcanzar el objetivo, pero que se da cuenta tarde que la campaña ya acabó y justifica su derrota diciendo precisamente “me faltaron tantos días más de contacto con electorado para ganar la contienda, nos vemos en el 2012, 2018 o 2024”.

el asalariado cuyas deudas no se acaban y espera con ansia la llegada de la quincena y el aguinaldo, a propósito de estas fechas.

Los padres que esperan con desesperación el día para ver a sus hijos, y que no quisieran cuando están con ellos que el tiempo pasara.

y hasta los chiquillos que se han pasado una tarde de juegos extraordinaria derrotando a sus superhéroes o villanos favoritos en su juego y consola de su preferencia.

¿Será que en verdad el tiempo es relativo? Recuerdo una frase que leí desde niño tratando de entender dicho ¿fenómeno? que según yo es de don Guillermo –William– Shakespeare– pero que otros se la atribuyen a Henry Van Dyke y que reza: “El tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan, demasiado rápido para los que temen, demasiado largo para los que sufren, demasiado corto para aquellos que se regocijan, pero para aquellos que aman, el tiempo es la eternidad”, o con su variable al final “…pero para aquellos que aman, el tiempo no existe”.

En días pasados me dijo un amigo “¿Quieres ver lo relativo que es el tiempo? Ve lo laaargo que este resulta cuando estas calentando cualquier cosa en el horno de microondas y lo cortititito que resulta cuando estás en Facebook, Twitter, o tu red social favorita”. Y lo peor es que tiene razón.

Será que por ser tan único y especial el tiempo no admite siquiera rima, y me refiero a la palabra, por supuesto; tal como lo demuestra aquel extraordinario soneto escrito por Renato Leduc a reto de Adán Santana, por lo aburrido que resultaba la clase del saltillense Julio Torri, musicalizado por Rubén Fuentes y cantado igualmente de manera magistral por el señorón Marco Antonio Muñiz ¿se acuerdan?

“Sabia virtud de conocer el tiempo; a tiempo amar y desatarse a tiempo…”poema canción que igualmente nos refleja otra vez lo relativo que es el tiempo. Y no, no es que dicho viejo sabio sea además el gran curador universal, sino que por su transcurrir, las cosas las vamos entendiendo o mejor o nos vamos resignando a que son y sucedieron.

¿Qué cambiarían Ustedes amables lectores si pudieran volver el tiempo atrás? Infinidad de cosas seguramente. Yo sin duda aquellas con las que he lastimado a los seres amados que me rodean, como mis padres, mis hermanas, mis amigos y sobre todo a mis hijos y la pobre madre de ellos que tuvo la desdicha de escogerme como marido y (des)compañero.

¡En fin! Tanto que hay que decir sobre el padre Cronos y este sigue sucediéndose inevitable, tan lentamente que pareciera no pasar, pero en forma tan efectiva que acaba con todo y con todos.

Los dejo, mis hijos me hablan, y si no aprovecho con ellos el tiempo que se merecen, mañana seguro me arrepentiré de no haber estado disfrutándolos y nada me garantiza que luego pueda gozar tiempo con ellos y sus hijos, si deciden tenerlos, porque lo ÚNICO que tenemos es este pequeño pedazo de eternidad que se llama presente…
04 Diciembre 2016 04:00:00
De acerote a zarandajo
Hace un par de domingos acudí como representante del Partido Acción Nacional a una de las Sesiones del Instituto Electoral de Coahuila y durante el desarrollo del único punto de la orden del día que contemplaba la misma, las cosas tomaron un rumbo medio raro, al grado de que la gran mayoría de los que intervenimos en el debate –y me incluyo con absoluta falta de vergüenza– acabamos por hablar en alguna de nuestras intervenciones de cosas completamente ajenas al asunto motivo del mismo.

Yo inicié mi intervención con una frase que tengo memorizada para dichas ocasiones, la cual reza: “Frecuentemente me cuestiono si la hermenéutica jurídica del Derecho Electoral trastrueca la peripatética anotrética de la filosofía aristotélica por la inicuidad fáctica de los diálogos socráticos no dogmáticos…”.

La frase obviamente no es mía, sino del ya fallecido Daniel Rabinovich, integrante del extraordinario grupo argentino Les Luthiers.

¿Y por qué inicié mi intervención ante tan honorable cuerpo colegiado con una frase absurda? Precisamente porque en ejercicio de mi derecho al uso del sarcasmo, viendo que se estaba llevando al cabo una discusión sin sentido, utilicé tal frase –que no dice absolutamente nada– para exhibir dicho debate falto de toda coherencia. Y eso no fue lo peor de todo, sino el hecho de que una representante –cuyo nombre prefiero omitir para no exhibirla–, supongo yo por afán de protagonismo y pretendiendo demostrar su “sapiencia”, con posterioridad a mi intervención dijo, palabras más, palabras menos ,“que ella había entendido perfectamente lo que ese abogado que gusta de utilizar palabras rebuscadas había dicho”.

Yo cerré mis intervenciones diciendo que el sarcasmo es una forma también de argumentar, y que obviamente todos los integrantes de la mesa, menos ella y otro compañero que acusó mi comentario, se habían dado cuenta de la utilización de dicho recurso argumentativo.

Para algunos el sarcasmo es ofensivo, incluso se considera como una variante fina e inteligente del insulto. Y bueno, enterado que estuvo otro amigo abogado de lo sucedido, me hizo llegar un libro muy interesante, cuya autora es doña María Pilar Montes de Oca Sicilia, la directora de la revista Algarabía; el título de sí lo hace antojable: Para insultar con propiedad.

Diccionario de insultos. Pongo a su consideración algunos de los muchos que el mismo contiene, precisamente para ser usados apropiadamente, y sin tanto rebuscamiento como lo hizo su servidor hace dos domingos:

Acerote: dicho de aquella persona holgazana o azotacalles.

Barjoleta: tonto, necio, mentecato.

Cartuchón: persona retrógrada.

Dominé: persona que se las da de maestro.

Escomendrijo: criatura ruin y desmedrada.

Fadrubado: estropeado, desconcertado o desencajado.

Gañín: hipócrita.

Heliogábalo: goloso.

Impepinable: persona que no admite discusión.

Jifero: sucio, soez, mala hablado.

Llamón: rajón, hablador, llorón.

Melón: bobo (aunque debo reconocer que en mi caso, lo uso como sucedáneo del recurrente güey).

Nango: tonto.

Ocotudo: mezquino, avaro, escaso.

Payador: persona que hace una exposición improvisada a fin de ocultar su ignorancia.

Quegua: cobarde, pusilánime.

Randa: ratero, granuja.

Safrisco: entrometido.

Tatarate: persona atontada o que actúa de manera alocada.

Uyuyuy: alguien que se cree mucho.

Vagaroso: lento o torpe.

Xmaoficio: dicho de una persona que suele perder el tiempo.

Yayero: entrometido.

Zarandajo: persona despreciable.
27 Noviembre 2016 04:00:00
Lagarto, lagarto…
“Yo no soy supersticiosa, porque ser supersticiosa trae mala suerte”, decía doña Catalina Gómez Salinas, mi abuela, y lo decía tan en serio que yo no reparaba en la paradoja que envuelve dicha frase y asumía que era cierto el no deber ser supersticioso porque eso me daría mala suerte, y para honrar la enseñanza de mi abuela empecé a revertir en mi mente el poder de las cosas que según la tradición eran de mala suerte, como pasar debajo de una escalera, ver un gato negro o romper un espejo, y las convertía en cosas de buena suerte; lo cual, transformaba tales hechos en una nueva superstición, ahora favorable.

Pero, ¿quiénes no tenemos alguna supersticioncilla a la cual acogernos de vez en cuando? Levantarnos de la cama con el pie derecho y del mismo lado; tocar madera cuando se habla de cosas desagradables, particularmente la muerte; salir de casa o entrar al trabajo con el mismo pie derecho; no pisar raya cuando caminas; persignarse tres veces ante determinadas circunstancias, incluso portar una cruz, no como reconocimiento de nuestra fe cristiana, sino como simple amuleto “para que me cuide”, y tantas otras cosas a las que pretendemos darle un poder mágico por alguna u otra razón.

Vinculada muchas veces a la religión misma, la superstición es una herencia romana en la que los adivinos eran llamados “supertitiosus” o personas que tienen una idea exagerada y desordenada de la religión –agrupación ordenada de creencias–. Aunque en realidad existe desde la aparición del ser humano, dado que este no podía en sus albores explicarse las cosas, le atribuía poderes mágicos a todo lo que no podía ser comprendido. Una persona supersticiosa cree necesariamente en el destino y su maleabilidad, y que este puede ser cambiado con ciertos rezos, hechizos y amuletos, por eso, hoy traigo a ustedes algunas supersticiones que tomé de aquí, de allá y de acullá, sólo para divertirnos y también para no darle a las mismas esa seriedad que a veces pretendemos al acogernos a ellas:

Agujas. No deben ser tocadas salvo para el uso destinado ya que se corre el riesgo de pincharse con ellas lo cual implica que mane sangre, la guardadora de la vida.

Brindar. Hacerlo con agua trae mala suerte. No beber lo brindado una vez hecho el brindis o no mirarse a los ojos durante el mismo traerá como consecuencia siete años sin orgasmos (no señoras y señores, cuando se tiene frigidez o disfunción eréctil esta no se cura brindando en exceso).

Cabello. Peinar a los malos espíritus ha dotado de magia a los peines y al acto mismo de peinarse. Dejar caer un peine conlleva una pérdida.

Despedida. Decir adiós muchas veces, trae como consecuencia no volver a ver a la persona de la cual nos despedimos.

Escoba. Barrer los pies, literalmente espantar la buena suerte. Si su mango se cae su propietario no ganará un buen sueldo o el dinero no le rendirá.

Funeral o ver coche de difuntos. Prohibido meterse en el cortejo o no dejarlo pasar porque puedes “jalar” la muerte hacia tu persona.

Guantes. Recoger uno ajeno implica una decepción, a menos que el dueño lo pida. Regalarlos es razón de riña o ruptura.

Hipo. Vinculado a la brujería, tenerlo era producto de las fuerzas del mal.

Iglesia. Aunque vinculada a la religión por antonomasia, para algunos el pasar frente a ella y no signarse implica mala suerte.

Jabón. Caer implica mala suerte al acecho, lo cual empeorará si este se rompe.

Llorar, en boda, cumpleaños o fechas especiales implica que el año subsecuente será de llanto dado que las emociones deben contenerse.

Mal de ojo. Es el súmmum de TODAS las supersticiones. Tan antiguo como la leyenda de la medusa. Hasta los años 50 del siglo pasado los barcos solían tener pintado un ojo o dos en el casco para evitar las miradas malignas.

Números. El 7, la perfección; el 13, a cuyo análisis podríamos dedicar un libro entero, implica la desgracia. El pánico a dicho número se llama trisdecafobia.

Oreja. Oír un pitido en el interior del mismo significa que alguien está hablando mal de nosotros. Se quita repitiendo mentalmente el nombre de nuestros conocidos y cuando acertamos al de quien lo hace, de-saparecerá el zumbido. Los griegos creían que la sabiduría se ubicaba en la oreja.

Pan. Sinónimo de abundancia. No debe ser colocado boca abajo en la mesa porque ello traerá escasez.

Sal. Antes se consideraba un buen escaso y apreciadísimo en oriente. No debe ser pasada de mano en mano, tampoco su contenedor. Los romanos pagaban con sal, de ahí el “salarium”. Entregar la sal a la esposa de otro era una gran ofensa entre los egipcios puesto que implicaba deseos de hacerle el amor a dicha mujer. En el cuadro de La Última Cena, de Leonardo da Vinci, Judas está derramando la sal, lo cual sugiere que la desgracia está pronta a llegar.

Teatro. Igualmente un universo de supersticiones. Prohibido vestir de amarillo y desear suerte. Tampoco se deben decir las frases con que acaba la obra en los ensayos o la misma no será exitosa. No se mira al público. Cero flores frescas antes de la función.

Vela. Si la llama es azul un espíritu ronda la casa.

Zapato. Debe ponerse SIEMPRE primero el izquierdo y al final el derecho. Pelé llevaba al pie de la letra dicha agorería porque además el primer trabajo que tuvo cuando niño fue de lustrador de zapatos.
20 Noviembre 2016 04:00:00
Las hermanas Mesta
“La poesía es, en el fondo, una crítica de la vida”. Matthew Arnold. Poeta y crítico inglés

Pues parece que gustó el texto y el tema del pasado domingo, al grado de que algunos de mis poquísimos y fieles lectores tuvieron a bien comunicarse con el responsable de esta sibarítica columna para pedir más poemas burlescos; y resulta que uno, tratándose del tema es más fácil que la tabla del cero y se deja convencer con dos o tres comentarios favorables, y además no sabe decir no, termina dando gusto al respetable, dejando nueva entrega de poemas sobre el mencionado género.

A ver si la censura no recae sobre su servidor y lo que sería peor, sobre esta casa editorial, que de lo único responsable que resulta, es de prestarme domingo a domingo este espacio. ¡Van los escritos, responsable soy; si me gritan, grito; si me dan, les doy!

RECADO

En un recado encontré

ortográficos excesos

y no me explico por qué

al pedirme veinte besos

pusiste besos con pe.

Salvador Díaz Mirón

LAS PIERNAS DE DOLORES

Al tomar las aguas frías

le vi, a través de una ola,

lindas las piernas de Lola,

teniendo enfermas las mías;

y entre penas y entre amores,

exclamé con voces tiernas:

¡Ay que dolores de piernas!

¡Ay que piernas de Dolores!

Luis G. Ledesma

CACERÍA

Aunque de salvaje atroz

me juzgó mi novia eterna

cuando en campos de Padierna

cacé un venado veloz;

me pidió con dulce voz

y una súplica muy tierna

le separara una pierna

¡Yo le separé las dos!

José Antonio Michel

SONETO

Inés, con tu amor me refocilo,

y viéndome querer me regodeo;

en mirar tu hermosura me recreo,

y cuando estás celosa me regüilo.

Si a otros miras, de celos me aniquilo,

y tiemblo de tu gracia y tu meneo;

porque sé Inés que tú con un voleo,

no dejarás humor ni para quilo.

Cuando estás enojada no resuello,

cuando me das picones me refino,

cuando sales de casa no reposo;

y espero Inés que entre esto y entre aquello,

tu amor, acompañado de mi vino,

dé conmigo en la cama, o en el coso.

Juana de Asbaje

Sí, aunque no lo crean el anterior soneto es de nuestra reconocidísima Décima Musa. Para que recordemos que no sólo no era tan seria como la pretender pintar –sobre todo los hacedores de billetes–, pero sobre todo para que sigamos reconociendo que era tan grande que, además de abordar este tipo de rimas –según las reglas de las buenas costumbres de entonces, inapropiado para una monja– se daba el lujo de burlarse de sí misma y al mismo tiempo hacer alarde de su belleza y de los deseos que sabía despertaba entre los hombres de la época.

CAMAS MESTAS

Ya no hay sumas, ya no hay restas

ni tampoco divisiones;

sólo multiplicaciones

sobre las camas de Mestas.

José Juan Tablada

Tablada parodia un anuncio de una compañía de principios del siglo 20 dedicada a la elaboración de camas estilo inglés, de bronce y latón, de un tal Anastacio Mestas y Compañía, el cual rezaba del siguiente modo:

“Escúchame Concepción:

¿Qué será lo que pretende

confirmarle mi pasión

dándole cama y colchón

de las que Mestas expende?”

Y dicho sea de paso, sólo como comentario final, según las crónicas de distinguidos autores de tales tiempos, el mencionado dueño de la fábrica en cuestión tenía dos hermanas de no tan malos bigotes, a las que sus padres pusiéronles por nombre Bertha –curiosamente llamada de cariño “Besa”–y la otra Rosa. Besa y Rosa Mestas… dicen…
13 Noviembre 2016 04:00:00
Sátira y burla
Sí, ya sé que he escrito hasta el cansancio lo mucho que me gusta la lectura y también he escrito reiteradamente en este espacio que los responsables de ello son mis padres, maestros los dos. Sin embargo, algo de lo que no he hablado aquí es del hecho de que ambos, a los tres hijos que tuvieron, mis dos hermanas y yo, nos educaron con una libertad que a ratos, siendo responsables de esto último exclusivamente nosotros, rayaba casi en el libertinaje.

Y el educarnos en ese ambiente de libertad fue bueno al menos para todos –aunque debo reconocer que yo no estoy educando a mis hijos con ese ambiente de libertad, no vaya a ser que salgan como yo ¡Dios me libre!– sobre todo por el hecho de NUNCA hubo en casa tema alguno considerado tabú o prohibido.

Y regresando a lo de que originalmente quería platicarles, entre esas “no prohibiciones” que en casa nos fueron dadas, estaba también la lectura, teniendo yo por ende libertad absoluta respecto a lo que leía. Sucediendo que en esa libertad de lectura, como igualmente he contado aquí, yo me incliné por muchos géneros, si no censurables, al menos no abordados por el común de los niños de mi edad entonces, como lo eran la literatura erótica y la literatura burlesca o humorística.

De la primera les hablaré después, sirva sólo decir que igual que tengo una cantidad ingente de libros de cuentos, leyenda y poesía, tengo una cantidad similar de libros de dicho género y desde antes, mucho antes de que apareciera siquiera el malhadado 50 Sombras de Grey.

Hoy quiero escribirles en todo caso del segundo de los estilos literarios mencionados: la literatura burlesca y particularmente de la poesía burlesca. Aunque sinceramente no pienso utilizar todo este espacio para pretender dar cátedra sobre el tema –que además ustedes saben tampoco es ni será nunca dicha mi postura– bastando ahora con decir que cuando se habla de poesía satírica y burlesca es corriente referirse a un tipo de literatura donde predomina un componente crítico y un componente humorístico como rasgos comunes a ambas manifestaciones, siendo, desde mi personal punto de vista, el mejor exponente de dicho género Francisco de Quevedo.

Y disculpen ustedes si hoy no les traigo alguno de los famosos poemas de tan insigne madrileño, sino en todo caso algunos otros de diversos autores nacionales que quería desde hace tiempo traer a este espacio. Espero los disfruten, como yo lo he hecho.

DESENGAÑO

Estaba triste flaca y ojerosa,

la noche aquella que tras larga ausencia

de nuevo la miré

y preso de pasión más amorosa

a ella me acerqué.

Si mi ausencia la tiene de ese modo

–pensaba contemplando al ser querido–

creyendo que la olvido

triste, muy triste, lo mira todo.

Palpitando, anhelante,

¿Por qué tienes tan pálido el semblante

qué tienes, preguntele, vida mía?

Y ella me contestó: tome un purgante

y me he andado zurrando todo el día…

Felipe Salazar ‘Pichorra’

EN LA NOPALERA

En las barrancas te aguardo,

a orilla de los nopales.

Como que te hago una seña,

como que te chiflo y sales,

como que te vas por leña

y te vas por los nopales.

Tú no eres guaje… ya sabes.

Anónimo

CALAVERA FANFARRONA

Los muertos no me dan frío

y de los vivos me río

Todos me pelan los dientes,

incluidos sus parientes.

Los muertos me la pellizcan

y los vivos me la pelan;

las calacas no me ciscan

y menos los que las velan.

Anónimo

POSTURA

La hermosa doña Ventura

Descansa aquí boca arriba

porque cuando estaba viva

le agradaba esa postura.

Antonio Plaza

En pares.

Oaxaca dio dos caudillos,

Coahuila dos caudillejos.

Sonora nos dio dos pillos

y Michoacán dos pendejos.

Anónimo

Aunque este último epigrama-adivinanza fue escrito en tiempos de la presidencia de Lázaro Cárdenas, con los acontecimientos de la historia reciente del estado, quizá podríamos modificar indistintamente los dos últimos versos, la respuesta del acertijo o también alguna de las dos últimos entidades por la nuestra. Sin duda alguna, los males vienen en pares ¡Que tengan un divertido domingo!
30 Octubre 2016 04:00:00
Tradiciones nuestras
El presente es un ejercicio de imaginación que nos permitimos uno de mis hijos y el que escribe, derivado de un proyecto presentado por él hace algunos años, en relación con la fecha que nos habrá de tocar y la debida festividad alusiva al día respectivo mañana lunes y el próximo miércoles: Halloween y Día de Muertos.

Como comenté el año pasado en este mismo espacio: nosotros los norteños mexicanos, tan cercanos a los Estados Unidos y tan alejados del dios centralizante, ya hemos hecho propias ambas festividades, y a su vez estamos de igual modo haciendo una nueva sincretización de ambas; y en este escrito que ponemos a su consideración amable lector, tomamos algo igual aún de tradicional y mexicano como lo es la lucha libre.

Debo que reconocer que el concepto original es absolutamente autoría del segundo de mis tres hijos; concretándome yo de manera exclusiva a darle sentido a lo por él planteado y a plasmarlo por escrito como si de una crónica deportiva se tratara. Espero les agrade, y un favor más conforme la vayan leyendo: imaginen también que dicha crónica es hecha por el doctor Alfonso Morales Villela, para mi gusto, el mejor comentarista del rudo deporte de los costalazos.

“Y bien señoras y señores, nos encontramos en esta su arena favorita para ver la pelea estelar entre las tradiciones mexicanas y las tradiciones gringas. En la esquina tricolor se encuentran representando a las tradiciones mexicanas la Caaatrina, que se hace acompañar de laaa Llooorooona, la mooomia de Guanajuato, el Charro Negro y laaa Naaahuuala.

En la esquina de las barras y las estrellas representando a las tradiciones gringas la Caaalaabaza gigante, el Hooommbre lobo, Dráácuula, el Jiiinnete sin cabeza y Chuuucky.

Empieza la lucha que como ya sabemos es de eliminación directa y hasta que ganen uno de los últimos que queden sobre el ring. La Catrina toma a la Gran Calabaza y como tiene mucha hambre intenta devorarla; poco antes de que terminen con su relleno la Gran Calabaza le pasa el relevo al Hombre Lobo que se lanza sobre los huesos de la Catrina, que, para evitar ahora ella ser comida, le pasa el relevo a la Momia de Guanajuato. ¡¿Pero qué pasa señores?! La momia empieza a despedazarse por los años que llevaba encerrada en su vitrina, y el contacto con el aire fresco le hace daño al grado de convertirla en lo que tarde o temprano seremos todos: ¡Polvo nadamás!

Momentáneamente el equipo de las tradiciones mexicanas se queda con un luchador menos; pero la Llorona le entra al quite y con un agudo ¡Aaaaaaaaaaaaaay mis hijos! hace correr al Hombre Lobo, emparejando la pelea. Entra el Jinete sin cabeza, pero como no puede ver quién es su adversaria, la Llorona aprovecha para ponerle las espaldas planas y al grito de ¡uno, dos, tres! lo echan fuera. En eso aparece Chucky, que le dice a la Llorona que él es uno de sus hijos y la obliga, desesperada, a seguirla hasta los vestidores donde ambos desaparecen; dejando la contienda ahora entre el Charro Negro y Drácula que da cuenta del primero de un buen mordisco, sacándole toda la sangre y dejando el puro traje de charro sobre la lona.

La Nahuala aprovecha para sacar una ristra de ajos que hace que Drácula se convierta del miedo en un triste murcielaguito que sale volando de la arena. Pero la Nahuala no se da cuenta que la Gran Calabaza, regresando al ring, le pone un fuerte mamporro que la manda, ya convertida en persona normal, hasta la tercera fila, dejándola noqueada.

Señoras y señores, todo queda de nuevo entre la Gran Calabaza y la Catrina que con sus huesos la empieza a tocar como si fuera tambor de batería grupera, hasta que la de color naranjita grita ¡I quit! ¡I quit! ¡¡¡Me RRRINDOUU!!! Declarando el árbitro vencedor a las tradiciones mexicanas, que al grito de “Ora si trick or treat; te di pa’tu calaverita.” celebran emocionadas con la afición su inigualable victoria. ¡Queridos aficionados! Un ¡¡¡Viva!!! Por las tradiciones mexicanas…
23 Octubre 2016 04:00:00
Jitanjáforas
En días pasados, buscando conceptos de distintas figuras literarias en mis cuadernos de apuntes de los talleres impartidos por mi hermanito Julián Herbert a los que he tenido el honor de acudir, di con una - como siempre suele suceder- que no buscaba, como lo es la jitanjáfora. Término acuñado por el mexicano Alfonso Reyes tomado de unos versos del cubano Mariano Brull y que el primero definió como creaciones que no se dirigen a la razón, sino más bien a la sensación y a la fantasía. Palabras que no tienen un fin útil, sino que sirven simplemente para jugar con su sonoridad. Mariano Brull solía organizar en su casa tertulias literarias en las que sus hijas recitaban poemas a los invitados; y en cierta ocasión, para sorprender a su auditorio escribió el poema “Leyenda” que decía en su primer verso:

Filiflama alabe cundre,
ala olalúnea alífera,
alveolea jitanjáfora,
liris salumba salífera.

Reyes, presente ese día en la tertulia, escogió la palabra más llamativa del poema: jitanjáfora, para identificar así a las hijas de Brull; y posteriormente tomó el concepto para definir este tipo se sonoridad literaria. La jitanjáfora me llevó sin querer a la palabra que más identifico con dicho término que no es sino “palitroche” ¿Se acuerdan de aquel cuento del libro de lecturas de tercero de primaria que nos era dado por la Secretaría de Educación Pública y que se llamaba “Pita encuentra una palabra nueva”, siendo ésta el famoso palitroche? Historia a su vez, producto de la imaginación de la escritora sueca Astrid Lindgren y que forma parte de las aventuras de Pipi Piernas Largas (en realidad debería ser Pipi MEDIAS largas). Y de algún modo palitroche me llevó hasta el poeta Venezolano Eugenio Montejo, específicamente a sus poemas de corte infantil contenidos en un extraordinario texto de nombre Chamario. Chamo, niño entre sus muchas variables en el español de Venezuela, especie de juego de palabras -para variar- de lo que sería en nuestro español “Poemario para niños”; o en una tropicalización más saltillense “Lepario” o “Huercario”. Siendo éste último libro, para fortuna de quienes amamos la lectura, la poesía y los juegos de palabras, un compilado precisamente de juegos de palabras convertidos en poemas, que a pesar de haber sido escrito para niños-niños, puede ser disfrutado por niños de todas las edades; el cual entre otras cosas, se caracteriza por la ruptura de las convenciones literarias como la rima, que respeta y sin embargo destruye al mismo tiempo; como se lee en un par de poemas que he querido dejarles para, de algún modo buscar alegrarles el domingo, y sobre todo el triste regreso a la rutina del inevitable lunes.

La Bicicleta

La bici sigue la cleta
por un ave siempre nida
una trom suena su peta…
¡Qué canción tan perseguida!
El ferro sigue el carril
por el alti casi plano,
como el pere sigue al gil
y el otoño a su verano.
Detrás del hori va el zonte,
detrás del ele va el fante,
corren juntos por el monte
y a veces más delante.
Allá se va al corazón
en aero plano plano
y con él va la canción
escrita en caste muy llano.

El Jinete Gago

De los montes viene el jinete gago
que funde y confunde todos los vocablos.
Al cinto de la esdapa, sobre su callabo
pasa por el pueblo siempre soliratio.
Cuando se detiene lejos en el campo,
toca su guirrata de sones extraños.
A veces de noche sin mucho trajabo,
bajo las estrellas vuela papayagos.
Cerca de mi puerta pasa cabaldango,
Y en mi reconoce su mejor hernamo.
Al final se aleja entre los guirrajos,
Hacia el horizonte siempre soliratio.
16 Octubre 2016 04:07:00
Espejo del pasado (II)
Cómo les venía contando en mi columna anterior, el sábado 1 de octubre tuve a bien reencontrarme con mis compañeros que se graduaron como abogados en la misma fecha del ya lejano año de 1991, para celebrar 25 años de dicha graduación y 30 de haber ingresado a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, diciéndoles hacia el final de dicha entrega que concluido el pase de lista de quienes formábamos parte de esa generación, una vez habiendo escuchado las palabras de tres de nuestros maestros, nos comprometimos a reunirnos de nuevo a la vuelta de otros 25 años. Continuó narrando…

Sin embargo, no todo fue alegría en dicho reencuentro, ya que como suele suceder con la vida misma, cerrado ese momento de nuestra celebración, en lo particular para mí, no pudo faltar la tristeza porque, como balde de agua fría catapultada en recuerdos, pude darme cuenta de que uno de mis ahora exalumnos –de quien tuve el honor de ser sinodal en su examen profesional apenas el verano pasado, y de los pocos que se ha ganado a pulso mención honorífica– resultó ser hijo de un compañero que se nos adelantó ya en el camino de la vida.

Y bueno, luego del pase de lista vino el brindis y la foto de rigor, donde mis compañeras salieron mucho más guapas que en la original de hace cinco lustros, donde nosotros los varones salimos más feos pero más interesantes que en aquel entonces; y donde los únicos que salieron igual fueron no sólo los tres maestros que nos obsequiaron sus sabias palabras y a quienes mencioné ya; sino también don Rolando González Carrillo, don Heriberto Fuentes Canales, don Fabián Villarreal Flores, don Luis Hernández Elguézabal, don Francisco Yáñez Armijo y don Adolfo Ramos Maldonado –a quien por cierto, este último, le debo haber aprobado Práctica Forense Penal y por ello casi seguro estoy mi estancia en la Universidad–, porque por ellos pareciera que los años no pasan, y los únicos que nos hacemos viejos somos sus entonces estudiantes.

Yéndonos después a cenar todos juntos y sentándonos en ningún orden para permitirnos, como dije, descubrir a aquellos que no nos atrevimos ni siquiera a conocer cuando compartimos clase. Siendo durante la cena… –algunos dirán que ya era necesario luego de taaanto tiempo– que pude darme cuenta de muchas cosas, como por ejemplo: que Heriberto Fuentes Maciel es un tipo no sólo interesante, sino sobre todo de lo más agradable; que Carlos Rodríguez Coss sigue siendo además de divertidísimo, un tipo bastante espiritual, como lo es igual Alejandro Castañeda Zavala, aunque cada uno por distintas razones; que la simpleza de Cecilia Madero Biro y que antaño la veía casi como imprudencia, es sabiduría disfrazada de sencillez; que la aparente displicencia de Homero Vallejo González es el mejor remedio para transitar por la vida sin complicártela, pero sobre todo, sin hacérsela difícil a los demás. Que Héctor Rivera Nava continúa siendo un extraordinario narrador de anécdotas, aunque algunas de éstas nos recuerdan lo difícil que puede ser la vida de un “estudiambre”, que Ernesto Guevara Ochoa es de los mejores analistas que he conocido, y sobre todo, un excelente rival en alburología, digno de la más rebuscada escuela tepiteña.

Que la aprehensividad de Sofía Hernández Siller es en realidad una genuina preocupación por aquellos que somos de su estima; que Ernesto del Bosque Berlanga desde siempre ha sido un tipo dispuesto a tener para todos las puertas abiertas no sólo de su casa, sino de su vida entera, y al que no le importa, con tal de complacernos, que le dejemos ambas: casa y vida, volteada cabeza abajo.

Sí mi hermanito, seguro Antonio Berchelmann Arizpe se siente orgulloso de estos sus alumnos, aun cuando no compartamos sus ideales políticos. Que José Luis Hernández Salinas sigue conservando la calidez de entonces y Mario Alberto Jiménez su amabilidad, al grado de seguir sacudiendo mi vida sin ser invasivo de ésta, como aquella vez que me recomendó y le hice caso, ya siendo abogado, buscar mejores horizontes donde pudiera utilizar mi capacidad a plenitud, según sus propias palabras. Que la inteligencia demostrada en clase por Araceli García Martínez fue sin duda un talento bien utilizado, así como la proverbial ternura que se escondía desde entonces y hasta ahora en la sonrisa de Sandra Ramírez Rodríguez.

Que igualmente la claridad para decir las cosas de mi comadre María Magdalena Hipólito Moreno sigue intacta, así como la sana poca delicadeza de Gerardo Antonio Pérez al momento de expresarse. Y que las palabras, entonces espontáneas –y ahora reconocemos proféticas– de Agustín Rodríguez Cabral al tenor de “¡Salinas no es un Dios!”, hoy retumban no sólo en nuestras mentes, sino en la realidad de casi todos los mexicanos. ¿Por qué no habrán estado mis otros entrañables hermanos Gerardo Mandujano y Marco Antonio Salazar Rodríguez, ni mi querido aunque forzado primo Enrique Sánchez García? ¿Por qué si siempre veo en Twitter a mi otro hermano Marcelino Sánchez García, esta vez no pudo aparecer? ¿Y si en vez de vernos de nuevo dentro de 5 veces 5, hacemos el propósito de al menos reunirnos una vez al año hasta nuevamente cumplir 25 más?
09 Octubre 2016 04:00:00
Espejo del pasado (I)
“Hombre, pueblo, nación, estado, todo: todo está en los humildes bancos de la escuela”.

Domingo Faustino Sarmiento. Político, escritor, docente, periodista, militar, estadista y presidente argentino.

El sábado de hace ocho días me reencontré conmigo mismo a la edad de 23. No, no piensen que estoy loco y chiflado –aunque me siento orgulloso de que muchos digan que aparento ambas cosas–, lo que sucedió es que el 1 de octubre, como igual pasó hace 25 años, me reencontré con los jóvenes abogados que en aquella ocasión celebramos su graduación –la mía no, yo tendría que esperar un año más porque concluyendo tercero de carrera me di de baja un año para irme a una especie de misión/retiro con jóvenes de España y América Latina, al que pretensiosamente llamamos “kibutz cristiano”, y del cual les he hablado con antelación– y a mi mente vinieron un cúmulo de sentimientos, preguntas y respuestas no buscadas, que me generaron una confusión, a tal grado, que no sé si pueda plasmarlas correctamente en tan sólo dos cuartillas.

Empezaré por unas cuantas preguntas personales: ¡¿Qué carajos hacía recorriendo el continente como expositor en retiros para jóvenes siendo estudiante de abogacía y más tarde en el mencionado kibutz como misionero, si yo no quería ser ni lo uno, ni lo otro, sino paleontólogo?! ¡¿Qué fue lo que en el proceso me hizo tanto daño que me llevó radicalmente a darle un giro a mi vida de 180 grados al punto de convertirme en electoralista?! ¡¿Por qué si en aquel entonces andaba buscando un reino que no es de este mundo a través de la doctrina cristiana, acabé como abogado de la política, que si bien para mí es también otro tipo de apostolado, viene esta última a ser, si no la antítesis de la primera, sí de lo más alejada a esta?!

¡En fin! Lo cierto es que me volví a encontrar con los viejos amigos y compañeros que hace 30 años iniciamos estudios en nuestra hoy todavía y siempre amada Facultad de Jurisprudencia y, como les dije, mi vida ha cambiado tanto desde entonces, que ni siquiera me di tiempo para asistir a la misa de acción de gracias. ¡Pero eso sí! A partir del brindis me sumé al festejo. ¡¿Cómo me iba a perder la oportunidad de volver a compartir junto a ellos el alcohol en la presentación de vino espumoso, cerveza, ron, tequila y vino tinto?!

Y bueno, cuando estuvimos de nuevo en nuestra alma mater, Edmundo Martínez Treviño nos congregó para pedir que por una sola tarde olvidáramos los distintos roles que nos ha dado la vida: “No importa que seamos magistrados, jueces, abogados postulantes, exitosos empresarios, funcionarios públicos, extraordinarias amas de casa, catedráticos o investigadores: dejemos fuera las vanidades y presentémonos ante quienes aquí estamos y ante nuestros maestros como los jóvenes entusiastas que hace poco más de un cuarto de siglo recibimos de sus manos el título de abogado..”.; y pareciera que sus palabras obraron magia porque, en efecto, a partir de ese momento nos olvidamos de todo lo malo y nos dedicamos a disfrutar de nuevo de nuestros años estudiantiles, como si aún caminásemos por los pasillos de la escuela y decidimos disfrutar la compañía de quienes quizá entonces todavía eran unos desconocidos y en una sola tarde aprendimos a descubrirnos en el otro, a partir del amor que nace de la tolerancia que da la experiencia.

Fue conmovedor escuchar de nuevo el pase de lista con nuestros nombres, pero más emocionante aún fue escuchar a TODOS –sin ponernos de acuerdo– responder “presente” por aquellos que no se encontraban en esos momentos dentro del salón de clase. Y yo no puede evitar, sentándome al fondo –integrante perenne de la FEFA (Federación de Estudiantes de la Fila de Atrás)– levantar mi mano al concluir, para burlarme de Francisco Valdés Rivera preguntando a los maestros si podían ponerle retardo por haber llegado, para variar, a destiempo, como lo hacía cotidianamente siendo estudiante.

Escuchar las palabras de don Mariano Fuentes del Bosque, de don Onésimo Flores Rodríguez y de don Juan Manuel Aguirre Perales no sólo nos llevó de regreso a sus cátedras de Economía y Derecho Civil, Derecho Internacional y Derecho Romano, sino que además nos volvió a sacudir el espíritu, deseándonos éxito perenne, recordándonos qué exitosos ya somos por el sólo hecho de estar ahí –algo absolutamente cierto, ya que si bien nos graduamos cerca de 80 alumnos, cuando empezamos en cada sección de primero habría entre 80 y 90 estudiantes– y también para recalcar nuevamente que si bien vivimos tiempos difíciles, el presente y el futuro de la patria siguen dependiendo de nosotros, porque sólo el Derecho y el profesionista de la justicia pueden devolverle rumbo al país, cerrando con la manifestación de fe de vernos de nuevo una vez cumplidos, otra vez, la misma cantidad de años.

(Continuará).

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) / @jgmvalero
02 Octubre 2016 04:00:00
‘Antipatizantes’
Desde las primeras reformas en materia electoral de relevancia en el México moderno se ha dicho que la presente –aplicando la frase a todas y cada una de las reformas vividas y aprobadas por el Congreso de la Unión desde los 70– es definitiva, y pareciera que con cada una de ellas quedan resueltos todos y cada uno de los eventuales supuestos a que tendría que enfrentarse la autoridad durante un proceso electoral o fuera del mismo.

Sin embargo, cualquier rama del derecho por atender al comportamiento humano y precisamente por tener su origen en el ser humano es cambiante y por ende perfectible. Con mayor razón el vinculado a los procesos electorales o lo que se ha dado por llamar Derecho Electoral, el cual viene a regular algo tan intrínsecamente ligado a lo humano como es la vida política.

Y partiendo de estas dos últimas afirmaciones podemos llegar a la conclusión de que, si bien es la intención de quienes intervienen en dichas reformas que estas sean definitivas, jamás habrá una reforma electoral definitiva por lo cambiante de la sociedad, pero sobre todo porque el ser humano al encontrarse siempre en aspiración a la perfección generará infinidad de variables en búsqueda de la misma. De igual modo, es de conocimiento general que TODA reforma electoral parte del principio de buena fe y que el legislador aspira siempre a la perfección a partir de la premisa de Carlos Castillo Peraza de que, sin justicia electoral, difícilmente habrá justicia civil o penal.

En octubre pasado fueron detectados en la ciudad de Torreón distintos anuncios de los denominados “espectaculares”, en los que se reproducía la portada de un medio de comunicación en la que aparecían a ocho columnas distintas notas negativas derivadas de supuestos hechos llevados a cabo por el senador Luis Fernando Salazar Fernández, argumentando dicho medio que la colocación de los espectaculares de cita eran simplemente con la intención de promocionar su producto entre la ciudadanía.

Sin embargo, y dado que todos contenían “casualmente” sólo la portada de las mencionadas notas negativas, parecía más que una campaña de autopromoción, una campaña negativa enderezada en contra de dicho funcionario, y además fuera de proceso electoral alguno; un hecho aparentemente sin trascendencia, pero que puede sucederle a cualquier funcionario. Afortunadamente no se tuvo que llegar al supuesto de presentar queja alguna en contra de dicho medio, ya que se estableció un diálogo entre el medio de comunicación de marras y el senador aparentemente afectado y, motu proprio, el periódico responsable de la colocación de los espectaculares decidió dejar de utilizar dichas portadas con fines promocionales.

Pero los supuestos derivados de tales actos evidenciaron algo no contemplado dentro de las distintas leyes que regulan la materia, ya que si bien estas prohíben actos anticipados de campaña, incluso de militantes que simpatizan con cualesquier ciudadano, NADA prohíbe la realización de campañas en contra de quien pudiera eventualmente tener algún tipo de aspiración de carácter electoral; nadie prohíbe las campañas de “antipatizantes”, que es un término acuñado por un servidor para describir las campañas de desprestigio o de odio en contra de cualesquier ciudadano.

Dicho de otro modo y buscando ser claro en mis comentarios, el periódico responsable de la colocación de los espectaculares estaba utilizando para promoverse propaganda claramente con características electorales, o que por lo menos generaba confusión respecto a si era comercial o comicial por su semejanza evidente. Propaganda Electoral con características antagónicas o que buscaba generar antipatía para con la persona del senador, en detrimento de su persona, del Partido por el cual llegó a ocupar el cargo de elección popular que ostenta y para con la propia fracción legislativa de que forma parte.

Propaganda electoral “antipatizante”, fuera de tiempo y ajena a proceso electoral alguno; es decir, algo semejante a actos anticipados de campaña, pero con fines antagónicos. Es decir, estábamos ante la manifestación de propaganda con características de actos anticipados de campaña en el que se vierte una opinión unilateral de un medio de comunicación, que si bien está en su derecho de ejercer su libertad de expresión, era claro que la misma rebasaba los límites que aquella tiene dado, y que se encontraba enderezada sobre todo a denigrar la honra y el buen nombre de su persona, así como a invadir la esfera privada de terceros ajenos y, como he venido insistiendo, a todas luces fuera de los tiempos de contienda electoral alguna.

Hace poco, igualmente empezaron a aparecer espectaculares del Alcalde de nuestra ciudad casualmente –también en Torreón– algunos a favor de su persona y otros, inmediatamente después, en su contra; y más allá de las preguntas obvias sobre si tales espectaculares fueron llevadas a cabo por aquellos que sabemos buscan descalificarlo tanto políticamente como de manera efectiva, al grado de que le sea impedido contender para la Gubernatura o algún otro cargo de elección popular; este servidor de ustedes no puede dejar de lado su formación como abogado para preguntarse distintas cuestiones estrictamente en el plano legal, que a continuación dejo en el aire para su reflexión, amables lectores:

La prohibición de autopromocionarse cuando se es funcionario ¿incluye también a aquellos que simpatizan con dicho funcionario? ¿Qué pasa cuando alguien oficiosamente –que nunca falta– promueve a alguien más, simplemente por simpatizar con su buena labor como funcionario, sin ser militante de partido alguno? ¿Qué pasa cuando dicha promoción la hace alguien de un partido ajeno con la clara intención de fastidiarlo y buscar que lo descalifiquen? ¿Qué pasa cuando se genera una campaña “antipatizante”, de desprestigio o de odio en contra de cualesquier servidor público? ¿Es válida dicha campaña incluso cuando no se está desarrollando proceso electoral alguno? ¿Qué pasa si dicho servidor, acabado su período o solicitando licencia, busca contender a un nuevo cargo de elección popular y trae a cuestas ambas campañas, de “antipatizantes” y de gente a favor suyo, cuando además estas no son ninguna de las dos responsabilidad suyas? ¿Se podrá decir que los demás contendientes se encuentran en ventaja o en desventaja frente a él? ¿Cómo medir dicha ventaja o desventaja?

Y para concluir, una pregunta más ¿Ya ven como no podemos hablar de reforma judicial alguna definitiva, menos si esta lleva la intención de regular algo tan intrínsecamente cambiante como lo es la vida política?
25 Septiembre 2016 04:05:00
¡Santo, Santo, Santo!
En reiteradas ocasiones he comentado que una de mis personales pasiones, en el mejor sentido de la palabra, es la lucha libre. ¡Sí, ya sé que muchos se preguntarán que cómo es posible que me guste tal deporte-espectáculo, cuando sabemos que casi siempre el mismo se encuentra “arreglado” o lleva una especie de libreto cuasi actoral! Pero no me importa, yo siempre responderé que aun cuando me queda claro que la misma es una especie de performance deportivo –como de manera mucho más elegante he dado por llamar–, para llevarlo a cabo se debe tener muchísima condición física, saber un mucho de defensa personal y algo –alguito dicen mis amigos detractores– de actuación; aunque ello no la libra de ciertos elementos de riesgo por ser un combate cuerpo a cuerpo.

Y para quien lo dude, ahí están las lesiones que SIEMPRE dejan algún tipo de secuela en sus practicantes, e incluso la muerte de luchadores a consecuencia de una lucha o del daño provocado por los combates acumulados de años.

Pues bien, quienes somos amantes del pancracio estuvimos de plácemes la semana pasada, no sólo porque el Senado, ¡sí, el Senado!, –y aquí nuevamente los críticos dirán que cómo es que se le ocurre a nuestra Cámara alta legislar sobre algo “tan poco serio”, cuando el país necesita muchas y mejores leyes en TODOS los aspectos– designó el 21 de septiembre como el Día Nacional de la Lucha Libre, y
con motivo del cumpleaños número 99 de El Santo el viernes 23 del mismo mes.

Uno de mis más grandes anhelos era, en caso de alguna vez llegar a ser diputado federal, rescatar la cultura de la lucha libre para que la misma sea declarada, junto con el albur –del cual hablaré en otra entrega– patrimonio cultural intangible de la humanidad. Creo que el paso inicial está dado respecto a la primera; ojalá alguien tome dichas iniciativas y mañana, ambas, lucha libre y albur, sean declaradas
como tales. Y con respecto al Santo, me gustaría destacar algunas cosillas:

¿Sabían que El Santo”, además de la lucha libre, se dedicó a otros deportes como el beisbol y el toreo, y que a nuestra ciudad llegó a venir no sólo como luchador, sino como parte de un equipo del rey de los deportes? ¿Sabían que más allá de la afirmación obvia de que se dedicó a la actuación –sus 52 películas lo confirman– fue actor de otro tipo de géneros, apareciendo en muchas de ellas sin máscara, sin
que nadie supiera –actores incluidos– que era El Santo? De hecho contaba con credencial de la Asociación Nacional de Actores con su nombre real y artístico en calidad de “meritorio”, siendo esta la número 5483.

¿Sabían que cuando vino a Saltillo como luchador en otra de las múltiples ocasiones, acompañado de Blue Demon, en la primera mitad de la década de los 70, durante el espectáculo que se dio en el Parque Madero también los acompañaba un entonces incipiente cantautor a quien se empezaba a conocer como Juan Gabriel? ¿Sabían que sus películas a más de ser consideradas como “de culto” entre los
amantes del cine fantástico, algunas de ellas tienes dos versiones –con y sin censura– y que además hay una versión apócrifa o no autorizada de una realizada en Turquía, donde aparecen el Capitán América y el Hombre Araña junto a nuestro plateado héroe?

Que sus dos primeras películas, Santo contra el Cerebro del Mal y Santo contra los Hombres Infernales, se rodaron en Cuba, terminando un día antes de que Fidel Castro entrara en La Habana y declarase la victoria de la revolución cubana. Que sí perdió una lucha de máscara contra máscara, pero no como El Santo, sino como El Murciélago II. Que fue de los primeros en poner en el radar a los zombis,
tan de moda últimamente.

Que ya forma parte de nuestra cultura popular, a tal grado de contar con un personaje que lo parodia como el otrora famoso Santos, de los escritores tapatíos Jis y Trino, película incluida, así como con una canción que lleva su nombre luchístico del grupo citado en el epígrafe que da inicio a la presente.

Que la misma lucha libre mexicana y la identidad nacional no se conciben sin el propio Santo.

Que por si fueran pocos los múltiples homenajes que continuamente le hacen, el buscador más importante del planeta hizo lo propio el pasado viernes, colocando su icónica máscara en su garabato (doodle) identificador para celebrar su cumpleaños número 99.

Que además, parafraseando a los multimencionados botellos, era de los pocos héroes de carne y hueso, y no sólo de historieta.

Finalmente, que para no variar, también es parte de la literatura a través del texto Xanto. Novelucha Libre, de editorial Planeta, libro que también ya es de culto y dificilísimo de conseguir por haberse agotado sus 3 mil copias, y donde lucha contra otro mítico personaje monstruoso como lo es Cthulhu, de H. P. Lovecraft.

Larga vida pues a nuestro deporte por antonomasia y a uno de sus más grandes exponentes, como lo es El Santo, cuya leyenda sigue viva a través de sus descendientes: El Hijo del Santo, y recientemente Santo junior, quién es, hasta donde da mi corta memoria, de los pocos luchadores de tercera generación en nuestro pancracio ¡Vamos por el aniversario número 100! ¡Saaanto, saaanto mííío! ¡Saaanto,
saaanto mííío!



18 Septiembre 2016 04:00:15
Zapalinamé, cuenta la leyenda…
En la última entrega, hablaba del muro verde que se está “construyendo” para proteger la sierra Zapalinamé, y entre mis comentarios señalé que nuestro gigante dormido representa mucho para Saltillo y el sureste de Coahuila, no sólo desde el punto de vista ecológico, sino incluso histórico y mitológico, dado lo que cuenta la leyenda, recopilada por don Juan Marino Oyervides Aguirre en su libro Relatos y Leyendas del Saltillo Antiguo. Durante la semana algunos de mis amables lectores me contactaron para ver si era posible que les hiciera llegar dicha historia, aquí se las dejo:

Zapalinamé

A la montaña al oriente del Valle de Saltillo, la voz del pueblo le ha dado varios nombres: del Cuatro, del Muerto o del Dormido; no obstante los antiguos originalmente lo conocieron e identificaron como de Zapalinamé en honor al caudillo de la tribu regional de los huachichiles que dieron batalla a los fundadores de la Villa de Santiago a fines del siglo XVI.

La colonización española en la comarca nunca fue fácil, los historiadores hablan de que incluso algunas veces Saltillo fue abandonado, la resistencia que opusieron los huachichiles y borrados, parcialidades chichimecas fue denodada, muy a su manera, y en ocasiones sin dar ni pedir cuartel.

Guardando las proporciones, aquí también se dieron caudillos que, como Cuauhtémoc, “El Águila que Cae”, prefirieron luchar, o al menos mantener la libertad antes que rendirse a los blancos. Maquisaco, Maquemachichihuac, Cilapán y por último Zapalinamé fueron, entre otros, los que lo hicieron, y si bien aquí no se dieron épicas batallas o lances heroicos en comparación con los que sucedieron en el Valle de México, la gallardía de los caudillos mencionados, por un lado, y el arrojo y la valentía de don Francisco de Urdiñola por el otro, están probados por lo que consignan las crónicas del pasado.

Los alzamientos de los huachichiles y borrados en la región fueron periódicos, entre los que destacan los de 1580 y 1586, en este último año, Zapalinamé y Cilapán asolaron el valle y de plano desbordaron la escasa guarnición de la villa. Después dieron otra batalla en las cercanías, en la que la victoria quedó indecisa y el poblado en gran peligro.

En esos lances se dice que llegaron a destruir un convento franciscano de reciente creación; hay que anotar que la actitud de los indígenas estaba bien justificada, pues los españoles eran muy inclinados a tomarlos como esclavos. Después de aquellos sucesos, don Francisco de Urdiñola y don Diego de Aguirre decidieron partir de Saltillo a abatir a los caudillos, siendo tan dura y difícil la refriega que, aunque el triunfo correspondió a los castellanos, Urdiñola decidió hacer un llamado diplomático y conciliador para los arreglos de la paz, sabedor el hispano de que les había ganado una batalla, mas no la guerra. Los caudillos aceptaron, no obstante Zapalinamé sabía por experiencia que concertar la paz con los blancos era una circunstancia muy volátil, y que así como se acordaba un día, se esfumaba los subsecuentes.

Después del tratado, el líder de los aborígenes trató de vivir en Saltillo a petición de Urdiñola, pero no se acomodaba a la cultura y tradición castellanas por un lado, y por el otro también empezó a ver cómo los españoles tendían a maltratar a su gente, así como a los indígenas de otras parcialidades chichimecas, como los pachos y rayados.

Otro aspecto que no era muy de su agrado era el ver cómo los habitantes del poblado hispano se apoderaban del agua cuyos manantiales regaban y hacían fértil la flora y fauna del valle, y todo eso aparte de alterar la ecología circundante, iba en detrimento de los suyos, pues conocedor del medio, sabía que en adelante las piezas de caza se retirarían haciendo aún difícil la vida a los huachichiles y borrados.

Viendo todo aquello y reflexionando que le era imposible acabar con el poblado de los intrusos, el caudillo un día organizó a los suyos por la noche y con sigilo abandonaron la villa, remontándose de nuevo a las serranías más próximas, prefiriendo vivir libres el resto de sus días en lo agreste de las montañas del oriente de Saltillo.

Cuenta la leyenda que unos años después murió el caudillo en la cima de una de ellas, y que los suyos lo tendieron con la cara al sol, como fue su actitud ante las adversidades, y entonces sucedió un fenómeno particular fantástico: viendo los elementos la gallardía y el orgullo que mostró ante la vida aquel indio, en su honor agigantaron su figura tomando sus formas la montaña cubriéndolo de rocas, de tal manera que aún se aprecian su penacho, su cabeza, su amplio pecho, su brazo derecho, sus pies, en fin, todo su cuerpo tendido; quedando así acompañándonos por los siglos de los siglos, hasta la consumación de los tiempos.
11 Septiembre 2016 04:05:17
Zapalinamé: fuente de vida
“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”. Martin Luther King. Pastor bautista estadunidense y líder activista por la lucha de los derechos civiles de los afroamericanos.

El pasado domingo tuve el honor de acompañar a Jordi Bosch Bragado, gerente de Aguas de Saltillo; a doña Eglantina Canales Gutiérrez, secretaria de Medio Ambiente en la entidad; a mi general Jens Pedro Lohnmann Iturburu, comandante de la Sexta Zona Militar, y a don Ricardo Villarreal Dávila, extraordinario saltillense y presidente del Comité Ciudadano de la Sierra de Zapalinamé a la siembra de mil 200 árboles en dicho lugar.

La cantidad en comento de árboles que se sembraron no es casualidad, ya que simbólicamente representa el número de facturas electrónicas emitidas por Aguas de Saltillo y por lo tanto la cantidad de papel que ello representa. Además, con lo hecho, se busca igualmente implementar un “muro verde” que proteja nuestra principal proveedora de agua para el consumo humano de la ciudad; y que también evite el avance de la mancha urbana, así como la eventual
desaparición de todo lo que de vida representa nuestra icónica zona montañosa. En dicho del entrañable Jordi, las aguas de Zapalinamé son aguas nuevas, que constantemente se están reabasteciendo y sólo de quienes aquí habitamos depende seguir fomentando dicho reabastecimiento, o dejar que las mismas se agoten.

Sin estar preparado, fui invitado a dirigir unas palabras a los asistentes a dicho evento, constituido principalmente por la sociedad civil representada en el entusiasmo de jóvenes de distintas instituciones educativas de la localidad, así como por conscriptos que buscan liberar su cartilla militar, y por supuesto, integrantes de nuestro respetable Ejército nacional; los cuales, TODOS, colaborarían con dicha siembra de pinos piñoneros, y a quienes les comenté, entre otras
cosas, que en primer lugar Zapalinamé representa mucho para el sureste de Coahuila, no sólo desde el punto de vista ecológico, sino incluso histórico y mitológico, en términos de lo hecho por el caudillo indígena de quien tomó su nombre, y que resistió siempre –hasta el grado de preferir la muerte– la esclavitud impuesta por el conquistador a los primeros pobladores del hermoso Valle del Saltillo. Hecho que se narra en la leyenda del mismo nombre, recopilada por
don Juan Marino Oyervides Aguirre, en su libro Relatos y Leyendas del Saltillo Antiguo.

De igual manera les dije que, contrario a lo que muchos pareciera que piensan por las absurdas actitudes asumidas en contra de la madre naturaleza, el planeta tierra es un recurso NO renovable. Y lo anterior no es un barbarismo, ya que se habla hasta el cansancio de los materiales renovables y no; pero a ratos se nos olvida que el ÚNICO planeta con vida de los descubiertos por el ser humano es este, y que insisto, al menos por ahora ¡No es renovable!

Planeta al que debemos cuidar también porque es el único que tiene mujeres, libros, comida, cerveza y lucha libre. Recordando de igual modo que sólo 1% del agua del planeta es apta para el consumo, y cualquier acto encaminado a mantener ese 1%, es una apuesta por la vida y por la preservación de TODAS las especies.

Cierro mi mensaje con aquel proverbio indio que señala que la tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos; frase que a su vez me recuerda aquel grito que mi abuela doña Catalina Gómez Salinas pegaba cuando se daba cuenta de que llevaba ya mucho tiempo yo en la regadera de pequeño, al tenor de “¡¿Cuánta agua vas a dejar para tus hijos, Josesito?!” Y que me obligaba, entre apenado e incómodo, a salir apuradito del baño.

Una de las frases que por cierto para mi gusto se llevó el evento, fue la cita con la que presentó la secretaria del Medio Ambiente a don Ricardo Villarreal Dávila, hombre que se ha preocupado por muchas cosas a favor de la comunidad, siendo desde mi punto de vista el más importante precisamente el resguardo ciudadano del amado gigante dormido. Diciendo doña Eglantina a los jóvenes presentes un hermoso oximorón al referirse a don Ricardo como “…ese
joven al que quisiera parecerse ella cuando fuera grande, y al que deberíamos TODOS los presentes aspirar a ser, igualmente cuando creciéramos…”; pasando, acto seguido, precisamente a plantar los dos árboles que nos correspondían, y donde nuevamente me di cuenta por segunda vez en el día –la primera fue cuando subí la cuestita que me llevaba al lugar del evento– de que mi condición física es tan mala, que no da ya ni para hacer un par de hoyos.

Al final del evento, platicando con algunos de los presentes, señalé lo dicho en otro proverbio, ahora chino: “El mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años, el segundo mejor momento es ¡Ahora! Algo que claramente ya sabía aquel viejo sabio loco del poema de Marcos Rafael Blanco Belmonte cuando responde al pequeño que le cuestiona por qué cual demente sembraba: “Siembro robles y pinos y sicomoros; quiero llenar de frondas esta ladera,
quiero que otros disfruten de los tesoros que darán estas plantas,cuando yo muera…”
04 Septiembre 2016 04:05:48
Los chubascos
¡Agitadita semana ésta que recién acaba de terminar! Entre la pitiza que le acomodaron mis gloriosas Chivas de Guadalajara a las tristes gallináceas del Amiérdica; la muerte de nuestro Palomo michoacano-juarense; la visita del animal ese de apellido Trump, que cuenta con TODAS las características del anticristo; el descafeinado informe del otro no menos ídem que pretende (mal)gobernarnos; la defensa del secretario de Hacienda, de lo malhecho por el preciso y que resultó más mala que la de los avechuchos citados al inicio.

Luego la triste “reconciliación” de la decepción Tricolor que ni con el 3-1 contra El Salvador hace que se nos olvide el 0-7 que Chile nos acomodó –aunque me autoalbureé– y las declaraciones de “El Bronco” respecto a que es más madre la que da a luz de manera natural que la que lo hace por cesárea, y que acertadamente mi buen amigo Sergio Mora Brondo, alias Tacos Checo, dice que tales señalamientos parecen más aforismos rancheros que declaraciones de un gobernador… parecía que dicha semana se iba a detener en el tiempo para que en ella pasara lo inimaginable.

Y bueno, para no hacer menos a tan bizarra semana alguien puso en mis manos un disco de música electrónica –que debo reconocer no es un género que me agrade del todo– de un grupo denominado La Sonora Balkanera, que es una agrupación mexicana de música electrónica, rock, world beat y balkan beat; género, este último, inspirado en la música y estética gitana de Europa del Este. Y bueno, debo decir que aun como lo señalé en líneas anteriores, lo
electrónico no sea algo que me entusiasme, el disquito resultó de bueno para arriba, contando además con una joyototota como El Chubasco a ritmo balkan beat, acompañado del exvocalista del grupo Los de Abajo, Líber Terán.

Y a propósito de la canción insignia de Carlos y José, ¿habrá canción más extraña y descontextualizada dentro de la música norteña que El Chubasco? Me explico, y para ello me iré al texto de la misma, específicamente al segundo párrafo:

Como a las once se embarca Lupita,

se va a embarcar en un

buque de vapor,

y yo quisiera formarle un chubasco

y detenerle su navegación.

Para empezar, si la canción es de género norteño se debería suponer que lo acontecido ocurre en alguna parte del norte de nuestro amado México o en el sur de los Estados Unidos, pero partamos del primer supuesto ¿Hay acaso algún lugar en el norte de México o incluso del sur de los Estados Unidos en el que se preste servicio de transportación en buque de vapor todavía, o al menos a la época en que la canción fue escrita por don Carlos T. Barraza?
Suponiendo que así fuera ¿Por qué precisamente a las 11? ¿Del día o de la noche?

No sé por qué pero yo siempre me he imaginado desde que la oí por primera vez, siendo niño en el barrio donde crecí, del Centro de mi Saltillo, que se refería a las 11 de la noche; pero aun así me resultan más preguntas ¿Qué transporte, salvo los autobuses foráneos, tienen horario de partida a las 11 de la noche? ¡Menos cuando son barcos! Sobre todo por lo picado que se pone el mar al morir el día y salir la luna.

Pero volviendo a nuestro norteño paisaje mexicano, salvo el río Bravo –Grande le llaman los gringos– y que además no es navegable, no veo dónde pueda desarrollarse la historia de El Chubasco. ¿Acaso iba a cruzar Lupita, de Acuña pa’l otro lado en la presa La Amistad? Absurdo de nuevo. Por otro lado, los buques de vapor son de por ahí de la segunda mitad del siglo 19, y pensar en ellos no puede sino referenciarme al cauce del Mississippi en ¡otra vez los
Estados Unidos! y a estados como Missouri o Louisiana. ¿Acaso don Carlos se leyó antes de escribir su éxito, Tom Sawyer o Huckleberry Finn, del genial Samuel Langhorne Clemens, mejor conocido como Mark Twain?

Además, aunque la embarcación de Lupita no pueda marcharse por culpa del famoso chubasco, dicho fenómeno meteorológico no será eterno y un día después o una semana más tarde, pasando el temporal, podrá partir; y si no es en vapor, seguro hallará otro modo de irse: camión, bestia de carga, ¡hasta de raid! Es más, seguro la tal Lupita no lo ama porque él mismo dice, refiriéndose a ella, como la joven que amaba en un tiempo, así que ¿para qué tanto
sainete como un chubasco imposible de formar mediante la intervención del hombre?

Disculpen Ustedes mis amables y sibaríticos lectores tan bizarras reflexiones a partir de algo tan simple como un éxito norteño, será que no quise desentonar con la semana tan poco común que nos ha tocado vivir, del domingo pasado a hoy, o simplemente quise traer a Ustedes estas preguntas que traía atoradas desde chavalo, cuando oí la multicitada canción en una vieja consola, en casa de un amigo de entonces y en un disco de esos de acetato de 45
revoluciones; aproveché la semana en comento para echar fuera todo lo aquí escrito. Me voy para no vernos hasta dentro de ocho; me voy, pero no en buque de vapor…

28 Agosto 2016 04:05:33
‘Citius, altius, fortius’ (segunda parte)
Contaba el domingo pasado, a propósito del lema de los Juegos Olímpicos, “citius, altius, fortius”, que a dichos adjetivos podíamos agregarle el de “rarus” como sinónimo de notable o excepcional; haciendo una detallada descripción de lo extraordinario que son como atletas Simon Biles, Usain Bolt y Michael Phelps. E igualmente entonces nos quedamos platicando sobre las “extraordinariedades” del segundo, diciendo al respecto que el jamaicano más veloz en la historia de la humanidad no debería ser tanto por su doble defecto genético consistente en escoliosis y lo asimétrico de sus piernas, al ser una más corta que la otra.

Agreguemos entonces que este carismático corredor posee, a más de una imponente longitud de zancada de 2.43 metros, una gran riqueza técnica en la fase de aceleración, con un sprint de fuerza aplicada consistente en mil libras fuerza, cuando en el resto de los velocistas oscila en 500 o 600 libras. Al continuar con el análisis de las rarezas del tricampeón olímpico, su corazón alcanza durante la carrera hasta las 200 pulsaciones por minuto, lo cual permite que
sus músculos se contraigan a un ritmo constante en los últimos 30 metros y en fase de desaceleración, evitando así que se le llenen de ácido láctico para tener una mayor y más pronta recuperación.

Y si lo anterior fuera poco, vale la pena decir que el contacto de una persona normal con el suelo al correr es de 0.12 segundo promedio, pero en el caso de Bolt es de tan solo 0.08 de segundo, lo cual da una diferencia de casi el 33%, significando esto en la práctica que la diferencia entre él y la pista nunca supera los cinco centímetros; movimiento que le da la apariencia de flotar, cuando no de “volar” sobre la pista. Con TODO lo anterior el resultado está a la vista:
nueve medallas de oro en tres disciplinas distintas, en tres citas olímpicas ¡Un hattrick de hatstricksclásico pluscuamperfecto, si usáramos el término futbolero!

Y para concluir la entrega iniciada la semana pasada hablaremos del atleta que honra el adjetivo “fortius”; el más fuerte y que a su vez es el más raro de los tres mencionados: Michael Phelps.

El norteamericano tiene un cuerpo privilegiado en la que cada parte colabora: en primer lugar, sus brazos de gran longitud son la excepción a la regla, que señala que el ancho que ocupamos con los brazos extendidos debe ser semejante a nuestra altura; él es distinto en esto, ya que mide 1.96 metros y sus brazos abiertos alcanzan los 2.8 metros, contando así un par de remos perfectos para impulsarse en el agua.

En segundo lugar, Phelps posee un enorme torso más largo que sus piernas, lo que también ayuda a superar lo que otros nadadores sufren, debido a que estas desaceleran el arrastre por el agua. Otro aspecto importante es su metabolismo, ya que a pesar de su dieta de 12 mil calorías diarias, Phelps sólo posee 4% de grasa corporal, lo cual le permite maximizar así su esfuerzo y alcanzar mayor velocidad. ¿En qué consisten esas 12 mil calorías? En lo siguiente: el
desayuno le ayuda a comenzar el día con mucha energía, aunque posiblemente pocas personas pudieran asimilarlo con su facilidad. Está compuesto por una tortilla de cinco huevos, tres tostadas cubiertas de azúcar, dos tazas de café, un tazón de avena, tres crepas de chocolate y tres sándwiches con huevos fritos, cebolla, tomate, queso, lechuga y mayonesa.

Parece que también llega con hambre a la hora de la comida, donde ingiere dos sándwiches de jamón y queso con mayonesa, medio kilo de pasta con tomate y queso, y tres latas de bebidas energizantes. La pasta también estará presente en la cena, donde comerá otros 500 gramos, más una pizza familiar de pepperoni y de nuevo un par de latas de bebida energizante. Además, Phelps tiene la mitad de cargas de ácido láctico de lo que es normal y eso le brinda la
posibilidad de recuperarse mejor tras el esfuerzo que significa cada competencia. Sumándole a todo lo anterior otra rareza: una doble articulación en sus tobillos que le permiten movilizar los pies –extremadamente largos– con una gran agilidad como si contara con aletas de verdad.

Agregando para culminar una rareza más: su corazón tiene desarrollada de tal forma la pared del ventrículo izquierdo, que el miocardio se contrae más de lo normal, consiguiendo así que su corazón se vacíe absolutamente de sangre con cada latido y se pueda volver a llenar, lo que sirve para aumentar la capacidad máxima de oxígeno que el organismo atrapa en el aire, transporta y consume por unidad de tiempo y de peso; es decir, su cuerpo funciona como si
tuviera dos corazones trabajando a la hora de cada intervención olímpica. Es más, este tipo es taaan raro que, hasta cuando pierde, como sucedió por única vez durante este verano en su prueba favorita, nado de mariposa, lo hizo con un admirador suyo, con quien se fotografió ocho años atrás, cuando el segundo era todavía un niño, y en un segundo lugar con triple empate, rompiendo récord también en términos de estadística y posibilidades.

¡Tres Dioses del Olimpo! ¡Tres rarezas que resumen el espíritu olímpico!¡Citius, altius, fortius!
21 Agosto 2016 04:05:11
‘Citius, altius, fortius’ (primera parte)
Casi todos conocemos el significado del epígrafe que da comienzo a la presente entrega: más alto, más rápido, más fuerte; aunque si me lo permiten, y espero no ser tomado a mal por mi siguiente comentario, creo que a dicho lema le podríamos agregar un nuevo adjetivo: rarus; el cual en su idioma de origen, el latín, no tenía el significado que ahora tiene de “extraño” o “extravagante”, sino el de “poco denso, disperso” y el de “poco frecuente, escaso”, que derivaba en el sentido elogioso de notable o excepcional, como por ejemplo “rara avis”: persona de las que hay pocas.

¿Por qué digo lo anterior? Porque sin sustraerme al espíritu olímpico que ha prevalecido durante las pasadas dos semanas dado la justa que se celebra en Río de Janeiro que concluye justamente hoy; me he permitido traer a ustedes una cuantas, precisamente rarezas, de los tres atletas que además de haberse “robado” la máxima justa veraniega de cada cuatro años, reflejan de manera puntual cada uno de los lemas originales de la cita latina.

Empecemos por la más alta Simone Biles. No, no piensen que me estoy burlando al usar dicho adjetivo en una señorita de tan sólo 1.45 centímetros de estatura, en todo caso este calificativo le aplica en dos vertientes: la espiritual, es decir la que tiene que ver con su formación como persona, y obvio, en la disciplina que practica: gimnasia.

Simone nació en el seno de una familia de siete hermanos y una madre alcohólica y drogadicta; y si de por sí su color era ya un determinante de vulnerabilidad, lo de su madre potencializaba doble o triplemente dicho estado. Sin embargo, esta niña afroamericana fue rescatada y criada junto con una de sus hermanas por sus abuelos maternos, que le dieron cuidado, protección y sobre todo formación.

Un día en que una salida escolar fue suspendida y cambiada por una visita a un centro de entrenamiento gimnástico, la pequeña Biles hizo un par de piruetas que llamaron la atención de los entrenadores del centro en cuestión, al grado de mandarle una nota a sus abuelos pidiendo que consideraran que su nieta practicara dicha disciplina, y de ahí en adelante lo demás es historia.

Pero también es la más alta por la especialidad por ella desarrollada en los ejercicios libres de piso que la ha merecido el honor poco común de llamar a un movimiento o “suerte” gimnástica con su propio nombre: “The Biles”, mismo que consiste en un doble salto mortal con el cuerpo en plancha, es decir, totalmente extendido, y que en la última vuelta, antes de terminar el segundo mortal, hace un giro en otro eje, combinando dos ejes de rotación en un solo salto, lo
cual hace que su cuerpo vaya en una dirección totalmente opuesta a la inicial; movimiento que además, según los mismos físicos, no sólo desafía las leyes de dicha ciencia, sino incluso la ley de gravedad. Y si a ello le agregamos que para ejecutar un doble salto mortal con el cuerpo extendido se debe de tomar mucha altura, esta atleta dobla su estatura por cuerpo y medio con un salto que rebasa fácilmente los 2 metros.

Vamos ahora con el más rápido, obvio, el verdadero y ÚNICO hijo del viento, el jamaicano Usain Bolt, con quien empezaremos por decir que no debería ser tan veloz por un doble defecto genético que tiene, el primero consistente en una escoliosis, es decir la desviación lateral de la columna vertebral; y el segundo, una pierna más corta que otra por un centímetro y medio. Ya sabemos que la simetría perfecta no existe entre los seres vivos y sinceramente una
diferencia de centímetro y medio entre una pierna y otra nada tiene de particular para un abogado como su servidor, para un chef o para un vendedor de bienes raíces; pero cuando las extremidades inferiores son la herramienta de trabajo, hay un problema.

Problema que no existe, pero no para un tipo como Usain “Gold” –como verdaderamente merece ser llamado éste carismático corredor– que tiene una imponente longitud de zancada de 2.43 metros que le permite recorrer 100 metros en tan sólo 41 zancadas, que alcanzan su máxima velocidad entre los metros 35 y 75 metros, para superar los 44.75 kilómetros por hora. Impresionante para un tipo de por sí que ya lo es por sus casi 2 metros de estatura y 94
kilogramos de peso; sus piernas además poseen una gran riqueza técnica en la fase de aceleración con un sprint de fuerza aplicada consistente en mil libras fuerza, cuando en el resto de los velocistas oscila en 500 o 600.
14 Agosto 2016 04:05:51
El absurdo mundo de lo absurdo
Entre los muchos libros que tengo a bien poseer en mi biblioteca cuento con un espacio dedicado a los libros de ciencia, datos y estadística y cápsulas del conocimiento en general; eso que en inglés se da por llamar “facts”. Y justo durante la pasada Feria del Libro de nuestra amada ciudad, Saltillo, me hice de uno que me llamó la atención desde su título que reza Las Diez Leyes más Tontas del Planeta, de un youtuber español que se identifica como Tri-Line y cuyo nombre real es Carlos García Sánchez.

La verdad el librito es una pequeña joya plena de información, pero sobre todo de absurdeces que consigna en 15 títulos –capítulos– cualquier cantidad de datos raros, cuando no estúpidos vinculados a lo humano, aunque no estrictamente producto de nuestra especie como el primero de ello intitulado 8 sucesos apocalípticos que podrían destruir el mundo mañana. Libro que toma a su vez el título precisamente de la correlativa lista 3, y a la cual no me pude sustraer como abogado que tengo el honor de llevar como profesión. A ver qué les parece:

En Rusia conducir un coche sucio es ilegal, aunque no especifica qué nivel de suciedad debes alcanzar para merecer dicho carácter, el de ilegal. En la ciudad italiana de Tropea hay una ley que regula estrictamente quién puede estar en la playa vistiendo bikini y quién no lo puede hacer. A las mujeres que son gordas y feas les está prohibido permanecer a la orilla del mar con dicha prenda; aunque la ley en cita se ha flexibilizado por asuntos de edad, pues antes
sólo las jóvenes podían portarlo.

En Francia –y ya sabemos cómo son de orgullosos los “bleus”– existe una ley que prohíbe bautizar a un cerdo con el nombre de Napoleón, aunque no dice que no puedas hacerlo con otros animales. Otra ley igual de curiosa es aquella que prohíbe despedirse con un beso en los ferrocarriles, al parecer porque ello retrasaba la salida de dicho medio de transporte; siendo la más curiosa aquella que permite casarte con una persona fallecida, siempre y cuando
haya evidencias de que iban a hacerlo en vida.

En el Líbano puedes tener legalmente sexo con cualquier animal, siempre y cuando sea hembra ¡Imagínense cómo les hubiera ido a los degenerados que recién la semana pasada les fueron recogidos unos perros en la Ciudad de México por andarles haciendo lo propio, es decir por andar desbocinándoselos!

Mientras en Tailandia no se puede salir a la calle sin ropa interior, en Singapur no pueden vivir homosexuales, en Indonesia la pena por masturbarse es la decapitación, y en Hong-Kong una mujer engañada puede en ciertas condiciones matar legalmente a su marido, siempre y cuando lo haga con sus propias manos. China y Japón no se quedan atrás; en el primer país todo aquel monje tibetano que quisiese reencarnar tiene primero que pedir permiso al
Gobierno; y en el segundo, todas las mujeres están obligadas a utilizar sujetador en todos aquellos lugares o épocas con bajas temperaturas para evitar que se les marquen los pezones ¡Como si esto último fuera sólo producto del frío!

En Reino Unido está terminantemente prohibido morir en el Parlamento, aunque dicha ley tiene que ver con el hecho de que el edificio en cuestión tiene el estatus de palacio de la familia real y al cargarte la… ¡Parca!, en el mismo, quien sufriera dicha desgracia estaba destinado a ser enterrado con todos los honores.

En Washington DC, una ley destinada a restringir la criminalidad señala que cada conductor que tenga intenciones criminales, antes de entrar en la ciudad está obligado a parar y comunicar dichas intenciones por teléfono al jefe de la policía. O sea, ¿si no eres conductor no la infringes? ¿O si siéndolo avisas por otro medio omites violarla? ¡Absurdo! En Pocatello, también de Estados Unidos, una ley vigente desde 1912 prohíbe llevar armas ocultas, a menos que
se exhiban públicamente. ¿Y si las exhibo públicamente y luego las oculto, no violento dicha consigna? ¡Vaya paradoja! ¿No?

En Alabama es ilegal vendar los ojos a una persona mientras conduce. ¡Vendarlos, no tapárselos, eh! En New Jersey, es ilegal llevar un chaleco antibalas mientras cometes un delito. ¿Aquí se acumula el delito cometido con la falta de portar el chaleco mientras lo realizas o cómo? Y en Carolina del Sur es falta grave matar sin avisar a una persona que se está intentando suicidar… pero si le avisas no hay problema ¿de acuerdo?

Finalmente, en Canadá te pueden detener si te quitas el vendaje de una herida en público, igualmente en Alberta si estuviste preso y te liberan, tienes derecho a pedir un arma cargada y un caballo para huir de la ciudad; siendo la más absurda aquella prohibición encaminada a impedir regar el pasto mientras llueve. Los dejo, en la casa de ustedes está empezando a llover y nomás de puro gusto voy a salir a regar el pasto. ¡Nos leemos el próximo domingo!
07 Agosto 2016 04:05:37
Saltillo de mis sabores
Como consecuencia de uno de los temas abordados durante los pasados domingos en torno al aniversario de nuestra amada ciudad capital, uno de mis contados lectores me hizo la pregunta de si por pura casualidad no tendría yo algún dato en el que se hablara o se consignara lo que hacían nuestros antepasados para divertirse o para pasar el rato en aquellos días idos, dada la obvia ausencia de ya no digamos TODOS los elementos con que contamos en la actualidad para ello, sino de hasta cuestiones tan esenciales como lo es el radio, la televisión o simplemente la luz eléctrica. Por eso les traigo hoy los siguientes textos; sí también tomados del libro En el Saltillo Antiguo. Espero sean de su agrado.

Las meriendas de doña Chona
Una de las más famosas huertas en el barrio tlaxcalteca, estaba situada en la calle entonces llamada Del Mezquite, al poniente, posteriormente denominada Venustiano Carranza, hoy Manuel Pérez Treviño, justo enfrente de lo que hoy es el Santuario de Guadalupe. Debía su fama no únicamente a su belleza, pues contaba con floridos jardines, corpulentos nogales, perones y membrillos, sino más bien a las típicas meriendas establecidas en ella por doña Chona, su propietaria.

Ningún distinguido visitante podía llegar a Saltillo sin ser invitado a merendar o a una suculenta cena “en case Chona”, nadie como ella para preparar el rico pulque almendrado, su complemento natural para sopearlo: el chocolate, los molletes y las empanadas de nuez que ahí mismo elaboraban, y qué decir de los tamales saltillenses y las enchiladas, y demás platillos típicos con los que el más exigente paladar podía darse gusto.

Bajo la sombra de los corpulentos nogales o emparrados, en rústicas mesas cubiertas con albos manteles bordados en punto de cruz o costilla de ratón, deshilados tan famosos como los de Aguascalientes y todos los primores de que eran capaces las manos femeninas saltillenses, se atendía y servía a los asistentes. Era casi obligado después del rosario ir a merendar o cenar, y después de la misa en que para comulgar había que ir en ayunas, resarcirse con el
sabroso desayuno o el suculento almuerzo. Los domingos, a pesar de las innumerables mesas que había, era un milagro conseguir un lugar.

Chona era especialista en preparar banquetes de cumpleaños, días de santo, bienvenidas y despedidas; su equipo de cocineras, meseras, panaderos y mozos indígenas eran atentos y eficientes. Comer “en case Chona” un pipián, un mole, una fritada de cabrito o una carne asada era un placer igual que ir a merendar un rico tazón de chocolate sopeado, como dijimos, con batidas de huevo, molletes, empanadas de nuez o pan de pulque y semitas chorreadas. Para
las cenas, sus tamales de chile y de azúcar; sus enchiladas y sus taquitos de carne deshebrada no tenían igual.

Por su establecimiento pasaron desde presidentes de la República, gobernadores, escritores y poetas famosos, y músicos, hasta connotados personajes de la política y de la Revolución; de todos ellos tenía en la pared de la sala que le servía de despacho, fotografías dedicadas. Chona y sus meriendas, fueron una de las más notables tradiciones saltilleras.

La Nogalera de Arizpe

Al sureste de Saltillo aún está la colonia Lourdes, que fue
31 Julio 2016 04:05:35
Dos leyendas
Para no variar un poco el tema que he venido abordando durante las dos pasadas entregas, ahora traigo para ustedes un par de leyendas del viejo Saltillo, tomadas del libro que he citado en este espacio numerosas veces En el Saltillo Antiguo, de don J. de Jesús Dávila Aguirre. Para que las mismas no pierdan su arcaico sabor, las transcribo lo más parecido a como se presentan en dicho texto.

HÉRCULES

Sucedió que el capitán Linares mató en el pueblo a un indio, por haber forzado a una hija suya, enterrándolo en el corral de las yeguas; muerte que a los pocos días descubrieron los indios por un pie que estaba a ras de tierra. Ordenaron vengarse convocando un alzamiento, que fue fácil, dado los tratos que recibían de los españoles.

Un día, estando abajo del torreón de vigilancia, como a dos tiros de arcabuz a uno de los soldados a su cargo, de nombre Martín Solís le dijo un indio: “anda donde están tus compañeros porque estando aquí el sol –señalando el mediodía– han de venir a matar a todos, mis hermanos están muy enojados”. Y como no de todo punto se ha de desechar el consejo del enemigo, este, como prudente lo tomó. Subió donde los demás soldados y pusiéronse lo mejor que
pudieron para defender la villa.

Llegó el sol a mitad de su carrera cuando los indios atacaron delante de la casa dando alaridos y flechando lo que se moviera. Salió aprisa el capitán Linares, a pie con su chimal y espada en mano a defender unas cabrillas que se llevaban del corral. Matáronlo, sacándole la lengua por lo ofendidos que estaban con él y quitándole la espada, tomaron un paño de manos por bandera, con la que andaban muy orgullosos. No había más que un caballo ya que no hubo
tiempo de avisar al resto de la tropa que se encontraba lejos. El dueño de este era Hernando Arias, saltó en él e hizo bellezas; mató al que traía la espada y a todos los que alcanzó. Hízolos retirar, desembarazando la campaña. Débesele a este hombre el quedar con vida tantos como allí estaban porque de sed habrían de matarlos los indios, impidiéndoles aprovecharse de los caballos.

Era de tanta fuerzas ese hombre que se echaba al hombro un caballo como quien carga un cabrito; retrato vivo de aquel nazareno (Sansón), fue aqueste hombre en hechos y en obras, pues igual que aquel libró a su pueblo, este defendió al suyo como hemos visto. Y en otra ocasión, yendo de la provincia de Coahuila –Monclova– al Saltillo, se le cansó el caballo y él se lo echó al hombro con todo lo que llevaba y anduvo tres leguas con él y lo puso a salvo.

LA CALAVERA DEL INDIO

En el camino que va de este pueblo, el del Saltillo, a la Villa de Coahuila, sucedió un caso prodigioso y rara vez visto en las historias. Pasando unos soldados del Saltillo al presidio de Coahuila, les salieron a robar unos indios gentiles chichimecas; defendiéronse los soldados con esfuerzo y en la refriega mataron a uno de los gentiles chichimecas, al que dejaron los soldados victoriosos en el campo.

Pasados algunos año de la refriega, iba un religioso de la provincia de Guadalajara, recién ordenado sacerdote, a morar a las misiones de Coahuila y llegando al sitio aquel en que fue muerto aquel indio gentil por los soldados, le habló al religioso la calavera del indio que en el campo estaba tirada y le dijo que no temiese; que era el alma de un indio gentil, que habiendo salido a unos soldados para robarles, le mataron en aquel puesto, y que a la hora de la muerte
tuvo deseos de bautizarse; y que Dios por su alta e incomprensible sabiduría había depositado su alma en su sola calavera, hasta que él, ordenado de sacerdote, pasase por aquel punto y le echase el agua del bautismo. Y así que, pues, había llegado el momento, le suplicaba de parte de Dios le bautizase para lograr el descanso que esperaba en la otra vida, y viendo el religioso de la calavera las instancias, por no contravenir al Divino, beneplácito le bautizó, y
dándole las gracias por el beneficio, no volvió a hablar más la calavera, y el religioso la llevó consigo para darle cristiana sepultura.
24 Julio 2016 04:05:01
Curiosidades de Saltillo
Una de las muchas versiones del Corrido de Rosita Alvírez, cuya letra varía, correspondiendo la presente a la interpretada por Eulalio González Ramírez. Ocho días atrás hablaba de algunas cosas del Saltillo de mis ayeres; del cual me da gusto sea el Saltillo de muchos amigos que lo siguen siendo, o que los he descubierto recientemente sin saber que habían sido contemporáneos a mi persona. Hoy vengo a traerles –un poquito en homenaje a estos amigos de los que hablo y cuyo espacio aquí me faltaría para citar cada uno de sus nombres; y otro tanto en homenaje a nuestro solar materno que el día de mañana cumple, algunos dicen 439, otros 444, otros más 446 y algunos hasta se aventuran a decir 456 años– un breve compilado con hechos de llamar la atención, curiosidades, llamaría yo, vinculados a esta que sabemos es ya la ciudad donde TODOS quisieran vivir.

¿Sabían que según un libro del Reader’s Digest llamado Verdades y Mentiras, uno de los delitos más desafortunados de todos los tiempos ocurrió aquí, cuando un grupo de 75 presos que había pasado 6 meses haciendo un túnel para fugarse del penal, este fue a dar directamente a los juzgados de la ciudad y conforme iba saliendo cada uno de los “prófugos”, el sorprendido juez ordenaba encerrarlo de nuevo en la cárcel? Esta historia, insisto, se publica en la
página 315 del libro señalado bajo el subtítulo Fuga Efímera del destacado Ladrones Chambones, y aunque no cita dato alguno que corrobore la nota, no sería tan descabellada la posibilidad de que el hecho fuera cierto, dado que antes el penal estaba en el centro de la ciudad, ahí donde ahora está el edificio de la Secretaría de Finanzas; y el desaparecido edificio Coahuila, sede de los juzgados, se encontraba sólo a dos cuadras. ¿Sabían que en la película de
Pedro Infante Cuando Lloran los Valientes, no sólo se menciona a nuestra ciudad, sino que una de las protagonistas de la misma, Blanca Estela Pavón en el papel de “Cristina”, irá a pedir un favor al Santo Cristo de la Capilla? El diálogo se da a partir del minuto 57 con 5 segundos de la cinta en el momento cuando la protagonista dice: “Qué bajos, qué canallas”, y su madre en la película le pregunta “¿Ya te lo dijeron?”. Respondiendo ella “¿Verdad que es mentira,
mamacita? Agapito no pudo haber seducido a Chabela”. Contestando otra vez la madre: “Claro que no, hijita, no llores; descansa para que puedas divertirte en Saltillo”; concluyendo con la frase otra vez de la protagonista “Si voy es para pedirle al Santo Cristo que todo esto termine”.

Y a propósito de los dos corridos más ilustres de nuestra ciudad, el de Agustín Jaime y el de Rosita Alvírez, en el caso del primero el personaje sin duda existió, tan existió que su tumba se encuentra en el panteón San Esteban; pero todo lo que dice el corrido es impreciso, ya que la versión de algún modo oficial es que Agustín Jaime fue asesinado la tarde del 25 de diciembre de 1933 por Pedro Arredondo, de la Policía montada, quien le dio un balazo por la espalda.
Según testimonios recopilados entre sus familiares, el crimen fue producto de una venganza. Agustín trabajaba como cobrador en la Presidencia Municipal, lugar donde se dio cuenta de malos manejos en la administración y como era ahijado del entonces gobernador Miguel Cárdenas, no era conveniente que fuera a denunciar a los infractores con el mandatario estatal. Por tal motivo, Pedro Arredondo lo esperó afuera de la cantina para matarlo a traición. “Se
llevaron el cuerpo de mi tío Agustín a casa de sus papás, donde lo velaron, no a casa de Joaquina, como lo dice el corrido”, afirma la señora Conchita, hija de Juan Jaime –hermano de Agustín–, quien también argumenta que muchas frases en el corrido no son ciertas, pues seguramente las pusieron con el afán de hacer rimas. Su amigo, el zapatero Eligio Alvarado, presenció los hechos y compuso el primer corrido, mismo que después, dice también la historia, le
fue presentado por casualidad a un cantante que apenas empezaba su carrera musical en la vecina ciudad de Monterrey ¡Sí! Eulalio González Ramírez, que aún no era “Piporro”, a quién, gustándole, la hizo suya, adaptándola a su peculiar estilo, contando también la historia que este fue su primer gran éxito.

En el caso de Rosita Alvírez, cuenta Álvaro Canales Santos en su libro Yo Maté a Rosita Alvírez, que esta no existió, que la historia original se suscitó en Nieves, Zacatecas, y que la protagonista era Belem Galindo, cuyo corrido se compuso 16 o 17 años antes del nuestro. Alguien alguna vez me contó que incluso el corrido original de nuestra más insigne representante decía: “En el barrio del Saltillo…” aludiendo a un barrio precisamente de Zacatecas. O dicho de
otro modo, que nuestra pieza musical es un plagio, que tuvo sin embargo mucho más éxito que la original. Y bajo ese tenor, al haber superado la copia a la original, entonces, aunque su origen sea de algún modo ilegítimo, esto se supera no sólo por su fama, sino por el arraigo que ha constituido en nuestro pueblo, a tal modo que habiendo existido o no Rosita Alvírez, para quienes somos saltillenses y nos sentimos orgullosos de ello, es tan nuestra como el sarape y
el pan de pulque. Aunque también es importante precisar que don Óscar Flores Tapia, a quien algunos consideran nuestro mejor presidente municipal sin haberlo sido, habla de la supuesta existencia de dicha icónica mujer en su libro Herodes, refiriendo lo propio el leyendólogo Juan Marino Oyervides. Y a propósito de dicho corrido, ¿sabían que es una de las canciones representativas de ciudad capital del país con más versiones? Tantas como el clásico citado en
mi epígrafe al principio de esta correspondiente a “Piporro”, pasando por Antonio Aguilar y llegando a ser tocado hasta por Jenny Rivera o existiendo una versión –bastante buena por cierto– del mismo corrido cantado por las Sparx, ¡Sí! Aquellas muchachillas delgaduchas que ganaron junto con su hermano Lorenzo Antonio, el primer festival infantil Juguemos a Cantar.

Curiosidades de mi Saltillo, que, además, curiosamente, aunque no sabemos su cumpleaños, no dudamos en decirle el día de Santiago Apóstol ¡¡¡Feliz cumpleaños!!!
17 Julio 2016 04:05:10
Saltillo de mis amores
Será porque inició el jueves nuestra tradicional Feria de Saltillo, o porque una de las compañeras de la oficina tiene pensado en el mediano plazo hacer una fiesta con temática noventera, incluso porque se acerca el cumpleaños de nuestra amada ciudad capital y en el póster del festival que se lleva a cabo alrededor de dicha fecha aparece un camión de ruta, o porque de plano al que escribe le pegó la nostalgia por sus años de infancia o adolescencia idos; el caso es que sin quererlo, y platicando en uno de los escasísimos ratos libres que nos deja el trabajo y durante la hora de comida, empezamos a comentar de algunas cosas del Saltillo de ayer -no tanto puesto que algunos de los inmiscuídos en la plática las recordamos- y de ahí nació la presente entrega que contiene temas tan diversos como el recuerdo dio para ello.

Empecemos por las rutas de camión que existían en la ciudad durante los setentas y ochentas ¿Se acuerdan del “Águila de Oro”, del “Allende”, del “Arteaga”, del “Cerro del Pueblo”, del “Chapul”, del “Cinsa”, del “Circunvalación”, del “Fábricas”, del “Guayulera”, del “Intermunicipal”, del “Juárez”, del “Ojo de Agua”, del “Obregón”, del “Pacheco”, del “Panteones”, del “Provivienda”, del “Zapalinamé” del “Zaragoza” y del “Zarco”? ¿Sabían que el primer camión con número
y no con nombre fue el “Ruta 6” de la misma época y le siguió el “Ruta 25”? De dichos camiones solo subsisten el “Periférico-Zona Industrial” y el “Saltillo-Ramos Arizpe”, coloquialmente llamado “Ramos” ¿Por qué les decimos a los microbuses “combis” y no por su nombre o “peseras” como en otros lugares? Pues precisamente porque en esa época, a finales de los 70, empezaron a prestar servicio público combis de la Volkswagen en su mayoría, aparte de los
camiones, las cuales luego mutaron a “vans” y más tarde a microbuses; de ahí que persistiera la costumbre de a todo transporte público comunitario llamarlo “combi”.

¿A dónde iban, íbamos, los chavos a divertirnos en aquellos días? Si se trataba de paseo las calles Aldama y Victoria eran punto acostumbrado de reunión donde podían tomarse una nieve en las muchas Nakashima ¿O era Nakasima? que había en dichas avenidas e incluso en una que no duró mucho por la mencionada de Aldama llamada “Nieves Hans”. ¿Quién no recuerda el clásico “Victoriazo” del domingo para acabar en el cafecito del Martin´s o en la ya
desaparecida “Vaca Pinta”? A comer se iba al “Arcasa”, al “Dik- Dik”, al “Élite”, y al “Jema”, pero si se comida rápida se trataba estaban el “Muchoburguer”, el “Jack in the Box”, el “Kentucky” que ya existía, el “Tena” enfrente del Ateneo, y el “Fred’s House” llegando más tarde a ocupar el lugar de este último la primer -y creo ÚNICA- franquicia nacional que recuerdo llegó a la ciudad llamada “Burguer Boy”. Los “antros” no existían y sólo había unas cuantas discos, las
que logramos recordar fueron el “Crazy Horse” en la esquina de Aldama y Xicoténcatl, sí, donde hoy está “La Reliquia”, de ahí su nombre supongo, “La Cava del Élite” y el icónico “Luigi Station” con sus inconfundibles vagones de tren. También había disco en el Hotel Camino Real, pero esa era como que para gente ya muuuy mayor y los domingos eran típicas las tardeadas de la “Terraza Acosta”, aunque estas eran de corte un poco más popular y los famosos
“huateques” caseros.
Había pocos cines, siendo el mejor de entonces el ahora deteriorado “Cine Olimpia”, existiendo también el “Atenea”, el “Cine Elena”, más tarde “Cinemundo”, el “Florida”, que luego fue la “Sala de Arte” de la Universidad, para regresar otra vez a ser los “Florida 1 y 2”, por haberlos separados en dos salas, el “Palacio”, el “Royal”, el “Saltillo” y el “Studio 42”; habiendo sido el primer cine múltiple los entonces Gemelos Alameda, ahora multicinemas del mismo nombre;
incuso había una salita que proyectaba películas de culto en la Escuela de Enfermería denominado “Cine Universidad” y donde llegué a ver clásicas como Los Siete Samuráis de Kurozawa o su versión americana Los Siete Magníficos.

Otra de las cosas icónicas que recordamos en esa plática fue el hecho de que los saltillenses que nos preciábamos de serlo, sabíamos que estábamos de vuelta en la ciudad cuando cruzábamos el famoso “Reloj de la Ford”, y que nuestro único y querido paso a desnivel es el que nos llevaba -o traía según el capricho de tránsito del gobernante en turno- del entonces bulevar Constitución, hoy Venustiano Carranza, a la calle Ignacio Allende; ¡Ah! Y que la Feria no
siempre se ha instalado donde hoy lo hace, sino atrás del Parque Madero y que hasta ahora, fuera el día de su inicio o de su inauguración, inevitablemente llovía en dicha fecha sin importar si era en julio o agosto. Saltillo de nuestros ayeres, aunque NO TANTO, eh…

10 Julio 2016 04:05:09
La confesión
Una tarde cualquiera, de cualquier día reciente, recibí una llamada; al parecer quien la hacía tenía urgencia de hablar conmigo ya que no la contesté inmediatamente por haber dejado mi teléfono por ahí, y para cuando pude tomarla, traía al menos unas ocho llamadas perdidas del mismo número. Era una buena amiga y sí, su voz, su actitud, sus palabras denotaban en ella una premura poco común en su persona, y después de atropellarme con frases incoherentes como: ¡Estoy desesperada! ¡Ya no puedo más! ¡No sé qué hacer! ¡No puedo con esta doble vida que ya se empieza a notar! ¡Necesito platicar con alguien de esto! Quedamos de vernos un poco más tarde, dejándome francamente preocupado y al mismo tiempo sorprendido de ser yo a quién hubiera escogido para contarle sus ¿penas?

Y en efecto, ese día nos vimos, e instalados en un lugar donde se pudiera platicar con confianza y tomar una buena taza de café, me empezó a narrar su historia que no dejó de asombrarme, sobre todo porque si por algo se había caracterizado esta amiga en su vida era por haber sido hasta entonces bastante ecuánime y tranquila, y nada aventurada a vivir riesgos que le terminaran causando zozobra o desasosiego.

“Tú me conoces bien Pepe” –empezó diciendo– “es por eso que me atrevo a compartir contigo esta serie de eventos y situaciones que me han cambiado la vida y que sin duda empiezan a complicármela; pero también te lo quiero contar a ti porque sé que eres bueno para escuchar y sé que podrás ayudarme con tu objetividad y madurez”. Sí, lo primero que pensé para mis adentros fue: “pobrecita, asume que la conozco bien, y aunque seamos buenos amigos, nunca
habrá mujer respecto de la cual pueda yo presumir que ya no tengo nada más que descubrirle; pero ya de plano, el que diga que soy bueno para escuchar, además de objetivo y maduro, no refleja sino su franca desesperación”.

Y continuó: “También sabes que siempre he llevado una existencia carente de experiencias fuertes, creo que lo más alocado que he hecho en mi vida fue venirme de mi tierra a estudiar acá y casarme; las únicas aventuras que tengo, aparte de viajar con mi familia, las vivo desde mi sofá o desde mi cama por lo mucho que sabes que leo; es más, soy tan plana en ese aspecto que mis equipos favoritos, tanto de futbol como de beisbol los escogí desde niña, y seguro
me moriré yéndole a ellos aunque el de beis nunca llegue a campeonar. Pero hace un año mi vida cambió por completo, alguien me hizo una oferta de trabajo que no pude rechazar y ahí empezó TODO.

En ese trabajo conocí un nuevo amor, no creas, ya desde antes, porque ocasionalmente me cruzaba con él y sin conocerlo formalmente, me empezó a llamar la atención; pero formar parte de su círculo cercano de colaboradores y descubrirlo en el trato diario me provocó enamorarme poco a poco de él, al grado de que para cuando yo menos lo esperaba, me le había entregado por completo. Y desde entonces somos recíprocamente parte el uno de la vida del otro, al
grado de que incluso de manera literal soy su voz ante el resto del mundo, y a pesar de que en meses recientes no le ha ido nada bien en cuestión de resultados, la gente no deja de estar cerca de su persona, de buscar apoyar su causa, y él dice que en parte eso es gracias a mí y a mi voz, que como a él le encanta, ha terminado por encantarle a los demás.

Incluso hasta en lo económico mi vida ha mejorado porque cerca de él yo hago las cosas con más entusiasmo, como que con mucha más pasión y eso conlleva que más gente se le acerque, generando mayores ganancias y beneficios para su… para nuestra causa. Pero al mismo tiempo me siento mal porque yo ya tenía una relación de muchos años con alguien, con quién fue desde SIEMPRE mi primer amor; y mi corazón, que ahora pertenece a los dos, vive en un
permanente estado de amor-odio, de entusiasmo-desencanto, de alegría-‘agorzomación’”. Rematando mi amiga con un “¿Verdad que SÍ es posible amar a más de uno al mismo tiempo? ¿Verdad que ustedes los hombres saben perfectamente de qué hablo?”

Yo me quedé HE-LA-DO. De entrada le dije que qué bueno que según ella entendía a los hombres; aunque tal situación no era exclusiva de nuestro género; sino de ambos, reconociendo que en todo caso ellas, las damas, son más discretas que nosotros y menos obvias al respecto. Luego dije que salir de dicho embrollo sólo dependía de ella, que no iba a ser NADA fácil, y que cualquiera que fuera el resultado y por quién se inclinara, incluso inclinándose por ambos,
iba a salir lastimada y alguno de los dos en su vida iba a decepcionarse de ella, y también tarde o temprano los amigos de cada cual iban a tomar partido a favor o en contra, y TODOS terminarían juzgándola irremediablemente, al grado de ser SIEMPRE la mala de la película. Que lo único imposible sería volver el tiempo atrás y que tenía que afrontar con donaire y fortaleza las consecuencias de sus actos, por duras o graves que estas fueran.

Ella se fue más tranquila, al menos de haberme contado su historia y de que alguien –aunque fuera yo– la hubiera escuchado, creo que era lo que más necesitaba. ¡En fin! A ver cómo termina esta doble historia de amor de mi amiga, y ojalá termine por definirse por alguno de sus dos quereres; quienes estamos con uno y con otro se lo agradeceremos igual…

No se vale, no se vale amar por igual a Acereros y Saraperos, menos cuando ambos tienen una rivalidad tan acendrada ¿O de qué creen que estaba hablando mi amiga? ¡Ah gente tan mal pensada…!
03 Julio 2016 04:04:09
Celebrar la vida
Hace 15 días les platicaba en este mismo espacio sobre la difícil labor de ser padre. Pues bien, un tanto cuanto honrando lo escrito en esa fecha, y otro tanto tragándome mis propias palabras el día en cita, el identificado como el “Del Padre” me apersoné en casa del mío para festejarlo haciéndome acompañar del menor de mis enanos.

Al llegar él dijo que la mejor manera de festejarlo sería yendo a comer con nosotros y así los hicimos, dejando en mí la elección de dónde hacerlo, y como honestamente tengo una especial preferencia por la “fusion cuisine” nos dirigimos los tres hacia Don Artemio.

¿Sabían ustedes amables lectores que si explicásemos el significado del nombre del restaurante en cuestión tendríamos en primer lugar que decir respecto al prefijo “don”, que es un vocablo protocolar que se usa como expresión de respeto, cortesía o distinción social, y que “Artemio” está vinculado con Artemisa, diosa griega de la cacería, actividad que a su vez es vista desde la perspectiva de la historia humana como una de las primeras actividades del hombre para proveerse de alimento? Así las cosas, el concepto literal del restaurante señalado sería “el respetable o distinguido cazador. ¿Casualidad? ¡No lo creo!

Ya instalados, mi padre, Mateo y yo nos preparamos a disfrutar de ese rato juntos, que pocas oportunidades tenemos de hacerlo, y no sólo degustando buena comida y buena bebida; sino además y sobre todo, conviviendo. Para empezar yo pedí un mezcal del desierto con hojasé, mi padre una buena cerveza y al pequeño le pedimos una limonada que la disfrutó de tal modo que terminó vertiéndola en las jicaritas que ponen en la mesa para tomar el mezcal, y su alegría era tal de poder beber así, que parecía haber agarrado una borrachera de antología con simple azúcar, agua y limón.

¡Ah que buen mezcal el que me tocó a mí beber! Dicen que dicho destilado debe ser consumido de manera casi sacramental por todo lo que implica su producción y la posibilidad de llevarlo primero a su envase y luego a la copa. Y sí, este no sólo tenía su característico olor entre ahumado y a monte, sino además su sabor era fuerte y amargo, quedando esa sensación un buen rato en la boca después de haberlo consumido, supongo por la reacción que provocaba la combinación con el hojasé, de tal modo que, sin duda, merece formar parte del mayor de los sacramentos como sucedáneo del vino.

Mientras ordenamos la comida y la misma era preparada pasaron a saludar a mi padre los músicos que amenizan el lugar, y al hacerlo, sobraron anécdotas contadas entre su vocalista y papá, que había sido su maestro. Algunas alegres, otras no tanto y las más educativas, para variar.

Una vez que empezaron también algunas canciones, sumadas a la plática con mi padre y con mi hijo me llevaron a otros días y a otras épocas; de tal modo que no faltó espacio para la nostalgia, la alegría, el llanto y la reflexión.

¿De la comida qué les puedo decir? Uno de nuestros orgullos de chef saltillense, don Juan Ramón Cárdenas Cantú, es una especie de midas culinario, con la diferencia de que afortunadamente todo lo que toca es para convertirlo en platillo, más que mutarlo en oro, lo hace un manjar que ni siquiera dicho metal podría cubrir el precio de su sabor. Yo probé un mole que traía en su salsa todos los sabores de México, chocolate agridulce en particular. Mi padre, un
cerdo deshuesado en salsa de alubias que yo ya he probado en anteriores ocasiones y que además de suave, delicioso –por sus también combinaciones de dulce y salado– sería una palabra injusta para describirlo. Y hasta la sopa de estrellitas con carne seca tipo caldillo duranguense que pedimos para mi bebé resultó ser, por simple y original, un banquete digno de reyes.

Casi al terminar tuvimos el gusto de que nuestro querido cocinero –que igualmente había sido alumno de mi padre– honrara con su presencia nuestra mesa, y hasta nos presentó a sus dos hijos Rodrigo y Marcelo; y platicando con él dijimos que, seguro sin saberlo, los bautizó con nombres de significado similar, aunque obviamente origen distinto: Rodrigo el glorioso, el poderoso; y Marcelo, referente a Marte, el dios de la guerra. De llamar la atención la ahora
¿nueva coincidencia? de que quién se considera a sí mismo del maíz un guerrero le haya puesto nombre a sus hijos relacionados con dicha actividad.

De regreso a casa me fui pensando que la vida es lo que ese domingo de festejo a mi padre ¿Y por qué no decirlo? a mí mismo por serlo también, vivimos en Don Artemio. Comida, bebida, música, llanto, recuerdos, anécdotas, amor, paternidad, causalidades, alegría, coincidencias, degustación, la fortaleza del mezcal, lo delicioso de cada platillo, el sazón de las muchas especias que esta, la vida, tiene como el hojasé, que además es también un remedio, y que
de igual modo precisa en ciertos momentos nuestra existencia, lo dulce y lo amargo; pero sobre todo, sobre todo: la felicidad que provoca a ratos la combinación de TODO lo anterior y que a chispazos nos regala momentos de infinita gloria.



¡Gracias Pá, gracias Mateo, gracias Juan Ramón por haberme regalado en una sola tarde la VIDA ENTERA!
19 Junio 2016 04:05:11
¡Feliz Día del Padre!
El pasado jueves, platicando con mis hijos mientras los llevaba a la escuela, no recuerdo por qué razón –y si la recordara seguro no la contaría aquí– les solté entre la plática la consabida frase de “ya lo entenderán cuando sean padres”. Frase que me obligó a regresarme, para variar, unos cuantos años a la época en que sobre todo era adolescente, y la verdad yo tampoco tenía en ese entonces la mejor de las relaciones con mi propio padre.

Y se entiende y no que tuviera esa relación de entre amor y odio con papá; por un lado él es una institución en materia educativa en nuestro estado y nuestra ciudad; ha educado a un sinnúmero de hombres y mujeres, la gran mayoría de bien, que han resultado exitosos no sólo en nuestra patria chica, sino también allende nuestras fronteras –ya les contaré que andando con mi padre en algún lugar de nuestro amado o México o en algún otro lugar del planeta se escucha la voz al reconocerlo entre la gente de: “Profesor Everardo, ¡qué gusto encontrarlo por acá!”.

Y bueno, esa admiración que le brindan sus exalumnos, con un cariño casi filial, sin duda era para mí motivo de admiración y me convencía que papá era un hombre de bien. Por otro lado, la diaria convivencia con su persona, el saberme el no favorito no sólo de él, sino además de mi madre, la desventaja de ser yo el mayor de la familia y por ello al que más se le exigía, y además el hecho de ser muuuy parecido a él en carácter, provocaba un coctel explosivo de sentimientos que estallaban de su lado o del mío al menor roce. Y sí, a pesar de admirarlo tanto –que nunca dejé de hacerlo– hubo también un tiempo, años incluso, en que le hablaba nada o sólo lo indispensable.

Pero el tiempo, ese sabio que sólo con el trascurrir pone todo en su lugar, y la vida, me permitieron conservarlo para dejar pasar esa estúpida actitud mía y volver a fincar una relación, que a pesar de a veces seguir siendo tirante, se finca más en los aspectos positivos, supongo de los dos, que se ha convertido igual en un redescubrimiento de nuestras personas y que nos ha llevado en términos de relación padre-hijo por mejores caminos, al grado de, incluso –ahora que mis relaciones con mis hijos los mayores, adolescentes ambos, no se encuentran en mejores términos– hace que el futuro se vea con un dejo de esperanza y me permita asumir que si los momentos difíciles con mi padre pasaron, seguro los que tengo yo ahora con mis hijos, lo harán. Y aquí sí ni por error, en modo alguno pretendo justificarme, porque de esto último yo soy el único responsable. Sin duda es bastante difícil ser padre, más cuando mis hijos tienen una tan extraordinaria madre como la que tienen ellos. Pero igualmente ha de ser dificilísimo ser hijo de un padre como yo, qué digo dificilísimo ¡Ha de ser terrible tener un padre como su servidor! Un padre que en muchos momentos ha estado ausente, que los ha maltratado física y verbalmente, que voluntaria o involuntariamente ha dejado de escucharlos.

Pero NADA de lo anterior significa falta de amor. Y finalmente sí, he acabado entendiendo muchas de las cosas que no entendía respecto a mi padre, ahora que yo juego ese papel;. Y como dice el poema cuyo párrafo cito de epígrafe al inicio de la presente, reflexionando al respecto, aunque no tan literal, suscribo: Hoy te quiero preguntar: ¿por qué motivo las madres amenazan a sus hijos con ese estribillo fijo de “¡Ah, cuando venga tu padre!”? Y con tu padre de aquí, y con tu padre de allá, resulta de que al final, al verme llegar a mí, ven entrar a Caín y escapan por todos lados.

Y yo que vengo cansado de trabajar todo el día recibo de bienvenida una lista de acusados, tú empiezas con tus quejas y yo tengo que enojarme, igual que hacía mi padre al escuchar a mi vieja. Entraba a fruncir la ceja apoyando a ese fiscal que en medio del temporal se erigía en defensora, lo mismo que tú ahora que siempre me dejas mal. Si los perdono, “Qué ejemplo, ¿es así como los educas?”; si los castigo, “eres bruto, no tienes sentimientos”. A mí, a mí que llegué contento y no tuve más remedio que poner cara de serio y escuchar tu letanía, a mí, a mí que me paso el día pensando en jugar con ellos, yo sueño en llegar a casa y olvidarme felizmente del trabajo, de la gente y de todo lo que pasa. Los hijos son la esperanza y el porqué de nuestras vidas, por eso nunca les digas “¡Ah! cuando venga tu padre...!”.

No quiero encontrar culpables, quiero encontrar alegría, que no me pongas de escudo como lo hacía mi madre, que consiguió que a mi padre lo imaginara un verdugo, él llegaba y te aseguro que se acababan las risas. Y en lugar de una caricia o hablarle como a un amigo lo miraba compungido, presintiendo una paliza, y el pobre, que me entendía, sacudiendo la cabeza escuchaba con tristeza lo que mi madre decía. Y que él, y que él de sobra sabía “¡Que con este no se puede, que me pinta las paredes, que trajo las suelas rotas, que la calle, la pelota, que me saca canas verdes...!”.

A la cama sin cenar, aburrido me ordenaba, mi madre me consolaba y yo, y yo lo culpaba a él, a él que había llegado recién de trabajar cansado y ya lo había yo amargado con todas mis travesuras. Si hoy yo sé cuánto sufría al ver enfermo a su hijo, porque me miraba fijo el primer pantalón largo y sé, y sé que hasta me habrá besado cuando yo estaba dormido, hoy que todo lo comprendo. ¿Por qué no estás a mi lado? ¿Por qué no estás ahora para besarte bien fuerte viejo lindo? Y ofrecerte mi cariño a todas horas. Ves a tu hijo que llora, pero llora con razón, porque te pide perdón pensando en aquellos días en que ciego no veía… ¡que eras puro corazón!

Hijos: no esperen a ser padres para comprender, aunque sea un poco, al de ustedes; incluso aunque no sea el mejor ejemplo de tal, como a veces resultó ser. Y bueno, aunque ustedes saben que no celebro los “días de”… ¡¡¡Feliz día del padre a todos los que tenemos el privilegio de serlo!!!
12 Junio 2016 04:05:20
Música y poesía: hermanas
He contado hasta el exceso en este espacio que dos de mis pasiones personales son la lectura y la música o la música y la lectura, ya que sin importar el orden de ambos gustos, en mi caso, aunque no siempre van enlazados, tienen una preponderancia similar.

Y aunque ahora me doy la libertad de escuchar y leer sobre casi todo, hubo un tiempo en que era bastante más fresa y limitado por selectivo respecto a lo que escuchaba y leía.

Cuando estaba en secundaria y preparatoria un ritmo que particularmente no escuchaba y sobre todo del que casi no tenía material, salvo para cuando había fiestas, era la música tropical que entonces, erróneamente, lo reconozco, llamaba de forma indistinta “chundias”, por no decir cumbias y que las vinculaba por mi ignorancia a lo vulgar y lo corriente.

Por eso el término despectivo usado, que reconozco era además, bajo los patrones de lo políticamente correcto en la actualidad, discriminatorio.

Pero, gracias a un compañero de clase de dicha época –preparatoria– le fui encontrando poco a poco el gusto al mencionado género, al grado de que hoy escucho lo mismo música grupera, que música sinfónica, rock, ópera, jazz o canto nuevo; es decir, hoy oigo de TODO.

Y el leer, poesía particularmente, me ha llevado de manera casi obvia, a descubrir que ambas disciplinas, música y poesía, SIEMPRE van de la mano.

Al momento de elaborar la presente entrega me encontraba trabajando en un documento de mi profesión, abogacía, junto con un insigne grupo de amigos jurisconsultos electoralistas y al poner uno de ellos música de Los Ángeles Azules, un poco para sorprenderlos y un poco para fastidiarlos, pregunté que si ya se habían dado cuenta de que la canción Cómo te Voy a Olvidar, de los iztapalapeños, es una especie de
paráfrasis del Poema 16 de Pablo Neruda.

“¡No manches!”, me contestó uno de ellos al que también le gusta la poesía, “¡¿Cómo se te ocurre mezclar cumbias y de Los Ángeles Azules con la poesía de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes?! Acabas de deshonrar la memoria del chileno con ese tipo de comparaciones”.

Respondiéndole yo: “Sólo escucha la canción de cita; después compáralo con dicho poema, y luego me cuestionas”. Aquí les dejo los dos textos y mejor juzgue Usted amigo lector ¿Se parecen Cómo te Voy a Olvidar y el Poema 16 de don Neftalí?

Poema XVI

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube

y tu color y forma son como yo los quiero.

Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,

y viven en tu vida mis infinitos sueños.

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,

el agrio vino mío es más dulce en tus labios:

¡oh segadora de mi canción de atardecer,

cómo te sienten mía mis sueños solitarios!

Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa

de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.

Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo

estanca como el agua tu mirada nocturna.

En la red de mi música estás presa, amor mío,

y mis redes de música son anchas como el cielo.

Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.

En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

¿Cómo te voy a olvidar?

Amor, amor, amor.

Amor, amor, amor,

quiero que me vuelvan a mirar tus ojos.

Amor, amor, amor.

Amor, amor, amor,

quiero volver a besar tus labios rojos.

¿Cómo no acordarme de ti?,

¿de qué manera olvidarte?,

si todo me recuerda a ti,

y en todas partes estás tú.

Si en una rosa estás tú,

si en cada respirar estás tú,

¿cómo te voy a olvidar?,

¿cómo te voy a olvidar?

Si besando la cruz estás tú,

rezando una oración estás tú,

¿cómo te voy a olvidar?,

¿cómo te voy a olvidar?

Si te clavaste aquí en mi corazón,

y de amor has llenado mi alma;

y tu sangre corre por mis venas

y mi sangre me hace estremecer.

Voy contigo.

Amor, amor, amor.

Amor, amor, amor.

Quiero que me vuelvan a mirar tus ojos

Amor, amor, amor.

Amor, amor, amor.

Quiero volver a besar tus labios rojos.
05 Junio 2016 04:05:37
Días de un futuro pasado
En días pasados, mientras iba en taxi de un lugar a otro, se me ocurrió decir en voz alta que las redes sociales, particularmente el famoso WhatsApp, sólo sirven para cargarnos de más trabajo, al mismo tiempo que para aislarnos de la realidad. Y esto es cierto, revise Usted amable lector cuántas de las cosas que hace las hace vía redes y cuántos asuntos le plantean superiores, compañeros y usuarios de cualquiera que sea el servicio que Usted dé, a través de dichos medios.

A toda hora y en todo momento alguien me está comunicando algo a través del “Whats”. Y eso que el de la letra sólo cuenta con dicha aplicación y Twitter. ¿Cómo le harán lo que además tienen Facebook, Snapchat e Instagram? Y bueno, mi comentario inevitablemente fue escuchado por el amigo taxista que inmediatamente respondió: “además los niños de hoy en día ya casi no hacen deportes ni conviven con otros niños por estar pegados a los videojuegos.

“Y sí –le respondí–. Cuando yo era pequeño por estas fechas, que ya casi eran de vacaciones de verano, los días eran infinitos y nunca faltaba qué hacer y a qué jugar con los amigos del barrio. Para empezar, sin que mis padres me lo pidieran, porque lo hacíamos de puro gusto, nos inscribíamos a las clínicas de verano que organizaba la entonces U. A. C., hoy UAdeC, y que eran abiertas a cualquier niño, no nada más a los hijos de trabajadores; y desde las 9 de la mañana y hasta las 9 de la tarde nos la pasábamos primero practicando beisbol y luego jugando la “cascarita” de rigor, que se volvía un juego de interminables entradas que duraba todo el verano y hasta casi principios de septiembre.

De ahí era correr a comer a casa, para luego asistir por las tardes a clases de natación y todavía regresar a seguir jugando “veras” en un solar atrás de la casa en que viví hasta los 12 años, o de plano en alguna de las callejuelas del Centro de la ciudad, donde no había mucho tráfico, usando como bate las manos, una pelota de esponja y como bases un par de postes en cada lado de la acera. Y no acababa la cosa,
porque era seguirle hasta bien entrada la noche jugando escondidas o contando historias de terror. Aunque a veces las tardes de lluvia no nos permitían salir.

¿Sí se acuerdan de que en Saltillo antes llovía todas las tardes? Y ello me llevaba a maldecir a Tláloc, a Chaac y hasta al mismísimo Dios Padre por no permitirnos disfrutar de esas tardes de libertad haciendo literalmente lo que queríamos, pero sin caer en excesos

Y cuando por las tardes nos aburríamos del beisbol, SIEMPRE había otra cosa qué hacer: canicas, donde con “el ahogado” o “los cinco pocitos”, los belluricos cristales cambiaban de mano más rápido que las acciones en Wall Street. Juego en el que privaba además un lenguaje especializado, casi casi subversivo ¡Pinta raya! ¡No te alonches! ¡No traes venis! ¡De rebote pelas! Y en el que además podías perder o ganar
todas las canicas de los contrincantes, pero tenías prohibido –por dignidad– poner en juego tu tirito o la macalota que todos anhelaban tener.

Agüitas, ágatas, pericos, diablos y hasta las humildes canicas de barro que podían ser quebradas en forma inacabable para encontrar siempre dentro de ella una canica más pequeña, eran a la par del orgullo del adversario, el más preciado tesoro a ganar. ¿Quién no hizo en verano un papalote con carrizos, una bolsa de plástico y trapos viejos que podía volar un cielo tan alto que llevaba a confundir el carrete que lo ataba con la hebra de la túnica de San Pedro que parecía deshacerse en la manos de uno? En verano me tocó hasta vender paletas y repartir directorios telefónicos para llenar mis tardes de ocio.

¿Cómo sobrevivimos sin celular, tablet, ni juegos de video? ¿Cómo nos permitían nuestros padres salir de casa a sabiendas que íbamos a estar incomunicados durante dos, tres o hasta cinco horas? ¿Cómo era posible que anduviéramos por esas calles de Saltillo de arriba para abajo desde prácticamente los 6 años sin vigilancia de adulto alguno? ¿Qué juego de los que Usted jugó siendo niño, es para sus hijos motivo
de análisis arqueológico o que por lo menos lleva a ellos a preguntarse en qué etapa de la prehistoria vivieron papá y mamá?

Pero sí, uno construía vínculos más duraderos cuando el contacto era real y no virtual. Y además la vida entonces carecía de aplicaciones absurdas como la de bloquear a alguien. Si alguien te caía mal ese alguien o tú te aclimatabas, o te aclijodías, y a seguir jugando. Uno anhelaba de niño que la vida pasara pronto para ser grande y gozar de los privilegios que entonces tenían los adultos, y ahora que uno es grande y
que la vida resulta mucho más complicada que cualquier juego infantil, añoramos regresar a esa época en que los problemas más graves se resolvían con un simple ¡Córtala! o con dos que tres trompadas que terminaban siendo olvidadas cuando había que regresar de nuevo al juego.



¡Carajo! Empecé con un simple comentario lanzado al aire y el taxi abordado terminó llevándome por los vericuetos de mi infancia más remota… ¡Y eso no lo pago ni dejando que el taxímetro se ponga en marcha infinita!
29 Mayo 2016 04:05:00
El Templo del Morbo… tributo a Cohen
Hace casi 20 años, cuando tuve mis primeras incursiones laborales en la Ciudad de México –no pregunten cómo porque ni yo mismo lo recuerdo–, llegué a un –no sé todavía a la fecha– si chat, sociedad semisecreta, club de fans virtuales o algo parecido, de Joaquín Sabina llamado El Templo del Morbo, título tomado de un bar que menciona el propio Sabina en la canción Peor para el Sol.

Los que integraban dicha comunidad era gente variopinta originaria de países que abarcaban casi todo el continente.

Gracias a los templarios, como nos hacíamos llamar, enriquecí en muchos aspectos mi cultura, no sólo la musical, sino mi cultura TODA, y gracias a ellos descubrí a Leonard Cohen, poeta, novelista y cantautor estadunidense que, y eso fue lo que más me llamó la atención de él, se adentró en el mundo de las musas desde la secundaria, leyendo a Federico García Lorca.

Su obra es vastísima y tan buena que en 2011 fue condecorado con el Premio Príncipe de Asturias.

De dicho autor hoy he querido traerles una probadita de sus poemas; prometiendo que en posteriores ocasiones abordaré su música, que no sus canciones porque estas son precisamente parte de su poesía.

LA COMIDA ESTÁ BUENA

La comida está buena
pero prefiero no comer
Tocar a una hermosa mujer
es un gran honor
en este valle de lágrimas
perdonadme si paso de ello
o lo dejo para otro momento
La meditación tranquiliza el febril corazón
o eso dice la publicidad
pero a mí me hace subir
por las paredes
del cotilleo y del ahogo
Además
no quiero ser amigo de todos
no tengo tanto tiempo
estoy haciendo un ayuno
un ayuno secreto
para adelgazar el rostro
y que Dios me ame
como lo hizo antes
de que tuviera el menor interés
en estos asuntos.

MILES

Entre los miles
que son conocidos,
o que quieren ser conocidos
como poetas,
quizá uno o dos
sean auténticos
y el resto son impostores
rondando por los recintos sagrados
tratando de parecer genuinos.
No hace falta decir
que yo soy uno de los impostores,
y esta es mi historia.

Por cierto, ¡vámonos a la Fiesta de las Letras! ¡Vamos a la Feria Internacional del Libro Coahuila 2016!
¡Vamos a darnos un buen atracón de cultura, libros y literatura, que de ese platillo sólo hay una vez al año!
22 Mayo 2016 04:05:01
El hombre es su palabra
En días pasados murió don Luis Héctor Álvarez Álvarez, icono del panismo de la vieja guardia, y disculpen si no abundo al respecto, pero simplemente diré de su persona lo que dicen todos los que en algún momento de la vida tuvieron la oportunidad de conocerlo: que era un hombre congruente entre su decir y su accionar; hecho que sin duda yo también tuve la fortuna de constatar en forma personal. En todo caso dejaré acá algunas de las frases por él utilizadas
en algunos de sus discursos que lo pintaban de cuerpo entero porque, como dije, la congruencia fue su virtud principal.


“No soy de los que creen que la violencia es partera de la historia, soy de los que creen que las almas pueden moverse, que la acción sin razones que la sustenten degenera en activismo; que es la transformación de la conciencia la que produce cambios históricos”.

“Es a partir del conocimiento de nosotros mismos que podremos abrirnos a TODO diálogo, a toda alianza, a toda opción, en la medida en que sólo puede ser factor de cambio quien sea capaz de convocar y encabezar un esfuerzo plural de solidaridad”.

“Ya no es tiempo de coincidencias casuales, sino de convergencias causadas. Que no nos quede alma sin mover, amigo sin encontrar, puente sin tender”.

“En política, no hay espacio ganado para siempre”.

“La democracia no es un lujo de comunidades económicamente ricas, ni una utopía”. “Para luchar por la democracia hemos escogido el camino del respeto a la ley, a la dignidad de la persona humana y al bien común. Aquí no tienen cabida el trabajador que no trabaja, el empresario que regatea a sus empleados el salario justo, el rico que olvida la función social de la propiedad, el hombre que prefiere su gloria o su interés personal antes que el bien de México”.

“No es posible convencer a nadie de la bondad de la idea que se comparte por medio de una práctica dividida”.

“A lo largo de la historia humana, hay una visión trágica de las relaciones entre la ética y la política. Se ve a esta relación como sometida a un destino que impedirá al hombre ético hacer política y al hombre político ser ético. Pero hay otra posibilidad, la de los hombres que aspiran a actuar según normas morales en TODOS los ámbitos de su vida”.

“No olvidemos que esta dignidad se construye con una suma casi infinita de pequeñas cosas: el respeto a la palabra dada, el cuidado por la limpieza de la ciudad –AUNQUE NO LA GOBERNEMOS– la puntualidad, la disposición de servir al vecino, la solidaridad con el desafortunado o con la víctima. Para que haya democracia, es más fecundo hacer cosas pequeñas que hablar de cosas grandes”.

“No hay para el país más salida que la democracia, pero ésta no se consigue por magia o por milagro; tampoco es algo hacia lo cual se va de manera automática por evolución más o menos natural de las cosas. La democracia es, sí, algo que se construye con el esfuerzo de muchos hombres y mujeres que quieren tomar en sus manos la conducción de la sociedad, que no desean delegar sus responsabilidades cívicas o políticas”.

“La democracia se trata de un sistema de vida en el que se acepta y promueve el diálogo como método común para plantear y resolver problemas. Es una forma de vivir que respeta al diferente en la que se considera un valor la convivencia armónica y pacífica con quienes son distintos”.

“Sabemos que la política no es nada sin la sociedad, y que la sociedad no es nada sin los hombres. Sabemos que solidaridad es, antes que todo, solidaridad de las conciencias, valores comprometidos, cultura que se vuelve obras. La política es, entre otras cosas, ámbito de lo perfectible y no espacio de lo incorregible”.

“¿Que es lo que queremos decir cuando hablamos de democracia como forma de vida en común? Es una fórmula muy sencilla: equitativa distribución del saber, del tener y del poder”.

Éstas eran algunas de sus palabras, palabras que hizo vida a lo largo de su maravillosa existencia en la que fue, a la par de otros prohombres recientes como don Heberto Castillo, ejemplo de vida. Siempre me pregunté por qué don Luis no usaba su segundo apellido, recién lo descubrí: porque a más de ser igual al primero, ese segundo apellido bien podía haber sido “Constructor de la democracia”.

Cierro con dos frases igualmente a él atribuidas que además tuve la fortuna de escucharlas de su propia boca que no sólo no tienen desperdicio, sino que le quitan ese halo de seriedad que muchos han querido endilgarle: “Grilla que no se desahoga con dos o tres tequilas, ahoga” y “Panista que no es de tomar, es de desconfiarse”. Lo vamos a extrañar don Luis, pero gracias al ejemplo de hombres como usted, seguiremos continuando…



15 Mayo 2016 04:05:33
El gremio más ‘solidario’
Cuando acabaron con “El Sol del Norte” no dije nada, porque a mí no me gustaba su estilo periodístico. Luego acabaron con “Palabra” y tampoco dije nada porque yo no trabajaba para dicho medio de comunicación.

Luego se fueron sobre las pensiones de los maestros y no me atrevía protestar porque yo no soy profesor. Recién acaban de atacar “Vanguardia” y no me solidaricé con su propietario ni con el ataque que sufrió porque dicho conflicto legal no era mi conflicto.

Lo que me está empezando a preocupar es que si por mí vienen al último, no habrá nadie que hable en mi defensa. Si, ya sé que estoy parafraseando aquel famoso poema equivocadamente atribuido a Bertolt Brecht, y que en realidad fue escrito por otro poeta alemán de nombre Friedrich Gustav Emil Martin Niemöller y que reza: “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”; y precisamente mi intención era esa, parafrasearlo porque ello me permite explicar los motivos de mi ya no sé si coraje, frustración, desencanto de nuestra sociedad coahuilense o todas las anteriores juntas.

¿De verdad necesitamos como ciudadanos que Gobierno del Estado, cometa con nosotros una arbitrariedad para solidarizarnos con la causa de quienes han sido afectados en otros momentos y bajo otro tipo de circunstancias y entonces sí hacer de una causa de otros, causa personal nuestra y por ende causa común? ¿Tendremos que esperar a que nos desaparezcan un hijo, nos metan a la cárcel injustamente un hermano, nos maten un padre o de plano nos callen a nosotros de las mil formas en que ellos saben hacer callar para sentirnos agraviados?

Miren, honestamente no siempre he estado de acuerdo con la línea editorial de muchos medios de comunicación, sobre todo cuando en algún momento de su historia, sea por necesidad de sobrevivir, sea de plano por convencimiento o en el peor de los casos sea porque se convierte en la fuente oficial del Gobierno en turno que no tiene modo de convencer más que a punta de machacar mil veces una mentira creyendo que eso la convertirá en verdad, volviéndose de plano maniquea, alienante y manipuladora; pero ni ese desacuerdo de mi parte justifica que si se comete una arbitrariedad, incluso con mi peor enemigo, termine yo regodeándome de dicha arbitrariedad y alegrándome por ello; ya que tarde o temprano igualmente harán lo propio con mi persona y entonces sí a ver quién dice algo, aunque sea mínimo, por defenderme.

Por eso tampoco entiendo la falta de solidaridad de otros medios con el ataque sufrido en días pasados por Vanguardia y por su dueño Armando Castilla Galindo. ¡Siempre creí que el gremio más solidario era precisamente éste por el que tengo la fortuna de llegar a ustedes amables lectores! ¡El periodístico! Y ahora descubro con tristeza que no es así. Ciertamente como reza el insigne bardo saltillense Jesús R. Cedillo, editorialista también en el medio agraviado; pero sobre todo amigo mío: “No agredieron a Vanguardia. No agredieron a nuestro (su) director, no; nos agredieron a todos como sociedad. Esto y no otra cosa es hoy la represión en Coahuila.” ¡¿Qué esperamos coahuilenses para despertar?! ¡¿Qué a todos y cada uno de nosotros nos hagan algo, lo que sea, para reaccionar?! Recordemos que el tirano es tirano hasta el momento en que el pueblo harto de sus tiranías se le eche encima y lo destierre en el mejor de los casos o de plano acabe con él. Sí, yo no escribo para Vanguardia, escribo para Zócalo, lo tengo bastante claro; pero no quiero esperar a que vengan a Zócalo por mis escritos con la intención de acallarme acallándolos, para decir que no estoy de acuerdo con lo hecho por Gobierno del Estado y Fuerza Coahuila.

Me podrán poner mil justificaciones, me podrán decir incluso que el pleito no es mío y hasta podrán argumentar que como abogado me exhibo como ignorante al no saber el fondo legal del conflicto; pero insisto ¡No estoy de acuerdo!

Y como señala otra frase atribuída a Montesquieu: “Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero daría mi vida por defender tu derecho a decirlo”. Cuando se pretende callar, amedrentar, desaparecer a un medio de comunicación el daño es infinitamente mayor porque se pretende callar lo que ese medio represente: un vínculo entre sociedad y realidad, que muchas veces se transforma en un vínculo entre sociedad y verdad; entendiendo ésta última no como absoluta, sino como depositario de una gran parte de la verdad que todos poseemos.

Se pretende amedrentar ese vínculo que se genera entre todos y cada uno de los que conformamos dicha sociedad porque se pretenden desaparecer las distintas perspectivas con que vemos cada uno nuestra propia verdad, para y aquí está lo grave, obligarnos a asumir una sola: la de aquel que pretende callar, amedrentar y desaparecer al medio de comunicación. No esperemos que vengan por nosotros para ser discordantes en esa falsa sinfonía de aduladores que no se cansan de decirle a gobernante y Gobierno que lo hecho por ellos está perfectamente hecho.

No caigamos en el apoltronamiento de nuestro espacio de confort bajo el pretexto de no es mi perro, no lo baño. Si no lo hacemos ahora, nadie lo hará por nosotros cuando vengan a imponernos su falsa verdad perfecta; si ahora no les ponemos freno nadie lo hará cuando nos avasallen, callen, amedrenten y desaparezcan. Unámonos coahuilenses y digamos como uno solo ¡No pasarán!
08 Mayo 2016 04:05:09
Andanzas de un representante (II)
Pues aquí sigo todavía con mis muy personales reflexiones derivadas de lo vivido el día de la toma de protesta de don Blas José Flores Dávila como rector de nuestra Universidad Autónoma de Coahuila. Reflexiones que insisto, son la gran mayoría producto de mi desbordada y fértil imaginación; aunque todos los hechos que dieron pie a las mismas, indudablemente acontecieron en tan memorable evento.

¿Por qué sería que las escuelas de Saltillo y particularmente la Facultad de Jurisprudencia, mi alma mater, no le dieron su voto al rector? ¿Seguiremos siendo tierra fértil para el voto oposicionista? ¡Quién sabe, pero me da gusto! En eso, el alcalde del pueblo pasa frente a nosotros. ¿Por qué habrá llegado tarde si vive precisamente aquí enfrentito? ¡Seguro su mucho trabajo le impidió salir a tiempo!

Me parece adecuado el comentario del rector en el sentido de que tenderá puentes con esos que no le dieron la confianza de su sufragio. ¡Ojalá y TODOS los gobernantes pensaran un poquito como él lo hace!

¿Qué necesidad hay de aplaudir cuando dice el Gobernador que lo invertido en favor de nuestra Universidad no tiene precedentes si esa fue una de sus promesas de campaña? ¿Qué no la educación es y debe ser la columna vertebral de las políticas públicas de cualquier plan de gobierno? ¡Más cuando se es maestro, hermano, hijo y nieto de maestros! ¡Ojalá y eso incluya el dinero que quedó quién sabe dónde de los profes ya pensionados y que hoy por hoy no tienen ni medicinas!

¿De verdad merece una felicitación del Gobernador decir que se constituirá un centro de empoderamiento de la mujer a nivel universitario cuando son ya las mujeres evidente mayoría en casi TODAS las facultades y particularmente en carreras que antes eran exclusivas del género masculino? ¡Si nuestra casa de estudios fue de las primeras en tener espacios importantes para las mujeres desde el siglo pasado! ¡Ahí está la primera directora del Ateneo Fuente, la preparatoria que le dio vida a la propia universidad, a finales de los 80! ¡Y ahí está también la primera secretaria general de su sindicato en los 90! Ya nomás le falta tener rectora.

Eso de poner al exrector, ahora diputado, como cuña y en medio de dos de los precandidatos a gobernadores, una señal bastante obvia. ¿A poco yo fui el único que lo notó o será que mi (de)formación política y profesional me hace ver en todas partes moros con tranchete? ¡Ah! ¡Ya vi! Se me hace que estaba haciendo una lectura equivocada del mensaje, el exrector no es cuña entre ambos suspirantes, sino puente para comunicar en todo sentido las pretensiones de los dos. Sin duda eso fortalecerá al tan mentado “Grupo Universidad”.

En fin, el evento acaba y mis reflexiones siguen surgiendo mientras saludo ahora a algunos conocidos. ¿Qué tantos de los que abrazan efusivamente al Alcalde, que ahora dicen es el bueno para la Gubernatura, lo hacen más por compromiso que por espontaneidad? ¡Chale! Casi le arrancan la cabeza con la última selfie, a ver si no lo suben a redes con esa mueca derivada del torticolesco abrazo que le propinaron.

No diputado, no estoy gordo; soy edición especial y tengo 60% más contenido y volumen. Sí, le prometo que voy a ponerme a hacer ejercicio cuando mi pata bandola ande mejorcita –“una promesa a incumplir nomás para que vea el canijo lo que se siente”, digo para mis adentros.

No se preocupe señor magistrado, la semana que entra lo busco para llevarle los códigos que le dije al presidente de la anterior época donaría al Tribunal. Son códigos ya derogados, pero sirven como material de consulta en su calidad de fuente histórica del derecho electoral y le juro que dicha donación no lleva implícito ningún mensaje entre líneas para ustedes que recién empiezan a generar criterios a través de sus sentencias. ¿Por qué será que hay personas que piensan que estirar la edad es sinónimo de estirar la cara hasta dejarla casi irreconocible? Pero bueno, si no tuviera el rostro así de tasajeado no sería armónico con el resto de su cuerpo 50% fitness y 50% silicona ¡Qué lástima que los chavos traídos de aquí, de allá y de acullá se presten a la triste labor de aplaudidores oficiales durante las intervenciones de quienes hicieron uso de la voz. ¡Pobres! Terminarán su viaje comiendo lonche de queso de puerco y frutsi, mientras seguro los invitados especiales harán lo propio, pero con un buen bife y un mejor vino tinto.

Amasijo de elección es su triste destino cuando terminen de estudiar. ¿De verdad es ese el bien en el que queremos seguir fincando el saber? Surgen dos preguntas más mientras me retiro ¿Con lo hoy gastado no hubiera alcanzado por lo menos para hacerle un par de aulitas a la más necesitada de las escuelas universitarias, para actualizar el material de cualquiera de sus laboratorios o para becar a un buen número
de alumnos?

Se me hace que mi oído está en franco deterioro o de plano se está volviendo mucho más bizarro de lo que ya es, pero estoy completamente seguro de que la tonada del himno universitario es igualita a aquella grabación que hizo la Selección Nacional para el Mundial del 86 en que fuimos anfitriones por segunda ocasión y que después descompuso genialmente Marilyn Mensón: “El equipo tricolor tiene mucho corazón y en la cancha lo demostrará (…) Es nuestra universidad un ejemplo nacional de prestigio y dignidad…”.
01 Mayo 2016 04:05:39
Andanzas de un representante (I)
“Gastamos dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos, para impresionar a gente a la que no le importamos”. Willard Carroll Smith Junior. Actor, productor y rapero estadunidense.

Les he contado en innumerables ocasiones que derivado del cargo al que fui invitado por nuestro Alcalde, don Isidro López Villarreal, algunas veces me corresponde representarlo en distintos eventos que van desde la presentación de libros, pasando por conmemoraciones de carácter cívico, celebraciones de centros educativos y hasta eventos solemnes de carácter público y privado.

Pues bien, la semana pasada me tocó asistir a uno de los últimos mencionados actos solemnes que fue la Sesión Extraordinaria del Consejo Universitario –omito lo de honorable que ellos mismos se autorrecetan porque la verdad considero, desde mi muy humilde perspectiva, que dicho título, cuando se trata de instituciones, deben merecerlo– de nuestra máxima casa de estudios a nivel público, como la es la Universidad Autónoma de Coahuila, y mediante el cual rindió protesta como rector don Blas José Flores Dávila.

Debo decir de entrada que nunca antes, en TODA mi ya adelantada vida –este año cumpliré 48– había tenido el honor de acudir a un evento como el señalado; mucho menos como consejero universitario, en razón de que cuando fui estudiante en la universidad en la Facultad de Jurisprudencia, no me interesé en ocupar cargo como el mencionado, habiendo preferido, entonces, dedicarme, aparte de estudiar –bueno, no mucho– a buscar formar parte de los órganos electorales que sancionaban dichos procesos; y curiosamente, sin saber que me dedicaría el resto de mi existencia a tales menesteres.

Y en segundo lugar diré que no es mi interés cuestionar el evento al que asistí ¡¿Quién soy yo para hacerlo?! Sin embargo, sí emitiré algunas reflexiones estrictamente a título personal de lo que me tocó vivir, la gran mayoría de ellas cuya existencia sólo se dio en mi propia y fértil imaginación.

Entrada, invitación en mano obligatoria para acceder al estacionamiento del Centro Cultural de Ciudad Universitaria en el Campus de Arteaga. ¿Viene en calidad de…? Me dice el vigilante –susurro entre dientes, dado que honestamente nunca me ha gustado ser tratado de tal o cual modo por ir en lugar de alguien– representante del Alcalde de Saltillo, señor; el vigilante creo ni me escucha y sólo se limita a decir dónde me puedo estacionar de manera casi mecánica.

Paso al lugar del evento, me preguntan mi nombre, obvio no aparece hasta que les digo que asisto en representación de… ¡Ah! Me dicen sorprendidos y recorriéndome con la mirada de pies a cabeza ¿Acaso mi traje, por no ser de marca, es inapropiado? ¡Pero si no es el azulito celeste tipo Sonora Santanera que suelo llevar a otros eventos!

“¡Pásele!”, me dicen, y me hacen un recorrido desde la parte posterior del salón hasta las primeras filas, donde hay asientos personalizados. Sin proponérmelo, leo los nombres de esa primera fila que corresponden a empresarios, exgobernadores, diputados, presidentes municipales, algunos integrantes del Gabinete legal y ampliado del Gobernador y uno que otro político de renombre nacional.

Terminó siendo colocado en la orilla de la cuarta fila y después de unos minutos optan por pasarme a la parte central de la tercera. Tengo claro que en mi calidad de sucedáneo de alguien, cualquier lugar que me asignen será adecuado, pero no puedo evitar preguntarme ¿Si hubiera venido el Alcalde de Saltillo lo hubieran colocado en tercera fila?

Nuevas reflexiones cruzan mi mente: ¿Por qué esa señora insiste en que no merece el lugar que le tocó? ¿Por qué tanto escándalo si tan sólo está a cinco lugares del centro y junto al exlíder de su partido? ¡Se nota a leguas que la bolsa que carga no es Louis Vuitton, sino una copia pirata! ¿Qué necesidad tendrá ese señor de cargar con tres celulares en el cinto? ¿Será que tratándose de teléfonos inteligentes el tamaño importa? ¿O acaso el tamaño es una manifestación inversamente proporcional de su propia inseguridad?

Sin alcanzar a responderme escucho que está iniciando el evento y nombran a las autoridades presentes; nuevamente obvio no mencionan el mío ¿Para qué si soy representante? Aunque a estas alturas ya me siento defecto de mi enviante dado lo señalado en la invitación: “…para que tengamos el honor de contar con su presencia o en su DEFECTO designe a quién lo haga en su lugar”.

Escucho el inicio protocolario y el informe de la Comisión Electoral. Ojalá hacer elecciones fuera tan fácil como lo hacen en la Universidad; nos ahorraríamos muchísimo dinero, tiempo aire en medios y evitaríamos larguísimas campañas plagadas de propaganda insultante en todos los sentidos que lo único que hacen es desanimar al electorado. ¡¿Más del 80% de los empadronados votó?! ¡¿Y con sólo un candidato registrado?! Mmmta, cuando tengamos esos porcentajes en nuestras elecciones constitucionales seremos lo más cercano a un país verdaderamente democrático.

(Continúa la próxima semana).
24 Abril 2016 04:05:17
Pues ya ni modo… fin
“El verdadero significado de las cosas se encuentra al decir las mismas cosas con otras palabras”. Charles Chaplin. Actor, productor y director inglés.

Pues aquí les traigo la tercera y última entrega de Coahuila y sus Modismos, libro de don Abel H. García, sobre el habla de esta nuestra tierra.

Melgas: bastante, suficiente, ventaja. (Y yo que creía que era la deformación de otra más grosera y cuyo significado sería si no exactamente lo contrario, por lo menos distinto a lo que significa.)

Morusa: bolo. (Dinero que arroja a los niños el padrino de bautizo. Migajas. Esta palabra, como su significado, me encantaban desde niño.)

Neja: dícese de la masa de maíz con cal de más. (¿Qué nejo no significa también percudido?)

Ñanga: débil, enclenque. (¿Deformación de huanga, o guanga?)

Pacotear: hecho de mala gana, sin diligencia. (Una nueva palabra a mi vocabulario.)

Petimetre: corriente, burdo. Presumido. (¡Otra nueva!)

Pinchurriento: de escaso valor. Pequeño, corriente. (¡Y yo que creía que esa palabra era pinche degradado; es decir, menos que pinche!)

Pistear: tomar bebidas alcohólicas. (Siempre he tenido la idea de que dicha palabra viene de un americanismo –por no llamarlo gringuismo– impropio derivado de la consecuencia de tomar bebidas alcohólicas. Bebes, te dan ganas de orinar, en inglés to take a piss: pistear.)

Pretenso: pretendiente. (Hay un modismo de este modismo: premenso. Aquel que aspira a convertirse en el menso de alguien por la vía sentimental.)

Rebanar el queso: chismorrear, tijeretear, bromear.

Rejolina: revolución, confusión. Acabar con el cuadro, Llevarse todo. (¡Otra nueva a mi lista!)

Retobada: desobediente, irrespetuosa, respondona. (Mi abuela solía decirme una variante: retobón. “Te voy a dar un revés por retobón, Josecito.”)

Salió más dura la cal, que los tenejales: resultó más difícil el empleado que el patrón. (¿Que no es redundante la frase, dado que los tenejales son la cal viva para el nixtamal?)

Se propuso: se puso flamenco. Se decidió, se inquietó. (Un auténtico arcaísmo.)

Soflamero: delicado, que se queja por cualquier cosa. (Palabra que siempre me ha encantado por su sonoridad. Y sí, muy de acá, de este lado.)

Tejolote: piedra del molcajete. (¡Nueva también!)

Tenamastes: tres piedras que sostienen el comal. (¡Nueva!)

Testarudo: quién se resiste a entender. Terco como mula. (Literal deformación de las dos palabras origen de la presente. Testa: cabeza y dura. Cabeza dura.)

Yompa: camisa de mezclilla. Camisola. (¿Otro gringuismo?)

Zafado: alocado, zafarinfas, que le falta un tornillo. (Otra palabra que solía decirme doña Catalina Gómez Salinas, mi abuela.)

Zaracof: casco tipo legión extranjera. (¿Inadecuado galicismo?).

Agradezco infinitamente la paciencia a las tres entregas que compusieron la presente columna, pero sobre todo el interés dado a éste tipo de temas. Particularmente a aquellos que se tomaron la molestia de hacerme llegar vía correo electrónico más modismos, tanto coahuilenses como de otros lares. A ustedes amados lectores, me debo; a ustedes, mi cariño domingo a domingo, deseando que dure la semana que media entre ambos.
17 Abril 2016 04:03:02
Hacerse al modo
Les contaba hace ocho días (un modismo más ¿Por qué “hace ocho días” cuando en realidad son siete? Será porque al incluir las dos fechas coincidentes, de domingo a domingo, el resultado es efectivamente ocho, supongo) que cayó en mis manos el libro del Profesor Abel H. García de nombre Coahuila y sus modismos, habla coloquial en uso y desuso”; trabajo editorial de compilación de, como su nombre lo dice, modismos de la entidad; el cual derivó en una lectura deliciosa dado el hallazgo de algunas palabras que en lo particular me resultaron novedosas, atractivas y hasta recordatorias de ciertos momentos de mi vida pasada. Y como prometí en aquella ocasión, aquí traigo una nueva lista de dichos conceptos regionales contenidos en el texto de marras:

Huero: Dícese del huevo echado a perder. (Palabra que tiendo a usar con bastante frecuencia en algunos de mis escritos cuando doy respuesta a que los argumentos de mis adversarios abogados son vacíos o carentes de sustento y que, curiosamente para algunos de ellos, e incluso para otros compañeros de equipo,
resulta novedoso; y curiosamente, y a pesar de algunos de ellos dedicarse a la par a la abogacía, a la crianza de gallinas ponedoras y al comercio derivado de la misma).

Íntico. Idéntico. (Sigo sin entender si dicha palabra es una deformación de su significado o una abreviación equívoca de la misma y que además siempre me ha llamado la atención).

Jacalera: quién anda de casa en casa. (Curiosamente conozco igual una deformación de dicha palabra que supongo es la mezcla de dos palabras, jacal y cama; que combina el uso que se da a cada cosa descrita y que se cita como adjetivo cuando alguien es asiduo a andar de casa en casa y de cama en cama de
dichas casas. Jacamero (a)).

Jincar: atribuir, responsabilizar. (También se usa en primera persona cuando le atribuyes algo a un tercero: “Le jinqué a mamá la fiesta de XV años de mi hija”).

Jiriolito: giriolito, con energías, derechito. (¿Otra combinación de dos palabras: girar y meteorito? Quizá).

Jonuco: casa modesta, cuarto oscuro, covacha.

Jurgunear: agitar, mover bruscamente. (Palabra para el que escribe, además de novedosa, cuyo origen no alcanzo a comprender).

La considero: la, lo entiendo. Estoy con usted. (Arcaísmo a mi consideración –sin pretender redundar– precioso y preciso en su uso y bastante ilustrativo del significado).

Lambiache: barbero, lambiche, busca favores. (¡Uy! Si supieran a cuántos he conocido a lo largo de mi vida con tal característica dada la profesión involuntaria a la que me dedico…).

Langusiar: comer de todo un poco y a deshoras. (Palabra que la escuché por primera vez de boca de mi esposa y que se me hizo atractiva por linda –tanto la palabra como mi esposa– por la forma en que ella la pronuncia).

Las quince y malas. Expresión aplicable a una competencia, de preferencia billar. Dar ventaja. (Y yo que creía que dicha palabra significaba algo distinto, más bien en el sentido de que a alguien le cayeron TODAS las desgracias posibles).

Lechada. Suerte. (Sáquenme de una duda, amables lectores ¿qué dicha frase no se usa también para lo contrario? Por ejemplo: “A Juan, la esposa se le puso mala, chocó y lo andan corriendo del trabajo, de plano le cayó una lechada”).

Macueco: zurdo, chueco. (Conocía el concepto como significado de chueco, pero no de zurdo. Palabra nueva respecto al significado).

Machigüis: agua para las manos, al hacer tortillas de maíz. (Palabra que igualmente me parece hermosa por su sonoridad y que también resulta novedosa para quien esto escribe).

Makinof: saco grueso de lana. (¿Será acaso esta palabra una pretendida deformación de otra que desconozco para intentar hacer sonar la de origen como impropio vocablo ruso?)

Maréalo: No te lo acabes tan rápido. (También aplicable para cuando le dices a alguien que entretenga a un tercero: “Hermanita, ahí te traje a tus sobrinos –mis hijos– para que me los marees mientras voy a surtir el mandado”).

Espero concluir con esta lista de palabrejas el siguiente domingo, amables lectores.


10 Abril 2016 04:05:39
Riqueza del habla
“Maldito sol antípora, por lo fuerte que está y por venir cargando mis quimiles, casi me da la alferecía”, dijo Norma, una compañera que gusta de usar arcaísmos en su lenguaje. Sólo escucharla propició que éste su sibarítico servidor le preguntase qué dijo, no porque no hubiera comprendido lo dicho por ella, sino por la simple curiosidad de ver si ella sabía qué estaba diciendo o si lo que pretendía ella decir era lo que en realidad estaba diciendo.

Ella me respondió que en realidad lo que quiso decir en lenguaje llano era: “Maldito sol fastidioso, con lo fuerte que está y por venir cargando mis cosas casi me desmayo”. Y bueno, si tomamos en cuenta que antípora es una deformación de antípoda, lo contrario a un punto geográfico y que se utiliza como sinónimo de
una persona que lleva la contraria, que no está de acuerdo con el colectivo, aquel que aparece en los eventos sin ser invitado, metiche, gorrón y por ende gorroso, pues el significado de lo primero que quiso decir era de algún modo correcto. Quimil por su parte significa –del náhuatl– lío de ropa, conjunto de cosas,
incluso es el nombre de una cactácea, razón por la cual no dudé en decirle a doña Norma que la segunda palabra por ella utilizada era de hecho más acertada que la primera.

Y finalmente le comenté que alferecía en realidad es un sinónimo del padecimiento conocido como epilepsia, pero que en épocas antiguas era, según un refranero español, una palabra derivada del cargo militar alférez –quién generalmente se pasaba vigilando sin reposo algún punto y, las más de las veces,
exponiéndose a los elementos, sol más que nada– usada como sinónimo de mareo e incluso de desmayo, consecuencia de dicha exposición; por lo que también su tercera palabra había sido usada de manera idónea.

Dicha anécdota ya es vieja, casi 10 años de haber sucedido, pero la misma provocó que quien esto escribe se preocupara desde entonces por incluir en su biblioteca libros que hablasen de las variantes del lenguaje en cada lugar del país; libros que hablasen de los modismos y el habla coloquial de las distintas
entidades federativas, sino regiones de nuestra República, e incluso de las propias regiones de los estados. Y en días pasados llegó a mis manos un libro editado por el Gobierno de Coahuila, del profesor Abel H. García sobre el tópico en comento y donde encontré algunas palabrejas que me resultaron atractivas,
algunas porque asumía yo que su significado era otro, o porque de plano las desconocía. Aquí les dejo la primera entrega:

Aguanta un piano: mujer hermosa, objeto bonito. (En realidad yo creía que se refería a cualquier cosa que no ha perdido su utilidad y que puede seguir dando el servicio para la cual fue creada; y en el caso de las mujeres, aquella que aún no ha perdido su belleza o atractivo y merece seguir prodigando amor).

Ancheta: cualquier cosa.

Alifuz: trago de vino. (Yo creería que el concepto correcto es alipús).

Bodoque: tonto, necio. Bola de barro. (Igualmente creía yo que el concepto era aplicable para alguien medio pasadito de peso, sin ser propiamente obeso).

Búigale, búllele: darse prisa, apretar el paso. (¡Yo pensaba que era con y!).

Camuco: engaño, faramalla. (Ésta es nueva).

Cariños ahuastecados: demostración de cariño sin gracia. (Esta también es nueva).

Chipiturco: saco de diario. (¡Nueva también!).

Coliche: pegoste, agregado sin invitación. (Otra nueva).

Defendelón: que se resiste, que se niega.

Deoquis: desocupado. Gratis. (También aplica seaparado: de oquis).

Desguanguilar: desbaratar, desordenar.

Enzotado: encerrado, parco en el hablar, aferrado. (Una nueva más).

Esperpento: persona, cosa ridícula. Desatino, absurdo. (Este modismo me encantaba desde pequeño).

Garranchón: romperse la ropa al atorarse con algo. (Nueva también).

Guanguilona: sin gracia, mal vestida. (Igualmente creo lo correcto sería guangüilona.)

Huateque: guateque, fandango, pachanga, jolgorio, tertulia, fiesta.

Modismos de los que continuaremos platicando la próxima semana…

03 Abril 2016 05:05:19
¡Resucitemos!
Un par de domingos antes del inicio Semana Santa, un grupo de testigos de Jehová tocaron a la puerta de la casa de Ustedes. Nomás fue abrir y quien parecía encabezar el grupo, sin darme oportunidad de decirle siquiera qué se le ofrecía, me enjaretó un par de atalayas, su revista de divulgación de fe, preguntándome si estaría dispuesto a contribuir con la construcción del reino –entendiendo yo que si estaba dispuesto a darles alguna colaboración económica por sus dos revistas– y contestándole que con gusto colaboraría con la construcción de dicho reino, pero desde mi trinchera, es decir, con mi Iglesia, con mi religión.

Luego me preguntó que si no gustaba acompañarlos a revivir la muerte de nuestro Señor Jesucristo en su templo, respondiendo yo entonces que con gusto lo haría, y cuestionándoles que si no sería mejor celebrar su resurrección. ¡Cosa rara!, en ese momento mis hermanos cristianos se quedaron callados y no supieron qué más decirme.

Inmediatamente después, vinieron a mi mente las tantas veces que acudiendo como feligrés al ministerio del amadísimo Antonio Usabiaga en el templo de Nuestra Señora de Fátima, escuché una de sus insistentes enseñanzas en las que afirmaba y se cuestionaba a la vez el por qué los mexicanos sentíamos tanta fascinación por la muerte, al grado
de incluso quedarnos respecto al Dios Hijo en ese trance, sin trascender hacia la resurrección. Y sí, comprobé ahora, vía testigos de Jehová, que ello sucedía incluso con otras sectas, con otras religiones.

De verdad, ¿por qué tanta fascinación por la muerte, al grado que disfrutamos más su viacrucis, su camino al calvario, su crucifixión, su muerte, y una vez acabando con su vida –sea en Iztapalapa, sea en el Ojo de Agua– no sólo no lo dejamos en su cruz vapuleado, maltratado, lacerado, crucificado, sino que hasta le armamos su procesión del
silencio –sea ahora en San Luis Potosí, Viesca o Querétaro– y hasta lo acompañamos algunos en peregrinación con nuestra respectivo rollo de vara de zarza o con un cabresto lastimando nuestra espalda.

¿Será porque somos una raza mezcla medularmente de dos que sentían igual fascinación por la muerte? La española con su probada valentía y su nulo temor a la parca; antes en todo caso vencedora de batallas incluso muerto ya cómo sucedió con Rodrigo Díaz de Vivar. La azteca que veneraba a Huitzilopochtli y cuyo nacimiento es producto de
una guerra fratricida entre hermano y hermana, uno para proteger y otra para acabar con la madre de ambos. ¡No sé! Pero, insisto, tanto llama nuestra atención la muerte que yo mismo me he quedado aquí escribiéndoles sobre ella en vez de hacerlo de lo que en realidad quería como es SU resurrección.

Si Jesús no resucitó de entre los muertos, TODO lo que se ha construido alrededor de su persona de NADA sirve. Dicha resurrección es por sí misma infinitamente más fascinante que la muerte de cualquiera, incluyendo la del propio Mesías. Demos ese salto cualitativo como cristianos, pero sobre todo como mexicanos, y dejemos atrás toda la
parafernalia del Viernes de Dolores para renacer en Él el Domingo de Pascua. Resucitemos a la vida eterna cada día de los que nos resta de nuestra existencia.

Aprendamos a vivir –y lo que digo no es una perogrullada– auténticamente la vida, y no nos quedemos estancados en nuestra celebración a La Catrina de Posada –aunque Cynthia y Éric se me enojen– y demostremos en ese vivir para bien y plenamente nuestra existencia, que su muerte –que dicho sea de paso igualmente fue para redimir todos y
cada uno de nuestros respectivos pecados; los de los de antes de Él, los de su contemporáneos y los de quienes venimos después de Él– no fue en vano. De ese modo, como dice el propio Saulo de Tarso: al juntamente haber sido resucitados a través de su resurrección, seremos sentados a su lado en los lugares celestiales. En la otra vida y, sobre
todo, en esta vida.

¡Resucitemos hermanos, resucitemos! ¡Resucitemos a nuestras malas relaciones en el grupo de amigos, en la familia, en el trabajo, en el hogar! ¡Resucitemos a los malos gobiernos y sobre todo a los pésimos gobernantes! ¡Resucitemos a nuestras siempre presentes humanas debilidades. Resucitemos a nuestros malos hábitos. Resucitemos a
nuestros personales y diarios viacrucis! Y por encima de cualquier cosa, no nos quedemos callados ni de palabra ni de obra cuando nos cuestionen si no resulta mejor celebrar la resurrección, su resurrección, nuestra propia resurrección, en lugar de la muerte de nadie. Renazcamos, derrotemos nuestras propias muertes con acciones… ¡Vi-va-mos!
27 Marzo 2016 04:00:30
Anhelo de la felicidad
Dicen que en Saltillo todo mundo tiene un rancho o un amigo con rancho para, durante Semana Santa, ir a pasar esos días con la familia. La de mis padres no es tan afortunada como para tener un rancho, aunque les sobran amigos con rancho con los cuales ir a disfrutar de estos días de asueto. Y además ambos, por fortuna, son catedráticos, lo cual les permitía disfrutar de todos los períodos vacacionales y días libres que el calendario escolar nos obsequiaba. Pero hay un lugar de los que pueblan mi infancia que era destino obligado durante esta época, ese lugar se llama Anhelo.

Anhelo, de acuerdo con la RAE, es el deseo intenso o vehemente de una cosa; sin embargo, para mí, para mis hermanas, para muchos exalumnos de mi padre, la palabra anhelo tiene tantísimos más significados. Anhelo es una localidad de Ramos Arizpe. Antiguamente era una estación de El Coahuilense, tren que recorría de Saltillo a Piedras Negras, ubicada justo después de Paredón.

Y sí, cuando niño, y luego ya no tanto, a dicho lugar se llegaba sobre todo en el citado medio de transporte con todo lo que implicaba: levantarse temprano porque el tren salía a las 8 de la mañana, disfrutar del “traca-traca” del camino; degustar el delicioso café con pan de pulque para despertarte en Ramos Arizpe; almorzar las más deliciosas enchiladas o taquitos de carne que he probado, precisamente en Paredón; para alrededor de las 10 de la mañana llegar a Anhelo.

Caminar un par de kilómetros de la estación del tren al casco de la vieja hacienda abandonada para ahí dejar, junto a la iglesia, única sobreviviente, las mochilas y las viandas, pasando por supuesto antes por el ejido-poblado, que se componía de unas 10 o 12 casas al lado de una añosa escuela rural. Y entonces sí, ponerse el traje de baño y lanzarse a nadar, ya fuera en un pequeño lago cerca de la iglesia, en la acequia que recorre casi todo el lugar o en la pila que no sé si la hicieron con la intención de almacenar agua o para diversión de quienes íbamos de visita.

Casi omito decir que el atractivo radicaba sobre todo en sus aguas termales, es decir, calientes, incluso en invierno, pero perfectamente soportables para el cuerpo humano. Era una delicia pasarse ahí un día de campo, para cerca de las 5:30 tomar el tren de regreso a Saltillo y que pasaba casi siempre entre 6 y 6 y cuarto de la tarde.

Pero en Semana Santa era otra cosa, porque mi padre gracias al hecho que les he dicho de ser maestro, pero sobre todo a sus buenos oficios y a la buena amistad que lo unía con los profesores del lugar, conseguía la casa donde estos vivían, justo al lado de la escuela en mención, y eso nos permitía quedarnos casi siempre a pasar toda la semana allá. O en el peor de los casos, cuando íbamos muchos amigos, montar
las tiendas de campaña que algunos llevábamos en el patio de la escuela, o de plano dormirnos en los salones con improvisados petates formados con colchonetas y cobijas.

Más de una vez, a la par de nosotros, coincidíamos en los días santos con un grupo de iglesia que hasta la fecha ignoro si eran parte de alguna secta cristiana o de los erróneamente llamados “hermanos separados”, pero que definitivamente no eran católicos porque su celebración, aunque parecida a la nuestra, tenía cierta variantes, particularmente en lo referente a la representación que hacían de la Última Cena y de la
Pasión de Cristo. Su ministro o pastor era además un tipo de avanzada, en cuanto a derechos ganados para la época a que me refiero, los 70 u 80, ya que ejercía un liderazgo claro sobre su grey, sustentado en el conocimiento del libro sagrado y en su excelente dialéctica, no obstante ser claramente de preferencias diversas.

Y bueno, como dije, la representación de la Última Cena era todo un espectáculo porque a más de tomarse cada uno de los involuntarios actores su papel bastante en serio, buscaban personificar lo más parecido a los personajes de la época. Así que ya verán a los apóstoles con túnicas hechizas y debajo de ellas pantalones de mezclilla, algodón, y hasta de “terlenka”, y con camisetas que, debajo de las túnicas, dejaban
ver las leyendas que portaban, casi todas en inglés y de manufactura norteamericana.

Y al Ministro muy en su papel de Jesús, a la par que repitiendo las míticas palabras de “éste es mi cuerpo y ésta es mi sangre”, decirle a “san Pedro” con marcado tono afeminado: “¡Peeedro, Peeedriiito: te he dicho que la ceremonia de la Última Cena es mejor con pan francés que con pan Bimbo; y como SIEEEMMMPRE, olvidaste destapar las peeepsiiis antes de la ceremonia! ¡Ay Pedro taaan PENDEJO!”. Para luego
voltear a la concurrencia y disculparse diciendo: “Ustedes perdonarán que trate así a san Pedro, pero no entiende y sigue cometiendo las mismas babosadas año con año”.

Pepsicolas que no eran sino un sucedáneo del vino, ya que cómo iban a tomar bebidas espirituosas si su religión se los prohibía, más en días tan importantes. ¡Ah! Y por supuesto la recomendación constante en Viernes Santo: prohibido meterse a nadar después de la muerte del Señor y hasta su Resurrección el domingo, so pena de arriesgarse a que te salieran escamas en la piel o de plano que te convirtieras en pez si
pasabas mucho tiempo en el agua durante ese ínterin.

De verdad, y perdonen lo procaz del comentario, era todo un placer escuchar al Cristo gritar a tono abierto a la luz de las antorchas para reclamarle al que hacía el papel de Iscariote: ¡Judas cabrón! ¡¿Por qué me has traicionado?! ¡Y tan sólo por 30 pinches pesos, cuando sabes que las enseñanzas de tu Maestro valen más! ¡Te condenarás para toda la eternidad y antes de que cante el gallo y que Pedro me niegue
también, tú estarás bien muerto por tu propia mano! ¡Qué días aquellos de gozo vacacional!

A Anhelo fui por última vez hace ya casi 30 años, para ser exactos en 1988. Lo más que recuerdo de esa ocasión es haberme quedado casi todas las noches a disfrutar del cielo más oscuro y tapizado de estrellas que jamás he vuelto a ver; disfrutando de la fogata, con un buen trago de vino y con todavía una mejor plática de los amigos que me acompañaron. Dos de ellos ya no están más en este mundo. Otros dos viven
en tierras lejanas. Otro, recién supe, por estos días purga condena de cárcel. Casi nunca veo al resto de los que fuimos. La vida se va, como se han marchado ellos y como yo me he ido yendo de sus propias vidas, pero los recuerdos permanecen. Espero encontrarlos en el mismo lugar al cual pronto iré, porque anhelo regresar algún día a Anhelo.
20 Marzo 2016 04:05:27
Valorando la ‘discapacidad’
El pasado 6 de enero, arreglando un cortinero en la casa de ustedes, amables lectores, la plataforma donde me subí para hacerlo, una mesa de centro fuerte y maciza que hay en la sala, terminó por acabárseme y, obvio, una vez acabada hubo sólo vacío y caí sobre mi pie izquierdo. Afortunadamente dicha caída no tuvo consecuencias graves –al menos no tan graves como debieron haber sucedido dada la forma en que ésta se dio–, salvo una pequeña fractura en el tobillo de dicho pie izquierdo que me obligó a traer por cinco semanas un yeso que me lo inmovilizara, y consecuencia de ello a utilizar muletas. Cabe decir que ésta es la segunda ocasión en mi vida en que me he visto obligado a cargar con yeso y muletas, la primera fue consecuencia de algo menos grave como lo fue el haber tenido que hacerlo cuando estaba en tercero de secundaria cuando, para variar, me hice una fisura en el tobillo del pie derecho.

Pero como dice el viejo y conocido refrán que alude a la genial obra de Alexandre Dumas: no es lo mismo “Los tres mosqueteros” que “Veinte años después”. Cuando tuve aquella primera fisura estaba en pleno crecimiento, tenía toda la fortaleza del mundo y podía darme el lujo hasta de jugar futbol con un solo pie apoyado en las muletas. Ahora mi estado físico no es malo, quizá traigo unos cuantos kilos de más y
evidentemente la condición física que tengo no es la de entonces; pero insisto, no es lo mismo tener 15 años que 47. Y esta última afirmación no es desde la perspectiva de lo físico, sino también desde lo mental.

Cuando se es adolescente vives al día sin preocuparte mucho del futuro, disfrutas cada momento como si fuera el último de tu existencia, y aunque tengas un pie, un brazo o la nariz fracturada sabes que en un mes o cuando mucho en mes y medio podrás retomar tu vida normal y continuar con el juego y la diversión. Cuando se es adulto te preocupan otras cosas, de entrada sabes que si te incapacitan en el trabajo el
dinero a llegar no será el mismo que ganas en circunstancias normales de salud y tendrás que administrarlo mejor, y además estando en el trabajo no falta el o la compañera que vea en las consecuencias que se derivan de dicha incapacidad una oportunidad de quedarse, si no con tu puesto, por lo menos de ponerlo o ponerte en jaque dado las limitadas posibilidades de que sigas haciendo lo que cotidianamente haces,
sobre todo cuando lo haces bien. Y sí, como adulto también te preocupa saber que cualquier incidente de salud tarda mucho más tu cuerpo en recuperarse de él que cuando eras joven, por obvias razones.

Y el problema de fondo en realidad es ese: que lo obvio por obvio a veces lo obviamos. Es decir, lo cotidiano, precisamente por cotidiano no merece toda nuestra atención, precisamente por lo insignificante que parece a nuestra vista o por lo sencillo que aparentemente resulta ser hecho bajo circunstancias “normales”. Para mí era de lo más normal levantarme temprano por la mañana, bañarme, vestirme, llevar a los hijos a la escuela y luego yo marchar al trabajo. Llegar a la oficina que me fue asignada, por cierto en un piso superior, subir escaleras, abrir la puerta de dicha oficina, andar por todo el edificio, incluso salir y cumplir con algunas actividades fuera o en otros lugares ajenos al mismo, salir a comer, volver por la tarde, ir a dar clase ya entrada la tarde y volver a casa para cenar y dormir.

¡Qué bárbaro! No saben lo complicado que resultan esas “normales” actividades en circunstancias de yeso y muleta. De entrada, el tiempo en asearme y vestirme no era el mismo, tenía que invertir mucho más de éste; bañarme era todo un lío porque el yeso no podía mojarse, el simple hecho de preparar la ropa implicaba un mayor esfuerzo físico porque tenía que invertir varias vueltas en hacerlo, ya que o cargaba con ella o cuidaba de no caerme por afianzar bien mi paso con un solo pie, y hasta manejar era un problema dado que, como sólo tengo carros con embrague, me vi obligado a pedir prestado un carro automático para poder trasladarme. Cargar el cuerpo de uno con los brazos requiere un esfuerzo considerable y es entonces que uno se da cuenta lo verdaderamente excedido que andas de kilos y para todos lados tienes que andar con sumo cuidado porque o agarras bien la muleta o tomas el celular para responder una llamada y – ¡no lo duden!– hablar por teléfono mientras caminas deja de ser una prioridad. La hora de la comida se convierte en una auténtica bronca porque dependes de los demás para traer el plato, el salero o hasta la cuchara a la mesa, y luego no puedes ni recogerlos cuando acabas. Y si a ello le sumas el hecho de que uno procura dar el mínimo de molestias, al final no dejas incluso de sentirte mal porque alguien a quien quieres de la gente cercana a ti te cuestiona cuánto te falta para salir de ese trance, no porque se preocupe por tu salud, sino porque según él ya está cansado de tener que ayudarte. Y es entonces que la desesperación empieza a ganarte, y cuando dices que ya estás harto de esa tu discapacidad temporal y de no poder hacer las cosas que cuando no la tenías te parecían casi sin sentido el llevarlas a cabo; justo cuando vas a subir al coche que te prestaron, del carro estacionado delante de él sale un tipo al que le falta la pierna que ahora tú sólo tienes fracturada, y de la manera más normal pasa a tu lado con una sonrisa colgada en su cara, que de algún modo no deja de ser para ti una cachetada “con muletas blancas”.

Vaya en este texto un auténtico reconocimiento para aquellos que cada día del resto de su vida tienen que ver alguna de sus discapacidades como aquello que nosotros llamamos “normal”, y al mismo tiempo que sirva en mi caso para, a partir de ahora, poder disfrutar de las cosas cotidianas, como el simple hecho de bañarse, vestirse, contestar un celular cuando vas caminando o poder cargar a uno de tus hijos, como un regalo extraordinario que nos obsequia la vida ¡Todos los días!




13 Marzo 2016 03:05:21
Espacios de poder
Soy poco dado a hablar y menos a escribir en este espacio de mi trabajo actual como subsecretario del Ayuntamiento de Saltillo. Incluso cuando lo he hecho me he referido a mis propias responsabilidades como tal, prácticamente de pasada, y más como referencia de algo que me interesa comentar con ustedes, mis amables lectores, y que me llevó a lo que digo derivado de un hecho o una situación vinculada indirectamente al mismo. Hoy abundaré al respecto un poco más, pero de igual modo lo haré de pasada, para tratar de arribar, consecuencia de lo contado a una reflexión que me gustaría dejar en el aire; espero ser coherente con lo que pretendo poner a su consideración. Iniciaré por contarles que desde antes de que arrancara la presente Administración municipal tuve el alto honor de formar parte y colaborar con la integración del equipo que ahora encabeza la secretaria del Ayuntamiento. Éste es sin duda uno de los más completos de la misma y además carga sobre sus hombros una considerable cantidad de responsabilidades. ¡Francamente no pude haber caído en un equipo mejor! La secretaria, a más de ser una mujer inteligente y preparada, tuvo la virtud de armar un equipo plurifuncional que, modestia aparte, es precisamente por lo diferente que somos quienes lo integramos, talentoso. Pero además de ello, y no dudo que la razón de haber elegido a quien lo conforma para cada responsabilidad tiene que ver con esto último, dicho equipo ha sabido mantenerse unido como uno solo, a tal grado de que cuando algo pasa con alguno de sus integrantes, el resto solidariamente lo apoya en TODOS los aspectos; y seguro estoy así seguirá hasta el final de la Administración.

Muchas cosas han sido puestas a nuestros ojos; pero lo más interesante que me ha tocado ver, desde mi muy particular punto de vista, es el desempeño de muchas personas a partir de su pequeño o grande espacio de poder, y que va desde la persona que atiende una ventanilla, hasta algunos de las y los que integran el Cabildo. ¡Qué bárbaro! ¡Cuánta gente se marea ya no digo al subirse en un ladrillo, sino hasta en
una cajita de cerillos o en el propio cerillito! Y los hay de todo, desde los que usan precisamente su ínfima ventanita para hacer sentir su poder a los demás, hasta las que desde su espacio en el Cabildo del que forman parte se dedican a pontificar sintiéndose dueñas absolutas de la verdad, y por ello con derecho a descalificar a medio mundo exigiendo lo que ni ellas mismas son capaces de obsequiar. O lo que es peor:
aquellas que desde su cubículo o su oficinita de cuatro por cuatro se dedican a intrigar en contra de sus compañeros de trabajo para ganarse el favor del jefe o de la jefa en turno, y que al final acaban enredados en sus propias intrigas y sin un solo amigo al cual acudir porque ya todos saben que esa persona no tiene amigos sino intereses. Y lo malo es que esta actitud se repite hasta la náusea y aplica para
absolutamente cualquier espacio de poder; si lo dudan tantito, vean lo que está sucediendo con los primos del norte y el malhadado Donald Trump. De hecho esta semana también uno de mis alumnos en UANE me preguntó cómo acabaría el candidato de marras; respondiendo yo sin duda que metiéndose en una espiral de violencia de la que no escaparía ni él mismo. Tristemente no me equivoqué, vean lo que pasó el
viernes en Chicago, donde acabaron enfrentándose trumpistas y antitrumpistas, y dándose de “trumpadas”.

¿Y saben cuál es el problema de fondo que lleva a casi todo el mundo a abusar de los espacios de poder? Que como humanos, más allá de las ideologías, no somos tan diferentes los unos de los otros. Por cierto, y a propósito del tema, de no ser diferentes en esto los unos de los otros, hay una canción –música para variar, otra de mis grandes pasiones en la vida– magistralmente escrita por John Michael Osbourne, mejor conocido como Ozzy, la cual pongo a su consideración, obviamente traducida del inglés. Disculpen lo libérrimo de dicha traducción, pero más que hacerlo de forma literal lo hice de tal modo que el mensaje contenido en la misma igualmente tuviera sentido.

Tú no eres diferente a mí
Cuántas veces pudiste derrumbarme y
hasta en tu corazón lo llevaste al cabo,
si tú eliges criticar, eliges a tus enemigos.
Todo lo que digo y hago está mal a tus ojos.
Dime a dónde pertenezco en esta enferma sociedad.
Tú no eres diferente a mí;
no, no eres tan diferente a mí.
Mírate a ti mismo, en vez de mirarme a mí con ojos
de acusación; quieres crucificarme por mis blasfemias
y lo haces ocultándote tras tus grandiosas mentiras.
Dime dónde comenzar y si te consideras
libre de pecado, avienta la primera piedra.
Viviendo a mi manera la vida que escogí no dudaría
en obsequiarte disculpas,
si reconoces que lo que te mueve es
la envidia que inunda tus ojos
y que ésta no refleja sino tus celos.
Dime la verdad y entonces admitiré mis culpas,
pero sólo lo haré cuando comprendas
que esa sangre en tus manos
no es sino producto de tu propia democracia.
Tú no eres diferente a mí;
no, no eres tan diferente a mí.

Habrán de perdonar que no cite nombres en lo particular y realmente no es necesario hacerlo pero, ¿cuántos no caben en los ejemplos que cité respecto a los distintos espacios de poder que conforma nuestra sociedad? El que tenga ojos y oídos, que vea y escuche. Excelente domingo y mejor semana, estimado lector.
06 Marzo 2016 05:05:00
Gracias, Rafael (II)
Platicaba a Ustedes, amables lectores, en la entrega del domingo pasado, de cómo me tocó conocer a don Rafael Ortiz Ruiz, y de algunas cosas que me tocó compartir con él no obstante de pertenecer a partidos distintos –¿o debería decir precisamente por pertenecer a partidos distintos?– en algunas de las interminables batallas electorales de las que desde nuestras respectivas trincheras fuimos protagonistas.

Y contaba que nunca lo vi enojado, salvo en dos ocasiones: la primera cuando durante la elección de Yucatán de 2001 coincidimos en el mismo hotel de Mérida, y en la madrugada del día de las votaciones me atreví a colocar en su habitación una calcomanía del tamaño de la puerta de las que usaban nuestras brigadas “cazamapaches” ; y la segunda vez, cuando ese mismo día tuvo que parar la movilización de su
partido porque estaban llevando electores a emitir su voto en favor de nuestro candidato a Gobernador, mismo que al final del día obtuvo la victoria.

Continúo…

Pero lo que más admiraba de don Rafael era no sólo la pulcritud de sus argumentos en sus textos o el hecho de que hiciera escuela dentro de su propio Partido; no, lo que más le admiraba es el hecho de que sabía ser un adversario LEAL.

Nunca se allegaba de triquiñuelas para convertir su verdad en resoluciones, lo cual en un abogado ya es mucho, muchísimo qué desear.

Dicen por ahí que uno aprende de sus adversarios tanto cuanto se quiere aprender de ellos, y en la misma medida de lo que aprende de sus iguales. Yo diría que a veces incluso se aprende más de nuestros adversarios cuando ellos nos obligan a sublimarnos, a estudiar más y a ponernos en su posición a partir de sus textos para, comprendiéndolos, tratar de rebatirlos y vencerlos.

Y no me da vergüenza decir que así me sucedió con Rafael, quien sobre todo hizo escuela de amistad en sus pupilos al grado de que también algunos de ellos se han terminado convirtiendo en entrañables hermanos míos de litigio, como Gerardo Villarreal, Ramón Verduzco, Adrián Herrera y Rodrigo Hernández, entre otros.

La vida y el trabajo de un abogado electoralista no es nada fácil, ya que cuando empieza la fiesta y el festejo derivados del triunfo, o la tristeza y el llanto en razón de la derrota, nosotros nos debemos esconder cualquier viso de sentimiento y fríamente ponernos a analizar los documentos que sustentan cualquiera de las dos, para cuidar dicho triunfo o intentar revertir la derrota o de perdida lograr la nulidad de la misma.

Somos –diría uno de los abogados neoleoneses de su equipo– como luchadores a los que únicamente les cambian el ring y la arena porque el pleito es el mismo a lo largo y ancho del país.

Con don Rafael me tocó incluso coincidir en el sentido del litigio cuando intentamos anular, a la par, la elección que llevó al PRD a gobernar el estado de Baja California Sur.

Compartimos, como dije, mesa de debates y de viandas desde Chetumal a La Paz; de Oaxaca a Ciudad Juárez, de Mérida a Tijuana y de Tuxtla Gutiérrez a Hermosillo, recorriendo infinidad de veces el país en todas sus direcciones.

La última vez que lo vi fue no hace mucho, cuando me crucé con él a las puertas del Senado y tuve la fortuna de que me aceptara un aventón a la sede de su Partido en la ahora Ciudad de México.

El pasado martes 23 de febrero, Rafael Ortiz Ruiz fue llamado a la presencia del Supremo Magistrado y la noticia de su partida que me fue dada por esta casa editorial arrancó sinceras lágrimas no sólo de mis ojos, sino sobre todo de mi intelecto y de mi espíritu.

Ahora que se ha marchado uno de los más grandiosos adversarios y amigos que me ha regalado la vida y la profesión sólo quisiera pedirle un favor a su persona, dondequiera que ésta se encuentre:

Rafael, guárdame un lugarcito en el Tribunal Eterno, para seguir aprendiendo un mucho de ti; y espero tú un poco de mí… ¡Hasta el infinito, ABOGADO!
28 Febrero 2016 05:03:30
Gracias, Rafael (I)
Conocí a don Rafael Ortiz Ruiz en el ya lejano 1996. El que esto escribe acababa de cumplir apenas 28 años y él tendría seguramente 56.

El Derecho Electoral se acababa de inaugurar como disciplina en la currícula nacional gracias a la reforma de dicho año y sobre todo en razón de que las resoluciones emanadas del a partir de entonces Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación eran vinculatorias para todas las autoridades, acabando para siempre con los vergonzosos colegios electorales en que se
constituía la Cámara de Diputados, convirtiéndose en juez y parte al calificar su propia elección.

Ambos estábamos como representantes suplentes de nuestros respectivos partidos, yo de Acción Nacional y él del Revolucionario Institucional ante el entonces Consejo Estatal Electoral de Coahuila.

Ambos igualmente éramos una especie de representantes de nuestros correlativos comités nacionales; pero él ya traía algunas millas recorridas en términos de experiencia partidista, la cual siempre fue al alza, ya que desempeñó cargos de representación del PRI ante el Consejo General del otrora IFE y la Comisión Nacional de Vigilancia del Registro Federal de Electores del
mismo Instituto.

realizó funciones operativas y jurídicas en la Secretaría de Acción Electoral, la Comisión Nacional de Procesos Internos y la Coordinación Nacional de la Contraloría de Legalidad, todas ellas del Comité Nacional de dicho partido, e igualmente fue consejero político estatal y nacional, subsecretario general de Acción Electoral en la Secretaría de Acción Electoral del mismo Comité
Nacional, habiendo sido su último cargo el de presidente de la Comisión de Justicia Partidaria del propio tricolor.

En esa elección, los representantes de mi Partido logramos lo que NUNCA antes se había hecho: que retiraran la propaganda del Revolucionario Institucional en razón de su similitud con la del entonces gobierno estatal, y a mí no dejó de sorprenderme la parsimonia con la cual don Rafael acató la resolución en contra de su representado.

Fue una elección agotadora para TODOS, dado que en ese entonces Acción Nacional ganó 10 municipios y, si la memoria no me falla, hasta ocho distritos de mayoría.

Pero lo más agotador fue el cómputo de Saltillo y su respectiva impugnación que terminó por estrenar el también recién creado Juicio de Revisión Constitucional Electoral.

No omito decir que desde entonces y a pesar de ambos defender nuestras propias causas y por ello vivir cada quien de acuerdo con nuestras tan diferentes ideologías, entre ambos nació un afecto producto de la adversariedad –que no de la enemistad, ya que esta JAMÁS existió– y que a la vuelta del tiempo, consecuencia de una cantidad ingente de procesos electorales
vividos desde nuestras propias trincheras, se convirtió en una GENUINA amistad.

Recorrimos el país debatiendo en los órganos electorales y litigando en los tribunales de cada estado que conforma nuestra maravillosa patria, lo cual sirvió para hacer realidad aquella frase de mi autoría, al tenor de que “Los caminos de la Democracia son INFINITOS y acaban tarde o temprano por terminar cruzando vidas”.

Más de una vez nos dirigimos frases sarcásticas y algunas hasta hirientes en cada mesa de debates donde defendimos nuestras respectivas verdades, pero aprendimos a SIEMPRE, después de cada sesión, por más álgida que haya estado la discusión, saludarnos amablemente, incluso a darnos un abrazo, y más de una vez a compartir juntos el pan, la sal y el licor.
Él logró anular la elección ordinaria de Ciudad Juárez en 2001, misma que me tocó recuperar junto con un grupo de amigos electoralistas nacionales y locales, después de la segunda anulación que igualmente consumó don Rafael en el Tribunal local durante los comicios extraordinarios de dicho lugar.

Nunca lo vi enojado, a lo más que llegó fue, si acaso, a perder un poco los estribos en la elección de Yucatán de 2001, cuando Acción Nacional ganó la Gubernatura por dos motivos.

El primero fue producto de una travesura que me permití jugarle, a pesar de lo mucho que lo respetaba y de las advertencias incluso de mis compañeros abogados panistas de que no la llevara a cabo –particularmente de quien era entonces mi jefe en el Comité Nacional que claramente me prohibió realizarla– y que por primera vez me atrevo a publicar.

Priistas y panistas “huaxes” (de ese modo llaman allá a los fuereños) coincidimos en el mismo hotel de Mérida, y la madrugada del día de la elección, habiendo indagado yo la habitación que ocupaba don Rafael, me atreví a colocarle una calcomanía casi del tamaño de la puerta, similar a las que usaban nuestras brigadas “cazamapaches” para identificar los domicilios y puntos
de reunión de nuestros adversarios.

No quiero decirles el nivel del grito en contra de los panistas que se escuchó desde muy temprano en el mencionado hotel.

El segundo motivo se generó cuando se vio obligado a dar la orden el mismo día, más tarde, de detener la movilización de su partido ya que estaban llevando a votar a simpatizantes nuestros, lo cual coadyuvó a nuestra única victoria de candidato a gobernador en dicho estado.

(Continuará la próxima semana)
21 Febrero 2016 04:00:29
Leyendas locales
Como les he venido contando desde hace dos entregas, llegaron a mis manos dos libros de mi tópico favorito: leyendas, cuyo autor es el antropólogo radicado en San Luis Potosí, Homero Adame. Igualmente les contaba que uno de dichos textos es Creencias, Mitos y Leyendas de Animales, al cual me referí como único en su género, por contener historias en las que los protagonistas son animales. Pero además, dicho libro fue elaborado con narraciones de la denominada Zona del Altiplano, que abarca los estados de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas, y particularmente incluye algunas leyendas originarias de nuestro municipio, Saltillo, mismas que traigo a su amable lectura y consideración. Espero les gusten.

Los Cóconos Salvajes
San Antonio de las Cruces

“Uno sabe que las gentes que viven en la sierra tienen otras creencias que luego a los que viven en los ranchitos se le hacen como curiosas o supersticiosas. Mire, pa que vea, aquí le va un ejemplo: nosotros aquí criamos cóconos pa comer o pa vender. La carne de cócono es muy sabrosa, ansina en mole, o como a cada quien le guste, y los blanquíos, rete rendidores. También luego vendemos coconitos, porqu’en época de Navidad muncha gente los procura. Entonces, nosotros criamos y comemos cóconos, pero las gentes que viven en la sierra que pega allá con Nuevo León creen que los cóconos son brujos. Puras creencias d’ellos, digo yo”, cuenta el señor Everardo Galarza.

“Bueno, no, no es como el cócono que usted ve aquí en las casas, no. No, el cócono que creen las gentes que se hacen brujos son los cóconos salvajes, los que se dan en el monte. Pero no es que los cóconos se hagan brujos, sino que la cosa es al revés, o sea que los brujos se hacen cóconos ¿Si ha oído usted decir que las brujas luego se convierten en lechuzas? Ándele, igual, pero en este caso son los brujos hombres que luego se convierten en cóconos, en esos cóconos salvajes que les digo.

“Cuando yo estaba huerquillo, a todo el chiquitiaje nos platicaban qu’en un pueblito que’stá allá por El Peñuelo, del lado de Nuevo León, cerquitas de El Salvador, Zacatecas, vivía un señor que sabía convertirs’en cócono y luego le daba por irse volando hasta El Salvador par’hacer sus maldades en la noche. Eso nos decían porque parece que cuando iba volando hablaba; no hacía ansina cómo los cóconos. Y cuando volaba por El Peñuelo hasta saludaba a la gente el muy bribón, “Buenas noches”, les decía, y seguía su camino. La gente de allá luego decía: “Mira que hace rato pasó el cócono que habla.

“Sepa Dios si esto que l’estoy diciendo haiga sido cierto o puras creencias. Pero de que hay cóconos salvajes que cuando uno les tira con carabina y la bala no truena, sí hay; sí hay porque a mí me ha tocado también. Uno les apunta y clic, la carabina nomás hace clic y la bala pos no truena. Luego si uno la vuelve a usar, ansina como pa’ tirarle a un conejito, si truena la bala ¿Cómo la ve? Entonces digo que a lo mejor esos cóconos salvajes tienen algo como de magia, aunque como quiera luego hay cóconos d’esos que uno sí caza, y mire que son hasta más sabrosos también”.

El Tigrillo Jazminal

“Había unas pláticas de más antes en las que se decía que había un león –más bien yo pienso que un puma– que era así como un protector, como un espíritu amigo del hombre porque cuando iba a haber un peligro para un campesino salía ese león y lo protegía –recuerda el señor Antonio Cerda.

“Según platicaban, en aquellos años –más de 100–, por estos rumbos había mucho tigrillo y siempre ha sido un animal muy peligroso porque ataca al campesino nada más por atacarlo, sin avisar. O sea, el tigrillo antes se escondía arriba de un árbol o atrás de un mogote, y cuando pasaba un hombre, se le aventaba para atacarlo. Entonces, los viejitos decían que cuando había un peligro como ese, aparecía el león y atacaba al tigrillo”.

Espero les hayan gustado las distintas leyendas que traje prestadas para ustedes. Con éstas, cierro las colaboraciones dedicadas a los libros de don Homero Adame, y la semana entrante hablaré de otras cosas más que nos generan deleite y son motivo de sibaríticos placeres. ¡Hasta entonces!
14 Febrero 2016 05:03:34
La mula del fin del mundo
Hace ocho días, hablando de leyendas, así como de las causas y de mi afición a dicho tipo de lectura, prometí hablar de dos libros recién adquiridos: Mitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí y Creencias, mitos y leyendas de animales; ambos, como dije igualmente el pasado domingo, de la autoría de Homero Adame.

Don Homero nació en la Ciudad de México, estudió arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, especializándose en la enseñanza del idioma inglés en Escocia, para posteriormente dedicarse a la cátedra en la sede que tiene la Universidad Autónoma de Nuevo León en Linares. Por muchos años se ha dedicado a la investigación de la mitología y el folclor de varias regiones de México, particularmente los estados que conforman el noreste de nuestro país; habiendo publicado, además de los citados al inicio, Mitos, cuentos y leyendas regionales. Tradición oral de Nuevo León; Leyendas, relatos, costumbres y tradiciones de Nuevo León; Mitos y leyendas del Altiplano potosino; Leyendas del Festival del Desierto y Mitos y leyendas de todo México, entre otros.

El primer libro al que me referí: Mitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí, fue escrito pensando en las historias de todas las regiones de dicha entidad que de alguna forma u otra han dejado huella en la cotidianidad de cada una de sus comunidades. De hecho las mismas, 57 en cantidad, se encuentran ordenadas de acuerdo con las regiones en que éste se divide: Altiplano, Centro, Huasteca y Zona Media.
Todas recopiladas durante los múltiples viajes del autor por los municipios potosinos, aunque no son exclusivas de una ciudad o de alguno de sus municipios, ya que cuento con otros libros con leyendas similares, por ejemplo la que recopiló en Cedral, conocida como la leyenda de “La Taconuda”, que tiene su versión saltillense y nos la narra igualmente don Juan Marino Oyervides Aguirre en su libro Detalles y Leyendas del Saltillo Antiguo. Hecho que nos recuerda que muchos mitos y leyendas se cuentan con mínimas variantes en distintas partes del mundo, a pesar de tener diferencias de contenido, y hablar de contextos geográficos diversos; hecho que a su vez nos lleva a concluir que de lo particular surge lo universal y que gracias a este tipo de relatos convivimos con otras culturas, otros países, otra gente.

El segundo, Creencias, Mitos y Leyendas de Animales es, desde mi perspectiva, un libro único en su género, y de algún modo raro. En mi biblioteca cuento con “Bestiarios”, libros sobre animales o sobre personajes fantásticos parte animal, parte humana; igualmente tengo una cantidad considerable de libros de cuentos de animales, fábulas incluidas, pero no contaba con alguno de leyendas en el que los protagonistas sean precisamente animales. La curiosidad humana en torno al comportamiento de los animales ha dado pie a mitos, leyendas y creencias sobre su origen, características e interacción con la naturaleza y con el humano mismo. Y así como muchos de los mencionados son universales y están catalogados, el libro en mención contiene algunas variantes en relación con las creencias sobre ciertos animales que parecen ser
desconocidas en otras partes del país y del planeta; de ahí lo inédito de dichos relatos y la rareza del texto a que me refiero.

De dicho libro les dejo la leyenda intitulada Cuando una Mula Tenga un Crío, recopilada en La Corcovada, del municipio de Villa Hidalgo, San Luis Potosí.

“¿Si ha oído usted lo que cuentan de la mula –pregunta don Catarino–. Bueno, pos dicen que cuando una mula tenga un crío el mundo se va a acabar. Es que bien sabemos que las mulas no pueden parir, no se pueden preñar, por eso no pueden tener críos, ¿vedá? Pero se ha dicho siempre que cuando una mula tenga un crío el mundo se va a acabar. Aquí por los rumbos de La Corcovada ya sucedió dos veces: una mula ha tenido dos mulitos. Esto que le digo fue en lugar que le dicen La Paradita, allá pa’l rumbo de San Nicolás Tolentino. Allí en donde esa mula ha parido dos veces. Pero eso no es todo.

“Parece que en otra parte ya se dio el caso también. Déjeme platicarle lo que yo sé: un día salió en la tele que allá por Michoacán otra mula parió dos críos, pero lo curioso es qu’el mundo no se h’acabado. Pero eso no dice que no se vaya a acabar porque, como sabemos, las cosas no ocurren inmediatamente, sino que tarda tiempo. Entonces a lo mejor ya está escrito qu’el mundo se va’cabar desde que esas dos mulas
han dado críos, y yo creo que ha de ser porque, ya ve, cada día las cosas se ponen más feas, con tantas matazones, secuestros y pobreza; y ni qué decir de la sequía. Yo por eso digo que el conocimiento que viene desdedenantes tiene mucho de cierto y si los antepasados predijeron que cuando las mulas tuvieran críos el mundo s’iba a acabar, pos mire que la profecía a lo mejor se cumple”.

Interesante relato donde encontramos una creencia inédita en la mitología: el presagio del fin del mundo si la mula procrea. Aunque, ¿qué le puedo decir estimado lector? Conozco cantidad de mulas que no sólo han procreado, sino que han llegado a recibirse como maestros, a ostentar cargos públicos como el de Presidente Municipal de su ciudad natal, e incluso de gobernador del Estado, y hasta han terminado
saqueando las arcas del mismo, y el mundo sigue en pie.

La próxima semana traeré algunas leyendas más de los libros en mención. Gracias a quienes me han regalado a lo largo de las pasadas 51 semanas de sibaríticas columnas su lectura y su tiempo, y gracias también por haberse preocupado en la única que no salió publicación de mi autoría. Y por supuesto, GRACIAS a Zócalo Saltillo por prestarme este espacio a lo largo de un año para compartir los muchos placeres
publicables que tiene esta fiesta que se llama VIDA.
07 Febrero 2016 04:00:58
La leyenda de mi vida
“Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullece las que he leído”. Jorge Luis Borges. Escritor argentino.

En mi quinta entrega… ¿Dije mi quinta entrega y vamos ya por la cincuenta? ¡Wooow! ¡Estamos a punto de cumplir un año de estas sibaríticas columnas! En fin, volvamos a lo que quería escribirles. Decía que en mi quinta entrega les hablé de mi desmedida pasión por los libros de leyendas, que son los más que integran la humilde biblioteca de la casa de ustedes. Pero nunca he traído a estas páginas cuál fue el motivo de mi afición por dicho tipo de lectura y me gustaría ahora contárselos.

En realidad hubo tres motivos detrás de dicha afición, los tres casi al mismo tiempo: mi abuela –sí mi abuela, SIEMPRE mi abuela– y mi padre, el primero de dichos motivos. Ambos, extraordinarios narradores; la primera, de tipo empírico, por su casi escasa preparación formal, pero una EXPERTA en la escuela de la vida, y el segundo, igualmente un narrador fuera de serie dada su profesión de maestro en lengua y literatura española, entre otras cosas.

Y de igual modo ambos me contaban historias, la más de las veces para dormirme y otras tantas simplemente para entretenerme y mantenerme tranquilo mientras preparaba la cena o mientras hacía las tortillas mi abuela y mi padre, para que una tarde de lluvia o frío no me resultara aburrida o simplemente para pasar el tiempo, aunque ahora sé que en realidad era para pasar conmigo el poco tiempo que tenía libre fuera de sus eternas e infinitas clases, único modo de llevar comida a casa.

Mi abuela me hablaba de lo sucedido en el rancho de sus padres cuando niña, de historias de tesoros, de aparecidos, de hechos sobrenaturales a veces para castigar el mal comportamiento de la gente o a veces para premiarlos.

Por su parte, mi papá me contaba historias fantásticas de otras tierras, me habla de Ulises y sus inacabables aventuras; de Odín y su mundo paralelo al nuestro, plagado de dioses y diosas; del Popol Vuh y las historias de Hunahpú e Ixbalanqué, los gemelos que terminaron derrotando a Hun-Camé y demás Señores de Xibalbá.

Historias las de mi abuela y de mi padre que luego supe las primeras eran leyendas y las segundas mitos; tan cercanas la una de la otra que se consideran de algún modo hermanas en términos literarios, aunque las dos igualmente distintas, como los hermanos de la vida real.

El segundo hecho fue el que unos amigos de mis padres, estando yo pequeño –6 o 7 años–, me acercaron un libro que sigue siendo el favorito de los que tengo de leyendas: En el Saltillo Antiguo, de nuestro paisano don J. de Jesús Dávila Aguirre; una colección de cuentos, leyendas, tradiciones, consejas, sucesos y chismes que acontecieron en los viejos tiempos. Mismo que me ganchó en definitiva como lector al género en cuestión.

y el tercer hecho, para variar, el haber visto de niño una película de “luchadores” que giraba su trama en torno a una leyenda tan vieja y tan mexicana como nuestra propia historia: Santo y Mantequilla Nápoles en la Venganza de la Llorona.

Esos tres hechos en conjunto: las historias de mi abuela y de mi padre; el libro En el Saltillo Antiguo, y la película referida, terminaron generando un cóctel explosivo en mi mente y en mi intelecto, de tal modo que despertaron en mi persona la necesidad de buscar tener tanto libro de leyendas como encuentre a mi paso, aunque no se encuentren precisamente en mi camino. Es más, se despertó en mí tal gusto por las leyendas, que a veces terminaba yo contándoselas a mis compañeros de primaria y secundaria en las noches de campamento a los que íbamos, un poco para convivir y otro poco para que dejaran de fastidiar y dejaran dormir; siendo tan identificada mi persona por mi gusto hacia ellas, que ahora ya de grande uno de mis entonces compañeros y primo lejano mío, Fernando Tohuí Lomelí Valero, cuando nos volvemos a reunir a veces pretende “acarrillarme” preguntando que si sigo en búsqueda de La Llorona, contestando yo que sigo en busca de ella a través de mis libros.

Y bueno, en esa eterna búsqueda de mis libros de leyenda acabo de conseguir dos textazos de otro de mis lectores favoritos, don Homero Adame: El Arqueólogo de la Conciencia Colectiva, El Cronista del Desierto o El Hombre Leyenda, Mitos, Relatos y Leyendas del Estado de San Luis Potosí, y Creencias, Mitos y Leyendas de Animales.

De ambos libros hablaré en mi siguiente entrega e igualmente les presentaré algunas leyendas en ellos incluidas, si Dios nos presta tiempo y vida. Hasta entonces…
31 Enero 2016 05:05:44
Sobreviviendo a las redes sociales
De entrada debo decir que hace algún tiempo el que esto escribe no era fan de las redes sociales, no me gustaban, no las usaba y se me hacían la gran tontería del mundo contemporáneo. ¿Qué necesidad había de exhibir todo lo que uno era y todo lo que uno hacía ante 10, 100, mil o un millón de personas? ¡Ninguna! Casi desde la aparición de Facebook y Twitter grandes amigos que inmediatamente abrieron sus respectivas cuentas me invitaron a formar parte de ambas comunidades.

¡Me negué rotundamente! Uno de por sí, por la profesión que ha elegido, tiene poca o casi nula vida privada; y si a ello le agregaba el prácticamente renunciar a ella por empezar a convivir en cualquiera de las mencionadas redes, significaba, por obvias razones, mostrar hasta mi intimidad innecesariamente a quien participara en la de mi elección.

Pero llegó en 2011 mi ingreso al Gobierno federal, y en 2012 nos obligaron a todos los trabajadores de primer nivel a abrir cuenta personal de Twitter, so pena de ser dado de baja del cargo en caso de negarnos, instrucción que además a la fecha sigo sin entender porque en ella no podíamos subir imágenes ni comentarios vinculados al cargo que ocupábamos.

Y bueno, un tanto con miedo y otro tanto con timidez, y sin hacer mucho caso a la misma, una vez abierta, le empecé a hallar utilidad a la herramienta y me convertí en tuitero habitual.

Aunque sigo guardando reserva para el uso de la misma y hay cosas que procuro no tocar cuando interactúo en ella.

De hecho, recuerdo haber puesto en mis primero tuits: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”, que no es sino el íncipit de Cien Años de Soledad, no sólo como homenaje al genial Gabriel García Márquez, sino porque para mí eso de las redes
sociales era como el hielo para el coronel Aureliano Buendía, al momento de conocerlo: una mezcla de magia, brujería y secreto de gitanos.

Luego entonces este año cumplo cuatro de haber llegado a Twitter, y después de casi 28 mil mensajes, entre los mandados por un servidor y los reenviados, creo que el balance no ha sido del todo malo.

Tengo mil 346 seguidores al día de hoy, y sigo 921 cuentas, la gran mayoría medios de comunicación o comunicadores; políticos y gente relacionada con la cultura de la lectura.

Y sí, sobre todo sigo cuentas de personas que conocía desde antes de mi vida en Twitter, y que algunas incluso las he vuelto a localizar gracias a la misma; de personas que me han sido recomendados por la misma red y por otros usuarios, y a los cuales después he llegado a conocer personalmente, al grado de que se han convertido en mis amigos–amigas de verdad.

Ejemplos sobran y sería ingrato mencionar sólo a algunos en este espacio, baste con decir que quizá muchos no habrían llegado a mi vida, ni la mía a la de ellos sino gracias a dicha red.

Otra cosa para la que ha servido mi cuenta es para descubrir que ciertas personas a las cuales ni por equivocación en la vida real me hubiera acercado, no son ni tantito el remoquete que les ha sido endilgado por la percepción de los demás, resultando no sólo agradables, sino en muchos casos hasta bastante divertidos.

Ha servido por supuesto para expresarme y desahogarme de cualquier tema; para mejorar mi ortografía y nivel de redacción; y sobre todo mi capacidad de síntesis: externar una BUENA idea no es fácil en tan sólo 140 caracteres.

Y claro, para socializar de una mejor manera. Aunque Usted no lo crea amable lector, el que uno sea sibarita no significa forzosamente que no sea tímido –de hecho quien escribe este texto–, día con día tiene que luchar con esa timidez que me agobia y que a veces me hace perderme de extraordinarios seres humanos y momentos, por simplemente no saber cómo abordar
una situación o una persona.

Pero ¡ojo! mi convivencia en Twitter también ha tenido sus lados negativos: los más notables al respecto son el que no me ha permitido en determinados momentos disfrutar de la vida real y de ciertos momentos que deberían ser inolvidables y dignos de grabar solamente en la memoria, por buscar recabarlos para posteriormente mostrarlos en dicha red.

¡Démosle un buen uso a la red o redes de nuestra preferencia! Pero que éstas no se vuelvan un sucedáneo de nuestra vida real.

¡Siempre, siempre la vida tendrá mejores cosas que ofrecernos en la realidad! Incluso aquellas que obtengamos gracias a las mismas redes sociales…
24 Enero 2016 03:59:59
¿La muerte anda desatada?
‘¡Se está muriendo mucha gente que no se había muerto antes!’ Filósofo de Güémez. Personaje ¿imaginario? Tamaulipeco originario de dicho poblado.

Desde el inicio de la humanidad hemos sentido fascinación por la muerte, misma que no es otra cosa sino que fascinación por lo desconocido; y como ésta es, de lo desconocido, lo más cercano a nuestra especie por obvias razones, luego entonces por ello se entiende dicha fascinación. Además, de aquello que antes era desconocido por inexplicable en su momento, la muerte es de las pocas cosas que no hemos podido explicar más allá de lo biológico, lo cual implica que dicha fascinación aumente. O dicho de otro modo, dado que no hemos podido explicar qué hay o si hay algo más allá de la muerte, esa fascinación seguirá siendo perenne para lo humano.

En días pasados leí una pregunta que se hacía uno de los tuiteros que sigo y éste se preguntaba: ¿Qué demonios está pasando? La muerte anda desatada. Ello en razón de que pareciera que la Parca se está llevando a más gente de la que cotidianamente se lleva. ¿Será cierto? Me pregunté: ¿anda la muerte desatada o sólo son “afiguraciones” nuestras?

De entrada la respuesta más obvia pareciera ser la afirmativa. Murió Lemmy Kilmister, músico británico vocalista de Mötorhead; murió David Bowie, cantante británico; murió Alan Rickman, actor británico; murió Glenn Frey, músico estadounidense integrante de The Eagles; murió Michael Tournier, escritor francés; murió Ettore Scola, cineasta italiano. Y en el terreno de lo local murió Juan Manuel Ley, único propietario de nuestros amados Saraperos que los ha llevado al campeonato; murieron dos estimados políticos saltillenses, ambos cercanos a personas que quiero y respeto, y por lo mismo indirectamente cercanos a mí. Murió la madre de un buen amigo y compañero de la Administración municipal a que pertenezco; y de igual manera murió, justo un día después de cumplir sus 90 años, la hermana de mi padre, que por haberle dado crianza en realidad era su madre. Pero, desde mi muy personal punto de vista, no creo que sea del todo cierto que la muerte ande desatada. En todo caso creo que, dado la creciente cercanía que nos encontramos sujetos debido al desarrollo de los medios de comunicación, ahora nos enteramos de la muerte de cualquier persona prácticamente en tiempo real a dicho acontecimiento. Y si no me cree amable lector, lo invito a hacer un ejercicio: intente llevar día a día la contabilidad de gente de cuya muerte se entere, sin importar el medio por el cual lo sepa por al menos un par de semanas. Al final verá que cada día se muere, o por lo menos se entera de la muerte de una cantidad muy similar de personas. ¡Exacto! Por la razón que le he planteado: el desarrollo de los medios de comunicación, la globalización de los mismos y el acceso de un mayor número de personas a éstos.

Lo que sí me parece una verdadera tontería es la supuesta maldición que se atribuye al futbolista Aaron Ramsey, en la que se dice que cada que dicho jugador anota, al poco tiempo, sin precisar en cuánto consiste dicho periodo, muere un famoso. La lista que se atribuye –injustamente considero– al deportista en comento es larga y supuestamente inició en 2009, cuando consiguió su primer gol como internacional, falleciendo dos días más tarde un periodista deportivo; y en la misma se incluyen personajes tan disímbolos como Antonio de Nigris, futbolista; Chavela Vargas y el mismísimo Steve Jobs. ¿Por qué digo que es una tontería? Hagamos un nuevo ejercicio al respecto: pongamos al “Chicharito” o Messi como referencia –igual podríamos decir Cristiano Ronaldo u Oribe Peralta, dado que cualquiera de los cuatro son goleadores–, y veamos a partir de cada que alguno de ellos anote gol, cuántos famosos mueren en el término de una semana posterior a dicha anotación. Además ¿famoso para quién? ¿A nivel mundial, continental, nacional, estatal o local? Digo, si tomamos cualquiera de dichas territorialidades siempre habrá igualmente famosos que mueren en dichos ámbitos. La fama incluye el conocimiento de su muerte por un mayor número de personas ¿no?

Pero bueno, como dije al inicio de la presente: la muerte es la única constante y la única certeza que tenemos desde el momento primero de nuestra propia existencia. Y que no nos quede duda, TODO lo que rodea a dicho momento, en la antigüedad, ahora, siempre; se hace para que los vivos, sí los que nos quedamos a seguir soportando la vida con la pérdida recién adquirida del ser al que amamos y cuya partida acabamos de vivir, sea más llevadera. Hagamos respecto a la muerte, como decía el Mohandas Karamchand Gandhi, el de Alma Grande: “Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre”.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) / Twitter: @jgmvalero.
17 Enero 2016 05:05:11
Redescubriendo el rap
He comentado en anteriores entregas que otra de mis personales pasiones es la música.

Igualmente he dicho que escucho prácticamente TODO tipo de género musical, aunque debo reconocer que hay dos que en lo particular no terminan de gustarme y de los cuales casi no tengo en mi fonoteca, estos son el reggaetón y el hip-hop o rap.

Sin embargo, hace unas cuantas semanas, uno de mis hijos compró un par de álbumes de un rapero español, el cual me pareció bueno de primera oída y ello me llevó a indagar más sobre dicha música, de tal modo que la última semana completa me puse a escuchar, ahora con detenimiento, los dos álbumes mencionados y es, precisamente, sobre lo que quiero en este escrito poner a su sibarítica y respetable
consideración.

Empezaré por decir que tenía la idea, como seguramente muchas otras personas, de que el rap tenía sus orígenes hacia finales de la década de los 70, con aquel grupo llamado Sugar Hill Gang y su famosa canción Rapper’s Delight, que en las estaciones de radio del Saltillo de aquellos años lo identificaban simplemente como “Cotorreo”.

Pero no; indagando, como dije al respecto, descubrí que la primera canción de hip-hop la interpretó el grupo de góspel The Jubalaires en el lejano 1937.

Y volviendo a los álbumes del rapero español a que me he venido refiriendo diré que el ¿cantante? de los mismos responde al nombre artístico de Porta, aunque su nombre real es Christian Jiménez Bundo, nacido en Barcelona, y cuyo estilo está influenciado por “La Mala” Rodríguez y Eminem.

A la fecha ha producido 8 discos y la verdad después escuchar como también dije, con detenimiento, los dos últimos, reconozco que las letras son bastante buenas como para dejar de tomarlo en cuenta. He aquí algunos ejemplos de sus rimas:

No digas que he cambiado, antes deja que te cuente, sólo ha pasado el tiempo y veo las cosas diferentes.

No sé si es madurar o no, sólo vivo el presente, porque nunca me paré cuando me dijeron detente.

Me mantengo al margen de los que me insultan siempre porque siempre he sido de esos que nadó a contracorriente.

Aprendí a quererme sólo porque todo está en la mente, tú eres dueño de tus actos así que sé consecuente.

No puedo irme aún porque tengo cosas pendientes.

Soy de los que creen que las cosas no suceden por suerte, uno recoge lo que siembra con el sudor de su frente.

Me considero una persona clara y transparente, a veces es mejor morder la lengua y apretar los dientes, seguro que tú también has dicho cosas que no sientes.

La vida pone obstáculos y sebos pa que te tienten, pero sólo te fallarás a ti mismo si te mientes.

Y siguen:

No me preocupé por no ser tan querido, ni tampoco por lo que el “hater” decía.

Mi camino no fue fácil, pero ¿quién soy yo pa quejarme ahora?

Todo lo que ahorraba lo guardaba y lo que ganaba lo invertía en mi futuro.

Nunca me avergonzaré de mostrarme tal y como soy, os cuento el pasado, espero al futuro y sigo con ganas del hoy porque si te lo propones estoy seguro que tú también puedes volar.

Esfuerzo, trabajo, sudor y constancia.

Sé original y busca la elegancia, lucha por tu sueño, cree en ti, que nadie te hunda.

Piensa en ser feliz de vital importancia es, mantén en el suelo los pies, ten perseverancia.

¿Se meten contigo? No tiene importancia, porque todos sólo hablan desde la ignorancia.

Nunca olvidaré quién soy, ni de dónde vengo, siempre he valorado todo lo que tengo; si caigo, levanto, lo intento otra vez por supuesto.

Hay que ser humilde y honesto, los pies en el suelo bien puestos, mirando hacia el cielo, esto no es un trabajo, me relaja hacerlo por placer.

¡Y las anteriores son de sólo dos canciones! Cierro con una rima de otra canción dedicada al Clásico español y particularmente a uno de los delanteros merengues, que no tiene desperdicio:

Vuestro crack es el llorón del vestuario, se autodefine como un jugador de cine, guapo y millonario.

Su salario es de millones a montones, pa que luego diga que está triste, ole sus cojones. ¡Mercenario!

¡Linda y contundente manera de describir a Cristiano Ronaldo!

Ciertamente, como dice el propio Porta, este género es libertad y respeto, concreto: aprender a rapear no tiene secreto.

Aunque bueno, para uno que es simple aprendiz de opinólogo, generar las rimas que componen cada pieza de rap claro que tiene secreto, o por lo menos su grado de dificultad.

¡Buen domingo!

10 Enero 2016 05:05:27
Cuento navideño (III)
“He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”. Capítulo 1, versículo 23 del Evangelio de Mateo. ¿Contador o Administrador? Judío. Uno de los Doce Apóstoles de Jesús.

CAPÍTULO IV

Por eso y muchas

cosas más,

ven a mi casa

esta Navidad.

– ¡Gracias por sus regalos! ¡Gracias por acordarse de mí! Lo que no entiendo es por qué no entran a México ¿Que aquí no van a repartir la Navidad este año? ¿O que ahora por acordarse de mí se olvidaron de todos los demás niños? ¡Si es por eso, mejor les devuelvo lo que me dieron!

Melchor contestó: “No es eso pequeño, la culpa es mía por querer este año hacer las cosas de acuerdo con las leyes de este mundo. Se me ocurrió decirle a mis compañeros y a Santa que con eso de la Crisis Mundial no tendríamos problemas con la pasada de los juguetes; pero ya ves, el que no está prohibido, excede la franquicia o necesita el permiso de Secofi, o de plano no es de los que pueden importarse por
aquello de las tarifas arancelarias, incluso el cartelote ese del puente que dice ‘máximo quinientos dólares’. En fin, para qué te explico, si tú no entenderías nada, lo que sí sé es que no es justo”, señaló el mago con un dejo de tristeza.

– ¿Y quién te dijo que no lo entendería? –contestó Emanuel– Bueno, creo que es cierto, no entendí casi nada de lo que dijiste; lo que sí creo que entendí, es que necesitan pasar para de este lado y si buscan el permiso de alguien, yo tengo muchos amigos que trabajan en la Fiscal. Es más ¿Ven a ese que ahorita está cuidando? Se llama Cristóbal y es mi mejor amigo, déjenme hablar con él a ver si los deja entrar”. Y
encaminándose a donde se encontraba su amigo, dejó Emanuel a los Reyes y Santa, quienes ahora eran los sorprendidos.

– ¡Yo sé que tú puedes, Cristóbal! –suplicó Emanuel– ¡Anda, no seas malo, déjalos pasar, fíjate cuántos niños se van a quedar sin Navidad!

– ¡No, no, no y no Emanuel! Hay cosas que no comprendes, hay cámaras, hay vigilancia, hay leyes y muchas otras cosas que no tiene caso ni contarte. Además, si mi hijo se va a quedar sin mí y sin Navidad porque yo tengo que estar aquí jalando como burro, poco me importa que otros niños se queden sin regalos.

– Lo que sí sé Cristóbal –insistió Emanuel– es que si ellos pasan por ahí y la lucecita se pone verde, no tienes que revisarlos. Déjalos que pasen y si les toca rojo pues haces tu trabajo, pero si no, los dejas entrar con todo y regalos y ya.

Cristóbal reflexionando para sus adentros pensó: “Bueno, que pasen, basta que le aplane al botón que tengo oculto, cuando eso suceda, para que aparezca el rojo en el semáforo fiscal. Después de todo y con el mundo de juguetes que seguramente les confisco, valdrá la pena haber trabajado esta noche; y si además a ello le agrego los 800 dólares por cabeza del trineo, el elefante, el camello y el caballo, que a fin de
cuentas no dejan de ser medios de transporte, mínimo me convierten en comandante.

CAPÍTULO V

Campana sobre campana

y sobre campana dos,

asómate a la ventana,

verás al hijo de Dios.

Uno a uno los cuatro fueron pasando, y conforme el verde aparecía en el semáforo, entraron a México sin problema alguno. Y si los Reyes y Santa no se pudieron explicar dónde se había metido aquel niño que desapareció después de ayudarles, menos se explicó Cristóbal el porqué nunca se prendió el rojo en el semáforo, a pesar de él haber provocado que apareciera, y mucho menos pudo saber de dónde salieron
aquellos cuatro regalos que como olvidados quedaron en el puente y que decían: “Para el pequeño Cristóbal con cariño”. Lo que sucedió después, Cristóbal prefirió mejor no contárselo a nadie, a fin de cuentas, ¿quién le iba a creer que del semáforo fiscal salió una estrella que con su estela dibujó en el cielo y sobre el cauce del río la frase “Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”?

Gabriel Leal II.

Que el año que inicia sea de logros y realizaciones para TODOS. Y sobre todo, que durante el mismo no falte en nuestras mesas qué comer y qué beber; en nuestras camas, sueño reparador; en nuestro cuerpo, salud; en nuestras familias, amor, y en nuestras vidas, motivos para la felicidad. ¡Gracias por su tiempo mis sibaríticos lectores!
03 Enero 2016 05:03:08
Cuento navideño (II)
-¿Y por qué no le decimos a los de la aduana que estos son juguetes pagados con dinero de la famosa deuda de 36 mil millones de pesos y además que son juguetes “Con Energía” para que puedan pasar sin ningún problema? –comentó Santa Claus– Es más, sé de un diputado local comprometido con las causas sociales que anda arreglando fotomultas y amparos para evitar que la gente pague sus excesos de velocidad que hasta nos podría ayudar a meterlos con sólo una llamada al Gobernador de la entidad, prometiéndole a los dos que su imagen aparecerá en TODAS las envolturas de los mismos.

-¿Pero qué te pasa gordito? –comentó Gaspar– ¿Qué no sabes que ahora debido a distintas reformas, tanto en materia electoral como de transparencia, la imagen de ningún gobernante puede salir en cada juguete que repartamos y pues así no creo que podamos decir que estos son juguetes de la deuda o “Con Energía”? Además, ¿No te sentirías mal si después te vinculan
con un tipo que además de fundar su Gobierno en ideas ya superadas por TODOS los regímenes del mundo, incluso la del dictador más añejo del planeta o que fueron a parar a tus manos y no a las Islas Caimán o a Panamá algunos de los pesos de esa megadeuda? ¿Qué no ves todo lo que sale en la televisión y en los periódicos? ¡Se nota lo incomunicado que estás en el
Polo! En cambio, estoy seguro de que mi idea sí les parecerá buena –continuó–. ¿Se acuerdan de todos aquellos tráileres que pasaron por aquí el año pasado y que iban cargados de contrabando? Según sé, lograron introducirlos repartiendo un poco de dinero aquí y otro poco por allá ¿Por qué no hacemos lo mismo? Para eso somos reyes ¿no? Para eso somos magos
¿cierto?

-Pero Gaspar ¿Cómo se te ocurre? –replicó Melchor– En primer lugar debemos predicar con el ejemplo y eso que propones no es muy buen ejemplo que digamos; en segundo lugar, no venimos preparados con mucho dinero y, sobre todo, en caso de poder hacer lo que propones, podría apostar que nadie aceptaría recibir lo que ofrezcamos porque eso es corrupción, y si de
algo estoy seguro es de que en este Gobierno los funcionarios públicos han decidido cambiar de vida y dejar la corrupción de lado. Ya ves, lo que quisieron inventarle al propio Presidente de eso de la famosa “casa blanca” y al final se descubrió que TODO fue una mentira. Es más, a estas alturas pocas son las personas corruptas que existen en el país. De plano Gaspar, tu idea
no es tan buena como pensabas. Y ya que ninguno de los tres ha aportado nada nuevo, les contaré mi plan que sin duda vendrá a resolver todas nuestras penas: nos asociamos con algún partido político, decimos que todos estos regalos son para el festival navideño de dicho partido y asunto arreglado; no creo que el beneficiario se niegue, y menos como están las cosas para
dentro de dos años, concluyó Melchor, mostrando una sonrisa con aire de suficiencia.

-Jo, jo, jo –retumbó el vozarrón de Santa Claus–. Tu plan no sólo me parece tonto, sino gracioso ¿Y a cuál partido piensas unirte? El tricolor te va a decir que con las elecciones ganadas este año no necesita de tu ayuda, además de que no creo que se preste a tan infame plan, ya que ellos serían incapaces de algo así; el azteca es tan radical que preferiría dejar sin Navidad a
los niños de aquí, antes que permitir descubrir el pino lleno de regalos que no sean hechos en México. Imagínatelos gritando ¡No a la apertura juguetera! ¡No a la apertura juguetera!; y el blanquiazul, con su eterna propensión a censurar todo lo que atenta contra la moral y las buenas costumbres va a considerar pornográfica e indecente hasta la misma muñeca Barbie. Olvídalo,
debemos los cuatro mejor pensar en algo que resuelva esto ya sin tantos líos, o de plano ponernos a rezar para recibir ayuda divina porque al paso que vamos terminaremos el reparto de regalos hasta el mes de agosto o septiembre.

CAPÍTULO III

Esta noche nace un niño,

rubio, blanco y colorado,

que ha de ser pastorcillo

para cuidar el ganado.

Tan concentrado estaba aquel cuarteto en su discusión, que no se dio cuenta de que todo su diálogo lo había escuchado Emanuel, un pequeñín de esos que trabajan limpiando vidrios en los alrededores del puente para poder contribuir con la pobre economía de su familia y que con una sonrisa colgada de sus mejillas eternamente, se había ganado el cariño y la confianza de
quienes lo conocían, aunque de quien más se preciaba ser amigo era de Cristóbal, el cual a su vez sentía también un especial cariño por Emanuel, aunque no sabía si era por lo diligente y alegre que siempre se le veía, o porque en parte también le recordaba a su hijito. Fue precisamente entonces que Emanuel decidió acercarse a los cuatro que seguían sin ponerse de acuerdo
y lo primero que se le ocurrió al ver tantos sacos cargados de regalos fue abrir los ojos como platos y preguntar: “¿Y para mí ahora sí habrá regalos? Espero que este año no se hayan olvidado otra vez de pasar por mi casa como siempre; reconozco que no me porté muy bien durante todo el año, pero ¿qué acaso tenía que portarme bien si todas la demás veces que me porté
bien nunca me llegó nada en Navidad?”.

Apenados por los reclamos ciertos de Emanuel, los cuatro callaron de repente y se pusieron a buscar algún regalo en sus sacos para aquel pequeño, y aunque en realidad no había uno solo con su nombre, cada cual fue sacando un presente y entregándoselo dijeron: “Perdónanos por no acordarnos de ti y de muchos niños como tú para los cuales no hay ni Navidad ni Reyes
Magos, ni Santa Claus, por el hecho de que no hay dinero en casa”.

Emanuel ya no ponía atención a lo último que le dijeron, porque desde el primer regalo que le habían dado se puso a brincar como un loco del gusto gritando: “¡Ahora sí!, ¡Ahora sí!, ¡Ahora sí!”.


(Continuará…)
27 Diciembre 2015 05:05:03
Cuento navideño (I)
“Y dio a luz a su hijo primogénito y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”. Capítulo 2, versículo 7 del Evangelio de Lucas. Médico griego, nacido en Antioquía e integrante de los 72 seguidores de Jesús.

El tiempo en su infinito curso nos trajo por fin la época navideña; y a por encima de las nada tradicionales posadas que todos de algún modo, sea por el trabajo, sea por los amigos, nos tocó vivir; así como de los sibaríticos banquetes que algunos tenemos el gusto de compartir con nuestros más cercanos; también trae dicha época días de reflexión. Por ello me atrevo, amables lectores, a dejarles acá en tres entregas un cuento que escribí hace ya algunos ayeres, pero que siempre resulta vigente, más si se le hacen las debidas adecuaciones. Espero pasen estos días en paz, en compañía de sus amados; pero sobre todo con el hijo de Dios hecho niño en el pesebre de cada una de nuestras almas. ¡Felices Fiestas!

CAPÍTULO I

Noche de paz,

noche de amor,

todo duerme

en derredor.

Y aunque aquella noche parecía bastante tranquila, el día que le precedió no fue precisamente lleno de paz o de calma; porque si de por sí, bajo circunstancias normales el Puente Internacional generalmente se encuentra lleno y plagado de actividad, con mayor razón lo fue en la víspera de Nochebuena; ya que tanto del lado mexicano como del lado americano hubo cualquier cantidad de autos haciendo cola buscando
pasar “del otro lado” a visitar a sus seres queridos.

Y precisamente cuando parecía que por fin Cristóbal, Policía Fiscal Federal al que la había correspondido la guardia de aquella noche en la que se antojaba cualquier cosa menos trabajar, iba a tener un poco de descanso después de muchas horas de ajetreo; aparecieron como surgidos de la nada aquellos cuatro que hubieran llamado la atención hasta del más distraído: Uno en un trineo tirado por seis renos y los otros
tres en caballo, camello y elefante, respectivamente. Eso sí, cargadísimos de juguetes en sacos gigantescos.

A estas alturas el pobre de Cristóbal estaba más que fastidiado y a punto de reventar; no solo porque las vacaciones que ya le correspondían y que merecidas se las tenía, le habían sido negadas; sino porque además ahora que había logrado juntar dinero para mandar traer a su esposa e hijo, le salieron con que tenía que doblarse en el turno a pasar la Nochebuena trabajando. ¡En fin! Además de tener que soportar la
desvelada y la cara de molestia de su esposa al volver a casa, debía también encontrar un buen pretexto para que su chavalo no le reprochara el que no iba a recibir regalo alguno por no haber tenido tiempo de comprarlo. Y si a ello le agregaba lo que estaba viendo, había suficientes motivos, si no para volverse loco, por lo menos para empezar a cuestionar su cordura.

“¿Pero a quién se le ocurre?”, preguntó Cristóbal para sus adentros; sin referirse precisamente al trineo y los animales que de plano no van con el paisaje de aquella ciudad de clima desértico o a sus ridículos trajes, esos sí acordes a la época; pensando sobre todo: Nadie se va a tragar el cuento de que estos cuatro son los cuatro que pretenden ser, lo que le toca a uno vivir, contrabandistas pasándose de originales para
introducir más juguetes gringos a México.

CAPÍTULO II

Los Tres Reyes Magos

Melchor, Gaspar, Baltazar

trayendo a todos los niños del mundo

la paz, el amor, la amistad.

Navidad, Navidad,

Santa Claus llegó

todo es dicha y alegría

con la Navidad

-Te lo dije Melchor, más nos valía haber utilizado el método tradicional y venir a repartir los juguetes como lo hacemos año con año; pero con la novedad de que los impuestos ahora son más bajos por las crisis mundial; y sobre todo confiados en lo que tú nos habías dicho de que ahora sí Hacienda prometió no más trámites lentos y engorrosos, tuvimos que habernos venido como la gente normal. Y no solo eso, sino que
además embarramos en esta aventura de locos al buenazo de Santa que ni vela tenía en el entierro.

-Mira Gaspar, yo no obligue a nada ni a ti, ni a Baltazar, ni a Santa, y en vez de estarme regañando, deberías ponerte a pensar en cómo entrar a México antes de la medianoche para poder repartir los juguetes que traemos. Sería muy triste y penoso que después de todo lo que ha sufrido este país, ahora les salgamos con que no tendrán su Navidad; ¡Ideas! ¡Ideas! Quiero escucharlos, señaló Melchor.

-¿Que les parece? -dijo Baltazar- si utilizando mi elefante cargo con los sacos de los cuatro y me paso por el río, total no creo que sea tan profundo como para que lo tape. Ustedes me esperan del lado mexicano y problema arreglado.

-¡Ay Baltazar!, contestaron los tres a coro.

-La inocencia sale por todos los poros de tu negra piel ¿Cuando has visto mojados de Estados Unidos rumbo a México? -preguntó Melchor-, es al revés.

-Bueno, yo decía -comentó Baltazar-, quien quite y con esto sentamos precedente; algún día llegará, ya lo verán; en que los gringos buscarán pasar a como dé lugar del lado mexicano para encontrar trabajo, si este país tiene todo para ser líder mundial. Pero ya saben, primero el grupo de bandidos que todos conocemos lo saqueaba cada seis años, después se oponen a que tengan un buen gobierno y ahora que
regresaron en 2012; la historia no se repitió, sino que la empeoraron. ¡En fin! Mejor me callo, porque al rato van a decir que este mago está haciendo comentarios políticos y no vaya a ser que por extranjero me apliquen el 33 Constitucional antes de entrar a repartir regalos, y entonces sí a ver cómo le hacemos. Total, si mi idea no fue buena, digan eso y ya.

(Continuará…)

20 Diciembre 2015 05:03:22
Saltillo se luce
En el cierre de mi última entrega comenté que Dios siempre me ha mostrado con claridad los caminos que me tiene destinados andar, y que cuando no me da algo que solicito a su infinita misericordia, es porque me tiene destinado todavía algo mejor a lo pedido. Y una de esas cosas mejores que me tenía deparadas cuando al terminar el pasado Gobierno federal entregué la delegación del Instituto Nacional de Migración en la entidad, fue precisamente el proceso electoral en el que nuestro Alcalde DON ISIDRO LÓPEZ VILLARREAL fue votado por la mayoría de los saltillenses para ocupar dicho cargo; proceso y campaña de los que afortunadamente pude formar parte, lo cual no hubiera sido posible de haber seguido como delegado, y que a la vuelta del tiempo me llevó ahora a ser tomado en cuenta para trabajar en el EXTRAORDINARIO equipo al que orgullosamente pertenezco, tanto en la Secretaría del Ayuntamiento, que encabeza otra extraordinaria líder, Doña María Alicia García Narro, como en la propia Administración Municipal.

Y digo EXTRAORDINARIO no de forma gratuita, sino con verdadero conocimiento de causa porque, más allá de lo que se ha hecho desde el seno mismo del Cabildo respecto a quienes no han sabido asumir genuinamente su papel de oposición, por encima de lo que han intentado otras instancias que no sólo no colaboran con el Ayuntamiento, sino que buscan a toda costa que éste quede mal y a partir de su mezquindad
le apuestan a su fracaso, sin pensar en TODOS los saltillenses que no tienen partido ni color; y lo que han pregonado algunos medios de comunicación mediante campañas descalificatorias o de plano mentirosas, cuyo origen todos sabemos se sustenta en una visión retorcida, tuerta o francamente ciega del uso de los medios para usarlos en detrimento de quien políticamente piensa distinto; los resultados SE VEN A
TODAS LUCES.

Y para muestras algunos ejemplos: con el programa Saltillo se Luce se dará la renovación total del alumbrado público de la ciudad a partir de una inversión de 228.9 millones de pesos ¡sin adquirir crédito o endeudarnos! Inversión que al final de la Administración se recuperará gracias al mismo ahorro que se genere de luz. Dicho programa al momento registra un avance del 50 por ciento. En materia de transporte público se
implementó el uso del taxímetro, los ciudadanos ya no pagan lo que el chofer del taxi quiera cobrar, sino que pagan lo justo y, consecuencia de ello los taxistas tienen más trabajo que antes y por ende mayores ingresos que cuando no se contaba con dicho aparato. Con el Proyecto de Regeneración del Centro Histórico se reconstruyeron las calles Aldama, Allende y Juárez con una inversión total de 144 millones de pesos,
y ahora el primer cuadro de la ciudad luce tan atractivo que grupos ciudadanos han empezado a organizarse para pedir que gran parte del mismo se convierta en zona peatonal, para goce y disfrute no sólo de los saltillenses, sino también de quienes vengan como turistas a conocer nuestro amado Saltillo. Gracias al programa de Radar Vial se ha logrado que en los últimos cinco meses no se haya presentado una sola
defunción a consecuencia de accidentes relacionados con exceso de velocidad al conducir. De igual modo, dicho programa ha evitado el fallecimiento de al menos 16 personas y más de 300 lesionados en accidentes viales, que era el promedio de daños colaterales relacionados con tal tipo de percances. El índice general de los mismos se ubica en un 50% menos que en el 2014 y digan lo que digan, tanto la Comisión
Estatal de Derechos Humanos –que tristemente ha dejado de lado su carácter autónomo–, como uno que otro Diputeto Local que sólo busca sacar raja política para ver si así se posiciona como aspirante a precandidato de su partido a la alcaldía, sin importar que con ello siga violentando los límites de velocidad de algunas arterias de nuestra ciudad. El programa ha tenido éxito a tal grado que los saltillenses empezamos a
tener nuevos hábitos en materia de cultura de tránsito y conducción. Igualmente mejoramos la calificación crediticia de la Administración, lo que nos llevó a mantener la deuda de la ciudad en cero. Por ello prestigiadas calificadoras internacionales ubican a Saltillo entre los cinco municipios con mejores finanzas del país, algo de lo que NO pueden presumir quienes dicen que el nuestro es un estado con energía. Hemos sido
reconocidos igualmente con el Premio a la Excelencia por aprovechar el biogás para producir electricidad y Premio a las mejores prácticas de los gobiernos locales 2015 por el excelente manejo del relleno sanitario. Saltillo pasó del quinto al primer lugar en competitividad y sustentabilidad de acuerdo al Instituto Mexicano para la Competitividad. Así mismo, el índice delictivo en Saltillo se redujo 15% en 2014 y 3.5% en lo
que va del 2015, lo que señala un 18.5% menos en la actual Administración; lo cual le ha merecido a Saltillo ser la ÚNICA ciudad de Coahuila libre de la alerta precautoria que emite el Consulado de los Estados Unidos a sus ciudadanos para el caso de que deseen visitar ciertos lugares de nuestro país. Y TODOS sabemos lo que significa tanto el contar como el no contar con dicha alerta estadounidense; y si lo anterior
fuera poco, hoy contamos con más de mil policías que nos cuidan ¡Casi el doble de la cantidad que recibimos al arrancar la Administración! Y la cereza del pastel: Saltillo fue reconocida como la segunda mejor ciudad para vivir por el Gabinete de Comunicación Estratégica, adjetivo acorde con el principal proyecto de Don Isidro López Villarreal en términos de gobernanza: que Saltillo sea la ciudad donde TODOS quieran,
queramos vivir.

Han pasado ya dos años desde el inicio de esta maravillosa experiencia, los cuales sin duda serán de consolidación para el presente Gobierno municipal. Y bueno, en lo que resta de tiempo estamos obligados TODOS, gobierno y sociedad; a trabajar en la consolidación del BIEN COMÚN, que en palabras llanas y sencillas no es sino poner por encima de mis intereses personales, los de quienes me rodean: los de mis
vecinos, los de los saltillenses en general; y poner igualmente por encima de los intereses de los saltillenses los de la Patria, que en el presente caso lo constituye la Patria chica, nuestro amado Saltillo. Y la Patria es, señores, –también en palabras del mismo Don Efraín González Luna– la casa de los padres en trance perpetuo de edificación. Lo anterior sin dejar de tener en cuenta que –cito al mismo ideólogo– el poder
público no es una empresa predatoria, ni una aventura intrascendente; no es un negocio personal al que endeudo como funcionario para enriquecerme como ciudadano. Es una misión, una misión respetable y sagrada; casi similar a un apostolado. Y en la medida que sigamos trabajando para ello ¡¡¡sin duda alguna Saltillo se seguirá luciendo!!!

13 Diciembre 2015 05:03:58
Mis mejores deseos
Hace aproximadamente cuatro entregas hablaba del hecho de que consecuencia de la reforma electoral del año pasado se había nombrado a los integrantes del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de nuestro estado y de lo que se esperaba de ellos. Pues bien, la semana pasada se hizo lo propio con el Tribunal Electoral del Estado y la Cámara de Senadores del
Congreso de la Unión tuvo ahora a bien designar, entre otros, a quienes habrán de integrar dicho cuerpo colegiado en nuestra entidad, encargado de revisar la legalidad de los actos emanados del primero y de resolver las controversias que se susciten entre los actores y quienes participen en la vida política de Coahuila.

Para nadie, menos para esta mi casa editorial, que fue quien dio la primicia, es un secreto el hecho de que quien escribe esta columna participó en la búsqueda de uno de los tres espacios que conforman el mencionado Tribunal. ¿Por qué lo hice? Por varias razones, y citaré las más importantes, sin que necesariamente el orden de dichas razones tenga que ver con la importancia de las mismas.

En primer lugar porque cumplía con los requisitos de la convocatoria emitida por la precitada Cámara de Senadores. Me titulé de licenciado en Derecho hace más de 10 años; tengo experiencia en materia electoral, elaboré mi respectivo ensayo analizando una ley secundaria de las modificadas por la reforma en comento y presenté la documentación requerida para buscar acceder al cargo. Y más allá de mi militancia panista de años, la cual no era impedimento alguno para acceder al cargo, al menos no en la convocatoria; al cumplir con todo lo anterior tenía un derecho y de las cosas primeras que me enseñaron mis maestros cuando todavía era estudiante en mi amadísima Facultad de Jurisprudencia es que los derechos se hicieron para ejercerse, y así lo hice.

En segundo lugar porque estaba en un escenario de “ganar-ganar”. Es decir, si lograba el objetivo, convertirme en magistrado, alcanzaba el ÚNICO sueño que me he permitido soñar vinculado a la realización de una eventual carrera judicial: el de ser juzgador en una disciplina de la que he formado parte como actor y litigante, y que amo a tal grado que le he dedicado a ella los
últimos 20 años de mi vida; divirtiéndome SIEMPRE, independientemente de las victorias y derrotas que he disfrutado o padecido, según el caso. Si no lograba el objetivo que desde un principio supe era la que llevaba el mayor índice de probabilidad, sabía igualmente que en el proceso de serlo o no iba a descubrir en qué concepto me tenían quienes han sido mis adversarios
ideológicos, y que tan importante o incómoda resultaba para ellos mi presencia dentro del Tribunal Electoral. Habiendo además descubierto un nuevo elemento de ese “ganar- ganar”, que no tenía presupuestado en mi personal intentona: el darme cuenta de con quiénes cuento y con quiénes no, de aquellos que han compartido conmigo militancia en Acción Nacional. Los
resultados han sido en este último caso harto interesantes, a tal grado que, más allá de lo que han consignado en días pasados los mentideros políticos de distintos medios de comunicación, ahora más que nunca tengo claro con quién están mis lealtades y de quién puedo esperar dicha lealtad; que, como solía decir mi buen AMIGO Jorge Arturo Manzanera Quintana, “no es algo que se compre en las farmacias”.

Y bueno, el epígrafe que utilizo al inicio de esta entrega no es tampoco gratuito; de hecho para el que escribe más que una cita de un político al que admiro, es una forma de vida dado que procuro en NINGÚN aspecto de mi existencia actuar como iluso, para efectivamente no terminar desilusionado.

A quienes a partir del pasado jueves son nuestros flamantes magistrados mis mejores deseos. Aunque sólo conozco el actuar a través de sus sentencias de doña Elena Treviño Ramírez y de ella espero que supere lo hecho en las pasadas épocas de la que ha formado parte en nuestro Tribunal Electoral; no dudo que tanto Ramón Guridi Mijares como Valeriano Valdés Cabello
–en estricto orden alfabético los dos últimos– darán lo mejor de su sapiencia jurídica en aras de la legalidad y la justicia para bien de nuestra democracia. Seguro nos divertiremos bastante, porque sin duda en algún momento nos tocará encontrarnos a través de los escritos que me sean solicitados poner a su consideración.

Para quienes esperaban que hoy utilizara este espacio para desahogarme de las supuestas traiciones que dicen algunos medios fui objeto en mi búsqueda de alcanzar una de las tres magistraturas que conforman el Tribunal Electoral, siento mucho desilusionarlos. Aun cuando fueran ciertas no les voy a dar el gusto a los agoreros y promotores de la desunión opositora el ser,
aunque sea en una mínima parte, responsable de dicha desunión y mucho menos voy a prestarme para dar un espectáculo deleznable a partir de simples chismes, cuyo origen TODOS sabemos cuál es y que lo único que busca en sembrar inquina entre quienes deseamos ya un Coahuila alejado de las personales ambiciones de sus gobernantes y fincado en la búsqueda del
bien común.

Y bueno, sirva la presente para dar testimonio de un anhelo no alcanzado por ahora, para dar vuelta a la página de dicha aventura; pero sobre todo también, para cerrar una de las etapas más importantes en mi vida política y en mi vida personal.

Sólo me resta decir que SIEMPRE Dios me ha mostrado con claridad los caminos que me tiene destinados andar, que lo que me tiene deparado SIEMPRE lo ha puesto a mi alcance; y cuando no me da algo que solicito a su infinita misericordia, es porque me tiene destinado todavía algo mejor a lo pedido.

06 Diciembre 2015 05:03:24
Teoremas del Doctor Desconocido
Soy un convencido, como dice mi maestro don Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, de que a veces los libros son quienes lo encuentran a uno.

Lo he comprobado infinidad de ocasiones, como cuando encontré en una librería “de viejo” la tesis elaborada para acceder al título de Licenciada en Derecho de la madre de otros de mis maestros, Fernando de las Fuentes Hernández, y de la cual este último no conservaba copia alguna y ello me permitió obsequiársela; o como cuando, también en otro momento, después de andar recorriendo la calle Donceles, en la
Ciudad de México, encontré en la última librería que visité, y a la cual todavía me sigo preguntando por qué entré a ella si ya contaba con suficientes libros adquiridos, a más de lo cansado que andaba por dicho recorrido, una copia del que me inició en ese afán mío de coleccionar libros de leyendas: En el Saltillo Antiguo, de Don J. de Jesús Dávila Aguirre, el cual estaba prácticamente nuevo, como si recién hubiese salido de la imprenta, y a un precio francamente de regalo.

Pues bien, recién hace unos días llegó igualmente por azares del destino a mis manos un libro que se antojaba atractivo desde su presentación –bueno, al menos para mí, porque además trae en su portada un enmascarado– y que lleva por título Teoremas del Doctor Desconocido.

Debo reconocer además que las expectativas del mismo subieron cuando leí la contraportada y encontré el siguiente texto: “Los hombres que alguna vez dedicaron serenata son infieles”.

“Las mujeres que usan al menos tres anillos son posesivas”. Con estos y otros asombrosos teoremas, el Doctor Desconocido y su equipo de iluminados colaboradores ofrecen un viaje turbulento por 100 verdades apabullantes, que le permitirán descubrir que absolutamente todo comportamiento humano es digno de ser investigado para desarrollar un teorema irrefutable”.

Y bueno, una vez abierto, aun cuando el mismo no era lo que esperaba en el principio, resultó bastante bueno y sobre todo divertido. Ciertamente los teoremas presentados carecen de cualquier rigor científico, y aunque aparentemente se le da un recubrimiento justificativo a cada uno de ellos, al final uno acaba por darse cuenta de que en realidad, como dije, lo que se busca es divertir con los clichés presentados a través de los supuestos teoremas.

Por ejemplo, “Los hombres que se tatúan un corazón dedicado a una mujer, incluso la madre, son mandilones”.

“Las personas que salen a comer con el gafete puesto de la empresa o institución en la que trabajan son fracasadas”. “Las personas que utilizan el celular sin manos libres mientras conducen son inadaptadas sociales”. “Los hombres que usan el cabello relamido hacia atrás son cornudos conscientes”. ‘”Las mujeres que usan tacones de mínimo 8 centímetros de alto, por lo menos tres veces a la semana, son vividoras”.
“Los hombres que usan camisa de manga corta fajada padecen mamitis”. “Las mujeres que manejan auto estándar, tipo sedán, son mandonas empedernidas”.

“Los hombres que usan calzado picudo están enfermos de celos”. “Las mujeres que usan cabello corto son metiches incontrolables”. “Los hombres anormalmente musculosos son mantenidos”. Y así, hasta completar los 100 supuestos teoremas que lo componen –algunos bastante pasados y que me resultarían imposibles de transcribir en este espacio porque sigo aspirando a que el mismo, a pesar de sibarítico, continúe
siendo de horario triple A, es decir, para toda la familia– y que, insisto, a fin de cuentas, sólo buscan divertir con la verdad plasmada y la supuesta explicación de la misma.

¿Por qué digo que el libro es divertido y también por qué su recomendación? Primero porque en el fondo –y honestamente ignoro si ese fuera el propósito último del libro o de su autor– en él se retratan muchas de nuestras cotidianas costumbres, no sólo como mexicanos en lo particular, sino como seres humanos en lo general.

Y sin duda cada actitud, cada conducta de nosotros tiene y tendrá SIEMPRE una razón que la justifique, aunque la forma de llegar a dicha justificación sea equivocada, aparentemos no saberla o de plano ignoremos el porqué de cada una de dichas razones. De hecho, quien prologa el libro –un irreverente actor comediante y conductor de televisión cuyo nombre mejor dejo que usted mi sibarítico lector descubra al
adquirirlo– señala en el mismo: “Ahora será muy fácil descubrir con una simple actitud, un peinado, una forma de vestir, o alguna manera de actuar de los demás, esos detalles que son clave para identificarlos”.


Y segundo, la recomendación deriva además de los divertidos que ya he citado, del hecho que en el mismo se contemplan, como dije, infinidad de clichés que pueden servir para que quienes caen en ellos los superen y para que quienes los vemos en los demás hagamos precisamente lo contrario que el libro propone: los dejemos de lado al momento de conocer a alguien, para conocerlo de VERDAD y aprender sobre todo a quererlo y valorarlo tal como es, a pesar de sus clichés y, sobre todo, por encima de nuestros propios prejuicios para que también estos sean superados.
22 Noviembre 2015 04:00:04
La nostalgia de noviembre
“Porque nada dura para siempre y los dos sabemos que el corazón puede cambiar. Y es difícil sujetar una vela bajo la fría lluvia de noviembre”. Bill Bailley (Axl Rose). Cantautor, músico y pianista.

Está a punto de terminar noviembre, y acabando dicho mes, diciembre se va en un suspiro, porque medio mundo está pensando en vacaciones, las fiestas navideñas nos envuelven en su dinámica y, para cuando menos lo pensemos, estaremos celebrando la llegada del 2016.

Para mí, noviembre tiene mucho de especial, a más de la fiesta de muertos que se celebra a principios de mes, también incluye el Día del Libro, así como el aniversario del inicio de la Revolución Mexicana y el Día de Acción de Gracias –que por cierto hace mucho no disfruto– y su consabido “Black Friday”; pero sobre todo, lo especial de éste radica en que durante el mes que corre se empieza a intensificar el frío y el paisaje se torna de nuevos colores que nos anuncian el proceso de adormecimiento en que entrará la naturaleza hasta la llegada de la primavera. Y con ello no puedo evitar acordarme de aquella canción que supongo a todos nos enseñaron en el jardín de niños, cuya letra dice: “Las hojitas, las hojitas, de los árboles se caen, viene el viento, las levanta y se ponen a bailar”; canción que además se escucha HERMOSA si es un hijo quién la canta, porque precisamente se la acaban de enseñar igualmente en el jardín de niños.

Una especie de remembranza de lo por uno vivido, ahora a través de la misma vivencia en nuestros propios hijos. Por eso quiero ahora poner a su consideración un par de poemas relacionados con el otoño, cuya presencia se acentúa durante este mes de noviembre.

Otoño
Aprovechemos el otoño
antes de que el invierno
nos escombre
entremos a codazos en
la franja del sol
y admiremos a los pájaros
que emigran.
Ahora que calienta el corazón
aunque sea de a ratos y de apoco
pensemos y sintamos todavía
con el viejo cariño que nos queda.
Aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza
porque el futuro se vuelve escarcha

Mario Benedetti

Sentimiento de otoño
Ven, mira, escucha
no pierdas el momento,
sí, escucha el sonido de
hojas de los árboles,
mira cómo se tiñen.
No pierdas el cálido instante que
el frío te ofrece,
ven, mira, escucha,
no digas que no sientes,
sí, escucha la alegre melodía
de las hojas secas en tus pasos
y recuerda la luz de la esperanza
en los verdes tiernos de abril.

Juan Bote

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) / @jgmvalero
15 Noviembre 2015 05:03:13
Lo eterno efímero
El pasado martes, el Instituto Municipal de Cultura de Saltillo me invitó para hacer la presentación del libro Cifrada Permanencia de lo Efímero, del buen amigo Valdemar Ayala Gándara, el cual se puede conseguir, como todos los que edita el Municipio, en la antigua taquilla del Teatro García Carrillo, ubicado en la calle Juan Aldama casi esquina con Ignacio Allende de nuestra ciudad capital, Saltillo.

Un texto que tuve la fortuna de ser el primero en leerlo, dado que, al ser integrante del Consejo Editorial del propio Instituto, me tocó revisarlo cuando sólo era una propuesta del propio autor, para, una vez puesto a consideración de mis compañeros consejeros, decidir si era o no publicado. Cuando emití mi dictamen, escribí: “Cifrada Permanencia de lo Efímero es un librazo, así, en TODA la extensión de la palabra.

Un texto exquisito que se adivina desde el nombre por el oximorón que forma éste al combinar lo permanente con lo efímero. Los tres libros que lo conforman contienen extraordinarios textos.

No dudo que su nombre será reconocido a la par de grandes poetas saltillenses de la nueva escuela coahuilense.

En definitiva, DEBE ser publicado.”

Y en ese sentido, Cifrada Permanencia de lo Efímero recoge esa poesía que, en palabras de Lorca, anda por las calles, que se mueve, que pasa a nuestro lado.

Lo cual se descubre desde prácticamente el inicio de los poemas escogidos para dar vida al libro; por ejemplo en el poema Cuaderno de Mazatlán se lee: “¿Por qué a lo lejos todo se ve tan blanco? ¿Allá se cayeron las estrellas? ¿O es aquella isla de espuma, donde lava ropa la esposa de un gigante?”.

Y no pude evitar, en esa imagen cotidiana que recrea Valdemar de dicho puerto, ver otra igualmente cotidiana de nuestro Saltillo, pero similar a la de Mazatlán: la de Zapalinamé en días de sol rematado con nubes en su parte posterior y que me lleva a pensar e incluso a creer, cada vez que la veo, que el mar llega precisamente hasta dicho lugar, siendo tales nubes la espuma de ese imaginario y gigantesco mar que
viene a morir detrás de nuestro querido gigante dormido.

Y sigue, en el mismo poema escribiendo Valdemar “Desde el décimo piso, comparo el equilibrio de un grupo de pelícanos con el contoneo de unas turistas en su clínica de tenis.

“De las aves, ningún aleteo de desperdicio; de las damas, ninguna volea sobre la red. Según sus movimientos repentinos, sobre el colchón mi hija sueña con pájaros que juegan con raquetas o con mujeres que vuelan sobre el mar”.

Adivinándose en el sueño de su hija el verdadero contexto de lo visto por Valdemar en la sutil, pero SIEMPRE erótica imagen que nos deja en el segundo de los párrafos si el verso –perdón por otro nuevo barbarismo– lo convexamos: “De las aves, ninguna volea sobre la red; de las damas ningún contoneo de desperdicio”.

Imágenes cotidianas que se repiten y que descubren la poesía igualmente en los perros callejeros que alojan en otro intitulado El Campus de la Salle y que podrían ser, perros y campus, el de cualquier universidad del planeta: “me gustan los perros que llegan a instalarse en los campus universitarios, tan quitados de la pena, tan carentes de dueño […] preclaros maestros en la envidiable sencillez y en sabático
permanente; los perros que pastan no muerden ni piensan en las tasas de desempleo”. Cotidianidades que ven la poesía incluso En un Asilo, a pesar de la cruda realidad que ahí se respira con nuestros hermanos que esperan lentamente su partida entre “pláticas nuevas que son las mismas cada cinco minutos”. En las “blancas miradas que no pueden cruzarse”, en “las ámpulas que no quieren cerrar”, y en “el final del
pasillo donde hay una canción desafinada hablando de amores eternos hasta que la tos la corta”. En la poesía de Valdemar percibes la huella del ciempiés que va dejando verso a verso, su paso sobre la nieve de Arteaga; el otro que somos en nuestro propio cuerpo; la forma en que merecen ser tratados los hombres y las mujeres de piedra; una postal de la calle Bravo; e incluso lo que encierran tras de sí los
incomerciables para desvelados, desde una perspectiva más sensual que mercadológica, y deliciosamente más efectiva; así como distintas formas de ver el cine desde los ojos de la poesía. Y sí, lo que TODOS sabemos: que el amor para siempre no existe.

¡Gracias Valdemar por ese delicado y fino, pero SIEMPRE hermoso trabajo de años! Gracias porque –igualmente se deduce de tu propia presentación personal– darnos unos versos no sólo tan coahuilenses, sino particularmente tan saltillenses; gracias por las citas resemantizadas. Para mí son, y lo digo con profundo respeto, perdonando un nuevo barbarismo, “cintas remasterizadas” –quienes somos además
melómanos entendemos claramente el sentido de este último concepto–. No quiero dejar de decir antes de concluir la presente entrega que el Instituto Municipal de Cultura, cuya responsabilidad está a cargo de Claudia Mabel Garza Blackaller, y la Administración que encabeza el ingeniero Isidro López Villarreal tienen claro que, en palabras de Johann Wolfgang Von Goethe: “El hombre sordo a la voz de la poesía es un
bárbaro, sea quien sea”; y en ese sentido; sólo a partir de la promoción de la cultura de la lectura en lo general, y de la lectura de poesía en lo particular, será posible hacer menos bárbaros estos tiempos que nos ha tocado vivir. Yo, por mi parte, “quisiera convertirme en un lugar como esas plazas y calles que dibujó el humanismo y habitarme de palomas y de risas eternamente bajo el cielo azul de una fotografía”; para
así convertirme en un poema de Valdemar, de esos donde encuentras “La vida en otra parte”, y lograr, hasta donde sea posible desbarbarizarme, aunque sólo sea un poquito…
08 Noviembre 2015 05:01:28
Democracia merecida
Pues como dice la canción del eminente compositor de lo mexicano don Salvador Flores Rivera: “vino la reforma, vino la reforma, vino la reforma a Peralvillo… ”; pero la mentada reforma que vino fue la electoral y se llevó –para bien– lo que quedaba del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana; o mejor dicho, los consejeros que quedaban de lo que fue dicho órgano electoral.

Y digo que para bien porque, la verdad, aunque no tengo yo NADA que reprochar a quienes eran sus integrantes en lo personal, en términos de democracia aportaron a la vida política de nuestra entidad lo mismo que tengo que reprocharles: NADA. De hecho, los consejeros de la última época del Instituto a que me refiero pasaron por ahí con más pena que gloria.

Y no me referiré a cada uno de ellos en lo personal porque ni caso tiene, luego son capaces de decir que les doy demasiada importancia y hasta en una de esas se aventarían la puntada de hasta pedirle réplica a esta casa editorial o de plano de a través de sus columnas en otros medios –quienes las tienen– hacer cera y pabilo de mi persona. Pero sin duda diré al respecto un par de cosas:

Los tres anteriores consejeros presidentes me obsequiaron la deferencia de su amistad, lo cual les agradezco infinitamente; aunque reconozco, porque es de bonhomía hacerlo, que si bien los tres me dieron un trato excelso, don Homero Ramos Gloria es quién lo dirigió con mayor acierto, prudencia y espíritu democrático.

E igualmente diré que en el seno del mismo aprendí de todos, particularmente de mis adversarios de militancia Rafael Ortiz Ruiz, Gerardo Villarreal Ríos, Ramón Verduzco Argüelles y Rodrigo Hernández González, con quienes crecí en todos los aspectos gracias a sus argumentos que ponían en sus escritos, y que de igual modo forjé grandes amistades, y a la par, algunos que se decían mis amigos, decidieron dejar
dicha amistad en el filo de la mesa de debates porque para ellos sólo contaba la verdad que manifestaban en el Pleno del Consejo y tristemente sintiéndose dueños absolutos de dicha verdad llevaron sus diferencias de pensamiento al terreno de lo personal, bloqueándome no sólo de sus redes sociales, sino hasta de sus propias vidas.

Pero como decía al inicio, vino la reforma y trajo cambios desde el nombre hasta de los consejeros que habrán de ahora tomar las grandes decisiones democráticas de nuestro Coahuila amado, y además pude ser testigo presencial de la primera sesión del nuevo Consejo, ahora como un ciudadano común y corriente (algunos dirán que más corriente que nada), y dicho evento sirvió además para saludar a grandes
amigos de tales lides, entre ellos a nuestro actual secretario de Gobierno, mi estimado Víctor Zamora Rodríguez.

¿Qué veo en quienes ahora integran dicho Consejo? A cuatro de ellos, un varón y tres damas, tengo la fortuna de conocerlos por sus acciones en el mismo terreno de lo electoral y dichas acciones hablan por sí solas, le saben al tema y sin duda están comprometidos con la democracia en TODA la extensión de la palabra. De dichos cuatro, dos ya fueron integrantes en distintas épocas del antiguo órgano y sin duda en
el debate demostraron que, aunque a veces la razón no estaba de su lado, respetaban el punto de vista de los demás y acataban hasta en actitud las resoluciones de las autoridades que les hacían ver que dichas razones eran equívocas.

Las otras dos, emanadas del Tribunal Electoral del Estado, demostraron una y otra vez su sapiencia legal y lo asertivo de sus puntos de vista personales al ser plasmados en el terreno de lo jurídico. De los tres restantes, una dama, la presidenta, debo decir que fuimos contemporáneos cuando estudiantes en la siempre respetable Facultad de Jurisprudencia, aunque yo iba de salida cuando ella iniciaba su carrera; es
decir, era y sigue siendo una jovencita.

Capacidad la tiene igual, y aunque se dedicó hasta hace poco a otras materias ajenas a lo electoral, asumo que en teoría debe conocer la materia porque el proceso de selección fue exigente, tortuoso y complicado; espero su novatez en la materia sepa capitalizarlo en el terreno de la conciliación porque su trabajo será harto difícil.

Lo cierto es que se espera MUCHO de ella. Y de los otros dos varones poco puedo decir, casi no los conozco, aunque sé que uno ha trabajado para distintos órdenes de Gobierno y que ambos tienen el carácter ciudadano que requiere el perfil para el cargo.

Para todos como órgano electoral ni cheque en blanco, ni beneficio de la duda; creo que la mejor manera de legitimarse que tendrán, será lograr –y cito a mi amigo Ricardo Torres Mendoza– que la ciudadanía recupere la confianza en la institución y lo manifieste a través del voto ciudadano venciendo al abstencionismo en las próximas elecciones. No veo mejor forma de hacerlo.

Y por supuesto, cumpliendo los principios rectores de TODO proceso electoral, particularmente el de imparcialidad que, en opinión de un destacado exdirector del también extinto Instituto Federal Electoral, “la imparcialidad (cuya importancia fundamental no es de naturaleza jurídica, sino política) no es hija de la neutralidad ideológica, porque a la gente que es neutra ideológicamente no le interesa formar parte de los órganos electorales.

Forman parte de los organismos electorales quien (sic) le inquieta la política, y quien le inquieta la política siempre toma partido en la vida, adopta una posición ideológica, la sostiene y la mantiene.

La imparcialidad tiene que verse como la necesidad de admitir sobre la militancia propia, un bien mayor: el de la democracia. Cuando se decide en función de este bien mayor y no por el de la militancia, se es imparcial auténticamente…”.

¡Éxito señores consejeras y consejeros! Prepárenos el mejor y más sibarítico de los banquetes democráticos. Coahuila lo desea y sobre todo ¡Lo merece!
01 Noviembre 2015 03:00:33
Sincretismo pagano
“Porque la verdadera tradición no emana del pasado, ni está en el presente, ni en el porvenir; no es sirviente del tiempo. [...] La tradición no es la historia. La tradición es la eternidad”.

Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao. Político, escritor, pintor, médico y dibujante español; considerado uno de los padres del nacionalismo gallego.

No es coincidencia –aunque los puristas de las tradiciones y la cultura me tachen de cualquier cosa, desde antinacionalista hasta hereje vendepatrias y sumiso a los gringos– que las dos celebraciones que se festejan por estos días, Halloween y Día de Muertos sean tan cercanas una a la otra; de hecho son precisamente cercanas porque tienen el mismo origen y celebran exactamente lo mismo: el culto a la muerte. La palabra Halloween es una contracción de la expresión inglesa “All Hallow’s Eve” y que literalmente significa “Víspera de Todos los Santos”. Aparentemente, pues, esta celebración anglosajona estaría vinculada a una fiesta solemne y considerada como de estricta observancia por la Iglesia católica: el 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos. Aunque esto no es del todo cierto, ya que está más bien vinculada al Samhain de los druidas celtas. Por otro lado, la festividad del Día de Muertos tiene su origen en el culto prehispánico a la muerte, que no pudo ser desterrado ni con la llegada de los españoles y la religión impuesta, sino sincretizada por la propia iglesia y de algún modo “despaganizada”. Nosotros, los norteños mexicanos tan cercanos a los Estados Unidos y tan alejados del dios centralizante ya hemos hecho propias ambas festividades, y a su vez estamos de igual modo haciendo una nueva sincretización de ambas. Y bueno, un servidor no ha querido desaprovechar la coincidencia de esta columna con tan significativas fechas para dejarles una leyenda vinculada a la primera y una calavera tradicional vinculada a la segunda:

HISTORIA DE LAS CALABAZAS DE HALLOWEEN

El origen de la tradición nace en Irlanda. Hace muchos, muchos años, un tacaño y pendenciero irlandés, llamado Jack, tuvo la mala suerte de encontrarse con el mismísimo demonio en una taberna. Era la Noche de Brujas o Noche de Halloween. Jack, que era un borracho, engañó al mismísimo diablo, entregando su alma a cambio de una última bebida. El diablo aceptó el trato y se transformó a sí mismo en una moneda para pagarle al tabernero la bebida de Jack. Jack cogió la moneda a toda velocidad y la metió en su monedero. Jack tenía un crucifijo dentro de su monedero, así que el diablo no pudo volver a su forma original. Jack tenía al mismo demonio secuestrado, así que llegó a otro acuerdo con él. No dejaría salir al diablo hasta que le prometiera no pedirle su alma en un plazo de 10 años. El diablo no tuvo más remedio que aceptar el chantaje de Jack. Diez años después de aquella noche, Jack se volvió a reunir con el diablo en el campo. El diablo iba para llevarse el alma de Jack, pero Jack pensó como salir de esa situación y dijo: “Iré contigo como acordamos, pero antes de hacerlo, ¿Me traerías la manzana que está en ese árbol?” El diablo pensó que no tenía nada que perder por coger la manzana y dársela, ganando el alma de un pecador. De un salto llegó a la copa del árbol para coger la fruta. Pero antes que el diablo se diese cuenta, Jack ya había tallado una cruz en el tronco del árbol, dejando otra vez al diablo atrapado y sin poder moverse. Entonces el diablo no pudo bajar. Jack le obligó al diablo a prometer que jamás le pediría su alma. Al diablo no le quedó más remedio que aceptar y Jack borró la cruz, aprovechando así el diablo para escapar sin poder llevarse su alma.

Jack murió años más tarde, pero no pudo entrar al cielo, porque durante su vida había sido un pecador, borracho y un estafador, como ya sabíamos. Cuando intentó entrar en el infierno, el diablo tuvo que enviarlo de vuelta, lo había prometido y no podía reclamar su alma. “¿A dónde iré ahora?”, se preguntaba Jack y el diablo le contestó: “Vuelve por donde viniste” y vaga por el mundo de los vivos de nuevo aunque estés muerto. El camino de regreso al mundo de los vivos era oscuro y el viento no le dejaba ver nada. El diablo le dio a Jack un carbón encendido, para que le diera luz y le guiara en la oscuridad del camino de vuelta. Jack lo puso dentro de un nabo que iba comiendo, para que no se apagara con el viento. Jack emprendió el camino de vuelta vagando en las tinieblas eternamente. Los pueblos celtas ahuecaban nabos y ponían carbón dentro de ellos. Depositaban estos nabos en las tumbas, para iluminar el camino de regreso al mundo de los vivos a sus difuntos más queridos y así les daban la bienvenida. También servía para proteger de los malos espíritus. Cuando con el tiempo los irlandeses llegaron a América, conocieron las calabazas y vieron que éstas eran mucho más grandes y fáciles de ahuecar que los nabos, así que se cambió la tradición de meter una luz dentro de un nabo, por el de hacerlo dentro de una calabaza.

Calavera Sibarita

La calaca flaca y vieja
a un festín me convidó,
y entre comida y comida
nos dimos un atracón.
Después fueron las bebidas,
que ella también se pichó,
pues es una sibarita
al igual que este panzón.
Luego me jaló pa’l baile,
nos echamos un danzón,
y me perfumó todito
con una fina loción.
Escuchamos buena música,
al ritmo de rock and roll,
y me cargó sibarita
hasta el merito panteón.
Hoy descanso entre placeres,
con todo este vacilón,
y espero que me acompañen
señores y señoritas
que gozan sibariteando
como yo de corazón.
25 Octubre 2015 03:05:15
¿Qué futuro vendrá?
Siempre me ha resultado difícil entender del todo las historias que hacen del manejo del tiempo su protagonista, desde los clásicos literarios como La Máquina del Tiempo, de H. G. Wells; Un Yanqui en la Corte del Rey Arturo, de Mark Twain, y Volver a Empezar, de Ken Grimwood, hasta los clásicos cinematográficos El Efecto Mariposa, El Día de la Marmota y Si Yo Tuviera Treinta; sobre todo porque eso de las paradojas y los universos paralelos como que no son algo que se me dé y también porque, no sé si debido a mi formación personal y profesional, el tiempo para un servidor no deja de ser algo enteramente lineal y no con infinitas realidades convergentes.

Sin embargo, una de las películas que mejor me ayudaron a entender dichos fenómenos –las paradojas y los universos paralelos– fue precisamente la trilogía de Volver al Futuro.

Aunque no del todo para ser sinceros, de hecho quisiera que hubieran visto en el ya desaparecido cinema Studio 42 mi cara mezcla de perplejidad y frustración, en la última escena de la primer película que da pie a la presentación de los cortos de Volver al Futuro II y Volver al futuro III, tratando de entender cómo se iban a desarrollar ambas historias al mismo tiempo en épocas distintas.

Y bueno, la fecha programada en el reloj-calendario del auto-máquina del tiempo de la mítica película protagonizada por Michael J. Fox nos alcanzó la semana pasada, justamente el miércoles, y algunas cosas que sucedieron en la película se volvieron realidad y otras no, en algunos casos por fortuna.

¿Qué cosas sucedieron? Pocas en realidad: la comunicación vía video digital; los lentes comunicantes y que si bien en la película son marca JVC, en la realidad actual no son sino los Google Glass; el uso de las huellas digitales para determinadas cosas como transacciones monetarias o como “candado” para acceder desde la pantalla de tu teléfono inteligente hasta a una habitación o
un edificio entero; la televisión de pantalla plana y la posibilidad de ver varios canales al mismo tiempo; los hologramas; el uso del 3D, las tablets y las videollamadas también son hoy en día una realidad.

¡Ah! Y por supuesto un equipo de beisbol con sede en la ciudad de Miami, así como los drones para usos diversos.

¿Qué cosas no han sucedido aún? Lastimosamente la gran mayoría: no existen monopatines ni carros voladores; todavía seguimos dependiendo en gran parte de la energía obtenida de materiales fósiles y falta muchísimo para contar con energía que no dañe al medio ambiente; la basura sigue siendo basura y aunque se recicla no existe aún algo parecido al Mr. Fushion de la saga; los
tenis y la ropa autoajustables así como autosecables están todavía lejos de volverse realidad, como igualmente las cuestiones de salud no son tan promisorias como sucedió en la segunda película de la serie; así como la comida rehidratante, que, fuera de las sopas instantáneas, todavía no es posible contar con una pizza como la que cenaron en casa de los McFly la noche del pasado
miércoles.

Y bueno, siendo obvio, aún no existen máquinas que nos permitan viajar por el tiempo; lo cual sería extraordinario, aunque yo siguiera sin comprenderlo.

Y ¿a qué cosas me refiero que por fortuna todavía no existen? Básicamente a tres, dos vinculadas a la moda como son las corbatas dobles y a la ropa con corte intergaláctico; y bueno, por cuestión personal y de supervivencia la tercera: que aún no desaparecemos los abogados y que para nuestra buena suerte estamos lejos de ser borrados del mapa de profesiones.

Una curiosidad de la segunda película ¿Alguien notó el parecido del Biff Tannen con Donald Trump? Ambos, uno de ficción y el otro en la realidad, millonarios excéntricos norteamericanos que se empeñan en ser los malos de la película.

Definitivamente parafraseando –unos dirán que a Yogui Berra, finado exmánager de los Yanquis, otros que a Paul Ambroise Valéry, escritor francés– el problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era.

Y bueno, a partir miércoles de la semana pasada TODO el futuro de la saga a que me he venido refiriendo quedará para siempre enterrada en el pasado.

¿Qué futuro es el que vendrá? El que nosotros construyamos; aunque no debemos olvidar que de nada sirve luchar contra él, el tiempo SIEMPRE estará de su parte y sus peldaños son infinitos.
18 Octubre 2015 04:05:29
Placeres de otoño
Dice una extraordinaria canción escrita por José Antonio Michel –autor que tiene un libro por ahí de versos picarescos muy recomendable y del cual después les hablaré– que de las lunas, la de octubre es más hermosa; y a mí de octubre no sólo me gusta su luna, sino muchas otras cosas más.

En octubre empieza a manifestarse plenamente el otoño, el fresquecillo baja de las montañas con más intensidad, haciendo las mañanas, las tardes, y sobre todo las noches, más frías, de tal modo que nos prepara para el invierno que se avecina; y de alguna otra forma también nos previene sobre qué tan fuerte estará.

En octubre es por supuesto el llamado Clásico de Otoño; los Playoffs de las Grandes Ligas con sus jugadas de ensueño y sus infinitas anécdotas, penosamente ya no en la voz de Pedro “El Mago” Septién.

En octubre es el festival de la cerveza, el famoso oktoberfest, que si bien empieza desde septiembre, tiene su punto culminante en este mes de octubre; y aunque es de todos sabido que dicha celebración tiene su origen en Alemania, en algunas de las ciudades de nuestro país lo hemos adoptado como propio, lo cual resulta perfectamente entendible dada nuestra vocación a la fiesta y a lo etílico.

¿Quién de los que nos preciamos de considerarnos sibaritas es capaz de decirle que no a una degustación de buena cerveza? Apuesto que NADIE.

Pero, ¿saben quÉ es lo que me gusta más de octubre? Dos cosas que se dan en esa parte de México que se llama Nuevo León: la Feria del Libro de la ciudad de Monterrey y, en segundo lugar –hechos que aclaro no se encuentran vinculados más que por mis propias y particulares obsesiones–, la presentación durante uno de los fines de semana que abarcan dicha feria, a un lado de
donde se desarrolla la misma de la WWE.

¿Podría ser mejor el escenario y más atractivo para un servidor que libros y lucha libre casi-casi juntos? ¡¡¡No lo creo!!! Y como siempre para ambos eventos me voy a preparar:

Imprimiré un par de camisetas con motivos relacionados con cada uno de los mismos; ya bajé algunas imágenes de internet y espero nuevamente llamen la atención como otras tantas que he usado en ferias pasadas, siendo la que más comentarios recibió una que porta una leyenda que dice: Mi abuela decía lee, si no vas a dar PENA, NIETO.

El domingo me voy no tan tarde para poder echarme un recorrido con calma en cada uno de los stands instalados en Cintermex y ver los textos que presenta cada una de las casas editoriales que acuden a la feria.

Seguro compraré algunos títulos para mí y otros tantos para los hijos y para mi esposa.

Comeré quizá en uno de los restaurantes que se instalan alrededor de la feria y después de vaciar la mochila llena de libros en la cajuela del carro, aprovecharé para cambiarme la camiseta y ponerme ahora una con motivos luchísticos o con personajes de la propia WWE o de la ya extinta WCW y me regresaré a la Arena Monterrey a instalarme cómodamente en mi lugar y disfrutar de
un buen espectáculo.

En esta ocasión no me acompañarán, como solían hacerlo, alguno de mis hijos; para ellos ya pasó su afición a los costalazos y prefieren quedarse acá en Saltillo a hacer otras cosas con la mamá.

Pero no iré solo porque por fin, después de muchos años en que no había podido empatar este tercer fin de semana de octubre con las salidas que hacen constantemente fuera de la ciudad mis padres, ahora sí logramos coincidir, y don Everardo, mi papá, está dispuesto a hacerme segunda acompañándome.

Si supieran lo genial que se siente ser ahora yo quien lo pueda llevar a la lucha libre; porque créanlo o no, es una manera muy sencilla, pero manera al fin, de decirle GRACIAS por TODAS esas veces que siendo niño en tus hombros cargabas conmigo hasta el ring de la Arena Obreros del Progreso y fuiste forjando en mí esa afición por el arte de Gotch.

Y ya dentro de la Arena, antes de sentarme, amarraré a la parte frontal de lugar que escogí la manta que para la ocasión igual preparé y conforme vayan desfilando por el cuadrilátero apoyaré o descalificaré el actuar de técnicos y rudos, respectivamente; y sobre todo me sorprenderé cuando al aparecer El Enterrador –The Undertaker– suene una campana como de monasterio, se
apaguen las luces del lugar, y en un acto de magia pura se vea su figura sobre el ring rodeada de neblina, sin que nadie pueda explicarse de qué manera, en tan solamente un tañido, él consiguió trasladarse desde el fondo del pasillo hasta el centro del campo de batalla.

Hecho que tendrá además el valor agregado de que sea quizá la última ocasión en que podamos ver a dicho luchador actuar en vivo en nuestra país, puesto que ya se rumora su retiro para el siguiente año, además de su inevitable exaltación al Salón de la Fama.

Hoy me disculpan nuevamente si ando felizmente ilocalizable, pero estoy disfrutando de dos de mis placeres más simples, mismos que explican mi absoluta complejidad: libros y lucha.

¡Ahí se ven!

11 Octubre 2015 04:03:27
No se olvida
Sí, ya sé, el 2 de octubre fue hace 10 días, y les juro que el presente escrito que pongo a su respetable consideración, mis sibaríticos lectores, estaba dedicado y preparado para publicarse el pasado domingo; pero la partida a la casa del padre de nuestro entrañable Jesús Valdés Oyervides me tomó tan de sorpresa, que consideré que el homenaje que quería rendirle mediante el humilde texto que publiqué entonces debía ver la luz precisamente en dicha fecha, porque luego ya después sería demasiado tarde, y desde mi perspectiva, fuera de contexto. En fin, la vida y sobre todo la muerte, SIEMPRE terminan alcanzándonos y el tiempo de esta última es del mismo tipo que el de Dios: perfecto. He aquí lo que tenía listo:

El 2 de octubre, fecha fatídica que seguimos conmemorando año con año y que busca tener presente el ni perdón ni olvido de los mártires de Tlatelolco abatidos por el Estado mexicano en el ya lejano año de 1968, año de mi nacimiento, no sólo ha servido para tomar las calles en signo de protesta o para que ahora un grupo de degenerados que ni siquiera tienen el valor de dar la cara cometan desmanes, sino también ha producido diversas manifestaciones culturales, como el siguiente poema, uno de los muchos que sobre dicho acontecimiento han sido escritos y cuya autora es Rosario Castellanos:

MEMORIAL DE TLATELOLCO

La oscuridad engendra la violencia

y la violencia pide oscuridad

para cuajar el crimen.

Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche para que nadie viera la mano que empuñaba el arma, sino sólo su efecto de relámpago.

¿Y a esa luz, breve y lívida, quién? ¿Quién es el que mata?

¿Quiénes los que agonizan, los que mueren? ¿Los que huyen sin zapatos?

¿Los que van a caer al pozo de una cárcel? ¿Los que se pudren en el hospital?

¿Los que se quedan mudos, para siempre, de espanto?

¿Quién? ¿Quiénes? Nadie. Al día siguiente, nadie.

La plaza amaneció barrida; los periódicos dieron como noticia principal el estado del tiempo. y en la televisión, en el radio, en el cine no hubo ningún cambio de programa, ningún anuncio intercalado ni un minuto de silencio en el banquete.

(Pues prosiguió el banquete.)

No busques lo que no hay: huellas, cadáveres que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa, a la Devoradora de Excrementos. No hurgues en los archivos pues nada consta en actas. Más he aquí que toco una llaga: es mi memoria.

Duelo, luego es verdad. Sangre con sangre y si la llamo mía traiciono a todos.

Recuerdo, recordamos.

Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca sobre tantas conciencias mancilladas, sobre un texto iracundo sobre una reja abierta, sobre el rostro amparado tras la máscara.

Recuerdo, recordemos

hasta que la justicia se siente entre nosotros.

Después de 47 años el saldo tristemente sigue siendo el mismo, la congruencia del Estado se mantiene intacta en su vocación de matar a sus jóvenes, la justicia sigue sin llegar y el origen del partido en el Gobierno, como entonces, priista.



04 Octubre 2015 04:05:33
Teatro La Eternidad
Yo tendría 5 años y estaba sentado en su pierna izquierda, tan corpulenta que me parecía inmensa, y él estaría por cumplir sus bodas de plata con la vida, sus 25 años. Su brazo izquierdo colgaba de mis hombros y en la mano derecha traía una muñeca de trapo de mi hermana menor Mara, de casi 3 años entonces. Fue en aquella ocasión cuando por primera vez, –en este momento bien lo recuerdo y casi lo puedo vivir de nuevo–, vi y escuché en la sala de casa de mis padres la representación cantada y actuada de La Muñeca Fea, de don Francisco Gabilondo Soler, el muy amado Cri Cri. Y quien cantaba y actuaba conmigo sentado en su regazo era el mismo que recién acaba de recibir llamada para su más importante papel: ¡Sí, acertaron! Saben que de quién hablo, saben que quien cantaba y actuaba con tal sentimiento era Jesús Valdés Oyervides, quien en días pasados fue contratado por la mejor compañía de teatro que existe en el Universo: la Eternidad.

Antes de que terminara su representación yo estaba llorando de emoción por lo que oía y veía, era tan real en su papel con La Muñeca Fea en su mano derecha, que cuando terminó me quedé sorprendido, callado, creo que fue la primera vez que me atrapó el teatro, pero no sólo era el teatro, era Él quién me atrapaba para el teatro, dejándome en estado de shock con su representación.

Mi papá, que también estaba ahí aplaudiendo emocionado, le aplaudía al actor que, sereno, sonreía con la mayor naturalidad. Fue una obra sólo para mí, ciertamente la compartí con mi familia, y la recuerdo ahora tan vívidamente que pareciera que fuera hoy.

A Chuy –Siempre le llamamos así, hasta que ya siendo yo mayor se convirtió en “Cocobeto”, otro de sus entrañables personajes tomado de la obra El Traje del Arcángel, una pastorela de Guillermo Sheridan– lo había invitado a que nos visitara un amigo y exalumno muy querido de mi papá: Francisco Valdés Valdés, que hoy con luto conmemora el día de su santo la vida de este extraordinario actor; y desde aquí, Francisco, te saludo y te doy, me doy, nos obsequiamos
uno de los más sentidos pésames. Gracias por el regalo tan grande e incalculable de tu amistad y de la vida de tu amigo que desde entonces fue nuestro a través de ese compartir.

Sé que la partida de “Cocobeto” es una pérdida muy grande y supongo que no sólo lo vamos a extrañar y recordar nosotros, sino todos quienes lo conocieron y lo llegaron a ver actuar. El teatro y Saltillo están de luto y todos lloramos por ya no tenerlo entre nosotros.

A partir de ese momento que acabo de compartir con Ustedes mis sibaríticos lectores, como dije, todos en la familia vivimos su amistad, su aprecio y sus actuaciones que tanto nos deleitaron; y hoy lo extrañamos y sentimos un vacío muy grande que no se llenará con nada igual, tanto en el teatro de las representaciones como en el gran teatro que es la vida.

De hecho, me marcó tanto dicha actuación del genial “Cocobeto”, que desde entonces, cada vez que le he cantado a mis hijos –ahora yo– La Muñeca Fea, no dejan de escapárseme un par de lágrimas de los ojos; y vaya que a cada uno de los tres que he tenido el gozo de recibir por regalo de vida se los he cantado casi todas las noches de su primer infancia.

De eso harán casi 45 años, y reitero, fue tan real que igualmente cuando escribía este texto no podían mis ojos dejar de anegarse.

Y hoy que escribo sobre aquel momento no lo hago sólo para mí y para mi familia, sino escribo también por nosotros, por todos aquellos que tantas veces lo aplaudimos al darnos el gran placer de verlo actuar en tantos papeles, en tantas obras de teatro, pero sobre todo el conocerlo como persona y como actor: Jesús te admiramos y te seguiremos admirando no sólo los que nos volvimos seguidores de sus actuaciones, como aquella primera en la que me representaste
La Muñeca Fea, y hasta la última que recuerdo de ti en el extraordinario papel de Leonardo Da Vinci: extraordinario Leonardo y extraordinario Tú; sino TODOS los que somos amantes de la cultura en Saltillo porque además eras eso: un honorable hacedor de cultura de nuestra amada patria chica.

Ahora goza en donde estés presente, sigue actuando que la terca memoria se encargará de no hacerte ajeno a nosotros, de tal modo que si algún día tengo la fortuna de que mis hijos me den nietos, seguirás estando ahí cada que yo entone ahora para ellos La Muñeca Fea; seguirás presente entre nosotros a través del teatro; seguirás presente en cada papel que nos regalaste y nos sigues regalando; y ten por cierto que ésta tu partida no ha sido tal, sino simple y
llanamente TÚ Tercera llamada, ¡Tercera llamada! ¡Tercera! ¡Teatro La Eternidad, cooooooomeeenzaaamos!




27 Septiembre 2015 04:03:54
Construyendo un México mejor cada vez
¡Buen domingo mis sibaríticos lectores! Para terminar con los comentarios hechos a los discursos que nos fueron dados en el evento al que les comenté tuve el alto honor de acudir cono representante de nuestro alcalde Isidro López Villarreal, cierro esta tríada de editoriales con lo dicho por la jovencita preparatoriana originaria de Arteaga, Coahuila, a la que me referí en la primera entrega diciendo que sus comentarios y nombre me reservaría para entregas venideras. Estas son las palabras de Elizabeth Flores Castillo, alumna del CECyTEC en nuestro vecino municipio:

“México es mi país, el lugar donde yo nací, donde yo crecí, del cual me siento orgullosa por su cultura, sus costumbres, tradiciones, su historia, pero más que nada ¡por su gente que llena de orgullo! El orgullo de decir ‘soy mexicana’. Todos amamos a la patria, podemos demostrar este amor siendo buenos ciudadanos, respetuosos de los valores que nos dan identidad, lo que nos beneficia a todos. Muchas guerras se han
peleado en el nombre del amor a la patria. Tenemos un pasado glorioso del que nos sentimos orgullosos.

“A los jóvenes de Coahuila y México, hoy les digo con la certeza de mi amor a la patria que la sangre que derramaron nuestros héroes de la Independencia cambió la difícil situación de dolor, hambre, angustia, miedo, pobreza extrema que vivía el país; pero forjaron para nosotros el México en el que ahora vivimos y al que les exhorto a respetar y defender con orgullo. Celebremos todos juntos el privilegio de haber nacido en
este hermoso país y digamos con orgullo ¡Viva Hidalgo! ¡Viva Morelos! ¡Viva nuestra patria! ¡Viva México! ¡Viva Coahuila!”

Y ahora retomando las palabras de Karina Elizabeth, me permitiré realizar algunas reflexiones en torno a éstas: al igual que ella me siento sumamente orgulloso de nuestro amado México, por su cultura, mezcla de muchas tan disímbolas y rica cada una en la individualidad de estas y en la mixtura que se genera en su conjunto, que al final nos hace una de la más ricas de la humanidad. Por sus costumbres –evidentemente
las buenas– tan ricas como la cultura misma a la que me acabo de referir, particularmente las norteñas, a la que finalmente pertenecemos y nos debemos como coahuilenses. Igualmente me siento orgulloso de nuestra historia, y ahí sí de toda, la oficial, pero sobre todo la que no es oficial porque en ella hay mucho más de verdad histórica que las que nos cuentan los cronistas del régimen; y si lo dudan, chequen la
diferencia entre verdad no oficial y la mal llamada histórica, que no es sino la oficial, respecto al caso Ayotzinapa.

Y en algo que dio absolutamente en el clavo la señorita cuyo texto cito es en el hecho de que el mayor y más importante valor que tiene nuestro país es su –nuestra– gente. Gente buena, dedicada, trabajadora, bien intencionada y sobre todo aguantadora. Y al decir aguantadora lo digo en todos sus aspectos, tanto que hemos aguantado caaada gobernante encabezando los destinos de nuestra amada tierra, al grado de
que nos pueden saquear, nos pueden endeudar, nos pueden desaparecer los hijos y seguimos permitiendo que nos lleven al… ¡Aguante!

Hagamos como lo dijo el magistrado Nájera Davis, como lo he venido repitiendo yo, de nuestro país el hogar, bueno, ordenado y generoso de todos los que aquí hemos nacido y de quienes lo han escogido como hogar. Y también sigamos construyendo con amor al que me refería en la parte final de la entrega previa, un mejor lugar para nuestros jóvenes –el presente, no el futuro– y para nuestros niños, que, refiriéndonos
ahora a estos últimos, no se los vamos a heredar como país, sino que de ellos lo tenemos prestado en comodato, en tanto les llega el momento de reclamárnoslo. Construyamos de tal modo que el reclamo sea sólo en términos de uso y disfrute del derecho que tienen, y no en términos reales de reclamo por el estado en que se lo vayamos a entregar. Y sí, ¡Vivan Josefa, Leona, Hidalgo, Morelos, Allende, Galeana,
Matamoros, Guerrero! ¡Vivan los héroes que nos dieron libertad! ¡Demostrémonos en las acciones merecedores de la libertad que nos fue con su vida dada! ¡Vivan las mujeres y hombres que en el día con día construyen –construimos– un México mejor!
20 Septiembre 2015 04:05:29
El Grito: acto y símbolo
Como les comentaba en la anterior entrega, hace ya tres semanas estuve como representante de don Isidro López Villarreal en un evento cívico del Gobierno del Estado y, habiendo puesto en dicho evento a consideración de los presentes un extraordinario discurso de mi buen amigo –y en muchos aspectos maestro– el magistrado Óscar Aarón Nájera Davis, me permití traer a ustedes parte del mismo que consideré verdaderamente importante, por la afinidad histórica respecto a los tiempos a que éste se refería y los que estamos viviendo. Dicen los expertos, y comparto su opinión, que la historia es cíclica; díganme mis estimados lectores si no es así:

Y retomando lo dicho por el magistrado Nájera Davis cito: … el Grito de Dolores es un acto y es un símbolo, el grito de un pueblo que ha sufrido siglos de despojos, ofensas y agravios; el rompimiento de una legitimidad construida sobre la voluntad unipersonal del monarca. El pueblo intuía que iba en pos de un camino donde su voz debería ser escuchada. Donde la patria debería ser el hogar bueno, ordenado y generoso
de todos los que aquí nacieron; donde la fuerza del trabajo debería ser recompensada, para tener condiciones de vida dignas y plenas.

Desgraciadamente, la revolución de Independencia no dio para tanto. Pero México siguió luchando. Y luchó incansablemente. Hoy, a 205 años de aquel grito libertario, tenemos las bases constitucionales, sociales y políticas para hacer realidad el sueño de aquellos mexicanos. Hoy, en México, se ha puesto en el centro del derecho al ser humano universal, con igualdades para todos sin excepción, con sus diferencias, con
sus particularidades, de manera indiscriminada, pero la tarea no ha quedado resuelta a plenitud. Cada día México lucha por su independencia en este espacio de libertades que nos heredaron los mexicanos y mexicanas de aquellos primeros años del siglo 19, y que nos permiten ir ampliando los derechos civiles y la calidad de vida de todos los que en México somos y seremos. Cada día se construye una nueva oportunidad
por ensanchar los espacios de la sociedad civil, dentro de las opciones de un estado de derecho justo e incluyente.

Nunca el camino estará totalmente recorrido, porque el motor de México es inagotable, como su historia, como su gente, como su destino. Porque la lucha de Independencia significó para México mucho más que liberar a una nación colonizada por una metrópoli, y porque la lucha de Independencia de 1810 fue la simiente de un país nuevo, en pos de justicia, de igualdad y de seguridad. Porque sólo a través del
reconocimiento de nuestro origen podemos delinear el destino que deseamos construir, como sociedad. –Alguna vez escuché decir a uno de mis maestros de Historia que quién no conoce la historia de su patria es un desconocido en la tierra que lo vio nacer. ¡Tenía razón!– Porque sólo a partir de divulgar e inmiscuirnos con nuestra realidad histórica y cotidiana podemos hacer posible una sociedad participativa y solidaria.
–Tanta sociedad civil como sea posible, tanto gobierno como resulte necesario–. Y porque sólo con autoridades legitimadas en su origen y en su ejercicio cotidiano, de la mano de la sociedad civil, honramos la Independencia de México y los valores que la definen: “IGUALDAD, SEGURIDAD Y JUSTICIA”.

Sabias palabras, insisto, las de don Óscar Aarón, tan sabias y preclaras que el domingo pasado recibió esta columna más comentarios a la misma que los que lleva en la totalidad del corto tiempo que ha venido apareciendo, lo cual me halaga profundamente, ya que de algún modo supe conectar lo plasmado por el magistrado en un evento oficial con más de los tres o cuatro lectores que me obsequian el valor de su tiempo
y su lectura. Incluso en algún momento del domingo me atreví a llamarle para ofrecer que en lo sucesivo se encargase él mejor de este espacio. Sigo esperando su respuesta afirmativa. Y bueno, retomando sus propias ideas, el mismo 16 de septiembre me permití escribir en la única red con la que cuento que a la patria se le ama y celebra los 365 días del año trabajando para hacer de ella el lugar ordenado y generoso
donde todos quieran vivir. Amemos, celebremos, honremos a la patria, dando lo mejor de nosotros; matémonos entregando a ella nuestra vida cada día de los que formemos parte de su historia.

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