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Francisco Martín Moreno
Francisco Martín Moreno
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Autor de 27 novelas históricas, conferencista, columnista, conductor de TV, apasionado investigador de la cara oculta de México.

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24 Noviembre 2020 04:00:00
¿Por qué no crecemos?
La historia de México ha transcurrido sin poder construir una auténtica democracia, ni, por lo tanto, un eficaz estado de derecho que impulsara el desarrollo nacional y garantizara una evolución social civilizada. Los mexicanos tenemos la violencia en la punta de la lengua, afirmación que se confirma con tan solo estudiar los terribles insultos y amenazas, por lo general anónimas, existentes en las redes sociales. De tal suerte, ante la imposibilidad material de iniciar siquiera un proceso de reconciliación debido a los históricos rencores acumulados, resulta muy complejo tomarnos de la mano para edificar el país incluyente con el que todos soñamos. El resentimiento aflora a cada paso y en cualquier coyuntura.

“Que nadie se quede atrás”, sugiere la CEPAL en una declaración universalista e incluyente, pero ¿cómo lograrlo si México antes ocupaba la décima cuarta economía del mundo y en 2020 decreceremos en -10.5 que expandirá brutalmente el número de pobres, de marginados, sin olvidar que dicha catástrofe, iniciada antes de la llegada de AMLO al poder, en el momento mismo en que canceló el NAICM, impedirá también la incorporación de millones de jóvenes al mercado de trabajo, entre otros males mayores?

¿Cómo logarlo si los estudiantes asiáticos estudian cada vez más y mejor y en México, la calidad educativa es patética por diferentes razones, una peor que la otra, sin olvidar la alarmante deserción escolar? ¿Cómo lograrlo si la pobreza engloba la negación de opciones, de oportunidades y de participación efectiva en la sociedad y es una de las máximas expresiones de la vulneración de los derechos? ¿Cómo lograrlo si la mitad de los que nacen pobres, lo serán toda su vida y el 1% de la sociedad acapara el 22% de la riqueza?

La estrecha vinculación que existe entre la educación y las oportunidades presentes y futuras, complica las posibilidades de reducir las desigualdades y avanzar en el desarrollo social inclusivo.

¿Cómo lograr “Que nadie se quede atrás”, si el número de personas en situación de pobreza en México roza los 60 millones y continúa aumentando ante la errática política económica dictada por la 4T? ¿Cómo lograrlo si las tasas de fecundidad y el embarazo en la adolescencia, tienden a ser más altas en los hogares rurales que en los urbanos, por lo que se restringe severamente el acceso al bienestar?

¿Cómo lograrlo si en el primer trimestre y el tercero de 2020, la pobreza laboral significó un incremento de alrededor de 11.2 millones de personas en pobreza laboral? ¿Cómo lograrlo si aumentó la pobreza laboral en 28 de las 32 entidades y el 44.5% de los trabajadores no tiene ingresos suficientes para cubrir la canasta alimentaria básica familiar?

¿Cómo lograrlo si el trabajo infantil, una grave violación de los derechos de los niños, niñas y adolescentes representa un obstáculo para el desarrollo social inclusivo? ¿Cómo lograrlo ante la evasión y elusión fiscales, a lo que deben sumarse las inversiones públicas improductivas y la monstruosa desviación de recursos a la compra de voluntades electorales?

¿Cómo lograrlo si México es uno de los países más violentos del mundo y el número de homicidios dolosos se eleva 70 mil personas en la presente Administración, sin olvidar a las decenas de miles de desaparecidos? ¿Cómo lograrlo si además de las de-

sigualdades de acceso a los servicios, la población que vive en tugurios, asentamientos informales y viviendas inadecuadas, está a menudo más expuesta a mayores problemas ambientales y sanitarios y a los riesgos relacionados con el cambio climático?

¿Cómo lograrlo? Suscribamos un pacto nacional, un pacto por el respeto, el perdón y la confianza entre todos nosotros. Una manera eficiente para desmantelar la violencia y el rencor, entre otras más, consiste en propiciar por todos los medios imaginables, el crecimiento económico con la consecuente generación de riqueza y la generación de empleos. Suscribamos un pacto social y político para erradicar la desigualdad en un contexto inclusivo nunca antes visto, solo así lograremos crecer.
17 Noviembre 2020 04:03:00
La funesta mitomanía
Nunca he creído en las culpas absolutas, de modo que en el contexto de un sano ejercicio de autocrítica, debemos explicarnos en dónde termina nuestra culpa como sociedad, así como la de los gobiernos, y en dónde comienza la responsabilidad de López Obrador.

A 500 años de la conquista de México continuamos sin resolver el traumatismo emocional, religioso, social y político, entre otros efectos nocivos en relación con nuestra autoimagen y a nuestra idiosincrasia. Diversos impedimentos, actitudes falaces, malos entendidos, egoísmos y discursos envilecidos, han dificultado el proceso de reconciliación nacional, la construcción de nuestra democracia, la edificación de un imprescindible estado de derecho, así como la generación masiva de riqueza para asegurar el bienestar nacional.

Vivimos indignados, pero contemplamos inmóviles y en silencio cómo una interminable caterva de políticos inescrupulosos aprovecha la apatía y la resignación ciudadanas para afianzarse en el poder y malversar fondos públicos, sin perder de vista que la sociedad mexicana recibirá a los presupuestívoros en sus residencias y se dirigirá a ellos con un indigerible “don”, a sabiendas que sus invitados deberían estar purgando penas corporales en prisiones federales.

La complicidad es evidente, al igual que la sicología servil, el miedo y el recelo, salvo cuando nuestras mujeres protestaron el 8M en las calles, o cuando, ante la imposibilidad de entendernos civilizadamente nos matamos entre nosotros, como sucedió en la revolución mexicana o en la rebelión cristera, entre otras matanzas más. Los mexicanos estamos indignados. ¿Cuándo y cómo empezaremos a exhibir nuestra indignación sin recurrir a acusaciones anónimas en las redes sociales? Sin embargo, justo es reconocer el feliz surgimiento de organizaciones civiles creadas para construir una efectiva oposición en las elecciones intermedias del 2021.

Afirmar que “cada compañero puede ser también un traidor” o que cada mexicano es un “hijo de la chingada”, hijo de la mujer ultrajada, “el engendro de la violación, del rapto o de la burla”, o que para el mexicano “la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado”, entre otros discursos denostativos, solo contribuyen a agudizar un sentimiento destructivo de inferioridad y de insuficiencia.

Paz, el maestro, tiene razón en el diagnóstico histórico, pero hoy en día, corresponde diseñar una nueva ecuación social sin aceptarnos como “hijos de la chingada”, ni incluir traumas raciales o clasistas, porque todos somos mexicanos sin estar condenados genéticamente a la tragedia y al fracaso. Hitler expuso teorías de una raza pura que condujeron a la peor hecatombe padecida por la humanidad.

Debemos modificar nuestra autoimagen, acabar con la “autodenigración”, que nos proyecta como “incautos”, “ladrones”, “crueles”, “destructivos”, “irresponsables”, “holgazanes”, “tímidos”, “conformistas”, “desmadrados” e “improductivos”, incapaces de superarnos y de materializar nuestros sueños más caros. Abstengámonos de destruir nuestro carácter nacional y construyamos una narrativa moderna que nos entusiasme, nos apasione y nos motive para rescatar y explotar lo mejor de nosotros mismos.

Es hora de aprovechar nuestro talento para la improvisación y hacer de México un gigantesco taller mundial con millones de empleos, para, acto seguido, evolucionar en el mundo de la alta tecnología. Si hace un par de años, dentro del contexto de “Lo hecho en México está bien hecho”, constituíamos la economía 14 del mundo, entonces no somos ineptos ni irresponsables, más aún si los mexicanos que radican en EU nos envían 40 mil millones de dólares al año olvidándose del “ahí se va”.

México es un país poderoso y creativo que podría volver a dar de sí. Para ello, debemos tomarnos de la mano, olvidarnos de las perversiones de la pureza racial y unirnos en un objetivo común apartados de la funesta mitomanía histórica y del insistente llamado a la división interna entre “chairos”, “fifís” y “pirruris”, propuesta por AMLO, una clasificación ruin que solo podría conducirnos de nueva cuenta a la violencia de la que nadie quisiera acordarse.
10 Noviembre 2020 04:00:00
Nosotros, ¿cuándo?
El presidente Joe Biden se encontrará con una agenda de trabajo muy congestionada en los primeros 100 días de su Gobierno: “Tendremos la enorme tarea –afirmó durante la campaña– de reparar el daño que Trump ha hecho”.

Se propone ejecutar una estrategia nacional para “adelantarse” al coronavirus y acabar con la crisis provocada por la pandemia. Se trata de obligar el uso de mascarillas, de ampliar las pruebas diagnósticas gratuitas de Covid-19, ayudar al financiamiento de la producción estadunidense de equipamiento médico y lograr que cualquier futura vacuna “sea gratis para todos, tengan o no seguro” de salud. Habló de “quitar el bozal a nuestros expertos” y mantener a Estados Unidos en la Organización Mundial de la Salud (OMS) en contra de las decisiones de Trump.

¡Por supuesto que retomará el Acuerdo de París para evitar un cambio climático peligroso manteniendo el calentamiento global muy por debajo de los 2° centígrados, permitirá, en el contexto de una reforma migratoria, que nacionales de varios países de mayoría musulmana ingresen a Estados Unidos.

Además de lo anterior, enviará al Congreso de Estados Unidos un plan para conceder la ciudadanía a más de 11 millones de indocumentados, de la misma manera que permitirá a quienes entraron ilegalmente con sus padres cuando eran niños –un grupo de unos 700 mil jóvenes conocidos como Dreamers– puedan quedarse legalmente en el país y dar pasos para obtener la nacionalidad estadunidense!

Biden ha diseñado un plan económico que requiere una inversión de 700 mil millones de dólares destinados a impulsar la manufactura estadunidense mediante la compra de productos nacionales, un plan, conocido como Reconstruyámoslo Mejor (Build back better), que supondría la creación de más de 5 millones de empleos. Para lograr este objetivo impondría mayores impuestos a los estadunidenses más ricos y a las grandes corporaciones.

Ha prometido invertir grandes cantidades en innovación tecnológica, reducir la dependencia de otros países como China y reconstruir la clase media con políticas tributarias que ayuden a pequeños y medianos negocios.

Biden prevé inversiones en infraestructura, en agricultura y en el sector inmobiliario para construir viviendas sostenibles con energías renovables. Propone asimismo, conceder bonificaciones fiscales a los adquirentes de vehículos eléctricos, es decir, rescatar a Estados Unidos con arreglo a un plan de desarrollo moderno acorde con las exigencias del siglo 21, un proyecto de vanguardia que es imposible resumir en un par de cuartillas.

A los mexicanos nos corresponde rescatar a México el 6 de junio del 2021 y para lograrlo, entre otras medidas, debemos arrebatarle a Morena en las urnas, el control de la Cámara de Diputados, es decir, la administración del Presupuesto Federal de Egresos, así como 15 gubernaturas y cientos de municipios, además de revocarle a AMLO el mandato en 2022.

Debemos crear un Consejo Nacional Sanitario “con dientes” facultado para tomar decisiones eficientes y oportunas en relación a la pandemia. Resulta inaplazable diseñar estructuras conjuntas para combatir el narcotráfico; suscribir alianzas con el sector privado nacional e internacional, con el objetivo de crear empleos; promover a México como el gran país de la oportunidad, además de reorientar los recursos públicos a la construcción de infraestructura, en lugar de destinarlos a la compra camuflada e ilegal de votos. Se impone la reconstrucción de México, tal y como Biden se lo ha propuesto en Estados Unidos.

Biden impondrá severas condiciones a México para armar proyectos bilaterales de colaboración, si no avanzamos en el proceso de construcción de un Estado de derecho, en la erradicación del narcotráfico y en la apertura de nuestra economía, sobre todo en lo que hace a las energías renovables.

Los estadunidenses ya recuperaron su país a través de las urnas: nosotros, los mexicanos, habremos de recuperar a México también por medio de las urnas, antes de que la 4T acabe por convertirlo en astillas. Parafraseando a Biden, tendremos la enorme tarea de reparar el daño que AMLO ha hecho. Informemos y votemos, es nuestra prioridad.
03 Noviembre 2020 04:03:00
La Voz de Trueno
Con sus debidas y muy escasas excepciones, México ha sido El País de un Solo Hombre ¿Quién se atrevía a desafiar la voz de trueno de un Huey Tlatoani, “el gran orador”, “el que manda” y podía disponer de la vida y de las tierras de los gobernados, como correspondía a un ser omnipotente que ejercía un poder absoluto sobre sus súbditos, los mismos que “barrían el suelo por donde había de pasar y colocaban mantas para que no pisase la tierra”?

La poderosa voz del Virrey también era incontestable, porque constituía la base del poder absoluto del sistema monárquico español en la Nueva España. Justo es reconocer que se gobernaba en el siglo 16, tal y como acontece en la actualidad, de acuerdo al concepto: “Obedézcase, pero no se cumpla”, de conformidad con la antigua tradición castellana que hoy entendemos como un total desprecio por la ley con sus patéticas consecuencias.

En el siglo 19 la voz más sonora fue la de Santa Anna, un pintoresco cacique veracruzano, frívolo y traidor, quien, con sus relativas interpretaciones, regresó 11 veces al poder, mientras la sociedad, apática y generosa, lo premiaba con enormes cuotas de poder a título de compensación por haber perdido una pierna en la Guerra de los Pasteles.

Menudo monumento tendríamos que haberle erigido al artillero francés que disparó contra el tirano si hubiera subido un poco más la boca del cañón para hacer blanco en la cabeza del llamado “Visible Instrumento de Dios”, un pillo que también acabó por mutilar y destruir a la nación.

En lontananza se escuchaban las voces de caciques y de caudillos, además de la de Maximiliano y la de Juárez durante la Intervención Francesa y, mucho más, la de éste último a lo largo de la afortunada Restauración de la República, pero surgió otra voz estentórea y autoritaria, la de Porfirio Díaz, un nuevo dictador, el enterrador del movimiento liberal mexicano del siglo 19.

Pobre del defensor de la libertad de expresión que criticaba al “Llorón de Icamole” porque, sin juicio previo, iba a dar a la fortaleza de San Juan de Ulúa, en donde al morir con los pulmones podridos, su cadáver era enterrado en las playas veracruzanas para ser devorado por los cangrejos o por los tiburones jarochos, si sus restos mortales eran arrojados al mar.

La Revolución Mexicana sirvió para centralizar aún más el poder o no sirvió para nada, salvo para ahogar la voz promisoria de Madero, un candoroso político norteño incapaz de entender a Maquiavelo cuando sostenía que “la política es el arte de engañar”.

Surgió la voz de Carranza apagada a balazos en Tlaxcalantongo para escuchar, a continuación, la surgida del pecho de los integrantes de la diarquía Obregón-Calles, decidida a suprimir la libertad y la democracia a sangre y fuego en un país de reprobados y de marginados.

Acto seguido, los herederos de dicha diarquía, los nuevos virreyes sexenales, los titulares de la Dictadura Perfecta, en abierta complicidad con la sociedad mexicana, continuaron con el proceso de destrucción de nuestra democracia, al organizar conjuntamente quinielas para adivinar la identidad del nuevo “Tapado”.

Hoy en día, la voz surgida de la garganta de LO, la escucha una nación inerte que, en su aletargamiento o cobardía, no protesta masivamente ante la inadmisible devastación institucional, política, económica, social, cultural y sanitaria de un México estrangulado por la 4T.

La voz, antes retumbante del Presidente, empieza a perderse entre el poderoso coro de valientes gobernadores, quienes abandonados financieramente a su suerte, no pueden atender las apremiantes necesidades de una población harta de promesas populistas.

En Tamaulipas, el pueblo bueno, víctima del luto, del desempleo, del hambre y del crimen, impidió con expresiones altisonantes que LO concluyera su discurso verborreico, sin olvidar que en otras entidades ni siquiera se le ha permitido apearse de su automóvil blindado para pronunciar unas palabras apenas audibles por la ruidosa protesta popular, cuya fuerza quedó demostrada electoralmente en Coahuila y en Hidalgo. La voz del trueno, para la buena fortuna de México, va perdiendo, día con día, más y más decibeles.
27 Octubre 2020 04:00:00
Los signos externos
López Obrador, su 4T y Morena, se aprestan a festejar en 2021 los 700 años de la fundación de Tenochtitlán, a conmemorar los 500 años de la caída de Tenochtitlán y a celebrar los 200 años de la Independencia, en el entendido, que en lo que hace a esta última fecha, si bien es cierto que el cura Hidalgo dio el grito de independencia en 1810, la independencia se consumó con Iturbide hasta 1821.

López Obrador, en su afán de organizar atractivas exposiciones con tesoros prehispánicos, además de otros espléndidos acervos culturales, para “mostrar a los mexicanos la grandeza cultural” de aquellos pueblos, “distorsionada por los intereses de los invasores y colonizadores”, le encargó a su señora esposa, Gutiérrez Müller, en su carácter de presidenta del Consejo Honorario de la Memoria Histórica de México, que pidiera prestadas o rescatara en algunos países europeos, algunas piezas de gran valor histórico que habrían de servir para dar lustre a dichos eventos.

Cada uno de los representantes de aquellos países, o dejaron en punto y coma la delicada conversación, o de plano rechazaron abiertamente la propuesta: no prestarían nada al Gobierno de López Obrador, para lo cual arguyeron exquisitos pretextos diplomáticos.

¿Por qué razón El Vaticano no prestará el Códice Borgia, ni el Códice Vaticano B, ni el Códice 3738 y algunos mapas de Tenochtitlán? El Nuncio Apostólico en México, Franco Copolla, declaró que El Vaticano no accederá a lo solicitado por el Presidente mexicano, pues “se trata de monumentos históricos” y las leyes actuales impedirían a México regresar esas piezas, “sería un regalo, no un préstamo”. Mayor delicadeza en la negativa, imposible.

En otro orden de ideas, la señora Müller, intentó negociar infructuosamente, desde luego, con el Gobierno austriaco la posibilidad de recuperar temporalmente el penacho de Moctezuma. A modo de respuesta adujeron técnicamente que la histórica pieza era “muy frágil” para trasladarla y que “la mínima vibración en un viaje aéreo o terrestre lo destruiría”. ¿Resultado? Otro ¡Cero!

El Presidente italiano, Sergio Mattarella, dejó en “stand-by”, junto con una sonrisa sardónica, la posibilidad de un préstamo del Codex Fiorentino y el Codex Cospi o Bologna, celosamente guardados en la Biblioteca florentina y en la Universidad de Bolonia, para ya ni hablar de los dos jarrones que Maximiliano de Habsburgo regaló al rey de Italia y que se encuentran en el Quirinal. ¡Cero!

¿Más ceros? Francia “estudiará” la posibilidad de prestar piezas arqueológicas con el mismo destino, de igual forma en que Alemania “analiza” si prestar o no el Códice maya de Dresde, útil para poder descifrar la escritura maya.

¿Qué signos externos, muy preocupantes, ha proyectado López Obrador al mundo entero, de modo que muy pocos gobiernos, tal vez solo Cuba y Venezuela, confían en su sentido del honor?

Estados Unidos no le notificó a AMLO el sorprendente arresto del general Cienfuegos después de que aquel liberó al hijo de “El Chapo” Guzmán. Existía una justificada preocupación en el sentido de que una filtración impidiera la aprehensión de dicho destacado militar. ¿EU confía en AMLO? ¡No!, como tampoco confían el Papa y Sebastián Kurz, de Austria, etcétera.

¿La comunidad internacional sí confía en AMLO y los capitales del mundo entero se invierten abundantemente en México, apoyados en nuestro estado de derecho y en el respeto a la legalidad? ¡No!, de la misma manera en que han huido más de 25 mil millones de dólares en el corto plazo de nuestro país ante la ausencia de certeza jurídica.

Los ingresos por turismo también se han desplomado, no solo por la pandemia, sino por los casi 70 mil homicidios dolosos y 30 mil personas desparecidas: en nuestras calles se aplica, ya es vox populi, la ley de la selva.

Por otro lado, si López Obrador está tan interesado en “mostrar a los mexicanos la grandeza cultural de los pueblos originarios”, llama poderosamente la atención una terrible contradicción: ¿Por qué el Presidente recortó el 75% del presupuesto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que afectará la operación y mantenimiento de 194 zonas arqueológicas, 162 museos y 515 monumentos históricos del país? ¡Caray!
20 Octubre 2020 04:06:00
En Voz de mis personajes
En los últimos días, releí algunos de los pasajes de mis libros con el ánimo de compartírselos para invitarlos a una necesaria reflexión, en el entendido de que son mis personajes quienes hablan desde su propio contexto:

“Tenemos todo para vencer: agua, tierras fértiles, plata de sobra, oro, pesca, ganadería, excelente mano de obra, la laboriosidad de nuestra gente, sol en abundancia, riqueza por doquier y, sin embargo, somos un pueblo pobre porque no sabemos nada: somos lo que sabemos, somos lo que recordamos y no sabemos nada ni recordamos nada. ¿De qué sirven tantos bienes si no los podemos explotar?”: Melchor Ocampo. Arrebatos Carnales 3.

“Alguien siempre detentará la fuerza y los demás deberían joderse. ¡Ay de aquel –decía Santa Anna– que levante la cabeza porque le será cortada o suba la mirada porque le quemarán los ojos! Por eso es tan fácil gobernar a este país de castrados. Dominas al indio sumiso con alzar la voz o el fuete, a los terratenientes con amenazar sus privilegios: ellos comen de tu mano al igual que los empresarios: basta una recomendación amable para hacerles entender el riesgo que corren sus intereses y como agradecimiento se alinearán festejando a carcajadas tu sentido del humor”. México Mutilado.

“El pueblo es muy tonto, señor Lugo –afirmó un periodista al Presidente– porque concentró todo el poder en usted sin saber que el poder absoluto corrompe absolutamente. Un pueblo que asiste a una consulta ilegal, es un pueblo estúpido que se presta a los juegos políticos, como en los años del famoso ‘Tapado’ con el que se destruía la democracia mexicana”. Ladrón de Esperanzas.

“Santa Anna, el dictador –aclara el narrador– es un genial experto en la distracción de la atención del público, sobre todo cuando él mismo se encuentra en aprietos políticos. La presión le despertará una imaginación portentosa, la necesaria para estudiar las posibilidades mágicas de salir airoso de la adversidad”. México Mutilado.

“El atroz atentado contra la democracia, las libertades, los derechos constitucionales, la civilidad, el crecimiento económico y la estabilidad social, pero eso sí por la gracia de Dios, tuvo como consecuencia la muerte de 250 mil hombres en los frentes de batalla, más decenas de miles de víctimas de bombardeos, sin olvidar el fusilamiento masivo de cientos de miles de ciudadanos, durante la guerra o la represión y tortura de un millón de presos políticos republicanos alojados miserablemente en más de 150 campos de concentración en territorio español”. En Media Hora la Muerte.

El desastre económico de la Nueva España empezó a partir de los sistemas de tenencia de la tierra predominantes en el siglo 17. En las 13 colonias norteamericanas se privilegiaba la propiedad privada y la creación de pueblos nuevos con la condición de que en una comunidad de más de mil personas se fundara obligatoriamente una escuela. En México, la tenencia de la tierra estaba reservada a los españoles, en la inteligencia de que los indios quedaron reducidos a la esclavitud y a la ignorancia”. Arrebatos Carnales 3.

“En México no nos curaremos de las heridas de la invasión española del siglo 16 o de la intervención militar estadunidense del siglo 19. Es urgente empezar a trabajar en ello. Hablemos, gritemos, expongamos valientemente nuestro dolor, escribamos, abordemos el tema, luchemos contra los traumatismos, oxigenemos nuestra mente y aceptemos la realidad para estar en posición de modificarla a través del conocimiento”. México Engañado.

“¿Voy a salir ese 1 de septiembre, en el último informe presidencial de mi primer sexenio, a sumarme a las históricas justificaciones de los asquerosos tricolores o a las de los cínicos azules, unos más incapaces y corruptos que los otros? ¿Voy a pasar a la historia como uno más de ellos para que me etiqueten como parte de la Mafia del Poder, cuando me comprometí a ser el mejor Presidente de la historia de México? ¿Yo, el líder del cártel de la Mafia del Poder, porque me fue imposible impartir justicia, construir el Estado derecho prometido? ¿Ahora soy su compinche? ¿Esa sería una parte de mi discurso de despedida?”. Ladrón de Esperanzas.

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