×
Ricardo Alemán
Ricardo Alemán
ver +
 [email protected]

" Comentar Imprimir
28 Mayo 2018 04:00:00
Meade: el triunfo posible
Son muchos, entre empresarios, intelectuales, periodistas y ciudadanos de a pie que suponen o imaginan que la presidencial ya está decidida. Dicen que las encuestas son contundentes y que, por tanto, el candidato de Morena es imbatible.

Sin embargo, suponer que asistimos a una elección ya decidida no sólo hablaría del fracaso de la democracia electoral –en donde la única encuesta es la que arroja el recuento de votos–, sino que sería irresponsable ignorar a casi el 50% de potenciales electores, entre indecisos y quienes prefieren ocultar su voto.

Hoy no sólo no hay nada para nadie en la contienda presidencial sino que existen evidencias contundentes de que el candidato José Antonio Meade puede resultar con la victoria.

¿Y cuáles son las evidencias?

1.- Tomaremos como buenas las encuestas que colocan al candidato de Morena en la punta. Esas encuestas arrojan que 35 y 40% –en promedio– de electores no ha decidido su voto; es el universo de indecisos.

2.- Esas encuestas arrojan que al momento de levantar la muestra, entre cuatro y cinco de cada 10 consultados se niega a participar. ¿Por qué? Porque son ciudadanos que prefieren esconder el sentido de su voto. Analistas calculan que entre indecisos y quienes ocultan su voto, estaría el 50% de los electores.

3.- ¿Por qué un ciudadano esconde, oculta o disfraza su voto? El ciudadano que no quiere decir por quién votará teme ser insultado, agredido o colocado en el terrotirio de los “políticamente incorrectos”.

4.-.Y es que hoy, lo “políticamente correcto” es verse “antisistema”. Es decir, “mentar madres” contra el PRI, a pesar de que lo peor del viejo PRI está en Morena; cuestionar a los corruptos del PRI, a pesar de que Morena y el PAN tienen candidatos igual o peor de corruptos que el PRI y satanizar “la guerra contra el crimen”, a pesar de que Morena tiene candidatos criminales.

5.- ¿Cuántos ciudadanos –del 50% que esconde su voto– están a favor de AMLO, cuántos a favor de Anaya y cuántos de Meade? Los seguidores de Morena gritan su fanatismo, los de Anaya defienden su panismo y los de Meade se callan. ¿Por quién votará ese 50 por ciento?

6.- Es muy probable que en su fuero interno los millones de electores que esconden su voto temen la vuelta al pasado de Morena y piensen que el mejor candidato es José Antonio Meade, el no priista que, por ello, no es el continuismo, además de que está blindado contra las balas de la corrupción, la transa y el cochupo.

7.- Por eso Meade exalta las diferencias entre su propuesta de futuro y el regreso al pasado de Morena; el fin de la impunidad que proponen PRI, PVEM, Panal contrasta con el premio a la secuestradora Nestora Salgado, de Morena.

8.- Además de que el PRI es el único partido con estructura en 300 distritos, en miles de comités municipales, seccionales, de barrio y colonia; estructura que bien aceitada es una máquina de votos.

¿Puede o no ganar Meade?

Al tiempo.
24 Mayo 2018 04:07:00
Nestora: ¡criminal perdonada!
Por increíble que parezca muchos ciudadanos –potenciales electores–, aún dudan que el candidato presidencial de Morena pudiera cumplir una de sus más peligrosas promesas de campaña; la de otorgar amnistía (perdón) a los criminales.

Y, a pesar de las evidencias aplastantes, abundan los potenciales

electores que creen imposible que en el hipotético cargo de presidente, el señor Andrés Manuel López Obrador se atreverá a perdonar a narcotraficantes, secuestradores y matarifes.

Dicen, incluso, que sólo se trata de una estratagema de campaña y que, por tanto, no hay de qué preocuparse.

Sin embargo, están ante los ojos de todos las pruebas contundentes de que el perdón a criminales ya está en marcha, incluso antes de la elección presidencial; antes del hipotético triunfo de López Obrador.

¿Y cuáles son las pruebas?

La primera evidencia –y que resulta más que contundente–, es el caso de Nestora Salgado, candidata de Morena al Senado de la República, a pesar de que se trata de una secuestradora, a pesar de que la Comisión Nacional de Derechos Humanos documentó que violentó los derechos humanos de decenas de personas y a pesar de que están “vivas” tres denuncias en su contra, una por el delito de homicidio y dos por secuestro agravado.

Y si el caso de Nestora Salgado no es la prueba de que Morena ya otorga perdón a los criminales, entonces los ciudadanos de a pie, los votantes en potencia, no quieren ver la terca realidad y el peligro que significa el perdón a delincuentes consumados.

Pero el asunto es aún más cuestionable si apuntamos la mirada más arriba, en el llamado “caso Nestora”.

Ya quedó claro –según lo documentó Isabel Miranda de Wallace, presidenta de Alto al Secuestro–, que el Poder Judicial del Estado de Guerrero ha girado distintos citatorios a la candidata a senadora para continuar con las tres causas penales en su contra.

Lo curioso, sin embargo, es que el Poder Judicial del estado de Guerrero sigue el procedimiento habitual como si los juzgadores no supieran que la familia de Nestora Salgado la encubre, que nunca la van a encontrar en un domicilio que no es el suyo y que todos saben que está en plena campaña para ser senadora.

¿No es de risa loca que el juez de la causa insista en enviar citatorios a Nestora Salgado al mismo domicilio donde sabe que no está? ¿No es una forma de encubrimiento, ya que se le siguen tres procesos por los delitos de secuestro agravado y homicidio?

Pero acaso igual de escandaloso que el presunto encubrimiento del Poder Judicial del Estado de Guerrero, es el solapamiento del Instituto Nacional Electoral, INE, a la candidata de Morena al Senado.

¿De qué estamos hablando?

Como saben, la señora Nestora Salgado fue dejada en libertad cuando un juez dio como buena la versión de que la señora Salgado era ciudadana norteamericana y que, por tanto, durante el proceso se habían violado sus derechos consulares.

Es decir, que Nestora está libre no porque haya sido absuelta de los delitos de secuestro y homicidio. Está libre porque según el juez se habría violado el debido proceso.

Y si es ciudadana norteamericana, como presumió el juez que le otorgó la libertad, entonces aparecen las primeras preguntas.

¿Por qué el INE aceptó registrar como candidata al Senado de la República a una ciudadana
norteamericana?

¿Por qué la máxima autoridad en materia electoral registró como candidata al Senado de la República a una ciudadana norteamericana sobre la que pesan tres procesos penales, dos por secuestro agravado y uno más por homicidio? ¿Será que el INE también otorgó el perdón a una secuestradora?

Pero el de Nestora Salgado no es el único caso en donde Morena perdona a un criminal y lo premia con un puesto de elección popular para darle fuero. En realidad abundan los casos.

Son escandalosos los casos de Napoleón Gómez Urrutia, el del candidato de Morena al Gobierno de Jalisco, Carlos Lomelí Bolaños, acusado ante al PGR por lavado de dinero.

En Morelos, Morena postuló como candidato a la alcaldía de Amacuzac, al tío del criminal Santiago Mazzari Hernández, motejado como “El Carrete”. En Guanajuato, recientemente fue asesinado el candidato de Morena a la alcaldía de Apaseo el Alto, José Remedios Aguirre, vinculado a los huachicoleros del Bajío.

Así o más claro el perdón a criminales, a los que se premia con puestos de elección popular.

Al tiempo.
23 Mayo 2018 04:00:00
¡Las mentiras de Nestora Salgado!
A partir de que José Antonio Meade cuestionó que Morena pretende llevar al Senado a la presunta secuestradora, Nestora Salgado, reapareció una larga historia de mentiras y engaños que acompañan a una presunta delincuente que –contra lo que muchos dicen–, aún enfrenta tres causas penales.

La confusión deliberada, las mentiras sobre el caso y los intentos por torcer la justicia –de la mano de aliados de Morena como la exministra Olga Sánchez Cordero–, han confundido, incluso a Verificado 2018, que hizo el ridículo. ¿Por qué?

Porque de acuerdo con los expedientes “del caso Nestora” en poder de Alto al Secuestro –que encabeza Isabel Miranda de Wallace–, la señora Nestora Salgado tiene en su contra tres causas penales por los delitos de secuestro y homicidio; causas penales donde ella alega, por ejemplo, ser ciudadana norteamericana y que, por ello, se violaron sus derechos consulares.

A parte de las mentiras anteriores –porque si es ciudadana norteamericana no puede aspirar a un cargo de elección popular en México–, la candidata de Morena al Senado engaña a los ciudadanos y potenciales electores ¿Por qué?

Porque si es ciudadana norteamericana, los delitos que analiza el juzgador en las causas penales en contra de la candidata “son usos y costumbres de los pueblos indígenas” lo cual resulta una flagrante contradicción.

Y es que si la señora Nestora Salgado sostiene ser ciudadana norteamericana –lo cual consta en los expedientes del caso–, y en los mismos expedientes alega que no puede ser sometida a juicio por los delitos de secuestro, porque es indígena de la zona de Olinalá, entonces asistimos a la grosera simulación que solapan Morena, AMLO y el INE.

Lo que no saben ni los juzgadores ni la señora Nestora Salgado ni Morena es que el municipio de Olinalá, Guerrero, no está considerado dentro de los pueblos indígenas. Es decir, nadie puede ser considerado indígena si es originaria de un pueblo no considerado indígena.

Las tres causas penales contra Nestora Salgado son por los delitos de secuestro y homicidio y se encuentran en curso en la segunda instancia de la Sala Penal de Chilpancingo y las audiencias han sido diferidas de manera reiterada por qué la señora Nestora no ofreció un domicilio correcto y por tanto no se le ha notificado nada.

Y lo anterior nos lleva a los impedimentos para ser considerada candidata a un puesto de elección popular, como el de senadora. ¿Por qué no reúne los requisitos?

1.- Porque tiene tres procesos en su contra, los tres en curso; dos de ellos por secuestro y el tercero por homicidio.

2.- Porque según los expedientes de esos procesos penales, Nestora Salgado tiene la calidad migratoria de “ciudadana americana”.

3.- Y porque no cumple con la residencia de por lo menos seis meses antes de la elección, del lugar en donde es candidata.

Y si dudan en que las causas penales son vigentes, con fecha 10 de abril de 2018 –hace cinco semanas–, el magistrado presidente de la primera Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero, con sede en Chilpancingo, emitió la siguiente notificación “… El secretario de acuerdos, en funciones de actuario de dicho juzgado, hizo constar que se constituyó en forma real al domicilio ubicado en la calle Comonfort, número 35, colonia El Paraíso de Olinalá, Guerrero, en busca de la inculpada antes referida (Nestora Salgado García), y una vez estando en el domicilio correcto, por así manifestarlo una persona que dijo llamarse Emilia Morales Mancilla, empleada doméstica de Mónica Rodríguez Salgado (hija de la inculpada Nestora Salgado García), informando que la señora Nestora Salgado García tiene mucho tiempo de vivir en Estados Unidos de América”.

¿Qué significa lo anterior?

Elemental que mientras la justicia del estado de Guerrero sigue un proceso penal contra Nestora Salgado, su hija dice que vive en Estados Unidos, cuando en realidad hace campaña como candidata a senadora por el partido Morena. ¿No es una burla?

Pero ahí no termina la historia. Apenas el 16 de abril pasado, “la Sala Superior y el juez de la causa” ordenaron enviar una nueva “notificación a la inculpada” Nestora Salgado, para el desahogo de las causas penales en su contra.

Lo ridículo es que todo México sabe que Nestora Salgado está en campaña mientras que la autoridad judicial de Guerrero no es capaz de localizarla para notificarle los delitos por los que es acusada. ¡Es Mexico, cabrones!

Así o más clara la onfensa de Morena, con una secuestradora que engaña hasta al dizque infalible Verificado 2018.

Al tiempo.
22 Mayo 2018 04:00:00
¡Culto a la ignorancia, la transa y la estupidez!
Luego de ver los dos primeros debates presidenciales, cualquiera “con dos dedos de frente” puede concluir que algo está muy mal en la democracia mexicana.

¿Cómo es posible que –según las encuestas– el puntero presidencial sea un “líder social” con la ignorancia mostrada por Andrés Manuel López Obrador?

Se puede entender que los ciudadanos de a pie, sin la información, atrapados entre el enojo y el odio, se digan hartos del PRI, PAN y PRD luego de los malos gobiernos de esos partidos. Se puede entender que gracias al eficiente discurso populista de AMLO muchos ciudadanos comunes se digan decididos a votar por el candidato de Morena.

Pero lo que no tiene pies ni cabeza, lo que resulta inexplicable –por donde se le vea– es que reputados intelectuales, académicos y hombres de empresa aplaudan y hasta se dicen convencidos de que el candidato de Morena es el mejor para encabezar el Ejecutivo federal, cuando en los hechos ha mostrado –hasta el cansancio– su absoluta ignorancia de todo lo que concierne al Estado.

Pero cuando vemos que en redes y medios digitales miles de anónimos salen a la defensa rabiosa de la ignorancia mostrada por AMLO en los dos debates el asunto adquiere matices de tragedia. ¿Por qué?

Porque ya no sólo asistimos al fanatismo en torno a Obrador, sino al culto a la ignorancia, la mentira, la transa y la estupidez. Es decir, el puntero es el candidato más ignorante, el más incapaz, el más atrasado, el más mentiroso, el menos preparado y el que muestra las ideas más cortas.

Y seguramente muchos reaccionarán airados contra la conclusión anterior. Sin embargo, la terca realidad es contundente; muchos ciudadanos mexicanos, de distintas regiones del país, confirman todos los días que estarían dispuestos a votar a favor del más tonto, el más ignorante y hasta el más imbécil. ¿Lo dudan?

1.- ¿Cómo es posible que en Ciudad de México sea puntera la señora Claudia Sheimbaun, quien escondió el desfalco de “los segundos pisos” en el Gobierno de AMLO en la capital, quien participó con Carlos Imaz en el desfalco a Carlos Ahumada; quien hizo una gestión desastrosa en Tlalpan y quien fue responsable de la tragedia del colegio Rébsamen?

¿Cómo se explica que esa candidata sea puntera?

La respuesta es lapidaria; por el culto a la ignorancia, la mentira, la transa y la estupidez; porque muchos ciudadanos claudicaron y en su percepción del cambio apuestan por la reversa, por la mediocridad y la vuelta al pasado. ¿Aún lo dudan?

2.- ¿Cómo es posible que en Morelos haya llegado al puesto de alcalde de Cuernavaca el futbolista Cuauhtémoc Blanco, un analfabeta funcional, golpeador de mujeres y presuntamente vinculado con el crimen organizado. Hoy “Cuau” es el preferido de los votantes.

¿Es un problema de la ignorancia y la imbecilidad de “Cuau” o de los votantes que lo hicieron alcalde de Cuernavaca?

¿Y cómo explican que hoy sea el puntero al Gobierno estatal de Morena; cuando en su gestión frente a la alcaldía de Cuernavaca fue una nulidad; si no asistió a los debates entre candidatos porque es incapaz de articular dos palabras? ¿Por qué, a pesar de todo lo anterior, muchos aplauden al futbolista y estarían dispuestos a votar por él?

3.- Pero el culto a la mentira, la transa y la estupidez no sólo está en las filas de Morena y en su dueño. También está en el candidato del PAN, PRD y MC. ¿Recuerdan que el tema de la inversión extranjera en CDMX fue tema en los dos primeros debates presidenciales?

Pues en el debate del pasado domingo, Anaya desenmascaró a Obrador, quien maquillo las cifras de la inversión externa en CDMX entre 2000 y 2005. ¿De verdad AMLO creyó que nadie se daría cuenta del engaño y la mentira? ¿Pero qué creen?

Que también Anaya hizo trampa al exhibir una portada de la revista Proceso, en donde mutiló el “cintillo” que anuncia un reportaje de las compañías nefastas de Anaya. ¿Qué quiere decir lo anterior?

Que un aspirante presidencial mexicano, como Ricardo Anaya, es capaz de mutilar la portada de Proceso solo para ganar un debate. ¿Imaginan de lo que será capaz con el poder presidencial?

¿Creyó –el candidato Anaya– que nadie se daría cuenta? ¿Ya olvidó que copió conferencias magistrales de famosos polemistas, y las presentó como de su autoría? ¿Imaginan lo que habrían dicho si Peña y/o Meade hicieran esas trampas? ¿Por qué nadie dijo nada?

Porque la sociedad, igual que muchos medios –escritos y electrónicos– ya votaron. Y votaron por la reversa; porque el regreso al pasado también es un cambio.

Y no pasa nada porque es generalizado el culto a la mentira, la ignorancia, la transa y la estupidez.

4.- Y a propósito de la estupidez. ¿Dónde está la crítica a la estupidez de nacionalizar el banco privado City Banamex? ¿Recuerdan quién lo dijo? Sí, el rey de la estupidez, Jaime Rodríguez Calderón, motejado como “El Bronco”.

¿Son o no son una vergüenza tres de los cuatro candidatos presidenciales?

Sí, se salva Meade, el más preparado y más experimentado, pero al que menos quieren los votantes. ¿Abrirán los ojos los electores?

Al tiempo.
21 Mayo 2018 04:00:00
Nueva paliza a AMLO; Anaya y Meade flotan
Debate anticlimático, de lugares comunes, de retórica y chascarrillos, pero de pocas ideas, de momentos de tensión y choque que, al final, exhibieron una pobreza extrema de soluciones.

Sin duda que hubo debate, confrontación, polémica; por primera vez en la historia de los debates, la población participó con buenas preguntas hechas directamente a los candidatos y sin duda que los presentadores hicieron un buen papel. Sin embargo, la rigidez del formato limitó de nueva cuenta la exposición de ideas, acotó la esgrima y achicó las soluciones en contexto.

De nueva cuenta el gran perdedor, que naufragó en la presentación de ideas, en el tiempo y en las respuestas fue el candidato de Morena, un político que apela a su condición de puntero sin proponer una sola idea clara, una respuesta coherente, una solución puntual.

De nueva cuenta el provocador, el fajador, el maestro del esgrima, fue el candidato Ricardo Anaya, quien hoy llegó con la consigna de ridiculizar a Andrés Manuel López Obrador y que logró sacarlo de balance dejándolo por momentos pasmado.

Y una vez más, las ideas, las propuestas, el conocimiento y la experiencia estuvieron en la voz de José Antonio Meade, lo cual no debe sorprender a nadie. ¿Por qué?

Porque el candidato de la alianza Todos por México ha sido responsable de las relaciones internacionales de nuestro país, del manejo hacendario y del desarrollo social; responsabilidades que lo colocan como el más experimentado y con mayor conocimiento de los temas tratados.

Dicho de otro modo, el candidato Meade es el que exhibió conocer con mayor puntualidad los temas tratados en el segundo debate. Meade es el técnico en este ring lleno de rudos, el problema es que el show usualmente lo dan los segundos.

Y es que el de ayer no fue un debate de ideas y menos de propuestas o de soluciones. Fuimos testigos de una confrontación, de acusaciones, señalamientos, incluso agresiones, eso sin tomar en cuenta los chascarrillos.

El candidato Jaime Rodríguez Calderón parece haber llevado la consigna de ser el bufón del debate. No hubo una sola propuesta coherente, puntual o atinada del independiente, quien incluso aprovechó para amenazar con nacionalizar la banca y también para mandar saludos a su señora madre.

Si se da por ganador del debate a aquel con la mayor habilidad para desestabilizar al adversario, para exhibirlo, para sacarlo de quicio, entonces, sin duda, el ganador de la contienda de ayer fue Anaya.

Los momentos de mayor esgrima los protagonizó el candidato del PAN-PRD-MC, en especial cuando confrontó a Andrés Manuel López Obrador, a quien, literalmente apabulló, al extremo de dejarlo callado en medio de la rabia del candidato de Morena.

Apenas una frase nueva alcanzó a esbozar López Obrador: “Ricky Rickin Canayín”, que seguramente servirá para los memes, pero que exhibe pobre nivel de debate que el tabasqueño es capaz de ofrecer.

Con todo y todo, Ricardo Anaya evadió, rehuyó, le dio la vuelta a gran parte de los temas. Incluso, los moderadores debieron reorientar las preguntas ante la retórica sin límite del candidato de la alianza Por México Al Frente.

Si esto se tratara de propuesta y soluciones, entonces el ganador habría sido José Antonio Meade, pero el formato y la distribución de los tiempos poco favorecieron al planteamiento de ideas. Aquello por momentos se convirtió en un ring donde Meade era el técnico y sus contrincantes los rudos, el problema es que el show y usualmente se lo llevan los segundos.

Hubo debate, hubo golpes, faltaron ideas y soluciones, pero hoy, incluso más que en el pasado enfrentamiento, Andrés Manuel López Obrador mostró de nueva cuenta su incapacidad para hilar ideas rápidas, esquivar los ataques y convencer más allá de sus frases hechas.

El público decidirá quién ganó, pero en esta ocasión no sólo los mexicanos emitirán su juicio: será interesante ver lo que opinan los medios internacionales, principalmente los norteamericanos, al ser su Gobierno el principal aludido en este debate.

Al Tiempo.
18 Mayo 2018 04:00:00
Margarita y Heberto Castillo: ¡generosidad política!
Uno de los valores casi inexistentes en la política y entre los políticos –en todo el mundo y especialmente en México–, es el de la generosidad.

¿Lo dudan? ¿Quién recuerda –de primera intención–, a un político que se haya destacado por su generosidad para los ciudadanos, para la política, el servicio público o para otros políticos?

Resulta difícil, sino es que imposible, encontrar ejemplos cotidianos

–dignos de ser recordados–, de políticos, líderes sociales y gobernantes capaces de expresar de manera pública esa virtud; la generosidad.

Sin embargo, si existen –en México y el mundo–, sólo que se debe urgar muy profundo, en la memoria, para encontrarlos.

Hace más de dos décadas, en medio de las feroces batallas por la alternancia en el poder y la transición democrática, los potenciales electores mexicanos vieron pasar ante sus ojos una de esas joyas inéditas de la generosidad política.

El precandidato presidencial del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) Heberto Castillo, renunció a su candidatura para dejar el paso libre al mejor posicionado; Cuauhtémoc Cárdenas, quien en aquellos tiempos era visto como el único capaz de sacar al PRI del poder presidencial, a pesar de que “el hijo del Tata”, había nacido, crecido y construido su carrera dentro del PRI.

Más aún, Heberto ofreció su partido, el PMT –que ya contaba con registro oficial–, como partido base para legitimar la candidatura de Cárdenas, a la que luego se sumaron otras fuerzas que dieron origen al Frente Democrático Nacional, antecedente del PRD.

Ese gesto de generosidad política fue el detonante de un movimiento político y social que entre los años 1997 y 2000 hicieron posible la alternancia y la transición democrática en México; alternancia que en el entonces DF encabezó la izquierda –precisamente con Cárdenas a la cabeza de la jefatura de gobierno del DF–, mientras la derecha panista ganó la presidencia, con Vicente Fox.

Desde aquellos años, hace casi tres décadas, no habíamos sido testigos de otro gesto de generosidad parecido al de Heberto Castillo. Pero la generosidad reapareció en la elección presidencial de 2018 y en esta ocasión correspondió a Margarita Zavala seguir los pasos de ese sembrador de democracia que fue Heberto Castillo.

Como saben la señora Zavala renunció al PAN en protesta por el secuestro –de la democraia panista–, que llevó a cabo Ricardo Anaya en toda la estructura del PAN.

Luego, Margarita se propuso una candidatura independiente y consiguió los apoyos suficientes para tener un lugar en la boleta presidencial por esa vía. Sin embargo, “su proyecto no cuajó”. ¿Por qué?

Porque no convenció y no consiguió trasladar los votos del panismo tradicional a su candidatura. Creyó que amplios segmentos del partido azul rechazarían masivamente la alianza PAN-PRD y que los inconformes caerían de manera natural en su candidatura independiente. No fue así. ¿Por qué?

Porque en el PAN de hoy, más que demócratas, abundan los oportunistas “busca chamba”. Y les importa un pito que un pillo como Anaya sea candidato, siempre y cuando les garantice un “hueso”. Pero Margarita entendió que una candidatura testimonial le hacía más daño a la democracia toda y, por eso, declinó a su aspiración presidencial.

Y sin duda se trata de un gesto de generosidad que deben aplaudir todos los demócratas mexicanos. Y por eso fue un gesto criticado por el más antidemocrático de todos los candidatos, el de Morena.

Y es que el mensaje de Margarita Zavala es a favor de la mejor opción para México. Dicho de otro modo, la señora Zavala se retira de la contienda para que sus votos, sus seguidores o simpatizantes elijan, mediante el voto útil, lo mejor para México.

Y por supuesto que son muchos los que “zopilotean el cadáver” de la hoy excandidata presidencial. Incluso, algunos como Ricardo Anaya, quieren colocarse la medalla de
negociar la declinación a su favor, lo cual es falso.

En rigor pragmático, Margarita Zavala prefiere que sus votos, seguidores y simpatizantes, se conviertan en votos útiles para salvar a México “de ya saben quién”

¿Será suficiente?

Al tiempo.
17 Mayo 2018 04:00:00
¡Margarita sale; gana Meade!
Hoy la noticia no es la renuncia de Margarita Zavala a la candidatura presidencial independiente, lo cual se filtró desde la mañana de ayer.

Hoy la noticia es que los votos, simpatizantes o seguidores de Zavala caerán, en su mayoría, a la “buchaca” del candidato José Antonio Meade. Y también hoy obligan las preguntas: ¿Qué pasó? ¿Por qué Margarita tiró la toalla? ¿Fue un fracaso su candidatura independiente…?

1.- Era evidente, para todo el que estuviera atento del proceso electoral, que la candidatura de Margarita Zavala se había derrumbado. Y sólo era cuestión de ver que, conforme aparecían nuevas encuestas, sus números marcaban un descenso sostenido.

2.- Y es que de un primer momento esperanzador, cuando Margarita renunció al PAN, su propuesta no se mantuvo en el ánimo ciudadano, no mostró la contundencia y menos la trascendencia que muchos esperaban.

3.- Nunca se cumplió el objetivo central de la candidatura de Margarita, que era arrebatar el voto inconforme con la imposición de Ricardo Anaya. Nunca cuajó una propuesta que si bien tenía todo el peso y la historia del panismo, en los hechos no apareció como alterantiva al PAN de Anaya.

4.- Además, toda campaña político electoral debe ser acompañada por un ejército de apoyos económicos. Y si dudan del fracaso, horas antes de anunciar su declinación, Zavala reconoció una severa crisis económica en su grupo de campaña. Ya no tenía dinero ni para el pago de la nómina de su equipo cercano. Lo cierto es que la candidatura de Margariza Zavala se había quedado sin los recursos elementales. Y en política, lo dijo Carlos Hank, “un político pobre es un pobre polìtico” y un candidato o candidata sin dinero es un candidato muerto.

5.- Contrasta la abundancia de recursos en candidaturas como la de AMLO y “El Bronco” y la medianía económica del equipo de Margarita. ¿Qué pasó? Elemental, los empresarios que prometieron recursos a la señora Zavala la dejaron sola. En cambio, el tramposo Jaime Rodríguez Calderón, hasta hoy sigue recibiendo carretadas de dinero, público y privado. Pero “El Bronco” no declinará porque no cuenta con la dignidad y las agallas de la señora Zavala, que respetó a los electores y se respetó a ella misma.

6.- Pero no sólo se trata de un asunto de dinero. No, en el fondo se trata de un proyecto, de la figura de la candidata o el candidato; se trata de la capacidad de incidir en la decisión de los electores. Y queda claro que los electores mexicanos tienen (tenemos) una buena dosis de machismo. Es evidente que no convenció ni el proyecto ni la candidata, a pesar de que Margarita es un cuadro político de excepción y con las manos limpias.

7.- Quién resulta ganador con la derrota de Margarita Zavala? Al minuto siguiente de que se hizo público que Zavala declinaría su ambición presidenciales, empezó la “rebatinga” por los votos que deja sueltos. Por eso el vocero de la hoy excandidata dijo que no declinaba a favor de ningún aspirante presidencial. Y podrán “decir misa”, pero lo cierto es que los votos que tenía Margarita caerán en la cuenta de José Antonio Meade. ¿Por qué?

8.- Porque los seguidores de la señora Zavala apoyaron su causa en contra de la imposición de la candidatura de Ricardo Anaya. Y sí esos simpatizantes nunca votarían por López Obrador, luego de Margarita Zavala, su primera alternativa es José Antonio Meade.

9.- Por eso el nuevo presidente del tricolor, René Juárez Cisneros, se apresuró a hacerle una invitación formal, respetuosa, pero contundente. Y es que, a querer o no, las propuestas y el proyecto de Margarita y Meade tienen una importante identidad.

10.- También por eso, el candidato Ricardo Anaya trató de congraciarse con Margarita Zavala y la llenó de elogios mediante un mensaje en redes que –en realidad–, pareció un insulto y una ofensa. Dice el refrán político: “las calabazas se acomodan con el andar de la carreta”.

La elección presidencial se acomoda y veremos sorpresa tras sorpresa. Y es que, a querer o no, aún no hay nada para nadie.

Al tiempo.
16 Mayo 2018 04:00:00
¡Sí, AMLO va contra el Ejército!
El pasado 25 de marzo, aquí dijimos que un grupo de estudiosos de distintas disciplinas –convocados por un puñado de empresarios preocupados por el futuro de la obra de infraestructura más importante del siglo– analizaron la propuesta del candidato de Morena de oponerse a la construcción del Nuevo Aeropuerto.

Señalamos que, en nuestra opinión, la conclusión del estudio en cuestión “es delirante”. ¿Por qué?

“Por qué sólo existe una explicación posible a la obstinación de echar abajo el Nuevo Aeropuerto; que al candidato presidencial de Morena lo que le importa es quitarle a las instituciones armadas su principal base de operaciones: la Base Aérea de Santa Lucía”.

Y reiteramos que si bien la hipótesis “parece delirante”, también es cierto que “no es descabellada”.

¿Por qué?

“Por qué si reunimos las piezas del complejo rompecabezas del proyecto político del candidato presidencial de Morena, la resultante es que pretende instaurar un régimen dictatorial en donde el pueblo –que él dice representar– será origen y destino en el ejercicio del poder”.

Es decir, que en el horizonte del hipotético gobierno de Morena, el Ejército, la Marina y la Policía Federal son un estorbo, un peligro para el “gobierno popular” que pretende instaurar el dueño de Morena.

Y frente a ese objetivo, dijimos, “el último reducto, dique y muro de contención para impedir la destrucción de la joven democracia mexicana son las fuerzas castrenses: la Armada y la Sedena”.

Por eso concluimos con lo siguiente: “En el imaginario gobierno de Morena, una de las principales medidas de prevención de un potencial alzamiento castrense sería la destrucción de la Base Aérea de Santa Lucia, misma que el candidato presidencial de Morena quiere convertir en el nuevo aeropuerto civil”.

En esa hipótesis, la destrucción de esa Base Aérea sería el primer paso de la propuesta de Morena para desmantelar instituciones fundamentales como la Sedena, la Marina y la Policía Federal, a las que daría de baja para enviar a sus decenas de miles de efectivos a una suerte de “gendarmedía”. Dicho de otro modo, los militares y los marinos serían convertidos en policías al servicio de las ocurrencias del rey.

La anterior entrega del Itinerario Político –entonces publicada en Milenio– provocó el enojo de muchos, el insulto de otros y el escarnio de opinadores afines a Morena. Nos dijeron todo y en todos los tonos.

Sin embargo, apenas el pasado lunes –en otro aniversario luctuoso del expresidente Miguel Alemán–, el titular de la Sedena, Salvador Cienfuegos, dijo que “la Base Aérea de Santa Lucía es la base militar más importante de la fuerza aérea y de vital importancia para el adiestramiento castrense y para el auxilio de la población en caso de desastres naturales”.

Además puntualizó: “Desde esa base se llevan a cabo misiones de adiestramiento aéreo, de auxilio a la población civil en casos de desastre –como el Plan D-N-III-E–, de logística de vigilancia aérea y de apoyo a la seguridad pública”.

Sin hacer mención a la propuesta del candidato presidencial de Morena, el general secretario dijo que la de Santa Lucía: “Es la instalación estratégica y el campo militar más grande e importante del país que representa el pasado, el presente y, sobre todo el futuro de la Fuerza Aérea Mexicana”.

¿Y qué quiere decir todo lo anterior? El mensaje no lo ve sólo el que quiere cerrar los ojos.

El titular de la Sedena dijo que el candidato presidencial de Morena pretende desaparecer una instalación militar fundamental para la Seguridad Nacional, para la seguridad interior y para la atención a la sociedad civil en casos de desastre.

En pocas palabras: a un hipotético gobierno de Morena le estorban instituciones fundamentales como la Sedena, la Armada y la Policía Federal. Es decir, en el futuro vemos la amenaza clara de una dictadura al mejor estilo de Venezuela, Nicaragua, Cuba y Bolivia.

¿Así o más claro?

Al tiempo.
15 Mayo 2018 04:00:00
AMLO y Maduro; gobernador por decreto
Ayer preguntamos –en el Itinerario Político–, lo que podría pasar si el candidato presidencial de Morena pierde la contienda electoral del 1 de julio.

La conclusión es que viviríamos a las puertas del caos que provocaría la rabia de la derrota. Es decir, que ante un voto adverso al candidato de Morena, asistiríamos a una suerte de “rebelión de los perdedores”, con los resultados de un ataque directo a las instituciones.

Deliberadamente –y en sentido contrario–, al final del texto dejamos una pregunta en el aire: ¿Y qué pasaría si AMLO gana? Dicho de otro modo, que debemos revisar la otra cara de la moneda.

Y, por increíble que parezca, el resultado podría ser similar: entrar a las puertas de una severa crisis de gobernabilidad, de inestabilidad y de todas las instituciones. ¿Por qué?

Porque si le hacemos caso a todo lo que ha prometido el candidato de Morena, lo menos que viviremos en una tragedia regresiva para la democracia mexicana.

¿Lo dudan?

1.- Todos los conocedores de la cosa político electoral aseguran que –según los cálculos de los votos que repartirán los ciudadanos a los partidos y sus candidatos–, Morena tiene posibilidades reales de ganar la Presidencia, pero estaría muy lejos de conseguir la mayoría en las cámaras del Congreso. Es decir, no tiene ninguna posibilidad de alcanzar mayoría en diputados y senadores ¿Y eso qué?

2.- Casi nada, que sin la mayoría en el Congreso de la Unión y en los congresos estatales, los opositores a Morena podrían paralizar todas las acciones de gobierno de un presidente como AMLO. ¿Imaginan a un gobierno que se ha propuesto “hacer historia”, maniatado por el Congreso? ¿Y eso qué tiene de particular?

3.- Que de golpe y porrazo quedaría paralizado casi todo lo prometido por el nuevo gobierno. Claro, a menos que la nueva administración de Morena recurra a la estrategia empleada por Lula, en Brasil: la de sobornar con dádivas millonarias a los diputados para comprar su voluntad.

4.- En sentido contrario, podríamos ver la vuelta del autoritarismo y el desdén al Congreso. Lo curioso es que eso ya lo vimos en la capital del país –durante 2000 y 2006–, cuando Obrador gobernó a punta de decretos, llamados “bandos”, que no son otra cosa que ignorar al Congreso.

5.- ¿Y qué significa un gobierno que opera a través de decretos para ignorar al Congreso y al Poder Judicial?

6.- Significa la desaparición de la división de poderes, uno de los pilares del Estado democrático; representaría abrir la puerta a una dictadura y un severo retroceder a los tiempos del partido único, del autoritarismo, la opacidad, además del fin de la pluralidad y los contrapesos en el poder.

7.- En pocas palabras, una victoria de López Obrador significaría el regreso al México de los años 50 y 60, no sólo por la aplicación de una economía cerrada y la implantación de un populismo rapaz, sino que asistiríamos al regreso de los gobiernos represores y autoritarios, en donde libertades fundamentales, como la de expresión, estarían canceladas.

8.- Todo eso sin contar con el regreso de la violencia a los niveles del Distrito Federal entre 2000 y 2006; el incremento del secuestro, la extorsión, la trata de personas… Y es que el perdón que propone AMLO a criminales y matarifes no será más que el pago a los servicios prestados por grupos del crimen que por todo el país han impuesto candidatos de Morena.

9.- Y, claro, seremos testigos de la destrucción de instituciones fundamentales como la Secretaría de la Defensa, la Marina, la Policía Federal, que serían convertidas en un caprichoso cuerpo de represión al servicio no de los ciudadanos, sino del dictador en turno. Porque, claro, AMLO tendrá su “fiscal carnal”.

10.- ¿Y las reformas estructurales? Bueno, ya ni hablar, serían borradas del firmamento, con la crisis económica y la devaluación del peso frente al dólar, la fuga de capitales y de inversiones externas.

Dicho de otro modo, en el triunfo o en la derrota del AMLO, todos saldremos perdiendo. Y es que AMLO, como Maduro, gobernaría por decreto.

Al tiempo.
14 Mayo 2018 04:00:00
¿Qué pasaría si AMLO pierde?
A 47 días de la elección presidencial son muchos los que suponen –con el corazón más que con la razón–, que la elección presidencial está resuelta y que el ganador será el candidato de Morena.

Sin embargo, casi todos los analistas serios consideran que aún no hay nada para nadie y que una tendencia de opinión en dirección a que todo está resuelto, en realidad perjudica al puntero, más que beneficiarlo. ¿Por qué?

Porque si permea la idea de que el candidato de Morena es imbatible, el motor del voto masivo a favor de ese candidato se habrá quedado sin gasolina, sin la esperanza que mueve a todo votante. Muchos dirán: “¿Para qué voto, si ya está segura la victoria?”.

Otros, como el presidente del INE, Lorenzo Córdoba, tienen claro que –a pesar de las encuestas–, son muchas las posibilidades de que la presidencial del 1 de julio sea una contienda cerrada y, por tanto, se deben tomar todas las precauciones del caso.

Dicho de otro modo, que no es ocioso que se tomen todas las previsiones ante un escenario similar al de julio de 2006, cuando lo cerrado de la contienda colocó en el bote de basura la credibilidad de todo el proceso electoral, al tiempo que el derrotado lanzó gasolina parta desacreditar toda la elección.

Por eso, frente a la sensatez del presidente del INE –que comparten muchos de sus pares–, no tardaron en aparecer los “morenistas” enojados que ante toda posibilidad de una derrota del candidato de Morena dicen que se trata de una señal de que se prepara un fraude monumental.

Es decir, que ante la menor insinuación de que pudiera ser derrotado el puntero en las nada confiables encuestas, los fanáticos responden con “el sambenito” del fraude y reiteran su intolerancia crónica: “habrá madrazos si pierde López Obrador”.

¿Cómo debemos entender esa amenaza latente?

1.- Queda claro que buena parte de la estrategia del candidato de Morena es hacer creer a las mayorías que su victoria ya es irreversible. ¿Y por qué estimula esa creencia? Porque ante la eventualidad de una derrota será más fácil convencer del supuesto fraude.

2.- Si tomamos en cuenta las amenazas y advertencias de que “habrá madrazos” si AMLO pierde, lo primero que debemos recordar es esa suerte de venganza que lanzó López Obrador luego de la presidencial de 2012, cuando ordenó el plantón Zócalo-Reforma.

3.- Se equivocan rotundamente los muchos ingenuos que suponen que Obrador es un demócrata. Si piensan que ante una eventual derrota el de Tabasco se quedará callado y quieto, no entienden lo que está pasando.

4.- Y es que todos saben que si pierde, AMLO escalará el conflicto hasta niveles de desestabilización general a través de sus grupos violentos, como la CNTE y su ejército de redes, quienes darán una pelea a muerte para debilitar al mayor número de instituciones. A toda costa tratarán de imponer una victoria que –en la hipótesis de trabajo–, no habría conseguido.

5.- Eso sin contar con la venganza que lanzaría contra todos aquellos que –según su limitada capacidad para entender la realidad– habría conspirado para su derrota.

6.- No se debe descartar la hipótesis de que sus aliados del crimen organizado –a los que se dirige con el mensaje del perdón y la amnistía y los que presuntamente habrían financiado su campaña–, también reacciones contra el Estado.

7.- Y es que, en rigor, la de 2018 será, ahora sí, la última llamada para ese animal político –en estricto aristotélico–, que supone que una fuerza divina le escrituró el Estado mexicano para su uso personal. “La última es la vencida”, ha dicho. Y, ante una eventual derrota, no aceptará el veredicto de las urnas sin antes destruir todo lo que pueda.

8.- A diferencia de 2006, en 2018 “el sambenito” del fraude no sólo sería reivindicado por un partido de la llamada izquierda, sino por tres polos de lo más rancio y atrasado de la geometría política.

Morena hoy es el receptáculo de la escoria de todos los partidos y de las peores organizaciones laborales. Su capacidad de movilización y destrucción institucional será considerable.

Movilizaría, de igual manera, a la derecha extrema, atrincherada en el Partido Encuentro Social y al dictatorial Partido del Trabajo, que tiene en México muchos cuadros de choque traídos de Venezuela, adiestrados en el fomento del caos.

9.- Y, en prevención de un retroceso en las preferencias de sectores clave, los asesores del candidato de Morena le recomendaron bajar el nivel de exposición. Y la primera señal de que ya no puede seguir cometiendo errores y exhibiendo horrores fue la cancelación de su participación en la reunión de consejeros de BBVA Bancomer y antes en el encuentro “10 Por la Educación”.

Es decir, si AMLO pierde sería el caos. ¿Y si gana…?

Al tiempo.
13 Mayo 2018 04:00:00
¡Los que ya votaron…!
¿Usted ya sabe por quién votará, el 1 de julio, para el cargo de presidente de los mexicanos?

Está claro que cada aspirante presidencial lleva en sus alforjas el llamado “voto duro”: votantes incondicionales que a pesar de lo que haga su candidato –bueno o malo–, serán fieles al momento del sufragio.

Sin embargo –a poco más de 50 días de la elección y en medio de la más feroz guerra político electoral que se conozca–, son muchos los sectores empresariales, mediáticos, instituciones y periodistas, además de los llamados intelectuales que hoy ya votaron, de manera pública y abierta.

Y si dudan, basta una revisión elemental de quienes ya han hecho público el sentido de su voto.

1.- Los primeros en expresar que su voto será contra el candidato de Morena, son casi todos los sectores empresariales, empezando por el magnate Carlos Slim.

Y es que tanto el fundador del Grupo Carso, como los no menos influyentes capitanes empresariales del Consejo Coordinador Empresarial, el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, la Coparmex y el Grupo Monterrey, entre otros, no sólo votarán contra el candidato de Morena, sino que harán todo lo necesario para estimular el voto útil. ¿Por qué? Por el nuevo aeropuerto.

2.- También las dos grandes televisoras de señal abierta, Televisa y Azteca, ya dejaron claro el sentido de su voto. Y sólo basta ver el tratamiento parcial y maniqueo que han hecho de las entrevistas colectivas las dos cadenas nacionales, para percatarse del sentido de su voto.

Tanto Televisa como Azteca no cuestionaron ni con el pétalo de una rosa al candidato de Morena, pero fueron demoledores en su cuestionamiento contra los candidatos Ricardo Anaya y José Antonio Meade.

3.- El tratamiento parcial y maniqueo de las entrevistas a los candidatos dieron lugar, incluso, a que el propio candidato de Morena reconociera, en tono burlón, que los empresarios mediáticos lo han tratado bien. ¿Qué significa lo anterior?

Que las dos televisoras ya votaron y que hacen parte de la campaña sucia a su preferido, contra sus adversarios.

4.- Resulta penoso el papel de no pocos “intelectuales”, otrora críticos de Morena y de su candidato. Hoy en público hacen “malabares” para justificar una supuesta imparcialidad pero que no dejan pasar la oportunidad para demostrar su “lealtad por lo bajo”, al puntero, a pesar de que los obliga a comer sapos y
serpientes.

5.- Y, por último, el INE parece que ya decidió su voto por el candidato de Morena. ¿Lo
dudan?

Revisen las posturas públicas de los tres moderadores del tercer debate. Los tres fueron rechazados en la primera y segunda ronda, con el argumento de su probada filiación al candidato de Morena. Hoy ese defecto se convirtió en virtud. ¿Qué tal?

Al tiempo.
11 Mayo 2018 04:00:00
CDMX: se derrumba el PRD
En distintos momentos hemos argumentado –con santo y seña– que la alianza PAN-PRD, en general, pero en especial en la capital del país, fue un grave error y que el mayor costo lo está pagando el partido amarillo.

Y es que a 51 días del proceso electoral para seleccionar al nuevo jefe de Gobierno –además de la elección Presidencial y del Congreso– casi todos los sondeos de opinión muestran que la candidata de la coalición Por México al Frente, Alejandra Barrales, se derrumba de manera incontenible.

Y no, no sólo se trata de los sondeos de opinión –a los que aquí no hemos dado más que un valor referencial, no de certeza y confiabilidad– sino que entre los equipos de campaña se percibe la poca eficacia de los mensajes y los discursos.

Pero lo más curioso es que a pesar de que el PRD y Morena son más de lo mismo, lo cierto es que el partido rojo y su candidata, Claudia Sheinbaum, continúan a la punta de los sondeos. ¿Por qué esa aparente contradicción de los votantes, que no alcanzan a ver que no existe diferencia entre Morena y el PRD?

Lo cierto es que no existe ningún milagro y mucho menos un resultado insólito.

El fenómeno de fondo es el membrete llamado Morena y, sobre todo, ese animal político –en estricto aristotélico–, que durante 20 años ha buscado ser candidato presidencial. Por eso, tanto en Ciudad de México, como en todas las entidades donde se renovará el Gobierno estatal, los candidatos de Morena aparecen acompañados de la figura del candidato presidencial de Morena.

Pero la otra parte de la ecuación está en el agotamiento del PRD, el partido que ha gobernado la Ciudad de México desde 1997.

Si hacemos un ejercicio elemental de memoria, recordaremos que el partido amarillo llegó al poder luego de muchas décadas de gobiernos priistas que, al final del siglo pasado tenían cansados a los habitantes de la capital.

Con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza el PRD inició lo que parecía una nueva forma de gobierno. Sin embargo resultó “más de lo mismo”.

Por eso, los focos rojos del agotamiento de los gobiernos amarillos se prendieron en 2012, cuando un visionario Marcelo Ebrard entendió –ya en esa elección–, que la sociedad reclamaba un candidato ciudadano.

Entonces surgió Miguel Mancera, un servidor público eficaz, un abogado exitoso y un político sin partido. Arrasó en la elección y consiguió el mayor número de votos, nunca antes alcanzado en la capital del país. Esa elección marcó el principio del fin del PRD.

Sin embargo, nadie lo quiso ver –salvo López Obrador–, y para 2018 los ambiciosos líderes del PAN y del PRD; Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, sorprendieron al mundo con la brillante idea de pactar una alianza, sin consultar a nadie, que dejaba la candidatura presidencial en manos del panista y la candidatura a la Ciudad de México, a la perredista.

Lo cierto es que sin entender la crisis que vivía la Ciudad de México –en donde el PRD estaba en proceso de extinción y el PAN está muerto–, el señor Anaya y la señora Barrales le entregaron la capital del país, “en charola de plata” al partido Morena. ¿Por qué?

Por qué Claudia Sheinbaum, a pesar de que es un producto del PRD, también es uno de los productos más acabados del “fenómeno López Obrador”.

Es decir, Morena se presenta como la única alternativa de la izquierda, a pesar de que en el partido rojo poco queda de esa tendencia y que son un desprendimiento del PRD.

Sin embargo, la gran novedad en la Ciudad de México fue la presentación, por parte del PRI, de un candidato sin partido: Mikel Arriola, un servidor público eficiente, de probada honestidad y sin militancia partidista.

Dicho de otro modo, que en 2018 el PRI hizo en CDMX la misma apuesta que el PRD en 2012.

Y el resultado positivo de la apuesta hoy está a la vista. Mikel Arriola ya se colocó en el segundo lugar de las encuestas y mandó a Alejandra Barrales a la tercera posición. ¿Por qué el crecimiento del PRI en CDMX?

Porque muchos ciudadanos ya olvidaron a los gobiernos tricolores en la capital del país y porque el PRD ha sido un desastre en no pocos gobiernos.

Así pues, parece difícil que Mikel Arriola alcance y rebase a Claudia Sheinbaum, sin embargo, el buen trabajo del candidato del “tricolor” colocará en la segunda posición al partido más odiado.

Es decir, asistimos a la debacle del PRD, en lo que fue su bastión histórico.

Al tiempo.
10 Mayo 2018 04:00:00
¿Se lo pueden imaginar?
Hoy le proponemos un ejercicio de imaginación.

¿Se imaginan el escándalo político y social que se provocaría si militantes del PRI iniciaran una campaña de exterminio contra un periodista crítico del PRI?

¿Se imaginan la paliza que la sociedad entera le daría al PRI, a su dirigente, al Presidente de la República, a los gobernadores priistas a los senadores y diputados si ese partido inicia de manera pública la persecusión del periodista más crítico del PRI?

¿Se imaginan la cantidad de críticas y la paliza demoledora si un candidato presidencial del PRI fuera parte de una persecusión mediática y de linchamiento de algún periodista crítico del PRI?

¿No creen que la sociedad, en pleno, condenaría esa abusiva persecusión, que no sería otra cosa que el intento por cancelar una libertad fundamental, como la de expresión? ¿Imaginan el costo político para un partido como el PRI y para su candidato?

¿Se imaginan el tamaño del atentado a la democracia y la peligrosa.

regresión a los tiempos del autoritarismo, si legisladores del PRI fueran parte de una campaña para amedrentar a empresas e instituciones periodísticas para que despidieran a un articulista, columnista o reportero cuya opinión les desagrada?

Sin duda que el escándalo sería tal que los críticos del PRI ya habrían acudido a la ONU, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a todas las instancias internacionales posibles para denunciar el intento dictatorial del PRI contra un
periodista

¿Se imaginan la escandalera, el reproche social y la paliza si un Gobierno del PAN –como el de Felipe Calderón o Vicente Fox–, hubiesen orquestado una persecución contra uno o varios periodistas? A la condena se hubieran sumado no solamente los partidos de izquierda sino el propio PRI.

Pero la condena al Gobierno panista que persigue a un periodista sería aún peor, si tomamos en cuenta que el PAN es uno de los impulsores de la cultura democrática en México.

¿Se imaginan a un candidato presidencial del PAN aplaudiendo el linchamiento mediático contra un periodista? ¿Se imaginan a un aspirante presidencial del PRD como –Cuauhtémoc Cárdenas–, avalando que sus hombres de confianza aplauden el linchamiento periodístico y pidan la cabeza de tal o cual periodista?

¿Se imaginan el rechazo social y la crítica si el actual jefe de campaña del candidato presidencial del PRI, pide la cabeza de un periodista porque le molestan sus críticas?

¿Se imaginan la condena internacional si los operadores políticos del candidato presidencial del PAN –o de cualquier otro partido–, son descubiertos orquestando una campaña de odio contra un periodista por el que piden su despido de todos los medios donde trabaja?

¿Se imaginan la monstruosidad, la condena y la distorsión democrática si los más cercanos del candidato presidencial del PRI exigen de manera pública el despido de uno de los periodistas más críticos de ese partido?

¿Qué significa que los hombres más cercanos de un candidato presidencial –de las siglas que quieran–, le pidan al Congreso el linchamiento de un periodista?

¿Se imagina la regresión que estaríamos viviendo si los políticos, los legisladores y los gobernadores del PRI presionaran a los medios y aplaudieran el despido de un periodista?

¿Por qué razón, por ejemplo, el presidente de un partido político –cualquiera que sea–, tendría derecho a exigir que una televisora o un diario despidan a un periodista que se convirtió en su mayor crítico?

¿Se imaginan un escenario en donde casi toda la prensa mexicana se queda callada frente al linchamiento mediático de un periodista, promovido por un partido que se dice de izquierda?

¿Cuál es la diferencia entre el linchamiento de un periodista, promovido por un partido, y el linchamiento de los periodistas en dictaduras como la cubanas o la
venezolana?

Pues resulta que en la terca realidad, el partido Morena, sus líderes y dirigentes lincharon en redes y en medios convencionales al autor de esta columna y no pasó nada.

Muy pocos cuestionaron el linchamiento y nadie se atrevió a denunciar a Morena. ¿Por qué?

Porque hoy casi todos los medios le temen a Morena, a su candidato presidencial y a sus fieras, a las que ordena acabar con un periodista, con un político o con un empresario.

Y el de Morena apenas es candidato. ¿Se imaginan la represión y la censura, si gana?

Al tiempo.
09 Mayo 2018 04:00:00
¡Gracias…!
De los muchos valores que atesoro de esa magnífica herencia de mis padres sobresalen la lealtad y la gratitud.

Lealtad a los ideales y los principios; lealtad a la amistad, al amor y la congruencia. Y gratitud a quien en algún momento abre su puerta y me invita a pasar a su casa.

La tarde de ayer, luego de una larga plática con Carlos Marín, director editorial de Milenio, tomé la decisión de poner fin a la colaboración diaria, el Itinerario Político, en esta casa editorial.

La razón, precisamente la lealtad a mis principios, mis ideas y opiniones y, en igual medida, a la gratitud y la hospitalidad de una familia de bien, los González.

Y es que luego del linchamiento orquestado en mi contra para tratar de aniquilar a una voz crítica y, en general, del ataque a libertades fundamentales para la democracia mexicana –como la de expresión, a disentir y criticar–, concluí que mi permanencia en Milenio resultaba dañina para la casa que me abrió la puerta.

Como saben, dos palabras –“Les hablan”–, fueron sacadas de contexto, manipuladas para hacer crecer y creer la perversión de que se trató de una incitación a la violencia y llevadas al maniqueísmo de las redes, hasta crear una tendencia mundial. Decir “Les hablan”, según el maniqueísmo de las redes –y de quienes orquestaron el linchamiento–, es invitar a un atentado contra un candidato presidencial.

Detrás del linchamiento está la mano de Morena –lo hemos probado–, el partido más interesado en callar nuestra voz y la de todos aquellos que han advertido sobre el peligro que significa para la democracia la eventual llegada al poder de Morena.

Lo preocupante del caso es que los incitadores al linchamiento en mi contra son los mismos que se dicen de izquierda; aquellos que en los años 60, 70 y 80 cuestionaban –por ejemplo– el golpe a Excélsior, a El Día; los que gritaban contra la “prensa vendida”; los que acusaban a los gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, de represores, censores y violadores de la libertad de expresión, del derecho a disentir y a criticar.

Y es que aquellos que lincharon a Ricardo Alemán, que pidieron su cabeza en la plaza pública, que a tuitazos exigieron su despido de Televisa, de Canal 11 y de Milenio, son los modernos Torquemada, los nuevos Díaz Ordaz, la versión moderna de Luis Echeverría…

En el fondo, los que lincharon a Ricardo Alemán le avisan a todos los mexicanos lo que será el trato con los críticos en un gobierno de Morena: el que se atreva a disentir será linchado. Y desde hoy muchos ya les temen.

Pero hoy pueden presionar para que Ricardo Alemán sea despedido de todos los medios posibles, pero en el fondo van contra las libertades fundamentales de todos los ciudadanos. No callan a Ricardo Alemán –al que no callarán–; cancelan las libertades y la democracia mexicana toda.

Y si hoy nos difamaron y calumniaron, si fueron capaces de un montaje monstruoso como el que hizo recular a Televisa y puso en peligro la marcha de Milenio –por las presiones de dentro y fuera–, mañana será cualquier otro crítico de Morena y pasado mañana será tal o cual medio, empresa o institución mediática. Las experiencias cubana y venezolana, entre otras, nada han enseñado.

Hoy habrá fiesta en Morena, festejarán que Ricardo Alemán pierde otro espacio gracias a su exitoso linchamiento, gracias a que desde el alba empezó la persecución de los críticos y la aniquilación de la crítica.

Y habrá fiesta en redacciones y entre colegas que brindarán por la victoria del odio y la intriga en los polarizados tiempos electorales.

¡Que siga la fiesta…! ¡Total, los carniceros de hoy serán las reses de mañana!

Al tiempo.

EN EL CAMINO

Gracias a los lectores que, si lo desean, encontrarán en Itinerario Político en nuestros espacios digitales.
08 Mayo 2018 04:00:00
¡El matón de la izquierda!
Entre militantes de las llamadas izquierdas pocos se atreven a entrarle al tema, no se diga a responder la pregunta clave: ¿Quién mató a la izquierda mexicana?

Y es que, a querer o no, nadie sensato puede decir que sigue viva esa tendencia de la geometría política. ¿Por qué?

Porque hoy no queda nada de los esfuerzos de unificación que –por décadas–, hicieron las mujeres y los hombres de las distintas tendencias de la izquierda mexicana.

Luego del PSUM –Partido Socialista Unificado de México–, y del moribundo PRD –Partido de la Revolución Democrática–, hoy sólo queda el zurrón de “las izquierdas”, como eufemísticamente se llamaron antes de la extinción.

Y, por supuesto que pocos quieren reconocer una realidad que, por su contundencia, aplasta hasta los más retorcidos argumentos de que siguen vivos y que están vigentes los partidos de la llamada izquierda.

Por eso la pregunta: ¿Cuáles son los signos y las evidencias de que están muertas las izquierdas?

1.- El punto que marcó el inicio de la extinción de los partidos de las izquierdas lo provocó el rompimiento del PRD, cuando el segundo de los patriarcas del partido amarillo –luego del fundador, Cuauhtémoc Cárdenas–, decidió “poner casa propia” y dejar la “casa familiar”. Es decir, cuando López Obrador abandonó al partido que le dio todo, para formar el suyo propio.

2.- Esa fractura resultó letal para un PRD que, desde entonces, sufre una mortal sangría de cuadros, en tanto que Morena, el nuevo partido de AMLO, capitalizó no sólo a los oportunistas amarillos que renegaron, sino a lo peor del PRI, del PAN, del PES y… de donde fuera posible.

3.- Lo curioso –por trágico–, es que al tiempo que AMLO creaba Morena –con el sambenito de que era un partido de izquierda–, también desfondó a la izquierda madre, el PRD.

Dicho de otro modo, que un solo hombre, el hoy candidato presidencial de Morena, destruyó buena parte de la izquierda del PRD y se encargó de hacer pedazos lo que quedaba de la izquierda de Morena.

4.- Y si dudan, hoy Morena es más bien la moderna versión del PRIAN. ¿Por qué? Porque sus cuadros emblema son expriistas como el propio López Obrador, Manuel Bartlett, Elba Esther Gordillo, Ricardo Monreal, Napoleón Gómez Urrutia y muchos otros.

5.- Pero además, Morena tiene la nada honrosa medalla de contar con dos expresidentes del PAN; los chapulines Germán Martínez y Manuel Espino, quienes por cierto fueron abucheados cuando López Obrador los llevó “trajeaditos” a su primera comunión ante la sociedad “chaira”.

6.- Y si fuera poco, Morena tiene en el ultraderechista PES –Partido Encuentro Social–, a uno de sus aliados fundamentales. Dicho de otro modo, resulta que Morena dejó de ser el partido emblema de la dizque nueva izquierda en México, para convertirse en el milagro de la unificación de la derecha, a secas, y de la derecha extrema.

7.- Y si Morena representa lo más atrasado del viejo PRI –lo más corrupto y antidemocrático–, y si además reúne a lo más rancio de la derecha y la ultraderecha, entonces estamos ante el mayor signo de que Morena puede ser todo menos un partido de izquierda. ¿Y quien mató a ese partido de izquierda? Todos lo saben. O mejor, “ya saben quién”.

8.- Y en el caso del PRD, el desfondamiento que provocó la salida de AMLO y el “trasvase” de cuadros a Morena, obligó al partido amarillo a una de las más desventajosas alianzas de su historia: la alianza con el PAN de Ricardo Anaya, acaso el peor PAN de la historia. Dicho de otro modo: entre el PAN y el PRD, la lluvia fue sobre mojado.

9.- Pero la historia no termina en la alianza PAN, PRD, MC. No, el problema mayor es que en esa alianza todos pierden. ¿Por qué? Porque el PAN se diluyó en algunas entidades, el PRD en otras y tanto los azules como los amarillos se diluyeron en el Distrito Federal.

10.- Y es que el de la capital del país es el caso más patético de la alianza PAN, PRD y MC. Por más de dos décadas CDMX fue gobernada por el PRD. Hoy los amarillos no existen más, en tanto los azules brillan por su ausencia.

Y por increíble que parezca, la pelea en la Ciudad de México se da entre Morena y el PRI; el viejo PRI y el nuevo PRI, de un no priista como Mikel Arriola.

Y en todo este cochinero, ¿dónde quedaron las llamadas izquierdas?

Hay un matón, que ya saben cómo se llama –ya saben quién–, pero que no mencionamos para evitar una demanda por presunta apología del crimen.

Al tiempo.
07 Mayo 2018 04:00:00
Dos palabras, un linchamiento
Está claro que fue un error de mi parte retuitear –en modo imagen–, el mensaje de Leticia Maldonado, en donde recordaba que algunas personalidades han sido víctimas de sus propios fanáticos.

Y también fue un error utilizar sólo dos palabras, “les hablan”, a manera de advertencia –o llamada de atención–, a “los chairos” con los que mantenía una breve escaramuza que sólo era de tres, en la red social del pajarito. (El minuto a minuto se puede consultar en
http://www.laotraopinion.com.mx)

Hasta ahí un juego de palabras como hay millones en redes.

Sin embargo, también es cierto que ese descuido de mi parte fue capitalizado con fines de linchamiento por los escribanos al servicio de Morena y por sus millones de bots, que convirtieron el tema en tendencia mundial.

Lo cuestionable de asunto, sin embargo, es el trato diferenciado que dan las redes a sus amigos y a los que consideran sus enemigos. Muchos recuerdan a “Taibo II” llamar “a fusilar en el Cerro de las Campanas” a los herejes de Morena. A pesar de la incitación a la violencia, nadie convirtió en tendencia ese video.

En cambio, un inocuo “les hablan”, sacado de contexto y manipulado perversamente, desata a los matones de redes que en minutos se instalan en jueces morales, éticos, legales; se vuelven juez y parte, sentencian y mandan a la pira a la presa.

Y ay de aquel que caiga en manos de esa jauría rabiosa, porque ya no hay lugar para la razón, la explicación, la prueba y la contundencia de los hechos. No, lo que importa es la siembra de odio y la destrucción de la presa.

Pero lo revelador no es la venganza de los escribanos a sueldo, su retorcida perversidad y tampoco el linchamiento montonero de quienes sin saber el fondo del asunto se lanzan feroces y babeantes contra su presa.

No, lo que verdaderamente asusta es el culto a la estupidez, al maniqueísmo, al odio y la masiva incitación a cancelar una de las libertades fundamentales en democracia, la libertad de expresión, la misma que censuró la serie sobre El Populismo en América Latina.

Y es que “los prohombres” de Morena exigieron masivamente cancelar las redes de la prensa; exigieron el despido del pecador al que ante le fabricaron el pecado imperdonable y, en el extremo, los hubo incluso que se dijeron dispuestos al linchamiento más allá de las redes. Y de esas abiertas amenazas de muerte nadie se ocupa, nadie dice nada, porque la consigna es acabar con el enemigo número uno de Morena.

Pero hay más. Resultó insólito que intelectuales reputados, escritores afamados y opinantes de prosapia se hayan tragado el sapo con todo y las serpientes. ¿Conocieron todos estos personajes el origen de la escaramuza que produjo el “les hablan”?

Seguramente nos equivocamos en las formas, pero también es cierto que aquí siempre hemos condenado la violencia, el insulto, la amenaza. Y sólo una cabeza retorcida y una masa de redes sedienta de venganza pudieron llevar el tema al nivel de tendencia mundial.

¿Y los intelectuales mexicanos? Nadie buscó y preguntó. Muchos se tragaron a puños los bocados de engaño, a ciegas y sordas. Por fortuna existen otras voces que explican el fenómeno de manera puntual.

Humberto Eco frente a un grupo de periodistas italianos. “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”.

Javier Marías en entrevista para El País: “Internet tiene cosas maravillosas, pero hay algo novedoso: la imbecilidad por primera vez está organizada. Hubo imbecilidad siempre; imbéciles iban al bar, hacían públicas sus imbecilidades, pero es ahora cuando se organizan, con gran capacidad de contagio. Y hay un problema añadido: la gente se acoquina ante los soliviantados internautas y se disculpa cuando no tiene por qué. Y la gente sufre represalias. Es matonismo”.

Guillermo Sheridan, artículo en El Universal: “El artículo en cuestión trata de la visceral violencia que se esgrime contra los escritores en las llamadas redes sociales y en las zonas abiertas a los comentaristas, esos instantáneos tribunales inquisitoriales presididos por torquemadas digitales, orondos bajo los cucuruchos de su anonimato”.

Álvaro Uribe (Laberinto, Milenio, 30 de julio de 2016). “Del ocio al odio hay una sola letra. Si te fijas, Calero el tuitero artero y sus compinches no odian a todo el mundo. Odian a quien envidian. A quien admiran secretamente. A quien se dedica a lo suyo sin alardes. Sin prisa.

Te odian porque se saben incapaces de ser alguien mejor”.

¿Así, o más claro?

Al tiempo.
06 Mayo 2018 04:00:00
¡Pinches empresarios ojetes…!
Los adjetivos son despectivos y con una potente carga de odio.

Les dijo “minoría rapaz”, que “lanzan la piedra y esconden la mano”, “ingratos”, que “no quieren dejar de robar”, “siniestros”, que “se sienten dueños de México”, “traficantes de infuencias”, “corruptos” y “partidistas”.

También, cual perdonavidas, aseguró “que no perseguiría a nadie”, en una fea confesión de que aspira a ser rey.

Luego de la pelea, muchos creen que el candidato de Morena externó un profundo odio por quienes generan empleos, riqueza y el pago de impuestos porque –precisamente–, es un político y líder social que nunca ha trabajado y menos generado un solo empleo.

Y si ese es el trasfondo de la pelea, entonces estaríamos asistiendo a una nueva venganza –del poder público contra el poder empresarial–, como la que vivimos en la década de los años 60 del siglo pasado, cuando el populista Luis Echeverría enfrentó al Grupo Monterrey al extremo de estimular el asesinato del empresario Eugenio Garza Sada.

Pero no, en el caso del candidato de Morena la estratagema no es sólo de odio contra los creadores de empleo y de riqueza. No, la andanada de hoy tiene otro objetivo. ¿Cuál?

Está claro que el mesías pretende profundizar la brecha entre ricos y pobres para exacerbar una lucha de clases. ¿Por qué? Porque la lucha de pobres contra ricos es pieza fundamental de todo populista.

Y es que el discurso de “la mafia del poder” –que por años sembró Morena– ya se agotó como instrumento de propaganda para cultivar el odio entre buenos y malos. La “mafia del poder” ya no da más votos.

Y hoy se requiere algo más que confronte a las clases sociales. Y ese nuevo instrumento se llama lucha de clases: ricos contra pobres, empresarios contra trabajadores.

Por eso la pelea contra Carlos Slim; por eso los insultos al Consejo Coordinador Empresarial, por eso la descalificación a los integrantes del Consejo de Hombres de Negocios.

Y es que el último jalón en la estratagema del puntero en la presidencial de 2018 es jalar para su causa a los trabajadores enojados con sus patrones; por eso desatar el odio de pobres contra ricos y capitalizar la lucha de clases.

Pero juega con fuego y empuja al país a un tobogán que hemos recorrido y del que nunca resultó nada bueno.

¿Morderán el anzuelo millones de trabajadores responsables que respetan y cuidan su fuente de trabajo?

O se sumarán al populista aspirante presidencial que pregona; “¡pinches empresarios ojetes…!”.

Al tiempo.



04 Mayo 2018 04:06:00
PRI: la culpa y el remedio
Está claro, para el que lo analice con honestidad, que fue un grave error arrebatarle a militantes y dirigentes del PRI –al mismo tiempo– al candidato presidencial y al dirigente del partido.

¿Y por qué la gravedad del error?

Porque si bien es cierto que militantes y dirigentes aceptaron de buena gana a un candidato sin partido como José Antonio Meade –ante el descrédito de la marca PRI–, también es verdad que los hechos confirmaron que resultó un desastre la orfandad del partido.

Dicho de otro modo, que sin el control del partido y sin la hermandad del candidato, los militantes y dirigentes del PRI se quedaron fuera de la fiesta. Por eso, a nivel nacional y en los estados –y sobre todo donde habrá elecciones– muchos buscaron espacios de supervivencia en otros partidos, mientras que los hubo que de plano se replegaron..

¿Y quién fue responsable de las decisiones equivocadas en el PRI?

Está claro que la responsabilidad directa es del presidente Peña Nieto, en tanto priista número uno. Pero en la práctica, el responsable se llama Luis Videgaray, padre de la candidatura de Meade y responsable de que la dirigencia del PRI quedara en manos del defenestrado Enrique Ochoa.

Por eso, frente a la crisis del PRI y de su candidato presidencial, la primera pregunta es si no se trata de un remedio tardío. Son muchos los que dicen que es muy tarde para cambiar la estrategia en torno a la candidatura presidencial.

Lo cierto es que “más vale tarde que nunca”. Es decir, que si bien el manotazo llegó tarde a la campaña de Meade –“al cuarto para las 12”–, es mejor ahora que nunca, sobre todo si se toma en cuenta que el problema de fondo es de percepción, como en todo proceso electoral. ¿Lo dudan?

1.- Vamos a suponer que son correctas y confiables todas las encuestas que colocan a José Antonio Meade en la tercera posición de la contienda presidencial, en algunas hasta con 14% de la intención del voto.

Si son acertados los sondeos, obliga la pregunta: ¿dónde está el voto duro del PRI, calculado entre 20 y 25% del padrón de todo el país? ¿Donde están los priistas de las entidades que gobierna el partido tricolor? ¿Por qué no aparecen en las encuestas?

2.- En efecto, la llegada de Enrique Ochoa enconchó a muchos militantes del tricolor, ahuyentó a otros y enojó a un sector nada desdeñable. Por eso, el cambio en la dirigencia y el regreso del grupo de Miguel Osorio –al que pertenece René Juárez– está pensada para reagrupar y regresar a esos militantes, cuadros intermedios y dirigentes que hoy se percibían fuera de la fiesta.

3.- ¿Y por qué regresarían o reaparecerían los priistas una vez que uno de los suyos regresa a la jefatura del partido?

La respuesta se localiza en una larga serie de encuestas que durante años hicieron las mismas empresas que hoy colocan en tercer lugar a José Antonio Meade, y que colocaron a Miguel Osorio en la segunda posición, muy cerca de López Obrador. ¿Y eso a quién le importa?

4.- Resulta que más allá de la capital del país y de su zona metropolitana –en donde el PRI poco importa–, en el resto del país el voto duro del tricolor es el más numeroso y mejor organizado. Por eso ese PRI respaldaba a Miguel Osorio, porque era uno de ellos. Por eso, ese PRI está de vuelta al frente del timón del tricolor.

5.- Además, con una porción de sentido común, muchos señalan que la crisis del PRI no es del cambio de dirigencia, sino del pesado descrédito que enfrenta el viejo partido. Sin embargo, las campañas en Ciudad de México y sus respectivas encuestas desmienten la hipótesis. ¿Por qué?

Porque hoy, sin la existencia del PRI en CDMX, el candidato tricolor, Mikel Arriola está en la segunda posición de las preferencias, por encima de la candidata del PRD, partido que se mantuvo en el Gobierno desde hace más de 20 años. En la capital del país no hay PRI y la marca PRI no arrastra a Mikel al abismo. Y en CDMX no metió la mano el PRI de Enrique Ochoa.

¿Entonces, dónde está el problema? ¿No es cierto que Mikel es un candidato “espejo” al candidato presidencial Meade? El problema no es sólo la marca, el problema es la mala operación.

6.- Además, si seguimos creyendo en las encuestas, recordaremos que la aceptación de Enrique Peña es de entre 22 y 25% de los ciudadanos. ¿Por qué, entonces, quienes califican de manera positiva al Presidente no apoyan la candidatura de José Antonio Meade?

El problema –y el error– no fue la candidatura no partidista de Meade, sino el siguiente paso: la imposición de Enrique Ochoa. Ya lo remediaron. ¿Están a tiempo o están perdidos? Al tiempo.
03 Mayo 2018 04:00:00
¡Miedo, odio y votos…!
Está claro que en la contienda presidencial asistimos a una competencia de malas y muy malas estrategias de comunicación.

Y el mejor ejemplo es la fallida campaña “del miedo” que emprendieron los estrategas de José Antonio Meade, quienes elaboran spots de baja calidad técnica, escasa creatividad y reducido impacto mediático, sobre todo si se toma en cuenta que los adversarios de Meade “se pintan solos” para sembrar miedo.

Es decir, no se requiere de malos spots para ilustrar el miedo, frente a las decenas de videos violentos y sembradores de odio por parte de Morena y sus aliados.

Y es que resultan ridículos los spots del miedo elaborados por los estrategas de la alianza Todos por México –mal actuados, acartonados y con líneas argumentales nada creíbles– frente al miedo real que provocan los videos de Producciones Taibo II en donde el historiador asume el papel de realizador de los mejores mensajes de miedo contra Morena.

Lo cierto, sin embargo, es que la campaña del candidato Meade está lejos de la creatividad, profundidad e impacto logrados por sus adversarios, que han dado golpes de genialidad como el “ya sabes quién”.

Pero los estrategas tampoco han capitalizado las joyas involuntarias de Morena para convertirlas en votos para su causa, como el “no votar por Morena es votar por la corrupción”, joya no sólo de la estupidez sino del culto al odio.

¿Cuántos videos violentos y sembradores de odio recuerdan? Van casos emblema.

1.- Miedo. En un video que se convirtió en trending topic Paco Ignacio Taibo II dice contundente: “Los grandes empresarios que no estén con Obrador, que amenacen con sacar sus capitales se les aplicará la fórmula cardenista: ¡Exprópiese!”.

La sentencia es idéntica a la expresada en decenas de videos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro que hacen realidad la advertencia; ¡Exprópiese!

2.- Odio. ¿Qué mejor video del odio del candidato de Morena que aquel en el que se burla de “los pirruris” que organizaron la marcha contra la inseguridad y la violencia en el DF? Brillante spot del odio al adversario...

3.- Miedo. ¿Cuántos videos existen sobre el plantón Zócalo-Reforma y sobre los daños provocados a la economía nacional? ¿Cuántos videos sobre los mentirosos y estafadores “éxodos” de AMLO, luego de sus dos derrotas electorales en Tabasco? ¿Cuántos sobre su ridícula toma de posesión luego de 2016?

4. Odio. Resulta mítico el “¡cállate chachalaca!” pero hay decenas de videos en donde AMLO insulta a todos sus adversarios de pertenecer a la “mafia del poder”, de ser “aprendices de mafiosos” de ser “cerdos, cochinos y marranos” y “corrupto PRIAN”.

5. Miedo. Hace horas la Cetec vandalizó las instalaciones del Congreso en Guerrero y hoy mismo la CNTE tiene bloqueado el centro de las ciudades de México, Oaxaca y Chiapas. Esas dos organizaciones son campeonas en vandalismo, saqueo, bloqueo de instalaciones estratégicas y han llegado al extremo del secuestro y robo.

Miles de horas de sus atrocidades contenidas en video; miedo real que contrasta con los ridículos spots de la alianza Todos por México.

6.- Odio. Hace días, López Obrador llamó a sus seguidores en redes a una contracampaña para contrarrestar a sus adversarios. El llamado se convirtió en un furioso ataque de simpatizantes y boots contra todo aquel que hiciera la menor crítica contra Obrador. Están en redes cientos de ataques, insultos y amenazas de muerte; miedo real.

7. Miedo. Otro video de Taibo II muestra al historiador cuando advierte que “en el Gobierno de Andrés serán fusilados, en el Cerro de las Campanas, los traidores que realicen leyes contra el pueblo”. Miedo, real, no telenovela.

8. Odio. Una revisión elemental de los mensajes de odio lanzados por AMLO confirma que medios y periodistas son sus objetivos preferidos. A empresas y opinadores les ha indilgado toda clase de adjetivos, calumnias y mentiras, sin contar con una larga lista de periodistas vetados, a los que no da entrevistas, a los que exige dejar fuera de entrevistas colectivas y a los que incluso pide se les expulse de sus medios.

9.- Miedo. Más que miedo, de pánico el compendio de los aplausos que regalan a dictadores como Castro, de Cuba, Chávez y Maduro de Venezuela, tanto López Obrador, como Yeidckol Polevnsky, Gerardo Fernández Noroña, Rene Bejarano, Héctor Díaz Polanco, Alberto Anaya y…

10.- Y un grosero culto a la impunidad –mezcla miedo y odio a la justicia–, es la lista de expriistas convertidos en morenistas; Manuel Bartlett, Elba Esther Gordillo, Napoleón Gómez Urrutia…

Si, en el PRI era urgente el cambio de estratega y de estrategia. ¿Será tardío cambiar caballo a mitad de la carrera?

Al tiempo.
02 Mayo 2018 04:00:00
Populismo y ley de Herodes: ‘¡o te chingas o te jodes!
Antes de iniciar, les pido leer con cuidado los tres párrafos siguientes.

“El retrato del sistema político mexicano, que por primera ocasión presenta en el cine al PRI como es el PRI, que por primera vez le llama al PRI por su nombre, que como nunca ha ocurrido en el cine, le dice PAN al partido de la derecha, que revela a una Iglesia católica en su desnuda corrupción, es el trabajo cinematográfico que pretende ser censurado con el peregrino argumento de que en tiempos electorales, como los que vivimos los mexicanos, no podemos exponernos a esa realidad.

“Presentada por primera ocasión en el reciente Festival de Cine Francés, en Acapulco, en donde ‘manos extrañas’ pretendieron prohibir su exhibición, y cuando apenas ha sido vista por pocas personas (la cinta) se ha convertido no sólo en uno de los más importantes fenómenos político-cinematográficos del nuevo cine mexicano, sino en el termómetro de la llamada “transición democrática” en México.

“Y, por supuesto, las ‘buenas conciencias políticas’ han decidido que esa película no debe ser exhibida, o en su caso, debe ser vista por el menor número de mexicanos posible, para no alterar ‘las conciencias’ de quienes acudirán a las urnas para elegir al nuevo presidente”.

Las líneas anteriores son parte del Itinerario Político del 7 de diciembre de 1999, cuando dimos la primicia de que “las buenas conciencias” del Estado mexicano y de la derecha panista pretendían censurar la película La Ley de Herodes, de Luis Estrada. Ambientada en el “alemanismo” de la modernidad mexicana –que dio paso a los peores populismos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo–, La Ley de Herodes recrea el ascenso político de un militante del PRI –marginado y encargado de un basurero–, que por casualidad y porque no había otro priista más tonto, fue propuesto para ocupar el cargo de presidente municipal de un pueblo abandonado: San Pedro de los Saguaros.

Así, entre prostitutas, activos militantes del PAN, curas corruptos y “gringos” rapaces, el nuevo presidente municipal del PRI se arma de una pistola y un compendio de leyes para ejercer el poder priista de esos años, el poder real, sustentado en la Ley de Herodes, que resume el clásico refranero mexicano: “o te chingas o te jodes”.

Y viene a cuento el ejercicio de memoria porque 18 años después, una vez que ya experimentamos la alternancia en el poder presidencial, la transición democrática, la pluralidad en el Congreso –además de la caída y el regreso del PRI a Los Pinos–, asistimos a una nueva elección presidencial frente a un México al revés, de cabeza. ¿Por qué?

Porque apenas han pasado 18 años de la caída del PRI y de nuevo está presente la censura previa contra un documental que exhibe al México del populismo del nuevo siglo en América Lastina; mismo populismo que vivimos en el México de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo. Lo más curioso –y verdaderamente trágico– es que en 2018 la censura no viene del Gobierno federal, en manos del PRI, sino de la dizque izquierda de Morena, en donde casualmente se refugió lo peor del viejo PRI, los herederos del populismo de los años 60 y 70; los mismos que a finales del siglo pasado censuraron la Ley de Herodes, con la complicidad de la derecha del PAN.

Lo curioso es que en 1999 la censura previa impuesta por el PRI a la Ley de Herodes, fue parte de la campaña para impedir la derrota del viejo PRI, a manos del PAN de Vicente Fox, quien amenazaba con ganar la elección; elección que al final ganó.

Y más curioso resulta que hoy los que se oponen a que se difunda el documental sobre el populismo son los que las encuestas colocan como punteros, a pesar de que su propuesta fundamental es el regreso al México de los tiempos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo.

¿Por qué en 1999 el PRI censuró la Ley de Herodes?

Porque sabía que si los votantes despertaban a la realidad del viejo partido decadente, perderían votos que los podrían llevar a poder el poder presidencial.

¿Por qué en 2018 Morena y su candidato presidencial, AMLO, censuran el documental sobre populismo; por qué ocultan que toda su claque de AMLO, es la misma que adora a Hugo Chávez, a Fidel Castro, a Nicolás Maduro y al dictador de Corea del Norte?

La censura regresó porque AMLO, Morena y sus leales saben que si los votantes despiertan a la realidad populista –que llevará a México a los años 60 y 70–, descubrirán que Morena y AMLO quieren llevar a México a una dictadura como las de Chávez y Castro. A finales de 1999 y principios del año 2000, la sociedad obligó a la difusión de La Ley de Herodes, a pesar de la censura oficial. ¿Obligará la sociedad a la difusión del documental sobre el populismo de AMLO? ¡México de cabeza! Al tiempo.
01 Mayo 2018 04:05:00
¡La doble moral ‘chaira’!
Como muchos saben, el mote “chairo” es un sustantivo despectivo que acuñó la voz popular para identificar a fanáticos, necios, aferrados o, de plano, alucinados con una idea política, un partido o una religión.

En su origen se acuñó para motejar “las masturbaciones mentales” –las chairas mentales–, de seguidores de las llamadas izquierdas y, en especial, de los adictos a la disque doctrina “lopista”.

Hoy –en medio de la batalla presidencial–, el sustantivo despectivo “chairo” tiene una identidad plena, al grado de que no son pocos quienes previenen del riesgo “de un gobierno chairo”, en referencia a la eventual llegada al poder del aspirante de Morena.

Pero la “identidad chaira” va más allá de un líder o un partido. A querer o no, está emparentada con quienes tienen escaza preparación, mucha ilusión y nula razón.

En sí mismo el mote “chairo” es un insulto que, gracias a las redes sociales, también identifica a una tipología de bots que –a ciegas, sordas y con nula ortografía– defienden a ultranza a un partido y a un
candidato.

Los “chairos” gustan del pensamiento único, del odio y del fanatismo; defienden lo políticamente correcto y no ven nada malo en un líder que tardó 18 años para titularse, que lleva 18 años aspirando a ser presidente y que no fue capaz de articular una defensa consistente ni en 18 segundos y menos en 18 minutos del primer debate.

Y viene a cuento el breviario popular porque en los temas calientes del momento electoral que vivimos, los “chairos” se exhiben como pocos.

¿Lo dudan?

1.- En un video que cuesta trabajo ver por su carga de barbarie, un puño de sica-rios matan a policías indefensos, los insultan antes, durante y después de morir. Los matarifes graban el crimen y, además, lo difunden en redes como trofeo de odio a una institución llamada Policía.

¿Qué dijeron los “chairos” en redes? La mayoría ignoró la atrocidad, pero hubo quienes la aplaudieron; “se lo merecían”, dijeron.

2.- Jóvenes estudiantes del Estado de Jalisco fueron secuestrados, torturados, asesinados y disueltos en ácido. La atrocidad causó indignación nacional, marchas, movilizaciones y protestas. Queda claro, para los “chairos” hay mexicanos de prime-ra y de segunda.

3.- “Producciones Taibo ll” difunde un video en donde el historiador –que le habla al oído al candidato de Morena–, propone “fusilar en el Cerro de las Campanas a los diputados traidores que hagan leyes contra el pueblo”. Eufórica la multitud aplaude y vitorea la ocurrencia. “¡A fusilarlos”

4.- En cambio, Jaime Rodríguez Calderón, motejado como “El Bronco”, recibe una paliza de los “chairos” en redes. La “madriza” luego de que propuso una vuelta a la Edad Media; cortar el brazo a los rateros. Brillantes “chairos” decimonónicos y “chairos” de la Edad Media.

5.- Indignado el candidato de Morena exige que se haga público el financiamiento a un documental sobre el populismo, en donde lo comparan con Chávez, Castro, Perón y Lula. La multitud “chaira” vitorea, exige transparencia.

6.- En respuesta opinadores aplauden la iniciativa de transparentar el financiamiento de la serie sobre el populismo pero, por pura ocurrencia, dicen que si de transparencia se trata, el candidato de Morena transparente de qué ha vivido en los últimos 20 años, cuántos impuestos ha pagado y, sobre todo, cuánto le costó –en pesos cons-tantes y sonantes– construir su partido Morena. ¿Quién pompó? La respuesta, una paliza “chaira” a los insensatos, insensibles y envidiosos que todo lo quieren saber.

7.- De nuevo “Producciones Taibo ll” revela otro video en donde el historiador propone que sean expropiadas las empresas de los magnates que no se plieguen al eventual gobierno de Morena. Las “multitudes chairas” rugen, exigen castigo a los acaudalados, expoliadores del pueblo bueno; “¿exprópienlos!”, exigen.

8.- Apenas concluyó la conferencia de prensa en donde Carlos Slim defendió la construcción del nuevo aeropuerto, y la “fuerza chaira” le recetó la mayor paliza de su historia. Las “multitudes chairas” corea-ron la respuesta brillante del candidato de Morena: “¡Si quiere aeropuerto que lo compre con su dinero!”. Chulada de congruencia “chaira”.

9.- En el primer debate el candidato de Morena “se sale por la tangente” a la crítica de que no reportó la propiedad de dos departamentos. La “tribuna chaira” lo aplaude a rabiar cuando argumenta: “si me demuestran que los departamentos están a mi nombre se los regalo”.

10.- El candidato José Antonio Meade demuestra, a ciencia y paciencia, que “los depas” son del dueño de Morena y que se prepare para cumplir su palabra. La “jauría chaira” se lo come vivo, aplauden la mentira de AMLO.

La doble moral “chaira” y su Mesías.

Al tiempo.
30 Abril 2018 04:00:00
¡Pánico en el cuarto de guerra!
Las señales son evidentes, sobre todo entre las tres grandes coaliciones.

Y es que a 60 días de la elección, se aproxima el momento en que el voto útil empezará a buscar un lugar en la boleta para producir la llamada “cristalización” del electorado a favor del primero y segundo lugar de la contienda.

Al mismo tiempo, de un momento a otro, uno de los tres punteros en disputa empezará el declive y de manera inevitable quedará fuera de la competencia para, con ello, dar paso al llamado voto útil.

Dicho de otro modo; la elección presidencial empieza a salir de la zona de turbulencia para pasar a lo que se llama estabilización del primero y segundo lugar, sobre todo ante la imposibilidad de que se produzca una elección de tercios.

Si hacemos memoria, en las elecciones de los años 2000, 2006 y 2012 resulta fácil localizar el último tercio de la contienda presidencial como el momento definitorio de la disputa; momento en el que empezó la cristalización de las candidaturas de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Por eso el nerviosismo en todos los frentes.

Pero hoy –y a pesar de que los dichos no corresponden a los hechos–, los mayores signos de desesperación y pánico son visibles en el candidato presidencial de Morena, el dos veces derrotado, el puntero que resultó apaleado en el primer debate.

Curiosamente la derrota de Andrés Manuel López Obrador empezó –en 2000 y 2006–, justo cuando arrancó el último tercio de la campaña.

Y hoy los escándalos de los departamentos, del perdón a los criminales y de la censura previa a una serie de televisión –sobre el populismo–, resultan determinantes.

Por eso las primeras señales de nerviosismo y pánico en el “cuarto de guerra” de Morena, que llevaron a López Obrador a grabar un video en la sala de espera de un aeropuerto, en el que muestra no sólo los efectos de la derrota en el primer debate, sino verdaderos signos de pánico.

En el citado mensaje –como saben–, AMLO llama a millones de bots y seguidores que lo respaldan, a llevar a cabo una “contracampaña” dirigida a sus críticos. Y es que luego de regresar a la victimización, AMLO dice ser blanco de guerra sucia en su contra.

Lo cierto es que con el mensaje a sus seguidores para que “¡ataquen…!” el partido Morena y su dueño, AMLO, “desataron al tigre”. ¿Por qué?

Porque, en los hechos, AMLO desató una guerra civil en redes. Y si alguien lo duda basta ver la manera rabiosa en que salieron del clóset millones de bots que –cual jauría babeante–, ataca a todo el que comete el pecado de “pensar” mal de AMLO.

Pero ese fue el primer signo de pánico en el “cuarto de guerra” de Obrador. Luego vino un escándalo mayor cuando los aliados del puntero movieron cielo, mar y tierra para impedir la difusión de un documental sobre el populismo en América Latina.

Sin el menor cálculo electoral –porque hoy todos quieren ver el citado documental–, el lopezobradorismo pretendió tirar la pieza del populismo y –por ello–, lo único que consiguió fue posicionarlo como objeto del deseo.

Lo cierto es que fragmentos del video ya circulan en redes y sus efectos muestran signos negativos en el grupo compacto de AMLO. ¿Cuáles son esos signos?

Crece el tamaño de las mentiras –“vamos por carro completo”, pregona AMLO–, mientras que sube el tono de los mensajes en redes –en donde aparece el lenguaje de “romperles la madre” a los adversarios, en tanto son más los periodistas que reciben amenazas de muerte provenientes de la rabiosa “legión de idiotas”.

Bueno, hasta se especula que AMLO podría no aparecer en el segundo o tercer debate.

En la tienda de enfrente, la del candidato Ricardo Anaya, el pánico está a la vista. ¿La razón? Que el reloj de la justicia está cerca de empatar al reloj electoral. ¿Y eso qué significa?

Que en los último dos meses de campaña se podría consolidar la demanda contra Ricardo Anaya, por lavado de dinero. Y no, que nadie se equivoque, esa demanda podría venir de Europa.

Y es que el 20 de abril de 2018 un particular presentó a un tribunal en Madrid una demanda por lavado de dinero contra socios de origen español, de Manuel Barreiro, en los que se involucra al candidato presidencial del PAN, PRD y MC. Y, a pesar de que Ricardo Anaya lo niegue, esa demanda está firme.

Por último, en el cuarto de guerra de José Antonio Meade –del PRI, PVEM Panal–, tampoco las cosas van como muchos quisieran. Cada vez es más insistente el rumor de cambios radicales. Y es que si no se da un golpe de timón, dicen muchos, será tarde.

Al tiempo.
29 Abril 2018 04:08:00
AMLO: ¡La dictadura ya está aquí!
Muchos han advertido del riesgo de que el candidato presidencial de Morena lleve a México a una dictadura como la venezolana. López Obrador lo niega repetidamente, a pesar de que su claque elogia dictaduras como las de Maduro, en Venezuela; los Castro, en Cuba y del sátrapa de Corea del Norte.

Lo que pocos saben es que peligrosos signos de esas dictaduras ya están en México. ¿Lo dudan?

1.- La mañana del sábado circuló en redes un video de Pacto Ignacio Taibo II, quien explica que al llegar AMLO a la Presidencia “será chantajeado” por grandes empresarios que amenazarán con llevarse sus fortunas.

Ante la hipótesis, el responsable de Arte y Cultura de Morena propone “la vía cardenista”. Es decir: “si te quieren chantajear, Andrés, ¡exprópienlos; que chinguen a su madre, exprópienlos!”. Sentencia idéntica a la de Hugo Chávez, en un video donde ordena “exprópiese” masivamente a empresas.

2.- Luego del escándalo de Taibo II, la cuenta @servin_domigue denunció la extorsión de Morena en la delegación Tlalpan. Dijo: “Me consta! En Tlalpan lo están haciendo! Clausuran negocios pequeños a cambio de afiliarse a Morena! Qué nadie lo ve?”. La dictadura de Morena en CDMX.

3.- Los productores de la serie “El populismo en AL” –que exhibe las coincidencias entre AMLO, Hugo Chávez y Juan Domingo Perón–, acusaron en carta pública al candidato presidencial de Morena “de presionar para evitar la difusión del trabajo” televisivo.


Dicen: “Lamentablemente, en el caso de México, el candidato Andrés Manuel López Obrador y su coalición Juntos Haremos historia, conformada por Morena, PT y el PES, están ejerciendo una presión ilegítima y antidemocrática para impedir que esta serie sea transmitida a las audiencias mexicanas”. Censura cubana y venezolana, en México.

4.- Si aún dudan, cualquiera puede mover en redes un video crítico de AMLO –sobre populismo y paralelismos con Venezuela y Cuba–, y probará que, de inmediato, los “bots” de AMLO distorsionan el audio y disuelven las imágenes. Censura al mejor estilo de Cuba y Venezuela.

5.- Luego que AMLO llamó a una campaña de memes contra “la mafia del poder”, la cantidad y ferocidad de los “bots” lopistas subió de tono y regresaron las amenazas de muerte.

La cuenta @benescal (Benigno Espinosa Cal), nos insultó y escribió: “Ofrezco 50 mil pesos por tu cabeza, Ricardo Alemán”.

¡Ya está en Mexico la dictadura!

¿Imaginan la escandalera si el candidato Meade o el presidente Peña hicieran y dijeran lo que hace y dice AMLO? Así o más claro.

Al tiempo.
27 Abril 2018 04:00:00
‘Los López’: Jolopo y AMLO; censura y odio
Pocos recuerdan el clásico del autoritarismo dictatorial y nada democrático de José López Portillo: “No les pago para que me peguen”. La expresión es una joya de la censura oficial decretada por el Presidente (1976-1982) en un discurso público que confirmó que el Gobierno de entonces pagaba a los medios –por la vía de la publicidad– para impedir la crítica. Medio siglo después, el aspirante presidencial de Morena vuelve por los pasos de la censura y el odio que dejó López Portillo. ¿Por qué?

Porque el aún candidato presidencial, López Obrador, utiliza el mismo discurso de López Portillo, en lo que parece el mayor ataque a la salud de libertades básicas, como la de expresión. Y AMLO apenas es candidato.

Como saben, López Obrador llamó a sus seguidores en redes –la mayoría bots a sueldo– “a contrarrestar” la crítica en su contra mediante memes. ¿Y qué significa el llamado? Que asistimos a la mutación de “no les pago para que me peguen” de López Portillo al amenazante “les pego para que se callen”, de López Obrador; ¿la maldición de “los López”?

Por eso la pregunta: ¿de qué tamaño podría ser la censura en México, si apenas como candidato, Obrador no tolera la crítica y manda a golpear a sus críticos para que se callen? ¿Es AMLO la mayor amenaza para la democracia mexicana? ¿Por qué?

Porque en toda democracia que se respete los pilares fundamentales para la supervivencia democrática son, en ese orden la libertad de expresión y la llamada “opinión pública”. ¿Quiénes son los críticos de López Obrador? Además de muchos ciudadanos, muchos políticos y muchos empresarios, la mayor crítica a Obrador proviene de los profesionales de la opinión, esos que –según la Constitución española–, “son una institución fundamentales de la democracia”.

Pero pocos han entendido que el “chabacano” mensaje de AMLO –para impulsar contra campañas contra sus críticos– es uno de los avisos más alarmantes de “la dictadura que viene”. Sin embargo, el escándalo resulta mayúsculo si entendemos la manera en que López Obrador tortura el sentido común y distorsiona libertades fundamentales. ¿Lo dudan? Dicho de otro modo, cuando un político, periodista o un empresario critica a López Obrador, entonces el candidato presidencial de Morena se dice “víctima de guerra sucia” o de una “campaña de desprestigio”.

En cambio, cuando Obrador insulta, ofende, denigra y descalifica a todos por igual, asistimos al ejercicio valiente de la libertad de expresión de AMLO. Y ay de aquel que se atreva a cuestionar al mesías porque entonces le aplican una paliza en las redes, al tiempo que los pocos que entienden del tema –entre la claque de AMLO– justifican: “Andrés sólo está ejerciendo su libertad de expresión”. Así de retorcido.

López Obrador dijo: “Yo quiero en las redes sociales que, sin perder la cordura, con respeto, hagamos una contracampaña para denunciar esta guerra sucia y terminar de desenmascarar a estos corruptos, que queden desnudos, porque no tienen ética y moral”.

¿Quién no recuerda los insultos de Obrador a periodistas como José Cárdenas y la propia Carmen Aristegui; a empresas mediáticas como Televisa, TV Azteca, Grupo Imagen y los periódicos Reforma, El Universal y Excélsior?

¿Ya olvidaron los insultos al historiador Enrique Krauze al escritor Martín Moreno, al articulista Jesús Silva Herzog y al autor de este espacio? ¿Olvidaron que llamó pirruris a los miles de manifestantes contra la violencia y el secuestro, en el Gobierno de AMLO en el entonces DF?

¿Olvidaron la descalificación grosera y machista a la experredista Ruth Zavaleta, el intolerable festejo de que “tenemos un pirruris menos” cuando se conoció la muerte del hijo de Alejandro Martí?

Apenas en las recientes elecciones del Estado de México el partido Morena difundió un spot en donde López Obrador dice de la política y los políticos: “Puercos, cochinos, cerdos y marranos” y, en un ademán sexista, golpea las manos –una con la otra–, dejando extendido, expresión que acompaña con la frase “¡tengan su voto!”. ¿Quién se quejó de ese insulto? Recientemente, en la campaña presidencial, Obrador calificó al candidato Ricardo Anaya como “aprendiz de mafioso”, mientras que a José Antonio Meade le endilgó el grosero “señoritingo”.

Es memorable el “¡cállate, chachalaca!”, al referirse al entonces presidente Fox, durante la campaña presidencial de 2006. El insulto que –según especialistas– causó la derrota de AMLO fue en respuesta a una declaración de Vicente Fox sobre el proceso electoral de entonces. También es clásica la expresión: “Que se vayan al diablo con sus instituciones”, en respuesta al resultado electoral del 2006. Hoy AMLO lanza a su jauría babeante contra los que lo critican, “les pego para que se callen”. Al tiempo.
26 Abril 2018 04:00:00
AMLO, el Papa y el perdón al ‘pozolero’
El secuestro y crimen de estudiantes de cine –cometido en Tonalá, Jalisco–, tiene grandes similitudes con el secuestro y crimen de “los 43” de Ayotzinapa.

Sin embargo, existen diferencias fundamentales; en Iguala habrían sido casi 60 los secuestrados y asesinados –según reciente información–, y el crimen de estudiantes en Jalisco no deja ver la intervención de autoridad alguna.

En cambio, la trama central –en los dos casos– es casi idéntica: jóvenes que por actos fortuitos quedaron atrapados en medio de la lucha de bandas criminales que “disputan la plaza”, venta y trasiego de droga.

Por eso la primera pregunta: ¿se pudo evitar el crimen de los jóvenes con la intervención oportuna de alguna autoridad? Diversos especialistas –y el sentido común– dicen que no. ¿Por qué?

Porque según lo que se sabe, la trama se desarrolló en las alcantarillas del crimen, a las que cayeron los jóvenes de manera fortuita. Además de que poco o nada se filtra de los meandros criminales a la superficie.

Dicho de otro modo, las peleas entre bandas no se pregonan a los cuatro vientos. Por eso, el crimen de los jóvenes parece un fatal “daño colateral” de la pelea entre bandas que disputan territorios.

Y se impone repreguntar: ¿En esos casos nada nada puede hacer la autoridad? Aquí es donde “la puerca tuerce el rabo”.

Y es que si bien los jóvenes fueron secuestrados, torturados y ejecutados dentro de las coordenadas de la pelea entre bandas criminales, también es cierto que las autoridades municipal y estatal se hacen de la vista gorda. ¿Por qué?

Porque argumentan que la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico es facultad federal y, por tanto, ¡que se maten los narcos, mientras alcaldes y gobernadores voltean para otro lado!

Eso sí, ante una atrocidad como la de los estudiantes de cine, alcaldes y gobernadores lloriquean y todos “cargan” contra el Gobierno federal.

Y en el circo de culpas nadie reconoce que también existe responsabilidad de la sociedad, en general, y de los consumidores de droga, en particular. ¿Por qué?

Porque las bandas que pelean por los territorios de venta y distribución de droga, nacen, crecen y se reproducen a causa de las leyes del mercado: oferta y demanda de droga.

A mayor demanda de droga se exige un mayor mercado, bandas más grandes, más competencia entre los vendedores de droga, más peleas por los territorios y mayor riesgo para los ciudadanos en general.

Pero el motor del negocio criminal y el combustible que mueve ese motor están en “la cancha” de los ciudadanos, en el consumo.

¿Pero qué creen? Que en México, el consumo de todo tipo de sustancias es una libertad fundamental. ¿Y entonces? ¿Quién podrá defendernos?

Y aquí aparece otro engaño descomunal del candidato presidencial de Morena. Nos referimos a esas propuestas gemelas pregonadas por López Obrador, como si se tratara de la mismísima revelación divina: la amnistía a criminales y la convocatoria al papa Francisco para que venga a México a perdonar con abrazos a los criminales. ¡Y con ello se acabarán los balazos!

¿El perdón y los abrazos terminarán con los matarifes y con el “pozolero” de los jóvenes sacrificados en Jalisco? ¿Logrará el Papa el milagro de convertir en hombres buenos a los matones y al psicópata “pozolero”?

Miente quien diga que el perdón y la amnistía criminal ha resuelto los problemas de violencia. Y es que en la historia de la humanidad, el perdón y la amnistía han cimentado el feo edificio llamado impunidad.

¿Quién en su sano juicio estaría dispuesto a perdonar a los asesinos de miles de personas víctimas de las bandas criminales? Lo que propone Obrador es un perdón irracional a partir de un atajo que lleva a una dictadura y que apoltrona a un dictador en el poder.

Por lo que hace la “chabacana” invitación al Papa, el origen de esa tontería se localiza en un manotazo de López Obrador a la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). ¿Lo dudan?

Resulta que el 13 de abril pasado la CEM convocó a todos los candidatos presidenciales. El encuentro entre los obispos y López Obrador fue el peor de todos. El candidato de Morena desdeñó a los jerarcas católicos, evadió sus preguntas sobre inseguridad y violencia y cuando exigieron aclaraciones se levantó y se fue.

En el siguiente acto público de ese día, AMLO sorprendió a propios y extraños con la “puntada” de invitar al Papa cuando asuma el poder.

¿Cuál es el mensaje? Que en un eventual gobierno de Morena, López Obrador “no hablará con el domador de las fieras (con la CEM); hablará con el dueño del circo (con el Papa Francisco)”.

¿Quién podrá protegernos de tales mentirosos?

Al tiempo.
25 Abril 2018 04:00:00
La patraña del avión presidencial
De la montaña de mentiras que dijeron los candidatos presidenciales durante el primer debate –engaños de los que nos ocuparemos a partir de hoy–, destaca la patraña de que en un eventual Gobierno de Morena, Andrés Manuel López Obrador “venderá el avión presidencial”.

La mentira ha sido repetida miles de veces en las plazas de todo el país por el candidato López Obrador. Incluso ya es parte de los spots del candidato de Morena, sin que el INE haya reparado en el monumental engaño para cancelar la difusión de dicho spot.

¿Por qué es una mentira?

Primero, por qué en un sistema presidencialista como el mexicano, el Jefe del Ejecutivo –el Presidente–, no es dueño de nada durante el desempeño de su encargo. Es decir que el Presidente mexicano, cualquiera que sea su pertenencia partidista, no es más que un empleado al que los ciudadanos le otorgan el mandato mediante el voto.

Segundo, en una democracia representativa dominada por un sistema presidencialista, el Primer Mandatario es sólo depositario del mandato ciudadano. A su vez los ciudadanos son los mandantes –los que otorgan el mandato–, los jefes o patrones del Presidente.

Tercero, porque sea el avión presidencial, sea una silla de la casa presidencial, o la rueda de un coche al servicio del Presidente, todas son propiedad del Estado; parte de los activos utilizados para el desempeño de los servidores públicos, del Presidente, en este caso específico.

El Presidente, por tanto, no puede vender el avión presidencial, tampoco se puede convertir en “chacharero” que anda por el mundo ofreciendo en venta un avión que, como ya se dijo, no es propiedad de persona alguna y menos del Presidente.

Cuarto, el avión presidencial tampoco puede ser ofrecido en venta por un ciudadano cualquiera, sea o no candidato presidencial, a pesar de lo que pregona en las plazas públicas el señor López Obrador: “Vamos a vender el avión presidencial y ya mandé a ofrecérselo a Trump”. Esa declaración es una soberana estupidez.

Además, la decisión de comprar y/o vender un activo del Estado –como un avión al servicio del presidente–, es una decisión institucional, que está lejos de un deseo presidencial y mucho más lejos de una ocurrencia personal, engañabobos y con tinte electorero.

La compra o la venta de un avión como el que utiliza el presidente Peña Nieto y que fue aprobada en el Gobierno de Felipe Calderón, pasa por un obligado proceso legislativo y administrativo que no le corresponde al Presidente sino a los legisladores de los distintos partidos involucrados en las cámaras del Congreso y agrupados en diversas comisiones legislativas, relativas al tema.

Pero todo lo anterior es sólo una parte del problema, acaso la cara técnica.

La otra parte –en realidad el gran problema–, es política y tiene que ver con el carácter autoritario, dictatorial y nada democrático de Andrés Manuel López Obrador.

Y es que cuando AMLO pregona que en su Gobierno “venderá el avión presidencial” en realidad confirma que lo suyo no será la democracia; que en su eventual Gobierno no habrá división de poderes y que con la cantaleta de que “el pueblo manda”, Obrador está dispuesto a violentar no sólo la división de poderes sino la propia Constitución.

Y sin duda que muchos fanáticos de las mentiras como la de vender el avión presidencial, dirán que no es cierto, que se malentiende y que el candidato Obrador –en su papel de eventual presidente– “recapacitará al final”.

Y, en efecto, podrán decir misa y podrán justificar todo lo que quieran ese intento de manotazo con la venta del avión presidencial, sin embargo, la historia confirma que López Obrador se asume como un auténtico “tiranuelo”. ¿Lo duda?

Un ejercicio memorioso elemental nos lleva a la gestión de López Obrador en la capital del país, cuando decidió regalar lo que no es suyo; activos del Gobierno de la Ciudad de México.

¿Recuerdan que a cambio de “indulgencias” y del “apapacho” de la Iglesia católica para su candidatura presidencial, el entonces Jefe de Gobierno del DF le regaló la Plaza Mariana al arzobispo primado, Norberto Rivera?

¿Recuerdan que los 30 mil metros cuadrado de la “Plaza Mariana” fueron convertidos en un lucrativo negocio no sólo con la venta de los llamados “nichos guadalupanos”, sino con la renta de espacios para el ambulantaje en plena Basílica de Guadalupe?

¿Recuerdan todos los que criticaron esa decisión ilegal y autoritaria por parte de López Obrador? ¿Recuerdan que nunca explicó el regalo de bienes públicos a la jerarquía de la Iglesia católica?

¡La supuesta venta del avión presidencial es otra mentira engañabobos!

¿Así, o más claro?

Al tiempo.
24 Abril 2018 04:00:00
¡Debate para idiotas!
Cómo ya dijimos, el ganador del primer debate presidencial de 2018 es el ciudadano de la calle, el que no tiene la posibilidad de ver a los candidatos en una confrontación como la que exhibieron el pasado domingo.

Sin duda asistimos al nacimiento de la cultura del debate, la confrontación de ideas, la exhibición de fortalezas y debilidades; del ataque al adversario, el esgrima en corto, el recurso de la memoria y la historia y, en suma, a una batalla por la percepción en la que todos echan mano de sus mejores armas y en donde quedan exhibidas la mentira, el engaño, la transa y el cinismo.

En los hechos, el primer debate presidencial mexicano se convirtió en mucho más que una fría cámara de televisión. La que vimos fue una cámara de “rayos x” capaz de poner ante los ojos ciudadanos el material del que están hechos los aspirantes presidenciales.

“Rayos x” que igual dejaron ver la miserias que la virtud; el gusto por la mentira y el engaño, frente a la honestidad; la aberraciones de lo imposible frente a lo probable y hasta las habilidades para el cinismo y el valemadrismo, propio de la política y los políticos.

Sí, la democracia mexicana entró a los debates presidenciales; etapa en donde los moderadores también perdieron el miedo a preguntar y contener a políticos cuya incontinencia oratoria es incapaz de coagularse en 30 o 60 segundos.

Pero hay un grave problema. ¿Y cuál es ese
problema?

Casi nada. Que ni los partidos, los candidatos y menos los ciudadanos parecen estar preparados para la cultura del debate. ¿Por qué?

Porque tanto partidos como coaliciones y candidatos creen que los ciudadanos son idiotas o que están ciegos y sordos. ¿Lo dudan? Van las pruebas:

1.- A través de un video difundido en redes, un vapuleado López Obrador se dijo ganador del debate. “Nos fue muy bien”, señaló tras asegurar que le hubiera gustado “responder las mentiras” de Ricardo Anaya, para luego dedicar una larga perorata para justificar su desastroza gestión al frente del DF.

Todo a pesar de que muchos vieron una aplastante derrota del dueño de Morena; ¿Vieron qué poco respondió a las preguntas directas?

2.- Por eso, al reanudar su proselitismo, Obrador volvió al engaño. Cuando, sin mostrar evidencia, dijo que luego del debate “subimos al 50% de la intención de voto” ¿Creerá Obrador que los
ciudadanos son idiotas?

3.- La misma noche del debate, Ricardo Anaya celebró su victoria y aseguró que en la elección ya sólo aparecen él y Obrador. Explicó que el debate sirvió para exhibir que Obrador no respondió a ningun señalamiento, a pesar de que en el debate el segundo candidato que menos respondió acusaciones directas fue, precisamente, Anaya.

4.- El día de ayer, y también sin mostrar evidencia, la dirigencia del PRD señaló que Ricardo Anaya ganó el primer debate y que después de la segunda confrontación “encabezará las encuestas”.

5.- Por su parte, el candidato José Antonio Meade, de la coalición Todos por México, no se dijo ganador pero sostuvo que en el debate “quedó claro quién tiene las mejores propuestas”. Por tanto, dijo que es claro “que la elección es una pelea entre dos”, López Obrador y
Meade.

6.- Margarita Zavala tampoco se declaró ganadora pero sostuvo que ella fue la candidata que demostró “tener las ideas más claras”, en tanto que “El Bronco” de plano dijo que no fue el ganador pero se reagrupará para cambiar de estrategia.

Pero en “la cancha de los ciudadanos” ocurrió lo mismo que en los partidos y los candidatos. Cada ciudadano vio el debate que quiso ver. Los anayistas dijeron que ganó anaya, los lopistas que ganó Lopez Obrador, los zavalistas aseguraron que ganó Margarita Zavala y los que simpatizan con Meade, que ganó “Pepe Toño”.

Lo cierto es que todos tienen razón. ¿Por qué? Porque los ciudadanos son (somos) incapaces de reconocer la victoria del otro, la razón del otro, el argumento y la virtud del adversario.

Igual que los candidatos y los partidos, los ciudadanos descalifican, insultan y agreden al que cree que ganó otro que no sea su propio candidato.

No entienden que la victoria y/o la derrota en un debate pasa por el color de la lente del partido o del candidato con el que se mire.

¿Cuál es el parámetro para medir un triunfo o una derrota?

Si lo vemos a través de la lente del más fajador, gano Anaya. Si lo vemos por la congruencia y consistencia de las propuestas, ganó Meade; si lo vemos por el chascarrillo y la chacota, ganó “El Bronco”.

¿Queremos un presidente peleonero y fajador, como los habitantes de Chihuahua tienen un “peleador callejero” como Gobernador? ¿O queremos al mejor servidor público que en décadas ha llegado a una candidatura presidencial?

Al tiempo.
23 Abril 2018 04:00:00
¡Todos ganan!
¡Cantó la gorda…! Y todos ganaron. Al arranque del debate el desenlace era incierto, impredecible.

Y es que según todas las mediciones –encuestas de las que todos dudan, pero en las que casi todos se apoyan–, el puntero llegó con todo para ratificar su ventaja. Incluso, el mismo puntero se encargó de desdeñar los ensayos y la importancia del debate.

Al final, como en la ópera o en el futbol americano, “cantó la gorda” y él parecía un desenlace sólo de trámite, terminó en un resultado impensable. El puntero ganó, pero el último lugar, en medio de una de las más penosas presentaciones públicas que se recuerdan. Y claro, es que no tuvo periodistas a modo. Tuvo enfrente periodistas. Y punto.

Y “cantó la gorda”, porque Andrés Manuel López Obrador no acertó a manejar el tiempo en ninguna de sus intervenciones, porque mintió de manera reiterada sobre el fracaso en su gobierno capitalino, porque no ofreció una sola idea distinta de las ya conocidas y repetidas en 20 años y porque fue superado, de manera contundente, por casi todos sus adversarios en cuanto a propuestas, congruencia y contundencia.

Si no lo saben, “Cantó la gorda” (o el desenlace no se da hasta que cante la gorda), es una expresión coloquial surgida de la ópera, del clásico de Wagner, El Anillo del Nibelungo, en donde Brunilda anuncia el fin del mundo, hasta que la voluminosa cantante aparece y cambia la historia.

La metáfora “cantó la gorda” suele aplicarse a situaciones en donde un contrincante que parece haber perdido no se rinde y, en referencia al aria final de la representación operística, la historia cambia de manera radical.

Y en política no es político el que se da por vencido.

Acaso por ello, en el debate de ayer ganó, por  las mejores propuestas, el candidato José Antonio Meade. El aspirante de la alianza PRI, PVEM, Panal, fue el que formuló las propuestas mejor articuladas, más a fondo, mejor estructuradas.

Fue el candidato que menos acusaciones personales tuvo de corrupción y el que dio las mejores respuestas y la mayor autocrítica respecto a las fallas y la corrupción de los gobiernos priistas.

Contrariamente, el candidato Ricardo Anaya (PAN, PRD, MC) resultó ganador en la capacidad de engañar y de evadir las acusaciones por sus actos de corrupción. Mintió de manera reiterada sobre el lavado de dinero por el que son investigados sus socios y amigos por la construcción y venta de una nave industrial que hasta el momento sigue siendo investigada.

Anaya también ganó al dar algunos de los mejores golpes contra Andrés Manuel López Obrador, a quien retó de manera insistente a responder por qué en sus libros ha acusado de ladrones a muchos de los que hoy son sus colaboradores y candidatos de Morena.

Ganó “El Bronco” porque exhibió ser el más capacitado para las ocurrencias, los chistoretes y para desatar la risotada de “el respetable”. Ya es un clásico el meme que señala que si va a cortar la mano de los pillos dejará a “medio país manco”.

Margarita Zavala también resultó ganadora, ya que defendió de manera digna la provocación reiterada sobre el gobierno de Felipe Calderón, sobre su relación con el expresidente y, en especial sobre su capacidad personal para hacer política sin depender de Felipe Calderón.

Margarita también ganó en nerviosismo, en equivocaciones, en tropiezos. Pero igualmente ganó en presencia, ya que su mensaje corporal fue bien aceptado. Pero, sobre todo, ganó en la defensa de las mujeres, esa otra mitad de la población a la que logró llegar con un discurso que no ha mostrado ninguna candidata presidencial.

Pero acaso los verdaderos gananciosos somos los ciudadanos, ya que por fin tuvimos un verdadero debate, por fin vimos la confrontación de ideas, el contraste de posiciones, las debilidades y las habilidades para convencer o para decepcionar.

Y es que el de ayer fue el primer debate verdadero, con cuestionamientos periodísticos, con intención, con colmillo, sin miedo a los que aceptar entrevistas a cambio de buen trato.

Ganaron, de la misma forma, los tres moderadores, quienes dejaron ver habilidades periodísticas, cuestionamientos punzantes y preguntas fundamentales.

¡Cantó la gorda…! Todos ganaron… Y todos ganamos.

Pero que nadie se equivoque. Apenas es el primero de tres ejercicios en los que podemos fortalecer aún más la participación ciudadana.

Al tiempo.
22 Abril 2018 04:00:00
¡Inútil votar si ya hay ganador!
Si hacemos caso a las encuestas, esas que fallaron en las elecciones de todo el mundo en los últimos 10 años –en las que todos los analistas apoyan sus hipótesis–, no sólo sería inútil el debate de hoy sino la campaña toda. Incluso sería inútil votar. ¿Por qué?

Porque según todas las encuestas, hoy en México todos saben quién va a ganar la elección presidencial, igual que en la “dictadura perfecta” de Vargas Llosa todos sabían que el PRI ganaría las presidenciales.

Incluso, si seguimos creyendo en las encuestas, la del 1 de julio sería una elección emparentada con “la democracia cubana” en donde el nuevo presidente “por poco y pierde”, pues sólo fue elegido por el 98% de los votos posibles.

Y si hoy todas las encuestas dan como ganador al que casi todos saben que ganará, entonces la democracia electoral mexicana “sirve para maldita la cosa” y podíamos ahorrar miles de millones de pesos en un proceso que se resume en una encuesta.

Dicho de otro modo, según las encuestas, la presidencial de 2018 es idéntica, por ejemplo, a las de López Mateos, Díaz Ordaz, Echeverría o López Portillo, en las que todos conocían con antelación la victoria del PRI.

Lo cierto, sin embargo, es que nadie sabe lo que pasará el 1 de julio y nadie tiene una aproximación al resultado. ¿Por qué?

Porque son tantas las nuevas variables a considerar que nadie sabe cuál será el comportamiento del votante frente a la urna; nadie sabe cuántos votarán, cuál será el efecto de las redes en la percepción y el ánimo de los electores y porque podría pasar cualquier cosa.

Incluso podría ocurrir que los encuestadores atinen “a la cuadratura del círculo” y terminen por acertar. Habrán localizado “la piedra filosofal” de las encuestas modernas.

Y en ese caso habremos regresado a las elecciones en las que todos conocían al ganador –antes de votar–, y entonces hoy las elecciones y el ganador serán como en los años 50 y 60 del siglo pasado. Democracia con ojos en la nunca y caminando en reversa, como Michael Jackson.

Pero si no hacemos caso a las encuestas, el debate de hoy estará dirigido a los votantes indecisos; entre 3 o 4 de cada 10, que aún dudan y moverían un resultado en el que –vale reiterar–, todo puede pasar. Y es que el voto duro de todos los candidatos ya está cristalizado.

Lo cierto es que el primer debate decantará lo turbio de las aguas de estrategas y estrategias y de aquellos candidatos menos aplaudidos. Y vendrá el cambio de caballo, de estrategas, en plena carrera.

¡Claro, si es que quieren ganar!

Al tiempo.
20 Abril 2018 04:06:00
AMLO: ¡dictadura tardía!
A lo largo de 59 años, los hermanos Fidel y Raúl Castro se mantuvieron en la cúpula de la sangrienta dictadura cubana.

La suya fue una dictadura unifamiliar que aniquiló a todos sus aliados y que, sin embargo, está lejos de haber concluido. ¿Por qué?

Porque la rueda del poder cubano colocó en la cúspide a un “pelele” de nombre Miguel Díaz-Canel, en tanto que el verdadero poder –el militar– sigue en manos de la prole de los Castro, quienes llevaron a Cuba a la tiranía, la miseria y el hambre.

En Venezuela, el dictador Hugo Chávez llegó al poder el 2 de febrero de 1999 y la muerte lo echó en 2013. Antes de morir, la revolución bolivariana y su dictadura fueron heredadas a Nicolás Maduro, quien llevó a la Venezuela de la abundancia petrolera a la peor tragedia humanitaria del continente. Millones han huido del terror, la miseria y el hambre, incluidos no pocos chavistas.

Cuando Fidel Castro llegó al poder en Cuba, hace casi 6 décadas, a nombre del pueblo prometió libertades, democracia y elecciones libres. Todo lo hizo a nombre del pueblo, hasta llevar al pueblo cubano al sometimiento y la total antidemocracia de la que han huido millones.

Y es que Castro instauró una dictadura feroz que aniquiló a todos los hijos de la revolución, que empobreció al pueblo y perpetuó el poder. Incluso, arrepentidos y en el exilio, periodistas que exaltaron la revolución cubana y endiosaron a Castro escaparon mediante el suicidio.

A su vez, también a nombre del pueblo, Hugo Chávez pregonó que su Gobierno estaba dispuesto a fortalecer la democracia venezolana y libertades como la de expresión.

Rechazó que se convertiría en una copia de la dictadura cubana, prometió someter su Gobierno a un refrendo cada 2 años, juró respetar libertades como el libre tránsito, libre mercado, libre asociación y… en pocos años instauró una dictadura copia de la cubana que encarceló a los opositores, a los periodistas críticos y canceló todos los partidos políticos contrarios.

Hoy, en manos de Nicolás Maduro, Venezuela es una dictadura terminal, igual que la dictadura cubana.

Lo curioso es que cuando esos modelos dictatoriales han probado ser un fracaso, cuando esas y otras dictaduras de partido único, de un solo hombre, de un líder mesiánico, de economía estatizadora y populistas sólo han servido para el empobrecimiento del pueblo al que dicen salvar, en México son muchos los que apuestan por ese camino fallido.

Y es que, como todos saben, Morena es el partido de un solo hombre; en rigor, no es ni partido político, sino un movimiento social al servicio de una deidad, en donde todo lo decide el mesías, dueño, fundador e iluminado; en donde no existe democracia, en donde se cometen toda clase de barbaridades en nombre “del pueblo” al que, en rigor, sólo usan para justificar el saqueo del dinero público.

¿Quién, si no Andrés Manuel López Obrador, es el único que dice y hace en Morena? ¿Quién pone y quita candidatos? ¿Quién juega con la vida y las carreras políticas de las mujeres y los hombres de Morena? ¿Quién perdona a los pecadores de otros partidos, quien santigua a los criminales y sataniza a los que no perdona ni satán?

Morena es un remedo de partido político. Es una empresas familiar en la que sólo manda su dueño; es una dictadura unifamiliar en la que igual que en Cuba y en Venezuela se heredan los puestos, los cargos y las candidaturas.

Y en esa dictadura llamada Morena mandan el mandamás Andrés y sus hijos. ¡Y punto! El resto son sólo sirvientes del mesías que da y quita, ordena y manda, reclama y regaña.

Y si en Morena se vive la peor dictadura de un solo hombre, por qué los ingenuos, los incautos, los bobos o los idiotas que ciegos y sordos siguen al mesías pueden imaginar que un eventual gobierno de Morena sería diferente.

¿De verdad creen que un tirano que creó su propio partido, que es dueño del partido, de las vidas y las carreras de los que militan en su partido, estaría dispuesto a someterse a las reglas de una democracia representativa como la que supone el presidencialismo mexicano?

¿Por un momento se imaginan al dictador de Morena sometido a la división de poderes?

Pues no lo tienen que imaginar. Sólo basta recordar que cuando fue jefe de Gobierno del DF, ignoró a la Asamblea Legislativa, a cuyos mandatos dio la vuelta con los llamados “bandos”. Uno de esos “bandos”, por cierto, dio origen a un caos inmobiliario.

Pero si aún dudan que López Obrador va por una dictadura con medio siglo de retraso en la historia, basta leer, ver y escuchar a sus leales; todos febriles adoradores de dictadores como Chávez y Nicolás Maduro; como los Castro y el sátrapa de Corea del Norte.

Así o más claro que estamos ante una dictadura que llega tarde medio siglo.

Al tiempo.
19 Abril 2018 04:00:00
¿Será candidato ‘El Jaguar’?
El 4 de julio de 2016 –con el título Guerra Mortal, antes de 2018–, aquí dijimos que la “verdadera guerra a muerte” previa a la presidencial de 2018 no se dará en el Estado de México, como muchos suponían.

También explicamos que la verdadera batalla tampoco se produciría en la disputa por las candidaturas presidenciales del PRI, PAN y PRD, sino que “la madre de todas las batallas para 2018 se producirá en la renovación del Tribunal Electoral del Poder Judicial”.

Por eso, señalamos que “de los equilibrios que se consigan en el nuevo Tribunal Electoral dependerá la suerte legal de las elecciones de 2018… por eso “el toma y daca” entre la Corte y el Senado; entre los poderes Legislativo y Judicial”.

Hoy, casi 2 años después, los hechos nos dan la razón. En medio de la escandalera general, de la crítica y de acusaciones sin fundamento en todos los frentes, el Tribunal Electoral subió a la boleta presidencial a Jaime Rodríguez Calderón, un tramposo de “siete suelas”.

¿Pero qué creen? Sí, el mismo Tribunal Federal podría incluir en la misma boleta “al rey de las trampas”, Armando Ríos Piter.

En efecto, por increíble que parezca, el aún precandidato Armando Ríos Piter podría llegar a la boleta presidencial, a pesar de la montaña de trampas que hizo durante la recopilación de apoyos ciudadanos.

¿Y por qué un tramposo de ese calado podría ingresar a una boleta presidencial de por sí manchada por otro tramposo como “El Bronco” y por un pillo como Ricardo Anaya?

Por una razón elemental. Porque si los magistrados del Tribunal Electoral siguen un guion idéntico al que utilizaron para llevar a la boleta a “El Bronco”, esos mismos magistrados tendrán que subir a “El Jaguar”. La zoología electoral, “unos bueyes que ayudan a un bronco y a un jaguar”, dicen en redes.

Pero la gran pregunta está en otro lado. ¿Quién es responsable de lo que parece “una monstruosidad” electoral a los ojos ciudadanos? ¿Quién debe asumir la culpa, el INE o el Trife, por llevar a la boleta a “El Bronco” y de abrir la posibilidad de que “El Jaguar” también sea premiado, a pesar de las trampas?

Cuando se consulta al INE, los consejeros del árbitro electoral acusan a los magistrados del Tribunal y dicen que no tomaron en cuenta las trampas cometidas por los candidatos independientes.

Sin embargo, los magistrados del Tribunal dicen que los verdaderos responsables son los consejeros del INE, quienes incluso tratan de meter la mano en las decisiones del colegiado conocido como Trife.

¿A quién le asiste la razón?

Una primera aproximación sobre lo ocurrido muestra que el Tribunal Electoral se limitó a verificar si el candidato motejado como “El Bronco”, contaba o no con el número de apoyos para alcanzar el umbral que exige la ley.

En cambio, le correspondía al INE, y no al Tribunal, valorar la calidad y legalidad de los apoyos recibidos por “El Bronco”. Y es que el INE es la única instancia capaz de demostrar la validez y/o la nulidad de los apoyos, en tanto que la responsabilidad del Tribunal era valorar y calificar, como ya se dijo, si los candidatos reunían el número de apoyos estipulados por la ley.

Sólo el INE en tanto instancia responsable de todo el procedimiento para la recolección de firmas podía acreditar si los respaldos ciudadanos eran legales, legítimos y podían ser validados o si habían sido recolectados de manera tramposa, incluso de personas muertas.

Es decir, el INE tenía la responsabilidad “cualitativa” de los apoyos y el Trife la responsabilidad “cuantitativa”.

En una primera aproximación a la crisis, el problema radica en que la aplicación desarrollada por el INE para la captación de los apoyos no habría cumplido con los estándares prometidos.

Por eso preguntamos: ¿quién debe investigar las fallas y deficiencias de la aplicación y, en su caso, quién debe ser sancionado?

Y es que la aplicación debió rechazar los apoyos ilegales desde el momento en que estos fueron incluidos en el sistema, mediante la propia aplicación. Y como falló la aplicación y como el INE se habría negado a reconocer esa falla, mudó la culpa al Trife.

En el caso del Tribunal –institución determinante para la certeza del proceso electoral–, el resolutivo que convirtió en candidato presidencial a Jaime Rodríguez Calderón –y que podría incluir a Armando Ríos Piter– se haría apegado –acaso de manera rigorista– a la aplicación del debido proceso, la seguridad jurídica, la certeza, el derecho a ser votado y los derechos ciudadanos a contar con más alternativas electorales a las que ofrecen los partidos políticos.

¡Sin duda, alguien falló! ¿Quién? ¿Se debe ir el que falló antes de la elección presidencial? Al tiempo.
18 Abril 2018 04:00:00
AMLO ya es ‘el mayor peligro para México’
Durante años aquí documentamos que el más influyente líder social de las décadas recientes, Andrés Manuel López Obrador, sigue siendo el mismo “peligro para México” que en el año 2000, cuando llegó de manera ilegal al Gobierno del DF.

Documentamos el andamiaje para construir a un líder social de diseño –en el que participó el Diario La Jornada–, y documentamos la farsa de la toma de pozos petroleros, la negociación con Carlos Salinas –que le dio 9 mil millones de pesos a AMLO–, el pacto con Ernesto Zedillo, a cuyo Gobierno apoyó a cambio de la candidatura ilegal a la capital.

Documentamos el parricidio político cometido por AMLO contra su padre, Cuauhtémoc Cárdenas –en el año 2001–, la traición a Rosario Robles, al PRD, a “Los Chuchos”, a Miguel
Macera…

Documentamos de manera contundente la construcción de Morena en el estado de Guerrero, a partir de dinero negro –del crimen organizado–, a cambio de candidaturas como la de José Luis Abarca, implicado en el crimen de los 43.

Pero no sólo documentamos una montaña de mentiras de Obrador, sino un diccionario en donde –por ejemplo– la derrota significa “fraude”, la democracia es sinónimo de “dedazo” y pensar distinto significa “pertenecer a la mafia del poder”.

Durante muchos años muchos dijeron que la crítica a Obrador era exagerada, que no era para tanto y que, en el fondo “Andrés es un pan”. Conocimos a AMLO en la jornada y fuimos testigos de su vena dictatorial, autoritaria y nada democrática; de su mesianismo y su ambición de poder, sin límite.

Desde entonces abundan insultos y ofensas por cuestionar a un falso demócrata y la impostura de un falso redentor.

Pero a 70 días de la elección presidencial más importante en muchas décadas, son más los que coinciden en que hoy, López Obrador ya no es un peligro, sino “el mayor peligro” para México.

Así lo expuso Carlos Slim al defender el NAICM. Y es que el poderoso presidente del Grupo Carso y mayor inversionista en esa obra, dijo que sería un grave retroceso echar abajo el nuevo aeropuerto

Explicó: “En mi vida he visto un proyecto que pueda tener tanto impacto económico en una área como la del NAICM. Es un gran detonador, sólo comparable con el Canal de Panamá… Lo que se necesita en México es inversión y más inversión, porque si no hay inversión hay estancamiento y menos empleo”, dijo Slim.

La inédita presencia de Slim ante los medios coincidió con la aparición de una tira cómica promovida por López Obrador en la que engaña al argumentar “porque no debe aterrizar el nuevo aeropuerto”.

Horas después de la defensa pública de Slim del nuevo aeropuerto, el Consejo Coordinador Empresarial difundió un cómic animado en el que advierte: “hay quienes piensan que es posible transformar un país con esto… (al tiempo que un mago muestra su varita mágica)”.

El mensaje del CCE –cúpula de los mayores empresarios del país– insiste: “hay quienes piensan que con un hechizo las cosas pueden ser diferentes, que se puede aparecer (un montón de billetes) o desaparecer (corrupción desempleo y pobreza) de la noche a la mañana, como si un mejor futuro dependiera de una varita mágica… Dejemos la magia para los cuentos. Un país se construye con el trabajo de todos”.

Los reproches de Slim y del CCE contra las ocurrencias de AMLO, se sumaron a un severo llamado de atención que días antes formuló la Conferencia del Episcopado Mexicano, luego de la invitación que hicieron los jerarcas católicos a los candidatos presidenciales.

Dijo la CEM: “Invitamos a los partidos políticos, a los candidatos independientes y a toda la ciudadanía a sumar esfuerzos para que prevalezca la propuesta y el compromiso por la transparencia, la legalidad, la honradez, la equidad, el diálogo y la verdad; a evitar la mentira, el fraude, la coacción, la simulación, la violencia y el engaño a los pobres, con dádivas pasajeras”.

Los católicos mexicanos, igual que los grandes empresarios, también cuestionaron las soluciones mágicas y las mentiras de candidatos presidenciales, como AMLO. Es decir, coin-cidieron que hoy, más que nunca, Obrador es “el mayor peligro para méxico”.

Además de que todos los candidatos parecen competir por el “premio del Pinocho 2018”, con propuestas como regalar dinero, incrementar el salario por decreto, regalar becas a diestra y siniestra, eliminar los exámenes en universidades públicas, homologar salarios entre México, Canadá y Estados Unidos, invitar al Papa a resolver la crisis de seguridad, conseguir un crecimiento del 5% del PIB, reducir el IVA y el ISR y perdonar a narcotraficantes, criminales, secuestradores y matarifes.

AMLO ya no es “un peligro”, sino “el mayor peligro para México”

Al tiempo.
17 Abril 2018 04:00:00
¡Manual del votante idiota!
No había ocurrido en otras elecciones. Hoy los votantes mexicanos acudirán a las urnas con los sentidos alterados por exitosas campañas de odio y violencia en redes, las que, al final, parecen haber creado mutantes con los ojos en la nuca y las neuronas en las tripas.

Mutantes atrapados en las redes en donde suelen ver el mundo al revés. ¿Lo dudan? ¡Va el manual del votante mutante, o votante idiota!

1.- El votante idiota es un furioso antipriista que pregona que nunca sufragará por el tricolor, pero que –en el mundo al revés de las redes–, propone votar por Morena, copia de lo peor del viejo PRI, ya que en sus filas tiene joyas como Manuel Bartlett, Napoleón Gómez Urrutia, Elba Esther Gordillo…

2.- El votante idiota dice que AMLO es el candidato antisistema, pero cierra los ojos a una grave contradicción: por décadas, AMLO ha vivido del sistema, del dinero público, sin trabajar, junto a toda su prole.

3.- El votante idiota aplaude cuando AMLO se compara con Juárez, pero guarda silencio cuando Obrador promete traer al Papa para que atienda la violencia y la inseguridad; un grosero antijuarismo.

4.- El votante idiota hace mofa del dominio limitado del inglés por parte del presidente Peña Nieto, pero no quiere ver que López Obrador con dificultades habla español.

5.- El votante idiota hace mofa de que Peña Nieto no supo el nombre de tres libros que haya leído, pero enmudecen cuando sabe que AMLO tardó casi dos décadas en obtener un título universitario.

6.- Los votantes idiotas se quejan de la violencia y el crimen, pero son los mayores consumidores de “churros” de mota, “líneas” de coca y del “pinchazo” de meta.

7.- El votante idiota censura que los gobiernos de Calderón y Peña combatieron al crimen con la fuerza del Estado –Marina y Defensa- , pero aplauden que AMLO prometa perdonar a los criminales, a los barones de la droga, traficantes de personas, tratantes de blancas, secuestradores y matarifes.

8.- El votante idiota aplaude, también en este caso, el juarismo de AMLO, pero no quiere ver y menos entender, que cuando un obispo negocia con el crimen organizado está cometiendo un delito, delito que aplaude López Obrador.

9.- El votante idiota aplaude la chabacana mentira de quitar la pensión a expresidentes, pero se queda callado sobre la escandalosa pensión con la que todos los mexicanos mantenemos a la familia de AMLO, a través de Morena.

10.- El votante idiota comparte la promesa de AMLO de “combatir la violencia con abrazos, no con balazos”, pero nada dicen de la violencia y el odio desatados por la CNTE; callan el escándalo de los 80 candidatos a puestos de elección popular asesinados desde que arrancó el proceso electoral.

11.- El votante idiota festeja hasta el delirio el video en donde “Amlovich” dice estar esperando a “los rusos”, pero se quedan callados cuando Mark Zuckerberg, dueño de Facebook, reconoce ante el Congreso de Estados Unidos que los rusos ya penetraron la elección mexicana, a través de Facebook.

12.- El votante idiota aplaude la promesa de AMLO de mandar al IMSS y al ISSSTE a todos los servidores públicos –¡para que vean lo que se siente!–, pero aplauden que AMLO se atienda en uno de los hospitales privados más costosos.

13.- El votante idiota comparte la expresión de fastidio de su líder cuando dice “ya chole con Venezuela”, pero cierran ojos, oídos y “entendederas” ante las evidencias lapidarias del vínculo que tiene toda la claque lopista con la Venezuela dictatorial de Nicolás Maduro.

14.- El votante idiota condena la ineficacia del Gobierno federal en el combate al crimen organizado y la violencia, pero guarda silencio cuando el portal anónimo “Pejelicks” revela pruebas sobre vínculos familiares de AMLO con el narcotráfico.

15.- El votante idiota se queja de la corrupción de los malos gobiernos del PRI, pero cierra los ojos ante la corrupción y el deplorable gobierno de AMLO en el entonces Distrito Federal.

16.- El votante idiota critica, con toda razón, las corruptelas de gobiernos del PRI como César y Javier Duarte, entre otros, pero cerró los ojos ante las raterías de René Bejarano, Gustavo Ponce, Carlos Imaz y del mítico “Nico”, el chofer de AMLO, que es un feliz potentado gracias al dinero público.

17.- Con toda razón, el votante idiota desprecia todo lo que está emparentado con el PRI, pero cierra ojos y oídos a una verdad lapidaria; Margarita Zavala y José Antonio Meade son los únicos candidatos que no han militado en el PRI.

¿Algún día abrirán los ojos los votantes idiotas? Los cachorros abren los ojos a los 30 días de nacidos. ¡Muchos ciudadanos nunca los abren!

Al tiempo.
16 Abril 2018 04:06:00
CNTE-AMLO: ¡represión, venganza y odio!
En efecto, no es novedad que los violentos –que no maestros–, de la CNTE utilicen el lenguaje de la violencia, la venganza y el odio, para expresar su estado de ánimo.

Lo han hecho durante décadas, en las que han impuesto el terror en las regiones que mantuvieron bajo su control, al tiempo que han llevado a la ruina la educación de millones de niños.

Incluso lo hicieron mediante métodos de violencia extrema cuando se opusieron a la reforma educativa –aprobada por todos los partidos menos por Morena–, porque significaba el fin de su cacicazgo y una de las mayores derrotas a la mafia en que se convirtieron la CNTE en estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán y la Ciudad de
México.

Por eso, las gemelas de violencia y represión en que hoy se han convertido la alianza CNTE-Morena, reaccionaron con el único lenguaje que conocen, el de la agresión contra el único candidato que ha prometido llevar hasta sus últimas consecuencias la reforma educativa.

Y es que, como saben, el pasado sábado un turba de violentos de la CNTE se lanzó contra los asistentes a un mitin de la alianza PRI-PVEM-Panal, a los que atacaron con piedras y palos.

¿Y cuál fue la razón de la agresión?

Precisamente que el candidato José Antonio Meade es el único que ha prometido que, de ganar la elección presidencial, continuará con la reforma educativa, en tanto que el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador pregona a lo largo y ancho del país que tirará la reforma educativa.

¿Y eso qué significa?

Elemental, que de continuar la reforma educativa, tarde o temprano se acabará la mafia conocida como CNTE. En cambio, de ganar la elección el aliado de los mafiosos de la CNTE, el candidato de Morena, la reforma educativa será revertida y la mafia magisterial habrá triunfado.

Y, por increíble que parezca y por insensato que resulte, son muchos los ciudadanos que parecen estar dispuestos a votar por esa demencial regresión.

Sin embargo, lo grave del asunto no es que la CNTE recurra a la violencia que siempre ha utilizado como método de “lucha”. No, la tragedia es el mensaje de violencia política que el grupo magisterial manda a a todo el proceso electoral –por un lado–, y –por el otro lado–, sobre la represión que imperaría en un eventual gobierno de Morena.

En el primer caso, queda claro que la CNTE se suma a la clase de los grupos criminales que han convertido el proceso electoral en rehén de la peor violencia de la historia electoral mexicana, con casi 80 candidatos asesinados desde que arrancó la contienda electoral.

Y es que, como todos saben, las bandas criminales han recurrido al crimen como modelo de expresión –para mandar sus mensajes de terror–, en una lucha en la que tratan de apoderarse de municipios y espacios en los congresos locales.

A su vez, la CNTE utiliza el lenguaje de las piedras, los palos y el insulto verbal, para romper las concentraciones de sus adversarios. Es decir, recurren al lenguaje de la represión, la venganza y el odio, métodos que desde siempre ha utilizado el dueño de Morena, el candidato López Obrador.

Pero el segundo mensaje es aún más temerario. ¿Por qué?

Porque si bien la CNTE es portadora del mensaje de venganza, represión y odio contra los adversarios electorales, también podría ser –de ganar el candidato de Morena–, mensajero de que viene un gobierno represor, al mejor estilo de Díaz Ordaz, Luis Echeverría y López Portillo.

En pocas palabras, que un eventual Gobierno federal de Morena podría recurrir a los métodos de la venganza, la represión y el odio que siempre ha empleado el gremio
magisterial.

Y se sienten tan seguros de la victoria electoral que los violentos de la CNTE ya no guardan las formas y no les importa exhibir sus objetivos en plena campaña presidencial.

¿Y por qué recurren a la violencia la represión y el odio a ojos y oídos de todos, en plena campaña presidencial?

Porque se saben respaldados y solapados por su principal aliado, el candidato presidencial de Morena, que no sólo no condenó la agresión sino que igual que en la histórica marcha contra la violencia en su gobierno en el DF, se burló del agredido y solapó a los agresores.

Luego de la mayor movilizacion social que se ha producido contra la violencia, AMLO llamó “pirrurris” a los manifestantes. Hoy copió el mote que aquí endilgamos en su momento al “#Yosoy132” y llamó “ternurita” al candidato Meade.

Pero la agresión tampoco fue condenada por el resto de candidatos presidenciales, tampoco por el INE y no la condenaron la mayoría de intelectuales y opinadores y menos las llamadas izquierdas o las derechas dizque democráticas.

Frente a esa impunidad generalizada, la CNTE vuelve por sus fueros; los fueros de los impunes.

Al tiempo.
15 Abril 2018 04:08:00
¡El papa Francisco a la PGR!
En las campañas presidenciales es tal la competencia de disparates y mentiras que, incluso, la Conferencia del Episcopado –cabeza de los católicos mexicanos–, llamó a los candidatos de todos los partidos a no mentir con paraísos que no cumplirán.

En un comunicado, la CEM dijo: “Invitamos a los partidos políticos, a los candidatos independientes y toda la ciudadanía a sumar esfuerzos para que prevalezca la propuesta y el compromiso por la transparencia, la legalidad, la honradez, la equidad, el diálogo y la verdad, y evitar la mentira, el fraude, la coacción, la simulación, la violencia y el engaño a los pobres con dádivas pasajeras”.

Y es que las coaliciones de izquierdas y derechas –que postulan a AMLO y a Anaya–, parecen competir para saber quién se lleva el título de “Pinocho 2018”.

Al mismo tiempo, en la sublimación del engaño y la estupidez, el candidato López Obrador prometió que, si él gana, traerá a México al papa Francisco, ya que –según dijo–, es tiempo de poner alto a la inseguridad. ¿Qué tiene que ver el ministro de Roma con la violencia y la inseguridad en México?

La tontería desató una madriza en redes porque muchos entienden que Obrador parece dispuesto a darle al Papa la titularidad de la PGR o –por lo menos–, de la Secretaría de Seguridad Pública Federal.

Y es que el mismo candidato había dicho –en consonancia con la “visionaria” invitación del papa Francisco a México–, que en su hipotético gobierno la violencia y el crimen “se van a combatir con abrazos, en lugar de balazos”.

¿Y eso qué significa?

Según la lógica “chabacana” y engañabobos de AMLO, el papa Francisco encabezaría la lucha contra la violencia y el crimen en México, teniendo como colaboradores al locuaz padre Solalinde y al descocado obispo de Chilapa-Chilpancingo, con quienes llevaría a cabo una cruzada paras perdonar a jefes narcos, criminales de la venta de droga, lenones que controlan la trata y el tráfico de personas.

Y, claro, la “purga” de feroces criminales mediante el “abrazo” y no a través de la justicia, incluiría a secuestradores, violadores y matarifes a quienes AMLO pediría perdón –luego de cursos intensivos de amor–, para que en lugar de balas, los criminales sean reducidos a ciudadanos amorosos.

¡Chingados… por qué a nadie se le había ocurrido!

¡Idiotas gobernantes que por más de 2 mil años no entendieron que guerra y maldad no se combaten con balazos, sino con abrazos!

¿Y si en lugar de votar “AMLO presidente”, lo votan como Papa?

Al tiempo.
13 Abril 2018 04:00:00
¡Un pillo y un tramposo manchan la boleta!
No sabemos si por pudor, por vergüenza, por omisión o, de plano, por complicidad, pocos críticos del proceso electoral han reparado en que la boleta presidencial está manchada.

¿Manchada? Sí, la han manchado un pillo y un tramposo; Jaime Rodríguez Calderón, candidato independiente y gobernador de Nuevo León con licencia, además de Ricardo Anaya, candidato del Frente PAN, PRD y MC, señalado por lavado de dinero, considerado delito grave.

Lo simpático del tema es que buena parte de los “intelectuales”, críticos y opinantes que hoy defienden “a capa y espada” a Ricardo Anaya –y que gestaron su proyecto–, son los mismos inventores de la “botarga” electoral motejada como “El Bronco”, quien ganó el Gobierno de Nuevo León con el cuento del “independiente limpio, puro y preclaro”.

En pocas palabras, muchos callan sobre la boleta presidencial manchada porque son parte de los inventos electorales mencionados –dizque lejanos de la corrupción endémica del viejo PRI–, a pesar de que en la práctica “El Bronco” y Anaya resultaron peor de tramposos y corruptos que el PRI al que pretenden sustituir.

En realidad son juez y parte; inventores del tramposo “Bronco”, que fue no sólo un fracaso en Nuevo León sino un costal de mañas de lo peor del PRI, y promotores de la corrupta campaña de Ricardo Anaya, construida a partir de la peor práctica de la clase política; “los moches” y el presunto lavado de dinero.

Pero el asunto se vuelve aún más escandaloso si hacemos una comparación elemental.

¿Imaginan la escandalera, la paliza y hasta “la madriza” que se habría llevado el candidato José Antonio Meade, si “los moches” y el lavado de dinero hubiesen sido cometidos en su desempeño como servidor público? Sin duda la escandalera ya lo habría sacado de la contienda presidencial.

Pero como las pillerías las cometió Ricardo Anaya, el invento de buena parte de intelectuales y opinantes, prefieren que el tiempo se lleve de la memoria de los votantes el cochinero. Doble moral.

¿Imaginan la escandalera si el candidato José Antonio Meade hubiese cometido las trampas detectadas al candidato presidencial motejado como “El Bronco”? ¿Cierto o no que la paliza habría sido descomunal?

Sin embargo, hoy son muy pocos los que cuestionan las trampas, las mentiras y los engaños de “El Bronco”. Pareciera que están de acuerdo en premiar la trampa, antes que sancionar al tramposo. Doble moral.

Y si dudan del tamaño de las trampas de Jaime Rodríguez Calderón, el propio INE ofreció el detalle del cochinero, que incluye todo tipo de transas y engaños, en especial el uso de dinero público del Gobierno de Nuevo León.

Peor aún, en el caso de Ricardo Anaya, crecen las voces que suponen o imaginan una perversa confabulación por parte del Gobierno federal contra el “indefenso candidato” del PAN, PRD y MC; ejemplo de todas las virtudes de un político juvenil. Ejemplo de “el que no transa no avanza”.

Olvidan, por ejemplo, que la primicia sobre las transas de Anaya la dimos a conocer en este espacio, en tres entregas –31 de octubre, 29 de noviembre y 7 de diciembre, de 2016–, y que desde entonces la PGR inició las averiguaciones respectivas sobre el presunto lavado de dinero.

Pero hay más, también olvidan que la primicia de los detalles de “los moches”, orquestados por Anaya desde el CEN del PAN, también la dimos aquí, en el Itinerario Político del 7 de noviembre de 2016.

Tampoco ahí termina el escándalo. Si aún lo dudan, durante los debates entre Ricardo Anaya y Javier Corral por la presidencia del partido, el hoy Gobernador de Chihuahua dijo lo siguiente:

“Puede alguien hablar de anticorrupción, cuando ha utilizado recurso públicos de la Cámara de Diputados para promover su candidatura al partido incluso de manera anticipada. He dicho que el diputado Anaya utilizó recurso de la Cámara de Diputados, tengo testimonios notariales y varias tablets que repartieron durante el mes de abril y mayo, incluso con los softwares, los instructivos, los videos y las dos aplicaciones para detectar simpatizantes para su candidatura”

¿No es Ricardo Anaya “el rey de los moches”? Hoy Javier Corral es Gobernador de Chihuahua, ya olvidó que tenía pruebas notariales de “los moches” de Anaya y, contrario a la honestidad que dicen defender en el PAN, Javier Corral es aliado político de Anaya, el mismo al que llamó corrupto meses antes.

¿Quién puede defender las corruptelas de Ricardo Anaya y de Jaime Rodríguez, “El Bronco”? ¿Eso son los que dicen ser alternativa a las transas y raterías del PRI?

¿No será que asistimos a la feria del cinismo, el doble rostro y la doble moral?

Al tiempo.
11 Abril 2018 04:00:00
‘El Bronco’: ¡se los dije!
Con el título de ¿Perdón a los Tramposos?, el 5 de abril adelantamos la posibilidad de que el Tribunal Federal Electoral perdonara a los tramposos “candidatos independientes” y los metiera a la boleta presidencial. El perdón estaba “cantado” no porque los independientes sean blancas palomas o políticos honestos víctimas de una fea persecución, sino que era previsible porque entre los magistrados sigue viva una tara burocrática –que confronta al INE y al Tribunal–, en donde los segundos no están dispuestos a avalar –sin chistar–, lo dictaminado por los primeros. Lo cierto es que Jaime Rodríguez Calderón y Armando Ríos Piter están lejos de la honestidad valiente. En realidad son parte de la peor escoria de la clase política –que salta de partido en partido– que terminó por escudarse en esa baratija llamada “independientes”, en medio del lodazal.

Hoy, una “pandilla” –así motejados en redes– de cuatro magistrados del Tribunal avalaron que Jaime Rodríguez Calderón aparezca en la boleta como candidato presidencial, a pesar de sus probadas trampas. Pero no es todo, iniciada la fiesta de los tramposos, Armando Ríos Piter está listo para recibir su premio como el mayor tramposo. En la entrega de ese 5 de abril exploramos el efecto de una exoneración de los tramposos, a partir del recurso narrativo de la pregunta. Y formulamos las siguientes interrogantes.

“¿Qué pensarían los ciudadanos de a pie, si el Tribunal Federal Electoral, en una decisión por demás polémica, determina que los tramposos dizque independientes deben ser incluidos en la boleta presidencial?

“¿Qué pensarían si, a pesar de que el INE probó que Jaime Rodríguez Calderón y Armando Ríos Piter cometieron toda clase de trampas, el Tribunal se hace de la vista gorda y por una decisión política perdona el cochinero y el engaño a ciudadanos y electores?

“¿Qué credibilidad podrían tener el INE y el Tribunal Federal Electoral luego que el instituto sacó la tarjeta roja a los tramposos y el tribunal los perdona y hasta los mete de nuevo a la canchas?

“¿Qué confianza tendrían los ciudadanos en la boleta presidencial y en la elección toda, si junto con los cuatro candidatos inscritos de manera legítima –Margarita Zavala, AMLO, Meade y Anaya–, el Tribunal Federal Electoral se empeñara en subir a ‘El Bronco’ y a ‘El Jaguar’?

“¿Quién podría confiar en los consejeros del INE y en los magistrados del Tribunal Electoral Federal, si históricamente han confrontado decisiones, hasta producir verdaderas aberraciones jurídicas y electorales?

“¿Qué confianza tendríamos los ciudadanos en los árbitros electorales si, al final de cuentas, se confirma que las trampas no son castigadas, que los tramposos son premiados y metidos a la boleta electoral por razones políticas?

“¿Qué pensarían los ciudadanos si gracias al Tribunal Electoral se confirma que la ley tiene precio y que los tramposos como ‘El Bronco’ y ‘El Jaguar’ le llegaron al precio a los magistrados del Tribunal Electoral?

“¿Quién puede creer en los argumentos de ‘El Bronco’ y de ‘El Jaguar’ para exigir ser perdonados, cuando conocían a la perfección las reglas del juego y, aun así, trataron de engañar al árbitro y, sobre todo, intentaron meterse a la boleta de manera tramposa?”.

Hoy todas las dudas se han disipado. Los cuatro magistrados irresponsables dieron un golpe mortal al proceso electoral federal; acabaron con la escasa credibilidad en el árbitro y el Tribunal. Destruyeron, en general, la confianza en las instituciones y regalaron un poderoso misil a los candidatos bribones y nada demócratas que compiten y que en cualquier momento pueden invocar el fraude.

¿Qué necesidad y qué necedad de destruir la fragilidad del proceso electoral mexicano? ¿A cambio de qué? Hoy tampoco nadie cree en los conejeros del INE y menos en los magistrados del TEFPJ. Eso sí, nos dejaron en la boleta a otro imbécil sólo recordado por tonterías como las siguientes. Un candidato presidencial que ilustra con melones la atención del cáncer de mama; que reprocha los requisitos electorales porque “Tengo que decirle al INE todo lo que no le digo a mi vieja”; que compara a su caballo “con mi vieja, que come más que mi caballo”; que rechaza las desapariciones forzadas porque “lo cierto es que las muchachas se van con el novio” y que niega el problema del embarazo adolescente “porque a las niñas gordas nadie las quiere”.

El tamaño de los magistrados electorales es del tamaño de sus decisiones y del tamaño de las estupideces que pregonan candidatos como “El Bronco”.

¿Y los ciudadanos? ¡Esos valen madre, que siga la fiesta de la sociedad de idiotas! Al tiempo.
10 Abril 2018 04:00:00
Corral y Anaya; ¡el teatro cae!
Son muchos los que defienden ciegamente la supuesta honestidad de Ricardo Anaya. Se niegan a ver no sólo un severo problema de mitomanía del candidato presidencial, sino su culto “a la transa” con dinero público.

Tampoco ven que antes de que la PGR investigara a Anaya –por lavado de dinero y desvío de recursos públicos–, las “transas” del queretano fueron denunciadas de manera pública por uno de los suyos: Javier Corral.

Y si dudan, las pruebas las exhibe el portal
http://www.laotraopinion.mx, en donde Javier Corral acusa a Ricardo Anaya de las peores pillerías por las que un panista de prosapia ha acusado a otro.

Hoy, los dos panistas, uno como gobernador de Chihuahua y el otro como candidato presidencial, olvidaron sus mutuas acusaciones, las pillerías que los enfrentaron, limaron asperezas y hasta se placean como comparsas del mismo proyecto; el Frente PAN, PRD y MC.

Lo curioso es que el Gobierno del frentista Javier Corral, en Chihuahua, es hoy un avance del Gobierno que propone Ricardo Anaya, a nivel federal.

¿Lo dudan?

Vamos por partes.

1.- Cuando Javier Corral y Ricardo Anaya se enfrentaron por la dirigencia del PAN, el primero exhibió con santo y seña lo que luego fue motivo del escándalo de corrupción de Anaya; “los moches” para financiar la candidatura presidencial de Anaya.

2.- Es decir, un aspirante a la dirigencia del PAN fue exhibido como responsable de las peores trapacerías del viejo PRI, pero cometidas dentro de la presidencia del PAN.

3.- Corral dijo, entre otras cosas: “He dicho que el diputado Anaya utilizó recurso de la Cámara de Diputados, tengo testimonios notariales y varias tablets que repartieron durante el mes de abril y mayo, incluso con los softwares, los instructivos, los videos y las dos aplicaciones para detectar simpatizantes para su candidatura”. Todo, antes de que la PGR iniciara la indagatoria por lavado de dinero de Ricardo Anaya.

4.- Luego de esa acusación pública, Corral y Anaya limaron asperezas a cambio de que el primero fuera candidato al Gobierno de Chihuahua –con todo el apoyo del PAN, PRD y MC–, mientras el segundo se quedó como jefe nacional del PAN y con el dinero de “los moches” que denunció Corral –y que documentamos aquí a plenitud– compró la candidatura presidencial.

5.- Javier Corral llegó al Gobierno de Chihuahua con una campaña cuya consigna fue combatir la corrupción de César Duarte. Sin embargo, lo primero que hizo fue designar a un “fiscal a modo” –fiscal carnal–, y promovió la llamada “ley Corral”, que no fue más que someter a su antojo al Poder Judicial estatal.

6.- Mediante las peores corruptelas que se recuerden en Chihuahua, Corral logra el control absoluto de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Para ello compró y chantajeó a buena parte de los diputados locales, mientras que lanzó una campaña contra medios de comunicación locales, a los que retiró todo patrocinio. En pocas palabras, hizo todo lo que criticó como opositor.

7.- Al mejor estilo de los dictadores Fidel Castro y Hugo Chávez, persiguió a los periodistas críticos y estableció su prensa domesticada. Incluso llegó a decir que el asesinato de la periodista Miroslava Breach era una lección para la prensa local.

8.- Ya convertido en todo un “rey” de Chihuahua, inició la persecución de políticos de alto registro del PRI y abrió una batalla frontal contra el gobierno de Peña Nieto.

9.- Sin embargo, mientas Corral soportó todo su activismo en el circo mediático, en el engaño, la mentira y la difamación del propio Ejecutivo federal, el engranaje institucional hizo lo suyo. Quedó al descubierto que Corral impuso un “fiscal” a modo, en tanto que el Consejo de la Judicatura federal no sólo declaró inconstitucional la “ley Corral”, sino que ordenó la destitución del presidente del Tribunal de Chihuahua, impuesto por Corral, a modo.

10.- Además, el máximo tribunal ordenó al Poder Legislativo de Chihuahua restablecer la legalidad en el Poder Judicial del estado, al tiempo que el Ejecutivo federal, a través de la Secretaría de Gobernación, declaró como “falsas” las acusaciones del gobernador Corral, quien culpó a Peña Nieto de someter al Poder Judicial federal dizque para dañar al Gobierno de Chihuahua. De locos los delirios de un gobernador locuaz.

Es decir, un autócrata llamado Javier Corral, aliado de un mitómano como Ricardo Anaya, hicieron en el PAN y en el Gobierno de Chihuahua todo aquello que han cuestionado en el viejo PRI; saquearon dinero público y violaron la división de poderes, para conseguir impunidad total. Pero se cayó el teatro. Las instituciones que quieren destruir aún funcionan. Al tiempo.
09 Abril 2018 04:00:00
Candidatos: ¿y la salud física y mental?
Ante la cercanía de la elección abundan los ciudadanos preocupados por la honestidad, transparencia y las posibles pillerías de los aspirantes que veremos en la boleta presidencial.

Por eso, el candidato José Antonio Meade subió el listón de la honestidad con el 7de7; reto impensable e imposible de cumplir por Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador quienes, por eso, lo desestimaron.

Sin embargo, en la contienda gravitan dos variables poco atendidas y nunca respondidas por partidos y candidatos: la salud física y mental de los aspirantes presidenciales.

¿Los candidatos están capacitados física y mentalmente para ejercer el poder presidencial? ¿Tienen problemas de salud física? ¿Tienen padecimientos mentales? ¿Son medicados? ¿Qué medicina utilizan? ¿Alguien sabe si tal o cual medicamento altera sus facultades mentales? ¿Qué institución sería responsable de una evaluación de las facultades físicas y mentales de los presidenciables?

¿Se debe atender como alteración mental la recurrencia al engaño y la mentira de algunos presidenciables? ¿La mitomanía es enfermedad mental? ¿Cuántos de los candidatos son mitómanos? ¿Quiénes son? ¿Está capacitado un mitómano para asumir el timón del Poder Ejecutivo?

Las interrogantes se pueden extender al infinito. Pero no existen respuestas. ¿Por qué?

Porque la legislación mexicana no está preparada y menos interesada en atender una potencial bomba de tiempo como la salud física o mental de un candidato y luego presidente.

Pero antes de buscar respuestas, primero debemos atender un conflicto de ética periodística. ¿En el caso de la salud física y mental, periodistas y medios tienen (tenemos) derecho a invadir la vida privada de los aspirantes presidenciables y, en su caso, del Presidente?

La vida privada y el evitar daño a terceros son derechos constitucionales de todo ciudadano. Sin embargo, en el caso de un servidor público –del Presidente–, el interés público prevalece sobre el derecho a la intimidad, sobre todo cuando se trata de una enfermedad que limita, altera o interfiera en la toma de decisiones de un presidente o mandatario.

En rigor, un servidor público es “un bien público”. Por tanto, el potencial daño a ese bien público –por enfermedad–, debe ser publicitado para el conocimiento del ciudadano que, en una democracia representativa como la mexicana –y en el caso del Presidente–, es el mandante del Mandatario.

De esa manera, difundir la enfermedad física o mental de un candidato o, en su caso, del Presidente –así como las implicaciones en su desempeño–, no son un derecho periodístico o mediático, sino una exigencia social.

Es decir, el interés público prevalece sobre el derecho a la privacidad de aquel ciudadano que se desempeña como candidato o presidente.

Así pues, tenemos derecho a preguntar si el infarto que llevó a urgencias de un caro hospital privado a Andrés Manuel López Obrador, repercute o repercutirá en su desempeño como candidato y potencial presidente. Tenemos derecho a saber si toma medicamentos, qué medicamentos y si esos fármacos afectan su equilibrio emocional.

Debemos saber si el vitiligo de José Antonio Meade es un impedimento fìsico o emocional para su desempeño como potencial presidente, o si los medicamentos para combatirlo afectan su desempeño presente y futuro.

En ese caso, la juventud de Ricardo Anaya sería una ventaja. Pero vale preguntar: ¿no tiene una enfermedad oculta? Lo mismo aplicaría para Margarita Zavala, cuya salud física y emocional parecen evidentes.

En todo el mundo –y a lo largo de la historia–, la salud de presidentes, mandatarios, monarcas y dictadores ha sido tratada como “secreto de Estado”. Son populares las enfermedades de Hitler, Stalin, Churchill, Mao… y en América Latina, Fidel Castro, Cristina Fernández de Kirchner, Hugo Chávez, Lula, Daniel Ortega, Juan Manuel Santo…

En Estados Unidos, especialistas recomendaron una evaluación psiquiátrica a Donald Trump, luego de su disparatado comportamiento. En Ecuador, hace años, fue destituido de su cargo “el loco”, como motejaban los medios a un presidente que, al final fue diagnosticado como incapaz mental para el cargo.

Un reconocido estudio de Jonathan Davidson, de la Duke University Medical Center, revisó la salud mental de los primeros 37 presidentes de Estados Unidos –entre 1776 y 1974–, y concluyó que la mitad enfrentó una deficiencia mental.

Por ejemplo, a Roosevelt y Jefferson se les diagnosticó “ansiedad y desorden bipolar”, en tanto que eran depresivos compulsivos Lincoln, Pierce y Quincy Adams.

¿Cuál es el estado físico y mental de los candidatos mexicanos? ¿Pueden con el cargo?

Al tiempo.
08 Abril 2018 04:08:00
¡La sabiduría de los idiotas!
De tanto en tanto, sea en medios tradicionales, a través de redes o digitales, abundan los ciudadanos que de “su ronco pecho” asumen el papel de expertos, a pesar de que nada saben de lo que hablan.

El mejor ejemplo lo vimos el fin de semana, luego que Donald Trump militarizó la frontera entre México y Estados Unidos.

Ante la amenaza, en redes se produjo una andanada contra el Gobierno mexicano, al que los repentinos sabios de la diplomacia casi exigen declarar la guerra. Luego vino el puntual y potente pronunciamiento del presidente Peña Nieto que, curiosidades mediáticas, sublimó la fiesta de la sabiduría de los idiotas.

En todos los medios –en redes y digitales–, menudearon voces de dizque expertos que “por el vuelo de la mosca” apalearon al Mandatario mexicano, a pesar de que su mensaje estará en la historia de la dignidad diplomática con el vecino del norte, según verdaderos expertos.

¡Que si se equivocó Peña, que si fue un mensaje tardío, que si es de “dientes para afuera”, que…! No hubo chile ni acomodo en la idiotez de los sabios.

Pero en donde la sabiduría de “atarbucks” sublimó la estupidez –debido a la polarización electoral–, fue durante el debate por el nuevo aeropuerto.

De risa loca que en Twitter, Facebook y en medios, todos eran expertos en aeronáutica, geología, vientos, en climatología y hasta salieron los sabios en la ingeniería financiera de un aeropuerto.

La feria de la estupidez que antaño no cruzaba las fronteras de “la pulcata”, “el putero” y “la cantina” hogaño marca tendencia local, regional o mundial, en esa novedad que son las “benditas redes”.

Bueno, no faltó el idiota que se quejó porque “nunca lo consultaron” porque su afore buscó mejores rendimientos en un negocio redondo como el de la construcción de uno de los más modernos aeropuertos del mundo.

Pero lo más preocupante y verdaderamente grave es que –en mala hora–, “la sabiduría de la estupidez” se apoderó de partidos, políticos y candidatos presidenciales, a un nivel tal que los ciudadanos ya no piensan por sí mismos y tampoco son dueños de su pensamiento.

Hoy, “robots” y “botargas” –motejados como bots–, piensan por millones de mexicanos que, rehenes de esas “botargas”, repiten como idiotas las líneas y los argumentos de un tuit, sin saber si es verdad.

Lo trágico es que los “bots” no existen y tampoco votan.

El ejemplo lo vimos en Costa Rica, en donde el AMLOTico perdió luego de que las encuestas lo daban ganador.

La realidad puede ser traumática y destruir la democracia. Y es que AMLO tiene todo para
perder. Al tiempo.

06 Abril 2018 04:00:00
¡Gracias, Andrés Manuel!
Gracias, Andrés Manuel López Obrador, porque a la par del avance de la campaña presidencial, todos los días nos regala usted un puñado de “perlas” que le confirman a muchos mexicanos por quién no deben votar y por quién sí votarán.

Gracias, porque cuando hace unos días su mano derecha, la señora Yeidckol Polevnsky, pretendió engañar a los ciudadanos con la fotografía de un inexistente mitin en Monterrey –inexistente porque el de la gráfica no correspondía a la pírrica convocatoria del acto que sí se llevó a cabo–, usted y los suyos confirmaron que su partido tiene en el engaño y la mentira su mejor propuesta de gobierno.

Gracias, porque cuando usted regañó a simpatizantes de Morena en un acto en Coahuila y Durango –que reclamaban la imposición de expriistas corruptos convertidos en abanderados de Morena–, usted mismo ratificó que la honestidad, la honorabilidad y las buenas costumbres no son requisitos para pertenecer a Morena. Morena es un “nido de ratas”, le dijeron en pancartas.

Gracias, porque apenas en días pasados de su boca ratificó el odio y la desconfianza que usted tiene por la sociedad civil, la misma sociedad que durante su Gobierno en el DF organizó la más grande y más numerosa movilización social que recuerde la historia mexicana; marcha contra el peor Gobierno que ha tenido la capital del país; el Gobierno que usted encabezó.

Gracias, porque al hacer memoria de la violencia callejera, del secuestro, la extorsión y la deficiente aplicación de la justicia durante su gestión como jefe de Gobierno del DF, muchos capitalinos recuerdan que una cosa es prometer –como usted hoy promete– y otra cosa muy distinta es cumplir. Lo simpático es que aquello que usted promete hoy para todo el país no fue capaz de cumplirlo en el DF.

Gracias, porque si usted desconfía de la sociedad civil, como lo mostró con la multitudinaria “marcha blanca” en protesta de su Gobierno, queda claro que será un fracaso la “valla blanca” que promete organizar contra otra locura, la de Donald Trump, a lo largo de los 300 mil kilómetros de frontera entre los dos países.

Gracias, porque queda claro que no será imposible esa manifestación y porque esa promesa, igual que muchas que pregona todos los días, confirman que lo suyo son las ocurrencias, no las soluciones reales y menos realizables.

Gracias, por el homenaje que le dedicó hace meses a Fidel Castro en un mitin en Colima, en donde elogió sin límite a un dictador criminal que debe muchas vidas y que está lejos del heroísmo que usted pregona.

Y gracias porque con ese elogio sin límite a la dictadura de Castro en Cuba y con su silencio ante la dictadura de Maduro en Venezuela, usted le confirma a muchos mexicanos que lo suyo son las dictaduras.

Gracias, señor Obrador, porque al apoyar la negociación del obispo de Chilapa-Chilpancingo con el crimen organizado, en realidad le confirma a muchos mexicanos que su pretendido juarismo es, en los hechos, “una botarga” retórica; un robo discursivo a la historia.

Gracias porque, sin darse cuenta, señor Obrador, usted apoya todo aquello contra lo que luchó el presidente Juárez; la grosera intromisión de la Iglesia en las responsabilidades del Estado.

Gracias, porque nos ratifica –de viva voz– que usted todos los días manda al diablo a las instituciones, algunas de ellas fundamentales, como el Estado laico.

Gracias porque al perdonar a sicarios, matarifes y varones del narco está avalando el negocio del crimen, el enriquecimiento de bandas criminales a costa de la vida de miles de mexicanos.

Gracias porque al rechazar la protección del Estado Mayor, vuelve a ratificar que a usted no le importan las instituciones y confirma su ignorancia. ¿Por qué? Porque si el Estado Mayor cuida y defiende a un candidato presidencial, está actuando en defensa de una figura institucional, no de una persona. Porque el Estado y sus instrumentos cuidan que un eventual atentado no destruya las instituciones. Gracias por su ignorancia.

Gracias porque al escapar del debate sobre el patrimonio personal y familiar y sobre la revisión histórica de su forma de vida –como lo propone el candidato José Antonio Meade–, confirma usted, señor Obrador, que algo oculta y que su conciencia no está limpia.

Gracias porque en carta enviada a empresarios –y difundida por El Financiero– confirma en privado lo que niega en público: que su proyecto económico es populista, estatista e idéntico al modelo de Luis Echeverría y José López Portillo.

Y gracias porque en sólo 7 días de campaña enseña su real retrato; sepia de cuerpo completo. ¡Siga por ese camino, la Nación se lo agradecerá!

Al tiempo.
04 Abril 2018 04:00:00
¡Sociedad de idiotas!
Sólo una sociedad de idiotas puede dar crédito a la campaña contra la construcción del nuevo aeropuerto, sin cuestionar las raterías de los segundos pisos del Periférico y la gran estafa de la Línea 12 del Metro.

Sólo una sociedad de idiotas puede olvidar que para la construcción de los segundos pisos el entonces jefe de Gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador, nunca licitó dicha obra sino que la entregó por asignación directa a sus amigos, empresarios y mecenas, del Grupo Riobóo.

Sólo una sociedad de idiotas puede olvidar que hoy, a más de una década, nadie sabe y nadie supo el costo de los segundos pisos; nadie conoció el sobrecosto de la obra, las condiciones para su construcción y los detalles.

Sólo una sociedad de idiotas cierra los ojos, los oídos y “las entendederas” sobre la opacidad y la impunidad de un gobernante como AMLO, que por decreto escondió a los ojos ciudadanos todos los detalles de los segundos pisos y que hoy pregona transparencia en “los bueyes del compadre”.

Sólo en una sociedad de idiotas un gobernante y supuesto líder social, como AMLO, decreta la opacidad de una obra como los segundos pisos sin que nadie diga nada, sin que muchos olviden por mucho tiempo la impunidad de ese líder y gobernante, sin que nadie exija la rendición de cuentas que todos exigen a otros gobernantes, políticos y líderes.

Sólo una sociedad de idiotas se traga el cuento de que el de la Casa Blanca de Enrique Peña Nieto es un acto de corrupción mayor al de los opacos y tranzas segundos pisos, a la estafa maestra de la Línea 12 del Metro que, por cierto. mantuvo “huido” a Marcelo Ebrard.

Sólo una sociedad de idiotas puede olvidar que en ese grosero acto de corrupción y de opacidad oficial –conocido como segundos pisos–, la estratega fundamental fue la señora Claudia Sheinbaum, secretaria de Medio Ambiente del DF y a quien AMLO impuso por encima del secretario de Obras, para que manejara a su antojo “el enjuague” del símbolo de la corrupción, que fue el segundo piso.

Sólo una sociedad de idiotas puede tener como puntera en las encuestas de la capital del país -para renovar al jefe de gobierno capitalino–, a una candidata como Claudia Sheinbaum, la responsable de ocultar el fraude de los segundos pisos.

Sólo una sociedad de idiotas aplaude a una candidata como Claudia Sheinbaum, también culpable de la opacidad en una tragedia como el Colegio Rébsamen, a pesar de sus transas en la demarcación de Tlalpan; además de sus antecedentes familiares de “pacas de billetes” en bolsas de súper.

Sólo una sociedad de idiotas puede permanecer callada e inmóvil, ante la monstruosidad de que el candidato Obrador pretende encargar un nuevo aeropuerto, en Santa Lucía, al Grupo Rioboó el mismo grupo empresarial que por asignación –y no por concurso–, realizó los segundos pisos. ¿Imaginan los años que se guardará la infomación de esas obras, que costarán muchas veces más que los segundos pisos?

Sólo una sociedad de idiotas puede quedarse callada ante la insensatez de que Marcelo Ebrard pudiera encabezar el grupo encargado de revisar la transparencia y honestidad de los contratos del nuevo Aeropuerto –por parte de Morena– mientras que nadie rinde cuentas por la llamada estafa maestra de la Línea 12 del Metro; obra emblema del gobierno de Marcelo Ebrard y cuyo costo y fallas la tiene clasificada como una de las grandes obras fallidas en el mundo.

Sólo una sociedad de idiotas, mal informados y amnésicos puede ignorar que en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador –en el extinto DF–, se vivieron los mayores niveles de violencia, de inseguridad desempleo y pérdida del poder adquisitivo.

Sólo una sociedad de idiotas olvida la “marcha blanca” contra la violencia y el secuestro en el gobierno de AMLO en el DF, al tiempo que el jefe de gobierno les llamó “pirrurris”. Ese mismo gobernante miente sobre su fracaso en la hoy CDMX, ante el aplauso de muchos.

Sólo una sociedad de idiotas mira complacida que un candidato presidencial que no ha trabajado en más de una década –igual que toda su prole–, tiene la desvergüenza de acusa de corrupción, opacidad y transas, a diestra y siniestra, mientras él se coloca en calidad de nuevo mesías.

Sólo una sociedad de idiotas se traga el cuento de que el candidato López Obrador regalará becas, universidad, ayudas, bonos, empleo a millones de personas, sin explicar que presupuestalmente, ese populismo colapsará al país.

Sólo una sociedad de idiotas aplaude el perdón a criminales y matarifles, en tanto millones de mexicanos son víctimas de los criminales y de sus negocios millonarios.

¿Somos una sociedad de idiotas?

Al tiempo.
03 Abril 2018 04:00:00
¡La dictadura que viene!
En un video reciente, Andrés Manuel López Obrador dice que alguien pretende asustar a los mexicanos y hacerlos creer que si gana el 1 de julio “México va a ser como Venezuela”.

En respuesta al mensaje de AMLO, en redes y digitales comenzó a circular un video que exhibe, de manera contundente, la forma en que Héctor Díaz Polanco, Yeidckol Polevnsky, René Bejarano y Dolores Padierna –en entre otros “morenistas” del primer círculo–, promueven abiertamente la anexión de México “al exitoso modelo chavista de Venezuela”.

Incluso, en más de una ocasión –en distintas entrevistas–, el propio López Obrador ha dicho que en Venezuela “se vive una democracia real”, no como la democracia mexicana que, según el tabasqueño, es una simulación.

Sin embargo, los hechos demuestran que aún en su calidad de candidato presidencial –y lejos de una eventual victoria –, todo el aparato “lopezobradorista” trabaja en crear las condiciones para dar el primer paso a una dictadura como la venezolana, en México.

¿Y cuál es ese primer paso? Hablamos de un ataque sistemático a las libertades fundamentales; una de ellas la libertad de expresión.

¿Lo dudan? Van las evidencias.

1.- En días pasados Federico Arreola, propietario de la página el Sendero del Peje, dictó “línea” para que el “pejismo” de todo el país entienda quiénes son los periodistas, articulistas, columnistas y opinadores buenos y malos.

Es decir, los periodistas y críticos que según el principal empleado de AMLO deben ser leídos o atacados. ¿No fueron esos los primeros signos de las dictaduras de Castro y Chávez?

2.- En realidad se trata de un vulgar déjàvu de otras elecciones. Y es que basta recordar que en 2006, en los previos a la presidencial de ese año, el propio Arreola acudió a distintos medios para pedir a los dueños de esos medios “la cabeza” de periodistas como Jorge Fernández Menéndez y Ricardo Alemán, entre otros. Hoy la historia se repite.

3.- En el semanario Proceso –hoja parroquial del credo lopista–, los cartonistas fanáticos “del establo” Obrador, Helguera y Hernández, prestaron sus trazos para sembrar odio contra algunos críticos de AMLO. En una viñeta que siembra odio y ataca “la libertad sagrada en democracia” –la libertad de expresión–, los “moneros” dibujan a Pablo Hiriart y a Ricardo Alemán con cuerpo canino, acompañado el trazo con un reproche por criticar a AMLO.

El odio contra el que piensa distinto, que cuestiona, critica y disiente. ¿No fueron esas las primeras señales de la dictadura de Castro y Chávez?

4.- Cualquiera que lo desee puede hacer el siguiente experimento. Busque en redes el video en el que se demuestra que los más cercanos colaboradores de Obrador promueven convertir la democracia mexicana al modelo venezolano. Una vez localizado el video “muévalo” en Facebook o Twitter con la etiqueta o arroba de alguno de los periodistas que Federico Arreola clasificó como nocivos para AMLO.

El resultado es asombroso. Una paliza, seguida de la distorsión o el hackeo del video. Persecusión dictatorial.

5.- Justo el 30 de marzo en el arranque formal en las campañas, un usuario de Facebook exhibió un video en el que denuncia y prueba que bots de AMLO “tiraron” la difusión de un resumen –en video–, del debate de obrador con periodistas de Milenio. “El pecado” del usuario de Facebook fue editar las contradicciones de lo dicho por AMLO a Milenio.

6.- Idéntico mecanismo para inducir ataques masivos en Facebook y Twitter han sido utilizados por “botargas” de Morena para tirar páginas críticas de AMLO, de candidatos de Morena o que exhiben lo delirante de las propuestas presidenciales de Obrador.

7.- Entre las páginas “tiradas” por intolerantes lopezobradoristas que inundan redes y digitales, se localizan algunas afines a la candidatura de Margarita Zavala, además de otras como “Chochos”, “Letra Roja”, “La Otra Opinión”, “Pinche Metro”, “Operaciones Especiales México” y más.

8.- En todos los casos el signo distintivo es la intolerancia a la crítica, al pensamiento diferente, al disenso y, sobre todo, se ataca una libertad fundamental en democracia: la libre expresión.

9.- Los ataques a las libertades básicas por parte de bots de AMLO se cuentan por cientos. Hace horas, el historiador Enrique Krauze movió un tuit contrastando la violencia de los fanáticos de AMLO, con el amor que pregona el candidato presidencial. La respuesta fue demencial.

10.- Lo pueden creer o no, pero el primer paso de toda dictadura es la persecución de los críticos y la cancelación de la libertad de expresión, el odio contra el que cuestiona y piensa distinto, la segregación de “malos” y “buenos” periodistas.

¿Se atreven a decir que no estamos en la antesala de una dictadura?

Al tiempo.
02 Abril 2018 04:00:00
¡‘Chaqueteros sin pudor’!
El más reciente –que no el último–, se llama Jorge Castañeda. Y es que repentinamente, de la noche a la mañana, el excanciller mudó de bando político sin pudor alguno.

Y de severo crítico de Ricardo Anaya –a quien no sólo “pendejeó” sino dijo que era incompetente–, se convirtió en jefe de estrategia del queretano.

¿Cómo es posible que un reputado intelectual, un exservidor público riguroso, analista “chabacano” y político de café, como Castañeda, cambie de bando, de preferido, aliado y hasta de elogiado, de la noche a la mañana, sin más explicación que “me convenció” en una sentada.

El fenómeno, el milagro y hasta el mérito de esa mudanza repentina y convenenciera se llama –en el lenguaje de Cervantes–, “chaqueterismo” y su práctica viene de lejos.

Pero vale preguntar: ¿A quién o a quiénes se le puede adjudicar el adjetivo “chaquetero”? Según la Real Academia, el “chaquetero” es un “acomodaticio”, “adaptable”, “interesado”, “camaleónico” y “oportunista” que “lo mismo dice una cosa que dice otra”.

En el lenguaje cotidiano un “chaquetero” es lo mismo que la popular “chimoltrufia”. Es decir, aquel ciudadano o político que “como dice una cosa, dice otra”. O si se quiere, es el político que “salta de cama en cama”, de partido en partido y de preferencia política en preferencia partidista.

Pero si acudimos al origen del adjetivo basta recordar que “chaquetero” proviene de la reforma protestante del siglo 16, cuando partidarios de cada ideología o postura religiosa eran identificados por el color de la “chaqueta” que portaban.

Y ay de aquel que traicionara su postura religiosa, porque era motejado como “chaquetero”. Es decir, el que mudaba la chaqueta de origen –cambiaba de bando, de ideología o de partido–, era visto como traidor, o “chaquetero”.

Pero en la rupestre política mexicana –plagada de oportunistas como Castañeda– abundan los “chaqueteros”. En todos los partidos pululan los aprendices de brujos que –de tanto en tanto– cambian de ideología, preferencia electoral y cama política en la que retozan.

Y los hay que son campeones del “chaqueterismo”, como Ricardo Monreal, que lleva cinco títulos partidistas; PRI, PRD, PT, MC y Morena, pero también los que saltan de la farándula y el desnudismo a la política –que son los mismo, para efectos prácticos–, como el stripper Sergio Mayer y hasta se dan casos de “periodistas” que, como Lily Téllez, un día despertó con la buena nueva de que todo lo que había criticado en toda su vida era, en realidad, la salvación de su alma. ¡Milagros de la conversión!

Lo cierto, sin embargo, es que pueden existir “chaqueteros” de chile, de mole o de pozole, pero todos tienen un común denominador: un bien dotado olfato para detectar los cambiantes vientos del dinero y del poder. ¿Y qué tiene que ver el olfato?

Casi nada. ¿Se han preguntado por qué un chaquetero o chaquetera cambia de bando, de partido, o credo religioso, como cambiar de calcetines?

Pueden decir misa, como Castañeda –a quien una sentada bastó para ser convencido por Ricardo Anaya–, o pueden intentar engatusar a los ciudadanos –como si los votantes fueran bebés de pecho–, como pretendió hacerlo el inmoral Germán Martínez, pero lo cierto es que sólo existen dos razones para el “chaqueterismo”: dinero y poder.

Sí, el dinero y el poder son el motor del “chaqueterismo”, esa pareja perversa que va de la mano y que suele derrotar la fragilidad de los principios, valores, lealtades, credos y pertenencia política.

¿De verdad, alguien le puede creer a Jorge Castañeda, a Germán Martínez, a Sergio Mayer, Lily Téllez, a Miguel Barbosa… y a decenas de “chaqueteros”, cuando dicen que su cambio repentino tuvo que ver con esa luz divina que un día iluminó las virtudes de Anaya o del mesías de Tabasco?

Está claro que pocos creen y menos confían. ¿Quién puede creer en los dichos, las promesas, arengas, lealtades, y virtudes políticas para el servicio público, de impresentables como Castañeda, como Germán Martínez, como Miguel Barbosa… y como las decenas de “chaqueteros” que saltan de bando, de ideología, de de credo político, porque su olfato dicta la dirección del poder y el dinero?

El problema es que para la política mexicana de poco o nada sirven las credenciales de honestidad, lealtad y verdad. ¿Por qué?

Porque al morir las ideologías también han muerto los valores y los principios. Hoy, el “chaquetero” de un bando, el que traiciona y engaña, es vitoreado como héroe en el bando contrario. Hoy, el valor supremo, el único motor de la política, es “el poder por el poder”.

El mejor político, el más aplaudido y votado, es el tramposo, el mentiroso y el “chaquetero”. ¿Y la honestidad, la lealtad y la verdad? ¡Que se chinguen!

Al tiempo.
01 Abril 2018 04:08:00
AMLO y Anaya: colonias del viejo PRI
En una sociedad informada, bastarían los mensajes de los candidatos de la derecha y las izquierdas –al arranque de la contienda presidencial– para confirmar que lo más viejo del PRI colonizó a los partidos representados por Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya.

Y es que el mensaje del primero y las promesas del segundo no son más que copia en sepia de los reyes del populismo mexicano; Cárdenas, Echeverría y López Portillo. ¿Lo
dudan?

López Obrador arrancó la contienda con un mensaje que representa el sello clásico del populismo; “bajar el sueldo del Presidente”. Está claro que se trata de un mensaje de austeridad, de la “justa medianía” juarista y que contrasta con el derroche de la política, los políticos y el ejercicio del poder.

Sin embargo, para una sociedad informada, esa promesa no es más que un “mensaje engañabobos”. ¿Por qué?

Porque AMLO debe empezar por aclarar de qué ha vivido en décadas y porque bajar el salario del presidente, del Gabinete, gobernadores, alcaldes, diputados locales, federales, senadores… significaría un pingüe ahorro que no repercutiría más que en reforzar un mensaje populista, que parecía superado en la sociedad mexicana.

Y ante esa realidad, la pregunta obliga: ¿Por qué si el de AMLO es un “mensaje engañabobos”, es aplaudido por muchos?

La respuesta está en la colonización de la peor cultura populista del PRI, no sólo en Morena, sino en AMLO y hasta en la sociedad misma.

Es decir que el discurso de arranque de AMLO –lo mismo que el de Anaya–, es evidencia contundente de la victoria cultural de lo más viejo del PRI en las izquierdas y la derecha mexicanas, la victoria del populismo.

Y si dudan, Ricardo Anaya arrancó la contienda presidencial con una promesa que –el PAN de hace pocos años– habría criticado como el mayor estandarte
populista.

Dijo Anaya que si gana bajará el precio de la gasolina y reducirá en 50% el IVA en la fronteras. Según especialistas, se trata de promesas que regresan al México de Echeverría y López Portillo.

Pero las preguntas están en otra dirección. ¿Qué dirían, por ejemplo, el fundador del PAN, Manuel Gómez Morín, o el excandidato presidencial Manuel J. Clouthier, ya que el fundador del PAN y “Maquío” lucharon contra los populismos de Cárdenas, Echeverría y López Portillo?

Pero el contraste es mayor cuando el PRI –padre del populismo mexicano– no sólo abandonó esa destructiva práctica, sino que hoy va a la contienda con candidatos ciudadanos.

¡Votar por AMLO o por Anaya será votar por lo más viejo del PRI!

Al tiempo.
30 Marzo 2018 04:00:00
¡El gran mago…!
La conclusión del Itinerario Político de ayer es que vivimos tiempos de magos y de idiotas que –en los procesos electorales– se creen capaces de descubrir el truco de los ilusionistas que aparecerán en la boleta presidencial. Y frente a la magia electoral y los magos de la política, surgen las preguntas elementales.

¿Quién es “el gran mago” que, convertido en candidato presidencial, ha vivido de la caridad pública durante décadas? ¿Quién es el mago y candidato que, milagrosamente, mantiene a su prole sin trabajar, sin pagar impuestos, sin rendir cuentas a nadie, a pesar de que la prole vive la fantasía de “pequeños burgueses”?

¿Quién es el mago de la política que se dice de izquierda –y al que muchos le creen la impostura de mesías–, cuando los hechos muestran que vive, piensa y se persigna como ferviente adorador de la “derechona mexicana”?

¿Cuántos mexicanos, como “el gran mago” de la política, pueden vivir sin pagar impuestos, sin trabajar y con un ingreso que les permita ser los reyes la honestidad valiente?

¿De verdad existen ciudadanos sensatos, capaces de ver la diferencia entre la magia que pregonan –en mayor o menor medida– los candidatos presidenciales de todos los partidos?

¿Quién, de los cuatro aspirantes presidenciales que aparecerán en la boleta, debe ser motejado como “el gran mago”, no sólo por el tamaño de su mágicas mentiras, sino porque millones creen sin chistar esas mentiras?

¿Cuántos ciudadanos creen, por ejemplo, que por arte de magia –porque así lo decide un iluminado– se acabará con la violencia criminal? ¿Cuántos creen en el pase mágico de que la violencia y el crimen se resolverán mediante un voluntarismo “chabacano” y ramplón?

¿Cuántos ciudadanos creen que se acabará la violencia criminal ofreciendo amnistía a criminales y matarifes; a barones de la droga, del crimen organizado, de la trata de personas, de la extorsión y el secuestro?

¿Cuántos de esos criminales dejarán sus feos negocios –por arte de magia o porque lo pide un iluminado– para dedicarse al trabajo productivo como empleados, taxistas, burócratas, empresarios o gerentes de grandes empresas?

¿Cuántos mexicanos honestos, trabajadores, producto de la cultura del esfuerzo, creen que la educación debe regresar al control de una mafia magisterial como la CNTE? ¿Por arte de magia, por la promesa de un iluminado, esos mafiosos de la CNTE, se transformarán en buenos maestros y ejemplares ciudadanos?

¿Cuántos mexicanos con dos dedos de frente pueden creer la milagrosa promesa de que “por arte del gran mago” se acabará la corrupción? ¿Cuántos creen que porque así lo propone “el gran mago”, los corruptos marcharán de rodillas, con los brazos al cielo, rumbo a la Basílica de Guadalupe, en un multitudinario acto de “mea culpa” para redimir sus pecados y para no volver por el camino de la corruptela?

¿Cuántos electores pueden creer el engaño y la mentira de que con un pase mágico “el dinero que se recupere de la corrupción” servirá para que en México se produzca un crecimiento económico de 6 puntos del PIB?

¿Existirá un mexicano, uno solo, capaz de creer que será posible que –por arte de magia– el presupuesto federal alcance para que los millones de “ninis” de todo el país puedan recibir un bono solidario de 3 o 5 mil pesos, para que puedan salir adelante?

¿Quién, con dos dedos de frente, cree que por arte de magia habrá recursos presupuestales para llevar a la universidad a millones de jóvenes sin escuela y sin empleo? ¿Imaginan la cantidad de aulas, plazas magisteriales que se requieren para hacer realidad esa mentirosa promesa? ¿Y cuántos entienden que para hacer realidad esa mentira será necesario elevar los actuales impuestos?

¿Existe un mexicano sensato que crea que por arte de magia se puede destruir el Nuevo Aeropuerto? ¿Cuántos entienden que el dinero público que costaría indemnizar a los inversionistas, será mayor a lo que resta del costo de la obra?

¿Serán capaces de entender los seguidores del “gran mago” que la destrucción del Nuevo Aeropuerto significaría la pérdida de 500 mil nuevos empleos, de personas de la región de Texcoco y que esa magna obra detonará el desarrollo de esa región del país?

El gran mago pregona que, por arte de magia, tirará la reforma energética, que ya trajo a México uno de los mayores montos de inversiones extranjeras de la historia.

¿Cuántos ciudadanos entienden que la ultima licitación de campos petroleros fue tal éxito que ninguno de los inversionistas hizo caso a las amenazas de tirar la reforma energética del “gran mago”? ¿Sabrán algo que no sabemos los mortales?

¿Quién es “el gran mago”? ¡Que cada cual le ponga nombre! Al tiempo.
29 Marzo 2018 04:06:00
El idiota y el mago
No es novedad que, en la mentira, los políticos tienen uno de sus más acabados recursos de comunicación con los ciudadanos, en tanto votantes en potencia.

Tampoco es nuevo que, en su calidad de electores, a los ciudadano les gustan ser engañados. Más aún, hay votantes que sufragan –por tal o cual partido o candidato– a sabiendas de que su preferido los engaña.

Incluso muchos ciudadanos tienen conciencia clara de que las propuestas de su respectivo candidato o partido son, en el mejor de los casos, irrealizables. Y existen extremos en los que –literalmente– cierran los ojos ante las evidencias de engaño. “Es un compló”, dicen, al tiempo que se niegan a ver, escuchar y entender.

Y una prueba la encontramos en el clásico de Fernando Savater: Los Diez Mandamientos del Siglo XXI. Dice: “Nos quejamos de que los políticos mienten, pero en forma inconsciente les pedimos que lo hagan. Nunca los votaríamos si dijeran la verdad tal cual es… De modo que aquí hay una especie de paradoja: por un lado no queremos ser engañados por los políticos, pero a la vez exigimos que lo hagan, que nos engañen”.

En el México de hoy dos grandes mentirosos son candidatos; Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya. Aún así, puntean en las encuestas porque muchos ciudadanos aplauden el engaño y el autoengaño.

Y tampoco es novedoso que en la “chabacana” democracia electoral mexicana abundan los intelectuales y políticos que “pendejean” a todo el que no recurre a los clásicos del pragmatismo, la mentira y el engaño –a través de las biblias de Maquiavelo y Sun Tzu– para engatusar a votantes y ciudadanos en tiempos electorales.

Y el mejor ejemplo lo vimos hace semanas, cuando Lorenzo Meyer, el reputado historiador e ideólogo de Andrés Manuel López Obrador, justificó las mentiras del candidato presidencial de Morena y que ese partido se haya convertido en feo receptáculo de lo peor del “cascajo político”, porque si AMLO dice la verdad o es honesto, será derrotado.

Es decir, el fin –que es el poder por el poder– justifica los medios –que son la mentira, el engaño, la trampa y la transa– y hasta se justifican alianzas con “narcos” y matarifes, a los que Morena regala candidaturas.

De esa manera, el proceso electoral presidencial que arrancará en horas se ha convertido en un grotesco circo de cuatro pistas, en donde todos los partidos, sus político y candidatos son, además de culpables, los protagonistas. ¿Por qué?

Porque candidatos y partidos juegan el papel de magos, ilusionistas y prestidigitadores –si no es que payasos– capaces de ofrecer el más sorprendente truco para engañar –que es arte de la magia, el ilusionismo y la prestidigitación– al “respetable”.

Lo vergonzoso es que en ese circo, el ciudadano –en su calidad de votante–, juega el papel de idiota. ¿Por qué?

Porque los electores mexicanos acudirán al circo de la contienda presidencial a sabiendas de que los magos de todos los partidos –los cuatro candidatos en contienda– estarán tratando de convencerlos de la menor o la mayor mentira de que son capaces para arrebatarles el voto.

Dicho de otro modo, cuando acudimos a un espectáculo de magia, ilusionismo o prestidigitación, todos sabemos que seremos testigos de la sublimación del engaño.

En mayor o menor medida, un mago, ilusionista o prestidigitador se ha preparado hasta la excelencia para engañar a nuestros sentidos: la vista, el oído… la razón y el corazón.

Y cuando algún ciudadano es llamado por el ilusionista a ser parte del truco, el ciudadano cuida su sortija, no quita la vista de sus joyas, pero no entiende que el truco está en despojarlo de la cartera.

¿Quién, de los cuatro candidatos que aparecen en la boleta, es el rey de la magia, la mentira, el engaño y es el maestro para despojar la cartera de la razón al votante, sin que elector se percate del robo?

La respuesta está en la honestidad de cada votante.

Queda claro que en la contienda electoral que viviremos en los próximos 90 días, tanto candidatos como partidos jugarán el papel del mago o del ilusionista capaz de engañar al espectador. Mostrarán hasta la náusea su capacidad para engañar, mentir y para que el truco sea perfecto.

A su vez, no pocos ciudadanos jugarán el papel del espectador idiota –sobre todo los que han sido atrapados por las cultura idiota de las redes y de las botargas a sueldo–, porque creen que la información y la cultura están en las breves líneas de lo digital y de las redes.

Y en medio de la exaltación del momento, esos espectadores idiotas –que son muchos votantes– querrán descubrir el truco, la trampa, la mano negra, el engaño perfecto… sin darse cuenta de que el mago –el candidato presidencial en el que creen ciegamente– ya les robó su voto.

Tiempo de magos y de idiotas.

Al tiempo.
29 Marzo 2018 04:06:00
El idiota y el mago
No es novedad que, en la mentira, los políticos tienen uno de sus más acabados recursos de comunicación con los ciudadanos, en tanto votantes en potencia.

Tampoco es nuevo que, en su calidad de electores, a los ciudadano les gustan ser engañados. Más aún, hay votantes que sufragan –por tal o cual partido o candidato– a sabiendas de que su preferido los engaña.

Incluso muchos ciudadanos tienen conciencia clara de que las propuestas de su respectivo candidato o partido son, en el mejor de los casos, irrealizables. Y existen extremos en los que –literalmente– cierran los ojos ante las evidencias de engaño. “Es un compló”, dicen, al tiempo que se niegan a ver, escuchar y entender.

Y una prueba la encontramos en el clásico de Fernando Savater: Los Diez Mandamientos del Siglo XXI. Dice: “Nos quejamos de que los políticos mienten, pero en forma inconsciente les pedimos que lo hagan. Nunca los votaríamos si dijeran la verdad tal cual es… De modo que aquí hay una especie de paradoja: por un lado no queremos ser engañados por los políticos, pero a la vez exigimos que lo hagan, que nos engañen”.

En el México de hoy dos grandes mentirosos son candidatos; Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya. Aún así, puntean en las encuestas porque muchos ciudadanos aplauden el engaño y el autoengaño.

Y tampoco es novedoso que en la “chabacana” democracia electoral mexicana abundan los intelectuales y políticos que “pendejean” a todo el que no recurre a los clásicos del pragmatismo, la mentira y el engaño –a través de las biblias de Maquiavelo y Sun Tzu– para engatusar a votantes y ciudadanos en tiempos electorales.

Y el mejor ejemplo lo vimos hace semanas, cuando Lorenzo Meyer, el reputado historiador e ideólogo de Andrés Manuel López Obrador, justificó las mentiras del candidato presidencial de Morena y que ese partido se haya convertido en feo receptáculo de lo peor del “cascajo político”, porque si AMLO dice la verdad o es honesto, será derrotado.

Es decir, el fin –que es el poder por el poder– justifica los medios –que son la mentira, el engaño, la trampa y la transa– y hasta se justifican alianzas con “narcos” y matarifes, a los que Morena regala candidaturas.

De esa manera, el proceso electoral presidencial que arrancará en horas se ha convertido en un grotesco circo de cuatro pistas, en donde todos los partidos, sus político y candidatos son, además de culpables, los protagonistas. ¿Por qué?

Porque candidatos y partidos juegan el papel de magos, ilusionistas y prestidigitadores –si no es que payasos– capaces de ofrecer el más sorprendente truco para engañar –que es arte de la magia, el ilusionismo y la prestidigitación– al “respetable”.

Lo vergonzoso es que en ese circo, el ciudadano –en su calidad de votante–, juega el papel de idiota. ¿Por qué?

Porque los electores mexicanos acudirán al circo de la contienda presidencial a sabiendas de que los magos de todos los partidos –los cuatro candidatos en contienda– estarán tratando de convencerlos de la menor o la mayor mentira de que son capaces para arrebatarles el voto.

Dicho de otro modo, cuando acudimos a un espectáculo de magia, ilusionismo o prestidigitación, todos sabemos que seremos testigos de la sublimación del engaño.

En mayor o menor medida, un mago, ilusionista o prestidigitador se ha preparado hasta la excelencia para engañar a nuestros sentidos: la vista, el oído… la razón y el corazón.

Y cuando algún ciudadano es llamado por el ilusionista a ser parte del truco, el ciudadano cuida su sortija, no quita la vista de sus joyas, pero no entiende que el truco está en despojarlo de la cartera.

¿Quién, de los cuatro candidatos que aparecen en la boleta, es el rey de la magia, la mentira, el engaño y es el maestro para despojar la cartera de la razón al votante, sin que elector se percate del robo?

La respuesta está en la honestidad de cada votante.

Queda claro que en la contienda electoral que viviremos en los próximos 90 días, tanto candidatos como partidos jugarán el papel del mago o del ilusionista capaz de engañar al espectador. Mostrarán hasta la náusea su capacidad para engañar, mentir y para que el truco sea perfecto.

A su vez, no pocos ciudadanos jugarán el papel del espectador idiota –sobre todo los que han sido atrapados por las cultura idiota de las redes y de las botargas a sueldo–, porque creen que la información y la cultura están en las breves líneas de lo digital y de las redes.

Y en medio de la exaltación del momento, esos espectadores idiotas –que son muchos votantes– querrán descubrir el truco, la trampa, la mano negra, el engaño perfecto… sin darse cuenta de que el mago –el candidato presidencial en el que creen ciegamente– ya les robó su voto.

Tiempo de magos y de idiotas.

Al tiempo.
28 Marzo 2018 04:00:00
El narco, con AMLO y con Anaya
Desde mayo de 2012, cuando Andrés Manuel López Obrador impuso como alcalde de Iguala a José Luis Abarca –a pesar de que sabía que era del grupo criminal Guerreros Unidos–, inició un recuento de vínculos de Morena con el narcotráfico.

Y si desde entonces era inocultable que el narcotráfico se había metido en el círculo más cercano a los que entonces construían Morena, hoy es un hecho que el narco se metió a las campañas de AMLO y de Ricardo Anaya.

¿Lo dudan?

1.- En julio de 2017, opositores a Morena en la Asamblea Legislativa de CDMX exigieron la renuncia del jefe delegacional de Tláhuac, Rigoberto Salgado, por presuntos vínculos con “El Ojos”, jefe del narco en Tláhuac. Morena se opuso a pesar de que “Rigo” es brazo político de “la mafia de Tláhuac”, integrada por Rigoberto, Ricardo, Raúl y Rosendo Salgado. Hoy “Rigo” Salgado es candidato de Morena a diputado federal.

2.- También en julio de 2017, el senador Alejandro Encinas –acólito de AMLO–, exigió que Miguel Mancera explicara por qué la Marina intervino en Tláhuac para abatir a “El Ojos”. Encinas comparó el operativo contra el crimen con “el 68”. ¿”El Ojos” es igual a los “sesentayocheros”?

3.- En febrero de 2017, la Marina enfrentó y abatió al jefe del cártel de los Beltrán Leyva, en Nayarit, “El H2”. De manera insólita, AMLO defendió al narco porque “fueron masacrados jóvenes y niños”. Nada dijo luego que se aclaró que los abatidos eran narcos, no jóvenes y menos niños. Meses después Obrador propuso la amnistía a narcotraficantes, mismos que en días pasados emboscaron y mataron a marinos con fusiles para derribar aviones.

4.- En el Itinerario Político del 17 de febrero de 2007 revelamos que –según militantes de Morena–, Citlali Ibáñez, alias Yeidckol Polevnsky, y Delfina Gómez, excandidata al Gobierno mexiquense, fueron enlace de López Obrador para financiar la construcción de Morena en Guerrero. Las señoras habrían pactado con Lázaro Mazón y José Luis Abarca la entrega de dinero a cambio de candidaturas; dinero de Guerreros Unidos, que mataron a “los 43”.

5.- Hoy, las señoras Yeidckol y Delfina están apuntadas al Congreso de la Unión, en tanto Lázaro Mazón es candidato a diputado local de Guerrero por la alianza PAN, PRD y MC.

6.- Desde noviembre de 2014 denunciamos al alcalde de Soledad de Graciano, San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, quien a punto de ser candidato a gobernador por Morena, fue detenido por la PGR –luego de una denuncia del PRD–, por presuntos vínculos con el crimen organizado.

Hoy, Gallardo y su hijo Ricardo Gallardo Cardona son dueños de la franquicia del PAN, PRD y MC en San Luis Potosí y son candidatos a puestos de elección popular local y federal, respectivamente, con el aval de Ricardo Anaya y con la complicidad del PRD.

7.- En diciembre de 2014, Miguel Ángel Almaraz salió de prisión; era líder del PRD en Tamaulipas, luego de coordinar la campaña de AMLO en 2006. Fue preso en 2009 por encabezar una banda vinculada a Los Zetas, dedicada al robo y tráfico de gasolina. Hoy Almaraz es candidato independiente a la alcaldía de Río Bravo.

8.- En mayo de 2013, cuatro maestros de la CNTE fueron presos por el secuestro de niños oaxaqueños. Los “maestros” secuestraban para financiar al EPR. Según la prensa oaxaqueña, Morena y la CNTE se manifestaron para exigir la liberación de los delincuentes. Una negociación política hoy tiene libres a los secuestradores.

9.- El 23 de septiembre de 2010, la bancada de AMLO en San Lázaro presentó a Julio César Godoy Toscano como triunfo de la impunidad narca. Con ayuda de Alejandro Encinas, Godoy Toscano tomó posesión como primer narcodiputado mexicano. Godoy era lugarteniente de “La Tuta”.

Hoy, el exgobernador Fausto Vallejo y uno de sus hijos –ligado a “La Tuta”–, buscan cargos de elección popular por el PES, aliado de Morena.

10.- En Quintana Roo, AMLO impulsó a Greg Sánchez como alcalde de Benito Juárez, detenido en 2010 por vínculos con los Beltrán Leyva y Los Zetas. En 2013, luego de negociaciones de AMLO, Greg fue liberado, dejó el PRD y al PT. Hoy Greg Sánchez es candidato a diputado federal por el PES.

11.- En abril de 2012, durante un baile en Zacatecas, integrantes de la Banda Jerez fueron detenidos por presuntos vínculos con Los Zetas, en un operativo para detener a Heriberto Lazcano, “El Lazca”.

A pesar de los presuntos vínculos criminales, el líder de la banda, Marcos Flores, hoy es candidato de Morena a diputado federal.

¿A quién le importa la nueva generación de narcopolíticos? ¿Así o más claro?

Al tiempo.

27 Marzo 2018 04:06:00
¡En 2018 chocan Echeverría y la IP!
No, el título del Itinerario Político de hoy no es sólo una referencia al choque que en los años 70 protagonizaron Luis Echeverría –como secretario de Gobernación y como Presidente–, y los empresarios más influyentes del país.

No, lo que exhibimos son las paradojas entre el choque que hoy protagonizan el candidato presidencial de Morena y el Consejo Coordinador Empresarial –a propósito del Nuevo Aeropuerto y de la reforma energética–, que confirma que la historia se repite, más como tragedia que comedia.

¿Por qué? Porque la moderna versión de Luis Echeverría hoy se llama Andrés Manuel López Obrador, el populista que ve en los empresarios su principales objetivos de guerra; visión idéntica a la de Echeverría hace medio siglo.

Y es que hoy, igual que hace 50 años, un político populista, aspirante a ser Presidente, amenaza con destruir uno de los proyectos más importantes en la historia mexicana, mientras que el sector empresarial parece muerto de miedo. Y en lugar de exigir legalidad en una obra como el aeropuerto, los empresarios aceptan ser tratados como la CNTE, a la que el populista exige “una mesa de negociación”.

¿Y qué van a negociar; la legalidad y el Estado de Derecho? ¿Van a condicionar la libre empresa y el libre mercado, en un proyecto como el del aeropuerto?

Olvidan los empresarios que Obrador sólo es candidato presidencial por Morena y que la amenazó de tirar el Aeropuerto y echar abajo la reforma energética sólo es parte de su propaganda engañabobos. Olvidan que en calidad de candidato no tiene facultad alguna para tirar ninguno de los dos proyectos.

Lo cierto es que AMLO “chamaqueó” y “chamuscó” al CEE, cuyos jerarcas presurosos establecieron “una mesa” para suplicar al candidato que no haga realidad sus
amenazas.

¿Qué no es el voto el único camino para decir no a un populista? ¿Qué significa la sumisión del sector empresarial? ¿Acaso asumen como un hecho la eventual victoria del candidato de Morena? ¿Ya olvidaron, los líderes del CCE que esa organización nació para enfrentar populismos locuaces como el de Echeverría y López Portillo?

Van las paradojas

en septiembre de 1973 un grupo extremista asesinó al patriarca del empresariado regiomontano, Eugenio Garza Sada. El secretario de Gobernación era Luis Echeverría, a quien no pocos acusaron del crimen y quien debió recibir el reproche contundente de los empresarios, durante el sepelio.

Ese crimen marcó el inicio de la guerra entre los populismos de Echeverría y López Portillo, que consideraban a los empresarios como “la mafia del poder” de
entonces.

En el caso de Echeverría, la pelea con el empresariado llegó al extremo de pretender privatizar “la niña de los ojos” del “Grupo Monterrey”; El Tecnológico de Monterrey, a través de la SEP de Víctor Bravo Ahuja y del secretario del Trabajo, Porfirio Muñoz Ledo.

Y es que según los intelectuales de ese tiempo, afines a Echeverría, el “Grupo Monterrey” era “la mafia del poder” que incluso había participado en la caída del Gobierno socialista de Salvador Allende en Chile.

Hoy, un populista –apenas candidato–, sometió al CCE “con el petate” de tirar el Aeropuerto y de revertir la reforma energética. ¿Por qué?

Porque asistimos a la reedición de la pelea entre empresarios y la versión moderna del populismo al estilo Echeverría, reencarnada en AMLO.

Pero otros empresarios –cuyos padres enfrentaron a Echeverría–, olvidaron el origen del CCE y hoy no sólo aplauden sino que son aliados del moderno Echeverría. Uno de ellos es Ricardo Salinas Pliego, quien volcó empresas y medios al servicio del candidato de Morena. Otros que también olvidaron la histórica lucha del “Grupo Monterrey” contra el populismo, son los propietarios de Reforma y El Norte, hoy aliados de Morena y del moderno Echeverría.

Además, un jerarca emblema del CCE (1981-1985) se llamó Manuel J. Clouthier. El “Maquío”, como lo motejaban, enfrentó el populismo de Echeverría y las corruptelas nepotistas de López Portillo.

Clouthier se opuso a la privatización bancaria. Clouthier encabezó una revolución empresarial “contra el populismo”, al que llamaba “el peor cáncer” del libre mercado. Clouthier incursiona en política, en el PAN, del que fue candidato presidencial en 1988.

Sin embargo hoy, Tatiana Clouthier, –hija del “Maquío”– jefatura la campaña presidencial del populista de Morena, la moderna versión de Echeverría y López Portillo juntos. Tatiana tiene “los ojos en la nuca” va en dirección contraria a la historia y elogia a populistas a los que combatió su padre, en luchas por las que dio la vida.

Y hoy sólo falta escuchar el grito empresarial: “¡Echeverría o el caos!”, como gritaron intelectuales de los años 70. ¡No aprendemos de la historia!

Al tiempo.
26 Marzo 2018 04:00:00
¡Anaya, peor que Fox!
Durante meses, en los previos al proceso electoral del año 2000, aquí cuestionamos con severidad la precampaña y luego la campaña de Vicente Fox.

Documentamos que por la vía de la popularidad –que no de las ideas y las propuestas–, Fox se impuso como candidato del PAN.

Aún así, la dirigencia de los azules llevó la designación del candidato a una convención en donde los adversarios del guanajuatense tuvieron “derecho de pataleo”. En el caso de Anaya la imposición fue vulgar y al peor estilo del viejo PRI.

La crítica que hicimos a Fox en su momento fue de tal severidad, que –igual que ahora– los malquerientes dijeron que nos pagaba la izquierda y/o el PRI.

Y es que en esos años lo políticamente correcto era impulsar la propaganda de “el bulto”, el “alto vacío”, y “el hablantín sin propuestas”, como motejamos a Fox.

Y sin duda Fox era un buen candidato, pero –como también lo dijimos–, de ganar la elección presidencial terminaría como un gobierno fracasado. ¿Por qué un gobierno fracasado?

Por su probada inexperiencia –a pesar de que fue diputado, gobernador y que se decía empresario exitoso–, y porque no contaba con grupo político y menos un proyecto de gobierno. Lo suyo eran un puñado de
ocurrencias.

En el caso de Ricardo Anaya su experiencia se limita a una diputación federal y a dos cargos de segundón. Claro, además de efímero jefe del PAN, partido que manejaba a distancia, desde Atlanta.

Como recuerdan, en el año 2000 Fox ganó una elección pactada con Ernesto Zedillo y a los pocos meses de estar en Los Pinos, fue evidente el fracaso anunciado.

¿Y por qué resultó un fracaso el Gobierno de Fox? Porque no había un proyecto de nada. Más aún, con Santiago Creel y Jorge Castañeda como estrategas del guanajuatense, naufragó en las aguas turbulentas de la restauración del viejo PRI.

Y es que si la de Fox fue una campaña de ocurrencias y chistoretes –como “sacar al buey de la barranca”, “acabar con las víboras y las tepocatas”–, el gobierno fue más de lo mismo.

En el fondo Fox protagonizó una gestión de “quítate tu para ponerme yo”, en donde la única diferencia con el PRI fueron las siglas del Gobierno. Y nada más.

Lo curioso es que dos de los artífices del fracasado Gobierno de Fox –Creel y Castañeda–, hoy son pilares de la campaña de Ricardo Anaya, quien en materia de experiencia no le llega ni a los talones al de Guanajuato. Fox fue gobernador y diputado federal, además de empresario. Anaya fue diputado y… nada más.

Por eso las preguntas. ¿Qué le pueden aportar a la campaña de Ricardo Anaya dos burócratas profesionales como Jorge Castañeda y Santiago Creel?

¿Recuerda el electorado que Creel y Castañeda nunca han ganado ni la presidencia de su colonia, que no saben nada de elecciones, que se han equivocado en todos sus pronósticos y que, por si hiciera falta, en el Gobierno de Fox protagonizaron una guerra civil?

Peor aún, el pasado 24 de enero, Ricardo Anaya dijo que el Gobierno de Vicente Fox “fue un fracaso”. ¿Por qué? Porque según Anaya, cometió el error de no desmontar la estructura del viejo régimen y a su partido, el PRI.

Y por supuesto que le asiste la razón a Ricardo Anaya.

Sin embargo, lo que no dijo el candidato del PAN, PRD y MC es que los artífices del fracaso de Fox son sus dos principales estrategas; Santiago Creel –hoy el jefe de campaña de Anaya–, y Jorge Castañeda –hoy jefe de estrategia del queretano–, a quienes “la muchachada” de la campaña de Anaya bautizó como “los nuevos soplanucas” del candidato.

Pero si hacemos un ejercicio memorioso elemental vamos a recordar que buena parte del trabajo para desmantelar al régimen en el año 2000, le debió corresponder a los jefes de la gobernación y la diplomacia en la gestión del guanajuatense. Es decir, Santiago Creel y Jorge
Castañeda.

¿Pero qué creen? que debido a la inexperiencia, la guerra civil emprendida entre Creel y Castañeda y las ambiciones presidenciales de la sucesión, Santiago y Jorge sólo jugaron su juego
personalísimo.

¿Por qué debemos creer los ciudadanos que esos dos burócratas, sin más experiencia que sus correrías de “padrotes de la política”, hoy serán capaces de ofrecer algo nuevo para un país al que hicieron fracasar en el primer sexenio del siglo?

¿Qué elección han ganado Castañeda y Creel? ¿Qué aporte han hecho a la democracia, a las libertades, la cultura, además de sus escándalos personales?

¿Esa es la brillante propuesta de Ricardo Anaya? ¿Una mala copia del Gobierno de Fox, con sus “percherones”
incluidos?

Al tiempo
25 Marzo 2018 04:08:00
¡No va por el aeropuerto, va contra el Ejército!
La conclusión es delirante.

Un grupo de estudiosos de distintas disciplinas, convocados por un puño de empresarios, analizaron las vertientes –políticas, sociales y económicas–, de la fijación del candidato de Morena en la destrucción del Nuevo Aeropuerto.

Concluyeron que sólo existe una explicación posible a esa obstinación: que al candidato presidencial de Morena no le importa el Nuevo Aeropuerto. Lo que le importa es quitarle a las instituciones armadas su principal base de operaciones: la Base Aérea de Santa Lucía.

Sí, parece delirante, pero no es descabellada, ¿por qué?

Porque si reunimos las piezas del complejo rompecabezas del proyecto político del candidato presidencial de Morena, la conclusión es que pretende instaurar un régimen dictatorial, en donde el pueblo –que él dice representar–, será origen y destino en el ejercicio del poder.

Es decir, el pueblo manda y el mandato del pueblo es para el beneficio del pueblo.

Y en ese objetivo –que significa la destrucción de las instituciones democráticas–, el último reducto, dique y muro de contención son las fuerzas castrenses: la Armada y la Sedena.

Y es que en los delirios de grandeza y poder del candidato de Morena –quien se comparó con Juárez y Madero luego del registro como candidato–, el mayor obstáculo para su gobierno dictatorial son las fuerzas castrenses que, según el dueño de Morena, estarían ante la tentación de un golpe de Estado.

Y una de las principales medidas de prevención de un potencial alzamiento castrense sería la destrucción de la Base Aérea de Santa Lucía, misma que el candidato morenista quiere convertir en el nuevo aeropuerto.

De esa manera, la destrucción de la Base Aérea de Santa Lucía sería el primer paso de la propuesta de Morena para desmantelar instituciones fundamentales como la Sedena, la Marina y la Policía Federal.

Si hacemos memoria, recordaremos que el jefe de Morena propuso modificar la estructura de las instituciones castrenses, para crear un solo cuerpo, al mando exclusivo del Presidente y sin contrapesos del Congreso, con lo que –según dijo– se haría frente al crimen organizado y al narcotráfico.

Queda claro, el objetivo real es desmontar las instituciones que pueden ser el último dique para impedir que un gobierno de Morena se convierta en una dictadura, al estilo de Cuba y
Venezuela.

Y en esa estrategia, una pieza clave es desmontar la Base Militar de Santa Lucía, con el cuento de que sería el aeropuerto ideal.

Así o más claro.

Al tiempo.
23 Marzo 2018 04:00:00
¡Tramposos sin vergüenza!
Para cerrar el circulo de la desvergüenza sólo falta que el Tribunal Federal Electoral deseche la resolución del INE que deja fuera de la boleta presidencial a dos de los tres aspirantes independientes. Y es que, como está el pleito entre los árbitros electorales, no sería extraño que el Tribunal ordene que lo tramposos sean metidos a la boleta presidencial. Y es que, como saben, a causa de las trampas en la recolección de apoyos, el INE negó el registro como candidatos independientes a Armando Ríos Piter y Jaime Rodríguez Calderón.

Los revisores del INE encontraron que la constante de los supuestos independientes había sido la alteración de apoyos. Dicho de otro modo, que cometieron una triple trampa. La trampa de alterar las firmas, las credenciales y los apoyos de supuestos ciudadanos; la trampa de presentar esos documentos falsos ante el INE, con la esperanza de que el árbitro electoral se hiciera de la vista gorda y la trampa de engañar a los ciudadanos con el cuento de que son dizque aspirantes independientes, honestos y distintos a los partidos. Pero no fue todo. Resulta que los expulsados son, además de tramposos, desleales a las instituciones y a la democracia toda. ¿Por qué? Porque no sólo cometieron un vergonzoso acto de deshonestidad, sino la desvergüenza de acusar al INE de ser parte de una trama perversa dizque para dejarlos fuera de la contienda.

Es como el ladrón que cayó preso “porque los policías son unos ojetes que no aceptaron una lana”. El ladrón no está preso por sus pillerías, sino porque los policías que lo atraparon no se dejaron sobornar. Aun así, ya metido en la desvergüenza total, el expriista, experredista y exindependiente, Armando Ríos Piter, ya no acudió siquiera al derecho de pataleo –ante lo descomunal de la trampa–, sino que se concretó a señalar al INE, al tiempo que gritó: “al ladrón, al ladrón”.

Pero lo curioso es que uno de los promotores de Ríos Piter es el señor Jorge Castañeda, quien estableció una nueva alianza temporal, ahora con Ricardo Anaya, otro tramposo de la política, candidato presidencial acusado de lavado de dinero y de muchas otras pillerías. Y en este punto pasamos de lo curioso a lo simpático. ¿Por qué?

Porque resulta que Jorge Castañeda fue uno de los constructores de la tramposa campaña de Jaime Rodríguez Calderón, motejado como “El Bronco” y quien de manera impensable se convirtió en gobernador “independiente” de Nuevo León, luego de derrotar al PRI y al PAN. Lo que pocos saben es que la de “El Bronco” fue una campaña financiada “por debajo del agua” por algunos de los poderosos grupos empresariales de Nuevo León –enfrentados con el PRI y el PAN–, y que al tiempo que financiaron a “El Bronco”, ensayaron una candidatura independiente a 2018. El caso de “El Bronco” era “la punta de lanza” de un experimento político electoral que pretendía demostrar que si un gobernador podía alcanzar la victoria por la vía independiente, de la misma forma otro independiente podría ser presidente de los mexicanos.

Sin embargo, “El Bronco” terminó convertido en un verdadero “chivo en cristalería”. Su Gobierno en Nuevo León fue un desastre. Siempre dijo que no sería candidato presidencial porque el pueblo lo nombró por 6 años, pero a los pocos meses de estar en el poder ya se había peleado con todos sus constructores, a los que amenazó con destruirlos cuando fuera Presidente. “El Bronco” creyó que si cometía las mismas trampas que en Nuevo León estaría en la boleta presidencial. Sin embargo, el INE le demostró que en la boleta no hay lugar para tramposos.

Lo cierto es que en el diseño original, “El Bronco” sólo sería gobernador de Nuevo León, y la candidatura presidencial –por la vía independiente– estaba reservada para Jorge Castañeda, quien durante muchos meses trabajó en ese proyecto, junto con reputados intelectuales, hasta que llegó a la conclusión de que no llegaría. Entonces apoyó al tramposo Armando Ríos Piter. Pero las trampas derrumbaron al “Bronco” y al “Jaguar”, y Castañeda se quedó “como el perro de las dos tortas”. Pero “El Güero” –como lo motejan sus amigos– tenía un plan B.

Resulta que el excanciller fue uno de los promotores de la tramposa candidatura presidencial de Ricardo Anaya, quien hace pocas horas lo incorporó a su equipo de campaña, en una posición de privilegio. ¿Qué va a hacer Castañeda en la campaña de Anaya?

Todos lo saben: clavar el último clavo del ataúd del queretano. ¿Por qué? Porque Castañeda no trabaja para nadie más que para Castañeda.

Y es curioso que quienes hicieron fracasar el Gobierno de Fox hoy harán fracasar la candidatura de Anaya. Al tiempo.
22 Marzo 2018 04:00:00
Despertó la IP y ‘el peligro para México’ seguía allí
Como “anillo al dedo” calzó el clásico de Augusto (Tito) Monterroso a la pesadilla que ven venir empresarios y banqueros mexicanos, al arranque de la contienda presidencial de 2018.

¿Cuál es el par entre el poema breve de Monterroso y las pesadillas de empresarios y banqueros?

Escribió “Tito” Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

Y luego de recientes mensajes del candidato de Morena –en la Convención de Banqueros y en su registro como candidato presidencial–, empresarios y financieros parecen caer en la cuenta de que cuando despertaron del idilio con el candidato de Morena, “el peligro para México” seguía allí.

¿Lo dudan?

Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, dijo lo siguiente durante la presentación de la agenda México, Mejor Futuro.

1.- “No tenemos candidato ni partido, pero sí tenemos y proponemos una visión clara de país e ideas puntuales para alcanzarla, porque un pueblo que carece de una visión de futuro está en grave riesgo de reeditar su pasado y (si bien) es fundamental cambiar lo que no ha funcionado, es igual de importante preservar, consolidar y fortalecer lo que sí ha funcionado”.

¿Cuál es el pasado que se podría reeditar si se equivocan los electores en la selección del candidato presidencial? ¿Cuál partido, cuál candidato presidencial o grupo social carece de visión de futuro?

¿Acaso se refería Castañón al regreso autoritario, dictatorial, represivo y nada democrático del Gobierno de Luis Echeverría, que confrontó y hasta combatió al empresariado? ¿Le queda el saco al candidato de Morena?

2.- “Necesitamos construir juntos un proyecto que nos convoque a la unidad y a la acción. Por eso, presentaremos la agenda México Mejor Futuro a todos los candidatos a la Presidencia y al Congreso, y los invitaremos a que se comprometan con sus propuestas y metas”.

¿Qué partidos, candidatos presidenciales o grupos sociales convocan de manera sistémica a la división y la confrontación antes que a la unidad? ¿Qué candidato clasificó a la sociedad en buenos y malos, la llamada “mafia del poder”? ¿Cuál candidato o coalición de partidos apuesta históricamente por la división y el encono de los mexicanos? ¿Serán Morena y su candidato?

3.- “Los invitaremos también, a que definan qué es exactamente lo que proponen y cómo plantean lograrlo. Es fundamental que sostengamos un diálogo abierto, sincero y un debate plural en el marco de la democracia”.

¿Qué candidato y qué partido se han negado al debate abierto, sincero, plural? ¿Qué candidato y qué partidos gritan desde hace años “los qué”, pero nunca han dicho “los cómo”? Será Morena, PT y PES o serán PAN, PRD y MC?

4.- “Todos debemos asumir una responsabilidad de participar, de respetar las instituciones que dan sustento a nuestros derechos y de garantizar la certidumbre jurídica y la estabilidad política”.

¿Qué candidato ha mandado al diablo a las instituciones y ha mostrado la tentación de vulnerar al Congreso? ¿Qué candidato invoca el “fraude electoral” como sinónimo de derrota en las urnas? ¿Qué candidato amenaza con la desestabilización y “con soltar al tigre” si no gana? ¿Es el candidato de Morena?

5.- “Por eso, a los candidatos les decimos: ya basta de agravios, de respuestas fáciles y superficiales que sólo apelan al encono social y la división, ya es tiempo de un debate serio, profundo y responsable sobre el país que estamos construyendo.

¿Qué partido, candidato o candidatos son expertos en el agravio, en la respuesta fácil y superficial? ¿Qué partido o candidato apela al encono social, a la división? ¿Qué candidato o candidatos rehuyen el debate serio, profundo y responsable? ¿Será el de Morena?

6.- “Frente a los retos internos y los desafíos externos, el sector empresarial tiene un compromiso firme y sin regateos con México. Reconociendo que la única ruta al bienestar está en la libertad, en la productividad, en el emprendimiento, la apertura, la competencia, la estabilidad y las instituciones, y no en la dádiva, la corrupción, el privilegio o el caudillismo”.

¿Qué partidos y qué candidato apuestan por el caudillismo, por la opacidad del caudillo, por el perdón a los criminales, por mantener los privilegios de líderes como Napoleón Gómez Urrutia; por cancelar libertades básicas, por cancelar la apertura comercial y cancelar la competencia y el desarrollo estratégico como el Nuevo Aeropuerto? ¿Es Morena y su candidato?

En efecto, cuando los empresarios despertaron del idilio con Morena y su candidato, asustados vieron que “el peligro para México seguía allí”.

Al tiempo.
21 Marzo 2018 04:00:00
AMLO: ¡a trabajar, deje el ‘bla, bla’!
Lo dijo Andrés Manuel López Obrador en el caso de la reforma energética y lo repitió en el caso del Nuevo Aeropuerto.

“Se van a revisar todos los contratos que se han firmado en este tiempo y uno por uno se van a someter a un análisis para ver si cumplen con los requisitos legales y para que además no sean contratos producto de la corrupción”.

Lo curioso es que no haya empezado dicha revisión desde hace meses semanas –incluso hoy–, si es que Obrador está tan seguro de su victoria y si tanto le preocupa la eventual corrupción en el caso de la reforma energética y del Nuevo Aeropuerto.

Y es que pueden despotricar contra la obra de infraestructura más grande en la historia del país –el Nuevo Aeropuerto de Ciudad de México–, y hasta pueden asustar a inversionistas y empresarios con el cuento de que AMLO tirará la reforma energética, pero lo cierto es que no hay un solo obstáculo para que hoy mismo empiecen la revisión de dichos contratos.

¿Por qué?

Porque tanto en el caso del aeropuerto como en el de las licitaciones petroleras, toda la información de todo el proyecto, de todos los concursos, de todas las empresas y todos los contratos, están al alcance de cualquier interesado en su revisión. Incluso, si fuera el caso, la revisión de todos los proyectos podría producir misiles mediáticos para bombardear al Gobierno de Peña y para combatir con ventaja al candidato del PRI.

Sin embargo, será casi imposible que encuentren algo irregular. ¿Por qué? Porque en los casos del aeropuerto y las licitaciones de campos petroleros, el Gobierno de México ha recibido felicitaciones por parte de organismos internacionales, como la OCDE, por la transparencia y la pulcritud de los contratos y las concesiones.

Por eso, no pocos especialistas en transparencia y fiscalización han urgido a que López Obrador deje “el bla, bla… y se ponga a trabajar en la revisión de contratos y concesiones”. En el fondo, las habladurías, ocurrencias y las expresiones “perdonavidas” del candidato de Morena no son más que propaganda.

Y es que si al candidato y a su equipo de trabajo realmente les importan la transparencia y la honestidad, ya habrían montado un equipo de trabajo, de expertos del más alto nivel, para descubrir las horribles transas y triquiñuelas del perverso gobierno del PRI.

Claro, también correrían el riesgo de que la revisión pudiera concluir en el mismo sentido que el de la OCDE. Es decir, que se trata de proyectos ejemplares.

Lo demás, “el bla, bla”, las amenazas, ocurrencias, el perdón y hasta la tontería de “el tigre”, no son más que recursos retóricos de un candidato que nada entiende y poco explica. Pero el tema de la revisión de contratos –y que la revisión se puede hacer a partir de hoy mismo si así lo quisieran–, es sólo una de las variables de la ecuación.

¿Por qué?

Porque la otra variable, la de echar abajo las reformas –tanto la energética como la educativa, la fiscal, e incluso tirar el Aeropuerto–, no son decisiones unipersonales, no es la ocurrencia de un rey o de un dictador bananero.

En realidad la responsabilidad compete a los tres Órdenes de Gobierno y los tres Poderes de la Unión.

Primero, ante una eventual propuesta de enmienda constitucional para tirar la reforma energética, las cámaras del Congreso discutirían y evaluarían un dictamen que deberían aprobar dos tercios más uno de los diputados federales y los senadores., además de dos tercios de los congresos estatales. En el supuesto de que el Congreso y los estados aprueben dar marcha atrás a las reformas y decidan tirar el Aeropuerto, entonces entrará en juego el Poder Judicial.

¿Por qué?

Porque las empresas no se quedarían calladas, no estarían dispuestas a perder su inversión y, por eso, exigirían costosas indemnizaciones. Ello sin contar con el descrédito internacional y de México. Pero ahí no termina la historia. Existe un factor clave que pocos quieren ver y que muchos insisten en ignorar; que la del 1 de julio no sólo es una elección presidencial, sino que renovará las cámaras del Congreso y nueve gobiernos estatales ¿Y eso qué?

Elemental, que en una elección fuertemente competida como la que se avecina, ningún partido político tendrá mayoría en el Congreso.Más aún, los adversarios de Morena podrían tener dos tercios del Congreso. Y con dos de cada tres diputados y senadores contrarios a la regresión, no se puede reformar la Constitución, no se puede cambiar la reforma energética y el Nuevo Aeropuerto sería intocable.

¿Quién, qué partidos y qué legisladores estarían dispuestos a apoyar, en el Congreso, destruir lo construido?

No, candidato Obrador, deje el “bla, bla” y póngase a trabajar en la revisión que promete. Y si no, a callar.

Al Tiempo.
20 Marzo 2018 04:06:00
La ‘niña bien’ de AMLO
La estratagema mediática es idéntica a la utilizada en las presidenciales de 2012, contra el candidato Enrique Peña Nieto, a través de los “ternuritas” del “#Yosoy132”.

La diferencia es que hoy el golpe fue empleado a favor del candidato de Morena y que, de inmediato, el video, “topó con la Iglesia católica”, que los obligó a recular.

Se trata de un video que según reputados morenistas, habría elaborado la casa productora Argos, de Epigmenio Ibarra, y que en redes trató de ser “vendido” como tarea de una inexistente alumna del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (Iteso), en donde se invita a jóvenes acomodados, de universidades privadas, priistas y panistas, a votar a favor de AMLO.

El material audiovisual –que por horas fue tendencia–, apareció la mañana del domingo en YouTube, firmado por Almudena Ortiz Monasterio, titulado “Niña bien llama a votar por a sabes quién”, quien dijo haber realizado el video para la materia de Problemas Contemporáneos, de la Licenciatura de Psicología.

Sin embargo, todo resultó falso, desde la supuesta estudiante hasta las cuentas de redes –que no existían antes y desaparecieron luego del escándalo–, según ratificó El Informador de Jalisco.

A su vez, el (Iteso) se deslindó de la supuesta alumna, del supuesto trabajo universitario, del video y desautorizó el uso de la institución con fines político electorales.

La joven protagonista del video –cuyo nombre real es Paulina Laborie–, aparece bailando en una iglesia, en el gimnasio y en la calle. Repetidamente llama a votar “por ya sabes quién”, en referencia a López Obrador.

La escena que desató un encontronazo entre Morena y sectores de la jerarquía católica se puede ver en los primeros 20 segundos de los casi 3 minutos del video. La protagonista aparece junto con sus amigas y luego en una iglesia católica en donde el sacerdote que oficia el servicio religioso también canta: “El voto es como la virginidad, no se los des a quien defiende la impunidad”.

En otra escena se observa a la joven conducir un auto de lujo mientras revisa su celular que tiene la imagen de López Obrador y en off se escuchan estrofas de “no te quiero ofender, pero lo de hoy es sacar al PRI”.

Los primeros en reaccionar de manera virulenta fueron grupos católicos de Jalisco, Guanajuato, Puebla y CDMX, a través de miles de mensajes de condena en redes sociales.

La reacción fue tal que mediante un comunicado, la Coordinación de la campaña de Andrés Manuel López Obrador en Jalisco se deslindó del video y destacó que son respetuosos “de las creencias religiosas de los ciudadanos”.

Además, Morena Jalisco llamó a los medios de comunicación y a la ciudadanía “a no permitir la manipulación y la confusión a través de las “fake news”, que son burdos intentos de guerra sucia. Siempre hemos expresado un profundo respeto a las creencias religiosas, por lo que condenamos esta grave forma de ridiculización de un culto religioso que merece todo nuestro respeto”.

Y mientras el bulo se caía a pedazos, el locuaz y desinformado Alejandro Solalinde aplaudía el video: “Genial, Almudena Ortiz Monasterio, el Jesús oficial y los fariseos de hoy están escandalizados! Pero el Jesús real está muerto de risa! Y siguiendo el ritmo de jóvenes valientes y creativas como tú. Con jóvenes y mujeres como tú, si cambiamos México!”.

Y es que, en efecto, la estratagema era inventar miles de cuentas y falsos grupos de apoyo a “la niña bien”, hasta convertir el fenómeno en una nueva versión del #Yosoy132. El problema es que sólo algunos bobos se la tragaron.

Profesionales de la política como Jorge Triana –diputado federal panista de Jalisco–, no sólo reveló la identidad de la joven del video “Niña bien llama a votar por ya sabes quién”, sino que ratificó en sus redes sociales que “el video lo hizo el partido Morena, a través de una casa productora al sur de CDMX y se cuidó de hacerlo pasar por una tarea escolar de alumnos del ITESO”.

A continuación un fragmento de “Niña bien invita a votar por ya sabes quién”:

Padre usted dirá que estoy loca, algo me provoca

Y el corazón no se

equivoca

No puede ser, ya me cansé

Sé que alguna vez pequé, ocupo su ayuda

Tengo mil dudas, no sé qué hacer

Aunque sea una niña bien, voy a votar por ya sabes quién…

Escúchenme please, cambiemos el destino de nuestro país…

Papi no te quiero ofender y así, pero lo de hoy es sacar al PRI…

Escúchenme please, cambiemos el destino de nuestro país…

No me apures, neta no me censures…

No me apures, neta no me tortures…

Cero te quiero ofender y así

Pero lo de hoy es sacar al PRI

Sé que mi gente es panista y me tacha de populista…

Pero México ya es un mal viaje y este gobierno me da mil coraje...

Y la guerra apenas empieza.

Al tiempo.

19 Marzo 2018 04:06:00
¡Gracias, señor dictador!
La pregunta obliga.

¿Por qué a pocos preocupa lo declarado por Andrés Manuel López Obrador, durante su registro como candidato presidencial?

¿Qué dijo...?

1.- “Repito ahora que buscamos el cambio por el camino de la concordia, este es el momento de volver a extender la mano abierta y franca a nuestros adversarios, a quienes ni siquiera consideramos enemigos, porque no tenemos enemigos, ni queremos tener enemigos, tenemos adversarios”.

De risa, sin más se acabaron la mafia del poder y las amenazas a periodistas, políticos y se acabó el riesgo de soltar “al tigre”. Pero cualquier curioso encontrará que Castro, en Cuba y Chávez, en Venezuela, hicieron idéntica promesa antes de instaurar sus dictaduras.

2.- “Ahora de nueva cuenta manifestamos a los integrantes del poder económico y político del país que no les guardamos rencor y les aseguramos que tras su posible derrota en el 2018 no habrá represalias, ni persecución, ni destierro para nadie, declaramos enfáticamente lo que se necesita es justicia, no venganza, no odiamos a nadie…”.

Cual dictador bananero reduce la democracia al amor y el odio. Y en su dictadura imaginaria anuncia la buena nueva: “no habrá represalias ni persecución ni destierro para nadie”. ¿Y por qué habría que haberlos? En democracia, la división de poderes es clara. La Constitución impide al presidente, del partido que sea, perdonar y/o aplicar justicia.

3.- “Sencillamente deseamos con toda nuestra alma: lograr el renacimiento económico, social político y sobre todo el renacimiento moral de nuestro querido México… nuestro propósito es iniciar una etapa nueva en la vida pública del país con un presidente que no esté subordinado a ningún grupo de intereses creados y que sólo tenga como comandante y jefe máximo, que sólo tenga como amo al pueblo de México”.

No, señor dictador, “el pueblo” elige –mediante el voto–, representantes a cargos de elección popular, pero no le dice al presidente qué hacer y cómo hacerlo. El presidente sólo debe someterse al mandato constitucional. No vivimos en una dictadura popular. Lo que propone Obrador es anular al Congreso y el mandato constitucional, para instaurar su dictadura popular.

4.- “Nuestros adversarios tendrán que entender que ningún grupo por importante y poderoso que sea podrá seguir conspirando contra la paz social en beneficio propio. Nada, ni nadie puede valer más que el bienestar y la felicidad de nuestro pueblo”.

De nuevo la amenaza dictatorial. ¿Qué significa “seguir conspirando contra la paz social”? ¿Quiénes “conspiran” actualmente? ¿Quiere decir que perdonará al crimen organizado pero destruirá a empresarios, medios, periodistas que piensen distinto o disientan? ¿Cuál será el criterio para acusar a un ciudadano o grupo de “conspiración”? ¿No es eso lo que hicieron Castro, Chávez y Maduro contra los opositores?

5.- “El nuevo gobierno democrático garantizará las libertades y cada quien podrá dedicarse a la actividad que más le satisfaga y más les convenga, pero obviamente todos tendremos que ceñirnos a la legalidad vigente.

Las nuevas reglas serán lo suficientemente claras y señalo algunas: se podrá hacer negocios, pero no habrá influyentismos, corrupción, ni impunidad; el presupuesto será realmente público, se dará preferencia a los pobres… la riqueza nacional se distribuirá con justicia, y no se permitirá que los privilegios de pocos se sustenten en la opresión, en la inseguridad y en la miseria de millones de mexicanos”.

Otra vez el tufo dictatorial. No señor, el Gobierno no es garante de nada, el Gobierno debe respetar la Constitución, que es la garantía de las libertades democráticas. Además se vuelve a equivocar el dictador, porque la propia Constitución –y no el presidente electo el 1 de julio–, establece que cada ciudadano es libre de dedicarse a la actividad laboral, empresarial, política que le plazca.

Peor, AMLO pregona que acabará con el influyentismo, la corrupción y la impunidad, pero su partido, señor dictador, sus ingresos y su actividad política se han movido en el influyentismo, la corrupción y la impunidad. Y si quiere más, podemos citar el desastre que dejó en el entonces Distrito Federal.

6.- “Tengo una legítima ambición: quiero pasar a la historia como uno de los mejores presidentes de México. Aspiro a estar a la altura de Benito Juárez, aspiro estar a la altura de Francisco I. Madero, el apóstol de la democracia y aspiro a estar a la altura de un presidente popular y patriota, el general Lázaro Cárdenas del Río”.

Queda claro. Importa el sueño de gloria, al costo que sea, incluso la destrucción de la democracia.

¡Por su claridad, gracias señor dictador!

Al tiempo.
18 Marzo 2018 04:06:00
¡Tramposos e impostores…!
En efecto, los precandidatos presidenciales independientes a los que el árbitro electoral mostró tarjeta roja, tienen derecho “de pataleo”.

También es cierto que la metodología empleada para recolectar firmas y alcanzar la postulación como candidato independiente no es la mejor y se presta a confusiones, equívocos y trampas, que afloraron en el caso de los expulsados.

Y, de igual manera, es cierto que el dinero influyó en la compra de paquetes de supuestos votantes, práctica empleada incluso por partidos como el PES, que hoy están en la contienda como si nada.

Sin embargo –y a pesar de las fallas–, también es cierto que los expulsados de la contienda presidencial, Armando Ríos Piter y Jaime Rodríguez Calderón, confirmaron que no son demócratas y que además de tramposos copiaron la impostura de Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué?

Porque cuando el INE los pilló en la trampa y tratando de engañar a ciudadanos e instituciones, Ríos Piter y Rodríguez Calderón respondieron con la fórmula de AMLO; descalificaron al árbitro, le lanzaron un escupitajo al rosto y gritan “al ladrón”, “fraude”, “mano negra” y hasta acusan de quién sabe qué perversión, para dejarlos fuera de la boleta
presidencial.

Mienten y engañan pero, cuando el árbitro los expulsa por mentirosos e impostores, entonces satanizan, debilitan y contribuyen a la destrucción del árbitro.

Pero resulta más curioso que, a pesar de que sostienen que el árbitro es “inexistente”, “ineficaz” e “inexperto”, pelean con uñas y dientes para estar en la contienda que ellos mismos califican como amañada. Es decir, participan en una elección en donde “el árbitro es parcial y está vendido”. ¿No es de risa?

Los expulsados no quieren ver y menos entender que –a los ojos ciudadanos–, no son más que tramposos e impostores del poder y la política, que pretenden engañar a los electores con una supuesta independencia que desaparece cuando las viejas marrullerías partidistas se imponen como norma de conducta.

“El Bronco” y “El Jaguar” confirman su priismo de clóset, que son demócratas de plastilina, tramposos de profesión e impostores por convicción.

Y es que si el árbitro no perdona “la mano de Dios”, entonces lo que sigue es matar al árbitro y destruir la cancha de juego.

Pero lo grave es que Ríos Piter y Rodríguez Calderón se suman al creciente ejército de políticos, partidos, periodistas e intelectuales empeñados en la destrucción de la democracia y de sus
instituciones.

¿Cuántos votarían a favor de un presidente tramposo e impostor?

Al tiempo.
16 Marzo 2018 04:00:00
Meade; deslinde de Peña y del PRI
Una de las críticas más recurrentes al candidato de la alianza PRI, PVEM, Panal, es que su mayor lastre se localiza en su vínculo con el PRI y con el “corrupto” Gobierno de Peña Nieto.

Algunos dicen, incluso, que “esos lastres” son los que lo mantienen lejos del puntero y con pocas posibilidades de remontar en los 100 días de campaña.

Por ello, muchos han urgido al candidato Meade –y casi le han exigido– romper con el Gobierno federal y “pintar su raya” del partido que lo cobijó y lo hizo su candidato: el PRI.

Sin embargo, se equivocan quienes suponen que el candidato José Antonio Meade romperá con el Gobierno de Peña Nieto como del PRI.

Y es que por mucho que insistan, no existirá tal ruptura y menos se producirá un distanciamiento como el que otros suponen. ¿Por qué?

Porque renegar del Gobierno de Peña Nieto y “mandar al diablo” al PRI significaría no sólo “el desmoronamiento” de la candidatura de Meade, sino el rompimiento de la alianza PRI, PVEM, Panal.

Además, también son muchos los que opinan en sentido contrario. Es decir, que a pesar de la mala fama que las redes le crearon al Gobierno de Peña, son muchos los aspectos positivos que, bien manejados, gravitarían de manera positiva en la campaña presidencial de Meade.

¿Y entonces qué va a ocurrir…? ¡No va a ocurrir… Ya está ocurriendo!

En efecto, ya empezó la metamorfosis de José Antonio Meade, el candidato que no se presentará como militante de ningún partido, sino como el abanderado de una coalición de partidos.

Y tampoco aparecerá como heredero de un partido, sino como cabeza de un futuro gobierno sin partido. Por eso, no se prestará para pagar culpas del Gobierno federal y menos para golpear al Gobierno del que fue parte.

En pocas palabras, la metamorfosis –que ya es visible en el candidato– consiste en que el Gobierno de Peña Nieto asumirá sus propias culpas, responderá a los señalamientos en su contra y no contaminará al candidato presidencial.

Y lo mismo ocurrirá con el PRI y con los partidos aliados a la candidatura de Meade, cuyos jefes darán la cara y resolverán los escándalos políticos que vinculen a sus gobiernos, sus políticos y militantes. Y la razón de todo ello es que no sea el candidato presidencial quien deba pagar “los platos rotos”.

¿Y cómo se va a producir tal deslinde del Gobierno federal y de los partidos de la coalición PRI, PVEM y Panal?

1.- En el caso de “las reformas estructurales”, que han sido cuestionadas tanto por López Obrador como por Ricardo Anaya, el candidato Meade no se deslinda y tampoco las niega, pero ya empezó a colocar en el imaginario colectivo de los electores la idea de que él prepara su propio proyecto de reformas.

2.- ¿Y eso qué significa…? Que tal como lo dijo la OCDE, el nuevo Gobierno mexicano debe consolidar y ajustar las reformas ya existentes y avanzar en las reformas de nueva generación que se requieren.

3.- En cuanto a escándalos como el supuesto perdón a César Duarte, exgobernador priista de Chihuahua, José Antonio Meade no entró en polémicas y sólo respondió que la PGR debía explicar el caso. Horas después la Procuraduría aclaró que no hay tal exoneración de Duarte y que siguen firmes el 99% de las acusaciones en su contra.

4.- En realidad se trató de una interpretación caprichosa y mañosa, movida con dolo para causar daño a la imagen del Gobierno y del candidato Meade.

5.- Algo similar ocurrió con el escándalo de la supuesta corrupción en Sedesol, durante la gestión de Rosario Robles. En este caso el equipo del candidato Meade prepara una respuesta contundente respecto a la responsabilidad del candidato durante su paso por Sedesol y Hacienda, al tiempo que la PGR inició una indagatoria en torno a Rosario Robles.

6.- No se descarta –en ese caso– una eventual responsabilidad de funcionarios altos y medios, a los que la autoridad respectiva sancionará en su momento.

7.- En el tema del nuevo aeropuerto de la capital del país –una de las obras más importantes en la historia de México–, Meade se comprometió a terminar su construcción, porque se trata de una obra clave para el desarrollo nacional. Sin embargo, no compró los bonos negativos endilgados al titular de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza.

8.- De manera simultánea, en cualquier momento la autoridad federal sancionará a los presuntos responsables del socavón en el libramiento carretero de Cuernavaca.

En suma, la imagen que José Antonio Meade y sus estrategas pretenden posicionar al arranque de las campañas será la del candidato de una coalición de partidos, enganchado con el futuro de los mexicanos, no anclado en el pasado.

¿Lo conseguirá?

Al tiempo.
15 Marzo 2018 04:00:00
Anaya: el montaje, paso a paso
La historia comenzó en 2007 con un codiciado predio y un codicioso joven, de 29 años, integrante de una presunta red de corrupción incrustada en el Gobierno de Querétaro (2003-2009), de Francisco Garrido.

El joven es Ricardo Anaya, hoy aspirante a ser Presidente de México y que podría ser acusado de tráfico de influencias, defraudación y evasión fiscal, triangulación de recursos, lavado de dinero y crimen organizado.

Los anteriores son los delitos presuntamente cometidos en el proceso de enajenación de un predio propiedad del Gobierno queretano y que pasó a manos de Ricardo Anaya, con una ganancia estimada de 54 millones de pesos (mdp).

En octubre de 2007, Anaya era secretario particular de Garrido, quien decretó enajenar un terreno baldío, adquirido en febrero de 2008 por la empresa Tyson –representada por Manuel Barreiro–, en 111.4 millones de pesos.

El predio se dividió en lotes, de los cuales 50 fueron comprados en 137.5 millones de pesos por otra empresa representada también por Barreiro, llamada Park Development.

En 2014, Ricardo Anaya compró el lote 82 del terreno, por 10.7 mdp, a través de su empresa Juni Serra y en 2016 construyó una nave industrial.

La nave industrial fue comprada en 54 mdp por la empresa Manhattan Master Plan constituida por Barreiro exprofeso para dicha transacción.

Los socios eran el chofer de Barreiro y una empleada, ambos sin capacidad de compra. La compañía resultó declarada “fantasma”, lo que representa el delito de defraudación fiscal.

Además, el dinero utilizado para la compra, previamente fue enviado a paraísos fiscales, lo que tipifica delitos de lavado de dinero, crimen organizado y defraudación fiscal.

De igual manera, los socios originales de la empresa Manhattan Master Plan –el chofer y la empleada de Barreiro–, declararon que no sabían que eran socios de la empresa, hasta que los medios difundieron la noticia.

En este caso, el presunto delito es falsificación de documentos. Además, si es fraudulenta la constitución de Manhattan Master Plan, se invalida no sólo la sociedad anónima sino los actos jurídicos derivados de ésta, como la compraventa de la bodega de Anaya.

En septiembre de 2016, Barreiro y Anaya pagaron la nave industrial en dos partes a través de empresas en el extranjero.

El primer pago, de 16 mdp, por medio de la empresa Mas Sailing en Gibraltar. Dicha cantidad fue “prestada” –en una simulación–, a Manhattan Master Plan (de Barreiro) y ésta realizó una transferencia a Juni Serra (de Anaya).

En abril de 2017 pagaron la segunda parte por los restantes 38.7 millones de pesos, a través de la empresa Didelfut (en Jalisco) a una cuenta en el paraíso fiscal suizo, para transferirlos de empresa en empresa (Turcas y Caicos, Canada Inc, Aurora Private Fund y Tesorem) y terminar el 8 de mayo en Manhattan Master Plan, de Barreiro.

Vale recalcar que Manhattan Master Plan, de Barreiro y Juni Serra, de Anaya, fueron creadas exprofeso para la triangulación de recursos, disfrazar su origen y evitar que fuera detectada la procedencia del dinero

Anaya intentó explicar que la compraventa de la nave industrial es legal y negó haber realizado transacciones con Barreiro del que, al final, resultó ser compadre.

El asunto se tornó aún más escandaloso, cuando Manuel Barreiro se percató del escándalo contra Ricardo Anaya y decidió “parchar” los hoyos visibles de la transa.

Para ello habría simulado el cambio de accionistas –de manera retroactiva–, de la empresa Manhattan Master Plan. Es decir, su chofer y su empleada dejaron de ser socios y en su lugar colocó a un socio de otros negocios, para darle sentido a la compra de una nave industrial por 54 millones de pesos.

Pero resulta que el Notario Público que habría testificado el cambio de socios en la empresa Manhattan Master Plan y aceptado de manera ilegal una operación notarial retroactiva, de nombre Salvador Cosío, declaró ante la PGR que su firma fue falsificada y que nunca llevó a cabo dicho trámite.

En este caso el delito que se configura es presunta falsificación de documentos, además de que Anaya y su socio, Manuel Barreiro, habrían conspirado para cometer un ilícito, lo que se traduce en la figura de delincuencia organizada.

En su defensa, Anaya y el PAN argumentaron que el notario, Salvador Cosío, es candidato del Partido Verde al Gobierno de Jalisco. Lo cierto es que cuando habrían realizado la falsificación de documentos, no era candidato de nada.

Como tampoco Ricardo Anaya era candidato de nada cuando la PGR inició la investigación sobre lavado de dinero, a finales de 2016, por la compraventa de la nave industrial. Aún así, Anaya acusa persecución oficial.

¿Cínico o víctima? Usted juzgue.

Al tiempo.
14 Marzo 2018 04:00:00
AMLO y ‘El Tigre de Santa Julia’
Pocos dudan que la amenaza de Andrés Manuel López Obrador –de que “suelten al tigre”–, sea una advertencia seria, de alto riesgo y que incluso coloca a la democracia elecciones mexicanas frente a un riesgo latente.

Pero muchos creen que, por eso, ese “animal político” llamado López Obrador midió bien su batalla con los banqueros a quienes asustó “con el petate del muerto”.

Y es que luego de la amenaza “del tigre” Andrés les dijo a los banqueros que tiraría la reforma energética, que tiraría el nuevo aeropuerto y que él, y sólo él, decidiría cuáles contratos renovar y cuáles cancelar.

Además, horas antes de la pasarela frente a los banqueros, Obrador “le midió el agua a los camotes” al deslizar la especie de que la reelección presidencial sigue siendo tema a discutir.

Por eso la primera pregunta: ¿Los anteriores pueden ser considerados mensajes conciliadores para los banqueros y los empresarios en general?

Está claro que no. En realidad se trata de una bien calculada declaratoria de guerra al sector privado, por parte del puntero en las encuestas, quien “estira la liga” para asustar a los sectores productivos y para provocar un mayor acercamiento con sus capitanes, a los que luego venderá cara la tranquilidad.

Y es que, por si lo han olvidado, Andrés Manuel López Obrador, utiliza estrategias políticas idénticas a las estratagemas de negociación de Donald Trump. Es decir, asusta al contrario con posturas extremas, para luego negociar en condiciones de ventaja.

No es casual, por eso, que poco después de la convención bancaria y de las amenazas de AMLO, manos traviesas llevaron a nivel de Trending Topic –en redes– un meme en el que sus creadores ponen en boca de Carlos Slim otra amenaza al estilo de AMLO. “Votar por el PRI es como volver a contratar a un empleado que te robó”, dice la falsa declaración de Slim.

El meme fue desmentido por la oficina de Slim, pero el mensaje quedó sembrado. ¿Cuál mensaje? Que AMLO no promoverá reformas que les quiten las jugosas ganancias de escándalo a los empresarios. En pocas palabras la zanahoria y el garrote.

Pero no todo ha sido miel para el candidato de Morena, luego de la pasarela con los banqueros. En el influyente The Wall Street Journal, el periodista Robbie Whelan escribió que las propuestas de AMLO en materia energética podrían tener las consecuencias más dramáticas para la economía mexicana. Es decir, el susto por “el tigre” de AMLO llegó hasta los grandes empresarios globales.

Pero lo que no calculó la sagacidad de Obrador –político originario del trópico–, es el humor cáustico de los mexicanos del Altiplano. ¿Por qué?

Porque a la amenaza de que se puede “desatar el tigre”, la voz popular respondió con ingenio, sarcasmo y burla. Abundaron los memes, parodias y comparaciones chuscas.

1.- ¿A cuál tigre se refiere López Obrador? ¿Acaso habla del “Tigre de Santa Julia”?, dice una parodia que juega con el mítico bandolero del porfiriato, capturado al momento de realizar sus necesidades fisiológicas. “¡En una de esas y nos agarran calabaceando!”.

2.- ¿Se referirá Obrador al regreso del mítico y poderoso “Tigre Azcárraga”, Emilio Azcárraga, padre de Televisa? ¿O será un mensaje de la importancia de “el cachorro” Azcárraga, en el proceso electoral actual?

3. Otros aventuran que López Obrador tenía ganas de fiesta. Por eso “invocó a Los Tigres del Norte”. También hubo quienes dijeron que posiblemente recordó a “Tigger” personaje carismático de The Winnie Pooh.

4.- Los que presumen de cultura literaria se aventaron la puntada de que López Obrador trataba de recordar al clásico de Guillermo Cabrera Infante “Tres Tristes Tigres”, en tanto que otros con un dejó de vulgaridad invocaron a “La Tigresa”, Irma Serrano, o a su par peruana, “La Tigresa del oriente”.

5.- Más simpáticos resultaron quienes evocaron al “Tigre Toño”, emblema de cereales infantiles. O aquellos para los que el futbol es la vida, que se dijeron ofendidos “porque Tigres sólo hay unos” los de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

6.- Y no faltaron los que recordaron refranes, trabalenguas y frases célebres. En el primer caso muchos evocaron “La rifa del Tigre”, que apela a la mala suerte hasta cuando se gana un sorteo. Otros deletrearon el viejo trabalenguas: “Tres tristes tigres tragaban trigo en un trigal…”.

Mientras los “cultos”, trajeron a la memoria la célebre y celebrada de John F. Kennedy: “en el pasado aquellos que locamente buscaron el poder cabalgando a lomo de un tigre, acabaron dentro de él”, frase que dicen los biógrafos del presidente asesinado, dedicó a los regímenes cubano y Chino.

¿A cuál tigre se refería López Obrador?

Al tiempo.
13 Marzo 2018 04:00:00
Gobiernos de PAN y PRD rechazan a Anaya
El día de su registro como candidato presidencial –el pasado domingo 11 de marzo– Ricardo Anaya entendió que no es un invento la debacle de su candidatura. ¿Por qué?

Porque el rechazo de los suyos está a la vista de todos. Sólo seis –de 16 gobernadores del PAN y PRD–, acudieron al registro de Anaya ante el INE. ¿Y eso qué significa?

Pequeño detalle. Quiere decir que 10 de los gobernadores azules y amarillos “dejaron colgado de la brocha” a Ricardo Anaya; no asistieron al emblemático acto de postulación. ¿Y por qué se ausentaron?

Cualquiera que entienda la simbología de los mensajes políticos descubrirá con facilidad que si un candidato presidencial tiene reales posibilidades de triunfo, ningún político –desde un humilde alcalde hasta un poderoso gobernador, pasando por diputados y senadores–, se atrevería a desdeñar el evento del futuro presidente: el registro ante la autoridad electoral.

Y es que la zalamería, el elogio sin límite, el saludo personal y el “respaldo cariñoso” se expresan de manera abierta, clara y entusiasta sólo en eventos públicos como el registro. “¡Hermano, cuentas conmigo!”, suelen decir. Y es en público en donde luce y son rentables el abrazo, el apapacho, la felicitación y, sobre todo, la incondicionalidad.

Por eso las preguntas. ¿Por qué 10 de 16 gobernadores azules y amarillos no acudieron al evento? ¿Será que a esos 10 mandatarios estatales no les importa estrechar la mano del futuro presidente? ¿Acaso un tercio de gobernadores estatales sufren de miopía para no ver y no entender que Anaya es la versión moderna del mesías prometido?

Lo cierto es que esos 10 gobernadores tienen claro que Ricardo Anaya no será presidente; saben que respaldar públicamente a Anaya durante el arranque de su candidatura significaría un serio tropiezo no sólo para su eficacia como mandatarios estatales, sino para su futuro político.

En pocas palabras, 10 de los 16 gobernadores de PAN y PRD que supuestamente debieran incondicionalidad a Anaya le dieron la espalda porque saben que no es un candidato ganador.

Pero resulta que para justificar la ausencia del 70% de los gobernadores azules y amarillos –centros reales de poder que representan dinero, apoyo político y movilización de votos–, Ricardo Anaya y sus estrategas volvieron a recurrir al plagio y la mentira. ¿Tramposo el candidato Anaya?

Para justificar la ausencia del 70% de mandatarios estatales del PAN y PRD –en el acto de registro de Ricardo Anaya–, los estrategas del queretano divulgaron mensajes de gobernadores que supuestamente respaldaron a Anaya. ¿Y eso qué tiene de malo?

Resulta que la mayoría de esos mensajes no fueron grabados para el acto de registro, sino que el PAN los tenía “enlatados”. Incluso algunos de esos mensajes fueron reciclados. Es decir, ya habrían sido utilizados para otros eventos de respaldo a Ricardo Anaya.

Sí, por increíble que parezca, Ricardo Anaya no sólo ha sido pillado en el plagio de conferencias de famosos. No, al parecer hoy también fue pillado simulando apoyos inexistentes. Carga sus videos de apoyo para el momento que sea necesario.

Pero es aún más curiosa la lista de gobernadores panistas que acudieron a respaldar a Ricardo Anaya ¿Y por qué es curioso el dato?

Porque todos los estados que representan están en el ojo del huracán a causa de los elevados niveles de violencia y de las cuestionables gestiones de sus mandatarios.

¿Lo dudan? Se trata de Francisco Vega, de Baja California; Miguel Márquez, de Guanajuato; Antonio Echavarría, de Nayarit, y Francisco García Cabeza de Vaca, de Tamaulipas.

Por el PRD sólo respaldaron a Ricardo Anaya, un mal encarado Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de CDMX, y un debilitado Arturo Núñez, gobernador saliente de Tabasco. En el caso de Mancera, el que intentó apapachar al Jefe de Gobierno fue Ricardo Anaya, ante el evidente enojo de Mancera. ¿Y por qué se enoja?

Otra vez elemental, porque hasta la mañana de ayer Anaya no cumplió con el pacto de hacer candidato plurinominal a Miguel Mancera. Por la tarde, Gustavo Madero reculó y dijo que no impugnaría más la eventual candidatura del aún jefe de Gobierno. ¿Manita de puerco?

Los gobernadores que no consideraron oportuno aparecer abrazando a Ricardo Anaya son: Antonio Gali, de Puebla; Martín Orozco, de Aguascalientes; Silvano Aureoles, de Michoacán; Graco Ramírez, de Morelos; y Carlos Joaquín González de Quintana Roo.

Los mandatarios que enviaron un mensaje grabado, presumiblemente reciclados, son los de Baja California Sur, Chihuahua, Querétaro, Veracruz y Durango.

¿Quién le dice que no al futuro presidente? ¡Los que saben que no será!

Al tiempo.
12 Marzo 2018 04:00:00
¡El PRI es inmortal…!
Son muchos los opinantes profesionales, los intelectuales serios y los ocurrentes de ocasión que pregonan la muerte del PRI, en julio próximo.

Está claro que en todos los casos el ánimo es de hartazgo y de justo deseo de cambio.

Sin embargo, también es cierto que tanto los profesionales de la opinión como los intelectuales de renombre y los ocurrentes de temporal se niegan a ver que el PRI no es sólo el viejo acrónimo del partido tricolor y tampoco son sólo sus gobiernos corruptos, políticos sátrapas y sus viejas prácticas.

No, el PRI también es la herencia corrupta, clientelar y saqueadora del dinero público que –desde el último medio siglo–, corrompen a la derecha panista y a las izquierdas convertidos en supuestos adalides del cambio.

Hoy, por ejemplo, Ricardo Anaya es el mejor ejemplo del político que en pocos años reunió una fortuna millonaria y alcanzó los niveles más altos del poder, gracias a la transa, la engañifa y la mentira.

En realidad Anaya es la imagen emblema de la victoria cultural del PRI, metido a las entrañas del PAN.

¿Recuerdan cuando el PAN de Luis H. Álvarez y Castillo Peraza rechazó las prerrogativas electorales porque eran “la señal inequívoca de la corrupción del PRI”?

Pues resulta que esas prerrogativas, convertidas en millones de spots, llevaron al PAN al peor nivel de corrupción de su historia, con un Ricardo Anaya transa y depredador del dinero público.

Y gracias a la transa, al “agandalle” y a que el PAN copió lo peor del PRI, hoy Anaya es candidato presidencial.

Vista así la victoria cultural de lo peor del PRI, más que a los funerales del tricolor asistimos a una suerte de “democratización de lo peor de las prácticas del antiguo PRI”. ¿Democratización de la transa y la corrupción? Sí, porque el PAN de hoy es igual de transa y corrupto que el viejo PRI.

Pero el PAN es apenas un “remedo” de la universalización del PRI. ¿Por qué?

Porque el verdadero éxito cultural, político, ideológico y clientelar del PRI se llama Morena.

¿De verdad los profesionales de la opinión, los maestros del intelecto y los pensadores de temporal no han visto que la verdadera victoria cultural del PRI se llama Morena; partido motejado como “PRIMOR”?

¿No han visto “los sabios” que el producto más acabado del viejo y rancio PRI se llama Andrés y que lo motejan como “El Mesías”?

Morena y su dueño son los verdaderos herederos de lo más cuestionable del viejo PRI; son el puente histórico para transitar de los primeros 90 años de PRI, a las próximas décadas de un viejo partido que, le pese a quien le pese, ya es inmortal.

¿Y por qué es inmortal el PRI?

Por una razón elemental. Porque durante 90 años –y gracias a su vocación de cacique decimonónico–, el PRI mantuvo vivo el “derecho de pernada” con todos los partidos, todos los políticos y, en general, con toda la clase política. Por eso germinó su herencia perversa en todas las formaciones partidistas.

Dicho de otro modo, hoy todos los partidos con registro, desde el derechista PES, hasta el venezolano PT, llevan la genética del PRI, partido al que demonizan de dientes para afuera, pero del que nunca se podrán separar.

Pero lo más curioso es que aquellos que pregonan la muerte del PRI en los próximos 100 días, no ven, cierran ojos y oídos para no presenciar que más que la muerte del PRI vivimos el cambio de casa y de amante del vetusto partido tricolor.

Y resulta de risa loca que mientras “le mientan la madre” a las siglas del PRI, a los rateros gobernadores del PRI, a los impresentables líderes del rancio PRI, al mismo tiempo aplauden al nuevo PRI de Morena, empezando por su dueño, pasando por Napoleón Gómez Urrutia, Manuel Bartlett, Elba Esther Gordillo, Marcelo Ebrard, René Bejarano…

¿De verdad creen que el PRI estará muerto en los próximos 100 días?

Pocos se han dado cuenta que el PRI al que supuestamente matará la elección de julio, en realidad empezó a morir cuando el gobierno de Peña Nieto decidió acabar “con los candados” que prohibían candidaturas sin militancia partidista.

Hoy el PRI tiene gobernadores no priistas que llegaron al poder gracias a las siglas del PRI, como el de Sinaloa. El PRI tiene como candidato presidencial a un no priista y tiene como candidato a CDMX a otro no priista.

Y es que el PRI al que muchos odian, hace tiempo empezó su mutación hacia los ciudadanos sin partido, que ocuparán los más relevantes cargos de elección popular.

Y el verdadero PRI, el de la transa y la corrupción anida en Morena y en el PAN. ¡Les guste o no!

Al tiempo.
11 Marzo 2018 04:06:00
AMLO: ¡o gano, o el caos!
No se requiere más que el sentido común elemental para entender que la advertencia del candidato de Morena, a los banqueros, fue un ultimátum de guerra.

Les dijo con todas sus letras: “Si hay fraude –en las elecciones de julio próximo–, me voy… pero a ver quién amarra al tigre”.

Para empezar, todos saben que en el diccionario de Andrés Manuel López Obrador, la palabra “derrota” es sinónimo de “fraude”.

También saben que en todas las derrotas electorales y políticas que ha vivido López Obrador la responsabilidad siempre ha sido el horroroso fraude que imaginarias máquinas de guerra imponen.

De igual manera debemos recordar que en la derrota presidencial de 2006, AMLO respondió con un plantón simulado –que paralizó la Ciudad de México–, a manera de venganza contra los empresarios y, en general, contra los ciudadanos que votaron por el PAN y el PRI.

Y para justificar la venganza poselectoral, Obrador dijo que debió abrir el espacio del plantón, para dar cauce a la inconformidad social que, según su mentirosa versión, pretendía la revuelta. Lo cierto es que al segundo día de instalado el plantón, los acarreados llevados a las guardias lo dejaron solo.

Hoy, Obrador olfatea su derrota. Por eso vuelve a la carga. Y lo hace frente al nervioso sector de los banqueros, a quienes Obrador promete que no habrá expropiación, ni represión, pero a los que asusta con el petate del muerto; tirar el aeropuerto, que es la mayor inversión en la historia y el patético: ¡o gano o viene el caos!

Esa es la traducción del amenazante, “si hay fraude me voy, pero a ver quién amarra al tigre”. Amenaza idéntica a la que Hugo Chávez lanzó a los banqueros y a los venezolanos, en general, a quienes dijo que no habría nacionalización y menos represión, siempre y cuando la elección fuera legal.

Lo curioso es que el tiempo, siempre terco, le dio la razón a quienes advirtieron de la amenaza adelantada del locuaz John Ackerman –asesor de AMLO–, quien en su perorata para la televisión Rusa dijo que si perdía López Obrador en la elección presidencial “habrá madrazos”.

Está claro. Debemos entender que López Obrador apuesta a la revuelta social si es que la componenda –y no los votos–, no le regalan la Presidencia.

Y el mensaje no lo ven y o lo escuchan sólo quienes cierran los ojos y los oídos. AMLO dice que habrá violencia social si lo derrota la democracia, y es que ya olfatea el olor de la derrota.

¿Y qué dice ahora el intelecto mexicano, ciego y sordo a las pruebas de que un solo hombre intenta destruir la democracia mexicana? ¿No es Obrador un peligro para la democracia mexicana?

Al tiempo.
09 Marzo 2018 04:00:00
¿Es creíble la no reelección de AMLO?
Primero debemos partir de la trampa discursiva que lleva implícita la promesa del candidato presidencial de Morena de que no buscaría la reelección.

El mensaje de fondo, el que quiere grabar en la conciencia colectiva de los potenciales electores, es el de la fatalidad de su victoria el 1 de julio próximo. Pretende convencer a sus muchos detractores de que es inevitable su llegada al poder presidencial. Y ahí comete el primer error. ¿Por qué? Porque igual que ocurrió en 2006 y 2012 –en donde también pecó de exceso de confianza–, hoy el núcleo duro de los votantes antiLópez Obrador –dos de cada tres potenciales electores– es más duro que nunca, está más radicalizado en su contra y, de manera impensable, esos ciudadanos tienen muy claro el valor del voto útil.

Está claro que el mensaje de la no reelección no va para los seguidores de AMLO –uno de cada tres–, sino para sus detractores –dos de cada tres–, quienes lo ven como un potencial dictador y copia de los sátrapas que con idéntico discurso llegaron para quedarse, sea en Cuba, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y, sobre todo, en Venezuela. También es evidente que, por mandato constitucional, está prohibida la reelección presidencial y que, por su valor histórico, ese postulado es uno de los que parecen intocables. Sin embargo, para un potencial dictador, como AMLO, torcer la Constitución tampoco sería problema, como no lo sería acabar con el fuero constitucional, ordenar juicios políticos y todo lo que gusten y manden. Por tanto, el problema se reduce a la confianza y la credibilidad ciegas que muchos tienen a las palabras, las ocurrencias y las promesas de AMLO.

Por eso obliga preguntar. ¿De verdad existen ciudadanos sensatos, que puedan creer en la palabra de Obrador? Muchos dirán que es congruente entre las locuras que pregona y su quehacer político. Otros creen que, en efecto, hará realidad la destrucción del país.

Sin embargo, la historia confirma que López Orador miente y engaña todos los días y ante todos los auditorios que se presenta, sobre todo miente en temas clave para su ambición de poder. ¿Lo dudan?

1.- AMLO faltó a la verdad cuando dijo que cumplía el requisito de residencia en el entonces DF. Consiguió la candidatura a jefe de Gobierno gracias a una negociación política con Ernesto Zedillo. Mintió.

2.- Ya como jefe de Gobierno, siempre dijo “denme por muerto” para la aspiración presidencial. Mintió.

3.- En los previos a la elección presidencial de 2012, pregonó por todo el país que, de perder la elección, se retiraría a su rancho, La Chingada. Mintió.

4.- Durante décadas, pregonó un “juarismo” a toda prueba. Cuando era jefe de Gobierno estableció una vergonzosa alianza político económica con Norberto Rivera, primado de México y hoy estableció otra alianza con el ultraderechista PES. Juarista de sotana. Mintió.

5.- Se dice “maderista”, pero todo indica que AMLO terminará a favor de la reelección. La suya, claro.

Pero la historia también es implacable con aquellos que han instaurado las llamadas “dictaduras democráticas”, es decir, dictadores que llegaron al poder no por un golpe de Estado, sino a través de una elección democrática, para luego apoderarse del poder absoluto.

¿Los quieren recordar?

En septiembre de 2004, el presidente venezolano Hugo Chávez negó pretender “perpetuarse” en el poder. “No es cierto que tenga ningún plan para perpetuarme en el poder y la propuesta del diputado Luis Velázquez fue hecha de buena fe, pero no la comparto, no estoy de acuerdo ni la apoyo”, aseguró.

Tres mandatos presidenciales después, falleció Chávez, quien no pudo asumir el que iba a ser su cuarto mandato presidencial, desde que llegó al poder en 1999. El presidente de Bolivia, Evo Morales, siempre pregonó que nunca quiso ser jefe de Estado, sino que “el pueblo me obligó”. Busca una tercera reelección para un cuarto mandato y quedarse en el poder hasta 2025. Para explicar la contradicción, en entrevista con BBC Mundo, el mandatario hizo un recorrido por todos sus cargos que ha ocupado, “gracias a que el pueblo me obligó”. Por décadas, el brasileño Lula navegó con la bandera de los trabajadores y la igualdad social. Convenció al mundo “del éxito de su revolución” pacífica, hoy convertida en fracaso. Llegó a la Presidencia de Brasil en 2002, después de tres intentos fallidos. Se mantuvo en el poder durante ocho años y hoy, en medio de escándalos por corrupción y lavado de dinero, pretende regresar al poder.

¿Así, o más claro? Al tiempo.
08 Marzo 2018 04:07:00
Droga en IPN, UAM y UACM
Resultaba ingenuo suponer que el mercado cautivo de drogas sólo se localizaba en la UNAM.

Por eso, luego de ser el primer medio en documentar en video la venta de droga en la UNAM, el portal
http://www.letraroja.com buscó en el sistema educativo de CDMX y descubrió que tanto en primarias, como secundarias, preparatorias y universidades se vende droga.

Existen primarias y secundarias en cuyo exterior las “tienditas de dulces” y “comida chatarra” son expendios de droga. Y no se diga en preparatorias, vocacionales y universidades, públicas y privadas.

En un primer momento, Letra Roja acudió a la UAM, la UACM y el IPN, en donde testificó la venta de droga.

La UAM cuenta con casi 50 mil alumnos, en cinco unidades y la de mayor población es Xochimilco –localizada entre las delegaciones Coyoacán y Tlalpan–, en donde ocurre lo mismo que la UNAM; los encargados de vigilar el campus son trabajadores con más armas que el pocos o nulo respeto de la comunidad estudiantil.

Un informante (estudiante) lo explica así: “En teoría, la universidad tiene controlado el acceso de personas con credencial. Pero si no la tienes te da acceso sólo con mostrar cualquier identificación y con anotarte en una libreta.

“Son frecuentes los casos en los que vecinos de colonias como la CTM Culhuacán ingresan a consumir y comprar drogas o, incluso, para robar las pertenencias de los alumnos”.

Y agrega: “Dentro de la universidad, el consumo de drogas y la venta de todo tipo de estupefacientes se da con normalidad, ni los vigilantes ni sus recorridos a pie son suficientes para erradicarlos.

“En su mayoría los alumnos son quienes se encargan de traficar la droga. En la mayor parte de los casos se trata de jóvenes que estudian en la institución y viven en los alrededores; aunque ellos no se consideran narcomenudistas sino distribuidores, ya que le compran a su dealer para revenderla dentro de la universidad”, explica.

“La droga que más se vende es la mariguana, pocos comercian con otro tipo de estupefacientes, pero a quien necesite cocaína, piedra, LSD o cualquier droga sintética, te la lleva bajo pedido.

“El mayor punto de venta y consumo es el jardín Zapata. Dicho jardín es el equivalente a Las Islas de CU, donde te ofrecen ‘brownies mágicos’. Aquí la constante es ver a grupos esparcidos a lo largo de las áreas verdes, fumándose un toque.

“La rectoría de la UAM-X ha tomado medidas para erradicar las drogas dentro del campus; la última, en 2017, cuando infiltró a trabajadores para dar con los alumnos narcomenudistas y suspenderlos o darlos de baja, según su historial. También se aumentó la vigilancia en el jardín Zapata para evitar el consumo”.

Pero de nada sirvió. “Para seguir ‘quemando’ dentro de la UAM sólo fue necesario moverse hacia otro jardín, conocido como el picnic, más cercano a la entrada que da con la calzada del Hueso, una de las dos entradas que tiene la unidad de Xochimilco”.

Por su parte, en la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas (Upiicsa) del Instituto Politécnico Nacional y en la UACM, plantel Centro Histórico, el consumo y venta de drogas tampoco es un secreto; aunque en estos espacios no se cuenta con un lugar específico para la compraventa de drogas, de acuerdo con los testimonios.

En Upiicsa –ubicada en la colonia Granjas, delegación Iztacalco–, María, estudiante de ingeniera industrial señala que la venta de drogas en esta unidad se hace a través de grupos de Facebook entre los alumnos de la universidad.

“A mí me han dicho, si necesitas algo ve con tal ¿no? o así, no les da miedo aunque los cachen o algo porque yo veo que se están exponiendo en Facebook, básicamente”.

No hay puntos específicos para comprar drogas en el plantel. “Eso no, yo sabía que en CU había puntos específicos a donde ibas a comprar y todos sabían, pero aquí no, de hecho está prohibido fumar aquí adentro cigarro y no te dejan estar con tu cigarro ni en los espacios verdes.

“Tú contactas a la persona y ya quedan de verse en algún lugar, normal, como si fueras a darle algo. Las drogas que más se comercian son mariguana, en bruto o en “panquecitos”; cocaína y LCD.

“Te digo que son los mismos alumnos (los que venden), hasta yo tengo un conocido, compañero mío que vendía”, o sea, no es que sea externo, todos los que yo he visto (vendiendo) son de aquí”.

En las unidades profesionales de Zacatenco y “El Casco” de Santo Tomás, las más grandes del IPN, la venta es abierta, sin freno.

A su vez, consumidores de la UACM negaron compraventa de drogas dentro de las instalaciones porque “no hay patio y en la calle es inseguro”. Sin embargo, “se las ingenian para vender y consumir”, relata la fuente.

¡Epidemia a los ojos de todos!

Al tiempo.
07 Marzo 2018 04:00:00
¿Y por qué Anaya no declara?
Tienen razón escritores y periodistas preocupados por la investigación que lleva a cabo la PGR contra Ricardo Anaya.

Es correcta la llamada de atención, a la autoridad respectiva, respecto a la urgencia que tiene el caso, en especial ante los tiempos fatales del proceso electoral presidencial de julio próximo.

Es decir, la autoridad debe acelerar las indagatorias que vinculan a Ricardo Anaya con un presunto lavado de dinero, a fin de esclarecer la presumible comisión de un delito en el caso del aún candidato presidencial de la coalición PAN, PRD y MC.

Sin embargo, resulta simpático –si no es que ridículo– que tanto los escritores, periodistas y activistas de la llamada “sociedad civil organizada” que urge en la aclaración del caso, no sean capaces de entender que los relojes de la justicia, de la política y de los procesos electorales no están sincronizados a partir del interés de un solo “huso horario”.

Dicho de otro modo, que los tiempos de la política, de un proceso penal y de una elección presidencial tienen distintos plazos, diversos intereses, diferentes motivaciones y objetivos dispares.

En efecto, hay políticos que quieren vencer a Ricardo Anaya “en la báscula”.

También es cierto que son muchos los indicios de que Ricardo Anaya “se condujo por los meandros de la corrupción”. Y es perfectamente claro que la sociedad merece saber si uno de los principales candidatos presidenciales “es una rata” o se trata de “una blanca paloma”.

Por eso la primera pregunta.

¿Es posible conciliar tres o más intereses prioritarios en torno al caso Anaya?

Hasta hoy nadie ha dicho “esta boca es mía”. Más aún, la experiencia dice que no existe antecedente al respecto. Nunca, como hoy, un precandidato presidencial había estado “bajo sospecha” de corrupción.

Recientemente –y en abono al tema–, los españoles vivieron un caso similar. Un referéndum inconstitucional llevado a cabo en Cataluña convirtió en Presidente electo a Charles Puigdemont.

Resultó curioso que una abrumadora mayoría de analistas ibéricos respaldaron al Gobierno español a favor de llevar preso al supuesto presidente electo, mientras que en México menudearon las voces que sostenían que había judicializado el derecho separatista. Muchas de esas voces hoy se oponen a que Ricardo Anaya sea llevado a juicio.

Pero la verdadera aberración de la mirada unidireccional de los periodistas, analistas, y representantes de la dizque “sociedad civil” que exigieron al Gobierno federal celeridad en la indagatoria que vincula a Ricardo Anaya con lavado de dinero, fueron incapaces de invitar a la parte contraria, al señor Anaya a que haga todo lo que está de su parte para ajustar los relojes de la justicia, la política y el proceso electoral.

¿Qué quiere decir lo anterior?

La respuesta es elemental; que está en manos de Anaya acelerar el proceso, catalizar una resultante y sacar a la elección de la zona de riesgo.

En pocas palabras y en una pregunta.

¿Por qué los “abajo firmantes” no invitaron, exhortaron, llamaron o exigieron a Ricardo Anaya, que acudiera ante la autoridad respectiva, para rendir su declaración?

Si muchos de los “abajo firmantes” creen, suponen, imaginan o están seguros de la inocencia de Anaya; si están convencidos de que se trata de una persecución política, ¿por qué no le recomendaron a su promovido Ricardo Anaya que acudiera ante la SEIDO a declarar?

Y es que parece aberrante y, sobre todo parcial, que los “abajo firmantes” exijan claridad, celeridad, seriedad y transparencia sólo en una de las partes ¿Por qué no le exigieron a Ricardo Anaya que deje de justificar y declare todo lo que sabe del tema?

Una declaración “motu proprio” de Ricardo Anaya sería una muestra contundente de que “el que nada debe nada teme”. Además, esa contundencia colocaría a la autoridad no sólo contra la pared sino que lanzaría a Ricardo Anaya a los cuernos de la credibilidad.

¿Por qué Ricardo Anaya se negó a declarar cuando fue a la PGR? ¿Por qué, hasta hoy, se sigue negando?

¿No será que buena parte de los “abajo firmantes” son los mismos que diseñaron la candidatura de Anaya y que hoy están defendiendo su Frankenstein?

¿Cuántos de los “abajo firmantes” saben que Ricardo Anaya tiene una larga “cola que le pisen” y prefieren guardar silencio, porque es parte de su proyecto político personal; cuántos apuestan no por el esclarecimiento sino por la simulación y por llevar a Los Pinos a “una rata pintada de azul”?

¿Por qué no le exigen a Anaya que declare?

Si, el Gobierno federal tiene mucho que explicar, pero también Ricardo Anaya y, sobre todo, sus patrocinadores y solapadores. ¿O no?

Al Tiempo.
05 Marzo 2018 04:07:00
Anaya: ¡Más mentiras!
Ya metido en la victimización, Ricardo Anaya se dice perseguido político. ¿Ustedes le creen? Van más pruebas del presunto lavado de dinero.

1.- Una de las grandes dudas es si el candidato presidencial del PAN, PRD y MC está o no acusado en la carpeta de investigación de la PGR. La respuesta es que tiene calidad de imputado, mas no de acusado.

2.- ¿Por qué imputado? Primero, porque de viva voz y de puño y letra, Anaya reconoció en videos y entrevistas que intervino en calidad de vendedor, en el presunto lavado de dinero.

Y, segundo, porque incurrió el más de una de las conductas penales del Artículo 400 bis del Código Penal Federal “… adquiera, enajene, administre, custodie, cambie, deposite, dé en garantía, invierta, transporte o trasfiera dentro del territorio nacional, de este hacia el extranjero o a la inversa, recursos, derechos o bienes de cualquier naturaleza, con conocimiento de que proceden o representan el producto de una actividad ilícita, con alguno de los siguientes propósitos: ocultar o pretender ocultar, encubrir o impedir conocer el origen, localización, destino o propiedad de dichos recursos, derechos o bines, o alentar alguna actividad ilícita”.

3.- También es público que en la operación inmobiliaria motivo de investigación participaron Anaya, Manuel Barreiro, los denunciantes, aquellos que ejecutaron y planearon la triangulación de dinero, así como los que intervinieron en el contrato de compra venta y hasta los empleados del banco que le entregaron 54 millones de pesos a Anaya. Todos se encuentran en alguna de las causales del citado Artículo 400 bis del Código Penal Federal.

4.- Además, Anaya engaña a la sociedad al señalar que él, en su calidad de vendedor, no tiene la obligación de investigar el origen de los recursos que recibe por la venta de un inmueble.

Sin embargo, lo desmiente otro párrafos del mismo Artículo 400 bis, que dispone: “Para los efectos de este artículo se entiende que son producto de una actividad ilícita, los recursos, derechos o bienes de cualquier naturaleza, cuando existan indicios fundados o certeza de que provienen directa o indirectamente, o representan las ganancias de la comisión de algún delito y no pueda acreditarse su legítima procedencia”.

5.- Conforme a esa disposición, el hecho de que Anaya conociera o no el origen de los recursos es irrelevante. ¿Por qué? Porque se impone al imputado la carga de la prueba, obligación confirmada en jurisprudencia de la SCJN.

6.- Además, en su video de ocho minutos, Anaya pretende que no le corresponde verificar si tiene o no origen ilícito el dinero que recibe por una compra venta. Y con ingenuidad de niño bobo explica que para eso pactó un contrato privado, que dice: Cláusula
VIGÉSIMA:

“En este acto, LA PARTE COMPRADORA MANIFIESTA BAJO PROTESTA DE DECIR VERDAD que: -----------------

Los recursos económicos que serán utilizados en la presente operación de compraventa tienen una naturaleza lícita y no contravienen bajo ningún concepto las leyes aplicables en materia de recursos de procedencia ilícita y además regulaciones legales aplicables relacionadas con dichas normas, comprometiéndose en sacar en paz y a salvo a LA PARTE VENDEDORA en caso de cualquier infracción de su parte a cualquiera de los ordenamientos relativos a la procedencia de recursos y lavado de dinero; (…).

7.- Dicha cláusula –además de risible–, pone en evidencia que Ricardo Anaya conocía del origen ilícito de los recursos, por eso ingenuamente pensó que un pacto entre particulares lo dejaba libre del presunto lavado de dinero.

8.- Más aún, la cláusula inculpa a Anaya. ¿Por qué? Porque en su video de maestro decimonónico, el mismo Anaya afirma que el precio de la compra venta, los 54 millones de pesos, los recibió a través de tres transferencias bancarias, del banco Bajío.

El abogado Anaya engaña al sostener que no existió lavado de dinero, por el hecho de que los 54 millones de pesos de la compra venta salieron del banco Bajío. Oculta que –por eso y para eso–, se hizo la triangulación del dinero por el mundo, para que ya lavado, el dinero entrara al sistema financiero. No, los ciudadanos no son idiotas.

9.- Pero una joya de la que poco habla “los talentos” que defienden a Anaya, es que los compradores de la nave industrial que vendió fueron Alberto López López y María Amada Ramírez Vega; uno chofer y otra empleada de Manuel Barreiro. ¿Y qué creen? Que ninguno contaban con capacidad financiera para una compra por 54 millones de pesos. Así o aún más claro.

Y es que existen causales sólidas del presunto delito cometido por Ricardo Anaya, quien se esconde en las amplias faldas de la impunidad política, esa que dice que combatirá cuando sea
Presidente.

¿Por qué ya no acepta preguntas en las conferencias?

Al tiempo.
04 Marzo 2018 04:06:00
¡Candidato ‘copy paste’!
¿Qué pensarían si el candidato José Antonio Meade es cachado al copiar –en una de sus presentaciones– a un reputado conferencista?

¿Imaginan, por ejemplo, que el candidato presidencial del PRI hubiese copiado una conferencia a Bill Gates?

¿Pueden ustedes imaginar la escandalera y la madriza? Pues no tienen que llevar muy lejos su imaginación.

En redes apareció un trabajo de edición gráfica que confirma a Ricardo Anaya –aspirante del PAN, PRD y MC– como copión de conferencias magistrales, para su presentación como candidato presidencial.

La prueba del “candidato #copypaste”, como ya lo motejan, se puede ver en la pagina
http://www.laotraopinion.com, en donde también aparece la respuesta de Anaya a uno de los tres ejemplos de plagio.

En efecto, a pesar de que resulta “difícil de creer”, lo cierto es que el “joven maravilla” está lejos del estadista que “vende” a sus electores. Y basta ver el video para probar que Anaya “no pasa la prueba de la risa”.

Anaya plagió el discurso del 6 de mayo de 2012 de Selim Ismael, emprendedor y uno de los conferencistas indios más reputados de Sillicon Valley; ponencia en la que explica el funcionamiento del Google Car.

También plagió a Tony Seba, reconocido conferencista y número uno en ventas de Amazon, por su libro Clean Disruption o Energy and Transportation. La conferencia 2016 versó sobre el cambio de tecnologías en pocos años, para lo cual utilizó el ejemplo de la empresa Kodak.

Y si aún dudan, Anaya plagió el discurso de Peter Diamandis, presidente ejecutivo de la Fundación X-Prize, en donde compara los discos duros y las cámaras digitales de 1976 y la tecnología actual.

Anaya plagió a los tres en su conferencia del 18 de febrero de 2018, al ser presentado como candidato presidencial.

Quienes presenciaron “la espectacular ponencia” de Anaya al asumir la candidatura presidencial, se sorprendieron de los pobres recursos empleados por el candidato presidencial para explicar su riqueza inexplicable.

A través de un video de ocho minutos, Anaya aparece frente a un pizarrón –como decimonónico maestro de escuela– que explica lo inexplicable: la magia para hacer una fortuna de casi 60 millones de pesos, en su paso por el Congreso federal.

Esa pobre explicación incluso ridiculizada por el senador Javier Lozano, contrasta con los recursos y habilidades mostrados por Anaya en su presentación como candidato presidencial. ¿Qué pasó?

Elemental, que además de lavar dinero, Ricardo Anaya plagia discursos. Al tiempo.
02 Marzo 2018 04:00:00
PGR: ‘Hijos de puta’
¿Bueno o malo que la PGR difundiera el video de Anaya? ¿Son o no, en la PGR, “hijos de puta”? Juzguen ustedes.

1.- La difusión del video no viola ninguna ley a que está sujeta la actuación de la PGR, ni la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, ni el Código Nacional de Procedimientos Penales, ni su Ley Orgánica, ni el reglamento de ésta.

2.- En todas las dependencias del Poder Judicial y del MP se capta video y se toma una fotografía a quien acude a cualquier trámite. Incluso, el video es utilizado, en ocasiones, como prueba de asistencia.

3.- Contrario a las ocurrencias ignorantes de no pocos opinantes, el video permitió conocer la improcedencia de lo solicitado por Ricardo Anaya, en su líbelo fechado el 25 de febrero pasado.

4.- Sobre la frase electorera de “uso faccioso del video”, empleada por Anaya y repetida sin conocer por muchos opinante, lo primero es la ley. Nadie explica por qué Anaya dirigió la carta al procurador Alberto Elías Beltrán, cuando debió dirigirla a la Unidad de Lavado de Dinero dependiente de la Subprocuraduría de Investigación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, que cuenta con su propia Oficialía de Partes.

5.- Queda claro que Anaya preparó un golpe mediático contra el encargado de despacho de la PGR.

6.- Además, en el escrito de Anaya no aparece número de expediente al que se dirige, sea Carpeta de Investigación o número de proceso penal. Es decir, se trata de una “carta a Los Reyes Magos”.

7.- Se entiende que Ricardo Anaya pretende ocultar su calidad jurídica en la Carpeta de Investigación, que es la de imputado. Por eso, mientras Anaya no ratifique la carta entregada a la PGR, ésta no produce ningún efecto jurídico. Confirma, eso sí, que se trató de un circo mediático.

8.- Dice Anaya que comparece por “derecho propio” y “como candidato a la Presidencia de la República”. ¡No, señor Anaya! Ser candidato presidencial no le da privilegios. En la Carpeta se investiga a ciudadanos, no a un candidato presidencial.

9.- El candidato presidencial dice en su carta: “Que en términos del artículo octavo constitucional, formulo a esta Procuraduría la exigencia que en este escrito se contiene”.

El Octavo Constitucional, señor Anaya, no concede el derecho a exigir. El precepto consagra “el derecho de petición”, derecho que no lo faculta para llegar a la PGR en forma tumultuaria y señalando “hijos de puta”.

10.- En el propio artículo octavo, el derecho de petición se condiciona a que se formule de manera pacífica y respetuosa, lo que no fue el caso.

Por eso, una primera conclusión es que –contra las opiniones de los “políticamente correctos”–, resulta positiva la difusión del video, ya que permitió a los ciudadanos conocer a Ricardo Anaya; que no cumplió con los requisitos inherentes al derecho de petición y que, al salir de la PGR, mintió a los medios al negar que le hubiesen solicitado comparecer. En el video le reiteran que si lo desea, puede comparecer, pero se niega de manera repetida.

Sobre el contenido de la carta entregada por Anaya a la PGR, ninguno de los “doctos” metidos al tema ha dicho nada. ¿Por qué? Porque el libelo también exhibe al candidato presidencial.

Dice Anaya:

a).- “Es del dominio público que, con motivo de una compraventa estrictamente legal, mis adversarios políticos me imputan, falsa y dolosamente, una conducta delictiva”.

No, señor Anaya, el “dominio público” son los bienes del Estado, usted debió escribir “de conocimiento público”. Y, no, “la compraventa” no es motivo de la investigación, lo que se investiga es el origen del dinero para pagar “la compraventa”.

b).- “Es del dominio público que los hechos SUPUESTAMENTE irregulares son atribuidos exclusivamente a la parte compradora, no a la vendedora que yo representé, que recibió el precio de la operación a través de una transferencia bancaria y que pagó los impuestos respectivos”.

No, señor Anaya, las procuradurías no investigan “hechos SUPUESTAMENTE irregulares”.

c).- “Por estar en curso un proceso electoral y que los ciudadanos tienen derecho a conocer la verdad, le exijo a usted que sin dilación ni pretextos haga del conocimiento de los mexicanos si de las investigaciones realizadas se desprende alguna conducta mía que conforme a la ley pueda ser constitutiva de delito”.

¿Estudió Derecho, señor Anaya? ¿Entiende que el titular de la PGR incurriría en ilicitud si hace público lo que usted absurdamente pretende?

En la administración de justicia hay división de competencias y, conforme al 21 constitucional, corresponde a la PGR investigar delitos y a los jueces administrar justicia; determinar si hay o no delito.

¿Lo entendió, señor Anaya?

Al tiempo.
01 Marzo 2018 04:00:00
¿Y qué tal si habla Barreiro?
Se equivocan –de principio a fin–, quienes suponen que tanto el PRI, como el Gobierno federal o los estrategas del candidato José Antonio Meade, pretenden tirar la candidatura de Ricardo Anaya.

Los que difunden la especie –y quienes al mismo tiempo hacen crecer la especulación–, no entienden que si un gobierno o un partido deciden aplastar a un adversario político, lo primero que consiguen es la creación de un mártir.

Por eso, sabedor de los efectos positivos para su causa de la estrategia del “martirologio”, el candidato Ricardo Anaya “fanfarroneó” con el clásico: “Si el Gobierno tiene algo en mi contra, que venga por mí”, dijo.

Y es que Anaya sabe que el Gobierno federal, el de Peña, no cometerá el mismo error que Vicente Fox, cuyo gobierno persiguió penalmente al jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, y lo único que logró fue convertirlo en un poderoso mártir que casi gana la elección presidencial del 2006, a pesar de los escándalos de corrupción de Bejarano y más, y Ponce.

No, el Gobierno de Peña Nieto no llevará a prisión al candidato Ricardo Anaya. No, lo cierto es que la justicias va por su “compadre” y operador financiero, Manuel Barreiro, quien podría ser “la mano que mece la cuna”. Es decir, Barreiro podría ser el encargado de señalar la responsabilidad de Ricardo Anaya en el presunto delito de lavado de dinero.

Por eso, para los estrategas políticos del PRI, se convirtió en una verdadera joya la aparición del video que muestra la boda de Barreiro, su amistad con Anaya y la relación de compadrazgo.

Y pueden decir misa los malquerientes del Gobierno federal del PRI y de la candidatura de José Antonio Meade, pero lo cierto es que el video de la boda de Barreiro fue producto no sólo del fuego amigo, sino que se trata de la primera señal contundente de que el grupo compacto de Ricardo Anaya empieza a desmoronarse.

¿De qué estamos hablando?

Resulta que Ricardo Anaya llegó al control del partido y se apoderó de la candidatura presidencial, “montado” en la lealtad, la amistad, y la complicidad de un pequeño grupo de amigos y aliados.

Esa claque se mantuvo unida con el cemento de los negocios y las promesas de un futuro prometedor. La lealtad al jefe del clan, a Ricardo Anaya, se mantuvo mientras no estaba en riesgo la libertad y el prestigio de sus aliados.

Sin embargo, a partir del descubrimiento de las presuntas corruptelas de Anaya “la mazorca se empezó a desmoronar”.

¿Qué quiere decir lo anterior?

Que ninguno de los socios, aliados o cómplices de Anaya parece dispuesto a cargar con el fardo de la culpa, cuando –dicen– el principal culpable es Anaya.

La investigación contra el lavado de dinero y contra otros presuntos delitos en los que habrían participado socios y amigos de Anaya ya empezó a dar resultado. Y el primero de ellos fue el video de la boda de Barreiro, que según algunos panistas no fue una casualidad, tampoco un hallazgo policiaco y menos “un buscapiés” lanzado por el Gobierno.

Se trata de una advertencia a Ricardo Anaya y a su círculo cercano. ¿Y qué es lo que le advierten?

El mensaje es suficientemente claro. Nadie, entre el grupo de amigos, operadores y aplaudidores de Anaya está dispuesto a jugar el papel de “chivo expiatorio”.

Y entre ese grupo compacto empieza a cundir no sólo miedo, sino verdadero pánico. Y es que sólo falta que uno de los cercanos a Anaya diga lo que sabe de los escándalos de manejo irregular de dinero, para que la cascada se desborde.

La ola expansiva del escándalo tocará a muchos más que uno. ¿Cuántos de ellos estarán dispuestos a pagar por culpas ajenas? Cuántos sacrificarán nombre, carrera, fortuna y hasta la libertad, por un candidato presidencial con escasas o ninguna posibilidad de victoria.

Por lo pronto la autoridad federal está cerca de conseguir el regreso de Manuel Barreiro y de iniciar la carpeta de consignación en su contra, por el presunto delito de lavado de dinero.

¿Se imaginan lo que podría decir Barreiro en su declaración si es consignado? El Gobierno federal va por Barreiro, quien podría ser “la mano que mece la cuna”.

Por eso la preocupación en el PAN, el PRD y MC, partidos a los que muchos advirtieron sobre el riesgo de “la papa caliente” que significaba para la contienda presidencial el hoy candidato Ricardo Anaya. Los focos rojos se prendieron desde mucho antes y desde todos los flancos, pero nadie hizo caso.

Por eso en esos tres partidos ya es posible descubrir el fantasma de la sustitución de Ricardo Anaya.

Al tiempo.
28 Febrero 2018 04:00:00
UNAM: ¡agua bendita contra el narco!
¿Por qué el negocio del crimen organizado y del narcotráfico llega a niveles extremos de violencia? La respuesta está en los elevados porcentajes de rentabilidad económica del crimen y el narco.

Es decir, el tamaño del negocio de las drogas es del tamaño de la guerra de quienes lo disputan.

Por ejemplo, todos saben que la UNAM es un mercado cautivo para la venta de drogas, igual que un estadio de futbol es un mercado cautivo para la venta de cervezas.

En el segundo ejemplo –la cerveza–, las empresas pelean por esos mercados y ofrecer dádivas y concesiones por la exclusividad, al tiempo que sus estrategas de mercado reciben fuertes compensaciones por cada territorio ganado.

En el negocio criminal ocurre algo parecido. Las bandas que regentean la venta y distribución de droga, como en el caso de la UNAM, están en permanente disputa, todos los días tratan de ganar mayor mercado y territorio, compiten en precio, calidad y diversidad de las drogas que ofrecen y, en el extremo, se disputan el mercado a balazos.

Y una disputa a balazos –por el territorio narco–, es lo que vimos recientemente en la UNAM.

La diferencia entre el mercado de cerveza en un estadio y el mercado de drogas en un espacio impune como la UNAM, es que la cerveza es “una bebida de moderación” y de venta legal, mientras que el consumo de drogas –sobre todo las llamadas duras–, está prohibido en México.

Por eso, suponer que el problema de la violencia, las drogas y la degradación de los espacios universitarios se resolverá con la legalización de la mariguana no sólo es una tontería sino un signo de ignorancia.

¿Por qué? Porque hoy la venta de mariguana no es el negocio más rentable, ni en la UNAM ni en México. El negocio son otras drogas duras, en especial las sintéticas.

Y viene a cuento porque otra vez asistimos a la doble moral entre la autonomía universitaria –que se debe entender como autonomía para la libertad de cátedra– y la tontería de suponer que los espacios universitarios son un territorio al margen de las responsabilidades del Estado.

Como saben, la UNAM recibe su presupuesto del dinero de los contribuyentes; dinero tiene por objetivo la educación pública, de excelencia en una institución como la UNAM.

A su vez la educación es una de las principales responsabilidades del Estado y, en el extremo, es un derecho constitucional.

Por eso, sorprende que el rector Enrique Graue declare que la UNAM, su espacio físico y todo lo que pasa ahí dentro no es responsabilidad del Estado.

Velar por la calidad de la educación universitaria no es caminar contra la autonomía, como perseguir a las bandas criminales en el territorio universitario no debe seguir siendo una tara “ochentayochera”. Y dejar que las bandas del narco se adueñen de la UNAN es complicidad e impunidad.

Graue dijo:“En los días y semanas por venir, escucharemos voces, internas y externas, que clamarán por otras alternativas más agresivas, algunas que quisieran vernos o armados o militarizados. A ellos habrá que decirles que estamos conscientes de la fragilidad de la seguridad en nuestra Universidad como espacio plural, abierto y democrático; pero que nuestra fortaleza está en el saber, en la libertad, en la autoridad moral, en la autonomía y en el respeto a la normatividad universitaria”.

¿Qué significa que el rector se niegue a que la fuerza pública intervenga en el territorio universitario para combatir la venta y distribución de droga en la máxima casa de estudios?

¿Acaso Graue supone que la venta de drogas y la violencia y se van a resolver quemando incienso o con golpes de pecho? ¿Piensa el rector que el ambiente hostil en la UNAM, generado por las bandas criminales, se va a resolver con una constitución moral, como la que propone ya saben quién?

El asunto empeora si la UNAM tiene un rector mentiroso. ¿Por qué Graue mintió sobre el mensaje “¡Fuera narcos de la UNAM!”, aparecido en la pantalla monumental del Estadio Universitario y por qué luego reconoció que él ordenó ese mensaje? ¿Por qué el doble discurso?

¿Por qué la cruzada moral emprendida desde la gaceta universitaria, que reza: “No es tu amigo. Es un narco”, cuando lo que se requiere es un diseño institucional, una política de Estado contra las drogas y la violencia en escuelas y universidades públicas y privadas; un diseño de Estado para que las fuerzas del Estado garanticen la seguridad de los estudiantes en todas las instituciones de educación superior?

No es capaz, la mayor universidad del país, de realizar un diseño de seguridad utilizando la fuerza pública, antes que defender una tara de hace medio siglo? Valiente autonomía.

Al tiempo.
27 Febrero 2018 04:00:00
Anaya, la primera baja
Dicen los que saben que la caída de Ricardo Anaya está cerca. Caerá, dicen, por la ley de la gravedad. Es decir, por su propio peso… o por sus propias transas.

Y es que, aseguran, de un momento a otro podrían aparecer evidencias para “la puntilla” sobre su cauda de corruptelas, en especial a causa de los llamados “moches” que le habrían dado a ganar a manos llenas.

Y es que la voracidad del joven maravilla habría sido tal que las huellas de sus “negocios” aparecen por todas partes.

Pero además con la caída de Anaya se inicia la segunda etapa de una estrategia que confirma que el PRI eligió las batallas que libraría, eligió al enemigo, las armas para enfrentarlo y el momento para combatirlo. En pocas palabras, asistimos una bien aprendida lección del “arte de la guerra”. De la guerra política, claro.

Y es que a partir de que el candidato Meade tomó en sus manos su propia campaña –lo que se confirmó ayer cuando anunció a sus generales–, queda claro que para el PRI la campaña presidencial “se mueve por nota” y a partir de principios básicos de una batalla político electoral; guerra apegada “al librito”, en donde el rival más débil debe seleccionar adversario, la hora de la batalla, las armas que utilizará y la letalidad de las mismas.

Y es que sería suicida para el PRI y para sus candidatos –presidencial y de CDMX–, plantear una batalla en dos o más frentes al mismo tiempo, sobre todo cuando la pelea formal aún no empieza.

Por eso, el primer paso fue combatir “al rival más cómodo”. ¿Y cuál es para el PRI el más cómodo? Todos saben que se trata de Ricardo Anaya, cuya debilidad está precisamente en las que parecían sus fortalezas.

Dicho de otro modo, Ricardo Anaya alcanzó la candidatura presidencial gracias a una poderosa red de corrupción a través de los llamados “moches” en donde casualmente contó con la ayuda de los que hoy son sus adversarios.

Es decir, el PRI combate a Anaya con las mismas trampas de Anaya; la transa, el “cochupo”, la mentira y el engaño. “sopa de su propio chocolate”.

Y es que si los ingenuos creen que los escándalos de corrupción de Anaya terminan con la triangulación de dinero público para acrecentar su patrimonio, lo cierto es que ese escándalo apenas es la punta de la madeja; una madeja que dejó huellas por todo el Gobierno federal.

Por eso, al tiempo que Ricardo Anaya pretende posicionarse con una feroz campaña contra la corrupción, el PRI
reaciona con la exhibición de la corrupción de Anaya.

También por eso, la respuesta de la alianza PAN, PRD y MC –en complicidad con su prensa leal–, inventó una supuesta red de corrupción en torno a Rosario Robles, red que no existe pero cuya sospecha es alentada para hacerla crecer de manera artificial en medios.

Es decir, ante las evidencias de corrupción por parte de Anaya, los aliados del queretano responden con obuses falsos lanzados contra Rosario Robles. Lo que no saben es que las pruebas de corruptelas contra Ricardo Anaya no tienen límite.

Y es que a lo largo de los próximos 120 días veremos evidencias de esa descomunal red de corrupción que tejió Ricardo Anaya y que tiró a muchos de sus propios correligionarios del PAN, conocedores de las transas, de sus destinatarios y de las evidencias.

Pero la batalla del PRI contra Anaya es sólo el primer paso de la guerra que todos conocen como elección presidencial de 2018.

La segunda etapa ya empezó –en el spot con actores centrales como Napoleón Gómez Urrutia y Elba Esther Gordillo–, que va dirigido a minar la imagen y credibilidad de Morena, de su candidato y, sobre todo, de sus delirios.

Lo curioso es que la batalla contra Morena y su candidato sigue el mismo patrón que la peleas del PRI contra Ricardo Anaya. Es decir, exaltar las mentira, engaños y escándalos, como los de convertir en senadores a “Napito” y a Nestora Salgado y además de convertir a Elba Esther Gordillo en pieza clave de AMLO.

En los dos casos –el de Anaya y el de AMLO–, el PRI está utilizando las debilidades de Ricardo Anaya y de Andrés Manuel López Obrador para combatir sus inconsistencias. ¿Cuáles inconsistencias?

La corrupción de Anaya por su enriquecimiento inexplicable y de sus aliados y las corruptelas de Morena al pretender llevar al Congreso a pillos como “Napito” y Nestora Salgado, entre otros.

En respuesta, como ya dijimos, los panistas y morenistas buscan “hasta por debajo de la tierra” pruebas de supuestas corruptelas en el Gobierno federal “para embarrar” al candidato del PRI.

Pero resultará difícil que le puedan encontrar transas a José Antonio Meade. ¿Por qué? Porque antes de ser candidato presidencial se investigó si pasaba a prueba del ácido, de la corrupción. Y pasó la prueba.

Al tiempo.
26 Febrero 2018 04:00:00
¡El votante idiota…!
Nadie duda que la corrupción y las propuestas para combatirla serán el tema central de la elección presidencial de julio próximo.

Muchos votantes, incluso “de dientes para afuera” mientan madre contra gobiernos, políticos y partidos corruptos, a pesar de que son parte de las corruptelas.

Sin embargo, pocos votantes, candidatos y partidos parecen entender que de nada sirve prometer “que bajarán el cielo y las estrellas” para acabar con la corrupción –una vez sentados en el poder–, si desde las precampañas y luego en las campañas los votantes, candidatos y partidos exhiben una profunda deshonestidad.

¿De verdad quieren una cruzada contra la corrupción los miles de empresarios que por todos los medios y en todo el país niegan facturas para robar al fisco? ¿Quieren honestidad cientos de estudiantes que se roban exámenes, incluso para ser jueces o para estudiar medicina? ¿Quieren honestidad los constructores que “pagan mordida” para que les autoricen edificaciones que tiran los terremotos?

¿Quieren honestidad los miles de jóvenes que en la UNAM compran a escondidas “su churro” o “su grapa” todos los días? ¿Quieren honestidad los jóvenes que abrazan con amor filial la máxima de que “quien no transa no avanza”?

¿Quieren honestidad los cientos que se roban el cable, la señal de internet, que se roban hasta el papel de baño de la oficina; los ladrones de celulares del Metro; los miles que trafican con alcohol adulterado, los miles que viven del tráfico de drogas, del tráfico de personas; los sindicalizados que se roban piezas de equipos médicos en el IMSS, el ISSTE? ¿Quieren un gobierno honesto “los reyes del huachicol” en Pemex; los miles de maestros que sin dar clases cobran dos o tres plazas…?

La lista de las trampas y tramposos es infinita.

Por eso las preguntas clave: ¿En serio todos esos tramposos estarían dispuestos a vivir sin todas esas transas? ¿Con qué cara todos esos tramposos –que existen en casi todas las familias–, hoy exigen un candidato, un partido o un presidente honesto? ¿No será que esos votantes transas son los votantes idiotas que sufragarán por AMLO?

Pero la anterior es apenas la primera parte de la ecuación.

La segunda son los partidos. ¿Con qué cara van a pedir el voto los aspirantes al Senado, al Congreso federal y a los congresos locales, que sólo buscan la impunidad del fuero? ¿Cuántos aspirantes a una curul –seas federal o estatal–, son solapados por sus partidos a pesar de que sólo buscan el fuero para ocultar sus pillerías?

¿Cuántos como Napoleón Gómez Urrutia, como Nestora Salgado, como Marcelo Ebrard… y muchos otros quieren ser senadores para tener fuero y para no ser perseguidos por la justicia?

Si los ciudadanos saben –sabemos–, que AMLO sólo propone a muchos candidatos al Senado, al Congreso federal y a los congresos estatales, para darles amnistía criminal adelantada, ¿con qué cara el partido Morena, el candidato AMLO y los propios aspirantes a diputados y senadores piden el voto? ¿Esas ratas de la política son las que acabarán con la corrupción?

Peor aún: ¿Con qué cara los ciudadanos siguen creyendo en esos pillos y esas pillerías? ¿Con qué cara van a dar el voto a Morena, a su dueño y a sus candidatos? ¿Con qué cara esos votantes hablan de corrupción en otros partidos, cuando Morena, su candidato presidencial y sus candidatos a otros puestos de elección popular, son emblema de la corrupción?

¿No será que se trata del votante idiota promedio?

Y el tercer factor de la ecuación es el caso de los presidenciables.

¿Con qué cara el señor Ricardo Anaya pide el voto para acabar con la corrupción y llama a votar contra los corruptos, cuando él es el emblema de la corrupción; el rey de de “los moches” y del enriquecimiento inexplicable?

¿Con qué cara el candidato Ricardo Anaya explicará que ayer acudió a la PGR dizque para demostrar que “el que nada debe nada teme” y cuando la Seido le pidió declarar de manera voluntaria, salió corriendo muerto de miedo? ¿Por qué se negó a declarar, si nada esconde?

Lo cierto es que Anaya confirma que es “un candidato presidencial bajo sospecha”. Y no, la sospecha no empezó cuando Anaya se convirtió en candidato presidencial. Esa es una de las grandes mentiras de Anaya y de su claque.

Les guste o no, la sospecha empezó cuando a finales de 2016 aquí publicamos tres entregas del Itinerario Político en las que demostramos que no era compatible el nivel de vida de Anaya, sus ingresos como jefe del PAN y sus negocios ocultos.

Lo cierto es que Anaya está tocado de muerte, la muerte natural de un corrupto.

Y sólo el votante idiota promedio creerá en su “honestidad de dientes para afuera”.

Al tiempo.
23 Febrero 2018 04:00:00
¡El milagro de la estupidez!
Del “milagro del hueso” mudamos al “milagro de la estupidez”. Como saben, en la “canina” clase política mexicana, “el hueso” se ha convertido en otro “obscuro objeto del deseo”. Es decir, la compulsión por perseguir y morder “un hueso” –entendido como cargo de elección popular, sea diputado, senador, gobernador o alcalde–, lo mismo derrite ideologías que rompe convicciones y hasta mueve a la traición de las ideas. El “milagro del hueso” es tan poderoso que aquellos privilegiados que lo consiguen desarrollan un potente anticuerpos para digerir –sin hacer gestos– los peores sapos y las más venenosas serpientes.

Basta ver –si dudan– el ridículo argumental de aquellos privilegiados a los que bendijo el “milagro del hueso”, como Germán Martínez, que ayer era visto como ejemplo de crítica y congruencia sobre los despropósitos del de Tabasco y hoy, luego de “morder el hueso”, resulta la caricatura de sus propias ideas.

Y es que en un celebrado artículo de Reforma –29 de marzo de 2017, titulado Obediencia Anticipatoria–, Germán Martínez dibujó un retrato de cuerpo completo del jefe de Morena. Hoy, gracias “al milagro del hueso” sus pinceladas son caricatura de sus actos de fe a favor de AMLO.

Dijo aquel 29 de marzo de 2017: “¿López Obrador ganó, ya, la Presidencia? Una mezcla de inevitabilidad histórica, derrota anticipada, cobardía cívica, cargada política, cuidado de negocios y trasiego de privilegios se siente en el ambiente. El rey se pasea, sus súbditos salen a vitorearlo. “Son varios con ese síntoma del sumiso: el gobernador Velasco de Chiapas y su abuelito le costearon y organizaron en febrero pasado un acto multitudinario a López Obrador: Alfonso Romo lo compara impunemente con el expresidente colombiano Álvaro Uribe y nadie lo desmiente. Muchos empresarios con el ‘no vaya a ser’ o el ‘más vale’ en la boca tienden puentes por si las canijas dudas. ‘No fue tan malo como jefe de Gobierno en el DF’, sostienen con resignación. “El senador Barbosa, sin complejos, ejecutó en lo alto de su circo el vuelo en el trapecio, intentó brincar de la barra horizontal del PRD a la de Morena, pero ¡sin soltarse de ninguna! (ni del dinero de la coordinación), resultado: armó la tremolina mediática y desnudó al perredismo.

Con la imagen de jefe de Estado –abrigo negro incluido–, el tabasqueño AMLO fue a Washington a denunciar en la OEA al presidente Trump por violación a los derechos humanos y nadie reclamó con fuerza la estafa: Estados Unidos no forma parte plena del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Manipula el dolor de los migrantes porque su denuncia sirve tanto como ‘la carabina de Ambrosio’…

“Es una herejía periodística exigirle aclarar sus nexos en Guerrero con los gobiernos manchados con la sangre de estudiantes de Ayotzinapa. Nadie tampoco le cuestiona que en la era de las energías renovables quiera construir una refinería de petróleo. ¿Es sostenible?

“¿Quién le cuestiona su voluntarismo frente a la corrupción? ¿Quién le va a decir que el costo de un avión (seguro es deuda financiera) no alcanza para pagar la educación de todo el país? ¿Mandela igual a Fidel Castro…?”.

Sí, resulta increíble que el autor de las ideas citadas arriba, Germán Martínez, hoy es la caricatura de todo lo que ayer pensó y escribió. Convirtió en caricatura sus ideas, gracias al “milagro del hueso”. Además, el propio Germán confirmó que al primer milagro le sigue el segundo; “el milagro de la estupidez”. ¿Por qué? Porque si bien en el texto citado Germán se burla de que Alfonso Romo comparó a AMLO con el expresidente Álvaro Uribe, “sin que nadie lo desmintiera”, hoy Germán comparte establo con Alfonso Romo, el mismo que también comparó a Napoleón Gómez Urrutia con Mandela. ¡De risa loca!

¿Y qué creen? Que ante el nuevo sacrilegio de Romo, Germán tampoco se atrevió a aclarar nada. ¿No es de risa loca?

Y es que la condición para estar en Morena y para disfrutar del “milagro del hueso” es trabajar ardorosamente para hacer realidad “el milagro de la estupidez”. ¿Por qué?

Porque todos los feligreses de Morena, deben callar, “apechugar”, justificar y/o defender las estupideces de su benefactor. ¿Qué dicen los bendecidos del “milagro del hueso” sobre la postulación de ladrones como “Napito” y “Nestora” al Senado y a diputados; qué dicen de la “constitución moral”, qué dicen de la alianza con la profesora Gordillo, qué dicen de la confesión del mesías de que no respetará la división de poder…? La respuesta está a la vista. Se llama “el milagro de la estupidez”. Al tiempo.

" Comentar Imprimir
columnistas

top-add