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Víctor González
Víctor González
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16 Febrero 2011 04:30:01
Inspirados
Según los griegos, la inspiración supone que el poeta o artista alcanza un estado de éxtasis o furor poético. El artista es transportado más allá de su propia mente y recibe los pensamientos de los dioses. Platón, Teócrito, Píndaro y Aristóteles argumentan que el poeta se transporta temporalmente al mundo de la verdad o comprensión divina, y es esta visión la que lo obliga a crear.

Excepto por esa teoría, Virgilio, Ovidio, y especialmente Cicerón insisten, como los teóricos griegos antes que ellos, que la inspiración artística es un regalo de los dioses. Cicerón, no estaba satisfecho con la figuratividad que la palabra “inspiración” había adquirido y usaba en cambio el término afflatus.

La inspiración es previa a la conciencia y no está relacionada con la habilidad (ingenium en Latín). Técnica y destreza en la ejecución son independientes de la inspiración, y por lo tanto es posible que aun alguien que no es poeta se inspire, y para un poeta o un pintor no es suficiente con ser hábil para lograr la inspiración. En forma similar en la poesía hebrea, la inspiración es un tema de origen divino. En el libro de Amós, 3:8, el profeta habla de haber sido invadido por la voz de Dios y movido a hablar. Sin embargo, la inspiración es también algo que para los profetas surge de la revelación, y en alguna medida los dos conceptos se encuentran entremezclados.

La revelación es un proceso consciente, donde el escritor o pintor es consciente e interactúa con la visión, mientras que la inspiración es involuntaria y se recibe sin un entendimiento cabal de lo que está sucediendo. En el cristianismo, la inspiración es un regalo del Espíritu Santo. San Pablo dijo que toda la Biblia está inspirada por Dios (Timoteo 2), y los relatos de Pentecostés hablan del Espíritu Santo descendiendo con el sonido de un viento poderoso. En las sociedades nórdicas, la inspiración también era asociada con un regalo de los dioses. En forma similar a la literatura, griega, latina y romántica, los bardos nórdicos eran inspirados por un estado mágico y divino, dándole luego forma de palabras con sus mentes conscientes. Su entrenamiento era un intento de aprender a modelar las fuerzas que estaban más allá de lo humano. La escuela de Sigmund Freud dice que la inspiración del artista era producto de un conflicto psicológico no resuelto o de un trauma de la niñez. Por otro lado, la teoría de Carl Jung indica una noción romántica de la inspiración al sugerir que un artista es alguien que se ha conectado a algo impersonal, algo afuera de la experiencia individual. Dado que estas memorias, dice Jung, están presentes en todas las personas, únicamente el genio artístico puede obtener inspiración y memoria.

Inspirar viene del latín inspirAre, y es sinónimo de llenarse de espíritu. ¿Será que la inspiración es un fenómeno reservado para algunos cuantos “iluminados” o artistas? La realidad es que la sensibilidad es un comportamiento que cada uno podemos cultivar. Implica hacer caso a aquella voz que al principio puede parecer tímida, pero que siempre ha estado ahí y siempre estará: la intuición, la conciencia. Al seguir las corazonadas, parece que esta voz nos habla más y más fuerte y creemos entonces que es posible vivir inspirados.

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