×
Rolando Mario González Carrillo
Rolando Mario González Carrillo
ver +

" Comentar Imprimir
31 Agosto 2008 08:35:00
Cuidado con lo que firmas
TRASCENDER, A.C., cumpliendo con su obligación de proteger a la sociedad da a conocer las consecuencias que se producen, derechos y obligaciones que nacen al celebrar “EL CONTRATO DE OBRA A PRECIO ALZADO ”, de acuerdo con las reformas del Código Civil vigente en el Estado de Coahuila.

Todos los mexicanos tenemos el derecho natural y constitucional de adquirir bienes y para ello entre otras cosas, aspiramos a tener una casa digna en donde formar nuestro hogar, que tenga todas las comodidades para satisfacer nuestras necesidades tales como buenas habitaciones, con los servicios de agua, luz, drenaje y sobre todo contar con un techo donde resguardarnos de las inclemencias del tiempo.

Los jóvenes que se inician en sus actividades profesionales, como los abogados, médicos, ingenieros, licenciados de las diferentes ramas o quienes tienen un arte u oficio o se dedican al comercio, agricultura y pequeña empresa, también aspiran a adquirir su casa habitación para establecer su hogar.

Pero para no recurrir a los créditos hipotecarios que ofrecen las instituciones de crédito, con altas tasas de interés y con abonos mensuales altos, y debido a que no cuentan con la seguridad de ingresos fijos no pueden comprometerse, ya que puede haber la posibilidad de que por falta de pago de 2 o más mensualidades se les rescinda el contrato, dando por vencido anticipadamente el crédito cayendo en intereses moratorios altísimos con la consecuencia de que se torne impagable el crédito y por lo mismo verse involucrados en un juicio hipotecario que traerá como consecuencia la pérdida de la casa habitación, por lo cual prefieren recurrir al ahorro de recursos propios, que con sacrificios y a base de muchas privaciones juntan una cantidad suficiente para adquirir primeramente un terreno y después construir la casa habitación acorde a sus gustos, necesidades y posibilidades.

Por ejemplo, durante varios años de trabajo logran reunir un millón de pesos u otra cantidad mayor o menor, que consideran suficiente para construir su casa, por lo cual recurren a un ingeniero o arquitecto o compañía para que les proyecte la construcción de la casa de acuerdo a su gusto, necesidades y presupuesto que no puede ser superior a la cantidad ahorrada, ya incluidos los honorarios por su construcción. Para lo anterior celebran un
“contrato de obra a precio alzado” con el empresario o constructor y cuidado con lo que firmas, ya que es costumbre que el empresario le presente un contrato de machote impreso con letra demasiado pequeña ilegible, que difícilmente se puede enterar de su contenido.

De acuerdo con el anterior Código Civil del Estado vigente hasta el 1 de octubre de 1999, la esencia misma de este contrato consiste en que el empresario o contratista dirige la obra, y pone los materiales para entregarla en un plazo determinado, contrato que se otorga por escrito, incluyendo en él una descripción pormenorizada, y cuando es necesario, un plano, diseño y presupuesto de la obra, y conforme al artículo 2519 de dicho Código, el empresario o contratista al que se le encargó ejecutar la obra por el precio determinado, es: “QUE NO TIENE DERECHO A EXIGIR DESPUÉS NINGÚN AUMENTO, AUNQUE LO HAYA TENIDO EL PRECIO DE LOS MATERIALES O DE LOS SALARIOS” , es decir, que el empresario está obligado a realizarla con el precio pactado y, en el caso de incumplimiento, el dueño de la obra o quien la encarga, tiene una acción para exigir su cumplimiento, ya que se supone que el empresario es perito de la construcción y conoce y puede prever las altibajas que pueden ocurrir en el costo de materiales, salarios, impuestos, etc. durante el transcurso del plazo establecido para su entrega, por lo que al celebrar dicho contrato debe tomar tales circunstancias para fijar el precio de la obra.

Este contrato se estableció para proteger al dueño quien encargó la obra, que al celebrarlo sabe que sólo cuenta con el millón de pesos o la cantidad pactada para construir su casa y por ese motivo celebró el contrato respectivo.

Ahora bien, se da el caso de que en el actual Código Civil que entró en vigor el 1 de octubre de 1999 al referirse a éste contrato, en el Artículo 3092 se alteró la esencia misma del contrato, que era que el empresario al que se le había encargado la construcción de una obra por un precio determinado no tenía derecho a exigir después ningún aumento, aunque lo hayan tenido el precio de los materiales o de los salarios, pues en esta disposición se le agregó lo siguiente “Salvo que éste aumento sea del 25% o más y que el empresario no haya incurrido en mora”.

Con dicha reforma se desnaturalizó el contrato de obra a precio alzado, por lo que ya no es recomendable celebrarlo, ya que de seguro y sin temor a equivocarme, no se va a establecer expresamente en el mismo una cláusula en la que se estipule que si aumenta el precio de los materiales el 25% o más, se obliga el dueño o quien encargó la obra, a pagar al empresario dicha diferencia, ya que de incluirla y conocerse de seguro no se aceptará firmar el contrato.

Lo peligroso del caso es que, como el común de la gente no conoce a ciencia cierta las disposiciones legales que regulan el contrato y que el mismo es perfecto y obligatorio cuando existe el consentimiento de las partes y el objeto, y en caso de omisión de otras circunstancias la ley la suple determinando los derechos y obligaciones que nace de tal contrato conforme a la ley, por lo que aún y cuando se fije el costo del precio determinado, el mismo no se va a respetar porque el referido artículo da derecho al empresario para aumentar el precio en los términos de dicha disposición, quien tendrá acción legal para demandar la diferencia de precio por tales aumentos.

Lo anterior atenta contra la certeza, seguridad jurídica y buena fe que debe existir en los contratos, y sobre todo en éste, pues puede darse el caso de que el dueño de la obra o quién encargó su construcción se tardó varios años ahorrando para reunir lo suficiente para construir su casa, y se vería en un grave problema cuando al concluir la misma, el empresario le exija 250 mil o 300 mil pesos más como precio, mismos con los que lógicamente no cuenta y como en dicho contrato puede pactarse, como se acostumbra a que el dueño de la obra pague en forma adelantada el precio pactado en parcialidades de acuerdo a su avance, de tal manera que para cuando se termine la construcción ya se tenga pagado el 80 % del costo y al no tener posibilidades de pagar la diferencia que se le exige, no le entregarán la casa y será demandado por ésta diferencia, intereses legales, gastos y costas del juicio y le embargarán la casa con todo y terreno y a precio de remate dos terceras partes, se le adjudicará el contratista.

Es necesario poner remedio a esta inseguridad derogando el agregado que se hiciera al artículo 3092 del Código Civil vigente en el estado de Coahuila.

Trivia semanal

La palabra tabú es de origen polinesio. ¿Qué significa en su acepción más amplia?

R: Prohibido.

El autor es Maestro Decano de la Facultad de Jurisprudencia de la UA de C e integrante del Círculo Editorial de la Fundación Trascender, A.C./ Vínculo de Profesionistas.

" Comentar Imprimir
columnistas

top-add