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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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05 Noviembre 2018 04:00:00
El miedo que le tenemos a los migrantes
Vienen oleadas de hombres, de mujeres y de niños de países de Centroamérica que nos van a quitar el trabajo, la comida, las mujeres y la vida.

Siete ocho, nueve mil hondureños vienen caminando y es una invasión a nuestro país por un ejército sin armas. ¿Qué vamos a hacer con tantos ignorantes en nuestro país? ¿Nos van a destruir nuestra forma de vida? Todas estas ideas y muchas más están incendiando las redes sociales, los comentarios a los artículos de periódicos digitales, las mesas de opinión y las pláticas en las reuniones.

El temor es que Coahuila sea víctima de estas olas humanas, más peligrosas aun que las ocasionadas por la lluvia que baja en torrente de nuestras sierras.

Pero la verdad es que tales caravanas no representan un peligro para las comunidades que sólo las verán pasar, porque los migrantes ven a México como un gran obstáculo en su camino hacia el sueño americano.

Ellos, los centroamericanos, son migrantes forzados por la pobreza y violencia de sus naciones. Es una migración que partiendo de elementos económicos, fueron movilizados por promesas políticas en sus países de origen, diciéndoles que nadie podría detenerlos para entrar a los Estados Unidos si se mueven en grupos numerosos: entre mas, mejor.

Un pequeño grupo de agitadores profesionales, ignoro de qué corriente, desbordó a la organización Pueblos sin Fronteras, que pretendía conducirlos a salvo por México, como lo ha estado haciendo desde hace más de 15 años. Pero no es lo mismo proteger a un ciento que a miles.

Y por supuesto que la intención de esta marcha trasciende la migración económica. Cuando te mueves solo o en familia es un acto individual, pero cuando te mueves en caravana es un acto político. Y entonces se va más allá del sentimiento de compasión por el migrante y se dispara la percepción del miedo ancestral a la horda que conquista.

Con este miedo los nacionalistas empiezan a agitar las aguas para su propio provecho y alertan sobre los peligros de esa gente, seguramente narcotraficantes, violadores y asesinos, en los mismos términos del discurso que hizo ganar al señor Trump la presidencia.

No hay diferencia esencial entre el migrante mexicano que pasa a Estados Unidos ilegalmente y los asesinos centroamericanos que nos invaden. Las imágenes son semejantes. El odio racial, el miedo a la invasión de desconocidos, el rechazo a la identidad cultural ajena a la propia y la aversión al que irrumpe en un territorio sin permiso, aun cuando venga en paz, son los rasgos comunes de la xenofobia en todo el mundo.

El miedo a lo diferente provoca una profunda distorsión en la percepción, que hace sobrevalorar la cultura propia, las tradiciones y la raza, más que todo.

La xenofobia es parte del comportamiento animal en muchas especies de mamíferos superiores gregarios, como los chimpancés, que llegan a mantener verdaderas guerras contra otros clanes que intenten asentarse en su territorio.

La especie humana no es una excepción, y puesto que tenemos dentro del paquete biológico un instinto llamado de agresión intraespecífica, que es el que nos permite matar a nuestros congéneres sin muchos miramientos, lo ejercemos con poco control contra los desarraigados, inermes y hambrientos.

Además, las condiciones actuales de cambio de nuestra sociedad, con alarma generalizada en el sector económico, va a impulsar a sectores inseguros por la inestabilidad presidencial a exigir ejercer acciones extremas para mantener el dominio en un país que temen se les escape de las manos.

El estado de violencia social y la sensación de inseguridad aumentan la agresividad que se vuelca contra todos aquellos a los cuales se consideran diferentes.

Y Centroamérica tendrá rasgos comunes con nuestros estados del sur, pero está muy lejana a la identidad de los estados norteños.

Así que al pasar por Coahuila, la caravana va a recibir rechazo, ataques, insultos y el embestir de la violencia que ya se está preparando. Está surgiendo la xenofobia incluso en formas, lugares y personas que no hubiéramos imaginado.

No podemos cruzarnos de brazos. Si bien el xenófobo no se considera como tal, ya que no sabe de su desajuste perceptivo, su conducta es sin duda una negación del respeto que les debemos a todos.

No dejemos pasar esta oportunidad de realmente educar en la política de inclusión y de cuidado de los derechos humanos, porque si no señalamos las acciones xenófobas, el futuro nos pasará la cuenta con el aumento inmoderado de odio irracional que sólo generará mayor violencia.
30 Octubre 2018 04:00:00
En busca de la Santa Muerte
Santa Muerte poderosa, que este Día de los Muertos te aparecerás en cada vez más panteones de México, no en cualquier cementerio ni en cualquier lugar del escogido.

Te aparecerás en los de tercera clase, en la orilla, en las tumbas humildes, en las que el pueblo depauperado pone sus imágenes para esperar el milagro.

Del que reza y pide: “santa, flaquita, mi niña, santa Madre sígueme cubriendo con tu manto, sígueme protegiendo y sé que contigo nada me va a pasar”.

Dualidad entre el ángel de luz y el demonio vengador. No sólo santa sino santísima, la única santa que de verdad entiende a los niños de la calle y la única esperanza en la que ellos creen, aunque traigan el chemo adentro y no alcancen a entender nada más que eso.

Y no digan que es un símbolo extranjero ni parte de una invasión actual, porque su nacimiento tiene muchos más siglos que la virgencita del Tepeyac, antes de que la cruz dominara México.

Ella reinaba, junto a su consorte, en Mictlán, la región de los muertos, en todo el imperio mexica. Era (es) Mictecacihuatl, de quien vi, en la XVII Muestra Nacional e Internacional de Antigüedades y Arte en Saltillo, en agosto del 2011, una representación increíble adentro de una imagen de la Virgen de Guadalupe tallada en un tronco de árbol, a quienes los nativos adoraban adorando realmente a la señora de Mictlán.

Era una obra de arte dentro de una estatua religiosa, ya insinuándose la figura de la hereje Santa.

Pero su renacimiento actual fue en Catemaco, lugar de magia, en donde el culto se prohibió ipso facto por la Iglesia católica, tachándolo de satanismo.

En el año 2000, la Iglesia Santa Católica Apostólica Tradicional Mex-USA pide su registro como asociación religiosa, y primero se le otorga y luego de le retira cuando empieza a tomar fuerza entre el lumpen proletariado.

Hace quince años se expuso la niña blanca por primera vez en un templo-aparador en el barrio de Tepito, en la calle de Alfarería, devoción emergente y deidad de la crisis, imagen resignificada con cientos de años de existencia perseguida, altar levantado por la fe de la gente, como antídoto a la sensación de catástrofe y caos, “poder muy bonito y energía muy pura que da la flaca”, dicen sus líderes y seguidores de esa iglesia conservada de siglos por el mexicano pueblo, por el pueblo bueno que sabe porque sabe, imagen sincrética en la que cada devoto la viste, la adorna y le reza como su necesidad le da a entender.

La Santa Muerte no tiene color y cada uno le otorga su representación. Son siete colores: plateado dinero, amarillo salud, rojo amor, verde esperanza, azul armonía, negro protección y blanco suerte, esos son los colores y cada quien le da su equivalencia, pero su personalidad es la proyección del yo ideal del creyente, así que se parece a cada uno de sus adoradores, como si de un espejo mágico se tratara.

El culto se ha extendido entre los que sufren de hambre y de miseria, 5 millones de almas en la última cuenta, pero el impulso mayor a la tradición la niña lo recibió de las cárceles, en ese lugar donde la muerte civil es de derecho y la moral de facto, donde consiguieron una madre que no los olvidó encarcelados, donde a pesar de que la Virgen de Guadalupe les dio la vida, no tiene el poder que sí posee la Santa Muerte para conservarla.

El milagro siempre está en la liberación del cuerpo de la prisión real, sin abstracciones. Nada de eso, que el espíritu es el que vuela libre. Quiero salir de este infierno y sólo la Santa Muerte me puede hacer un milagro de esos.

Y todos sus fieles coinciden en que es una niña muy hermosa, muy preciosa, transformando para el buen pueblo los patrones de belleza impuestos por una cultura dominante que en general están muy lejos de cubrir: ya no hay ojos azules, simplemente cuencas vacías y cara descarnada, sin piel blanca.

Santísima muerte bendita, ángel de Dios, justísima muerte, esencia de luz y fuerza, emoción que estaba soterrada, identidad del México profundo, con su primer templo en Tepito, santuarios en Tultitlán, Ecatepec y catedral en Pachuca, en donde su sacerdote dice que si se llega a los brazos de ella es porque lo pide Dios, que es nuestro padre.

La santa trabaja junto a otro, que tiene “una fuerza muy fuerte”, Malverde, ser humano que se convierte en santo para ayudar a los humildes y a los narcos, con el refuerzo del angelito negro, Luzbel, demonio fuerte que cuida a los niños, (más que Satán, Baphomet) y la misión de todos es salvar de la opresión, la miseria, el dolor y la mentira.

Este es el nuevo panteón del pueblo mexicano, con ritos que vienen de una tradición más profunda, soterrada y oscura: nuestros dioses arcaicos, Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, dios y diosa de la muerte, la oscuridad y de Mictlán, la región de los muertos, de donde salen una vez al año nuestros difuntos para visitarnos.
08 Octubre 2018 04:00:00
El fanatismo en Tigres y Rayados
Un suceso lamentable tuvo lugar el domingo 23 de septiembre, en Monterrey, previo al partido entre los Rayados y los Tigres, cuando un aficionado de los felinos fue brutalmente golpeado por la barra del conjunto rayado.

El enfrentamiento inició cuando las porras de los dos equipos se encontraron en un punto y bajaron de sus camiones con piedras, puños y palos para retarse. Rodolfo Palomo Gámez, de la porra de los Tigres, quedó tirado en la calle, desnudo y sangrante.

Un video que circula en las redes sociales registró el ataque y se observa el momento en que el hombre está tendido, completamente inconsciente, mientras otros con camisetas del Monterrey lo golpean y apedrean. Eran las seis y treinta de la tarde cerca de Soriana San Bernabé, que no es un polígono de violencia.

Rodolfo sigue vivo, aunque delicado, pues además fue herido con una botella rota. Sin embargo, no era el primer incidente de la temporada, pues el día 15 de ese mes, en el estadio Bancomer, aficionados de Rayados y Chivas protagonizaron una brutal pelea en las gradas al terminar el encuentro, en donde intercambiaron golpes e insultos, teniendo que intervenir los agentes de Fuerza Civil.

Dos de los agresores de Rodolfo ya fueron capturados: Adrián Rosendo “N”, y Cristian "N", ambos de 25 años, habiendo orden de aprehensión contra otros tres y con más de veinte agresores aún no identificados.

Debemos pensar que estos enfrentamientos no tienen nada que ver con el futbol, porque responden más a condiciones de tensión social y personal que a la esencia misma del juego, pero preocupa que se estén transfiriendo a él con cada vez mayor potencia.

El fenómeno de violencia social no paró con la cruel golpiza al aficionado tigre, pues ya en el partido, una parte de la porra de Monterrey repitió cantos de: “los vamos a matar, los vamos a matar”.

Las barras están nutridas de fanatismo, de personas con conflictos internos que buscan resolverlos a través de la pertenencia a una organización que compensa sus debilidades, permitiéndoles reflejar en cantos, en gritos y otros actos sus frustraciones.

En la barra se sienten valer más de lo que valen por sólo su persona, sintiéndola su familia, su apellido. Dejan de estar aislados e intrascendentes: es como si fuera su patria y al defenderla, la resguardan como patriotas. Y no solamente su patria se localiza en el estadio que es sede de su equipo, sino que es inmaterial y por tanto, en cualquier lugar.

En la avenida Aztlán los fanáticos de la barra de los Rayados tuvieron que tomar decisiones importantes: en una lamentable carta abierta de excusa de los hechos, la llamada “Adicción” dijo que todo había sucedido porque la barra felina los había provocado y ellos estaban defendiendo solamente a sus hijos y sus mujeres.

La decisión era defenderse, atacar o dejar pasar el ataque. Las dos zonas del cerebro que están implicadas en la toma de decisiones (el cuerpo estriado y el córtex del cíngulo anterior), que determinan el compromiso entre la recompensa potencial que se obtiene del resultado de la decisión y el esfuerzo mental necesario para evaluar las opciones posibles, estableció para disminuir el trabajo del cerebro que el ataque era la decisión más conveniente.

Activaron lo que los científicos daneses y alemanes han identificado como el “factor oscuro de la personalidad” o “Factor D”. (Morten, Moshagen, et al. (2018) The dark core of personality. Psychological Review) que es la tendencia general a maximizar el interés individual o del grupo en el que se funde la individualidad, sin tener en cuenta el daño que los comportamientos pueden tener sobre los demás.

El Factor D dispara una serie de creencias que sirven como justificaciones que evitan los sentimientos de culpa, vergüenza o similares, que disparan los rasgos oscuros de la personalidad, determinando diferentes tipos de comportamientos y acciones humanas imprudentes y maliciosas.

Los integrantes de esas barras, así como de las sectas y grupos violentos, tienen un alto nivel de actividad en el “núcleo oscuro” de la personalidad, que compone el Factor D, manifestándose en casos de violencia extrema, incumplimiento de normas, mentira y engaño, proyectando la desconexión moral, ese estilo de procesamiento cognitivo que permite comportarse de manera amoral sin sentir remordimiento.

Dice Víctor Frankl que el fanático tiene dos rasgos esenciales: la absorción de la individualidad en la imagen colectiva y el desprecio de la individualidad ajena.

Por ello, deberían limitarse la acción de las barras o porras en los equipos, controlando sus acciones desde la directiva del equipo mismo e imponiendo un código de conducta como condición de su pertenencia. La violencia del fanatismo está en los genes y Rodolfo no será su última víctima si no se limita socialmente.
01 Octubre 2018 04:00:00
El padre Meño y el Seminario
El Padre Meño enfrentó el juicio de los humanos y ellos dijeron que sí era culpable.

Es la primera ocasión en Coahuila que un sacerdote católico es encontrado culpable por un tribunal laico, porque si fuese religioso, lo que solían hacer, sobre todo en el reinado del arzobispo Norberto Rivera Carrera, era primero negar todo, luego esconderlo y finalmente alejarlo, pero sin quitarle sus privilegios. Ahora no.

Con el padre Juan Manuel Riojas Martínez, conocido como el padre Meño, la cosa fue distinta. A pesar de que al principio de las acusaciones el obispo de Piedras Negras, Alonso Gerardo Garza, hizo intentos de protegerlo, pronto percibió la gravedad de la situación y prefirió declarar en su contra.

Tan así que, en esa política del “sí, pero no tanto”, declara ahora que el susodicho cura perdió su estado clerical, no por ser pederasta, sino por haber sido encontrado culpable del delito de pederastia (no aceptándolo implícitamente), por lo que ya no podrá dar sermones, pero no queda excomulgado y culminó diciendo que “solamente Dios y los directamente implicados conocen con certeza lo sucedido en el caso. Con dolor recibimos la noticia de que el padre Juan Manuel ha sido declarado culpable del delito que se le imputa”, lo que pone en duda aun que así lo sea.

El obispo se mueve, como todos ellos, en una zona gris de indefiniciones, emitiendo mensajes ocultos y sin un compromiso claro (en ese sentido fray Raúl Vera es una excepción), pero ya no es tiempo para el Vaticano de estas actitudes ambivalentes y no comprometidas: los casos de los obispos chilenos, que tuvieron que renunciar en masa por encubrimiento de pederastas a lo largo de muchos años, las denuncias constantes y consistentes de la ley en estados Unidos, sobre todo en Chicago y en Pensilvania, donde trescientos curas son acusados de más de mil casos de abuso sexual.

Pero en nuestro país, el juicio del Padre Meño sienta un precedente necesario (no el primero: el sacerdote Jorge Raúl Villegas ha sido condenado por violación calificada, abuso sexual, corrupción de menores y hostigamiento sexual. Su condena es de 90 años y siete meses de cárcel. Las víctimas eran dos alumnas de 14 años de un colegio de Irapuato), queriendo decir que la impunidad con la que se movían para hacer sus actos perversos ya no existe como antes.

Impunidad terrible fue el caso de José Ataúlfo García, un sacerdote enfermo de Sida, radicado en Oaxaca, que después de que un par de los padres de las víctimas interpusieran una denuncia en su contra, confesó haber violado a más de 30 niñas indígenas de entre 5 y 10 años que acudían a su iglesia.

El caso se turnó a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe de México, que luego de tres meses de indagar en el caso, resolvió que el sacerdote Ataúlfo García “está libre de cualquier acusación”.

Norberto Rivera lo protegió y luego lo escondió. El sacerdote quedó impune y sus víctimas condenadas a muerte. Y había confesado todo.

El padre Meño era rector del Seminario de Piedras Negras cuando cometió el delito que se le imputa. Lo que parece no haberles quedado claro a los jerarcas de la iglesia es el quiebre de su sistema de formación de profesionales de la religión, de sus sacerdotes, a pesar de que cada vez menos personas motivan a sus hijos (u obligan, así era tradicionalmente) a entrar a sus escuelas formadoras llamadas seminarios, formadas después del Concilio de Trento para tratar de detener el avance imparable del protestantismo, formando jóvenes soldados al mando del obispado.

Pero si acaso algún día dio buenos resultados educando a jóvenes decididos, no siempre lo dio en términos de la salud mental, porque con todo su credo en la represión sexual lo único que hacían era explotar por dentro a sus alumnos, tornándolos perversos y luego teniendo que ocultar, justificando sus perversiones.

El seminario debe cambiar y no encerrar a los jóvenes, porque aislándolos de su familia los dejan a merced de cualquier abuso, en la misma estrategia que utilizan los abusadores de mujeres.

La jerarquía católica dice priorizar y proteger a la familia, pero se la arrebata a sus posibles nuevos miembros.

Si la formación llamada vocacional se diera adentro de las familias y la familia acompañara ese camino de principio a fin, la rectitud de conducta de los nuevos sacerdotes sería ejemplar y estaríamos ante una nueva generación de verdaderos pastores.

No de hipócritas como muchos de los que ahora ostentan el mando de la estructura religiosa del catolicismo.

Y no me he apartado un ápice de lo que pregona Francisco, pero lo he dicho distinto.
24 Septiembre 2018 04:00:00
La violencia escolar daña a la sociedad
El año 2017 fue el que tuvo el más alto nivel en la crisis global de angustia en la que estamos envueltos (según el Gallup 2018 Global Emotions Report).

Las personas, en todo el mundo, estuvieron más estresadas, inquietas y tristes que nunca antes, aclarando que estas encuestas tienen sólo 12 años de realización.

Las tendencias globales de los últimos años, como el calentamiento global, la crisis mundial de los refugiados, la extensión del terrorismo y la guerra, las crecientes desigualdades sociales, la crisis de los modelos políticos, según marca el informe, han llevado a la opinión pública a considerar que el mundo es cada vez más peligroso e inestable, lo que provoca la presencia de la angustia, que se fortifica con la indefinición de la visión de la realidad.

Si usted tiene seguridad en el futuro, aunque sea ficticia, la angustia es fácil de dominar. ¿Pero cuál ha sido la principal razón del aumento de angustia social en nuestros tiempos?, sin duda, el aumento de la percepción de la violencia social.

Estamos en medio de una ola irrefrenable de violencia, no solamente física, sino que abarca todas las áreas de la vida: en las calles, en la familia, en la economía y (muy especialmente) en redes sociales. Pero también en la escuela.

Una investigación actual (Witnessing Violence in Early Secondary School Predicts Subsequent Student Impairment. Michel Janosz et al. J Epidemiol Community Health doi: 10.1136/jech-2018-211203) acaba de demostrar que la violencia escolar daña de manera semejante tanto a las víctimas como a los testigos que la observan, dejando secuelas sicológicas, sociales y escolares que se manifiestan dos años después.

Y lo más grave es que esos efectos se traducen en drogas, delincuencia, depresión, ansiedad social y menor rendimiento escolar. La edad más sensible son los 13 años, cuando inician la educación secundaria y los efectos se manifiestan dos años después, en pleno desarrollo de la adolescencia, teniendo más posibilidad de sufrir comportamientos antisociales (consumo de drogas, delincuencia), el estrés emocional (ansiedad social, depresión) y baja del rendimiento y el compromiso escolar que los alumnos que no fueron víctimas o testigos de esa violencia.

La investigación incluso precisó los efectos de las diferentes formas de violencia: si un alumno es testigo de un episodio de violencia grave, como una agresión física con un arma, esa vivencia está asociada, dos años más tarde, con un aumento en el consumo de drogas y de la delincuencia.

El efecto es el mismo ya se trate de robo o vandalismo. Ser testigo de una violencia menor, como amenazas e insultos, provocará años más tarde en el alumno no sólo un aumento en el consumo de drogas, sino también ansiedad social y depresión, así como una disminución en el rendimiento y la participación escolar.

Los resultados de la violencia incluso pueden ser factor de la deserción en tercero de secundaria y el abandono en media superior, tan preocupante actualmente.

Además, sería uno de los factores del aumento constante de suicidios en esa edad, así como la disminución de la edad de entrada al consumo de alcohol, ahora ya determinado a los 15 años.

Pero la investigación aporta respuestas: el profesor Michel Janosz, uno de los autores de esta investigación, señala que: “es evidente que los esfuerzos en materia de prevención y de intervención (en los casos de acoso escolar) deben incluir los testimonios, tanto de las víctimas como de los agresores, así como abarcar a cualquier forma de violencia escolar”, y dice: “es evidente que las relaciones familiares y comunitarias sólidas representan recursos importantes para facilitar las estrategias de adaptación en los alumnos expuestos a episodios que implican daños sicológicos o físicos. Estas relaciones previenen asimismo una desensibilización emocional de la violencia, elemento susceptible de engendrar comportamientos agresivos en los jóvenes”.

Insiste en la importancia de utilizar los resultados de este estudio para ayudar a los jóvenes: “creemos que los programas de intervención mejorarían una aproximación universal que aliente y generalice la preocupación por los demás y la intolerancia hacia la falta de respeto. Las escuelas deben alentar a los alumnos que presencian violencia a reaccionar y no sentirse impotentes ante estas situaciones. Callarse no sólo puede ser nefasto para el testigo, sino que además anima a los agresores. La mejor manera de ofrecer ayuda a los que la necesitan es desarrollar en los alumnos un sentimiento de responsabilidad colectiva. Nadie debería sentirse impotente”, concluye.

Sin duda es un buen camino para disminuir la angustia social y entender importantes fenómenos educativos.
17 Septiembre 2018 04:00:00
Si tiene cáncer, es por su culpa
Las emociones negativas enferman, pero este proceso no es directo ni rápido. Tiene que ver con un debilitamiento del sistema inmunológico y no por las mismas emociones, sino por la presencia continuada de los estresores, ya sean biológicos, ambientales o sicológicos.

Este debilitamiento puede afectar los sistemas orgánicos más débiles, teniendo algunas enfermedades su origen en los estresores que están presentes durante un tiempo largo o que fueron tan intensos que no se pudieron asimilar.

Ejemplos de tales trastornos sicosomáticos son algunos tipos de alergias, de colitis, de taquicardia, arritmia e hipertensión, de asma bronquial, rinitis alérgica, dolor crónico, desórdenes menstruales, neurodermatitis, acné, disfunción eréctil y algunos más. Pero hay una moda potencialmente peligrosa, que sitúa el origen de la mayoría de las enfermedades en la mala gestión de las emociones.

Y ha sido tan bien recibida esta idea por el público, que hay cientos de libros de autosuperación que aconsejan cómo gestionar todas las cargas emocionales para conseguir la salud, aún cuando la enfermedad ya esté presente. Si tiene alguna enfermedad de garganta, es porque algo no dijo. Si tiene alergias, es porque está rechazando sentimientos, si tiene anemia, es porque carece de alegría, si tiene un aborto espontaneo, es porque tiene miedo del futuro.

Y todas esas tablas de equivalencias que vienen en esos libros, claramente seudocientíficos, le atribuyen, en el fondo, la culpa a usted por no tener debidamente controladas sus emociones. Así que si tiene cáncer, es su culpa porque no hizo el adecuado manejo emocional.

Las corrientes seudocientíficas, pero muy solicitadas, como la biodescodificación, la bioneuroemoción, la medicina holística, la medicina cuántica, los imanes, las flores de Bach, la medicina integrativa, la medicina oriental y muchas más, tal vez sean divertidas porque mediante el efecto placebo pueden ofrecer alguna mejoría, pero ésta no se sostiene y la mayor parte de las veces el resultado es el agravamiento de la condición de salud por la pérdida de tiempo de un tratamiento efectivo.

Las ideas de que el cáncer es un proceso natural que el organismo pone en marcha como respuesta a un shock emocional traumático son originadas por el médico alemán Ryke Geerd Hamer, creador de lo que él llamó la nueva medicina germánica (método alternativo contra la medicina alopática, que afirmaba era una conspiración judía para diezmar a los no judíos), y quien fue inhabilitado para la medicina y encarcelado por lo peligroso de sus métodos, que dando una sensación de falsa seguridad, no ofrecían resultados positivos, llevando al paciente a una muerte rápida y sin verdadero apoyo.

Si la cura del cáncer consistiera en llenar la mente de pensamientos positivos, en comer cúrcuma, granadas o setas y en el veneno de escorpión azul, la enfermedad habría sido vencida. Por otra parte, se han realizado investigaciones serias para probar la influencia de la depresión y el estrés en el surgimiento del cáncer.

Un equipo de investigadores coreanos publicó en la revista Psycho-Oncology los resultados de una investigación en la que pusieron a prueba el supuesto riesgo que tienen las personas con depresión de sufrir de cáncer pero no encontraron suficiente evidencia que avale esta idea.

Otros estudios tampoco han observado una relación entre las emociones, el estado de ánimo, el estrés y el cáncer (el primero: Garssen, B. (2004). Psychological Factors and Cancer Development: Evidence after 30 years of Research. Clinical Psychology Review, 24(3), 315-338. doi:10.1016/j.cpr.2004.01.002. El segundo: Ahn, H. K., Bae, J. H., Ahn, H. Y., and Hwang, I. C. (2016) Risk of Cancer Among Patients with Depressive Disorder: a Meta‐analysis and Implications. Psycho‐Oncology, 25: 1393–1399. doi: 10.1002/pon.4084. Léalos detenidamente, vale la pena).

Hay estudios cuyos resultados apuntan al lado opuesto: las personas con depresión que experimentan más estrés son menos propensas a sufrir de cáncer, en comparación con aquellas que eran positivas y no sufrían de estrés.

Esto hace pensar que atrás de las ideas de vencer todas las enfermedades con la fuerza de la voluntad y la correcta actitud en la gestión de las emociones y de que el cáncer es producto de no querer controlarlas, culpabilizando al enfermo de su propia enfermedad, existe un gran negocio que lucra con el temor a la enfermedad y a la muerte y exprime de sus recursos a la familia que quiere mantenerse junto al enfermo todo el tiempo que sea posible.
10 Septiembre 2018 04:00:00
El Facebook es el tribunal de la justicia popular
Alberto Flores Morales y su sobrino Ricardo, campesinos ambos, fueron a San Vicente Boquerón a comprar materiales de construcción para su rancho y se les antojó una cerveza, según la costumbre.

Fueron detenidos por hacerlo en vía pública y los trasladaron a Acatlán de Osorio, la cabecera municipal, pero desde la Presidencia Municipal se empezó a rumorar que eran secuestradores.

Francisco Martínez, “el Tecuanito”, escuchó el rumor y empezó a alentar, primero a viva voz, luego por Facebook y después con un aparato de perifoneo, que rentaron a Petronilo Raymundo, “El Paisa” (único detenido por el caso) a la gente del mercado, para que se hiciera justicia por propia mano, pues del secuestro “El Tecuanito” había saltado al robo de niños como delito a los acusados. César Juárez, taquero de oficio y Enrique Guzmán Sánchez se emocionaron e incitaron al linchamiento, movilizando a mas de 150 gentes que se sentían decididas a poner un hasta aquí a la inseguridad.

“El Tecuanito” transmitía en vivo y dijo: “¡Gente de Acatlán, dese cita, porque esto se está poniendo delicado! (...) Entre más gente estemos se podrá hacer justicia!”.

Su llamado fue efectivo porque la gente, enardecida, sacó a los campesinos de la cárcel y los quemaron vivos. Paradojas de la vida, “El Tecuanito” nunca se imaginó que la transmisión que incitó a la muerte de los campesinos será la que lo condene a él y a más de 30 personas, ya identificadas en el video.

También fue la transmisión que hizo sufrir indeciblemente a la madre de uno de los campesinos masacrados, porque la siguió en vivo, sin poder hacer nada.

Este asesinato colectivo no es un caso aislado, ni en Puebla ni en Hidalgo. Con el antecedente del vergonzoso suceso de San Miguel Canoa, en el 68, donde un cura exhorta a la comunidad a linchar a cinco universitarios, acusándolos de comunistas, hasta nuestros días, los linchamientos se hacen cada vez más comunes.

En 2015, dos encuestadores fueron quemados vivos en la comunidad de Ajalpan tras ser confundidos con secuestradores de niños. El año pasado se reportaron 23 casos de este tipo en Puebla.

En Hidalgo una pareja que se dedicaba a vender juguetes estuvo a punto de ser linchada porque se dijo que eran secuestradores de niños y otra pareja murió luego de que los pobladores les prendieron fuego supuestamente porque se querían robar a un niño.

En Veracruz, un payaso urbano, “Oscarín”, buscaba dinero para trasladarse a Chiapas y hacía payasadas (su trabajo) entre dos escuelas cuando los padres lo reportaron por redes sociales, estando a punto de ser linchado, salvándolo oportunamente la policía.

¿Qué está pasando en esas comunidades, que la gente está haciendo justicia por propia mano, aunque ellos saben que nadie debe hacer ese tipo de justicia? En primer lugar, por la impunidad del hecho. En un linchamiento colectivo no hay culpables.

Y la autoridad no culpa a nadie o lo hace con el culpable cómodo. La justicia popular es rápida y expedita porque al juzgar el pueblo no se equivoca, que es la perspectiva de moda.

El veredicto se da por medio de las redes sociales, que acusan sin necesidad de probar nada. La histeria social del robo de niños no se localiza solamente en comunidades rurales, aparentemente de atraso cultural y aislamiento social, sino en comunidades cultas y desarrolladas.

En días pasados, en Saltillo, se desató una ola de angustia porque la gente se enviaba una nota en la que pretendidamente había un gran peligro en las calles, pues hasta dentro de las cocheras se robaban a los pequeños.

Y la gente lo creía sin cuestionar las fuentes, el origen de la noticia ni la intención que esta llevaba. Un importante psicólogo, Gordon Allport, estudió a fondo el rumor en la comunicación humana y planteó una fórmula explicativa de tal fenómeno: R=I.A, es decir, el rumor se crea por la importancia de la noticia y la ambigüedad en su contenido.

A mayor ambigüedad e interés, el rumor es más fuerte. Y no hay impacto mayor para una comunidad que la seguridad de los hijos. Por eso, si se quiere perturbarla, quitarle la tranquilidad y movilizarla, dígale que sus hijos no sólo están en riesgo, sino que ya están siendo extraídos de sus hogares y sus escuelas por gente extraña a la comunidad, para activar a la vez el odio xenófobo.

¿Quién fue el hombre del coche rojo que a la salida de las escuelas, al sur de la ciudad, les ofrecía dulces a las niñas para llevárselas? ¿Cuál fue el nombre del padre de familia que lo persiguió? ¿Cuáles eran sus placas? No hay datos ni los habrá, porque los rumores, las “fake news” no necesitan corroboración sino verosimilitud.

Es decir, que parezcan verdad, no que lo sean. No dudo que la gente cree en tales noticias falsas por la necesidad de darle rostro a la angustia social a la que los ha llevado la política, la economía y las mismas redes sociales.

Y como la moda es Vox populi, vox Dei, los linchamientos populares se imponen.
03 Septiembre 2018 04:00:00
El retrato sicológico del alcohólico
Una enorme mayoría de personas en el mundo, no solo en nuestro país, consumen alcohol en sus diferentes presentaciones, desde las cervezas, vinos y licores de presencia internacional, como sería el whiskey, el tequila, el brandy, hasta los más regionales, como el calvados, el pulque, el soju o el vodka.

Es una sustancia clasificada como depresora del sistema nervioso central y su uso más extendido es recreativo. Pero bajo ciertas circunstancias personales se torna adictivo, patológico, cuando el consumo rebasa el punto en el que los efectos negativos sobrepasan cualquier efecto positivo y su consumo es frecuente, intenso o ambos, implicando siempre síntomas y cambios mal adaptativos de la conducta.

¿Y cómo saber que alguien ya tiene un problema con el alcohol?, cuando afecta su vida personal e interpersonal, descuidando a la familia, sus actividades de recreación en favor del consumo de alcohol, agreden física o verbalmente a quienes manifiestan preocupación por su nivel de ingesta y siguen consumiendo aún conscientes de los problemas interpersonales que les causa.

En su empleo empiezan a tener problemas de ausentismo o son despedidas. Tienen poco control de su ingesta y consumen en cantidades o durante periodos superiores a los que pretendían; sin éxito intentan abandonar o limitar el consumo a pesar de que se lo prometen insistentemente a sí mismos. Tienen comportamientos que les implican riesgos físicos, como manejar autos o no hacer caso a su salud y a las complicaciones fisiológicas que implican, desde la posibilidad de cirrosis o hepatitis C, hasta el desarrollo de tolerancia y la negativa a reconocer los síntomas de abstinencia. Estas son las características esenciales del trastorno por consumo de alcohol.

Pero el alcoholismo tiene su origen en una relación fallida por defecto o por exceso con figuras fundamentales en la infancia, por eventos traumáticos o por carencias ambientales que hicieron que el alcohólico estableciera una relación de dependencia, de amor apasionado con un objeto mágico: el alcohol, cuyo placer sale del control de su voluntad y del cual acaba convirtiéndose en esclavo.

Ha decidido ser feliz a costa de lo que sea y deja de lado la felicidad de los demás para buscar la propia cerrando los ojos al dolor de los suyos para buscar su placer egoísta. Tiene vacíos internos que no lo dejan tranquilo, que no le permiten estar satisfecho consigo mismo y que ha decidido llenarlos con una sustancia que le promete placer y, lo que es peor, que se lo cumple por un tiempo.

Ha encontrado que puede solucionar sus problemas de una manera fácil y rápida mediante un líquido milagroso, evadiéndolos y creyendo que así se resuelven, complicándose la vida de forma tal que necesita de una ruptura drástica y total si quiere salir de ahí. Está en una constante lucha contra la realidad de adentro, en sus profundos huecos internos que llena y vacía constantemente y contra la realidad externa, que le muestra momento a momento su error y su fragilidad de juicio.

No puede evitar ser dominado por una mágica sustancia que le hace perder la consciencia de la realidad, deformándosela de tal manera que lo hace creerse superior a lo que realmente es y obligándolo a tomar decisiones erróneas y a defenderlas contra todos.

En su amor apasionado llega a robar, abandonar, hacer sufrir y hacer llorar, destruir lo más querido, hasta matar y, en un sacrificio total, ofrecer su vida para mantener su relación de amor con el objeto. Sufre más de lo que se da cuenta, porque constantemente pierde su objeto amado y aunque lo puede recuperar tomando, entre más se acerca a él, menos lo goza.

Al amar al alcohol se degrada, se humilla ante él y en vez de que el amor lo enaltezca, lo envilece y lo destroza, aprendiendo a convertir todas sus relaciones en sadomasoquistas. Sacrifica sus cualidades personales para poder estar en contacto con el objeto de amor, que acepta disminuir su memoria, su capacidad de abstracción, su atención, sus habilidades sicomotoras, sus tiempos de reacción, su capacidad de procesamiento espacial y sus habilidades verbales en un trueque con el placer inmediato.

Es impulsado muchas veces hacia el alcohol por la desilusión experimentada con las relaciones afectivas con sujetos del sexo contrario, de sus padres en adelante, y pone en personas de su mismo sexo una intensa carga libidinosa inconsciente que se puede hacer permisiva bajo el influjo del alcohol y que nunca acepta como propia. Ha desarrollado, como sobrecompensación a su profundo sentimiento de inferioridad, un delirio de grandeza en el que se presenta una supervaloración sexual del propio “yo”, y que es un reflejo de la supervaloración de su objeto erótico mágico.

Y, sin embargo, el alcohólico es una persona que puede luchar para salir de ese infierno, que puede recuperar, en abstinencia, con la sobriedad a largo plazo, la salud de su cerebro, pues en virtud de la plasticidad cerebral, la mayoría de funciones neurológicas pueden volver a la normalidad. Si permanece sobrio recupera la mayor parte, o toda, la función cerebral a pesar de años de bebida excesiva, porque ha renunciado al canto de las sirenas, porque la vida siempre se abre paso hacia la salud y porque la salud es una tendencia muy fuerte.

Porque nada está perdido para el alcohólico que renuncie a su intensa historia de amor con la botella, que es, básicamente, una historia de amor consigo mismo.
20 Agosto 2018 04:00:00
El oscuro perfil del asesino
Tiene 31 años y prácticamente terminó su vida social activa, porque le esperan largos años de cárcel, que no va a ser cómoda, si creemos en las leyendas negras del trato a los indiciados que llegan con cargos de violación o asesinato de menores, porque los internos se ocupan de llevarlos a un infierno muy particular de constantes abusos.

Jesús González Lucio es el hombre que mató a una niña de un poco más de 2 años porque, según declaró Wendy Elizabeth Lara Tristán, que con 24 años es madre de Axel, de 5 años y de la pequeña Éstefany, masacrada por su padrastro Jesús, pareja reciente de su madre, él los agredía bajo los efectos de las metanfetaminas.

Los niños estaban sumamente sensibilizados a las agresiones, pues ellos mismos las estaban sufriendo cotidianamente, desde el momento en que su madre se unió al violento individuo, por lo que ese día al empezar la violencia contra su madre, empezaron a llorar y gritar con el miedo desbordado.

Los gritos de la niña fueron el detonador de la conducta disruptiva del hombre, quien la pateó y la tiró al suelo, en repetidas ocasiones y con tanta violencia que le ocasionó la muerte.

Sin duda ese hombre está enfermo, porque alguien con un mediano equilibrio ni drogado haría lo que hizo. Si aplicásemos las plantillas de las características esenciales de los trastornos de la personalidad, seguramente entraría en el de la personalidad antisocial, lo cual explicaría las conductas aberrantes que el hombre cometió, no solo contra los niños, sino también contra la mujer.

Y no creo que ellas hayan sido sus primeras víctimas, porque el perfil del trastorno de la personalidad antisocial inicia desde la infancia, con trastornos de la conducta y, con fuertes posibilidades, con un trastorno por déficit de atención con hiperactividad dentro de los elementos precursores, teniendo una niñez marcada por la incorregibilidad, la delincuencia y los problemas escolares.

Sujetos con este perfil ignoran y violan en forma crónica los derechos de otras personas y les cuesta mucho trabajo adaptarse a las normas sociales, por lo que generalmente deciden no hacerlo.

Así, cuando tienen deseos sexuales, tratan de satisfacerlos de manera inmediata, sin importar realmente el recipiente. Por ello, abusaba sexualmente de la pequeña Éstefany (lo que se comprobó en la autopsia), no solamente penetrándola, sino también introduciéndole objetos incluso por la vía anal.

Otras fuentes de placer que experimentaba era lastimar a ambos pequeños con el encendedor con el cual quemaba el Cristal, la metanfetamina para drogarse.

Y es posible que no solamente consumiera drogas, sino que también las distribuyera, porque estos individuos así se financian, además del fraude, la estafa, el robo e incluso la prostitución de sus familiares.

Si bien sus comportamientos irresponsables afectan casi todas las áreas de su vida y de sus cercanos, también pueden ser encantadores y son excelentes para seducir, lo que pudiera ser la razón por la cual Wendy no solo cayó en sus garras, sino que se mantuvo atada a él.

Por supuesto que en ella existe también un trastorno, porque como argumentan las redes sociales (que ya la juzgaron de antemano), una madre en sus cabales hubiera denunciado, huido o agredido en el momento de los abusos.

Su perfil coincide con el de una mujer con trastorno de la personalidad del grupo C, Dependiente. Se caracterizan porque necesitan tanto la aprobación de otros que tienen dificultad para tomar decisiones por sí mismas, incluso mostrándose de acuerdo, aunque saben que el otro está equivocado.

Teme al abandono, se siente desamparada cuando está sola y destrozada más allá de su tolerancia al dolor cuando la relación termina. Para retenerlo, trata de dar gusto al otro, aunque lo que haga le sea totalmente desa-gradable y vaya en contra de sus principios.

Y entró en una espiral de violencia de la cual sólo pudo salir perdiendo a su hija.

Jesús es un hombre con un grave trastorno de personalidad, lo que no lo exime de ninguna manera a responder por sus delitos, que deben ser investigados a fondo.

Y espero que sea un sujeto muy fuerte, porque se identifica que alrededor de tres cuartas partes de los prisioneros recluidos en cárceles padecen trastornos de personalidad antisocial, así que no van a dudar en establecer con él sus propias reglas, que esta vez el abusivo hombre no va a poder dejar de seguir.
06 Agosto 2018 04:00:00
En la escuela también hay sucesos extraordinarios
Ya está iniciando su semestre Carlos Antonio Santamaría Díaz. El 6 de agosto, fecha de inicio de clases, es su primer día en la Facultad de Ciencias de la UNAM, en la licenciatura de Física Biomédica después de presentar examen de admisión en el Concurso de Selección de Ingreso al ciclo escolar 2019 y conseguirlo con 105 aciertos como cualquier aspirante preparado, sin favoritismos ni concesiones de parte de nadie.

Tiene su credencial de estudiante y la emoción del primer día de clases. Para ingresar, el mínimo eran 103 aciertos y el máximo 120, así que no le fue tan mal.

Usted puede pensar que la nota no es nada extraordinaria, porque muchos estudiantes aplicados lo logran. Pero aquí hay una diferencia: Carlos Antonio tiene 12 años.

Es el primer alumno en la historia de la UNAM que logra esa hazaña y es muy aleccionador y motivante verlo entrar a la universidad de la mano de sus padres. Literalmente. En la Autónoma de México ya lo conocían, porque en 2015, a los 9 años, cursó y concluyó módulos de química analítica y de bioquímica y biología molecular para la industria farmacéutica.

Llegar no le fue nada sencillo porque tuvo que presentar exámenes de suficiencia de secundaria y media superior, en contra del escepticismo de todo el sistema educativo, pues creían que sus capacidades intelectuales eran “puro cuento”, según relata él mismo y porque la discriminación en el sistema educativo mexicano aún esta en todos lados, discriminando igual al impedir la entrada a un migrante, a un tatuado o a un niño.

Entrevistado para el Boletín 46-DGCS de la UNAM, Carlos Antonio comentó: “Es estarle dando, nunca decir ‘no se puede’... Siempre hay una forma de entrar.

También estudié por Internet, así he aprendido biología, cálculo, pero además hay que tener el apoyo de toda tu familia, lo más importante. Mis padres han hecho más que yo, ellos han preparado todo, y yo sólo estudio y apruebo los exámenes, pongo la última pizca para pasar a lo siguiente”, lo cual revela además un alto nivel de madurez personal.

Y entre otras opiniones que Carlos Antonio tiene, expresa que el sistema educativo tradicional no lo apoyó con el programa de aptitudes sobresalientes, porque “empecé a aburrirme en la escuela, mis papás decidieron llevarme a clases en el Centro de Atención al Talento, el famoso CEDAT... Y pues salió mal, el ambiente era hostil, mis papás querían saber cómo iba en las clases. Salí de ahí y lo que sí me dejó fue la química”.

A una pregunta expresa sobre su coeficiente intelectual, dijo que no se ha medido, porque “No le damos importancia, no creo que sea una de las prioridades y nunca lo será”. Qué lástima que el joven y su familia no den importancia al conocimiento de un elemento que es sobresaliente en él.

Podría ser sumamente útil para buscar que tipo de modelo teórico es el más adecuado para comprenderlo y que no solamente mostrara su capacidad descriptiva, explicativa y predictiva, sino que se desarrollaran, a partir de tal estudio, herramientas de medición precisas dentro de tal modelo.

Podría refinarse un concepto de inteligencia, su origen hereditario, la influencia del ambiente y del modelo pedagógico empleado para obtener tan fantástico desarrollo, además del análisis de la carga genética que porta –que, como nunca antes, el genoma humano se ha clarificado– y contrastar modelos teóricos de interpretación de la inteligencia entre sí –entre el factor G, la teoría de las inteligencias múltiples y las neurociencias mediante Imagen por Resonancia Magnética Funcional, por ejemplo–, haciendo avanzar el campo de la investigación en Genética Conductual, en Teorías del Aprendizaje, en neurociencias y un largo etcétera.

Y no crea que estoy pensando en convertirlo en una rata de laboratorio o en un esclavo de la ciencia. Todas esas pruebas son rápidas, no exigen mucho esfuerzo del sujeto sometido a estudio y no provocan ningún daño. Como premio aparte, el equipo investigador quedaría con el diseño metodológico, las técnicas y las herramientas para poder definir baremos poblacionales que servirían para que el esfuerzo de los centros de atención a aptitudes sobresalientes de educación especial se basara en políticas y estrategias de intervención fundamentadas y, sobre todo
eficaces.

Y respecto a la idea expresada por muchos de que Carlos Antonio va a perder el disfrute de la infancia y tendrá problemas graves de adaptación, él mismo responde que es un niño feliz y no se siente intimidado por desenvolverse en un mundo de adultos: “lo que a mí me interesa es aprender. La interacción con mis compañeros vendrá después”.

Tendremos que buscar entre nuestros alumnos otros niños como ese. Debe haber algunos más de su tipo.
30 Julio 2018 04:00:00
Ser aficionado que disfruta o ser fanático que sufre
La conducta ante el triunfo o el fracaso de los equipos con los cuales alguien se identifica no es cuestión de nacionalidad ni de tipo de actividad deportiva, porque pasa en todo el mundo y con cualquier clase y estrato social.

Hay gente que con las victorias de los equipos a los cuales tiene simpatía las disfruta y con sus derrotas se siente satisfecho si dio buena batalla.

Y nada más, porque el ser aficionado no nubla la razón. Pero está la gente que se enardece con el apoyo a los equipos con los cuales se identifica, que siente el triunfo como propio y el fracaso como una burla, como una traición a su confianza y sufre la ruptura de sus expectativas de triunfo como si fueran fundamentales para su vida, llenándose de rabia contra el rival y de odio contra el equipo que lo decepcionó.

Es el fanático que en un momento dado puede descargar su frustración contra objetos o gentes que le parezcan simbolizar al enemigo o al equipo que lo decepcionó.

En la pasada Copa del Mundo, el equipo representativo de nuestro país hizo un buen papel, tan bien como siempre (o tan mal, dependiendo su opinión si es usted un fanático) y sus seguidores deben esperar a la siguiente Copa para tener el disfrute de ver que pase al quinto partido.

Pero si bien los comentarios de los aficionados pueden ser irónicos, los que hacen los fanáticos son extremos, tanto en su fase positiva, de esperanza, como en su fase de decepción, de mordacidad: destila el resentimiento que da la descarga irracional de tensiones. Es posible ver el nivel de cultura social reflejado entre la afición y el fanatismo de sus gentes.

Los aficionados comparten el interés común de ver la competencia con actitudes de respeto hacia el contrario; aunque no se organicen, mantienen un orden formal.

Si lo ven por televisión, se preparan con ánimo festivo. En los lugares públicos, acatan las normas y desarrollan rituales que los identifican. Disfrutan, pero al final se dispersan sin buscar ni ocasionar problemas, alegres porque su equipo compitió.

Si ganó, lo festejan y de cualquier modo se preparan para el siguiente encuentro. Pero los fanáticos miran con rivalidad al contrario.

No van disfrutar la competencia, sino a ver ganar a su equipo a toda costa. Si estos no ganan, se sienten ofendidos y tienden a desencadenar actitudes violentas o críticas amargas.

Son intolerantes con los que apoyan a los equipos rivales y no los ven como contrarios, sino como enemigos. Quisieran hacerles daño y llegan a exaltarse frenéticamente.

El fanático piensa, siente, ama y odia para el equipo. Todo lo que se salga de esta norma es insignificante y equivocado. El equipo se vuelve parte de su familia y de su personalidad, casi su
apellido.

Si pierde su equipo puede caer en una depresión evidente o bien toma una actitud de agresión que llega a dirigir hasta a su propia familia o a las personas que lo rodean y que no piensan como él.

Con la filiación a su equipo se siente valer más de lo que vale su persona, no se siente aislado ni solo, sintiendo que tiene una historia y una significación trascendente: es patriota porque apoya al equipo patrio.

El fanatismo es un ahorro de energía sicológica que propone al siquismo una solución rápida, contundente, eficaz, eliminando la incertidumbre y constituyéndose en una patología de la conducta humana.

El fanático, dice Víctor Frankl, tiene dos rasgos esenciales: la absorción de la individualidad en la imagen colectiva y el desprecio de la individualidad ajena. El fanatismo se sitúa al lado de la exageración.

El fanático siempre va más allá de lo debido, pues la dinámica del fanatismo tiene la estructura de la desproporción. Es el modo desproporcionado de entender y defender una causa que no existe.

El fanático obtiene un pretexto para sacar sus impulsos reprimidos, su narcisismo. El fanatismo resulta atractivo porque aparenta desinterés.

Busca compensar su sensación de fracaso personal a través del ideal de triunfo, de su necesidad absoluta de éxito, para valorarse y compensar la autoestima herida, lastimada por la realidad.

Y por eso quiere que gane el equipo patrio, concediéndole valor absoluto y supremo, por sobre todas las cosas. El fanatismo, presente en todas las culturas, es una de las grandes conductas erradas de la humanidad.

Es, como dice Erich Fromm en El Miedo a la Libertad, la manifestación de una crisis profunda que abarca los cimientos de nuestra civilización. ¡Qué diferente es ser aficionado a ser fanático! ¿No lo cree usted así?
23 Julio 2018 04:00:00
La inmensa culpa del asesino
No se puede perdonar lo que cuesta trabajo comprender, y si es difícil asimilar la muerte de una mujer en plenitud de su fuerza, con inteligencia plenamente desarrollada y experiencia de la vida, entender el asesinato de una niña, a la que es fácil llevarse con engaños y dada su constitución física débil no presentaría mucha resistencia, entender eso es difícil y doloroso.

Este es el caso de la niña Ana Lizbeth, raptada en la colonia Vistas del Río, en Juárez, Nuevo León, y que 48 horas después fue encontrada sin vida en un terreno baldío, dentro de una bolsa, cerca tanto del lugar donde fue raptada, como del domicilio en el que vivía.

La niña había acompañado a su madre a la caseta de control de camiones donde trabajaba y ambas estaban esperando a que el papá llegara para llevarle la comida a la esposa y recogerla a ella, pero Juan Fernando “N” la vio primero y se la llevó.

El hombre ignoraba que la caseta tenía cámaras de vigilancia y el momento quedó grabado, con lo cual se aseguró su arresto.

El presunto asesino tiene un perfil delictivo claro, referido a un trastorno de la personalidad del grupo B, antisocial, porque según los datos disponibles, aportados por sus familiares, su comportamiento ha sido irresponsable y comenzó durante su niñez, caracterizándose a lo largo de su vida por crueldad, peleas, destrucción, falsedad, robo y eventos previos de abuso sexual que incluso lo llevaron a la cárcel.

Pero una vez que salió volvió a agredir sexualmente a otra niña de 12 años, en el año 2014, en Santa Catarina, por lo que llevaba cuatro años prófugo. Fue detenido por una denuncia cerca del lugar, pero en ningún momento ha demostrado señales de arrepentimiento por su comportamiento.

Cuando las personas con este tipo de trastorno desean satisfacer sus impulsos sexuales, no tienen más límites que el temor al castigo externo, que les cortaría su disfrute. Ven a sus víctimas como objetos, porque son incapaces de experimentar empatía y no pueden (ni desean) entender el dolor que causan.

Por ello, pueden repetir sus actos tantas veces, cuantas la oportunidad se les presente. A partir del arresto de Juan Fernando “N”, algunas organizaciones ciudadanas han exigido que se reforme el Artículo 22 constitucional para activar la pena de muerte para secuestradores y asesinos. Tal petición sería muy complicada de llevar a cabo, pues en la población en general se ha calculado que hasta 3% de hombres y 1% de mujeres padece del trastorno de personalidad antisocial, identificándose en más del 70% de prisioneros recluidos en cárceles. Este es un trastorno grave, con base genética tanto como ambiental y para el cual no existe tratamiento efectivo conocido.

Ese hombre (y todos los que padecen ese trastorno) no tienen ni la más remota idea del daño que hacen, no solamente a sus víctimas, sino a todos aquellos que la rodean y tampoco les importa. Son fuentes inconscientes de dolor que puede fácilmente desembocar en sufrimiento permanente.

A los padres y parientes cercanos de la niña muy probablemente se les desarrolle un trastorno de estrés postraumático que les obligará a revivir repetidamente la angustia del evento, les generará pesadillas y muchos sueños inquietantes, tendrán recuerdos de los sucesos que no podrán evitar y pueden generar reacciones físicas y tensiones emocionales que los pueden conducir hasta el ataque de pánico.

Pueden volverse pesimistas, perder el interés en muchas cosas que antes les atraían y empiezan a despegarse de personas a las que apreciaban. En algunas épocas específicas en las que el recuerdo llegue con mayor fuerza, como Navidad, cumpleaños o fiestas escolares, se presentará excesiva irritabilidad, estado de alerta, problemas para la concentración, insomnio o intensificación de la respuesta de sobresalto, sin identificar claramente la fuente de estas molestias.

Y va a disminuir por algún tiempo la capacidad de amar y de experimentar alegría por sí mismas, incrementándose el uso de alcohol o de otras sustancias para desencadenar esos estados de ánimo perdidos.

Como se puede ver, la destrucción cometida por ese presunto asesino no es solamente en su víctima directa. Las víctimas colaterales son muchas y tal vez lo peor de todo es que algo de esto es evitable, pero no están aún los mecanismos sociales que mitiguen la tragedia: seguramente nadie atenderá a los padres y familiares directos y luego les pedirán que sean fuertes ante su desgracia, como si ellos pudieran sanar el trastorno por su sola voluntad y sin ayuda sicoterapéutica y médica.
16 Julio 2018 04:00:00
La FIFA no quiere ver mujeres guapas
Enorme escándalo causó la noticia ofrecida por la prensa mundial que titulaba sus páginas deportivas con el encabezado: La FIFA pide que la retransmisión de los partidos del Mundial deje de enfocar sistemáticamente a “mujeres guapas”, y gran cantidad de críticas se desbordaron contra lo que fue, para no perder la costumbre, una fake news, ese producto periodístico que tiene como principal objetivo la desinformación deliberada con fines de llamar la atención, apoyar una posición política o social o desprestigiar una idea mediante el engaño difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y redes sociales.

En general, gran cantidad de medios informativos mundiales acogieron sin verificar la información dada por un representante de la FIFA afirmando que se había “pedido al servicio que retransmite los partidos que evite los habituales planos de “mujeres guapas” entre el público, para evitar que se multiplique el acoso sexual y ciertas actitudes mostradas durante el evento”.

Las objeciones principales se dirigieron contra la llamada “ideología de género”, esgrimida por las posturas fundamentalistas. Las voces críticas se enfocaron en varias preguntas: ¿cómo sabe la FIFA que las mujeres enfocadas son guapas?, ¿si a partir de ahora una mujer es enfocada deberá entender que es fea?, ¿por qué la FIFA prohíbe enfocar a mujeres pero no a hombres?, ¿por qué la FIFA no prohíbe enfocar a hombres guapos?, y todo como consecuencia de la mala interpretación generalizada de la noticia.

Lo que la FIFA, en voz del jefe de Diversidad, Federico Addiechi, solicitó al servicio que retransmitía los partidos de la Copa Mundial de Futbol de Rusia 2018 fue que no realizaran planos que cosifiquen a las mujeres que asistan a los estadios, no mencionando a las mujeres guapas, sino al estereotipo “hot women fans”, a la mujer que se viste y se prepara para llamar la atención y que, por el contrario, la elección de aficionados a enfocar fuera más amplia. La declaración de la FIFA se produjo en medio de informes generalizados de sexismo en el torneo, que incluían varios incidentes de reporteras que fueron hostigadas en línea y en público, agredidas y besadas ​​mientras estaban al aire. Scott Roxborough, editor para Europa de The Hollywood Reporter, Alex Ritman en Londres, Patrick Brzeski en Beijing, Rhonda Richmond en París, Lee Hyo-won en Seúl, Gavin Blair en Tokio, Ariston Anderson en Roma y Pip Bulbeck en Sydney, contribuyeron al informe del origen de esta, aparentemente, desproporcionada medida de la FIFA y conociendo el fondo no parece nada irracional.

Resulta que el principal problema en el Mundial ruso no fue, como se había temido, la estricta legislación antigay ni el racismo en los partidos, sino el sexismo, que muchas mujeres asistentes al evento sufrieron desde el principio. Iniciando por las periodistas, que dieron la sorpresa por la cantidad e importancia de espacios conseguidos (Fox Sports, Telemundo, BBC, televisión alemana, TNT Sports de Argentina, ESPN y mas), y que haciendo su trabajo sufrieron acoso, como la colombiana Julieth González Theran, corresponsal del servicio de habla española de Deutsche Welle, quien mientras informaba en vivo desde Moscú el día de la inauguración, fue acosada por un fan ruso que la besó y estiró a la fuerza.

Veronica Brunati, de TNT Sports de Argentina, tuvo dos enfrentamientos desde que llegó a Rusia, incluyendo una “situación violenta” con un admirador masculino y un episodio “en el que un fan vino a verme y tuvo que ser movido a la fuerza mientras yo transmitía en vivo”. Agos Larocca, también argentina de ESPN, reportó un incidente similar, mientras informaba en vivo afuera del estadio Nizhny Novgorod. Un fanático de Islandia intentó agarrarla, pero su productor la protegió. Larocca más tarde bromeó en Twitter que estaba contenta de haber traído a “su guardaespaldas” con ella.

La periodista rusa Barbara Gerneza también tuvo una situación humillante mientras entrevistaba a un grupo de fanáticos brasileños para noticias IG. Los fanáticos sabían que Gerneza no hablaba portugués e hicieron que se sumara a un canto obsceno sobre una “vagina rosa rusa”. Y eso no fue todo. Muchas de las mujeres que eran objeto de los planos televisivos fueron agredidas por los fans cuando dejaban su grupo de protección nacional. No sólo hubo violencia y acoso contra mujeres en el trabajo, sino entre el público. Más no todo fue malo: por primera vez desde 1979, a las mujeres iraníes se les permitió entrar a un estadio de futbol para ver el partido de su equipo contra España. Irán perdió 1-0, pero las fanáticas del futbol femenino celebraron una victoria histórica por la igualdad de género.
09 Julio 2018 04:00:00
¡Defendamos el modelo educativo!
A partir de ya, la educación nacional empieza a vivir los momentos de mayor peligro de la historia moderna, porque entra en un choque frontal de visiones de mundo, de paradigmas contrapuestos y de intereses complejos, que tienen la intención de romper con el pasado y empezar, tal vez no de ceros, sino de ideas completamente antagónicas y determinadas más por las ideologías de los diferentes grupos en pugna, que por las verdaderas exigencias de desarrollo social que se le piden a la educación.

Si el plan de los nuevos dirigentes nacionales va en el sentido de reformar la reforma, se tendrá que partir de un diagnóstico objetivo y pormenorizado del estado actual de la educación, valorando los avances de lo recorrido hasta el momento por una estrategia nacional de implementación de un modelo educativo que en muchos países ha elevado la calidad de la educación.

Este modelo no consiste solamente en la reforma administrativa de la Secretaría, sino que busca desarrollar una nueva escuela mexicana, mejorando la infraestructura escolar, desarrollando ese nuevo modelo pedagógico que mediante aprendizajes clave para el desarrollo integral pretende formar ciudadanos libres, responsables e informados, y además facilita las acciones para fomentar la equidad y la inclusión en el sistema educativo.

Punto central de la reforma debe ser (y no ha sido) el modelo de formación continua para que los maestros instrumenten adecuadamente la reforma, porque nadie puede enseñar lo que no sabe y la teoría que está atrás de los aprendizajes clave y la base epistemológica que los alienta es muy diferente a la del modelo anterior.

Pero estos son los retos para elevar la calidad de la educación, evaluando el avance conseguido en este sexenio de los principales lastres detectados antes de la reforma: la excesiva carga burocrática, limitada participación de la sociedad en la educación de sus hijos, pobre presencia de apoyos y capacitación en las escuelas, falta de reconocimiento a las particularidades de cada comunidad y ausencia de recursos económicos para resolver necesidades cotidianas de la escuela.

Pero toda la atención de las agendas políticas se ha condensado en la lucha contra la evaluación, que finalmente cualquiera que vaya a ocupar el trono sexenal va a tener que negociar.

Mas, si se va a derogar la reforma, se echará a perder un proceso largo y costoso, en términos políticos, de esfuerzo y de dinero, que inició con las reformas curriculares de la educación preescolar de 2004, con las reformas en educación secundaria de 2006, en el Acuerdo 592 de 2011 y culminó con las reformas al Artículo 3° constitucional, a la Ley General de Educación, la Ley General del Servicio Profesional Docente, la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y todo el trabajo académico que generó el Nuevo Modelo Educativo.

Las fuerzas políticas después de la elección negociarán los espacios de poder arrebatando tajadas y apoderándose de los despojos de una estructura bien armada, con la cual podremos no estar de acuerdo en muchas partes, pero que no deberemos quitar sin una evaluación previa y un trabajo legislativo sólido, porque si lo que se va a imponer nacionalmente es el modelo pedagógico elaborado por la CNTE y algunos grupos de izquierda, llamado Programa para la Transformación de la Educación de Oaxaca, que ya ha sido valorado negativamente por el Departamento de Investigación Educativa del Cinvestav, institución científica no partidaria, entonces veremos un retroceso peligrosísimo para el desarrollo del país, mucho más destructor que el cierre de fronteras o el regalo de dinero, por nóminas o tarjetas.

Este momento de verdadera urgencia nos va a exigir a todos los maestros una visión crítica, una reflexión objetiva y una actitud comprometida con los verdaderos valores educativos de nuestra patria, además de mesura y prudencia porque los tiempos turbulentos nublan la razón de quienes no están bien asentados en la comprensión de la realidad.

Los maestros, por su práctica en el aula y su contacto con la comunidad, tienen la tradición reflexiva y comprometida que les proporciona identidad, visión crítica y una historia solidaria a las necesidades y los reclamos más urgentes de la sociedad. Y saben que es necesario un modelo pedagógico que rinda frutos en el aprendizaje.

Por eso, los maestros tienen que tomar en sus manos la evaluación para retroalimentarlo y la actitud de defensa para que su cambio no sea un capricho ni una promesa política, sino un producto de la razón práctica.
02 Julio 2018 04:00:00
El suicidio es un problema de todos
Hace unos días Elizabeth, joven de 16 años que tuvo una amarga discusión con su madre, quiso castigarla intentando ahorcarse, pero afortunadamente sus familiares anticiparon las intenciones de la adolescente y evitaron el acto suicida.

Usted pensará que quienes amenazan con el suicidio no tienen intención de cometerlo, que en este caso fue un chantaje. O bien que para Elizabeth fue una idea repentina, una ocurrencia. Puede creer que el verdadero suicida está siempre decidido a morir, que si Elizabeth fuera de verdad suicida nunca más va a poder dejar de serlo y que seguramente debe tener un trastorno mental. Pero todos esos son mitos comunes que obscurecen el conocimiento del acto suicida. Y es su incomprensión y carencia de información lo que hace más difícil su erradicación.

Afortunadamente Elizabeth no logró concluir ese acto de destrucción, porque hubiera sido una tragedia enorme para la cual ni su familia ni la comunidad, están preparadas para enfrentarla. Cualquier suicidio es una tragedia y una sola vida que se pierda por suicidio es demasiado. El efecto que tiene sobre las familias, los amigos y las comunidades es terrible y permanece lastimando a quienes lo vivieron durante largos años, tal vez toda la vida, estigmatizando a sus parientes más cercanos.

El problema es que el suicidio no se ha priorizado como problema de salud pública. Tabús y estigmas sociales obligan a callar a quienes necesitan ayuda. Incomprensión y poca voluntad política tradicionalmente han impedido que los sistemas de salud proporcionen ayuda oportuna y eficaz. Y la paradoja es que los suicidios son potencialmente previsibles. A pesar de que incluso por acuerdos internacionales los servicios de salud tendrían que incorporar la prevención del suicidio como un componente central, esto no ha sido así. Las inversiones actuales en servicios de salud mental son muy inferiores a lo necesario. Según la encuesta para el Atlas de Salud Mental de la OMS 2014, los gobiernos gastan término medio 3% de sus presupuestos sanitarios en salud mental, cifra que oscila entre menos de 1% en los países de ingresos bajos (incluido el nuestro) y 5% en los de ingresos altos.

Es cierto que el suicidio es un fenómeno multicausal, porque no hay una explicación única de por qué se suicidan las personas, pero también es cierto que la investigación científica ha avanzado significativamente en la comprensión de sus causas y la prospectiva de sus efectos. Mediante intervenciones oportunas y eficaces basadas en datos científicos, modelos de tratamiento y apoyo eficaz, pueden prevenirse tanto suicidios como intentos de suicidio.

Puesto que es un fenómeno multicausal se debe emplear un enfoque multisectorial en el abordaje del suicidio, viéndolo de una manera integral y reuniendo el esfuerzo de los diferentes sectores en cada contexto. Y si bien el presupuesto ha sido lamentablemente escaso, se han desarrollado intervenciones basadas en datos científicos que son de bajo costo y eficaces aún en entornos de escasos recursos. La prevención del suicidio requiere una visión, un plan y un conjunto de estrategias, basadas siempre en datos concretos, no en buenas intenciones o ideas brillantes, pero sin sustento. Existen investigaciones que indican que las estrategias programáticas con componentes múltiples producen reducciones eficaces de las tasas de suicidio. Y dos acciones básicas deben estar presentes de manera simultánea: las actividades de prevención del suicidio y las de recopilación de datos. Además, el proceso de consultar a los interesados directos genera interés y un ambiente favorable al cambio.

Mucho se puede hacer cuando hay voluntad política de parte de los diferentes actores sociales. Uno de ellos, fundamental, es el magisterio, que puede poner en acción programas escolares de prevención de la violencia y de desarrollo de habilidades, con la participación de maestros y otro personal docente, alumnos y padres en el fomento de la responsabilidad social y de aptitudes sociales y emocionales, que propiciará el hacer frente a situaciones, resolver problemas y enseñar a pedir ayuda, aplicando tamizajes y canalizando con especialistas a las personas en riesgo. Para generar el cambio social se requieren conocimientos, apoyo público, voluntad política y estrategia social que les permita una oportunidad a aquellos que por desesperación se adelantan a cerrar su ciclo.
25 Junio 2018 03:00:00
Elecciones para una democracia imperfecta
Vamos a votar el próximo domingo y de nuestro voto universal y secreto surgirá el nuevo presidente que nos ha de guiar por los futuros seis años, hacia una catástrofe o a un desarrollo prometedor.

O lo más probable, hacia una medianía como en todo este tiempo transcurrido. Votaremos y nuestra decisión, aunada a muchas, escogerá el próximo proyecto de país.

Pero para que la democracia fuera más perfecta no todos los votos deberían contar igual. Así como no dejamos votar a los menores de 18 años, deberíamos hacer voto ponderado: si conoces el programa político de todos los candidatos, tu voto vale triple.

Si solamente el de un candidato, vale doble y si no conoces el de ninguno y tu acto es irreflexivo y emocional, solamente contará uno. Y es que en estas votaciones una gran cantidad de gente ha formado sus decisiones mediante criterios no reflexivos, más emocionales que objetivos e influidos por la propaganda de todo tipo que construye deformaciones perceptuales graves con sesgos basados en prejuicios, malos entendidos y sin estar atentos a la ideología de cada propuesta (en donde la ideología es la visión del mundo que dirige el proyecto político).

Estas campañas se han caracterizado por la polarización que fija criterios sin explicarlos y por la increíble influencia de dos instrumentos que sólo deberían ser de apoyo y se han hecho norma: las encuestas y las redes sociales, que han disparado el instinto gregario de manera inusitada y han declarado verdaderas muchas falacias lógicas y sesgos perceptuales, como el Efecto de Falso Consenso, en donde cientos de miles de personas están absolutamente convencidas que su elección de presidente la sigue todo el país, sin ninguna clase de duda.

O el Efecto de Anclaje, en donde se fijan para su toma de decisión en un limitado número de datos, como ese argumento de que López Obrador es honesto porque puede andar por la CDMX sin escoltas.

Estos errores perceptuales no son gratuitos ni espontáneos. Nacen de la falta generalizada de información, porque gran cantidad de gente no acostumbra la lectura o la exploración de las ideas ni le preocupa distinguir entre lo racional y lo emocional, la noticia falsa de la objetiva ni quiere dejar de pensar en imágenes para pasar a pensar en conceptos.

Eso lo saben los publicistas de todos los candidatos y se han dedicado a construir retratos vívidos pero cuestionables de las figuras presidenciales.

Las redes sociales prestan un servicio incomparable para construir estas representaciones icónicas, porque quienes las construyen saben que en base al efecto de la heurística de la disponibilidad, la gente común piensa que entre más fácil pueda recordar una imagen o la idea que la acompaña más importante y cierta pudiera ser en la realidad y es en base a este principio que ideas falsas pero persistentes se han mantenido como verdaderas durante siglos.

El otro instrumento que ha tenido acción sobresaliente en estos tiempos electorales es la encuesta. No las encuestas de verdad, porque no las conocemos (esas que se hacen con bases de datos actualizadas y nacionales, que son estratificadas y por cuotas) y que los estrategas de cada campaña se han cuidado mucho de no publicarlas, sino las encuestas-basura, que tienen una insignificante muestra, bases de datos antiguas y dudosa estructura metodológica, pero que son ampliamente difundidas por los medios masivos de comunicación y, lo peor, sus resultados creídos como si fueran reales.

Al margen del resultado que arrojan las encuestas, hay una fuerte probabilidad de que el candidato López Obrador gane las elecciones. Esto sigue asombrando no solamente por la evidente actitud de clientelismo político, en donde dice lo que la gente quiere oír (no importa que tan disparatado sea) y luego se desdice convenciendo a la gente que además hay otras ideas que deben valorar (vg. el nuevo aeropuerto).

A pesar de que su personalidad proyecta ese Síndrome de Hybris que el neurólogo David Owen se ha hecho popular personificación del atrevimiento, de la transgresión de las normas generales de la comunidad, la insolencia, con ideas preconcebidas que no cambia, el rechazo a todas las ideas que no sean acordes a las suyas, exceso de confianza en sí mismo, trato prepotente, conducta narcisista y sensación de ser insustituible y aun así es para millones de personas el líder perfecto que la nación necesita. O vos, qui intratis, omni spe auferte!

18 Junio 2018 04:00:00
Nosotros no ganamos el partido
Cuando la Selección Mexicana gana un partido, nosotros no lo ganamos, ni México lo gana: lo gana la Selección. Lo mismo que cuando pierde un partido, un torneo o un campeonato: es la Selección quien lo pierde.

Está bien emocionarse, porque existe un proceso de identificación con el símbolo que se representa en los colores, en las imágenes asumidas como propias de la patria, pero ni el equipo lo integra el ciudadano mexicano, ni representa los valores más altos del país.

Es sólo un juguete que juega un juego apasionante… y nada más.

Sin embargo, el triunfo es importantísimo para millones de personas, porque después del juego ganador se sienten victoriosos, olvidan por cierto tiempo las frustraciones personales, salen a festejar y el ambiente se torna festivo.

Se respira un aire como del México de antes, del país que era, donde todos los problemas estaban en vías de solucionarse, en donde teníamos tanto futuro que nos podíamos ver de tú a tú con cualquier potencia mundial.

Con un triunfo así la percepción generalizada es de dejar atrás los miedos, los temores y las inseguridades. Este es el poder del triunfo en el deporte.

Es la catarsis, esa sensación de que el equipo es México, y que provoca la impresión de que si el equipo de México gana, ganamos todos.

No son once jugadores sobre una cancha de futbol en un estadio. Es todo México. Es el efecto Dunning-Kruger aplicado a la sociedad.

El futbol tiene tantos seguidores porque mueve los estratos más profundos de la personalidad humana. Es un juego que despierta nuestros instintos cazadores, que además sirven para marcar el territorio y para defenderlo.

De ahí que es un juego de dominio del espacio contra la tribu rival, que despierta las emociones más primitivas necesarias para la supervivencia de la especie. Y en estos momentos en los que una de las naciones más potentes del mundo, vecina nuestra desgraciadamente, nos está amenazando con el fin de ponernos de rodillas, un triunfo de esta magnitud nos puede devolver el alma al cuerpo, aun cuando sea por unos momentos.

El futbol descarga de una manera intensa y sin riesgos las tensiones agresivas de los seres humanos. Después de un juego en el que gane el equipo con el cual nos identificamos, la agresividad queda satisfecha y las personas se sienten liberadas de tensiones acumuladas durante mucho tiempo.

Es decir, que la catarsis libera a la sociedad de una parte de la tensión agresiva reprimida y hay, por un breve espacio, menos destrucción en la comunidad que vio el juego, más tranquilidad entre los espectadores y la sensación de bienestar que es necesaria para reducir los estresores cotidianos.

Lástima que esto no sea más que catarsis. Porque luego se impone la realidad y volvemos a nuestra vida diaria, a nuestras labores cotidianas. Ahí el triunfo no se hace corriendo tras de una pelota.

Los problemas ya no se resuelven con la motivación que nos dejó el triunfo en el futbol. Vuelve nla inseguridad y la crisis, se hace presente el malestar por el futuro puesto en los distintos proyectos de nación, por la inseguridad y la corrupción, por todos esos factores sociales negativos que dejamos correr sin refrenarlos ni alzar la voz como sí se hizo con el extraño acontecimiento de las escorts que acompañaron el triunfo de la Selección Mexicana luego del triunfo sobre Escocia, en la despedida del “Tri” en el estadio Azteca.

Y lo paradójico de la marcha a la que se convocó en redes sociales para que la esposa de Héctor Herrera lo perdonara por su pequeño desliz, a lo cual se comparó con el terrible trato recibido por Lady Coraline en una clara muestra de discriminación y misoginia.

En fin, que ni usted ni yo ganamos ese juego y seguimos trabajando en la vida real, llena de obstáculos y dificultades, esperando con ilusión seguir adelante para ver el próximo partido que, si lo ganan los jugadores de la Selección, nos darán otro motivo de alegría… hasta que pierdan y nos sintamos de nuevo defraudados y exigentes. Esa es la naturaleza humana.
11 Junio 2018 04:00:00
La violencia como razón política
En tiempos políticos todo asesinato de figura pública es un acto político. Y cuando hablo de política, no me refiero al sistema de partidos, a los poderes económicos que los manejan ni a la manera como sus dueños toman decisiones.

Hablo del espacio de realización humana por excelencia y que corresponde a todo individuo ejercerlo por el solo hecho de vivir en sociedad.

Porque, como dice Hannah Arendt, cuando se olvida que la libertad, la felicidad y el poder deben ser públicos y no privados, “ha comenzado a tener sentido la funesta ecuación de poder y violencia, de política y gobierno y de gobierno y mal necesario”.

Cuando entra la violencia directa, no simbólica sino brutal y descarnada en la política y la aceptamos con asombro y estremecimientos pero esperando pasivos a que la autoridad la resuelva y sin exigir ni levantar la voz para que se detenga, corremos el riesgo de perder la libertad, corremos el riesgo de perder el mundo humano y nuestra misma humanidad.

El asesino estaba en el mejor escondite, porque estaba a la vista de todos, esperando a que el político se descuidara y que sus guardias de seguridad creyeran que no pasaba nada, porque sólo deben voltear para otro lado.

Cómplice voluntario o involuntario, la mujer lo llama para una selfie y ya está. Con tranquilidad, el asesino se dirige al político, empuña su arma y dispara. A la cabeza y con precisión profesional. Calibre 40, muy seguro y totalmente destructivo.

La razón de la violencia haciendo ganar a quienes no podían ganar y obligando a perder al proceso mismo y a la política de la democracia.

Independientemente de la organización a la que se adjudique el crimen o al método de la violencia política, debemos preguntarnos: ¿Como necesita ser ese individuo que no dudó un solo momento para apuntar, para disparar el arma que mató al político, descuidado y por la espalda?

En primer lugar, debe tener una limitación importante para distinguir su propia proyección de humanidad en el objeto al que va a disparar. Requiere sentir una distancia considerable entre la víctima y sus propios objetos queridos, familiares.

Pero también manifiesta tener una grave perturbación mental, teniendo por lo menos un grave trastorno de la personalidad antisocial.

Este individuo debe mostrar un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que no le importa violar los derechos básicos de los demás, las principales reglas o normas sociales de respeto a los otros, a la vida humana.

En él, debe ser notorio el fracaso para adaptarse a las normas sociales respecto al comportamiento legal, no teniendo problema en comprometerse a cometer un acto tan deplorable como ese asesinato.

No debe tener ningún problema en cuanto a mentir, cambiar de identidad, agredir a alguien para no ser atrapado, esconderse durante largo tiempo o bien, si lo necesita, estar a la vista de todos sin manifestar ningún tipo de ansiedad, despreocupándose por su seguridad o la de los demás.

Es posible que sea alguien poco tolerante a la frustración y fácilmente irritable y agresivo, caracterizado por una historia de agresiones constantes.

Es irresponsable hacia el trabajo cotidiano y si acaso tiene obligaciones económicas, no es regular en cumplirlas, dando mucho a las personas que le interesen, pero no de manera constante.

Y si usted cree que pueda tener remordimientos, no es así. El disfrute de obtener un beneficio personal y el reconocimiento de su organización supera con creces todo otro razonamiento.

Estos actos los recuerda con indiferencia o bien los disfruta relatando, siempre con justificaciones por el dañado causado.

Este trastorno comienza antes de los 15 años y es ocasionado por un patrón familiar en donde prevalece la violencia y, como la evidencia clínica indica, es la madre la que trasmite con mayor frecuencia tales patrones de violencia.

Pero su víctima tenía más valor que él. Ese político tuvo el atrevimiento de abandonar el hogar para enfrentarse con sus semejantes, en la escena de la política.

Porque para él, vivir la política era la mejor manera de vivir, en una vida libre, creadora y valiosa entre los semejantes.

Si queremos que la democracia sea considerada como la vía luminosa al futuro, no permitamos que su camino se cubra de sangre. No avalemos la violencia como razón política.
27 Mayo 2018 04:00:00
El debate y cómo presumir con la estadística
“Ricky Riquín Canallín” fue la frase más recordada de López Obrador en el segundo debate de los candidatos a la Presidencia de la República, ahora en la Universidad Autónoma de Baja California, en su sede de Tijuana, ya sin la presencia de Margarita Zavala.

Después de esa célebre frase, “El Bronco” nos ilustró con su “Gracias, México, mi mamá no sabe leer y escribir… Es mi héroe”; Meade, con “se necesita haber sido muy cínico para no conocer de Atlanta más que donde vivía la familia”, y Anaya con “hay una cosa que es peor que los engaños y es la hipocresía”.

¿Divertido?, sin duda. Fue una fiesta de insultos y quien los quería ver pelear se sintió satisfecho del evento, pero los que requerían oír planteamientos para las futuras políticas públicas tendrán que esperar hasta después del 1 de julio, y mientras el primer debate fue visto por 11.4 millones de personas, es decir que 40% de las personas que tuvieron prendida la televisión esa noche, el segundo rompió récord: 12.6 millones de mexicanos se deleitaron con sus ocurrencias, es decir, un poco más de 50% de personas que veían televisión sintonizaban un canal que proyectaba el debate.

Desde aquí, las encuestas empezaron a fallar en sus resultados: de acuerdo con Numerus, 69% de los encuestados no vio ni escuchó el debate, mientras que 31% sí lo hizo, cifra muy alejada del porcentaje real.

Aun cuando Andrés Manuel decía que él era imbatible con su 50% de preferencia de voto cada vez que lo acorralaban en un tema sin respuesta, “El Bronco” insistía en que las encuestas se pueden equivocar. Y no le faltaba razón: con él se equivocaron en las elecciones para gobernador de Nuevo León, en donde su contrincante le llevaba mucha ventaja.

Al finalizar este segundo debate se realizaron rápidamente una serie de encuestas de opinión sobre sus resultados, en donde el vencedor fue, según Massive Caller, Ricardo Anaya, con 35%, apenas dos puntos por delante de López Obrador. En la encuesta de la empresa Global Media Servicios el vencedor del debate fue Andrés Manuel López Obrador, con 43%, por encima de Anaya (39%), Meade (16%) y El Bronco (2%).

Para la encuestadora Numerus, José Antonio Meade fue el ganador con 35%, superando a Anaya, López Obrador y Rodríguez Calderón. Además, un sondeo telefónico de la empresa Conteo, difundido por la agencia Quadratín, asegura que Meade fue el ganador, ya que logró 30 puntos de aceptación, seguido de AMLO (28%), Anaya (24%) y en un último lugar “El Bronco” (18%).

¿Por qué son tan diferentes los resultados? ¿Falsearon o se equivocaron las casas encuestadoras? A pesar de proclaman que su metodología es consistente, no reflejan resultados confiables, porque no es suficiente llamar a un número de teléfono fijo de una base de datos, pues la telefonía fija en este momento no refleja la masa crítica de los votantes en la población mexicana, que si se quiere confiable se debe establecer mediante una muestra estratificada y por cuotas, lo que resulta casi imposible de hacer en tan corto tiempo.

Además, las bases de datos de telefonía fija envejecen constantemente y no reflejan segmentos reales de población, lo que hace que los resultados sean poco confiables, aunque presuman de rigor metodológico.

El problema de los falsos números que ofrecen las encuestas es que despiertan la percepción de que, en un extremo, es imposible que el candidato puntero pierda la elección y en el otro, que los candidatos rezagados la ganen.

Como “El Bronco” ya demostró en los hechos, las encuestas no reflejan la realidad y generan falsas expectativas en las conjeturas individuales sobre el propio candidato, porque la gente tiende a pensar que los grupos señalados como menores por una autoridad (en este caso, las encuestas) son realmente más pequeños que su tamaño real y asigna mayores cantidades a los que se les señalan como más
grandes.

En la sabiduría colectiva, cuando la autoridad señala, sin necesidad de probarlo, que una cantidad es muy alta, no se requiere que lo demuestre y las conjeturas inferiores a esa información, aun cuando sean las verdaderas, son desechadas con mayor frecuencia.

El problema es claro: si vence en las elecciones otro candidato que no sea el puntero, la percepción social será que se realizó un fraude, porque se creerá que los números de las encuestas son infalibles, y con ese solo hecho y sin proponérselo, las encuestadoras despertarán al tigre.
18 Mayo 2018 04:00:00
Imagínese usted que gana AMLO
Imagínese que nos da la sorpresa, esperada por muchos, temida por más, de que este 1 de julio el descontento popular, la decepción del sistema, la frustración de una vida que no satisface y múltiples razones subjetivas hicieran que el candidato de Morena, PT y PES, que unidos son la coalición Juntos Haremos Historia, ganaran y una vez con el triunfo en las manos, López Obrador intente cumplir todo lo que prometió: ¡va a ser realmente histórico!

En primer lugar porque ofreció tantas cosas con solamente la intención de ganar que va a resultarle imposible de cumplir (prometer no empobrece…), sobre todo en terrenos esenciales como la economía, que sólo en parte depende del Gobierno; el desarrollo social, como repartir dinero a los sectores que estaban indecisos en su voto, esencialmente a los jóvenes, que tradicionalmente no acuden a las urnas, o en esas arenas movedizas que son el sector educativo.

En este sector se ha mostrado tan escurridizo como un pez… lagarto. Para empezar su política de no compromiso puntual, con mayor margen de maniobra, plasmada en el Proyecto Alternativo de Nación 2018–2024, que muestra la Plataforma Electoral y Programa de Gobierno de Morena, que no presenta políticas específicas ni estrategias puntuales para cada sector, sino que los hace transversales, en ejes integrados con otros sectores (Educación-Trabajo-Seguridad-Fortalecimiento de Valores, por ejemplo) y dispersa el trabajo de análisis.

Siguiendo el estilo de la narrativa conceptual de AMLO, la Plataforma, en cuanto a educación, interpreta la realidad a su manera y no se apega al texto común. Dice, por ejemplo, que “El Artículo 3° constitucional establece esa obligación (de la educación) para los niveles de preescolar, primaria y secundaria, pero también la de promover e impartir de manera gratuita todos los tipos y niveles educativos, incluyendo la educación superior”, dándole el soporte para el compromiso 4, de los “10 compromisos por la educación en México”, que acaba de dar a conocer en Guelatao, Oaxaca: “Beca de 2 mil 400 pesos para alumnos universitarios de escasos recursos y ningún rechazado en las universidades públicas”.

Y si bien es loable esta intención, en el estado en el cual viven su realidad las instituciones públicas de educación superior, autónomas o no, están poco capacitadas para abrir sus puertas a todo aquel que toque en ellas.

Imaginemos que en el 2019, ya con el pase automático a la universidad, se inscriba la misma cantidad de aspirantes que en el 2016, es decir, 22 mil solicitantes.

De estos, un mínimo de 800 aspirantes pidieron su ingreso a Medicina, pero tal facultad sólo tiene capacidad de atender a 80 ¿tendrán que derivarlo a otra relacionada con ciencias de la salud, como Enfermería, Odontología o Psicología? Solamente que estas facultades también rebasan su cupo de aspirantes primarios.

Para cubrir el compromiso ¿Qué deberá hacer la universidad? Está la oferta electoral de admitir a todos los solicitantes, pero no habrá ni el personal suficiente ni la infraestructura necesaria para la atención solamente, ya no digamos con calidad.

Lo más probable es que se aumente la cuota de admisiones y se endurezca la selección en los primeros semestres, porque muchos de los aspirantes no cubrirán los requisitos de conocimiento y aptitud para esas carreras. Y entonces aumentarán las deserciones, a pesar de que se les dará la beca económica.

Y el estudiante que no pueda con su licenciatura de primera opción, podrá cambiarse de carrera y seguir manteniendo la beca, hasta que encuentre su verdadera vocación o se fosilice. Si no se cumple con el ofrecimiento en tiempo y forma, empezaremos a ver movimientos sociales de protesta que se saldrán del control del nuevo gobierno.

Y entonces el tigre avivado se comerá al peje (y a todos nosotros… porque cumplir es lo que aniquila). Como la universidad no solamente es licenciatura, para las maestrías y los doctorados también habrá pase libre, complicando mucho el trabajo de todos los programas, especialmente los adscritos al Padrón Nacional de Posgrados de Calidad del Conacyt.

Esta estrategia populista corre el riesgo de abaratar la calidad de la educación superior en México, no porque la juventud no tenga el derecho universal al estudio, sino porque es una realidad que los productos de nuestra educación básica son, en general, deficientes en muchas áreas.

Veremos ingenieros que no saben matemáticas, químicos que no saben química y médicos con dificultades de comprensión lectora. Y una promesa insensata de campaña acabará con la calidad del sistema educativo. Porque, señor AMLO, la realidad es mas terca que todas sus buenas intenciones.
02 Mayo 2018 04:00:00
Trabajo y explotación infantil
No los vemos trabajar, porque quienes los emplean los mantienen invisibles, escondidos, apartados de la vista de los demás, de aquellos que pudieran protegerlos.

En todo el mundo, no solamente en nuestro país, el trabajo infantil es una realidad porque la familia generalmente no puede rechazarlo por el estado de indefensión, de pobreza en la que se encuentra y necesita esa entrada para sobrevivir, haciendo que la infancia se vuelva madurez antes de su tiempo.

Y no son pocos: 16 de cada 100 niños en el mundo son sometidos al trabajo (no por propia voluntad) con jornadas largas que no les permiten desarrollar sus cuerpos adecuadamente, con responsabilidades que aún no les pertenecen, porque su etapa consiste en formar la visión del mundo que los rodea, de la realidad en que viven, mediante la curiosidad que guía el descubrimiento, mediante el juego que es la preparación directa de todas sus futuras habilidades laborales, porque mientras el niño juega, empieza a integrar sus intereses en
capacidades.

El juego, que lleva el placer en sí mismo, prepara para el trabajo, que pospone el placer sin negarlo y es capaz de conseguir todo tipo de satisfactores, de los necesarios para dar brillo a la vida. Por ello, quien aprendió a laborar jugando siempre disfruta trabajando.

Pero el niño que trabaja no es el niño que juega. Labora obligado en entornos peligrosos, en el campo sin cuidado adulto, en minas o fábricas sin las condiciones de seguridad que tendrían los mayores o en los talleres haciendo artesanías, armando piezas de aparatos por destajo o envolviendo objetos comerciales.

Pero también en la casa, con el trabajo doméstico que vuelve a las niñas esclavas invisibles de las familias y que forman el grupo mayor de los trabajadores infantiles.

El trabajo infantil constituye una violación de la Convención sobre los Derechos del Niño y de las normas internacionales del trabajo, pero es una extraordinaria fuente de ganancias para el empleador, porque no tiene que preocuparse de ofrecerles educación, cuidados de higiene; la inversión en salud y nutrición es inexistente y aun así las familias están obligadas a verlo como el bienhechor que otorga dádivas.

Porque la visión del mundo en la miseria no incluye la consciencia de los derechos que se tienen por el simple motivo de ser humanos. Porque su visión del mundo se construyó en condiciones de explotación o de carencias profundas, en donde por tradición el juego estaba limitado a actos de supervivencia cotidiana.

A conseguir el pan nuestro de cada día, y eso forma con sus reflejos de adaptación, la idea de la explotación infantil como algo natural, por lo que el trabajo infantil se perpetúa, viéndolo como inevitable, aceptable e, incluso, bueno para la formación de los pequeños.

Y no es lo mismo que el niño siga a su padre o a su madre a su lugar de trabajo, que juegue a imitar lo que ahí se hace y que incluso tenga pequeñas jornadas con ciertas responsabilidades, porque eso sigue siendo juego, a que tome la responsabilidad adulta de conseguir un salario, por magro que este sea.

Los niños que juegan a ser como sus padres no dejan de estar jugando, y el juego les está construyendo su visión del mundo, les está educando de modo placentero a ser adultos.

Juega a ser maestro, si alguno de sus padres lo es, y da clases como su progenitor lo hace, divirtiéndose y explorando en una especie de simulador si aquello le gustará de adulto. Juega al tendero en la tienda de su padre y atiende a los clientes con seriedad de adulto, comprendiendo a la vez cómo se entrega el producto, cómo se suma y resta, cómo se fatiga el padre para ganar el pan que los alimenta.

Juega, aprende y luego se cansa y se retira a su cuarto, cambiando de actividad, jugando a la pelota o con amigos vecinos. No era trabajo, sino juego, aun cuando productivo. No tiene la intención de ser quien aporte el alimento familiar, responsabilidad esa que ningún niño debería tener.

En toda esta enfermedad social, la medicina principal está en la educación, porque los niños que van a la escuela corren menos riesgos de ser explotados y los que trabajan y estudian pueden liberarse mejor que quienes no están escolarizados.

Sirva el Día del Niño y el Día del Trabajo para señalar que todavía hay esclavos que deben ser rescatados y situaciones injustas en nuestro mundo que son posibles de remediarse mostrándolas y obligando a los responsables a detenerlas. Es una de las más nobles batallas que la humanidad debe dar aún.
25 Abril 2018 04:00:00
Apuntes sobre el resultado del debate
El domingo es día de ver buenos programas de televisión y el pasado no fue la excepción. A las 8 de la noche ya estábamos preparados para el primero de esta temporada, aunque debo confesar que con cierto escepticismo porque creí que los discursos de todos los participantes iban a ser más virulentos contra sus rivales.

Claro que hubo algo de eso, pero también vimos elementos que no habían estado presentes en los anteriores. Me parece que el buen obispo de Saltillo, don Raúl Vera López, no hizo una buena decisión para su domingo (aunque claro que ese día yo descanso y él trabaja) cuando resolvió no sintonizar el debate por “una apatía que nace de la falta de visión hacia los verdaderos problemas sociales”, haciendo a un lado la idea de que ahí se reflejará la visión de quién resolverá o no, en los próximos años, tales problemas sociales. Pero cada quien hace con su tiempo libre lo que quiera.

Los elementos que me parecieron novedosos fueron, en primer lugar, la organización del tiempo y forma del debate, seguido por los moderadores y sus intervenciones, y finalmente la secuencia de las
intervenciones.

Fueron dos horas interesantes en las que no deseamos en ningún momento que se fueran a comerciales porque el ritmo de intervención mantuvo, como las buenas series de Netflix, la atención constante en la trama.

Denise Maerker, Azucena Uresti y Sergio Sarmiento llegaron con la adecuada preparación sobre la conducción y no vacilaron en hacer respetar el tiempo y centrar en el tema, salvo Azucena Uresti, quien lucía un tanto insegura, pero aun así logrando buena conducción.

Fue interesante observar que algunas de las preguntas que llevaban preparadas tenían que ver con noticias falsas que los candidatos, evidentemente advertidos, pudieron contestar. Estas preguntas fueron obtenidas de un documento firmado por más de 300 organizaciones sociales que las hicieron llegar al INE.

Todo transcurrió en apego a lo pactado en términos de tiempo y se desplazó tersamente en cuanto a respetarlo, cosa que se veía difícil sobre todo por la lentitud con la que habla López Obrador y su renuencia a dejar la palabra.

Al final se tomaron unos minutos de más y el zoom out reveló que el único que quería salir era el candidato de Morena, tal vez porque había sido el centro de la dinámica grupal o porque ya su próstata no es como antes.

Seguridad y violencia, corrupción y combate a la impunidad, democracia y grupos vulnerables, fueron los principales temas que hicieron a los candidatos atacarse unos a otros, quitándole mucho tiempo a la exposición de propuestas.

Llamó la atención que, conforme se esperaba, el debate giró más tiempo en argumentos Ad Hominem que en el verdadero debate de las propuestas de las agendas políticas de los participantes. El argumento Ad Hominem es un tipo de falacia consistente en dar por sentada la falsedad de una afirmación tomando como argumento quién es el emisor de esta. Es decir, si la dice “El Bronco”, seguramente es falsa porque es “El Bronco”, no por lo real o falso del argumento en sí.

Sin duda, “El Bronco” dio el toque colorido al debate, con eso de que a los que roban va a mocharles la mano, o cuando López Obrador dijo que entre todos fueron a hacerle montón y “El Bronco” le respondió “no es montón, Andrés, es que dices cada barbaridad”.

“El Bronco” lucía emocionado, pero López Obrador reflejaba tensión, como siempre que no está ante sus seguidores. No es un buen polemista, porque sus argumentos son estereotipados cuando no son ideas espontáneas sin mucha reflexión. En ese sentido, quien lució más brillante en el discurso fue Anaya y sin duda el de mayor experiencia fue Meade, aunque desgastándose en críticas que los otros podrían haber hecho contra López Obrador.

Si alguien ganó con este debate (no el debate en sí, que ese lo ganamos nosotros) fue Margarita, porque por primera vez se escucharon algunos de sus planteamientos. Lucía como en lucha contra su angustia, aunque en los sucesivos debates la veremos mucho más tranquila.

Digo que el debate lo ganamos nosotros, porque los candidatos tuvieron que tomar posiciones ante temas que serán vitales en su mandato y se comprometieron (menos el evasivo López Obrador) a elaborar políticas públicas que, en caso de no cumplirlas, serán demandadas por esa naciente contraloría social que fue el corazón del debate. Fue mucha información para el futuro.
16 Abril 2018 04:00:00
El derecho a la nalgada
La noticia de que las nalgadas no son un recurso educativo válido para los padres de familia en la educación de los hijos causó intensa polémica en la opinión pública.

A pesar de que la Ley del Sistema Estatal para la Garantía de los Derechos Humanos de Niños y Niñas, Artículo 4 numeral XVIII, contempla esta restricción desde el 2014, pero no se había abierto la polémica tal vez porque había sido letra muerta.

Pero en días pasados María Teresa Araiza Llaguno, secretaria ejecutiva del Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna) en Coahuila, generó la controversia porque la aplicación de la ley es un compromiso que están haciendo todos los gobernadores para promover la erradicación del castigo corporal.

En poco tiempo cientos de opiniones se le vinieron encima, muchas de ellas ofensivas, la gran mayoría opuestas a la medida y defendiendo la tradición de la nalgada como componente educativo, con argumentos tan variados como dudar de que los legisladores sepan de lo que hablan.

la preocupación de que si se prohíbe el castigo físico y emocional del infante ¿cómo se enseñará qué está mal y qué está bien?, o que no saben cómo educar al pueblo y tratan de someterlo con leyes que ni ellos mismos cumplen, llegando hasta a extremos como que en Coahuila todo está prohibido, hasta ponerle sal a la comida.

Pero más allá de la tradición, la duda es justificada: la nalgada en la educación infantil ¿realmente no es efectiva y puede ser contraproducente? ¿Hace daño pegarles a los niños? Existe la idea, muy generalizada, de que los niños pueden soportar los golpes fácilmente y que, incluso, son educativos: “Más los va a golpear la vida”, se dice con frecuencia. Pero hay suficientes pruebas que demuestran los efectos traumáticos de los golpes en la infancia.

Matizando, porque hay diferentes intensidades en el castigo corporal, pero entre otras cosas, ocasionan que en la mayor parte de las afecciones mentales uno de los elementos importantes es el maltrato infantil.

que los niños golpeados tienden a ser padres golpeadores, que aumente la tendencia al consumo de drogas, porque la droga ayuda a controlar la angustia construyendo un mundo interior placentero ficticio, que permite escapar con facilidad a los recuerdos de dolor y soledad internos, o que causen incluso trastornos alimentarios, como la anorexia o la bulimia, que tienen como origen generalmente agresiones en la infancia y que incluso muchos de los suicidios adolescentes que se realizan en secreto, tienen como finalidad castigar a los padres.

“¿Pero eso a mí qué…? porque mis hijos son muy buenas personas”, podrá pensar usted.

Está la idea de que el castigo físico (aun las nalgadas, que ya entran en la clasificación) sigue el antiguo principio pedagógico que propone que el dolor, los golpes o la indiferencia, son formadores de seres humanos rectos y honestos. Maestros, padres de familia, incluso pediatras, consideran que “una nalgadita correctora, de vez en cuando, no le hace mal a nadie y lo salva de crecer torcido”.

Nos irritamos ante niños cruelmente golpeados, pero no nos inmutamos ante estos castigos físicos o mentales. Sin embargo, las consecuencias del golpe, aún cuando sea “ligero”, cuando es repetitivo, llegan a ser graves.

¿Qué siente el niño cuando se le pega? Un dolor que no se puede explicar fácilmente, pero que le genera inseguridad en los padres (principal fuente de seguridad en la infancia), temor al abandono, sentimientos de rechazo, problemas con su equilibrio interno, disminución de autoestima, resistencia a aceptar la realidad como es, prefiriendo huir a la fantasía. Entonces ¿Hacen daño los golpes?

Tal vez no cuando son ocasionales, pero si se torna el modelo formativo, si deteriora: afecta a todo nivel de la personalidad, impide el adecuado equilibrio personal, causa asociación fisiológica entre hormonas de agresividad y situaciones que involucran objetos de afecto, conduce a la adquisición de trastornos sexuales, precipita angustias y temores que pueden llegar a ser incontrolables y causan trastornos de carácter.

Una de las ventajas de la nalgada (tal vez la principal) es permitir que la persona que la da descargue su frustración en quien la recibe. Pero el que enseña el control debe saber controlarse.

El problema mayor es que la educación para el control de la agresividad implica su identificación, pero si el que está enseñando a controlarla no la controla, el aprendizaje será deformado por la actitud opuesta, aprendiendo una doble escala de valores, contradictoria e inconsciente.

Por ello, hay que pugnar porque el cambio de modelo educativo familiar no incluya el dolor como razón pedagógica, apoyando a los padres de familia a resolver los problemas por la vía de la razón, para que la nueva generación sea racional.


11 Abril 2018 04:00:00
Los celos, el verdadero infierno
Hay celos que producen un dolor tan intenso que obligan a perder la cordura y el control con tanta facilidad, que quien es poseído por ellos puede llegar a hacer cualquier tipo de daño al amor más grande de su vida.

Este es el caso de Mónica Muñiz, quien consiguió un bote de gasolina y unos cerillos y, armada con esos objetos, movida por el dolor del abandono, llegó por la noche al domicilio de Raúl Barrios, el hombre que ya no era su pareja, en la colonia Villas de San Lorenzo, donde dormía en compañía de su hijo.

Roció sobre el coche de Raúl su improvisada arma y le prendió fuego. No importaba que se perdiera el vehículo o todo el material valioso que tenía en su interior, herramientas de trabajo y equipos de la empresa para la cual trabaja el hombre.

El fuego consumió rápidamente auto y equipos, aunque Raúl intentó apagarlo lanzando cubetas de agua por la ventana mientras algunos de sus vecinos daban parte al 911. Nada se pudo hacer a pesar de que los bomberos llegaron pronto y fue declarado pérdida total.

También la policía Municipal se movilizó, aprehendiendo a Mónica con el bidón para gasolina aún en las manos. No quería que hubiera dudas de quien había perpetrado el acto.

Dos tipos de celos pueden experimentar los seres humanos: los normales y los patológicos. Los celos normales, controlables, que tienen que ver más con inseguridades propias de quien los experimenta que con traiciones del ser amado, son ocasionados por el temor a la pérdida de quien se ama y la sensación de que el afecto que se da no es suficiente para retener al objeto amado, lo que provoca una tristeza, una angustia dolorosa pero controlable, que incluso puede llegar al sacrificio personal (como lo dice Celso Piña: “Quiero que seas feliz… aunque no sea conmigo”).

Finalmente, los celos no patológicos evitan la pérdida del afecto, conservándolo y pueden superar con esfuerzo las sospechas y las dudas, permitiendo que la relación fluya o que finalice en buenos términos, sin la ruina interna del sujeto sufriente o la destrucción del objeto de amor. Son, pues, producto de la disminución de autoestima de quien se enamora
intensamente.

Pero Mónica tuvo un ataque de celos patológicos, que ocasionó un acto disruptivo agudo que la orilló a destruir una de las posesiones más preciadas del hombre que la había dejado: sus instrumentos de trabajo. Como ignoro los pormenores del acto disruptivo, puedo especular que se trató o bien de un trastorno delirante de conducta persecutoria, un trastorno celotípico propio del trastorno de personalidad paranoide o de algún otro trastorno obsesivo-compulsivo, como celos excesivos, (en donde sin otro trastorno mental, se muestra tensión por la posible infidelidad de la pareja y, en consecuencia, se presentan comportamientos o ideas repetitivos) o bien celos obsesivos (esa preocupación permanente, pero no delirante acerca de la infidelidad percibida).

Los celos patológicos causan malestar significativo y deterioran la vida cotidiana de quien lo padece en lo social, laboral, familiar y personal, es decir, en todas las áreas importantes del funcionamiento de la personalidad humana.

Una idea repetitiva, constante, de que la persona que se ama está traicionando y se burla siendo infiel puede ocasionar tal cantidad de angustia que se limita la racionalidad al extremo, perdiéndose la lógica de la realidad y pudiendo llegar al homicidio del objeto de amor o a la destrucción propia, al suicidio (Alberto Cortez lo canta magistralmente en “El Amor Desolado” cuando dice: “Y a la luz difusa / de la madrugada / me quité la vida / para no matarla”). Efectivamente, los celos patológicos son un precipitante frecuente en muchos de esos actos de
autodestrucción.

No me queda duda de que los celos patológicos son el verdadero infierno terrenal, porque causan más dolor y provocan más tragedias que muchas afecciones juntas. Dante los situaría en el segundo círculo del Infierno, donde se encuentran aquellos que han pecado de lujuria, esos que han dejado que sus apetitos sobrepasaran su razón siendo, para él, los primeros en ser castigados en el Infierno.

Los imagina condenados a ser eternamente azotados contra el suelo por vientos fortísimos, de la misma intensidad que su pasión en vida. Pero esos vientos, ese dolor y esa pasión son reales y no se sitúan en un mítico infierno, sino en este mundo que los martiriza y destruye.
03 Abril 2018 04:00:00
La triste historia de los centros de rehabilitación patito
¿Casas de rehabilitación patito, de pésima calidad? ¿Por qué una madre o un padre de familia internaría a su hija o hijo ahí? El problema básico es así: tiene usted una hija (es más angustiante si es una chica adolescente) que antes era una buena estudiante, pero que a eso de los 13 años empezó a rebelarse, a llegar tarde a la casa, dejó de cumplir en la escuela y se junta con muchachos y muchachas con poco o ningún control familiar.

Si se le ordena quedarse en casa por la noche, hace lo imposible por salir y ya no se le controla con regaños ni castigos. Algunas veces no ha llegado en toda la noche y en otras llega en muy mal estado, tal vez por exceso de alcohol o por algunas otras sustancias, que incluso le han encontrado entre sus pertenencias.

Los padres están de-sesperados, pero la solución no es clara: ella se resiste a recibir ayuda en el Centro de Integración Juvenil o en los CAIF. En dos o tres ocasiones seguidas llega casi al borde de la intoxicación y finalmente una noche la traen comatosa, el tamaño de sus pupilas es grande y no se dilatan a la luz, sufre agitación, convulsiones y temblores, siente que miles de arañas la persiguen y casi no puede respirar.

Alarmados, la llevan a la Cruz Roja y de ahí la remiten al Centro Estatal de Salud Mental, en donde le dan la atención de primer contacto, pero no la pueden dejar internada porque está sobresaturado.

Ella necesita tratamiento y acepta tomarlo, pero debe internarse y la familia no tiene recursos económicos para hacerlo. Una vecina conoce un lugar y usted lleva ahí a su hija. El estado de angustia por los síntomas y la urgencia de tratamiento hacen que acepte casi cualquier opción.

Es una casa particular, sin anuncios ni referencias de ningún tipo porque es un grupo de autoayuda de los denominados anexos, que son organizados por personas que vencieron su adicción y tratan de extender su esfuerzo curativo a los demás, pero sin técnicas claras y basados en una pobre interpretación de la técnica de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos.

No cuentan con asesoría médica o sicológica en el tratamiento de las adicciones y funcionando con base en la represión o dirección forzada, creyendo de buena fe que la razón que lleva a las drogas es la falta de rigidez en los hábitos y que las carencias de casi todo harán que el adicto valore lo que tenía.

Como los encargados no son profesionales, no tienen protocolos de actuación de ninguna especie ni entrenamiento en salud mental, sin solucionar los múltiples problemas que se presentan a cada momento.

A los pocos días le habla su hija y para que la saque de ahí le dice que no solamente la han estado castigando físicamente, sino que además abusan de ella en lo sexual. Cierto o no, usted no va a dejar a su hija en ese lugar, pero ya no habrá otras opciones para ella y tal vez reincida, y de nuevo a empezar.

Hace unos días fue intervenida una casa de rehabilitación para alcohólicos y drogadictos de los centros llamados Los Perros Sin Dueño, de un grupo liberal conocido como “fuera de serie de Alcohólicos Anónimos” que existe en varias partes de la República.

Ellos aseguran que no admiten internos por la fuerza, sólo permanencia voluntaria, trabajan con los principios del programa de Alcohólicos Anónimos, se rigen por el respeto a la integridad física del interno y los manejan exadictos, pero por supuesto que no es correcto abrir un centro de rehabilitación con sólo buena voluntad, porque esa no es suficiente.

Es importante que se tenga definido el modelo para aplicar y capacitación en técnicas como las intervenciones breves, los tratamientos cognitivos, las estrategias centradas en el afrontamiento para prevenir las recaídas, los tratamientos cognitivo-conductuales, los programas de desintoxicación, seguimiento y apoyo a las familias y a la comunidad, y con el permiso de la autoridad sanitaria, que es esencial.

Pero, ¿quién los capacita? En Coahuila solamente hay 40 centros de rehabilitación de adicciones registrados legalmente y en operación, y eso es patético porque (según el INEGI y la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017) 16.4% de la población de 26 a 34 años usa drogas con alguna frecuencia.

Si la población en ese rango de edad es de 426 mil 561 personas, esto quiere decir que la población a atender en el estado es de 69 mil 956 adultos, pero la cifra más preocupante es el segmento de población de 12 a 25 años: 14.4% es usuario de algún tipo de droga.

Y se reportan 492 mil 74 en esta cohorte, es decir, 70 mil 858 personas consumen alguna droga. Son 140 mil 814 personas las que requieren algún tipo de ayuda y le corresponden 3 mil 520 a cada centro, lo cual la torna imposible.

Esto explica por qué la gente interna a sus parientes en tales anexos: con una política pública que dedica el 1% del PIB a la salud mental, no hay otro remedio más allá que acudir a un purgatorio para sacar a los hijos del infierno de las drogas.
26 Marzo 2018 04:00:00
Fe en Dios y del saber nada te importe
La Semana Santa es sin duda la semana de la fe. La fe significa creer y si se trata del dogma católico entonces, según el Catecismo, significa someter completamente la inteligencia y la voluntad a Dios y dice ese libro que con todo su ser, el hombre da su asentimiento a Dios que revela, por eso es que obedecer en la fe es someterse libremente a la palabra de Dios, porque es la verdad misma. “Y Él dijo: mi presencia irá contigo, y te daré descanso” (Éxodo 33:14), porque siempre que nos enfrentamos a lo desconocido o sentimos que el problema o el rival es de una fuerza superior, elevamos el espíritu a Dios y decimos: “tú eres mi refugio y mi fortaleza” (Salmos 91:1). La idea de Dios es, entonces, la compensación mágica de la protección paterna.

Porque una cosa es Dios y otra es su referente en este mundo profano. La imagen de Dios, su representación terrenal, está en el cerebro. De la existencia de Dios no hay prueba concluyente ni a favor ni en contra, pero de la sensación de la presencia divina en el cerebro cada vez sabemos más.

Hace algunos años, el neurosicólogo Michael Persinger, de la Universidad Laurentiana de Sudbury, preparó un casco para estimular electromagnéticamente los lóbulos parietales del cerebro y todo aquel que se lo ponía experimentaba la presencia de Dios. Con ello termina cualquier duda de que hay una conexión entre la hiperactividad del lóbulo parietal y las experiencias religiosas.

Los neurobiólogos han determinado sin lugar a dudas que también el lóbulo temporal, en donde confluyen las informaciones sensoriales, motoras y espaciales del cuerpo, cumple una función destacada en las experiencias religiosas, y si el hipocampo, la parte del sistema límbico que ejerce la censura sobre la información que se queda y la que se olvida, se detiene por alguna razón, el cerebro puede crear conexiones que llevan a las alucinaciones místicas. No es que lo divino se halle en el lóbulo temporal, sino que los humanos hemos hecho la imagen de Dios a nuestra semejanza, y no al contrario.

Para rematar tanta herejía, les informo que hace no mucho tiempo se realizó en el Instituto de Estudios Religiosos de la Universidad de Baylor, en Texas, una investigación que revela que construimos a Dios bajo cuatro imágenes: el Autoritario, el Benevolente, el Crítico y el Distante. El Dios Autoritario, furioso por los pecados de la humanidad, vigila nuestros actos y está dispuesto a propinar feroces castigos por nuestras faltas. Un 31% de los investigados cree en él y están convencidos de que las tragedias naturales son una muestra de su furia por nuestras debilidades. El Dios Distante, fuerza cósmica que no se mete en nuestras vidas, tiene al 24% de creyentes y es el favorito de los liberales. El Benevolente, con el 23% de los fieles, es a la vez exigente y misericordioso, establece claros códigos morales y una actitud comprensiva hacia nuestras faltas. Y por último, el Dios Crítico, con 16% de los creyentes, conoce todo, pero no interviene en nuestras vidas.

Lo más interesante del asunto es que cada tipo de dios revela los rasgos principales de la personalidad del creyente. Es decir, que construimos a Dios a nuestra propia medida y eventos como la Semana Santa fueron muy útiles para reafirmar la fe en todo el entramado de la religión, haciendo que sus rituales fortificaran las imágenes representacionales de la divinidad en cualquiera de sus variedades. Pero la ciencia ha avanzado en su comprensión y nos aclara que una cosa es Dios y otra muy distinta sus representaciones humanas. Esto es ciencia y no cuestión de fe.
21 Marzo 2018 04:00:00
¿Es esta nota una invitación al suicidio?
Iniciando la semana, en la colonia La Gloria, un reporte al 911 alertó sobre un intento de suicidio que atendieron los elementos de la benemérita Cruz Roja y era del joven Gustavo, de 22 años, quien intentó, bajo intoxicación aguda por sustancias tóxicas, terminar con su vida colgándose de una de las ventanas de su casa, ahorcándose con su cinturón.

Su abuelo lo descubrió a tiempo y le salvó la vida, pero al llegar los elementos policiacos que también atendieron el reporte, el joven se volvió agresivo y sin mayor discriminación lo esposaron a la patrulla y lo trasladaron a los separos municipales, tal vez con el cargo de agresión o de perturbación del orden público, vaya usted a saber.

La pareja del joven, con quien tiene un hijo, reportó que no tiene actualmente un trabajo y sí una fuerte adicción a diferentes sustancias. Estos indicadores anticipan que está sometido a los efectos de algún trastorno mental diagnosticable y con posibilidad de ser tratado, pero si en lugar de llevarlo al lugar indicado, el Centro Estatal de Salud Mental, el Cesame, lo encierran en los separos policiales, el joven está perdido.

El problema del suicidio es alarmante. Sepa usted que cada hora con 20 minutos hay un suicidio en nuestro país y lo peor es que, así como Gustavo, el 40% tiene entre 15 y 29 años y ya es la segunda causa de muerte de este sector de la población, después de los accidentes de tránsito.

Para fortuna nuestra, el Congreso local concluyó sus foros de consulta Coahuila Libre de Suicidio, para atender este creciente problema de salud, pero las notas sobre este foro no son del todo claras.

Se dijo ahí, con evidente reduccionismo a las observaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es necesario reglamentar a los medios de comunicación en el manejo sobre los suicidios (sin afectar la libertad de expresión, aclararon), porque la forma en que se difunde la información puede inducir a atentar contra la propia vida y pareciera que hacen una invitación encubierta al suicidio.

También, dice la nota, se señalaron como causas de suicidio tantas cosas (pobreza, baja educación, desempleo, abuso sexual, discriminación de género, desintegración familiar, adicciones, problemas emocionales como la depresión, la exclusión social, fracasos existenciales de la vida, trastornos de la personalidad, déficit de atención en el adulto, la baja espiritualidad y el mal uso de las redes sociales), que seguramente todos nos vamos a suicidar en un momento de nuestra vida.

Además se dieron recomendaciones extraídas de sugerencias de la OMS que no pueden ser tomadas literalmente (como, por ejemplo, la restricción del acceso a los medios de suicidio, que si se cumpliera, haría imposible el uso de los cinturones), pero que bien estructuradas pueden dar ciertos resultados: medidas de prevención y detección temprana, capacitación del personal del 911 y la Línea de la Vida (y los cuerpos de seguridad pública, como vimos en el trato con Gustavo); atención especializada para los familiares de potenciales suicidas y educación para la salud mental en las escuelas (que está contemplado en el currículo de educación básica, con la educación socioemocional).

Así otras medidas, como la detección oportuna de la ideación suicida, aunque se quedaron cortos en las recomendaciones de la OMS, debiendo aplicar la Guía de Intervención mhGAP de manera más integral. Habrá que revisar las recomendaciones de la OMS con una visión más amplia, me parece.

Y deben tomarse en cuenta los recursos reales: según la OMS, en 2014 había en el sector de salud pública un siquiatra por cada 200 mil personas, y en cuanto a los sicólogos egresan suficientes, pero sin la capacitación adecuada ni existen plazas para ser de utilidad.

También se dijo que Coahuila tiene el segundo lugar nacional en tasa de suicidios, pero esas estadísticas no son muy precisas: según datos del INEGI, Chihuahua y Quintana Roo tuvieron tasas de 11.9 y 9.85 suicidios por cada 100 mil habitantes, las más altas del país en 2015, que es el registro más reciente.

Aguascalientes, Campeche y Yucatán ocupan los lugares tres, cuatro y cinco en tasa de suicidios. En estas estadísticas, Coahuila ocupa el lugar 15, con una tasa de suicidios de 6 por cada 100 mil habitantes. Entre los 50 municipios con mayor crecimiento promedio en la tasa de suicidios, Saltillo no figura aún en la lista, que encabeza Comitán de Domínguez y que le siguen Texcoco, Tuxtla Gutiérrez, Tultepec, Huixquilucan, Tultitlán y Santa Catarina. De La Laguna alcanzan a nombrarse en esta preocupante lista Gómez Palacio, en el lugar 44, y Torreón, en el 49.

Dado lo anterior debemos preguntarnos (con José Merino, Carolina Torreblanca y Marisol Torres, en Nexos, Agosto 1, 2017), “¿qué está pasando en el país que cada vez más jóvenes entre 15 y 44 años se suicidan? ¿Por qué hombres? ¿Qué lleva al mismo tiempo a tantas personas mayores de 75 años a terminar con su vida? ¿Qué está pasando que es entre los 15 y 29 años en donde ocurre la mayor proporción de suicidios de mujeres? ¿Por qué entre menores de 15 años son las niñas las que reportan también tasas más altas? ¿Qué podemos identificar que sea titularidad del Estado mexicano que nos permita explicar y por tanto prevenir estos suicidios?”.

Estas preguntas pueden dar las líneas de investigación necesarias para no establecer las estrategias a ciegas, que conduzcan la intervención pública otra vez al fracaso.
13 Marzo 2018 04:00:00
Víctima valiente denuncia abuso sexual
“Me quitaba la ropa y él también se la quitaba. Me hacía tocamientos, me sentaba sobre él y frotaba mi cuerpo con el suyo. Me besaba y luego me metía a bañar para limpiar nuestros cuerpos.

Llegué a sentir placer, por eso después sentía culpa, pero él simplemente no tenía derecho”, declara ante los medios un joven, casi moribundo y ya sin nada que perder, que de niño fue abusado por un pariente cercano durante varios años.

Si usted es del antiguo Saltillo, seguirá la arraigada costumbre de preguntar por la familia, porque es de una conocida: nieto de Don Raúl Garza (amigo de toda la vida del padre de quien esto escribe), tenía un próspero negocio de maletas, primero en la calle de Aldama (hace más de 50 años), después en Manuel Acuña.

Uno de sus hijos, a quien apodaban “El Oso”, casó con Sandra Aracely, en tanto que Blanca Leticia Garza se casa con Jesús Alberto Peña Beltrán, sin procrear descendencia. Rolando queda huérfano de padre a muy corta edad, porque lo asesinan en el norte del estado y esto obliga a Sandra Aracely a trabajar para sacar adelante a la familia, recibiendo el apoyo de su familia política, Blanca y Jesús, en el cuidado de sus hijos, obligados a pasar tiempo tanto en la guardería como en la casa de ellos.

Pero algo intuyó Sandra Aracely porque, después de visitar en Semana Santa un rancho en Escobedo, “lo vi correr diferente, pero jamás me dijo nada. Tenía 6 años y se había convertido en un niño berrinchudo, enojón y posesivo, pero como fue el momento en el que tuve a mi hija menor pensé que se debía a eso”.

Los síntomas ya estaban ahí, pero era muy difícil para la madre interpretarlos. Sin embargo, “A mis 8 años mi mamá ya no me dejaba con ellos porque yo empecé a evitarlos, y aunque mi madre notó un cambio en mis comportamientos y hasta me llevó a rastras con un sicólogo, siempre lo mantuve en secreto y jamás volví a tener contacto con él”.

La madre trató, sin duda, de apoyar a su hijo, pero el perfil victimológico de estos casos implica que quien sufre de abuso trata de reprimir los eventos traumáticos (“encapsulé cada recuerdo con pena y temor de que fuera tratado o visto de una manera diferente” dice él) porque temía causar con la acusación a su tío el cese de una relación que su propia familia necesitaba, además del temor de no ser creído por su madre y de ser acusado de malo y mentiroso por su tía: “Antes de exponerlo a los medios intenté hablar con mi tía, pero se negó y nos juzgó de locos”.

Si ahora ya no hay consecuencias penales por este caso y la tía aún lo niega con vehemencia, hace 18 hubiera sido caótico.

Ya no hay mucho que hacer porque el delito prescribió ¿Cuál es la intención del joven al hacer la denuncia? Morir tranquilo, pensando que ese hombre que oscureció su vida no debe hacer más daño a inocentes. El matrimonio de Blanca y Jesús fundaron la guardería Mundo Mágico, ahora llamada Instituto Educativo Aldama, que ofrece educación preescolar y primaria.

Aun cuando el representante jurídico de la Secretaría de Educación declara que si se comprueba el abuso sexual se cerrará el colegio, lo más probable es que no se logre comprobar ni ese ni ningún otro hecho por el presunto pederasta.

Pero también es claro que después de esta acusación el instituto irá en picada y no es de dudarse que tenga su tiempo contado, cuya única salida posible será el cambio de administración.

El joven Rolando atribuye la presencia de su enfermedad (un tumor maligno de tejido conjuntivo, de la musculatura y de los vasos sanguíneos, llamado sarcoma, que forma metástasis rápidas) al dolor reprimido por el abuso, pero esa teoría (mantenida por el Dr. Ryke Geerd Hamer, médico alemán inhabilitado) carece de pruebas experimentales o empíricas, por lo que es más probable atribuir su enfermedad a otras causas.

Lo cierto es que el abuso le impidió vivir tranquilo y feliz el corto tiempo que le corresponde en este mundo. Y esa es la mayor injusticia al que un pedófilo somete a su víctima. Como siempre, la denuncia pública ocasionará víctimas colaterales, porque las redes sociales no solamente acusarán a los familiares, incluirán también al personal del instituto, a amigos y parientes.

Sin duda, la pederastia es un placer intensamente egoísta que abre las puertas de uno de los círculos más profundos del infierno.
06 Marzo 2018 04:00:00
En puerta: otra agresión al magisterio
Con sorpresa me entero que el Congreso del Estado de Coahuila piensa revisar –espero que con análisis serio– una propuesta que hizo la XV Legislatura de Quintana Roo, en donde se plantea aplicar pruebas psicométricas y toxicológicas a los maestros de educación básica y media superior.

Esta iniciativa se vio aprobada por el Congreso de Tlaxcala, que envió un oficio a Coahuila pidiéndole adherirse al requisito de constancia oficial de las pruebas sicométrica y toxicológica en las convocatorias de los concursos de oposición para ejercer el magisterio, imagino que en un esfuerzo para que la ley se haga nacional –en función del Artículo 71 de la Constitución, el 135 y no sé cuales mas– y se obligue al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (NEE) a estructurar los instrumentos necesarios para llevar a cabo esta iniciativa.

Como estoy entendiendo tal propuesta, se quiere aplicar a los maestros una batería de instrumentos –tests psicológicos– que identifiquen si el docente es o no apto para estar frente a grupo, en función de la detección de manifestaciones de la estructura psíquica de la persona, una vez que se hayan determinado “los rasgos individuales como autoconfianza, liderazgo, estabilidad emocional, autocontrol, entre otros”, puesto que con estos tests se detectarían “posibles conductas dañinas para los estudiantes”, que “se está volviendo temática reiterante de casos de agresiones sexuales a los estudiantes no sólo de Quintana Roo, sino de las entidades que componen México”, según dice la iniciativa que los diputados de ese estado votaron por unanimidad.

Y esos test se tendrían que aplicar no sólo en el ingreso al Servicio Profesional Docente, sino de forma intermitente a todos los docentes de educación básica y media superior. La intención es que sea política pública nacional.

Es cierto que en la práctica docente se debe garantizar la seguridad de los estudiantes para evitar el abuso sexual y diversas conductas que violenten su integridad física y moral, pero no es con estas medidas, evidentemente restrictivas y violatorias de los derechos humanos, que se va a conseguir la garantía del respeto a la integridad de los alumnos, sino con una supervisión más efectiva de parte de las autoridades y de los padres de familia, con un sistema de denuncia eficiente y no revictimizante y con una actitud de alerta preventiva en todos los centros escolares.

Como en Coahuila, la diputada Gabriela Zapopan Garza Galván declaró que respaldará la propuesta de aplicar exámenes psicométricos y toxicológicos, ella debe tener claro algunas cuestiones: en primer lugar, que para hacer una evaluación objetiva de la estructura de la personalidad en un sujeto, el tiempo mínimo –si se quiere válida y confiable– no es menor a una hora.

Multiplíquelo por los maestros que quiere evaluar y pregúntese si hay en el estado alguna institución que tenga el personal capacitado suficiente para elaborar un diagnóstico correcto de los datos encontrados. Porque no puede señalar a una persona como no apta sólo porque una batería señala tendencias de personalidad.

El diagnóstico debe incluir, además, una entrevista clínica para que el resultado tenga validez. ¿Y tendrá personal suficiente para hacerlo o jugará el juego de las pruebas de control de confianza?

Además, está el problema de la estructura de la batería de pruebas, que se deben escoger con sumo cuidado.

¿Cuáles serán? ¿Los obtendrá del Banco de Instrumentos Básicos? ¿Los tendrá que estandarizar para su aplicación en México y cuánto le costará el uso de derechos? ¿Usará, en lugar de eso, el 16 FP o el MMPI-2-RF, muy confiable pero que consta de 338 ítems que cubren un total de 50 escalas? ¿O tal vez esté pensando en aplicar los que se usan en internet, esos de 3 minutos incluyendo los resultados? Además, para aplicar una batería de evaluación de la personalidad –de cualquiera de sus áreas– es importante contar con la aprobación del sujeto –salvo que sea menor de edad–.

Porque si no es así, violará uno de los derechos humanos más básicos: el derecho a la intimidad. Permítame decirle que con los resultados de esas pruebas se pueden tener argumentos para deshacerse de personas incómodas, convirtiéndose fácilmente en armas políticas eficientes para eliminar enemigos de forma limpia y segura.

Y no puedo evitar pensar qué pasaría si la misma ley se aplicara a las cámaras legislativas, en donde se toman las tribunas, se disfrazan para escarnio de los contrarios, se gritan y también hay abusos sexuales ¿la aprobarían los diputados y senadores sin una discusión cuidadosa y a fondo? Y bueno, cuando veas las barbas de tu vecino cortar…
27 Febrero 2018 04:00:00
Cortejar no es acosar, compadres
Karla Souza, sin duda buena actriz mexicana, declaró en días pasados haber sufrido acoso sexual, incluyendo como corolario violación de parte de un productor y director de cine, del cual no dio nombre para evitar demandas, pero que fue fácil identificar por numerosos indicios que ella misma proporcionó.

Así, se convirtió en abanderada mexicana de un movimiento que tomó intensa fuerza desde principios de año en Hollywood, llamado Time’s Up, iniciativa que pretende impulsar una ley para penalizar y castigar a todas las empresas que permiten y toleran el acoso sexual, además de sentar bases para alcanzar paridad laboral y salarial de género en todo lo relacionado con Hollywood y las agencias de talentos para el 2020.

Anticipándose a cualquier futura tragedia en caso de que la iniciativa prenda en México y recordando el doloroso caso del catálogo de actrices, Televisa se deslindó inmediatamente del director señalado por inferencia, Gustavo Loza, quien si acaso no la hizo, ya la pagó en el crudo tribunal de las redes sociales.

Y como para provocar un alud solamente se necesita una bola de nieve, como lo hicieron Dakota Johnson, Emma Stone, Shonda Rhimes, Eva Longoria y Reese Witherspoon que motivaron a muchas famosas –y otras no tanto– a levantar su voz en denuncias de diversa naturaleza, pero con la misma temática, algunas mujeres del medio nacional pensaron que era el momento de denunciar también su experiencia, pero que en alguno de esos casos su argumento pareció forzado y nada concluyente.

Tal es la declaración de la comediante Sofía Niño de Rivera, quien denunció haber sido víctima de acoso sexual por parte del periodista Ricardo Rocha, a quien le propinó uno de los mayores sustos de su vida, porque podría haberse convertido en la siguiente víctima de la hoguera social.

Se activó adecuadamente y presentó argumentos claros que demuestran la exageración de la standupera, practicante de ese estilo de comedia donde el intérprete se dirige directamente a una audiencia en vivo, que había sido invitada por Rocha a “un programa que no se acuerda cómo se llama”, y declaró que “siempre que voy con él me incomoda horrible, habla sólo de mi físico, nunca habla de mi carrera y es muy acosador”. Y si vale el comentario, la actitud de Rocha en el video del programa no parece de acosador. Finalmente, a la propia Sofía la acusa Lisi Esnaurrízar, colega de ella, también de abuso, con argumentos cada vez más difusos e imprecisos, sacrificándose por sus cinco minutos de fama.

El acoso sexual es cosa seria. Para bien o para mal se volvió una moda. Y si es cierto que debemos alzar la voz contra toda forma de delito sexual, es importante distinguir cuándo es real y cuándo imaginario. Las mujeres están empoderándose y reclamando como propio no solamente su cuerpo sino también la imagen que de él se desprende.

La declaración de Time’s Up en el sentido que los sobrevivientes del acoso sexual sean escuchados, se les crea y se les apoye accediendo a la justicia, es poderosa y debe ser tomada en cuenta. Pero es importante diferenciar la difusa línea que hay entre cortejo y acoso, abuso y agresión sexual.

Y si la conducta abusadora se da a partir de las condiciones de mayor o menor vulnerabilidad de la víctima y mayor o menor poder sobre ella del agresor, en el comportamiento de cortejo, que pudiera tener parecidos tan grandes que generen confusiones hasta de consecuencias penales, la intención no es acceder al cuerpo que se seduce sin el consentimiento, sino todo lo contrario: que el objeto de deseo llame, acepte y goce.

Pero el problema es, en todo caso, que muchas de las conductas de cortejo pueden confundirse fácilmente. El acoso sexual se manifiesta por requerimientos –verbales, no verbales o escritas– para relaciones sexuales con una persona que las está rechazando y puede darse en el trabajo, en la escuela o en algún sitio social.

En el abuso sexual se toma el cuerpo de otra persona sin consentimiento y sin violencia física. En la agresión sexual, se da actividad explícitamente sexual, sin consentimiento y mediante la violencia. Pero no hay que confundir aquello con el comportamiento de cortejo, con la excitación innata que en el hombre provoca la imagen femenina.

Si una mujer se ve deseable, el hombre expresa su entusiasmo con comportamientos preprogramados genéticos desatados por disparos instintuales, producidos por la atracción del objeto de deseo.

Espero que con la ola de denuncias no se judicialice la manifestación de las emociones que vienen de lo más profundo de la naturaleza humana, siempre y cuando se expresen con todo respeto.
20 Febrero 2018 04:00:00
El lenguaje del suicida
La semana anterior Cristian Ramírez Pillado, de 20 años, ató a su cuello el extremo de la cinta de uno de sus zapatos, el otro extremo a un árbol de mezquite y se dejó caer. Antes de él, en pleno 14 de febrero, que debe ser día de amistad y (con suerte) de amor, Ramón Enrique Juárez, de 20 años, se colgó en su habitación, atando la cuerda a una varilla que ahí estaba, mostrando cómo estaba lastimada su capacidad de amarse a sí mismo. Dos entre los muchos de este año, que amenaza con romper el récord.

¿Es posible predecir el acto suicida, antes de que este sea irreversible? Tal vez sea la pregunta fundamental para establecer una política pública verdaderamente efectiva contra este acto destructivo que amenaza con convertirse en una pandemia (mundial, no crea que somos únicos en eso) y la clave del suicidio parece ser su elemento precipitante: la depresión.

Y permítame decirle que la depresión parece ser parte de la condición humana, presente en toda su historia, aun cuando en estos tiempos hemos podido determinar sus manifestaciones con mayor precisión. Sepa usted que la Organización Mundial de la Salud estima que más de 300 millones de personas en todo el mundo viven con depresión, un aumento de más de 18% desde 2005, por lo que es necesario tener más herramientas disponibles para detectar el trastorno, mejorar la salud y prevenir esos eventos trágicos llamados suicidios.

Una línea de investigación para la detección efectiva del intento suicida está en el lenguaje, en la forma en que las personas se expresan por escrito y verbalmente. La tecnología computacional está ayudando en conseguir una imagen completa de la relación que se establece entre lenguaje-depresión-suicidio y el avance es significativo.

El científico de la University of Reading, Mohammed Al-Mosaiwi, acaba de publicar un artículo en el que ofrece hallazgos sobre las diferencias claras y consistentes en el lenguaje entre aquellas personas con y sin síntomas de depresión. Este artículo, publicado en The Clinical Psychological Science, titulado People with Depression use Language Differently – here’s how to Spot it, en febrero de 2018, ha presentado una serie de palabras que pueden ayudar a predecir con precisión si alguien sufre depresión a partir del cálculo de la prevalencia porcentual de palabras y clases de palabras, la diversidad léxica, la longitud promedio de las oraciones, los patrones gramaticales y muchas otras métricas.

Aquellos con síntomas de depresión usan una cantidad excesiva de palabras que transmiten emociones negativas, específicamente adjetivos y adverbios negativos, como “solitario”, “triste” o “miserable”, pero encontraron también que a mayor depresión aumenta significativamente el uso de pronombres en primera persona del singular, como “yo”, “mi”, “me” y “yo mismo”, y significativamente menos pronombres de segunda y tercera persona, como “tú”, “ellos” o “ella”. Este patrón de uso de pronombres sugiere que las personas con depresión están más enfocadas en sí mismas y menos conectadas con los demás.

La investigación informa que los pronombres son en realidad más confiables para identificar la depresión que las palabras con emociones negativas.

Otras características, como la rumiación (ese darle vueltas una y otra vez a los problemas que hace a cualquiera más vulnerable a la ansiedad) y el aislamiento social son características comunes de la depresión.

También se encontró que las personas con depresión tendrán una visión del mundo maniqueísta, en sólo dos extremos y que esto se manifestaría en su estilo de lenguaje, es decir, que la prevalencia de palabras absolutistas (como “siempre”, “nada” o “completamente”), es aproximadamente 50% mayor en los foros de ansiedad y depresión, y aproximadamente un 80% mayor para los foros de ideación suicida.

A partir de esta investigación, otras se han puesto en marcha para identificar con precisión subcategorías cada vez más específicas de problemas de salud mental, como el perfeccionismo, los problemas de autoestima y la ansiedad social.

La ciencia está avanzando en la prevención de esa pandemia suicida, pero parece que en nuestro país nos quedamos con las acciones tradicionales de efectividad más que limitada, como cursos, líneas telefónicas que nadie atiende y declaraciones de acción que poco sirven, en lugar de dedicar presupuesto a la investigación local que adapte instrumentos diagnósticos efectivos a nuestra población, para así dar una guerra realmente firme contra el suicidio.
07 Febrero 2018 04:00:00
El hombre que no pudo suicidarse
¿Cuál es el colmo de un suicida? Intentarlo dos veces y quedar mal como suicida por no morirse. Esto que parece un mal chiste y que, además provoca la idea de que es imposible explicar racionalmente al no lograr terminar con su vida, fracasando en dos intentos, en realidad depende de una lógica evolutiva de la especie llamada suicidio como comportamiento estratégico fallido.

Tal es el caso de Juan Carlos Encina Flores, de 35 años, que trató de suicidarse el jueves 1 de febrero en la colonia Portal de las Torres en Saltillo, primero hiriéndose con una navaja en el abdomen y luego tirándose de una ventana del segundo piso de su casa, después de sostener una larga y dolorosa discusión con su cónyuge, quien intentaba persuadirlo de que dejara de lastimarse, sin resultado.

Existen muchas líneas de explicación del comportamiento suicida y quizá cada una de ellas tenga su propia fuerza explicativa, sobre todo para determinados casos concretos.

Así, existe la perspectiva sociológica iniciada por Émile Durkheim, con sus cuatro tipos de suicidio (suicidio egoísta, altruista, anómico y fatalista), clasificación por cierto pionera en el estudio de este fenómeno social. Se tiene también la perspectiva individual, en donde el suicidio está precipitado por la reunión de una serie de elementos que obligan a la persona a tomar la decisión (anhedonia, incomunicación, soledad, pérdida de expectativas, autoagresión y derrumbe de la autoestima) pero está tomando fuerza otra interpretación interesante del comportamiento suicida: la depresión como función evolutiva.

Esta idea ha sido estudiada a fondo por Paul Andrews, psicólogo evolutivo de la Universidad McMaster, y J. Anderson Thomson, psiquiatra de la Universidad de Virginia. Ellos sostienen que los efectos de la depresión como la falta de placer e interés en las actividades diarias predisponen al pensamiento analítico, a la obsesión por la fuente del padecimiento, así como un aumento del sueño REM, en donde el cerebro consolida los recuerdos para alejar al sujeto de las actividades normales de la vida y centrarlo en resolver el problema subyacente que desencadenó el episodio depresivo (como una relación fallida, por ejemplo).

Pero cuando esta estrategia evolutiva de solución de problemas falla, se presenta el suicidio. La estrategia, entonces, del suicida sería que el intento de suicidio (que en la mayoría de ocasiones se frustran por algún motivo) mandaría una señal para obtener la ayuda de otros congéneres.

Aun con el riesgo de morir, se busca una posibilidad de ser ayudado de forma privilegiada para resolver los conflictos que lo afligen. Esta forma patológica de súplica que trasciende la lógica racional del costo-beneficio puede ser, dicen los autores, un último intento de mejorar la supervivencia, porque los congéneres asumen en efecto que un comportamiento tan extremo requiere de una ayuda especial.

Uno de los defensores más convencidos del suicidio como estrategia evolutiva fallida, Edward Hagen, antropólogo de la Universidad Estatal de Washington, analizó 474 registros etnográficos que describen el comportamiento suicida en 53 culturas de todo el mundo y encontró que una de cada 3 culturas consideraba a la víctima de suicidio como una carga para los demás.

Algunas de sus observaciones son contundentes: las víctimas habrían sufrido un evento amenazante, como la pérdida de una pareja o recursos, cuyas repercusiones a largo plazo dependían de cómo respondían los demás. Las víctimas a menudo eran personalmente impotentes y frecuentemente se entraban en conflicto con quienes les rodeaban, utilizando tal conflicto como herramienta de negociación, de la misma manera como Juan Carlos Encina quiso hacerlo. Él gritaba por ayuda para resolver un problema crítico y no la recibía de ninguna parte.

Sin importar tanto las teorías explicativas del suicidio que se asuman para elaborar las políticas públicas para su prevención, es importante partir de la sensibilización social sobre las señales depresivas que, por pasar desapercibidas, las ayudas sociales suelen resultar muy poco eficaces y pueden ser una de las causas del actual incremento de suicidios.

Por ello, Juan Carlos Encina tuvo que enterrarse un cuchillo en su vientre y saltar por la ventana del segundo piso. Y después tan sólo los bomberos le hicieron caso.
30 Enero 2018 04:00:00
Fumarse un churro sin miedo
¿Quiere usted fumarse un churrito de mariguana, tranquilo y legal? Por ahora en nuestro país no puede, pero si dependiera de Enrique de la Madrid, secretario de Turismo, ya estaría usted haciendo las maletas para viajar a Cancún o a Los Cabos.

El jueves anterior planteó la idea de que si se legalizara el consumo de mariguana en los dos principales destinos turísticos de México, los estados de Baja California Sur y Quintana Roo, como una medida para combatir el aumento de la inseguridad en estas zonas, se combatiría la violencia, y afirma que la legalización ayudaría a rebajar los niveles de inseguridad, aun cuando sus argumentos son baladíes: para que el consumidor no vaya a la cárcel o no sea sujeto de extorsiones.

Y da la cómoda explicación de que es científicamente menos dañina que el alcohol o el tabaco. Se hizo tanto revuelo con sus declaraciones, que se vio obligado a decir que su propuesta era “una reflexión a título personal, basada en análisis y estudio del tema por muchos años”.

Pero aunque quiso pasarlas como de interés económico, si vienen de un actor político de primer nivel y se dan en tiempo de elecciones, se vuelven necesariamente políticas, armas de choque y consignas para la atracción o rechazo del voto de masas, o tal vez cebos para atraer la atención a un tema espinoso en la cual políticos, como ya sabe usted quien, puedan enredarse en declaraciones espontáneas que les pudieran perjudicar.

La discusión sobre las ventajas de la legalización de las drogas tendrá que resolverse en este siglo XXI, y tarde o temprano todos tendremos que tomar postura en este espinoso tema. Legalizar la producción, la distribución y el consumo de drogas será parte obligada de la agenda de gobierno de la próxima Presidencia de la República.

Pero no sólo la consigna política o el estatus jurídico intervendrán para valorar la idea de la legalización. Sin negarlo a priori se debe pensar desde diferentes perspectivas: la de salud pública, con sus costos y consecuencias, la de la transformación cultural de la sociedad, la de formación de la personalidad y la del papel que la ética debe desempeñar para explicarnos si es responsable o no apoyar o combatir estos nuevos conceptos, que por otra parte, más temprano que tarde se definirá socialmente.

Los elementos de reflexión deben incluir a la bioética y en este sentido un libro de Fernando Savater, llamado El Contenido de la Felicidad puede aportar elementos profundos al tema.

En uno de sus ensayos filosóficos, llamado Paradojas Éticas de la Salud, Savater dice: “Desde el ángulo meramente penal, la prohibición del uso de determinadas sustancias químicas que numerosas personas desean tomar es tan incompatible con una sociedad libre y plural como la prohibición de determinadas películas o determinados libros… la función de una sanidad realmente liberal sería velar por la calidad y precio de los productos puestos a la venta, así como informar lealmente sobre los posibles daños derivados de su abuso.

Estos (daños), asumidos libremente por quienes los conocieran, nunca serían mayores que los estragos producidos hoy por la adulteración de los fármacos prohibidos, la delincuencia generada por su tráfico y (su) altísimo coste… por lo demás… no es cuestión gubernamental inmiscuirse en lo que las personas llevan en su estómago o su sangre, lo mismo que no le corresponde intervenir contra las ideas que llevan en sus cabezas”.

Aunque la idea es poderosa, el temor es que el consumo legal de esa droga puede llegar a superar en la vida cotidiana al alcohol, precisamente porque el estado que provoca no es tan evidente e incapacitante, pero es potencialmente adictivo y posibilita el paso a drogas de mayor efecto.

Muchos de nuestros muchachos y muchachas se incapacitarán y oscurecerán un futuro que de otra manera sería luminoso, porque la impresión social sobre la mariguana implica su baja toxicidad y su “origen natural”, además de que su consumo empieza en la adolescencia, etapa de la evolución humana de la más alta posibilidad de construir una adicción que después será muy difícil de resolver, puesto que la lucha contra las drogas no ha llegado a la elaboración de políticas públicas de salud para el tratamiento de adicciones, quedándose su principal combate al tráfico de estupefacientes. Si en algo tenía razón Enrique de la Madrid es en que este tema debe entrar, de urgencia, a la agenda política de todos los aspirantes a la Presidencia.
23 Enero 2018 04:00:00
López Obrador y el final de la reforma educativa
Antes de su visita a Saltillo el domingo 14 de enero, López Obrador ya había declarado, en una reunión con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que iba a cancelar la reforma educativa desde el primer día de su gobierno, eliminando también los exámenes de admisión en las escuelas con el argumento de que la educación es un derecho para todos los mexicanos.

En su intervención de la reunión-asamblea-mitin realizada en la Plaza del Congreso, en la capital de Coahuila, entre otros temas tocó el de la educación, y dijo: “La mal llamada reforma educativa, eso también se va a ir al carajo. Vamos a tener (en) nuestra agenda (de) reformas estructurales… aprovecho para decirle a los maestros: no vamos a continuar con la mal llamada reforma educativa.

“Y decía yo, el calmante para los que se dejaron engañar, a los que aturdieron con todo el bombardeo de la propaganda de radio, de televisión, decirles ‘miren, nos vamos a poner de acuerdo con los maestros y con los padres de familia y vamos a hacer un verdadero plan educativo para mejorar la calidad de la enseñanza’, así –mientras abría los brazos hacia la gente–, porque nos importa mucho la educación, el que todos puedan estudiar y que se mejore la calidad de la enseñanza, pero no va a ser mediante la imposición, va a ser el convencimiento.

“Benito Juárez decía ‘nada por la fuerza, todo por la razón y el derecho, y así vamos a actuar”.

Y este posicionamiento hacia el tema produce alarma por varias causas. En primer lugar, porque esta vez parece que sí tiene posibilidades reales de ganar la Presidencia de la República el 1 de julio. En segundo lugar, porque parece que no tiene demasiado en claro las tremendas consecuencias de sus declaraciones. En tercer lugar, porque sus seguidores se emocionaron con tales declaraciones y una vez en la silla presidencial, lo van a obligar a cumplir la promesa.

Con López Obrador no es fácil saber cuándo tiene intención de cumplir lo que dice y cuándo es solamente con fines electorales. No sé cuál será su posición real respecto a la permanencia de México en la OCDE, pero sí va a cumplir todo lo que ha prometido en el terreno de la política económica, entrará de frente en confrontación con ella y tal vez hasta perderemos la membresía.

Pero también habrá una confrontación directa con la OCDE si cancela la reforma educativa, producto de un acuerdo con tal instancia internacional.

Pero al margen de estas consideraciones, imaginemos que una vez que haya tomado el poder, ya ungido con la investidura –ahora sí en serio– el 1 de diciembre, al otro día se suspende la reforma educativa. ¿Qué van a hacer los profesores en las escuelas? ¿Qué va a pasar con los contenidos propios de ella?

Si la estructura propia de la reforma educativa consiste en el nuevo contenido curricular, con la inclusión de las habilidades socioemocionales, con la idea de que las escuelas y los niños son el centro y hacia allá van los esfuerzos y los recursos, que la actualización magisterial debe ser continua, con cursos obligatorios y tutorías personalizadas, con la estrategia de equidad e inclusión como ejes básicos y con la idea de desarrollar una nueva gobernanza educativa para equilibrar las partes… ¿Todo ello se va a suspender ese día?

Y los libros de texto gratuitos, fundamentales en el modelo, que se entregarán en agosto de 2018 a los alumnos y maestros de primero y segundo de primaria, grados con los que entrará en vigor el nuevo plan y programas de estudio, ¿también se cancelarán? Aparte estará la acción del Servicio Profesional Docente, con el cual se han detectado las fortalezas y debilidades de los maestros, con evaluaciones cada vez más precisas e incentivos de entre 25 y 34%, por las calificaciones logradas y que arrojan los indicadores para establecer programas de capacitación para los docentes de manera más objetiva, necesariamente quedarán invalidados.

Y lo peor de todo es que, al momento de cancelarla, entrará en contradicción con la Constitución Mexicana y con la Ley General de Educación, cancelación que sólo le correspondería al Congreso para su modificación o derogación.

Una reforma educativa requiere tiempo, investigación diagnóstica precisa, equipos multidisciplinarios de expertos y colaboración de todos los segmentos de la sociedad civil, no es sólo una promesa para obtener los votos magisteriales, un sector razonablemente resentido de la población, para alcanzar la meta política soñada.
16 Enero 2018 04:00:00
Los engaños de López Obrador
El precandidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, visitó este domingo a Saltillo y en su reunión, asamblea, mitin (para él es lo mismo), aseguró que ya está prácticamente en la silla presidencial.

Nunca he simpatizado con este personaje porque no disfruto escuchando sus proyectos fantasiosos, sus ocurrencias poco reflexionadas y sus descalificaciones ofensivas. Y no las tolero en nadie, porque me parece que una agenda política no las debe incluir.

En su reunión-asamblea-mitin que duró exactamente una hora con un minuto y 58 segundos, abordó los temas que normalmente toca, pero poniendo atención a un proyecto que tiene que ver con el voto joven, un sector que tiene un alto nivel de abstencionismo.

Se refirió a los jóvenes que no estudian ni trabajan, desafío que no se ha podido enfrentar adecuadamente en ningún país del mundo, según la Organización Internacional del Trabajo.

Pero López Obrador tiene ya la respuesta. Este es su planteamiento literal: “Se les va a dar trabajo a todos los jóvenes, se les va a contratar a todos los jóvenes. Se va a ir casa por casa apuntando, inscribiendo, incorporando a los jóvenes al estudio y al trabajo. Se les va a contratar a los jóvenes para que sean aprendices, se van a estar capacitando para el trabajo y se les va a pagar un sueldo inicial de 3 mil 600 pesos.

“Vamos, primero voy a explicar un poco, vamos a crear una red de tutores, vamos a inscribir en esa red de tutores a los dueños de los talleres, a los dueños de las empresas, a los dueños de los comercios. Vamos a hablar con ellos, les vamos a pedir que ayuden, no que aporten dinero, porque va a ser presupuesto público el que se va a utilizar para financiar este programa, sino para que ellos actúen como tutores y puedan contratar a jóvenes que sean aprendices en sus talleres, en sus comercios, en sus empresas.

“Les vamos a hablar periódicamente nada más para decirles ‘¿están los jóvenes capacitándose, están aprendiendo en tu empresa, en tu taller, en tu comercio?’ ‘¿Sí?’, y van a poder tener 5, 10, 15, 20, 30, 50 jóvenes ahí. El Gobierno va a pagar la nómina, es decir, los 3 mil 600 pesos para que los jóvenes estén formándose. Vamos a atender así a todos los jóvenes”.

Pero no creo que este proyecto vaya más allá de una simple ocurrencia. Va a encontrar problemas complejos en elaborar las listas para empadronar a los jóvenes (¡casa por casa!), para establecer la red de tutores, para elaborar el censo de empresas y establecimientos, con las dificultades de encontrar las que viven en la informalidad.

La elaboración y manejo de las nóminas va a ser un conflicto mayor, porque tal vez López Obrador sea muy honesto, pero el ejército de burócratas que tendrá que reclutar para llevar a la realidad su proyecto va a sufrir los embates de la ambición, con su respectiva fuga de recursos.

Y luego hay que capacitar en la tutoría a los dueños de las empresas y elaborar, aunque sea de manera mínima, los contenidos para la capacitación, ¿quién elaborará tales contenidos y ofrecerá el entrenamiento?

El aprendiz del taller pertenece a un modo de producción en vías de desaparecer, pero las empresas de alta tecnología o de explotación intensiva de la mano de obra son las que desplazan al resto, entonces ¿cómo convencerá López Obrador a los empresarios de esas grandes transnacionales o de las empresas altamente tecnificadas?, ¿cómo substituirá su proyecto al modelo de educación dual, cada vez más desarrollado y efectivo?, ¿quién va a “hablar periódicamente” para preguntarles por los resultados?

¿Realmente trabajarán o solamente irán a cobrar su cheque, dando un porcentaje al patrón que dirá que trabaja óptimamente? Haga usted la cuenta de las dificultades y del brutal aumento de la burocracia que requieren programas de este estilo, que no son recomendados por la OIT.

Claro que López Obrador sabía que su proyecto no resiste la crítica y se cubrió diciendo “Estos seudointelectuales fifís siempre dicen ‘¿y cómo y de dónde va a salir?’”., porque sabe que al final no importa la posibilidad de llevar a la realidad lo que propone, pues lo que la gente quiere oír es que todo va a ir bien si él gana la elección, no importa que la promesa sea irrealizable. Así ganó Fox la Presidencia de la República.
09 Enero 2018 04:00:00
El lamentable nivel medio superior en México
Se terminaron las vacaciones de invierno y entre esta semana y la siguiente volverán a las escuelas coahuilenses alrededor de 900 mil estudiantes, de los cuales cerca de 115 mil son del nivel medio superior, en sus variantes de bachillerato general, tecnológico y profesional técnico, a escuelas públicas y privadas.

Lo preocupante es que este nivel del sistema educativo mexicano es el que peor se comporta de todos: mientras la educación primaria tiene un índice de abandono escolar de 0.1%, la secundaria de 3.8% y la superior de 9.3%, la media superior presenta un alarmante 16 por
ciento.

No es casual que, de acuerdo con los resultados del Panorama de la Educación 2017, generado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el nivel presenta un cuello de botella que impide al país avanzar en la educación superior, de forma tal que sólo dos de cada 10 adultos mayores de 25 años, sólo el 22% de la población ha estudiado la universidad, lo que coloca a México en el último lugar de los países que integran la OCDE.

En contraste, Corea ocupa el primer lugar con 70% de personas con estudios universitarios; Canadá es el segundo, con 61%; le sigue Japón, con 60%; Reino Unido, con 52%, y Luxemburgo, con 51 por ciento. Claro que esto tiene sus consecuencias: el reporte de la OCDE encontró que México se mantiene en los primeros lugares de los países miembros en los que los jóvenes no estudian ni trabajan, generando los denominados “ninis”.

En este rubro, México ocupa el lugar número ocho con casi un cuarto de la población de entre 18 y 24 años que no cursan estudios superiores ni se desempeñan en alguna actividad laboral, cuya tasa actual es de 23.2 por ciento. En dos años tendremos en Coahuila poco más de 30 mil jóvenes desocupados, además de los que ya existen.

Es evidente que algo se está haciendo mal en ese nivel. Por supuesto que la respuesta no puede ser simple y tiene un gran número de variables, pero una de ellas, en la que no se ha puesto la debida atención hasta ahora, es la característica disruptiva de los adolescentes, en donde la búsqueda de sí mismos y de su identidad ocupan más su atención que los conocimientos por adquirir (excepción hecha de los que tengan sentido sexual), de las habilidades (salvo la de los deportes y juegos), las actitudes (salvo las destrezas necesarias para la pertenencia a grupos y la conquista de la pareja) y los valores (en donde el monetario toma una inusitada importancia).

La adolescencia genera identidades transitorias, ocasionales y circunstanciales que lo vuelven extremadamente voluble y, por tanto, difícil de educar. Y por si todo esto no fuera poco, nuevas investigaciones demuestran que ni siquiera el horario escolar les favorece.

La costumbre de ponerles el horario de las primeras clases a las 7 u 8 de la mañana les rompe el ciclo circadiano del sueño, que en la adolescencia es de tres horas más tarde de las horas óptimas de trabajo y concentración en los adultos, en su jornada típica. Esto es el resultado de recientes investigaciones realizadas en la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, en la Harvard Medical School y la Universidad de Nevada, en Estados Unidos, en donde se ha encontrado que las horas de comienzo de la escuela y la universidad actuales están dañando el aprendizaje y la salud de los estudiantes del nivel medio superior.

Como los ritmos circadianos de los adolescentes se retrasan tres horas sobre los del resto de personas, este desfase justifica que se retrase también el horario de entrada a la escuela. En caso de hacerse, causaría un mejor aprendizaje, personas más saludables y se elevaría el rendimiento del nivel.

Contra ello se puede argumentar casi cualquier cosa: que no se le deben conceder caprichos, que sería alentar su flojera, que la obligación del nivel es hacerlos productivos como todos los demás y mil argumentos administrativos, pero países como Estados Unidos, que tomaron en serio estas investigaciones, ya están pensando en cambiar las horas de inicio de la escuela entre los 11 y los 18 años… si no es que se oponga el genio del señor Trump.
01 Enero 2018 04:00:00
La liturgia popular del Año Nuevo
El día 31 de diciembre es, posiblemente, el de mayor magia de todo el año, superando con mucho a sus más cercanos competidores Nochebuena, Día de Muertos, Halloween, Viernes Santo y cualquiera que se le ponga enfrente.

Es la noche en la que se realizan con mayor fervor los rituales para congraciarse con las deidades poderosas de la buena fortuna, se consiguen los mejores talismanes para atraer la suerte, los más efectivos hechizos para lograr el amor y los amuletos de más probada eficacia para realizar los deseos ocultos que por la propia fuerza personal no sería posible satisfacer.

El pensamiento que se activa para creer en estos rituales, hechizos, amuletos y talismanes lo podemos entender como una reminiscencia del desarrollo cognoscitivo infantil en su fase mágica, en donde aún las leyes de la naturaleza no son independientes del sujeto que las
observa.

Por el contrario, el niño piensa, en su fase animista, que los objetos naturales pueden estar sometidos a la voluntad del sujeto, dependiendo sólo de la intensidad de su deseo y en ese momento toma fuerza el pensamiento mágico infantil, que perdurará activo en el inconsciente y se hará presente cada 31 de diciembre, siendo apoyado por una serie de tradiciones culturales de magia homeopática, que según James George Frazer (en su maravillosa obra La Rama Dorada), hace a las cosas actuar de cierto modo, porque lo semejante produce lo igual, es decir, un acto ritual hace que el objeto ritualizado actúe de forma igual al ritual que lo domina, o bien con magia simpática, que obliga a las cosas interactuar a distancia por medio de la atracción.

Así, en Año Nuevo usted buscó en los cajones monedas olvidadas para que ellas se conviertan en talismanes que atraigan la riqueza. Hizo una preparación de agua de canela para atraer la buena fortuna. Plantó ruda para atraer la prosperidad. En un vaso con agua le añadió perfume y con una rama de árbol roció las cuatro esquinas de su habitación. Limpió sus cajones de cosas inservibles y quemó incienso para alejar el dolor del pasado. Hizo un ramo de rosas rojas y blancas y dijo “Gracias por todo lo bueno que viene hacia mí”.

La última noche del año se puso ropa y zapatos nuevos, incluyendo la ropa íntima, que debió ser roja o amarilla, para que se abrieran nuevos caminos, tanto en la suerte como en el amor. En un bote de cristal puso miel y azúcar morena con el nombre de la persona que le interesa tener o el deseo que quiere que se cumpla. También escribió en un papel violeta todos sus deseos y después guardó ese papel para que durante 2018 se vayan
cumpliendo.

Consiguió 12 cabezas de ajo y las colgó en la cocina para limpiar el ambiente todos los meses venideros. Prendió dos velas, una amarilla y otra roja, las puso a cada lado de un espejo viejo y antes de la medianoche, mirándose fijamente, pidió sus deseos. Dio la vuelta a la manzana llevando un veliz viejo para que pueda salir de viaje, y por supuesto se dieron el abrazo ceremonial en señal de paz y concordia.

Como usted ve, la magia tiene aún una poderosa influencia en el ser humano, que todos los siglos de desarrollo del pensamiento científico no han podido desterrar.

Claro que en esa noche el pensamiento mágico recibió el apoyo formidable de un gran aliado: el alcohol. Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017, en promedio una persona ingiere 4.5 litros de alcohol puro cada año, algo así como si se tomara unas 280 latas de cerveza con 4.5 grados de alcohol, o unos 115 litros de whisky con 40 grados de alcohol, y por supuesto, una parte considerable de este consumo se hace en diciembre.

Con la ayuda del alcohol, el pensamiento mágico fluye más libremente porque actúa como sedante de los controles internos que permiten a la persona estar en contacto con la realidad. Es decir, la percepción de la realidad cede ante los deseos mágicos infantiles que se habían mantenido inconscientes hasta ese momento, y el ceremonial del Año Nuevo toma una fuerza que no tendría sin la ayuda del alcohol y de un ambiente propicio a creer en lo sobrenatural.

Pero son ideas que nos tranquilizan ante la fuerza del futuro y su indefinición, el principal generador de angustia en todos. Todos usamos algún ceremonial, y para no quedarme atrás yo le deseo a usted un próspero Año Nuevo.
25 Diciembre 2017 04:00:00
El milagro de la Navidad
¿Sabe usted cuál es el verdadero milagro de la Navidad? Que salgamos vivos de ella y no nos matemos todos los unos a los otros. Porque seguramente sabe que en estos días navideños, incluida la Nochebuena, el ambiente emocional que se presenta es de alta intensidad y por desgracia no tiene que ver con la proclamada paz y unión entre toda la humanidad. Vaya, ni siquiera con la familia.

Y es que la fecha levanta muchas expectativas, unas de origen familiar; otras que siguen el camino de la tradición de las diferentes comunidades culturales y otras más cuyo origen es el sistema social que exige para mantenerse un continuo intercambio de dinero por objetos, en donde se debe desplazar la mercancía producida para poder generar ganancia y seguir manteniendo el ritmo de producción.

Por ello es que nuestra sociedad actual necesita de la Navidad, con toda su parafernalia de pinos navideños al pie de los cuales se ponen los regalos, de figuras mágicas como el Santa Claus ahora, antes los Reyes Magos, que se aseguran de dar los regalos extra a los niños y niñas que se portan bien, en un sentido bastante ambiguo del término.

Pero en las posadas también hay regalos en intercambio, además de los juegos del amigo secreto de las oficinas y total, que el aguinaldo es necesario para poder comprar regalos que no siempre van a ser bienvenidos por los afortunados que reciben el don (la palabra inglesa gift es más poderosa: don, regalo, obsequio, dádiva).

Pero lo que sería una manifestación física del simbolismo de la paz, queda muy lejos de cumplirse, porque en una sociedad de alto consumo, un regalo no representa la paz, sino el placer de poseer objetos que cubran algún tipo de satisfacción. Y como regalamos para obtener aprecio, para ser reconocidos, para agradar, para adular o para transmitir afecto, el objeto dado no siempre logra el efecto que buscamos y la decepción no tarda en aparecer, tanto en el receptor como en el oferente.

Una vez que la noche mágica, la Nochebuena se acerca, el ambiente se vuelve más denso, más exigente, porque no solamente se debió preparar la comida, la bebida, el confort: además el entorno que haría felices a los invitados, los cuales se concentrarán en usar las bebidas espirituosas para lograrlo.

Ya avanzando la celebración se despierta el deseo de volver a experimentar emociones y satisfacciones que ya no se realizarán, porque son retrotracciones de la infancia; el querer recuperar regalos o afectos que no se van a recibir, porque vienen de antiguos deseos insatisfechos que no se pudieron realizar; se recuerdan personas que no están presentes o que ya murieron y la nostalgia de una atmósfera de fiesta que ahora ya no se puede revivir.

Todo ello prepara para generar comportamientos disruptivos, explosiones que difícilmente se controlarán, generando conflictos que suelen arruinar las fiestas o que las llenan de nostalgia que pudiera incluso transformarse en depresión ligera.

El ambiente navideño se trata de conservar en el día de Navidad, ya con los recalentados, ya con la bebida que cura el dolor de cabeza, el cuerpo cortado por los excesos y los ojos inflamados por el sueño que no fue tan plácido por la intensidad de la noche de paz y amor que fue más bien de fiesta, sadomasoquista en muchos casos. No es casual que esa madrugada sea una de las fechas que más trabajo tienen los hospitales en urgencias.

Como sea, esa noche que debería ser el referente de la unión familiar, se convirtió en fracturas y conflictos que deben ser superados a lo largo de un año para que la siguiente Navidad pueda volver el ambiente de amor y paz, posiblemente con las mismas consecuencias, muy lejanas a la intención simbólica de los festejos de Navidad, pero muy humanas a final de cuentas.
18 Diciembre 2017 04:00:00
La Navidad que ya no es
No me diga que usted también es de los que piensan que todo lo pasado fue mejor, que comparten esos videos en los que se declaran como felices supervivientes de la educación en los años de su infancia allá por las décadas de los 60 a los 80 y que dicen que a pesar de que no teníamos muchas cosas como cinturones de seguridad, asientos para niños en los autos y frenos ABS, además de muchas otras cosas, éramos más felices porque todo era muy rudimentario y fácil de vivir.

Ese video (y sus posturas nostálgicas) deberían incluir la Nochebuena y sus correspondientes ceremoniales, previos y posteriores, en donde las posadas, la misma cena de Navidad, el Día de los Santos Inocentes, el fin de año y la llegada de los reyes magos tenían un estricto ritual que había de ser cumplido.

Incluso la cena de Nochebuena, con sus rezos, su entrega de regalos, la separación de los niños y los adultos, piñata y llegada del Santa Claus, que ya se posicionaba en el norte del país, todo estaba marcado por reglas de comportamiento, de las que pocos nos acordamos.

De estos cambios, del abandono de estas ceremonias, se quejan hasta los jerarcas de la Iglesia católica, porque seguramente ni ellos las siguen con la fe que les piden a los fieles que celebren.

La fiesta de la Natividad de Jesús el 24 de diciembre, que en ningún lugar de la Biblia aparece en señalado día, fue inventada o por el emperador Constantino hacia el año 330, o por el papa Liberio en el año 354, para aprovechar una popular fiesta romana: la del Sol Invictus, Mitra, de origen persa, que tenía un enorme número de adoradores, incluso entre los recién aceptados cristianos porque, como señala Alfred Loisy, la estructura ceremonial de una religión es preparada y condicionada por una tradición religiosa anterior. Y ahora paradójicamente la festividad recuperó su esencia pagana.

Ahora se espera con más ansia la venida del Santa Claus que el nacimiento de Jesús. Y si usted duda de que Santa Claus tenga mayor popularidad que Jesús, pregúntele a los niños cuál es la función de cada uno en la Nochebuena.

Además, las oraciones se volvieron canciones, y no precisamente villancicos, sino las de moda y se cantan con karaoke, lo cual permite que los coros vayan más o menos al mismo paso.

La cena de Navidad, tal vez la más bien surtida de todo el año, va a estar regada por abundante cantidad de bebidas alcohólicas, que ya no tienen nada que ver con el misterio de la transubstanciación, de la conversión en la sangre de Cristo, que si así fuera, el ritual se volvería en orgía de vampiros, por la cantidad de vino que se bebe esta noche.

En fin, que esta noche de paz y amor es la noche en que más depresiones, conflictos y malestares se experimentan, sobre todo al tener que repartir el tiempo entre la casa de la suegra y de la madrecita santa.

Esta noche, que debería ser una profunda reflexión de paz, está marcada con señales de tragedia: el Consejo Nacional contra las Adicciones informa que el consumo de alcohol aumenta 30% en esa temporada, lo que ocasiona serios problemas de salud, sociales y familiares.

Paradójicamente al sentido de noche de paz que tiene la Navidad, es una de las fechas del año que aumenta el número de accidentes, que más peleas se producen, que con mayor facilidad se puede fracturar la unión familiar y que ocasiona que en muchas personas se desencadene un trastorno depresivo de algún tipo.

Hay grupos más sensibles que otros, como los hijos de padres recién divorciados, cuando el divorcio fue violento; los ancianos, sobre todo aquellos que, habiendo sido en otros tiempos los organizadores de la festividad familiar, dejan de ser tomados en cuenta.

Y, por supuesto, las personas que ya cargan con problemas económicos o afectivos y que en estas fechas pudieran hacerse más dolorosos. Tienden a controlar su frustración y su angustia con el alcohol y el círculo se puede hacer dramático, aumentando la agresividad, la violencia y el dolor en sus distintas manifestaciones.

Advirtiendo los riesgos y desde aquí, les deseamos una feliz, prudente y sobria Navidad.
12 Diciembre 2017 04:00:00
La nieve que cae cambia el humor social
Nevó en todo Coahuila y con ese fenómeno, que hasta el momento no representó pérdida de vidas humanas pero sí económicas porque a pesar de que Protección Civil pensó muy anticipadamente en las estrategias de resguardo de la población vulnerable, ni ellos ni la Policía Federal anticiparon que las carreteras se iban a convertir en pistas de hielo peligrosísimas y no fueron cerradas a tiempo, mas el resto de la población disfrutó con la nevada, aunque experimentó una serie de reacciones inusuales.

En principio, tanto al caer de los copos de nieve como al ver el paisaje nevado la percepción del entorno se altera, porque los colores cotidianos ya no están presentes y cuando se percibe un objeto conocido en un color distinto, la impresión sobre el objeto cambia. Es como si usted se acostara en su ciudad y amaneciera en otra.

El adulto sabe que esta es sólo una alteración del paisaje, no un paisaje diferente, pero el niño lo ve extraño: cambian las sensaciones visuales, el paisaje se torna desconocido, el ruido se amortigua y el silencio resultante da la impresión de paz, en donde la evocación de escenas de Navidad se intensifican.

No solamente en los niños se alteran las sensaciones interpretadas. También en personas que han sido sometidas a presiones tensionales durante largo tiempo, por lo que no es infrecuente verlas estremecerse hasta las lágrimas en estas circunstancias.

Esa sensación de extrañeza, de alegría, que se experimenta cuando nieva, ocasiona que se realicen conductas atípicas y alejadas al control cotidiano, pues originan que las personas se confíen y no se cubran adecuadamente, no valorando la intensidad del frío que después sentirán; tampoco serán conscientes de que el frío provoca torpeza motora fina, lo que hace que se produzcan pequeños accidentes tanto al andar como al tomar objetos, además de que no se tenga cuidado al caminar o manejar en un piso sumamente resbaloso, que origina caídas mucho más dolorosas de las imaginadas si el manto de nieve no es muy denso.

Incluso puede provocar desubicación temporoespacial en ciertas personas, con el consiguiente aumento de la angustia, que pueden ocasionar reacciones de agresividad desproporcionadas a la causa que la provoca.

Una nevada ligera como la que se experimentó no altera los hábitos cotidianos ni los ciclos circadianos. Los hábitos no sufren modificaciones sino hasta después de un periodo prolongado de alteración de las condiciones que los ocasionan, porque las reacciones fisiológicas que generan arcos reflejos de respuesta tardan alrededor de 21 días para modificarse.

Pero una nevada prolongada o un tiempo largo de poca luz puede propiciar la llamada depresión blanca, que desencadena un cuadro de tristeza, inapetencia y apatía, a medio camino entre el duelo y el trastorno adaptativo, que ha removido huecos afectivos presentes previamente, pero que estaban bajo control.

Y luego está también el estrés social que causan las alteraciones graves como el quedarse varado en la carretera y que puede generar depresión, según recientes investigaciones canadienses de la Universidad de Laval: el proceso inflamatorio desencadenado por un estrés social como la pérdida de seguridad disminuye la densidad de la barrera que separa el cerebro y la circulación sanguínea del resto del cuerpo, abriendo la puerta a moléculas inflamatorias que favorecen la aparición de síntomas depresivos, porque una proteína que protege de los microorganismos presentes en la circulación sanguínea se debilita por el impacto del estrés social, dejando pasar al cerebro las moléculas inflamatorias que provocan la depresión.

Con esto nos damos cuenta de que, si bien los momentos hermosos tienen sus propios riesgos, cuando estamos prevenidos podemos hacer de ellos momentos inolvidables.
04 Diciembre 2017 04:00:00
Higinio González, secretario de Educación
Desde hace sexenios, al principio de cada administración y antes de saber quién ocupará cada cargo de primer nivel, con las especulaciones a toda marcha está el temor de si el designado a cada secretaría lo será por compromiso, por méritos políticos o por verdaderas virtudes profesionales y de todas las secretarías la que en lo personal más me preocupa es la de Educación, porque en ella no basta con estar educado, con haber sido maestro alguna vez, saber de administración pública o ser recomendado del sindicato, porque si el que es designado para ocupar esa difícil encomienda lo es por sólo una de esas razones, la educación no va a avanzar, y aunque parezca un lugar común, si no se avanza en educación, en ningún sentido la sociedad progresa.

En los anteriores sexenios han ocupado esa importante oficina personas de diversos atributos, pero no siempre con las cualidades necesarias para impulsar la educación y, en dos o tres casos, personajes que sólo estaban para arreglar cuentas y cuentos, usándola de trampolín o para maquillaje de cifras.

Tal situación ha hecho que la educación en nuestro estado no sea de las mejores. En el Estudio Tendencias de Aprendizaje en México, que preparó el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y que presentó en cifras para Coahuila el consejero presidente del INEE, Eduardo Backhoff Escudero en la Primera Jornada de Investigación Educativa, organizada por la Universidad Pedagógica Nacional (Unidad Saltillo) y la Escuela Normal Regional de Especialización el pasado noviembre, se mostraron resultados no favorables para Coahuila, pues el avance entre 2003 y 2014 es marginal en Matemáticas.

En tanto, en aprendizaje de Lenguaje es decreciente y además no está Coahuila en los primeros 10 lugares de aprovechamiento del aprendizaje, destacando el presidente del INEE que con base en estos resultados ya fueron emitidos una serie de recomendaciones a las autoridades educativas estatales, a fin de implementar programas y políticas para la mejora educativa. Es decir, a la educación en Coahuila hay que ponerle verdadera atención.

Por eso me dio mucho gusto que el profesor (sí… también licenciado, maestro y doctor) Higinio González Calderón haya sido designado para secretario de Educación. Lo conozco desde hace más de 40 años, he trabajado con él (fue mi primer jefe) y he seguido su trayectoria a lo largo del tiempo.

Es un hombre convencido de la educación, aunque cuando era muy joven no quería ser maestro, pero después de dar una clase en Torreón (en donde estudiaba una carrera que finalmente no terminó), recibió un nutrido aplauso de sus alumnos (todos mayores que él). Y ahí se decantó, además de que muchos de sus parientes eran profesores.

La creación de la Universidad Autónoma del Noreste pudo no ser sólo obra suya (porque ese proyecto requería de muchas manos), pero el en ese entonces innovador modelo educativo y su implementación sí fue obra de él. Y los subsiguientes modelos, todos ellos de vanguardia, también han sido implementados bajo su iniciativa.

Es un hombre que sabe el valor de los recursos, porque siempre los ha tenido que gestionar (nunca le regalaron la nómina), lo cual hace que sea cuidadoso con ellos. Le gusta y sabe administrar: en los 70 trajo a Saltillo, en convenio con la Universidad Autónoma de Nuevo León, la Maestría en Administración, de la cual él mismo egresó. Muy hábil para las alianzas, construyó para la UANE un Doctorado en Educación internacional y ahora lanzó a su universidad al ciberespacio con un moderno modelo de educación virtual. Y además, le gusta y sabe de educación para la empresa.

Después de mucho tiempo, tenemos un educador ocupando la Secretaría, pero con retos muy importantes, porque si bien la educación en Coahuila tiene su propia dinámica histórica, esa energía se fue agotando con la falta de un proyecto claro, preciso y orientado hacia el esfuerzo pedagógico, no hacia objetivos políticos que llevan lenta pero seguramente a la inmovilidad. Y en estos 40 años jamás he visto al profesor Higinio inmóvil. Siempre está lleno de ideas innovadoras e iniciativas para realizar. Bienvenido sea.
22 Noviembre 2017 04:00:00
De la violación al suicidio sólo hay un paso
Hace unos días, en Piedras Negras, una niña de 13 años intentó quitarse la vida porque abusaron de ella. Cuando su madre acudió a la Fiscalía General del Estado para hacer su declaración, dijo que por la noche del miércoles ella salió de su casa y al regresar su hija le dijo que ya no quería vivir. La tomó en serio y la trasladó al hospital del Seguro Social para recibir apoyo. La señora actuó de manera adecuada al buscar con celeridad ayuda profesional y así salvó la vida de su hija.

Si queremos comprender este caso, utilizaremos la clasificación de Durkheim, porque las motivaciones de la niña fueron externas. Este es un caso frustrado de suicidio anómico, porque el equilibrio interno de la jovencita sufrió tal traumatismo al sufrir el abuso, que sintió desintegrarse su mundo, sus lazos de convivencia y sus expectativas de futuro.

Y es que una violación provoca una sensación de pérdida tan profunda, que una mente joven e inmadura tiene pocas armas para resistirla. En este caso, lo relevante es un golpe tan severo a la autoestima que la niña prefirió no enfrentarlo.

Una violación siempre implica un abuso de poder de tal manera que la víctima pierde el respeto por sí misma, se desintegra su valoración interna y terminan sus ganas de vivir. De ahí a la idea de suicidio solo hay un paso. Debemos notar que el problema real no es el intento de suicidio, que es el efecto, sino la violación, que es la causa precipitante.

La violación es un grave problema en México. En lo que va de este año se han presentado un promedio de 100 denuncias por delitos sexuales cada día, según estadísticas del Sistema Nacional de Seguridad Pública,  lo que representa un caso cada 16 minutos en promedio, es decir, una denuncia cada 40 minutos.

Tal vez sean las condiciones sociales difíciles en que se desarrolla el país, pero es necesario tomar en serio las causas y consecuencias del fenómeno del abuso sexual y de la tendencia a ser permisivo con los infractores, porque de la violación al feminicidio sólo hay un paso. Y la permisividad está en la esencia de una sociedad patriarcal que se niega a cambiar, en donde (al decir de Rita Segato, en un libro esencial que tituló La guerra contra las mujeres) violaciones y femicidios son una problemática que trasciende a los géneros para convertirse en la expresión de una sociedad que necesita de una “pedagogía de la crueldad” para destruir y anular la compasión, la empatía, los vínculos y el arraigo local y comunitario, como base de su control.

Y si a usted le parece difícil de creer en la existencia de esa pedagogía de la crueldad que alecciona y domina, le recuerdo las declaraciones recientes para Canal 44 del cardenal Juan Sandoval Íñiguez, obispo emérito de Guadalajara refiriéndose a que el alarmante incremento de los feminicidios en el país se debe atribuir a la “imprudencia de las mujeres”. Dijo: “De parte de la mujer puede haber cuando menos imprudencia. Con cualquiera que sale por ahí bien vestido, se comprometen, se enganchan”.

El problema de la violencia de género no es característico de hombres, de mujeres o de cardenales. Es parte de un conflicto social que precariza a los varones y les disminuye su masculinidad, a la que están obligados en una sociedad patriarcal que se basa en el dominio del macho.

No es (dice Rita Segato) que el hombre se volvió impotente porque las mujeres se potencian, sino que se volvió impotente porque la vida se volvió precaria y los deja impotentes, golpeando una estructura de masculinidad que deben reafirmar con el poder que otorga el abuso sexual y fundamentalmente la violación. Para que esta empodere, debe darse a conocer, ya sea haciéndose en colectivo o informándose como hazaña, haciendo la narrativa épica de la masculinidad recobrada.

Si esto es cierto, resultará que la violación en la mayoría de los casos no es un acto psicopático, sino normal y, por tanto, entendido como parte de la cultura de la masculinidad, dándole un peligroso marco de “normalidad”, de costumbre, que le quita su estatuto de delito y lo vuelve cotidiano, familiar.

Las miles de violaciones domésticas que no se denuncian porque nadie les daría importancia (“Mujer te doy…”) y no pueden transformarse en delito legal, porque el mismo legislador la trivializa, hacen difícil identificar el crimen cuando aparece el cadáver. Por eso la denuncia es, al hacer visible el hecho, la primera vía de combate de un delito que no se quiere ver, porque nos involucra a todos.
14 Noviembre 2017 04:00:00
La espera del terror
Llegó el nuevo equipo a gobernar y aun cuando todo se está haciendo en el mayor sigilo, el cambio de mandos fluye en la estructura gubernamental. El proceso de entrega-recepción en el Gobierno del Estado está concluyendo y seguramente como tradición y gesto de cortesía política hacia el equipo entrante, los secretarios les indicaron a sus subalternos tanto al nivel de dirección como de subdirección, firmar su renuncia y esperar las instrucciones de los nuevos titulares y de su equipo.

El cambio siempre implica la presencia de un estado de indefinición en donde los rumores y la falta de información confiable generan angustia creciente, que puede desembocar en la espera del terror, porque el cambio, a pesar de ser del mismo partido, pudiera no darse de manera amable y amistosa, a la manera de un corredor que le toma la estafeta al otro, para hacer que gane el mismo equipo, sino quizá como un vencedor que entra en el campo del enemigo vencido.

Y aunque causa el mismo esfuerzo despedir a la gente con una sonrisa amable que con una cara seria, quizá los nuevos jefes no les den las gracias ni les despidan con cortesía, sino con indiferencia o frialdad al aceptarles la renuncia ya firmada de antemano.

Aun cuando lo lógico es que el cambio de estructura sea amplio, algunos recursos humanos quedarán, pues no se puede prescindir inmediatamente de los servicios de todos los operadores administrativos, porque ellos son los que dan la memoria histórica a la transferencia. En ellos (y en los que esperan su salida, también) las emociones deben estar a flor de piel y a su máxima capacidad de manifestación, pues pocas cosas alarman más que el perder la fuente de sustento.

El que estén la emociones intensamente presentes es más agotador de lo que nos pudiéramos imaginar, porque, al contrario de lo que se pensaba hasta hace poco tiempo, las emociones básicas no son seis (alegría, tristeza, cólera, sorpresa, miedo y asco), sino 27 emociones interconectadas, según un nuevo estudio publicado en la importante revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, realizado por investigadores de la Universidad de California en Berkeley.

Estas son admiración, adoración, aprecio estético, diversión, ansiedad, asombro, incomodidad, aburrimiento, calma, confusión, anhelo, aversión, dolor empático, embelesamiento, envidia, emoción, miedo, horror, interés, alegría, nostalgia, romance, tristeza, satisfacción, deseo sexual, simpatía y triunfo.

El problema es que por lo menos 13 de estas emociones se ponen en marcha con el compás de espera actual, agotando día a día la tolerancia de angustiados trabajadores tanto estatales como municipales. Estas emociones de presencia constante podrán generar síndromes diversos como el de Burnout, el de Estocolmo, el trastorno de Ansiedad o el Ataque de Pánico, lo que ocasionará una baja en la eficiencia general al arranque del nuevo Gobierno.

Lo peor de todo es que la investigación también estableció que, contrariamente a lo que se piensa sobre que cada estado emocional es una isla, existen sutiles variaciones emocionales entre ellas, por ejemplo, la cólera y la tranquilidad, el horror y la tristeza, la diversión y la adoración, lo que hará más difícil que la persona sometida a la presión de este cambio y que experimente tales variaciones pueda entender lo que está pasando en su interior, y la lectura de sí misma se hará ininteligible, con el consiguiente aumento de confusión y falta de control en sus reacciones emocionales, repercutiendo en su vida familiar e íntima.

Por todo ello, lo mejor sería que los nuevos jefes tuvieran la necesaria sensibilidad para que el cambio sea lo más terso posible, evitando rencores, odios y terror innecesarios.
07 Noviembre 2017 04:00:00
El fracaso de la prevención del suicidio
Hace unos días, Édgar Iván García mantuvo una discusión fuerte con su hermano y este acto fue un disparador para que subiera a su habitación, tomara unos cables y se colgara, asfixiándose. Después del pleito, la vida familiar siguió su curso. Minutos más tarde la comida estuvo lista y como Édgar Iván no acudió al llamado, su abuela subió hasta la recámara, encontrándolo colgado. Debido a la enorme impresión, el hermano con quien había discutido Édgar Iván trató a su vez de suicidarse, lo que fue impedido por personal de la La Unidad Especializada de la Policía en la Atención de la Violencia Familiar, (Unepavif), de la Policía Municipal, que ya se encontraban en la escena, después que la familia pidió ayuda la 911. Hasta aquí parece un caso aislado, muy propio de nuestros tiempos, pero en realidad, el suicidio como fenómeno social y a pesar de los discursos oficiales, no ha sido atendido con políticas públicas eficaces y con programas que incidan en la promoción de localidad de cuidados en la salud mental.

No es posible saber si este suicidio pudiera haberse evitado, pero queda claro que la salud mental ha estado sometida a una crisis de abandono, abuso y violencia. Si quiere usted encontrar culpables de ello, señalará a los políticos que no dedican presupuesto a la investigación, desarrollo de programas de prevención, de información y promoción de la salud mental; a la falta de apoyo oficial en la preparación de los profesionales de la salud mental (no solamente los psiquiatras), y al dejar libre el espacio a la industria farmacéutica, quienes han vendido el mito de que su solución está en los fármacos e intervenciones biomédicas.

Este fenómeno es mundial y la Organización de las Naciones Unidas publicó un informe dirigido a los responsables de las políticas de salud pública y los profesionales de la salud mental, solicitando un cambio radical en los paradigmas de atención, especialmente un cambio en el modelo biomédico y neurocentrista reinante, llamado: Informe del Relator Especial Sobre el Derecho de Toda Persona al Disfrute del Más Alto Nivel Posible de Salud Física y Mental, y dado que las políticas públicas actuales afectan a personas con discapacidad intelectual, cognitiva o psicosocial, se debe abogar por un cambio de paradigma.

El actual paradigma, el modelo biomédico, explica los trastornos mentales a través de aspectos neurobiológicos, en los que se basa para realizar las intervenciones, pero es claramente insuficiente para explicar los complejos procesos de comportamiento de la personalidad humana y se ha negado a mantener un adecuado equilibrio entre las intervenciones biomédicos y las sicosociales, insistiendo en la suposición arbitraria de que las intervenciones biomédicas son más eficaces.

El relator especial de la ONU sobre el derecho a la salud, Dainius Puras, pidió una revisión revolucionaria de los sistemas de salud mental en todo el mundo, afirmando que el modelo biomédico “mantiene su poder basado en dos conceptos anticuados y científicamente erróneos: que las personas que sufren trastornos mentales y que se les diagnostica trastornos mentales son peligrosas y que las intervenciones biomédicas son en la mayoría de los casos necesarias”.

Como oposición al modelo biomédico, el informe aclara que el modelo sicosocial “ha surgido como una respuesta con base empírica al paradigma biomédico. Es un modelo que va más allá de los factores biológicos (sin excluirlos) y entiende las experiencias sicológicas y sociales como factores de riesgo que contribuyen a una mala salud mental y como factores positivos que contribuyen al bienestar. Este modelo puede incluir intervenciones cortas y de bajo costo que pueden integrarse en la atención habitual. Si se aplican debidamente, pueden empoderar a los desfavorecidos, mejorar la calidad de las relaciones y fomentar la autoestima y la dignidad. Para que un sistema de salud mental sea respetuoso con el derecho a la salud, debe mantener un buen equilibrio entre el modelo y las intervenciones biomédicos, por un lado, y los sicosociales, por otro, y huir de la suposición arbitraria de que las intervenciones biomédicas son más eficaces”.

Curiosamente, es el mismo proceso de reconversión que siguió en todo el mundo la atención de las discapacidades y que superó, con mucho, los resultados del modelo anterior. El Estado mexicano puede esperar pasivamente los cambios o puede, como lo hizo en la educación especial, unirse al grupo de los que lideraban. Solamente así se controlará ese terrible fenómeno del suicidio (y muchos otros más).
30 Octubre 2017 04:00:00
Pedagogía para la muerte
La muerte, decían los abuelos, es lo único cierto que hay en esta vida. Además, es lo menos aceptado y el secreto máximo de todas las culturas que en el mundo han sido.

Cada sociedad humana, desde la prehistoria, ha elaborado un ritual mortuorio para enfrentar el máximo misterio, que recibe tantas explicaciones como cosmogonías han existido.

O tal vez, al contrario, las cosmogonías se han elaborado para explicar tal enigma ¿Y que existe tras de ese umbral oscuro? Una explicación y un miedo.

Quizá la explicación tenga como finalidad disminuir ese miedo, esa angustia mayor productora de desasosiego y que limita, en muchas ocasiones, el goce de vivir porque significa perderlo.

Y en esta vida el miedo se trasmite como enseñanza ante el fenómeno de la extinción del individuo para matizar el duelo que produce la pérdida irremediable que no se desea definitiva, pero que se intuye permanente.

Las civilizaciones crean sus rituales llenos de muertos que retornan, de fantasmas que vagan, de espíritus que se manifiestan.

Porque si estos seres del más allá vuelven, quiere decir que sí hay algo de ese lado. Y aunque ellos sean aterradores, el hecho es tranquilizante: la vida no acaba en esta vida.

Se tendrá una segunda oportunidad para subsanar errores, ejecutar venganzas y obtener todo el placer que fue negado en esta vida. Sobre todo el placer, porque en la idea de la muerte es la pérdida que más angustia.

Por eso, los rituales mortuorios como ese formidable altar de muertos, sincretismo de culturas mexicanas, implican elementos de alimentación, que es el placer más primitivo y vital que el ser humano posee.

Además, retratos que recordarán al muerto su identidad, flores y objetos personales que le evocarán la vida y las velas para alumbrar el camino, porque se asume que viene del reino de las sombras. Muchos elementos que simbolizan el delicado equilibrio del paso de la muerte a la vida. Si el difunto se presenta, existe la esperanza de la vida eterna.

Educar a los pequeños para la muerte, de manera objetiva y sistemática, no ha sido posible por nuestra propia angustia.

Debería educarse con ella para que comprendieran qué frágil y complicada es nuestra vida y qué importante es conservarla. Deben saber que es un acontecimiento inevitable y trascendente, que a todos nos llegará en su momento, aunque ese momento (digan lo que quieran las tradiciones) no está predeterminado.

Que no perciban la muerte del ser querido, temor intenso en la infancia (la angustia del abandono) como un desgarramiento, sino como una separación física porque el ausente se puede absorber con fuerza en los recuerdos y en ellos seguirá teniendo vida.

En esta sociedad la muerte puede venir de forma dolorosa y sangrienta (lo que es una triste realidad), pero también puede ser el final de un largo camino, productivo y feliz.

Entre esta dicotomía se han formado las imágenes sociales que se construyen en la mente infantil, tornándose angustiosas porque, si bien se muestran, no se explican.

Las representaciones sociales de la muerte en la actualidad están llenas de asesinato, sangre, mutilación, dolor y agravios.

Los muertos que se evocan, entonces, están llenos de enojo y de deseos de venganza, en contra no sólo de sus asesinos, sino de todos aquellos que siguen vivos. Se tornan enemigos de los sobrevivientes y se proponen llevarlos con ellos para estar acompañados en su nueva existencia.

Así se forma la idea de lo siniestro, que se refleja en el miedo que ocasionan las noticias, los artículos de internet, los gráficos de las redes sociales o las películas de terror. Y una vez que el niño crece, se vuelve presa fácil del ataque de pánico, de la ansiedad hipocondríaca, de las fobias y los trastornos por estrés.

Pero los difuntos que visitan nuestros panteones y nuestros altares de muertos son ánimas que vienen en paz y de visita.

Son los antepasados que no tienen la intención del daño, que no buscan hacer mal, sino aprovechar el día para compartir el pan, el vino y el platillo de comida que más les gustaba para permitirnos darles vida y mostrarles a aquellos que no los conocieron, pero que recordándolos y hablando de ellos, aprenderán sus consejos y su ejemplo para sentir que su vida no pasó en vano, que aún tienen algo qué enseñar de todo lo que vivieron.

Así la fuerza de la evocación hace que el muerto conserve su poder entre nosotros y esté presto a manifestarse en todo aquel que lo recuerde. Esta es una pedagogía social que enseña, tal vez sin ser demasiado consciente de ello, a tolerar esa insoportable idea.
24 Octubre 2017 04:00:00
El diputado que quería vengarse de los titulados
El diputado federal del Partido Nueva Alianza, Ángel García Yáñez, impulsó una iniciativa (ya publicada en la Gaceta Parlamentaria) para establecer que la Cédula Profesional, que es el documento que certifica la posesión de un grado de estudios, se renueve cada seis años, mediante la presentación de un examen teórico-práctico que demuestre que el profesionista tiene los conocimientos necesarios para ejercer la profesión. Se podrá presentar, propone el diputado, en la institución expendedora de la certificación original o en otra de su elección, la cual deberá corroborar sus aptitudes, y en caso de no alcanzar la suficiencia, se le impedirá seguir ejerciendo su carrera. Pero generoso, dice que mantendrán su derecho de acudir ante la Secretaría de Educación Pública (fiel de la balanza) para solicitar una prórroga o término, con el fin de acreditar los estudios.

Apuntó el diputado García Yáñez que hoy la ley no contempla la actualización de los estudios profesionales, por lo que su iniciativa busca subsanar tal omisión. La iniciativa, ya remitida a la Comisión de Educación para su análisis, hizo estallar una tormenta pública que vapuleó con fuerza al diputado cuya iniciativa, tal vez hecha de buena fe, seguramente hubiera corrido la misma suerte que sus anteriores “20 o 30 nobles iniciativas”, según dijo él no aprobadas porque sus enemigos no quieren que llegue a ser gobernador de Morelos (en la lógica de que “si Graco es ¿Por qué yo no?”).

Poco después de que los medios publicaran su iniciativa, la polémica se desató, tanto en periódicos como en televisión y todo tipo de redes sociales, además de “amenazas recibidas en su oficina”, según declaró. Y la base fundamental de las críticas recibidas fue en el hecho de que el diputado no tenía más que la preparatoria, en esa costumbre de las críticas actuales que gustan de utilizar la falacia Ad Hominem, que en lugar de refutar los argumentos se limita a descalificar a la persona. El argumento del diputado no se basa en su calidad de graduado, sino en la necesidad de que los graduados se recertifiquen periódicamente y comprueben la actualización de sus conocimientos.

Aunque parece, sí, que le faltaron algunos conocimientos no sólo de lógica o visitas a las bases de datos del INEGI, del INEE y otras instituciones que le hubieran podido ayudar a la precisión de la propuesta porque, aun cuando no hay razón para dudar de su capacidad política (dice que es bueno, porque ya fue Presidente Municipal de su pueblo y diputado local de su estado, lo que implica la falacia de la autoridad), aun así, debe racionalizar su propuesta desde la lógica del sistema educativo.

Si se aprobara esta noble iniciativa, el trabajo titánico que actualmente realiza el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE) se vería como un juego de niños. ¿Se preguntó el diputado el trabajo que tendría que hacer cada institución para recibir año con año después de los seis, todas las generaciones que ha graduado? Imagínese una institución como el Tecnológico de Monterrey, que desde 1947 ha egresado una enorme cantidad de profesionistas y que en los últimos años ha eliminado de sus licenciaturas el examen profesional, o bien la Universidad del Valle de México, actualmente con más de 120 mil alumnos en activo, que se certifican mediante examen de Ceneval, ¿Qué podrán hacer de aquí a 7 años? ¿podrán cumplir la ley? O bien las enormes universidades públicas al estilo de la UNAM ¿tendrán capacidad de recertificar a sus egresados, a partir del próximo año, una vez aprobada la ley? Solamente en el ciclo 2015-2016 egresaron de licenciatura y posgrado 233 mil 578 alumnos que en el año 2022 tendrán que volver a presentar examen de recertificación.

Y no solamente eso. Si se llegase a aprobar la ley y se tuviera que retirar la licencia a los profesionales en ejercicio que se negaran a aplicar, no por falta de capacidad y conocimientos, sino porque consideran injusta la medida ¿de qué manera podría sustituir la planta productiva, las instituciones docentes, las organizaciones civiles, la ausencia de estos expertos? O bien, estarían orillados a ejercer al margen de la ley. No critico al diputado, porque entiendo que no es un experto en el asunto, pero sí me parece que debería cambiar de asesores. Sin duda, está desperdiciándose dinero público en gente de evidente ineficiencia. Y luego no quieren que se critique al Congreso.
10 Octubre 2017 04:00:00
¿Quién tuvo la culpa de la muerte de la estudiante?
Una estudiante del Instituto Fleming, en Saltillo, de nombre América Guadalupe Herrera Solís, de menos de 15 años, estaba cruzando la calle Narciso Mendoza, por Manuel Acuña, en pleno centro de la ciudad, cuando un autobús de la ruta 7A Penal, cuyo número económico era el 223 y conducido por un joven chofer de 21 años, llamado Marcos Joel Sánchez Jalomo la impactó, la derribó y ocasionó que las llantas de su unidad destrozaran su cráneo.

Fue el viernes 6 de octubre, minutos ante de las 8 de la mañana, cuando la jovencita se dirigía hacia su escuela, que sucedió la tragedia.

El evento se desencadenó por una serie de errores, según las declaraciones de testigos: el chofer del camión de ruta iba tan acelerado que no hizo alto para subir pasaje en toda la calle Manuel Acuña, desde Ramón Corona (unas cinco cuadras a toda velocidad) y comentan que en el cruce con la calle Pérez Treviño, en donde debía hacer alto, no lo hizo.

Para colmo, mientras manejaba atendía mensajes de texto en su teléfono móvil. América Guadalupe cruzaba la calle de Narciso Mendoza cuando el distraído, apresurado e irresponsable conductor tomó esa calle y, siguen diciendo los testigos, la jovencita era tan pequeña de estatura que el chofer no la vio y causó el impacto, del cual el hombre no tuvo consciencia, pues dice que sólo sintió como si hubiera pasado un bordo y no frenó hasta unos 50 metros más allá, porque los pasajeros lo obligaron a parar y lo detuvieron, pues al darse cuenta, se preparaba para huir.

También comentan que la jovencita no fue consciente del choque porque al atravesar la calle iba distraída por los audífonos que, dicen, los traía con volumen alto.

Claro que la unidad estaba asegurada y la compañía de seguros tendrá que hacer una propuesta de indemnización a la familia de América. Con esto no se repara el daño, que es irreparable, pero es lo único que se puede hacer. Una vida se perdió y con ella el patrimonio genético, social y humano pierde oportunidades insospechadas de lo que América pudo haber aportado. Es decir, sin ella, todos perdemos algo de nuestra humanidad.

Lo más preocupante de todo es que este accidente pudo haberse evitado: no era irremediable ni creo que el momento de la muerte de América ya estuviese marcado. Si los mecanismos de control social necesarios estuvieran en marcha, no habría pasado esto.

Es muy probable que Marcos Joel no fuera debidamente capacitado como chofer de unidad de pasajeros, lo cual prepara perfectamente este y otro accidente cualquiera. A pesar de que el alcalde Isidro López Villarreal señaló que durante su administración las capacitaciones se están dando a 500% de lo que se daban anteriormente, también dijo que “tendremos que ver con el concesionario si el operador estaba debidamente capacitado”, lo que hace inferir que no hay registro de su capacitación en el departamento municipal correspondiente. De ser esto, sería un fallo gravísimo, porque habría una gran cantidad de choferes potencialmente peligrosos manejando todos los días, todo el día las pesadas unidades.

Por otra parte, es inadmisible que las autoridades permitan que los choferes tengan la posibilidad de contestar, no solo llamadas, sino mensajes de texto en su teléfono celular, situación que cuestiona gravemente la calidad de la supervisión del departamento de Tránsito. Si es cierto que la joven iba tan absorta en su música que no se dio cuenta del riesgo al cruzar la calle, esto nos habla del peligro en que se han convertido los smartphones porque aún no enseñamos a nuestra juventud a su manejo adecuado. Solamente se los damos, pero ni los enseñamos a usarlos ni les supervisamos su uso.

Y esto también cuenta para la escuela: si estamos en un nuevo modelo de enseñanza este debe abarcar el conocimiento preciso de la utilización de los instrumentos actuales, sobre todo esta pequeña computadora en la que devino el teléfono móvil. Porque ni de los autobuses, que nos facilitan el transporte como nunca, ni del celular, que nos comunican mejor de lo que jamás soñamos, podemos permitir que se vuelvan armas mortales. Está en todos nosotros.
03 Octubre 2017 04:00:00
Playboy y la mujer como una cosa
Murió Hugh Hefner, a los 91 años, en su cama y por causas naturales. Murió tranquilo aunque todas las expectativas apuntaban hacia un fallo cardiaco en un momento de pasión.

El creador de la mítica revista Playboy, que si bien no fue la primera en el género del manejo comercial del erotismo, puso las pautas para su aceptación, en una época en donde sectores importantes de la sociedad aún estaban cerrados a toda exhibición gráfica de la sexualidad.

Es cierto que fue un pionero y defensor de la revolución sexual, desde los años 50 del siglo pasado, pero también lo es que fue un promotor importante de la cosificación de la imagen femenina.

Sicólogo por la Universidad de Illinois, entendió que los hombres de su tiempo querían ver mujeres estéticamente impecables, pero complacientes y dispuestas a la relación sexual en cualquier momento, por lo que de dos opciones que tenía para elaborar el símbolo de su revista (león y conejo) escogió el conejo, por su intensa actividad sexual (las hembras del conejo siempre están receptivas). Y entonces enseñó a muchas generaciones que una mujer es una hembra receptiva a la solicitud del macho, porque esa es su función en la vida.

Playboy ayudó a la apertura de una época mejor en la vida sexual, porque luchó para mostrar sin tapujos el cuerpo femenino (y si bien no tenía preferencias en colores de piel, sí en proporciones) y a pesar de que su revista no sólo presentaba aquellos magníficos desnudos y escribían en ella destacados autores, su costo no era tan accesible en sus primeras épocas como para que la adquiriera la parte joven de la sociedad.

Era una revista para adultos que los más pequeños buscaban a escondidas y la veían con deleite. Muchos adolescentes vieron ahí por primera vez un cuerpo desnudo (jamás mostrando la vulva en aquellos primeros tiempos) y esa excitación inicial fija el objeto erótico posterior. Es decir, las conejitas de Playboy son las mujeres a las que hay que aspirar: altas, bien proporcionadas y complacientes.

Y si Playboy influyó más que nada en los hombres acomodados de muchas generaciones, su influencia impuso una moda generalizada no solamente en revistas y películas, sino como una forma de vida.

Esa forma de vida implica la cosificación erótica de la mujer. Cuando se cosifica a la mujer, es decir, si se le ve como simple objeto, se le despoja de su componente humano, no hay ya diferencia entre una mujer y una muñeca plástica.

Se ignoran sus sensaciones, sus sentimientos, sus afectos y no importa si al tocarla rudamente ella siente dolor, porque quien la toca puede experimentar placer y finalmente eso es lo importante.

Tampoco importa si el dolor lleva al extremo de matarla, porque si es una cosa nada más, no dejará demasiados sentimientos de culpa, mucho menos en una sociedad de consumo y desecho rápido de artículos de satisfacción como la actual, que privilegia tanto el objeto adquirido como su envoltura, pero que se le reemplaza fácilmente.

Cuando una mujer es agredida sexualmente, no importa si es verbal o física, si sólo la tocan o la violan y asesinan, la tendencia inicial es de culparla por la forma de estar vestida, por lo que enseña o por cómo se comporta.

Se asume que si sus proporciones físicas son generosas, está vestida provocativamente o está en lugares en donde la excitación está permitida (alcohol y baile son sus indicadores), ella debe estar receptiva a cualquier propuesta. Y si se niega es justamente castigada, porque ella se lo buscó.

No es que Hugh Hefner sea responsable de estas actitudes machistas que tanto han dañado el avance igualitario de la mujer: simplemente le proporcionó un estilo a esas conductas, una justificación a esos deseos.

Y además de promover la inequidad en el gusto hacia otras proporciones corporales, que hacían descender en la escala de preferencias sociales a mujeres que no se ajustaban a esa cerrada norma que manejaba Playboy, puso en riesgo a las que sí lo cumplían, porque llegaron a ser más asediadas, acosadas y atacadas que las demás.

La revista Playboy inauguró toda una época que seguramente se cierra con la muerte de su creador, que llevó una vida difícilmente recomendable, no solamente por sus excesos, por su falta de sensibilidad hacia las mujeres o por su tendencia hacia el hedonismo, sino porque una sociedad actual que empieza a privilegiar más la creatividad intelectual va a dejar en los archivos históricos ese estilo de vida.

Pero de que influyó en que nuestra sociedad actual sea lo que es, de eso no queda duda.
25 Septiembre 2017 04:00:00
Los otros terremotos
Este es el año de los terremotos. No solamente padecimos los movimientos geológicos. También nos estremecieron los terremotos causados por las redes sociales.

El ambiente que crearon fue tan caótico como los primeros minutos de los sismos, porque se empezaron a construir noticias, a partir de datos reales, que acabaron siendo hechos tan lejanos de lo ocurrido que parecían diferentes acontecimientos: lo que estaba pasando era en ocasiones superado por los acontecimientos surgidos de la fantasía de los redactores.

Ya diferentes medios hicieron recolección de las distintas notas y sus consecuencias, que en ocasiones incitaban a colaborar en zonas de desastre que no requerían ayuda, de peligros presentes en determinados sitios que no habían sido corroborados, como la inexistente caída de puentes, la presencia de personas atrapadas en edificios colapsados (la noticia de Frida Sofía se cuece aparte, porque a partir de una percepción errónea de dos rescatistas, una gran televisora se enfangó hasta las orejas por no corroborar la nota y después los enemigos del régimen lo capitalizaron al máximo), o los rescates frustrados por acciones de buena fe, como el que impidió rescatar al cuerpo de Laura Ramos, porque un abogado interpuso amparo contra la maquinaria que él creía era para llevarse los escombros y en realidad era para rescatar a la señora.

Y en eso de que las máquinas entraban a limpiar sin respetar la vida o los cuerpos de quienes estaban ahí sepultados, desató un estado de histeria, casi de psicosis, sin que fueran más que rumores propagados de boca en boca y claro, por las redes sociales.

Muchas notas más fueron ampliamente compartidas, como la del gran terremoto que partirá al país, el rescate del bebé en los escombros, una gran cantidad de edificios colapsados, las donaciones urgentes de sangre, la muerte del perrito rescatista o el derrumbe del Plaza Condesa (¿mas detalles? Uno TV).

Las redes sociales se aprovecharon (sin voluntad consciente… aún) del disfrute que causan las noticias sin importar su veracidad y sin querer que se corroboren, sino que emocionen. Este es el concepto de postverdad de la era de Trump, que parece ya está tomando presencia en todos los ámbitos de la vida.

Ya no es necesario, con base en ese concepto, corroborar las noticias, solamente esperar que se parezcan a la verdad y si no son exactas, es que las personas que dudan de la nota lo hacen así porque son enemigas.

Pero las personas que estaban muy pendientes a las noticias en redes sociales las creían porque deseaban creerlas, para poder justificar sus temores y necesidades de placer insatisfechos, pues las notas alarmistas les hacían corroborar su concepción interna del terremoto provocando descargas de ansiedad y su angustia personal que se canalizaba hacia el presente, confirmando sus más arraigados temores en ese fenómeno perceptual que se ha llamado sesgo de confirmación, placentero como pocos en ese instante, pero que alimenta grandemente la angustia.

Y están pendientes de las redes sociales aquellas personas que solamente escogen algunas noticias, las que corroboran sus esperanzas e ilusiones, afectando a la comprensión del entorno completo, mecanismo llamado percepción selectiva, que fue el usado por los millones de espectadores del fenómeno televisivo llamado Frida Sofía, calmado después por la perra rescatista del mismo nombre, Frida, miembro de la Marina Armada de México, esa sí con existencia de verdad.

Y quien más, quien menos, el ambiente produjo una gran influencia en la transformación del comportamiento de los individuos, provocando ese sesgo perceptivo llamado efecto de percepción ambiental, que a muchos los hizo explotar en conductas antisociales y empezaron a saquear no solamente las casas y los edificios colapsados, sino todo aquello que estaba a su alcance, evocando a aquella noche del 13 de junio de 1977, en que Nueva York quedó a oscuras por un inexplicable apagón que ocasionó que la gente saqueara, matara, violara y lo que para unos fue su peor pesadilla, para otros fue la realización de un sueño.

Pero el efecto de percepción ambiental también disparó las conductas altruistas, donde las personas daban un plus que ni ellas mismas eran capaces de creer, se emocionaban hasta las lágrimas por un rescate, aun cuando fuera de un cuerpo sin vida o se introducían en los edificios a punto de colapsar aun a riesgo de su propia vida.

Todos aquellos dominados por el efecto de percepción ambiental mandaron víveres, los llevaron y muchos hubieran querido integrarse a las labores de rescate.

Los que no estábamos ahí sin estar sometidos a esos sesgos perceptuales pudimos captar aquello gracias a una serie de canales de televisión que mostraban gran parte de los acontecimientos (siempre condicionados por la visión del camarógrafo) pero que permitieron tener consciencia de la magnitud de la tragedia y del heroísmo de los seres humanos, pero también de los sesgos de percepción que nublan sus resultados.
18 Septiembre 2017 04:00:00
Matar a una mujer parece ser fácil y seguro
Matar a una mujer, violarla y desaparecer su cuerpo parece tan fácil como quitarle el dulce a un niño. Ricardo Alexis, chofer de Cabify, fue llamado para trasladar a un pasajero y ella era una hermosa joven llamada Mara, de 19 años, quien según relata Milenio, se subió al auto confiada en la seguridad de una empresa seria en la selección de sus asociados. Pero el cansancio, el alcohol o la confianza hizo que se durmiera y el hombre estuvo evaluando la posibilidad del ataque sexual, el cual finalmente realizó en un hotel, donde llevó a la chica mientras estaba dormida.

Posiblemente ella se despertó durante el ataque y trató de gritar, por lo que la mató y a continuación en una hondonada cercana a Santa María Xonacatepec tiró el cadáver. Según los reportes, Ricardo Alexis era un joven normal que manejaba el coche de su madre y vivía con su pareja, hasta ese momento en que experimentó una excitación más allá de sus umbrales de manejo posible. No fue una violación-asesinato por impulso, porque estuvo midiendo las consecuencias dando vueltas alrededor del hotel durante muchos minutos. En ese lapso de tiempo experimentó cada vez más fuerte la urgencia hasta que el deseo cedió el paso al acto. Existe amplia investigación que comprueba una relación entre ser un delincuente sexual y tener una enfermedad mental. Irwin Sarason, profesor de psicología de la University of Washington, nos dice que: “Las parafilias, la personalidad antisocial, la psicosis, el trastorno del estado de ánimo y el trastorno relacionado con sustancias con frecuencia se presentan en los perpetradores de agresión sexual. La violencia sexual tiende a empezar temprano en la vida, ser repetitiva y estar asociada con otros tipos de conducta criminal”. Es decir, que tiene que ver con la familia, con el medio en donde creció, con el sistema educativo y los medios de comunicación, entre muchos otros factores. Su conducta también encierra la idea de impunidad, porque no manifestó preocupación de ser localizado como responsable, bien por limitaciones cognoscitivas, bien por un ambiente de violencia sin límites interiorizados vivido en su comunidad.

Pero él no es único. Muchos hombres que miran a las mujeres pasar, sólo piensan de ellas por el placer que pudieran proporcionarles y sueñan con tener una relación sin costo, sin responsabilidad, sin otra cosa que sexo y también aprovecharían una oportunidad en donde ella estuviese a su disposición sin consecuencias de ningún tipo, justificando sus deseos diciendo que si estos se le despiertan, es porque ellas lo provocan. Están de acuerdo con el pastor de la Iglesia Metodista de México, rector de la Universidad Madero, la UMAD, Job César Romero, cuando afirmó (para diariocambio) que el victimario estaría disculpado en sus deseos si los volviera acciones, debido a que sus actos se justificarían por “la descomposición de la sociedad y a las libertades que las chicas tienen… porque tienen libertad pero no tienen disciplina”. Y si el hombre ya tentado se decide a secuestrarlas, violarlas y tal vez matarlas, es porque la familia de la víctima le ha dado esa libertad, esa autonomía para andar sola hasta en altas horas de la noche y, dijo el rector, en muchas ocasiones las desapariciones de mujeres ocurren por problemas familiares: “Este tipo de problemas se dan por personas cercanas a ellas, entonces no podría haber un policía en la casa”, aseguró. Esta persona (y muchas más, al estilo de Marcelino Perelló, que en mucho tiempo no creo que pueda descansar en paz) mantienen la idea de que una mujer agredida, asediada, violada y muerta tuvo ella misma la culpa de su desgracia. Se lo buscó por coqueta y livianita. Y además disfruta la violación, aunque no lo acepte.

¿Y por qué tanto ruido, tanto escándalo por esa muchachita que tomó un taxi al que creía seguro, y que se quedó dormida, por efectos del alcohol o del cansancio? Porque, según la ONU (2015) cada día son asesinadas 7 mujeres en México; según la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (2017) cada minuto hay un delito sexual en México; según la CIDH (2016) en los últimos 4 años desaparecieron 7 mil mujeres en México; según Animal Político (2016) sólo 3 de cada 100 ataques sexuales se castigan en México y más del 94% de actos de violencia sexual no se denuncian (2017). Y me pregunto qué hubiera pasado si el chofer del Cabyfi hubiera sido mujer y Mara hubiera sido hombre ¿ella lo hubiera secuestrado? ¿lo hubiera atacado sexualmente? ¿lo hubiera matado? ¿no? Entonces fue feminicidio. Y si usted no cree que la sociedad debe pararlo urgentemente, es porque no ha entendido el concepto de crimen contra la humanidad.
12 Septiembre 2017 04:00:00
El niño del dedo amputado
Todo indica que hemos avanzado enormemente como país en el aspecto de la protección civil. Ese enorme temblor de la semana que pasó, que en el 85 hubiera todavía causado más destrozos, porque fue de una potencia superior; en esta ocasión solamente ocasionó una tremenda alarma en la Ciudad de México.

Ahí y en muchas partes de nuestro país se notó la curva de aprendizaje positivo en cuanto al manejo de las contingencias ocasionadas por desastres naturales de enorme proporción, como los recientes, terremoto y huracanes, que asolaron las partes más vulnerables, pero no las desarrolladas.

Sin embargo, es una lástima el contraste entre los logros de la implementación de las políticas en el Sistema Nacional de Protección Civil y en las instrumentadas en los centros escolares y esa pequeña tragedia, también de la semana anterior, en donde un niño de 2 años estuvo a punto de perder un dedo en un accidente en un colegio, lo que nos da un lastimoso ejemplo.

Aunque la información ha sido bastante imprecisa, sucedió en la escuela privada Instituto Galileo Galilei, cuando según la directora del plantel, Emily Sánchez, 10 minutos antes de salir de clases el niño, que no debía estar en preescolar, aunque ahí lo inscribió la escuela (pues no tiene maternal), cerró la puerta, machucándose él mismo, según las maestras (el cirujano plástico que lo atendió dijo que debido a las características de la herida, un adulto tuvo que haber sido el responsable), y se supone que le hablaron inmediatamente a sus papás.

Luego que llegaron, les entregaron al niño con el dedo envuelto en un papel higiénico y dicen que la directora les propuso atenderlo por el seguro de responsabilidad civil del colegio, pero bajo la condición de que ellos declararan que el menor no estudia en la institución, lo cual invalida automáticamente el seguro.

Dicen que se le habló a la ambulancia del supuesto seguro del colegio, pero que nunca llegó y los padres decidieron trasladarlo a la Clínica 2 para que lo valorara el cirujano plástico, pero luego comentan que los gastos ascendieron a 9 mil pesos.

Lo cierto de todo esto es que el personal del colegio no estaba preparado para responder a una emergencia. Y no es que sea un pésimo colegio, aunque tampoco es de los primeros en su clase, pues ocupa el lugar 353 de mil 569 en el Estado y se supone que tiene Asociación de Padres de Familia y Consejo de Participación Social.

Además, declaran contar con los elementos de seguridad básicos, lo cual o no es cierto, o no los activaron en este caso, porque los protocolos de actuación de Primer Respondiente en Atención de Urgencias Médicas indica claramente que debe haber personal capacitado que cuente con los conocimientos, habilidades y destrezas para brindar ayuda a las personas que han sufrido un accidente o una enfermedad repentina, y realmente nadie tenía la menor idea de qué hacer en este caso.

Con miembros del Consejo Escolar de Participación Social, que el colegio declaró haber formado y es integrado con maestros y padres de familia, debieron constituir el Comité de Protección Civil y Seguridad Escolar.

Estos comités tienen como responsabilidad diseñar e implementar el plan de seguridad escolar, para prevenir y reaccionar adecuadamente ante situaciones de emergencia como esta, realizando simulacros para aprender las reacciones debidas, teniendo capacitación en primeros auxilios, entrenamiento que puede ser fundamental para salvar vidas y que obviamente este colegio no tiene, aunque lo más probable es que haya una alta cantidad de planteles educativos (públicos o privados) que tampoco lo tengan.

La directora del plantel ya fue requerida por el Departamento Jurídico de la Secretaría de Educación para responder por el accidente, pero debemos preguntarnos cuántos colegios más están en la misma situación de falta de supervisión respecto a la prevención de accidentes y cuántos de ellos no han constituido su Comité de Protección Civil y Seguridad Escolar.

En este caso, el personal del colegio no entendió que el tiempo entre un accidente y el tratamiento médico inicial es de vital importancia, poniendo al niño en peligro de perder la parte del dedo mutilada por su tardanza.

Este accidente muestra, a gritos, la urgencia de promover la construcción de una cultura de prevención en todos los colegios y todas las escuelas de Coahuila. Prevenir es salvar vidas y eso vale cualquier esfuerzo.

Es importante trasladar la experiencia de la protección civil de los grandes acontecimientos sociales a los más limitados espacios de las escuelas, de los colegios, en donde las tragedias también pueden ser evitadas, y debe ser cuidadosamente supervisado por las secretarías estatales.
05 Septiembre 2017 04:00:00
La vida política de los obispos
Es roca pura la fe de los obispos en su posesión de la verdad única e indiscutible. Ellos saben porque Dios habla por ellos y si Dios con ellos ¿quién en contra? En Piedras Negras, en donde 19 infalibles, 18 obispos y el nuncio apostólico Franco Coppola, se dio el encuentro de obispos de ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos.

Porque urge el análisis de la emigración, pues ellos están seguros que la ley SB4, ahora retenida de forma temporal, se impondrá tarde o temprano, además de que tampoco tienen duda de que el presidente Donald Trump logrará la construcción del muro fronterizo, sabido es que la Iglesia católica tiene una eficientísima red de espionaje a todo nivel en el mundo, incluida la Casa Blanca.

Aprovechando que el 2 de septiembre se celebra el Día del Migrante, a su encuentro lo llamaron Migrante, Peregrino de Esperanza y acudieron los obispos de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora, Chihuahua y Baja California por el lado mexicano y de Texas, Arizona, Nuevo México y California por los Estados Unidos, es decir, la plana mayor de esa potencia llamada Iglesia.

Y si bien declaran que los temas más importantes serán los migratorios, los avances y retrocesos que se tienen, así como las estrategias y programas en lo relacionado a la promoción que se le da a la defensa de los migrantes, los temas de fondo estarán más enfocados hacia la sucesión de Norberto Rivera, porque el Arzobispado de México lleva, en automático, el pase a ser creado cardenal por el Papa.

Y no dudo que también se hable de prevención de demandas contra sus curas pedófilos, porque en territorio mexicano se está dando ya la posibilidad jurídica de las demandas que restauran el daño con lo económico.

En Estados Unidos la Iglesia católica ha desembolsado cerca de 4 mil millones de dólares por demandas de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes desde los primeros casos de esta crisis, en los años 50. Y si esa actitud de justicia restaurativa se hace común en México, las bolsas eclesiales van a sufrir un descalabro.

Pero el tema de los migrantes ofrece muchas posibilidades políticas hacia diversas tramas, que tienen que ver con la familia, concepto que se fortifica más en otras organizaciones que en la diocesana. Y prueba de la importancia política del encuentro fue la ausencia del Cardenal Rivera y la presencia del representante del Vaticano Franco Coppola, hombre que maneja la agenda social del Papa, que ha logrado aplacar las radicales manifestaciones de la derecha extrema contra los homosexuales y teniendo como ejes de su discurso la denuncia social contra la desigualdad, la pobreza, la corrupción y la violencia en el país.

Es decir, que está más cerca de Vera que de Rivera. Y como el Vaticano está acostumbrado a hablar por toda la humanidad e imponer su voluntad a todos, aunque no estén dispuestos a compartirla, también se debió manejar en esa reunión los elementos fundamentales de la refundación del país, en donde la Iglesia tendrá una nueva oportunidad de tener la presencia que fueron perdiendo desde la Reforma.

El discurso de apoyo a los migrantes empoderará a quien lo asuma porque, como dijo Coppola, los cristianos deben acordarse de que Jesús fue migrante y deberán ver en ellos a Jesús mismo para tratar de ayudarles, dando una base irrebatible a su acción caritativa, una vez que vayan a inundar a nuestro país por su expulsión de Estados Unidos, encabezando ellos esas masas.

Y como excelente diplomático que es, indicó: “No se pueden resolver los problemas cerrando los ojos o negándolos, ni cerrando la puerta. El trabajo de la política es resolver los problemas y el de la iglesia es ayudar y estar cercana a los migrantes”. Pero el hecho de cerrar los ojos es sensible porque la Iglesia los ha cerrado ante los casos de abuso sexual y cuando al nuncio se le cuestionó esto, su respuesta fue cerrar los ojos.

“Nos podemos equivocar, somos hombres, pero lo importante es reconocer nuestras faltas y seguir adelante; más que buscar culpables, son soluciones, para que esto no vuelva a suceder”, dijo. Y aun cuando tiene razón, no era el punto central, ya que para no buscar a los culpables, los encubren, los protegen, los esconden.

El conflicto no es con Vera, que estoy cierto es un hombre de buenas intenciones, sino con Norberto Rivera, que debe muchas y por lo visto no va a pagar ninguna, porque parece ser que Dios, con su infinito poder y sabiduría, convierte para él en ineficaz cualquier acción de la justicia humana.
28 Agosto 2017 04:00:00
Las ganas de suicidarse
Cuatro suicidios en menos de 24 horas es todo un récord para nuestra ciudad. Con pocas horas de diferencia se presentó esa serie, sin tener conexión entre sí.

No se trata de una epidemia o de acciones por contagio al estilo del Efecto Werther, ese fenómeno en el cual por el suicidio de un joven popular y atrayente, se inicia una serie de muertes autoinfligidas entre sus admiradores, porque el imaginario social suele construir la falaz idea del contagio de las emociones y la comunidad entra rápidamente en pánico.

Se trata más bien de un agravamiento de ciertas condiciones sociales, como la desintegración familiar, las presiones económicas y las altas expectativas que cada clase social exige a sus integrantes, generando estresores que pueden hacer daño en la búsqueda de la autorrealización, inhibida porque no se logran satisfacer las necesidades más básicas que, a decir de Maslow, si no se satisfacen, surgen las metapatologías, volcadas en conductas de cinismo, frustraciones, depresión e invalidez emocional.

Como dicen todos los personajes que, sabiendo o no, declaran en la prensa sobre el tema, el suicidio es un fenómeno multicausal. Y aunque es verdad, hay diferentes paradigmas explicativos para entenderlo.

El menos conocido es el de la sociología clásica del francés Émile Durkheim, que nos mostraría por qué los cuatro suicidios no están provocados por las mismas causas, sino que son diferentes desde su clasificación, que, por cierto, fue pionera en el estudio de este fenómeno social.

Podríamos catalogar el suicidio del joven de 25 años que se colgó de la regadera del baño como un caso de muerte egoísta, por sus vínculos sociales demasiado débiles para comprometer al joven con su propia vida.

Otro suicidio, el de Alberto Cruz Jiménez, de 78 años, quien fue encontrado suspendido en la escalera con una cuerda enredada en su cuello, lo podríamos considerar un suicidio altruista, porque el hombre padecía de enfisema pulmonar y ya no podía valerse por sí mismo, liberando con su muerte a los familiares de una carga que él consideraba cada vez más pesada.

En cambio, José Eduardo Chávez, de 20 años, quien tenía cuatro días de haberse casado, no resistió los problemas con su esposa y se quitó la vida ahorcándose con una sabana que ató a su cuello en el patio de su casa. Este es un caso de suicidio anómico, porque sus lazos de convivencia se hallaban en situación de desintegración, de anomia, y él no lo soportó.

Y finalmente tenemos la muestra de un suicidio fatalista en la joven Reina de Jesús Sánchez, de 23 años, quien se ahorcó en su recámara con una cuerda que ató a una ventana, decisión producida quizá por reglas demasiado férreas, de modo que quiso abandonar la situación en la que se hallaba.

Pero nadie llega al suicidio sin la presencia de factores internos, personales, que los cuatro tuvieron que experimentar: condiciones de soledad interna profunda, incomunicación afectiva, pérdida de expectativas y de su proyecto vital, una autoestima baja o severamente lesionada, falta de disfrute de las cosas de la vida, tendencia a la autoagresión y, por supuesto, un estado de depresión con algún tiempo de presencia.

Sin estas condiciones reunidas, el paso al suicidio no se realiza, así que aquellos que sostienen que es un acto de cobardía no tienen ni la más mínima idea de lo que se trata.

Estamos viviendo en una sociedad que simula establecer programas de prevención al suicidio, pero que no los realiza por falta de seriedad política, por ineficiencia en las instituciones que lo operan y porque no se ha difundido suficientemente la información hacia la familia, para que las personas que quieren y rodean al suicida elaboren la carta de diagnóstico previa y que conozcan las instituciones adecuadas en dónde pedir ayuda a los profesionales que le podrán salvar la vida.

Falta investigación sobre sus causas concretas en la entidad, pero las aproximaciones serias al fenómeno no han sido tomadas en cuenta con la misma seriedad que han sido hechas.

Si las declaraciones de los funcionarios tuvieran el efecto que ellos suponen, ya no tuviéramos un solo suicidio en la entidad, pero se requiere de establecer políticas públicas preventivas reales, exigencia social que parece no importar, porque estos muertos tal vez sólo sean daños colaterales sin mucha significación estadística.
21 Agosto 2017 04:00:00
¡Qué miedo, el eclipse!
Los eclipses siempre han sido fenómenos cubiertos de magia: los niños se eclipsan cuando antes de nacer se exponen a los rayos del sol oscurecido y cuando nacen, labios o paladares hendidos, además de que se les forman conductas extrañas para toda la vida, cualidades especiales al estilo de la percepción extrasensorial o la visión de futuro.

Para bajar la angustia de las madres y proteger a sus bebés nonatos, la tradición recomienda que se pongan seguros, llaves, objetos de color rojo o moños para evitar esos daños imaginarios, en tanto que para bajar la angustia de los funcionarios de la educación en Coahuila (aunque otros estados se unieron a la iniciativa) la actitud mágica consistió en no sacar a los niños a recreo porque todos son tan curiosos que seguramente se le van a quedar viendo fijamente al sol y como resultado vamos a tener una generación de ciegos, o por lo menos de débiles visuales, cosa que en el eclipse del jueves 11 de julio de 1991 no sucedió, a pesar de que la situación pudo estar más fuera de control, porque los niños ya estaban de vacaciones.

Las consecuencias de aquel eclipse (que además abarcó todo México), según el Sistema Nacional de Salud, fue de 96 personas examinadas por posibles daños ópticos, 21 de los cuales tuvieron diagnóstico de retinitis solar, 13 en estadio I y 8 en estadio II.

Pero fíjese usted que la mayoría de la gente afectada tenía entre 15 y 44 años y se habían expuesto al eclipse de 7 a 10 minutos sin haber usado ningún tipo de protección. Lo curioso fue que en todos los casos se recuperó de forma total la visión en un lapso no mayor a cuatro meses. Esto no quiere decir que las advertencias de riesgo no hayan sido prudentes.

¿Pero cuál fue la diferencia entre aquel eclipse y este? La previsión. El Gobierno federal formó con suficiente anticipación la Comisión Intersecretarial para el Eclipse 1991, con el objetivo de mantener informada a la población sobre las mejores maneras de observar el fenómeno bajo condiciones de seguridad, repartiendo filtros hechos con una especie de papel metálico que resultaron eficaces para observar un fenómeno, que no volveremos a ver hasta el 8 de abril de 2024, cuando muchos de los estudiantes que están ahora en educación básica ya estarán incluso fuera del sistema educativo.

Esto es importante porque la falta de previsión pedagógica de la Secretaría de Educación, tanto del Estado como la federal, privó a las generaciones que estudian actualmente los niveles básicos comprender de primera mano un fenómeno físico extraordinario y no hicieron sugerencias al personal docente de proyectos de investigación que pudieron resultar fascinantes para todos los estudiantes.

No solamente se van a perder de las explicaciones científicas mediante la observación (obviamente no directa) y la exploración de infinidad de recursos para hacerla sino que van a estar encerrados en el salón de clase con una intensa curiosidad de presenciar el fenómeno que les producirá, en muchos casos, frustraciones que pudieran coartar su curiosidad científica en lugar de canalizarla.

Y no hubo previsión pedagógica para emitir recomendaciones a los profesores en torno a la creación de elementos de protección para observarlo con seguridad, tal vez porque la misma Secretaría de Educación no confía en la habilidad o responsabilidad de sus docentes para diseñarlos y utilizarlos.

Y por supuesto que también falló esa instancia que debe estar encargada también de la promoción de la ciencia y la tecnología en Coahuila, el Coecyt, que pudiera saber mucho de promoción de la ciencia en la industria, pero que evidentemente no sabe de la didáctica de la ciencia (creyendo que los modelos pedagógicos experimentalistas, muy fuera ya de la reforma educativa, son más adecuados que la visión de la comprensión de la Naturaleza de la Ciencia, que desde el 2001 viene a constituir la perspectiva desde la cual arranca la reforma. Revisen, si lo dudan, los libros de texto de primaria o secundaria). Y simplemente no hizo nada, desaprovechando el fenómeno que atrae fuerte la atención, por sus componentes culturales y su magnitud estelar. Lo que hizo el Coecyt es poner en sus cuentas de redes sociales artículos de otras instancias y, señores, así no se forma cultura científica.

Así que para este eclipse otra vez nos ganó la magia, el miedo y la angustia de la crítica que pudiera dar una protesta social más si llegara a pasar la temida desgracia (todos los niños se quedaron ciegos ¡imagíneselo!) y así, perdimos una oportunidad de oro de incentivar el pensamiento científico en toda esta generación de mexicanos.
14 Agosto 2017 04:00:00
El maestro fue asesinado por el ‘efecto Lucifer’
No crea que me refiero al enemigo malo, Satanás o Lucifer. No fue él quien asesinó a Rafael Pérez Hernández, profesor de música interino en la escuela Anexa a la Normal, hijo de uno de los creadores del grupo Takinkai, Rafael Pérez Martínez, virtuoso de la música latinoamericana. No fue Satanás, sino la Policía Municipal sufriendo las consecuencias del “efecto Lucifer”.

El joven maestro estaba en los campos deportivos de la Sección 38 sufriendo una conducta atípica, según los testigos del momento: corría, se desnudó, se tiraba al pasto, tal vez hablaba solo.

Algunas personas se acercaron a él y lo tranquilizaron, pero otras lo reportaron al 911 y llegaron algunas patrullas, entre ellas la de los presuntos asesinos, quienes se le acercaron y el maestro (también al decir de testigos), solamente manoteaba para evitar que se le acercaran, lo que ellos interpretaron como conducta agresiva y desde ese momento empezaron a golpearlo, hasta que, ya arriba de la batea de la patrulla y fuera de la vista de testigos, decidieron quizá tranquilizarlo haciendo que se desmayara por falta de oxígeno. Y lo estrangularon. Así nada más.

Ello, se demostrará en el juicio que les corresponda, serán los culpables evidentes, pero habrá otros culpables: los aparentes, como el jefe de la policía, Roberto Castro, al cual se le debería enjuiciar además por encubrimiento, pues en sus primeras declaraciones falseó los hechos.

La nota periodística lo dice: “El director comentó que los oficiales declararon ante la autoridad competente que derivado de la agresividad que presentaba el sujeto, este comenzó a causarse diversas lesiones una vez abordando la unidad”, para lo cual no contaba con información fehaciente, siendo obvio el encubrimiento.

Otros culpables, visibles pero intocables, serán el Presidente Municipal, Isidro López, por su indolencia, su negativa a negociar el Mando Único y su rechazo a involucrarse acerca en el tema seguridad; en el extremo opuesto el Gobernador con su consigna “De la seguridad me encargo yo”, lo que a la vez lo hace corresponsable del actual estado de inseguridad.

Y los responsables invisibles, como los que debieron arrojar resultados objetivos en las evaluaciones de control de confianza, que o no hicieron bien su trabajo o no cuentan con instrumentos que verdaderamente arrojen resultados reales, asumiéndose una farsa de justificación política, a la larga inservible y peligrosa.

Dentro de estos corresponsables invisibles están los instructores que ofrecen el entrenamiento, la capacitación y la acreditación en la Academia de Policía municipal, la cadena de mando que debe estar siempre en supervisión de acciones, los encargados de construir los Protocolos de Actuación de la fuerza pública y la necesidad de que los elementos de todas las fuerzas de seguridad comprendan los distintos comportamientos atípicos, como en la drogadicción y los trastornos mentales, porque es muy probable que el maestro haya estado sufriendo una crisis del espectro de la esquizofrenia, inducida o no por alguna substancia.

Pero no es en la víctima donde debemos localizar la culpa, porque él no había agredido a ninguna persona hasta que llegaron los policías, quienes evidentemente usaron de fuerza excesiva, pues son la autoridad, en la manifestación más clara del “Efecto Lucifer”.

Y en eso radica ahora uno de los principales problemas de las fuerzas policiacas, ya que no se les está educando en el uso racional del poder y lo que pasa en la persona cuando tienen poder es que la realidad se transforma para ellas, experimentan cambios profundos en su personalidad y en el trato con los demás.

Dependiendo de la cantidad de poder que se ejerza, se experimentan sensaciones de superioridad que pueden rayar en la megalomanía, o excitaciones perversas como la idea de posesión de los individuos que permitirá usarlos como simples objetos para la satisfacción personal, o bien ideas de omnipotencia que pueden hacer que se pierda la conciencia de la realidad, como les pasó a estos policías.

La sensación de poder absoluto que se ejerce dentro de una corporación que permite su uso violento e irrestricto es el placer en su más pura expresión. Y el experimento del psicólogo Philip Zimbardo, que hizo en 1973 en la universidad de Stanford, sobre los efectos de la prisión en la conducta de presos y guardianes, llamado por sus consecuencias desastrosas “El Efecto Lucifer” por su efecto tóxico, nos advierte que si se nos va de las manos la fuerza que nos debe proteger va a pasarnos, a todos, una enorme factura de violencia y de dolor. Y nos vamos a arrepentir de no ponerles un alto a tiempo.
07 Agosto 2017 04:00:00
#LadyChacal y el erotismo en el salón de clase
Las aventuras de #LadyChacal, Yolanda Palacios González, generaron impactantes notas que son, por lo menos, molestas. Sucede que el periódico Metro toma la noticia de un canal de YouTube, MafianTv, a donde el pretendido alumno seducido que grabó el video lo envió y se convierte en viral. La historia cuenta que una maestra de secundaria, de Monterrey tenía relaciones sexuales con sus alumnos a cambio de ponerles buenas notas y que fue tanta la presión de los medios, impresos y virtuales, que la Secretaría de Educación de Nuevo León emitió un comunicado diciendo que está tomando las medidas pertinentes, en tanto que la Procuraduría de Justicia estatal ya tomó conocimiento del caso. El video del alumno seducido que se difundió por Facebook y Twitter era tan explícito, que muchas personas les pidieron a los administradores que lo censurara.

Por YouTube se le cuadriculó la cara, pero los sonidos de placer se conservaron. Los principales periódicos y sus páginas electrónicas de América Latina consignaron la noticia y para muestra un botón: el periódico digital El Golfo tiene, en este momento, 64 mil visitas y 15 mil páginas, entre periódicos electrónicos y blogs lo consignan. En la página de la maestra se registraron más de 100 mil visitas.

¿Por qué despierta tanto interés un tema de esta naturaleza? Por el erotismo que existe en el salón de clase. En cualquier nivel, pero más en el de secundaria, en donde alumnas y alumnos están despertando a la genitalidad con una fuerza hormonal que no se repetirá así en ningún otro momento de su vida. La sexualidad, que es una de las dos energías vitales del ser humano (la otra es la agresividad) está presente desde el nacimiento hasta la muerte, pasando diferentes etapas de desarrollo. La escuela, esa institución que sirve, entre otras cosas, para enseñarnos a identificar, dominar y disfrutar las pulsiones básicas (bueno, que debería hacerlo, y según Nuño ahora sí lo va a hacer), recibe a las personas desde sus primeras etapas de formación de la sexualidad (en algunos casos, desde formación inicial en guarderías) hasta su etapa de madurez, ya en los posgrados.

Quiere decir que el salón de clase está fuertemente cubierto de esa energía sexual que por llamarla con precisión la denominamos libido y su idea representacional es como una especie de almacén de múltiples tipos de excitación, deseos y expectativas de placer. Por ello, la evocación del salón de clase generalmente está cubierta de libido y al conocer algún evento sexual como el protagonizado supuestamente por la maestra Yolanda remueve en todas las memorias sus propias emociones. El suceso es, solamente, la excusa para desatar los deseos reprimidos que, según se pueden leer en los diferentes comentarios son intensos y en muchas ocasiones sádicos, reproduciendo el dinamismo de la época en que fueron generados adentro del salón de clase.

La figura del maestro, puesto de autoridad, puede ser fácilmente cubierta de emociones de una etapa de desarrollo psicosexual temprana, porque la figura de autoridad la forma en nuestra sociedad el padre, al cual se le ama y se le odia, despertando fantasías eróticas que después se transfieren a la figura docente. Es la fuerza de la cual el maestro, si no tiene su sexualidad en equilibrio y su ética desarrollada, puede aprovecharse de las pulsiones eróticas emergentes, usando la asimetría de la relación maestro-alumno.

Aun cuando se ha avanzado mucho en el modelo de educación para la salud sexual y reproductiva, no es suficiente para generar conciencia en el tema, también en los maestros que, querámoslo o no, están modelando con su ejemplo las conductas futuras de sus alumnos

El periódico Metro falló en comprobar la información difundida y su nota es imprecisa y amarillista como lo muestra la agencia SDP. La maestra trabaja en la secundaria 1, encargada del área de computación en 1° y 3° y en clase de ecología. Amable y con buen trato a los alumnos, es reconocida por sus compañeros. El joven es un exalumno que subió el video para extorsionar a la maestra y Fabián Pazos, de MafianTv ha tenido que defenderse diciendo que SDP miente, que seguramente ya llegaron a un arreglo, intentando proteger su credibilidad. Incluso es falso que existan investigaciones de la Secretaría de Educación o de la Procuraduría. La maestra pide perdón en su página de Facebook, pero la mantiene abierta y con miles de seguidores.

Todo un drama que posiciona como estrella fugaz a una docente que verá afectada su reputación, de por vida, por un tribunal social que se guía por las leyes del deseo y la frustración. Así son estos tiempos.
02 Agosto 2017 04:00:00
El asesinato del padre
Un joven golpeó a su padre hasta que le ocasionó la muerte. Estaban discutiendo en su casa de la colonia Villas de la Angostura, en Saltillo, bajo efectos del alcohol y ya cerca de la una de la mañana del miércoles Hamilton, de 25 años, inició el conflicto con Jesús, su padre de 60 años. En el calor del conflicto golpeó a su padre sin piedad con una pesa, hasta que el hombre cayó y, en el piso, el joven, ya sin control, acabó con él. La Policía tardaba en acudir y los vecinos, desesperados, buscaron una patrulla municipal y sus efectivos arrestaron al parricida. Después se supo que no era la primera vez que se agredían.

Un acto de este tipo se conoce como parricidio, que según la enciclopedia jurídica se refiere al “homicidio del padre o la madre, legítimos, naturales o adoptivos; o de todo otro ascendiente legítimo”, se ha presentado a lo largo de toda la historia de la humanidad recibiendo diferentes explicaciones, según la narrativa de la cultura que la explique: desde sus tradiciones hasta el paradigma científico que lo exponga. Pero el efecto en cualquiera de las comunidades que lo presencien es de intensa angustia, porque remueve contenidos profundos en las personas.

El asesinato del padre es el acto más ritual que puede dar cabida en la sociedad humana, porque es el enfrentamiento radical contra la autoridad, su desafío y el triunfo de lo nuevo sobre lo viejo. Es el principio de la sucesión del poder de la tribu, donde el macho jefe, ahora conocido como alfa, reinaba sobre sus hijos y tenía el monopolio de las mujeres. Los machos jóvenes, encabezados por otro alfa, se rebelan y matan al macho viejo y, en un acto de canibalismo ritual, se lo comen, para poder incorporar en ellos sus cualidades superiores. Luego, para expiar el crimen y tomar el poder legítimamente hacen del padre un tótem, una imagen que elevan a la calidad de dios, construyendo el símbolo de Dios Padre, el todopoderoso y dando a comer su cuerpo ritual en forma de pan, de hostia, para que al ingerirlo se asimile su fuerza protectora.

Pero si esta explicación es simbólica y controvertida, el acto real no lo es. Es cierto que para matar al padre se necesitan elementos psíquicos específicos, que pueden diagnosticarse desde un trastorno psicótico debido alguna afección médica, un trastorno del despertar del sueño con sonambulismo, con terrores nocturnos, inducido por sustancias o medicamentos, un episodio maniaco, el trastorno de la personalidad limítrofe, el trastorno de la personalidad antisocial e incluso otros trastornos de ansiedad primarios, como el de estrés agudo, el de estrés postraumático o el síndrome de Burnout.

Como podemos ver, no todos los parricidas tienen el mismo conflicto personal ni sus motivaciones son iguales. Hamilton, el joven que mató a su padre con la pesa, parece presentar rasgos de personalidad antisocial, pero el niño de 15 años que mató en Chihuahua en el 2011 a sus padres para que ya no sufrieran los baleó motivado por el estrés agudo de verlos sufriendo una enfermedad terminal sin que nadie les ayudara. O Carlos Alberto de 23 años, en Tlalpan, hijo único de un matrimonio bien avenido, de clase social acomodada, padeciendo de un trastorno del espectro de la esquizofrenia, en octubre de 2011 tiene un estallido psicótico, manifestado en principio por un excesivo interés por el culto a la Santa Muerte, pero que derivó en una furia incontrolada contra sus progenitores, matándolos a puñaladas con seis cuchillos diferentes y destruyendo todos los objetos de su departamento. También es de mencionar la adolescente de 16 años que en diciembre de 2014 mata a su padre, quien abusaba sexualmente de ella amarrándola a la cama. Un día explota y decide parar los abusos, matándolo. Estaba tan confusa, que durante dos días durmió junto al cadáver, hasta que se recuperó y dio aviso a las autoridades.

Al margen de la realidad simbólica o concreta de la existencia del conflicto ritual contra el padre, lo cierto es que en una sociedad de corte patriarcal, encarna la autoridad y cuando esta es represiva, los subordinados tienden a rebelarse. Lo normal en esta rebelión es que los hijos se alejen, creando sus propias estructuras de autoridad, pero cuando hay un trastorno profundo en la estructura familiar, la vía de la violencia es la más frecuente para dirimir la controversia, porque esa parece ser la actitud que prefiere la sociedad.
24 Julio 2017 04:00:00
La hipocresía católica en la idea de la familia
Hay mucho olor de hipocresía en las concepciones teóricas sociológicas que vienen de la Iglesia católica, y el concepto de familia es uno de esos. Cuando la pareja homosexual quiso adoptar legalmente a sus hijos para darles respaldo pleno, la Iglesia se escandalizó porque la familia debe seguir el modelo de la Biblia, la familia determinada por Dios, la estructura “natural” de padre, madre e hijos (un Adán, una Eva, Caín y Abel). Pero a ningun teólogo le causa extrañeza, hace crítica ni se alarma cuando uno de los suyos, como el sacerdote católico Pedro Gutiérrez Farías adopta junto a una monja, Hortensia Jiménez Cruz, la friolera de mas de 100 niños que fueron registrados como sus hijos en Salamanca, Guanajuato.

Viviendo en un refugio llamado La Ciudad de los Niños, aceptado por su comunidad e incluso reconocido con la presea Tomasa Esteves como Salmantino Distinguido, en la categoría Filantropía y Servicio Social. Es decir, los 10 mil salamantinos que salieron a las calles en septiembre del 2016 a marchar por la defensa de la familia natural convocados por el Frente Nacional por la Familia, que aseguraron que la familia debe ser constituida por el matrimonio entre un hombre y una mujer, que están hablando a favor de los niños, la familia y la protección que debe guardar el Estado para con esa estructura, no se asombraron que hubiera entre los suyos una familia formada por un hombre que no puede casarse, por una mujer que suponemos célibe y que sus hijos no solamente sean mas que los de cualquier patriarca de la Biblia, sino que “contradice los principios naturales escritos por el hombre”, según sus palabras para calificar a la familia homosexual, en mucho mayor proporción.

Y lo peor es que, tanto ellos como sus cómplices del Registro Civil, por lo menos en el 2006, cuando fueron registrados 135 niños como hijos de la pareja religiosa (sin ser la primera ocasión), no respetaron diferentes leyes, iniciando por la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que es muy clara en cuanto al Acogimiento Residencial, señalado como aquel brindado por centros de asistencia social como una medida especial de protección de carácter subsidiario, que será de último recurso y por el menor tiempo posible, priorizando las opciones de cuidado en un entorno familiar. Y ellos hicieron de ese centro de acogida una familia permanente obvio que sin poder ofrecer, aparte de otras cosas, el establecimiento adecuado del vínculo materno-paterno que todo niño necesita.

Esto, que ya de por sí es totalmente antinatural en cualquier término que se vea, se supo porque la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) atrajo el caso de los varios albergues con ese nombre que existen en los estados de Guanajuato y Michoacán y tiene la intención de investigar presuntas violaciones a los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes que han sido probablemente víctimas de abusos físicos y sexuales en esas “familias”.

Claro que las autoridades guanajuatenses, cómplices en su momento de las tropelías, los abusos y las violaciones que se hicieron en el albergue La Gran Familia de Rosa María Verduzco, “Mamá Rosa”, en Zamora, Michoacán, no van a mover un dedo para recibir la denuncia, no así la Procuraduría General de la República, porque la Red por los Derechos de la Infancia (Redim) le solicitó formalmente que atraiga la investigación y también que el Gobierno federal asuma la responsabilidad del albergue y de los niños, niñas y adolescentes que en él se encuentran, ante las denuncias hechas por menores de la institución, quienes acusaron haber sido víctimas de abusos sexuales, maltrato, encierros y mala alimentación, manifestando la incompetencia de las instancias del estado de Guanajuato en su supervisión y vigilancia.

Qué encontrarán en esta investigación, es dificil saberlo. Lo que se convierte en indispensable es que la jerarquía católica no ayude al encubrimiento del sacerdote, si acaso se le encuentran irregularidades o delitos que atenten contra la dignidad de la infancia. Y es que una gran mayoría de los jerarcas católicos mantienen el doble discurso de honestidad de las acciones y la corrupción en el encubrimiento. No basta el apoyo de las múltiples organizaciones que les rinden tributo, ni la promesa del papa Francisco de corregir las situaciones de abuso. Es necesario que la jerarquía católica no intervenga en las investigaciones judiciales, aunque no les tenga confianza.
17 Julio 2017 03:00:00
Qué fácil es acusar sin pruebas
Abraham González Ortiz, ingeniero, tiene una pequeña industria, un taller de acero, donde fabrica trabajos a medida y pequeños desarrollos tecnológicos. Pues bien, hará algún tiempo se propuso fabricar un horno para incinerar, una vez que mueren, esos animales pequeños, queridos compañeros de la familia, gatos y perros que fueron acompañantes de la vida familiar y que al morir dejan un hueco afectivo que se puede disminuir cuando sus cenizas se ponen en una urna y se vuelven recuerdo decorativo de su presencia. Tal vez esa costumbre no vaya a ser sólo una moda, sino una tradición positiva para mitigar el duelo.

Al ingeniero Abraham se le ocurrió porque uno de sus hermanos, Saúl, quizá el veterinario más conocido y respetado de Saltillo, tiene una clínica veterinaria (ambos provienen de una familia que asumió desde siempre la cultura del esfuerzo), y una idea lógica natural es fabricar lo que después será parte del servicio integral que tal clínica ofrece a sus usuarios: la cremación de sus pequeñas mascotas. Hasta aquí no había ningún problema.

El problema inicia cuando, ya fabricado el horno, inician las pruebas para su calibración, pues se debe medir temperatura, tiempo y consumo de gas para saber si el horno crematorio cumple con las especificaciones necesarias para luego registrarlo bajo las normas oficiales. El ingeniero hizo una prueba el sábado 8 y se tuvo que suspender porque las hornillas no tenían suficiente capacidad. El lunes 10 se hizo otra prueba con el horno calibrado, con perritos que habían muerto en el centro Mi Mascota, de Ramos Arizpe, pero ese día los vecinos, molestos tal vez por el natural olor que se desprendía, acusan al ingeniero y a su hermano de infundios y actos absurdos que ellos consideraron les darían más impacto a sus acusaciones. Pero que, por supuesto, no podrían ni remotamente probar. No es que se armaran de valor para denunciar, sino que llenaron sus mentes de fantasías y con ellas acusaron, construyendo sus propias leyendas.

Acusaron a los hermanos de que por su culpa tenían varios días soportando el olor a carne y pelo quemados, que el horno se convirtió en el campo de tortura para incinerar vivos a los perros, que escuchaban los aullidos lastimeros de los animales durante días, que era común ver al ingeniero capturar y torturar hasta la muerte a cuanto perro se encontraba a su paso, que era muy común por las noches verlo bajar de su vehículo bultos donde trasladaba a sus víctimas e incluso que habían escuchado los gruñidos y ladridos de sufrimiento al ser echados al fuego. Y para rematar afirmaron haber tenido varios acercamientos con él para pedirle que dejara de hacer estas actividades, “pues el olor tan penetrante que esto generaba es sumamente dañino, sobre todo para los menores de edad y personas adultas, pero Abraham González hizo caso omiso y prosiguió con la matanza”. Y el problema es que todo esto lo inventaron y no podrían probarlo ni aunque compraran los testimonios. Como resultado llega Fuerza Coahuila con elementos de Protección Civil y de Ecología Municipal y sin pruebas ni flagrancia, olvidando que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, se llevaron arrestado al ingeniero Abraham González y lo tuvieron recluido durante
48 horas.

Las redes sociales se abalanzaron como pirañas en contra de él y alcanzaron a morder a Saúl como tal vez ningún perro lo mordió en sus 34 años de práctica profesional. Las páginas de Facebook Código Rojo Saltillo y Noticias Al Minuto Saltillo iniciaron el festín de insultos (aun cuando hay comentarios en verdad divertidos y otros en defensa de la cremación), pero quien vio la oportunidad de llevar agua a su molino fue el polémico Raúl Julia Levy, quien incluso ofreció dinero a quien consiguiera pruebas en contra del veterinario o de su hermano, no teniendo que gastar ni un quinto, porque no había tales pruebas.

Se entiende y se aprecia que la actitud actual, tanto del Gobierno estatal como de una parte significativa de la sociedad esté en una franca defensa de los animales, pero no es admisible que denuncias sin fundamento lleguen a lastimar la reputación de un hombre que durante su vida profesional ha salvado de la muerte a miles de animales, que ha mostrado la mejor de las actitudes para mitigar el dolor no sólo de los animales, sino de sus dueños y ahora queda en entredicho por la ligereza de opiniones de un grupo que ni siquiera conoce ni su trayectoria ni su bondad ante una causa, la defensa de los animales, que el abrazó hace ya mucho tiempo.
10 Julio 2017 04:00:00
El Frente Nacional por la Familia y su autobús del odio
El Consejo Mexicano de la Familia, que es un movimiento de ultraderecha, trajo a México su novedoso autobús publicitario llamado aquí el Autobús de la Libertad, cuya finalidad es común para las asociaciones ligadas a los ultraderechistas de todo el mundo, que promueven el derecho de los padres a educar a los hijos en cuatro fundamentales ideas: que el matrimonio es una institución con fines de procreación, que existe una “maligna” ideología de género, que las parejas del mismo sexo no deben adoptar y que se debe proteger la vida desde la concepción de manera absoluta.

Lo que no promueven es la educación para la paz y como prueba de ello el presidente del Consejo Mexicano de la Familia, Juan Dabdoub, empresario neoleonés de filiación panista, en un acto de violencia autoritaria tapó la boca de una mujer que intentaba cuestionarlo, mientras él ofrecía una entrevista a medios en Tepatitlán, Jalisco, cuando el promocional autobús llegó a esa ciudad. A pesar de que el video es muy claro en cuanto al acto de violencia, el irritable catedrático no solamente evitó disculparse, sino mintió diciendo que pasó porque “desafortunadamente tengo la mano muy larga, y le alcancé a decir espérate, y ahí hubo contacto, pero no era la intención definitivamente callarla”, desmintiendo el video a este hombre de goma, émulo del Reed Richards de Los 4 Fantásticos.

El Autobús de la Libertad es un anuncio rodante que promociona los eslogan de: “Es perverso decir a los niños que desde los 10 años pueden tener sexo con adultos y abortar… ¡Sin conocimiento de sus padres!”, y “En educación, ¡biología, no Ideología de Género!”. Y el esencial, que dice: “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo”. ¿Y qué hacer con la noticia que vimos hace días? A un bebé canadiense se le ha expedido un documento de salud que no especifica si es niño o niña; le llenaron el espacio con una U (que puede ser “unspecified” o “unknown”).

Es una hermafrodita producto de anomalías genéticas y hormonales, que combina características morfológicas de ambos sexos. La lucha legal la dio su progenitor, Kori Doty, quien dijo de sí mismo (¿o misma?): “Cuando nací, los doctores observaron mis genitales e hicieron suposiciones acerca de quién sería yo. Esas suposiciones me siguieron y marcaron mi identificación durante toda mi vida. Esas suposiciones terminaron siendo incorrectas y tuve que hacer muchos ajustes desde entonces”. La incertidumbre de ser mujer u hombre propicia depresión, baja autoestima e ideas suicidas, pues la sociedad no sólo les guarda distancia, sino ignorancia o hasta repulsión. ¿Y entonces cómo respondería el eslogan del Autobús de la Libertad a Kori Doty? Como Doty no tenía una definición clara de sus genitales, nunca tuvo certificado de nacimiento, pues solamente designan masculino o femenino, lo cual no le permitió gozar de todos sus derechos civiles, en una flagrante violación de su libertad y su seguridad personal como ser humano.

Pero ese Autobús de la Libertad no viene gratis a América Latina: viene prácticamente expulsado de España, donde el colectivo ultracatólico HazteOir pretendía exhibir su mensaje transfóbico. Creado en 2001 por un sobrino de Rodrigo Rato para apoyar a Rajoy, según cuenta Pablo Iglesias, fue impedido a circular porque se consideró que sus mensajes incitaban al odio, constituyendo un delito. Rubén Amón, articulista del diario El País, dice que: “¿HazteOír incurre en un delito de odio? Explícitamente no, al menos a tenor de la lectura del texto y en sus connotaciones semánticas. E implícitamente es probable, más aún cuando se hace diana con los niños transexuales en un sesgo particularmente miserable, pero la duda misma invita a la prudencia.

Y no porque el movimiento retrógrado HazteOír merezca la menor consideración o condescendencia, sino porque la libertad de expresión merece salir indemne, aunque sea por exceso”. Encontrando una dura oposición en México, el curioso autobús llegó a Chile, en donde no encontró precisamente una buena acogida porque sus mensajes son contrarios a la diversidad sexual y los estándares internacionales en esta materia. Y como dice la carta de Change.org que lo sacó de España: “Las consecuencias de esta campaña serán graves para aquellos niños que están sufriendo y que sólo verán aquí más motivos para sentirse aislados, equivocados, confundidos y culpables”. Pero eso es el riesgo de luchar por la libertad de expresión, sin la cual los riesgos serán todavía mayores.
06 Julio 2017 04:00:00
Ley Anticorrupción: crónica de una muerte anunciada
Si es cierto que la dinámica nacional consiste, como dice el refrán, quien no transa no avanza y si también es cierto que las leyes anticorrupción van a funcionar, tal vez el país caiga en una grave parálisis, porque se va a requerir de un cambio total de mentalidad y la construcción de nuevos repertorios de actitudes hacia el cambio de valores y eso va a llevar mucho tiempo. Porque no basta con la disposición de la autoridad, con la convicción de las altas esferas del poder de que ya es tiempo de ser honestos y con la idea del poder central de estructurar mecanismos que se deben replicar en los estados para que funcione el sistema como un todo. No es suficiente. Es necesario que la sociedad civil, la base social, asuma como propia la lucha contra la corrupción. Porque si nosotros, los ciudadanos, no nos unimos al proyecto, no va a pasar nada.

Como sea, entiendo que en todo el país los congresos de los estados están integrando sus leyes a las emanadas del Congreso de la Unión, con su Sistema Nacional Anticorrupción para establecer, dicen, las bases mínimas para la emisión de políticas públicas integrales en la prevención y combate a la corrupción, y para ello se conformó, según leí en la iniciativa enviada por el Gobierno del Estado y aprobada por el Congreso, el decreto para crear la Ley del Sistema Anticorrupción, un Sistema Estatal con un Comité Coordinador; un Consejo de Participación Ciudadana y representantes de los municipios. El Comité Coordinador se integrará por ocho integrantes de instancias gubernamentales, lo que les atará las manos para actuar en contra de sus empleadores. Este trabajo debería ser hecho por organizaciones ciudadanas, pero no al estilo del Consejo de Participación Ciudadana como el propuesto, que se supone será integrado por cinco ciudadanos de probidad y prestigio, destacados por su contribución a la transparencia, la rendición de cuentas o el combate a la corrupción, pero que serán elegidos por una comisión de selección de nueve ciudadanos, seleccionados por el Congreso, lo que se entendería como rizar el rizo. Además, no puedo dejar de recordar esa vieja máxima atribuida a Napoleón, que dice: “Si quieres solucionar un problema, nombra un responsable; si quieres que el problema perdure, nombra una comisión”. O un comité.

Se proponen también una Secretaría Ejecutiva, que dará apoyo técnico al Comité Coordinador del Sistema Estatal Anticorrupción, y más instancias con sus funciones y estructura. El problema es que la corrupción, que infesta toda la estructura gubernamental, la vida social y política y se ha convertido en una característica casi cultural de nuestro país, no se erradicará con leyes que pudieran correr la misma suerte que muchas otras que son letra muerta. Se requiere una intervención profunda e integral de toda la sociedad, de sus diferentes niveles y estratos, porque una sola acción, por muy bien intencionada que esté, no va a desarraigar el uso del poder público para conseguir ventajas ilegales. La transparencia y una profunda convicción ética en el actuar político será lo único que legitime al Estado, no una serie de leyes tal vez hechas sobre las rodillas. Y como “hecha la ley, hecha la trampa”, una política pública contra la corrupción requiere empezar del núcleo mismo que genera la corrupción y eso sólo puede hacerlo una verdadera contraloría social ciudadana, independiente del poder político constituido.

En todo el país, incluido nuestro estado, las organizaciones civiles, la base política ciudadana, planteó propuestas a los gobiernos federal y estatal que no se aceptaron, que tal vez ni se discutieron. Las más conocidas fueron la de revocación de mandato y la muy necesaria de que las organizaciones civiles participen de manera directa en la elección de las ternas para los puestos clave, desde el Comité Coordinador hasta el Fiscal, pasando por los magistrados y demás figuras. Porque si desde el poder se eligen, los compromisos estarán con el poder y no se logrará nunca el contrapeso. Combatir ya a la corrupción es vital porque la sociedad política está en una severa crisis que puede llevar a la democracia o bien a nuevas formas de participación ciudadana o a una dictadura que no nos quitaremos en décadas. Y si hablamos de la esencia de la corrupción, lo que nos corrompe políticamente no es la pasión de mandar, sino el afán de obedecer. Y obedecemos no porque estemos locos sino desorientados. Y además quieren que nos quedemos mudos, corrompidos. No lo permitamos.
27 Junio 2017 04:00:00
El placer del linchamiento
“Poetisa es golpeada por su expareja en Saltillo; pide auxilio en Facebook Live”. Así inicia el encabezado de la noticia en El Heraldo de Saltillo del 19 de junio de 2017 y a continuación da la información breve del evento en el que fue agredida Esther M. García.

Otros medios retoman la información o la amplían, pero la iniciativa la mantuvo Facebook, en donde las cosas llegaron hasta la incitación al linchamiento para el presunto futuro asesino, haciendo los honores a Minority Report, en donde una serie de (asumo) feministas integraron el escuadrón del Precrimen, de una manera que hubiera dejado satisfecho al mismísimo Steven Spielberg.

La información con la que contaban las personas que integraron el escuadrón del Precrimen no era mucha: un video subido por la afectada en el que pide se le denuncie, luego un cartel al estilo de “se busca” al que son tan afectos nuestros vecinos norteamericanos y una serie de comentarios derivados de la indignación de un muy añejo problema no resuelto de maltrato a las mujeres.

En el video se ve a la escritora con golpes y sangre en el rostro. Lo que la premiada poeta (dato que no es relevante, porque pudo ser una trabajadora doméstica o una dama de alta sociedad) pedía en el video era una cierta incitación imprecisa a la acción violenta contra su atacante.

Dijo: “Alguien por favor que me ayude a encontrar a Pedro Alberto Silva Campos, me agarró a golpes, a puñetazos hace un rato, cuando le pedí que llevara al doctor al niño, destruyó el teléfono de mi casa y me siguió, quiso seguir golpeando (sic) y dijo que no avisara a mi mamá ni a la Policía. Por favor, si alguien lo ve, si conocen dónde está, para que lo denuncien a la Policía, por favor”. Inútil.

¿Por qué?, porque ese delito requiere que ella misma haga la denuncia y como quien acusa tiene la carga de la prueba, en términos jurídicos no sirve que ella llame a las redes sociales a que lo denuncien. No hay modo de evitar el dolor que viene si demanda.

Poco después, alguien, un hombre cercano a ella, quitó el video de su muro argumentando que un grupo feminista había aconsejado que se eliminara para evitar la revictimización, pero perdiendo la necesaria visibilidad que movió en principio la opinión pública, lo que no permite llegar a mejores negociaciones en un momento dado.

Sin embargo, una vez que empieza a rodar la bola de nieve es imposible detenerla. La petición generó el ya mencionado cartel, agresivo e incitador, a la toma de justicia por propia mano. El cartel, mostrando dos fotografías del presunto agresor, decía:

“#AlbertoSilvaPrófugo SE BUSCA ¡POTENCIAL FEMINICIDA! Su nombre completo es Pedro Alberto Silva Campos, el 19 de junio agredió físicamente a su expareja Esther en Saltillo, Coahuila. Enfrenta cargos, es buscado por las autoridades y ESTÁ PRÓFUGO. Trabaja para UBER, maneja un SPARK BLANCO de reciente modelo. SI LO VES, DENÚNCIALO AL 911 0 A CJEMS (442)4340089. Hagamos justicia. Evitemos que agreda a otras mujeres #VivasNosQueremos #NoEstásSolaEsther”.

Y de entre todo, lo que más resalta es la incitación al linchamiento en esas dos frases: “Hagamos justicia. Evitemos que agreda a otras mujeres” porque, usted o yo, ¿cómo vamos a hacer justicia?

Entiendo que podemos ayudar a que se haga justicia, pero eso solamente le corresponde a las instancias judiciales. Podremos contactarnos con Esther y darle nuestro apoyo moral o económico para que lleve adelante un juicio. Podremos ser testigos si conocemos a Pedro Alberto y tenemos datos que apoyen la idea de su potencial trastorno antisocial (o lo que sea), podremos incluso movilizar fuerzas para realizar eventos de apoyo a ella y a todas las mujeres maltratadas (y créanme, yo las apoyaría), pero lo que no podemos es incitar a nadie para tomar la justicia en propia mano.

Porque Pedro Alberto podrá ser un presunto golpeador, incluso un presunto potencial asesino, pero mientras no se tengan pruebas, un juicio, vinculación a proceso, una orden de restricción, una orden de detención, sigue siendo inocente y ni usted ni yo podremos tocarle ni siquiera un pelo de su ya no tan abundante cabellera.

Porque ni Pedro es un negro esclavo ni Esther es una blanca sureña. No estamos en los tiempos del esclavismo norteamericano ni podemos erigir un tribunal irregular para dar respuesta expedita a la agresión sufrida.

El espíritu de Lynch no debe apoderarse de las redes sociales porque vamos a cometer injusticias mayores a las que pretenderíamos solucionar. Pedro puede ser una alma perdida, pero la pena debe ser siempre del tamaño del delito cometido, y eso solamente un tribunal puede determinarlo. Aunque no le guste.
21 Junio 2017 04:00:00
¿Se deja guiar por la posverdad?
Si usted está viendo alguna red social como Facebook o Twitter (aunque también WhatsApp ya entró al juego de las noticias), encontrará que sus contactos le envían una gran cantidad de información que a ellos les ha despertado la curiosidad y que van desde notas muy personales, hasta información general, pasando por videos de eventos, espectáculos, consejos de todo tipo y sucesos cotidianos, muchos de ellos relacionados con las celebraciones sociales importantes como el Día de la Madre o del Padre, lo que enriquece la capacidad de comunicación de estas redes sociales.

Pero también se ha encontrado usted con un alud de informaciones cuyo fin es el de formar corrientes de opinión, en todas las áreas de la vida, desde las religiosas, las científicas, educativas, morales, literarias y, cómo no, políticas.

Pareciera que la tendencia es a cumplir el postulado de Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda del partido nazi, quien decía: “Una mentira dicha mil veces se convierte en realidad”, y vaya que si algún gobierno en la historia de la humanidad ha dicho mentiras increíbles que han sido fervientemente seguidas por millones de personas, esos son los nazis.

En ellos, y no en Mr. Trump, encontramos las bases del principio, ahora tan invocado, de la posverdad. En términos actuales, la posverdad (o mentira emotiva) implica que el hecho objetivo no es tan importante para formar la opinión pública como las creencias personales basadas en la emoción (y asentadas en los sesgos perceptuales). Así que si el hecho objetivo choca con la verdad aparente, se debe creer a la verdad aparente y no al hecho objetivo. Es el reinado de la emoción, del corazón y no de la razón, la cual está perdiendo terreno porque no es tan agradable como la fantasía que el discurso político construye.

Numerosas investigaciones sicológicas documentan la efectividad de las técnicas de condicionamiento en los destinatarios del mensaje propagandístico que sostienen la eficiencia de la posverdad.

En la memoria se estructura una asociación entre la percepción simultánea del concepto que se quiere imponer y el plano emocional. La intensidad de la conexión depende de la frecuencia de esta activación. Si la asociación adquiere fuerza suficiente, aflorará la emoción también en el momento de la elección, ya sea cuando, en las urnas, el elector deba señalar su opción o cuando el elector quiera explicar las razones del triunfo o del fracaso de su candidato, lo cual hará que los argumentos del partido o corriente por la cual votó sean creídos sin filtro racional.

La posverdad construye una realidad alterna a la que existe, a veces para ocultar, a veces para agradar, para no comprometernos o para engañar, pero siempre será una realidad de fantasía.

Es difícil dejar de creer en esa información, porque los propagandistas de todos los partidos han descubierto que presentando información falsa con esas técnicas de verdad aparente, los electores pueden protestar o defender posiciones que serían indefendibles si las personas no usaran en la construcción de sus opiniones lo que Daniel Kahneman (sicólogo y Premio Nobel de Economía) encontró: para tomar decisiones tenemos dos sistemas: el sistema 1, automático y capaz de tomar el control en las emergencias que se nos presentan en la vida diaria, pero que nos lleva a cometer muchos errores, y el sistema 2 o sistema esforzado, que es más lento, requiere de mayor esfuerzo y sólo se activa cuando detectamos problemas que nos producen una disonancia cognitiva, pero que nos permite concentrarnos, analizarlos con más calma y evitar los engaños de la posverdad. Lástima que la mayor parte de la gente se decide por el primero.

Afortunadamente existen muchas personas que no gustan de la información falsa y se están desarrollando programas para verificación de los hechos en redes sociales, buscadores de internet y medios de prensa. Facebook, Google, BBC News y Twitter están instalando mecanismos de verificación de información que van a ayudar a distinguir cuando una noticia es real y cuando puede no serlo, pero lo que no pueden hacer es convencerlo a usted de que no solamente su creencia es incorrecta, sino que su ciega pasión no lo ayudará a comprender la realidad y actuar adecuadamente.
12 Junio 2017 04:00:00
La triste mente de los defraudados
“Cuando estás cerca, aparenta que estás lejos; cuando estés lejos, que estás cerca”, dijo Sun Tzu. Pero por mucho que los partidos de oposición aparentaban estar cerca, no tuvieron más elementos para llegar, y la apariencia se tuvo que convertir en protestas. Y no ganaron los que no ganaron. Eso está quedando claro aun cuando faltan etapas legales hasta llegar al “No” definitivo. El domingo 11 de junio el Instituto Electoral de Coahuila (IEC) le otorgó a Miguel Ángel Riquelme la constancia de mayoría, pero la oposición mantiene dudas sobre este árbitro electoral.

Tan así, que antes de las elecciones algunos candidatos (entre ellos Javier Guerrero) hicieron una solicitud al Instituto Nacional Electoral (INE), para que fuera el encargado de la conducción del proceso electoral. Esto quiere decir que tales personalidades si confían en el INE. Pues bien, el INE no solamente avala la elección sino que se pronuncia en contra de las acusaciones de fraude que no se avalen con pruebas. Y dicen que es tan criminal el fraude como inventar que existe fraude.

El dirigente del PAN, Ricardo Anaya, insiste que su partido no descansará hasta que se logre anular la elección del pasado 4 de junio en Coahuila y seguramente ha de tener pruebas contundentes para lograrlo, pues de lo contrario su fuerza política va a sufrir gravemente. Si las pruebas que tiene son los argumentos que ostenta, no le servirán de mucho en tribunales: el conteo rápido que daba como ganador a Guillermo Anaya, la detención del PREP en la madrugada a los 71.91% de los votos, las mil actas sin contabilizar, los paquetes electorales perdidos o extraídos por la fuerza pública, las cuentas tramposas del estilo de 2, 3, 5, 10 (que ni un niño se traga el cuento) o de las actas arregladas en un pasillo, nada de ello en situación de ser localizado, sin mayores datos de identificación, pero que crean sospechas y desconfianza, a tal grado que muchas personas se creyeron como verdad la increíble cifra de los 500 mil votos robados, como lo declaró Guillermo Anaya (Milenio. 2017. 6 de junio de 2017).

Pero a pesar de que Ricardo Anaya había declarado que “Tenemos la certeza porque contamos con el 100% de las actas que nos dan una victoria de 2 puntos porcentuales”, sus partidarios no le exigieron que las mostrara como argumento irrefutable de su triunfo. Tal vez porque no querían que se anticipara al proceso legal mostrando las pruebas o quizá porque no tomaron en cuenta a la Ley de Murphy, que dice “Si algo puede salir mal, saldrá mal”.

A pesar de ser una ley empírica, tiene su sustento en los sesgos perceptivos humanos, como la inclinación a la negatividad, que nos hace temer y recordar más los casos negativos que los positivos o neutros, y el sesgo de confirmación, que nos lleva a hacer caso sólo a los ejemplos que ratifican nuestras creencias. Después de esa ley, se desarrollaron de ella corolarios, principios y máximas, algunos aplicables a esta situación, como los Principios Políticos de Todd: “Le digan lo que le digan, no es toda la verdad” y “Hablen de lo que hablen, hablan de dinero”.

Pero el debate no se termina con las entregas de constancias de mayoría, porque el tiempo apremia y entre más pasa, menor es la esperanza del rescate del pretendido triunfo electoral de Anaya, más se desaniman las masas y se desarticula la fuerza opositora. Ya lo contemplaba Sun Tzu hace 2 mil 500 años, cuando decía: “Un ejército es como el fuego, si no lo apagas, se consumirá por sí mismo”.

Y para colmo, desaparecen todos los partidos pequeños y las franquicias políticas que vivían de los impuestos suyos y míos. Partidos como el Joven, cuya edad de membresía supera los 35 años, va a desaparecer, a lo cual su líder, Édgar Puente, declaró: “… en Coahuila no somos agachones y no nos vamos a dejar… Que le llegue el mensaje al Gobernador, no nos vamos a dejar y vamos a tomar el Palacio de Gobierno”. Y debemos preguntarnos si eso será cierto, si realmente tienen la fuerza y la decisión para lograrlo o es una bravuconada con la que espera rescatar los despojos de un partido que, como los otros que desaparecen, estuvo planteado erróneamente y fue sólo el instrumento de un grupo que quería conservar su coto de poder para medrar, pero que ignoró que: “Si no puedes ser fuerte, pero tampoco sabes ser débil, serás derrotado”, como dijo ese sabio Sun Tzu, en su libro único El Arte de la Guerra.
06 Junio 2017 04:00:00
El pavor que sentirá burocracia
Terminó la elección y dentro de las oficinas gubernamentales todo seguirá por lo pronto en su lugar. Lo que estaba arriba seguirá arriba. Lo que estaba abajo continuará abajo. Y sin embargo, independientemente de quien ganó, de quien tome ahora el poder, una etapa se está cerrando y otra inicia su proceso.

A pesar de que a los vencidos se les hará muy difícil aceptar una derrota para la cual se debían haber preparado de antemano como escenario de probabilidad y tenderán a manifestar su frustración y su desencanto de manera que recuerde el pensamiento infantil, porque el adulto ante la derrota busca el aprendizaje, pero el niño niega llorando esa realidad en donde su deseo intenso no pudo realizarse; a pesar de que los equipos que dirigieron a la masa de vencedores espera, ya, esa designación directa y personal no va a llegar en gran parte de los casos porque sabemos que muchos son los llamados y pocos los elegidos.

la nueva etapa de gobierno inició desde el lunes 5 su marcha, virtual aún, insegura tal vez, pero empezando a construir una dinámica inédita, diferente a todas las que hemos visto hasta la fecha, porque las características de la personalidad del dirigente se imprimirán a la acción gubernamental, aunque las estructuras administrativas sean las mismas.

Por eso ningún gobierno es igual a los que lo anteceden. El que inicia va a ser un régimen basado en acciones políticas diferentes, en una agenda de prioridades que se alejará de la anterior, que debe romper con ella porque en política el continuismo se paga con la desaprobación y la ruptura con la inmovilidad de la maquinaria de poder, por lo menos hasta que se pone a punto la siguiente, y para ello pueden pasar años, y esto fue sabido por Fox y Calderón, quienes no se atrevieron a cambiar los cimientos de la maquinaria burocrática del país.

Cuando tome el poder, el nuevo gobernador buscará superar en el corto tiempo de 100 días los logros visibles de su antecesor, y con obras, designaciones y consignas buscará rebasar las expectativas puestas en los otros, los rivales vencidos, por el grueso de la población, sabedor que son indiferentes a él o que los tiene en contra.

Ofrecerá colocar al estado en los primeros lugares de todas las áreas de desarrollo y ampliará sus promesas de campaña, aunque ya no con cuentas tan alegres. Tenderá a ser muy exigente en términos de esfuerzo personal y por ello seguramente va a dejar a muchos colaboradores iniciales en el camino, exhaustos.

Y como tendrá que desligarse de las actuales esferas directivas del aparato burocrático, porque las ha heredado y las herencias en política más que enriquecer molestan, poco a poco se irá viendo el reacomodo que, como todo lo que se mueve, generará fricción y esta causará angustia de manera descendente dentro de las estructuras de poder de la burocracia, que irá permeando hasta alcanzar a todos sus elementos, uno a uno, quienes se sentirán por primera vez en años sin base firme y muchos de ellos pensando que sus días en el poder se terminaron.

Llega el tiempo de las delaciones entre compañeros, de las traiciones por el “sálvese el que pueda” y los golpes bajos, aunque sería lo más conveniente que los grupos se cerraran para su propia defensa y que se cultivara como prioritarios los valores de lealtad y gratitud.

Pero la angustia que se sale de control no los prioriza y como continuación de las campañas negras surgirán otras más locales, más pequeñas, generadas por los intereses particulares de los grupos que quieren seguir teniendo su coto de poder y que harán cualquier cosa para mantenerlo.

Se terminó el tiempo de la elección y ahora sigue el de la toma del control político del estado. Es una segunda parte tan ardua y dolorosa como la primera, pero esta ya no es un ejercicio democrático, sino la manifestación del poder duro. Sin duda nos esperan más sorpresas.
31 Mayo 2017 03:00:00
El arma secreta de la ciudadanía
Esta es la última semana de preparación para el voto. El domingo 4 de junio, suceda lo que suceda, va a cambiar la estructura política de Coahuila. No importa quién resulte electo, el esquema gubernamental, las políticas públicas y los grupos de poder van a cambiar. La consejera presidente del Instituto Electoral de Coahuila (IEC), Gabriela de León Farías, asegura que con el sistema de conteo rápido antes de que acabe ese domingo se va a conocer la tendencia ganadora de un candidato, pero es de dudarse, además de ser previsible que el resultado se judicialice, es decir, que cualquier ganador sea protestado ante tribunales electorales y el triunfo oficial se difiera hasta en tanto los tribunales superiores no den su fallo.

Sucederán cosas inéditas ese día, y una de estas va a ser el uso masivo de la cámara de grabación del teléfono celular, que atestiguará tan diversas cosas que se va a convertir en un arma de la ciudadanía. Claro que los militantes de todos los partidos políticos, de todos los candidatos y de todas las tendencias van a usarla y por eso no hablamos de arma partidaria sino ciudadana.

Para bien o mal, la cámara de video integrada a los teléfonos actuales se ha convertido en el ojo omnipresente de la vida cotidiana, no solamente del acontecer político. La cámara ha captado, por ejemplo, abusos de poder en diferentes ámbitos. Tal vez una de las esferas profesionales más protegidas es la medicina y desde hace tiempo estamos viendo videos en donde profesionales médicos abusan de su posición asimétrica con los pacientes en la medicina social.

Lo interesante es que de tal alud de denuncias, difundidas por YouTube (complemento ideal de la denuncia ciudadana), las instituciones están respondiendo al ciudadano común que se defiende con el testimonio de la realidad: caso sobresaliente el de Campeche, en donde el Instituto Mexicano del Seguro Social despidió a una doctora luego de que en redes sociales se difundiera un video en el cual Rosana Alejandrina Chi Cohuó, identificada como médico del hospital rural de Hecelchakán, le niega la atención a una paciente, según reporta Proceso, cesada porque su “actitud de servicio es injustificable” y esto se logró porque “fue captada en video por una derechohabiente en el cual muestra una actitud de servicio injustificable y que contraviene el desempeño de sus funciones”, según el comunicado de la institución (#LadyCiruela le pusieron porque a lo único que prestaba atención era a comer esa fruta). Es decir, que el ojo del observador que se plasma en el video, incontrovertible todavía (porque la gente normal no sabe hacer montajes aceptables… aún) y el poder omnímodo de YouTube está actuando como una red de protección contra la injusticia más efectiva que las instituciones sociales que se han encargado de aplicarla.

Con las cámaras todos podemos ser observadores electorales de muy alta eficacia para retratar los abusos, las trampas y los fraudes que, ahora sí, todos los partidos temen porque todos saben cómo se hacen, puesto que todos los han hecho. Y el ciudadano común, por primera vez en Coahuila, se va a convertir en vigilante, en salvaguarda de esa elección. Con videos impactantes y reveladores unos, de mala calidad y confusos los más, la elección tendrá tantos testigos que va a ser difícil que estas elecciones sean fraudulentas, pese a la fuerte presencia estatal o a las campañas negras de sus opositores, que seguramente estarán montando una postelectoral, por si acaso.

Una elección trascendental como la que viviremos el 4 de junio pone en juego una serie de mecanismos sociales que pueden corromperla o devenirla en ejemplo. Como dice Bobbio, el ideal democrático que da origen a los aparatos electorales incluye para ellos en el imaginario social una serie de promesas que difícilmente se van a realizar, pero que deben mantener la esencia fundamental del proceso democrático. El ojo público va a estar abierto todo ese día fundamental y alimentará a la memoria colectiva que será, posiblemente junto a la boleta electoral, en las pruebas judiciales, quien dé el triunfo al candidato que se lo merezca.
16 Mayo 2017 03:00:00
Los tatuajes son peligrosos para la salud
¿Por qué gustan los diputados hacer gala de ignorancia? Asumiéndose científica social, la diputada Claudia Sánchez Juárez, del grupo parlamentario del PAN, presentó al Pleno de la Comisión Permanente una iniciativa para reformar la Ley General de Salud en materia de tatuajes, modificar la fracción XXV del Artículo 3 y aplicar sanciones administrativas y económicas a quienes introduzcan, adhieran o adjunten tatuajes promocionales a los productos de consumo humano.

Ella dio voz al diputado Elías Octavio Íñiguez Mejía y ambos hicieron gala de su saber diciendo que incitar a los menores a utilizar tatuajes (aun provisionales) “distorsiona su conducta respecto del cuidado, respeto y aprecio a su aspecto físico”, y aseguran que “gustar y exhibir los tatuajes, que hoy muchos de los niños y jóvenes portan, resulta inconcebible”; además de las consecuencias sociales, familiares, educativas, culturales y sicológicas que “implica a futuro efectos jurídicos y de tipo laboral”, criminalizando de antemano tal conducta. Dicen también que ayudan “al deterioro de los valores de la sociedad” y es “inconcebible” que existan muchos niños y jóvenes que tengan el gusto y “padecimiento de exhibir los tatuajes”.

Advierten que el uso de tatuajes provisionales se ha intensificado por la incursión de estilos y modas que llegan de otras latitudes y por el avance de la tecnología como el internet y las redes sociales, que influyen en la conducta de las nuevas generaciones, que no miden las consecuencias. Aseguran que “el fomento e incitación de estas prácticas a temprana edad constituye un factor de riesgo toda vez que los menores no poseen la madurez suficiente para asumir con plena conciencia y responsabilidad las consecuencias de sus actos en detrimento de su salud y limitar las posibilidades futuras en otros ámbitos”.

Y, ante esto, no es posible dejar de preguntarse ¿Lo dirían en serio? ¿No tienen ni la más remota idea de lo que significa el respeto a lo diferente o las consideraciones científicas del tatuaje? Una anécdota es oportuna. En una escuela de barrio, en la frontera, llega un niño cuyo brazo tiene un tatuaje. La maestra se escandaliza y llama a los padres, que llegan ambos completamente tatuados. La maestra entiende y lo que les dice son orientaciones para mejorar el aprendizaje del niño y facilitar su incorporación al grupo. Obviamente no era diputada panista.

La piel humana es el límite entre la persona y su entorno, entre su interior y lo externo. Y cuando las personas quieren protegerse de lo que sucede afuera de ellas, ya sea de la temperatura o de los peligros, se cubren con ropa, con armaduras o chalecos antibalas, o bien, cuando el peligro es más sutil, porque se deriva de la violencia simbólica o del imaginario social (de imágenes sociales que han sufrido un deslizamiento de sentido, dándoles nuevas significaciones angustiosas), se tatúan.

Los tatuajes tienen funciones de protección, de pertenencia, de identificación, como símbolo de identidad étnica o de ayuda a la memoria. Una piel tatuada es una piel marcada para siempre, aun cuando las modernas técnicas de cirugía estética pueden revertir ese proceso. El tatuaje se ha empleado para identificar prisioneros, como lo hacían en los campos de concentración nazis, poniéndoles un número, o bien en Francia con la flor de lis, para los indeseables, según relatan algunas novelas.

También funcionan para señalar la pertenencia a alguna secta o grupo secreto, al estilo de los tatuajes Kanji, que son una forma de escritura japonesa, o de la mafia nipona Yakuza, que identifican su posición por su número y complejidad. En otras culturas los tatuajes significaban la posición social que la persona tenía, como guerrero o como aristócrata. Los marinos y soldados se marcaron desde hace siglos con los datos de sus barcos o sus batallones de combate como una manera de pertenencia y un modo de ser identificados si morían en la batalla. Entre la Mara Salvatrucha el tatuaje significa haber superado el rito de iniciación.

Otra finalidad de los tatuajes es su uso como talismán, que protege del miedo y está en función de fórmula mágica, por lo que cada figura que alguien se tatúa en el cuerpo como protección, simboliza un hechizo guardián que lo acompaña siempre, teniendo un efecto de relajación en la persona que lo porta. La moda del tatuaje se está imponiendo nuevamente, pero los tatuajes nos han acompañado a lo largo de toda nuestra historia.

Finalmente, el buen diputado se arrepintió y pide retirar su propia iniciativa contra los tatuajes, a través de un escrito. El contenido era tan absurdo, que no requirió explicar los motivos de su solicitud.
09 Mayo 2017 03:00:00
El profe chacalón
“Un profe chacalón quería que le tocaran el flautín”. Así encabeza su número 3250 del 6 de mayo el periódico hermano de Zócalo, el Calibre 57. Si bien la nota es amarillista y escandalosa (todo el periódico lo es) informa sobre la denuncia hecha por padres de familia a un maestro de música que intentó abusar de niñas de primero de primaria en un colegio de Saltillo, según la nota el Colegio Abraham Lincoln, en donde estudian las niñas que relataron cómo hace unos días el maestro de música tocó sus cuerpos.

Ellas lo contaron a sus padres, quienes acudieron a la Dirección del plantel para aclarar los hechos y exigir alguna acción de investigación, pues consideraron que en caso de ser cierto, sería un peligro que tal maestro siguiera laborando.

Dice la nota que la directora no puso la atención necesaria, pues el profesor siguió atendiendo a los grupos con su clase de música y los padres afectados, que encontraron apoyo con otros progenitores, hicieron una reunión para reclamar acciones a la directora, pero las cosas se salieron de control y decidieron acudir al departamento jurídico de la Secretaría de Educación (la SEDU) y a la Procuraduría de los Niños, las Niñas y la Familia (la PRONNIF).

La SEDU se deslindó de responsabilidades, porque es, dijeron ellos, un maestro que presta sus servicios en una institución privada, pero la PRONNIF empieza a realizar las investigaciones correspondientes a quien resulte responsable por el delito de abuso sexual en su modalidad de tocamientos en perjuicio de dos menores de 6 años. Hasta aquí la nota, que si bien tenía un encabezado escandaloso, su contenido era formal y correctamente redactado.

La noticia es interesante por varios aspectos. Primero, porque parece que hay una mayor cultura de la denuncia de abusos sexuales antes de que pasen a mayores, porque niñas y niños cada vez muestran mayor consciencia del peligro, pueden identificarlo antes de que prosiga y tienen más confianza de contar los temores a sus padres.

En otros tiempos (y todavía en algunos sectores fuertemente tradicionales) estas niñas hubieran sido acusadas de exagerar o mentir sobre lo que les estaba pasando, puesto que las cuestiones sexuales estaban tan reprimidas que era mejor pensar que no existían. Y si no existían, todas sus manifestaciones (como abusos y agresiones leves o graves) no eran ciertas. Así que las víctimas eran consideradas mentirosas, revictimizándolas y condenándolas al silencio o a la perpetuación del abuso.

Aun cuando hay muchas gentes que se quejan del proceso de empoderamiento de los niños y niñas por conocer los derechos de la infancia, estos casos muestran que los beneficios ya están a la vista.

Otro aspecto que parece interesante es que el único diario que maneja la nota es el Calibre 57. Es cierto que como dicen los profesionales del periodismo “nota volada, nota ganada”, pero quizás fue decisión de los padres darla a conocer a este periódico, aunque los demás la vayan a reproducir posteriormente.

Y es que la penetración social de este tipo de publicaciones es alta y generalmente dirigida a las clases populares, que no tienen mucho interés en cuestiones de información internacional, cultura refinada o de procesos políticos, pero son consumidores ávidos de notas de impacto.

Los diarios amarillistas o escandalosos son habitualmente despreciados y objeto de duras críticas por las clases cultas o las personas de alta sensibilidad, pero es el material de lectura de muchísimas personas que no leerían otra cosa. Su estructura lingüística está cuidadosamente calculada para llamar su atención y generar la compra del ejemplar, mediante frases impactantes de doble sentido y humor negro que hacen alusión a las tragedias cotidianas que sufre ese amplio público: el vecino de ellos “se calaquea porque se le paró en plena calle y fallece”, en tanto que el vecino de usted pierde la vida por un infarto cardíaco en la avenida.

No hay duda que para redactar los encabezados al estilo de “morras planchadas en bulevar” es necesario tener destreza lingüística, conocimiento de la jerga popular y habilidad en el manejo del albur, mucho ingenio y sensibilidad popular, aunque queda claro que difícilmente serán candidatos a premios periodísticos.

Como sea, es importante que se corrobore que el profe chacalón sí lo es en realidad, que se le separe de su puesto docente en caso afirmativo y que, además, se empiece a construir esa necesaria lista de agresores sexuales que el estado de Coahuila debería ya tener.
02 Mayo 2017 03:00:00
Morir en Cancún
Cancún se convirtió, al paso de los años, de paraíso terrenal a tierra de deseos, en donde placeres y tragedias se presentan de manera intempestiva. Recordemos a Lady Coralina y a tantas otras tragedias inesperadas en ese espacio de cielo que con facilidad se vuelve infierno. Para Gabriela Jaramillo, la estudiante saltillense asesinada hace unos días por un canadiense en el hotel Gran Caribe Resort, en la habitación donde ambos se hospedaban, se volvió la última escena de su corta vida.

Los hechos que conocemos son los siguientes: ella tenía 23 años, era madre de dos niños y estudiante de Criminología. Viajó sola en avión de Monterrey a Cancún para verse con su presunto asesino, Michael Kalata y en esa habitación Gabriela fue golpeada de manera brutal en todo el cuerpo, principalmente en la cabeza, sufriendo un traumatismo craneoencefálico y fue ahorcada. Durante el acto homicida, Gabriela pidió ayuda y el personal de seguridad del hotel entró a la habitación 2127, pudiendo detener la agresión, aunque muy tarde para la joven, pues ya estaba moribunda.

Lo que podemos suponer, porque la historia se repite frecuentemente, es que Gabriela y Michael hicieron contacto por internet y después de algún tiempo creyeron que sería interesante conocerse personalmente, por lo que fijaron un lugar alejado de la ciudad de Gabriela, con la ventaja para ella de que nadie la iba a reconocer y la ventaja para el que así la alejaba de su red social de protección, teniéndola más fácilmente en sus manos.

Tal vez su relación se formalizó semanas antes, porque el 27 de marzo Gabriela publicó una imagen en su muro con el comentario: “Y vivía sin creerme que el equilibrio estaba en el oído. Entonces me dijiste “te quiero” y tambaleaste mis cimientos con dos palabras homicidas”, intuyendo inconscientemente que esas dos palabras iban a ser su destino final.

El día 19 de abril actualizó su foto de portada de Facebook con una imagen en la que se observa su apellido sobre la arena de la playa. Aun estaba viva y desbordante de energía. Enamorada, tal vez. Pero había conocido a su verdugo en redes sociales y cuando se conoce a una persona inestable de ese modo, sus puntos críticos de estado de ánimo se disfrazan fácilmente y sus conflictos de comportamiento y de relación interpersonal son encubiertos con frases hechas, con imágenes y emoticones que disimulan cualquier trastorno de
personalidad.

La lejanía real entre los protagonistas de un amor a distancia puede ocultar rasgos impulsivos disfrazándolos de necesidad de ayuda, de intento de manifestar dolor emocional, vacío o falta de interés por la vida.

Y las jóvenes necesitadas de afecto o en busca de su pareja ideal, como posiblemente fue Gabriela, creen en todo lo que el otro les diga, cerrando los ojos a la información que contradice sus ilusiones.

Los pocos datos que se conocen de Michael hacen suponer la presencia de un trastorno de la personalidad limítrofe, quien posiblemente se apegó con intensidad a Gabriela y luego, por algún motivo que lo hizo sentir ignorado o maltratado por ella, tuvo una enorme explosión de ira, que tal vez incluyó un episodio psicótico breve, desencadenado por la ingesta de alcohol o drogas, que lo condujo a la mutilación sin freno del cuerpo de su pareja, pues aun cuando ya estaba en la habitación el personal de seguridad y los paramédicos, el sujeto no podía frenar sus impulsos destructivos, todo ello como rasgo característico de las personas limítrofes.

Lo anterior es, claro, especulación. Pero lo que sí es seguro es que el viaje le costó la vida a una muchacha que tenía muchas posibilidades de salir adelante, con responsabilidades ante sus hijos y con ganas de vivir, que en algún punto de su vida tomó una opción arriesgada y esa decisión le quitó la vida.

Ese hombre tomó una existencia que no le correspondía y dañó permanentemente a otros seres inocentes que no lo merecían, porque ellos no tomaron ninguna decisión en este caso.

La Fiscalía General de Quintana Roo tomó una actitud extraña ante el caso, sobre todo en cuanto a la identificación plena del presunto homicida: no presenta ninguna fotografía del asesino, el nombre fue al inicio confuso (incluso nombrándolo “Kalata N”), sin declaraciones oficiales y con una lentitud que hace sospechar que no quieren darle impulso a la noticia.

Esta lentitud y hermetismo implica la intención de no clasificar a este crimen como feminicidio, porque el homicidio simple puede ser ignorado y el feminicidio es un crimen de Estado, imposible de soslayar y con la mirada del mundo sobre él.

Cancún está en el filo de la navaja, porque la corrupción está brotando como si fuera drenaje defectuoso y las estadísticas van a resultar aplastantes para su imagen pública internacional. Pero como sea, Gabriela merece justicia plena.
25 Abril 2017 03:00:00
Un debate que no fue debate
Si usted vió el debate seguramente le quedaron muchas dudas, muchos cuestionamientos de los temas que los candidatos no supieron aclarar y tal vez sintió decepción de la forma en que utilizaron el tiempo, si tenía interés en conocer la agenda política de cada uno, porque el tiempo otorgado por su árbitro, el Instituto Electoral de Coahuila, fue dilapidado en gran parte por ataques personales que poco mostraron la orientación ideológica y la calidad política de las diferentes agendas en discusión, además de que la moderadora, que poco sabía de su función, quiso obtener lucimiento personal y trató de brillar más que los participantes, haciendo un triste papel.

Estas actitudes sirvieron para que muchos comentaristas dijeran que el debate no tuvo contenido político, pero nada más lejos de la realidad, porque lo tuvo y fue intenso. Fue un claro ejemplo de intenciones de los diferentes grupos sociales que cada candidato representa, de su preparación estratégica, de los objetivos programáticos de las clases representadas y del conocimiento de la realidad de los equipos que prepararon las propuestas a cada candidato.

En este debate vimos a los actores protagonistas de la escena política desarrollando su mejor guión y en mucho también pudimos apreciar sus limitaciones, porque cuando se les pidió que mostraran su programa de gobierno no bastaba con decir, en el tema de educación, como Guillermo Anaya (del PAN), que iba a hacer una profunda auditoria a la administración del Fondo de Pensiones y a todo lo relacionado con educación.

porque si bien es un acto inicial necesario para todos (en la entrega-recepción sin complicidades), o Mary Telma Guajardo, del PRD, que “El presupuesto estatal es suficiente para garantizar la creación de un sistema educativo de calidad”, porque son ofrecimientos intangibles no avalados por un programa racional que permita a las políticas públicas elevar la calidad de la educación en el Estado. Y en términos del tema de educación, tres propuestas fueron parciales, vagas o francamente desinformadas y cuatro relativamente bien estructuradas.

Las intervenciones de José Ángel Pérez (que no abandonó su papel de porro, en su más clásica definición), de Anaya (a quien se le está yendo la vida en denostaciones) y de Mary Telma, que trató de armar una propuesta sin políticas ni estrategias, recuperando actos moreiristas (de Humberto), no proyectaron la presencia de un equipo fuerte en el tema de la educación como sustento.

Riquelme, por el PRI y Guerrero, independiente, dieron la impresión de que sus equipos sí habían hecho la tarea. Los equipos de Salinas (independiente) y Guadiana, de MORENA, tenían idea de cómo se puede desarrollar la educación, aunque tal vez no fueron planteados por verdaderos especialistas del tema. En fin, que todo el tiempo que invirtieron en atacarse entre ellos (y ella, claro) fue un tiempo lastimosamente perdido. Guerrero debió tener una lista de 6 preguntas, hechas conforme avanzaban las propuestas de los rivales, para contestarlas en la réplica (que para eso era), y así los otros candidatos con él. Pero nada de eso sucedió, porque en realidad no fue debate.

en lo que sí parecían muy informados los candidatos era en los datos negros en contra de los otros, fundamentalmente contra el abanderado de la Coalición por un Coahuila Seguro, Miguel Ángel Riquelme, tratando de capitalizar el voto de castigo que cada vez se fragmenta más, pero sin considerar que los comentarios negativos pueden llegar a dañar más la imagen del candidato que ataca entre sus propios electores que la del atacado.

Los terceros votantes, es decir, los que no son del partido que ataca ni del partido atacado, reciben el mensaje del mismo modo que los votantes atacados, con actitudes de desconfianza hacia quien comete la agresión. Las estrategias de ataque personal solamente trivializan las ofertas políticas. Por eso, en el segundo debate la recomendación será que los candidatos se centren en el debate ideológico y muestren su comprensión de la realidad coahuilense y su capacidad de transformarla, porque no es con los ataques retrospectivos, sino con proyectos de desarrollo que van a ganar el voto razonado, más útil que la simpatía o la vena irónica que tenga cualquiera de los candidatos.
18 Abril 2017 04:00:00
La soportable levedad de los pecados
La Semana Santa es ya lo que no debería ser: una fiesta en el placer de los sentidos en donde la comida, la bebida, el baile, el canto y la pereza se adueñaron de una gran parte de la población, aun llamada católica por los que hacen cuentas de cuantos hay aún en el mundo y que dicen México es la segunda potencia solamente atrás de Brasil. Incluso reportan que los más de 110 millones de habitantes de nuestro país tienen ese credo, dejando fuera las otras confesiones y todos aquellos, sobre todo de las nuevas generaciones, a quienes sus padres bautizaron pero que más adoran al becerro de oro que a otro símbolo (es un decir aplicable a los millenials, que sólo ven el Viacrucis como una saga para jugar en el Xbox One). Pero no todo está perdido (en el sentido de las tradiciones): en esta pasada Semana Santa aún se pudo ver a gente mayor haciendo los rituales desde los ayunos y oraciones hasta el peregrinar por las iglesias y la asistencia diaria a los oficios religiosos, buscando el perdón de sus pecados.

Si la Semana Santa tiene una utilidad concreta, más allá de las vacaciones y del cultivo del ocio, es de darse el tiempo de reflexionar sobre los pecados cometidos en la lucha por la vida, principalmente para las generaciones del siglo 20, para los cuales la idea de los pecados es un anzuelo que busca pescar mediante las culpas a la gente que cree en ellos. Pecar en este siglo es una noción tan desgastada que solamente tiene sentido para la gente educada en una visión rígida y cerrada de la fe que no acepta el análisis de los hechos y la explicación de las causas de los actos que nos mueven en la vida diaria. Las nuevas generaciones han cambiado los conceptos del pecado y se han liberado de esa sensación de culpabilidad tan común en los adultos mayores, aunque la culpa sigue teniendo su lugar en los sustratos psíquicos inferiores de las personas de nuestro tiempo

Los adultos que fueron educados a vivir bajo un estricto código moral, antiguo y prohibitivo que les genera una gran cantidad de culpas, se ven obligados a descargarlas mediante los rituales religiosos tan abundantes en esa Semana Santa. Pero el educar en la culpa no detiene en nadie el deseo del placer, sino que tan sólo lo hace sucio y le impide su disfrute pleno. Por eso, cuando la prohibición es irracional el anhelo de satisfacer el deseo lo convierte en perversión, que generalmente es reprimido hasta que explota y se presenta sin control surgiendo como síntoma, como pecado.

Dice Skinner, uno de los fundadores de la moderna psicología del conductismo, en un libro clásico titulado Más Allá de la Libertad y la Dignidad, que un estado que transforma a todos sus ciudadanos en espías o una religión que fomenta el concepto de un dios omnividente hacen prácticamente imposible eludir a quien castiga, y las contingencias punitivas adquieren entonces su máximo grado de eficacia. La persona se comporta bien aunque no exista una supervisión visible”. Durante siglos, estas dos estrategias controlaron de manera muy efectiva la conducta social de los pueblos que las aplicaron. Si su vecino siempre lo vigila o su dios siempre lo observa, todo lo que haga podrá volverse en su contra y será siempre víctima de sus acciones.

Y puesto que, como dice Ernest Renan, “No se sale jamás inmaculado de la lucha de la vida”, habrá algún acto que le pondrá en riesgo de sufrir castigo, en esta vida o en la otra, así que aprovechando estos días santos los penitentes se aseguraron de conseguir el perdón por miedo, no por la convicción de culpas que no logran tener claras.

En contrapartida, los nietzscheanos, los relajados millenials y algunos de la generación X encontrarán sus culpas cuando las quincenas no les alcancen, las tarjetas de crédito estén a reventar o cuando vean que sus fotos en Facebook no alcanzaron cantidades satisfactorias de Me Gusta como para sentirse orgullosos de sus vacaciones.
11 Abril 2017 03:00:00
Los agazapados enemigos de las mujeres
Las mujeres luchan por la igualdad y ha sido una cruenta guerra en donde se reflejan muchas muertes. Porque el ejército contrario es una legión cruel que está agazapada y es muy rápida para tirar directo el aguijón. Dos ejemplos son relevantes ahora: la tragedia de Reforma y los comentarios de Marcelino Perelló en Radio UNAM.

Ellos desatan la ira contenida de una gran parte de la población (no sólo masculina) que está en profundo de-sacuerdo con el avance de los derechos de las mujeres en la sociedad mexicana. Reclaman a las mujeres que se liberen, que no sigan en su papel tradicional de amas de casa, sometidas y sostenidas por el marido, quien debe ser el control, el pilar de seguridad, el protector. Y en caso de que ellas no acepten este estereotipo, esta figura cosificada, se vuelven automáticamente putas. Así, sin comillas, porque para ellos no es una alusión simbólica: es una realidad.

Entrando al caso de la tragedia de Reforma, la fiesta en las redes sociales señalaron repetidamente que cuatro personas murieron: tres por accidente y una por puta. Carlos Salomón Villuendas Adame asesinó (creo que así se va a clasificar) con su BMW serie 6 manejado a casi 200 km por hora en la avenida Reforma, en la CDMX, y en casi completo estado de ebriedad, además de haber ingerido drogas, a Karla Saldaña Sánchez, Claudia Reyes Millán, Luis García Heredia y Carlos Martínez Zorrilla. Los cuatro acompañantes del sujeto murieron, pero la única que tuvo una muerte social fue Karla, porque estaba casada y las mujeres casadas no tienen derecho a divertirse sin la supervisión de su dueño. Las redes sociales, moderno Tribunal de la Santa Inquisición, se ensañaron de una manera atroz contra esta joven que estudió administración de empresas, tenía un negocio de banquetes a domicilio y trataba de vivir su vida a su manera.

Y en cuanto a la opinión de la gran masa de gente agazapada y esperando su momento para criticar el avance en la equidad de género, un extraño individuo les dio voz. Residuo de un movimiento que transformó en mucho la vida en México, Marcelino Perelló Valls, que debido a la fama adquirida por su participación en el comité de lucha del movimiento estudiantil del 68 tenía un programa en Radio UNAM llamado Sentido Contrario, que supongo fue caracterizado así porque su conductor, Marcelino, siempre llevaba la contraria a lo que el mismo llamaba la “opinión políticamente correcta”, tal vez para lucirse, o quizá reflejando sus mas ocultos deseos o fantasías.

sobre el amparo concedido a uno de los jóvenes conocidos como “Los Porkys” acusados de pederastia y abuso sexual contra Daphne Fernández en enero de 2014 por un juez federal, dijo que consideró que no se había acreditado el delito de pederastia porque no había introducción de órgano genital ni intención lasciva de satisfacer un apetito sexual (afirmación sorprendente para dicha situación, en donde se refleja que el juzgador no tiene ni la más remota idea de lo que es la sexualidad), dijo, pues Marcelino, que: “Tampoco eso de que te metan los dedos es para armar un desmadre estrepitoso (…).

O sea, la violación implica necesariamente verga, si no hay verga, no hay violación. O sea con palos de escoba, dedos o vibradores no hay violaciones”, y terminó su argumentación diciendo que “Hay mujeres que sólo han sentido un orgasmo cuando son violadas. Eso es algo registrado en la literatura especializada.

Cuando no hay culpa, es decir, cuando te violan entonces tú no tienes ninguna responsabilidad. Te violaron, entonces gozas”. Es necesario discutir esos argumentos, porque representan la postura de todo un segmento de la población en México. En el Código Penal federal se contempla una sanción de hasta 20 años de prisión por violación impropia, figura que implica instrumento o elemento distinto al natural. Es decir, que sí hay violación. Por otra parte, sería interesante conocer esa literatura especializada a la que él se refiere, porque al haber placer en la violación (pues el cuerpo no reconoce el contexto de la estimulación al que es sometido y puede desencadenar orgasmo), este placer es tan culpabilizado que tiende a reprimirse, generando síntomas complejos que van a convertirse en trastornos de personalidad complejos y difíciles de tratar.

Y lo que más me molesta de todo esto es que al señor Marcelino Perelló lo quitaran del aire, sin permitir que defendiera sus dichos, tal vez de poca razón lógica, pero que deben generar un debate necesario que debe ir más allá de la actitud del insulto irracional que priva en las redes sociales.
03 Abril 2017 03:00:00
El caos entre las campañas y el cambio de horario
Ayer empezó el caos. Y no me refiero al cambio de horario, que la pérdida de una hora (aunque parece poco) sí afecta el comportamiento de las personas en la vida cotidiana: las más recientes investigaciones del doctor Alejandro Guillén-Riquelme (nada que ver, este es español), experto de la Cátedra de Investigación del Sueño de la UGR-Grupo Lo Mónaco, señalan que se experimenta, entre otros trastornos físicos y anímicos, una alteración en las rutinas del sueño cuyos efectos pueden durar entre dos a tres semanas, con aumento de fatiga que, si no se logran regular, pueden conducir al Síndrome de Burnout, que puede llegar a ser incluso fatal y provocar grandes tragedias, como la del vuelo 9525 de Germanwings, en donde el copiloto, bajo los estragos de este síndrome, estrelló el avión en las montañas francesas.

El trastorno causado por el cambio de horario, si se une a condiciones de alto estrés previo, con factores estresantes emocionales e interpersonales tanto del trabajo como de la vida social, y que incluya fatiga crónica, la sensación de ineficacia y el desplome de la autoestima, puede conducir a situaciones límite que alteren la vida de la persona que lo padece. Y si usted no ha oído hablar de este síndrome, es porque su identificación es relativamente reciente, pero está ya codificado dentro de la Clasificación Internacional de Enfermedades y figura bajo el código Z 73.0,3. Entonces, lo mejor es tomar en serio las consecuencias del cambio de horario y no confiarse.

Pero no es ese el caos preocupante. Son las campañas políticas, que ayer domingo comenzaron y con una fuerza que no habíamos visto antes, porque se supone que, ahora sí, el cambio llega y de la mano de los seis aspirantes, cada uno con su bandera de transformación social.

Quisiera pensar que cada uno de los candidatos tiene ya preparada su agenda política de desarrollo para ofertar a los electores, que ha sido producto de un diagnóstico previo y que fue formada por especialistas en cada uno de los temas esenciales. Al margen de la forma en que se presenten los proyectos de desarrollo para el estado y la dirección de sus políticas públicas, las campañas parecen orientarse hacia las acusaciones y denuncias que tienen la finalidad de atraer el voto de los indecisos, quienes inclinarán la balanza hacia el partido que los seduzca.

Los spots, los anuncios publicitarios van a ir creciendo en intensidad, frecuencia y agresividad, contaminando todos los medios masivos de comunicación. Las noticias en los periódicos estarán cargadas de actividades de las campañas, la radio y la televisión estarán proyectando a todas horas sus spots políticos, saturando la atención del usuario y, en muchos casos, consiguiendo el efecto inverso al que se proponen, porque generan en el receptor el Sesgo de Disconformidad, esa tendencia que desecha la información que contradice la idea de la cual la persona está convencida y acepta sin criterio aquella información en la cual cree, fenómeno típico en los participantes de Morena, pero que se presenta en todos los partidos políticos.

Para esta campaña, los expertos diseñadores de la publicidad de los candidatos seguramente utilizarán al generar sus anuncios por lo menos cuatro efectos perceptuales: el anclaje, que es la tendencia a depender de un rasgo simple o una mínima parte de la información cuando se tome la decisión del voto, típica en el PAN con su reclamo de la megadeuda; el efecto Bandwagon, esa tendencia a creer en algo porque muchas personas lo creen y manifestado en el efecto de la cargada y de las cifras infladas; el efecto de Encuadre, que será muy utilizado por los publicistas porque mediante él se buscará alterar las decisiones ya tomadas, según sea presentada una misma opción, para tratar de deducir diferentes conclusiones a partir de una misma información dependiendo cómo se presente, sesgo utilizado por partidos como el Verde, al tratar de afirmar lo que ha conseguido.

el Sesgo de Confirmación, utilizado por todos los partidos para conservar su voto corporativo o duro, que en las últimas votaciones se ha visto disperso y tratará de aumentar el efecto de la información confirmatoria de las promesas políticas de los candidatos, al estilo de “él siempre cumple”, sin importar si la afirmación es verdadera.

Pero lo que los publicistas deben tomar también en cuenta es el efecto de ilusión del control, porque llegan a sobreestimar su grado de influencia sobre las emociones de los votantes. Creen que pueden controlar la tendencia al voto y lo que realmente hacen es saturar el ambiente cotidiano sin todos los efectos que ellos quisieran lograr en sus intentos de manipulación social.
28 Marzo 2017 03:00:00
Orar por el abusador
“‘Me la hiciste, ¡me la pagarás!’. ¿Esto es cristiano? No. Me la pagarás no entra en el lenguaje de un cristiano. Ninguna venganza. Ningún rencor (…) el camino del perdón, olvida las ofensas (…) Sugiero: tomar un momento, hablar con Dios Padre… aquel es tu hijo, aquella es tu hija, cámbiale el corazón, bendícelo, bendícela esto se llama orar por los que no nos desean lo bueno, orar por los enemigos… Reza, reza para que el Señor le cambie la vida. La oración es un antídoto contra el odio, contra las guerras, estas guerras que comienzan en casa. Oren para que se hagan las paces (…) la oración es poderosa… la oración vence el mal, la oración trae la paz”. Esto lo dijo Francisco y lo transmitió El Observador de la Actualidad el 20 de febrero de este año. Y en verdad es un discurso muy edificante, en la mejor tradición del cristianismo.

¿Y qué deben hacer los seminaristas y exseminaristas de los que el padre Juan Manuel Riojas Martínez presuntamente abusó sexualmente a lo largo de su estancia dentro del Seminario menor de Piedras Negras? Dos de ellos están dispuestos a declarar los hechos, pero potencialmente más de 36, que a decir de uno de los demandantes, abandonaron el seminario a consecuencia de las actitudes del padre Mencho, de Juan Manuel Riojas Martínez. Y lo peor es que también a decir de uno de los presuntos abusados, el obispo Alonso Gerardo Garza Treviño tuvo oportuno conocimiento del abuso, pero decidió trasladar al seminarista a un convento en Guanajuato, de la congregación carmelita, en lugar de detener de alguna manera, ya sea eclesiástica o judicialmente, al sacerdote. Pero la más reciente denuncia sí obligó a la Diócesis de Piedras Negras a poner su parte en la acción judicial, porque ya no le es tan fácil ocultar las acciones pederastas de los miembros de su iglesia. La sociedad civil está despertando y no tolera tan fácilmente esos tremendos abusos que las instituciones eclesiales estaban acostumbradas a cometer.

¿Y qué es lo que deben hacer esos dos, esos 34 seminaristas potencialmente abusados por el depredador enfundado en una sotana? No buscar venganza. No tenerle rencor. Pero la búsqueda de justicia obtenida mediante las instituciones humanas que se encargan de ello no es venganza. Y si bien ellos deben perdonar para descansar, para su propio equilibrio interno, no deben dejar la denuncia a un lado porque eso querrá decir que el depredador quedaría libre para seguir devastando, lastimando cubierto con sus ropajes de hombre santo. Guía espiritual se asumía Mencho y es una buena estrategia para confundir no solamente a la víctima, sino a la familia que debería protegerla. Pero si esas víctimas, si sus familias y la comunidad olvidan las ofensas nunca aprenderá del error cometido al confiar a sus hijos a una institución milenaria que en todo el mundo ha cometido abusos, precisamente porque se ha confiado irrestrictamente en su bondad.

Y claro que hablando con Dios Padre debe uno pedir que al padre Mencho le cambie el corazón, que deje de albergar en sus entrañas esos deseos hacia los niños, pero tal vez no sea la fuerza de la oración quien lo detenga, quien arranque de sí sus deseos pedófilos, quien frene sus acciones pederastas. Tendrá que ser la justicia, la ciencia, la psicoterapia, la farmacoterapia, un equipo de especialistas y mucho tiempo, lo que le ayudará a resolver esos deseos, irrefrenables ahora.

Yo no dudo que la oración sea poderosa, que traiga la paz, porque como ya lo demostró el psicólogo y fisiólogo Michael Persinger, de la Universidad Laurentiana de Sudbury, estimulando los lóbulos parietales y temporales del cerebro que hiperactivan las informaciones sensoriales, motoras y espaciales mediante la oración y la parafernalia que se utiliza en la realización de los actos religiosos, incluyendo la solemnidad, las dimensiones de los templos, el incienso y la actitud de los feligreses, detiene la censura ejercida por el hipocampo sobre la información que se queda y la que se olvida y facilita las alucinaciones místicas que dan certeza sobre las verdades religiosas.

Pero si de esta manera la oración trae la paz, interna solamente, no vence al mal, porque orar por los enemigos, por los pedófilos, no los detiene ni los hace recapacitar. En el mundo de la realidad la manera de detenerlos es denunciándolos, siguiendo la línea de cero tolerancia y abandonando su encubrimiento, al que tan acostumbrados han estado las autoridades religiosas.
21 Marzo 2017 03:00:00
Psicoterapia y abuso sexual
Hace algunos años, una jovencita sufrió un abuso sexual severo, una violación y después de ese evento traumatizante sus padres la llevaron a atenderse con un terapeuta. Este es el paso adecuado para superar en corto tiempo el trastorno de estrés postraumático que el evento de abuso dejó en la adolescente.

El problema fue que, parece ser, el terapeuta al que acudieron no utilizó métodos adecuados para el afrontamiento del conflicto. A decir de la paciente, el terapeuta se bajó los pantalones y le mostró los genitales con el argumento de que así iba a superar el trauma más pronto, lo cual no solamente alarmó a la paciente, hipersensibilizada por el suceso que la llevó a consulta, también a su familia, que no esperaban un acto así del profesional, máxime que la madre de la paciente había sido tratada con anterioridad por tal profesional. Decidieron no denunciar el hecho y la jovencita, en actitud resiliente, decidió estudiar psicología, con el firme propósito de ayudar a otras víctimas de esos tipos de abuso, pues para ella la actitud del profesional fue sentida como una extensión del abuso sufrido. Y así como va, será una excelente terapeuta.

Esto viene a cuento porque en días pasados una paciente acusó judicialmente a su terapeuta de haberle hecho tocamientos en los glúteos y otras partes del cuerpo, asegurando que era parte del planteamiento terapéutico al que se le estaba sometiendo. Ella se lo platicó a sus padres e interpusieron una denuncia ante las autoridades judiciales. Se le dictó vinculación a proceso en el Centro de Justicia Penal, que no significa que sea culpable y tendrá hasta mayo para defenderse y demostrar su inocencia.

Para entender estos casos debemos tener en cuenta por lo menos dos enfoques: el primero es la perspectiva del profesional de la salud, el segundo es la expectativa del paciente. En cuanto al terapeuta, la profesión no es nada fácil.

Por una parte, cuando se está frente al paciente, se debe estar constantemente manejando los propios contenidos, ya sean de angustia, de dolor, de deseos o excitación, entendiendo que el paciente acude a él para ser auxiliado a recuperar la salud, el equilibrio vital que en esos momentos no tiene. El terapeuta es un instrumento de cura, de recuperación de la salud y el gusto por vivir. Es un espejo, nada más. Y su conducta siempre debe favorecer al paciente: “Primum, non nocere; secundum, beneficium; tertium, iustum” (primero no hacer daño, segundo, beneficio; tercero, justicia) son las reglas éticas básicas del accionar de cualquier profesional de la salud mental.

En el año 2007, en Fremantle, Australia, un terapeuta atendía a una joven de 23 años con problemas de bulimia le diseñó una terapia sumamente ingeniosa: puesto que no estaba obedeciendo órdenes, debía ponerse un collar de perro, caminar como si fuera uno, desnudarse para recibir suaves latigazos y llamar “amo” al ingenioso psicólogo que construyó tan singular terapia. La paciente lo grabó con una videocámara y lo acusó de abuso sexual.

Él se defiendió diciendo que no le hizo daño, pero es claro que violó varios principios señalados por la ONU en su resolución 46/119 relativos al mejoramiento de la atención de la salud mental, en especial al principio 11, referente al consentimiento informado para el tratamiento. Todo paciente tiene derecho a saber exactamente en qué consiste la técnica a la cual se va a someter y debe ser informado si existen otras formas de trabajo distintas a la propuesta. Este es el principio que, parece, no se respetó en los casos ya descritos.

Por otra parte, el paciente espera del terapeuta generalmente una solución que está muy lejos de recibir a corto plazo, porque la psicoterapia no tiene las cualidades de los fármacos, que cuando son bien administrados proporcionan alivio a corto plazo. En ocasiones, cuando el paciente está bajo mucha presión o su sufrimiento tiene largo tiempo, puede volcar contra su terapeuta la frustración acumulada. Por ello, reporta Robert Epstein (PSIQUIATRÍA NET. 13 diciembre 2013), que de acuerdo con algunos estudios, “la mitad de todos los terapeutas son en algún momento amenazados con violencia física por parte de sus clientes, y en realidad son atacados cerca del 40 %”, llegándolo a sentir como el ataque de un hijo a su padre o peor. Pero son los riesgos de la profesión, que nadie ha dicho sea fácil.

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